Capítulo 1
En un mundo de fantasía, en un día cualquiera, en un lugar cualquiera Alejandro era el
príncipe de un Pequeño reino en mundo dividido por diversas facciones —monstruos,
humanos y dioses—, Alejandro, un joven alto, delgado, de pelo rubio y ojos dorados,
no era muy fuerte, pero sí muy rápido y ágil. Sus padres eran los tiranos de un reino
moribundo, pues, para mantener su estatus y poder, gastaban la mayor parte del oro
que reunía el reino. A Alejandro le disgustaban estas acciones. Sus padres vivían a
través de él lo que ellos no pudieron, algo que Alejandro odiaba profundamente. Le
exigían demasiado, y, cansado, desde pequeño le exigían demasiado nada les
complacían no importa por lo más que se esforzará nada los hacía felices y cuando
inicio su adolescencia ya se había rendido de intentar que estuvieran orgullosos de el.
Ellos deseaban que siguiera su ejemplo como políticos algo que aborrecía Alejandro
ser político y rey de un reino ya destruido por sus propios padres y a la vez seguir el
ejemplo de ellos era lo peor que podía imaginar.
Alejandro mantenía en constantes enfrentamientos con sus padres la personalidad
de Alejandro mantenía chocando con la de sus padres ellos tenían una personalidad
egoísta solo les importaba ellos nada mas no les importaba los métodos a recurrir
para seguir en un estatus privilegiado en cambio él era de una personalidad confiada,
rebelde, amable y un poco orgulloso.
En uno de sus enfrentamientos con ellos, Alejandro se cansó mejor evadió su
enfrentamiento típico mejor se fue a dormir Alejandro últimamente había empezado a
soñar con un lugar y un dios antiguo llamado Mercurio, pero este ultimo sueño soñó
directamente con la ubicación y aspecto de unas botas y unos guantes cuando
despertó al día siguiente los padres no estaban para nada felices por evadir su
problema ellos ya estaban planeando su ceremonia de coronación por que en una
semana Alejandro cumplía la mayoría de edad pero Alejandro lo primero que hizo es
decirles que el nunca aceptaría ese reino a menos que ellos lo arreglaran algo casi
imposible y lo segundo fue decirles buenos días e irse a la biblioteca mas cercana a
investigar sobre mercurio ese ultimo sueño de verdad le había dado curiosidad al
llegar se informo muy brevemente sobre algunos dioses y una leyenda sobre unas
“herramienta divinas” después de haber saciado un poco su curiosidad iría a su hogar
pero se encontró con algo desagradable sus padres habían preparado una ceremonia
aún que el les había dicho y afirmado que nunca lo haría y hay inicio el mayor
enfrentamiento con sus padres cansado de todo salió a correr hacia el bosque para
despejar su mente por que correr era su pasión y le ayudaría a des estresarse.
Cuando se dio cuenta, se había perdido. Mientras intentaba regresar al reino, se
encontró con una vieja estatua en honor al dios Mercurio le sorprendió mucho y no
sabia que estaba pasando esa estatua era igual a la de sus sueños y vio un mensaje
que estaba traducido de un idioma que nunca había visto era una leyenda, lo que
decía aquella leyenda, Mercurio era un velocista capaz de superar la velocidad de un
rayo. Fascinado, Alejandro leyó toda la leyenda. Después de eso, se dio la vuelta para
seguir buscando el camino hacia el reino, pero escuchó un rayo, algo extraño, ya que
no había tormenta. Cuando volteó para ver qué había ocurrido, la estatua había
desaparecido, asustado salió corriendo y cuando ya se había acabado su resistencia
se había dado cuenta que estaba aún más perdido mientras trataba de encontrar el
camino hacia el reino, escuchó a unos jóvenes hablando sobre unas botas y guantes.
Decidió investigar y preguntarles sobre ellos y pedir ayuda, y se encontró con dos
jóvenes: uno alto y en buen estado físico, y el otro más pequeño y delgado. Ambos lo
miraron de pies a cabeza y curiosos le preguntaron.
—“¿Oye tú que te paso pareces que viste a la muerte?”— preguntaron los
jóvenes.
Cuando por fin había recuperado el aliento les respondió.
—“Me acaba pasar algo muy extraño, estaba observando una estatua y
cuando me fui de ese lugar cayo un rayo y cuando me voltee había
desaparecido me asusté y salí corriendo”— explico Alejandro.
Incrédulos le brindaron ayuda.
—“gracias por la ayuda, ¿Estaban hablando sobre unas botas no? Y por cierto
se me olvido presentarme soy Alejandro”— respondió y pregunto Alejandro.
—“De nada. Yo soy Alexander, pero me puedes llamar Alex, y él es Juan, un
pequeño genio”— respondió el joven alto.
—“¿Puedes dejarme de decir pequeño o enano?— pregunto Juan.
—“JAJAJAJA no”— respondió Alexander.
—“¿Bueno preguntaste por las botas no?”— pregunto Juan.
—“Si”— respondió Alejandro.
—“Bueno es que estábamos hablando de una leyenda de unas herramientas
divinas son armas o artefactos de muchísimo poder esas botas son unas de
ellas las hemos estado buscado algunas solo hemos encontraron-”— explico
juan siendo cortado por Alexander.
—“Ninguna desafortunadamente”— cortando y añadiendo Alejandro a lo que
estaba explicando juan.
—“Ah...”— suspiró Alejandro.
—“oye podemos hablar en privado un momento”— pregunto Alexander.
—“okey supongo”— respondió juan.
Alexander le explico a juan que no le debería contar a nadie por ahora que han
encontrado dos apenas y que sabían cómo ocultarlas.
—“¿Y ustedes qué hacían por aquí?”— preguntó Alejandro.
—“Estamos buscando herramientas divinas y sus portadores”— explicó Juan.
—“¿Y cómo las encuentran?”— preguntó Alejandro.
—“es muy complicado la verdad es de mucha investigación apenas y sabemos
si de verdad existen”— respondió Alex.
—“Es que hay muy poca información sobre las herramientas. Solo sabemos
de algunas, y eso incluye solo los nombres y un poco de su función"— explicó
Juan.
—“Bueno, ¿Cómo se conocieron?”— preguntó Alejandro.
—“desde pequeños hemos sido amigos un día encontré a unos patanes
pegándole a juan y sentí la necesidad de defender y desde ahí hemos sido
amigos él se convirtió en mi pequeño amigo”— explicó Alex.
— “pues tengo un poco información de ellas quieren un poco de ayuda”—
ofreció Alejandro.
—“Nos puedes contar lo que sabes”— respondió Juan
Alejandro les explico sobre los sueños que había tenido, sobre lo que leyó en la
biblioteca y sobre la estatua que había encontrado hace rato.
—"¿Nos quieres acompañar a buscar las demás? "— pregunto Juan.
—“Si la verdad no tengo nada que hacer”— respondió Alejandro.
—“¿sabes dónde está la biblioteca más cercana?”— preguntó Juan.
—"Hay una en un reino cercano ¿Tienen un mapa?"— respondió y pregunto
Alejandro.
—"sí, si tenemos"— dijeron ambos.
—“Bueno vamos a buscar las botas y una biblioteca”— respondió Alejandro.
—“Bueno vamos”— dijeron ambos.
—"Mientras vamos hacia el reino, ¿me cuentan sobre esa leyenda y esas
herramientas?"— preguntó Alejandro.
—"¡Okey!"— respondieron Juan y Alex.
Mientras los tres jóvenes viajaban hacia otro reino que no era el de Alejandro —quien
pensó que ya estaba harto de esa crianza tan horrible y, sabiendo que ya caso es
mayor de edad, prefirió seguir este nuevo propósito—, ahora nuestros tres
campeones tenían un propósito encontrar al caballero del Mercurio así llamaron al
portador y elegido de las botas de Mercurios Juan y Alexander ya sabían que Alejandro
era el campeón “Caballero del Mercurio” ya que tenía los mismos sueños que ellos
cuando encontraron sus dos herramientas divinas.
Aquí inicia una aventura en busca de los 11 campeones
Fin.