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Análisis de Fallos Judiciales Clave en Argentina

FALLOS RESUMEN DERECHO ADMINISTRATIVO

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Análisis de Fallos Judiciales Clave en Argentina

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RESUMEN FALLOS ESENCIALES

1) FALLO FERNANDEZ ARIAS c/ POGGIO - CSJN, 19/09/1960, “Fernández Arias”,

TEMA A TRATAR: DIVISION DE PODERES. FUNCION JUDICIAL. JUEZ NATURAL. FUNCION JURISDICCIONAL DE LA
ADMINISTRACION PUBLICA
Hechos:

 Conflicto entre Fernández Arias y Poggio en el cual la Cámara Administrativa Regional de Trenque Lauquen
Condeno a Poggio a entregar el predio en cuestión;
 Contra dicho pronunciamiento, el condenado dedujo recurso extraordinario,
 Recurso denegado motivó una QUEJA ante la Corte Suprema, donde impugnó la constitucionalidad de las leyes
que crearon órganos administrativos dotados de facultades jurisdiccionales (por ser contrario al Artículo 95 de la
Constitución Nacional (Actual Art 109), (por el cual se impide al Poder Ejecutivo el ejercicio de funciones
judiciales)
o Las leyes cuestionadas extraen de la esfera judicial ciertos conflictos para que
sean resueltos exclusivamente por tribunales administrativos.
 Se revoca la sentencia apelada y la corte declara la inconstitucionalidad de las normas impugnadas.
 Dejando sentando que, resulta compatible con la Constitución Nacional la creación de
órganos administrativos con facultades jurisdiccionales.
o Las decisiones de los órganos en discusión deben quedar sujetas a revisión judicial,

DISIDENCIA DE FUNDAMENTOS. DRES. BOFFI, BOGGERO, ABERASTURI.


Coinciden con el fallo de la mayoría, pero disienten con los argumentos, son más restrictivos en cuanto a la
procedencia de conceder funciones jurisdiccionales a órganos administrativos.
El Art. 95 de la Constitución Nacional prohíbe al Poder Ejecutivo el ejercicio de funciones judiciales, contrariando
este precepto constitucional las leyes en examen confieren facultades jurisdiccionales a órganos creados en el
ámbito de la Administración.

SE RESUELVE:
Es aceptado el ejercicio de funciones jurisdiccionales por órganos administrativos.

El Poder Judicial debe conservar la atribución de revisar las decisiones que dicten los tribunales administrativos.

El recurso extraordinario federal no satisface el requisito de revisión judicial.

FALLO LITORAL GAS


TEMAS: FACULTADE DE LOS ENTES DE REGULALIZACION. ENARGAS

Hechos:
 el Ente Nacional Regulador del Gas autorizó a la Cooperativa Setúbal Ltda. a ejercer provisoriamente la
subdistribución del gas en el sector I de la llamada etapa III-Setúbal.
 La empresa Litoral Gas S.A. -licenciataria habilitada por el decreto 2455/92 para la distribución del gas en la
zona-, dedujo el recurso contemplado en el art. 66, párrafo 2°, de la ley 24.076 contra esa resolución del ente.
 La Cámara de Apelaciones En lo contenciosos Administrativo Federal confirma la resolución de ENARGAS
 Contra esa sentencia, la LITORAL GAS interpuso el RECURSO EXTRAORDINARIO, que fue concedido.

Los agravios de litoral gas pueden resumirse así:


I. Se había violado su derecho a la exclusividad en la distribución del gas,
II. La confirmación de la resolución del ENARGAS significaba arrasar con las normas jurídicas que sustentaban la
credibilidad de la política de las privatizaciones, al prescindir de los derechos adquiridos conforme al contrato
que se celebró con la licenciataria, todo lo cual configuraba una situación de gravedad institucional que
justificaba la intervención de la Corte.

En tal sentido la Corte sostuvo (RECHAZA EL RECURSO INTERPUESTO POR LITTORAL GAS):

El ente queda facultado para disponer que la ejecución y/u operación de la obra sea efectuada por el prestador o por
el tercero interesado, atendiendo al criterio de mayor conveniencia para el usuario final. Como se advierte, el
acuerdo debe versar no sólo sobre el quantum del precio, sino sobre -en lo que interesa- el desplazamiento del
tercero de la operación de la obra, decisión que, en última instancia, de no existir acuerdo, la ley deja librada a la
decisión del ENARGAS, que recibe -como único criterio del legislador- su misión de tender a la mayor conveniencia
del usuario.

En fin, la Corte resolvió que las facultades del ENARGAS en materia de resolución de controversias deben estar
LIMITADAS a las controversias entre los sujetos regulados por la Ley N° 24.076 “con motivo de los servicios de
captación, tratamiento, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización del gas”. Es decir, ADOPTÓ EL
CRITERIO DE LA ESPECIALIDAD para delimitar las facultades de resolver controversias por parte del ENARGAS
excluyendo de su conocimiento aquellas que exceden la materia específica regulada.

"ÁNGEL ESTRADA". LA CORTE SUPREMA Y EL FUNDAMENTO DE LA POTESTAD JURISDICCIONAL. FACULTADES DEL


LEGISLADOR Y DE LOS JUSTICIABLES – 5/4/2005 - CSJN

"Ángel Estrada y Cía. S.A. v. Secretaría de Energía y Puertos".

Se resolvió dos cuestiones principales:


I. Estableció que las multas derivadas de la potestad sancionatoria atribuida a la Administración para el control
de la prestación de un servicio público NO sustituyen, limitan ni excluyen la responsabilidad del prestador ante
eventuales daños y perjuicios derivados de una indebida prestación del servicio a los usuarios
II. La determinación y condena al pago de los daños y perjuicios por aplicación del derecho civil se encuentra fuera
de la jurisdicción especial que el legislador atribuyó o podría legítimamente atribuir a los entes reguladores.

LOS FUNDAMENTOS DE VOTO DE LA MAYORÍA QUE SERÁN OBJETO DE ANÁLISIS


remisión a la doctrina sentada por nuestra Corte en "Fernández Arias" y "Litoral Gas" , para arribar a la conclusión
que se ha reseñado más arriba como objeto de análisis en el presente en el voto de la mayoría se afirma:

I. Los organismos de la Administración dotados de jurisdicción para RESOLVER CONFLICTOS entre particulares
hayan sido creados por ley, su independencia e imparcialidad estén aseguradas, el objetivo económico y
político tenido en cuenta por el legislador para crearlos haya sido razonable y, además, sus decisiones estén
sujetas a control judicial amplio y suficiente" (consid. 12).
II. NO cualquier controversia puede ser válidamente deferida al conocimiento de órganos administrativos con
la mera condición de que sus decisiones queden sujetas a un ulterior control judicial suficiente. Los motivos
tenidos en cuenta por el legislador para sustraer la materia de que se trate de la jurisdicción de los jueces
ordinarios deben estar razonablemente justificados pues, de lo contrario, la jurisdicción administrativa así
creada carecería de sustento constitucional, e importaría un avance indebido sobre las atribuciones
exclusivas del Poder Judicial. (Consi 14)
III. El poder para dirimir el reclamo de daños y perjuicios planteado por el usuario con sustento en el derecho
común, resulta extraño a las atribuciones conferidas al ente regulador. (NO agota el reclamo por vía civil por
parte de los usuarios) (consid. 15).
LA JURISDICCIÓN ADMINISTRATIVA, LOS PRECEDENTES Y UN NUEVO CRITERIO

El fallo "Ángel Estrada" convoca expresamente la garantía contenida en el art 109 CN., en cuanto dispone que en
ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer las fenecidas,

Por cierto, la Corte Suprema consignó en "Fernández Arias" que la creación legislativa de órganos, procedimientos y
jurisdicciones especiales de índole administrativa, destinados a hacer más efectiva y expedita la custodia de los
intereses públicos, no supone la posibilidad de un otorgamiento incondicional de atribuciones jurisdiccionales, sino
que se encuentra sometida a limitaciones de jerarquía constitucional, entre las que figura el control judicial
suficiente (consids. 9, 10, 12, 13, 14 y 19).

FALLO LA BUENOS AIRES SEGUROS. CSJN.

TEMAS: ENTES DE CONTROL. DESCENTRALIZACION DE LA ADMINISTRACION

HECHOS: La Buenos Aires Cía. Argentina de Seguros, S. A. inició demanda de amparo c. Petroquímica Bahía Blanca,
S. A. I. y C. con objeto de que se ordene otorgar vista de las actuaciones producidas por la demandada, en la
licitación convocada para contratar diversos seguros; haciendo constar que había presentado oportunamente una
cotización y, sin mediar comunicación oficial al efecto, tomó conocimiento de que el contrato habría sido
adjudicado a otra aseguradora. Agrega que para hacer valer los derechos que le pudieran corresponder y evaluar la
legitimidad de la decisión solicitó a Petroquímica Bahía Blanca el acceso a las actuaciones, siendo rechazada la
petición en razón de la confidencial del trámite y lo dispuesto en el art. 59 del Cód. de Comercio.

Petroquímica Bahía Blanca (empresa de capital MIXTO) sostiene:


 que sus actuaciones internas NO constituyen expedientes administrativos, sino que tiene el carácter de
PAPELES PRIVADOS, tutelados en su inviolabilidad por el art. 18 de la Constitución Nacional.
 La naturaleza jurídica privada de la empresa, (gastadora de actos jurídicos privados, dirigida por el personal
que NO reviste el carácter de funcionario público y constituida por fondos, aun los aportados por el socio
estatal, que tampoco son públicos).
 Se rige por la LEY DE SOCIEDADES COMERCIALES (19550).

Se resuelve:
I. PRIMERA INSTNACIA: RECHAZA LA ACCION
II. SEGUNDA INSTNACIA: CONFIRMA EL RECHAZO
III. RECURSO EXTRAORDINARIO: DENEGADO
IV. PRESENTA QUEJA: SE ADMITE

PRINCIPALES ASPECTOS DEL FALLO (Que dijo la Corte)

1- El carácter estatal de una empresa, aun parcial, tiene como consecuencia la publicidad de sus actos para
permitir el control de la comunidad
2- La administración descentralizada NO excluye la inclusión de empresas de propiedad estatal.
3- LNPA incluye dentro de su ámbito aplicación a la administración pública centralizada como descentralizada.
4- La negativa a otorgar vista de actuaciones por parte de una sociedad anónima con participación estatal,
constituye un acto ilegítimo.
5- El concepto de descentralización, propio de las técnicas de organización administrativa, involucra básicamente a
todos los entes menores dotados de personalidad jurídica propia y distinta de los centros polares de esa
organización( no cabe excluir a las sociedades anónimas con participación estatal).
TARIFAS - AMPARO COLECTIVO – FALLO CEPIS

Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad y otros c/


Ministerio de Energía y Minería s/ amparo colectivo
Fecha: 18 de agosto de 2016

Antecedentes:
 El Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) promovió una acción de amparo
colectivo (artículo 43 de la Constitución Nacional y ley 16.986) contra el Ministerio de Energía y Minería de la
Nación (MINEM) con el objeto de que se garantice el derecho constitucional a la participación de los usuarios,
previsto en el artículo 42 de la Constitución Nacional, y de que, en forma cautelar, se suspenda la aplicación del
nuevo “cuadro tarifario” previsto por la resolución MINEM 28/2016, hasta tanto se diera efectiva participación
a la ciudadanía.
 Posteriormente, Consumidores Argentinos Asociación para la Defensa, Educación e Información de los
Consumidores se presentó como litisconsorte de la parte actora, cuestionando no solo la citada resolución sino
también la resolución MINEM 31/2016, entidad que fue tenida por parte. También acudieron varias cámaras de
comercio e industria, concejales, diputados, senadores e intendentes, cuyas comparecencias se tuvieron
presentes.
 La clase afectada estaría conformada por “todo aquel usuario del servicio de gas, quien no contó con la
posibilidad de que sus intereses sean representados con carácter previo al aumento tarifario”.
 El juez de primera instancia rechazó la acción interpuesta tendiente a obtener la suspensión de las resoluciones
cuestionadas.
 Contra lo resuelto, CEPIS y Consumidores Argentinos dedujeron recursos de apelación.
 La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata modificó la sentencia recurrida, declaró la nulidad de las
resoluciones ministeriales cuestionadas y decidió retrotraer la situación tarifaria a la existente con anterioridad
al dictado de las normas privadas de validez.
 A raíz de ello, el Estado Nacional interpuso recurso extraordinario.

La Corte Suprema decidió confirmar parcialmente la sentencia apelada en cuanto a la nulidad de las resoluciones
28/2016 y 31/2016 del Ministerio de Energía y Minería de la Nación, que se circunscribió al colectivo de usuarios
residenciales del servicio de gas natural, manteniéndose respecto de ellos, y en la medida en que resulte más
beneficiosa, la vigencia de la tarifa social correspondiente al cuadro tarifario aquí examinado. Además, puso en
conocimiento del Congreso de la Nación la necesidad de dar cobertura al cargo de Defensor del Pueblo de la Nación.

Estándar aplicado por la Corte:

La importancia del proceso colectivo como una forma de garantizar el acceso a la justicia cobra especial importancia
en el reclamo relacionado a las tarifas de gas y a los usuarios residenciales ya que el costo que significaría demandar
individualmente supera claramente el beneficio que cada de dichos usuarios podría obtener de la sentencia dictada
en la causa respectiva, y una interpretación que restringiera a este grupo la posibilidad de demandar de manera
colectiva equivaldría lisa y llanamente a negar efectividad a la tutela constitucional frente a un acto lesivo.

Respecto de los usuarios no residenciales no se ha demostrado, ni resulta de manera evidente de las constancias de
autos, que el ejercicio individual de la acción -en la que se reclama a partir de las nuevas tarifas del gas- no aparezca
plenamente posible en atención a la entidad de las cuestiones planteadas, lo que impide tener por corroborada, con
una certeza mínima, que se encuentre comprometida la garantía de acceso a la justicia que resulta necesaria para
habilitar la vía intentada, por lo que los efectos de la sentencia que dicte el Tribunal no pueden alcanzarlos.
Así, indicó que la cláusula del art. 42 de la Constitución Nacional -incorporada por la Convención Reformadora de
1994- reconoce en esta materia la participación ciudadana en la toma de decisiones públicas con un contenido
amplio, traduciendo una faceta del control social que puede manifestarse de maneras distintas y cuya ponderación
ha sido dejada en manos del legislador, al que corresponde prever el mecanismo que mejor asegure aquella
participación en cada caso.

En materia tarifaria, puntualizó que la participación de los usuarios de un servicio público no se satisface con la mera
notificación de una tarifa ya establecida, porque es imperativo constitucional garantizar la participación ciudadana
en instancias públicas de discusión y debate susceptibles de ser ponderadas por la autoridad de aplicación al
momento de la fijación del precio del servicio.

Agregó que las audiencias públicas con las que se estructuró el derecho de participación reconocido a los usuarios en
el caso del servicio de gas constituyen una de las varias maneras de participación ciudadana en la toma de decisiones
públicas pero no son la única alternativa constitucional, en tanto el art. 42 no las prevé ni explícita ni implícitamente,
sino que deja en manos del legislador la previsión del mecanismo que mejor asegure aquella participación en cada
caso.

Sobre la participación de los usuarios con carácter previo a la determinación de la tarifa, afirmó que constituye un
factor de previsibilidad, integrativo del derecho constitucional a una información “adecuada y veraz” (art. 42 CN) y
un elemento de legitimidad para el poder administrador, responsable en el caso de garantizar el derecho a la
información pública, estrechamente vinculado al sistema republicano de gobierno (art. 1° CN), al mismo tiempo que
otorga una garantía de razonabilidad para el usuario y disminuye las estadísticas de litigación judicial sobre las
medidas que se adoptan.

En tal sentido, el debate público mejora la legitimidad de las decisiones al requerir criterios comprensivos de las
distintas posiciones para arribar a un consenso entrecruzado, que si bien no conducirá a lo que cada uno desea
individualmente permitirá en cambio lo que todos deseamos, es decir, vivir en una sociedad ordenada sobre la base
de un criterio más realista de justicia.

Las potestades propias de los tres departamentos del Estado en la decisión de políticas públicas, le atañe al Congreso
de la Nación la adopción de las pautas propias de la política tributaria federal, al Poder Ejecutivo Nacional la
implementación de la política energética, que abarca la fijación de las tarifas del servicio público, y a la rama judicial,
el control de la razonabilidad de tales decisiones y su conformidad con los derechos reconocidos por la Ley Suprema
de la Nación.

Afirmó que la distribución de competencias entre los poderes del Estado se instrumenta a través de un sistema de
frenos y contrapesos, conforme al cual la división de los poderes se asienta en el racional equilibrio de recíprocos
controles.

Agregó que la potestad tarifaria reside en el poder administrador y no se ve afectada por la concesión a particulares
de un servicio público.

En todo régimen de prestación indirecta de servicios públicos por intermedio de concesionario las tarifas son fijadas
o aprobadas por el poder público como parte de la policía del servicio, lo que no obsta a la existencia de bases fijadas
por ley, o bajo forma contractual.

Entendió que la autoridad del Estado concedente no se detiene en el momento del otorgamiento de la concesión y,
por ello, resulta ilegítima la pretensión de que un régimen tarifario se mantenga inalterado a lo largo del tiempo si
las circunstancias imponen su modificación, ya que ello implicaría que la Administración renunciaría ilegítimamente
a su prerrogativa de control de la evaluación de las tarifas y, en su caso, de la necesidad de su modificación.

Consideró que debe distinguirse entre el ejercicio del control jurisdiccional de la legalidad, razonabilidad y
proporcionalidad de las tarifas, y el ejercicio mismo de la potestad tarifaria, que no compete a los jueces, sino al
poder administrador, al que no cabe sustituir en la determinación de políticas o criterios de oportunidad o, menos
aún, en la fijación o aprobación de tarifas por la prestación del servicio.

Explicó que las actividades o servicios esenciales para la sociedad, reservados a la titularidad pública mediante la
calificación de servicio público, son aquellos cuyas prestaciones se consideran vitales e indispensables para el
conjunto de los ciudadanos, con el fin de asegurar su prestación; se trata de sectores y actividades esenciales para
la comunidad pues en ellos los ciudadanos satisfacen el contenido sustancial de los derechos y libertades
constitucionalmente protegidos.

Asimismo, consideró que el Estado debe velar por la continuidad, universalidad y accesibilidad de los servicios
públicos, ponderando la realidad económico-social concreta de los afectados por la decisión tarifaria con especial
atención a los sectores más vulnerables, y evitando, de esta forma, el perjuicio social provocado por la exclusión de
numerosos usuarios de dichos servicios esenciales como consecuencia de una tarifa que, por su elevada cuantía,
pudiera calificarse de “confiscatoria”, en tanto detraiga de manera irrazonable una proporción excesiva de los
ingresos del grupo familiar a considerar, sin dejar de tener en cuenta que un cálculo tarifario desmesurado o
irrazonable generará altos niveles de incobrabilidad y terminará afectando al financiamiento y, por vía de este círculo
vicioso, a la calidad y continuidad del servicio.

Fallo relacionado con las Unidades N° 8 “Servicios Públicos” y N° 9 “Tarifas”

¿De qué trata? Legisladores provinciales, secretario del Def. del Pueblo y el presidente de un Club, contra Edesur,
Edenor, ENRE y Ministerio de Energía, porque modificaron cuadros tarifarios sin audiencia pública. Los supremos de
la Corte sostuvieron que ninguno de los amparistas está legitimados para actuar colectivamente y así revocó la
cautelar que suspendía los aumentos de las tarifas.

Abarca, Walter José y otros c/ Estado Nacional - Ministerio Energía y Minería y otro S/ amparo Ley 16.986
Fecha: 6 de septiembre de 2016

Votos: Ricardo Lorenzetti, Elena I. Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz.

Antecedentes:
Varios ciudadanos -en su carácter de usuarios y consumidores del servicio de energía eléctrica de las distribuidoras
Edesur S.A. y Edenor S.A., y en representación de los usuarios y consumidores de la Provincia de Buenos Aires en su
condición de diputados de dicha provincia- promovieron acción de amparo en los términos del art. 43 de la
Constitución Nacional y de la ley 16.986 contra el Poder Ejecutivo (Ministerio de Energía y Minería de la Nación) y el
Ente Regulador (ENRE), con el objeto de que se declare la nulidad de las resoluciones 6/2016 y 7/2016 del citado
ministerio y 1/2016 del ENRE. Mediante estas últimas se aprobó una “Reprogramación Trimestral de Verano para el
Mercado Eléctrico Mayorista (MEM)”, estableciendo nuevos precios de referencia estacionales de la potencia y
energía del MEM (resolución MINEM 6/2016), se instruyó al ENRE para que efectúe, a cuenta de la revisión tarifaria
integral (RTI), un ajuste del “valor agregado de distribución” en los cuadros tarifarios de Edenor S.A. y Edesur S.A.
(resolución MINEM 7/2016) y se aprobaron dichos cuadros tarifarios (resolución ENRE 1/2016).
Fundaron la pretendida invalidez en el incumplimiento de la audiencia pública previa –que alegan- se encuentra
establecida en el art. 42 de la Constitución Nacional.
Solicitaron una medida cautelar con el fin de que se suspendan los efectos de las resoluciones cuestionadas.
Con posterioridad se presentó el secretario del Defensor del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, invocando la
representación colectiva de los usuarios del servicio público de electricidad en el ámbito de la provincia.

PRIMERA INSTANCIA: rechaza el pedido de los actores

A su turno, la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata revocó la decisión de la anterior instancia y dispuso la
suspensión por el término de tres (3) meses de las resoluciones MINEM 6/2016 y 7/2016 y de la resolución ENRE
1/2016 para el ámbito geográfico de la Provincia de Buenos Aires.

Contra este pronunciamiento, el Estado Nacional (Ministerio de Energía y Minería de la Nación) y el Ente Nacional
Regulador de la Electricidad interpusieron sendos RECURSOS EXTRAORDINARIOS solicitando que se otorguen
efectos suspensivos a sus presentaciones, lo cual fue denegado por la cámara.

La Corte Suprema revocó la sentencia apelada. Estándar aplicado por la Corte:

El Tribunal señaló que debía dilucidar la cuestión relativa a la legitimación procesal de los actores.
Concluyó entonces en que los diputados presentantes, el Secretario General de la Defensoría del Pueblo de la
Provincia de Buenos Aires y el Partido Justicialista carecen de legitimación para actuar.
Al entender que el alcance y delimitación de la subcategoría de representación colectiva invocada por un club social
y deportivo no son claros, decidió el reenvío de las actuaciones al juez de primera instancia a fin de que verifique si
la entidad representa alguna categoría determinada de clubes.

Finalmente, sostuvo que el análisis sobre la concurrencia de los recaudos para la determinación del conjunto de
perjudicados debe ser más riguroso cuando se trata de una medida cautelar tomada en el marco de un proceso
colectivo.

Fallo relacionado con la Unidad N° 11 “ACTO ADMINISTRATIVO REGLADO O DISCRECIONAL”

¿De qué trata? Trata de que a una radio le levantan el programa, por hablar de derechos humanos. Y luego tratan de
solaparlo como “razones de programación”, interpretando la autora una clara vulneración al derecho de libertad de
expresión.

Consejo de Presidencia de la Delegación Bahía Blanca de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
CSJN
Buenos Aires, junio 23 de 1992.

Considerando:

1° Que contra la sentencia de la sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca que --al revocar el
pronunciamiento del juez de primera instancia-- hizo lugar a la acción de amparo interpuesta por el Consejo de
Presidencia de la Delegación Bahía Blanca de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos a fin de que se
ordenara a LRA 13 Radio Nacional Bahía Blanca reponer el espacio radial semanal utilizado por la actora, LRA 13
Radio Nacional Bahía Blanca dedujo el RECURSO EXTRAORDINARIO cuya denegación motiva la presente QUEJA.

2° Se encuentra probado que la Delegación local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos tenía un
programa radial titulado 'Por la vida y la libertad' que se emitía por LRA 13 Radio Nacional Bahía Blanca los días
sábados de 20,30 a 21, que fue levantado por decisión del director de la emisora sin expresión de causa ni aviso
previo;

En esas condiciones, la cámara justificó la procedencia de la vía procesal elegida por los actores al considerar que
mediante una vía de hecho administrativa se había vulnerado el derecho constitucional a la libertad de expresión.

Consideró, finalmente que la posterior invocación por parte de la dirección de la emisora de "razones de
programación" que no fueron explicitadas ni surgían de las constancias de la causa.

3° Que contra esa decisión se agravia la recurrente (Asamble) por considerar que: 1) no se ha demostrado la
arbitrariedad imputada al obrar administrativo; 2) el carácter precario de ese derecho, permitía su revocación en
forma discrecional y sin necesidad de indemnización alguna por simples razones de oportunidad, mérito o
conveniencia; 3) el acto administrativo impugnado es perfectamente válido; 4) las razones de oportunidad, mérito y
conveniencia no resultan revisables judicialmente; 5) se omitió considerar el problema de la falta de agotamiento de
la instancia administrativa.

4° Que, si bien los agravios vertidos por la apelante remiten al examen de cuestiones de hecho y pruebas ajenas, en
principio, a esta instancia extraordinaria, corresponde hacer excepción a esa regla con base en la doctrina de la
arbitrariedad cuando la decisión impugnada no constituye una derivación razonada del derecho vigente con
aplicación a las circunstancias de la causa.

5° Que, reconocida por ambas partes la naturaleza discrecional del acto impugnado, corresponde examinar
brevemente los límites que presenta en tales supuestos el obrar administrativo.

6° Que, superada en la actualidad la antigua identificación entre discrecionalidad y falta de norma determinante o
laguna legal, se ha admitido hace ya largo tiempo que la estimación subjetiva o discrecional por parte de los entes
administrativos sólo puede resultar consecuencia de haber sido llamada expresamente por la ley.

8° Que la aceptación de esta idea, ha llevado, entre otras consecuencias, a que la tradicional distinción formulada
por prestigiosos autores.

9° En ese sentido, se admitió el abandono de la idea del acto administrativo reglado o discrecional en bloque, el
consecuente reconocimiento de la existencia de elementos reglados en todo acto administrativo y la fiscalización de
aquellos considerados anteriormente como discrecionales mediante el examen de sus elementos reglados.

10. Que, en esas condiciones y frente al reconocimiento de que no existen actos reglados ni discrecionales
cualitativamente diferenciales, sino únicamente actos en los que la discrecionalidad se encuentra cuantitativamente
más acentuada que la regulación y a la inversa.

11. Que, admitiendo el control de los elementos reglados en actos donde se ejercitan potestades discrecionales, tal
como ocurre con aquel frente al que se persigue la protección judicial en el sub examine, cabe examinar si se ha
acreditado debidamente la existencia de los vicios de causa y "desviación de poder".

Por ello, se declara procedente el recurso extraordinario interpuesto, se revoca la sentencia apelada y se rechaza la
acción de amparo deducida. Considerando: Que el recurso extraordinario es inadmisible.
Por ello, se desestima la queja.
(La corte examino lo limites del acto discrecional administrativo – el control judicial de los actos discrecionales tiene
sustento en los elementos reglados de la decisión entre los que se encuadran a la competencia, la forma, la causa y
la finalidad del acto. La Revisión judicial de estos aspectos se trasforma en un control de legitimidad.)
Fallo relacionado con la Unidad N° 13 “INDEROGABILIDAD SINGULAR DE LOS REGLAMENTOS

¿De qué trata? Empresa Constructora “Promenade”, demanda a la municipalidad de San Isidro, por daños y
perjuicios, por la revocación de una ordenanza que le permitía construir un centro habitacional, ya había sido
autorizada por una ordenanza.

“PROMENADE S.R.L. C/MUNICIPALIDAD DE SAN ISIDRO S/DEMANDA CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA” (1989).

La empresa Promenade S.R.L había demandado al municipio de San Isidro, Pcia. de Bs. As., los daños y perjuicios
provocados por la revocación, mediante la ordenanza 5.203/76, del permiso deconstrucción de un centro
habitacional, comercial y cultural.

Se trataba del "Paseo de Fátima", obra parcialmente ejecutada. En el año 1974 la actora había iniciado un
expediente de consulta ante la Municipalidad demandada, para obtener autorización para realizar la construcción. El
Código de Edificación vigente por entonces calificaba como "zona parque" el área.

Previos los informes técnicos pertinentes, el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 4.744, el16/9/74,
autorizando al Departamento Ejecutivo a aprobar el proyecto presentado por la actora. Esta ordenanza fue
promulgada por decreto 496/74 y, posteriormente, la Municipalidad aprobó los planos.

Al año siguiente, la ordenanza 5.003/75 autorizó que, en el mismo edificio, una vez construido, funcionaran
instalaciones destinadas a sala de conferencias, convenciones, cine y teatro.

Cuando la actora había adquirido el terreno en que se realizarían las obras y éstas estaban ejecutadas
aproximadamente en el 65%, el Intendente "de facto" dictó el decreto 317/76, disponiendo su paralización hasta
tanto se revisaran los antecedentes y circunstancias que dieron origen a la ordenanza 4.744/74. Posteriormente, la
Municipalidad demandada obtiene del gobernador "de facto" el dictado de la ordenanza 5.203/76, mediante la cual
se derogó por razones de necesidad y conveniencia las ordenanzas 4.744/74 y 5.003/75.

El juez de primera instancia en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Isidro, ante quien tramitó la
presente causa, se declaró incompetente a fs. 1141, decretando la nulidad de todo lo actuado. Para así decidir
sostuvo que un examen detenido en la pretensión contenida en la demanda base de las presentes actuaciones hace
llegar a la conclusión que constituye una cuestión contencioso-administrativa de competencia originaria y exclusiva
de la Suprema Corte de Justicia.

Dedujo la actora recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley y de nulidad, el que fue resulto por la Suprema
Corte de Justicia de la Provincia. En su pronunciamiento el superior tribunal local declaró que la causa es de su
competencia originaria, por cuanto señaló: “En autos se discute si procede o no la indemnización. Así quedó trabada
la litis, y el fallo, en definitiva, deberá decidir si la ordenanza 5203 por la cual se revocan las anteriores —4474/74 y
5003/75— de las cuales emergió o se reconoció —según la postura— el derecho cuya conculcación dio origen a la
demanda de autos, se dictó basada en razones de oportunidad, mérito o a conveniencia, o en razones de
ilegitimidad, materia de neto y total contenido administrativo. Y esa decisión es fundamental para reconocer o no la
pretensión indemnizatoria de la demandante.

La tesis central de la mayoría de los integrantes de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires, que decidió
rechazar la demanda, se basó en el “principio de la inderogabilidad singular de los reglamentos”,
según el cual ningún órgano administrativo puede válidamente violar sus propias reglamentaciones
concluyendo así que las ordenanzas municipales que autorizaron a la actora a construir eran nulas, de nulidad
absoluta, por establecer previsiones particulares que desconocieron las normas edificatorias generales sancionadas,
con anterioridad, por el Municipio. En consecuencia, la abrogación dispuesta por la ordenanza 5203/76 se basó en la
ilegitimidad de los actos que dejó sin efecto, los que importaron una solicitud inválida que no pudo generar derecho
alguno a favor de la accionante.

La Corte nacional, haciendo suyo el dictamen de la Procuradora Fiscal, consideró “que el aludido principio no se
aplica a los actos normativos de substancia legislativa, como lo son las ordenanzas municipales, respecto a
las cuales cobran plena vigencia las reglas generales de lex posterior deroga priori y lex specialis derogat
generalis.

Las ordenanzas emanan de un órgano de gobierno elegido por el sufragio popular, es, como la ley, una expresión
“soberana” de la voluntad popular. En cambio, el reglamento, si bien materialmente legislativo, emana de un
órgano que ejerce actividad esencialmente administrativa, mediante un cauce formal distinto, según un
procedimiento que tiene como característica la organización jerárquica. El reglamento que en la estructura
municipal es producto de la voluntad de los órganos ejecutivos, pertenece a la esfera de la “administración”, que es
una organización instrumental de gestión, tiene carácter vicarial y subordina permanentemente su voluntad a las
normas dictadas por los representantes directos del pueblo…”.

Fallo relacionado con la Unidad N° 11 “Elementos del acto administrativo -MOTIVACIÓN-”

¿De qué trata? La Corte de Pcia., dispuso dejar sin efecto una terna para cubrir el cargo de fiscal de Mar del Plata,
ya que el Consejo de la Magistratura, no publicitó y motivó adecuadamente el acto

Fallo: SCBA, 2002, “Zarlenga Marcelo c/ Consejo de la Magistratura”

La CSBA dispuso dejar sin efecto la aprobación de una terna para el cargo de fiscal del depto judicial de Mar del
Plata al tiempo que ordenó al Consejo de la Magistratura que se expida sobre el tema dentro de los 60 días
observando en especial el requisito de publicidad y adecuada motivación del acto.

Los ministros del máximo tribunal hicieron lugar parcialmente al amparo que interpuso en la justicia Marcelo
Zarlenga con el fin de cuestionar la decisión del Consejo de Buenos Aires de incluirlo en el listado remitido al Poder
Ejecutivo para ocupar cargos de Agente Fiscal Adjunto en el Depto Judicial de Mar del Plata pero no así en la terna
destinada a cubrir el cargo de Agente Fiscal.

En su presentación, el amparista entendió que, el Consejo de la Magistratura NO “motivó adecuadamente su


determinación” al tiempo que denunció que se había “violado expresamente las normas del procedimiento de
selección de aspirantes” que este cuerpo tenía a su cargo.

Además, mencionaba en su escrito que uno de los postulantes seleccionados para ocupar ambos cargos, Osvaldo
Luis Cruz, no "cumpliría" con el requisito de la antigüedad de tres años de práctica en la profesión de abogado,
exigido por el artículo 178 de la Constitución de la Provincia.

La intención de Zarlenga, era que se dictara “una medida cautelar” en donde se hiciera lugar a la demanda, para
declarar “la nulidad de las ternas confeccionadas por el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires”.

Los ministros al resolver la cuestión a favor del reclamante, por mayoría, expresaron que el caso planteado por el
amparista podía tener una solución jurídica apropiada “sin exhibir una abierta incompatibilidad con el criterio al que
arribara el Tribunal” ya que explicaron que no tenía el fin de “avanzar sobre el terreno de lo legítimamente confiado
por la Constitución al Consejo de la Magistratura, ni reemplazarlo en su tarea de selección”.
Además, los ministros manifestaron que tampoco se proponía ordenarle al cuerpo seleccionador “la inclusión del
actor en la terna correspondiente al concurso de marras”, sino que “simplemente se verifica la juridicidad del obrar
del citado órgano, entre cuyos requisitos elementales luce evidente e ineludible, la motivación de sus decisiones”.

Los ministros expresaron que “sin motivación, resulta inverosímil predicar la legitimidad de las ternas que aprueba
el Consejo de la Magistratura” y recordaron que la Corte tiene establecido que “la razonabilidad es un requisito
esencial de legitimidad que deben observar todos los actos de las autoridades públicas, entre cuyas
manifestaciones se exige la fundamentación suficiente de la decisión que se adopte para justificar su dictado, en
especial en materia de facultades discrecionales”

Sobre ese punto, profundizaron que eso tiene “el fin de evitar que se desvirtúen el principio republicano, que
impone a los órganos administrativos dar cuenta de sus actos”.

En el fallo de la Corte bonaerense los ministros sentenciaron que la deficiencia en la motivación del acto
administrativo, “lo torna irrazonable” y, por tanto, conlleva su “nulidad”.

Fallo relacionado con la Unidad N° 6 “Competencia Material y de grado” – Recurso directo y proceso especial

¿De qué trata? Se refiere a una resolución de la Cámara de Apel. De la Plata, que dispuso que el recurso interpuesto
por un abogado contra el Colegio por una sanción disciplinaria, tramitara por el procedimiento establecido en el
art 74 de la ley 12.008.

Fallo dictado por la Suprema Corte de Justicia Bonaerense en la causa A. 68.436, caratulada “GIANNINO
DOMINGO P. C/ COL. DE ABOGADOS PCIA. BS. AS.”, del 25 de agosto de 2010

El mismo se refiere a la resolución de la Cámara de Apelación en lo Contencioso Administrativo con asiento en La


Plata, la cual dispuso que el recurso contra la decisión del colegio profesional que impuso al abogado D. P. G. una
sanción disciplinaria tramitara por el procedimiento establecido en el art. 74 de la ley 12.008, texto según las
modificaciones introducidas por la ley 13.101.

El Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires había deducido los recursos extraordinarios de
inconstitucionalidad y de inaplicabilidad de ley o doctrina legal, y la Cámara actuante dictó la sentencia que se
cuestiona en autos, en la que –de oficio- declaró la inconstitucionalidad de los arts. 1º y 2º de la ley 13.325 y 1º, 2º y
3º de la ley 13.329, en su aplicación al caso (conf. Arts. 15, 57 y 166 de la Constitución provincial, y 18 y 31 de la
Constitución nacional).

El más alto tribunal bonaerense señaló, en su pronunciamiento, que “corresponde revisar, aun de oficio, la remisión
que efectuara el juez de la causa invocando el art. 2º de la ley 13.329 en tanto se encuentra involucrada en autos la
competencia material definida en el art. 166 de la Constitución provincial, cuestión que es de orden público y de
insoslayable ponderación por los jueces en la primera oportunidad en que tomen intervención”, y que “corresponde
emitir pronunciamiento respecto de la constitucionalidad de las normas legales en que se funda la remisión
efectuada por el juez que previno, aún de oficio, en resguardo de la jurisdicción que constitucionalmente le ha sido
asignada para el juzgamiento de casos en materia administrativa”.

Entre otros argumentos, se sostiene que la creación de un “recurso directo” de apelación no satisface el principio de
tutela judicial continua y efectiva, ni el acceso irrestricto a la justicia, menos aún en el marco del recaudo de control
amplio y el juicio pleno impuesto por el art. 166 de la Constitución provincial, expresando que “sostener que cada
poder es soberano en su esfera no equivale a prohibir al Poder Judicial controlar la validez de los actos de los otros
poderes del Estado, siempre que ello ocurra en el marco de un caso puesto a su decisión”. La Corte entendió que
“distinta consideración merece la decisión de la Cámara en cuanto se refiere a la doble instancia como requisito del
sistema de juzgamiento de casos administrativos.

No existiendo al respecto limitación constitucional alguna, la adopción de uno u otro esquema de juzgamiento es
resorte del Poder Legislativo y el escogido (el recurso directo) no se exhibe, en principio, como irrazonable. Ha dicho
el máximo Tribunal local que la doble instancia garantida por los arts. 14.5 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos y 8.2.h) de la Convención Americana de Derechos Humanos, no se extiende a situaciones distintas
al enjuiciamiento, atribución de responsabilidad e imposición de penas por la comisión de ilícitos comprendidos en la
ley penal.

Concluyó, por consiguiente, que “en esta parcela corresponde revocar la sentencia impugnada en cuanto dispuso la
remisión de las actuaciones al Juzgado en lo Contencioso Administrativo, y en consecuencia hizo lugar parcialmente
al recurso intentado por el Colegio de Abogados de la Provincia y revocó la sentencia recurrida en cuanto dispuso la
remisión de las actuaciones al Juzgado en lo Contencioso Administrativo que previno”.

TEMA: ACTO ADMINISTRATIVO. PRESUNCION DE LEGITIMIDAD: ACTO ADMINISTRATIVO. PRESUNCION DE


LEGITIMIDAD

PUSTELNIK, Carlos Arnoldo y otros c/ resolución del Intendente Municipal


Buenos Aires, 7 de octubre de 1975.

Vistos los autos: «Recurso de hecho deducido por Mariscal Ramón Castilla S.A. y otros en la causa Pustelnik, Carlos
Arnoldo y otros s/ resolución del Intendente Municipal -exp. 125.769 (res. nº 5) s/recurso contencioso administrativo
nº 471», para decidir sobre su procedencia.

Considerando: Se dejó sin efecto la resolución tomada por la respectiva Secretaría de Obras Públicas de fecha 12
de septiembre de 1969, que autorizó a la parte recurrente para construir un edificio en torre en el proyecto de la
calle Mariscal Ramón Castilla 2871, ordenándose ajustar el proyecto y la construcción de la obra a las normas
urbanísticas para el área de Palermo Chico, aprobadas por la Ordenanza 25.132, o su demolición.
Que el fallo recurrido califica de ilegítima e irregular la resolución del Secretario de Obras Públicas de la
Municipalidad por la cual se otorgó a los apelantes el mencionado permiso para edificar -luego revocado por decreto
del Intendente Municipal nº 5/1971 -y, en su mérito, confirma este último.

1º- Que la autorización para edificar conferida a los recurrentes por resolución del Secretario de Obras Públicas
municipal configuró un acto administrativo que gozó de la presunción de legitimidad fundada en la razonable
suposición de que respondía a las normas municipales vigentes al tiempo de ser dictado, por las garantías objetivas y
subjetivas que precedieron a su emanación.

4º- La invalidez manifiesta de los actos cuya ilegitimidad o irregularidad aparece patente en los mismos sin que sea
necesario investigar vicio oculto alguno, constituye un concepto general del orden jurídico, que sólo requiere una
declaración judicial o administrativa a su respecto, a diferencia de la invalidez oculta que requiere el
enjuiciamiento previo para que se torne visible.

5º- Que una de las categorías de la invalidez de los actos administrativos es la concerniente al acto irregular en el
cual luce manifiestamente un grave error de derecho que supera lo meramente opinable en materia de
interpretación de la ley.
6º- Que el acto administrativo regular, en cambio, aun cuando traiga aparejados vicios de ilegitimidad, ostenta
empero cierto grado de legalidad que lo hace estable y produce la presunción de su legitimidad. En consecuencia,
NO le es dable a la Administración Pública revocarlo por sí y ante sí en razón de su ilegitimidad, sino que debe
demandarla judicialmente o revocar el acto por razones de mérito, oportunidad o conveniencia.

7º- Que, en efecto, la autorización para construir otorgada a los apelantes no ostentó vicios manifiestos de gravedad
judicial suficiente para ser calificada como acto irregular. La conclusión de que aquella autorización no estuvo
viciada, en su origen, de ilegitimidad evidente.

10 - Que, como primera conclusión, corresponde afirmar que la ilegitimidad del permiso para construir NO le fue
evidente al tribunal sentenciante, que resolvió recibir informe pericial sobre puntos de índole fáctica y jurídica
urbanístico.

11 - Que, por otra parte, la sentencia recurrida desestimó el fundamento del decreto 5/1971, el cual revocó la
autorización para construir en base a la falta de incorporación de la ordenanza 23.907 en el Código de la Edificación,
Tampoco admitió el fallo apelado que el Secretario de Obras Públicas municipal haya otorgado el acto sin meditar
profundamente sobre sus consecuencias y aun juzgó insuficiente este pretendido fundamento del decreto
revocatorio para sustentar su validez.

12 - Que, en cambio, la sentencia apelada sólo consideró relevante apreciar si la resolución por la que se otorgó el
permiso era conforme a las normas urbanísticas que resultaban vigentes en la zona de Palermo Chico establecidas
por la ordenanza 24.077.

14 - Que, en mérito a dicha interpretación, en el considerando 8º del fallo recurrido se califica al decreto municipal
5/1971 como acto administrativo revocatorio de una autorización para construir, por razón de ‘ilegitimidad’, pues
ésta era incompatible con las normas urbanísticas vigentes a la fecha de ser concedida, rectamente interpretadas.
Empero, en el mismo considerando se afirma que ‘‘aunque tal autorización aparentase ser un acto ‘regular’, en
verdad constituía un acto ‘irregular’ por el vicio de fondo que lo corroía y desvirtuaba, a saber la errónea
interpretación de aquellas normas urbanísticas aludidas, hasta grosera por las consecuencias incompatibles con el
bien público, a que daba lugar, cualquiera hubiese sido la intención del funcionario municipal que concedió aquella
autorización en transgresión originaria del orden jurídico municipal’’.

15 - Que, en cuanto la sentencia apelada afirma simultáneamente que la autorización para edificar aparentó ser un
acto regular cuando en verdad constituía un acto irregular, según la cual no priva de su carácter regular al acto
administrativo una causa de invalidez no manifiesta.

16 - No le es dable al poder jurisdiccional calificar retroactivamente como irregular un acto que aunque los jueces
valoren inválidos en sus sentencias era aparentemente válido y regular al momento de dictarse. Ello implica
desconocer los derechos que pudieran ejercerse a raíz del acto administrativo presumiblemente legítimo y regular,
hasta tanto la invalidez sea judicialmente manifestada.

17 - Se controvirtió su contenido objetivo en punto a la legitimidad de éste que se ha juzgado contrario al orden
jurídico municipal entonces vigente. Sin embargo, es claro que aun en ese aspecto el acto no fue manifiesta ni
evidentemente inválido. Por ellos, como el acto no superó lo opinable en materia jurídica y estética arquitectónica,
resulta arbitrario calificarlo de irregular. A igual conclusión se arriba analizando la finalidad del acto que debió
ajustarse al interés público. Por la relación que dicha finalidad guarda con su objeto, al no ser irregular éste, debería
mediar evidente desviación de poder para irregularizar el acto en su finalidad, extremo que dista mucho de haberse
acreditado en la causa.
18 - Que, por consiguiente, el decreto municipal 5/1971 no constituyó un acto de revocación por razones de
irregularidad de la autorización acordada sino que mediaron motivos de oportunidad, mérito o conveniencia ya que
a la fecha de dictarse el citado decreto estaba en vigor la ordenanza 25.132.

22 - Que habiéndose declarado en el precedente considerando 18 la calificación del decreto revocatorio 5/1971 local
por razones de oportunidad, mérito o conveniencia, carece asimismo de gravamen el agravio relativo a la violación
de la defensa en juicio. Cabe observar que la instancia del recurso contencioso administrativo municipal es garantía
suficiente del debido juzgamiento de la regularidad o irregularidad de los actos administrativos, en razón de que la
invalidez manifiesta de los últimos puede ser declarada en dicha instancia sin menoscabo de la defensa en juicio, por
la índole patente de la causa que los torna ilegítimos.

Se revoca la sentencia apelada en cuanto declara que el decreto 5/1971 del Intendente Municipal de la Ciudad de
Buenos Aires revocó la resolución tomada por el Secretario de Obras Públicas con fecha 12 de septiembre de 1969
por causa de ilegitimidad e irregularidad de esta última resolución y se resuelve declarar que el decreto municipal
5/1971 revocó dicha resolución por razones de oportunidad, mérito o conveniencia. (a favor del CABA – acto
regular con nulidades NO manifiesta, se debe revocar en razón de oportunidad, merito y conveniencia)

Cinplast IAPSA c/ENTEL s/ordinario" - CSJN - 02/03/1993


Buenos Aires, 2 de marzo de 1993

CLAUSUAL NON ADMIPLETI - DEFINICION CONTRATO ADMINISTRATIVO (FIN PUBLICO)

Considerando:

1°)) Que la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó la
sentencia de primera instancia en cuanto hizo lugar parcialmente a la demanda -condenando a la empresa
Nacional de Telecomunicaciones al pago de las sumas adeudadas en orden a las prestaciones cumplidas del contrato
de suministro-, y modificó ese pronunciamiento en lo relativo a la imposición de las costas. //-

3°) Que la empresa Cinplast IAPSA resultó adjudicataria de la licitación pública N° 250-P/83 abierta por ENTEL, por
cual se solicitaba presupuesto para la adjudicación de tubos PVC rígidos y otros accesorios, según las Bases y
Condiciones Generales acompañadas (Anexo A, fs. 16).-
La compra consistía en 146.100 tubos PVC con diámetro externo de 90mm., espesor de 1,5 mm, con sello y de
conformidad a normas IRAM, según los planos integrantes de la licitación (fs. 23/25). Invocando el cumplimiento y
la mora de ENTEL, la empresa Acinplast -Luego Cinplast (fs. 210)- declara resuelto el contrato, con reserva de
reclamar daños y perjuicios e intereses derivados del incumplimiento y los importes de las facturas pendientes
reajustadas y mayores costos abonados fuera de término (confr. Legajo cit. Fs. 191). Ante esa situación la empresa
licitante resolvió declara parcial y formalmente rescindido el contrato en la parte no cumplida.

5°) Que la decisión de primera instancia hizo lugar parcialmente a la demanda, condenando a ENTEL al pago de las
sumas adeudadas por la mora respecto de las prestaciones cumplidas, sin atender el resto de los reclamos (fs.
813/819).

6°) El fallo apelado sostuvo que el contrato se encuentra sometido al derecho público y que la EXCEPTIO NON
ADIMPLETI contractus puede ser opuesta por la contratista SI existe prueba de una razonable imposibilidad de
cumplir con las obligaciones impuestas, frente al incumplimiento de pago por la Administración, entendiendo que
esa situación NO se presentaba al momento en que la actora dispuso la rescisión del acuerdo.
Al respecto dejó expuesto que:

a) en la oportunidad que la actora decidió per se la rescisión del contrato, se encontraban pagadas; (todo
regularizado)

b) a la fecha de la ruptura unilateral -7 de diciembre de 1984- la deuda de ENTEL "no acusaba un monto notable" si
bien luego se incrementaría por otras razones;

c) la mora en las obligaciones de la demandada no habilitaba por sí a la ruptura, pues no se daba objetivamente la
razonable imposibilidad de cumplir los compromisos asumidos;

d) La actora operaba crediticiamente con entidades financieras a través de préstamos amortizables a plazo;

e) El pago de las entregas realizadas, no justificaban la rescisión si la deuda relacionada a los pagos fuera de término
era de poca importancia;

f) La rescisión impuesta por la Administración es legítima en cuanto a que el incumplimiento es fruto de la


responsabilidad de la actora;

7°) Que la actora se queja de la sentencia porque calificó el contrato como administrativo vinculándolo en horma
directa con la prestación de un servicio público y decidió que aquella calificación no tuviera atingencia con la acción
principal ejercida en los autos. Se agravia de que no se tuviera por configurada una "razonable imposibilidad de
cumplir" con las obligaciones asumidas; Se agravia asimismo de que en el fallo apelado se afirme que al tiempo de la
rescisión estuvieran pagadas las entregas realizadas, las notas de debito por reajuste, así como los

8°) que de la exposición de los hechos y la documentación adjunta surge que el contrato suscripto por las partes se
rige por las condiciones generales y cláusulas especiales de la licitación pública N° 250-P/83 (legajo N° 2566/83), y
por el Reglamento de Contrataciones (Res. N° 349 AG ENTEL/78). En tal sentido, La licitación de suministros
necesarios para la prestación del servicio público a cargo de ENTEL -provisión de caños para canalización
subterránea- deriva en un contrato sujeto a los principios de derecho administrativo (Fallos: 236:510).-

9°) Tales contratos una de las partes intervinientes es una persona jurídica estatal, su objeto está constituido por un
fin público o propio de la administración y contiene, explícita o implícitamente, cláusulas exorbitantes del derecho
privado.

10°) Que la sentencia, en suma, valoró adecuadamente la gravitación del carácter administrativo del contrato entre
ENTEL y la actora en consideración a su objeto, esto es, la prestación de un servicio destinado a cumplir el fin
público de las telecomunicaciones (confr. Fallos: 312:146). La prestación a cargo del cocontratante tiene, en el caso,
relación directa e inmediata con obras de ampliación de la red telefónica nacional, de modo que toda suspensión en
el suministro ocasionaría serios inconvenientes al normal desarrollo del plan de obras y a la comunidad.-

12) Que el agravio referente a que NO está verificada la razonable imposibilidad de la actora de cumplir las
obligaciones frente al incumplimiento de la otra parte;

15) Que el agravio respecto a la pretensión principal -declaración judicial de la resolución y relación con los daños y
perjuicios- insiste en que la actora se vio en la necesidad ineludible de resolver el contrato y ello mediante
argumentos irrelevantes. No es cierto que hubiera contratado con ENTEL en compra directa -porque hubo licitación
para seleccionar el contratista- y que ello implicara poner en marcha una sección de la fabrica y toda una
organización para satisfacer el suministro, por se una cuestión obvio e ínsita del riesgo empresario, sobre la cual, en
todo caso, debió meditar antes de contratar.

16). Que las facturas entregadas por Cinplast al Banco de la Ciudad de Buenos aires no constituyen una consecuencia
directa de la mora del demandado. La conclusión del a quo que motiva el agravio tiene fundamento suficiente en las
constancias de la causa y vinculadas a operaciones crediticias de préstamo amortizable o a plazo (pericia a fs.
294/296), que revelan una conducta normal de la empresa.

17) Que los agravios referentes a que no se justificaba la resolución en el mes de diciembre -oportunidad en que se
encontraban pagadas las entregas- y a que la rescisión dispuesta por ENTEL se debía a propia responsabilidad del
cocontratante, vuelven a criticas anteriores e insuficientes que, en modo alguno, descalifican el fallo atacado.

18) Que en lo que hace a la omisión de considerar la inconstitucionalidad del Art. 110 de la res. 349/78, carece de
razón el apelante. El cocontratante se adhirió a las cláusulas prefijadas en la licitación sin formular protesta. La falta
de reserva del interesado al perfeccionarse el acuerdo obsta a que se alteren los términos de éste por vía
jurisdiccional. Si hubo pacífico sometimiento en la instancia administrativa con referencia a la demora en el pago y
liquidación de intereses, la conducta contraria y posterior de la actora importa volver sobre sus propios actos.-

19) según el progreso de las pretensiones, tal interpretación de la actora no es razonable. Procede también en este
punto confirmar la sentencia apelada.-

Por ello, se confirma la sentencia apelada.

Mas Consultores Empresas Sociedad Anónima c. Provincia de Santiago del Estero (Ministerio de Economía)
Resulta:

I. Se presenta la firma Más Consultores de Empresas Sociedad Anónima y promueve demanda contra la provincia de
Santiago del Estero por cobro de la suma de $ 30.516,20 en concepto de retribución de servicios prestados a ésta,
con más sus intereses.

Intervino en los procedimientos de asesoramiento y evaluación de personal jerárquico de numerosas empresas


privadas y entidades públicas, como las que detalla.
Afirma que en el año 1994 el Ministerio de Economía de la demandada le encomendó la selección de postulantes
para integrar el directorio del Ente Regulador de Energía Eléctrica provincial (en adelante EnRESE).

Aclara que no acompaña las evaluaciones y conclusiones por su carácter confidencial, sin perjuicio de adjuntarlas si
la demandada o el tribunal lo requirieran.
Puntualiza que los servicios fueron requeridos por la demandada y cumplidos a su satisfacción, como lo prueba la ley
6153. La provincia recibió la factura, al menos, el 18 de julio de 1995 y nunca la impugnó, por lo que debe tenerse
por probada la contratación. Además, al no haber sido reclamadas las facturas, deben presumirse "cuentas
liquidadas" (art. 474 del mismo Código).
Afirma que el contrato celebrado es de locación de servicios o -en todo caso- de locación de obra.

II. La provincia de Santiago del Estero se presenta a fs. 291/292 y contesta la demanda pidiendo su rechazo.
Niega los hechos expuestos por la actora, en especial: que haya contratado sus servicios, que le adeude suma
alguna.
Relata que en abril de 1996 la reclamante inició una gestión administrativa para cobrar honorarios por un supuesto
trabajo de selección de profesionales encargado por el Ministerio de Economía. Ese encargo nunca existió, a tal
punto que en ninguna dependencia provincial existen constancias de trámites referentes a la cuestión ni de
reconocimientos de deuda a favor de la consultora. Añade que ésta no demostró la firma de algún convenio o
compromiso que pueda sustentar el trabajo supuestamente encomendado.
Impugna la documentación acompañada por la actora pues la considera "ajena a la causa". Asimismo desconoce el
contenido de la factura acompañada y la obligación que surge de ella.
Finalmente, opone excepción de prescripción ya que el supuesto hecho generador de la obligación habría ocurrido
en noviembre de 1994 y la demanda fue interpuesta en junio de 1997, una vez transcurridos "los dos años para
reclamar deudas surgidas de honorarios".

III. La actora contesta la excepción de prescripción y pide su rechazo. Agrega que el curso de la prescripción quedó
suspendido en virtud de la interpelación auténtica recibida por la deudora el 2 de octubre de 1995. Por ende, a la
fecha de promoción de la demanda tampoco había transcurrido el plazo de dos años invocado por la provincia.

Considerando:

2°. Que la demandada aduce que la acción está prescripta por haber transcurrido el plazo bienal que rige "para
reclamar deudas surgidas de honorarios" (sic), con sustento aparente.
A falta de una disposición especial que contemple una acción de este tipo, corresponde aplicar el plazo general de
diez años (arts. 846, Cód. de Comercio y 4023, Cód. Civil). Sobre esa base, es evidente que a la fecha de promoción
de la demanda (20 de marzo de 1997, conf. cargo de fs. 49 vta.) aún no se había producido la prescripción.

3°. Que cabe ahora dilucidar la existencia del contrato invocado por la actora.

4°. Que, en primer lugar, es menester recordar que este tribunal ha sostenido reiteradamente que la validez y
eficacia de los contratos administrativos se supedita al cumplimiento de las formalidades exigidas por las
disposiciones legales pertinentes en cuanto a la forma y procedimientos de contratación (Fallos: 308:618; 316:382).

5°. Que, en razón del carácter administrativo del contrato que se dice celebrado, el caso debe ser juzgado con
arreglo a los principios y reglas propios del derecho público, para lo cual debe acudirse a las normas sobre
contrataciones que rigen en la provincia demandada contenidas en la ley provincial de contabilidad 3742.

Los arts. 25 y 26 de ese ordenamiento exigen que toda contratación del Estado provincial de la que se deriven
gastos se haga por licitación pública; y admiten, sólo en forma excepcional, la licitación privada y aun la
contratación directa en determinados supuestos entre los cuales no resulta de las actuaciones que se encuentre el
que motiva este proceso. (SE DEBERIA HABER REALIZADO POR LICITACION PUBLICA)

6°. Que de las constancias obrantes en la causa surge que, en la contratación invocada, no se observaron los
procedimientos sustanciales pertinentes ni se contó con la habilitación presupuestaria necesaria para atender el
gasto respectivo, tal como lo exige la normativa señalada.

7°. Que la prueba de la existencia de un contrato administrativo se halla íntimamente vinculada a la forma en que
dicho contrato queda legalmente perfeccionado. Cuando la legislación aplicable exige una forma específica para la
conclusión de un determinado contrato, dicha forma debe ser respetada pues se trata de un requisito esencial de su
existencia.
Esta condición, que se impone ante las modalidades propias del derecho administrativo, concuerda con el principio
general también vigente en derecho privado en cuanto establece que los contratos que tengan una forma
determinada por las leyes no se juzgarán probados si no estuvieren en la forma prescripta (arts. 975 y 1191, Cód.
Civil).

8°. Que, en consecuencia, las defensas de la demandada deben ser acogidas ya que no es posible admitir la acción
basada en obligaciones que derivarían de un supuesto contrato que, de haber sido celebrado, no lo habría sido con
las formalidades establecidas por el derecho administrativo local para su formación.
Por ello, se resuelve: Rechazar la demanda, con costas. (NO se reconoce contrato por falta de forma)

Lix Klett S.A.I.C. (s/ quiebra) c/ Biblioteca Nacional - Secretaría de Cultura de la Nación s/ Cobro de sumas de
dinero
CSJN. CONTRATOS ADMINISTRATIVOS. Contratación directa. Normas de contratación del Estado. Locación de obra.
Mantenimiento. Cobro de sumas pendientes de pago. Facturas comerciales. Ley Nº 24.269. Decreto Nº 5.720/72.
Considerando:

1) La sentencia de primera instancia que había hecho lugar a la demanda promovida por la quebrada Lix Klett
S.A.I.C. (en adelante Lix Klett), en la que persiguió el cobro de la suma consolidada de $ 1.149.335,16, imputada a
facturas pendientes de pago, con más intereses, y costas por parte de la Biblioteca Nacional - Secretaría de Cultura
de la Nación (en adelante Biblioteca Nacional) (fs. 800/802).

3) Que, en lo relativo al fondo del asunto, esto es, si es admisible o no la demanda interpuesta, el a quo hizo lugar a
los agravios que cuestionaron la conclusión del juez de primera instancia en cuanto a la violación de las normas de
contratación del Estado, la falta de la efectiva prestación de servicios y de la conformidad de las facturas brindada
por la autoridad competente.

Expresó al respecto que "de las constancias... se extrae que si bien en sus orígenes hubo contratación directa no así
durante el periodo reclamado, durante el cual no consta vinculación formal alguna entre la actora y la Biblioteca
Nacional. Y agregó que la prueba de la existencia de un contrato administrativo se halla íntimamente vinculada a la
forma en que dicho contrato queda perfeccionado. Consecuentemente, toda vez que la actora no aportó elemento
de convicción alguno -como era su propio interés (Artículo 377, Código Procesal)- referido a este aspecto
corresponde desestimar sin mas el planteo de la demandante".
El tribunal consideró que "las facturas comerciales no son títulos ejecutivos ni constituye prueba indudable del
cumplimiento de la prestación aludida en ellas. En autos no obra constancia algún a que de cuenta de la realización
de los servicios prestados, prueba esta que le incumbía probar a la actora frente a la negativa efectuada al respecto
por la demandada en la oportunidad prevista.

4) Mediante la presente demanda la actora pretendió el cobro de facturas derivadas de la prestación del servicio de
operación de mantenimiento de aire acondicionado (calefacción y refrigeración), ventilaciones mecánicas, calderas y
tratamiento químico del agua (aire acondicionado); todo ello con seguro de repuestos y personal propio y
permanente en la Biblioteca Nacional por el período comprendido entre enero a diciembre de 1996 y desde julio de
1997 a enero de 1999 (v. fs. 145 vta.).
A partir de 1997 por Decreto Nº 545/96, la Biblioteca Nacional pasó a ser autárquica y quedó bajo la órbita de la
Secretaría de Cultura de la Nación, también dependiente del Poder Ejecutivo. Bajo este marco de situación, Lix
Klett y el ente reconocieron que la relación continuó por acuerdos verbales.

5) En primer lugar, Lix Klett alega que el servicio brindado es esencial para la Biblioteca Nacional, y necesario para su
actividad. Agrega que la omisión de la Administración de documentar las contrataciones verbales no le otorga
derecho a desconocer lo actuado en consecuencia, menos aun de cuestionar luego los servicios prestados en su
beneficio, parcialmente abonados y que claramente consintió.
6) El caso debe ser juzgado con arreglo a los principios y reglas del derecho público, para lo cual debe acudirse a la
Ley Nº 24.629 de ejecución del presupuesto de la Administración Nacional (B.O. 08/03/96) y al Decreto Nº 5.720/72,
reglamento de las contrataciones del Estado (B.O. 31/8/72).

7) Que, en el referido escrito, la Biblioteca Nacional señaló que "(l)a inexistencia de instrumento contractual impide
reconocer la vinculación alegada por la actora, sin perjuicio de que de resultar en autos el cumplimiento de
prestaciones de su parte que importen una utilidad para el Estado Nacional, su reconocimiento pueda provenir de
otra fuente de obligaciones

En el mismo orden de ideas, Lix Klett afirma que "la relación contractual continuó por acuerdo verbal entre las
partes, ratificado por diferentes actos administrativos. En efecto, la demandada abonó periodos posteriores al
vencimiento de la contratación administrativa original con total

8) La prueba producida en autos, de la documental que obra agregada surge que para la Biblioteca Nacional sólo
fueron efectuadas las contrataciones directas correspondientes a los periodos septiembre/31 de diciembre 1992 y
septiembre/diciembre 1993.

Por lo tanto, conforme el reconocimiento expreso de las partes y la prueba producida en la causa surge que, por
tratarse de acuerdos verbales, no se observaron los procedimientos sustanciales pertinentes ni se contó con la
habilitación presupuestaria necesaria para atender el gasto respectivo, tal como lo exige la normativa señalada.

10) Los contratos administrativos con un objeto como el de las prestaciones de autos debían ser celebrados con las
formalidades que establece el derecho administrativo para su confección. Por lo tanto, se desestima el primer
agravio (contrato administrativo).

11) Que, en lo relativo al segundo agravio, Lix Klett afirma que la Alzada no consideró acreditados los servicios pese
a que los mismos fueron reconocidos por la demandada, lo que le causa un gravamen (prestación).

12) Surge que en esa área no existe ninguna constancia que acredite si los servicios presentados por la firma Lix
Klett S.A.I.C.

13) Que, no se advierte, a partir de tales extremos, la prueba acabada de la existencia del sustrato fáctico de los
acuerdos verbales. Nada se probó sobre el supuesto servicio brindado de enero a diciembre de 1996 y, respecto al
periodo julio 1997/enero 1999, las pruebas no remiten a un servicio circunscripto al objeto de los supuestos
acuerdos verbales.

En resumen, la actora no asumió diligentemente la carga de acreditar los hechos invocados, que por imperativo
legal le corresponde, pese a que tuvo a su alcance los instrumentos necesarios para hacerlo.

14) Corresponde que agravio sea también desestimado.

15) Que el tercer agravio del recurso sub examine versa sobre la falta de conformidad de las facturas. Lix Klett se
agravia sosteniendo que la demandada jamás manifestó su rechazo a las facturas y que, por lo tanto, no puede
pretenderse que su parte pruebe el porqué de la omisión, pues tampoco existió un accionar positivo contrario.

16) Que, en el caso no se cumplió con los procedimientos propios para las contrataciones con el Estado y la actora
no logró acreditar la efectiva prestación del servicio. Como consecuencia de ello, no se tramitó la habilitación
presupuestaria y, por ende, no se obtuvo la conformidad por la autoridad de turno para el pago de las facturas
reclamadas. Por lo tanto, más allá de las intimaciones de pago que la actora hubiera efectuado, que en este caso,
resultan infructuosas, corresponde aplicar la doctrina del silencio negativo.

17) Por ello, se desestima el recurso ordinario de apelación interpuesto por la actora y se confirma la sentencia
apelada en todas sus partes con costas a la vencida. (a favor del Estado)

Fallo Mendoza. Responsabilidad del estado.

Hechos:Los actores, en ejercicio de derechos propios y/o representación de sus hijos menores, demandan ante la
Corte Suprema, en instancia originaria, al Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires, el Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires y 44 empresas que desarrollan su actividad industrial en las adyacencias de la Cuenca Matanza-
Riachuelo, a fin de obtener una indemnización por los daños y perjuicios sufridos a raíz de la contaminación
ambiental de dicho río. Asimismo, acumulan a dicha acción la pretensión de que se condene a los demandados a fin
de dar término y recomponer la situación que denuncian.

Decisión de la Corte:
La Corte consideró que tenía prioridad absoluta la prevención del daño futuro, en segundo término la
recomposición de la polución ambiental ya causada y por último el resarcimiento de daños irreversibles. Declaró
que la Corte era competente en instancia originaria para atender la pretensión tendiente a recomponer el ambiente
frente a la degradación o contaminación de sus recursos y resarcir un daño de incidencia colectiva por el carácter
federal de la materia en debate.

Sin embargo, afirmó que no correspondía en la competencia originaria y exclusiva de la Corte acumular a dicha
pretensión reclamos resarcitorios por lesión a derechos individuales como consecuencia indirecta de la agresión al
ambiente por no verificarse el requisito de “causa civil” establecido en el Reglamento para la Justicia Nacional, en
tanto el daño alegado era atribuible a la inactividad u omisión de los demandados en el ejercicio del poder de
policía. Por este motivo, consideró que los daños y perjuicios individuales debían ser evaluados caso por caso por
tribunales inferiores.

Entre una serie de medidas que adoptó, requirió a las empresas demandadas a que presentaran información relativa
a qué sustancias arrojan en el río, si tienen sistemas para su tratamiento y si están aseguradas para garantizar la
reparación de posibles daños. Asimismo, requirió al Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires, a la ciudad de
Buenos Aires y al Consejo Federal de Medio Ambiente a que presentaran un plan integrado de saneamiento, el que
debía contener un estudio sobre el impacto ambiental que producen todas las empresas instaladas en el área
afectada y la elaboración de programas de educación e información pública sobre el tema. Finalmente, decidió
convocar a una audiencia pública para que las partes informaran en forma oral y pública el contenido de lo
solicitado. (voto de los jueces Petracchi, Highton de Nolasco, Maqueda, Lorenzetti, Argibay y Fayt - éste último hizo
su propio voto. El Dr. Zaffaroni no votó).

FALLO HALABI - INTERES LEGITIMO DEL ACTOR. DERECHOS INDIVIDUALES HOMOGÉNEOS. (UNIDAD 15.4)

La Corte Suprema de Justicia de la Nación creó la acción de clase para proteger derechos homogéneos. Se analizó la
inconstitucionalidad de las normas que autorizan la intervención de comunicaciones telefónicas y por Internet.
La decisión del Máximo Tribunal permite que una sentencia tenga efectos para todos los ciudadanos que padecen
un mismo problema, sin necesidad de tener que iniciar un juicio.
HECHO: La causa se inició por la demanda de un particular, en la que pidió se declare la inconstitucionalidad de la
ley 25.873 y de su decreto reglamentario (1563/04), porque consideró que, al disponer la intervención de las
comunicaciones sin determinar en qué casos y con qué justificativos, violan el derecho a la privacidad, en su
condición de consumidor, y el derecho a la confidencialidad, en su condición de abogado.

En el marco del caso ("Halabi, Ernesto c/ PEN ley 25.873 y decreto 1563/04 s/ amparo"), la Corte había convocado a
una audiencia pública a la que concurrieron, además de las partes, el Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal y la Federación Argentina de Colegios de Abogados, quienes argumentaron en contra de la
constitucionalidad de la ley.

La sentencia tiene dos aspectos relevantes: por un lado crea la acción de clase, esto es una garantía de los derechos
de dimensión colectiva, y por otro protege la privacidad en el uso de Internet y telefonía personal frente a posibles
intromisiones de organismos del Estado.

a) Creación de la acción colectiva:


- La sentencia destaca que hubo una mora del legislador al no dictar una ley para facilitar el acceso a la justicia, y
siendo estos derechos constitucionales de carácter operativos, es obligación de los jueces darles eficacia.
- Hay casos en que por una sola causa se afectan los derechos de numerosas personas y en los que resulta muy difícil
para cada uno de los afectados promover una acción judicial. En estos supuestos resulta afectado el acceso a la
justicia.
- Hay una clara afectación del acceso a la justicia, porque no se justifica que cada uno de los posibles afectados de la
clase de sujetos involucrados deba promover una nueva demanda peticionando la inconstitucionalidad de la norma.
- Dado que es la primera oportunidad en la que se delinean los caracteres de la acción colectiva y que no existe una
reglamentación al respecto, cabe ser menos riguroso a la hora de evaluar el resto de los recaudos que habrá que
exigir en lo sucesivo en procesos de esta naturaleza.

- Para el futuro es indispensable formular algunas precisiones dirigidas a los jueces que traten este tipo de acciones:
 Se debe resguardar el derecho de la defensa en juicio, de modo de evitar que alguien pueda verse afectado
por una sentencia dictada en un proceso en el que no ha tenido la posibilidad efectiva de participar.
 Se debe verificar la precisa identificación del grupo o colectivo afectado, la idoneidad de quien pretenda
asumir su representación y la existencia de un planteo que involucre, por sobre los aspectos individuales,
cuestiones de hecho y de derecho que sean comunes y homogéneas a todo el colectivo.
 Se debe arbitrar un procedimiento apto para garantizar la adecuada notificación de todos aquellas personas
que pudieran tener un interés en el resultado del litigio, de manera de asegurarles tanto la alternativa de
optar por quedar fuera del pleito como la de comparecer en él como parte o contraparte.
 Se deben implementar adecuadas medidas de publicidad orientadas a evitar la multiplicación o
superposición de procesos colectivos con un mismo objeto a fin de aventar el peligro de que se dicten
sentencias disímiles o contradictorias sobre idénticos puntos.

b) Protección de la privacidad:
La Corte señala que las restricciones autorizadas por la ley en cuestión están desprovistas del imprescindible grado
de determinación que excluya la posibilidad de que su ejecución concreta por agentes de la administración quede en
manos de la más libre discreción de estos últimos, afirmación que adquiere primordial relevancia si se advierte que
desde 1992 es la Dirección de Observaciones Judiciales de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que actúa
bajo la órbita del Poder Ejecutivo, la que debe cumplir con los requerimientos que formule el Poder Judicial en orden
a la interceptación de comunicaciones telefónicas u otros medios de transmisión que se efectúen por esos circuitos.
Ello es así por cuanto, en el marco de la transferencia de la prestación del servicio de telecomunicaciones de la ex
Empresa Nacional de Telecomunicaciones a licenciatarias privadas, el decreto 1801/1992 dispuso que la Dirección de
Observaciones Judiciales de aquélla empresa estatal pasara a depender de la SIDE, a los fines de cumplir con dichos
requerimientos de los jueces.

El juicio
El actor, Ernesto Halabi promovió acción de amparo reclamando que se declare la inconstitucionalidad de la ley
25.873 y de su decreto reglamentario, n° 1563/04, en cuanto autorizan la intervención de las comunicaciones
telefónicas y por Internet sin que una ley determine “en qué casos y con qué justificativos” puede llevarse a cabo.
Solicitó la declaración de inconstitucionalidad de normas mencionadas porque consideró que violaban el derecho a
la privacidad en su condición de consumidor y además, el derecho a la confidencialidad en su condición de abogado.

Sentencias anteriores
En primera instancia se hizo lugar a la demanda, argumentando que la ley y su decreto eran demasiado amplios y no
dejaban en claro en qué casos y con qué justificativos pueden ser utilizados los datos personales obtenidos del modo
cuestionado en esta causa. La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal
confirmó dicho pronunciamiento. El Estado Nacional interpuso recurso extraordinario.

El caso en la Corte
La impugnación del Estado Nacional se dirigió exclusivamente a descalificar el efecto erga omnes que la cámara
atribuyó a su pronunciamiento.

Fallo Biosystems PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO. HABILITACIÓN de la INSTANCIA JUDICIAL. Caso de


SIENCIO de la ADMINISTRACIÓN. (UNIDAD 16.6 plazo de caducidad de 90 dias SOLO se cuenta en caso de rechazo
expreso – si es tácito ósea silencio, CORRE el plazo de prescripción, 60 dias, mas pronto despacho por 30 dias)

La Corte resolvió que el Art. 31 de la Ley 19.549 texto Ley 25.344 no es inconstitucional. Del juego armónico
de otras normas de la misma Ley y por otra vía que no es la de la constitucionalidad, se puede habilitar la
instancia judicial cuando se configura “silencio” de la Administración y no hay acto administrativo que
denegase el reclamo. No se aplica en este caso el plazo de caducidad del art. 25 de Ley 19.549.

La demanda de Biosystems contra el Ministerio de Salud fue interpuesta dentro del plazo.

El caso.
La actora – BiosystemsS.A. – interpuso `Reclamo Administrativo´ ante el Ministerio de Salud de la Nación, a
fin de que se le abonaran sumas de dinero que tuvieron por causa el incumplimiento de pago de un
Contrato celebrado para la Provisión de Insumos al Hospital Nacional “Profesor Alejandro Posadas“ y que,
ante la falta de Resolución de la Cartera de Salud, la Empresa solicitó “pronto despacho”.
Atento el “silencio” de la Administración, `Biosystems S.A.´ entabló demanda judicial.

1ra instancia: El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal Nº 7


declaró no habilitadala instancia judicial, por haberse deducido la demanda una vez vencido el plazo que
impone el Art. 25 de la Ley Nº 19.549 de Procedimientos Administrativos. Recordó que la actora, de acuerdo
con lo establecido en el Art. 31 LNPA – en su actual redacción – a partir del pedido de pronto despacho
deberán transcurrir otros 45 días, en cuyo caso el interesado podrá iniciar demanda, la cual deberá ser
interpuesta en los plazos perentorios indicados en el Art. 25, sin perjuicio de lo que fuere pertinente en
materia de prescripción. (90 dias para el reclamo administrativo – pronto despacho con 45 dias para que se expida
– demanda por 90 dias judiciales)

Cámara declara habilitada sentencia judicial. Fundamentos:


Concluyeron diciendo que correspondía declarar la inconstitucionalidad del art. 31 de la LNPA, al
condicionar el acceso a la Justicia del reclamo por el reconocimiento de un derecho frente a la inactividad
de la Administración y al encadenar los plazos para configurar `denegatoria por silencio´ – cuya función es
de garantía – con el de caducidad previsto en el art. 25 de la Ley citada – que tiene fundamento en lograr
la inmutabilidad de un acto administrativo que no existe en la denominada vía reparadora -.

Dictamen de la Procuradora Fiscal (al que la CSJN adhiere)


En base a lo precedentemente expuesto, el Dictamen de la Procuradora Fiscal concluye que `no
corresponde declarar la inconstitucionalidad de la norma impugnada pues debe entender, de acuerdo con
esta interpretación, que en el caso correspondía habilitar la instancia judicial al no haber acto
administrativo que denegase el reclamo de la actora.

Por ende – dijo – aún habiéndose interpuesto pronto despacho, ante el silencio de la Administración el
actor, por la concordancia de los arts. 31, 26 y 10 de la LNPA, podía entablar la demanda en cualquier
momento, sin perjuicio de lo que correspondiere en cuanto a los plazos de prescripción.
Por las consideraciones que anteceden la Sra Procuradora Fiscal opinó que corresponde declarar
formalmente admisible el Recurso Extraordinario y revocar la sentencia apelada con el alcance aquí
expuesto.”

La Corte Suprema de Justicia de la Nación adhirió al Dictamen de la Sra. Procuradora Fiscal en todos sus
términos, a los que remite por razón de brevedad, y resolvió revocar la Sentencia de la Sala III de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Nacional con el siguiente alcance: si bien
el art. 31 no es inconstitucional, es factible habilitar la instancia judicial por otra vía que resulta de la
concordancia de los arts. 31, 26 y 10 de la LNPA.

GORORDO – DENUNCIA DE ILEGITIMIDAD DE RESOLUCIONES ADMINISTRATIVAS - Revision judicial (UNIDAD 16.6)

Se resolvió por la imposibilidad de revisión judicial de una resolución que desestime un recurso extemporáneo
respecto del fondo de la cuestión.

La corte dijo que la decisión administrativa que desestima en cuanto al fondo un recurso extemporáneo, tramitado
en el caso como denuncia de ilegitimidad, no es susceptible de ser impugnada en sede judicial porque, al haber
dejado vencer el interesado el término para deducir los recursos administrativos, ha quedado clausurada la vía
recursiva, y, por ende, la posibilidad de agotar la vía administrativa, requisito insoslayable para la habilitación de la
instancia judicial (art. 23, inc. a, de la ley 19.549).

Esta conclusión encuentra sustento, en primer lugar, en lo dispuesto en el inc. e, apart. 6° del art. 1° de la ley 19.549,
el cual determina: "Una vez vencidos los plazos establecidos para interponer recursos administrativos se perderá el
derecho para articularlos..."; y, además, en el carácter perentorio (art. 1°, inc. e, apart. 6°) y obligatorio (art. 1°, inc.
e), apart. 1°) que dicho cuerpo legal confiere a los plazos para recurrir.

La no revisabilidad judicial del acto que rechaza en cuanto al fondo una denuncia de ilegitimidad se deriva de su
condición de remedio extraordinario previsto por el ordenamiento jurídico con el propósito de asegurar el control de
legalidad y eficacia de la actividad administrativa, y a través de él, el respeto de los derechos e intereses de los
administrados.
Mayoría: se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso interpuesto y se confirma la sentencia apelada.
Hubo 5 votos a favor y 4 disidencias (que simplemente hicieron referencia a otro fallo por razones de brevedad)
CORTE: RECHAZO EN SEDE ADMINISTRATIVA DE DENUNICA DE ILEGITIMIDAD NO PUEDE SER OBJETO DE
IMPUGNACION JUDICIAL Y CONCLUYO QUE SERIA IRRAZONABLE OTORGAR A LA DENUNICA DE ILEGITIMIDAD EL
MISMO EFECTO QUE UN RECUROS DEDUCIDO EN TERMINO.

FALLO CGPBB C. PENTAMAR Y H.A.M

El Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca solicitó al Tribunal que dictase una MEDIDA CAUTELAR tendiente
a que, en el marco del contrato que suscribiera con las empresas demandadas, se dispusiera que éstas debían
cumplir con lo estipulado, continuando con las tareas de dragado de manera tal que se mantenga la profundidad
náutica y la navegabilidad del canal de acceso al puerto de Bahía Blanca.

La SCBA dijo que: no se advierten razones que impidan aprobar el acuerdo al que arribaran las partes, motivo por el
cual entiende que el mismo debe ser homologado.

20) COLEGIO DE ABOGADOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES OTROS SOBRE INCONSTITUCIONALIDAD LEYES
13.405 13.406

En autos, el presidente del Consejo Superior del Colegio de Abogados y los presidentes de los Colegios
Departamentales de Abogados, todos ellos de la Provincia de Buenos Aires –en el carácter indicado como también
por propio derecho-, promovieron ante este Tribunal la acción establecida en el art. 161 inc. 1º de la Constitución
provincial y en los arts. 683 y sigtes. del C.P.C.C., procurando la declaración de invalidez constitucional de
determinadas previsiones contenidas en las leyes 13.405 y 13.406, por los motivos que exponen en el escrito
introductorio a esta instancia.

Los demandantes destacan a su favor que los colegios de abogados tienen el derecho deber de atender proteger el
ejercicio de los derechos e intereses legítimos de los profesionales de la abogacía y de la profesión de abogados
como tal.

Entendemos que corresponde admitir la impugnación constitucional que se promueve, sólo en lo que atiende al art.
2º de la ley 13.405 que al incorporar el art. 13 bis a la Ley 10.397, en lo esencial, determinó que con anterioridad al
inicio del juicio de Apremio la Dirección Provincial de Rentas quedaba facultada para disponer, en resguardo de las
sumas adeudadas –como medida cautelar (entre otras)- traba de embargos sobre cuentas o activos bancarios
diligenciándolos directamente ante la entidad bancaria (inc. 1), sobre derechos de crédito (inc. 3), sobre sueldos u
otras remuneraciones (inc. 4), sobre bienes inmuebles o muebles sean o no registrables (incs. 5 y 6); intervención de
caja y embargo de las entradas brutas equivalentes al veinte (20) por ciento y hasta el cuarenta (40) por ciento de las
mismas (inc. 2) e inhibición general de bienes e incluso su extensión a los activos bancarios o financieros (inc. 7).

Iguales consideraciones merece el reproche a la agregación del Título XII bis, que fija el procedimiento de ejecución
de las sentencia de trance y remate por cuanto faculta a la repartición recaudadora, una vez consentida o
ejecutoriada la sentencia en el juicio de apremio, para proceder por sí, sin intervención judicial, a la venta en
subasta pública de los bienes del deudor, estableciendo además distintos detalles a llevar a cabo por el mismo
organismo público, en el marco del procedimiento anunciado.

También debe determinarse, en la condiciones señaladas, que procede liminarmente la censura al art. 22 de la Ley
13.406, que fija la escala y la forma de regular los honorarios de los profesionales que actúen en los procesos
mencionados.
El conjunto de disposiciones respecto del cual se verifica la presencia del recaudo materia de este análisis, se
particulariza por la atribución de ciertas facultades a los agentes de la Dirección General de Rentas provincial, que
en el régimen anterior eran reservadas con exclusividad al ámbito jurisdiccional.

A partir de las modificaciones experimentadas al Código Fiscal y a la Ley de cobro de créditos fiscales tributarios,
existe un interés jurídico, particular y directo que se encuentra liminarmente comprometido –la modificación
legislativa provocada al esquema normativo anterior-, que yace en cabeza de la entidad profesional con
trascendencia suficiente para afectar su esfera subjetiva de derechos.

RESUELVE:

- admitir formalmente al demanda de inconstitucionalidad en relación al art 2 de la ley 13.405, art 6, la


agregación del Título XII bis y art 22 de la ley 13406.

- Se rechaza en su totalidad la pretensión articulada por los actores en su calidad de ciudadanos o


habitantes de la provincia de bs. ar.

DISIDENCIA:

Soria: los actores carecen de legitimidad suficiente para incoar este proceso, no han invocado la titularidad de un
interés jurídicamente tutelado. Resuelve: rechazar in limine la demanda. Pettigiani adhiere

Negri: reconoce legitimación a los actores en su calidad de presidentes del colegio de abogados, a los fines de exigir
judicialmente el respeto al texto constitucional. Voto Afirmativo

21) MUNICIPALIDAD DE SAN ISIDRO CONTRA PROVINCIA DE BS AR, INCONSTITUCIONALIDAD LE


11.757(AUTONOMÍA MUNICIPAL)

La municipalidad de San Isidro deduce demanda en los términos de os art 161 inc. 1 de Constitución Provincial y 683
del Código Procesal Civil y Comercial, pretendiendo la declaración de inconstitucionalidad de la ley 117578, por
colisionar e infringir la norma del art 192 inc. 3(corresponde al municipio nombrar los funcionarios municipales) de
la Constitución n Provincial y el principio de la CN en punto a la autonomía de los municipios.

La relación de empleo público queda subordinada a la centralización del poder de la provincia según la
reglamentación del estatuto así sancionado para el conjunto de municipios bonaerenses.

La provincia no puede arrogarse la facultad de dictar un régimen regulatorio único para todos los municipios.

El art 123 establece que cada provincia dicta su propia constitución, asegurando autonomía municipal.

La ley 11.757 en su art 1 establece: el presente estatuto dispone el régimen para el personal de las Municipalidades
de la Provincia de Bs.Ar.

Resuelven:

Negri (afirmativa):

- Declarar la inconstitucionalidad in totum de la ley 11757 por transgredir los art de la Constitución Provincial
y Nacional

Soria (Afirmativa):
- Declaración de inconstitucionalidad de varios art de la ley 11757

- Reconocerle a la municipalidad de San Isidro el dictar otras normas en sustitución o como complemento
adecuado de las disposiciones descalificadas o adherir en todo o en parte a estas ultimas

- Por razones de seguridad jurídica mantener en vigor las disposiciones comprendidas por la declaración de
inconstitucionalidad hasta rijan las nuevas que vayan a sustituirlas.

Lazzari, Kogan, Pettigiani: adhiere a Soria

Sentencia: declara la inconstitucionalidad de algunos artículos de la ley y su consecuente inaplicabilidad a la


Municipalidad de San Isidro, y lo dicho por Soria en los puntos de arriba.

22) VADELL JORGE FERNANDO C/ BUENOS AIRES, PROVINCIA DE S/ INDEMNIZACIÓN. (FUNCIONARIOS DEL
ESTADO – TEORÍA DEL ÓRGANO)

Vadell demanda a la provincia de Buenos Aires para que se la condene a pagar las sumas que se vea obligada a
resarcir en favor de Miguel García Gómez en un juicio que éste le sigue.

La Provincia de BS Ar opone la excepción de falta de legitimación para obrar y pide subsidiariamente el rechazo de la
demanda

Se originó un error notarial, por el escribano Lando, origino a la superposición de dominio sobre el ángulo oeste de
la manzana (dividida en S.O y N.E). Tal escrituración fue precedida de sucesivos pedidos de certificación de dominio
que gravitaron decisivamente en la suerte de los bienes.

El registro, pese a contar con medios para informar sobre anteriores transferencias, ponían en cabeza de Emiliano
Abásolo la titularidad de un bien que nunca le había pertenecido totalmente. Este se reitera, según el perito, en
otras piezas provenientes de esa repartición que obran en el protocolo respectivo. Allí se comunica que la chacra
consta en su integridad a nombre de Emiliano y por el segundo que ese dominio no se había modificado en sus
condiciones. De lo expuesto, surge la evidencia de que el registro ignoró la primitiva venta de Gervasio Abásolo a
Méndez que involucró el terreno que suscita el litigio y las posteriores de Emiliano atribuyéndole a éste la plenitud
de un dominio del que no fue titular. Cabe señalar también, que la venta de Bilbao y Jaca se anotó sin reservas pese
a las incongruencias ya expuestas.

Que las consideraciones precedentes demuestran la responsabilidad de la Provincia toda vez que el Registro de la
Propiedad, al incurrir en las omisiones señaladas, cumplió de manera defectuosa las funciones que le son propias
y que atienden, sustancialmente, a otorgar un conocimiento cabal de las condiciones de dominio de los inmuebles.
En este sentido cabe recordar lo expresado en Fallos: 182:5, donde el Tribunal sostuvo que "quien contrae la
obligación de prestar un servicio lo debe realizar en condiciones adecuadas para llenar el fin para el que ha sido
establecido, siendo responsable de los perjuicios que causare su incumplimiento o su irregular ejecución".

Esa idea objetiva de la falta de servicio encuentra fundamento en la aplicación por vía subsidiaria del art. 1112 del
Código Civil que establece un régimen de responsabilidad "por los hechos y las omisiones de los funcionarios
públicos en el ejercicio de sus funciones, por no cumplir sino de una manera irregular las obligaciones legales que
les están impuestas".

Que ello pone en juego la responsabilidad extracontractual del Estado en el ámbito del derecho público, que debe
responder de modo principal y directo por sus consecuencias dañosas.
Las actuaciones de los escribanos Exertier y Landó, debe establecerse si ambas fueron causa eficiente de los daños
por las fallas en que incurrieron en la confección de las respectivas escrituras al denominar equivocadamente las
fracciones vendidas. Así parece respecto de Exertier quien, conocedor de las ventas anteriores -ignoradas, como se
dijo en los informes del registro- y del plano de subdivisión tal como se desprende de fs. 686/90 de los autos
sucesorios de Emiliano Abásolo, debió excluir del denominado "remanente" la fracción S.O. de la manzana "F" que a
raíz de su intervención fue vendida dos veces originándose la superposición del dominio, pero no en lo que atañe a
Landó. En efecto, éste, que se guió por los antecedentes del registro y en particular por la situación registral respecto
de aquella fracción, cometió el error de autorizar el acto referente a la parte S.O. (inexistente) de la manzana "F",
error que, en la práctica y en lo que interesa, significó reducir la superposición ya existente aunque afectando la
propiedad de un tercero, lo que, aunque eventualmente podría comprometer su responsabilidad, no tiene
repercusión para la suerte de este litigio.

Es necesario indagar si la actividad del escribano constituye:

- una modalidad dentro de la categoría de los funcionarios públicos o


- el ejercicio de una profesión

Se lo puede definir como un profesional del derecho afectado a una actividad privada, pero con atributos que en
parte lo equiparan a la gestión pública, cuyos actos, vinculados al comercio jurídico privado, dan fe de esas
relaciones privadas y no expresan la voluntad del Estado como éste normalmente la exterioriza a través de sus
órganos.

Que la referencia contenida en la nota al art. 1112 del Código Civil que incorpora entre los agentes públicos a "los
escribanos, procuradores y todos los empleados en la administración del Estado" no altera lo expuesto toda vez
que no cabe afirmar que contenga una inequívoca mención de los escribanos de registro. Contribuye a esta
convicción la circunstancia de que al sancionarse el Código Civil, no existía la separación entre la fe pública notarial
y la judicial.

Que por otra parte y aun de admitir que la función fedataria sea la más trascendente de las que realiza el notario, no
puede ignorarse que concurre con otras que no ostentan ese carácter y que son propias de su condición de
profesional independiente. Parece absurdo, entonces, que semejante dualidad se presente en quien se pretende
definir como funcionario público, como igualmente inaceptable que, necesariamente sometido como tal a una típica
subordinación disciplinaria, esta facultad del Estado pueda coexistir con el ejercicio de una superintendencia a cargo
de organismos corporativos como los que contempla la ley 12.990.

Que, por último, cabe recordar que la Corte definió el particular status del escribano de registro señalando que "la
reglamentación a que puede someterse el ejercicio de las profesiones liberales, ofrece aspecto esencial tratándose
de los escribanos, porque la facultad que se les atribuye de dar fe a los actos y contratos que celebren conforme a las
leyes constituye una concesión del Estado acordada por la calidad de "funcionario" o de "oficial público" que
corresponde a los escribanos de Registro". De estas conclusiones surge la naturaleza atribuida a la actividad
notarial sin que obste a ello la caracterización de su vínculo con el Estado dentro de un régimen de concesión toda
vez que éste no importa adjudicar a sus beneficiarios el rango de funcionarios públicos que tampoco aparece
nítidamente perfilado en el párrafo transcripto a través, tan sólo, de las expresiones encomilladas que contiene.

De acuerdo a lo expuesto corresponde ahora decidir sobre la participación que cupo a la Provincia demandada en la
producción de los daños, que esta Corte estima en un 70 % ya que la trascendencia de la conducta irregular del
registro inmobiliario como causa de aquellos debe entenderse superior a la del escribano Exertier. El reclamo del
actor, que consiste en el reintegro de lo que se le condene a pagar en el juicio que le siguió García Gómez no se
traduce aún en suma liquida toda vez que no se ha cumplido con la etapa de ejecución de aquella sentencia y no
media liquidación practicada. Deberá, entonces, diferirse la estimación económica del perjuicio para su
oportunidad.-
Por ello, y lo dispuesto en los arts. 1112 y concs. del Código Civil, se decide: Hacer lugar parcialmente a la
demanda seguida por Jorge Fernando Vadell contra la Provincia de Buenos Aires. Estése a lo establecido en el
considerando 15) sobre la fijación del resarcimiento. Las costas se imponen en un 70 % a cargo del Estado
provincial y un 30 % a la parte actora en atención al resultado del pleito.

23) BARRETO, ALBERTO DAMIAN Y OTRA C/ BS AR, PROVINCIA DE OTROS S/ DAÑOS Y PERJUICIOS
(RESPONSABILIDAD – TEORÍA DEL ÓRGANO) MAS DE COMPETENCIA

Los jueces consideraron que solamente procede la competencia originaria de la Corte cuando la contra parte de la
provincia está domiciliada en el extranjero o en otra provincia, cuestión que no se encuentra clara en la causa de
análisis, por lo que procedieron a declinar su competencia, debiendo entender la justicia común de la provincia
demandada.

Los padres de Gisela Barreto, muerta luego de un accionar irregular de un agente de la Policía bonaerense,
interpusieron demanda contra la Provincia de Buenos Aires y el policía victimario a fin de que sean resarcidos los
daños ocasionados.

Denunciaron domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y procedieron a solicitar la competencia originaria de
la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a la luz del artículo 117 de la Constitución Nacional.

El Procurador Fiscal, Ricardo Bausset, mencionó que del poder acompañado en la demanda surge que se domicilian
en Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires, y no en la Ciudad Autónoma. El Tribunal tiene dicho que la vecindad
exigida es la constituida por la residencia caracterizada como domicilio real o voluntario, la cual depende de las
circunstancias de hecho que permitan comprobarla con los caracteres que la el exige: residencia efectiva y animo de
permanecer, a lo que se agrega un periodo mínimo de dos años de residencia continua.

Haciendo cita de precedentes anteriores del alto tribunal, explicó el Fiscal General que solamente se encuentra
habilitada la competencia originaria solicitada en los casos de controversias civiles entre una provincia y un vecino
de otro Estado, sea un Estado extranjero u otra provincia. (CUESTION DE COMPETENCIA)

La Corte Suprema de Justicia, haciendo suyos los fundamentos expresados por el Procurador Fiscal, entendió que no
podía proceder la competencia originaria por diversas razones. Inicialmente, consideró que en temas civiles, a la luz
del artículo 24 inc. 1º del Decreto-Ley 1285/58, y por aplicación del precedente “De Gandia, Beatriz Isabel” de 1992,
no es posible expandir la competencia de la Corte en aquellas cuestiones que pertenecen al conocimiento de los
jueces inferiores de las provincias.

El tribunal considera que debe abandonarse la generalizada clasificación del concepto causa civil. Para cambiar el
criterio deben mediar razones de justicia. La presencia de una causa civil, desde 1992 ha tenido como consecuencia
una significativa expansión en el ámbito de la competencia originaria del tribunal de procesos de esta naturaleza,
caracterizado por una gran diversidad de temas concernientes a la responsabilidad patrimonial de los estados de
provincia por la llamada falta de servicio. (ASIMILIA CAUSA CIVIL CON RESPONSABILIDAD ESTATAL)

Consideró que si la Corte pudiera decidir todas las cuestiones entre las provincias y los ciudadanos que en ellas
habitan, sería esta la que ejercería el poder respecto de estas eliminando su autonomía, y haciendo desaparecer el
sistema federal establecido en el artículo 1º de la Ley Fundamental.

Entendió que en el caso en particular, era de aplicación el Código Contencioso Administrativo de la Provincia
demandada, la que canalizaría toda cuestión judicial respecto del accionar de las fuerzas de la Policía aun cuando
sean de aplicación analógicamente institutos del derecho común.
Afirmó la Corte, que le correspondía a la actora probar la procedencia de la competencia originaria, cosa que no
generó dicha convicción al figurar un domicilio diferente en el poder acompañado en la demanda; por lo que ante la
falta de certeza del lugar donde residen, y para que no transforme la denuncia de domicilio en una suerte de
prórroga de jurisdicción no permitida por las normas, debe estarse a la improcedencia de la competencia solicitada.

Aclaró igualmente la Corte, que la decisión no obsta a que el tribunal sea competente en las cuestiones federales
que se susciten en la presente, interviniendo de ser procedente.

Por ello, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, declinó su competencia respecto de la cuestión de marras,
remitiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires las actuaciones, a fin que dirima la
competencia en razón de la materia entre los jueces inferiores de su jurisdicción.

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