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El Cuento Que Nunca Acaba

El cuento que nunca acaba

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El cuento que nunca acaba

E n cierto país reinaba un poderoso monarca que gustaba de oír


extrañas historias; a tal diversión dedicaba la mayor parte de su
tiempo, pero jamás quedaba satisfecho. Los esfuerzos de sus pala-
ciegos1 eran inútiles, pues cuanto más largas y peregrinas historias2
le contaban, más quería oír el rey.
Un día hizo pregonar un bando3, por el cual se hacía conocer
a sus súbditos que haría heredero de su corona y daría la mano de
su hija a quien le contase un cuento que no se acabara nunca; pero
que, asimismo, haría cortar la cabeza a aquél cuyo cuento llegase
a su término.

1
Los palaciegos — придворные
2
Las historias peregrinas — чудесные, странные истории
3
Pregonar el bando — оглашать приказ

3
Ante la promesa de un trono y de una bella princesa por esposa,
surgieron por doquier pretendientes que contaban las más abru-
madoras1 y largas historias. Pero unas duraban una semana, otras
un mes, seis meses las que más, y los pobres narradores alargaban
el hilo de sus cuentos lo que más podían; mas en vano: tarde o tem-
prano todos terminaban y las cabezas de los concurrentes caían, al
fin, bajo el hacha del verdugo.
Se presentó cierto día un hombre solicitando ser llevado ante el
rey para narrarle una historia que no se acabaría jamás. Advirtié-
ronle los cortesanos el peligro que corría y le refirieron cómo mu-
chos otros habían perdido sus cabezas por fracasar en su intento2.
A estas razones contestó el hombre que no tenía miedo y que lo
pusieran cuanto antes en presencia del rey. Era nuestro hombre de
juicioso y comedido hablar, y después de haber reglamentado las
horas para sus comidas y descanso, inició su cuento:
«— ¡Señor: Había una vez un rey tirano y muy avaro que, desean-
do acrecentar sus riquezas3, hizo recoger todo el grano de su reino y
lo hizo depositar en un inmenso granero, alto como una montaña,
y construido para el caso. Durante varios años fueron a parar las
mieses4 del país al granero, hasta que se llenó por entero, y puertas
y ventanas fueron cerradas cuidadosamente por todos los lados.
Por un descuido habían dejado los albañiles un agujerito en el
techo del granero, y no bien lo advirtieron las langostas5, cuando
acudieron en nubes para robarle el grano; mas, como era el orificio
tan pequeño, sólo podían entrar y salir una por una.
Así entró una langosta y salió con un grano. Después entró otra
langosta y salió con otro grano. Después entró otra langosta y salió
con otro grano. Después entró otra langosta y salió con otro grano.
Después entró otra langosta y salió con otro grano. Luego entró otra
langosta y salió con otro grano. Luego entró otra langosta y salió con
otro grano. Después entró otra langosta y salió con otro grano…».

1
Abrumadoras historias — скучные истории
2
Fracasar en el intento — потерпеть неудачу в попытке
3
Acrecentar sus riquezas — увеличить свои богатства
4
Las mieses — зерновые
5
La langosta — саранча

4
Y así prosiguió durante un mes, mañana y tarde hasta la noche,
excepto las horas de sus comidas y de su sueño. El rey, aunque
dotado de gran paciencia1, empezó a cansarse de tanta langosta y
tanto grano, de modo que interrumpió al narrador:
— Perfectamente; ya tenemos bastantes langostas. Suponga-
mos que acabaron por llevarse cuanto grano apetecieron; ¿qué fue
lo que sucedió después?
— Perdone, majestad; me es imposible decir lo que sucedió
después si no he referido antes lo que ocurrió primero —le res-
pondió intencionadamente2 el narrador.
Con admirable paciencia, entonces, lo escuchó el rey durante
seis meses, hasta que un día lo atajó diciéndole:
— Amigo mío, ya estoy hasta la corona de tus langostas. ¿Cuán-
to tiempo calculas que tardaron en acabar su tarea?
— ¡Señor! ¿Cómo decírselo? Al punto que llegamos de nuestro
cuento, las langostas sólo habían vaciado un espacio como el hueco
de mi mano, y fuera del granero agitábanse todavía negras nubes
de ellas; mas tenga Su Majestad paciencia, pues llegaremos por fin
a la última de las langostas.
Animado el rey por estas palabras, siguióle escuchando durante
todo un año; pero el hombre proseguía como antes: grano a grano
y langosta por langosta.
No pudo más el pobre rey y, medio desmayado, exclamó:
— ¡Basta! Toma mi hija, mi reino, mi corona; toma cuanto de-
seas, pero no me hables más de langostas, por lo que más quieras
en este mundo.
Se casó entonces el narrador con la hermosa hija del rey, y
solemnemente fue declarado heredero del trono. Mas nadie ex-
presó el menor deseo de oír la continuación de su famosa historia,
pues sostenía el advenedizo príncipe que era imposible pasar a la
segunda parte de su cuento sin haber terminado antes la primera,
que era, precisamente, la parte de las langostas.

1
Dotado de gran paciencia — обладающий большим терпением
2
Intencionadamente — хитро

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