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Crítica de Bentham al Derecho Natural

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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO NOR-OCCIDENTE (CUNOROC)

LICENCIATURA EN CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES;

ABOGACÍA Y NOTARIADO

CUARTO SEMESTRE

LIC. JOSE LEONARDO BENAVENTE RAMOS

LA CRÍTICA DEL DERECHO NATURAL

DE JEREMY BENTHAM

HUITZ GONZÁLES, CARLOS FERNANDO 20154457

LÓPEZ MORALES, KELLY XIMENA 201641883

DE LEON MEDRANO, LILIAN YULIANA ABIGAIL 201642343

CARTAGENA ALVARADO, SILDY NAOMI 201642363

HUEHUTENANGO 31 DE OCTUBRE DE 2017.

1
Indíce

Título Página

Introducción……………………………………………………………………………….3

Doctrina del derecho Natural de Jeremy Bentham………………………………………..4-5

Concepto de Derecho……………………………………………………………………..6-9

Justificación del Castigo…………………………………………………………………..10-14

Conclusiones………………………………………………………………………………15

Recomendaciones…………………………………………………………………………16

Bibliografía………………………………………………………………………………..17

2
Introducción

Como bien sabemos el derecho natural es una doctrina ética y jurídica que postula la

existencia de derechos humanos fundados en la naturaleza humana, ante tal afirmación nos

hemos hecho una pregunta y es la de, en verdad existe el derecho natural o son solo ideas

inexistentes; por lo expuesto anteriormente estudiaremos las críticas que hace Jeremy Bentham al

derecho natural, con el objeto de que el lector pueda hacer en base a dicha investigación una

distinción clara entre el derecho natural y el derecho positivo, así como poder formular su propio

criterio de acuerdo al tema a tratar, y no el de negar la existencia del derecho natural como lo

hace el autor Jeremy Bentham.

Como se verá a continuación Jeremy Bentham está absolutamente en desacuerdo con el

derecho natural, basándose principalmente en la inexistencia del derecho natural, en la

imprescriptibilidad, en la variación que sufre el mismo en los diferentes países, y tal desacuerdo

lo ha dejado plasmado en los diferentes textos que el redacto, en este trabajo de investigación

estudiaremos solo fragmentos de los textos en los que Bentham plantea sus desacuerdos y

expresa firmemente que él solo cree en el derecho positivo, el que es creado por el hombre y

principalmente por quien tiene la soberanía, ya que para él, el derecho son las órdenes del

soberano respaldadas por castigos o recompensas, pero para Bentham el más adecuado y eficaz

es el castigo, estos y más puntos de suma importancia serán abordados a continuación.

3
Doctrina del Derecho Natural Jeremy Bentham

Jeremy Bentham, el creador del utilitarismo, ofrece una vigorosa crítica al derecho

natural, doctrina dominante en la tradición inglesa. Desde su juventud Bentham se opuso a la

doctrina iusnaturalista, como puede apreciarse en “A Fragment on Government”, aparecido en

1776. Enuncia allí un principio que inmediatamente trae a la memoria la idea de la norma básica

kelseniana:

4
Cualquier persona que efectivamente ejerza el poder supremo (…) esa persona tiene el derecho

de ejercerlo1.

Veinte años después, encontramos a un Bentham de aun mayor vehemencia en

“Anarchical Fallacies”, tomando ahora como blanco la declaración de derechos de la Revolución

Francesa:

Miren el texto, encontrarán una estupidez; miren más allá del texto, no encontrarán nada2 .

Bentham cuestiona la existencia de derechos naturales anteriores a la existencia del

gobierno, sosteniendo que perderían su razón de ser en los países en los que ya hay un gobierno.

Serían, por otra parte, derechos que conducen al fanatismo, lo que lleva a Bentham a distinguir

entre el crítico racional y el anarquista, entre el hombre moderado y el hombre violento; mientras

el crítico racional reconoce la existencia del derecho, aunque se oponga a él, y solo propone su

reforma, el anarquista niega validez al derecho en cuestión. Puesto que el partidario del derecho

natural niega validez al derecho positivo que se opone al derecho natural, Bentham no encuentra

dificultades en equipararlo al anarquista.

Para Bentham, el único derecho, como enseguida veremos, es el derecho positivo. Que

existan razones para desear que hubiera tales cosas como derechos, no significa que haya

derechos, puesto que el hambre no equivale al pan. Por eso dice con énfasis:

Derechos naturales es simplemente una estupidez: derechos naturales e imprescriptibles, una

estupidez retórica, una estupidez sobre zancos.

1
“A Fragment on Government”
2
“Anarchical Fallacies”

5
La objeción central de Bentham a la imprescriptibilidad reside en el hecho de que los

autores del texto francés declaraban imprescriptibles los derechos sin proporcionar de ellos

ejemplo alguno, o proporcionando ejemplos equivocados. Cuando se menciona la libertad, por

caso, Bentham recuerda que todos los derechos se conceden a expensas de alguna libertad. No

puede otorgarse libertad a ningún hombre sino en proporción a la que se le quita a otro, y lo

mismo ocurre con la propiedad, puesto que ella se otorga restringiendo la libertad.

El único recurso que Bentham acepta para obtener principios generales del derecho,

entonces, es deducirlos de las proposiciones menos generales que constituyen el derecho

positivo. De ahí su fuerte conclusión:

El reconocimiento de la vacuidad de las leyes de la naturaleza y de los derechos del

hombre que han sido fundados en ellas, es una rama del conocimiento de tanta importancia para

un inglés (…) como la más perfecta familiaridad que pudiera obtener de las leyes que existen en

Inglaterra.

Existe otro trabajo de Bentham en el que también aparecen referencias críticas al derecho

natural: “Supply Without Burthen”.Repite allí la idea de que el derecho natural es una “estupidez

inconsistente”

6
“¿Quién tiene alguna idea de un derecho natural? Yo, por mi parte, no tengo ninguna: un

derecho natural es un cuadrado redondo, un cuerpo incorpóreo.”3

La posición benthamita es clara:

“Yo no conozco derechos naturales excepto los que son creados por la utilidad general, e

incluso en ese sentido sería mucho mejor si la palabra nunca fuera usada. Ese tipo de lenguaje

es en todo caso falso: ese tipo de lenguaje, o es pernicioso, o, como mucho, es un modo

inadecuado y falaz de indicar lo que es verdadero”-4

Como un argumento adicional, Bentham sugiere también que un motivo para desconfiar

de la existencia de los supuestos derechos naturales reside en la circunstancia de que ellos varían

de país en país, y pone como ejemplo de ello los derechos sucesorios.

El concepto de derecho

Acorde con su posición crítica respecto del derecho natural, y como complemento de ella,

Bentham ofrece una concepción positivista del derecho. Ya en “Anarchical Fallacies” había

arribado a la conclusión de que no existían derechos naturales opuestos a los derechos legales, o

en contradicción con ellos, y expuso con énfasis el contraste entre ambos:

“El derecho, el derecho sustantivo, es el hijo de la ley: de leyes reales provienen derechos

reales; pero de leyes imaginarias, de leyes de la naturaleza, fantasiosas e inventadas por los

3
“Supply Without Burthen”
4
“Supply Without Burthen”

7
poetas, retóricas y traficantes en venenos morales e intelectuales, provienen derechos

imaginarios, una cría bastarda de monstruos.”5

Y en “Supply without Burthen” él arriba al resultado que cabía esperar:

Para mí un derecho y un derecho legal son la misma cosa, porque no conozco otra. El derecho y

la ley son términos correlativos: tanto como lo son hijo y padre (…). El derecho natural es un

hijo que nunca tuvo padre. Por derecho natural se entiende un tipo de cosa que debe tener el

efecto de una ley (…), pero que subsiste no solo sin ley, sino en contra de la ley.

Es en On Laws in General, sin embargo, donde la posición de Bentham aparece expuesta

en su forma más completa. Dice allí que

Una ley puede ser definida como una reunión de signos declarativos de una voluntad

concebida o adoptada por el soberano en un Estado, concerniente a la conducta que debe ser

observada en un cierto caso por una cierta persona o clase de personas, que en el caso en

cuestión están o se supone que están sujetas a su poder: esta voluntad confía para su

cumplimiento en la expectativa de ciertos hechos (…), la perspectiva de los cuales se pretende

que deberían actuar como motivos respecto de aquellos cuya conducta está en consideración.6

Las leyes son órdenes del soberano, entonces, órdenes respaldadas por ciertos hechos

que obran como motivos. ¿Cuáles son esos hechos? Bentham señala que existen dos alternativas

disponibles, castigos o recompensas, y no vacila en su elección, puesto que piensa que para el

caso usual, el castigo es sin comparación el más eficaz. Mediante el castigo solo no parece

5
“Anarchical Fallacies”
6
On Laws in General

8
imposible que toda la tarea de gobierno pueda ser llevada a cabo (…). Pero mediante la

recompensa sola, es muy cierto que ninguna parte material de esa tarea podría ser sostenida por

media hora.

Las normas jurídicas en la teoría de Bentham pueden ser entendidas, así, como órdenes

del soberano respaldado por amenazas de castigo. John Austin siguió las enseñanzas de Bentham

y popularizó una teoría similar, puesto que, aunque escribió después que Bentham, publicó antes

que él (el manuscrito de Bentham solo fue descubierto en 1939 y publicado en 1945, mientras

que la primera edición del libro de Austin apareció en 1861).

Austin enuncia enfáticamente que las leyes, adecuadamente así llamadas, son órdenes; las

leyes que no son órdenes son leyes impropiamente llamadas así.

Por otra parte, Austin distingue con toda claridad entre leyes divinas (expresión que

considera más adecuada que derecho natural) y leyes positivas, sosteniendo que el objeto

adecuado de la teoría general del derecho son las segundas y no las primeras, leyes dictadas por

superiores políticos a inferiores políticos. Porque de las leyes establecidas por los hombres

algunas son establecidas por superiores políticos, soberano y súbdito: por personas ejerciendo un

gobierno supremo y subordinado, en naciones independientes, o sociedades políticas

independientes. El agregado de estas reglas así establecidas (…) es el tema adecuado de la teoría

del derecho, general o particular. Es respecto del agregado de las reglas así establecidas, o de

algún agregado que constituya una porción de ese agregado, que el término derecho, usado

simple y estrictamente, es aplicado.

9
Una orden se distingue de otras expresiones de deseos no por el estilo en el cual el deseo

es manifestado, sino por el poder y el propósito de la parte que ordena infligir un dolor o un daño

en caso de que el deseo sea descartado. Estar sujeto a un daño de parte suya si yo no cumplo con

un deseo que usted manifiesta, indica que yo estoy obligado por su orden, que tengo un deber de

obedecerla.

El daño en el que probablemente incurra si no cumplo con mi deber es lo que se

denomina sanción o castigo (pp. 89-90), de donde, deber y sanción son términos

inseparablemente conectados: cada uno de ellos se refiere a las mismas ideas que los otros,

aunque Por otra parte, Austin distingue con toda claridad entre leyes divinas (expresión que

considera más adecuada que derecho natural) y leyes positivas, sosteniendo que el objeto

adecuado de la teoría general del derecho son las segundas y no las primeras, leyes dictadas por

superiores políticos a inferiores políticos. Porque de las leyes establecidas por los hombres

algunas son establecidas por superiores políticos, soberanos y súbditos: por personas ejerciendo

un gobierno supremo y subordinado, en naciones independientes, o sociedades políticas

independientes. El agregado de estas reglas así establecidas es el tema adecuado de la teoría del

derecho, general o particular. Es respecto del agregado de las reglas así establecidas, o de algún

agregado que constituya una porción de ese agregado, que el término derecho, usado simple y

estrictamente, es aplicado.

10
Una orden se distingue de otras expresiones de deseos no por el estilo en el cual el deseo

es manifestado, sino por el poder positivismo jurídico, estaban muy lejos de ser positivistas

ideológicos. Basta recordar que Bentham decía:

Bajo un gobierno de Leyes, ¿cuál es el lema del buen ciudadano?

Obedecer puntualmente; censurar libremente.

La justificación del castigo

Nuevamente es Bentham, el más fructífero de los utilitaristas en el área del derecho,

quien enriqueció la teoría jurídica proporcionando la justificación utilitarista del castigo, aunque

no fue el primer utilitarista en proponer la idea, pues Paley se le anticipó en hacerlo. Él pensaba

que la finalidad adecuada del castigo no es la satisfacción de la justicia, sino la prevención del

delito:

El temor de que si el delincuente escapa esto alienta a él o a otros, debido a su ejemplo, a

cometer el mismo delito, es la única consideración que autoriza el castigo por medio de leyes

humanas (…)

Pero esta causa no está fundada en la culpa del ofensor sino en la necesidad de impedir la

repetición de la ofensa.

Cuatro años después que Paley, Bentham enunció la teoría utilitarista del castigo en su

versión más célebre: “todo castigo es un mal, un mal en sí mismo, y el principio de utilidad lo

admite únicamente en la medida en que promete excluir un mal mayor.

11
Hay cuatro situaciones en las que el castigo no debe ser aplicado: a) cuando carece de

fundamento, esto es, cuando el acto no es maligno; b) cuando es ineficaz, y el propósito de la

parte que ordena infligir un dolor o un daño en caso de que el deseo sea descartado (…). Estar

sujeto a un daño de parte suya si yo no cumplo con un deseo que usted manifiesta, indica que yo

estoy obligado por su orden, que tengo un deber de obedecerla.

El daño en el que probablemente incurra si no cumplo con mi deber es lo que se

denomina sanción o castigo (pp. 89-90), de donde orden, deber y sanción son términos

inseparablemente conectados: cada uno de ellos se refiere a las mismas ideas que los otros,

aunque esto es, cuando no puede impedir el mal que se busca evitar; c) cuando es demasiado

caro, esto es, cuando el mal que produce es mayor que el que previene; y d) cuando es

innecesario, esto es, cuando el mal puede impedirse sin él.

En las situaciones en las cuales el castigo puede aplicarse este debe, a su vez, cumplir con

algunas metas que están subordinadas al principio de utilidad: a) su principal objetivo debe ser el

de impedir todo tipo de delitos; b) si un hombre necesita cometer un delito, de un tipo u otro, el

siguiente objetivo es el de inducirlo a cometer el delito menos maligno; c) el tercer objetivo es

incitar al delincuente a que no cause más daño que el necesario para su propósito; y d)

finalmente, el último objetivo es impedir el mal al menor costo posible.

En palabras de Bentham, entonces:

12
El objeto principal de las penas es prevenir delitos semejantes. El negocio pasado no es

más que un punto, pero lo futuro es infinito. El delito pasado no afecta más que a un individuo,

pero los delitos semejantes pueden afectarlos a todos.

Hay dos puntos débiles en la teoría benthamita del castigo. El primero de ellos es el

castigo al inocente, y el segundo, el empleo de la tortura. Respecto del castigo al inocente,

Bentham parecería rechazarlo en alguno de sus escritos, cuando dice

–por ejemplo– que “la idea de la coerción está para los individuos inseparablemente conectada a

la idea de derecho”, lo que apunta a la necesidad de principios públicos de castigo, consagrados

en normas jurídicas.

Pero este no es realmente el caso, porque cuando aborda el tema de manera específica

rechaza sin vacilar esa limitación definicional y dice que el caso más común es aquel en el cual

el acto es cometido por la misma persona que sufre el mal. Pero el mal puede recaer sobre otra

persona y todavía llevar el nombre de castigo.

Resulta claro que Bentham no está pensando aquí en el caso de los rehenes, sino en los

casos más cuestionables de castigo al inocente. Él caracteriza primero lo que llama castigos

desubicados, que son aquellos en los que existe un delito pero en donde el castigo se aplica a la

persona incorrecta. Divide luego este tipo de castigo en evitable e inevitable y sostiene que

cuando es inevitable, de acuerdo a los principios de utilidad, no importa cuán desubicado sea el

castigo, pero este no solo puede, sino que debe ser aplicado (…). Decir que un castigo tal no

debería aplicarse sería una contradicción en los términos.

13
Y Bentham tiene razón, sin duda: desde el punto de vista de la consistencia, adherir a la

teoría utilitarista conlleva aceptar ciertos casos de castigo al inocente en base a consideraciones

de utilidad.

En cuanto a la tortura, Bentham sostiene en uno de sus manuscritos que existen algunos

pocos casos en los cuales –para un propósito particular– podría emplearse ventajosamente la

tortura, ya que la misma podría producir en ellos menos dolor que otros medios que podrían

emplearse para lograr los mismos propósitos. Uno de sus ejemplos es el del individuo

encarcelado durante uno o dos meses para que responda a una pregunta que él hubiera contestado

de inmediato de haber sido azotado.

Bentham va incluso más allá y piensa que si se condena la tortura, con más razón debería

condenarse el castigo:

El propósito para el cual se aplica la tortura es tal que cuando es alcanzado se percibe

claramente que lo fue; y en cuanto se percibe que lo fue cesa inmediatamente la tortura. Con el

castigo ocurre necesariamente algo distinto. En el castigo, para estar seguro de que se aplique

tanto como es necesario, comúnmente se corre el riesgo de aplicar considerablemente más: en

la tortura nunca se aplica un gramo más de lo necesario.

Bentham establece también reglas para la aplicación de la tortura, de las que solo voy a

mencionar tres: a) ella no debe aplicarse sin una prueba convincente de que está en poder del

prisionero hacer lo que se le pide; b) ella no debe aplicarse sino en casos que no admiten demora;

14
y c) ella no debe aplicarse sino en los casos donde está garantizado el beneficio de emplear un

remedio tan extremo.

Este aspecto del utilitarismo benthamita obviamente sería rechazado por cualquier

legislación occidental contemporánea, pero –otra vez– él constituye un buen ejemplo de la

rigurosa aplicación lógica que Bentham hacía de la teoría.

También consistente con la teoría –y mucho menos cuestionable– es la idea de

Bentham de castigar solo en apariencia al culpable, cuando es posible hacerlo:

Si colgar la silueta de un hombre produjera la misma impresión saludable de terror en la

mente de los individuos, sería tonto o cruel colgar al hombre.

Porque el castigo produce dolor y el dolor es malo: el castigo solo se justifica porque

minimiza el dolor futuro. A diferencia de lo que ocurre con los dos aportes anteriores, la teoría

disuasoria del castigo que propone Bentham conserva plena actualidad, y es una de las dos

teorías dominantes en el área, compitiendo allí con la teoría retributiva de Kant.

15
Conclusiones

 Para Jeremy Bentham, el único derecho que existe es el derecho positivo, oponiéndose

totalmente a la doctrina iusnaturalista.

 Bentham expresa que no tiene ninguna idea de derecho natural, él lo considera así: un

derecho natural es un cuadrado redondo, un cuerpo incorpóreo.

 Acorde con su posición crítica respecto del derecho natural, y como complemento de ella,

Bentham ofrece una concepción positivista del derecho.

 Las normas jurídicas en la teoría de Bentham pueden ser entendidas, así, como órdenes

del soberano respaldado por amenazas de castigo

 Bentham piensa que la finalidad adecuada del castigo no es la satisfacción de la justicia,

sino la prevención del delito

16
RECOMENDACIONES

 Estudiar con mayor detalle la crítica de Jeremy Bentham en cuanto al derecho positivo

para poder involucrarse de una manera más satisfactoria en su pensamiento lo cual es

base para nuestro estudio.

 Es importante que se analice profundamente la distinción de Bentham acerca del derecho

natural como una estupidez, como un cuadro redondo y un cuerpo incorpóreo para poder

comprender la apreciación y el enfoque que el realiza hacia el derecho positivo.

 En el tema de justificación del castigo de Bentham, en la teoría utilitarista del castigo

que trata de que todo castigo es un mal; es importante saber y profundizar en que el

principio de utilidad lo admite únicamente en la medida en que promete excluir un mal

mayor.

BIBLIOGRAFÍA

17
Bentham, J. (s.f.). Anarchical Fallacies.

Bentham, Fragmento on Government

Bentham On Law is General

Bentham Supply Without Burther

18

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