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División Interamericana - Semana de la Salud 2024

Sermón del sábado 21 de septiembre de 2024

Para que tengan vida en abundancia


___________________________________________________________________
Texto clave: Juan [Link] "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en
abundancia”.

En el verano de 2023, una apreciada hermana adventista, médico de profesión, sufrió


una horrible caída que, aunque no le fracturó las vértebras, le causó daño nervioso por el
aplastamiento de la caída.
Tras este incidente, nuestra hermana vivió en un estado constante de dolor y parálisis
de toda la mitad inferior de su cuerpo, hasta el punto de verse obligada a permanecer en cama
durante varias semanas. Según las evaluaciones de los especialistas, corría el riesgo de sufrir
una parálisis parcial de los miembros inferiores y un síndrome de dolor crónico si no era
operada lo antes posible.
Prácticamente ella solo podía desplazarse en silla de ruedas, pasando la mayor parte del
tiempo confinada en la cama debido al dolor y la discapacidad. Vivía los días atormentada por
un dolor insoportable que la medicación era incapaz de aliviar.
Mi familia y la de nuestra apreciada hermana han sido amigas desde hace más de dos
décadas. Les hemos visitado tan a menudo como podemos, ya que vivimos a más de cuatro
horas de distancia. Mi esposa y yo estuvimos orando para que nuestra hermana fuese operada
con éxito. Pero debido a otra enfermedad crónica de nuestra hermana no era tan sencillo. En
caso extremo, una cirugía mayor podría significar su muerte. Ya había experimentado una
aterradora experiencia durante la epidemia de COVID-19 y quería evitar a toda costa que se
repitiera.
Durante una de nuestras visitas, encontramos a nuestra hermana con un dolor agudo,
paroxístico y paralizante. Además de su dolor físico, lo que más nos preocupaba era el
sufrimiento emocional y espiritual infligido a esta familia de cristianos fervientes, serviciales,
hospitalarios y activos en su iglesia. El esposo de nuestra hermana se sentía devastado por la
situación. Ella es una mujer muy activa. Una creyente muy ferviente, directora de salud de su
iglesia, firme defensora de su comunidad y tan generosa que incluso sus pacientes la reconocen
como un hombro en el que se han apoyado a menudo en el pasado. Parecía que nuestras
oraciones no eran escuchadas por Dios. En la sala donde los cinco orábamos aquel día, la
ansiedad era palpable, nuestra fe estaba siendo puesta a prueba y parecía que el gélido aliento
de la desesperación enfriaba eficazmente nuestro ardor.

Fue entonces cuando sugerimos una estancia de diez días en el Centro Adventista de
Medicina de Estilo de Vida de Chiapas (México). Nuestra hermana como una profesional de la

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salud adventista entendía de que se trataba esto. Aceptó inmediatamente. Ella, como yo, no
esperaba un milagro en su estancia. Sólo esperábamos que le diera un poco de descanso, de
alivio. Para mí era un procedimiento preliminar para preparar mejor su cuerpo para hacer
frente a una posible cirugía. Unas semanas después nuestra hermana ingresó en el centro F.
Verduzco de Chiapas en silla de ruedas. Diez días más tarde, salió de pie, saltando y glorificando
a Dios. A dos meses de haber salido, estaba coordinando una brigada médica en uno de
nuestros Campos Locales de la División Interamericana con un equipo de más de 20 voluntarios.

La historia de nuestra hermana revela al menos tres verdades sobre la salud conforme a
Dios que generalmente ignoramos o subestimamos.

● En primer lugar, una vida abundante es lo que Dios nos ofrece;


● En segundo lugar, las soluciones que Dios ya ha puesto a nuestra disposición a
menudo nos pasan desapercibidas;
● Y, por último, el cuidado de los enfermos es un ministerio más importante de lo
que pensamos.

Dios nos ofrece vida abundante

Juan 10.10: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
Este versículo refleja perfectamente la vivencia de nuestra hermana. Su experiencia no fue sólo
de dolor y parálisis, además de su dolor físico, también sufría emocional, espiritual y
socialmente.
De hecho, todo sucede como en la historia de la mujer que llevaba 12 años con flujo de
sangre de Marcos 5:25-34. En este pasaje, la mujer acudió a Jesús en busca de curación física.
Marcos explica en los versículos 28-29 que ella obtuvo esta curación sin siquiera dirigirse
directamente a Jesús. Pero el evangelista nos dice que Jesús quería darle mucho más de lo que
ella había venido a buscar. El versículo 34 nos dice lo siguiente:

● Recibió curación espiritual: "Hija, tu fe te ha salvado”.


● Encontró curación mental y emocional: "Vete en paz y queda sana de tu
enfermedad".

Por último, Jesús comparte con ella una curación que no esperaba en absoluto, pero sin
la cual su restablecimiento seguiría siendo imperfecto. Al hacer pública la curación de esta
mujer (¿quién me ha tocado?), Jesús hace saber a todo el mundo que ya no es una persona
impura. Al hacerlo, le devuelve la salud social y relacional.

Así que la mujer recibió algo más que la curación física que había venido a buscar.
Recibió una salud total: física, mental, espiritual, una salud social que tanto necesitaba. Esta
mujer había sido marginada de la sociedad durante más de una década. Nunca imaginó ni por
un momento que Jesús también podría proporcionarle este tipo de "bien". Ya no era más una
intocable.

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Al igual que la mujer de Marcos 5, nuestra hermana tuvo con Jesús una experiencia de
restauración total de la salud, es decir, la curación en todas las dimensiones de su ser: física,
mental, espiritual y social. Fue aliviada de su dolor físico, también experimentó descanso para
su alma, sus ansiedades se disiparon y con su familia comenzó a vivir de nuevo una vida
productiva y plena, su iglesia e incluso hermanas y hermanos que vivían lejos de su casa
comenzaron a beneficiarse de nuevo de su ministerio para gloria de Dios.

Subestimamos las soluciones que Dios tiene para nosotros.

La historia de nuestra hermana nos enseña que a menudo subestimamos las


bendiciones que Dios ya ha puesto a nuestra disposición. Le tomó varios días decidir a nuestra
hermana una estancia para restablecer su salud en nuestro Centro de Chiapas.

En Malaquías 3:10, Dios hace una promesa sorprendente. Nos pide que le pongamos a
prueba. Nuestra fidelidad contra sus bendiciones. En este versículo, Dios nos dice: "... y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos,
y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde". En la versión francesa Louis
Segond (LSG) de la Biblia, la palabra para puerta es "écluse (esclusa), la palabra utilizada para
indicar una enorme puerta por la que pueden pasar grandes cantidades de agua. Normalmente,
esta palabra se utiliza para designar las grandes presas hidroeléctricas o las enormes
construcciones necesarias para llenar y vaciar los embalses de los canales fluviales que tienen
que dejar pasar barcos y otras compuertas de contenedores. Dios que abre las compuertas del
cielo es la expresión utilizada en el Génesis para describir el diluvio de Noé. Como ven, estamos
hablando de enormes cantidades de bendiciones que Dios nos promete en Malaquías.

La promesa de vida abundante es una promesa recurrente en la Biblia. Nos permite


pensar que siempre que experimentemos una situación vital agobiante, sufriente, asfixiante,
deprimente o desesperanzadora, podemos estar seguros de que esto no forma parte del plan
final de Dios para nosotros. En el libro El Camino a Cristo pág.122, Elena de White dice: "Todo el
cielo está interesado en la felicidad del hombre. Nuestro Padre celestial no cierra las avenidas
del gozo a ninguna de sus criaturas”. Por supuesto, la vida, especialmente la vida cristiana, está
salpicada de penas, sufrimientos y desgracias. La Biblia nos dice en Salmo 34:19 "Muchas son
las aflicciones del justo”. Pero podemos estar seguros de que nuestros sufrimientos no son
nuestro destino. No forman parte de los planes y la provisión de Dios para nosotros, Jeremías
29:11 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos
de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

El ministerio de apoyo

En la experiencia de nuestra apreciada hermana, se darán cuenta de que ni yo ni mi


esposa insistimos en un tratamiento médico o quirúrgico. No insistimos en que fuera
hospitalizada. No es que estas intervenciones no fueran necesarias o justificadas, pero no
estaban indicadas en ese momento. Todo lo que podíamos hacer por ella era acompañarla

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mediante la oración, el apoyo moral, las demostraciones de nuestro amor, con acciones, con
nuestra actitud, con nuestros consejos por supuesto, pero sobre todo con nuestra presencia. El
ministerio del acompañamiento es simplemente un ministerio de presencia reconfortante y
compasiva. Este ministerio es amplio y sin embargo el más invisible en nuestra iglesia, el menos
estimado, pero sin duda uno de los más impactantes.

En las últimas décadas, esta nueva dimensión de la ciencia médica se ha consolidado


como el camino real para invertir en salud en lugar de gastar en enfermedad, a diferencia de la
mayoría de las sociedades del mundo, que siguen privadas de las revelaciones hechas por Dios
a su pueblo.

Esta nueva medicina se basa en las leyes de la Salud expuestas por Ellen White en el
libro Ministerio de Curación pág. 89.1 "El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el
ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los
verdaderos remedios”. Estas revelaciones de E. G. White fueron puestas en práctica por los
adventistas a partir del siglo XIX.

Con semejante trayectoria, ¿quién mejor que nosotros, los cristianos adventistas del séptimo
día, para ejercer un ministerio de acompañamiento y asistencia a quienes viven cerca de
nosotros y lo necesitan? Elena de White nos lo repite en el libro el Ministerio de Curación pág.
89.1 "Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios y saber
aplicarlos. Es de suma importancia darse cuenta exacta de los principios implicados en el
tratamiento de los enfermos, y recibir una instrucción práctica que le habilite a uno para hacer
uso correcto de estos conocimientos”. En el modelo DREAM que hemos visto durante esta
semana de la salud, la "A" de DREAM se refiere a este ministerio de cuidados. No
subestimemos este ministerio. Los secretos de la salud que se nos han revelado son para que
podamos ejercer un ministerio en beneficio de todos.

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