EL APOYO MUTUO
Kropotkin
INTRODUCCION A LA TERCERA EDICION EN ESPAOL
El apoyo mutuo es la obra ms representativa de la personalidad intelectual de
Kropotkin. En ella se encuentran expresados por igual el hombre de ciencia y el
pensador anarquista; el bilogo y el filsofo social; l historiador y el idelogo. Se trata
de un ensayo enciclopdico, de un gnero cuyos ltimos cultores fueron positivistas y
evolucionistas. Abarca casi todas las ramas del saber humano, desde la zoologa a la
historia social, desde la geografa a la sociologa del arte, puestas al servicio de, una
tesis cientfico-filosfica que constituye, a su vez, una particular interpretacin del
evolucionismo darwiniano.
Puede decirse que dicha tesis llega a ser el fundamento de toda su filosofa social y
poltica y de todas sus doctrinas e interpretaciones de la realidad contempornea Como
gozne entre aquel fundamento y estas doctrinas se encuentra una tica de la
expansin vital.
Para comprender el sentido de la tesis bsica de El apoyo mutuo es necesario partir del
evolucionismo darwiniano al cual se adhiere Kropotkin, considerndolo la ltima
palabra de la ciencia moderna.
Hasta el siglo XIX los naturalistas tenan casi por axioma la idea de la fijeza e
inmovilidad de las especies biolgicas: Tot sunt species quot a principio creavit
infinitum ens. An en el siglo XIX, el ms clebre de los cultores de la historia natural,
el hugonote Cuvier, segua impertrrito en su fijismo. Pero ya en 1809 Lamarck, en su
Filosofazoolgica defenda, con gran escndalo de la Iglesia y de la Academia, la tesis
de que las especies zoolgicas se transforman, en respuesta a una tendencia
inmanente, de su naturaleza y adaptndose al medio circundante. Hay en cada animal
un impulso intrnseco (o "conato") que lo lleva a nuevas adaptaciones y lo provee de
nuevos rganos, que se agregan a su fondo gentico y se transmiten por herencia. A la
idea del impuso intrnseco y la formacin de nuevos rganos exigidos por el medio
ambiente se aade la de la transmisin hereditaria. Tales ideas, a las que Cuvier
opona tres aos ms tarde, en su Discurso sobre las revoluciones del globo, la teora
de las catstrofes geolgicas y las sucesivas creaciones [1], encontr indirecto apoyo
en los trabajos del gelogo ingls, Lyell, quin, en sus Principios de geologa demostr
la falsedad del catastrofismo de Cuvier, probando que las causas de la alteracin de la
superficie del planeta no son diferentes hoy que en las pasadas eras [2].
Lamarck desciende filosficamente de la filosofa de la Ilustracin, pero no ha
desechado del todo la teleologa. Para l hay en la naturaleza de los seres vivos una
tendencia continua a producir organismos cada vez ms complejos [3]. Dicha
tendencia acta en respuesta a exigencias del medio y no slo crea nuevos caracteres
somticos sino que los transmite por herencia. Una voluntad inconsciente y genrica
impulsa, pues, el cambio segn una ley general que seala el trnsito de lo simple a lo
complejo. Est ley servir de base a la filosofa sinttica de Spencer. Pese a la
importancia de la teora de Lamarck en la historia de la ciencia y aun de la filosofa,
ella estaba limitada por innegables deficiencias. Lamarck no aport muchas pruebas a
sus hiptesis; parti de una qumica precientfica; no consider la evolucin sino como
proceso lineal. Darwin, en cambio, s preocup por acumular, sobre todo a travs de
su viaje alrededor del mundo, en el Beagle un gran cmulo de observaciones
zoolgicas y botnicas; se puso al da con la qumica iniciada por Lavoisier (aunque
ignor la gentica fundada por Mendel) y tuvo de la evolucin un concepto ms amplio
y, complejo. Desech toda clase de teleologismo y se bas, en supuestos
estrictamente mecanicistas. Sus notas revelan que tena conciencia de las aplicaciones
materialistas de sus teoras biolgicas. De hecho, no slo recibio la influencia de su
abuelo Erasmus Darwin y la del gelogo Lyell sino tambin las del economista Adam
Smith, del demgrafo Malthus y del filsofo Comte [4]. En 1859 public su Origen de
las especies que logr pronto universal celebridad; doce aos ms tarde sac a la luz
La descendencia del hombre[5]. Darwin acepta de Lamarck la idea de adaptacin al
medio, pero se niega a admitir la de la fuerza inmanente que impulsa la evolucin.
Rechaza, en consecuencia, toda posibilidad de cambios repentinos y slo admite una
serie de cambios graduales y accidentales. Formula, en sustitucin del principio
lamarckiano del impulso inmanente, la ley de la seleccin natural [6]. Partiendo de
Malthus, observa que hay una reproduccin excesiva de los vivientes, que llevara de
por si a que cada especie llenara toda la tierra. Si ello no sucede es porque una gran
parte de los individuos perecen. Ahora bien, la desaparicin de los mismos obedece a
un proceso de seleccin. Dentro de cada especie surgen innmeras diferencias; slo
sobreviven aquellos individuos cuyos caracteres diferenciales los hacen ms aptos para
adaptarse al medio. De tal manera, la evolucin aparece como un proceso mecnico,
que hace superflua toda teleologa y toda idea de una direccin y de una meta. Esta
ley bsica de la seleccin natural y la supervivencia del ms- apto (que algunos
filsofos comporneos, como Popper, consideran mera tautologa) comparte la idea de
la lucha por la vida (struggle for life) [7]. sta se manifiesta principalmente entre los
individuos de una misma especie, donde cada uno lucha por el predominio y por el
acceso a la reproduccin (seleccin sexual).
Herbert Spencer, quien, antes de Darwin, haba esbozado ya el plan de un vasto
sistema de filosofa sinttica, extendi la idea de la evolucin, por una parte, a la
materia inorgnico (Primeros Principios 1862, II Parte,) y, por otra parte, a la sociedad
y la cultura (Principios de Sociologa, 18761896). Para l, la lucha por la vida y la
supervivencia. del ms apto (expresin que usaba desde 1852), representan no
solamente, el mecanismo por el cual la vida se transforma y evoluciona s no tambin.
la nica va de todo progreso humano [8]. Sienta as las bases de lo que se llamar el
darwinismo social, cuyos dos hijos, el feroz capitalismo manchesteriano y el
ignominioso racismo fuero tal vez ms lejos de lo que aquel pacfico burgus poda
imaginar. Th. Huxley, discpulo fiel de Darwin, publica, en febrero de 1888, en, la
revista The Nneteenth Century, un artculo que como su mismo ttulo indica, es todo
un manifiesto del darwinismo social: The Struggle for life. A Programme [9]. Kropotkin
queda conmovido por este trabajo, en el cual ve expuestas las ideas sociales contra las
que siempre haba luchado, fundadas en las teoras cientficas a las que consideraba
como culminacin, del pensamiento biolgico contemporneo. Reacciona contra l y, a
partir de 1890, se propone refutarlo en una serie de artculos, que van apareciendo
tambin en The Nineteenth Century y que ms tarde ampla y complementa, al
reunirlos en un volumen titulado El apoyo mutuo. Un factor de la evolucin.
Un camino para refutar a Huxley y al darwinismo social hubiera sido seguir los pasos
de Russell Wallace, quien pone el cerebro del hombre, al margen de la evolucin. Hay
que tener en cuenta que este. ilustre sabio que formul su teora de la evolucin de las
especies casi al mismo tiempo que Darwin, al hacer un lugar aparte para la vida moral
e intelectual del ser humano, sostena que desde el momento en que ste lleg a
descubrir el fuego, entr en el campo de la cultura y dejo de ser afectado por la
seleccin natural [10]. De este modo Wallace se sustrajo, mucho ms que Darwin o
Spencer, al prejuicio racial [11]. pero Kropotkin, firme en su materialismo, no poda
seguir a Wallace, quien no dudaba en postular la intervencin de Dios para explicar las
caractersticas del cerebro y la superioridad moral e intelectual del hombre.
Por otra parte, como socialista y anarquista, no poda en, modo alguno cohonestar las
conclusiones de Huxley, en las que vea sin duda un cmodo fundamento para la
economa del irrestricto "laissez faire" capitalista, para las teoras racistas de Gobineau
(cuyo Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas haba sido publicados ya en
1855), para el malthusianismo, para las elucubraciones falsamente individualistas de
Stirner y de Nietzsche.
Considera, pues, el manifiesto huxleyano como una interpretacin unilateral y, por
tanto, falsa de la teora darwinista del "struggle for life" y le propone demostrar que,
junto al principio de la lucha (de cuya vigencia no duda), se debe tener en cuenta otro,
ms importante que aqul para explicar la evolucin de los animales y el progreso del
hombre. Este principio es el de la ayuda mutua entre los individuos de una misma
especie (y, a veces, tambin entre las de especies diferentes). El mismo Darwin haba
admitido este principio. En el prlogo a la edicin de 1920 de El apoyo mutuo, escrito
pocos meses antes de su muerte, Kropotkin manifiesta su alegra por el hecho de que
el mismo Spencer reconociera la importancia de "la ayuda mutua y su significado en la
lucha por la existencia'. Ni Darwin ni Spencer le otorgaron nunca, sin embargo, el
rango que le da Krpotkin al ponerla al mismo nivel (cuando no por encima) de la
lucha por la vida como factor de evolucin.
Tras un examen bastante minucioso de la conducta de diferentes especies animales,
desde los escarabajos sepultureros y los cangrejos de las Molucas hasta los insectos
sociales (hormigas, abejas etc.), para lo cual aprovecha las investigaciones de Lubbock
y Fabre; desde el grifo-hlcn del Brasil hasta el frailecico y el aguzanieves desde
cnidos, roedores, angulados y rumiantes hasta elefantes, jabales, morsas y cetceos;
despus de haber descripto particularmente los hbitos de los monos que son, entre
todos los animales 'los ms prximos al hombre por su constitucin y por su
inteligencia', concluye que en todos los niveles de la escala zoolgica existe vida social
y que, a medida que se asciende en dicha escala, las colonias o sociedades animales se
tornan cada vez ms conscientes, dejan de tener un mero alcance fisiolgico y de
fundamentarse en el instinto, para llegar a ser, al fin, racionales. En lugar de sostener,
como Huxley, que la sociedad humana naci de un pacto de no agresin, Kropotkin
considera que ella existi desde siempre y no fue creada por ningn contrato, sino que
fue anterior inclusive a la existencia de los individuos. El hombre, para l, no es lo que
es sino por su sociabilidad, es decir, por la fuerte tendencia al apoyo mutuo y a la
convivencia permanente. Se opone as al contractualismo, tanto en la versin
pesimista de Hobbes (honro homini lupus), que fundamenta el absolutismo
monrquico, cmo en la optimista de Rousseau, sobre la cual se considera basada' la
democracia liberal. Para Kropotkin igual que par Aristteles, la sociedad es tan
connatural al hombre como el lenguaje. Nadie como el hombre merece el apelativo de
"animal social" (dson koinonikn).
Pero a Aristteles se opone al no admitir la equivalencia que ste establece entre
"animal social" y "animal poltico" (dson politikn). Segn Kropotkin, la existencia del
hombre depende siempre de una coexistencia. El hombre existe para la sociedad tanto
como la sociedad para el hombre. Es claro, por eso que su simpata por Nietzsche no
poda se profunda. Considera al nietzscheanismo, tan de moda en su poca como en
la nuestra, "uno de los individualismos espreos". Lo identifica en definitiva con el
individualismo burgus, 'que slo puede existir bajo la condicin de oprimir a las
masas y del lacayismo, del servilismo hacia la tradicin, de la obliteracin de la
individualidad dentro del propio opresor, como en seno de la masa oprimida' [12]. Aun
a Guyau, ese Nietzsche francs cuya moral sin obligacin ni sancin encuentra tan
cercana a la tica anarquista, le reprocha el no haber comprendido que la expansin
vital a la cual aspira es ante todo lucha por la justicia y la Libertad del pueblo. Con
mayor fuerza todava se opone al solipsismo moral y al egotismo trascendental de
Stirner, que considera "simplemente la vuelta disimulada a la actual educacin del
monopolio de unos pocos" y el derecho al desarrollo "para las minoras privilegiadas"
Sin dejar de reconocer, pues, que la idea de la lucha por la vida, tal como la
propusieron Darwin y Wallace, resulta sumamente fecunda,: en cuanto hace posible
abarcar una gran cantidad de hechos bajo un enunciado general, insiste en que
muchos darwinistas han restringido aquella idea a lmites excesivamente estrechos y
tienden a interpretar el mundo de los animales como un sangriento escenario de
luchas ininterrumpidas entre seres siempre hambrientos y vidos de sangre. Gracias a
ellos la literatura moderna se ha llenado con el grito de 'vae victis" (ay de los
vencidos!), grito que consideran como la ltima palabra de la ciencia biolgica.
Elevaron la lucha sin cuartel a la condicin de principio y ley de la biologa y pretenden
que a ella se subordine el ser humano. Mientras tanto, Marx consideraba que el
evolucionismo darwiniano, basado en la lucha por la vida, formaba parte de la
revolucin social [13] y, al mismo tiempo, los economistas manchesterianos lo tenan
como excelente soporte cientfico para su teora de la libre competencia, en la cual la
lucha de todos contra todos (la ley de la selva) representa el nico camino hacia, la
prosperidad. Kropotkin coincide con Marx y Engels en que el darwinismo di un golpe
de gracia a la teleologa. Al intento de aprovechar para los fines de la revolucin social
la idea darwinista de la vida (interpretada como lucha de clases) le asigna relativa
importancia. Por otra parte, como Marx, ataca Malthus, cuyo primer adversario de
talla haba sido Godwin, el precursor de Proudhon y del anarquismo.
Pero la decidida oposicin al malthusianismo, que propicia la muerte masiva de los
pobres por su inadaptacin al medio, y la lucha contra Huxley, que no encuentra otro
factor de evolucin fuera de la perenne lucha sangrienta, no significan que Kropotkin
se adhiera a una visin idlica de la vida animal y humana ni que se libre, como
muchas veces se ha dicho, a un optimismo desenfrenado e ingenuo. Como naturalista
y hombre de ciencia est lejos de los rosados cuadros galantes y festivos del rococ, y
no comparte simple y llanamente la idea del bien salvaje de Rousseau. Pretende
situarse en un punto intermedio entre ste y Huxley. El error de Rousseau consiste en
que perdi de vista por completo la lucha sostenida con picos y garras, y Huxley es
culpable del error de carcter opuesto; pero ni el optimismo de Rousseau ni el
pesimismo de Huxley pueden ser aceptados como una interpretacin desapasionada y
cientfica de las naturaleza.
El ilustre bilogo Ashley Montagu escribe a este respecto: "Es error generalizado creer
que Kropotkin se propuso demostrar que es la ayuda mutua y no la seleccin natural o
la competencia el principal o nico factor que acta en el proceso evolutivo". En un
libro de gentica publicado recientemente por una gran autoridad en la materia,
leemos: "El reconocer la importancia que tiene la cooperacin y la ayuda mutua en la
adaptacin no contradice de ninguna manera la teora de la seleccin natural, segn
interpretaron Kropotkin y otros". Los lectores de El apoyo mutuo pronto percibirn
hasta qu punto es injusto este comentario. Kropotkin no considera que la ayuda
mutua contradice la teora de la seleccin natural. Una y otra vez llama la atencin
sobre el hecho de que existe competencia en la lucha por la vida (expresin que critica
acertadamente con razones sin duda aceptables para la mayor parte de los darwinistas
modernos), una y otra vez destaca la importancia de la teora de la seleccin natural,
que seala como la ms significativa del siglo XIX. Lo que encuentra inaceptable y
contradictorio es el extremismo representado por Huxley en su ensayo "Struggle for
Existence Manifesto", y as lo demuestra al calificarlo de "atroz" en sus Memorias [14].
En efecto, en Memorias de un revolucionario relata: "Cuando Huxley, queriendo luchar
contra el socialismo, public en 1888 en Nineteenth Century, su atroz articulo "La
lucha por la existencia es todo un programa", me decid a presentar en forma
comprensible mis objeciones a su modo de entender la referida lucha, lo mismo entre
los animales que entre los hombres, materiales que estuve acumulando durante seis
aos" [15]. El propsito no tuvo calurosa acogida entre los hombres de ciencia amigos,
ya que la interpretacin de "la lucha por la vida como sinnimo de ay de los
vencidos!", elevado al nivel de un imperativo de la naturaleza, se haba convertido casi
en un dogma. Slo dos personas apoyaron la rebelda de Kropotkin contra el dogma y
la "atroz" interpretacin huxleyana: James Knowles, director de la revista Nineteenth
Century H.W. Bates, conocido autor de Un naturalista en el ro Amazonas. Por lo
dems, la tesis que pretenda defender, contra Huxley, haba sido va propuesta por el
gelogo ruso Kessler, aunque ste a penas haba aducido alguna prueba en favor de la
misma. Eliseo Reclus, con su autoridad de sabio, dar su abierta adhesin a dicha tesis
y defender los mismos puntos de vista que Kropotkin [16].
De la gran masa de datos zoolgicos que ha reunido infiere, pues, que aunque es
cierta la lucha entre especies diferentes y entre grupos de una misma especie, en
trminos generales debe decirse que la pacfica convivencia y el apoyo mutuo reinan
dentro del grupo y de la especie, y, ms an, que aquellas especies en las cuales ms
desarrollada est la solidaridad y la ayuda recproca entre los individuos tiene mayores
posibilidades de supervivencia y evolucin.
El principio del apoyo mutuo no constituye, por tanto, para Kropotkin, un ideal tico ni
tampoco una mera anomala que rompe las rgidas exigencias de la lucha por la vida,
sino un hecho cientficamente comprobado como factor de la evolucin, paralelo y
contrario al otro factor, el famoso "struggle for life". Es claro que el principio podra
interpretarse como pura exigencia moral del espritu humano, como imperativo
categrico o como postulado o fundacional de la sociedad y de la cultura. Pero en ese
caso habra que adoptar una posicin idealista o, por lo menos, renunciar al
materialismo mecanicista y, al naturalismo antiteolgico que Kropotkin ha aceptado. Si
tanto se esfuerza por demostrar que el apoyo mutuo es un factor biolgico, es porque
slo as quedan igualmente satisfechas y armonizadas sus ideas filosficas y sus ideas
socio-polticas en una nica "Weitanschaung", acorde, por lo dems, con el espritu de
la poca.
La concepcin huxleyana de la lucha por la vida, aplicada a la historia y la sociedad
humana, tiene una expresin anticipada en Hobbes, que presenta el estado primitivo
de la humanidad como lucha perpetua de todos contra todos. Esta teora, que muchos
darwinistas como Huxley aceptan complacidos, se funda, segn Kropotkin, en
supuestos que la moderna etnologa desmiente, pues imagina a los hombres primitivos
unidos slo en familias nmadas y temporales. Invoca, a este respecto, lo mismo que
Engels, el testimonio de Morgan y Bachofen. La familia no aparece as tomo forma
primitiva y originaria de convivencia sino como producto ms bien tardo de la
evolucin social. Segn Kropotkin, la antropologa nos inclina a pensar que en sus
orgenes el hombre viva en grandes grupos o rebaos, similares a los que constituyen
hoy muchos mamferos superiores. Siguiendo al propio Darwin, advierte que no fueron
monos solitarios, como el orangutn y el gorila, los que originaron los primeros
homnidos o antropoides, sino, al contrario, monos menos fuertes pero ms sociables,
como l chimpanc. La informacin antropolgica y prehistrica, obtenida al parecer en
el Museo Britnico, es abundante y est muy actualizada para el momento. Con ella
cree Kropotkin demostrar ampliamente su tesis. El hombre prehistrico viva en
sociedad: las cuevas de los valles de Dordogne, por ejemplo, fueron habitadas durante
el paleoltico y en ellas se han encontrado numerosos instrumentos de slice. Durante
el neoltico, segn se infiere de los restos palafticos de Suiza, los hombres vivan y
laboraban en comn y al parecer en paz. Tambin estudia, valindose de relatos de
viajeros y estudios etnogrficos, las tribus primitivas que aun habitan fuera de Europa
(bosquimanos, australianos, esquimales, hotentotes, papes etc.), en todas las cuales
encuentra abundantes pruebas de altruismo y espritu comunitario entre los miembros
del clan y de la tribu. Adelantndose en cierta manera a estudios etnogrficos
posteriores, intenta desmitologizar la antropofagia, el infanticidio y otras prcticas
semejantes (que antroplogos y misioneros de la poca utilizaban sin duda para
justificar la opresin colonial). Pone de relieve, por el contrario, la abnegacin de los
individuos en pro de la comunidad, el dbil o inexistente sentido de la propiedad
privada, la actitud ms pacfica de lo que se suele suponer, la falta de gobierno. En
este, punto, Kropotkin es evidentemente un precursor de la actual antropologa poltica
de Clastres [17]. Aunque considera inaceptable tanto la visin rousseauniana del
hombre primitivo cual modelo de inocencia y de virtud, como la de Huxley y muchos
antroplogos del siglo XIX, que lo consideran una bestia sanguinaria y feroz, cree que
esta segunda visin es ms falsa y anticientfica que la primera. En su lucha por la vida
-dice Kropotkin- el hombre primitivo lleg a identificar su propia existencia con la de la
tribu, y sin tal identificacin jams hubiera negado la humanidad al nivel en que hoy se
halla. Si los pueblos "brbaros" parecen caracterizarse por su incesante actividad
blica, ello se debe, en buena parte, segn nuestro autor, al hecho de que los cronistas
e historiadores, los documentos y los poemas picos, slo consideran dignas de
mencin las hazaas guerreras y pasan casi siempre por alto las proezas del trabajo,
de la convivencia y de la paz.
Gran importancia concede a la comuna aldeana, institucin universal y clula de toda
sociedad futura, que existi en todos los pueblos y sobrevive aun hoy en algunos. En
lugar de ver en ella, como hacen no pocos historiadores, un resultado de la
servidumbre, la entiende como organizacin previa y hasta contraria a la misma. En
ella no slo se garantizaban a cada campesino los frutos de la tierra comn sino
tambin la defensa de la vida y el solidario apoyo en todas las necesidades de la vida.
Enuncia una especie de ley sociolgica al decir que, cuanto ms ntegra se conserva la
obsesin comunal, tanto ms nobles y suaves son las costumbres de los pueblos. De
hecho, las normas morales de los brbaros eran muy elevadas y el derecho penal
relativamente humano frente a la crueldad del derecho romano o bizantino.
Las aldeas fortificadas, se convirtieron desde comienzos del Medioevo en ciudades, que
llegaron a ser polticamente anlogas a las de la antigua Grecia. Sus habitantes, con
unanimidad que hoy parece casi inexplicable, sacudieron por doquier el yugo de los
seores y se rebelaron contra el dominio feudal. De tal modo, la ciudad libre medieval,
surgida de la comuna brbara (y no del municipio romano, como sostiene Savigny),
llega a ser, para Kropotkin, la expresin tal vez ms perfecta de una sociedad humana,
basada en el libre acuerdo y en el apoyo mutuo. Kropotkin sostiene, a partir de aqu,
una interpretacin de la Edad Meda que contrasta con la historiografa de la Ilustracin
y tambin, en gran parte, con la historiografa liberal, y Marxista. Inclusive algunos
escritores anarquistas, como Max Nettlau, la consideran excesivamente laudatoria e
idealizada [18]. Sin embargo, dicha interpretacin supone en el Medioevo un claro
dualismo por una parte, el lado oscuro, representado por la estructura vertical del
feudalismo (cuyo vrtice ocupan el emperador y el papa); por otra, el lado claro y
luminoso, encarnado en la estructura horizontal de las ligas de ciudades libres
(prcticamente ajenas a toda autoridad poltica). Grave error de perspectiva sera,
pues, equiparar est reivindicacin de la edad Media, no digamos ya con la que
intentaron ultramontonos como De Maistre o Donoso Corts sino inclusive con la que
propusieron Augusto Comte y algunos otros positivistas [19].
Para Kropotkin, la ciudad libre medieval es como una preciosa tela, cuya urdimbre est
constituida por los hilos de gremios y guiadas. El mundo libre del Medioevo es, a su
vez, una tela ms vasta (que cubre toda Europa, desde Escocia a Sicilia y desde
Portugal a Noruega), formada por ciudades libremente federadas y unidas entre s por
pactos de solidaridad anlogos a los que unen a los individuos en gremios y guiadas en
la ciudad. No le hasta, sin embargo, explicar as la estructura del medioevo libertario.
Juzga indispensable explicar tambin su gnesis. Y, al hacerlo, subraya con fuerza
esencial la lucha contra el feudalismo, de tal modo que, si tal lucha basta para dar
razn del nacimiento de gremios, guiadas, ciudades libres y ligas de ciudades, la
culminacin de la misma explica su apogeo, y la decadencia posterior su derrota y
absorcin por el nuevo Estado absolutista de la poca moderna. Las guiadas satisfacan
las necesidades sociales mediante la cooperacin, sin dejar de respetar por eso las
libertades individuales. Los gremios organizaban el trabajo tambin sobre la base de la
cooperacin y con la finalidad de satisfacer las necesidades materiales, sin
preocuparse, fundamentalmente par el lucro. Las ciudades, liberadas del yugo feudal
estaban regidas en la mayora de los casos por una asamblea popular. Gremios y
guildas tenan, a su vez, una constitucin ms igualitaria de lo que se suele suponer. la
diferencia entre maestro y aprendiz menos en un comienzo una diferencia de edad
ms que de poder o riqueza, y no exista el rgimen del salariado. Slo en la baja Edad
Media, cuando las ciudades libres, comenzaron a decaer por influencia de una
monarqua en proceso, de unificacin y de absolutizacin del poder, el cargo de
maestro de un gremio empez, a ser hereditario y el trabajo de los artesanos comenz
a ser alquilado a patronos particulares Aun entonces, el salario que perciban era muy
superior al de los obreros industriales del. siglo XIX, se realizaba en mejores
condiciones y en jornadas ms cortas (que, en Inglaterra no sumaban ms de 48 horas
por semana) [20]. Con esta sociedad de trabajadores libres solidarios se asociaba
necesariamente, segn Kropotkin, el arte grandi