Yoruba, pueblo africano de habla sudanés que habita en el suroeste
de Nigeria. Los yoruba viven predominantemente en urbes, practican
una agricultura doméstica a pequeña escala y tienen fama de ser
buenos comerciantes y artesanos. A partir del siglo XIII, los artistas
yoruba han fabricado pequeñas obras maestras en madera tallada y
en bronce fundido. La religión yoruba se basa en el animismo y se
veneran muchos dioses.
Hacia el siglo XVII consiguieron establecer un estado fuerte y
floreciente, el reino de Oyo, en la región entre lo que entonces era
Dahomey y el río Níger. Oyo se desintegró en multitud de reinos
diminutos durante la primera mitad del siglo XIX. A finales de dicho
siglo, los yoruba quedaron bajo control inglés. En la actualidad
constituyen un 21% de la población de Nigeria y viven en su mayoría
en la ciudad de Ibadán. Muchos de los artistas y escritores más
famosos de Nigeria pertenecen a la etnia yoruba.
Orichá, en las religiones afrobrasileñas, nombre que reciben las
distintas divinidades o entidades que presiden fenómenos naturales y
rigen, protegiendo (o abandonando), a los seres humanos, a la
manera de los santos de la Iglesia católica, cuyos nombres muchas
veces se adoptaron como equivalentes para eludir persecuciones y
censuras.
Así, por ejemplo, yemayá es el orichá femenino, la “madre del
agua”, que preside las aguas del mar y llega a identificarse con santa
Bárbara, relacionada también con san Miguel Arcángel y san
Jerónimo, como sosias de Changó, el orichá del rayo y del fuego. El
orichalá u ochalá es Jesucristo, y en los cultos yorubas se le atribuye
la función sexual de la reproducción. El orichá recibe además el
nombre de guía, encantado y caboclo (véase Caboclo de agua), en
este último caso para designar, sobre todo, las personificaciones de
divinidades indígenas, siguiendo el modelo de los cultos africanos.
Changó, dios del rayo y el trueno, según un mito brasileño.
Hijo de yemayá y de Ochalá. Se casa con tres de sus hermanas
míticas: Obá, Iansán y Ochún. Tiene por esclavo a Ochumaré (orichá
del arco iris) y es auxiliado por Biri, su criado, que rige las tinieblas, y
Afefe, el viento, su mensajero, conducido por Oiá.
Viril, alegre, violento, justiciero, castiga a mentirosos, ladrones y
malhechores. Sus colores son el blanco y el rojo. Su insignia, el hacha
de piedra de doble filo, sobre la cual se derrama sangre de los
animales sacrificados en su honor. Sus comidas rituales son el
carnero, el gallo, el amalá (comida a base de camarones secos,
pescado, un aceite de la palma llamada dendé y pimienta). Está
ligado a las canteras y a la justicia. En las ceremonias se le saluda
después de Echú y Ogún. Su fiesta es el día 30 de septiembre; su día
de la semana, el miércoles. Su frase ritual de saludo: Caó cabecile! Se
sincretiza en umbanda con san Jerónimo y santa Bárbara.
.Echú entidad que integra los cultos afrobrasileños, es una figura
esencial, pues sin él los cultos no pueden realizarse, puesto que es el
encargado de llevar las peticiones y traer las respuestas de los
dioses.
Se ocupa también de que sean aceptadas las ofrendas. Protege a
quien le hace las ofrendas correctas y castiga a los que no las hacen
bien. En el candomblé se le considera criado de los orichás. Cada
orichá tiene su echú como servidor, con nombre propio. En umbanda
y los cultos de influencia bantú, se le identifica con el alma de una
persona mala, ya fallecida. Se acerca al demonio, con quien muchas
veces lo confunde la creencia popular.
Sus símbolos son la lanza de hierro y los tridentes. Es el primero
en recibir las ofrendas en las ceremonias públicas o privadas. Se le
venera separado de los orichás. Su versión femenina es la Pomba-
gira, mujer de los echús. Son sus comidas rituales: macho cabrío,
palomitas, harina tostada con aceite de palma, frijoles negros, miel y
cachaza. Su saludo ritual: Laro iê!
Iansán, orichá del río Níger, nacida de yemayá, y una de las tres
esposas de Changó. Iyá mesam orun: ‘madre de los nueve oruns’.
Relacionada con los vientos, la tempestad y la muerte.
Controla a los egúns, es decir, a los espíritus del mal que
provocan perturbaciones físicas y psíquicas en las personas a las que
subyugan. En el culto de umbanda tiene dominio sobre los espíritus
inoportunos. Carga el ebó (ofrenda o sacrificio animal hecho a un
orichá en la cruz de los cementerios. Cuando se ha incorporado en
sus hijos, éstos danzan con una de las manos en la cintura y con la
otra extendida, con los dedos semiabiertos que oscilan para simular
vientos y tempestades cuando agitan las hojas de los cocoteros. Sus
colores son el rojo, el rosa y el blanco. Sus insignias, la espada y el
látigo de cola de caballo. Su fiesta es el día 4 de diciembre; sus
comidas rituales: cabra, gallina, abará (pequeña albóndiga de frijoles
con cáscara envuelta en hoja de plátano) y guiso de judías. Su saludo
ritual: Eparrei Iansán!
Ochalá, divinidad de la creación; en mitos brasileños de origen
africano, el mayor de todos los orichás.
Su concepto es diferente en el candomblé y en umbanda. En el
primero se vincula con Obatalá; en la segunda tiene personalidad
propia. Su reino está en el Astral superior, junto a Obatalá, dios
padre. De joven, se manifiesta como Ochaguián, también llamado
Adyagunán, guerrero vestido de blanco, que va armado con una
espada de metal plateado en una de las manos y en la otra sostiene
una mano de almirez. Como viejo, aparece encorvado, giboso, vestido
de blanco y se apoya en un cayado, es Ochalufán. Su color es el
blanco, su día el viernes; su saludo ritual Epa baba!; sus comidas
rituales, canjica (una especie de gachas dulces), gallina joven, gallina
de Guinea, cabra, paloma blanca. Se sincretiza en umbanda como el
Señor del Bonfim.
Olurún, dios supremo, origen de todas las cosas, en algunos mitos
brasileños de origen africano. Etimológicamente, deriva del nagó o +
mi + orun: ‘el que es o posee el orún’, el espacio sobrenatural,
paralelo al aiyé, ‘donde están los hombres’, donde transcurre la vida.
La vida se desarrolla en dos niveles: el orun, que es el más allá,
y el aiyé, que es el mundo. Olurun es el señor del orun, de los seres
espirituales, de las entidades, de los ancestros de cualquier categoría
y de los dobles espirituales de todo lo que vive. Posee tres fuerzas
que regulan y posibilitan la existencia en los dos planos: el iwá, la
fuerza que permite la existencia genésica; el aché, el poder de
realización; y el abá, poder que da dirección y acompaña al aché.
Creó al hombre con la ayuda de Orichanlá y de Obatalá. Está por
encima de todos los orichás que intermedian sus relaciones con los
hombres. Su culto está en el alma y se exterioriza en proverbios y
fórmulas de bendición.
Ochún, segunda esposa mítica de Changó.
Orichá de las aguas dulces, símbolo de la fertilidad y de la
procreación. Graciosa, sensual, con dotes culinarias, llegó a ceder a la
atracción de Ogún y fue causa de la enemistad de éste con Changó.
Según la leyenda, engañó a Obá, la otra esposa de Changó,
consiguiendo que ésta se cortara una oreja. Astuta, engañó a Echú y
obtuvo de él el conocimiento y el dominio del juego de conchas o
cauris (juego adivinatorio). Son sus insignias el abanico y la espada,
su día de la semana, el sábado y su fiesta se celebra el 8 de
diciembre. Su color, que aparece en las ropas de sus hijas, es el
amarillo dorado, sus metales, el oro y el bronce. Se le ofrecen como
comidas rituales: cabra, habichuelas y huevos cocidos. Su saludo,
también ritual, es: Ora ye ye ô! Se sincretiza en umbanda con la
Inmaculada Concepción.
Ogún, orichá de la forja, del hierro, de la guerra, de los cazadores,
dueño de los caminos.
Invocado para la lucha moral de las voluntades (demandas) y
entre opresores y oprimidos. Aparece asociado a Echú Elegbara. Se le
representa por 7, 14 o 21 instrumentos de hierro forjado que van
colocados en un mango de hierro. Cuando se apodera de un hijo,
ejecuta una danza simulando movimientos de lucha corporal con
sable o espada en la mano. Precede a los otros orichás por tener el
señorío del hierro, material de los cuchillos y puñales que permiten
los sacrificios de animales. Sus emblemas son espada o hachas de
hierro y acero; su color: azul oscuro. Su saludo ritual: Oguñé!; y sus
comidas rituales: gato blanco, carne de cerdo, guiso de judías y vino
de palma. Su día de la semana, el martes. Se sincretiza en umbanda
con san Jorge y san Antonio de Padua.
Ochosi, protector de los cazadores y de los animales. Fue primero el
cazador Odé, marido de Ochún.
Aparece asociado a Osanín u Osaé, el orichá de las hojas
medicinales y litúrgicas. Ahuyenta a los espíritus de la selva con un
cetro hecho con la cola del caballo o del [Link] hijos danzan
imitando gestos de caza. Para los yoruba, la importancia de Ochosi
reside en permitir buenas cacerías y principalmente facilitar la
entrada en contacto con Osaé. De ahí deriva el rito de abrazar
árboles; con el abrazo se transmite la fuerza que tenga el humano, y
a cambio éste recibe salud y fuerza. Así pues, se aprovecha la energía
terapéutica del vegetal. Son atributos de Ochosi un arco y una flecha
de hierro forjado. Su metal es el bronce; sus comidas rituales: cerdo,
macho cabrío, buey, gallo, gallina de Guinea; sus colores, el azul claro
y el verde caña; por último, su día de la semana, el jueves. Saludo:
Lambe coque aró! Se sincretiza en umbanda con san Sebastián.
IbeyI doble divinidad, en los cultos yorubas.
Se trata de un orichá menor, nacido de Ochosi y de su segunda
esposa, Oiá. Ser doble, es tratado como un niño y se manifiesta a
través de la posesión de sus tutelados en los rituales religiosos. En
algunos locales de culto de Brasil se le considera protector de
gemelos y de partos dobles. Muchas veces se le identifica como eré
(espíritu de niños).
Su culto consiste en la distribución de golosinas y dulces entre
todos los niños el día de su fiesta, el 27 de septiembre y su día de la
semana, el domingo. Sus colores son el verde, el rojo y el rosa.
Comidas rituales: caruru o amalá (véase Changó), vatapá (a base de
pescado o gallina, con leche de coco, camarones secos y frescos,
cacahuete, anacardo y otros), bollitos dulces, caramelo, pollos y
gallinas jóvenes. Su saludo ritual: Ô ni-beijada! Sus símbolos son el
cetro doble con dos calabazas pequeñas y una palma de metal
plateado. Se sincretiza con los santos católicos san Cosme y san
Damián.
Obá, mujer de Changó,oricha del río, ligada a la tierra y a las aguas.
Hija de Iemayá y rival de Ochún, a quien envidiaba por las
atenciones que recibía de Changó. Cuenta la leyenda que Obá le
preguntó a Ochún por qué era la esposa favorita, y ésta, bien
conocida por sus dotes culinarias y por taimada, le respondió que tal
vez era porque ponía una oreja en la comida de Changó. Cuando le
tocó a Obá preparar el caldo para su marido, se cortó la oreja
izquierda y la sumergió en la sopa de Changó. Éste, al ver la oreja
ensangrentada flotando en el caldo, horrorizado, la expulsó hasta
hoy. En las sesiones de candomblé, los mediums se enzarzan en una
lucha cuerpo a cuerpo cuando son poseídos por Obá y Ochún. Si Obá
posee espiritualmente a alguien y se incorpora en una hija, danza
escondiendo con la mano la oreja izquierda.