0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas1 página

Libro 4

librillo

Cargado por

Diegoby11
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas1 página

Libro 4

librillo

Cargado por

Diegoby11
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

En un valle escondido entre montañas, había un hermoso jardín llamado "El Jardín de

los Susurros". Era un lugar mágico donde las flores hablaban en suaves murmullos y el
aire estaba impregnado de fragancias dulces. El guardián de este jardín era un anciano
llamado Samuel, conocido por su amor a las plantas y su sabiduría.

Cada día, Samuel se dedicaba a cuidar de su jardín, hablando con las flores y
escuchando sus historias. Las margaritas le contaban sobre la luz del sol, las rosas
susurraban secretos de amor, y las lavandas compartían sueños de paz.

Un día, una niña llamada Sofía, que vivía en el pueblo cercano, decidió aventurarse al
jardín. Al entrar, se sintió envuelta en un ambiente de calma y belleza. Samuel, al verla,
le sonrió y la invitó a explorar.

Sofía, fascinada, comenzó a caminar entre las flores, maravillándose de los colores y
aromas. Se detuvo ante una pequeña flor azul que parecía triste. Al acercarse, escuchó
que le decía: “Nadie se detiene a escucharme. Siempre prefieren las flores grandes y
brillantes”.

Conmovida, Sofía se sentó junto a la flor y le dijo: “Eres hermosa a tu manera. Todos
tienen su historia, y tú también la tienes”. La flor, sorprendida, comenzó a contarle
sobre su viaje desde una semilla hasta convertirse en lo que era. Sofía escuchó
atentamente, reconociendo la valentía y la belleza en su lucha.

Samuel observaba desde la distancia, sonriendo. Sabía que el jardín no solo era un
refugio de plantas, sino también un lugar donde las personas podían encontrar su voz y
ser escuchadas.

A partir de ese día, Sofía regresaba al jardín con frecuencia. Ayudaba a Samuel y, sobre
todo, escuchaba las historias de las flores. Aprendió que cada ser, grande o pequeño,
tiene su valor y su lugar en el mundo.

Con el tiempo, Sofía se convirtió en la nueva guardiana del jardín, compartiendo su


magia con todos los que se acercaban. Y así, "El Jardín de los Susurros" floreció aún
más, convirtiéndose en un refugio de paz y conexión.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

También podría gustarte