ISAAC.
Isaac fue el hijo de Abraham y Sara
concedido en cumplimiento a lo que Dios les había
prometido; pasó sus primeros años en Beerseba o sus
alrededores. Abraham obedeció sin vacilación al
mandato de Dios aun cuando se le ordenó sacrificar a Isaac
(Génesis 22). Pero Dios intervino e Isaac se libró
de la muerte . Para complacer a Abraham, Isaac se casó con
Rebeca, nieta del hermano de Abraham, de la cual tuvo dos hijos:
Jacob y Esaú. Rebeca y su hijo menor, Jacob, obtuvieron de
Isaac, mediante engaño, la bendición que
correspondía a Esaú (Génesis 27). Esto puso
entre los hermanos una enemistad que duró mucho tiempo ,
pero al final se reconciliaron. A Isaac se le recuerda
especialmente por haber transmitido la divina bendición
del pacto desde Abraham hasta Jacob.
ISAIAS. Isaías, hijo de Amoz,
pertenecía a una familia de alta posición social,
según lo demuestra el acceso que tenía a la corte y
al rey. Llegó a ser predicador de la corte, se casó
y tuvo dos hijos. El capítulo 6 del libro de Isaías
cuenta su llamado al oficio profético, en el cual se
mantuvo activo aproximadamente del 740 al 700 A.C. Aceptó
este llamamiento aun cuando sabía que habría de ser
trabajo estéril. Contaba con la seguridad que Dios le
daba, de que del reino caído habría de surgir uno
nuevo en el cual reinaría Dios. Murió durante
el
reinado de Manasés. Es el profeta de
Israel mejor conocido, especialmente por sus pasajes
mesiánicos (Isaías 7:14; 11; 53, etc.).
(Véase Isaías, capítulo cuatro).
ISMAEL. Ismael fue el hijo que
Abraham engendró en Agar, sierva egipcia de Sara,
entregada por ésta a Abraham como segunda esposa.
Engendrando a Ismael. Abraham trató que se cumpliera la
promesa de Dios respecto a darle un hijo. Más tarde se
cumplió en verdad dicha promesa mediante el nacimiento de
Isaac, hijo de Sara. Ismael y Agar fueron enviados al desierto de
Beerseba, en donde estaban muriéndose de sed. Un
ángel de Dios guió a Agar a donde había
agua, y así ambos salvaron la vida. Ismael creció
en el desierto de Parán, al sur
1
de Canaán. Se casó con una
egipcia y, en cumplimiento a lo prometido por Dios a Abraham, fue
progenitor de doce príncipes que llegaron a ser los
ismaelitas. Tuvo una hija que se casó con Esaú.
Junto con Isaac, enterró a Abraham. Referencias:
Génesis 16; 17; 21; 25.
JACOB Y ESAÚ.
Dios reveló a Rebeca que ella
daría a luz gemelos importantes, porque de ellos
nacerían dos grandes naciones: Esaú fue padre de
los edomitas o idumeos; Jacob continuó la
genealogía de la nación judaica y fue antecesor de
Jesús. En este doble alumbramiento, Esaú
nació primero, llegó a ser hábil cazador y
fue el hijo favorito de Isaac. Jacob, tranquilo e inofensivo, fue
el favorito de Rebeca. Al volver hambriento de la cacería,
Esaú rogó a Jacob que le diera de comer. Jacob puso
como condición indispensable que le cediera su derecho de
primogenitura. Esaú consintió (Génesis
25:33). Un día en que Esaú había vuelto a
salir de cacería, Rebeca persuadió a Jacob de que
se hiciera pasar por Esaú, fuera junto a su padre que
estaba medio ciego, y obtuviera la bendición que
correspondía al primogénito. Logrado eso por Jacob,
Esaú descubrió lo ocurrido y
resolvió matar al egoísta
hermano suyo después que muriera su padre. Para que el
tiempo enfriara la ira de su hermano, Jacob huyó a
Harán. Mientras iba en viaje tuvo una visión de una
escalera que unía la tierra con el cielo, por la cual
subían y bajaban ángeles , y Dios le aseguró
la bendición del Pacto (Génesis 28:12-15). Al
servicio de su tío Labán, Jacob trabajó
catorce años para obtener la mano de Raquel, y seis
más que le fueron pagados con ganado. Durante ese tiempo
se casó con otras tres mujeres. Después de unos
años, creyendo que Labán y sus
hijos le envidiaban su prosperidad y lo
miraban con malos ojos, Jacob se alarmó y huyó con
sus esposas y posesiones rumbo a Canaán. Tres días
después Labán descubrió la
desaparición de Jacob. Los hombres de Labán
alcanzaron a Jacob como una semana después, pero Dios lo
libró de mal, y se puso fin a la reunión
2
mediante un tratado. Se erigió un
monumento de piedras y comieron en señal del pacto
mediante el cual cada parte se comprometió a no pasar
aquel punto para atacar a la otra. Antes de cruzar el río
Jordán, Jacob se encontró con Esaú, el cual
le perdonó sus maldades pasadas. Jacob había estado
confiando en su propia fuerza para tener éxito. En lucha
con Dios, aprendió que su propia fuerza era nula, y que
tenía que orar pidiendo las bendiciones del Señor.
Referencias: Génesis 25-34.
JACOBO (o SANTIAGO) EL HERMANO DE
JESUS. Jacobo, hijo de María y José (Mateo
13:55; Marcos 6:3), no fue uno de los doce apóstoles
(Mateo 10:2-4), ni fue al principio creyente en su hermano
Jesús (Juan 7:5). Pero después de la
resurrección llegó a creer, probablemente mediante
alguna manifestación especial del Señor resucitado.
(Cristo se manifestó a los quinientos, y "después
apareció a Jacobo" [1 Corintios 15:7].) Recibió el
título de apóstol (Gálatas 1:19), fue uno de
los dirigentes en la iglesia de Jerusalén (Gálatas
2:9; Hechos 15), y, junto con los ancianos, recibió a
Pablo cuando éste regresó de su tercer viaje
misionero (Hechos 21:18). Es el autor de la epístola de
Santiago. Hay quienes infieren que era casado (1 Corintios 9: 5).
"El justo" llamaban los antiguos a Jacobo por sus sobresalientes
virtudes. Según la tradición murió apedreado
por los líderes religiosos.
JACOBO EL HIJO DE ALFEO. Jacobo fue
hijo de Alfeo y María, que algunos suponen hermana de la
madre de Jesús, según lo cual Jacobo sería
primo de Jesús. Jacobo fue uno de los doce
apóstoles (Mateo 10:3; Hechos 1:13). Fue llamado "Santiago
el menor" o "el pequeño" quizá porque fuera de baja
estatura. Jacobo tenía hermanos, pero no se sabe de fijo
cuántos ni quiénes eran. Posiblemente José
(Mateo 27:56) y Mateo (Marcos 2: 14).
JACOBO, HIJO DE ZEBEDEO. Jacobo,
hijo de Zebedeo y Salomé, hermano. mayor de Juan, fue uno
de los primeros discípulos de Jesús. Andaba
Jesús por la orilla del mar de Galilea, cuando lo
llamó. Jacobo abandonó inmediatamente sus negocios
de pescador y lo siguió. Jesús dio a Jacobo y Juan
el apodo de Boanerges, o "hijos del trueno" (Marcos 3:17). Junto
3
con Pedro y Juan, formó el trío de
discípulos íntimos de Jesús. Fue el primero
de los doce en padecer el martirio. Murió en los primeros
días de la iglesia apostólica por orden del rey
Herodes Agripa I, allá por el 44 D.C. (Hechos
12:2).
JEREMÍAS. Jeremías
nació en el Siglo séptimo A.C. en Anatot, no lejos
de Jerusalén. Tenía veinte años de edad
cuando el Señor lo llamó a ser profeta suyo.
Profetizó el castigo de Jerusalén a manos de un
pueblo de corazón empedernido y oídos reacios. Fiel
bajo desesperadas y abrumadoras circunstancias de
persecución, Jeremías vio a su pueblo pasar de la
prosperidad bajo el rey Josías a una condición de
perversidad bajo el mando de cuatro reyes impíos que
levantaron ídolos y perseveraron en extraviar al pueblo.
Presenció impotente la invasión babilónica,
y finalmente -cumplimiento de su profecía- la caída
de Jerusalén. Para su seguridad, los simpatizantes de
Jeremías, mediante ruegos, convencieron al profeta para
que se fuera a Egipto. Predicó durante unos
cincuenta años. Se le identifica con
el libro del Antiguo Testamento que lleva su nombre.
JERJES (V. "Asuero".)
JEROBOAM. Jeroboam, residente de
Sereda, fue hijo de Nabat, de la tribu de Efraín.
Trabajó en la construcción de fortificaciones
durante el reinado de Salomón. Reconociendo las
capacidades de Jeroboam, Salomón lo nombró jefe de
la casa de José. Disgustado por la tiranía de
Salomón, y dado que cierto profeta predijo que Dios le
daría un reino, se rebeló contra Salomón.
Por ello, éste procuró matarlo, lo cual
forzó a Jeroboam a refugiarse en Egipto. Muerto
Salomón, regresó y halló en el trono a
Roboam, hijo de Salomón. Procurando aliviar la suerte del
pueblo, que estaba abrumado de impuestos , Jeroboam tomó
su* representación, pero Roboam no aceptó ninguna
instancia, y las diez tribus del norte se rebelaron, eligiendo a
Jeroboam como rey suyo. Su reinado duró
de 922 a 901 A.C. Pero su gobierno estuvo
dominado por sus intereses personales. Para evitar que el pueblo
4
fuera a Jerusalén en su peregrinación anual,
revivió dos antiguos lugares de culto en Bet-el y Dan (1
Reyes 12:26-30). Erigió también una imagen de oro,
y el nombre de Jeroboam se volvió sinónimo de
maldad por la idolatría que inició.
"sepultura" de asno.
JOB. En la Biblia se menciona a Job
como varón perfecto y justo, Job temeroso de Dios. Fue
hombre acaudalado y vivió en tierra de Uz. En medio de su
abundancia, Dios le envió tribulación:
perdió su riqueza, su familia fue destruida y
perdió la salud . En todo esto Job tuvo paciencia y firme
confianza en Dios, aun ante las acusaciones de sus amigos. La
aflicción abrumó a Job, pero dice el relato que
"bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el
primero" (Job 42:12). Aunque padeció mucho, fue capaz de
decir: "Yo sé que mi Redentor vive" (Job
19:25). El libro de Job narra la historia
en forma épica. (Véase "Job" en el capítulo
cuarto.)
JOEL. El profeta Joel fue hijo de
cierto hombre llamado Petuel. Joel probablemente creció en
Judá, y está claro que profetizó en
Jerusalén. Es un tanto controvertible el tiempo exacto en
que vivió y profetizó; probablemente fue
en el siglo IX A.C. Dos calamidades dieron
pie a la producción literaria de Joel: una plaga de
langostas y una gran sequía. El profeta llama al pueblo a
orar y ayunar. Quizá parte del pueblo haya respondido,
pues al final del libro de Joel hay una nota de
optimismo.
JONÁS. Jonás
("paloma") fue hijo de cierto Amitai. Parece sin par entre los
profetas hebreos por cuanto su propósito primordial no
parece haber sido predicarle a Israel. El Señor le
ordenó ir a Nínive a prevenir al pueblo que iba a
destruir la ciudad (Jonás 1:1-2). En vez de obedecer a
Dios, Jonás se embarcó para Tarsis. Surgió
una gran tormenta y lonás pidió a los hombres que
lo tiraran por la borda, pues él era la causa de la
tormenta. Dios preparó un gran pez que lo tragara.
5
Finalmente se arrepintió y Dios hizo que el pez lo
vomitara en tierra seca
(Jonás 2:10). Aprendida su
lección, Jonás fue a Nínive y previno a los
ninivitas que serían destruidos, por lo cual ellos se
arrepintieron. Jonás se considera símbolo de Cristo
porque permaneció en el vientre del pez tres días,
así como Cristo permaneció tres días en la
tumba (Mateo 12:40).
JONATÁN. Jonatán ("don
de Jehová") era el heredero aparente e hijo mayor del rey
Saúl. Surge primero como el héroe de la guerra de
Micmas, en que obtuvo la victoria para Saúl casi solo (1
Samuel 13-14). El pueblo lo amaba. Era atlético, gallardo,
hábil jefe militar y uno de los personajes más
admirables de toda la Biblia. Por lo que más se le
recuerda es por la sin par devoción de su amistad para con
David (sentimiento "más maravilloso que el amor de las
mujeres" [2 Samuel 1:16]) bajo las más difíciles
circunstancias (1 Samuel 18-20). Hasta estuvo dispuesto a
renunciar a su derecho al trono en favor de David. Aunque
Saúl persiguió a David y lo obligó a huir,
Jonatán permaneció leal a su amigo. Muerto en la
batalla del monte Gilboa, fue sepultado en labes, debajo de un
árbol (1 Samuel 31:1-13). Dejó un hijo:
Mefiboset.
JOSÉ. José fue hijo de
Jacob y Raquel. Jacob amaba a José más que a los
hermanos de éste, por ser el hijo de su ancianidad, y le
dio una túnica de muchos colores . Sus hermanos, que lo
odiaban, urdieron maldades en contra suya. Lo vendieron como
esclavo por veinte piezas de plata (Génesis 37:28). Pero
José confiaba en Dios y no consintió en pecar; el
Señor lo acompañó llegó a ser
intérprete de los sueños de Faraón en
Egipto. José predijo un tiempo de hambre, fue nombrado
gobernador de Egipto y en los años de abundancia
almacenó los excedentes de alimento. Los hermanos de
José llegaron desde Canaán a comprar alimento
durante el hambre. Él perdonó a sus hermanos y los
trató bien; Jacob se reunió con ellos en sus
últimos años, y la familia volvió a estar
junta (Génesis 45-46).
6
JOSUÉ. Héroe del libro
de Josué e hijo de Nun, Josué ("Jehová es
salvación") fue primero ayudante de confianza y ministro
de Moisés. Dirigió los ejércitos de Israel
en una gran victoria contra los amalecitas en el Sinaí
(Éxodo 17:8-16). Como representante de la tribu de
Efraín entre los doce espías enviados a
Canaán, junto con Caleb, constituyó la voz de
minoría que alentó al pueblo a poseer la tierra por
fe en Dios (Números 13:6, 8; 14:6, 38). Larga vida y
posición de jefe tras la muerte de Moisés fueron su
recompensa por ello. Muerto Moisés, condujo a los hijos de
Israel a través del Jordán hasta la Tierra
Prometida (Josué 1-6). Bajo su dirección fueron
conquistados Jericó y sus alrededores, se dividió
la tierra y se establecieron las ciudades de refugio
(Josué 7-21). Murió a la edad de 110 años y
fue sepultado en Timnat-sera.
JUAN EL APÓSTOL. Juan el
apóstol, hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de
Jacobo, fue pescador hasta que Cristo lo llamó a seguirlo.
Según la tradición, luan fue el más joven de
los apóstoles, y el más recordado. A Juan el
apóstol se atribuyen cinco libros del Nuevo Testamento: el
Evangelio de Juan, las tres epístolas de Juan y el
Apocalipsis. De los doce apóstoles, Juan, Pedro y Jacobo o
Santiago, fueron los más íntimos de Cristo. Los
tres estuvieron con él en la resurrección de la
hija de Jairo, en el monte de los Olivos, en el Getsemaní,
etc., pero sólo Juan estuvo junto a la cruz cuando el
Señor fue crucificado, y fue allí que Jesús
le encomendó a su madre María, a quien Juan
cuidó hasta que ella murió. Juan pasó sus
últimos años en Éfeso, en donde,
según parece, escribió su Evangelio. Columna de la
Iglesia de Jerusalén, fue exiliado a la isla de Patmos, en
donde escribió el Apocalipsis. Referencias: Marcos 3:17;
14:33; Lucas 5:10; Hechos, 3, etc.
JUAN EL BAUTISTA. Juan el Bautista,
el precursor de Cristo, nació tres meses antes que
éste, y fue hijo de un sacerdote llamado Zacarías y
su esposa Elisabet (Lucas 1:5-25, 57-80). A1 llegar a la edad
viril, Juan decidió dedicarse a predicar en el desierto
anunciando a Jesús, el cual estaba a punto de presentarse
ante los judíos. Aparte de su vestido, hecho de pelo de
7
camello y atado con un cinturón de cuero, fue un segundo
Elías que proclamó el mensaje de arrepentimiento:
"Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado" (Mateo 3:2).
El antiguo historiador Josefo aclama a Juan
el Bautista "varón excelente que amonestó a los
judíos para que acudieran al bautismo, y practicó
la virtud y la justicia para con todos los hombres, y la piedad
para con Dios". Jesús también lo alabó.
Nació cerca del 4 A.C. y fue decapitado entre el 29 y el
30 D.C. por Herodes Antipas por denunciar el matrimonio de
éste con su cuñada Herodías (Mateo
4:1-12).
JUAN MARCOS. La primera referencia a
Juan Marcos se halla en Hechos (12:12). Fue hijo de cierta
María de Jerusalén y primo de Bernabé.
Acompañó a Pablo y a Bernabé en su primer
viaje misionero. Antes del segundo viaje, se suscitó una
grave discordia entre Pablo y Bernabé respecto a Juan
Marcos; esto provocó la separación de ellos, pues
Bernabé apoyó a Marcos (Hechos 15:37-39), cuando
éste echó pie atrás en el viaje (Hechos
13:13). Posteriormente Pablo tuvo considerable fe y confianza en
Juan Marcos, pues cuando escribe a los
colosenses (Colosenses 4:10) y a
Filemón (Filemón 24), Marcos se halla en Roma y su
presencia allá parece servir a Pablo de solaz. Una
vigorosa tradición de la iglesia primitiva afirma que Juan
Marcos fue también compañero de Pedro. Pasaron diez
o doce años entre la última referencia a Juan
Marcos en los Hechos, y la primera referencia que a él se
hace en las Epístolas. Se cree que en esos años
acompañó a Pedro. Hay pruebas de que estuvo con
Pedro durante los últimos años del Apóstol,
y de que en su Evangelio de Marcos narra la historia que
oyó de Pedro. (Véase el libro de "Marcos",
capítulo IV.)
JUDAS ISCARIOTE. Judas Iscariote fue
uno de los doce discípulos de nuestro Señor (Marcos
3:19). Respecto a él nada se sabe antes que fuera
discípulo. Fue tesorero del círculo
apostólico, pero lo tentó el dinero que manejaba, y
su falta de honradez e infidelidad lo llevaron a traicionar a su
8
Maestro. Antes de la Pascua Judas fue a los principales
sacerdotes y convino en entregar a Jesús por treinta
monedas de plata (Mateo 26:15). Durante la Pascua, se le
metió Satanás y abandonó la fiesta. La
traición contra Cristo se ejecutó después de
la Cena del
Señor, en el huerto de
Getsemaní (Mateo 26:47-50). Después de la
crucifixión Judas confesó su delito e
intentó devolver el dinero a los sacerdotes. Éstos
no lo aceptaron, y Judas, llevado del remordimiento, fue y se
ahorcó (Mateo 27:3-5; Hechos 1:15-20).
JUDAS, HERMANO DE JESÚS.
Pocos datos hay sobre Judas. Hay en el Nuevo Testamento muchas
personas con el mismo nombre. El Judas a que aquí nos
referimos fue hermano de Jesús y autor del pequeño
libro que lleva su nombre. Como sus hermanos, no creyó en
Cristo sino después de la resurrección. Más
adelante, sin embargo, habla de sí mismo como "siervo de
Jesucristo" (Judas 1). La relación espiritual con Cristo
mediante Santiago fue más importante que su parentesco
carnal con Cristo. Judas no se dice apóstol. Evidentemente
era
casado. Según la tradición,
predicó en Mesopotamia y más tarde sufrió el
martirio.
LÁZARO.
El nombre de Lázaro es una forma
abreviada de Eleazar, que significa "Dios ha auxiliado".
Quizá los más íntimos amigos de Jesús
fuera de los discípulos, Lázaro y sus dos hermanas,
María y Marta, vivían en Betania. Muerto
Lázaro, como era de familia pudiente, se le hizo un
excelente funeral y se le enterró en la tumba familiar en
Betania. Jesús lo resucitó aunque ya llevaba cuatro
días de muerto durante el calor estival (Lucas 11:1-46).
Muchas personas se convirtieron como consecuencia de este
milagro, lo cual provocó los celos del
Sanedrín. La tradición
asegura que Lázaro tenía treinta años de
edad cuando Jesús lo resucitó, y que vivió
treinta años más. Algunos escritos dicen que
9
Lázaro predicó en Francia después de su
resurrección.
LEA. Lea ("hastiada"), primera
esposa de Jacob, era menos apetecida por no ser muy bella.
Labán su padre, mediante engaño, hizo que Jacob se
casara con ella en vez de con Raquel, por ganarse la cual
había trabajado él siete años
(Génesis 29). Lea le dio a Jacob seis hijos y una hija
(Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar,
Zabulón y Dina); su sierva dio a luz a Gad y a Aser
(Génesis 30:10-13). El Midrash (antigua exposición
de escrituras judaicas) la considera mujer buena y honorable,
aunque Jacob no la amaba. Fue sepultada en la tumba familiar de
Macpela en Hebrón, y muy probablemente no descendió
a Egipto con Jacob.
LIDIA. Lidia, prosélita
judía, vendedora de púrpura en Tiatira, y seguidora
de Dios en Filipos, solía ir a orar a la ribera del
río. Fue allí que Pablo y sus compañeros la
hallaron. Oyente asidua, abrió el corazón al
Señor (Hechos 16:14). Ella y los suyos creyeron y fueron
bautizados, convirtiéndose en los primeros frutos de Pablo
en Europa . Ansiosa de mostrar su gratitud, alojó a los
apóstoles en su casa de Filipos después que fueron
encarcelados (Hechos 16:15). El nombre Lidia, común en
mujeres de aquel tiempo, quizá se haya derivado del
distrito geográfico de Lidia. Sabemos que después
de aquella primera conversión nació allí una
iglesia; Lidia se convirtió en clave de una nueva forma de
vida para Filipos y para Europa.
LISIAS, CLAUDIO. (Véase
"Claudio".)
LOT. Mientras Lot, hijo de
Harán y sobrino de Abraham, vivía con éste
en Egipto, la prosperidad de ambos provocó disputas entre
algunos de sus pastores. Para zanjar los desacuerdos, Abraham
decidió permitir que Lot eligiera la mitad de la tierra,
ya fuera el fértil valle del Jordán o la menos
apetecible Canaán. Lot eligió lo primero. Dios
envió dos ángeles a Lot, que entonces vivía
en la malvada ciudad de Sodoma, a decirle que sacara a su familia
y huyera antes que la ciudad fuera destruida. Dejaron la huida
para el último momento, y su esposa se convirtió en
10
"estatua de sal" (Génesis 19:26) por no obedecer la orden
divina de no mirar hacia la ciudad abandonada. Lot y los suyos
huyeron a las montañas. Él engendró en sus
hijas a los progenitores de las tribus de Moab y Amón
(Génesis 19:37-38). Referencias del Nuevo Testamento:
Lucas 17:28-32; 2 Pedro 2:7 ss.
LUCAS. Lucas se menciona sólo
tres veces por su nombre en el Nuevo Testamento (Colosenses 4:14;
Filemón 24; 2 Timoteo 4:11). Era un médico griego
muy culto, y escribió el Evangelio de Lucas y los Hechos
de los Apóstoles. Lucas 1:2 revela que aquel médico
no fue de "los que desde el principio lo vieron con sus propios
ojos"; según parece, se unió al grupo de Pablo en
Troas (Hechos 16: 10), con el cual navegó hasta Macedonia.
Fue amigo y compañero de viaje de Pablo, al cual
acompañó nueve años. Pablo se refiere a
él como el "médico amado", y en 2 Timoteo 4:11 nos
suministra un último vistazo de su fiel amigo.
(Véase "Lucas", capítulo IV.)
11
San Mateo
(Leví o Leví de Alfeo, llamado San Mateo Apóstol o San Mateo Evangelista; Siglo I) Evangelista y
uno de los doce apóstoles de Jesucristo. La tradición cristiana le atribuye la autoría del primero
de los Evangelios llamados sinópticos (los de San Mateo, San Marcos y San Lucas).
San Mateo y el ángel (c. 1635), de Guido Reni
Mateo residía en Cafarnaúm, ciudad de una gran importancia comercial por estar situada en la
gran ruta recorrida por las caravanas en sus viajes entre Siria y Egipto, y, también, a causa de su
proximidad a la frontera que separaba el territorio de Filipo del de Herodes Antipas. Mateo ejercía
como recaudador de impuestos en nombre de este último.
De acuerdo con el propio evangelio de San Mateo (9:9) y el de San Marcos (2:14), Mateo se
hallaba en su despacho de recaudación de tributos en Cafarnaúm, junto al mar de Galilea, cuando
Jesús le dijo: «Sígueme.» San Mateo respondió con admirable prontitud a la exhortación al
apostolado del Maestro: se despidió con un suntuoso banquete de sus amigos y de su vida pasada
y siguió, pobre, los pasos y la doctrina de Jesús de Nazaret.
Como la ocupación de Mateo, recaudador al servicio de Herodes Antipas, tetrarca de Judea, era
mal vista y aun despreciada por el pueblo judío, los fariseos criticaron a Jesús al verlo comer con
los publicanos y los pecadores, a lo que Jesús contestó: «No he venido a llamar a los justos, sino a
los pecadores» (Marcos 2;15-17). Se supone que Jesús le impuso el nombre de Mateo, que
significa «don del Señor»; antes de seguirle, Mateo era llamado Leví o Leví de Alfeo, es decir, hijo
de Alfeo.
El Nuevo Testamento no aporta más detalles biográficos sobre su persona, si bien la tradición
indica que evangelizó Judea y, posteriormente, fue misionero en Etiopía y Persia. Al parecer, vivió
largos años en Antioquía, donde escribió su Evangelio, que, por su destacado interés eclesiástico,
permite vislumbrar la realidad de una comunidad ferviente y disciplinada, esencialmente judía en
cuanto a su origen, pero alentada por un vivo ímpetu misional.
Hay disparidad de criterios acerca de su muerte, y mientras algunas fuentes mencionan que murió
martirizado, otras afirman que falleció de muerte natural. Clemente de Alejandría aduce
precisamente el ejemplo de San Mateo para demostrar que es posible salvarse sin el martirio. En
1808, la iglesia de la ciudad italiana de Salerno reafirmó que se habían hallado sus restos.
El Evangelio de San Mateo, escrito probablemente hacia el año 80, va dirigido a lectores palestinos
o judíos crisitianizados y, por ello, familiarizados con el Antiguo Testamento. También por ello
pone especial empeño en demostrar que Jesucristo es el Mesías anunciado. Desde los primeros
tiempos de la Iglesia se concedió gran importancia a su testimonio; no obstante, la crítica moderna
rechaza atribuirle, al menos en su totalidad, dicho evangelio. La festividad de San Mateo se celebra
el 21 de septiembre.
12
Jesús o Jesucristo
(Jesús de Nazaret, Jesucristo o Cristo; Belén, h. 6 a. C. - Jerusalén, h. 30 d. C.) Predicador judío
fundador de la religión cristiana, a quien sus seguidores consideran el hijo de Dios. El nombre
de Cristo significa en griego «el ungido» y viene a ser un título equivalente al de Mesías.
El Bautismo de Jesús (1655), de Murillo
La vida de Jesús está narrada en los evangelios redactados por algunos de los primeros cristianos.
Establecidos en Nazaret, sus padres, San José y la Virgen María, se encontraban accidentalmente
en Belén para inscribirse en un censo de población cuando nació Jesús. El relato evangélico rodea
el nacimiento de Jesús de una serie de prodigios que forman parte de la fe cristiana, como la
genealogía que le hace descender del rey David, la virginidad de María, la anunciación del
acontecimiento por un ángel y la adoración del recién nacido por los pastores y por unos
astrónomos de Oriente.
Aunque la civilización cristiana fijó la cuenta de los años a partir del supuesto momento de su
nacimiento (con el que daría comienzo el año primero de nuestra era), se sabe que Jesús de
Nazaret nació un poco antes, pues fue en tiempos del rey Herodes, que murió en el año 4 a.C.
Fueron precisamente las persecuciones de Herodes las que llevaron a la humilde familia, después
de la circuncisión de Jesús, a refugiarse temporalmente en Egipto hasta que el fallecimiento del
monarca les permitió regresar. Por lo demás, la infancia de Jesucristo transcurrió con normalidad
en Nazaret, donde su padre trabajaba de carpintero.
Hacia los treinta años inició Jesucristo su breve actividad pública incorporándose a las
predicaciones de su primo Juan el Bautista. Tras escuchar sus sermones, Jesús se hizo bautizar en
el río Jordán, momento en que Juan lo señaló como encarnación del Mesías prometido por Dios
a Abraham. Juan, que había censurado las escandalosas segundas nupcias de Herodías
con Herodes Antipas, hijo y sucesor del rey Herodes, fue pronto detenido y luego decapitado a
instigación de Herodías y de su hija Salomé.
Tras el bautismo y un retiro de cuarenta días en el desierto, Jesucristo comenzó su predicación. Se
dirigió fundamentalmente a las masas populares, entre las cuales reclutó un grupo de fieles
adeptos (los doce apóstoles), con los que recorrió Palestina. Predicaba una revisión de la religión
judía basada en el amor al prójimo, el desprendimiento de los bienes materiales, el perdón y la
esperanza de vida eterna; el llamado Sermón de la montaña, con sus admirables
bienaventuranzas, es la mejor síntesis de su mensaje.
El Sermón de la montaña (1877), de Carl Bloch
Su enseñanza sencilla y poética, salpicada de parábolas y anunciando un futuro de salvación para
los humildes, halló un cierto eco entre los pobres. Su popularidad se acrecentó cuando corrieron
noticias sobre los milagros que le atribuían sus seguidores, considerados como prueba de los
poderes sobrenaturales de Jesucristo. Esta popularidad, unida a sus acusaciones directas contra la
hipocresía moral de los fariseos, acabaron por preocupar a los sacerdotes y autoridades judías.
13
Jesús fue denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilato, por haberse proclamado
públicamente Mesías y rey de los judíos; si lo primero era cierto, y reflejaba un conflicto de la
nueva fe con las estructuras religiosas tradicionales del judaísmo, lo segundo ignoraba el hecho de
que la proclamación de Jesús como rey era metafórica: aludía únicamente al «reino de Dios» y no
ponía en cuestión los poderes políticos constituidos.
Consciente de que se acercaba su final, unos días antes de Pascua se dirigió a Jerusalén, donde a
su entrada fue aclamado por la multitud, y expulsó a los mercaderes del Templo. Jesús celebró una
última cena para despedirse de sus discípulos; luego fue apresado mientras rezaba en el Monte de
los Olivos, al parecer debido a la traición de uno de ellos, llamado Judas, que indicó a los
sacerdotes del Sanedrín el lugar idóneo para capturarle.
Comenzaba así la Pasión de Cristo, que le llevaría a la muerte tras sufrir múltiples penalidades; con
ella daba a sus discípulos un ejemplo de sacrificio en defensa de su fe, que éstos asimilarían
exponiéndose al martirio durante la época de persecuciones que siguió. Jesús fue torturado por
Pilato, quien, sin embargo, prefirió dejar la suerte del reo en manos de las autoridades religiosas
locales; éstas decidieron condenarle a la muerte por crucifixión. La cruz, instrumento de suplicio
usual en la época, se convirtió después en símbolo básico de la religión cristiana.
Detalle del Cristo crucificado (c. 1632) de Velázquez
Los evangelios cuentan que Jesucristo resucitó a los tres días de su muerte y se apareció diversas
veces a sus discípulos, encomendándoles la difusión de la fe; cuarenta días después, según
los Hechos de los Apóstoles, ascendió a los cielos. Judas se suicidó, arrepentido de su traición,
mientras los apóstoles restantes se esparcían por el mundo mediterráneo para predicar la nueva
religión. Uno de ellos, San Pedro, quedó al frente de la Iglesia o comunidad de los creyentes
cristianos, por decisión del propio Jesucristo. Pronto se incorporarían a la predicación nuevos
conversos, entre los que destacó San Pablo, que impulsó la difusión del cristianismo más allá de las
fronteras del pueblo judío.
La obra de Pablo hizo que el cristianismo dejara de ser una secta judía cismática y se transformara
en una religión universal, que se expandió hasta los confines del Imperio Romano hasta
convertirse en el siglo IV en la confesión oficial por obra del emperador Constantino. A partir del
siglo XV, con la era de los descubrimientos europeos, se difundió por el resto del mundo, siendo
en nuestros días la religión más extendida de la humanidad, si bien se encuentra dividida en varias
Iglesias, como la católica romana, la ortodoxa griega y las diversas protestantes.
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