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La Adoración en la Iglesia Reformada

La adoración

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ICP VITACURA

ADN DE LA IGLESIA

LA ADORACIÓN

Sábado 13 julio - HORA 10.30


Casa Familia Quilen Malla
LA ADORACIÓN
Muchos equiparan la adoración con cantar en la iglesia. Este es solo un
aspecto de la adoración (Salmo 100.2), pero la adoración de ninguna manera
se limita a la canción. Es una respuesta de vida plena al objeto de nuestra
adoración. Cuando realmente adoramos algo, afecta la forma en que vivimos.

Cuando adoramos algo, declaramos que es digno (Salmo 145.3). La palabra


griega usada para "adoración" implica una actitud de reverencia. También
incluye gestos físicos como arrodillarse (Salmo 95.6). Adoramos algo cuando
actuamos como si tuviera valor. Por naturaleza, los seres humanos son
adoradores. A veces nuestra adoración se centra en lo que realmente es digno
de reverencia (como Dios). Otras veces está mal dirigido (por ejemplo,
adoramos nuestro trabajo o nuestras cuentas bancarias, la moda o un ícono
político).

La adoración es una respuesta vital al valor de su objeto. Cuando adoramos a


Dios, lo hacemos en respuesta a quién es Él (Salmo 52.9). Nuestras actitudes y
acciones reflejan que creemos que el carácter y la conducta de Dios son
dignos de alabanza y adoración. A veces, nuestra adoración se expresa a
través del canto corporativo, la enseñanza y el diezmo. También se expresa en
nuestra vida diaria a través de la oración, la lectura de las Escrituras, los actos
de bondad, la gratitud, los pensamientos puros y cosas similares.
Los servicios de adoración en las iglesias son tan diversos como la
denominación misma. Encontrará algunas iglesias que siguen una liturgia
tradicional. Son las que usan el mismo conjunto de palabras y elementos cada
semana. Otras iglesias siguen un formato más contemporáneo, haciendo
oraciones espontáneas e incorporando elementos culturales y contextuales.
Muchas iglesias emplean un enfoque híbrido, adaptando la liturgia tradicional
a sus contextos. “Liturgia” es la manera en que están organizadas las partes
del servicio de adoración. El vocablo proviene de una palabra griega que
significa “la obra del pueblo”, porque es el pueblo de Dios quien realiza la
adoración.

La adoración surge de la teología. La adoración es la personificación y


expresión de nuestras creencias. Nos capacita para articular y practicar
nuestra fe en palabras, en canciones y en gestos.

En medio de tal diversidad, el culto en la tradición reformada tiene algunos


patrones reconocibles. En otras palabras, una de las cosas que distinguen a las
iglesias es el patrón particular de adoración que siguen.
Una adoración litúrgica
“Litúrgica” se refiere aquí a la manera en que se organiza un servicio de adoración.
La liturgia reformada tiene un “arco” que reproduce el patrón bíblico de los
encuentros entre Dios y el pueblo de Dios. Este es el patrón:
Nos acercamos a Dios primeramente con alabanza, y luego con una confesión
de nuestra pecaminosidad.
Dios nos dice una palabra de gracia en la Escritura, en el sermón y en el
sacramento.
Respondemos a Dios con gratitud y servicio.

Es un resumen de las creencias reformadas: Dios creó buenas todas las cosas;
nosotros pecamos y somos culpables de desbaratar lo bueno de la creación; Dios
envió misericordiosamente a Jesucristo para que tuviéramos vida; y por el poder
del Espíritu Santo respondemos a la gracia de Dios con agradecimiento y con vidas
de servicio.

Este patrón, acercamiento, Palabra de Dios y respuesta, resume la historia del


evangelio. También tiene la misma estructura que otra pieza del fundamento de la
Reforma, el Catecismo de Heidelberg, que se divide en tres secciones: culpabilidad,
gracia y gratitud.

Todos los elementos específicos de un servicio de adoración, por ejemplo, las


oraciones, las lecturas bíblicas, la comunión y los cánticos, encuentran un lugar en
el contexto de esta estructura general.
Una adoración misional

Un servicio de adoración no es un fin en sí mismo. Más bien, la


liturgia da testimonio de la obra redentora de Dios en Cristo, y
participa en dicha obra. Desde esta perspectiva, es difícil
separar la liturgia de la misión. En la Palabra proclamada, en el
lavamiento con agua, y en el compartir del pan y la copa, Dios
en Cristo está obrando, reconciliando al mundo consigo
mismo. Es aquí donde el mundo descubre el evangelio de una
manera simple.

En vez de ser un espacio de tiempo, la adoración que tiene


lugar al reunirse la iglesia también sigue teniendo lugar
durante la semana, y se propaga en el mundo mediante vidas
de fe. De hecho, la bendición pastoral tiene el propósito de
impulsarnos a salir. Como cristianos, invitamos a otros a la
iglesia y nos comprometemos a ser enviados por el mundo.
Una adoración bíblica

La Palabra de Dios es el centro de la adoración reformada. No nos


reunimos para oír una simple charla inspiradora. La iglesia se reúne
para oír a Dios mismo a través de las Escrituras.

Hasta la estructura misma de la adoración reformada se basa en la


Biblia. Es allí donde el Dios trino se revela a sí mismo en la historia de
Israel y en la persona de Jesucristo. La historia de la adoración de
Israel, junto con su cumplimiento en Cristo y la experiencia de la
iglesia primitiva, nos proporcionan la estructura de la adoración.

Todos los elementos específicos de un servicio de adoración, por


ejemplo, las oraciones, las lecturas bíblicas, la comunión y los
cánticos, encuentran un lugar en el contexto de esta estructura
general.
Una adoración comunitaria

Como lo indican las raíces de la palabra “liturgia”, la adoración incluye


a la congregación entera. Ya que todos somos miembros de un solo
cuerpo, nos juntamos en el Día del Señor para adorar como un solo
cuerpo.

Todo el pueblo de Dios participa en adorar a Dios, el cual también


está activo cuando nos reunimos. La adoración no es un espectáculo
con la congregación como audiencia. Más bien, de principio a fin,
nuestra adoración es un diálogo tanto entre el pastor y la
congregación como entre Dios y el pueblo.

Un servicio de adoración también refleja el contexto de la comunidad.


La música y las oraciones expresan las realidades concretas de la vida
de las personas. La adoración nos recuerda que ellos no están solos
delante del trono de Dios, sino que se les ha unido otras personas
alrededor del mundo y a través del tiempo.
Una adoración personal

Al mismo tiempo, la adoración reformada es personal. En su


función óptima, la adoración reformada ayuda a crear una
piedad genuina y sincera la cual va creando una relación
íntima con Dios por medio de Jesucristo, la oración y la lectura
de la Palabra. La adoración reformada también nos enseña
cómo amar a Dios con la mente y el corazón. Se nos desafía
constantemente a crecer para convertirnos en discípulos que
siguen a Jesús y que están dispuestos a proclamar el
Evangelio.
Reflexión bíblica - Lea el Salmo 133 y responda:

1. ¿Qué valor exalta el versículo 1 en relación al servicio de


adoración comunitaria?

2. El sacerdocio en la figura de Aarón era la forma que


Dios había escogido para bendecir a su pueblo en
aquella época. ¿Qué relación tiene el versículo 2 con Cristo?

4. La nación enterade Israel esmostrada con unrostro


sacerdotal: deHermón a Sión,de la cabezaal cuerpo. ¿Cuáles
la bendición que se expresa en el versículo 3?

6. ¿Qué es lo que se disfruta cuando el pueblo canta unido


y es bendecido según este salmo?

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