Metodos Conservacion
Metodos Conservacion
MÉTODOS DE CONSERVACION
A la hora de elegir un método de conservación apropiado para una fruta o una hortaliza, se debe
tener en cuenta la composición química de la materia prima a conservar. Es fundamental, elegir un
método que preserve esta composición química. Una buena elección va a permitir ver una
conserva que nos recuerde a la materia prima que le dio origen.
No todos los métodos son adaptables a los problemas de la conservación hogareña y de las micro y
pequeñas empresas, ya sea por razones de rendimiento, costos de elaboración o de inversión, etc.
Por ejemplo, la liofilización es un excelente método para la preparación de frutas y hortalizas
deshidratadas, o para comercializar levadura seca activa (LEVEX), pero es muy costosa su
aplicación. También, es necesario considerar que no todos los métodos se pueden aplicar a todos
los alimentos. Por ejemplo, no se puede aplicar la filtración esterilizante a alimentos que no sean
líquidos y dentro de los líquidos, a aquellos que contengan sólidos en suspensión, como tampoco
se pueden aplicar la congelación a hortalizas como las lechugas para consumo fresco.
METODOS FISICOS
Bajas Temperaturas
Refrigeración: Este método utiliza la acción de las bajas temperaturas, con un límite mínimo que
es el punto de congelamiento de los tejidos celulares de la especie a conservar. Se usa para
productos destinados a consumo fresco (frutas, hortalizas, carnes, etc.); o a productos que
requieren métodos combinados para su conservación como por ejemplo las leches frescas
pasteurizadas y envasadas. El concepto más relevante en este método es que los tejidos de las
frutas y hortalizas continúan con los normales procesos metabólicos internos, pero a menor velo-
cidad, pero los periodos de conservación son relativamente cortos.
Congelación: Aquí también se aprovecha el efecto de las bajas temperaturas, pero combinadas
con la transformación de gran parte del agua líquida en hielo. Las temperaturas actualmente
usadas son de - 30 °C a -20°C. Se utiliza para periodos de conservación largos a muy largos. En
este método las células de los tejidos cesan toda actividad metabólica, y las actividades químicas
y microbiológicas son extremadamente bajas si las temperaturas de almacenamiento son
adecuadas. Es el método que menos altera nutricionalmente a las materias primas conservadas.
Altas temperaturas
Eliminación de agua
Concentración por calor al vacío (bajas presiones): Con la aplicación de bajas presiones se
logra que el producto líquido o semilíquido entre en ebullición a bajas temperaturas, alrededor de
50 - 60 °C, con lo que los procesos de degradación disminuyen significativamente. Está
ampliamente difundido en la industria y con él se obtienen extractos de tomate, jugos
concentrados, leches condensadas, etc.
Filtración esterilizante
Filtración esterilizante: Consiste en filtrar líquidos por filtros de poro tan pequeño que permite
retener partículas tan pequeñas como los microorganismos. El líquido filtrado es estéril y el
método se aplica a jugos de muy alta calidad en lo que a la retención de sabores y aromas se
refiere. En nuestro país se aplica poco en la industria de alimentos.
Irradiación
Prof. Ing. Jimena Dalla Torre
UNIDAD 5 – METODOS DE CONSERVACIÓN
Irradiación: Este método físico consiste en tratar al alimento con radiaciones de distintas
características con el objeto de disminuir la carga de microorganismos. Las radiaciones que se
utilizan son:
Rayos infrarrojos: Provienen de fuentes que irradian calor (típicas estufas eléctricas a cuarzo), y
el efecto que producen sobre el producto es el aumento de temperatura. Es decir, que se trata de un
efecto esterilizador por acción del calor.
Microondas: Estas generan calor dentro del alimento, (horno de microondas) aprovechando la
propiedad dieléctrica del agua, a muy alta velocidad. Esto significa que los tratamientos térmicos
que utilizan microondas como fuente de energía son relativamente rápidos.
METODOS QUIMICOS
Conservadores o preservadores naturales: éstos son considerados también alimentos y sólo
actúan con concentraciones relativamente altas. En general se busca disminuir la Actividad Agua
(Aw) y así impedir el desarrollo de microorganismos y algunas reacciones químicas. Se utiliza
azúcar, sal, aceite, vinagres, etc. En general la acción de estas sustancias va acompañada por
procesos térmicos: en la elaboración de confituras. Tanto los azúcares como la sal de mesa
(cloruro de sodio) no poseen efecto tóxico sobre los microorganismos.
La utilización de casi todos los antisépticos es aún muy discutida, tal es así que de la gran cantidad
que existe, solamente algunos se encuentran habilitados por las reglamentaciones bromatológicas
(Código Alimentario Argentino). En algunos países directamente están en contra de su uso.
Entre los permitidos en nuestro país, los de uso más difundido en los productos derivados de frutas
y hortalizas se encuentran:
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Ácido acético, Alcohol etílico, Ácido benzoico y sus sales, Ácido sórbico y sus sales, Anhídrido
carbónico, Anhídrido sulfuroso y los sulfitos.
Todos ellos poseen propiedades bactericidas y/o bacteriostáticas. El ácido acético, componente de
los vinagres, es muy usado en la elaboración de hortalizas en vinagre y/o encurtidos
frecuentemente combinado con sal de mesa y en muchos casos con la ayuda de la pasteurización.
Es bien conocida la acción antiséptica del alcohol etílico por su uso en farmacia como
desinfectante. En frutas y hortalizas se aplica a licores, bebidas fermentadas como el vino, frutas
maceradas para bombones y chocolates. Se puede utilizar solo o combinado con otros
preservadores como por ejemplo azúcar.
El ácido benzoico y sórbico y algunas de sus sales están permitidos en algunos productos en
nuestro país desde hace poco tiempo. Su uso se encuentra muy difundido en la elaboración de
productos de frutas y hortalizas. Se emplean en bajas concentraciones y desvirtúan poco los
caracteres organolépticos de los alimentos elaborados. Se usan en jugos de frutas y hortalizas,
pulpas y purés para la industria elaboradora, en algunas conservas, etc. Las ventajas que poseen al
igual que el anhídrido sulfuroso y los sulfitos, son su relativa facilidad de uso y los productos así
conservados no necesitan instalaciones especiales para su almacenamiento.
El anhídrido carbónico (CO2) se emplea mucho, principalmente en las bebidas gaseosas. Posee
acción bacteriostática particularmente sobre las levaduras. Se usa en concentraciones
relativamente altas y en general inyectándolo a presión en el envase como en el agua gasificada de
mesa, o en procesos intermedios como las gaseosas o las cervezas.
El uso de los antibióticos, si bien estuvo de moda hace algunos años, no ha podido superar la
etapa experimental. Su acción se centra, al igual que en el ser humano, en su acción microbicida,
por ejemplo, la aureomicina funciona bien en la conservación de pescado, la estreptomicina a muy
bajas concentraciones impide el desarrollo de microorganismos en carnes. Su utilización no se ha
popularizado como consecuencia de que su aceptabilidad está limitada ya que muchas personas
son sensibles a los efectos secundarios de los antibióticos. De todos modos, este método de
conservación no ha avanzado en frutas y hortalizas.
METODOS FISICOQUIMICOS
El ahumado no se utiliza en frutas y hortalizas. Este método, fisicoquímico, se usa en la
conservación de carnes, pescados, quesos, etc. Consiste en exponer al producto, previamente
salado, a la acción del humo proveniente de la combustión incompleta de algunas maderas. Las
maderas que se emplean darán al producto características distintivas en el color, aroma y sabor. Se
emplean maderas no resinosas y muchas veces se combinan con pequeñas proporciones de otras
maderas o especias para darle al producto aromas y sabores especiales. El ahumado es solo una
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parte del proceso de conservación, ya que solo no provee productos estables en el tiempo.
Siempre, como ya se mencionó, incluye etapas previas de salado con sal de mesa, y en los
procesos de ahumado en caliente se produce deshidratación parcial y cocción del producto.
El humo deposita en los alimentos ciertos componentes que, además de proveer los aromas y
sabores característicos, producen acciones antisépticas ayudando al control de microorganismos.
No está muy bien estudiado todavía qué componentes son los principales en este proceso, y
tampoco se tiene mucho conocimiento de las probables acciones tóxicas de algunos componentes
de los humos. Por último, desde el punto de vista práctico, las maderas deben quemarse sin
producir llama y el ahumado debe ser lento para que ocurra una buena impregnación del producto.
La acción oligodinámica de los metales nobles se observó en Europa en el año 1880. Cuando se
realizaba el aprovisionamiento de agua para beber de las fuentes públicas (contaminada con
microorganismos) y se colocaba en recipientes de plata u oro, se conservaba durante mucho
tiempo. También se vio en los países árabes, en las zonas desérticas, que el agua de consumo se
almacenaba o se almacena en vasijas de plata. Este fenómeno se debe a que el metal noble, funda-
mentalmente la plata, se oxida en contacto con el agua y una muy pequeña parte de él se disuelve
en forma de iones metálicos activos contra los microorganismos.
Existen en la actualidad dos métodos que usan este principio que han encontrado cierta difusión
industrial para la esterilización de agua, vinagres y algunos jugos de frutas, sin embargo, su
aplicación es muy limitada. Ambos métodos usan plata y oro y uno de ellos combina este efecto
con pequeñas dosis de calor.
METODOS MICROBIOLOGICOS
Las fermentaciones láctica, alcohólica y acética, consideradas como métodos de conservación,
están caracterizadas por considerables modificaciones químicas y/o bioquímicas de la materia
prima, y por el hecho de que los agentes conservadores se generan en el seno del producto, gracias
a la acción de algunos microorganismos. Las transformaciones más importantes de los alimentos
por fermentación tienen como principal sustrato los hidratos de carbono. Las fermentaciones
típicas son tres:
Fermentación láctica
Fermentación alcohólica
Fermentación acética
Todas deben ser conducidas de forma tal que actúen los microorganismos específicos, es decir,
que es necesario inhibir el desarrollo de otros microorganismos que siempre se encuentran
presentes. Por ejemplo, en la elaboración de repollo fermentado, "choucroute", es necesario
adicionar cantidades controladas de sal de mesa, controlar la temperatura, y evitar el contacto con
el oxígeno del aire. En las fermentaciones alcohólicas debe trabajarse en condiciones de
anaerobiosis, en las acéticas por el contrario es necesario el oxígeno, etc.
En todos los casos los procesos deben controlarse para que las sustancias que se forman, ácido
láctico, alcohol etílico o ácido acético, alcancen los niveles de concentración necesarios para hacer
estable al producto. A veces la fermentación se detiene sola, como por ejemplo la alcohólica
cuando la concentración de alcohol alcanzada comienza a actuar como antiséptico, y a veces es
necesario detenerla inhibiendo a los microorganismos mediante otros métodos como ser el
tratamiento térmico de pasteurización o esterilización.
No todos los métodos descriptos tienen aplicación en la conservación y/o transformación de frutas
y hortalizas. Algunos de los métodos enunciados solo pueden aplicarse en grandes
emprendimientos como consecuencia de los muy altos niveles de producción y los altísimos
costos de inversión.
conservación
Los rangos indicados en la tabla son debidos a que no todas las variedades poseen los mismos
tiempos de conservación en las mismas condiciones de almacenamiento. Esta tabla, sólo debe
utilizarse como guía ya que las temperaturas óptimas de almacenamiento refrigerado están muy
ligadas a: condiciones climáticas y de suelos locales porque de ellas depende la composición de
las frutas y hortalizas: variedades dentro de la especie. En general es conveniente que cada zona o
región realice sus propias experiencias para determinar las mejores condiciones de conservación.
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Las distintas temperaturas óptimas de conservación, por ejemplo, las frutillas a 0 °C y las bananas
de 11 a 15 °C, se deben a que, es necesario disminuir la velocidad de respiración al máximo
posible pero no debe interrumpirse. Por ello algunas frutas y hortalizas poseen temperaturas
óptimas de conservación bastante más altas que 0 °C porque por debajo de ellas se interrumpen
justamente las reacciones de respiración y aparecen las denominadas lesiones por frío por ejemplo
las bananas.
Los tiempos indicados en la tabla anterior sólo tienen en cuenta la acción de la temperatura. Hay
otros factores que limitan la vida útil de las frutas y hortalizas como son: el desarrollo microbiano,
la humedad relativa, la producción de etileno y su efecto sobre la maduración. Por ello el periodo
de almacenamiento se debe determinar combinando el efecto sobre la calidad de la senescencia
natural, la posibilidad de crecimiento de microorganismos, la posibilidad de controlar el etileno y
la humedad relativa ambiente, y la susceptibilidad a las lesiones por frío.
Esto último incluye todas las etapas de comercialización, es decir, que se debe mantener la
denominada cadena de frío, donde intervienen desde el productor primario hasta el consumidor
final, pasando por los transportistas, distribuidores, bocas de expendio, etc.
La selección de los métodos y los equipos de pre enfriamiento y conservación depende entonces
de tres factores fundamentales: la temperatura del producto luego de la cosecha, el
comportamiento fisiológico (sensibilidad al frío, calor de respiración, producción de etileno, etc.)
y el período de almacenamiento deseado.
La posibilidad de acceso del medio refrigerante al producto, que a su vez es función del
embalaje y la estiba de los mismos.
Se intentará explicar de forma muy simplificada este fenómeno. La estructura del tejido vegetal se
puede esquematizar como se indica en la figura, allí se observa que todos los tejidos presentan un
arreglo celular más o menos compacto con células que contienen agua con sólidos disueltos y
espacios extra celulares que también contienen soluciones acuosas de diversos sólidos.
En el tejido vivo las soluciones intra y extra celulares se encuentran en equilibrio. Cuando se
somete el tejido a temperaturas
de congelación, se puede
congelar el agua existente
fuera y dentro de las células.
La posibilidad de congelar el
agua interior y exterior de las
células depende de la
velocidad de enfriamiento. Si
la velocidad de enfriamiento
es lenta, debido a la resistencia a transferir calor de las paredes celulares, se congela
preferentemente el agua extra celular, como se muestra a continuación.
Como lo único que cambia de fase es el agua pura, la solución extra celular se concentra en
sólidos y el sistema se desequilibra. Para tratar de restablecer el equilibrio de concentraciones
comienza a migrar agua desde el interior de la "célula hacia el espacio extra celular mediante
mecanismos osmóticos. El agua, entonces, continúa congelando en el espacio extra celular
permitiendo el crecimiento de los cristales de hielo en el mencionado espacio. El resultado tiende
a ser un tejido congelado que posee pocos y grandes cristales de hielo en el espacio extra celular
y células muy deshidratadas, como se muestra esquemáticamente en la figura anterior.
Cuando se produce la descongelación del tejido, se funden los cristales de hielo y como no puede
restablecerse el equilibrio porque las células han perdido funcionalidad, se produce alta pérdida de
jugos (exudado) propios del alimento. Los jugos llevan consigo, junto con el agua, nutrientes
varios del alimento, lo que lo convierte en un producto de muy baja calidad. Obviamente, esta
situación es totalmente indeseable y para tratar de disminuir la pérdida de jugos conviene, cuando
es posible, cocinar el alimento directamente desde el " estado congelado. Si la congelación es
rápida, el frente térmico avanza a alta velocidad y él agua tenderá a congelarse tanto fuera como
dentro de la célula y con tendencia a formar cristales pequeños, como se muestra en la figura
anterior.
Esta situación es la más deseable ya que como el agua se ha congelado preferentemente en el lugar
que ocupaba, el tejido reconstituye mucho mejor cuando se descongela. De todos modos, también
Como se mencionó antes el exudado es muy importante en congelación lenta y mucho menos
importante en congelación rápida. De todos modos, siempre existe, por ello cuando se pueda
conviene cocinar el alimento directamente desde el estado congelado. Esta recomendación es
relativamente fácil de cumplir en hortalizas, y no se puede aplicar para frutas que se consuman sin
previa cocción. Por ello, cuando no se pueda cocinar desde el estado congelado es necesario
descongelar lo más rápido posible.
Como se mencionó más arriba, durante la congelación lo que cambia de fase es el agua pura.
Como el agua contiene sólidos disueltos, a medida que se congela agua las soluciones, que quedan
en estado líquido, se van concentrando en solutos. Este aumento de concentración produce un
fenómeno que se denomina descenso crioscópico. Es decir, que a medida que las soluciones se
concentran en sólidos disueltos disminuye la temperatura a la cual se produce la congelación,
mientras que el agua pura congela a una temperatura constante de 0 °C. El descenso crioscópico es
tanto más importante cuanto más se concentren las soluciones contenidas en el alimento. Esto hace
que aún a temperaturas muy bajas quede agua sin congelar.
Recristalización
Un aspecto muy importante es que una vez congelado el producto debe mantenerse a -18 °C o
menos, y que la temperatura de almacenamiento oscile lo menos posible. Si se almacenara con
muchas oscilaciones de temperatura se produciría un fenómeno que se denomina recristalización.
Cuando la temperatura del almacenamiento congelado aumenta, se funden parte de los cristales de
hielo formados debido a que el equilibrio se desplaza hacia contenidos menores de hielo, aumenta
la temperatura de congelación. Cuando la temperatura vuelve a bajar al nivel anterior se re
congelará la misma fracción de hielo que se descongeló, pero la cristalización se hará sobre
cristales de hielo ya existentes, tendiéndose a la obtención de cristales cada vez más grandes,
pasando de una situación deseable de muchos y pequeños cristales a, otra totalmente indeseable de
pocos y grandes cristales, como se muestra en el esquema antes visto.
Éste es uno de los cambios físicos más importantes que se producen durante el almacenamiento
congelado. Los cristales que se funden son aquellos de menor tamaño ya que tienen mayor energía
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superficial y la recristalización ocurrirá preferente sobre los cristales de mayor tamaño debido a
las diferencias de tensión parcial.
La recristalización origina alteraciones en las estructuras de los tejidos, las que se incrementan con
el aumento de la temperatura y de las frecuencias y amplitudes de las fluctuaciones térmicas de las
cámaras de almacenamiento, y también de aquellas que ocurren durante el transporte, distribución y
venta (cadena de frío).
Cadena de frío
Por las razones indicadas en recristalización, y otras que se describirán más adelante, es muy
importante para los productos congelados mantener la denominada cadena de frío. Es decir, que la
temperatura de los productos no debería cambiar y tampoco oscilar demasiado ya que se
incrementaría notablemente el fenómeno de recristalización en zonas más o menos profundas del
alimento, de evaporación de hielo superficial, etc.
En este sentido, todos los actores son responsables de la calidad final del alimento, desde el
elaborador hasta el consumidor. Frecuentemente y generalmente por desconocimiento las etapas
de transporte, distribución, venta y compra minorista son las que más perjudican el producto. En la
figura siguiente se muestra esquemáticamente las posibles variaciones térmicas en las distintas
etapas del manejo del producto congelado
CADENA DE FRÍO
Tº G Consumidor
Tiempo
Descongelación
La descongelación del alimento congelado es más lenta que la congelación, para la misma
diferencia de temperatura como consecuencia de que el agua líquida transmite calor a
aproximadamente 4 veces menos velocidad que el hielo. Esto hace que los tiempos de
descongelación sean por lo menos del doble que los de congelación. Este fenómeno, normal para
todos los productos congelados, constituye un inconveniente serio para la calidad final del
producto, ya que:
Es por ello que conviene, cuando es posible, cocinar el alimento sin previa descongelación. En
el caso de hortalizas no existe ningún impedimento. En el caso de trozos de carne listos para el
consumo o de frutas que se utilizarán para elaborar dulces u otros productos, también se puede
cocinar sin descongelación previa. El problema puede presentarse en el caso de alimentos
congelados que se consumen sin cocción o modificación previa. En estos casos se debe
descongelar a la más alta velocidad posible, con gradientes térmicos elevados o con métodos que
mejoren la velocidad de transferencia de calor, evitando siempre la cocción superficial del
producto. Como regla general siempre conviene congelar y descongelar lo más rápido posible, y
siempre hay que tener en cuenta que no se debe volver a congelar un alimento descongelado sin
tratamiento previo.