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NOMBRE: Francisco Javier

APELLIDOS: Angulo Arriaga


CALLE: Rue Paul Noesen, 7
C.P. y POBLACIÓN: L-2228, Luxemburgo
E-mail: [email protected], [email protected]
CENTRO ASOCIADO AL QUE PERTENECE: Bruselas

GRADO EN GEOGRAFÍA E HISTORIA


HISTORIA MEDIEVAL I
SIGLOS V-XII

PRUEBA DE EVALUACIÓN A DISTANCIA

CURSO 2020/2021
BLOQUE 1

1. La lenta fusión entre romanos y bárbaros

Las zonas con mayor densidad de población romana (Aquitania, Septimania, Bética) adoptaron

usos administrativos e instituciones propias del Imperio. El ostrogodo Teodorico regeneró el

Senado, nombró cónsules y contó con colaboradores italorromanos como Boecio o Casiodoro. En

las ciudades godas un comes romano y un conde godo tenían sus propias jurisdicciones y el sistema

básico de administración apenas varió en su funcionamiento. Los antiguos dirigentes romanos

asumieron la representación de sus gentes generalmente a través de la figura del obispo. En el

campo la clase dirigente, plenamente dedicada a las armas, adquirió las grandes propiedades y

mientras que la explotación de éstas mantuvo el régimen anterior de las villas romanas. Casiodoro

define este reparto de competencias como custodia civilitatis, a cargo de los germanos y templum

civilitatis a cargo de los romanos. En materia de ceremonial y nomenclatura respecto a los títulos

y honores, los usos de la corte experimentaron una profunda influencia de los hábitos cortesanos

romanos y bizantinos.

Sin embargo, en el ámbito de la gestión territorial los monarcas bárbaros entendieron la res

publica romana no como un patrimonio común del Imperio, sino como una auténtica propiedad

privada, que incluso podía dividirse entre sus herederos, como hizo Clodoveo al dividir su reino

entre sus cuatro hijos. Si bien en los primeros tiempos la monarquía tenía carácter electivo, entre

los francos se impuso pronto el principio hereditario, con la dinastía merovingia como pionera.

Del mismo modo originariamente el título de monarca bebe de fuentes paganas y se refiere al

gobernante de un pueblo, no de un territorio, detentando el poder de mando (ban) para proteger a

sus gentes (mund) y especialmente a los más débiles.


2. El movimiento abbasí

La revuelta abbasí surgió propiciada por las dudas acerca de la legitimidad dinástica de los omeyas,

las reivindicaciones de los conversos (muladíes) y la enquistada situación de los partidarios de Alí

y sus descendientes. Los abbasíes, que se declaraban descendientes de un tío de Mahoma, agitaron

amplios colectivos sociales en el Jurasán en la primera mitad del siglo VIII y concitaron los ánimos

exaltados de árabes y conversos iraníes instalados en la región. El líder religioso Abu Muslim

tachaba a los omeyas de impíos y promovió un retorno a la pureza auspiciado por un gobernante

justo cuya identidad no desvela. Descubierto éste por los espías omeyas es ejecutado por el califa

Marwan II. Los insurgentes, que ya habían tomado Merv, avanzan hasta Cufa donde Abu-l-Abbas

al- Saffah es proclamado califa en el 749. La derrota definitiva de los omeyas acaeció junto al río

Zab en el 750. De la subsiguiente masacre de Marwan II y la mayor parte de su familia escaparía

Abderramán, fundador de la dinastía omeya andalusí.

Al-Saffah (750-754) dedicó su breve mandato a eliminar la disidencia que entre sus filas

dudaba de la aptitud de su candidatura, una vez que se había conocido la auténtica identidad de los

promotores de la revuelta.

Es al segundo califa abasí, al-Mansur (754-775), hermano del anterior, a quien debemos

las decisiones fundadoras de la identidad abbasí con el desplazamiento de la capital a una nueva

ciudad a orillas del Tigris, Bagdad. Entre sus primeras medidas se cuenta la eliminación del

predicador Abu Muslim, lo que provocó sublevaciones en la facción iraní prontamente sofocadas.
BLOQUE 2

1. Gobierno de la dinastía Macedónica: Ejercicio del poder, administración y

codificación del Derecho

Entre 867 y 1056 Bizancio atravesó su edad de oro, si bien persistían graves tensiones internas.

Basilio I trató de reducir las disidencias culturales a través de la helenización del imperio.

Emprende una gran obra legislativa con las Basílicas culminada por León VI, que promulga

además las Novellas, que regulan los pormenores del ejercicio del gobierno. Frente a la Iglesia los

emperadores mostraron siempre un enorme nivel de intervencionismo.

El Palacio es el centro administrativo, judicial y fiscal del Imperio y la cancillería imperial

emite profusamente despachos imperiales. Constantinopla, como capital del imperio se estructura

por espacios alrededor del Gran Palacio.

La estructura themática, si bien existe un aparato fiscal fuerte, descentraliza el poder y el

prefecto constantinopolitano ha dado paso a los logotetas. La autoridad y los altos sueldos de los

strategos a cargo de los themas dan origen a una nobleza militar provincial fortalecida. Los señores

armenios de la frontera ceden sus principados al Imperio y se convierten en strategos. Tras el 950

muchos armenios emigran al centro del Imperio y los themas fronterizos se despueblan. En el siglo

X surgen nuevos themas en el en el sur de Italia y en las islas griegas. Al frente de la armada se

crea la figura del drongario. En época de Basilio II los themas comienzan a perder sus tropas

acantonadas y se convierten en doukatos y catepanatos. Romano Diógenes es derrotado por los

turcos en Manzikert (1071) al no poder realizar levas, teniendo que acudir a mercenarios y a los

tágmata (tropas móviles)


Las ciudades recobraron su importancia gracias a la actividad artesanal y los puertos se

convirtieron en importantes enclaves comerciales.

2. Relación entre Imperio e Iglesia en la dinastía Otónida

Con Otón I (936-973) se reinstaura el Imperio Romano de Occidente, al que se añade el adjetivo

“Germánico”. Los emperadores son los señores del universo y su misión unificar a los pueblos y

evangelizarlos para crear la gran comunidad de la cristianitas. Recogen el testigo de Carlomagno

(coronándose en Aquisgrán). En el Evangeliario de la capilla palatina (975) se representa ya a Otón

II como ungido por la divinidad para gobernar a reyes y señores, sustituyendo a Cristo en la

mandorla. Otón III proclamará que gobierna el mundo como emperador al dirigirse a Gregorio V.

Otón I en su coronación asume la autoridad temporal y espiritual de los emperadores

romanos cristianos y de Carlomagno. Sólo Roma puede ser centro del Imperio pues en ella está la

sede de Pedro y su posesión legitima la doble investidura, por lo que la coronación imperial deberá

producirse en esa ciudad (“capital del mundo” en el 1001 para Otón III)

Otón I confirmó la Donación de Constantino tras ser coronado por Juan XII mediante la

Privilegium Ottonis. Enfrentado a Juan XII le sustituyó por León VIII (963) Privó al papa de

autonomía política exigiéndole juramento de fidelidad. Tras la muerte del restaurado Juan XII hizo

coronar emperador a su hijo Otón II por su sucesor, Juan XIII.

Otón III también tuvo que hacer frente al control del papado por la aristocracia romana

hasta que nombra papa a su propio capellán, Gregorio V, que le corona emperador en el 996.

Trasladó su residencia a Roma y en el 999 su preceptor se convirtió en papa con el nombre de

Silvestre II. Otón III soñaba con una Renovatio Imperii Romanorum donde Papa y Emperador
guiarían a los pueblos por los caminos de Dios. Murió huyendo de la rebelión de Gregorio de

Túsculo en Roma en 1002 y el papado volvió a caer bajo el control de los Crescenci.
BLOQUE 3

1. ¿Existió feudalismo en Bizancio y en el Islam?

Bizancio.- En el siglo XI Alejo I intentó alejar a la aristocracia y a la familia de la capital

entregándoles tierras mediante la figura de la pronoia, ya conocida desde tiempos de los

Macedónicos. La pronoia consistía en la entrega de tierras del estado a cambio del recibir asistencia

militar. Aunque originalmente sólo se concedía el usufructo revocable al beneficiario, se acabó

convirtiendo en hereditario, y el beneficio acabó incluyendo a las rentas de esas tierras. En el siglo

XII, Manuel I Comneno extendió la pronoia a los oficiales del ejército en sustitución de un salario

y se convirtió en una manera de imponer impuestos a los habitantes. Los señores recaudaban y se

convirtieron en recaudadores con derecho a retener una parte.

Aunque con los Comnenos podemos hablar de una figura similar al feudalismo occidental,

los habitantes de la tierra no debían lealtad al pronoario y el emperador retuvo en algunas ocasiones

la propiedad de la tierra.

Islam.- Con el declive del poder abbasí aparece una nueva forma de distribución de la tierra, la

iqta´. Suponía la concesión de una propiedad en usufructo a un jefe militar o a un arrendatario el

cual, además de pagar un diezmo, se comprometía a mantener el sistema de irrigación, para lo que

cobraba un impuesto a los campesinos a cambio de protección. Este sistema, propio de las zonas

fronterizas, se acabó convirtiendo en hereditario y algunos autores hablan incluso de

“feudalización”. Sin embargo el sistema clientelar vasallático no pasó a formar parte de las

instituciones islámicas y el beneficiario de la iqta´ no prestaba consilium al califa, si bien si debía

auxiliarle militarmente.
2. La educación en Occidente entre los siglos VII y XII

Las escuelas monásticas: En los scriptoria de los monasterios se copian manuscritos. En el siglo

X los monjes reciben una mínima instrucción en materias del Trivium y Quadrivium. Existe una

cierta reactivación cultural con los Otones y surgen los primeros ejemplos de pensamiento

filosófico (escuela de Bec, monasterio de Montecasino), pero el saber sigue reservado para los

monjes. En la Península Ibérica destaca el monasterio de Ripoll, donde se traducen obras

desconocidas de astronomía, matemáticas y geometría.

Las escuelas catedralicias: Aparecen en el siglo XI y alcanzan su apogeo en el XII (Tours, Chartres,

París, York, Palencia). Al frente de ellas un magister scholarum representa al obispo. Aparecen

grandes maestros (Berengario de Tours, Fulberto de Chartres). El Concilio de Letrán (1179) ordena

a cada diócesis poseer una y, aunque su finalidad es formar a sacerdotes, se abren las puertas a los

ciudadanos y se llega a crear una escuela interna para el clero y otra externa para los laicos.

Los “Estudios Generales”: Junto a las anteriores aparecen escuelas urbanas laicas patrocinadas por

ciudades prósperas, dando paso a los Estudios Generales (episcopales o laicos) y más adelante a

las Universidades. Se produce una profunda transformación en métodos y materias de estudio, que

se amplían enormemente. Se estudia Medicina en Salerno y Bolonia forma en el derecho

justinianeo a los futuros juristas. Las escuelas catedralicias francesas mantienen un rol

preponderante (Bec). Se descubre a Aristóteles y su Dialéctica (traducido del árabe en Occidente).

El pensamiento del siglo XII de personajes como Pedro Abelardo o San Anselmo se centra en la

conciliación de la razón y la fe, y nominalistas y realistas disputan sobre los universales mientras

se sientan las bases del “método escolástico”


BLOQUE 4

1. Comentario del mapa incluso en la Tabula Rogeriana Ibn Idrisi, siglo XII
La imagen del ejercicio representa un mapamundi circular compuesto uniendo los casi setenta

mapas regionales originales del Gran Atlas concluido por el geógrafo ceutí de Al-Idrisi en 1154

según la copia de Ali ibn Hasan al-Hufi al-Qasimi's realizada en El Cairo y fechada en 1456.

Clasificación.- Se trata de un mapa geográfico físico, no político, pero de indudable interés

histórico. El conjunto de mapas que componen el Gran Atlas pertenecen a la obra de Al-Idrisi

conocida como el Kitab Ruyar o el Libro de Rogerio cuyo conjunto cartográfico se denomina

Tabula Rogeriana. Tanto la obra original grabada en planchas de plata como las copias originales

desaparecieron en el siglo XII, si bien existen una decena de copias fidedignas más o menos

completas. De las diez copias solo seis contienen el mapa circular del enunciado, al que tampoco

hacen referencia los textos de acompañamiento en la obra de Al-Idrisi.

Contexto Histórico.- El autor, Abu Abdullah Muhammad ibn Abdallah ibn Idrisi (1099-1165).

“Al-Idrisi”, nació en la Ceuta almorávide en el seno de una familia noble. Estudió en Córdoba y

viajó por Asia Menor, Francia meridional, Inglaterra y Al-Ándalus. En el año 1138 es invitado por

el rey normando de Sicilia Roger II. El reinado este monarca, educado por maestros griegos y

árabes, se caracterizó por la tolerancia religiosa y por una apreciable armonía en la convivencia de

normandos, longobardos, nativos sicilianos, árabes musulmanes, y griegos bizantinos ortodoxos.

Fue un declarado protector de las ciencias y las artes

A su llegada, Al-Idrisi fue comisionado para elaborar un mapa realista con todo el mundo

conocido con su correspondiente comentario escrito y ajeno a la simbología fantástica tan habitual

en la época. El geógrafo empleó quince años en su elaboración durante los cuales se enviaron

emisarios a diversas partes del mundo para cotejar la información cartográfica y geográfica de

fuentes árabes y cristianas con la que contaba el rey de Sicilia. Se observa en la elaboración una

acusada inspiración en los trabajos de Paulo Orosio y en la Geografía de Claudio Ptolomeo.


En el siglo XII existían pocos mapas prácticos y cartas náuticas que mostraban costas,

puertos y lugares de aprovisionamiento, pero estaban a disposición de unos pocos navegantes y no

constituían representaciones fidedignas de calado global realizadas con un afán científico.

Contenido.- La imagen que nos ocupa representa un planisferio orientado al Sur, en contraste con

los mapas elaborados bajo el criterio isidoriano. Representa los tres continentes conocidos de la

época (Europa, Asia y África) y los mares circundantes, las grandes cadenas montañosas, los ríos

y algunos accidentes geográficos con su denominación en grafía árabe. En los casi setenta mapas

detallados del Libro de Roger que en origen componen el mapa de la figura se ofrecen detalles con

mucha profusión, también en árabe, de la ubicación de ciudades, rutas, y acuíferos de inestimable

valor militar y comercial.

Se observan asimismo en el mapa líneas curvas paralelas, también presentes en los otros

planisferios, que dividen el mundo en siete regiones climáticas. En los mapas de detalle el geógrafo

ceutí añade líneas verticales a modo de paralelos, formando una parrilla que permitía un cálculo

muy preciso de las distancias para los estándares de la época.

Cabe destacar que Al-Idrisi sostuvo la teoría de la esfericidad de la tierra en sus

comentarios a las cartografías.

Conclusión.- El Gran Atlas de Al-Idrisi es una fuente esencial para valorar el conocimiento

cartográfico de la época. En el siglo XII se convirtió en un instrumento de incalculable valor desde

el punto de vista comercial y militar y sirvió como inspiración y fuente documental para la

elaboración de mapas durante los tres siglos siguientes. Desde el punto de vista cultural, los mapas

de Al-Idrisi constituyen un ejemplo muy ilustrativo de la conjunción entre el mecenazgo de un rey

cristiano y la labor de un sabio musulmán.


2. Comentario del Juramento de las dieciséis ciudades de la Liga Lombarda

Naturaleza del texto.- Formalmente se trata de un texto jurídico, de carácter público, que contiene

una carta de obligaciones para los signatarios juramentados. Los juramentos son compromisos en

los que se pone a Dios por testigo. El contenido es de calado eminentemente político y militar.

Origen.- Constituye una fuente primaria, redactada en 1170, y por tanto correspondiente a la época

en que presuntamente se suscribió.

Encuadre cronológico.- Este juramento se suscribió en el marco de las disputas entre las ciudades

del norte de Italia y el emperador Federico I Barbarroja, tres años después de la constitución de la

Liga Lombarda (1-12-1167) y seis antes de la derrota de las tropas imperiales en Legnano (29-5-

1176)

Autoría.- La redacción material del texto es probablemente obra de un escribiente de alguna de

las ciudades signatarias, si bien desde el punto de vista formal, los signatarios son un colectivo de

aliados, en concreto los cónsules de dieciséis de las veintiséis ciudades de la Liga Lombarda. El

cónsul de la ciudad lombarda ostentaba el cargo público más preminente así como su

representación y eran elegidos por el concejo entre los miembros de la oligarquía burguesa.

Encuadre geográfico.- Probablemente existan varios documentos muy similares firmados en

diversas poblaciones del norte de Italia entre algunas ciudades de la Liga a partir del legendario

juramento de Pontida (cuya celebración es incierta y que habría acaecido el 7/4/1167)

Destino y finalidad.- El documento pretende otorgar carácter oficial al compromiso de los

cónsules de las ciudades para hacer frente al emperador y a sus aliados y emplaza a aquéllos a

recabar a su vez el juramento de los hombres mayores de quince años y menores de sesenta de sus

respectivas ciudades.
Comentario.- Este juramento expresa con plenitud la disputa entre las ciudades del norte de Italia

y el emperador Federico I Hohenstaufen “Barbarroja”. Sin entrar en consideración de cuáles son

las afrentas del emperador ni en la afirmación de los derechos de las ciudades italianas, el

juramento compromete a los firmantes no sólo a empuñar las armas frente a las tropas del

emperador y sus aliados, sino a expulsar a cualquiera de sus partidarios de sus territorios. El

carácter contractual del documento viene reforzado en la última frase del penúltimo párrafo en la

que el cónsul signatario se compromete a no cesar en el empeño hasta que no medie un acuerdo

común. Del mismo modo cabe destacar el carácter representativo y no soberano de los cónsules

que deben, a su vez, recabar la fidelidad juramentada de sus conciudadanos.

El propósito de la Liga Lombarda fue combatir la política del emperador de reclamar el

control sobre el norte de Italia, tal y como expuso en la Dieta de Roncaglia, imponiendo por encima

de los magistrados de las ciudades a un delegado imperial o podestá. Federico I invadió Italia en

1158 y en 1166. La Liga fue apoyada por el papa Alejandro III y sus sucesores, anhelantes también

de librarse del yugo imperial, y también por los normandos y los bizantinos de Manuel I Comneno.

En la Batalla de Legnano (29/5/1176) las tropas imperiales fueron derrotadas y en el 1177 se firmó

una tregua de seis años confirmada en el 1183 mediante el acuerdo de paz de Constanza, según el

cual las ciudades italianas reconocían la soberanía del emperador de Alemania, pero a su vez éste

se veía obligado a reconocer la jurisdicción propia de cada ciudad.

Los Hohenstaufen, sobre todo en la figura de Federico I, tuvieron como misión restaurar el

Honor Imperii en todos los frentes de acción. La autonomía de las ciudades italianas y el

fortalecimiento de la figura del pontífice tras la lucha de las investiduras supusieron una

permanente preocupación para los miembros de esta dinastía.


BLOQUE 5.- Comentario de libro
LIBRO ELEGIDO: “Gerberto. El Papa del año mil”, obra del medievalista francés

contemporáneo Pierre Riché y cuya primera edición data de 1987.

a) Esquema comentado del contenido

El libro es un ensayo histórico de carácter biográfico sobre Gerberto de Aurillac, desde su

nacimiento entre el 945 y el 950 en un lugar indeterminado de la región de Auvernia (Aquitania)

hasta su muerte en Roma, ya como Silvestre II, en el 1003.

Como la mayoría de las biografías el libro sigue un esquema cronológico a partir de la

Introducción y que culmina antes del Epílogo. Resultan de especial interés estos dos apartados de

la obra. En la Introducción el autor se hace eco de las leyendas que giraron alrededor del personaje,

sumamente erudito y de orígenes humildes, conocido incluso hasta nuestros días como “el papa

mago” y en el Epílogo Riché hace una semblanza del Gerberto de Aurillac, alejada ya de los

detalles biográficos, en la que apunta aspectos particulares acerca de su posicionamiento respecto

a diversas cuestiones de la época así como rasgos que probablemente acompañaban su carácter.

La obra crece en profusión de detalles a medida que avanza dado que los diferentes

desempeños del protagonista gozan de una creciente visibilidad pública. Las principales fuentes

de la obra son las doscientas veinte cartas reunidas en un corpus conservadas en una copia

manuscrita conservada en la abadía de San Mesmin de Micy, algunos escasos testimonios directos

de cronistas y adversarios doctrinales y políticos de Gerberto, los trabajos filosóficos y científicos

del sabio de Aurillac, las bulas pontificas emitidas por la cancillería vaticana durante su pontificado

y, sobre todo, el testimonio de su discípulo y biógrafo el monje Richer de San Remigio de Reims,

recogido en su obra Historia de Francia.


Por lo indicado anteriormente el texto, divido en ocho capítulos además de los dos

señalados anteriormente, está trufado de extractos epistolares y de referencias al testimonio del

monje Richer, normalmente favorecedoras de la imagen de su maestro.

b) Resumen

Tras la Introducción señalada Riché distingue nueve etapas que articulan todo el libro y que

podríamos sintetizar como sigue:

1. El monje de Aurillac. El autor repasa las leyendas locales acerca del lugar y las

circunstancias de su origen, si bien no podemos concluir cuál fue su lugar de nacimiento. Parece

que sí se puede constatar en cualquier caso la extracción humilde del futuro pontífice. Siendo un

adolescente sus padres le enviaron a la cercana abadía cluniacense de San Gerardo en Aurillac,

donde sus hábitos estarían regidos por la regla benedictina.

2. Estudiante en Cataluña. Auspiciado por sus mentores monjes de la abadía Gerberto viaja a

Vich para estudiar en la escuela que el obispo dirige en la ciudad y que solo se encuentra a veinte

kilómetros de Ripoll, cuyo scriptorium era uno de los reservorios culturales más importantes de la

Europa de la época. En esa etapa de su vida Gerberto toma contacto con las disciplinas del Trivium

y el Quadrivium. Además, en el scriptorium de Ripoll el monje tuvo la oportunidad de estudiar las

matemáticas de los sabios árabes traducidas al latín, tan inaccesibles en el resto de Europa. Su

tesón y su insaciable curiosidad le granjeará la protección del obispo Hattón de Vich y del conde

Borrell. Este último le incluirá en su séquito en su viaje a Roma y Gerberto tendrá la oportunidad

así de conocer al papa Juan XIII y al emperador Otón I. Con ellos viaja también Hattón de Vich.
Siendo ya papa no dejará de conceder bulas a sus amigos catalanes para defenderlos de sus

adversarios.

3. Primera estancia en Roma (970-972). Durante su estancia en la ciudad asistió

probablemente a la boda de Otón II y Teófano, de cuyo hijo, el futuro Otón III, será más adelante

preceptor. Estando en Roma el obispo Hattón es asesinado. Muerto su maestro, Gerberto decide

permanecer en la ciudad donde da clases al joven Otón y donde conoce al archidiácono de Reims

Gerannus, con el que intercambia conocimientos de dialéctica y quadrivium. Cuando éste

emprende el camino de vuelta a Reims Gerberto decide acompañarle con la venia del emperador.

4. El maestrescuela de Reims (972-980). Reims era en esa época la sede metropolitana más

importante del norte de Francia. Gerberto ya es profesor y en la biblioteca de la escuela episcopal

catedralicia tiene acceso a las obras de grandes clásicos (Cicerón, Estacio, Boecio, Rábano Mauro,

Pseudo Dionisio, Juan Escoto Erígena,…) de la que se servirá Gerberto en el ejercicio de su

docencia. En esta época tiene como discípulo Richer de San Remigio, que se convertirá más

adelante en su biógrafo. También en esta época diseña un ábaco con el que realiza complejos

cálculos matemáticos. En el plano político Reims es una de las regiones de fidelidades encontradas

entre el emperador y Hugo Capeto por un lado, y el rey Lotario de Francia por otro. Si bien

Gerberto se declara firme partidario y vasallo de los primeros, especialmente del emperador,

acusará en alguna ocasión debilidad de criterio.

5. Regreso a Italia. Abad de Bobbio (981-983). El maestrescuela de Madgeburgo Otric

cuestionó las enseñanzas en materia de Física y Matemáticas de Gerberto y éste logra una defensa

triunfal que probablemente influya en su nombramiento como abad de la importantísima abadía

de Bobbio por parte del propio Oton II con el encargo de reformar la abadía, que contaba también
con una nutrida biblioteca. Seguirá siendo abad de Bobbio tras abandonar la abadía y hasta su

nombramiento como papa.

6. Regreso a Reims (984-989). Al trabajo docente se le añade una intensa actividad política.

Fue secretario de Adalberón, arzobispo de Reims, ayudó a la emperatriz Teófano, ya viuda, a salvar

el trono de su hijo, el futuro Otón III y contribuirá más adelante a que Hugo Capeto acceda al trono

francés, si bien su firmeza en el apoyo al Capeto flaqueó en su disputa con Carlos de Lorena,

hermano menor de Lotario y defensor de la causa carolingia. A la muerte de Adalberón es

nombrado obispo de Reims Arnulfo, partidario de la causa lorenesa. Gerberto asume con

resignación su función de secretario del nuevo arzobispo e incluso llega a mostrar su apoyo

momentáneamente al de Lorena, aunque se retracta inmediatamente, reconciliándose con Hugo

Capeto. Tras la derrota de Carlos de Lorena Arnulfo es desposeído del arzobispado y juzgado por

traición en el concilio de San Basilio (991) en el que aparentemente Gerberto adopta un papel

pasivo, aunque probablemente redactó los escritos de acusación. Probablemente tras el concilio

Hugo Capeto ya había decidido ofrecerle el arzobispado de Reims. Cabe destacar que durante el

concilio Gerberto realizará un encendido ataque a los papas Juan XII y Bonifacio VII, de infausta

memoria en la historia del pontificado.

7. Arzobispo de Reims (991-997). Lejos de respaldar su, nombramiento el papa Juan XV lo

cuestiona e inicia una investigación acerca del juicio a Arnulfo que llega a derivar en la

excomunión durante un mes de Gerberto. Gregorio V sucede a Juan XV y tampoco muestra interés

en defender la posición de Gerberto. El de Aurillac muestra en diversos escritos su disconformidad.

Esta polémica con Roma fue estudiadas posteriormente por galicanos y protestantes. A pesar de

sus peticiones de ayuda a la reina madre Adelaida y a otros obispos Arnulfo vuelve a ser el

candidato para ocupar la sede arzobispal de Reims. Gerberto se dirige entonces a Madgeburgo
(997), para encontrarse con Otón III, coronado emperador en Roma por su primo Gregorio V un

año antes. Gerberto no regresará jamás a Francia. El emperador, que solo tiene 17 años, le acoge

de nuevo como preceptor.

8. Arzobispo de Rávena (998-999). Gerberto se exilia voluntariamente dos años en Sajonia y

se vuelca en sus estudios y sus escritos. Gregorio V y Otón III inician una campaña para recuperar

Roma de manos de Crescencio I, que ha sentado en el trono pontificio al antipapa Juan XVI. Poco

después de recuperar la ciudad Gregorio V, probablemente incitado por su primo el emperador,

nombra a Gerberto arzobispo de Rávena, la segunda ciudad más importante en la Italia de la época.

9. El Papa Silvestre II (999-1003). Gregorio V muere en febrero y el 9 de abril del 999 Otón

III nombra papa a su antigua preceptor, que toma el nombre de Silvestre II. Durante su papado

Otón reforzará su control sobre la Sede de Pedro y denunciará la falsedad de la Donación de

Constantino. Silvestre II creó la diócesis de Gniezno, plataforma para la evangelización de

Polonia. En Hungría, el recién bautizado Esteban fue coronado rey con la bendición del papa y se

crearon los arzobispados de Esztergom y Kaloca. Silvestre II es considerado desde entonces el

gran promotor de la evangelización de polacos y magiares.

Otón muere el 24/1/1002 y Silvestre II le sigue el 12/5/1003. Tras la desaparición de ambos

los Crescencios retoman el control de los nombramientos de los papas, incluso el de Sergio IV,

ferviente admirador de Silvestre II y autor de su epitafio.

En el Epílogo se hacen constar sus rasgos correspondientes a sus diferentes facetas de

actividad. Como eclesiástico fue un firme defensor de la no injerencia laica en la vida monacal, de

la universalidad de la Iglesia, de la autoridad apostólica del papa y de la evangelización hacia el

este. En algunos de los escritos se puede intuir su preocupación por la situación de los cristianos
que viven en tierras musulmanas. Como filósofo suscribe las tesis de Boecio y considera a Dios el

ser supremo como inteligencia perfecta que rige el orden de las cosas. Se atisba una cierta creencia

en el poder de los números. En materia moral se adhiere a las ideas estoicas de Cicerón y, si bien

la adquisición de bienes materiales le preocupa, normalmente se refiere a los que son patrimonio

de la Iglesia. Como intelectual fue un erudito de primer orden, versado en las siete materias del

Trívium y el Quadrivium y con una acusada vocación docente. Su talento como escritor fue muy

considerable. En el plano social se mostraba sensible, reconociendo las añoranzas de tiempos

pasados. Cultivó la amistad personal, utilizando al mismo tiempo de forma frecuente fórmulas que

se refieren a la fidelidad y al vasallaje. Ciertamente fue un hombre ambicioso y desdeñoso de la

masa ignorante y que contó a partes iguales con acérrimos defensores y detractores implacables.

c) Aportación para el estudio de la Historia Medieval

El libro recoge muchos aspectos propios de la Historia medieval. Con carácter general podemos

apuntar los siguientes:

- Relaciones entre la Iglesia y el poder temporal: Los Otones se consideraban titulares del

dominio del universo. Las coronaciones como emperadores en Roma de los tres Otones son

referidas en el libro, así como su exigencia de la declaración de fidelidad de los papas a los que

nombraron (León VIII, Benedicto VI, Gregorio V, el propio Silvestre II) en disputa con la

aristocracia romana. En el libro incluso se apunta la impugnación de la Donación de Constantino

por Otón III, alegando su falsedad, y tratando así de eliminar cualquier duda acerca de la

preeminencia de la corona imperial.


A lo largo de todo el libro se citan innumerables ejemplos de cargos eclesiásticos otorgados

por los señores, no solo en sede episcopal (recordemos que Gerberto es designado arzobispo de

Reimes por Hugo Capeto), sino en también en el ámbito abacial. En el caso de abadías importantes,

como la de Bobbio, es el propio Otón II el que otorga el cargo a Gerberto, cargo que, por otra

parte, Gerberto ejerció desde la distancia la mayor parte de su vida.

- El vasallaje: En el libro Gerberto reconoce sus obligaciones de auxilium y consilium para

con los emperadores (“Jamás he prestado a ningún mortal juramento salvo a Otón (II)”) y califica

de traición la ruptura por parte de Arnulfo de Reims del lazo de fidelidad que unía a éste con Hugo

Capeto. En la Europa de la época la dinastía capeta fue una de los exponentes más claros del

feudalismo medieval. En algunos pasajes se apunta la obligación de los señores, también de los

obispos, de acudir en auxilio militar de sus soberanos, abandonando su puesto en la abadía o el

arzobispado en el caso de Gerberto. Existen también, si bien de forma velada, referencias a una

cierta “jerarquización del vasallaje” siendo Gerberto vasallo de Hugo pero, por encima de todo,

del emperador. En el manual de la signatura se cita la carta que Fulberto de Chartres dirigió en el

1020 a Guillermo V de Aquitania exponiendo las obligaciones del vasallo. Curiosamente algunos

autores afirman que Fulberto fue discípulo de Gerberto de Aurillac en Reims, si bien las fechas no

permiten concluir que fuera así.

- El saber de la época: El origen monacal de la carrera de Gerberto determinó definitivamente

su vocación cultural. En el libro se habla de los monasterios como reductos del saber en Europa y

de la importancia del scriptorium de Ripoll, uno de los pocos lugares donde se podía acceder al

saber de los árabes en las disciplinas de geometría y aritmética. Se habla de la existencia de las

primeras escuelas catedralicias episcopales en algunas ciudades, como en Reims o en Madgeburgo

y se habla del reducido número de eruditos formados en todas las disciplinas, como el caso del
protagonista, ducho en todas las materias del Trivium y el Quadrivium. Encontraremos huella

escrita del saber de Gerberto en al menos seis de las siete disciplinas clásicas (en todas excepto en

Gramática) y muchos autores no dudan de su decisiva influencia en la doctrina que más adelante

se impartiría en la escuela urbana de Chartres.

Se tratan en esta obra cuestiones particulares que también son objeto de la asignatura de

Historia Medieval, entre las que cabe citar:

- La disputa entre carolingios y robertianos por el trono francés: En las páginas entre las que

Gerberto ocupa el secretariado del arzobispado de Reims y el propio arzobispado, Carlos de

Lorena, hermano menor de Lotario de Francia disputa los derechos al trono francés con Hugo

Capeto, apoyado por el emperador y que, a la postre, se convertirá en el primer monarca francés

de su dinastía. Sin la intervención de Gerberto como intermediario ante el clero francés quizás no

se habría producido la coronación de Hugo.

- La formación de los estados de Polonia y Hungría: Durante el papado de Silvestre II,

Boleslao no consigue obtener el título real por parte de Otón III (lo conseguirá en el 1024) pero sí

el reconocimiento como “hermano y cooperador del imperio”. Silvestre II nombra a Gaudencio,

hermanastro de San Adalberto, arzobispo de Gniezno, sede de la que dependerán las futuras

diócesis polacas. En cuanto Hungría, el duque Esteban había recibido el bautismo en Colonia en

presencia de Otón III y obtuvo la corona real como Esteban I con la bendición del papa en el 1001,

creándose simultáneamente dos arzobispados. La creación del reino cristiano de Hungría tendrá

una enorme relevancia en la futura historia de Europa.


d) Opinión personal

Pierre Riché realiza un hábil ejercicio de reconstrucción biográfica a partir de las cartas

manuscritas por el propio Gerberto que conservó el abad Constatino y de los apuntes de su

discípulo Richer de Reims, lo cual dota a la obra de un refrendo de las fuentes primarias muy

adecuado. Lo primero que captó mi atención es el propio título del libro y el hecho de emplear el

nombre de bautismo del protagonista en lugar de su nombre papal. A lo largo de la lectura del libro

se comprende mejor esta circunstancia: El papado de Silvestre es la culminación de una larga

carrera de Gerberto como monje, docente, diletante, abad, secretario de reyes, arzobispo, preceptor

y consejero de emperadores. El recorrido de la vida del monje de Aurillac es un periplo a lo largo

del saber y el poder de la época y un título que se hubiera acotado exclusivamente a su periodo en

la Silla de San Pedro no ofrecería noción suficiente sobre la relevancia del personaje.

Precisamente en cuanto al personaje, uno de los grandes intelectuales de su tiempo, el libro

expone un buen puñado de contrastes que le otorgan carácter y humanidad. Asombra la evolución

de la carrera de un monje aquitano de orígenes humildes hasta convertirse en papa, lo que denota

sus indudables capacidades políticas y su vasta formación, que le convirtieron en protegido de

abades, reyes y emperadores. En ese marco de contrastes Riché perfila al hombre sabio, inteligente

y activo y sutilmente matiza la descripción con apuntes menos virtuosos. Gerberto fue un personaje

sobresaliente de su época, pero no fue ni un héroe ni un santo. El abnegado vasallo flaqueará

prestando eventualmente su apoyo a Carlos de Lorena, el arzobispo de Reims mostrará su

resentimiento contra sus papas, el siervo de Dios que se muestra desinteresado por las ciencias

sagradas y en perpetua búsqueda de libros profanos, el “inquisidor” en la sombra del Concilio de

San Basilio que será sancionado por la irregularidad del proceso. Prevalece, en cualquier caso, la
grandeza intelectual de Gerberto, su excelencia como docente, su habilidad política y su vocación

evangelizadora.

En la cúspide de su carrera Gerberto alcanza el papado conforme a la decisión de Otón III,

no es un clérigo teocrático y acepta gobernar en aras a la mayor prosperidad del imperio. Ha

formado a Otón en sus principios del buen gobierno ciceroniano y acepta que su alumno se declare

representante de Cristo. Ese mismo Gerberto adoptará el nombre del papa que bautizó a

Constantino y del cual habría recibido la principatus potestas, elevando la Silla de San Pedro sobre

cualquier trono. A Otón III no le pasó desapercibida esta circunstancia.

Con el trasfondo del retrato del gran hombre el autor sugiere contradicciones más o menos

aparentes, permitiendo al lector especular, más si cabe, acerca de Gerberto de Aurillac, cuya figura

histórica tuvo un rango muy superior a su relevancia como prohombre de la Iglesia.

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