CAPITULO II
RAÍCES DEL ENGAÑO
En este capítulo, se busca identificar las diversas fuentes y manifestaciones que nos llevan a
llegar a conclusiones incorrectas en nuestros pensamientos y, al mismo tiempo, conducen a
fracasos en nuestras acciones prácticas destinadas a lograr objetivos útiles en la vida. El error o
la falta de acierto no se deben al azar, sino que tienen sus causas subyacentes. Nuestro
propósito es descubrir y exponer las principales o más habituales raíces del error;
expondremos varias maneras de razonar de forma errónea y los supuestos necesarios tanto
para argumentar correctamente como para lograr el éxito.
I1.1.- El desacierto
II.1.1. - Desaciertos de la mente ágil
En esta parte se abordan las "trampas de la inteligencia", que son errores comunes que las
mentes ágiles y muy inteligentes cometen al pensar y al sacar conclusiones. Eduard de Bono
denomina siete de estas trampas, que se explican a continuación:
a) Justificar cualquier punto de vista, incluso aquellos que son inmorales o falsos, es incorrecto.
Se enfatiza la importancia de defender puntos de vista que promuevan valores y el bienestar.
b) No todo discurso es profundo, y hablar mucho no implica tener razón. Se critica el uso de
palabras redundantes y vacías que no aportan valor a la comunicación.
c) Querer tener siempre la razón y parecer el más inteligente es perjudicial, ya que puede
llevar al fundamentalismo y la ortodoxia, impidiendo el crecimiento personal.
d) El uso excesivo de la crítica puede ser negativo y llevar a una actitud negativa constante. Se
destaca la importancia de la crítica constructiva y saber cuándo es apropiada.
e) Preferir el pensamiento reactivo en lugar del proactivo puede llevar a la falta de creatividad
e innovación. Se enfatiza la importancia de equilibrar el pensamiento reactivo, creativo y
proactivo.
f) Sacar conclusiones basadas en información insuficiente es un error común. Se recomienda
verificar la certeza antes de hablar o actuar.
g) Valorar más la habilidad que la sabiduría es otro error. La habilidad es útil en problemas
prácticos, pero la sabiduría es esencial para abordar problemas fundamentales de la vida.
Además, se señala que estos errores suelen coexistir en una misma persona y se discuten dos
extremos: la persona unidimensional, que se aferra a un punto de vista estrecho, y el
"sabelotodo", que opina sobre todo sin ser experto. Se destaca la importancia de mantener
una actitud de aprendizaje y humildad intelectual, reconociendo la propia limitación en el
conocimiento, como enseñaba Sócrates.
II.1.2.- Fuentes del desacierto
Esta parte aborda la idea de que Dios y la naturaleza no cometen errores debido a su
perfección y funcionamiento según leyes preestablecidas. Los seres humanos, por otro lado,
son propensos a cometer errores debido a su libre albedrío y conciencia. El fracaso se define
como la incapacidad de alcanzar objetivos establecidos con voluntad y conciencia.
Este enumera varias fuentes comunes de error que conducen al fracaso:
1. La prisa y la precipitación: Actuar apresuradamente sin una planificación adecuada puede
llevar al fracaso.
2. El descuido y la ligereza: No prestar suficiente atención a los detalles o ser negligente en
ciertas áreas de la vida puede resultar en errores y fracasos.
3. La confianza ciega: Confiar demasiado en los demás sin precaución puede llevar a
decepciones y pérdidas.
4. Falta de observación: No observar cuidadosamente o prestar atención a los detalles puede
llevar a errores que resultan en fracasos.
5. Hablar en exceso: Hablar demasiado sobre uno mismo o divulgar demasiada información
puede llevar a errores y consecuencias negativas.
6. Falta de reflexión: No pensar lo suficiente sobre las acciones y sus consecuencias puede
llevar al fracaso.
7. Dirigirse por emociones y afectos: Dejar que las emociones descontroladas guíen las
decisiones puede llevar a errores.
8. La ignorancia: Actuar sin conocimiento o información adecuada puede llevar a acciones
erróneas y fracasos.
9. La arrogancia: Creer que se sabe más de lo que se sabe real y arrogantemente puede llevar a
errores y rechazo por parte de otros.
Esta parte concluye enfatizando la importancia de la vigilancia y la prevención en todas estas
áreas para evitar errores y fracasos. También menciona otras fuentes posibles de error, como
la indisposición, los prejuicios y las alteraciones en el organismo, así como la costumbre y la
falta de pericia profesional. Se destaca que las fuentes del error pueden estar interconectadas
y que la prevención requiere estar alerta en todas las áreas para evitar el fracaso.
11.1.3. - Los ídolos de Francis BACON
El filósofo inglés Francis Bacon, en su obra "Novum Organum Scientiarum," busca preparar a la
humanidad para el desarrollo de la ciencia observadora y experimental. Su objetivo es conocer
mejor la creación divina y recuperar el dominio y poder que el ser humano tenía al principio de
la creación. Para lograr esto, Bacon argumenta que debemos liberarnos de cuatro tipos de
prejuicios a los que llama "ídolos", ya que distorsionan la verdad y el conocimiento.
Los "ídolos de la tribu" se refieren a los prejuicios basados en la naturaleza humana, que nos
hacen creer que conocemos y comprendemos el mundo según nuestra propia percepción.
Bacon advierte que nuestros sentidos a menudo nos engañan, y es importante reconocer estas
distorsiones.
Los "ídolos de la caverna" son prejuicios personales que nos llevan a considerar nuestras
inclinaciones, gustos y preferencias como normas universales de verdad, lo cual es incorrecto.
Los "ídolos del foro" son los más perjudiciales y surgen de la mala comunicación y el uso
inadecuado del lenguaje. Bacon advierte que el uso erróneo de palabras y conceptos puede
causar desorden social y malentendidos.
Finalmente, los "ídolos del teatro" son los prejuicios arraigados en las tradiciones filosóficas y
en la adhesión acrítica a sistemas de pensamiento específicos. Bacon enfatiza que solo
superando estos ídolos podemos alcanzar juicios certeros. Para él, el camino hacia el
conocimiento verdadero implica el método inductivo, que consiste en partir del estudio de
fenómenos particulares para llegar a leyes generales del mundo.
11.2.-Argumentos falsos
Este fragmento del capítulo se centra en la importancia de los argumentos racionales y su
necesidad de ser coherentes y respaldados por razones sólidas. Se destaca que la
argumentación es esencial en debates filosóficos y científicos, ya que lo que no se puede
argumentar está fuera del ámbito de la razón.
Se mencionan varios tipos de falacias o argumentos incorrectos:
a) El uso de la fuerza, la amenaza y el chantaje en lugar de argumentos racionales es
incorrecto.
b) Atacar a la persona en lugar del contenido de su argumento es una falacia ad hominem.
c) Considerar verdadero un juicio sin justificación es un argumento falso.
d) Basarse en el testimonio de la mayoría (argumento ad populum) no garantiza la verdad.
e) Apelar a una autoridad sin argumentos sólidos es un falso argumento.
f) Concluir que un antecedente es la causa sin evidencia es un error.
g) Aceptar lo nuevo como argumento único es falaz.
h) La falacia de la pregunta compleja implica dar una única respuesta simple a preguntas
complejas.
i) La falacia de la composición supone que las propiedades de las partes son iguales a las del
todo.
j) La falacia de la división asume que lo que vale para el todo vale para cada parte.
k) Las falacias de ambigüedad verbal (homonimias) distorsionan el significado de las palabras.
l) La falacia del respectivo se basa en deducir verdades absolutas a partir de afirmaciones
relativas.
m) La falacia de la petición de principio implica llegar a una hipótesis que ya se había asumido.
n) La falacia por ignorancia del asunto implica probar un hecho mediante una hipótesis no
relacionada.
o) La falacia de la observación incompleta se basa en no tener en cuenta todos los aspectos.
p) Apelar a las emociones en lugar de la razón es una estrategia persuasiva, pero no
argumentativa.
q) Concluir que quien hable más o eleve la voz tiene más razón es un error de juicio.
En resumen, se enfatiza la importancia de la argumentación racional, se identifican diversas
falacias que distorsionan el razonamiento y se señala la necesidad de evitar el uso de
emociones y apelaciones a la autoridad en lugar de argumentos sólidos.
Il.3.- El argumento correcto
En este fragmento del capítulo se aborda la importancia de la argumentación y se distinguen
entre argumentos débiles y fuertes. La calidad de un argumento se evalúa mediante la relación
entre la conclusión y las razones que la respaldan, buscando coherencia lógica y evitando
contradicciones. Se menciona que en un argumento sólido, las afirmaciones deben
relacionarse de manera que una implique a la siguiente, mientras que las contradicciones se
evidencian al llevar el argumento a sus últimas consecuencias, conocido como "reducción al
absurdo."
Se discuten diversas razones que respaldan un ejemplo concreto de argumentación correcta,
que es la decisión de AMERICAN AIRLINES de no pintar los fuselajes de sus aviones. Estas
razones incluyen la estética, la economía, la eficiencia del combustible, el tiempo, la seguridad,
el medio ambiente y la aprobación institucional.
Se señala que las justificaciones para las afirmaciones pueden ser de diferentes tipos, algunas
más fuertes que otras, y que las razones débiles pueden ser respaldadas por las fuertes.
Además, se enfatiza que todo argumento es refutable y que se puede diseñar un contra-
argumento para rebatirlo. Se ilustra cómo diferentes razones pueden contradecirse entre sí y
se menciona la importancia de considerar múltiples perspectivas y respetar las opiniones
contrarias al argumentar.
Finalmente, se destaca la necesidad de sustentar cada afirmación con razones sólidas y
suficientes, y se enfatiza que en la academia y la ciencia, el discurso argumentado debe
prevalecer. Se concluye con una reflexión sobre la importancia de la ecuanimidad en la
argumentación, alentando a examinar opiniones desde perspectivas distintas y mantener la
objetividad en el proceso de argumentación.
II.4.- Saber elegir para la acción acertada
La vida humana, según Henri Bergson, es un flujo continuo en el que todo crece y nada se
pierde. Cada momento es un movimiento orgánico único, lo que otorga libertad para elegir
cómo vivir. Esta idea se alinea con la filosofía de la vida de Bergson. Maurice Blondel, por su
parte, ve la acción humana como la integración de pensamiento y práctica, donde el progreso
del conocimiento influye en la acción.
La acción humana abarca la totalidad de la vida espiritual y mantiene unida a la humanidad. No
existe la no-acción; no actuar es, en sí mismo, una forma de acción. Esto se relaciona con la
idea de Jean Paul Sartre de que el hombre está condenado a ser libre y responsable de sus
acciones.
La toma de decisiones es crucial en la vida humana. Elegir sabiamente en áreas centrales como
profesión, pareja, amigos y vecinos es esencial para satisfacer el deseo inherente de
perfección. Elegir bien conlleva conocimiento y buena intención. Escoger lo mejor es un don
que implica poder escoger y hacer la elección correcta.
Una actuación errónea es preferible a la falta de decisión. La indecisión es como el agua
estancada, que se descompone fácilmente. Los resolutos actúan con seguridad y están
destinados a lograr cosas importantes. En relación con la elección de una profesión, se sugiere
que cada uno se dedique a lo que siente que tiene más aptitud, ya que las inclinaciones
naturales suelen indicar la vocación.
Mantenerse alerta ante el error y el desacierto nos lleva hacia un conocimiento claro y una
acción acertada, siguiendo el camino de los sabios.
Conclusión
En este capítulo, se examinan las raíces del engaño y la toma de decisiones erróneas. Se
destaca la importancia de comprender que los errores no son el resultado del destino, sino
que tienen causas subyacentes. El capítulo se enfoca en identificar y presentar las fuentes más
comunes de error, así como en exponer las diferentes formas de argumentación incorrecta y
los supuestos necesarios para lograr una argumentación válida y tomar decisiones acertadas.
En resumen, este capítulo nos invita a reflexionar sobre cómo evitamos conclusiones
desacertadas y acciones fallidas en nuestra búsqueda de metas prácticas en la vida.