CONSTRUYE INTERPRETACIONES HISTÓRICAS: Identifica coincidencias y contradicciones entre diversas fuentes y
complementa la información que brindan sobre un mismo aspecto de un hecho o proceso histórico, desde el desarrollo de la
industrialización (ss. XIX)
Ley 13714
Art 69. Puede ser reproducidos y difundidos breves fragmentos de obras literarias, científicas y artísticas, y aún la obra entera,
si su breve extensión y naturaleza los justifican, siempre que las reproducciones se hagan con fines culturales y no comerciales,
y que ella no entrañe competencia desleal para el autor en cuanto al aprovisionamiento pecuniario de la obra, debiendo indicarse,
en todo caso, el nombre del autor, el título de la obra y la fuente de donde hubieren tomado.
Recuperado de: La Revolución Industrial. (s. f.). Recuperado de [Link] Docente: Wilmer A. Hurtado
El deterioro de las condiciones sociales bajo el capitalismo industrializado impulsó a los obreros a desarrollar
iniciativas para mejorar sus condiciones laborales. Así surgió el sindicalismo. Además, la labor de
intelectuales y obreros propició el desarrollo del socialismo, corriente que se contrapuso al liberalismo
económico que sustentaba al sistema capitalista.
LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA
El desarrollo de un nuevo sistema laboral en las fábricas conllevó la formación de la clase obrera. No obstante,
la labor en ellas suponía unas condiciones de trabajo muy duras, incluso más que en el campo. En las fábricas
textiles, por ejemplo, los obreros soportaban temperaturas elevadas, humedad y escasez de luz, y respiraban
polvo de algodón. Enfermedades como el raquitismo, la tuberculosis u otras dolencias respiratorias afectaban
la salud de los obreros.
LA MANO DE OBRA FEMENINA EN LAS FÁBRICAS
Con la industrialización, las mujeres adquirieron mayor presencia en trabajos como el servicio doméstico, la
industria textil (hilado, confección), las tareas agrícolas y ganaderas o en las minas. Eran particularmente
numerosas en la industria textil, en la que cumplían las mismas jornadas agotadoras de los varones. A pesar
de ello, sus salarios eran muy inferiores.
EL TRABAJO INFANTIL
A mediados del siglo XIX, más de un tercio de la población inglesa menor de 15 años trabajaba. Los niños
tenían largas jornadas de catorce horas diarias que a veces llegaban a las dieciocho, pero percibían salarios
más bajos que los adultos. Asistían a la escuela tan solo dos o tres años de su vida, lo justo para aprender a
leer, escribir y adquirir mínimos conocimientos. En 1833, la Factory Act o Ley Industrial prohibió el trabajo a
menores de nueve años en Gran Bretaña, pero apenas se cumplió.
LAS BASES IDEOLÓGICAS DEL MOVIMIENTO OBRERO
Ante el deterioro de las condiciones de vida de la clase obrera, aparecieron pensadores que denunciaron esa
situación y propusieron soluciones reformistas o revolucionarias. Así surgieron corrientes ideológicas que
fueron la base del naciente movimiento obrero.
EL SOCIALISMO UTÓPICO
Las primeras teorías socialistas prestaron más atención a los efectos del capitalismo en la clase obrera que a
las causas que originaron la pobreza y la miseria de quienes laboraban en las fábricas. Para remediar esta
situación, los socialistas utópicos plantearon soluciones idealistas –algunas inviables– y acciones inspiradas
en la filantropía. Entre sus principales representantes se encontraban el conde de Saint Simon, Charles
Fourier y Robert Owen, cuyas propuestas tenían en común la preocupación por la igualdad social. En todos
los casos, dichas propuestas se orientaban a que el trabajo se realizara en forma colectiva, lo cual suponía un
nuevo reparto de lo que se obtenía a través de él.
EL SOCIALISMO MARXISTA
El marxismo o socialismo científico fue planteado por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820- 1895).
La estancia de Engels en Mánchester, donde se encargó de la fábrica de su padre, le permitió tomar conciencia
de la situación de los obreros, conocer a Owen y colaborar con Marx. En 1848, Marx y Engels publicaron el
Manifiesto comunista, un resumen de su doctrina social y política. Después, esas ideas se desarrollaron
extensamente en la obra fundamental de Karl Marx, El capital. Entre las ideas marxistas destacan las
siguientes:
• El materialismo histórico, según el cual la historia de la humanidad habría presenciado la transición entre
distintos sistemas económicos: primitivismo, esclavismo, feudalismo y capitalismo. Los marxistas estaban
convencidos de que esta misma evolución histórica conducía al establecimiento de un nuevo sistema
económico: el comunista. Por ello, fomentaron la fundación de partidos políticos que, desde el Estado,
lideraran la transición del capitalismo al comunismo.
• La lucha de clases como el motor de la evolución histórica de las sociedades. En el siglo XIX, esa idea se
concretaba en el enfrentamiento entre la burguesía y los obreros o proletariado. Según Marx, la lucha
concluiría con el triunfo de estos últimos en una revolución, tras lo cual, el proletariado liquidaría al
capitalismo y, luego de un periodo de dictadura, establecería el comunismo.
• La plusvalía, concepto que alude a la diferencia que existe entre el salario del trabajador y el precio completo
del producto. Según el marxismo, el empresario se habría apropiado de esa diferencia, lo que constituía un
tipo de explotación. Así, la plusvalía explica el proceso de acumulación del capital, que para Marx está basado
en la explotación y miseria del obrero.
El marxismo fue la base ideológica de los movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XIX y todo
el siglo XX. Se expandió tras la Revolución rusa de 1917. Ha sido junto al liberalismo democrático y el
nacionalismo– una de las ideologías más influyentes de la historia contemporánea.
EL ANARQUISMO
La otra gran teoría revolucionaria de base obrera fue el anarquismo, que defiende la eliminación del Estado.
Su principal teorizador fue el aristócrata militar ruso Mijaíl Bakunin (1814-1876), quien defendía la rebelión
espontánea contra la sociedad capitalista y el Estado. La doctrina anarcosindicalista pretendía no solo la
acción del proletariado industrial, sino de todos los sectores oprimidos de la sociedad: obreros, soldados,
jóvenes, estudiantes y campesinos, de forma especial estos últimos. Esta revolución social, más radical que
la marxista, tenía como objetivo la destrucción total e inmediata del orden social burgués y del Estado y sus
instrumentos de control (Policía, Ejército, Gobierno, fronteras). Socialistas y anarquistas perseguían alcanzar
la sociedad comunista (sin clases ni Estado), pero diferían en las estrategias. Para los anarquistas se debía
destruir inmediatamente el Estado, mientras los marxistas postulaban la necesidad de que los obreros
conquistaran el Estado y controlaran el poder durante una fase transitoria (dictadura del proletariado). Por eso,
los anarquistas calificaron a los marxistas como autoritarios y centralistas, mientras que se definían a sí
mismos como antiautoritarios y federalistas o comunalistas.
EL SURGIMIENTO DEL MOVIMIENTO OBRERO
Las acciones obreras se iniciaron en el contexto de la prohibición de formar asociaciones. Esto obligó a
muchos trabajadores a combinar formas de protesta violenta, como la revuelta y el motín, con actividades
colectivas más organizadas. Así fue como aparecieron los siguientes movimientos:
• El ludismo. Se desarrolló en Inglaterra entre 1810 y 1830. Los artesanos destruían las maquinarias porque
consideraban que les quitaban puestos de trabajo y reducían el poder de los gremios. Se les llamó ludistas,
pues eran seguidores del obrero Ned Ludd, el primero en destruir unos telares.
• El cartismo. Fue un movimiento que aspiraba a una reforma de la situación de la clase obrera a través de la
vía electoral. El cartismo tomó su nombre de la Carta del pueblo, documento redactado en 1838 y dirigido al
Parlamento británico. En él, los obreros pedían una reforma electoral (sufragio universal, independencia de
los diputados) y un programa democratizador que permitiera mejorar las condiciones de trabajo, pero el
Parlamento rechazó sus peticiones. Hacia mediados de la década de 1840, el cartismo perdió vigor. En el resto
de Europa, el derecho de asociación fue reconocido recién en la segunda mitad del siglo XIX.
Las pocas organizaciones obreras tuvieron carácter clandestino y apenas pudieron mejorar la situación de los
trabajadores, quienes participaron activamente en los movimientos revolucionarios del siglo, en especial en
los de 1848. En la segunda mitad del siglo XIX, los sindicatos de oficio fueron sustituidos por los sindicatos de
industria, que agrupaban a todos los trabajadores de un sector de la economía, al margen de su
especialización. Esto posibilitó la formación de las primeras organizaciones obreras nacionales. Así, en 1868
apareció en Inglaterra la Trade Union Congress (TUC). En los siguientes años, se formaron asociaciones
similares en Alemania, Estados Unidos y Francia. A partir de entonces, los obreros comenzaron a utilizar la
huelga como instrumento de presión para lograr sus demandas. Sin embargo, la resistencia de los
empresarios dificultó sus reivindicaciones. Los Gobiernos, por su parte, veían en los sindicatos una amenaza
al orden social, por lo que emplearon la fuerza para reprimir las huelgas. Esto fue lo que sucedió el 1 de mayo
de 1886, cuando los sindicatos estadounidenses organizaron una gran manifestación para lograr la jornada
laboral de ocho horas. La dura represión dejó varios obreros y policías muertos. Se responsabilizó por la
tragedia a algunos líderes sindicales, quienes fueron ejecutados. Por este motivo, desde 1890, el 1 de mayo se
convirtió en un día cívico para los trabajadores del mundo.
LAS INTERNACIONALES OBRERAS
Los avances del sindicalismo permitieron la formación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en
1864. Sus estatutos, formulados por Karl Marx, contenían las principales tesis del socialismo científico. La AIT
o Primera Internacional apoyó el asociacionismo obrero en Europa, pero las fuertes discrepancias internas
entre marxistas y anarquistas provocaron una gran crisis y la expulsión de estos últimos del Congreso de La
Haya en 1872. El fracaso se profundizó por la represión sufrida por la AIT cuando los Gobiernos le atribuyeron
la responsabilidad de los excesos de la revolución de la Comuna de París en 1871. La Primera Internacional se
disolvió en 1876. En 1889 se fundó en París la Segunda Internacional, pero desapareció tras el estallido de la
Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa.
Título de la actividad: Comentario histórico sobre la sociedad
industrial
Descripción de la actividad:
1. Contextualización: Pide a los estudiantes que comiencen por situar el surgimiento de la
sociedad industrial en su contexto histórico. Deben describir el momento en el tiempo, el lugar
y las circunstancias que rodean la revolución industrial, incluyendo el impacto en la vida
cotidiana, la economía y la sociedad.
2. Análisis: Luego, solicita que analicen la sociedad industrial. Deben examinar las causas y las
consecuencias de la revolución industrial, así como sus implicaciones en la vida de las personas,
el cambio en las estructuras sociales, el surgimiento de nuevas clases y el impacto en el medio
ambiente. También deben considerar las diferentes perspectivas de los actores involucrados,
como los trabajadores, los empresarios y las comunidades afectadas.
3. Argumentación: Los estudiantes deben desarrollar su argumento de manera clara y coherente.
Deben utilizar evidencia histórica, como datos económicos, testimonios de la época, y análisis
de fuentes primarias o secundarias, para respaldar sus afirmaciones sobre las causas y el
impacto de la sociedad industrial.
4. Conclusión: Finalmente, pide a los estudiantes que concluyan su comentario resumiendo sus
puntos principales y destacando la importancia de la sociedad industrial en el contexto histórico
más amplio, incluyendo su impacto a largo plazo en la economía, la sociedad y la vida cotidiana.