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Renovación Historiográfica del S XIX al XX

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AROSTEGUI - La Renovación Contemporánea de la Historiografía.

Las diversas escuelas y corrientes historiográficas del S XIX coinciden en dejar de considerar que la historia en una
crónica basada en testimonios que nos han transmitido las generaciones anteriores para pasar a ser una investigación,
recuperando el sentido de la palabra en griego: historia = investigación.
S XIX: Fundamentación Metódico-Documental.
Obra de los tratadistas del S XIX y el primer decenio del XX, origen de la gran corriente de la historiografía positivista y
enlazada con la tradición alemana del historicismo. Aparecen los primeros grandes tratados de perspectiva historiográfica, un
nuevo tipo de reflexión sobre la historia, cuyo lugar central lo ocuparía la ciencia.
Este cambio profundo y duradero permanecerá activo hasta los años 30 del S XX, adjudicado a las aportaciones del
positivismo. La historiografía positivista es la de los hechos, establecidos a través de los documentos, inductivista, narrativa,
pero sujeta a método.
La conocida como escuela positivista es la escuela metódica, su mayor preocupación es poseer un método. Fundamentaba
el progreso de la historiografía en el trabajo metódico sobre las fuentes, insistiendo en rechazar toda teoría y filosofía. Era una
corriente pragmática y empirista, por ello también puede ser llamada pragmática-documental o metódico-documental.
Puede decirse que hasta la IGM, la ortodoxia historiográfica fue establecida (primer cuerpo de reglas y preceptos
metódicos) fue establecida por la escuela metódico-documental, que tuvo sus representantes principales en Alem y Fr,
algunos en GB, EEUU o Eña. Las nuevas concepciones que rechazan los argumentos de la historiografía del XIX no
comienzan hasta el período de entreguerras, en los años 30, y su consagración en los años centrales del S XX.
Tres grandes núcleos de innovación historiográfica hegemonizaron la época de la segunda posguerra: la historiografía
marxista, la escuela de los Annales y la historiografía cuantitativista. Surgidas y aglutinadas en torno a centros de interés
diversos, presentando un grado diferente de cohesión y homogeneidad.
ANNALES: la Nueva Historia.
1929 se señala como el nacimiento de la corriente conocida como “escuela de los Annales”. Su difusión es en 1950,
cuando se celebra en parís el IX Congreso Mundial de Ciencias Históricas
La revista Annales d’ Historie Économique et Sociale fue fundada bajo la dirección conjunta de Bloch y Febvre. El
eslabón entre la historia historicista de comienzos del S y el proyecto de los annalistes fue Henri Berr y su Revue de
Syntehèse Historique, que emprende el encuentro con las otras ciencias sociales sobra la base de la síntesis.
La influencia de Annales ha sido extensa y profunda, contribuyendo a una renovación formal de la historiografía
académica. El núcleo más ligado a la escuela se mantuvo como grupo hasta los años 60, en que Braudel se retira. Se han
sucedido tres generaciones de historiadores, la primera: Febvre y Bloch, la segunda: Braudel, Morazé, Mandrou, etc., y la
tercera, más difícil de identificar: Le Roy Ladurie, Furet, Chaunu, Duby, Le Goff, Ferr, - más jóvenes: Burguière, Revel,
Chartier, Wachtel.
La evolución de Annales se ha identificado con el desarrollo del fenómeno Nueva Historia. El historiador tiene que
analizar la realidad apoyado en su propio raciocinio, no hay realidad histórica ya hecha y que se entregue espontáneamente al
historiador; por ello los historiadores enfatizan el adjetivo “social” para caracterizar el nuevo tipo de prácticas que proponen.
Otra concepción de la escuela es la historia-problema frente a la historia-relato. La obra de historia pasa a ser temática y
no meramente descripción de secuencias cronológicas. El oficio del historiador ya no sería narrar episodios sino resolver
problemas. Desarrollan nuevas temáticas y un interés por el uso de nuevos tipos de fuentes.
En la relación de la práctica historiográfica con las ciencias sociales, propone una historiografía abierta a todos los
conocimientos del hombre. Le Goff: esta nueva historia se afirma como historia global, total, y reivindica la renovación de
todo el campo de la historia.
La nueva historia nació como una rebelión contra la historia positiva del S XIX. Producirá una revolución en la
concepción del documento histórico y en las formas de entender la crítica documental. Febvre señala que la historia se hacía
con documentos, pero también in ellos y con otros muchos tipos de evidencias que no eran sólo las escritas.
Annales ha tenido una importante aportación a las cuestiones metodológicas de la historiografía, pero escasa en cuanto a la
teoría tanto constitutiva como disciplinar. No ha forjado una nueva concepción de la historia.
Con la retirada de Braudel, a comienzos de los 60, la escuela deja de ser definitivamente un movimiento con cohesión
básica, desde lo académico a lo social, y se desbordan las divergencias.
La historia de las mentalidades está prefigurada en buena parte de la producción de los fundadores, y obedece en parte a
influencias de psicólogos, las mentalidades colectivas serían lo que las ideologías para el marxismo.
En la época clásica, sus integrantes apenas trabajaron sobre historia contemporánea y muy escasamente sobre antigua. El
“paradigma annaliste” no acababa de entender a los S XIX y XX, a pesar de las coherentes palabras de Bloch dedicadas a la
importancia del presente para la consideración histórica.
El MARXISMO y la Historiografía. El materialismo histórico se perfila en la obra de Marx y Engels en la encrucijada
histórica de los años cuarenta del S XIX.
Influye profundamente en la trayectoria de las ciencias sociales, desde los años 30 y en los decenios posteriores a la IIGM.
La expansión de la metodología marxista tuvo en la historiografía un impacto mayor, por la propia naturaleza de la
construcción teórica marxista que se fundamenta en el análisis de la historia. Se ha hablado de una historiografía marxista
francesa, una británica, una italiana, una española.
El método de todo análisis marxista de todo proceso histórico tiene como eje la dialéctica. Las relaciones de producción
son la categoría absolutamente distintiva de cada estadio histórico; tales relaciones de producción son un reflejo del estado de
las fuerzas productivas, pero aquellas no están necesariamente sujetas a éstas, en determinada coyuntura histórica ambos
elementos entran en contradicción produciendo el conflicto básico que da lugar al cambio histórico. Los estadios históricos
son conceptuados como modos de producción; en el plano de las realidades concretas, los modos de producción no se
presentan nunca de la manera que el modelo parece establecer, sino con peculiaridades específicas que obligan a introducir el
concepto de formación social específica.
[Metáfora del edificio: la estructura (procesos económicos) sostiene a la superestructura (social, política, intelectual,
cultural), desarrollo de las fuerzas productivas en las relaciones de producción.]
Fontana ha caracterizado el desarrollo del materialismo histórico, desde la muerte de Engels en 1985 hasta nuestros días,
como un “doble proceso de desnaturalización y de recuperación”. A la muerte de Engels sobreviene una primera crisis. El
marxismo tardó muchos años en llegar a los círculos académicos.
La historiografía marxista francesa (Lefebvre, Soboul, Reberioux) ha fijado su atención principal en algunos temas
predilectos: la historia del movimiento obrero, la Rev Fr.
Después de la IIGM, aparece en GB una generación extraordinaria de historiadores, en principio ligados al PC británico.
Bajo la inspiración y el magisterio de Dobb y Tawney, se creó una de las escuelas marxistas que más entidad, cohesión y
apotres ha procurado a la historiografía social utilizando una metodología marxista con una extraordinaria flexibilidad y
capacidad de renovación. Representantes: Hilton, Hill, Hobsbawm, Thompson, Kiernan.
Suele hablarse de forma indiscriminada de una historiografía marxista británica, en realidad son grupos distintos entre los
que podrían introducirse diferencias en relación a sus planteos historiográficos y a los usos del aparato conceptual.
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REVEL - Historia y Ciencias Sociales: Los Paradigmas de Annales.
La crítica apunta a que el éxito del proyecto, no lo llevo a ser más que eso. Pone en duda la fidelidad de los Annales al
programa de sus fundadores, e imputa a ese programa las dificultades y los estancamientos. Los Annales tienen un origen
(1929) y una historia. En 50 años el oficio del historiador ha cambiado, el campo disciplinario, el rol social del historiador, el
estatuto del trabajo científico han sido transformados en profundidad.
(DOSSE - La Historia en Migajas: Annales es más original por la manera como sus iniciadores afirman su programa,
que por el programa mismo. El paradigma es innovador, confrontado a la Escuela Metódica).
Annales carga con una doble leyenda. Una negra que mostró a la revista como agresiva, irritante, dadora voluntaria de
lecciones, que se había fijado como meta resolver las reglas y los usos de la comunidad de los historiadores. Otra dorada, del
éxito intelectual e institucional, que consagra la gesta de los padres fundadores (B y F) y la continuidad de una tradición; la
revista, los editoriales, los aniversarios, los relatos, recordaban la existencia de un proyecto continuo, llevado adelante por
una comunidad científica.
Braudel: su objetivo ha sido siempre servir a la historia y a las ciencias del hombre, llevándola, mientras se pueda y se
acepten los riesgos, al límite mismo de las innovaciones que se bosquejan. La innovación, la continuidad y la coherencia del
movimiento bajo el signo de una diferencia esencial. El recurso a la referencia legitimante, “Annales” designa a aquellos que
llevan la orientación de la revista a numerosos colaboradores ocasionales. Esta comunidad hace más preguntas que las
respuestas que propone.
No existe una historia del movimiento. La mayor parte de los ensayos parten de los discursos que Annales elaboraron
sobre sí mismos; admiten continuidad y coherencia, plantean la existencia de una escuela donde hay un movimiento, una
actividad que, en el fondo, rehúye de las definiciones teóricas.
Las corrientes de ideas que convergieron alrededor de la revista proponen una historia ideológica, y por lo tanto abstracta.
Ignoramos casi todo sobre la sociología del movimiento, la composición de redes sucesivas y sedimentarias que hubo en un
momento o en otro asociadas a los Annales.
Revel no sostiene la existencia de un paradigma general de Annales. Describiendo la serie de paradigmas particulares que
se han sucedido, busca reflexionar sobre las condiciones prácticas del trabajo del historiador.
El nacimiento de Annales marca un vuelco de los historiadores hacia la reflexión profunda de su disciplina y su oficio. El
programa intelectual se organiza en torno a una proposición central: hacer salir la historia de su aislamiento disciplinario,
abrirla a los interrogantes y métodos de otras ciencias sociales.
Influencias:
1903 - Revue de Synthèse Historique, Simiand. Crítica al discurso tradicional del método histórico, en particular su
última versión (Seignobos, El Método Histórico Aplicado a las Ciencias Sociales, 1901). Simiand sitúa a la historia en el
mismo campo que las otras Cs Soc, de las que no se separa ni por su objeto ni en sus métodos.
El texto, constituye una de las piezas de debates en Francia entre historiadores y sociólogos. Formula con toda claridad los
términos de la polémica. La escuela francesa de sociología jugó un papel importante sobre la generación de B y F. las
relaciones entre historia y CS quedan definidos en términos que continúan siendo válidos.
Simiand escribe contra la historia “historizante”, positivista, de la escuela metódica. Que se da por medio y como fin la
puesta en obra de un método proclamado científico, que debe servir a todos de centro de reunión y de información, y que sólo
para él, define las ambiciones y los privilegios del conocimiento histórico.
Para Simiand, las técnicas críticas de la historia no definen una ciencia positiva, son un procedimiento de conocimiento.
La constitución de una verdadera ciencia social pasa por nuevas exigencias conceptuales, y por la elección de hipótesis que
deben ser verificadas. El hecho aislado no significa nada, no está dado sino construido para que se integre en las series que
permitirán determinar las regularidades y los sistemas de relaciones.
Los Annales recuperarán del programa de Simiand, la primacía de la historia problema, la búsqueda de modelos, la
convergencia de las ciencias del hombre e incluso la invitación al trabajo colectivo y al cuestionamiento.
Con los historiadores, los sociólogos mantienen relaciones ambiguas de solidaridad y rivalidad: muchas veces tienen
orígenes comunes, y desde el comienzo, la historia mantiene un sitio destacado en las revistas de L’Annèe Sociologique. Pero
la sociología pone frente a las otras ciencias del hombre un estatuto preeminente y un derecho de control conceptual.
La historia tiene asignada una doble función: una aproximación a lo social, en torno a los fenómenos del pasado; y una
ciencia social más experimental, anexa o prueba de todas las de todas las otras CS.
En 1929 se crearon los Annales, bajo dirección de B y F. Asignan a la revista la tarea de unificar empíricamente (con el
ejemplo y con el hecho) no solo el campo de la investigación histórica, sino aquel todo entero de las CS.
Annales recluta colaboradores bastante más allá del círculo de los historiadores e incluso de los universitarios. La
información y la reflexión sobre los fenómenos más contemporáneos están asombrosamente presentes. La lectura crítica de
trabajos de sociología, economía, geografía, psicología, ocupa al lado de las comparaciones históricas un lugar esencial.
Aparecen programas de investigaciones colectivas que quieren reunificar competencias e intereses multidisciplinarios,
múltiples aproximaciones a lo social, inspiradas a menudo por cuestiones del presente.
B y F están preocupados desde un comienzo por las confrontaciones empíricas. La afirmación de una unidad de lo social
parte menos entre ellos de una posición epistemológica que de una convicción de los historiadores. Esta unidad se mostrará
como la portadora de un formidable dinamismo, de un insaciable apetito de lecturas, de iniciativas, de experiencias:
dinamismo federativo que sitúa tempranamente la historia en el centro de las ciencias del hombre.
La vocación federalista de la historia se hace en nombre de lo concreto contra el esquematismo, la tendencia de la
abstracción: la historia vive de realidades, no de abstracciones.
La comprensión del hecho social debe ser global, prohíbe toda exclusión y rechaza toda jerarquía entre las aproximaciones
particulares de la que es objeto. La economía fue privilegiada desde el comienzo, pues su estudio había estado hasta entonces
descuidado, y porque las relaciones sociales son en esta perspectiva más densas y visibles que en cualquier otra parte.
B y F mantienen una desconfianza frente a toda construcción teórica. Retornan a un acercamiento a lo social que es
globalizante en el proyecto, pero profundamente empírica en su desarrollo.
Para Febvre la tarea del historiador no es encontrar y desplegar entre los agrupamientos y las sociedades una cadena
ininterrumpida de filiaciones sucesivas, sino captar en el pasado toda la serie de combinaciones infinitamente ricas y
diversas. La tarea de la ciencia del hombre es hacer comprender no por simplificación o abstracción sino a partir de
complejizar lo social, enriqueciéndolo de simplificaciones puestas al día en la madeja indefinida de las relaciones. El mejor
punto de vista es aquel que permite confrontar el mayor número de fenómenos.
Empirismo, apertura de principio a todas las confrontaciones: la dinámica de los Annales se explica tanto por la actitud
reivindicativa de la innovación como por el prestigio de un desarrollo metodológico nuevo.
Alrededor de la Revue de SH, del Centro Internacional de Síntesis, en su colección de “La Evolución de la Humanidad”,
Henri Berr había intentado la formación de una red que integraban F y B. El CIS se ubica al margen de las instituciones
universitarias y le faltó siempre la legitimidad académica. Ésta es una adquisición de los Annales, sus fundadores son
historiadores reconocidos, sus principales colaboradores son reclutados en la Un de Estrasburgo (H Pirenne).
Entre las CS, la historia, y en menor grado la geografía, se beneficia con un estatuto favorecido, la sociología no (los
jóvenes durkheimianos fueron dispersados por la guerra, y D y su proyecto en L’Annèe Sociologique fueron desaparecidos).
Psico y Socio permanecen atadas a la enseñanza filosófica.
La originalidad de Annales reside en la reivindicación de una historia global. El rechazo de los encasillamientos estrictos
entre los saberes y las competencias disciplinarias. Entre los acercamientos de lo social debían existir una convergencia y una
coherencia, la integración de las ciencias sociales era necesaria.
La historia global ha sido una interrogación sobre la historia misma. El historiador renunció a la lógica y a la dinámica del
relato, revocó la perspectiva evolucionista y las interpretaciones finalistas; el pasado no estaba más asegurado que el presente.
Annales no reduce diferencias y discontinuidades, las hace objeto privilegiado de sus preguntas, tratando de situarlas y
comprenderlas.

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