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Lectura 01 - La Macroeconomía y Su Objeto de Estudio

Macroeconomía, lectura
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Capítulo

1
La macroeconomía y su objeto de estudio

En este primer capítulo haremos una presentación del objeto de estudio de la macroeconomía
y de la manera en que se construye esta perspectiva de análisis. Al llevar esto a cabo
efectuaremos un primer reconocimiento de los principales aspectos y problemas relacionados
con el funcionamiento global de la economía, los cuales serán nuestra materia de estudio a
lo largo del libro. Además nos referiremos a la construcción de modelos para el análisis
económico, los cuales van a constituir nuestra herramienta de trabajo para tratar de explicar,
desde una perspectiva teórica, los fenómenos de los que nos ocuparemos a lo largo de los
diferentes capítulos que componen este libro. Finalmente haremos un señalamiento sobre la
importancia que tiene la teoría para el diseño y la instrumentación de las políticas
macroeconómicas.

1.1 Naturaleza del análisis macroeconómico


Es común definir a la macroeconomía como el estudio de la economía como un todo
completo. Desde esta perspectiva se analiza al sistema económico en función de aspectos que
lo abarcan por entero, mostrándolo a través de sus grandes circuitos y pasando por alto la
inmensa variedad de detalles y situaciones particulares contenidos en el funcionamiento de
parcelas o sectores específicos.

Al proceder de esa manera, la macroeconomía deja fuera de la cobertura de su análisis a toda


la gama de aspectos particulares que son propios de las diferentes actividades económicas
individuales, cuyo conjunto e interacción conforma, en la vida real, al sistema económico. Si
bien esto significa una limitación, no hay otra forma de proceder para comprender el curso
del sistema económico en su totalidad; el discernimiento del funcionamiento global de la
economía logrado a partir de entretejer el estudio completo y pormenorizado de cada uno de
sus innumerables y variados componentes separados, manteniéndolos a la vista todo el
tiempo, constituye algo imposible de realizar mediante nuestra percepción y nuestra
capacidad limitada de razonamiento.

De esta manera el análisis macroeconómico recurre a la abstracción. Se elabora en primer


lugar a partir de la construcción de categorías y conceptos que engloban a grupos completos
de actores económico-sociales, así como a los objetos y los resultados de su actuación en
materia económica. Así, el escenario analítico de la macroeconomía se encuentra poblado
por conjuntos de actores tales como las empresas, los trabajadores, los hogares, el gobierno
en su totalidad, los residentes del país, los residentes del resto del mundo, y otras categorías
similares. Al hacer esto se asume una cierta uniformidad en los comportamientos de los
actores económicos a partir de los rasgos más característicos de las funciones que
desempeñan. Los objetos y los resultados de la actuación de estos actores económicos se
expresan en los llamados agregados económicos, que son grandes totales y promedios de
cobertura completa del sistema económico. Así, el análisis macroeconómico se enfoca sobre
aspectos tales como el tamaño de la capacidad productiva existente de un país en un momento
dado, la producción total correspondiente a un cierto período, el gasto total de la población y
su división en unos cuantos grandes rubros, la composición de la producción total entre una
cuantas clases generales de bienes y servicios, la distribución del ingreso total entre grandes
grupos sociales, el número total de desempleados, el tamaño del acervo de bienes de capital
de todo un país, la productividad media por trabajador ocupado, el nivel general de precios,
la tasa de interés promedio, el nivel general del tipo de cambio externo de la moneda, el
balance de pagos del país frente al exterior etc.

Como veremos a lo largo de este texto, al proceder como lo hace, el análisis


macroeconómico, además de proveernos de una imagen de conjunto del funcionamiento de
la economía y de su problemática más importante, nos revela también diferentes rasgos del
funcionamiento de la economía que parecerían contradecir nuestro entendimiento basado en
el sentido común, si los consideráramos simplemente desde la perspectiva del agente
individual. Es decir, que el análisis macroeconómico nos muestra que debemos ser cautos, y
no trasladar mecánicamente a la economía en su conjunto la lógica del comportamiento del
agente económico particular y los resultados que de ella se desprenden. Por otra parte, el
análisis macroeconómico, con todo lo que pone al alcance de nuestra comprensión sobre el
funcionamiento de la economía en su conjunto, constituye un telón de fondo indispensable
para poder entender cabalmente el acontecer en sectores particulares de la economía y, en el
límite, también la situación individual de cada uno de los actores participantes.

Los aspectos de los cuales se ocupa el análisis macroeconómico son actualmente de


conocimiento generalizado, ya que con el paso del tiempo se han convertido en objeto de
preocupación ciudadana. Por tal razón se habla a diario de ellos, por ejemplo, en los medios
de comunicación y en los debates políticos. Pasemos a realizar una breve presentación de los
mismos.

1.2 La capacidad productiva total, su crecimiento y su


utilización efectiva
Puestas las cosas en términos simples, diremos que la macroeconomía asume como su
principal objeto de atención el discernimiento de los determinantes del tamaño la producción
total de bienes y servicios así como de su ritmo de crecimiento. En particular la
macroeconomía se interesa por la medida del la producción total por habitante, y de cómo
este nivel cambia a través del tiempo, en el entendido de que este concepto constituye un
indicador inicial elemental (sujeto, desde luego, a calificaciones diversas) del nivel del
bienestar material medio del que disfrutan las personas.
En este contexto, el análisis macroeconómico se propone antes que nada esclarecer dos
aspectos básicos del funcionamiento de la economía en su conjunto, de los cuales nos
podemos ocupar refiriéndolos precisamente a la producción total:

1) el crecimiento de la capacidad productiva de la economía en el curso del tiempo, ya


que esta capacidad constituye el límite de la producción total que se puede obtener, y por lo
tanto condiciona el tamaño máximo que éste puede alcanzar en cualquier momento y a través
del tiempo.

2) el nivel efectivo de utilización de la capacidad productiva con la que ya se cuenta en


un momento determinado, dado que en las economías de libre mercado no está garantizado
que el aprovechamiento pleno de la capacidad productiva existente tenga lugar de manera
automática y permanente.

El crecimiento de la capacidad productiva y la producción total potencial


Definamos a la capacidad productiva de la economía como el conjunto de la población
trabajadora, los recursos naturales susceptibles de ser explotados y los llamados bienes de
capital, tales como la maquinaria, el equipo y las instalaciones con los que cuentan las
unidades productivas, elementos todos ellos reunidos y dispuestos para la realización de
actividades de producción de bienes y servicios bajo los patrones tecnológicos y
organizativos imperantes en un momento dado.

El crecimiento de la capacidad productiva surge naturalmente de los factores que la


componen: a) el crecimiento de la población con capacidad y disposición de trabajar, b) la
acumulación de bienes de capital, y c) el descubrimiento y acondicionamiento para su
explotación de los recursos naturales. Pero a lo anterior es fundamental agregar que el
despliegue de tales elementos toma formas concretas diversas en el marco de diferentes
niveles de desarrollo tecnológico, factor que con particular celeridad ha logrado grandes
avances en el capitalismo, digamos desde la segunda parte del siglo XVIII, y que ha permitido
incrementar la productividad por persona ocupada más allá de lo que propician la simple
acumulación de bienes de capital y el descubrimiento de nuevas fuentes de recursos naturales.

Cuando la macroeconomía se ocupa de estudiar los cambios, ocurridos a través períodos


largos, en el tamaño y las características de los elementos que componen la capacidad
productiva, así como de las causas y los efectos del desarrollo tecnológico, -factores todos
ellos que permiten potencialmente aumentar la producción por persona ocupada-,
comúnmente se identifica bajo la forma del análisis del crecimiento económico de largo
plazo. El análisis del crecimiento, nutrido y enriquecido con la inclusión de las
transformaciones sociales y culturales con las que irremediablemente está entrelazado, y que
son estudiadas entre los economistas y otros científicos sociales, configura el área de
investigación del desarrollo económico.
Si nosotros observamos el curso de la actividad económica de un país representativo con
economía de mercado, tomando como referencia un período de muchos años, por ejemplo de
varias décadas, nos encontramos con que la capacidad de producir bienes y servicios ha
mostrado una tendencia al crecimiento, vigoroso durante algunos períodos, más lento en
otros. En este punto hagamos un esfuerzo de abstracción, alrededor de un concepto que en
principio siempre resulta ser controvertido y difícil de precisar en la práctica: supongamos
que medimos esa capacidad productiva, no de manera directa en términos de los elementos
que la componen, sino a través de la producción total que se podría lograr con tal capacidad
en una situación de utilización plena de la misma. Definimos utilización plena como aquella
situación en la que todo aquel que pudiera encontrar acomodo (técnicamente hablando), se
encontrara participando en actividades productivas tanto como su voluntad y conveniencia
lo determinaran. A la producción de utilización plena de la capacidad existente le podemos
llamar la producción total potencial (PTP). Su curso a través del tiempo se parecería a lo
que nos muestra esquemáticamente la figura 1.1, que en sus ejes nos representa,
respectivamente, la producción total y al tiempo.

Históricamente el crecimiento de la producción total potencial ha estado marcado en buena


medida por la acumulación de bienes de capital en conjunción con el desarrollo tecnológico,
y no simplemente por el crecimiento de la población con capacidad de trabajar. Estos factores
no han aumentado de manera uniforme: hay períodos de acumulación de capital y desarrollo
tecnológico más intensos y periodos de menor progreso -e incluso períodos excepcionales de
retroceso-. A la macroeconomía le interesa comprender cuales son los determinantes del
crecimiento de esta producción potencial. Se trata, como se ha dicho, de un fenómeno que
adquiere su significado pleno durante plazos largos, no durante períodos cortos.

Desde luego que el crecimiento de la producción total en sí mismo no significa un


mejoramiento en la vida material de las personas, habida cuenta del propio crecimiento de la
población. Por ello, ya hemos señalado que lo que más importa es el crecimiento de la
producción total por habitante. Dicho crecimiento, reiteramos, ha estado relacionado con la
acumulación de bienes de capital por persona ocupada, pero también y principalmente con el
desarrollo tecnológico logrado por la humanidad a través del tiempo, el cual ha permitido
potenciar el crecimiento de la producción por persona ocupada, que es la variable
fundamental de atención del análisis macroeconómico en esta dimensión de largo plazo.

Si bien un mayor nivel de la producción por persona no garantiza un mejor nivel de vida
material para todos por igual, o en muchos casos ni siquiera para todos, es, con todas las
reservas del caso, un indicador elemental del grado de avance logrado en esa condición. Por
otra parte, alcanzar un mayor nivel de la producción por persona no está exento de una serie
de costos, como bien lo sabemos quienes vivimos en las agitadas y conflictivas sociedades
de nuestro tiempo, lo que implica que no existe en toda circunstancia una relación simple
entre el mejoramiento material y el logro de mejores formas de vida, entendidas en un sentido
más amplio. De esto hablaremos en el capítulo 3.
Producción
total
PTP

Contracción Expansión

Tiempo
t1 t2

Figura 1.1. La producción total potencial (PTP) y la producción total realmente generada
(Y)

La utilización efectiva de la capacidad productiva


El sentido común nos indica sin duda que el crecimiento la producción total potencial, como
resultado del aumento en la capacidad productiva, es un tema de interés fundamental, ya que
dicha capacidad le impone un límite superior la producción total que se puede obtener. Pero,
por otra parte, tenemos que a la macroeconomía también le corresponde estudiar el
comportamiento de la producción total que realmente se obtiene en cada momento, operando
dentro de los límites que le impone la capacidad productiva con la que se cuenta. El tema en
este caso es si dicha capacidad productiva está siendo utilizada de manera plena o, de no ser
así, en qué medida existe desocupación, tanto de los bienes de capital ya instalados, como de
las personas, dispuestas a trabajar si es que no lo están haciendo, o a trabajar más horas si sus
necesidades no están plenamente satisfechas.

De hecho, uno de los problemas fundamentales de las economías capitalistas consiste en que,
de manera recurrente, la capacidad productiva con la que ya se cuenta no se utiliza a plenitud.
Es decir, se generan tanto capacidad ociosa en forma de bienes de capital subutilizados,
como desempleo total o parcial de personas dispuestas a laborar y producir, y que
técnicamente podrían hacerlo en la medida en que se cuenta con bienes de capital y otros
recursos suficientes para ello. En otras palabras, en una economía de mercado la producción
potencial no se logra obtener de manera permanente y sostenida. En la misma figura 1.1
aparece representada la producción total (Y) que la economía realmente genera en cada
momento. Como se ve, su comportamiento es fluctuante a lo largo de la senda del crecimiento
de la PTP. Es decir, que la producción total realmente generada ha crecido a lo largo del
tiempo bajo un patrón caracterizado por la sucesión de ciclos económicos. En ocasiones Y se
aproxima mucho o toca los linderos de la PTP; en otros momentos se aleja de ésta o
simplemente se mantiene a una cierta distancia. En el primer caso se habla de momentos de
expansión, que culminan en una cima o punto más alto de producción, mientras que en el
segundo se habla de recesión o contracción, que termina en un fondo o punto más bajo. La
economía sigue este curso cíclico, transitando de etapas de alta desocupación de la capacidad
productiva a etapas de elevada utilización. A la macroeconomía le interesa sobremanera
entender este curso cíclico, que ocurre durante periodos medios de extensión variable (de
algunos meses a uno o dos lustros), como el representado entre los momentos t1 y t2, por
ejemplo y, en particular, el porqué de la situación prevaleciente en cada punto específico, es
decir, en el muy corto plazo, aquí y ahora.

Como veremos a lo largo del texto, el nivel de Y, es decir, de la producción total realmente
generada, se relaciona con el tamaño de la demanda total de bienes y servicios que ejercen
en su conjunto los diferentes actores económicos. En consecuencia, una parte extensa y
fundamental del análisis macroeconómico se encuentra enfocada sobre los determinantes del
nivel y de los cambios de cada una de las grandes categorías que componen dicha demanda
total.

Desocupación y aumentos en la producción total vistos de manera conjunta


Las preocupaciones referidas al crecimiento la producción potencial y al nivel que guarda la
producción realmente generada, se pueden analizar de manera conjunta mediante el concepto
de la “frontera de las posibilidades de producción”. La figura 1.2 nos presenta este conocido
gráfico, que representa un escenario sumamente simplificado, en el cual se nos muestran las
posibles combinaciones entre las cantidades máximas de producción que se pueden lograr de
dos bienes que hipotéticamente absorben por completo la capacidad productiva de la
economía. Se entiende que a partir de cualquier combinación, como por ejemplo la señalada
por el punto A, solo se puede producir más de uno de los bienes dejando de producir algo del
otro. Por ejemplo, se puede pasar de A a A', produciendo más del bien 2 al costo de reducir
la producción del bien 1. La producción total, cualquiera que sea la combinación entre los
bienes 1 y 2, en este caso está limitada por el tamaño de la capacidad productiva: se trata de
la producción total potencial correspondiente a un momento dado. Pero si la producción total
realmente generada es menor que la potencial, como aparece por ejemplo en el punto B, ésta
puede crecer, digamos, de B a A o de B a cualquier otro punto sobre la frontera, sin que tenga
que aumentar la capacidad productiva, sino simplemente utilizando con mayor plenitud la
que ya se tiene. Se habla entonces de que la producción total realmente generada ha crecido,
pero dentro de los límites que permite la capacidad productiva existente que no se encontraba
ocupada a plenitud.
Bien 1

Figura 1.2
Crecimiento de la
capacidad productiva La producción puede
crecer si la economía se
A encuentra operando por
Límite de la capacidad debajo de la capacidad
B productiva productiva total
A’

Bien 2

Podemos distinguir entonces los dos órdenes de preocupación a los que hemos venido
haciendo referencia: en primer lugar, el tamaño de la capacidad productiva crea un límite
superior a la producción total, ya que ésta no puede crecer más allá de la frontera. Por otra
parte, el desplazamiento de la frontera (por ejemplo hacia la frontera punteada) ocurrirá en
la medida que se acumule más capital productivo y se genere el desarrollo tecnológico
aparejado a la acumulación de capital. Para lograr esto, se tienen que destinar esfuerzos
productivos a la procuración de bienes de capital y al desarrollo tecnológico, esfuerzos a los
que llamamos inversión. O dicho de otra manera, para que la capacidad productiva aumente
no se pueden destinar todos los esfuerzos a la producción de bienes para el consumo presente.

Pero, como se ha mencionado, las economías de mercado se encuentran de manera recurrente


y durante períodos prolongados por debajo de la frontera, en puntos como B, en cuyo caso la
producción total puede crecer, en el corto plazo, utilizando de manera más plena la capacidad
productiva con la que se cuenta en ese momento, es decir reduciendo la desocupación.
Además, en un caso así, es decir habiendo desocupación, se puede tener más inversión y más
producción para el consumo al mismo tiempo. La macroeconomía se ha esforzado por
comprender por qué ocurre la desocupación y que es lo que se puede hacer para enfrentar y
reducir este problema. Como reiteraremos frecuentemente a lo largo del texto, dado que el
grueso de la producción en el capitalismo es, por definición, de carácter mercantil, nos
encontramos con que la venta de los bienes y servicios, en condiciones que garanticen la
recuperación de los costos de producción y la obtención de una rentabilidad esperada por los
productores, se convierte en un factor indispensable para que dicha producción sea viable y
se pueda, por lo tanto, llevar a cabo.

La producción potencial, PTP, y la producción realmente generada, Y, se encuentran ligados


precisamente por la producción de bienes de capital, es decir por la inversión. Desde la
perspectiva de la PTP ya hemos destacado que su crecimiento depende de manera
fundamental de la producción y acumulación de bienes de capital, asociada a los avances
tecnológicos incorporados en ellos. Pero desde la perspectiva de Y, como veremos
recurrentemente a lo largo del texto, la producción y venta de bienes de capital contribuyen
de otra manera especial a la viabilidad mercantil de la producción total que realmente se lleva
a cabo: apuntalando a la demanda total de bienes y servicios. Es como decir que fabricar
nuevos bienes de capital para el futuro permite utilizar más plenamente los bienes de capital
con los que ya se cuenta.

1.3 Una economía monetaria


Una economía capitalista constituye un sistema social de producción diversificado, que por
fuerza utiliza dinero. El dinero, como sabemos, constituye un denominador común de valor
de los diferentes bienes y servicios, así como de los ingresos que reciben los actores
económicos tales como los trabajadores y los empresarios; se trata también de un medio de
aceptación generalizada para realizar pagos y además de un depósito perdurable de capacidad
de compra en el cual mantener en el tiempo el patrimonio acumulado. En función de ello, el
dinero permite que la economía de mercado desarrolle las características que configuran su
funcionamiento, entre las que podemos citar a: (a) la acentuada división del trabajo y la
especialización, con su secuela de relaciones de intercambio extendidas en gran escala, (b)
la existencia del régimen de trabajo asalariado, (c) la proyección permanente de las ganancias
esperadas que sustenta a los proyectos de inversión productiva por parte de las empresas, así
como el reconocimiento de dichas ganancias una vez obtenidas, y finalmente la disposición
efectiva de éstas, de modo de dejar a los productores en posición de continuar con el proceso
de acumulación de capital. Por último, (d) la práctica generalizada de operaciones de crédito
y financiamiento, que son medulares para permitir el curso expedito de la producción y de
las ventas, en el marco del proceso de acumulación de capital.

Por lo anterior, el funcionamiento global de la economía no se puede comprender sin el


discernimiento de cómo se despliegan la generación y la circulación del dinero, y de cómo
algunos rasgos y complicaciones distintivos provenientes de la presencia y de los usos del
dinero influyen irremediablemente en el curso que siguen las actividades de producción y
venta de bienes y servicios.

De la misma manera, y dentro del entramado de esta generación y circulación del dinero,
aparece la concesión de financiamiento, cuya disponibilidad, términos de obtención y costo
son fundamentales para la configuración de la demanda total de bienes y servicios, en
particular para la demanda de bienes de capital. Por ello el estudio de las relaciones
financieras y de la determinación de la tasa de interés resulta crucial para desarrollar el
análisis macroeconómico.

1.4 Comportamiento de los precios y capacidad de pago al


exterior
Además de lo expuesto bajo los apartados anteriores, la macroeconomía también se ocupa de
estudiar cómo la economía enfrenta ciertas condiciones adversas que surgen de su propio
accionar, y que pueden frecuentemente convertirse en obstáculos tanto para sostener un alto
nivel de la producción total obtenida en cada momento dado, como para lograr un mayor
ritmo de crecimiento de la producción total potencial al paso de los años. Las condiciones
adversas a las que nos estamos refiriendo tienen que ver con el comportamiento general de
los precios y la capacidad de realizar pagos al exterior.

La determinación y el comportamiento del nivel general de precios


El comportamiento conjunto de los precios de los bienes y servicios resulta ser un aspecto de
interés fundamental, en vista de que el nivel general de precios, que es un promedio que
mide este comportamiento, constituye un referente muy importante que incide sobre la
conducta de los actores que participan en la economía. El comportamiento del nivel general
de precios, como sabemos, se ha caracterizado en algunos períodos y para diferentes países
en la época más reciente del capitalismo por situaciones de aumento sostenido y con
frecuencia creciente, fenómeno al que llamamos inflación.

La inflación, en primer lugar, oscurece el cálculo económico y restringe el desempeño de


diversas funciones medulares que se cumplen como parte del proceso económico y que por
fuerza deben ser referidas y en su momento intermediadas por el dinero.

A la hora de tomar decisiones clave como pueden ser cuánto producir, que salarios negociar,
la adquisición de activos financieros, la realización de nuevas inversiones en maquinaria y
equipo, la contratación de créditos, etc., o a la hora de hacer un balance sobre resultados
diversos de la actividad económica, la noción de cual es ahora y cuál será en el futuro el nivel
general de precios se encuentra siempre presente. Esto se debe a que el nivel general de
precios se convierte en el denominador común que nos permite establecer el valor en
términos de bienes y servicios, es decir, el valor real, de magnitudes que en primera instancia
aparecen, forzosamente, en forma de unidades monetarias, tales como los precios
individuales de los productos, los salarios, las ganancias de las empresas, el monto de los
pagos por intereses, las amortizaciones de los préstamos, etc.

En un contexto en el que obligadamente se utiliza dinero y en el que ciertas magnitudes


monetarias en particular son tan importantes para el curso de la economía, un
comportamiento relativamente estable del nivel general de precios permite reconocer
cantidades reales de bienes y servicios a través de dichas magnitudes expresadas en dinero.
Por el contrario, los movimientos sostenidos y crecientes en el nivel general de precios nos
hacen perder de vista el valor real de las magnitudes monetarias específicas. Como
consecuencia, se entorpecen el cálculo y la predicción en materia económica, y con ello la
toma de decisiones fundamentales.

De la misma manera, la inflación causa problemas para que el dinero cumpla eficazmente su
papel de medio de cambio que facilita que las transacciones se lleven a cabo de manera
expedita, ya que al modificarse su capacidad adquisitiva puede perder su característica de ser
universalmente aceptado como forma de pago.
En un contexto inflacionario, además, los actores económicos se ven obligados a tratar de
predecir los aumentos futuros en el nivel de precios, para tomarlos como referentes en el
curso de las posturas que asumirán en los ámbitos de la negociación económica, el
intercambio y la fijación de precios individuales, con lo cual el proceso mismo de elevación
del nivel general de precios se retroalimenta, generando inercias de carácter especulativo
difíciles de abatir en la práctica.

Por último, y esto es algo singularmente importante, tenemos que la inflación, al no ser un
proceso uniforme que afecte por igual a cada precio o tipo de remuneración, conlleva
modificaciones importantes y arbitrarias en la distribución del ingreso entre los sectores
económicos y las personas, conduciendo incluso al empobrecimiento absoluto de algunos
grupos de la población, todo lo cual causa malestar y sufrimiento, y suele como consecuencia
dar pie al surgimiento de fuertes tensiones sociales.

Si bien existen diferentes puntos de vista en cuanto a los niveles de inflación que una
economía puede soportar sin sufrir dislocaciones serias en su funcionamiento, este problema
ha alcanzado un lugar preponderante dentro de las preocupaciones de los economistas, y su
prevención y combate han implicado frecuentemente la adopción de políticas que conducen
a restringir la posibilidad de mantener niveles de ocupación elevados, lo cual agrava el
problema económico y social del desempleo. Además, la contención o contracción de la
producción total generada afecta negativamente al ritmo de crecimiento de la producción
potencial a largo plazo.

A partir de la preocupación por el crecimiento acelerado del nivel general de precios, es muy
común que los macroeconomistas tracen una senda del crecimiento de la producción total
asociada con la estabilidad de los precios, tal y como lo muestra la figura 1.3. A ésta
producción total compatible con un nivel de precios estable es a la que el análisis
convencional acostumbra en realidad darle el nombre de producción potencial, suponiendo
que por encima de ésta surgen presiones que conducen o pueden conducir a la inflación
acelerada y por debajo aparecen presiones para que el aumento de los precios se reduzca.
Para evitar una confusión con el significado que en este texto le hemos dado al concepto de
producción total potencial, hablaremos por separado de la producción con estabilidad de
precios, como un concepto distinto. Se debe señalar en particular que un nivel superior a la
producción con estabilidad de precios no significa que se haya eliminado el desempleo ni
mucho menos que exista un “exceso de empleo”.

La explicación de donde se encuentra ubicado este nivel de producción con estabilidad de


precios en cada momento y, sobre todo, la consideración de si tal nivel puede ser modificado,
son temas centrales de la macroeconomía. En los capítulos 10 y 11 abundaremos sobre esta
cuestión partiendo de la base de una definición más amplia de la estabilidad de precios.
Producción
total Producción con estabilidad
de precios

Tiempo

Figura 1.3 Producción total y producción total con estabilidad de


precios

Relaciones con el resto del mundo y capacidad de pago al exterior


En un mundo constituido por países interdependientes, las relaciones económicas rebasan las
fronteras nacionales. Así, los residentes de un país, es decir sus pobladores regulares, las
empresas asentadas en su territorio y su gobierno, compran y venden bienes y servicios de
todo tipo en el exterior. También envían y reciben tanto ingresos como flujos de
financiamiento e inversión productiva al y desde el exterior.

A partir de ello, y más allá de todo lo que comúnmente se discute entre los economistas de
diferentes persuasiones sobre los beneficios o perjuicios específicos que provienen de estos
intercambios, surge de cualquier manera una problemática general que afecta al
funcionamiento económico global de cada país en particular. Nos referimos a que en este
contexto de interacción con el exterior la actividad económica de un país adquiere una
dependencia, mayor o menor según el caso, de la magnitud y la manera en que se desarrollan
dichos intercambios comerciales y financieros con el resto del mundo. En consecuencia, un
país puede entrar en problemas y comprometer el nivel de utilización y el crecimiento de su
capacidad productiva, si deja de contar con los medios suficientes para comprar en el exterior
insumos básicos para la fabricación de bienes diversos o, destacadamente, maquinaria y
equipo especializados. También si no es capaz de saldar sus compromisos financieros con
otros países.

La solvencia para comprar y hacer pagos en el exterior, se relaciona naturalmente con el nivel
que guardan las exportaciones de bienes y servicios de todo tipo, así como con la entrada de
flujos financieros y de inversión productiva provenientes de otros países. En consecuencia,
las posibilidades de contar con medios para pagar al exterior, que sean suficientes, oportunos
y accesibles, son en este sentido cruciales.

Por lo anterior, la macroeconomía se interesa en entender el curso que siguen el balance


entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios y el flujo neto de ingresos
provenientes del exterior, así como también las entradas (netas de salidas) de fondos,
sean para financiamiento o para inversión directa en actividades productivas.

Por otra parte, en el ámbito de las relaciones con el resto del mundo también es de la mayor
importancia el nivel que adquiere el llamado tipo de cambio real frente al exterior. Con esto
nos referimos al valor real, es decir, en términos de producción interna, de lo que se paga al
exterior por diferentes conceptos. El tipo de cambio real influye en el saldo de exportaciones
e importaciones, así como en la cantidad de bienes y servicios de la que pueden disponer
efectivamente los habitantes de un país que tiene relaciones con el resto del mundo,
incluyendo en ello los términos en los que se da la distribución de dichos bienes y servicios
entre los diferentes grupos sociales. Por otra parte, los movimientos en el tipo de cambio real
se encuentran estrechamente relacionados, bajo una forma de interacción mutua, con el
comportamiento del nivel general de precios.

En la última sección del libro, correspondiente al análisis de una economía abierta al exterior,
nos ocuparemos de todos estos aspectos.

1.5 La distribución del ingreso total


Como veremos en el próximo capítulo, el proceso productivo global genera ingresos para los
sujetos participantes, cuya agregación es igual en valor a la producción total. A la suma total
de dichos ingresos se les llama, en singular, el ingreso total de la economía. A la
macroeconomía le interesa también estudiar cómo se determina la distribución del ingreso
total entre grandes categorías tales como sueldos y salarios, intereses, arrendamientos y
ganancias de las empresas, que de alguna manera se corresponden con grupos sociales
caracterizados por desempeñar papeles diferentes o que guardan posiciones distintas en el
proceso económico. La distribución del ingreso aparece como el resultado de las aspiraciones
de los actores económicos y del poder de influir sobre su entorno, y el perfil que adopta esta
distribución incide sobre el curso de la economía. Esto se debe, por un lado, a que la
distribución del ingreso se relaciona con la determinación de la demanda total de bienes y
servicios que enfrenta la economía en un momento dado y, por otro, sobre la rentabilidad que
obtienen los productores, la cual incide sobre sus decisiones de inversión. La distribución y
la disputa alrededor de la misma entre los actores sociales, gravita también sobre el
comportamiento del nivel general de precios y, en consecuencia, sobre el nivel de la
competitividad externa de la economía en el comercio mundial y el resultado de su balance
de pagos con el exterior.

El capítulo 9 ofrece, como elemento destacado del estudio de las condiciones de la oferta
total de bienes y servicios, un análisis muy básico de los términos de la distribución del
ingreso entre remuneraciones al trabajo e ingresos de la propiedad, el cual además de
permitirnos ahondar en el análisis de la determinación de la demanda total, resulta central en
los capítulos referidos al comportamiento del nivel general de precios y de la economía
abierta al exterior.

1.6 La construcción de modelos teóricos


Para desarrollar sus teorías, los economistas proceden construyendo representaciones
simplificadas del entorno en el que ocurre el fenómeno que se busca explicar. Estas
construcciones se conocen como modelos económicos. La razón de construir modelos radica
en que la realidad concreta en cualquier ámbito de análisis contiene, a simple vista,
demasiados elementos interactuantes que en principio rebasan nuestra capacidad de
discernimiento. Ante ello, un modelo pretende albergar una selección de los rasgos
propiamente relevantes o dominantes en la determinación del fenómeno que se quiere
entender, dejando fuera otros elementos no esenciales e ignorando algunas circunstancias
particulares, lo cual, en opinión del analista, no modifica la esencia de dicho fenómeno y, por
el contrario, facilita su comprensión en una primera aproximación.

La selección de los elementos relevantes y la forma que toma la estructura de los modelos
están estrechamente relacionadas con concepción básica, previa al análisis, que se tiene del
funcionamiento de la economía, lo que fundamenta la explicación que se busca proporcionar.
Habiendo entre los economistas diferentes posiciones teóricas que nos presentan grandes
espacios de desacuerdo, la macroeconomía nos ofrece un conjunto de tipos de modelos que
rivalizan entre sí, de manera que, como se mencionó en el prólogo, el lector debe esperar
encontrarse en otras fuentes con explicaciones alternativas a las que proporciona este libro,
basadas en otros enfoques.

Aunque no siempre ha sido así (en sus orígenes muchas y muy importantes contribuciones a
la teoría económica se expresaron en forma puramente verbal), hoy en día los modelos se
presentan de manera formal en términos matemáticos, bajo expresiones que pueden ser
sencillas o complejas según el caso de que se trate y del nivel de profundidad, detalle y
precisión de la explicación que se busca. Se asume que la formulación matemática permite
expresar en forma más rigurosa y puntual la manera en que los factores económicos
relevantes se relacionan y determinan entre sí. A la par de las expresiones matemáticas, los
modelos se sirven también de representaciones gráficas y sus correspondientes propiedades
geométricas. Desde luego que más allá de su expresión formal, las explicaciones que proveen
los modelos deben poder ser recreadas verbalmente tanto en su lógica económica
fundamental como en las implicaciones que de ellos se derivan.

Como se dijo en el prólogo, a lo largo de este libro se construirán modelos para explicar
diferentes aspectos del funcionamiento global de la economía, en los cuales las expresiones
matemáticas se mantienen en un nivel sumamente sencillo, demandando prácticamente solo
conocimientos de álgebra. Al mismo tiempo, esta formulación matemática nos permitirá
trabajar con una abundante cantidad de ejemplos numéricos que jugarán un papel muy
importante para la comprensión de los diferentes argumentos y explicaciones que surgen en
cada tema.
Nuestros modelos contendrán un entramado de relaciones entre variables macroeconómicas
que se establecen a partir de definiciones y relaciones contables, además del ingrediente más
importante de todo modelo, que son supuestos acerca del comportamiento que los diferentes
conjuntos de actores económicos manifiestan en diversos ámbitos, según un conjunto de
hipótesis que se formulan al respecto. Esta trama de relaciones genera procesos y tendencias
que determinan el curso que presumiblemente sigue la economía y nos conduce a obtener
ciertos resultados, todo lo cual pretende que podamos comprender la naturaleza y las
características de los fenómenos que nos interesa estudiar.

Formalmente hablando, nuestros modelos contendrán, como cualquier modelo, un conjunto


de variables cuyo valor aparece establecido desde fuera, a las que llamamos variables
exógenas, nombre que significa que la explicación de su determinación, aunque se hable de
ella de manera informal, no está contenida en la propia solución del modelo. A partir de la
definición de las variables exógenas y de la trama de relaciones establecidas en función de
los supuestos que se han adoptado, los modelos nos conducirán a advertir cuales son los
mecanismos de determinación de aquellas variables que nos queremos explicar, a las que les
damos el nombre de variables endógenas.

Desde luego que los modelos con los que se elabora la teoría macroeconómica son recursos
necesarios para plantear y desarrollar las explicaciones relevantes a los temas objeto de
estudio en sus aspectos más esenciales. Sin embargo, se debe proceder con cautela a la hora
de aplicar sus resultados, dado que dichos modelos son estructuras simplificadas y mecánicas
que contrastan con el hecho de que en muchos ámbitos y situaciones de la vida real se
presentan variantes concretas de los fenómenos objeto de estudio que son la expresión de la
existencia de relaciones más complejas, contextos institucionales distintos, así como de las
circunstancias predominantes en un momento particular determinado. En consecuencia, los
resultados de los modelos requieren de procesos de adecuación y puesta a prueba al ser
trasladados a la consideración de situaciones específicas.

1.7 Las políticas macroeconómicas


Las explicaciones que nos proporcionan los modelos sobre los diferentes aspectos del
funcionamiento global de la economía, no están destinadas únicamente a esclarecer nuestras
interrogantes o a demostrar -o en su caso desmentir- nuestras preconcepciones e intuiciones,
sino que se constituyen en el fundamento que nos permite prescribir acciones a llevar a cabo
para incidir sobre la estructura y el funcionamiento del sistema económico, encaminadas a
enfrentar su problemática. Además de que en el campo de la teoría se presentan los
desacuerdos entre enfoques alternativos ya mencionados anteriormente, las diferencias y la
polémica se acentúan a la hora de prescribir, diseñar e instrumentar las políticas, no solo entre
los proponentes que sustentan enfoques alternativos, sino, por diferencias de matiz, incluso
entre quienes pudieran compartir en lo fundamental un marco teórico determinado. Pero
además la prescripción y la instrumentación de las políticas generan divisiones de opinión en
la sociedad en su conjunto. Esto se debe a que dichas políticas se enfrentan con un entorno
institucional prevaleciente en el que las medidas y los cambios sugeridos pueden encontrar
limitaciones u obstáculos para su aplicación, y también a que, en el terreno político, tales
medidas pueden y suelen acentuar las diferencias existentes entre los intereses y las
aspiraciones de los diferentes actores sociales.

Los modelos desarrollados a lo largo del libro nos permitirán determinar solamente algunas
líneas de política trazadas de manera general y esquemática, sin abundar en sus mecanismos
operativos específicos, dados la simplicidad y el nivel de agregación de nuestro análisis y la
ausencia de discusiones ubicadas dentro del marco de ámbitos institucionales y políticos
particulares.

1.8 Anotaciones finales


En este capítulo hemos dejado establecido que la macroeconomía se propone estudiar
aquellos fenómenos que son propios del funcionamiento de la economía en su conjunto.

Lo primero que hemos destacado es la importancia primordial que para nuestro interés tiene
el análisis de la producción total, tanto en lo que se refiere a su crecimiento de largo plazo
como desde la óptica de la utilización de la capacidad productiva con la que ya se cuenta en
un momento dado.

Por otra parte, hemos puesto de relieve que aspectos tales como el uso del dinero y del crédito,
el financiamiento, el comportamiento del nivel general de precios, el balance de pagos frente
al exterior y la distribución del ingreso constituyen temas centrales de estudio, en vista de
que se trata de fenómenos relacionados con el propio funcionamiento global de la economía
y de que, al mismo tiempo, suelen condicionar tanto al nivel como al ritmo de crecimiento
de la producción total.

Finalmente, hemos dejado establecido que el análisis macroeconómico parte de la


especificación de supuestos e hipótesis específicos, y se realiza a través de la elaboración de
modelos, que son representaciones simplificadas del o los fenómenos a estudiar. De las
conclusiones que arrojan las teorías, vertidas en forma de modelos, se suelen derivar además
prescripciones, siempre disputables, de política económica.

Sobre la base de la presentación realizada hasta aquí comenzaremos, a partir del próximo
capítulo, con la construcción de nuestro análisis macroeconómico.

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