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Profecía Bíblica: Los Gentiles y su Historia

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LECCIÓN 35.

LOS GENTILES EN LA HISTORIA Y LA PROFECÍA


Por Lewis Sperry Chafer
A. LOS GENTILES EN EL PROGRAMA DE DIOS
En la historia y en la profecía de las Escrituras se pueden observar tres grandes divisiones
de la Humanidad, la que se expresa en forma sencilla en 1 Corintios 10:32 como el propósito
de Dios acerca de judíos, gentiles e iglesias de Dios. A esto puede añadirse el ministerio de
Dios a los ángeles y por medio de ellos, lo cual usualmente no se considera como un elemento
importante en la historia humana o en la profecía.
En contraste con el propósito de Dios para Israel como medio primario de revelación divina y
como trato especial y canal por medio del cual Cristo vendría, y su propósito para la iglesia de
revelar en forma suprema su gracia, el propósito de Dios para los gentiles parece estar
relacionado con la demostración de su soberanía y su omnipotencia.
B. PRIMERAS PROFECIAS ACERCA DE LOS GENTILES
En un sentido la profecía comenzó en el huerto de Edén, puesto que los gentiles participaron
en cierto sentido del propósito de Dios en la salvación. En los comienzos de Génesis se
profetizó acerca del diluvio en tiempos de Noé que arrasó a la raza humana, salvo Noé y su
familia. Del mismo modo, la historia registra el juicio de Dios sobre los gentiles en el tiempo de
la torre de Babel (Gn. 11:1-9). Sin embargo, al comenzar Génesis 12 se divide la raza humana
en dos clases cuando Dios comienza a introducir la simiente prometida que vendría de
Abraham, Isaac y Jacob. Todos los demás quedaron en su posición de gentiles. Los tratos de
Dios con los gentiles en relación a Israel están básicamente registrados en las Escrituras.
La primera gran potencia gentil fue Egipto, y, en Egipto, Israel creció a partir de una
pequeña familia hasta llegar a ser una gran nación, como se relata en los primeros cinco libros
del Antiguo Testamento. A su debido tiempo Israel llegó a ser una gran nación bajo David y
Salomón; sin embargo, las diez tribus fueron llevadas en cautiverio por la segunda gran
potencia gentil, Asíria, en 721 a.C. El juicio de Dios infligido a Israel por los asirios fue
fielmente profetizado durante los años que precedieron al suceso y así tan fielmente fue
cumplido.
El importante papel de los gentiles en relación con Israel, sin embargo, comienza con el
imperio babilónico, el tercero en la gran serie de imperios, pero el primero de cuatro imperios
que son tema de la profecía de Daniel.
C. EL TIEMPO DE LOS GENTILES
A Daniel el profeta le fueron dados dos de los tres principales programas de Dios, esto es, el
programa de Dios para Israel y el programa de Dios para los gentiles. En una serie de
revelaciones divinas que comenzaron con el sueño de Nabucodonosor en Daniel 2 y que
siguen en revelaciones dadas después a Daniel, Dios reveló que cuatro grandes imperios,
empezando con Babilonia, dominarían sobre Israel como característica del periodo de los
gentiles. Esto se ye en la gran imagen de Daniel 2: la cabeza, de oro, representaba a
Babilonia; la parte superior del cuerpo, de plata, representaba al imperio de medas y persas;
la parte baja del cuerpo, de bronce, representaba el imperio griego, y las piernas y pies, de
hierro, al imperio romano. Esta verdad es reforzada en Daniel 7, donde las cuatro bestias
representan los mismos cuatro imperios.
Daniel alcanzó a ver el segundo imperio (medo-persa), que conquistó Babilonia el año 539
a.C., como se encuentra relatado en Daniel 5. Doscientos años después el imperio griego,
dirigido por Alejandro el Grande, conquistó los restos del imperio medo-persa. Luego, en el
segundo siglo antes de Cristo, empecé a crecer el poder del imperio romano hasta llegar a ser
el imperio más grande e influyente de todos los tiempos.
Jesús se refiere al período de los cuatro imperios que comienza con Babilonia como el
‘Itiempo de los gentiles (Lc. 21:24), tiempo que se caracteriza por estar Jerusalén bajo el
dominio gentil. Aunque durante breves periodos el control gentil de Jerusalén se ha visto
disminuido, no habrá una liberación final de Jerusalén del dominio gentil hasta la segunda
venida de Cristo.
La mayor parte del período de los gentiles se ha cumplido, como se comprueba por el
levantamiento y calda de Babilonia, Media y Persia, Grecia y Roma. Sin embargo, la última
etapa del imperio romano, simbolizada por los pies de la imagen de Daniel 2 y por la bestia de
diez cuernos de Daniel 7, no ha tenido cumplimiento literal. La cuarta bestia, según las
Escrituras, será destruida por la venida del Hijo del Hombre del cielo, como se presenta en
Daniel 7 o en Daniel 2 en la piedra que hirió y destruyó la imagen de Nabucodonosor.
Sobre la base de estas profecías, varios intérpretes creen en una resurrección del imperio
romano que ocurrirá cuando la iglesia arrebatada sea llevada al cielo, pero antes de la
segunda venida de Cristo a establecer el reino. Esta situación ocurrirá en lo que la Escritura
llama «el tiempo del fin» (Dn. 11:35) y será un factor dominante en la historia del mundo y en
la profecía en su relación con el período que desemboca en la segunda venida.
Siguiendo a la consumación del tiempo de los gentiles en la segunda venida de Cristo a la
tierra, los gentiles que se salven en la tierra durante el reino milenial gozarán también de la
bendición especial de Dios, como veremos en un estudio posterior sobre el reino milenial.
El bosquejo bíblico de la profecía acerca del tiempo de los gentiles tornado como un todo es
el bosquejo de la historia del mundo, lo cual explica muchos sucesos pasados y da un cierto
matiz al futuro. Las condiciones mundiales de hoy están en línea con todo lo que la Biblia ha
profetizado y parecen indicar un acercamiento acelerado hacia la consumación del tiempo del
fin que .precederá al arrebatamiento de la iglesia e incluirá sucesos relacionados con el tiempo
del fin y la segunda venida de Cristo para establecer su reino milenial.
La dispensación actual no parece avanzar hacia el cumplimiento de la profecía sobre los
gentiles, y parece que no estaba en la perspectiva del programa de los gentiles presentado en
el Antiguo Testamento. Es como si la previsión profética hubiera sido suspendida en el día de
Pentecostés, para ser reiniciada en el día del arrebatamiento. Sin embargo, las tendencias en
el desarrollo del mundo actual parecen estar trazando las líneas para la preparación del
escenario que vera el fin de la dispensación, con la implicación de que la edad actual se
acerca a su fin y está por reiniciarse el cumplimiento de la profecía acerca de los gentiles. En
consecuencia, el estudio de la profecía acerca de los gentiles es un aspecto importante del
total del programa profético y proporciona muchas luces para comprender lo que Dios está
haciendo actualmente y qué propósitos quiere cumplir Dios en el futuro.
PREGUNTAS
1. Explicar cómo los gentiles son una de las tres divisiones importantes de la Humanidad en
el presente.
.2. Hacer un resumen de la historia de los gentiles antes de Abraham.
3. ¿Cuáles fueron los dos primeros imperios y cómo se relaciona cada uno con la historia de
Israel?
4. ¿Cuáles fueron los dos grandes programas revelados por Dios a Daniel?
5. Nombrar cuatro imperios revelados a Daniel como bosquejo de la historia mundial gentil.
6. ¿Qué son los tiempos de los gentiles y cOmo los describe Cristo en Lucas 21:24?
7. Según Daniel, ¿cuándo terminará el tiempo de los gentiles?
8. ¿Qué se promete a los gentiles después de la segunda venida de Cristo a la tierra?
9. ¿Cómo se relaciona la era actual con el tiempo de los gentiles?
10. ¿Podemos esperar un cumplimiento futuro de la última etapa del tiempo de los gentiles?

Lección 36. ISRAEL EN LA HISTORIA Y LA PROFECÍA


Por Lewis Sperry Chafer
A. ISRAEL EN RELACION CON LAS DISPENSACIONES
La historia de Israel empieza en Génesis 12 con el llamamiento de Abraham y es un tema de
gran importancia del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, en los Evangelios y
Hechos, se da luz adicional acerca del estado de Israel en el primer siglo, con otras alusiones
históricas y proféticas en el resto del Nuevo Testamento.
Israel está envuelto en todas las dispensaciones, comenzando con la dispensación de la
promesa (véase capítulo 20, «Las dispensaciones»). En la dispensación de la promesa, el pacto
con Abraham establece una base amplia para todos los tratos de Dios con Israel en las
generaciones siguientes. La dispensación de la ley, que comienza con Exodo 19, es la
dispensación más importante del Antiguo Testamento y condiciona la vida de Israel hasta su
cumplimiento en la cruz. La mayor parte de la historia escrita de Israel se relaciona con la
dispensación de la ley.
En la dispensación de la gracia, Israel comparte con los gentiles los privilegios de la gracia
en la salvación y como regla de vida. En la dispensación futura del reino, Israel nuevamente
asume un papel prominente en la posesión de la tierra prometida y en la sujeción a Cristo
como su rey. Aunque es desproporcionadamente pequeño en comparación con los gentiles,
Israel juega un papel prominente en toda la historia del mundo desde Abraham hasta el fin
(para mayores detalles, véase el capítulo 20).
B. ISRAEL EN RELACION CON LOS PACTOS
Los pactos bíblicos están íntimamente relacionados con las dispensaciones. Israel tiene un
papel de importancia en cada uno de los pactos bíblicos, comenzando con el pacto de
Abraham en Génesis 12 (véase capítulo 21, «Los pactos»).
Los cinco pactos son los factores principales en la historia y profecía de Israel. Corno
señalamos anteriormente, el pacto con Abraham es la base del programa de Israel. El pacto
mosaico condiciona la vida de Israel en la dispensación de la ley y se relaciona con todo el
Antiguo Testamento a partir de Exodo 19. El pacto palestino tiene que ver particularmente con
la posesión de la tierra por Israel, y el desposeimiento de ella, aunque anuncia la torna de
posesión permanente en el reino milenial. El pacto davídico condiciona la relación de Israel con
el reinado de David y anuncia proféticamente el reinado futuro de Cristo sobre la tierra en el
milenio, con David resucitado actuando como su príncipe real. El nuevo pacto profetizado en el
Antiguo Testamento relaciona a Israel con las bendiciones del reino y reemplaza y contrasta
con el pacto mosaico. La relación detallada de cada uno de estos pactos fue presentada en el
capítulo 21.
C. LAHISTORIA VETEROTESTAMENTARIA DE ISRAEL
Aunque la historia de Israel empieza propiamente con Jacob, que recibió el nombre de Israel,
la historia de Israel normalmente incluye la vida de Abraham e Isaac, abuelo y padre de Jacob,
respectivamente. Abraham, que residía originalmente en Ur de los caldeos, fue con su padre
hacia el noroeste unos 1.600 Kms. a Harán y allí llegó a ser un rico ganadero. A la muerte de
su padre, en obediencia a Dios, Abraham con su esposa Sara y. su sobrino Lot llegaron a la
tierra prometida, otros 1.600 Kms. hacia el sudoeste de Ha-rán. En la tierra prometida Dios
comenzó tener sus tratos con Abraham. Dios había prometido a Abraham, en el importante
pacto abrahámico, que llegaría a ser un gran hombre, que llegaría a ser padre de una gran
nación y que por medio de su postéridad sería bendito todo el mundo. Como vimos
previamente en el estudio del pacto abrahámico, en el, capítulo. 21 estas promesas han sido
literalmente cumplidas. Después que Abraham y Sara eran demasiado viejos para tener hijos,
nació Isaac milagrosamente. Luego, a su debido tiempo; nacieron Jacob y Esaú e Isaac y
Rebeca, siendo el menor de los mellizos, «Jacob», el escogido por Dios para ser cabeza de la
nación de IsraeL
El relato de las vidas de Abraham, Isaac y Jacob Ocupa los capítulos 12 á 50 de Génesis y
evidentemente es importante para Dios en forma especial si tomamos en cuenta que todo el
relato de la creación ocupa solo dos capítulos (1 y 2) y toda la historia de la caída en el pecado
sólo ocupa un capítulo (Gn. 3). Desde el punto de vista divino, la historia de Israel es la clave
de la historia cómo un todo
En concordancia con la profecía dicha a Abraham en Génesis 15:13-14, Israel descendió a
Egipto, en tiempos de hambre El camino había sido preparado por José, que había llegado a
ser una gran autoridad en Egipto. Jacob y su familia fueron bien recibidos en la tierra de
Egipto, donde fueron cuidados durante toda la vida de José.
Los .centenares de años que los israelitas vivieron en Egipto terminaron desastrosamente
cuando hubo un cambio de dinastía y con ello se acabó su situación de privilegio pasando a
ser esclavos. En su esclavitud clamaron al Señor; y el Señor levantó a Moisés y Josué para que,
sacándolos de la tierra de Egipto, los condujesen a la tierra prometida, Aunque Israel traicionó
a Dios en Cades-barnea . (Nm. 14) y ellos vagaron durante, cuarenta años en el desierto como
consecuencia, finalmente. Dios los capacitó para conquistar la .tierra que estaba al lado,
oriental del Jordán, y después de la muerte de Moisés pudieran cruzar el Jordán y conquistar
gran parte de la tierra prometida.
El regreso a la tierra prometida y su establecimiento como nación prosperó a través de la
vida dé Josué, pero Israel se apartó de Dios y cayó en un espiral descendente como lo relata el
libro de Jueces
Entonces Dios levantó al profeta Samuel, que en gran medida restauró espiritualmente a
Israel y echó las bases de las glorias que el reino tendría bajo Saúl, David y Salomón. Aunque
Saúl fracasó como primer rey de Israel, su sucesor David, cómo un gran guerrero, pudo
conquistar mucho terreno perteneciente a la tierra prometida.
Salomón, el hijo de David, extendió su influencia hasta que puso bajo tributo la mayor parte
de la tierra originalmente mencionada a Abraham, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates.
Su violación del mandato de Dios de no tener muchas esposas y de no depender de los
caballos para su poderío militar (Dt. 17:16-17) preparó el camino para la división del reino y
para la rápida declinación del poderío de Israel después de él. Los hijos de Salomón fueron
criados mayormente por mujeres paganas que no tenían ninguna simpatía por la ley de Dios.
Poco después de la muerte de Salomón se retiraron las diez tribus del Norte (Israel) y tuvieron
una sucesión de reyes impíos. El juicio de Dios cayó sobre ellos en la cautividad, asiria en el
año 721 a.C. Las dos tribus restantes del sur (Judá), aunque tuvieron algunos reyes piadosos,
siguieron el mismo camino descendente y fueron llevados cautivos por los babilonios en el año
605 a.C.
Al finalizar los 70 años de cautiverio babilónico, en concordancia con la promesa escrita en
Jeremías 29:10, Israel pudo nuevamente regresar a la tierra. El libro de Esdras relata el
regreso del pueblo y sus luchas de veinte años por reconstruir el templo, y Nehemías completa
la historia con la reconstrucción de los muros de Jerusalén y. de la ciudad misma como un siglo
más tarde. Sin embargo, cuando Israel regresó a su tierra, no siguió al Señor y cayó bajo el
dominio de medos y persas durante 200 años; luego se vio envuelto en una guerra entre Siria
y Egipto después de la muerte de Alejandro el Grande en el año 323. a.C..
Mientras tanto, el poder de. Roma comenzó a expandirse con la conquista de Sicilia en el
año 242 a.C. Jerusalén misma fue sometida por el general romano Pompeyo en el año 63 a.C.
Israel fue cruelmente tratado por los romanos, que llevaron a. cientos de miles de judíos como
esclavos. Finalmente, bajo la autoridad romana fue crucificado Jesucristo, y más tarde (70
d.C.) fue destruida la ciudad de Jerusalén, e Israel se vio esparcido por todo el mundo y alejado
de su tierra. Sólo en el siglo xx Israel comenzó a regresar a su tierra y volvió a formar una
entidad nacional, para llegar a ser un estado reconocido en 1948.
D. LAHISTORIA DE ISRAEL Y EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECIA
La historia del Antiguo Testamento en gran parte es cumplimiento de las grandes profecías
de las Escrituras. Centenares de profecías se han cumplido literalmente. De acuerdo con las
profecías dadas a Abraham, Israel llegó a ser una gran nación. El Antiguo Testamento predijo
tres expulsiones de Israel de la tierra y las tres se cumplieron: 1) en su descenso a Egipto, la
esclavitud y liberación subsecuentes, y el regreso a la tierra; 2) las cautividades en Asiria y
Babilonia que sacaron a Israel una vez más de su tierra, con su subsiguiente regreso de
Babilonia una vez pasados 70 años; y 3) su nueva expulsión una vez más después de la
destrucción de Jerusalén el año 70 de esta era. El extenso movimiento de Israel poseyendo la
tierra y siendo desposeído de ella formó gran parte de su fondo histórico (Gn. 15:13-16; Dt.
28:62-67; Jer. 25:11, 12; véanse también Lv. 26:3-46; Dt. 30:1-3; Neh. 1:8; Sal. 106:1-48; Jer.
9:16; 18:15-17; Ez. 2:14, 15; 20:23; 22:15; Stg.1:1).
Son importantes para la historia de Israel las profecías dadas acerca del carácter y el destino
de los hijos de Jacob (Gn. 49:1-28). En el Antiguo Testamento se dan numerosas otras
profecías acerca de los tratos de Dios con las doce tribus de Israel.
Otro tema importante de la profecía y su cumplimiento se relaciona con el reino de David.
De acuerdo con el pacto davídico el trono es prometido a David y su simiente para siempre (2
S. 7:16; Sal. 89:35-36; Jer. 33:21; Dn. 7:14). Las promesas de bendición y de maldición se
cumplieron literalmente en los tratos de Dios con Saúl, David, Salomón y los reinos que les
sucedieron en Judá e Israel.
E. LA PROFECIA DE LOS 490 AÑOS DE ISRAEL
Una de las profecías importantes dadas por medio de Daniel está en Daniel 9:24-27. Aquí,
de acuerdo con la información dada por el ángel Gabriel a Daniel, «setenta semanas» o
setenta sietes (490 años) iban a comprender la historia futura de Israel. Se le dijo a Daniel:
«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar
la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y
sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos» (9:24).
La profecía iba a comenzar con el mandamiento de restaurar y reconstruir a Jerusalén (Dn.
9:25), y 483 años de un total de los 490 años iban a ser cumplidos antes de la venida del
Mesías Príncipe. Aunque los eruditos han diferido grandemente en la interpretación de este
pasaje, probablemente el mejor punto de vista sea comenzar este período de 490 años con el
tiempo de la reconstrucción de Jerusalén por Nehemías el año 445 a.C. Entonces culminaría
aproximadamente el año 32 d.C., aproximadamente en la fecha en que Cristo murió en la cruz.
Estudios recientes han ubicado la muerte de Cristo en el año 33, aunque otros intérpretes dan
el año 30 o aun fechas anteriores.
Según la profecía de Daniel, después de quitársele la vida al Mesías, lo que ocurriría
cumplidos los 483 años, pero ciertamente antes de los últimos siete años de la profecía,
Jerusalén misma sería destruida (Dn. 9:26). Esto fue cumplido históricamente en la destrucción
de Jerusalén en el año 70 d.C.
Está implícito en la profecía de Daniel que hay un período considerable entre el fin de los
483 años, o las 69 semanas, y el comienzo de los últimos siete años o septuagésima semana,
puesto que incluye dos sucesos separados por 40 años. La última semana se iba a caracterizar
por un pacto que se hace con un príncipe futuro relacionado con el pueblo que destruyó la
ciudad. Como el pueblo que destruyó la ciudad fue el pueblo romano, «el príncipe que ha de
venir» (Dn. 9:26) será precisamente un gobernador del imperio romano resucitado. Muchos
intérpretes miran esto como un suceso aún futuro que ocurrirá después que la iglesia haya
sido arrebatada.
Este gobernador futuro hará un pacto de siete años con el pueblo de Israel, como se
describe en Daniel 9:27. El pacto será quebrantado a la mitad de la semana, y los últimos tres
años y medio serán de persecución y tribulación para Israel.
Este período es tema de extensas profecías en Apocalipsis capítulos 6 a 18 y termina con la
segunda venida de Cristo en Apocalipsis 19. Es de especial interés la predicción de que este
príncipe que ha de venir hará cesar el sacrificio y la ofrenda y ‘hará desolación en el templo.
Esto implica un futuro templo en Jerusalén y una reiniciación del sistema mosaico de sacrificios
por los judíos ortodoxos en el período que precede a la segunda venida de Cristo.
Es significativo que los primeros 483 años se hayan ya cumplido. Jerusalén fue reedificada
en los primeros 49 años, como se indica en Daniel 9:25. El Mesías fue ejecutado despuéS de
483 años. Los sucesos de la última semana aún están en el futuro y proporcionan una
cronología para el tiempo del fin que lleva hasta la segunda venida de Cristo.
F. PROFECIA ACERCA DE LA VENIDA DEL MESIAS
1 Pedro 1:10-11 señala claramente que los profetas del Antiguo Testamento no pudieron
distinguir ‘las dos venidas del Mesías. La era actual era un secreto tan perfecto en los consejos
de Dios que, para los profetas, los sucesos que se cumplieron en su primera venida y los que
aún tienen que cumplirse en su segunda venida no estaban separados en ninguna forma en lo
que se refiere al tiempo de su cumplimiento.
Isaías 61:1-2 es una ilustración de esto. Al leer este pasaje en la sinagoga de Capernaum,
Cristo se detuvo repentinamente cuando terminó de leer lo referente a los rasgos que estaban
predichos para su primera’ venida (Lc. 4:18-21), sin hacer referencia a los rasgos restantes
que habrán de cumplirse cuando El venga otra vez. Del mismo modo, el ángel Gabriel, al
anunciar el ministerio de Cristo, combinó como si fueran una sola cosa los hechos que
corresponden a la primera y la segunda venidas (Lc. 1:31-33).
Según la profecía del Antiguo Testamento, Cristo iba a venir como un cordero pacífico
destinado para el sacrificio (Is. 53:1-12), y como el victorioso y glorioso León de la Tribu de
Judá (Is. 11:1-12; Jer. 23:5-6). Considerando estas dos extensas líneas de predicción, no’ hay
que maravillarse de que hubiera perplejidad en la mente de los profetas del Antiguo
Testamento en cuanto a «qué tiempo» se cumpliría todo esto (1 P. 1:10-11).
La profecía estipulaba que el Mesías sería de la tribu de Judá (Gn. 49:10), de la casa de
David (Is. 11:1; Jer. 33:21), nacido de una virgen (Is. 7:14), en Belén de Judá (Mi. 5:2), que
debía sufrir una muerte expiatoria (Is. 53:1-12) por crucifixión (Sal. 22:1-21), resucitar de los
muertos (Sal. 16:8-11) y venir a la tierra por segunda vez (Dt. 30:3) en las nubes del cielo (Dn.
7:13). Jesús de Nazaret ha cumplido o cumplirá todas las exigencias de la profecía acerca del
Mesías de una manera que ningún otro pretendiente puede hacerlo.
G. PROFECIAS ACERCA DE LA ULTIMA DISPERSION Y RESTAURACION DE ISRAEL
De gran importancia en las profecías acerca de Israel son las relacionadas con la dispersión
final de Israel y su restauración final. Las cautividades en Asiria del reino del norte y en
Babilonia del reino del sur, como castigo por el pecado, dieron como resultado el que toda la
casa de Israel fuera llevada fuera de su tierra y a su debido tiempo fuera dispersada entre las
naciones de la tierra. Esto fue en cumplimiento de múltiples profecías (Lv. 26:32-39; Dt. 28:63-
68; Neh. 1:8; Sal. 44:11; Jer. 9:16; 18:15-17; Ez. 12:14-15; 20:23; 22:15; Stg. 1:1).
En ningún caso se perdería la identidad de Israel como nación aun a través de siglos de
dispersión (Jer. 31:36; Mt. 24:34). Rechazaron la oferta divina, la provisión para su
restauración y la gloria del reino que haría su Mesías en su primera venida (Mt. 23:37-39); en
Cades-barnea, donde fue extendido el tiempo que tendrían que pasar en el desierto (Nm. 14:1-
45), el castigo de ellos fue continuo y será continuo hasta que El venga otra vez. En aquella
oportunidad El reunirá nuevamente a su pueblo, lo llevará a su tierra y los hará entrar en la
gloria y bienaventuranza de todos los pactos y promesas de Jehová acerca de ellos (Dt. 30:1-
10; Is. 11:11-12; Jer. 23:3-8; Ez. 37:21-25; Mt. 24:31).
H. PROFECIAS ACERCA DEL TIEMPO DEL FIN
Como se dijo en el breve estudio de Daniel 9:27, Israel tendrá un papel futuro dramático en
los sucesos del tiempo del fin que desembocan en la segunda venida de Cristo. Según las
Escrituras, hay cuatro movimientos importantes hacia el futuro de Israel en relación con el fin
de la era.
1. La profecía dice que Israel será reconstituido como un estado político. A fin de hacer un
pacto con el «príncipe que ha de venir», fue necesario que Israel volviera a constituirse
nuevamente como un estado político. Ciertamente, esto se cumplió dramáticamente en mayo
de 1948 cuando Israel fue reconocido como nación y se le entregó una parte de la tierra
prometida como territorio. En los años siguientes sus territorios se han extendido y se ha
aumentado su poderío, hasta que Israel hoy día, aunque pequeño en población, es un factor
importante en los asuntos mundiales. Este es el preludio de otras profecías que deben ser
cumplidas.
2. Según Daniel 9:27, Israel hará un pacto con un príncipe gentil romano, gobernador del
Mediterráneo, pacto establecido para un plazo de siete años. Esto introducirá el período del
pacto en que Israel tendrá una cierta medida de paz y seguridad. En este período es indudable
que muchos judíos más regresarán a la tierra prometida e Israel prosperará financiera y
políticamente.
3. Sin embargo, el pacto con Israel será dramáticamente quebrantado a los tres años y
medio de promulgado e Israel pasará a ser un pueblo perseguido en lugar de ser
favorecido. Este es el «tiempo de angustia de Jacob» (Jer. 30:7) y la Gran Tribulación (Dn. 12:1;
Mt. 24:21; Ap. 7:14). A este período prestaremos más atención en los dos capítulos siguientes.
4. La gloriosa restauración de Israel en el reino milenial vendrá a continuación de la segunda
venida de Cristo y proseguirá a través de mil años de reinado de Cristo en la tierra.
La importancia de comprender las cuatro etapas en la restauración de Israel se ve en el
hecho de que la primera etapa ya se ha cumplido y que la segunda no ocurrirá probablemente
hasta que la iglesia haya sido arrebatada. Se está preparando el escenario para los dramáticos
sucesos del tiempo del fin en los cuales Israel tendrá un papel de primerísima importancia.
I. PROFECIA ACERCA DEL REINO MESIANICO Y EL DIA DEL SEÑOR
En lo que respecta a la cantidad de textos bíblicos que lo tratan, no hay tema de la profecía
comparable con el del reino mesiánico. Más allá de todos los castigos predichos que han de
caer sobre Israel está la gloria que recibirá cuando su pueblo sea reunido nuevamente en su
tierra, con bendiciones espirituales inmensurables bajo el glorioso reino de su Rey Mesías. Esta
visión fue dada a todos los profetas. Tan cierta y literalmente como Israel, en cumplimiento de
la profecía, fue echado de su tierra y se le hizo pasar por sufrimientos durante todos estos
siglos, así cierta y literalmente será restaurado para recibir maravillosas bendiciones en una
tierra redimida y glorificada (Is. 11 - 12; 24:22 - 27:13; 35:1-10; 52:12; 54-55; 59:20-66:24; Jer.
23:3-8; 31:1-40; 32: 37-41; 33:1-26; Ez. 34:11-31; 36:32 - 37:28; 40:1 - 48:35; Dn. 2: 44, 45;
7:14; Os. 3:4, 5; 13:9-14:9; Ji. 2:28-3:21; Am. 9:11-15; Sof. 3:14-20; Zac. 8:1-22; 14:9-21).
Las predicciones acerca del reino en el Antiguo Testamento son frecuentemente parte de las
predicciones del regreso del rey. Cuando estos dos temas se combinan en uno, se denomina
«día del Señor», lo que se refiere al período que se extiende desde el arrebatamiento de la
iglesia y los juicios que siguen a este suceso sobre la tierra, hasta el fin de su reino milenial (Is.
2:10-22; Zac. 14).
Hay una serie de indicaciones de que el día del Señor comenzará tan pronto como ocurra el
arrebatamiento de la iglesia. Los sucesos más importantes del día del Señor, en consecuencia,
parecen incluir la gran tribulación y los juicios de Dios que preceden a la segunda venida del
Señor, y los juicios que habrá en la segunda venida de Cristo y todo el millar de años que
Cristo reinará sobre la tierra.
Puesto que muchas de las grandes profecías no se habían cumplido por el tiempo en que se
completó el Antiguo Testamento, la revelación del Nuevo Testamento es esencial para
presentar el relato completo y detallado de los diversos cumplimientos del Antiguo
Testamento y las muchas profecías que aún quedan por cumplirse. La historia de Israel en la
historia y la profecía se ha cumplido en gran parte, pero los grandes sucesos aún están en el
futuro. Se está acumulando la evidencia de que el tiempo final cuando Israel vuelva a lo suyo
está muy cerca. Los detalles adicionales se dan en los capítulos siguientes.
PREGUNTAS
1. ¿Cuándo comienza propiamente la historia de Israel en las Escrituras?
2. ¿Cómo se relaciona Israel con la dispensación que comienza con Abraham?
3. Nombrar los cinco pactos que son las condiciones más importantes en la historia y la
profecía de Israel.
4. Hacer un resumen de los principales sucesos en la vida de Abraham, Isaac y Jacob según
Génesis.
5. Describir la historia de Israel desde Josué hasta Samuel.
6. Hacer un resumen de la historia de Israel durante los reinados de Saúl, David y Salomón.
7. Describir la división del reino de Israel después de Salomón, y describir las cautividades
de Asiria y Babilonia.
8. ¿Cómo fue restaurado a su tierra Israel y se edificó el templo en Jerusalén después de la
cautividad babilónica?
9. Hacer un resumen de la relación del imperio romano con Israel.
10. ¿Cuáles son las tres veces que Israel fue desposeído de su tierra y fue dispersado?
11. ¿Qué promesas importantes fueron dadas en el pacto davídico?
12. ¿Qué se incluye en los 490 años de historia de Israel descritos en Daniel 9:24-27?
13. ¿Cuándo comenzó, probablemente, este período?
14. Dos sucesos ocurrieron después de la semana 69, o 483 años de programa, ¿cuáles
fueron?
15. ¿Por qué muchos expositores piensan que los últimos siete años aún están en el futuro?
16. ¿Cuáles son los principales sucesos de los últimos siete años, según Daniel 9:27?
17. ¿Dónde se describen en el Nuevo Testamento los detalles de los últimos tres años y
medio de la historia de Israel?
18. Describir el cuadro mixto de la primera y segunda venida de Cristo en el Antiguo
Testamento.
19. ¿Cuáles son algunas de las profecías específicas que se encuentran en el Antiguo
Testamento acerca de la venida del Mesías?
20. En vista de que Israel fue reunido después de las dos primeras veces que fue desposeído
de su tierra, ¿por qué es razonable suponer que volverá a ser restaurado por tercera vez?
21. ¿Cuál es el primero de los cuatro movimientos que se relacionan con el futuro de Israel
en el tiempo del fin, y por qué el cumplimiento de este movimiento implica que los otros se
cumplirán?,
22. ¿Cuál es el segundo movimiento en ‘la restauración de Israel que aún está en el futuro?
23. ¿Cuál es el tercer movimiento en la restauración de Israel, y cómo se relaciona con la
gran tribulación?
24. ¿Cuál es el cuarto movimiento en la restauración de Israel, y cómo se relaciona con el
reino milenial?
25. En vista del hecho de que Dios ha comenzado a restaurar a Israel, ¿qué implica esto en
cuanto a la inminencia del arrebatamiento de la iglesia?
26. ¿Cuáles son algunas de las profecías importantes en relación con las bendiciones de
Israel en el reino milenial?
27. ¿Qué significa la expresión «día de Jehová», y qué períodos incluye?
28. En vista del cumplimiento literal del programa profético de Israel en el pasado, ¿qué
enseña esto en cuanto a la certeza del cumplimiento literal del programa futuro de Israel?

Lección 37. LA IGLESIA, SU SERVICIO Y MAYORDOMÍA


Por Lewis Sperry Chafer

A. SU SERVICIOS A DIOS
Servicio es cualquier trabajo realizado en beneficio de otra persona. Cuando se estudia este
tema en la Biblia, se observa una serie de similitudes y contrastes entre el Antiguo
Testamento y el Nuevo. Casi cada doctrina se encuentra anunciada en el Antiguo Testamento
y casi cada doctrina del Antiguo Testamento es acabada hasta la perfección en el Nuevo. El
tema del servicio no es excepción; se vera que su estudio será en gran parte el
reconocimiento del tipo del Antiguo Testamento y su relación con el antitipo del Nuevo
Testamento.
El servicio que Dios pide, ya sea en el Antiguo Testamento o en el Nuevo, es entregado
primariamente a un sacerdocio divinamente preparado. En el orden del Antiguo Testamento el
sacerdocio era una jerarquía que estaba sobre la nación, y servían bajo la autoridad del sumo
sacerdote. En el orden del Nuevo Testamento cada creyente es un sacerdote para Dios (1 P.
2:5-9; Ap. 1:6). Toda la compañía de sacerdotes que ministran en el Nuevo Testamento están
bajo la autoridad de Cristo, que es el verdadero Sumo Sacerdote, de quien todos los demás
sumos sacerdotes solo eran tipos.
Por lo tanto, en conformidad con el orden del Nuevo Testamento, el servicio ha sido
entregado a todos los creyentes por igual y sobre la base de su relación sacerdotal con Dios.
En su ministerio sacerdotal los sacerdotes del Nuevo Testamento, al igual que los sacerdotes
del Antiguo, eran designados para servir a Dios y al hombre.
Como no habla un evangelio que predicar a las naciones en el Antiguo Testamento, el
servicio sacerdotal durante el período que abarca consistió solamente en la realización, en el
tabernáculo o en el templo, del ritual divinamente ordenado. En contraste con esto, el
ministerio sacerdotal en el Nuevo Testamento es mucho más amplio en su alcance, e incluye
no solamente el servicio a Dios y a sus hermanos en la fe, sino a todos los hombres en todo
lugar.
1. El servicia de sacrificio es asombrosamente similar en el Antiguo y el Nuevo Testamento.
El sacerdote del Antiguo Testamento era santificado o apartado por el hecho de que había
nacido en la familia sacerdotal de Leví y por el hecho de que él, tras la debida ceremonia, era
investido sacerdote, oficio con carácter de continuo mientras viviera. Además, era purificado al
principio de su ministerio por medio de un baño definitivo (Ex. 29:4).
En el cumplimiento del antitipo, el creyente sacerdote es purificado de una vez para siempre
en el momento que recibe la salvación (Col. 2:13; Tit. 3:5) y, en virtud de su salvación, es
apartado para Dios. Así también es introducido en la familia de Dios por el nuevo nacimiento.
Además de esto, se exige particularmente del sacerdote del Nuevo Testamento que se
dedique a Dios en forma voluntaria.
Tocante a su autodedicación, leemos: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de
Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro racional culto" (Ro. 12:1). La frase "las misericordias de Dios" se refiere a los grandes
hechos de la salvación que han sido planteados en los capítulos precedentes del libro de
Romanos, misericordias a las que todo creyente ingresa en el momento de ser salvo; mientras
que la presentación del cuerpo como sacrificio vivo es la autodedicación a la voluntad de Dios
de todo lo que el creyente es o tiene. Lo que de esta manera se dedica a Dios, El lo acepta y lo
pone donde El quiere en su campo de servicio (Ef. 2:10).
Según las Escrituras, este acto divino de aceptar y dar un lugar de servicio es la
consagración. Por lo tanto, el creyente sacerdote puede dedicarse a sí mismo, pero nunca
consagrarse a Dios. En conexión con el acto divino de la consagración, debiera observarse que
la obra actual de Cristo como Sumo Sacerdote —recibir, dirigir y administrar el servicio de los
creyentes— cumple lo que era tipificado por el ministerio del sacerdote del Antiguo
Testamento en la consagración de los hijos de Leví.
Habiéndose rendido a Dios y al no conformarse más a este mundo, el creyente sacerdote
experimentará la vida transformada por el poder del Espíritu que mora en él, y por aquel poder
experimentará "cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Ro. 12:2).
Según el orden del Nuevo Testamento el servicio sacerdotal en el sacrificio hacia Dios es
cuádruple: a) la dedicación de sí, que es, según se declara, un servicio racional (Ro. 12:1), o
más literalmente un "ulto espiritual" Como Cristo mismo era el sacrificador y el sacrificio, así el
creyente puede glorificar a Dios ofreciendo todo su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios; b) el
sacrificio de labios que es la voz de alabanza y debe ser ofrecido continuamente (He. 13:15);
c) el sacrificio de sustancia (Fil. 4:18); d) el sacrificio de buenas obras (He. 13:16).
En cuanto a la purificación de los sacerdotes, debe notarse nuevamente que el sacerdote del
Antiguo Testamento al entrar en su santo oficio fue purificado de una vez por todas por un
baño completo, que fue administrado por otro (Ex. 29:4); sin embargo, aunque estaba
completamente bañado, se requería que se limpiara con un lavamiento parcial en el lavacro
de bronce, y esto antes de emprender cualquier servicio sacerdotal. Al cumplir el significado
típico de esto, el sacerdote del Nuevo Testamento, aunque enteramente purificado y
perdonado al ser salvo, tiene que cumplir con la exigencia de confesar todo pecado conocido
en todo tiempo a fin de mantenerse puro y en buenas condiciones para tener comunión con
Dios (1 Jn. 1:9). Así como la ordenación sacerdotal del sacerdote del Antiguo Testamento era
para toda la vida, el sacerdote del Nuevo Testamento es un sacerdote de Dios para siempre.
2. El servicio de adoración, que será presentado detalladamente en un capitulo posterior,
puede ser considerado aquí como parte del servicio de cada creyente sacerdote en la era
actual, así como era parte de la adoración y el servicio de todo sacerdote del Antiguo
Testamento. Así como en el orden del Antiguo Testamento los muebles del lugar santo
simbolizaban la adoración sacerdotal y todo aspecto y utensilio de aquel lugar hablaba de
Cristo, la adoración del creyente es por Cristo y solamente por medio de El.
Repetimos que en el servicio hacia Dios la adoración del creyente puede ser el ofrecimiento
de si mismo a Dios (Ro. 12:1), el reconocimiento de todo corazón que la alabanza y la acción
de gracias pertenecen al Señor (He. 13:15), o la presentación de ofrendas.
En conexión con la adoración de los sacerdotes del Antiguo Testamento había dos
prohibiciones, y éstas también tienen un significado típico. No debían llevar incienso extraño
(Ex. 30:9), lo que típicamente habla de la pura formalidad en el servicio a Dios, y no se
permitía fuego extraño (Lev. 10:1), lo que simbolizaba el dejarse llevar por las emociones
carnales como sustituto de la verdadera devoción a Cristo, o el amor a las cosas de menor
importancia con exclusión del amor a Cristo (1 Co. 1:11-13; Col. 2:8, 16-19).
3. El servicio de intercesión, que consideraremos en un capítulo posterior, es una importante
función del creyente sacerdote. Como el profeta es el representante de Dios ante el pueblo,
así el sacerdote es el representante del pueblo ante Dios. Como el sacerdocio era una
institución divina, siempre habla acceso a la presencia de Dios; sin embargo, ningún sacerdote
de la antigua dispensación podía entrar en el lugar Santísimo salvo el sumo sacerdote, y esto,
una sola vez en el año y con la sangre de un sacrificio (He. 9:7).
En esta dispensación Cristo, como sumo sacerdote, ha entrado con su propia sangre en el
santuario celestial (He. 4:
14-16; 9:24; 10:19-22) y esta intercediendo por los suyos que están en el mundo (Ro. 8:34;
He. 7:25). Cuando Cristo murió el velo del templo se rasgó, lo que significa que ahora está
abierto el camino hacia el lugar Santísimo, no para el mundo, sino para todo aquel que acuda
a Dios sobre la base de la sangre derramada por Cristo (He. 10:19-22).
Teniendo un acceso sin impedimentos a la presencia de Dios a causa de la sangre de Cristo,
el sacerdote del Nuevo Testamento tiene el privilegio de ministrar en la intercesión (Ro. 8:26-
27; He. 10:19-22; 1 Ti. 2:1; Col. 4:12).

B. SERVICIO AL HOMBRE
Hay un arreglo divino en el orden de la verdad como se encuentra en Romanos 12:1-8. Aquí,
como en todas las Escrituras, el servicio cristiano no se menciona hasta que han sido
presentadas las grandes cuestiones de la dedicación y la consagración. Inmediatamente
después del mensaje acerca de estos puntos fundamentales se introduce el tema de la
concesión de dones para el servicio, y en relación a esto es importante observar la amplia
diferencia que hay entre el uso bíblico de la palabra "don" y el sentido que se le da en el
lenguaje común. Generalmente se entiende por don alguna habilidad natural recibida por
nacimiento y que lo capacita a uno para hacer cosas especiales. Según el uso bíblico de la
palabra, don es un ministerio del Espíritu que mora en el creyente. Es el Espíritu que realiza un
servicio y usa al creyente como un instrumento. En ningún sentido es algo que el creyente
obra solo, ni siquiera algo hecho por el creyente con ayuda del Espíritu. El servicio cristiano se
presenta como una "mafestación del Espíritu"(1 Co. 12:7), del mismo modo que el carácter
cristiano es un fruto del Espíritu (Ga. 5:2-23).
Aunque cada creyente posee algunos dones divinamente otorgados (1 Co. 12:7; Ef. 4:7), hay
una diversidad de dones (Ro. 12:6; 1 Co. 12:4-11; Ef. 4:11). Los creyentes no han sido todos
designados para hacer la misma cosa. En esto hay un contraste con el oficio sacerdotal en que
todos los creyentes sacrifican, adoran e interceden. Aunque algunos dones representativos
que son generales han sido nombrados en las Escrituras (Ro. 12:6-8; 1 Co. 12:8-11; Ef. 4:11), y
aunque algunos de éstos evidentemente han cesado (1 Co. 13:8), es probable que el
ministerio del Espíritu a través de los creyentes sea variado según las circunstancias en medio
de las cuales deben servir.
Los dones son otorgados para que el siervo de Dios sea para "provecho" (1 Co. 12:7), y está,
por lo tanto, implícito que el servicio brindado en la fuerza de la carne no es provechoso. La
manifestación del Espíritu en el ejercicio de un don es como "ríos de agua viva" (Jn. 7:37-39), y
es la realización de las "buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos
en ellas" (Ef. 2:10).
Sin necesidad de exigencia alguna, los creyentes llenos del Espíritu Santo están
constantemente activos en el ejercicio de sus dones. Los cristianos carnales, aunque poseen
un don, no están activos en su ejercicio, ni responden a las exhortaciones humanas. Sin
embargo, cuando arreglan cuentas con Dios por la confesión del pecado, la rendición de su
vida y el caminar en dependencia del Espíritu que mora en ellos, inmediatamente son llenos
del Espíritu y como resultado desean hacer la voluntad de Dios, y por su poder suficiente que
obra en ellos llegan a ser útiles en el servicio para el que fueron ordenados por Dios. Los
cristianos no son llenos del Espíritu Santo como resultado de estar activos en el servicio; la
verdad es que están activos en el servicio porque están llenos del Espíritu. Asimismo, a veces
es la voluntad de Dios que toda actividad cese y que el siervo fatigado descanse. Fue Cristo
quien dijo: "Venid vosotros aparte... y descansad."

C. SU MAYORDOMIA
La responsabilidad del cristiano en la mayordomía puede ser considerada bajo tres aspectos:
1) ganar dinero, 2) poseer dinero, 3) dar dinero. Puesto que el dinero obtenido por medio del
trabajo es vida humana en forma concreta, y por cuanto el dinero así ganado es un factor vital
en la vida espiritual y en el progreso material, el hijo de Dios debe enfrentar su
responsabilidad como mayordomo que será juzgado ante el tribunal de Cristo (Ro. 14:10-12).
Con demasiada frecuencia el hijo de Dios gana el dinero, lo posee o lo da sin reconocer la
relación fundamental que sustenta con Dios.
1. El cristiano debe ganar el dinero de una manera que sea digna de la relación que el
cristiano tiene con Dios. Como nos amonesta el mandamiento, "hacedlo todo para la gloria de
Dios" (1 Co. 10:31). Ha sido ordenado divinamente que todos trabajen (Gn. 3:19; 2 Ts. 3:10), y
el cristiano no ha sido exceptuado. Sin embargo, para el creyente espiritual e instruido el
trabajo es más que sólo ganarse la vida; es hacer la voluntad de Dios. Todo empleo, por
sencillo que sea, debe ser aceptado por el hijo de Dios coma una tarea específicamente
asignada por Dios, y debe ser hecha para El, o no hacerse.
El hecho incidental de que a Dios le haya placido dar el pan y el vestido a sus hijos par
medio del trabajo cotidiano no debe oscurecer la verdad mayor de que Dios, en su infinito
amor, está preocupado del cuidado de sus hijos, y esto sin referencia a su poder de ganar
dinero (Fil. 4:19; He. 13:5). No es veraz el dicho: "Dios provee solamente para los que no
pueden proveer para si mismos." El cuida de los suyos en todo tiempo, puesto que todo lo que
tienen proviene de El
(1 S. 2:7).
En las relaciones entre los hombres hay que reconocer la necesidad de los contratos y
salarios, porque "el obrero es digno de su salario" (Lc. 10:7); pero, en relación con su Padre, el
ideal más alto del cristiano acerca de su trabajo es que, sea lo que fuere que haga, lo hace por
voluntad de Dios, por amor. a El y coma expresión de su devoción a El. Del mismo modo, lo
que recibe no lo ha ganado, sino que es la expresión del cuidado amoroso del Padre. Tal
actitud no es sentimental ni poca práctica; es la (mica base sobre la que el creyente puede
santificar todo su trabajo haciéndolo para la gloria de Dios, o puede estar en condiciones de
<<estar siempre gozoso (1 Ts. 5:16) en medio de las cargas de la vida.
2. La posesión de dinero constituye una gran responsabilidad para todo cristiano sincero. En
vista de la gran necesidad que se observa en todas las direcciones y del inmensurable bien
que el dinero puede hacer, todo cristiano espiritual debe enfrentar la cuestión práctica relativa
a la retención de sus posesiones en su poder. Sin duda, con frecuencia la voluntad de Dios es
que uno conserve la propiedad; pero el cristiano rendido no da esto por concedido. Solo debe
quedarse con su propiedad cuando Dios le orienta específicamente al respecto, y debiera estar
sometido a su control. Los motivos que obran sobre los hombres, ricos y pobres —el deseo de
ser ricos (1 Ti. 6:8-9, 17-18; Stg. 1:11; He. 1~:5; Fil. 4:11), el deseo de prevenir alga para el
día de la necesidad (Mt. 6:25-34) y el deseo de proveer para los demás—, son dignos de elogio
solo en la medida que cumplan la voluntad de Dios específicamente revelada a cada individuo.
3. El dar dinero que el cristiano ha ganado es un aspecto importante de cualquier servicio
que el creyente brinda a Dios. El yo y el dinero son raíces de muchos males, y en el gasto del
dinero, como en su adquisición y posesión, se espera que el cristiano esté en una relación de
gracia con Dios. Esta relación supone que él primero se ha entregado a Dios can una
dedicación sin restricciones (2 Co. 8:5); y una verdadera dedicación a Dios del yo incluye todo
lo que uno es y tiene (1 Co. 6:20; 7:23; 1 P. 1:18-19) —su vida, tiempo, fuerzas, capacidades,
ideales y posesiones
En lo referente a dar dinero, el principio de la gracia incluye el reconocimiento, por parte del
creyente, de la autoridad soberana de Dios sobre todo lo que el creyente es y tiene, y
contrasta con el sistema legal del Antiguo Testamento de los diezmos que estaban en vigor
coma una parte de la ley hasta que la ley fue puesta a lado (Jn. 1:16-17; Ro. 6:14; 7:1-6; 2 Co.
3:1-18; Ga. 3:19-25; 5:18; Ef. 2:15; Col. 2:14). Aunque algunos principios de la ley han seguido
y se han reafirmado bajo la gracia, coma la observancia del sabbat, el diezmo no se ha
impuesto sobre el creyente de ésta dispensación. Así coma el día del Señor superó al reposo
legal y se ha adaptado a los principios de la gracia de una manera que el sabbat no podía, el
diezmo ha sido superado par un sistema nuevo de dar que se adapta a las enseñanzas de la
gracia de una manera que el diezmo no podía hacerlo.
En 2 Corintios 8:1 - 9:15 se resume lo que es el dar baja la gracia, ilustrada par la
experiencia de los santos de Corinto. En este pasaje descubrimos:
a) Cristo era su ejemplo. La forma en que el Señor se dio a sí mismo (2 Co. 8:9) es el patrón
de toda dádiva baja la gracia. El no dio una décima parte; lo dio todo.
b) Su dádiva fue de su profunda pobreza. Aquí se emplea una sorprendente combinación de
frases para describir lo que los corintios experimentaron en su acción de dar (2 Co. 8:2):
"en grande prueba de tribulación", la abundancia de su gozo, "su profunda pobreza",
riquezas de su generosidad. Además, acerca de la liberalidad a pesar de la gran pobreza,
debemos recordar que la ofrenda de la viuda (Lc. 21:1-4), que fue objeto de elogio de parte de
nuestro Señor, no era una parte, sino todo lo que ella tenla.
c) La donación de ellos no fue par mandamiento ni por necesidad. Bajo la ley, el diezmo era
un mandamiento y su pago era una necesidad; baja la gracia Dios no esta buscando el don,
sino una expresión de devoción de parte del dador. Bajo la gracia no se impone ley alguna, y
no se estipula ninguna proporción en el dar; y aunque es cierto que Dios obra en el corazón
rendido así el querer coma el hacer par su buena voluntad (Fil. 2:13), El solamente se agrada
en la ofrenda dada con alegría (2 Co. 9:7).
Si existiera una ley que determinara el monto que debe darse, indudablemente habría
quienes tratarían de cumplir con el pago aun contra sus propios deseos. Así la ofrenda de ellos
sería hecha "con tristeza" y "por necesidad". Si se dice que para sostener la obra del evangelio
debe tenerse dinero sin importar Si fue dado con alegría a can tristeza, podemos responder
que lo que cumple con el propósito deseado no es la cantidad dada, sino la bendición divina
sobre la ofrenda.
Cristo dio de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos peces. Hay evidencias
abundantes como para demostrar que, dondequiera que los hijos de Dios han cumplido su
privilegio de dar baja la gracia, su liberalidad ha dado coma resultado tener "siempre en todas
las cosas todo lo suficiente", lo que ha hecho que los creyentes abunden en buenas obras,
porque Dios es poderoso para hacer qué aun la gracia de dar "abunde en cada creyente (2 Co.
9:8).
d) Los cristianos primitivos "a sí mismos" se dieron primeramente. La ofrenda aceptable es
precedida de una completa entrega de si mismo (2 Co. 8:5). Esto sugiere la importante verdad
de que el dar baja la gracia, al igual que el dar bajo la ley, está limitado a una cierta clase de
personas. El diezmo jamás fue impuesto por Dios a otra nación fuera de Israel. Así la ofrenda
cristiana está limitada a los creyentes y es más aceptable cuando es dada por creyentes que
han ofrendado sus vidas al Señor.
e) Además, los cristianos de la iglesia primitiva daban sistemáticamente. Al igual que con los
diezmos, se sugiere una regularidad sistemática en el dar bajo la gracia. "Cada primer día de
la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado"(1 Co. 16:2). Esta
orden ha sido dirigida a "cada uno" (cada cristiano), y esto no excusa a nadie; el dar debe ser
de lo que se ha apartado para ello.
f) Dios sostiene al dador. Dios sostendrá la ofrenda de gracia con sus ilimitados recursos
temporales (2 Co. 9:8-10; Lc. 6:38). En esta conexión se puede ver que los que dan tanto
como la décima parte, normalmente prosperan en las cosas temporales; pero coma el
creyente no puede tener relación con la ley (Ga. 5:1), es evidente que esta prosperidad es el
cumplimiento de la promesa baja la gracia, y no el cumplimiento de promesas baja la ley. Así
ninguna bendición es dependiente de un diezmar con exactitud.
Las bendiciones son atorgadas porque el corazón se ha expresado a través de la ofrenda. Es
clara que no habrá ofrenda hecha a Dios de corazón que El en su -gracia no reconozca. En esto
no hay oportunidad para que personas astutas se hagan ricos. La ofrenda debe ser de corazón,
y la respuesta de Dios será según su perfecta voluntad hacia su hijo. El puede responder
concediendo riquezas materiales, o por medio de bendiciones temporales según El lo estime
conveniente.
g) Las verdaderas riquezas son de Dios. Los cristianos corintios fueron enriquecidos can
posesiones celestiales. Se puede ser rico en posesiones de este mundo y no ser rico para con
Dios (Lc. 12:21). A tales personas se extiende la invitación de que compren del Señor oro que
es refinado en fuego (Ap. 3:18). Por media de la absoluta pobreza de Cristo en su muerte,
todos pueden ser enriquecidos (2 Co. 8:9); Es posible ser rico en fe (Stg. 2:5) y rico en buenas
abras (1 Ti. 6:18); pero en Cristo Jesús el creyente recibe las "riquezas de su gracia (Ef. 1:7) y
las riquezas de su gloria" (Ef. 3:16).
PREGUNTAS
1. ¿A quién se ha entregada primariamente el servicio divino?
2. Hacer un contraste entre los sacerdocios del Antiguo y del Nuevo Testamento en el
carácter de su servicio.
3. ¿En qué sentido era similar el servicio de los sacrificios en ambos Testamentos?
4. ¿En qué forma en particular se espera que el sacerdote del Nuevo Testamento se dedique
a sí mismo a Dios en forma voluntaria?
5. ¿Qué diferencia hay entre dedicación y consagración?
6. ¿Qué puede experimentar el sacerdote creyente en el Nuevo Testamento si se rinde a
Dios?
7. Nombrar los cuatro sacrificios del sacerdote del Nuevo Testamento.
8. Hacer un contraste entre la ceremonia del baño del sacerdote del Antiguo Testamento y
el lavado parcial en el lavacro de bronce.
9. ¿En qué forma la purificación del sacerdote del Antigua Testamento anuncia la
purificación del sacerdote del Nuevo?
10. ¿En qué forma está relacionado el sacerdote con la adoración?
11. ¿Qué prohibiciones fueron dadas acerca de la adoración en el Antiguo Testamento, y
coma se aplican al sacerdote del Nuevo Testamento?
12. Comparar la obra del sacerdote del Antiguo Testamento con la de los otros sacerdotes.
13., Comparar la obra de Cristo coma nuestro sumo sacerdote y nuestra obra coma
sacerdotes.
14. ¿Cómo se relaciona la diversidad de dones con el servicio del sacerdote del Nuevo
Testamento?
15. ¿.Cómo afecta la carnalidad al ejercicio de un don espiritual?
16. ¿Cuá1es son las tres fases de la mayordomía del cristiano?
17. ¿Cómo se relaciona la obtención del dinero con el caminar can Dios del cristiano?
18. ¿En qué sentido la posesión del dinero se convierte en una responsabilidad de todo
cristiano sincero?
19. ¿En qué sentida el dar dinero refleja la relación de gracia del cristiano con Dios?
20. ¿En qué sentido es Cristo nuestro modela en el dar?
21. ¿Qué relación hay entre el dar y la pobreza?
22. ¿Cómo se relaciona el dan con el mandamiento y la necesidad?
23. ¿Cómo se relaciona el dar con el darse a si mismo primeramente?
24. ¿Que es dar sistemáticamente?
25. ¿Cómo sostiene Dios al dador?
26. Establecer un contraste entre las riquezas terrenales y las riquezas celestiales.

Leccion38 LA IGLESIA, SU CULTO EN LA ORACIÓN Y LA ACCIÓN DE GRACIAS


Por Lewis Sperry Chafer
Como vimos en Romanos 12:1-2 y Hebreos 13:15-16, el cristiano, como sacerdote creyente,
está ocupado con cuatro sacrificios: 1) El sacrificio de su cuerpo (Ro. 12:1-2); 2) el sacrificio de
alabanza (He. 13:15); 3) el sacrificio de buenas obras (He. 13:16); y 4) el sacrificio de la
mayordomía o de la acción de dar presentada en la expresión «de la ayuda mutua no os
olvidéis» (He. 13:16). Dios se agrada de tales sacrificios (He. 13:16). Hemos considerado ya el
sacrificio de las buenas obras y la mayordomía de las posesiones temporales en el capítulo
anterior, de modo que ahora consideraremos la obra del creyente sacerdote en la oración y la
alabanza a Dios que forman la parte esencial de la adoración.
En la edad presente la adoración no es cuestión de forma o circunstancias, sino en las
palabras de Cristo a la samaritana: «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en
verdad es necesario que adoren» (Jn. 4:24). En consecuencia, la adoración no está confinada a
servicios sagrados en grandes catedrales; es la adoración del corazón del cristiano al expresar
la alabanza y la intercesión ante su Padre Celestial en el nombre de Cristo. La oración y la
alabanza son los principales elementos de la adoración y son actos de comunión directa de los
hombres con Dios. El estudio de la doctrina de la oración y la alabanza en el Antiguo y el
Nuevo Testamentos muestra que hay una revelación progresiva y un privilegio creciente.
A. LA ORACION ANTES DE LA PRIMERA VENIDA DE CRISTO
Aunque la oración personal y privada ha sido una práctica de los hombres piadosos a través
de todas las edades, es evidente que la oración, en lo principal, era ofrecida por el patriarca en
favor de su casa (Job 1:5) y, en el período que se extiende desde Moisés hasta Cristo, era
ofrecida por los sacerdotes y gobernantes en favor de su pueblo. A través de todos los siglos
comprendidos en este período la base de la oración consistía en invocar los pactos de Jehová
(1 R. 8:22-26; Neh. 9:32; Dn. 9:4) y su santo carácter (Gn. 18:25; Ex. 32:11-14), y debía ser
después de derramar la sangre del sacrificio (He. 9:7).
B. LA ORACION EN LA EXPECTACION DEL REINO
La pretensión mesiánica de Cristo y el reinado de su parte fue rechazado por la nación de
Israel; pero durante los primeros días de su predicación, y cuando el reino era ofrecido a Israel,
enseñó a sus discípulos a orar por el reino que se iba a establecer en la tierra.
La conocida oración el Padrenuestro aparece en Mateo 6:9-13 e incluye la petición «venga tu
reino» (Mt. 6:10). Esta oración tiene primariamente en vista la realización del reinado sobre la
tierra en el milenio cuando Cristo reine como supremo soberano sobre la tierra. La doxología
contenida en Mateo 6:13 concluye: «porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos
los siglos. Amén». Esta doxología no se encuentra en muchos manuscritos antiguos del
Evangelio de Mateo y se omite en el relato paralelo de Lucas 11:2-4. Muchos creen que fue
añadida por los copistas de las Escrituras como una forma adecuada de concluir la oración.
Sea que haya formado parte de Mateo originalmente o no, es un hecho que hace una
afirmación correcta respecto de la doctrina del reino futuro.
Debido a que el Padrenuestro incluye además otros asuntos adecuados para todas las
edades y circunstancias, tales corno la adoración del Padre, la petición del pan cotidiano y la
liberación de la tentación, a menudo se ha tomado como una oración modelo. Sin embargo, es
dudoso que ésa hay sido la intención de Cristo. La verdadera oración del Señor se encuentra
en Juan 17, donde nuestro Señor intercedió p su iglesia en pleno reconocimiento del propósito
de Di para su iglesia en la era actual.
Algunos han sostenido que el Padrenuestro se usa impropiamente en esta era, y, sin
embargo, por sus muchas características que le hacen apto para todo tiempo, y su sencillez se
ha hecho muy querido para muchos creyentes; aún más no es impropio que los que viven
actualmente anhelen c oración la venida del reino milenial. Sin embargo, debe entenderse
claramente que este reino no vendrá por esfuerzo humano antes de la segunda venida de
Cristo, como algunos han enseñado, sino que espera el glorioso regreso de Cristo, que por su
poder establecerá su reino sobre la tierra.
C. LA ORACION DE CRISTO
En Juan 17 se presenta la verdadera oración del Señor revela una libertad hasta lo sumo en
la comunión entre Padre y el Hijo. En este capítulo Cristo ejerce su oficio de Sumo Sacerdote, y
el tema de su oración es la necesidad de los creyentes sobre la tierra en la edad futura que
vendría después de Pentecostés.
Mientras estuvo sobre la tierra antes de su muerte, Cristo pasó largo tiempo en oración (Mt.
14:23), aun toda la noche (Lc. 6:12), y es probable que la forma de su oración era 1a misma
comunión familiar con Su Padre que se encuentra en Juan 17. La oración de Cristo no parece
depender de las promesas o pactos, sino más bien descansa en su propia persona y en la obra
sacerdotal del sacrificio. La oración d Cristo, especialmente en Juan 17, es, en consecuencia,
un revelación de la obra intercesora de Cristo a la diestra d Dios Padre y que prosigue a través
de toda la dispensación actual.
D. LA ORACION BAJO LA RELACION DE LA GRACJA
La oración no es igual a través de todas las edades, sino que, como todas las demás
responsabilidades humanas, se adapta a las diversas dispensaciones. Con el gran avance de la
revelación proporcionada por el Nuevo Testamento, la oración adquiere el nuevo estado de
oración en el nombre de Cristo en la revelación plena de su sacrificio sobre la cruz.
Entre los siete rasgos sobresalientes de la vida del creyente bajo la gracia con Cristo
mencionados en el aposento alto y en Getsemaní (Jn. 13:1 - 17:26) se incluye la oración. La
enseñanza de Cristo sobre el tema vital de la oración se da en tres pasajes (Jn. 14:12-14; 15:7;
16:23-24). Según esta palabra de Cristo, la posibilidad presente de la oración bajo la gracia se
eleva por sobre las limitaciones terrenales en la esfera de las relaciones infinitas que obtiene
en la nueva creación. Esta forma de oración puede considerarse bajo cuatro aspectos.
1. La función de la oración incluye no solamente la alabanza sino la presentación de las
necesidades del creyente en la presencia del Señor, y la intercesión por los demás. El
racionalismo enseña que la oración es irrazonable porque un Dios omnisciente sabría mejor
que el hombre que ora aquello que éste necesita. Sin embargo, Dios, en su soberanía, ordenó
la oración como el medio para el cumplimiento de su voluntad en el mundo y ha instruido a los
que creen en El para que presenten sus peticiones. La importancia de la oración se revela en
Juan 14:13-14, donde Cristo prometió hacer todo lo que le pidiésemos en su nombre.
Consecuentemente, Dios ha elevado la importancia de la oración al punto de que en gran
parte Dios ha condicionado su acción a la oración fiel del creyente.
Esta responsabilidad es cosa establecida. Ya no es cuestión de racionalidad; es cuestión de
ajuste. Es probable que no podamos comprender todo lo que hay detrás de ello, pero sabemos
que en el ministerio de la oración el hijo de Dios es introducido en una asociación vital con la
obra de Dios en una manera que de otro modo no podría participar. Pon cuanto el cristiano
puede participar en la gloria que sigue, se le da la oportunidad de participar en el logro de ella.
Esta responsabilidad en asociación no es extendida al creyente como una concesión especial;
es la función normal de un persona por la cual ha sido derramada la sangre expiatoria (He.
10:19-20), y que ha sido vitalmente unido con Cristo en la nueva. Creación. No es irracional
que una persona que e parte viva de Cristo (Ef. 5:30) tenga parte en su servicio en su gloria.
Cabe destacar que, en conexión con el anuncio del nuevo oficio de la oración como una
sociedad en la ejecución dE plan, es que Cristo afirmó: «las obras que yo hago, él la hará
también, y aun mayores las hará» (Jn. 14:12), frase que es inmediatamente seguida por la
segura afirmación de que solo El emprende la tarea de responder a este ministerio de oración.
Tan vital es esta unión del esfuerzo entre la oración y lo que Dios obrará en su respuesta que
se dice que el creyente es el que hace las obras mayores.
2. El privilegio de orar en el nombre del Señor Jesús que bajo la gracia se extiende a todo
hijo de Dios, da a la oración una característica que la eleva a un grado infinito que la eleva por
sobre toda otra forma de oración que haya existido en el pasado o exista en el futuro.
Asimismo, la forma presente de la oración supera todos los privilegios precedentes; porque
cuando Cristo dijo: «Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre» (Jn. 16:24), y así desechó
toda otra base de oración que había existido.
Podemos estar seguros de que el nombre del Señor Jesús cristo atrae la atención del Padre y
que el Padre no solo oír cuando se usa ese nombre, sino que se sentirá inclinado hacer lo que
se le pida por amor de su amado Hijo. El nombre de Cristo es equivalente a la persona de
Cristo, y €nombre no se da a los creyentes para ser usado como un conjuro. La oración en el
nombre de Cristo comprende el re conocimiento de si como una parte viva de Cristo en la
nueva creación y, por lo tanto, limita los temas de oración a aquellos proyectos que están en
linea directa con los propósitos y la gloria de Cristo. Es hacer una oración que Cristo podría
pronunciar. Puesto que orar en el nombre de Cristo es como poner la firma de Cristo a nuestra
petición, es razonable que la oración tenga esa limitación.
Habiendo señalado que a veces la pobreza espiritual si debe al hecho de que nosotros no
pedimos, Santiago sigue diciendo que «pedís y no recibís, porque pedís mal, gastar en
vuestros deleites» (Stg, 4:2-3). Así la oración puede llegar a ser, o una atracción para obtener
las cosas del yo, o una forma de lograr las cosas de Cristo. El creyente, habiendo sido salvado
del yo y estando vitalmente unido con Cristo (2 Co. 5:17-18; Cal. 3:3), ya no está preocupado
del yo Esto no es decir que se abandonan los mejores intereses de creyente; es afirmar qué
ahora se consideran estos intereses como que pertenecen a la nueva esfera en que Cristo es e
todo en todos. Estando en Cristo, es normal que nosotros oremos en su nombre y es anormal
orar solo por los deseos de yo que nada tienen que ver con la gloria de Cristo.
Puesto que la oración solo es posible sobre la base de la sangre derramada y en virtud de la
unión vital del creyente con Cristo, la oración de los inconversos no puede ser aceptada por
Dios.
3. El alcance de la oración bajo la gracia se afirma en la frase "todo lo que", pero no sin que
haya limitaciones razonables. Es todo lo que pidiereis en mi nombre, según e propósito y la
gloria de Cristo. Antes que sea posible ofrece: la verdadera oración, el corazón debe
conformarse a la mente de Cristo. "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecéis en
vosotros, pedid todo lo que queréis (Jn. 15:7), esto es verdadero; porque bajo este ajuste de
corazón el hijo de Dios pedirá solamente las cosas que están dentro de la esfera de la voluntad
de Dios.
Bajo la gracia, hay perfecta libertad de acción para aquel en quien Dios está obrando así el
querer como el hacer, por su buena voluntad (Fil. 2:13). Asimismo, hay una libertad de
petición ilimitada para el que ora dentro de la voluntad de Dios. Al creyente que está lleno del
Espíritu Santo se le dice «De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad pues qué
hemos de pedir corno conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del
Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los. Santos>> (Ro. 8:26-27). La
perspectiva de la oración bajo la gracia no es estrecha; es tan infinita como los intereses
eternos de aquel en cuyo nombre tenemos el privilegio de orar.
4. Todo creyente fiel debiera prestar cuidadosa atención a la práctica de la oración. Es
altamente importante que los creyentes observen un horario regular de oración. Debieran
evitar todo usa irreverente de la oración o las repeticiones inútiles que caracterizan al mundo
pagano, y debieran seguir el orden divino prescrito para la oración bajo la gracia. Esto se
afirma en las siguientes palabras: «En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto
as digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo dará» (Jn. 16:23), y la oración
será hecha en el Espíritu (Jud. 20).
Este orden no ha sido impuesto en forma arbitraria. Sin embargo, dirigir la oración a Cristo
es abandonar su mediación orando a El, en lugar de orar por medio de El, sacrificando, por lo
tanto, el rasgo más vital de la oración baja la gracia: la oración en su nombre. Dirigir la oración
al Espíritu de Dios es orar al Espíritu, en lugar de orar por él, y ello implica que hasta ese punto
estamos dependiendo de nuestra propia suficiencia.
Entonces podría concluirse que, bajo la gracia, la oración debe ser dirigida al Padre en el
nombre del Hijo y en el poder del Espíritu Santo.
E. LA ORACION DE ACCION DE GRACIAS
La verdadera acción de gracias es la expresión voluntaria de una gratitud de corazón par los
beneficios recibidos. Su efectividad depende de la sinceridad, así coma su intensidad depende
del valor que se le dé a las beneficios recibidos (2 Co. 9:11). La acción de gracias es alga
completamente personal. Hay obligaciones que nos corresponden a nosotros y que podrían
asumirlas otras personas, pero nadie puede ofrecer palabras de acción de gracias en lugar
nuestro (Lv. 22:29).
La acción de gracias no es de ningún modo un pago por el beneficio recibido; más bien es
reconocer con gratitud el hecho de que el que ha recibido el beneficio está endeudado con el
dador. Puesto que no hay pago que pueda hacerse a Dios por sus beneficias incontables e
inmensurables, a través de las Escrituras se sostiene la obligación de ser agradecidos a Dios, y
toda acción de gracias está estrechamente relacionada can la adoración y la alabanza.
Bajo el antiguo orden las relaciones espirituales de Dios se expresaban de una manera
material. Entre éstas se hizo provisión para la ofrenda, sacrificio a acción de gracias (Lv. 7:12,
13, 15; Sal. 107:22; 116:17). En forma similar, en esta era es un privilegio del creyente hacer
ofrendas y sacrificios de acción de gracias a Dios. Sin embargo, si mientras se ofrece la
donación de acción de gracias el motivo incluye un pensamiento de compensación, se
destruye el valor esencial de la acción de gracias.
El tema de la oración se menciona muchas veces en el Antiguo Testamento y
frecuentemente en los Salmos. En el Antiguo Testamento se da dirección explicita para las
ofrendas de acción de gracias (Lv. 7:12-15), y la alabanza y la acción de gracias fueron
especialmente enfatizadas en el avivamiento que hubo bajo la dirección de Nehemías (Neh.
12:
24-40). Del mismo modo, el mensaje profético del Antiguo Testamento anuncia las acciones
de gracias como uno de los rasgos especiales de la adoración en el reino venidero (Is. 51:3;
Jer. 30:19). Del mismo modo, hay incesantes acciones de gracia en los cielos (Ap. 4:9; 7:12;
11:17).
Una característica importante de la acción de gracias en el Antiguo Testamento es la
apreciación de la persona de Dios sin consideración de los beneficios recibidos de El (Sal. 30:4;
95:2; 97:12; 100:1-5; 119:62). Aunque ha sido constantemente descuidado, el tema de la
acción de gracias es importantísimo y ese tipo de alabanza es razonable y adecuado. Bueno es
alabarte, oh Jehová (Sal. 92:1).
En el Nuevo Testamento el tema de la acción de gracias se menciona unas cuarenta y cinco
veces, y esta forma de alabanza se ofrece por las bendiciones temporales y par las
espirituales. La infaltable práctica de Cristo de dar gracias por los alimentos (Mt. 15:36; 26:27;
Mr. 8:6; 14:23; Lc. 22:17, 19; Jn. 6:23; 1 Co. 11:24) debiera ser un ejemplo efectivo para todos
los creyentes. El apóstol Pablo también fue fiel en este sentido (Hch. 27:35; Ro. 14:6; 1 Ti. 4:3-
4).
La acción de gracias de parte del apóstol Pablo es digna de atención. El usa la frase «Gracias
a Dios» en relación con Cristo el «don inefable» (2 Co. 9:15), tocante a la victoria obtenida
sobre el sepulcro y que fue asegurada par medio de la resurrección (1 Co. 15:57), y en
conexión con el triunfo presente que es nuestro par media de Cristo (2 Co. 2:14). Su acción de
gracias a Dios por los creyentes (1 Ts. 1:2; 3:9), par Tito en particular (2 Co. 8:16),
y su exhortación en el sentido de que se den acciones de gracias por todos los hombres (1 Ti.
2:1) son igualmente lecciones objetivas para todos los hijos de Dios.
Cabe destacar dos importantes características de la acción de gracias según el
Nuevo Testamento.
1. La acción de gracias debe ser incesante. Par cuanto la adorable persona de Dios no
cambia y sus beneficios nunca cesan, y puesto que la abundante gracia de Dios redundará
para gloria de Dios par la acción de gracias de muchos (2 Co. 4:15), es razonable que las
acciones de gracias sean dadas a El sin cesar. De esta forma de alabanza leemos:
«Ofrezcamos siempre a Dios, por media de El, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios
que confiesan su nombre» (He. 13:15; compárese con Ef. 1:16; 5:20; Cal. 1:3; 4:2). Esta
característica de la acción de gracias también se enfatiza en el Antiguo Testamento (Sal.
30:12; 79:13; 107:22; 116:17).
2. Las acciones de gracias deben ser ofrecidas por todo como se dice en Efesios 5:20:
«Dando siempre gracias par todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.»
Un mandamiento similar se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:18: «Dad gracias en todo, porque
ésta es la voluntad de Dios para con vosotras en Cristo Jesús» (cf. con Fil. 4:6; Cal. 2:7; 3:17).
Hay mucha distancia entre dar gracias siempre par todo y el dar gracias algunas veces y par
algunas cosas. Sin embargo, habiendo aceptado que a los que aman a Dios todas las cosas
ayudan a bien, es correcto que se dé gracias a Dios par todas las cosas. Esta alabanza, que
honra a Dios, puede ser ofrecida solamente par los que son salvos y que están llenos del
Espíritu (Ef. 5:18-20). Daniel dio gracias a Dios enfrente de la sentencia de muerte (Dn. 6:10),
y Jonás dio gracias a Dios desde el vientre del gran pez y desde las profundidades del mar
(Jon. 2:9).
El abundante pecado de la ingratitud hacia Dios se ye ilustrado par uno de los sucesos
registrado en la vida de Jesús. Cristo limpió a diez leprosos, pero solamente uno volvió para
dar gracias, y éste era samaritano (Lc. 17:11-19). Aquí debemos notar que la ingratitud es un
pecado, y se incluye coma uno de las pecados de las últimos días (2 Ti. 3:2).
Es probable que haya sincera gratitud de parte de muchos inconversos que tratan de ser
agradecidos a Dios par los beneficios temporales; pero fallan lamentablemente al no apreciar
el don de su Hijo, lo que los convierte en personas muy ingratas ante la vista de Dios.
En los Estados Unidos se estableció un día llamado de Acción de Gracias. Fue establecido
por creyentes y para los creyentes reconociendo que el pecador que rechaza a Cristo no puede
ofrecer una acción de gracias aceptable a Dios.
PREGUNTAS
1. ¿Cuáles son los cuatro sacrificios del creyente sacerdote?
2. ¿Qué importancia atribuye usted al hecho de que la alabanza sea uno de los cuatro
sacrificios?
3. ¿En qué forma se relaciona la adoración a la forma y las circunstancias?
4. ¿Cuál era la característica de la oración antes de la primera venida de Cristo?
5. ¿Cuál era el propósito de la oración del Señor conocida coma el Padrenuestro que aparece
en Mateo 6:9-13?
6. ¿En qué sentido es apropiado que oremos par la venida del Reino?
7. ¿Por qué debiera considerarse Juan 17 coma la verdadera oración del Señor?
8. ¿Qué aprendemos de las Escrituras acerca de la vida de oración de Cristo, y cómo indica
Juan 17 la forma de sus peticiones?
9. ¿Por qué en la presente dispensación de gracia la función de la oración incluye la
intercesión a pesar de la omnisciencia de Dios?
10. ¿Qué seguridad tiene el creyente de que Dios se hará cargo de responder a sus
peticiones?
11. ¿Qué quiere decir orar en el nombre del Señor Jesucristo, y coma nos da seguridad este
hecho?
12. ¿Cuáles son los dos peligros gemelos señalados par Santiago en relación a la oración?
13. ¿Cuál es la perspectiva ilimitada de la oración baja la gracia?
14. ¿Cómo está relacionado el Espíritu con nuestras oraciones?
15. ¿Cuáles son los peligros de no tener periodos regulares de oración, par una parte, y de
las repeticiones inútiles, por la otra?
17.¿Por qué la acción de gracias a Dios es una cosa muy personal?
18. ¿En qué sentido es la acción de gracias un sacrificio?
19. ¿Cómo se relaciona con Dios la acción de gracias en contraste con sus obras?
20. ¿Cuáles san algunas ilustraciones notables de acción de gracias en el Nuevo
Testamento?
21. ¿Cuáles son dos características importantes de la acción de gracias que se destacan en
el Nuevo Testamento?
22. ¿Por qué es un pecado no expresar las acciones de gracias?
23. ¿Por qué solamente los creyentes pueden ofrecer acciones de gracias que tengan
verdadero valor?

Lección 39 LA IGLESIA, SU ORGANIZACIÓN Y ORDENANZAS


Por Lewis Sperry Chafer
A. GOBIERNO DE LA IGLESIA
La iglesia, como cuerpo de Cristo, comprende a todos los cristianos que se han unido a
Cristo como cabeza del cuerpo por medio del bautismo del Espíritu. La iglesia como un
organismo ha sido ordenada sobre la base del mismo principio del cuerpo humano, porque
cada parte se relaciona con las demás partes y todo el cuerpo se relaciona con la cabeza que
dirige el cuerpo. El cuerpo de Cristo no necesita esencialmente de una organización, puesto
que su relación es espiritual y sobrenatural.
Sin embargo, en la iglesia local, tanto en los tiempos bíblicos como ahora, es necesario tener
cierta organización en la práctica. En la historia de la iglesia se encuentran tres formas de
gobierno de la iglesia, cada una de las cuales tiene sus raíces en los tiempos apostólicos.
1. La forma episcopal de gobierno reconoce un obispo, o dirigente eclesiástico, como quiera
que se le denomine, que, en virtud de su oficio, tiene poder de dirigir la iglesia local. Esto ha
dado origen a la compleja organización de la Iglesia Católica Romana, o a los sistemas más
sencillos de la Iglesia Episcopal y de la Iglesia Metodista, en las que se designan obispos para
supervisar las actividades de las iglesias en una determinada área.
2. Una forma representativa de gobierno que reconoce la autoridad de representantes
debidamente designados par Las iglesias locales, normalmente agrupadas geográficamente,
cono es el caso de las iglesias reformadas y presbiterianas. Los representantes de un grupo de
iglesias locales (presbiterio) a veces quedan bajo la jurisdicción de un cuerpo mayor o sínodo,
el que a su vez puede quedar bajo la autoridad de un cuerpo mayor denominado asamblea
general. Aunque varían las reglas y la extensión del poder, la idea es que la autoridad
constituida de la iglesia la ejercen representantes debidamente elegidos.
3. La forma congregación al de gobierno es aquella que pone la autoridad en la
congregación local, y los asuntos importantes son decididos por las congregaciones sin
considerar la autoridad de otras iglesias u oficiales. Esta forma de gobierno se ve en las
iglesias congregaciónales, las iglesias de los discípulos y en las iglesias bautistas. Aunque las
iglesias locales pueden estar sometidas en algún grado a cuerpos mayores, comités u
oficiales, el concepto de una iglesia congregacional es que la iglesia local determina sus
propios asuntos, elige y ordena sus ministros y dirige el uso de sus ingresos.
En cierta medida se ven las tres formas de gobierno en la iglesia primitiva. Algunas de las
iglesias primitivas reconocen que los apóstoles tienen la autoridad primaria. Sin embargo, esto
parece haber acabado junto con la primera generación de cristianos. En el concilio de
Jerusalén se ilustra el gobierno representativo. (Hch. 15), donde los apóstoles y ancianos
reunidos fueron considerados como una autoridad en cuestiones doctrinales surgidas en las
iglesias. Sin embargo, estrictamente hablando, ellos no habían sido elegidos ni eran
representantes de la iglesia en el sentido moderno. A meda que las iglesias maduraron y ya no
necesitaron la supervisión apostólica, parece que el gobierno fue pasando a las iglesias locales
mismas. Esta parece ser la situación en• el caso de las siete iglesias de Asia mencionadas en
Apocalipsis 2- 3, las cuales no estaban sujetas a autoridad humana aunque permanecían bajo
la autoridad de Cristo mismo. Es dudoso si las Escrituras autorizan un gobierno extenso
complejo como el que a veces se ve en la iglesia, moderna, y parecería necesario volver a la
sencillez bíblica.
B. EL ORDEN DE LA IGLESIA
El concepto de orden eclesiástico se relaciona con quiénes tienen la autoridad en la iglesia
local y proporcionan el liderazgo para ella. En el Nuevo Testamento la iglesia local incluía a las
personas designadas como obispos y ancianos y que eran los líderes responsables de la iglesia
local. Es probable que los obispos y ancianos fueran las mismas personas aunque los títulos
eran algo diferentes en significado.
El concepto de anciano en el Nuevo Testamento derivó probablemente de los ancianos que
ejercían la autoridad sobre Israel (Mt. 16:21; 26:47, 57; Hch., 4:5, 23) y señalaba a una
persona madura en juicio y digna de una posición de autoridad. De aquí que un anciano fuera
una persona que tenía cualidades personales que lo calificaban para el liderazgo, mientras el
término «obispo» o «sobreveedor» describía el oficio o función de la persona. El obispo era
siempre anciano, pero un anciano no siempre era obispo bajo ciertas circunstancias, esto es,
podía tener las cualidades sin ejercer el oficio. Parece que normalmente las palabras habían
sido usadas en un sentido idéntico en la iglesia primitiva (Tit. 1:5, 7).
En la era apostólica los obispos y ancianos en una iglesia local eran varios, aunque quizás
algunos tenían más autoridad como líderes que otros. Los obispos y ancianos recibían la carga
de ciertas responsabilidades tales como gobernar la iglesia (1 Ti. 3:4-5; 5:17), tenían que
proteger la iglesia contra el error moral o teológico (Tit. 1:9) y debían dirigir o supervisar la
iglesia en la forma que un pastor lo haría con su rebaño (Jn. 21:16; Hch. 20:28; He. 13:17; 1 P.
5:2). Aunque eran designados por los apóstoles, parece que a medida que las iglesias
maduraban la iglesia misma era la que hacía las designaciones, y la designación era un
reconocimiento de sus cualidades espirituales que los calificaban para los puestos de liderazgo
(Hch. 14:23; 20:28; Tit. 1:5; 1 P. 5:2).
Además de los ancianos y obispos, otros eran designados diáconos. En la iglesia primitiva se
preocupaban en el cuidado de los necesitados y en ministrar a las necesidades físicas, aunque
también podían tener dones espirituales (Hch. 6:1-6; 1 Ti. 3:8-13). Como los ancianos, eran
apartados para su oficio por los apóstoles (Hch. 6:6; 13:3; 2 Ti. 1:6) o podían ser nombrados
por los ancianos (1 Ti. 4:14) en la iglesia primitiva. Como en el caso de ancianos y obispos,
debe hacerse distinción entre el oficio de diácono y el ministerio que un diácono pudiera
desarrollar. Felipe es una ilustración de una persona que tenía el oficio de diácono pero que
por don espiritual era un evangelista (Hch. 6:5; 21:8).
En la iglesia de hoy algunas iglesias tienden a reconocer un solo pastor como el anciano y a
los demás oficiales que le asisten en las tareas espirituales como diáconos. Sin embargo, esto
parece no estar basado en una práctica bíblica.
C. ORDENANZAS DE LA IGLESIA
La mayor parte de las iglesias protestantes reconocen solamente dos ordenanzas: el
bautismo y la cena del Señor. Las excepciones las constituyen ciertos cuerpos eclesiásticos
que, entre las ordenanzas, incluyen el lavamiento de los pies, en la forma que Cristo lavó los
pies a los discípulos (Jn. 13). La Iglesia Católica Romana agrega un cierto número de
ordenanzas. Solamente el bautismo y la cena del Señor son universalmente reconocidos.
1. La ordenanza del bautismo con agua se ha visto sujeta a incontables controversias
durante la historia de la iglesia y ha traído como resultado importantes divisiones en la iglesia
organizada. En general, las discusiones han caído sobre dos puntos importantes: 1) si el
bautismo con agua es solamente un ritual o realmente otorga algún beneficio espiritual al
receptor; 2) la cuestión del modo, si el bautismo es por inmersión o si puede administrarse
válidamente por efusión, refiriéndose al bautismo por rociamiento o por efusión de agua sobre
el bautizado.
Los que sostienen que el bautismo con agua es un ritual, creen que representa una verdad
espiritual, pero que en sí mismo no otorga ninguna gracia sobrenatural a la persona bautizada.
El concepto de que’ el bautismo es un ritual es la mejor interpretación. Quienes sostienen que
el bautismo con agua confiere alguna gracia especial varían ampliamente en la medida que el
bautismo beneficia a la persona bautizada.
Algunos creen en la regeneración bautismal, esto es, que el agua aplicada en el bautismo
afecta el nuevo nacimiento del creyente; otros sostienen que solamente provee una gracia o
inclinación hacia la fe y obediencia del evangelio. Quienes se oponen a la idea del bautismo
como sólo un ritual se refieren al bautismo como un bautismo real inseparablemente
relacionado con el bautismo del Espíritu y el nuevo nacimiento del creyente.
El segundo problema surge en conexión con el modo del bautismo. Aquí la controversia gira
en torno a la cuestión de si la palabra «bautizar» se usa en sentido primario o secundario. El
significado primario de bautizar es «sumergir» o «meter en» algo, agua por ejemplo. La
palabra griega que significa «zambullir» no se usa para dar la idea de bautismo con agua.
Consecuentemente algunos argumentan que el bautismo se usa en el sentido secundario de
iniciación según el cual uno pasa de una relación antigua a una nueva relación.
Cristo se refirió a su muerte como un bautismo (Mt. 20:22-23), y los israelitas que pasaron el
mar Rojo sin que el agua los tocara son señalados como bautizados en la nube y en el mar (1
Co. 10:2). En esto se basa el argumento que dice que la inmersión física en agua no es
necesaria en el bautismo bíblico.
En la historia de la iglesia surgió la práctica del derramamiento de agua sobre la persona
bautizada en cumplimiento del símbolo del derramamiento del Espíritu en la salvación, o la
aplicación de agua en cantidad menor, bautismo que se llama por aspersión. La historia de
esta doctrina se ha caracterizado por discusiones sin fin. En algunos casos, como el ejemplo
del bautismo de Cristo, las implicaciones parecen señalar que fue bautizado por inmersión. En
otros casos, como en el bautismo del carcelero de Filipos (Hch. 16:33), se sostiene que es muy
improbable que el carcelero y su casa pudieran haber sido sumergidos en la oscuridad de la
mañana antes del amanecer, y el bautismo normalmente tendría que haber sido por
rociamiento mientras aún estaban en la casa.
Como el bautismo por inmersión es reconocido por todos como un bautismo ritual, la
tendencia ha sido seguir este modo en muchas iglesias evangélicas en vez de entrar en la
controversia de si la efusión es el modo legítimo de bautismo. Sin duda, se ha dado excesiva
importancia al modo de bautismo, ya qué la cuestión más importante es si el individuo ha
nacido de nuevo y ha sido bautizado por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo. En los
diccionarios bíblicos se pueden encontrar argumentos en pro y en contra de las’ diversas
definiciones del modo y el significado del bautismo.
Otro problema que surge en torno al bautismo como un ritual es la cuestión del bautismo
infantil en oposición al ‘bautismo de creyentes. Hay relativamente poca evidencia bíblica parra
el bautismo infantil. Sus adherentes normalmente consideran el bautismo infantil como la
expresión contemporánea de la separación de un hijo para Dios, acto que en Israel era
representado por la circuncisión. Aun cuando hubo bautismo de familias completas, como en
Hechos 16, que incluían presumiblemente algunos niños, no hay un caso claro de bautismo
infantil en la Biblia. Consecuentemente, la mayoría de los evangélicos prefieren un servicio de
dedicación, dejando el bautismo con agua para el momento en que haya un reconocimiento de
una fe verdadera en Cristo de parte de personas que tienen edad suficiente para hacer esa
decisión con discernimiento.
La práctica del bautismo infantil sólo puede ser una expresión de la confianza y esperanza
de los padres de que su hijo finalmente llegará a la salvación. En todo caso, el bautismo de
adultos debiera seguir a la evidencia de una fe verdadera en Cristo. Aunque el modo de!
bautismo no está necesariamente unido a la cuestión del bautismo infantil, los infantes,
generalmente hablando, son bautizados por afusión y no por inmersión, y quienes aceptan la
inmersión como el único modo de bautismo, generalmente aceptan únicamente el bautismo
de personas que han puesto su fe en Cristo.
Sea cual fuere el modo del bautismo, el significado final es que el creyente es separado de
lo que era sin Cristo para ser lo que es en Cristo, participando en los beneficios de la muerte y
resurrección de Cristo. La iglesia primitiva observó el rito del bautismo en forma constante, y
prácticamente todas las ramas de la iglesia practican el bautismo en alguna forma en el día de
hoy.
2. La ordenanza de la cena del Señor fue instituida la noche antes de la crucifixión de Cristo
como una representación simbólica de la participación del creyente en los beneficios de su
muerte. Como tal, ha sucedido a la Pascua que los judíos han celebrado permanentemente
desde su salida de Egipto.
Según la exposición dada en 1 Corintios 11:23-29, al ordenar a sus discípulos que comieran
el pan, Jesús les dijo que el pan representaba su cuerpo que sería sacrificado por ellos. Debían
observar este ritual durante su ausencia en memoria de Cristo. Cristo declaró que la copa de
vino era el nuevo pacto en su sangre; al beber de la copa recordarían a Cristo especialmente
en su muerte. Debía observar esta, celebración hasta su regreso.
La historia de la iglesia ha visto interminables controversias en torno a la cena del Señor. En
general se han destacado tres puntos de vista principales. La Iglesia Católica Romana ha
sostenido la doctrina de la «transubstanciación», esto es, el pan y ‘el vino se transforman en el
cuerpo y la sangre de Cristo y la persona que participa en ellos está participando literalmente
en el cuerpo y la sangre de Cristo, "aunque sus sentidos puedan reconocer que los elementos
siguen siendo pan y vino. Un segundo punto de vista es sustentado por los luteranos y se le
llama «consubstanciación», aunque la palabra no es aceptada por los luteranos. Este punto de
vista sostiene que, aunque, el pan sigue siendo pan y. el vino sigue siendo vino, en ambos
elementos está, la presencia del cuerpo de Cristo, y de este modo uno participa del cuerpo de
Cristo al observar la cena del Señor.
Un tercer punto de vista sustentado por Zuinglio es llamado punto de vista conmemorativo y
sostiene que la observancia de la cena del Señor es una «conmemoración» de su muerte sin
que ocurra ningún cambio sobrenatural en los elementos. Calvino sostuvo una variante de
esto según la cual Cristo estaba espiritualmente en los elementos.
Las Escrituras parecen apoyar el punto de vista conmemorativo, y los elementos que
contendrían o simbolizarían la presencia de Cristo serían más bien un reconocimiento de su
ausencia. En armonía con esto, la cena del Señor debe ser celebrada hasta que El venga.
Una observancia adecuada de la cena del Señor debe tener en cuenta ‘las cuidadosas
instrucciones del apóstol Pablo en 1 Corintios 11:27-29. La cena del Señor debe observarse
con la debida reverencia y después de un auto examen. El que participa de la cena de una
manera descuidada o indigna acarrea condenación sobre sí. Pablo dice: «Por tanto, pruébese
cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa (1 Co. 11:28).
Muchos cristianos han considerado, con mucha justicia, que la cena del Señor es un
momento sagrado de conmemoración de la muerte de Cristo y de todo lo que ello significa
para el cristiano individual. Como Pablo lo dice, es un tiempo de examen interior, un momento
de confesión de pecados y de restauración. Además, es un recordatorio de los maravillosos
beneficios que han alcanzado a cada creyente por medio de la muerte de Cristo.
Así como la cena del Señor señala hacia el hecho histórico de la primera venida de Cristo y
su muerte en la cruz, debe también señalar hacia su segunda venida cuando la observancia de
la cena del Señor cesará. Aun cuando no se da una indicación clara de la frecuencia de la
observancia, parece probable que los cristianos primitivos la practicaban con frecuencia,
quizás una frecuencia de una vez a la semana cuando se reunían el primer » día para celebrar
la resurrección de Cristo. En todo caso, la observancia de la cena del Señor no debiera ser
distante en el tiempo, sino en obediencia respetuosa y adecuada a su mandamiento de
hacerlo hasta que El venga.
PREGUNTAS
1. Hacer un contraste entre los conceptos de la iglesia como un organismo y la iglesia como
una organización.
2. ¿Cuáles son las tres formas de gobierno de la iglesia que se encuentran en la historia
eclesiástica?
3. ¿Cuáles son las características esenciales de la forma episcopal de gobierno?
4. ¿Cuáles son las características de la forma representativa de gobierno, y cómo se ve en
algunas denominaciones del presente?
5. ¿Cuáles son las características de la forma de gobierno congregacional, y cómo está
representado en las iglesias de hoy?
6. ¿En qué sentido se encuentra el gobierno episcopal en la iglesia primitiva?
7. ¿Cómo se ilustra el gobierno representativo en la Iglesia primitiva?
8. ¿En qué forma se reconoce el gobierno congregacional en la iglesia primitiva?
9. Según las Escrituras, ¿qué son los obispos y ancianos, y qué distinción hay entre ellos?
10. ¿Cuáles eran las responsabilidades de un obispo?
11. ¿Cuál era el oficio de un diácono, y qué responsabilidades se les daban?
12. ¿Cuáles son las principales ordenanzas de la iglesia?
13. ¿Qué adiciones a las acostumbradas dos ordenanzas hay en la actualidad?
14. ¿Qué se quiere decir cuando se afirma que el bautismo es considerado un ritual?
15. ¿Cuál es el sentido del bautismo cuando se sostiene que tiene beneficios espirituales
reales?
16. ¿Cuáles son los diferentes puntos de vista acerca del modo del bautismo?
17. ¿En qué forma se relaciona el modo con los significados primario y secundario de la
palabra «bautizar»?
18. ¿Qué ilustraciones se encuentran en el Nuevo Testamento del bautismo en sentido
secundario?
19. ¿Qué ejemplo se cita en apoyo de la inmersión?
20. ¿Qué ejemplo se cita en apoyo de la afusión, ya sea el rociamiento o la aspersión?
21. ¿Qué tanta importancia tiene el modo de! bautismo?
22. ¿Por qué sostienen algunos el bautismo infantil?
23. ¿Por qué se oponen algunos al bautismo infantil como enseñanza bíblica?
24. Si se practica el bautismo infantil, ¿cuál es la limitación en su significado?
25. ¿Cuál es el significado final del bautismo sin consideración del modo?
26. ¿Cuándo fue instituida la cena del Señor?
27. ¿Qué instrucciones dio Cristo a sus discípulos acerca del significado del pan y el vino?
28. ¿Cuáles son los tres puntos de vista principales acerca de la cena del Señor?
29. ¿Qué se entiende por doctrina de la transubstanciación, y quién sostiene ese punto de
vista?
30. ¿Qué punto de vista sostiene la iglesia luterana generalmente?
31. ¿Cuál es el punto de vista conmemorativo de Zuinglio, y qué variante sostuvo Calvino?
32. ¿Qué punto de vista acerca de la cena del Señor parece tener más apoyo bíblico?
33. ¿Qué preparación es necesaria para participar en la cena del Señor?
34. Describir el doble significado de la cena del Señor con referencia a la historia y la
profecía.

Lección 40 LA IGLESIA, EL CUERPO Y LA ESPOSA DE CRISTO Y SU RECOMPENSA


Por Lewis Sperry Chafer
A. SIETE FIGURAS DE CRISTO Y SU IGLESIA
En las Escrituras se usan siete figuras para revelar la relación entre Cristo y su iglesia.
1. El Pastor y la oveja que aparecen anunciados en el Salmo 23 se usan en Juan 10, donde
Cristo es el Pastor y los que creen son las ovejas. Según este pasaje: a) Cristo vino por la
puerta, esto es, a través del linaje escogido de David; b) El es el verdadero pastor, al que
siguen las ovejas; c) Cristo es también la Puerta de las ovejas, la puerta de entrada en la
salvación y la puerta que da seguridad (Jn. 10:28-29); d) el Pastor da alimento y vida a las
ovejas; e) en contraste, otros pastores solo son asalariados que no dan su vida por sus ovejas;
f) hay comunión entre las ovejas y el Pastor; así como el Padre conoce al Hijo y el Hijo conoce
al Padre, las ovejas conocen al pastor; g) aunque Israel pertenecía a un redil diferente en el
Antiguo Testamento, en la era actual hay un redil y un Pastor, en el cual judíos y gentiles por
igual tienen salvación (Jn. 10:16); h) como Pastor, Cristo no sólo pone su vida por sus ovejas,
sino que vive para siempre para interceder por ellas y darles la vida espiritual y el alimento
necesario (He. 7:25). Según el Salmo 23:1, «Jehová es mi pastor; nada me faltará».
2. Cristo es La Vid verdadera, y los creyentes son los pámpanos. Aunque Israel estaba
vinculado con Dios en la figura de la vid en el Antiguo Testamento, Cristo es la Vid verdadera y
los creyentes son los pámpanos, según Juan 15. La figura había de la unión con Cristo y de la
comunión con Cristo. Se exhorta a los creyentes que permanezcan en una comunión
inquebrantable con Cristo (15:10), y el resultado de permanecer en El es la limpieza o poda (v.
2), la oración eficaz (v. 7), gozo celestial (v. 11) y verdad eterna (v. 16). La verdad central de
la vid y los pámpanos es que el creyente no puede gozar de la vida cristiana o ser fructífero en
su servicio sin estar unido vitalmente con Cristo, la Vid verdadera.
3. Cristo es La Piedra del ángulo, y la iglesia comprende Las piedras del edificio. En
contraste con el Antiguo Testamento, en que Israel tenía un templo (Ex. 25:8), la iglesia es un
templo (Ef. 2:21). En la figura, Cristo es presentado como la principal piedra del ángulo y los
creyentes como piedras del edificio (Ef. 2:19-22). El propósito presente de Dios es edificar su
iglesia (Mt. 16:18). En la construcción de la iglesia como un edificio, cada piedra es una piedra
viva porque participa de la naturaleza divina (1 P. 2:5); Cristo es la piedra principal del ángulo
y el fundamento (1 Co. 3:11; Ef. 2:20-22; 1 Pedro. 2:6); y el edificio, como un todo, llega a ser
morada de Dios en el Espíritu>> (Ef. 2:22). En la figura del edificio es evidente que cada
creyente depende de Cristo como fundamento, y como piedra del ángulo, y las piedras del
edificio, igualmente, revelan la interdependencia de los creyentes, siendo el edificio, como un
todo, el templo de Dios en el Espíritu.
4. El Nuevo Testamento presenta a Cristo como nuestro Sumo Sacerdote, y a los creyentes
como sacerdotes. Según se señaló en estudios anteriores, si creyente sacerdote tiene un
sacrificio cuádruple: a) ofrece un servicio de sacrificio, presentándose a si mismo de una vez
para siempre a Dios (Ro. 12: 1-2); b) ofrece un servicio de adoración, dando alabanza y acción
de gracias a Dios (He. 13:15), incluyendo un servicio de intercesión u oración por sus propias
necesidades y por las de los demás (Ro. 8:26-27; Col. 4:12; 1 Ti. 2:1; He. 10:19-22). Cristo,
como Sumo Sacerdote nuestro, entra en si cielo por medio de su sangre derramada en si
Calvario (He. 4:14-16; 9:24; 10:19-22) y ahora intercede por nosotros (Ro. 8:34; He. 7:25).
Como miembros de un real sacerdocio, es importante Señalar que los creyentes además
ofrecen: c) si sacrificio de buenas obras, y d) si sacrificio de su sustancia, además de haber
ofrecido sus cuerpos en sacrificio vivo (He. 13:16).
5. Cristo como la Cabeza y la iglesia como el cuerpo de Cristo revelan el propósito presente
de Dios. A esta figura le daremos consideración aparte y más detallada un poco más adelante
en este capítulo.
6. Cristo como el segundo Adán y la iglesia como nueva creación es una figura en que
Cristo, como el resucitado, reemplaza a Adán, La cabeza del antiguo orden, y llega a ser
cabeza de las nuevas criaturas en Cristo. Esta figura está basada en la certeza de la
resurrección de Cristo y en la importancia de que Cristo haya establecido un nuevo orden en
su resurrección. El creyente está en Cristo por el bautismo del Espíritu, en contraste con el
estar en Adán. En su nueva posición en Cristo, él recibe todo lo que Cristo hizo en su favor al
proporcionarle justicia y nueva vida en Cristo. Puesto que Cristo es cabeza de la nueva
creación, es necesario un nuevo día conmemorativo, si primer día de la semana, en contraste
con el sabbath (sábado), que pertenecía al viejo orden.
7. Cristo como el Esposo y la iglesia como La esposa es una figura profética de La relación
presente y futura entre Cristo y su iglesia. En contraste con Israel, presentado en el Antiguo
Testamento como una esposa infiel a Jehová, la iglesia se revela en si Nuevo Testamento
como una virgen que espera la venida de su Esposo. Esto será objeto de una amplia discusión
más adelante en este capítulo. Como la iglesia, cuerpo de Cristo, es la figura más importante
que revela el propósito presente de Dios, así la iglesia como la esposa es la figura más
importante que revela la relación futura de la Iglesia con Cristo.
B. La iglesia como el cuerpo de Cristo
La discusión del bautismo del Espíritu en un capítulo anterior sacó a la luz la revelación
neotestamentaria de la iglesia unida y constituida en el cuerpo de Cristo por el bautismo del
Espíritu, según la declaración de 1 Corintios 12:13: «Porque por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a
beber de un mismo espíritu. En esta figura se presentan tres verdades de gran importancia: 1)
la iglesia es un cuerpo que se desarrolla por si mismo; 2) los miembros del cuerpo reciben
dones especiales y se les asignan servicios especiales; 3) si cuerpo es una unión viviente u
organismo.
1. Como cuerpo que se desarrolla por si mismo, Efesios 4:11-16 presenta la iglesia como una
entidad compuesta por individuos que tienen dones espirituales. De aquí que algunos sean
apóstoles, otros profetas, evangelistas, pastores y maestros. La verdad central es que los
creyentes no solamente reciben la exhortación de servir a Dios en sus diversas capacidades,
sino que están equipados para hacer un trabajo en particular para el cual Dios los ha llamado.
El creyente cumple sus propios servicios cuando cumple el rol particular que se le ha asignado
en el cuerpo de Cristo y participa en el perfeccionamiento del cuerpo de Cristo (Ef. 4:13).
2. A los miembros del cuerpo de Cristo se les asigna un servicio especifico que está de
acuerdo con los dones que han recibido. Así como en el cuerpo humano los diferentes
miembros tienen funciones distintas, en el cuerpo de Cristo ocurre lo mismo. Es
importantísimo que cada creyente se examine seriamente a fin de ver qué dones Dios le ha
dado, y luego los use para la gloria de Dios. En Romanos 12:3-8 y I Corintios 12:28 se
mencionan importantes dones. Cada creyente tiene algunos dones y hay creyentes que
pueden tener más que otros. Los dones espirituales, aunque a veces están relacionados con
habilidades naturales, no deben ser confundidos con ellas. Por ejemplo, aunque una persona
tenga naturalmente el don de la enseñanza, solamente Dios puede dar el don de enseñar
cosas espirituales.
Los dones espirituales no se consiguen buscándolos, sino por el Espíritu que reparte «a cada
uno en particular como él quiere» (1 Co. 12:11). En la iglesia apostólica se recibieron algunos
dones que han seguido hasta el presente; otros fueron dones señales que ciertamente cesaron
después de la primera generación de cristianos. Sin embargo, cada don está sujeto a
regulación por la Palabra de Dios y no es una base adecuada para el orgullo, siendo una gran
responsabilidad por la cual cada creyente tendrá que rendir cuentas.
Aunque las iglesias locales pueden desarrollar complicadas organizaciones, la obra de Dios
es realizada primariamente por medio de la iglesia como un organismo dirigido por Cristo, la
Cabeza, en conformidad a las capacidades de cada miembro individual. Aunque no es raro que
a un creyente en Cristo se le pida que sirva en una esfera para la cual no está especialmente
dotado, obviamente su función más elevada será la de realizar la tarea para la cual fue
incorporado al cuerpo de Cristo. Al presentar su cuerpo al Señor en sacrificio vivo puede
conocer la perfecta voluntad dé Dios (Ro. 12:1-2).
3. El cuerpo es un organismo vivo que está eternamente unido en Cristo. La unidad del
cuerpo, que comprende judíos, gentiles y personas de diversas razas y culturas, es presentada
en Efesios 1:23; 2:15-16; 3:6; 4:12-16; 5:30. La iglesia como cuerpo de Cristo tiene una unidad
maravillosa en la que se ignora la división entre judío y gentil, y ambos tienen los mismos
privilegios y acceso a la misma gracia. El cuerpo de Cristo acusa un agudo contraste con la
relación entre Dios e Israel y los gentiles en si Antiguo Testamento y es una situación única,
limitada a la edad presente. Según Efesios 3, los miembros del cuerpo participan en la
maravillosa verdad, que estuvo oculta para los profetas del Antiguo Testamento, pero revelada
en si Nuevo, de que los gentiles son coherederos, forman el mismo .cuerpo y participan de las
mismas promesas en Cristo que los judíos (Ef. 3:6). La unidad del cuerpo enfatizada en Efesios
4:4-7 es una unidad eterna que es la base de la comunión y el servicio cristiano en la edad
actual y la base, para una comunión eterna en la edad venidera.
C. CRISTO COMO EL ESPOSO Y LA IGLESIA COMO LA ESPOSA
De las siete figuras de Cristo y la iglesia, solamente la figura del esposo y la esposa tiene
una significación profética En contraste con Israel, que fue la esposa infiel de Jehová, la iglesia
es representada en el Nuevo Testamento como la virgen pura que espera la venida de su
Esposo (2-Co. 11:2). Cristo como el Esposo ya es presentado en Juan 3:29 por Juan el Bautista.
Sin embargo, la revelación más importante la da Efesios 5:25-33 para ilustrar la relación
correcta que debe haber entre marido y mujer en Cristo. Aquí se revela la triple obra de Cristo:
a) en su muerte, «Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (v., 25); b) Cristo
está realizando su obra presente para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la Palabra (v. 26); c) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino quo fuese santa y sin mancha (v. 27). Al
morir en la cruz Cristo cumplió el simbolismo oriental de pagar una dote al precio necesario
para tomar una esposa. En la era actual, mediante el lavamiento de agua, la aplicación de la
Palabra de Dios y la santificación del creyente, Cristo está preparando y purificando a su
esposa para su relación futura. Al final del siglo, en el arrebatamiento de la iglesia, el Esposo
vendrá por su esposa y la llevará al cielo. Allí Ella presentará coma la iglesia que refleja su
gloria, perfecta, sin mancha ni arruga, una esposa santa, digna de un Esposo santo. La fiesta
de bodas quo seguirá, probablemente consumada en la comunión espiritual del reino milenial,
vera reunirse a todos los demás santos para la celebración de la boda do Cristo y su iglesia.
Esta fiesta de boda se anuncia en Apocalipsis 19:7-8 en si momento mismo en quo Cristo está
por venir a la tierra a establecer su reino.
El amor de Cristo por su iglesia que se revela en esta figura, es una notable demostración
del amor de Dios. Se pueden mencionar cinco características del amor de Dios.
1. La duración eterna del amor de Dios brota del hecho de que Dios es amor (1 Jn. 4:8). El no
ha obtenido si amor por esfuerzo propio, o por cultivo do su persona, ni considera el amor
coma algo separado do su personalidad quo pudiera abandonar a voluntad. El amor es una
parte vital de su ser. Si El hubiera tenido principio, el amor habría comenzado cuando El
empezó. Si cesara su amor, dejaría de existir una parte esencial de la persona de Dios. El es lo
que es, en gran parte, porque es amor. El amor do Dios no puede cambiar. A Israel le dijo:
<<Con amor eterno te he amado (Jer. 31:3); y de Cristo está escrito: Como había amado a los
suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (literalmente: «sin fin»; Jn. 13:1; cf. con
15:9). El amor de Dios hacia un individuo no tiene fluctuaciones ni tiene fin.
2. El amor de Dios motiva su incesante actividad. Aunque el amor de Dios se manifestó de
una vez para siempre en el sacrificio de su bienamado Hijo (Ro. 5:8; 1 Jn. 3:16), lo que se
manifestó en un momento del tiempo es la revelación de la actitud eterna do Dios hacia el
hombre. Si hubiésemos podido mirar el corazón de Dios antes de la creación del universo
material, habríamos visto que ya había hecho la provisión del Cordero que habría de ser
sacrificado por el pecado del mundo (Ap. 5:6). Si pudiésemos ahora mirar en el corazón de
Dios, veríamos la misma compasión no disminuida en favor de los perdidos quo se manifestó
en la muerte de su Hijo. La muerte de Cristo, ocurrida en un momento, no fue un espasmo do
amor divino; es el anuncio ante un mundo perdido del hecho del amor eterno e inmutable de
Dios.
3. El amor de Dios tiene una pureza transparente. Acerca de este aspecto del amor de Dios
no hay palabras humanas quo puedan describirlo. No hay egoísmo en el amor divino; Dios
jamás ha buscado beneficios para sí. El nada recibe; todo lo da. Pedro exhorta a los creyentes
a amar de corazón puro, entrañablemente (1 P. 1:22); pero cuán pocos son los que aman a
Dios por lo que El es, sin consideración de sus beneficios. ¡Qué diferente es el amor de Dios!
Nuestro juicio nos lleva a pensar que El necesita nuestro dinero, nuestro servicio o nuestra
influencia. El no necesita nada de nosotros; pero El nos necesita a nosotros, y solamente
porque su infinito amor no puede ser satisfecho sin nosotros. El título «Amado», quo se dirige
a los creyentes es altamente expresivo; porque, en su relación con Dios, su más alta función
es ser amado.
4. El amor de Dios tiene una intensidad ilimitada. La cosa más costosa del mundo es la
sangre de Cristo, el Hijo único de Dios; sin embargo, Dios amó de tal manera al mundo quo dio
a su Hijo unigénito. El sacrificio do su Hijo por hombres que aún eran pecadores y enemigos
parece alcanzar los más lejanos limites del infinito; sin embargo, se nos habla de un amor que
es « mucho más» que esto. Es el amor de Dios por los que han sido reconciliados y justificados
por medio do la muerte de Cristo (Ro. 5:8-10); por supuesto, nada nos podrá separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro. 8:39).
5. El amor do Dios tiene una benevolencia inagotable. No hay esperanza para este mundo
sin el maravilloso amor que Dios tiene hacia los que aún son pecadores. Pero el amor de Dios
no es pasivo. Movido en un grado infinito por su amor, Dios actuó en favor de quienes, de otro
modo, hubieran tenido quo expulsar de su presencia para siempre. Dios no podía ignorar la
justa condenación del pecador que su justa santidad exigía; pero él podía tomar sobre sí la
maldición quo debía caer sobre el pecador: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga
su vida por sus amigos (Jn. 15:13), y esto fue lo que El hizo a fin de que, sin violar su propia
santidad, pudiera tener libertad para salvar de la culpa (Ro. 3:26). Estando libres por la muerte
vicaria de Cristo, Dios no conoce limitaciones y no cesa de obrar hasta quo, para su propia
satisfacción, pone al pecador justamente condenado en la más alta gloria celestial y
conformado a la imagen do Cristo.
La gracia salvadora es más que amor; es el amor do Dios puesto en libertad de acción para
imponerse sobre sus justos juicios contra el pecador. «Por gracia sois salvos par media do la
fe» (Ef. 2:8; cf. can 2:4; Tit. 3:4-5).
Además, Dios tiene un perfecto odio por el pecado que, como contrapartida de su amor, lo
prepara para salvar al pecador do su condenación. De igual modo, este odio por el pecado,
combinado con su amor, hace de Dios un Padre que disciplina a su hijo. Yo reprendo y castigo
a todos los que amo (Ap. 3:19), y «el Señor al que ama, disciplina» (He. 12:6).
Debido a esta unión viva con Cristo (1 Co. 6:17), el creyente es objeto del amor del Padre
del mismo modo que el Padre ama a Cristo (Jn. 17:23), y este amor infinito nunca disminuye
en la hora de la corrección a de la prueba.
Además de estas manifestaciones directas del amor de Dios, se pueden citar muchas
manifestaciones indirectas. En el Nuevo Testamento hay pocas referencias al amor humano; el
énfasis más bien está puesto en el amor divino quo ha sido impartido y que experimenta
solamente el creyente que está lleno del Espíritu. El mensaje de Romanos 5:5 es que el amor
de Dios brota del Espíritu que nos es dado. El amor divino es fruto del Espíritu (Ga. 5:22); por
lo tanto, El es su fuente. El amor divino se manifiesta indirectamente pasando a través del
corazón del creyente. 1 Juan pone énfasis en que si hemos nacido de Dios, amaremos como
Dios ama; 1 Corintios 13 es una descripción del carácter sobrehumano del amor. No hay
éxtasis en esta vida comparable a la afluencia libre y sobreabundante del amor do Dios.
Debe observarse que, no es el amor a Dios lo que estamos considerando; se trata más bien
del amor quo pertenece a Dios. Debemos notar algunas cosas en cuanto a este amor:
Se experimenta como respuesta a la oración de Cristo (Jn. 17:26). Dios ama al mundo
perdido (Jn. 3:16; Ef. 2:4), y así tan ciertamente aborrece al sistema mundano quo es malo (1
Jn. 2:1547). Dios ama a quienes ha redimido (Jn. 13:34-35; 15:12-14; Ro.; 5:8; Ef. 5:25; 1 Jn.
3:16; 4:12). Dios ama a la nación de Israel (Jer. 31:3). Dios ama a quienes han vagado lejos do
El (Lc. 15:4, 20). El amor do Dios es eterno (Jn. 13:1). El amor de Dios es sacrificial, hasta el
punto de dar a su propio Hijo (Jn. 3:16; 2 Co. 8:9; El. 5:2). En el misterio de esta compasión
divinamente ordenada, el apóstol Pablo estaba dispuesto a ser apartado do Cristo por amor a
sus hermanos, sus parientes según la carne (Ro. 9:1-3).
El ejercicio del amor divino es el primer mandamiento do Cristo baja la gracia (Jn. 13:34-35;
15:12-14) y debiera ser característica sobresaliente de cada cristiano (Ga. 5:13; Ef. 4:2, 15;
5:2; Cal.: 2:2; 1 Ts. 3:12; 4:9). El amor impartido par Dios no so obtiene por cultivo, ni se
puede producir por esfuerzos de la carne. Es la experiencia normal de quienes, habiendo
cumplido los requisitos, están llenos del Espíritu (Ga. 5:22).
D. LA ESPOSA ADORNADA Y RECOMPENSADA
Entre los diversos juicios de las Escrituras, uno de los más importantes es el juicio del
tribunal de Cristo en que se juzga y recompensa a la iglesia. Con referencia al pecado, las
Escrituras enseñan quo el hijo de Dios que está bajo la gracia no vendrá a juicio (Jn. 3:18; 5:24;
~6:37; Ro.5:1; 8:1; 1 Co. 11:32); en su posición delante de Dios, y sobre la base de que el
castigo do todos los pecados —pasados, presentes y futuros— fue llevado por Cristo como el
perfecto sustituto el creyente se encuentra no solamente fuera de toda condenación, sino que
estando en Cristo es aceptado por la perfección de Cristo (1 Co. 1:30; Ef. 1:6; Col. 2:10; He.
10:14) ~ es amado de Dios como Cristo es amado (Jn. 17:23). Pero en relación a su vida
cotidiana y su servicia a Dios, el cristiano debe dar cuenta ante el tribunal de Cristo (Ro. 14:10;
2 Co 5:10; Ef. 6:8), juicio que se celebrará a la venida de Cristo para recibir a los suyos (1 Co.
4:5; 2 Ti. 4:8; Ap. 22:12; cf. con Mt. 16:27; Lc. 14:14).
Cuando se presenten ante el gran trono blanco para el juicio final, los inconversos serán
juzgados según sus obras (Ap. 20:11-15). El propósito de este juicio no es determinar si los
que han sido presentados a él serán salvos o se perderán; su propósito es más bien
determinar el grado de castigo que corresponde a los perdidos a causa de sus obras malas Del
mismo modo, cuando los salvados se presentan ante el tribunal do Cristo, en su venida, son
juzgados por sus obras no para determinar si se salvan a se pierden, sino para determinar la
recompensa o pérdida por el servicio que se esperaba de cada creyente. Los que se presenten
ante el tribunal de Cristo no solamente serán salvos y estarán seguros, sino quo ya habrán
sida llevados al cielo, no sobre la base-de méritos u obras, sino por la gracia divina hecha
posible por la gracia salvadora de Cristo. Bajo la gracia, la salvación no es de ningún modo
condicionada por el servicio o el carácter de la vida del creyente; la vida y el servicio del
creyente llegan a ser un caso separado que ha de ser juzgado por Cristo, pues a él
pertenecemos y a él servimos.
Cuando todos sean reunidos ante «su trono de gloria», también se darán recompensas sobre
la base del mérito de Israel y las naciones, pero esto se hará sin consideración de la cuestión
de la salvación personal (Mt. 25:31-; cf. con Mt. 6:2-6; 24:45, 46; 25 1-46).
En las Escrituras se usan tres figuras importantes para revelar la naturaleza de las
recompensas del creyente en el tribunal de Cristo.
1. En Romanos 14: 10-12 se presenta la firma de una mayordomía. En conexión con el juicio
de los demás se hace la exhortación: « ¿Por qué a tu hermano? 0 tú también, ¿por qué
menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque
escrito está: Viva yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua
confesará a Dios. Do manera quo cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí».
En este pasaje se nos exhorta a que no tratemos de evaluar la calidad de las obras de otro
cristiano. Esto no significa que no debamos juzgar y rechazar el pecado, sino que se refiere
más bien a la calidad y el valor de la vida. Con demasiada frecuencia los cristianos se dejan
llevar por el deseo de criticar a los demás a fin de que sus propias vidas parezcan un poca
mejores ante sus propios ojos. En otras palabras, reducen a la nada a sus hermanos en un
esfuerzo de exaltarse a sí mismos.
Este pasaje revela quo cada cristiano tendrá quo rendir cuenta a Dios. La figura es de un
mayordomo o persona a la que se ha confiado algo. Todo lo que el creyente tiene en la vida —
su capacidad intelectual, dones naturales, salud física, dones espirituales, a riqueza— es un
don do Dios para él. Mientras más se le confía, tendrá más de qué dar cuenta. Como se afirma
en 1 Corintios 6:19-20: <<No sois vuestros, habéis sido comprados por precio. Como
mayordomos, tendremos que dar cuenta ante el tribunal de Cristo de todo lo que Dios nos ha
dado, y no seremos responsables de lo que fue dado a los demás, pero si tendremos que
responder de lo que nos fue dado a nosotros. La clave del juicio no será el éxito o el aplauso
público que se haya tenido, sino la fidelidad en el uso de lo que Dios nos ha encomendado.
2. En 1 Corintios 3:9-15 La vida del creyente es considerada como un edificio levantado
sobre Cristo como fundamento. Al determinar la fuerza de este pasaje, debe observarse:
a) Se tiene en vista solamente a los salvados. El pronombre personal «nosotros» y el
«vosotros» incluyen a todos los salvados y excluye a todos los que no son salvos; de igual
modo, la palabra «alguno» se refiere solamente a quién esté edificando sobre la Roca que es
Cristo Jesús.
b) Habiendo presentado a los corintios el evangelio par el cual fueron salvados —salvación
proporcionada par la Roca sobre la cual los salvados están—, el apóstol Pablo se compara con
un perito arquitecto que ha puesto el fundamento o cimiento; pero, en agudo contrasto con
esto, señala que cada creyente por si mismo esta levantando la superestructura sobre el
fundamento único proporcionado por la gracia do Dios.
Por eso, el llamado es a que cada uno mire cómo sobreedifica. Esto no es una referencia a la
así llamada <<construcción del carácter>>, que no tiene base en los pasajes dirigidos a los
santos de esta dispensación; el carácter do ellos es el «fruto del Espíritu» (Ga. 5:22-23) y es
realizado, no por esfuerzos carnales, sino por el andar en el Espíritu (Ga. 5:16). Se presenta al
creyente levantando una superestructura de servicio, u obras, que tiene que ser probada por
fuego, posiblemente por los ojos de fuego de nuestro Señor ante el cual tendrá que
presentarse (Ap. 1:14).
c) La <<obra>> que el cristiano esta edificando sobre Cristo puede ser de madera, heno,
hojarasca, que el fuego puedo destruir; o puede ser de oro, plata y piedras preciosas que el
fuego no destruye y que, en el caso del oro y la plata, en cambio, las purifica.
d) A aquel cuya obra levantada sobre Cristo permanezca, lo será dada una recompensa;
pero a aquel cuya obra sea quemada sufrirá pérdida: no de su salvación, que es asegurada por
medio de la obra consumada de Cristo, sino de su recompensa. Aun cuando paso por el fuego
que va a probar la obra de cada cristiano y sufra la pérdida de su recompensa, él mismo será
salvo.
3. En 1 Corintios 9:16-27, y especialmente en los versículos 24-27, se usa la figura de una
carrera y el ganar el premio para revelar la calidad de La vida y del servicio cristiano. Hacienda
referencia a su propio servicio en la predicación del evangelio, el apóstol pregunta: « ¿Cuál,
pues, es mi galardón?» La verdadera respuesta a esta pregunta depende, naturalmente, de la
naturalaza y calidad del servicio rendido a Dios. Por lo tanto, el apóstol continúa haciendo un
recuento de su fidelidad en la obra (versículos 18-23); nadie negará la veracidad de su
informe. Luego compara el servicio cristiano o una carrera en que todos los creyentes están
participando, y que, como en una carrera, uno solo recibe el premio y sólo por un esfuerzo
superior.
En forma similar, el creyente debiera poner en ejercicio todas sus fuerzas en el servicio
cristiano, a fin de obtener la recompensa completa, correr como si quisiera superar a los
demás. Así como el atleta se abstiene de muchas cosas a fin de obtener una corona
corruptible, el cristiano debe abstenerse de todo a fin de obtener la corona incorruptible. El
autocontrol del apóstol se ve en el hecho de que mantenía en sujeción su propio cuerpo a fin
de evitar que algún servicio indigno y no de todo corazón por los demás hiciera quo fuera
reprobado. La palabra traducida aquí «eliminado» es adokimos, que es la forma negativa de
dokimos; dokimos se traduce por «aprobada» (Ro. 14:18; 16:10; 1 Co. 11:19; 2 Co. 10:18; 2 Ti.
2:15),: por lo que adokimos debe traducirse «desaprobado» Puesto que no está en duda la
salvación del apóstol, él no tiene miedo de ser desechado por Dios para siempre; tiene temor
de ser desaprobado en la esfera de servicio.
La recompensa del cristiano a veces se menciona como un premio (1 Co. 9:24) y a veces
como una corona (1 Co. 9:25; Fil. 4:1; 1 Ts. 2:19; 2 Ti. 4:8; Stg. 1:12; 1 P. 5:4; Ap. 2:10; 3:11).
Estas coronas pueden ser clasificadas bajo cinco divisiones que representan cinco formas de
servicio y sufrimiento cristiano, y el hijo de Dios recibe la advertencia de que tenga cuidado
para que no pierda la recompensa (Col. 2:18; 2 Jn. 8; Ap. 3:11).
La doctrina de las recompensas es la contrapartida necesaria de la doctrina de la salvación
por gracia. Puesto que Dios no cuenta los méritos del creyente para la salvación, ni puede
hacerlo, es necesario que las buenas obras del creyente reciban el reconocimiento divino. Los
salvados nada deben a Dios en paga de la salvación que les fue dada como un regalo; pero
deben a Dios una vida de devoción fiel, y para esta vida de devoción se ha prometido una
recompensa en los cielos.
Aunque las recompensas de los creyentes están simbolizadas por coronas, según
Apocalipsis 4:10 las coronas, como símbolo de la recompensa, serán puestas a los pies del
Salvador en el cielo. ¿Cuál será entonces la recompensa para el servicio fiel de parte del
creyente?
La probabilidad es que el servicio fiel sobre la tierra sea recompensado con un lugar
privilegiado de servicio en el cielo. Según Apocalipsis 22:3, «sus siervos le servirán». Los
creyentes verán cumplidas sus mas elevadas aspiraciones do servicio de amor para el
Salvador que los amó y se dio a sí mismo por ellos. En la ilustración de los talentos usada por
Cristo en Mateo 25:14-30, el hombre que recibe los cinco talentos y el que recibió dos (ambos
ganaron el doble sobre lo que le encomendó el Señor) fueron aprobados cuando el Señor dijo:
«Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor» (Mt. 25:21,
23). Aunque parece que este juicio no tiene que ver con la iglesia, se puede aplicar el principio
a todos los creyentes de todas las edades que reciben recompensa en la eternidad. La
fidelidad en nuestro servicio presente tendrá como recompensa un servicio de privilegio en la
eternidad.
El pasaje central sobre el tribunal do Cristo, 2 Corintio5 5:10-11, revela que el tribunal de
Cristo es un lugar donde se distinguen las buenas obras de las malas, y el creyente recibe
recompensa sobre la base do las buenas obras. Como se ha dicho anteriormente, no se esta
juzgando el pecado, por que el creyente ya ha sido justificado. Tampoco es cuestión de
santificación como se experimenta en el presente al ser disciplinado por no haber confesado el
pecado (1 Co. 11:31 32; 1 Jn. 1:9), porque el creyente ya es perfecto en la presencia de Dios.
El único problema que queda, entonces, es la calidad de la vida y de las obras que Dios
considera buenas en contraste con las obras que son sin valor. El hecho solemne de que todo
creyente deberá presentarse un día a rendir cuenta de su vida ante Dios, debiera ser un
estimulo para la fidelidad presente y para la propia evaluación de las prioridades de vida
basadas en la pregunta de cómo será evaluada en la eternidad.
PREGUNTAS
1. Nombrar las siete figuras que se usan para Cristo y su iglesia.
2. ¿Cuáles son algunas de las verdades importantes enseñadas por la figura del pastor y las
ovejas?
3. Explicar en qué forma habla de unión, comunión y producción de fruto la figura de Cristo
come la Vid verdadera y los creyentes como los pámpanos.
4. ¿Cuál es el pensamiento principal de la figura de la iglesia como un edificio del cual Cristo
es la piedra del ángulo?
5. ¿Cuáles son las principales funciones del creyente como sacerdote?
6. ¿Que verdad nos ilustra la figura de Cristo como el Segundo Adán y la iglesia como una
nueva creación?
7. ¿Qué representa la figura de Cristo como el Esposo y la iglesia como una esposa
profética?
8. ¿Cuáles son las tres grandes verdades presentadas en la figura de la iglesia como cuerpo
de Cristo?
9. ¿En qué forma determinan los dones espirituales el servicio particular de un individuo a
Dios?
10. ¿Qué nos revela el concepto de la iglesia como un organismo vivo?
11. ¿Cuál es la triple obra de Cristo bajo la figura de un Esposo?
12. Escribir detalladamente qué es lo que Cristo está haciendo actualmente por su esposa.
13. Nombrar cinco características del amor divino revelado en el amor de Cristo por su
iglesia.
14. En vista del amor de Cristo por su iglesia, ¿qué se revela acerca del amor del Padre por
los creyentes?
15. En vista del amor de Dios por la iglesia, ¿qué se revela acerca de nuestro amor?
16. En conexión con el juicio del hijo do Dios, ¿por qué el creyente no será condenado por
sus pecados?
17. ¿.Cuál es el propósito principal del juicio de los cristianos en el tribunal de Cristo?
18. ¿.Qué contraste hay entre el juicio de los cristianos y el juicio del gran trono blanco?
19. ¿En qué forma ilustra la naturaleza del juicio de los cristianos la figura de la
mayordomía?
20. ¿Cómo se ilustra el juicio de los creyentes con la figura de un edificio levantado sobre
Cristo como el fundamento?
21. ¿Cómo se relaciona la figura de ganar una carrera con el tribunal de Cristo?
22. ¿cuál es la naturaleza de la recompensa del creyente?
23. ¿Cuánta importancia tiene el tribunal de Cristo, y cómo se relaciona con la evaluación de
nuestras vidas presentes?

Lección 41 El Sábado y el Día del Señor


Por Lewis Sperry Chafer
A. EL SABADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Comenzando con su propia obra en la creación, Dios decidió santificar, o separar, un
séptimo de todo el tiempo. Para Israel estableció el séptimo día como día de reposo; el
séptimo año, o año sabático, era el año en que la tierra debía descansar (Ex. 23: 10-11; Lv.
25:2-7); el año cincuenta fue establecido como año de jubileo en reconocimiento de las siete
veces siete años. En diversos detalles, el año sabático y el de jubileo eran tipos proféticos de
la edad del reino, que es la séptima y última dispensación y que se caracteriza porque toda la
creación disfruta del reposo sabático. Aunque en la era actual el día que ha de celebrarse se
ha cambiado divinamente del séptimo al primer día de la semana, debido a! comienzo de la
nueva creación, se ha perpetuado la misma proporción en la división del tiempo: un dia de
cada siete.
La palabra sabbath significa cesación, o reposo perfecto, de la actividad. Aparte del
holocausto continuo y de las fiestas, en ningún modo era día de adoración o servicio.
En vista de la difundida confusión que existe acerca del sábado, y especialmente en vista
del esfuerzo que algunos hacen por demostrar que está en vigor durante esta era, es
imperativo que consideremos cuidadosamente las enseñanzas de las Escrituras acerca del
sábado.
Obtenemos un mayor grado de claridad cuando consideramos el reposo en relación con
diversos períodos de la historia.
En el período que se extiende desde Adán hasta Moisés, está escrito que Dios reposó a! final
de los seis días de la creación (Gn. 2:2-3; Ex. 20:10-11; He. 4:4). Pero en la Palabra de Dios no
hay una orden en el sentido de que el hombre esté obligado a observar, o que haya
observado, un reposo antes de la salida de Israel de Egipto.
El libro de Job revela la vida y la experiencia religiosa de los patriarcas, y aunque se discuten
las diversas responsabilidades hacia Dios, no hay referencias a la obligación de observar el
sábado. Por otra parte, se afirma claramente que la institución del reposo, por medio de
Moisés, al pueblo de Israel fue el comienzo de la observancia del sábado entre los hombres
(Ex. 16:29; Neh. 9:14; Ez. 20:12).
De igual modo, por lo que está escrito acerca de la primera imposición del reposo (Ex. 16:1-
35), es evidente que el día anterior al primer día de la semana en que se celebró el primer
reposo los hijos de Israel hicieron un viaje. de muchos kilómetros que quebrantaba el reposo,
al ir desde Elim hasta el desierto de Sin. Allí murmuraron contra Jehová, y desde aquel día
comenzó la provisión de pan del cielo, el que debía recolectarse seis días a la semana, pero no
el séptimo día. Es evidente, pues, que el día del viaje, que debió ser de reposo, no fue
observado como tal.
En el período que se extendió desde Moisés hasta Cristo, el sábado estuvo en vigor por ley.
Estaba incluido en la ley (Ex. 20:10-11), y la cura divina para su no observancia fue
proporcionada asimismo en la ley de las ofrendas. Es importante observar, en esta conexión,
que el sábado jamás fue impuesto sobre los gentiles, pero fue peculiarmente una señal entre
Jehová e Israel (Ex. 31:12-17). Entre los pecados de Israel se destaca especialmente la falta de
observancia del reposo y el no haber dado sus reposos a la tierra.
En medio de este período de la ley, Oseas predijo que, como parte de los juicios que iban a
caer sobre Israel, iban a cesar sus sábados (Os. 2:11). Esta profecía debe cumplirse en algún
tiempo, porque la boca de Jehová lo ha hablado.
La era anterior continuó hasta la muerte de Cristo, así que su vida terrenal y su ministerio
fueron bajo la ley. Por esta razón lo vemos guardando la ley, haciendo una exposición de la ley
y aplicación de la ley. Encontrando que la ley del sábado estaba oscurecida por las tradiciones
y enseñanzas de hombres, señaló que el reposo había sido dado como un beneficio para el
hombre, y que el hombre no tenia que hacer del reposo un sacrificio (Mr. 2:27). Cristo fue fiel a
todo el sistema mosaico, que incluía el reposo, porque ese sistema estaba en vigencia durante
su vida terrenal; pero ese hecho obvio no es base para pretender que un cristiano que está
bajo la gracia y vive en otra dispensación está obligado a seguir a Cristo en la observancia del
séptimo día.
B. EL SABADO EN LA ERA ACTUAL DE LA IGLESIA
Después de la resurrección de Cristo no hay evidencias en el Nuevo Testamento en el
sentido de que el sábado haya sido observado por los creyentes, ni aun en forma errada. Sin
duda, la multitud de cristianos judaizantes observaban el reposo; pero no aparece en la
Palabra de Dios nada de ello por escrito. Del mismo modo, después de la resurrección de
Cristo no aparece ninguna orden a judío, gentil o cristiano en el sentido de que deban guardar
el sábado, ni se menciona el quebrantamiento del día del reposo en la numerosa lista de
pecados posibles Por el contrario, hay advertencias contra la observancia del reposo por parte
de quienes son hijos de Dios bajo la gracia.
Gálatas 4:9-10 condena la observancia de días, meses, tiempos y años. Normalmente estas
observancias tenían el objeto de merecer el favor de Dios por parte de personas que a veces
mostraban temor de Dios y otras veces lo olvidaban.
Hebreos 4:1-13 contempla el sábado como un tipo del reposo (de sus obras) en que el
creyente entra cuando recibe la salvación.
Colosenses 2:16-17 instruye al hijo de Dios a fin de que no sea juzgado respecto de días de
reposo, e infiere que tal actitud hacia el sábado es razonable en vista de todo lo que Cristo ha
llegado a ser para la persona que ahora pertenece a la nueva creación (Col. 2:9-17). En este
pasaje se hace referencia en forma muy evidente a los reposos semanales, más que a los
reposos extraordinarios a especiales que eran parte de la ley ceremonial.
Romanos 14:5 declara que cuando el creyente está «convencido en su propia mente»
estima todos los días iguales. Esto no implica el descuido de la adoración fiel, sino más bien
sugiere que para tal persona todos los días están llenos de devoción a Dios.
Debido al hecho de que en el Nuevo Testamento el sábado jamás se incluye como parte de
la vida y el servicio del cristiano, la expresión «reposo cristiano» es errada. En conexión con
esto, se puede notar que en lugar del reposo de la ley ahora se ha proporcionado el día del
Señor de la nueva creación, que excede en gloria, privilegios y bendiciones al reposo.
C. EL SABADO EN LA ERA VENIDERA
En plena armonía con la doctrina del Nuevo Testamento de que el nuevo día del Señor está
relacionado solamente con la iglesia, se profetiza que el día del reposo será reinstituido,
sucediendo al día del Señor, inmediatamente después de completado el llamamiento de la
iglesia y después de haber sido retirada ésta del mundo. En el breve periodo de la tribulación
entre el fin de esta dispensación y el comienzo del reino se observará nuevamente el reposo
(Mt. 24:20); pero la profecía anuncia en forma especial que el sábado es una característica
vital de la edad del reino venidero (Is. 66:23; Ez. 46:1).
D. LA RESURRECCION DE CRISTO Y EL PRIMER DIA DE LA SEMANA
El primer día de la semana ha sido celebrado por la iglesia desde la resurrección de Cristo
hasta el presente. Este hecho lo prueban los escritos del Nuevo Testamento, los escritos de los
primeros padres y la historia de la iglesia. En casi cada siglo ha habido quienes, no
comprendiendo el propósito presente de Dios en la nueva creación, han luchado
fervientemente por la observancia del reposo en el séptimo día. En la actualidad, los que se
especializan en la exigencia de la observancia del séptimo día combinan su llamado con otras
doctrinas antibíblicas. Puesto que el creyente, por designación divina, tiene que observar el
primer día de la semana bajo la nueva relación de la gracia, se produce cierta confusión
cuando este día se ve investido del carácter de las leyes del reposo del séptimo día y se
gobierna por ellas. Todas esas enseñanzas ignoran la doctrina neotestamentaria de la nueva
creación.
E. LA NUEVA CREACION
El Nuevo Testamento revela que el propósito de Dios en la actual dispensación no prevista
es el llamamiento de la iglesia (Hch. 15:13-18), y esta multitud redimida es la nueva creación,
un pueblo celestial. Aunque se indica que las maravillosas perfecciones y glorias serán
completadas para esta compañía como un todo (Ef. 5:25-27), también se revela que ellos
individualmente son los objetos de las mayores empresas y transformaciones divinas. De igual
modo, como este cuerpo está orgánicamente relacionado con Cristo (1 Co. 12:12), así el
creyente individual está vitalmente unido a! Señor (1 Co. 6:17; Ro. 6:5; 1 Co. 12:13).
Acerca del creyente individual, la Biblia enseña que: 1) en cuanto al pecado, cada uno de los
de esta compañía ha sido limpiado, perdonado y justificado; 2) en cuanto a sus posesiones, a
cada uno se le ha dado el Espíritu que mora en ellos, el don de Dios que es vida eterna, ha
llegado a ser heredero legal de Dios y coheredero con Cristo; 3) en cuanto a posición, cada
uno ha sido hecho justicia de Dios, por la cual es aceptado en el Amado para siempre (2 Co.
5:21; Ef. 1:6), miembro del cuerpo místico de Cristo, parte de su gloriosa esposa, participe vivo
de la nueva creación de la que Cristo es cabeza federal. Leemos : «Si alguno está en Cristo,
nueva criatura [creación es; las cosas viejas {en cuanto a posición, no experiencia] pasaron;
he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto [cosas posiciónales] proviene de Dios» (2 Co.
5:17-18; cf. con Ga. 6:15; Ef. 2:10; 4:24).
Pedro, escribiendo acerca de esta compañía de creyentes, afirma: «vosotros sois linaje
escogido» (1 P. 2:9), lo que significa que son una raza de nacimiento celestial, de una
nacionalidad distinta, simiente o calidad que ha sido directamente creada por el poder de
Dios. engendró una raza que participó de su propia vida humana y de sus imperfecciones, así
Cristo, el segundo Adán, ahora está engendrando por el Espíritu una nueva raza que participa
de su vida y perfección eternas. «Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer
Adán, espíritu vivificante [queda vida]» (1 Co. 15:45).
Habiendo participado de la vida resucitada de Cristo, y estando en Cristo, se dice que el
creyente ya ha sido resucitado (Ro. 6:4; Col. 2:12, 13; 3:1-4). Sin embargo, en cuanto al
cuerpo, el creyente aún está por recibir un cuerpo glorioso como el cuerpo resucitado de Cristo
(Fil. 3:20-21). Confirmando esto, también leemos que cuando Cristo apareció en los cielos
inmediatamente después de su resurrección, él era como las primicias, implicando que toda la
compañía de los que le sigan será semejante a El (1 Jn. 3:2), aun en lo que se refiere a sus
cuerpos glorificados.
La nueva creación, que comenzó con la resurrección de Cristo y consiste de una compañia
de naciones de nuevo, celestiales que están en Cristo, se presenta en todas partes de la
Palabra de Dios en contraste con la antigua creación, y se dice que de esa antigua y arruinada
creación fue salvado y libertado él creyente.
En cuanto a! sábado, o día del reposo, fue instituido para celebrar la antigua creación (Ex.
20:10-11; 31:12-17; He. 4:4), así que el día del Señor conmemora la nueva creación. Del
mismo modo, en su aplicación el reposo estaba limitado a Israel, el pueblo terrenal de Dios;
así, el día del Señor está limitado en su aplicación a la iglesia como pueblo celestial de Dios.
F. EL DIA DEL SEÑOR
Además del hecho de que el día del reposo en ninguna parte se impone a los hijos de Dios
bajo la gracia, hay abundantes razones para que observen el primer día de la Semana.
1. Estaba profetizado que se instituiría un nuevo día bajo la gracia. Según Salmo 118:22-24
y Hechos 4:10-11, Cristo llegó a ser la Piedra desechada por Israel, los «edificadores», cuando
fue crucificado; pero por su resurrección fue hecho cabeza del ángulo. Esta cosa maravillosa
es de Dios, y el día de su cumplimiento fue designado divinamente coma día de regocijo y
alegría. En conformidad con esto, el saludo de Cristo el día de la resurrección fue «Salve» (Mt.
28:9, que más literalmente sería «regocijaos»), y siendo el «día que instituyó Jehová»(Sal.
118:24, Versión Moderna), se denomina con toda justicia «El día del Señor», que es el
significado de la palabra domingo>.
2. Varios sucesos señalan La observancia del primer día.
a) En ese día resucitó Jesús de entre los muertos (Mt. 28:1).
b) En ese día se reunió con los discípulos en la nueva comunión (Jn. 20:19). c) En ese día les
dio instrucciones (Lc. 24:13-45). d) En ese día ascendió a los cielos como las «primicias» a
gavilla mecida (Lv. 23:10-12; Jn. 20:17; 1 Co. 15:20, 23). e) En ese día sopló sobre ellos (Jn.
20:22). f) En ese día el Espíritu Santo descendió del cielo (Hch. 2:1-4). g) En ese día el apóstol
Pablo predicó en Troas (Hch. 20:6-7). h) En ese día los creyentes se reunieron para el
partimiento del pan (Hch. 20:6, 7). i) En ese día debían apartar la ofrenda según Dios les
hubiera prosperado (1 Co. 16:2). i) En ese día Cristo el apareció a Juan en Patmos (Ap. 1:10).
3. El octavo día fue el día de la circuncisión. El rito de la circuncisión, celebrado en el octavo
día, tipificaba la separación del creyente de la carne y del viejo orden por la muerte de Cristo
(Col. 2:11), y el octavo día, siendo el primer día después de completada una semana, es
simbólico de. un nuevo comienzo.
4. El nuevo día es de gracia. Al final de una semana de trabajo se concedía un día de reposo
al pueblo que estaba vinculado con Dios por las obras de la ley; mientras que para el pueblo
que está baja la gracia, cuyas obras están consumadas en Cristo, se señala un día de
adoración que, por ser el primer día, precede a todos los días de trabajo. El creyente vive y
sirve durante los seis días siguientes sobre la base de la bendición del primer día. El día de
reposo pertenece a un pueblo que está relacionado con Dios par las obras que tenían que ser
cumplidas antes del reposo; el día de adoración y servicio incesante corresponde a un pueblo
que está relacionado con Dios par la obra consumada de Cristo. El séptimo día se
caracterizaba por una ley intransigente; el primer día se caracteriza par la latitud y la libertad
que corresponden a la gracia. El séptimo día se observaba con la esperanza de que por él uno
pudiera ser aceptable ante los ojos de Dios; el primer día se observa con la seguridad de que
uno ya ha sido aceptado par Dios. La observancia del séptimo día era obra de la carne; la
observancia del primer día es obra del Espíritu que mora en el creyente.
5. El nuevo día ha sido bendecido por Dios. A través de esta dispensación los creyentes más
llenos del Espíritu y más devotos, y a quienes la voluntad de Dios ha sido claramente revelada,
han guardado el día del Señor sin ningún sentimiento de responsabilidad hacia la observancia
del séptimo día. Es razonable suponer que si hubiesen sido culpables de quebrantar el día del
repaso, hubiesen recibido convicción de pecado a! respecto.
6. El nuevo día ha sido entregado al creyente individual. No ha sido entregado a los
inconversos. Es ciertamente motivo de confusión para el inconverso darle lugar para que
suponga que será más aceptable a Dios si guarda un día; porque sin la salvación que hay en
Cristo todos los hombres están completa e igualmente perdidos. Para beneficio de todos se ha
establecido un día de reposa por razones sociales y de salud; pero los no regenerados
debieran comprender que la observancia de ese día no les añade ningún mérito ante los ojos
de Dios.
No ha sido entregada a la iglesia como un cuerpo. La responsabilidad de la observancia del
primer día necesariamente ha sido entregada al creyente coma individuo solamente, y no a la
iglesia como un todo; el modo de su celebración por el individuo se sugiere en dos dichos de
Jesús en la mañana de la resurrección: «Regocijaos» («Salve» en Reina Valera) e «Id y decid».
Esto pide una actividad incesante en toda forma de adoración y servicio; tal actividad
contrasta con el reposo del séptimo día.
7. No se da ningún mandamiento en el sentido de observar el primer día. Puesto que es toda
de gracia, no se impone un requerimiento escrito para la observancia del día del Señor, ni se
prescribe la forma de su observancia. Por esta sabia provisión, a nadie se estimula a que
guarde el día como un puro deber. Debe ser observado de corazón. Israel estaba delante de
Dios como un niño inmaduro que está bajo tutores y curadores y tiene necesidad de los
mandamientos que se dan a un niño (Ga. 4:1-11); la iglesia está delante de Dios como hijo
adulto. La vida del creyente bajo la gracia es claramente definida, pero es presentada
solamente como ruego de Dios con la esperanza de que todo será hecho voluntariamente (Ro.
12:1, 2; Ef. 4:1-3). Hay pocas dudas en cuanto a la forma en que un creyente bien instruido,
lleno del Espíritu (y la Escritura da por concedido que el cristiano normal es así), actuará en el
día que conmemora la resurrección de Cristo y la nueva creación. Si el hijo de Dios no está
rendido a Dios, ninguna observancia obligatoria corregirá su carnal corazón, ni serla esa
observancia agradable a Dios. El problema entre Dios y el cristiano carnal no es de acciones
externas, sino de una vida rendida.
8. El modo de observancia del día del Señor puede ser extendida a los demás días. Cristo no
era devoto a su Padre en un día más que en otros. El reposo del séptimo día no podía ser
extendido a todos los días por igual. Pero, aunque el creyente tenga más tiempo y libertad el
primer día de la semana, su adoración, gozo y servicio que caracterizan la observancia del día
del Señor podría ser su experiencia cotidiana (Ro. 14:5).
PREGUNTAS
1. Explicar la provisión en Israel de un día de reposo, un año sabático y un año de jubileo.
2. ¿De qué período era típico el año sabático?
3. ¿Qué significa la palabra «sábado»?
4. ¿Cuã1 es el antecedente del reposo antes de la ley de Moisés?
5. Según las Escrituras, ¿cuándo se observó por primera vez el sábado, y por quiénes?
6. ¿Se exigió a los no israelitas que observasen el día del reposo?
7. ¿Qué hizo Cristo con el reposo?
8. ¿Hay alguna evidencia escrita después de Pentecostés de que los cristianos hayan
guardado el reposo, o de que se les haya ordenado observarlo?
9., ¿Por qué consideramos incorrecta la expresión «reposo cristiano»?
10.Según la profecía, ¿cuándo se observará nuevamente el reposo?
11. ¿Por qué observan los cristianos el primer día como día del Señor?
12. ¿Cuáles son algunas de las características sobresalientes de la nueva creación?
13. ¿A qué comunidad está limitada la observancia del día del Señor?
14. ¿Fue profetizada la observancia de un nuevo día?
15. ¿Qué sucesos importantes ocurrieron el primer día de la semana?
16. ¿En qué forma está relacionado el primer día de la Semana con la circuncisión?
17. ¿Qué contraste hay entre la observancia del séptimo día y la observancia del primer día
en cuanto a significado?
18. ¿Cómo explica usted el hecho de que no hay mandamiento acerca de la observancia del
primer día y de que no haya regulaciones en cuanto a la forma de su observancia?
19. ¿En qué sentido podría extenderse a cada día la observancia del día del Señor?

Lección 42 HECHOS QUE PRECEDEN LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO


Por Lewis Sperry Chafer
A. ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES DE LA ERA ACTUAL
Muchas profecías se van cumpliendo a medida que avanza esta era. El carácter general de
la era está presentado en siete parábolas en Mateo 13. En la parábola del sembrador, que es
de naturaleza introductoria, se describe la variada recepción de la verdad. A veces cae sobre
el terreno duro y apisonado, donde queda a merced de las aves que la comen. Otras cae sobre
un terreno que es muy superficial y pedregoso, y cuando aún está comenzando a brotar,
muere por falta de raíces. Otras veces cae en buena tierra pero es ahogada por las espinas
que la rodean. Sólo una porción de la semilla cae en buena tierra y produce fruto de a ciento
por uno, sesenta por uno o treinta por uno (Mt. 13:1-9, 18-23).
La parábola de la cizaña sembrada junto al trigo indica el peligro de la falsa profesión que no
será juzgada hasta el tiempo de la siega (vv. 24-30, 36-43). La parábola de la semilla de
mostaza indica el rápido crecimiento del cristianismo desde un pequeño comienzo a un gran
movimiento (vv. 31-32). La parábola de la levadura habla del mezclado con la buena masa
hasta que todo queda leudado (vv. 33-35). El tesoro escondido de Mateo 13:44 probablemente
se refiere a Israel escondido en cuanto a su entidad nacional en la era actual, pero que, sin
embargo, fue comprado por Cristo en su muerte. La perla de gran precio (vv. 45-46) parece
hablar de la iglesia como aquella por la cual Cristo murió, un rasgo importante de la edad
actual durante el período en que la identidad nacional de Israel está escondida. La parábola
final de la red (vv. 47-51) ilustra la separación de los salvados de los inconversos al final del
siglo.
En general, Mateo 13 habla de todo el período entre la primera y la segunda venida de
Cristo sin referencia al arrebatamiento o a los detalles de la iglesia como cuerpo de Cristo.
Describe la esfera de la profesión de fe y el cuadro mixto del bien y del mal. El desarrollo dual
del bien y del mal durante la era caracteriza este período, llegando a su clímax en el juicio y la
separación. No hay justificación para el postmilenialismo, con sus conceptos de que el reino de
Dios finalmente triunfará por medio de la predicación del evangelio y por el esfuerzo humano.
Por otra parte, no hay lugar para el pesimismo, porque Dios cumplirá su propósito. Alguna
semilla caerá en buena tierra y producirá fruto. Habrá trigo en medio de la cizaña y buenos
peces entre los malos. Los mil novecientos años transcurridos desde Pentecostés han
demostrado la exactitud de la gran profecía de Mateo 13.
Un cuadro similar de la edad actual, con su foco puesto en el fin de la edad, se encuentra en
Mateo 24. Allí, en los versículos 4-14 se dan nueve señales del fin: 1) falsos cristos (y. 5), 2)
guerras y rumores de guerras (y. 6), 3) hambres (y. 7), 4) pestilencias (y. 7), 5) terremotos (y.
7), 6) mártires (vv. 9-10), 7) falsos profetas (y. 11), 8) iniquidad abundante y Un enfriamiento
del fervor por Cristo (y. 12), 9) el evangelio del reino es predicado en todo el mundo (y. 14).
Otro rasgo de la edad presente será la creciente apostasía de parte de los inconversos que
hay dentro de la iglesia profesante. 2 Pedro 2 - 3 resume esta progresión en cuatro categorías:
1) la negación de la persona y la deidad de Cristo (2:1), 2) negación de la obra de Cristo que
nos compró cuando murió en la cruz (2:1), 3) apostasía moral al apartarse de las normas
morales (2:2-22), 4) apartamiento de la doctrina de la segunda venida de Cristo y de los juicios
relacionados con ella (3:1-13). Otros pasajes contribuyen a la doctrina de la apostasía en el
Nuevo Testamento (1 Ti. 4:1-3; 2 Ti. 3:1-9; Jud. 3-19). Todas estas profecías de apostasía en
gran escala en la iglesia se están cumpliendo a partir del primer siglo y hasta el presente. La
apostasía final ocurrirá después que la iglesia sea arrebatada y quede en el mundo sólo la
porción inconversa de la iglesia profesante.
La edad presente, en lo que se refiere al propósito de Dios al llamar a su iglesia, llegará
bruscamente a su fin en el arrebatamiento. Este suceso, que no tiene fecha en las profecías
del Antiguo Testamento, describe la retirada de la iglesia del mundo cuando los muertos en
Cristo sean resucitados y los cristianos que estén vivos sean llevados al cielo sin morir (1 Co.
15:51-58; 1 Ts. 4:13-18). Este suceso llevará a su término el propósito de Dios en lo que
respecta a la iglesia como una comunidad separada de santos, y la partida de la iglesia dejará
preparado el escenario para los importantes sucesos que conducirán hacia la segunda venida
de Cristo a la tierra para establecer su reino milenial. Se pueden observar tres grandes
períodos entre el arrebatamiento y la segunda venida: 1) el período de preparación, 2) el
período de paz, 3) el período de persecución.
B. EL PERIODO DE PREPARACION QUE SIGUE AL ARREBATAMIENTO
El arrebatamiento, al sacar de la tierra a toda persona salvada, será una intervención
dramática en la historia humana. Señalará el comienzo de una serie de sucesos que
rápidamente se moverán hacia un gran clímax en la segunda venida de Cristo. Obviamente, la
salida de todos los cristianos de la tierra tendrá un efecto sobre la historia del mundo como un
todo y permitirá la demostración del mal en el mundo y el cumplimiento del propósito satánico
de una manera que antes no fue posible.
La primera fase después del arrebatamiento será un período de preparación para los
grandes acontecimientos que seguirán. Estos sucesos estarán relacionados con las tres
grandes áreas de la profecía, que conciernen a la iglesia, Israel y los gentiles.
1. La iglesia profesante quedará en la tierra después del arrebatamiento. Aunque la cuestión
de si la iglesia pasa por la tribulación ha sido objeto de controversias, muchos expositores
creen que la iglesia como cuerpo de Cristo será llevada en el arrebatamiento, dejando
solamente a la iglesia profesante —compuesta enteramente de personas no salvadas— sobre
la tierra para cumplir las profecías acerca del cristianismo.
La iglesia profesante después del arrebatamiento está simbolizada por la ramera de
Apocalipsis 17, descrita cabalgando sobre la bestia escarlata que representa el poder político
de ese tiempo. Su dominio es sobre todo el mundo, simbolizado por las muchas aguas (Ap.
17:1, 15). Por la descripción hecha parece claro que la iglesia mundial, que ahora está en su
forma más primitiva, se ve aquí en su etapa de completa apostasía, puesto que cada cristiano
verdadero ha sido quitado. Religiosamente hablando, el período posterior al rapto, en
consecuencia, será un movimiento hacia la integración de la iglesia mundial y hacia la religión
única mundial, desprovista de los rasgos redentores de la verdadera doctrina cristiana.
2. Para Israel el período de preparación será un tiempo de avivamiento. Según Romanos
11:25, la ceguera actual de Israel será quitada y muchos en Israel abrirán sus ojos al hecho de
que Jesús es ciertamente su Mesías y Salvador. En los días que vendrán inmediatamente
después del arrebatamiento, probablemente millares de judíos se volverán a Cristo, haciendo
uso de ejemplares de las Escrituras y libros de doctrina dejados por los cristianos, y de obras
acerca de los pasajes bíblicos que hablan sobre la esperanza de un Mesías que muchos judíos
ya poseen. Indudablemente tendrán una curiosidad insaciable por saber qué pasó con los
cristianos que desaparecieron. Esta búsqueda será recompensada y muchos se convertirán.
Como en el primer siglo de la iglesia, los judíos inmediatamente se convertirán en
embajadores del evangelio, ganando a su propio pueblo y a los gentiles para Cristo. La
renovada obra de evangelismo será emprendida a través de todo el mundo. El hecho de que
ya los judíos estén esparcidos por todo el mundo, sabiendo muchos de los idiomas del mundo,
los señalan como misioneros naturales al pueblo en donde viven, así que indudablemente
muchos serán llevados por ellos al conocimiento de Cristo. Sin embargo, como en el primer
siglo, no todos los judíos se volverán a Cristo y la salvación será solamente para aquellos que
creerán.
3. Políticamente en relación con los gentiles, el tiempo de preparación supone la
resurrección del antiguo imperio romano. Como se dijo en una discusión previa, aún no se han
cumplido las etapas que corresponden a los pies de Daniel 2 y la etapa de los diez cuernos de
las cuatro bestias de Daniel 7:7. Esta profecía, con la nueva luz dada por Apocalipsis 13, indica
que el imperio romano será revivido en la forma de diez naciones que se unen en una
confederación. El Mercado Común Europeo podría bien ser un precursor de esto, pero el centro
del poder político parecería estar en el Mediterráneo y no en Europa y probablemente incluirá
las naciones más importantes de Africa del norte, Asia occidental y sur de Europa.
Una vez más el Mediterráneo será un «lago romano». Cuando estas diez naciones se hayan
unido, surgirá un príncipe descrito como el «cuerno pequeño» en Daniel 7:8, que será un
dictador que primero obtendrá el control de tres y luego de las diez naciones. Políticamente
será el hombre fuerte del Oriente Medio y trabajará con la iglesia mundial a fin de obtener el
poder mundial. Una vez que se haya establecido firmemente, estará preparado el escenario
para el segundo gran período, el período del pacto.
C. EL PERIODO DE PAZ
Según Daniel 9:27, cuando el dictador del Oriente Medio surja como el «Príncipe que ha de
venir» (Dn. 9:26), hará un pacto con Israel por un período de siete años. Los detalles de este
pacto no se nos dan en las Escrituras, pero todo hace suponer que se trata de un pacto de
protección. Es claro que el dictador desea poner fin a la controversia entre Israel y las
naciones circundantes; usa la artimaña de establecer un protectorado para Israel y por este
medio traer una cierta medida de paz y tranquilidad a la situación política en el Medio Oriente.
Aunque no hay indicación de que éste será un período de completa paz, Israel está seguro,
relativamente hablando, y se le conceden privilegios en comercio y una libertad en cuanto a
tensión que no ha caracterizado a la nación desde que fue formada en 1948. Indudablemente
el cambio inspirará a muchos judíos a regresar a su antigua tierra, e Israel prosperará
financieramente.
También durante este período la iglesia seguirá aumentando su poderío, trabajando con el
gobernador del área del Mediterráneo a fin de lograr el dominio religioso mundial. De igual
modo, seguirá la evangelización de Israel y muchos se volverán a Cristo. Por otro lado, muchos
también volverán al judaísmo ortodoxo. En este período será reconstruido el templo en
Jerusalén y los judíos ortodoxos renovarán el sistema mosaico de sacrificios, los que no se
habían ofrecido desde que el templo fue destruido en el año 70 d.C. Esto está sobreentendido
en Daniel 9:27, donde se predice que cesará el sacrificio, hecho apoyado por Daniel 12:11, que
habla de la finalización de los sacrificios diarios. Obviamente los sacrificios no podían cesar sin
haber sido reiniciados, y la reiniciación de los sacrificios requiere de un templo en Jerusalén.
Nadie sabe exactamente en qué momento será reedificado el templo, pero es claro que estará
en funcionamiento cuando comience este período de paz.
Sin embargo, la tranquilidad del Medio Oriente será destruida por un hecho dramático
descrito en Ezequiel 38 - 39, un ataque a Israel por parte de Rusia y sus aliados. Los
intérpretes de las Escrituras han discrepado en sus análisis de este suceso y su ubicación en la
cronología. Según Ezequiel 38, ocurre en un tiempo en que Israel está en paz y reposo,
período que corresponde a la situación que se da después de hecho el pacto con el príncipe
romano. Aún más, el ataque es más que un asalto sobre Israel porque desafía todo el pacto de
relaciones entre el príncipe e Israel y es, en efecto, un intento ruso de tomar el control político
y comercial del Medio Oriente. Sin embargo, debido a que se trata de un ataque sorpresivo, no
hay un registro de ejércitos que se levanten contra los invasores. En cambio, Dios interviene
sobrenaturalmente para salvar a su pueblo y acaba con las fuerzas invasoras en una serie de
catástrofes descritas en Ezequiel 38:18-23. Esta guerra destruye el período de paz y prepara el
camino para el nuevo período final.
D. PERIODO DE PERSECUCION
La destrucción del ejército romano no solamente acaba con la paz del período precedente,
sino que también introduce una situación mundial dramáticamente cambiada. En aquel tiempo
hay un equilibrio en poderío entre: 1) el gobernador del Medio Oriente y las naciones con él
alineadas, y 2) Rusia y las naciones alineadas con ella. Destruido temporalmente el ejército
ruso, el gobernador del Medio Oriente aprovecha la situación para proclamarse dictador
mundial. En una noche se apodera del control político, económico y religioso del mundo. Se
proclama a sí mismo gobernador sobre toda raza, lengua y nación (Ap. 13:7), y Daniel predice
que devorará toda la tierra, la «trillará y despedazará» (Dn. 7:23). Igualmente se apodera del
poder económico de todo el mundo y nadie puede comprar o vender sin su autorización (Ap.
13:16-17).
Para Israel es un brusco retroceso, ya que el príncipe quebrantará el pacto y de la noche a la
mañana se convertirá en su perseguidor. Esto introduce lo que Jeremías denomina como el
tiempo de la angustia de Jacob. En otros lugares este período es descrito como la Gran
Tribulación (Dn. 12:1; Mt. 24:21; Ap. 7:14). Las tribulaciones de Israel comienzan con la
repentina cesación de sus sacrificios (Dn. 9:27; 12:11; Mt. 24:15). Consecuente con esto,
Cristo aconseja a Israel que huya inmediatamente a las montañas (Mt. 24:16-20). Será un
tiempo de angustia sin precedentes para Israel, y millares de judíos serán masacrados (Zac.
13:8). El templo mismo será profanado y pondrán un ídolo del gobernador mundial en él (Ap.
13:15), y a veces el mismo gobernador se sentará en el templo para ser adorado (2 Ts. 2:4).
Esta es la abominación de desolación descrita en conexión con la cesación de los sacrificios. El
gobernador mundial también se presentará a sí mismo como un dios y exigirá que todos le
tributen adoración so pena de muerte (Ap. 13:8, 15).
Este período final comenzará a mediados de los siete años originalmente pactados y, en
consecuencia, durará cuarenta y dos meses (Ap. 11:2; 13:5; véase Dn. 7:25; 9:27; 12:11-12).
Debido a su actitud completamente blasfema y por las persecuciones lanzadas contra judíos
y cristianos, el gobernador mundial que tiene su asiento en el Mediterráneo, presentado a
menudo con el nombre de Anticristo y descrito en Daniel 9:26 como el «príncipe que ha de
venir», será objeto de un terrible juicio divino. Todo esto está descrito en Apocalipsis capítulos
6 a 19. En la ruptura de los siete sellos se presentan detalles de estos hechos (Ap. 6:1 - 8:1),
en el toque de las siete trompetas (Ap. 8:2-21; 11:15-19) y el derramamiento de las siete
copas de la ira de Dios (Ap. 16).
En la tierra se producirán juicios sin precedentes. En Mateo 24:21-22 Cristo los describió
como un período tan terrible que si no fuera detenido por la segunda venida de Cristo habría
resultado en el exterminio de toda la raza. La mayor parte de la población del mundo es
destruida por las guerras, pestilencias, hambrunas, estrellas que caen del cielo, terremotos,
posesión demoníaca y una grave interrupción del orden de las fuerzas naturales en el mundo.
El desorden resultante de estos desastres crea oposición al gobernador mundial en el Medio
Oriente. Es incapaz de cumplir sus promesas de paz y abundancia. Como resultado se
producen revoluciones de carácter mundial y grandes porciones del mundo se rebelan contra
su autoridad. Esto acaba en una gran guerra descrita en Daniel 11:40-45 y en Apocalipsis
9:13-21; 16:13-21. Las naciones del mundo se traban en una lucha, en una batalla pendular de
avances y retrocesos con grandes ejércitos del sur, grandes ejércitos del norte y un gigantesco
ejército del oriente que descienden hacia la Tierra Santa a fin de ofrecer batalla. En la cúspide
de este conflicto, Jesús regresa en poder y gloria para dejar caer su juicio contra los hombres
malvados reunidos en esta lucha y para establecer su reinado milenial.
En conjunto, los hechos que desembocan en la segunda venida de Cristo se describen con
considerable detalle en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. El período es una dramática
secuencia de acontecimientos terribles que no tienen igual en ningún otro período de la
historia o la profecía. Las muchas indicaciones de que el mundo se está moviendo en dirección
a ese clímax hacen altamente pertinentes las enseñanzas bíblicas acerca de la inminencia de
la venida del Señor por los suyos en el arrebatamiento.
PREGUNTAS
1. ¿Qué enseña la parábola de la cizaña acerca del carácter general del período que queda
entre la primera y la segunda venidas de Cristo?
2. Nombrar las otras seis parábolas de Mateo 13, e indicar su enseñanza general.
3. Tomado como un todo, ¿qué enseña el capítulo 13 de Mateo acerca de todo el período
que queda entre las dos venidas de Cristo?
4. ¿Da Mateo 13 alguna justificación para las enseñanzas del postmilenialismo?
5. ¿Cuáles son las nueve señales del fin del siglo que se hallan en Mateo 24:3-14?
6. ¿Cuáles son los aspectos más importantes de la apostasía predicha en 2 Pedro 2 - 3?
7. Después que ocurra el arrebatamiento, ¿cuáles son los tres períodos que siguen y que
conducen a la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
8. ¿Cuál será la situación de la iglesia, de Israel y de los gentiles en el período de
preparación que sigue al arrebatamiento?
9. ¿En qué sentido podemos decir que la iglesia estará en la tierra después del
arrebatamiento?
10. ¿En qué consistirá el importante papel de Israel en el período de preparación?
11. ¿Qué importantes sucesos políticos ocurrirán en el período de la preparación?
12. Describir la situación de Israel y la iglesia mundial durante el período de paz que seguirá
a la promulgación del pacto con Israel.
13. ¿Qué hecho destruirá la tranquilidad en el Medio Oriente al final del período de paz?
14. Describir el cambio repentino al comenzar el período de persecución, en relación con
Israel, el mundo y la iglesia mundial.
15. ¿Qué juicios derramará Dios sobre el mundo durante el período de persecución?
16. Describir la gigantesca guerra mundial final.
17. A la luz de la preparación del mundo para estos sucesos, ¿qué se indica acerca de la
inminencia del arrebatamiento?

Lección 43. LA GRAN TRIBULACIÓN


Por Lewis Sperry Chafer
A. La gran tribulación en contraste con la tribulación en general.
Ha habido mucha confusión en torno a la doctrina de la Gran Tribulación porque algunos no
han hecho la distinción entre las tribulaciones y sufrimientos generales del pueblo de Dios y el
período específico de la Gran Tribulación descrito en el Antiguo y el Nuevo Testamentos. El
concepto de tribulación supone un tiempo de presiones, aflicciones, angustias de corazón y
perturbaciones en general. En consecuencia, una situación de tribulación es una experiencia
común de la raza humana que resulta de su pecado y rebelión contra Dios y del conflicto entre
Dios y Satanás en el mundo.
Según Job 5:7: «Como las chispas nacen para volar por el aire, así el hombre nace para la
aflicción.» Cristo aseguró a sus discípulos en Juan 16:33: «en el mundo tendréis aflicción». Los
sufrimientos de Job en el Antiguo Testamento y los problemas de Pablo con su aguijón en la
carne en el Nuevo Testamento son sintomáticos de una raza humana que constantemente
está en tribulación y soportando muchos tipos de aflicciones. Estas han caracterizado a la raza
humana desde Adán y seguirán en alguna medida hasta que la historia humana haya
terminado su carrera, aunque se verá grandemente aliviado durante el reino milenial.
En contraste con estas intimaciones generales de pruebas y sufrimientos que afligen a la
raza, las Escrituras hablan de un tiempo especial de tribulación al fin de la era, un tiempo
específico de gran tribulación que durará cuarenta y dos meses y desembocará en la segunda
venida de Cristo.
B. Doctrina veterotestamentaria de la gran tribulación.
Ya en Deuteronomio 4:29-30 se advirtió a Israel a fin de que se volviera al Señor cuando se
viera en el período de tribulación de los últimos días. Este tiempo específico es objeto de
especial atención por el profeta Jeremías. En Jeremías 30:1-10 predice que el tiempo de
tribulación será precedido por un regreso parcial de los hijos de Israel a su tierra:
«Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi
pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la
disfrutarán»(v. 3).
Inmediatamente después, en los versículos 4-7 se describe el período de tribulación que
vendrá sobre ellos después de haber regresado a la tierra. Israel estará con dolores como de
una mujer que está de parto. El tiempo de tribulación se describe específicamente en Jeremías
30:7: « ¡Ah, cuán grande es aquel día!; tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de
angustia para Jacob; pero de ella será librado.»
A Israel se le da la promesa de que aunque tenga que pasar por este tiempo de gran
tribulación, Dios quebrantará el yugo de su cautiverio y ya no servirá más a los gentiles. En
cambio, según el versículo 9, «servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les
levantaré». Esto anuncia el reino milenial, cuando David será resucitado y con Cristo reinará
sobre la casa de Israel. De acuerdo con esto, a Israel se le da ánimo para que no desmaye; es
el propósito de Dios que a su tiempo «Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo y no habrá
quien espante» (y. 10).
El tiempo de la angustia de Jacob, o gran tribulación, está considerado en Daniel 9:27
después del quebrantamiento del pacto. Aquí se revela específicamente que será la mitad del
período de siete años, esto es, tres años y medio. «El príncipe que ha de venir» (Dn. 9:26) «por
otra semana confirmará el pacto con muchos» (y. 27), esto es, hará un pacto de siete años.
Quebrantará el pacto en la mitad de la semana, esto es, después de tres años y medio, y
«hará cesar el sacrificio y la ofrenda» y producirá la abominación del templo.
Daniel 12:11 añade la información: «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio
hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.» Esto es
aproximadamente tres años y medio y algunos días, y el período incluye la segunda venida de
Cristo y los primeros juicios que se realizarán. La bendición descrita en Daniel 12:12, que
vendrá después de 1335 días, incluye no solamente el tiempo de la Gran Tribulación, la
segunda venida de Cristo y los juicios, sino también el establecimiento del bienaventurado
reino milenial sobre la tierra. Consecuentemente, el período de la Gran Tribulación se
especifica como de cuarenta y dos meses o tres años y medio.
La Gran Tribulación terminará con la segunda venida de Cristo. Según Daniel 7:13-14, el
período concluye con la venida del Hijo del Hombre del cielo, quedando todas las naciones
bajo su dominio. El rey impío y el gobierno que preceden a la segunda venida de Cristo serán
destruidos (Dn. 7:26), y el reino eterno comenzará y será caracterizado primero por el reino
milenial y luego por el gobierno de Dios en los nuevos cielos y la nueva tierra. La doctrina del
Antiguo Testamento es relativamente completa, pero a esto se puede agregar la revelación
del Nuevo Testamento.
Según Daniel 11:36-39, el tiempo del fin será caracterizado religiosamente por una religión
atea encabezada por el gobernador mundial. En estos versículos es descrito como un
gobernante absoluto que descarta todos los dioses anteriores y se magnifica a sí mismo por
sobre Dios. Honra solamente al dios de la fuerza, esto es, al dios de la guerra. Es materialista y
ateo. Su reino termina en la guerra gigantesca descrita en los versículos 40-45. Los ejércitos
del sur, del norte y del oriente lo presionan. Aunque aparentemente es capaz de resistir por un
tiempo, en el momento de la venida de Cristo aún está la batalla en todo su vigor, con lo que
termina la Gran Tribulación.
C. La doctrina de la Gran Tribulación en el Nuevo Testamento.
Cuando los discípulos le preguntaron acerca del tiempo de su segunda venida y del fin del
siglo, Jesús les dio en primer lugar una serie de señales que para nosotros ya se han cumplido
en su mayor parte, acontecimientos y situaciones que caracterizan la era que se extiende
entre la primera y la segunda venidas de Cristo (Mt. 24:3-14).
Luego, en Mateo 24:15-29, Cristo responde a la pregunta sobre señales específicas
describiendo la Gran Tribulación misma. Dice que comenzará cuando los hombres vean en el
lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (y. 15), refiriéndose a la
profanación del templo y a la ocupación del lugar de Dios en el templo por el gobernante del
Mediterráneo. Avisa a los hijos de Israel que cuando esto ocurra, y será identificado por algún
acontecimiento específico en un día determinado, deben huir a las montañas para salvar la
vida.
Cristo declara en Mateo 24:21-22: «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha
habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen
acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.»
Aquí Cristo identifica claramente el período de gran tribulación, en contraste con todos los
demás períodos de tribulación. Va a ser tan grande en su extensión, que eclipsará toda otra
experiencia previa del mundo en cuanto a sufrimientos.
La tribulación será tan grave que, a menos que sea acortada (literalmente, terminada),
ningún ser humano quedaría vivo sobre la tierra. Esto no implica, como algunos han
interpretado la palabra «acortados», que terminará antes de los cuarenta y dos meses.
Significa simplemente que si no fuera terminada por la segunda venida, la Gran Tribulación
exterminaría toda la raza humana. «Por causa de los escogidos»
—ya sea que se refiera a los salvados de Israel, a los salvados de los gentiles o a ambos— el
regreso de Cristo, aunque será un tiempo de juicio para el mundo, será un tiempo de
liberación para los salvados.
En los versículos que siguen, nuestro Señor describe algunas de las características de este
período. Habrá falsos profetas y falsos cristos (Mt. 24:23-24). Habrá falsos informes de que
Cristo habrá venido secretamente (y. 26). Avisa sus discípulos que ninguno debe ser engañado
en aquel tempo, porque la segunda venida de Cristo será un acontecimiento público como el
relámpago que alumbra desde el ‘riente hasta el occidente (y. 27). La tribulación misma
también se describe en el versículo 29 como el tiempo cuando el sol será oscurecido, y la luna
no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán
«conmovidas». Esto será seguido por la venida de Cristo. La descripción de la Gran Tribulación
dada por Cristo en respuesta a la pregunta de los discípulos es confirmada por la información
adicional en Apocalipsis 6 - 18. En el capítulo 6 e abre el rollo de los siete sellos descrito en
Apocalipsis 5:1. A medida que se rompe cada sello comienzan a sobrevenir grandes
catástrofes sobre el mundo. Esto empieza con el primer sello, que describe un gobierno
mundial (Ap. 6:1-2). Esto es seguido por guerras (vv. 3-4), hambres (vv. 5-6) y la muerte de la
cuarta parte de la tierra (vv. 7-8). El quinto ello representa a los mártires que mueren en aquel
período vv. 9-11), y grandes disturbios en los cielos, incluyendo las estrellas que caen del cielo
y un gran terremoto sobre la tierra, y el sol que se pone negro y la luna como sangre vv. 12-
14). El impresionante despliegue de poder divino en 1 mundo inspira temor a los incrédulos,
que piden a las montañas que caigan sobre ellos y los salven del gran día de u ira (vv. 15-17).
Cuando se rompe el séptimo sello (8:1) sale de él otra serie de siete, llamada las siete
trompetas de los ángeles Ap. 8:2 - 9:21; 11:15-19). Estos grandes juicios en su mayor arte son
catástrofes sobre el mundo natural que tienen como resultado la pérdida de muchas vidas, en
que la tercera parte de la tierra es consumida por el fuego, una tercera parte el océano se
convierte en sangre, destruyendo un tercio de las criaturas del mar, las estrellas del cielo caen
sobre una tercera parte de los ríos (8:7-11). La cuarta trompeta concierne a las estrellas; una
tercera parte del sol, la luna y las estrellas se oscurecen, y se da la predicción de terribles
desastres que sobrevendrán con las tres trompetas siguientes.
La quinta trompeta (9:1-12) presenta a los inconversos atormentados por demonios durante
cinco meses de terrible agonía, pero incapaces de quitarse la vida. La sexta trompeta (9:13-
21) se relaciona con el gran ejército que viene del oriente y cruza el río Eufrates para
participar en la gran guerra del fin del período de la tribulación. La séptima trompeta (11:15)
está cerca del fin del período y anuncia la venida de Cristo y el establecimiento de su reino.
Sin embargo, la séptima trompeta introduce otra serie de siete juicios que aparecen en
rápida sucesión, y que se denominan las copas de la ira de Dios en Apocalipsis 16. Cada uno
de éstos es más destructivo que las trompetas del juicio y constituyen un derramamiento final
de la ira de Dios sobre la tierra, preparatorio de la segunda venida de Cristo mismo.
La sexta copa está relacionada con la preparación de la gran batalla de Dios que se centra
en un lugar llamado Armagedón, por lo que esta batalla recibe el nombre de batalla de
Armagedón. Aquí los reyes de la tierra y sus ejércitos se han reunido para la batalla según
Apocalipsis 16:14. La aparente contradicción de Satanás que inspira a los reyes de la tierra a
fin de que se rebelen contra el gobernante que Satanás mismo ha puesto sobre el trono del
gobierno mundial, aparece solucionada por este hecho: Satanás reúne sus fuerzas bajo la
ilusión de que están peleando por el poder mundial, pero realmente están guiados por Satanás
a fin de oponerse a los ejércitos que acompañarán a Cristo cuando El vuelva a la tierra (Ap.
19:14).
La copa final, descrita en Apocalipsis 16:17-21, consiste de un gran terremoto que destruye
las grandes ciudades del mundo, trae juicio contra Babilonia y hace desaparecer las islas y
montañas. El clímax es una gran tormenta de granizos, con granizos de un talento de peso,
esto es, unos 46 Kilos, que destruyen lo que había quedado. El mundo está en estado de caos
y destrucción y en guerra en el momento de la segunda venida de Cristo.
¡Qué sueño más falso han tenido algunos teólogos que imaginan que el mundo irá
mejorando poco a poco hasta que gradualmente queda sometido al evangelio, y de este modo
es conducido a la obediencia a Cristo! Más bien las Escrituras describen el mundo en un
horroroso clímax de maldad y rebelión contra Dios, encabezado por un gobernante mundial
ateo, blasfemo y perseguidor de todos los que se identifican con Dios.
El reino de justicia de Dios sobre la tierra será introducido por la segunda venida de Cristo y
no por esfuerzos humanos, y será un juicio dramático sobre la maldad del mundo, al mismo
tiempo que será una maravillosa liberación para quienes han puesto su confianza en Cristo en
esos trágicos días.
El hecho de que la Gran Tribulación sea tan terrible, destinada para el incrédulo y para el
blasfemo más que para el hijo de Dios, es otra razón por la que muchos creen que el
arrebatamiento de la iglesia ocurrirá antes de este terrible tiempo de sufrimientos. Es
significativo que la iglesia jamás se nombra en los pasajes relacionados con la Gran
Tribulación; aunque habrá hombres que vendrán a Cristo y son llamados santos, jamás se
usan las expresiones específicas que los relacionarían con la iglesia. En cambio, son judíos
salvados y gentiles salvados, muchos de ellos sometidos a martirio, y son muy pocos los que
sobreviven en el período.
Tomada como un todo, la Gran Tribulación es un preludio de la segunda venida de Cristo,
haciendo claro cuán necesaria es la intervención divina en el escenario mundial, tanto para
juzgar a los malos como para liberar a los santos, y proporcionando un agudo contraste entre
la tenebrosa hora de la tribulación y la gloria del reino que la sucederá.
PREGUNTAS
1. Distinguir entre tribulación en general y Gran Tribulación.
2. ¿Cuál es la primera referencia al tiempo futuro de la Gran Tribulación en las Escrituras?
3. Según Jeremías 30:1-10, ¿cuál es el orden de los sucesos al final de la era?
4. ¿Cómo se relaciona la profecía de Daniel 9:27 con la Gran Tribulación?
5. ¿Qué suceso señala el quebrantamiento del pacto y el comienzo de la Gran Tribulación?
6. ¿Qué caracterizará a la religión de la Gran Tribulación?
7. Describir la guerra al final de la Gran Tribulación, según Daniel.
8. ¿Qué suceso pondrá término a la Gran Tribulación, según Daniel?
9. Según Cristo, ¿qué suceso pone en marcha la Gran Tribulación?
10. Según Cristo, ¿qué va a hacer Israel en el período de la Gran Tribulación?
11. ¿Qué ocurriría, según Cristo, si la Gran Tribulación no fuera terminada por su segunda
venida?
12. ¿Cuáles son algunos sucesos y situaciones que preceden inmediatamente a la venida de
Cristo, según Mateo 24?
13. ¿Cómo se describe la venida de Cristo misma en Mateo 24?
14. Según Apocalipsis 6:1 - 8:1, ¿qué sucesos están relacionados con la ruptura de los siete
sellos?
15. Según Apocalipsis 8:2 - 9:21, ¿qué sucesos están relacionados con el toque de las siete
trompetas?
16. ¿Cuál es la situación descrita por el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios
en Apocalipsis 16?
17. Describir en detalle los resultados del derramamiento de la séptima copa sobre la tierra.
18. ¿Cómo demuestra la descripción de los sellos, trompetas y copas que el punto de vista
postmilenial de que el mundo mejorará gradualmente no tiene apoyo bíblico?
19. ¿Cómo se realizará el reinado justo de Dios en el mundo?
20. ¿En qué forma apoyan los juicios gráficos de Dios durante la Gran Tribulación la doctrina
del arrebatamiento como un suceso que la precede y por ello da gran consuelo e inspiración a
los cristianos?

Lección 44. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO


Por Lewis Sperry Chafer
A. LA IMPORTANCIA DE LA SEGUNDA VENIDA
En estudios anteriores al de la segunda venida ya han sido presentados los hechos
principales acerca del arrebatamiento, la venida del Hijo de Dios por sus santos (capítulo 12) y
la venida de Cristo con sus santos (capítulo 13). Aquí, la segunda venida de Cristo para
establecer su reino será considerada en su lugar como un suceso importante en el programa
profético. Los capítulos que siguen están íntimamente ligados con este estudio y tratan los
importantes temas de las resurrecciones, los juicios de Dios sobre Israel y las naciones, y el
reino milenial. Estos grandes temas se combinan para proporcionar la meta bíblica de la
historia, que en gran medida determina la interpretación de toda la Biblia.
En el Antiguo y el Nuevo Testamentos se presenta en muchos pasajes la importancia de la
venida de Cristo a establecer su reino. La doctrina, en la forma que ha sido revelada, es mucho
más que el solo fin de la historia humana. Es más bien el gran clímax que conduce el
programa de Dios a su punto más elevado. Por esta razón, todos los sistemas de teología que
tienden a ignorar o a minimizar la doctrina de la segunda venida de Cristo y el gran volumen
de pasajes bíblicos que tratan del reinado de Cristo sobre la tierra son inadecuados y sólo
pueden ser justificados negando el significado claro y literal de muchas profecías e ignorando
extensas porciones de la revelación.
La segunda venida de Cristo, con el reino que lo sigue, es el corazón mismo del progreso de
las Escrituras y es el tema más importante de la profecía del Antiguo Testamento. Los grandes
pactos de la Escritura se relacionan con el programa de Dios, especialmente los pactos con
Abraham, Israel, David y el nuevo pacto. Gran parte de la revelación de los Salmos y de los
profetas mayores y menores giran en torno a este gran tema. Los grandes libros proféticos
como Daniel, Zacarías y Apocalipsis centran su atención en el tema de la segunda venida de
Cristo y la consumación de la historia y el reino. Por esta razón, la doctrina de la segunda
venida en gran medida determina el total de la teología del intérprete de la Biblia y justifica el
intento de ordenar detalladamente los sucesos proféticos que aún están por cumplirse a fin de
ser fiel a toda la revelación bíblica.
B. PROFECIAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO ACERCA DE LA SEGUNDA VENIDA
Mientras el arrebatamiento es una doctrina del Nuevo Testamento que jamás se menciona
en el Antiguo Testamento (porque la iglesia como tal era un misterio no revelado en el Antiguo
Testamento), la segunda venida está firmemente asentada en el Antiguo Testamento.
Probablemente la primera de las profecías claras acerca de la segunda venida de Cristo está
en Deuteronomio 30:1-3. En esta profecía acerca de la reunión de Israel en su tierra
nuevamente, se predica que Israel se convertirá al Señor espiritualmente y que entonces el
Señor «hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre
todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios» (v. 3). La expresión «hará
volver» indica un acto de intervención de Dios en la situación, y a la luz de las Escrituras
posteriores se relaciona claramente con la venida del Señor mismo.
Los Salmos, aunque constituyen el libro de adoración del Antiguo Testamento,
frecuentemente se refieren a la segúnda venida de Cristo. Después de una introducción
descriptiva del justo, en contraste con el malvado en el Salmo 1, el Salmo 2 inmediatamente
describe la gran contienda de Dios con las naciones. Aunque los príncipes del mundo desean
rechazar a Dios y su gobierno sobre ellos, Dios declara su propósito:
Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi monte santo» (2:6).El salmo sigue anunciando que
este rey, al enfrentarse con los malos, «los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de
alfarero los desmenuzarás» (y. 9).
La trilogía formada por los Salmos 22, 23 y 24 presenta a Cristo como el buen Pastor que
daría su vida por sus ovejas (Jn. 10:11); el Gran Pastor, que vive siempre para interceder por
los suyos (He. 13:20); y el Príncipe de los Pastores que viene como el Rey de gloria para
recompensar a los pastores fieles (1 P. 5:4). El Salmo 24 describe la situación milenial: «De
Jehová es la tierra» (y. 1). Se exhorta a las puertas de Jerusalén que se levanten para dar paso
al Rey de Gloria (24:7-10).
En el Salmo 50:2 se menciona el reinado de Cristo desde Sión. Como se verá más tarde en el
estudio del Milenio, el Salmo 72 describe a Cristo que ha venido a la tierra para reinar sobre
las naciones. El Salmo 89:36 habla del establecimiento del trono de Cristo en cumplimiento del
pacto con David inmediatamente después de su segunda venida. El Salmo 96, después de
describir el honor y la gloria de Dios, exhorta a los cielos y la tierra a que se regocijen «delante
de Jehová que vino; porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los
pueblos con verdad» (v. 13).
La posición actual de Cristo a la diestra de Dios es descrita en el Salmo 110, pero también se
predice que vendrá el día cuando El reinará sobre sus enemigos y su poder saldrá de Sión (vv.
2, 6). De estas diversas profecías se desprende claramente que la verdad acerca de la
segunda venida de Cristo y su reino es una revelación de gran importancia en el Antiguo
Testamento y no una de importancia secundaria.
Esto es confirmado como un tema principal entre los profetas mayores y menores. En la
gran declaración profética de Isaías 9:6, 7 Cristo es descrito como un niño que ha nacido y al
mismo tiempo es Dios todopoderoso. Describe su reinado sobre el trono de David como un
reinado que no de los resultados de la segunda venida de Cristo y del establecimiento de su
reino. Este pasaje será discutido más ampliamente en el estudio del reino milenial. Sin
embargo, la introducción del reino depende de la doctrina de una venida literal de Cristo a la
tierra y de la demostración del poder divino para juzgar a los malvados. También se menciona
esta escena en Isaías 63:1-6, donde se describe gráficamente el juicio de Cristo sobre la tierra
en su segunda venida.
En las profecías de Daniel que tienen relación con los tiempos de los gentiles y el programa
de Dios para la nación de Israel, se relaciona la consumación de ambos con la venida del Hijo
del Hombre desde el cielo (Dn. 7:13-14). Este pasaje da una clara descripción de la segunda
venida: «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como
un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y
le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran;
su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.»
Daniel había anunciado la misma verdad al interpretar la visión de Nabucodonosor y había
predicho en Daniel 2:44 «un reino que no será jamás destruido».
Igualmente, la mayor parte de los profetas menores tocan este tema, y en forma especial lo
hace el libro de Zacarías. Según Zacarías 2:10-11, el Señor declara: «Canta y alégrate, hija de
Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas
naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces
conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.» Esta es una clara referencia al
milenio terrenal y al reinado de Cristo que sigue a su segunda venida. Aún más específico es
Zacarías 8:3-8: «Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y
Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de
Santidad» (y. 3). Los versículos 4-8 describen las calles de Jerusalén llenas de muchachos y
muchachas que juegan y a los hijos de Israel que son traídos de todo el mundo y habitan en
Jerusalén.
Zacarías 14:1-4 describe en forma dramática la segunda venida de Cristo mismo, que viene
en la culminación de la guerra mundial que ha sobrevenido en el Medio Oriente y en la ciudad
de Jerusalén. Zacarías dice: «Y se afirmarán SUS pies en aquel día sobre el monte de los
Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en
medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del
monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur» (v. 4).
La descripción gráfica de la división del Monte de los Olivos en el momento de la segunda
venida de Cristo deja en claro que ningún suceso del pasado puede compararse con SU
segunda venida. La ridícula interpretación de que la segunda venida se realizó en el día de
Pentecostés o en la destrucción de Jerusalén del año 70 no sólo la contradicen las últimas
profecías que presentan la segunda venida como un acontecimiento todavía futuro (como en
el libro de Apocalipsis), sino que tiene en contra el hecho de que el Monte de los Olivos
permanece sin haber sufrido cambio alguno.
Cuando los pies de Cristo se posen sobre el mismo Monte de los Olivos que fue testigo de su
ascensión en Hechos 1, ello será la señal para que se produzca un cambio en la topografía de
toda la zona que rodea a Jerusalén, en preparación para el reino que se establecerá.
Consecuentemente, la segunda venida de Cristo en el Antiguo Testamento no se puede negar
con explicaciones en el sentido de que algún suceso pasado o alguna experiencia espiritual
contemporánea, por ejemplo, que la venida de Cristo por sus santos ocurre cuando uno
muere, o con cualquier otra explicación que es totalmente inadecuada para explicar la
revelación bíblica. En cambio, en el Antiguo Testamento la segunda venida de Cristo es la gran
consumación de la historia mundial, en la que el Hijo de Dios viene a reclamar el mundo por el
cual dio su vida y para ejercer su poder o autoridad sobre el mundo que no quería que Cristo
reinase.
C. LASEGUNDA VENIDA DE CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO
En la revelación del Nuevo Testamento acerca de la segunda venida de Cristo se introduce
un nuevo factor con la revelación del arrebatamiento de la iglesia. En el Antiguo Testamento
las predicciones de la primera y segunda venida de Cristo se mezclaban con frecuencia y los
profetas tenían dificultades para distinguirlas. Cumplidas las profecías acerca de la primera
venida, ya no hay problemas para distinguir entre las profecías relacionadas con sus
sufrimientos y aquellas que tienen que ver con su gloria.
Sin embargo, en el Nuevo Testamento, debido a la terminología similar para describir la
venida de Cristo por sus santos y la venida de Cristo con sus santos, no siempre es claro cuál
acontecimiento se tiene en vista; en cada caso se debe llegar a una decisión sobre la base del
contexto. El tema de la venida futura de Cristo es un tema de gran importancia en el Nuevo
Testamento, y se estima que uno de cada veinticinco versículos se refiere a ella de uno u otro
modo. Se pueden seleccionar por lo menos veinte pasajes extensos que contribuyen con los
elementos de mayor importancia de la revelación del Nuevo Testamento (Mt. 19:28; 23:39;
24:3-25:46; Mr. 13:24-37; Lc. 12:35-48; 17:22-37; 18:8; 21:25-28; Hch. 1:10-11; 15:16-18; Ro.
11:25-27; 1 Co. 11:26; 2 Ts. 1:7-10; 2 P. 3:3-4; Jud. 14-15; Ap. 1:7-8; 2:25-28; 16:15; 19:11-21;
22:20).
Además de los hechos notados en el estudio previo de Mateo 13, debemos destacar
importantes puntos de énfasis.
1. La segunda venida de Cristo es postribulacional y premilenial. La interpretación literal de
las profecías acerca de la segunda venida de Cristo no sólo aclaran que es el preludio del
acontecimiento que establece el reino de Cristo sobre la tierra por mil años, sino que además
sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia, esto es, Cristo que viene por sus
santos. De parte de los que espiritualizan las profecías acerca del reino futuro sobre la tierra,
la tendencia ha sido mezclar las profecías acerca del arrebatamiento y las profecías sobre la
segunda venida de Cristo y considerarlas como un solo suceso, que ocurre de una sola vez,
considerando así el arrebatamiento como un suceso postribulacional. La misma interpretación
literal de la segunda venida, que lleva a la conclusión de que será seguida por el reino milenial
sobre la tierra, sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia. Los sucesos son
claramente diferentes en su propósito, carácter y contexto.
En el libro The Rapture Question (La cuestion del arrebatamiento), por John F. Walvoord, se
dan cincuenta razones para sostener que el arrebatamiento es pretribulacional y la segunda
venida para establecer el reino es postribulacional. Igualmente, en el libro The Millennial
Kingdom (El reino milenial), por Walvoord, se presentan argumentos teológicos e históricos
acerca del establecimiento de un reino literal sobre la tierra. Mientras los teólogos siguen en
desacuerdo sobre este tema, el problema queda determinado en gran parte por los principios
de interpretación que se use. Los que interpretan la profecía literalmente, y que
uniformemente toman en consideración los detalles de la profecía, pueden apoyar
adecuadamente la conclusión de que la segunda venida de Cristo es postribulacional y
premilenial.
2. Las descripciones de la segunda venida de Cristo en todos los pasajes importantes
relacionados con ella enseñan claramente que su venida es personal. Desde luego, esto es
apoyado por la revelación de los ángeles en Hechos 1:11, que informaron a los discípulos que
estaban mirando hacia el cielo: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo,
así vendrá como le habéis visto ir al cielo.» Esto se refiere a la segunda venida de Cristo a la
tierra, y no al arrebatamiento. Así como El se fue personalmente al cielo, también volverá
personalmente. Desde luego, esto es apoyado por otros pasajes importantes como Mateo
24:27-31 y Apocalipsis 19:11-16.
3. Los mismos pasajes que indican que su venida será personal, enseñan que será una
venida corporal. Aunque la deidad de Cristo es omnipresente y puede estar en el cielo y en la
tierra al mismo tiempo, el cuerpo de Cristo es siempre local y ahora está a la diestra de Dios
Padre. En su segunda venida Cristo volverá corporalmente, así como ascendió corporalmente.
Esto es apoyado por Zacarías 14:4:
«Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos.» También lo apoya el
pasaje de Hechos 1, que afirma que su venida será del mismo modo que su ascensión.
4. En contraste con el arrebatamiento, en que no hay evidencia de que el mundo como un
todo verá la gloria de Cristo, la segunda venida de Cristo será visible y gloriosa. Cristo mismo
describió su venida como un relámpago que resplandece desde el oriente hasta el occidente
(Mt. 24:27). Así como la ascensión en Hechos 1:11 es visible, su segunda venida será visible, y
Cristo «vendrá como le habéis visto ir al cielo».
Cristo dijo en Mateo 24:30: «Verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con
poder y gran gloria». El principal argumento del libro de Apocalipsis es que Cristo será
revelado al mundo en su segunda venida y en el reino subsecuente. Según Apocalipsis 1:7:
«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él.» Verán a Cristo, no como el humilde nazareno
que sufre y muere, o en su cuerpo de resurrección en el cual su gloria estaba algo velada
mientras Cristo estaba aún sobre la tierra.
La segunda venida de Cristo pondrá en exhibición la gloria del Hijo de Dios, como se reveló
antes a Juan en Apocalipsis 1:12-18 y se describe en detalle en Apocalipsis 19:11-16. En
consecuencia, la segunda venida será uno de los acontecimientos más dramáticos de todos los
tiempos y será el clímax de todo el programa de Dios que comienza en Edén cuando Adán
pecó y perdió el derecho de reinar.
5. La segunda venida de Cristo está también íntimamente relacionada a la tierra y no es un
encuentro en el espacio como el arrebatamiento de la iglesia. Muchos pasajes hablan de Cristo
que reina en Sión, viene a Sión y sale de Sión, todas ellas referencias a la ciudad literal de
Jerusalén (Sal.14:7; 20:2; 53:6; 110:2; 128:5; 134:3; 135:21; Is. 2:3; Jl 3:16; Am. 1:2; Zac. 14:1-
4; Ro. 11:26). Según las Escrituras, no solamente su pie tocará el Monte de los Olivos, sino que
su venida es en conexión con la destrucción de los ejércitos que tratarán de conquistar
Jerusalén (Zac. 14:1-3).
6. La segunda venida de Cristo será presenciada por todos los santos ángeles y por todos los
santos de todos los tiempos que están en el cielo. Es la venida con sus santos y no la venida
por sus santos. Aunque un propósito importante de la venida de Cristo es libertar a los santos
afligidos que aún viven en la tierra, la descripción del suceso en Mateo 25:31 afirma que todos
los ángeles estarán con El. Apocalipsis 19:11-21 es aún más explícito y presenta a los ejércitos
celestiales que le siguen. Estos indudablemente incluyen a los santos ángeles y a los santos
que están en el cielo. La segunda venida será un tiempo de reunión de todos los elegidos, los
resucitados, los trasladados y aun los que estaban en sus cuerpos naturales sobre la tierra.
Todos participan, de un modo u otro, en este dramático suceso relacionado con la segunda
venida.
7. El propósito declarado de la segunda venida es juzgar la tierra (Sal. 96:13). Esto será
considerado en los próximos estudios de los juicios de Israel, de las naciones y el juicio de
Satanás y de los ángeles caídos. En Mateo 19:28 Cristo les dijo a los doce apóstoles se unirían
a El para juzgar las doce tribus de Israel. Mateo 25:31-46 describe el juicio de los gentiles
sobre la tierra en el momento de la segunda venida. Ezequiel 20:35-38 predice el juicio de
Israel en el momento de la segunda venida. Los que mueran durante el tiempo de persecución
que precederá a la segunda venida serán resucitados y juzgados según Apocalipsis 20:4.
La misma verdad es presentada en las diversas parábolas que tratan del tiempo del fin en
los evangelios, y en las Escrituras se encuentra una mención frecuente de esta verdad (Lc.
12:37, 45-47; 17:29, 30; 2 Ts. 1:7-9; 2:8; Jud. 15; Ap. 2:27; 19:15-21). La tierra, que
actualmente manifiesta toda su pecaminosidad e incredulidad y que en su mayor parte vive
como si Dios no existiese, caerá bajo el justo juicio de Dios.
Sin embargo, a pesar de lo extenso que es el juicio, no destruirá la tierra en forma completa.
El juicio por fuego descrito en 2 Pedro 3:10 no ocurrirá hasta el fin del milenio, cuando la tierra
y los cielos que ahora existen sean destruidos y sean creados un nuevo cielo y una nueva
tierra.
El día de Jehová, que comienza con el arrebatamiento e incluye en su introducción los juicios
que preceden y siguen inmediatamente la segunda venida, concluye al final del milenio con la
destrucción final de la tierra y los cielos que ahora existen. El triunfo del pecado en nuestro
mundo moderno es temporal. El triunfo de la justicia de Dios es cierto.
8. El propósito importante de la venida de Cristo es librar a quienes han sobrevivido al
martirio durante la tribulación, sean judíos o gentiles. Según Mateo 24:22, si la venida de
Cristo fuera demorada indefinidamente, los juicios catastróficos derramados sobre la tierra
destruirían toda la raza. La tribulación es cortada por la venida de Cristo para librar a los
escogidos de ese destino. En Romanos 11:26-27 se describe a Israel como salvado y libertado.
Esto recibe el apoyo de Lucas 21:28, donde se habla de la segunda venida de Cristo y es
denominada «tu redención». En el Antiguo Testamento hay pasajes como Zacarías 14:4
también describen en esta liberación.
9. Sin embargo, la segunda venida de Cristo no solamente trae el juicio sobre los malvados y
liberación para los justos, sino que introduce un nuevo estado espiritual que será considerado
en el estudio del milenio. El mismo acontecimiento que trajo juicio sobre los impíos produce un
nuevo avivamiento espiritual a quienes han confiado en el Señor. Esto es apoyado por
Romanos 11:26-27 y está incorporado en el nuevo pacto de Jeremías 31:31-34.
10. La segunda venida de Cristo tiene también el propósito central de establecer el reino
davídico. En la discusión de la relación de la iglesia con los gentiles en el concilio de Jerusalén
(Hch. 15) se argumenta que las profecías anteriores de Amós 9:11-15 predecían el orden de la
bendición de los gentiles primero, seguida por la restauración del tabernáculo de David. Esto
iba a coincidir con la reunión de Israel restaurado en su tierra, estableciéndose en ella para no
volver a ser dispersado (Am. 9:14-15; véase también Ez. 39:
25-29). El regreso físico de Israel, el restablecimiento del reino davídico y el derramamiento
del Espíritu de Dios sobre la casa de Israel (Ez. 39:29) se combinan para preparar a Israel y el
mundo para las glorias del mundo que seguirá. Según Ezequiel 37:24, los santos del Antiguo
Testamento participarán en el reino, siendo David elevado a la categoría de príncipe sobre
Israel bajo Cristo. El propósito de Dios era, según fuera anunciado a la virgen María en Lucas
1:31-33, que Cristo vendría a reinar sobre la casa de Israel para siempre.
Tomada como un todo, la segunda venida de Cristo es Un acontecimiento maravilloso que
ocurre al final de la Gran Tribulación e introduce el reino milenial. Será una venida personal y
corporal que será visible en todo el mundo, y será la manifestación de la gloria de Dios. Estará
relacionada con la tierra más que con el cielo y especialmente con Jerusalén en el Monte de los
Olivos.
Cristo, en su venida, estará acompañado por los santos ángeles y los santos. Su propósito en
su venida es juzgar al mundo, librar a quienes han confiado en El, sean judíos o gentiles, traer
un avivamiento en Israel y en el mundo, restablecer el reino de David e introducir la
dispensación final de su reino sobre la tierra por mil años. En el contexto de este
acontecimiento podrían considerarse ahora la doctrina de la resurrección y la de los juicios
relacionados con la segunda venida.
PREGUNTAS
1. ¿Cuáles son algunos de los grandes temas relacionados con la doctrina de la segunda
venida?
2. ¿Con cuánta extensión se trata la doctrina de la segunda venida en el Antiguo
Testamento?
3. ¿Con qué contribuye Deuteronomio 30:1-3 a la doctrina de la segunda venida?
4. ¿En qué forma trata la segunda venida el Salmo 2?
5. ¿Qué grandes temas son desarrollados en los Salmos 22, 23 y 24?
6. Hacer un resumen de la verdad acerca de la segunda venida y el reino milenial según se
presenta en los Salmos 50, 72, 89, 96 y 110.
7. ¿Cuál es la contribución de Isaías 9:6-7?
8. ¿Cómo describe Daniel 7 la segunda venida?
9. ¿Cuáles son las contribuciones de Zacarías 2, 8 y 14 a la doctrina de la segunda venida?
10. ¿En qué forma refuta Zacarías la idea de que Cristo ya ha cumplido la promesa de su
segunda venida?
11. ¿Qué dificultad tenían los profetas del Antiguo Testamento para distinguir la primera y
segunda venidas de Cristo?
12. ¿Qué dificultad correspondiente se encuentra en el Nuevo Testamento para distinguir
entre el arrebatamiento y la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
13. Hacer un resumen de la evidencia de que la segunda venida de Cristo a la tierra para
establecer su reino es postribulacional y premilenial.
14. ¿Cómo es que el premilenialismo depende de los principios de interpretación de las
Escrituras?
15. Demostrar que la segunda venida de Cristo es personal.
16. ¿Qué evidencia apoya la conclusión de que Cristo regresará corporalmente en su
segunda venida?
17. Hacer un contraste entre la extensión en que Cristo será visible para el mundo en el
arrebatamiento y en su segunda venida a establecer su reino.
18. ¿En qué sentido están íntimamente relacionadas la segunda venida y la tierra en
contraste con el arrebatamiento?
19. ¿Quién acompañará a Cristo en su segunda venida a la tierra desde el cielo?
20. Hacer un resumen de la enseñanza acerca de que Cristo juzgará la tierra en su segunda
venida.
21. Distinguir los juicios que ocurrirán antes del milenio, de los que ocurrirán al finalizar el
milenio.
22. ¿En qué forma se relaciona la segunda venida de Cristo con la liberación de los salvados
en la Gran Tribulación?
23. ¿En qué sentido es que la segunda venida inaugura un nuevo estado espiritual?
24. ¿Cómo se relaciona la venida de Cristo con el restablecimiento del reino davídico?
25. Hacer un resumen de los principales hechos relacionados con la venida de Cristo como un
evento importante.

Lección 45 LAS RESURRECCIONES


Por Lewis Sperry Chafer
La interpretación profética ha sido víctima de mucha confusión debido a la teoría sin apoyo
bíblico de que los hombres serán todos resucitados al mismo tiempo. Este programa profético
simplista ignora los detalles dados en los pasajes proféticos acerca de las diversas
resurrecciones. En vez de una sola resurrección general, las Escrituras presentan siete
resurrecciones, algunas de las cuales se encuentran en el pasado, otras separadas por largos
períodos tales como las resurrecciones que preceden y siguen al reinado de Cristo de mil años.
Las Escrituras enseñan claramente que todos serán resucitados a su tiempo y en su lugar y
que la existencia humana sigue para siempre. El estudio de las resurrecciones proporciona un
importante bosquejo del programa profético relacionado con esta verdad central de la fe y
esperanza cristiana.
A. LA RESURRECCION DE JESUCRISTO
En el orden de las resurrecciones la primera es la de Jesucristo, anunciada en la profecía del
Antiguo Testamento (como en Sal. 16:9-10), presentada históricamente en los cuatro
evangelios, y tratada teológicamente en el Nuevo Testamento a partir del libro de los Hechos.
Indudablemente la doctrina de la resurrección de Cristo es una doctrina de importancia central
sobre la que descansa toda la fe y esperanza del cristiano, como expone extensamente Pablo
en 1 Corintios 15. En consideración de los hechos que apoyan la conclusión de que hay más de
una resurrección, es importante notar que todos deben estar de acuerdo en que la
resurrección de Cristo es un acontecimiento distinto y que ya ha ocurrido.
B. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS EN JERUSALEN
En el tiempo de la resurrección de Cristo ocurrió una resurrección que fue como una prenda,
según Mateo 27:52-53. Este pasaje afirma que «en el tiempo de la muerte y resurrección de
Cristo se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se
levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa
ciudad, y aparecieron a muchos».
En ningún lugar se da explicación alguna acerca de este suceso fuera de lo común. Aunque
los sepulcros fueron abiertos en el momento de la muerte de Cristo, parece que los santos
mismos no salieron de los sepulcros hasta que Cristo resucitó, porque la Escritura deja en claro
que Cristo es la primicia, el primer resucitado de entre los muertos en un cuerpo resucitado
que no volverá a ser destruido. En contraste con otras personas resucitadas, como en el caso
de Lázaro, que indudablemente volvió a morir y volvió a ser sepultado, Cristo resucitó para no
volver jamás a un sepulcro.
El significado probable de la resurrección de santos en el tiempo de la resurrección de
Cristo, número relativamente pequeño de individuos, puede hallarse en el cumplimiento de lo
tipificado en una ofrenda levítica. La tercera de las fiestas de Jehová (véase Lv. 23:9-14)
incluye una ceremonia en que, al comienzo de la cosecha, los israelitas debían llevar un
puñado de grano no trillado para mecerlo delante de Jehová y ofrecer los sacrificios adecuados
en reconocimiento de sus esperanzas puestas en la cosecha venidera. La resurrección de
santos en Jerusalén en el tiempo de la resurrección de Cristo constituyó las primicias y
demostró que Cristo no estaba solo en su resurrección, sino que era el precursor de la gran
cosecha venidera, de la cual estos santos eran una muestra.
Aunque algunos han interpretado las referencias de Lucas como sólo una restauración a la
vida como la ocurrida en el caso de Lázaro, el hecho de que haya ocurrido en el tiempo de la
resurrección de Cristo indicaría una resurrección permanente, e indudablemente estos santos
fueron llevados vivos al cielo después que hubieron cumplido su misión. En cualquier caso, es
otra resurrección histórica que confirma el concepto de que todas las resurrecciones no
pueden reunirse en un solo gran acontecimiento futuro.
C. LA RESURRECCION DE LA IGLESIA
Como se dijo en los estudios de la venida de Cristo por sus santos, y la doctrina del
arrebatamiento, los muertos en Cristo serán resucitados en el tiempo de la venida de Cristo
por los suyos y, junto con los cristianos vivos que serán transformados, se encontrarán con el
Señor en el aire y subirán al cielo. Según 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:51-58,
tanto los santos resucitados como los trasladados recibirán cuerpos de resurrección similares
al cuerpo resucitado de Cristo (1 Jn. 3:2). La resurrección de la iglesia es la primera
resurrección en gran escala y es precursora de las demás.
D. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Aunque el. Antiguo Testamento constantemente supone la doctrina de la resurrección, como
se afirma en Job 19:25-26, por ejemplo, no es esta doctrina un tema de profecías extensas. Sin
embargo, las referencias que se encuentran parecen poner la resurrección de los santos del
Antiguo Testamento en el tiempo de la segunda venida de Cristo a la tierra y no en el de su
venida por sus santos en el arrebatamiento.
Daniel 12 describe la Gran Tribulación en el versículo 1 y la resurrección en el versículo 2
como un suceso inmediatamente posterior y que constituye un clímax en relación con ella; en
este caso, sería claro que los santos del Antiguo Testamento no son resucitados en el
arrebatamiento, sino en el tiempo del establecimiento del reino. La misma implicación se
encuentra en el pasaje de Job, donde la resurrección está conectada con el tiempo en que el
Redentor está en pie sobre la tierra.
En forma similar, la doctrina de la resurrección presentada en Isaías 26:19-21 relaciona el
despertar de los cuerpos muertos con el momento en que Cristo juzgue al mundo. También es
significativo que la frase particular de «los muertos en Cristo» sea usada para describir a los
que son resucitados en el arrebatamiento (1 Ts. 4:16). La expresión «en Cristo» describe la
posición actual de los creyentes en Cristo debido al bautismo del Espíritu, que ocurrió por
primera vez en Hechos 2 y que no aparece en relación con los santos del Antiguo Testamento.
Aunque habrá intérpretes de las Escrituras que discrepen de esta posición, e incluirán la
resurrección de los santos del Antiguo Testamento con el arrebatamiento, el peso de la
evidencia parece relacionarla con la segunda venida de Cristo a la tierra. En cualquier caso,
todos los santos del Antiguo Testamento y los de la iglesia serán resucitados antes del milenio.
E. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DE LA TRIBULACION
Se hace mención especial de los que murieron como mártires de la tribulación, diciendo que
serán resucitados en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer el reino. En
Apocalipsis 20:4 Juan escribe que vio «las almas de los decapitados por causa del testimonio
de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que
no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil
años». Esta afirmación es explícita en el sentido de que los mártires de la tribulación serán
resucitados cuando Cristo venga a establecer su reino. Apocalipsis 20:5 declara: «Pero los
otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera
resurrección». Surge, naturalmente, la pregunta de cómo puede ser ésta la primera
resurrección de los santos del Antiguo Testamento.
La respuesta es que la expresión «primera resurrección» se refiere a todas las
resurrecciones de los justos aun cuando se encuentren ampliamente separadas por el tiempo.
Todas ellas son primera, esto es, antes que la resurrección final de los impíos.
Consecuentemente, la expresión «primera resurrección» se aplica a todas las resurrecciones
de los santos sin consideración de cuándo ocurrían, incluyendo la resurrección Cristo mismo.
F. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DEL MILENIO
Ningún pasaje de las Escrituras predice la resurrección santos del milenio, y algunos han
sacado la conclusión que los santos que entren en el milenio no morirán Por supuesto, las
Escrituras guardan silencio acerca de un arrebatamiento de los santos vivos al final del
milenio. Estos dos apartados de la profecía no caen dentro de la esfera de preocupación
inmediata de los santos que viven en la actualidad, y la verdad acerca de ella podrá ser
revelada después de la venida de Cristo para establecer su reino.
Sin embargo, cabe suponer que algunos santos que sobrevivirán a la tribulación ya serán de
edad avanzada, y en cualquier caso es dudoso si alguien sobrevivirá durante todo el reinado
de mil años. Ni Adán ni los cristianos primitivos lograron vivir mil años. En consecuencia, se
puede suponer que aun los salvados morirán en el milenio aun cuando la vida de ellos será
muy larga.
Según Isaías 65:20, «no habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días
no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito» . Esta
afirmación, por otra parte, indica que la vida será prolongada mucho, esto es, que a la edad de
100 años una persona será todavía joven. En el milenio, los creyentes que sean viejos
cumplirán sus años, con lo que se quiere decir que alcanzarán una edad muy avanzada. En
contraste, la persona que muera de 100 años será porque es pecador, y la muerte le vendrá
como un juicio.
Subsiste la evidencia de que en el milenio habrá santos que morirán y que serán resucitados
al final del reinado milenial. Sin embargo, esta doctrina no está fundada sobre un pasaje
específico de las Escrituras, pero es probablemente la mejor explicación. Al mismo tiempo que
sean resucitados los santos del milenio serán arrebatados los santos que estén vivos, esto es,
serán llevados de la tierra sin morir, del mismo modo que la iglesia cuando fue arrebatada.
Esto será en preparación para la destrucción de la tierra y los cielos que ahora son.
G. LA RESURRECCION DE LOS IMPIOS
La resurrección final está relacionada solamente con los impíos. Según Apocalipsis 20:11-15,
en conexión con el juicio del gran trono blanco, todos los muertos que no hayan resucitado
antes serán resucitados y comparecerán ante Dios para ser juzgados. Esta es la resurrección
final antes de la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Los detalles de este juicio
serán considerados en un capítulo posterior.
Resumiendo, las Escrituras claramente enseñan que todos los hombres resucitarán. Como lo
resume Daniel: «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos
para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» (12:2). Aunque los hombres
mueren, todos resucitarán, pero las resurrecciones no serán las mismas. La resurrección de
vida es una gloriosa resurrección en que los cuerpos de los creyentes serán conformados al
cuerpo de resurrección de Cristo.
Sin embargo, la resurrección de condenación es un espectáculo terrible. Los hombres
recibirán cuerpos que les durarán para siempre, pero cuerpos que son pecaminosos y sujetos
al dolor y el sufrimiento. Como el diablo y sus ángeles, existirán para siempre en el lago de
fuego. Este hecho conmovedor ha hecho que los hombres lleven el evangelio hasta los fines
de la tierra a fin de que la mayor cantidad posible de personas pueda ser arrebatada del fuego
(Jud. 23) y sea liberada de la ira de Dios que ciertamente vendrá sobre los impíos. Sin
embargo, para el justo la doctrina de la resurrección es la base de nuestra esperanza, y
aunque la última generación de la iglesia será arrebatada sin morir, para la gran mayoría del
mundo la resurrección de la tumba ha sido el método divino para transformar un cuerpo que
era para la tierra en un cuerpo adecuado para su gloriosa presencia.
PREGUNTAS
1. ¿Resucitarán de entre los muertos todos los que mueran?
2. ¿Quién es la primera persona en ser resucitada de entre los muertos?
3. Explicar la resurrección mencionada en Mateo 27:52-53.
4. Describir la resurrección de la iglesia.
5. ¿Qué evidencia apoya la conclusión de que los santos del Antiguo Testamento resucitarán
en el tiempo de la venida de Cristo a la tierra?
6. ¿Qué revela la Escritura acerca de la resurrección de los santos de la tribulación?
7. ¿Morirán los santos en el milenio?
8. ¿Qué les ocurrirá a los santos que estén vivos al final del reino milenial?
9. Describir la resurrección de los impíos.
10. Hacer un contraste entre los cuerpos de resurrección de los salvados y de los perdidos.
11. ¿Por qué la doctrina del castigo eterno constituye un motivo que impele a predicar el
evangelio a toda criatura?

LECCIÓN 46 EL JUICIO DE ISRAEL Y LAS NACIONES


Por Lewis Sperry Chafer
En conexión con la segunda venida de Cristo se incluyen juicios sobre Israel y las naciones
entre los grandes acontecimientos que establecerán el reino sobre la tierra. Los juicios
comienzan con el juicio de los santos resucitados del Antiguo Testamento, israelitas y gentiles,
y los santos de la tribulación, israelitas y gentiles. Sin embargo, estarán presentes en este
suceso, en juicios separados, los israelitas y los gentiles que todavía estén viviendo sobre la
tierra. Estos últimos juicios tienen que ver con la separación de los que han sido contados por
dignos de entrar en el reino y de los que han sido considerados indignos y quedan excluidos.
A. EL JUICIO DE ISRAEL RESUCITADO Y DE LOS GENTILES
La doctrina de la resurrección es una verdad familiar en el Antiguo Testamento, como se dijo
en el capítulo anterior. Además de la resurrección que ocurre en el arrebatamiento de la
iglesia, hay también una resurrección de muertos justos en conexión con la segunda venida de
Cristo para establecer su reino. Como se dijo anteriormente, esto es mencionado en Daniel
12:2, Isaías 26:19 y Job 19:25-26. También se ve la resurrección de Israel en conexión con su
restauración como nación en el tiempo de su segunda venida. En Ezequiel 37, en la visión del
valle de los huesos secos, aprendemos que aunque la restauración de los huesos secos para
ser un cuerpo vivo es simbólico de la restauración de Israel, es también el tiempo en que Israel
saldrá de sus tumbas (37:12-14). Aquí parece combinarse lo simbólico y lo literal. En el mismo
capítulo se presenta a David como una persona resucitada que sirve como rey sobre Israel
bajo Cristo. En general, el Antiguo Testamento da una fe firme a todos los que creen en la
resurrección de los muertos.
En Apocalipsis 20 se dice que la resurrección de los mártires de la tribulación ocurrirá en
relación con la segunda venida de Cristo. Probablemente esté conectada con la resurrección
de los santos del Antiguo Testamento. Se dice que los resucitados vivirán y reinarán con Cristo
mil años (Ap. 20:4) y aparentemente serán recompensados del mismo modo que la iglesia fue
galardonada en el tribunal de Cristo. La fidelidad a Dios hasta la muerte en el servicio brindado
se les reconoce dándoles parte en el reinado con Cristo sobre la tierra.
Ha surgido alguna confusión por el hecho de que también se dice que la iglesia reinará con
Cristo. Las Escrituras parecen indicar que todos los justos resucitados antes del milenio
compartirán en alguna forma el reino milenial, cada uno en su orden y de acuerdo con el
propósito soberano de Dios. La Iglesia reinará como esposa de Cristo; los santos resucitados
reinarán en sus diversas capacidades como israelitas salvados o como gentiles salvados. Una
ilustración es proporcionada por el libro de Ester, donde Ester reinó como reina, mientras
Mardoqueo reinó como primer ministro del rey. Tanto Ester como Mardoqueo reinaron, pero de
diferentes maneras y en diferentes capacidades. Así será en el milenio.
Consecuentemente, puede concluirse que los justos muertos de Israel y los gentiles serán
resucitados en el tiempo de la segunda venida de Cristo, y esta resurrección incluirá a todos
los que no están incluidos en la resurrección y traslación realizada en el arrebatamiento de la
iglesia.
B. EL JUICIO DE ISRAEL VIVIENTE
Cuando Cristo vuelva en su segunda venida también librará a su pueblo de los
perseguidores. Muchos ya habrán sido asesinados (Zac. 13:8), pero los que sobrevivan serán
liberados por Cristo cuando El venga (Ro. 11:26). Los israelitas que son librados de sus
enemigos, sin embargo no son todos dignos de entrar en el reino, puesto que algunos no son
salvos. Serán congregados ante el Señor y serán juzgados (Ez. 20:33-38). Primero se cumplirá
la reunión de todos los israelitas de todo el mundo (Ez. 39:28). En Ezequiel 20:35-38 el Señor
dice: «Os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué
con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová
el Señor. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de
entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus
peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.»
Sobre la base de este texto, el Israel congregado se divide en dos clases de personas, los
que han aceptado a Jesús como Salvador y Mesías y se cuentan por dignos de entrar en el
reino, y los que todavía son rebeldes, incrédulos y son excluidos y muertos. Aunque Israel es
una nación favorecida y aunque Dios le ha dado abundantes bendiciones especiales, la
salvación personal aún depende de la fe y la relación individual con Dios.
Como ha sido en los tiempos pasados, en este tiempo también hay quienes son
considerados el «verdadero Israel» (esto es, salvados) y los que son israelitas sólo de nombre
y no son salvos. Como Pablo lo expresa en Romanos 9:6: «porque no todos los que descienden
de Israel son israelitas». En Romanos 9:8 describe a los no salvos como «hijos según la carne»
y que no son hijos de Dios. La purga de los rebeldes dejará en Israel solamente a los
verdaderamente redimidos, y será privilegio de ellos entrar en la tierra y poseerla, en
contraste con los no salvados, de los cuales Dios dice: «No entrarán en la tierra de Israel» (Ez.
20:38).
C. EL JUICIO DE LOS GENTILES VIVOS
El juicio de las naciones concierne al juicio individual de Dios sobre los gentiles, en contraste
con su juicio sobre Israel. Este juicio lo describe nuestro Señor en Mateo 25:31-46 como un
juicio que seguirá inmediatamente a su segunda venida. En el versículo 31 se dice que ocurre
de este modo:
«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos sus santos ángeles con él, entonces
se sentará en su trono de gloria.»
En la descripción que sigue los gentiles son descritos como ovejas y cabritos reunidos y
mezclados ante el pastor. Siendo diferentes en especie, son separados unos de otros, las
ovejas a la mano derecha del Rey y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey invita a las
ovejas a entrar en el reino. A ellas les dice: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de
comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me
cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le
responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te
dimos de beber?» (vv. 34-37).
Cuando las ovejas preguntan cuándo fueron hechas las acciones justas, el rey les responde
en Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos
más pequeños, a mí lo hicisteis.»
En seguida el Rey se vuelve hacia los de la izquierda y les dice: «Apartaos de mí, malditos,
al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (y. 41). El Rey sigue diciendo que ellos
no han hecho las obras de misericordia realizadas por las ovejas. Los cabritos responden:
«Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y
no te servimos?» (y. 44). El Rey les responde:
«De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí
lo hicisteis» (y. 45). Entonces se declara que los cabritos serán lanzados al tormento eterno,
pero los justos son introducidos a las bendiciones de la vida eterna.
Este pasaje ha creado algunos malentendidos debido a su énfasis en las obras. Un estudio
superficial parecería indicar que las ovejas se salvan a causa de sus obras y que los cabritos se
pierden por su falta de obras. Sin embargo, la Biblia deja en claro que la salvación no es por
obras en ninguna dispensación. Aun la ley mosaica que enfatizaba las obras jamás tuvo entre
sus promesas la salvación como una recompensa por las obras fieles. Más bien la norma para
todas las dispensaciones la declara Efesios 2:8-9: «Porque por gracia sois salvos por medio de
la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.»
Debido a la depravación innata del hombre, que ha nacido con una naturaleza pecaminosa,
y debido a su posición en Adán, su primer padre que pecó contra Dios, todos los hombres han
nacido perdidos y sin esperanza en sí mismos. Solamente sobre la base del sacrificio de Cristo
podría alguien ser salvo en el Antiguo o Nuevo Testamento (Ro. 3: 25-26). La ley de las obras
es solamente un camino de condenación, mientras que la ley de la fe es el camino de
salvación (Ro. 3:27-28). Si esto está bien establecido en otros pasajes, ¿cómo podría
explicarse el juicio de las ovejas y los cabritos?
El principio comprendido en este juicio es el de las obras como una evidencia de salvación, y
no como una base de la salvación. Aunque la fe solamente puede salvar, también es cierto que
la fe sin obras es muerta, es decir, no es una fe verdadera (Stg. 2:26).
Las obras de las ovejas son especialmente significativas en el contexto de la Gran
Tribulación por la que estos pueblos habrán pasado. En este período habrá un antisemitismo
mundial y muchos israelitas serán muertos. Bajo tales circunstancias será muy significativo
que un gentil proteja a un judío, «a uno de estos mis hermanos más pequeños» (Mt. 25:40).
En realidad, que un gentil proteja a un judío en un tiempo en que los judíos están siendo
perseguidos hasta la muerte sería poner en peligro la propia vida y libertad. La única razón
posible para tal bondad bajo tales circunstancias, en un tiempo de gran engaño satánico y
odio hacia los judíos, será que el gentil es un creyente en Cristo y las Escrituras reconocen una
posición peculiar de Israel como pueblo escogido de Dios.
Consecuentemente, aunque la bondad hacia un judío pudiera no ser especialmente
significativa en circunstancias especiales, en este contexto de sufrimiento mundial para Israel
la bondad hacia un judío se convierte en una marca inconfundible de salvación verdadera en
Cristo. Así, aunque las ovejas no se salvan sobre la base de sus obras, sus obras demuestran
que son salvas. Es el principio de ser conocidos por sus frutos.
En este juicio se permite que los gentiles justos entren en el reino. No se les da la tierra
prometida, que pertenece solamente a Israel, pero se les permite vivir en la tierra milenial, en
un tiempo de bendiciones sin precedentes para gentiles e israelitas.
Por otra parte, los cabritos son echados al fuego eterno. Si esto se refiere a que son echados
en el Hades, para ser resucitados después y ser echados en el lago de fuego, o si se refiere a
la entrada inmediata en el lago de fuego, no es completamente claro; en cualquier caso, pasan
por el castigo eterno y se les niega el privilegio de ser ciudadanos del reino milenial. El juicio
de Dios sobre los gentiles es otro recordatorio de que Dios observa nuestras obras y que
nuestras obras deben demostrar nuestra fe. Aun pequeñas acciones como la de dar un vaso
de agua al sediento o dar de comer al hambriento no pasan desapercibidos para un Dios
amante que está siempre atento al cuidado de su pueblo. Este pasaje es otro recordatorio de
que el reconocimiento adecuado de la necesidad humana que nos rodea y la bondad y buena
voluntad hacia nuestros congéneres es una de las evidencias más selectas de un corazón
transformado que es producto de la fe en Jesucristo. El Dios que no permite que un gorrión
caiga a tierra sin su voluntad también está preocupado de todos los problemas pequeños de
sus criaturas. Quien tiene el corazón de Cristo tendrá un corazón sensible hacia el pueblo de
Dios.
Como resumen, digamos que las Escrituras enseñan claramente que en la segunda venida
de Cristo todos los justos serán resucitados y juzgados antes que el reino milenial sea
completamente iniciado. Solamente los malvados permanecerán en la tumba, esperando su
juicio ante el gran trono blanco al final del milenio.
Preguntas
1. ¿Qué juicios ocurrirán en conexión con la segunda venida de Cristo?
2. ¿Qué resurrecciones habrá en conexión con los juicios en la segunda venida de Cristo?
3. ¿Cuál es la naturaleza de la recompensa dada a los que son juzgados?
4. ¿Cómo explicar que la iglesia y los demás santos reinarán con Cristo?
5. ¿Qué juicio particular se realizará sobre los israelitas vivos en la segunda venida de
Cristo?
6. Describir el juicio de las ovejas y los cabritos.
8. Explicar la diferencia entre las obras como evidencia de salvación y las obras como base
de salvación.
7. ¿Enseña este juicio la salvación por las obras?
9. ¿Por qué son tan especialmente significativas las obras atribuidas a las ovejas en vista de
la Gran Tribulación?
10. ¿Qué aplicaciones prácticas pueden hacerse del hecho de que Dios considere de
importancia las pequeñas acciones de bondad?
11. ¿Qué muertos quedan en sus sepulcros después de empezado el milenio?

LECCIÓN 47 EL REINO MILENIAL


Por Lewis Sperry Chafer
A. El Concepto Del Reino De Dios
En las Escrituras, la expresión «reino de Dios» en general se refiere a la esfera del gobierno
de Dios en el universo. Puesto que Dios ha sido siempre soberano y omnipotente, hay un
sentido en que el reino de Dios es eterno. Nabucodonosor, rey de Babilonia que fuera
humillado por Dios, dio testimonio de esto cuando dijo: «Bendije al Altísimo, y alabé y
glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las
edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su
voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra y no hay quien detenga su
mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Dn. 4:34-35).
Sin embargo, el gobierno universal de Dios fue desafiado en la eternidad pasada por
Satanás y los seres angélicos que se unieron a él en su rebelión contra Dios. Aunque Dios
demostró su soberanía juzgando a los rebeldes, la entrada del pecado en el mundo introdujo el
programa divino para demostrar la soberanía de Dios en la historia humana. Esto comprende
el concepto de un reino teocrático, esto es, un reino en que Dios es el gobernador supremo,
aun cuando obra por medio de sus criaturas. Cuando Adán fue creado, se le dio dominio sobre
toda la tierra (Gn. 1:26, 28). Sin embargo, en desobediencia a Dios, Adán y Eva comieron del
fruto prohibido. En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en
adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas
personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno. Consecuentemente, se ha permitido
que algunos hombres reinen a través de la historia. Por ejemplo, Daniel le recordó esto a
Belsasar al referirse al hecho de que Dios había castigado a Nabucodonosor «hasta que
reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre
él al que le place» (Dn. 5:21).
En el Antiguo Testamento, una demostración importante del gobierno teocrático fue el reino
de Israel bajo los reyes Saúl, David y Salomón. Los gobernadores gentiles también pudieron
tener una esfera de gobierno político, en el propósito soberano de Dios. Este concepto general
de gobierno bajo permisión y dirección divina es mencionado en Romanos 13:1, donde Pablo
escribe: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino
de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.»
En adición a la soberanía de Dios manifestada en los gobiernos políticos y en sus
gobernadores, las Escrituras dan testimonio del gobierno espiritual, en el que Dios gobierna
los corazones de los hombres. Esto ha sido así desde el comienzo de la raza humana, y el reino
espiritual incluye a todos los que se sujetan voluntariamente a Dios, sean hombres o ángeles.
Pablo se refería a este concepto espiritual de reino en Romanos 14:17 al decir: «Porque el
reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»
En el Evangelio de Mateo se hace una distinción entre el uso de las expresiones «reino de
Dios» y «reino de los cielos». Muchos intérpretes consideran estas expresiones como
sinónimas, puesto que Mateo frecuentemente usa la expresión «reino de los cielos» en
versículos similares a los que en otros evangelios se usa «reino de Dios». Aunque las
expresiones mismas son muy similares, el uso parece indicar que «reino de los cielos» es una
expresión más amplia que «reino de Dios», e incluye la esfera de la profesión de fe, como en
la parábola del trigo y la cizaña, donde el reino de los cielos aparentemente incluye la cizaña,
y en la parábola de la red, donde el reino de los cielos parece incluir peces buenos y malos (cf.
Mt. 13:24-30, 36-43, 47-50).
Por otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una
esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo dice a
Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede
entrar en el reino de Dios.» Sin embargo, la mayoría de los expositores prefieren el punto de
vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos reinos.
No obstante, hay una distinción más importante que radica en el contraste entre el reino en
la era actual y el reino en el milenio. El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus
características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf.
Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de
Cristo y no es un misterio.
Esto también comprende la distinción entre reino invisible —el gobierno de Dios en los
corazones de los creyentes en la era presente— y el reino visible y glorioso de Dios que todos
veremos en la tierra después de su segunda venida. Esta distinción es completamente
importante y esencial para distinguir entre la era actual como esfera de gobierno divino y el
que existirá en el reino milenial.
Existen tres interpretaciones importantes en relación al concepto de reino milenial. El punto
de vista premilenial interpreta las Escrituras diciendo que la segunda venida de Cristo será
primero, y luego vendrá un reinado de Cristo de mil años sobre la tierra antes de que el estado
eterno de un nuevo cielo y una nueva tierra sea establecido. Se llama premilenial, porque
pone la venida de Cristo antes del reino milenial.
El segundo punto de vista es el amilenialismo, que niega que haya un reino milenial literal
sobre la tierra. Generalmente hablando, este punto de vista sostiene que Cristo vendrá en su
segunda venida e inmediatamente dará paso a los nuevos cielos y a la nueva tierra sin que
haya un reinado de mil años. Este punto de vista interpreta muchos- pasajes del Antiguo y el
Nuevo Testamentos que se refieren al reino milenial como predicciones que se están
cumpliendo en forma no literal, ya sea en la experiencia actual de la iglesia sobre la tierra o la
experiencia de la iglesia en el cielo.
Un tercer punto de vista es el postmilenialismo. Esta interpretación cree que en la edad
actual se verá el triunfo del evangelio en el mundo y así se introducirá una edad de oro cuando
hasta cierto punto se cumplirán la justicia y la paz profetizadas para el reino milenial. Es
llamado postmilenialismo porque considera que la segunda venida de Cristo será el clímax de
la edad de oro, y pondrá fin al milenio. El postmilenialismo conservador representa un reinado
supremo de Cristo sobre los corazones de los hombres por un período literal de mil años. El
postmilenialismo más liberal es similar a los puntos de vista de la evolución y considera un
avance gradual en el progreso del mundo que culmina en una edad dorada. Debido a todas las
tendencias de la historia del siglo xx, ha habido poca base para creer que la causa de Dios
será prosperada en el mundo por medios humanos, y la mayoría de los intérpretes de la
actualidad son amilenialistas o premilenialistas.
Aunque se han presentado muchos argumentos en pro y en contra del concepto de un
milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las
Escrituras se interpretan literalmente. En esta discusión se supondrá que la profecía debe ser
interpretada literalmente en el mismo sentido que cualquier otro tema de la revelación divina.
Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico
de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir
lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda
venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra. El libro de Walvoord The
Millennial Kingdom (El reino milenial) presenta argumentos detallados acerca de los diversos
puntos de vista sobre el milenio, y es una discusión detallada de esta cuestión.
B. El Reino Milenial, Un Reinado De Dios Sobre La Tierra
En contraste con el punto de vista amilenial, que considera el reino de Dios primariamente
como un reinado espiritual en los corazones de los hombres, muchos pasajes apoyan la
conclusión de que el reino es un reino literal sobre la tierra, en el cual Cristo será realmente el
gobernador político supremo y el líder espiritual y objeto de culto. Este concepto se presenta
en forma amplia en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.
En el Salmo 2, donde se anuncia la rebelión de la nación contra Dios, se le da la siguiente
orden al Hijo de Dios: «Pideme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los
confines de la tierra» (y. 8). Este no es un gobierno espiritual, sino Un gobierno político real,
como se ve en el versículo siguiente: «Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de
alfarero los desmenuzarás» (y. 9). Evidentemente esto no puede referirse a la iglesia o a un
reinado espiritual en el cielo, sino más bien representa a un monarca absoluto que abatirá a
los inicuos y los pondrá bajo sujeción.
Otro pasaje importante que enfatiza el carácter terrenal del reino es Isaías 11, donde Jesús,
como descendiente de David, es presentado como que trae un justo juicio sobre la tierra y
castiga a los impíos. Isaías 11:4 afirma: «Juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con
equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la espada de su boca, y con el
espíritu de sus labios matará al impío.» En este pasaje se menciona frecuentemente la tierra
(como en Is. 11:9), y se describen los tratos de Dios con las naciones a fin de recoger a Israel
de entre todas las naciones.
Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será
sobre la tierra (cf. Is. 42:4; Jer. 23:3-6; Dn. 2:35-45; Zac. 14:1-9). La descripción en estos
pasajes del reinado de Cristo sobre la tierra en el reino milenial evidentemente no describe la
edad presente ni describe el cielo. Cualquier cumplimiento razonable requeriría de un reinado
literal sobre la tierra a continuación de la segunda venida de Cristo.
C. Cristo Como Rey De Reyes En El Milenio
Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo
será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono
de David (2 S. 7:16; Sal. 89:20-37; Is. 11; Jer. 33: 19-21). Cuando Cristo nació, vino como rey,
según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María (Lc. 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Mr.
15:12, 13; Lc. 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos (Mt. 27:37). En su
segunda venida es descrito como «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES» (Ap. 19:16).
Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo
menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son
especialmente claros (Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15;
55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).
Una de las características del reino milenial es que David será resucitado y reinará como
príncipe bajo el mando de Cristo (Jer. 30:9; 33:15-17; Ez. 34:23-24; 37:24-25; Os. 3:5).
Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran la venida de
Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes que pueda cumplir-se la
profecía.
D. Características Principales Del Gobierno Del Milenio
Como lo dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres
aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.
1. Muchos pasajes testifican que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de
los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo. Al establecer el
gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre debía gobernar sobre la tierra.
Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el segundo Adán, puede cumplir esta meta como
se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel 7:14, al Hijo del Hombre «le fue dado dominio,
gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es
dominio eterno, que nunca pasará y su reino uno que no será destruido». El mismo
pensamiento se menciona en Daniel 2:44; 4:34; 7:27. La universalidad del gobierno de Cristo
sobre la tierra también se menciona en Salmo 72:8; Miqueas 4:1-2; Zacarías 9:10.
2. El gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá «con vara de
hierro» (Sal. 2:9; Ap. 19:15).
Todos los que se oponen serán castigados con la destrucción (Sal. 2:9; 72:9-11; Is. 11:4). Un
gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre su iglesia o sobre el
mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene un reinado literal sobre
la tierra después de su segunda venida.
3. El gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes
clásicos como Isaías 11 y Salmo 72.
Estas características poco usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios
introductorios de Israel y los gentiles (discutidos en el capítulo anterior) y por el hecho de que
Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente de mal en el
mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía en su carne humana.
La separación del trigo de la cizaña (Mt. 13: 24-30) y la separación de los peces buenos de los
malos (Mt. 13: 47-50) son preparativos necesarios para el reinado de Cristo. El milenio
comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos
que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta
el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey (Is. 65:17-20; Zac. 14:16-19). El pecado
abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.
E. El Lugar Especial De Israel En El Reino Milenial
Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición
especial. En contraste con la edad actual de la iglesia, en que judíos y gentiles están en un
mismo plano y tienen los mismos privilegios, el pueblo de Israel en el milenio heredará la
tierra prometida y será objeto del favor especial de Dios. Será el tiempo de la reunión de
Israel, su restablecimiento como nación y la renovación del reino davídico. Al fin Israel poseerá
la tierra permanentemente y en forma completa.
Muchos pasajes tratan de este asunto. En el milenio los israelitas serán reunidos y
restaurados a su antigua tierra (Jer. 30:3; 31:8-9; Ez. 39:25-29; Am. 9:11-15). Habiendo sido
conducidos de regreso a su tierra, Israel estará formado por los súbditos del reino davídico
revivido (Is. 9:6-7; 33:17, 22; 44:6; Jer. 23:5; Dn. 4:3; 7:14, 22, 27; Mi. 4:2-3, 7). Los reinos
divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente (Jer. 3:18; 33:14; Ez. 20:40; 37:15-22;
39:25; Os. 1:11). Israel, como la esposa de Jehová (Is. 54; 62:2-5; Os. 2:14-23), estará en una
posición de privilegio sobre los creyentes gentiles (Is. 14:1-2; 49:22, 23; 60:14-17; 61:6-7).
Muchos pasajes también hablan del hecho de que Israel revivirá espiritualmente (Is. 2:3;
44:22-24; 45:17; Jer. 23:3-6; 50:20; Ez. 36:25-26; Zac. 13:9; Mal. 3:2-3). Muchos otros pasajes
dan información adicional acerca del estado bienaventurado de Israel, su avivamiento
espiritual y su goce de la comunión con su Dios.
Aunque los gentiles no tendrán título en la tierra prometida, también tendrán bendiciones
abundantes, como se puede deducir de varios pasajes del Antiguo Testamento (Is. 2:2-4;
19:24-25; 49:6, 22; 60:1-3; 62:2; 66:18-19; Jer. 3:17; 16:19). La gloria del reino para Israel y
para los gentiles sobrepasará en mucho cualquier cosa que el mundo haya experimentado
antes.
F. Bendiciones Espirituales En El Milenio
Aunque el milenio se describe correctamente como el gobierno político de Cristo sobre la
tierra, las características del reino proveerán un contexto para una vida espiritual abundante
en tal grado que ninguna dispensación anterior había podido lograrlo. Por cierto, esto se debe
al hecho de que Satanás está encadenado, el pecado es juzgado de inmediato y se logra el
conocimiento universal del Señor. Según Isaías 11:9: «La tierra será llena del conocimiento de
Jehová como las aguas cubren el mar.»
Se dan muchas promesas de bendiciones espirituales interiores que provienen del nuevo
pacto. Jeremías 31:33, 34 declara: «Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a
ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su hermano,
diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta
el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su
pecado.» Será un período de justicia (Sal. 72:7; Is. 2:4). Las condiciones espirituales también
harán posible un gozo y una bendición no acostumbrados para el pueblo de Dios (Is. 12:3, 4;
61:3, 7).
Aunque no hay evidencias de que el Espíritu de Dios vaya a bautizar creyentes en una
nueva unidad espiritual como ocurre en la iglesia actual, habrá, sin embargo, el poder y
presencia interior en los creyentes durante el milenio (Is. 32:15; 44:3; Ez. 39:29; Ji. 2:28-29).
Debido a la situación especial, indudablemente habrá una mayor bendición espiritual en todo
el mundo durante el milenio que en cualquier otra dispensación anterior.
Como un centro para la adoración, se describe un templo milenial en Ezequiel 40-46. En este
templo se ofrecen sacrificios que difieren algo de los sacrificios mosaicos. Los intérpretes han
diferido en cuanto a si deben ser tomados literalmente o deben recibir otro tipo de explicación.
No hay razones sólidas para no aceptar el templo y el sistema sacrificial como una profecía
literal.
Aunque la muerte de Cristo ha puesto fin a la ley mosaica y al sistema de sacrificios, los
mencionados por Ezequiel parecen tener un carácter conmemorativo, mirando hacia atrás,
hacia la cruz, así como los sacrificios del Antiguo Testamento miraban hacia adelante al
sacrificio de la cruz.
En el milenio, con su extraordinaria bendición espiritual, lo terrible del pecado y la necesidad
del sacrificio de Cristo serán más difíciles de comprender que en las dispensaciones anteriores.
En consecuencia, parece que el sistema de sacrificios se introduce como un recordatorio de la
necesidad que hubo del sacrificio de Cristo, único que puede quitar el pecado. Si los sacrificios
del Antiguo Testamento eran un anuncio adecuado de la muerte de Cristo, un medio similar
podría emplearse en el milenio como un modo de conmemorarlo.
En todo caso, hay claras evidencias de que el milenio será un tiempo de bendiciones
espirituales mayores que lo acostumbrado, período en que la tierra estará caracterizada por la
justicia, el gozo y la paz.
La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y
económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas. El hecho de que
todos tendrán justicia y que los mansos serán protegidos asegurará la equidad en asuntos
económicos y sociales. Probablemente la mayoría de las personas conocerán al Señor. La
tierra misma se verá liberada de la maldición que hay sobre su productividad (Is. 35:1-2), y
habrá lluvias abundantes (Is. 30:23; 35:7). En general, habrá prosperidad, salud y bendiciones
físicas y espirituales como nunca antes el mundo había conocido.
La situación milenial también incluirá importantes cambios en la tierra, algunos de ellos
producidos por las grandes catástrofes de la Gran Tribulación y otros relacionados con la
segunda venida de Cristo. Donde ahora está el Monte de los Olivos en Jerusalén, se extenderá
un gran valle de este a oeste (Zac. 14:4). Otro rasgo especial del período es que Jerusalén será
exaltada por sobre el territorio que la rodea (Zac. 14:10). Como un todo, la tierra prometida
será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de
bendiciones especiales. En muchos respectos, el reino milenial será una edad de oro, el climax
de la historia de la tierra y el cumplimiento del propósito de Dios de establecer a su Hijo como
el supremo gobernador del universo.
Preguntas
1. En general, ¿cuál es el significado del reino de Dios?
2. ¿En qué sentido es el reino de Dios eterno y universal?
3. ¿En qué forma la entrada del pecado sirvió para introducir el concepto de reino
teocrático?
4. ¿En qué sentido la caída de Adán dio como resultado el que Dios entregara a ciertos
hombres el derecho de reinar?
5. ¿En qué sentido fue el reino de Israel una demostración especial del principio teocrático?
6. ¿En qué sentido es el reino de Dios en el corazón dif e— rente de su reino teocrático?
7. ¿Qué distinciones han hecho algunos entre las expresiones «reino de los cielos» y «reino
de Dios»?
8. ¿Qué distinciones importantes debieran hacerse entre la forma presente del reino y la
forma futura del reino en el milenio?
9. ¿Qué se quiere decir por interpretación premilenial de las Escrituras?
10. ¿Qué se quiere decir por interpretación amilenial de las Escrituras?
11. ¿Qué se quiere decir por interpretación postmilenial de las Escrituras?
12. ¿Cuál es el principio de interpretación comprometido en estos diversos puntos de vista?
13. ¿Cuál es la contribución del Salmo 2 a la idea de un reino literal sobre la tierra?
14. ¿Qué se revela en Isaías 11 acerca del reino terrenal?
15. ¿Por qué es irrazonable hacer que la palabra «tierra» represente al cielo en estos
pasajes?
16. ¿Qué revela el Antiguo Testamento acerca de Cristo como el supremo gobernador sobre
la tierra como Hijo de David?
17. ¿Qué pasaje apoya el concepto de que David será resucitado y gobernará como príncipe
bajo el mandato de Cristo en el reino milenial, y por qué exige esto un reino futuro sobre la
tierra?
18. Comprobar por las Escrituras que Cristo reinará sobre toda la tierra, sobrepasando en
mucho los límites del reino davídico del Antiguo Testamento.
19. ¿Qué evidencia se puede presentar para demostrar que el gobierno de Cristo será de
poder y autoridad absolutos?
20. ¿Qué evidencia se encuentra en las Escrituras de que el reino sobre la tierra será de
justicia y paz?
21. ¿En qué forma preparan el camino para un reinado justo los juicios sobre Israel, los
gentiles y Satanás que se realizan al principio del milenio?
22. ¿Qué lugar especial se da a Israel en el reino milenial, y cuáles serán las características
de las bendiciones conferidas?
23. ¿Qué bendiciones especiales serán dadas a los gentiles en el reino milenial?
24. ¿Qué evidencia hay de bendiciones espirituales poco usuales para todos en el reino
milenial?
25-. ¿Qué ministerio del Espíritu se hallará en el milenio?
26. ¿Qué se enseña acerca de un templo milenial y un sistema de sacrificios en el milenio?
27. En vista del hecho de que Cristo murió en la cruz, ¿cómo pueden explicarse esos
sacrificios?
2& ¿Qué avances sociales y económicos de importancia se verán en el milenio?
29. ¿En qué sentido cambiará la productividad de la tierra en el milenio?
30. ¿Qué cambios topográficos de importancia ocurrirán en la tierra en el milenio?
31. Hacer un resumen de las bendiciones extraordinarias que caracterizarán el reino
milenial.

Lección 48 EL JUICIO DE SATANÁS Y LOS ÁNGELES CAÍDOS


Por Lewis Sperry Chafer
A. EL JUICIO DE SATANÁS EN LA CRUZ
El conflicto entre Dios y Satanás comenzó con la caída de Satanás de su estado original de
santidad mucho antes que Adán y Eva fueran creados (véase capítulo 22). A través de la
historia del hombre, cayeron sobre Satanás varios juicios, incluyendo el juicio del Huerto de
Edén que fue infligido a la serpiente y el pronunciamiento de Génesis 3:15 que anunciaba la
caída definitiva de Satanás. Allí Satanás fue informado de que la simiente de la mujer «te
herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañal». Esto se refería al conflicto entre Satanás y Dios
que trajo como resultado la crucifixión de Cristo. Aunque Cristo murió en la cruz, fue levantado
de entre los muertos, y a esto se refiere el «tú le herirás el calcañal». Por contraste, Satanás
sufrió una herida mortal que le significará su derrota total, expresada en la frase «te herirá en
la cabeza». Cristo, en su muerte, logró una victoria duradera sobre Satanás.
En Juan 16:11 se hace referencia a esta misma verdad, donde Cristo señala que el Espíritu
Santo, cuando venga, convencerá al mundo «de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado». El juicio de Satanás fue pronunciado en la cruz, y Satanás fue declarado
culpable de rebelión contra Dios, lo que hizo necesario el sacrificio de Cristo con el fin de
salvar a los hombres caídos.
Un incidente anterior en la vida de Cristo también anunció la victoria de Cristo sobre
Satanás. Cuando regresaron los setenta que había enviado a predicar, ellos dijeron en Lucas
10:17: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.» Cristo les respondió: «Yo veía
a Satanás caer del cielo como un rayo» (10:18). Este era un anuncio profético de la derrota
final de Satanás.
B. SATANÁS, EXPULSADO DEL CIELO
En el comienzo de la Gran Tribulación, cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de
Cristo, según Apocalipsis 12:7-9, ocurre una guerra en el cielo entre Miguel, el jefe de los
santos ángeles, y Satanás, descrito como el dragón, y sus ángeles (llamados ángeles caídos).
Satanás y los ángeles caídos son derrotados, y «fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente
antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la
tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Ap. 12:9).
Como se dice en Apocalipsis 12:10, Satanás ha estado incesantemente ocupado en acusar a
los hermanos, y «los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». La obra acusadora de
Satanás se presenta por primera vez en las Escrituras en el libro de Job, y llega a su fin con el
anuncio del juicio definitivo que habrá en su contra. A partir de este punto en el programa
profético, aproximadamente cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de Cristo (cf.
Ap. 12:6), Satanás y los ángeles impíos quedan por fin excluidos del cielo. La derrota de
Satanás, que comenzó cuando fue incapaz de tentar exitosamente a Cristo, hecha evidente
por la expulsión de demonios realizada por Cristo y sus seguidores y asegurada por la muerte
de Cristo en la cruz, ahora se acerca rápidamente a su clímax. Satanás, ya juzgado y
declarado culpable, ahora está a punto de ver ejecutado el juicio en su contra.
C. SATANAS, ATADO Y ECHADO EN EL ABISMO
En la segunda venida de Cristo se ejecuta el juicio condenatorio no sólo sobre un mundo
blasfemo y sus gobernadores, sino también sobre Satanás y los ángeles caídos. En Apocalipsis
20:1-3 Juan escribe: «Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran
cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo
ató por mil años; y lo arrojó al abismo y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no
engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; después de esto debe ser
desatado por un poco de tiempo.»
En esta gráfica visión se registra un nuevo avance en el juicio de Satanás. Juan no
solamente ve a Satanás atado y arrojado en el abismo siendo confinado allí, sino que se da
también la razón de esta acción. El propósito es que Satanás sea incapaz de engañar a las
naciones hasta que se hayan cumplido mil años y haya llegado a su término el reino milenial.
Aunque esta verdad se le da a Juan en una visión, la interpretación es clara. Satanás es
incapacitado para que no engañe más al mundo como lo hizo desde que Adán y Eva fueron
creados.
La presentación vívida de Satanás atado durante mil años —lo que dura el reinado de Cristo
— es otra evidencia importante de que el reino milenial todavía es futuro y que no debe ser
identificado con ningún reinado presente de Dios. En las Escrituras es muy obvio que Satanás
ahora no está atado, como se vio en el estudio previo de Satanás (véase el capítulo 23).
Cualquier cumplimiento literal de Apocalipsis 19 - 20 exige que ocurra primero la venida de
Cristo e inmediatamente después sea atado Satanás. En Apocalipsis 20 se menciona seis
veces el período de mil años, señalando los acontecimientos que la preceden y los que la
suceden. El encadenamiento de Satanás ocurre, muy claramente, antes del comienzo de los
mil años.
Aunque nada se dice en este pasaje acerca de los ángeles caídos, se puede suponer que en
este punto también son confinados, así como también fueron expulsados del cielo junto con
Satanás cuarenta y dos meses antes. En ningún pasaje milenial se habla de actividad satánica
hasta el mismo fin, cuando Satanás es desatado por un poco de tiempo.
D. EL JUICIO FINAL DE SATANÁS
Apocalipsis 20:7 dice: «Cuando mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.» El
versículo siguiente declara que «saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro
ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los
cuales es como la arena del mar». Conducidos por Satanás, muestran ahora su verdadero
color una multitud de personas que habían profesado sólo exteriormente seguir a Cristo. Estos
son hijos nacidos en el milenio, forzados por las circunstancias a profesar fe en Cristo, pero
realmente jamás habían tenido el nuevo nacimiento. Ahora, en abierta rebelión, «rodean el
campamento de los santos y la ciudad amada», Jerusalén. Su suerte es un juicio inmediato y,
según Apocalipsis 20:9, «de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió».
Según el versículo 10, inmediatamente después, «el diablo que los engañaba fue lanzado en
el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día
y noche por los siglos de los siglos». Esta es la condenación final de Satanás, porque su
destino es el fuego eterno preparado por Dios para el diablo y sus ángeles (Mt. 25:41).
Los ángeles caídos también son juzgados, porque siguieron la rebelión original de Satanás
contra Dios (Is. 14:12-17; Ez. 28:12-19). Según 2 Pedro 2:4, «Dios no perdonó a los ángeles
que pecaron, sino ‘que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser
reservados al juicio». El infierno aquí se refiere al Tártaro, lugar de castigo eterno, y no’ al
Hades, donde van los muertos impíos antes de ser, arrojados en el lago de fuego (Ap. 20:13,
14).
El juicio de los ángeles también se menciona en Judas 6, donde se hace la siguiente
revelación: «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia
morada, ‘los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.»
Cuando esta afirmación se pone al lado de otros pasajes que se refieren a la caída y el juicio
de Satanás y los ángeles impíos, se ve claramente que —aunque Satanás y algunos de los
ángeles tienen una cierta medida de libertad y debido a ello conduce a una guerra incesante
contra los santos ángeles y el pueblo de Dios sobre la tierra— hay ángeles que están
encadenados y no tienen libertad. Sin embargo, todos están destinados para el juicio del gran
día, refiriéndose al juicio de Satanás y todos los ángeles caídos que ocurrirá al final del reino
milenial.
Aunque en la providencia de Dios Satanás y los ángeles caídos han ejercido gran poder e
influencia en el mundo y se han opuesto incesantemente a Dios, su derrota final es cierta y el
juicio eterno la seguirá. Sin embargo, los cristianos afligidos por Satanás, como Job en el
Antiguo Testamento, pueden descansar en el hecho de que su victoria final está asegurada y
que los enemigos de Dios serán juzgados a su debido tiempo. El hecho de que la bestia y el
falso profeta hayan sido echados en el lago de fuego al iniciarse el milenio y aún estén allí
cuando éste termina, demuestra que el castigo es sin fin. Las Escrituras enseñan claramente
que hay sólo dos resultados finales en los juicios, uno la eterna bienaventuranza del cielo y el
otro el tormento sin fin en el lago de fuego.
PREGUNTAS
1. ¿Qué predicción de la derrota final de Satanás se dio en Edén?
2. ¿Qué indicación hizo Cristo acerca de la derrota final de Satanás en Lucas 10:18 y Juan
16:11?
3. Describir la guerra que ocurre en el cielo entre Miguel y Satanás, y su resultado.
4. ¿Qué ha estado haciendo Satanás en el cielo a través de la historia del hombre?
5. Describir la caída de Satanás al comienzo del milenio.
6. ¿Cuán literalmente debemos tomar el encadenamiento de Satanás, y cómo afecta al reino
milenial?
7. ¿Cuál es el resultado de haber desatado a Satanás al final del milenio?
8. Describir a los que se unen a Satanás en contra de Cristo al final del milenio.
9. ¿Cuál es el resultado de la rebelión?
10. Describir el juicio final de Satanás y el de los ángeles caídos.
11. ¿Cómo pueden estar seguros de la victoria final los cristianos en medio de los conflictos
espirituales?

Lección 49 EL JUICO DEL GRAN TRONO BLANCO


Por Lewis Sperry Chafer
A. EL ÚLTIMO JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO
Como el clímax final de la historia humana al final del reino milenial, las Escrituras registran
el gran juicio del gran trono blanco (Ap. 20:11-15). En contraste con los juicios previos de los
justos, y los diversos juicios de Dios sobre israelitas y gentiles que viven en el mundo, éste es
el juicio final; en el contexto se puede ver que se refiere solamente al juicio de los impíos.
B. LA DESTRUCCIÓN DE LOS CIELOS Y LA TIERRA
Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la
tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se
destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1: «el primer cielo y la
primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este
acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán
con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay
en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de
ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los
cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán».
Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono
blanco se realiza en el espacio.
C. LA RESURRECCIÓN DE LOS IMPIOS MUERTOS
Según Apocalipsis 20:12, Juan vio «los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios».
Apocalipsis 20:13 agrega: «Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el
Hades entregaron los muertos que había en ellos.» Todos los impíos muertos aquí han sido
resucitados y están de pie delante de Dios para ser juzgados. De Juan 5:27 se desprende que
el juez será el Señor Jesucristo mismo, porque se afirma que el Padre «le dio autoridad de
hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre».
D. SE ABRE EL LIBRO DE LAS OBRAS HUMANAS
Apocalipsis 20:12 declara: <dos libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el
de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,
según sus obras». El versículo siguiente repite este hecho condenador: «según sus obras».
Aquí se expresa el resultado del rechazo de la gracia en términos absolutos. No hay perdón
aparte de Cristo (Hch. 4:12), y los que rechazan la gracia inevitablemente deben ser juzgados
por sus pecados.
Después de consultar sus obras se examina el libro de la vida en busca de sus nombres. Ya
sea, como algunos creen, que el libro de la vida es sencillamente el registro de todos los que
tienen vida eterna, o como otros sostienen, que es la lista de todos los que han vivido y de ella
se han eliminado los nombres de los inconversos, el resultado será el mismo. Si sus nombres
no aparecen en el libro de la vida, es que no han recibido vida eterna. Se declara que están
condenados, y en Apocalipsis 20:14-15 está escrito: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al
lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago de fuego.»
Algunos de los condenados pueden haber sido relativamente buenos en comparación con
otros que eran comparativamente malos, pero la falta de vida eterna .es el hecho
condenatorio. Todos los que no tienen vida eterna son juzgados sobre la base de sus obras y
del rechazo de Cristo, y son echados al lago de fuego. La tragedia es que, según las Escrituras,
Cristo murió por ellos y por los que son salvos.
Según 2 Corintios 5:19, «Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no
tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados». En 1 Juan 2:2 se declara que Cristo es la
«propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de
todo el mundo». Los que han sido lanzados al castigo eterno pudieran haber sido salvos si se
hubieran vuelto a Cristo. Su estado de perdición no se debe a la falta de amor de Dios ni a la
falta de disponibilidad de la gracia de Dios, sino al hecho de que no han querido creer. Los que
nunca han tenido una oportunidad de oír el evangelio se condenan por el rechazo del
testimonio de Dios en el mundo natural (Ro. 1:18-20). También rechazaron la luz que tenían y
son justamente condenados por su incredulidad. El juicio del gran trono blanco es el triste final
de todos los que no tienen a Cristo como su Salvador y Señor.
PREGUNTAS
1. ¿Qué diferencia importante se puede ver entre el juicio del gran trono blanco y los juicios
anteriores?
2. ¿Dónde se celebra el juicio del gran trono blanco, y cómo contrasta esto con los juicios
anteriores?
3. Describir la destrucción de la tierra actual.
4. ¿Qué revela la Escritura acerca de la resurrección de los impíos muertos?
5. ¿Cuál es la base del juicio de los impíos muertos?
6. ¿Cuál es la tragedia del juicio de los impíos muertos?
7. ¿En qué sentido constituye un incentivo para ganar almas la revelación del fin de los
perdidos?
Lección 49 EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA
Por Lewis Sperry Chafer
A. EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA
Después del juicio del gran trono blanco y de la destrucción del primer cielo y la primera
tierra, Juan escribe en Apocalipsis 21:1: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.» El cielo nuevo no se
describe, y todo lo que se dice acerca de la nueva tierra es: «el mar no existía ya más» (Ap.
21:1). El extraño silencio de las Escrituras sobre la apariencia de la tierra nueva y del cielo
nuevo no se explica en ninguna parte. En cambio nuestra atención es dirigida hacia la ciudad
santa, la nueva Jerusalén.
B. LA DESCRIPCION GENERAL DE LA NUEVA JERUSALEN
Juan escribió su visión en estas palabras: «Yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido» (Ap. 21: 2).
El problema inmediato que enfrentan todos los intérpretes es el significado de lo que Juan vio.
Si uno acepta la declaración tal como la expresa, Juan vio una ciudad santa llamada nueva
Jerusalén, en contraste con la vieja Jerusalén terrenal que había sido destruida cuando la tierra
fue arrasada. Se dice que la ciudad desciende del «cielo, de Dios». Es significativo que no se
diga que la ciudad fue creada, y aparentemente existía durante el período previo del reino
milenial, posiblemente como una ciudad satélite sobre la tierra; como tal, pudiera haber sido
el hogar milenial de los santos resucitados y arrebatados. Por la descripción de la tierra
milenial se ve claramente que no había sobre la tierra ninguna ciudad como la nueva Jerusalén
durante el milenio. Algunos creen que Cristo se refería a la nueva Jerusalén cuando dijo en
Juan 14:2: «voy, pues, a preparar lugar para vosotros». Aquí en Apocalipsis se ve a la nueva
Jerusalén descendiendo del cielo y ciertamente con el destino de posarse sobre la nueva
tierra.
Juan, además, describe la ciudad como «una esposa ataviada para su marido». Sin embargo,
como lo muestran revelaciones posteriores, la nueva Jerusalén incluye santos de todas las
dispensaciones, y es, por lo tanto, preferible considerar ésta como una frase descriptiva y no
como una referencia típica. La nueva Jerusalén es hermosa, como la novia ataviada para su
marido es hermosa. Consecuentemente, aunque la ciudad es literal, su hermosura es la de una
novia.
Aun cuando comparativamente pocos pasajes de la Biblia tratan el tema del nuevo cielo y la
nueva tierra, no es en Apocalipsis donde esta verdad aparece por primera vez. En Isaías 65:17
Dios anunció: «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no
habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.» Este versículo ocurre en el contexto de la
tierra milenial y algunos piensan que se está refiriendo a una Jerusalén renovada que habrá
durante el milenio. Sin embargo, sería preferible considerarla como una referencia a la nueva
Jerusalén que estará en la tierra nueva que se ve en el trasfondo, mientras la Jerusalén
renovada en el milenio se ve en el primer plano, como en Isaías 65:18.
Otra referencia se encuentra en Isaías 66:22, donde afirma: «Porque como los cielos nuevos
y la tierra nueva que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá
vuestra simiente y vuestro nombre.» Mientras la Jerusalén terrenal será destruida al final del
milenio, la nueva Jerusalén permanecerá para siempre así como la simiente de Israel
permanecerá para siempre.
En 2 Pedro 3:13 se hace otra predicción de nuevos cielos y nueva tierra, caracterizados
como lugares donde morará la justicia. En consecuencia, se puede concluir que a través de las
Escrituras se consideran el cielo nuevo y la tierra nueva como la meta final de la historia y
como el lugar final de reposo de los santos.
Habiendo introducido el nuevo cielo y la tierra nueva y la nueva Jerusalén, Juan procede a
describir sus características principales en Apocalipsis 21:3-8. Allí Dios habitará con los
hombres y será su Dios. El llanto, la muerte y el dolor serán abolidos, como Juan afirma,
«porque las primeras cosas pasaron» (y. 4). Esto es confirmado en el versículo 5 por la
afirmación: «He aquí yo hago nuevas todas las cosas.»
En la nueva Jerusalén, Cristo, como el Alfa y la Omega, promete: «Al que tuviere sed, yo le
daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas,
y yo seré su Dios, y él será mi hijo» (vv. 6-7). Por contraste, los inconversos descritos por sus
obras y por la falta de fe «tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la
muerte segunda» (y. 8). En contraste con la primera muerte, que es física y espiritual, la
muerte segunda es separación eterna de Dios.
C. VISION DE LA NUEVA JERUSALEN
Juan es invitado a mirar a «la desposada, la esposa del Cordero» y lo llevan «en el Espíritu a
un monte grande y alto» (Ap. 21:9-10). Aquí Juan ve la nueva Jerusalén descendiendo del cielo,
de Dios.
En la descripción que sigue en Apocalipsis 21 se declara que la nueva Jerusalén tiene «la
gloria de Dios»; la ciudad es brillante con un «fulgor semejante al de una piedra preciosísima
como piedra de jaspe, diáfana como el cristal» (y. 11). Aunque el jaspe suele ser el nombre de
piedras de diversos colores, y son opacos, la piedra con la que se compara es preciosa y clara
como el cristal. Debe de haber dado una impresión de increíble belleza y brillantez.
Los versículos que siguen describen la ciudad misma como que está rodeada por un muro
de unos 70 metros de alto, con doce puertas en el muro guardadas por doce ángeles. En las
puertas están los nombres de las doce tribus de Israel. La ciudad es de forma cuadrada y mira
hacia el norte, el sur, el este y el oeste, indicando aparentemente que en la nueva tierra hay
puntos cardinales como en la tierra actual. El muro está sobre doce cimientos que, según el
versículo 14, llevan los nombres de los doce apóstoles.
La ciudad es medida y se ve que tiene 12.000 estadios, o aproximadamente 2.400
kilómetros por lado, con una altura igual. Esto ha hecho surgir la pregunta acerca de la forma
de la ciudad, si es un cubo o una pirámide. Probablemente sea mejor considerarla una
pirámide, puesto que esto explica cómo podría el río fluir por sus costados, según se presenta
en Apocalipsis 22:1, 2.
En general, todos los materiales de la ciudad son diáfanos y permiten el paso de la luz sin
impedimentos. Aun el oro es como el vidrio limpio (21:18). Los cimientos del muro llevan los
nombres de los doce apóstoles, y representan la iglesia, y están adornados con doce piedras
preciosas que dan todos los colores del arco iris, y a la luz brillante de la ciudad proveen una
visión hermosamente sobrecogedora (vv.19, 20).
Las puertas de la ciudad son de una sola perla grande, y la calle de la ciudad es de oro puro
y cristalino (y. 21). La ciudad no tiene templo porque Dios está en ella (y. 22), y no tiene
necesidad de la luz del sol, de la luna o de las estrellas, porque la gloria de Dios y del Cordero
proveen la luz (v 23). Los salvados entre los gentiles (las naciones) caminan en la luz de la
ciudad y entran libremente por sus puertas, que no se cierran porque allí no hay noche (y. 25).
Según esta descripción los habitantes de la ciudad son santos de todas las dispensaciones.
No solamente Israel y los gentiles se mencionan, sino también los doce apóstoles que
representan la iglesia. Esto está en conformidad con la descripción de Hebreos 12:22-24, que
enumera a los habitantes de la nueva Jerusalén como que incluye a «la compañía de muchos
millares de ángeles, la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, Dios
el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo
pacto». De esto se puede deducir que la iglesia estará en la nueva Jerusalén, al igual que los
«espíritus de los justos hechos perfectos» —refiriéndose a todos los santos no incluidos en la
iglesia, judíos y gentiles—, y los ángeles, y a Jesús como el mediador del nuevo pacto.
Continuando la descripción de la nueva Jerusalén, Juan habla de un «río limpio de agua de
vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero» (Ap. 22:1). El
árbol de la vida, que da doce tipos de frutos, está en medio de la calle de la ciudad y cada lado
del río proveyendo sanidad para las naciones (Ap. 22:2).
Se pregunta por qué es necesaria la sanidad de las naciones si ésta es una descripción del
estado eterno. La dificultad se resuelve si se acepta la traducción «para la salud de las
naciones». Puede ser que el fruto del árbol de la vida y el agua de la vida sean la explicación
de la existencia sin fin que los cuerpos de los santos tendrán en la eternidad.
Continuando la descripción de la ciudad, Juan dice: «Y no habrá más maldición; y el trono de
Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán» (y. 3). El estado bendito de ellos
consistirá en que podrán ver a Dios cara a cara y llevarán su nombre en sus frentes (y. 4). Juan
repite el hecho de que la nueva ciudad será resplandeciente y no necesitará luz artificial, y
concluye con la palabra de Dios: « ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las
palabras de la profecía de este libro» (y. 7).
Considerado el hecho de que los nuevos cielos y la nueva tierra serán la morada eterna de
los santos, es notable que haya pocas descripciones de ellos en la Escritura. Es cierto que la
Biblia tiene el propósito principal de darnos luz para nuestro actual sendero diario. Al mismo
tiempo se nos da un vistazo suficiente de la gloria venidera, a fin de animarnos a avanzar en
nuestra vida de fe. Sin lugar a dudas, hay mucho más que se nos puede revelar que el breve
vistazo que se nos ha concedido en estos capítulos finales del libro de Apocalipsis.
Aunque Dios ha revelado a su pueblo una cierta medida de lo que «ojo no vio, ni oído oyó, ni
han subido en corazón de hombre» (1 Co. 2:9), indudablemente hay mucho más que Dios
revelará al hombre en la eternidad. No se ha dicho aún la mitad, y nuestro gran Dios se
complacerá hasta la eternidad sin fin en manifestar su amor y gracia a quienes han recibido a
Cristo como Salvador y Señor.
La Biblia, que es lo único que revela las maravillas del cielo, es igualmente explícita en sus
declaraciones acerca de las condiciones según las cuales los pecadores de esta raza caída
pueden entrar allí. Sin embargo, hay multitudes que acarician la idea de poder entrar en el
cielo y que al mismo tiempo no prestan atención a los consejos de Dios en que expone el único
camino dado a los hombres en que puedan ser salvos. No toda persona entrará en el cielo;
aquella gloria y bienaventuranza es para los redimidos. La redención depende en forma
absoluta de la aceptación del Redentor. Esa aceptación es una transacción de lo más sencilla
y, sin embargo, tan vital y conclusiva que el alma que confía recibirá la seguridad por sobre
todas las cosas de que está dependiendo solamente de Cristo para su salvación.
PREGUNTAS
1. ¿Qué se ha revelado acerca del nuevo cielo y la nueva tierra?
2. ¿Por qué se describe a la nueva Jerusalén como a una esposa ataviada para su marido?
3. ¿Cuál es la importancia del hecho de que la nueva Jerusalén no haya sido creada en ese
tiempo?
4. ¿Qué luz arroja esto sobre la posibilidad de que la nueva Jerusalén pueda ser la morada,
durante el milenio, de los santos resucitados y arrebatados?
5. ¿Qué revelan Isaías 65:17 y 66:22 acerca de los nuevos cielos y la nueva tierra?
6. ¿Cómo caracteriza al nuevo cielo y la nueva tierra 2 Pedro 3:13?
7. Según Apocalipsis 21:3-8, ¿cuáles son algunas características principales del nuevo cielo y
la nueva tierra en lo espiritual?
8. ¿Cuál es la descripción general de la nueva Jerusalén, según Juan la ve en Apocalipsis
21:11?
9. Describir la forma, muros y puertas de la nueva Jerusalén.
10. ¿Qué evidencia hay de que Israel y los ángeles estarán en la nueva Jerusalén?
11. ¿Cuáles son las dimensiones, largo, ancho y alto, de la ciudad?
12. ¿Qué explicación es posible en cuanto a la forma de la ciudad?
13. ¿Qué caracteriza a todos los materiales de la ciudad, y cómo se relaciona esto con su
fulgor?
14. Describir la belleza sobrecogedora de las piedras preciosas del fundamento de la ciudad.
15. ¿Cuál es el significado del hecho de que los nombres de los doce apóstoles estén en los
cimientos de la ciudad?
16. ¿Por qué la ciudad no tiene templo y no necesita luz del sol, de la luna ni de las
estrellas?
17. ¿Están también en la ciudad los gentiles salvados?
18. ¿Qué evidencia puede presentarse para demostrar que todos los santos de todas las
edades estarán en la nueva Jerusalén?
19. ¿Qué contribución hace Hebreos 12:22-24 para la identificación de los habitantes de la
nueva Jerusalén?
20. ¿Cuál es la forma en que posiblemente se relaciona a la existencia sin fin de los cuerpos
de los santos en la nueva Jerusalén el agua de la vida y el árbol de la vida?
21. ¿Qué harán los santos en la nueva Jerusalén?
22. ¿Cómo explica usted el hecho de que fuera de estos capítulos finales del libro de
Apocalipsis haya poca revelación del estado eterno en la Biblia?
23. A la luz de las Escrituras, ¿por qué es tan importante estar seguro de que uno ha sido
salvado por la fe en Cristo?

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