Actividad 8
Identificar conductas que mejoran nuestra salud
● Comer balanceadamente.
● Hacer ejercicio.
● Dormir un mínimo de ocho horas.
● Establecer horarios que se respeten para la comida, el descanso y el sueño.
● Hacer chequeos médicos periódicos.
● Acudir a psicoterapia.
Identificar conductas que ponen en riesgo nuestra salud
● Consumo de sustancias como alcohol o drogas.
● Comer comida chatarra, con exceso en sodio, carbohidratos o azúcares.
● Dormir pocas horas al día.
● Tener una rutina sedentaria.
● No acudir a revisiones médicas.
Campaña de prevención de enfermedades
Una de las principales preocupaciones en México, es la obesidad infantil, la cual en
los últimos tiempos se incrementó la cifra. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) refiere 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, de los que cerca de
35 millones (83%) viven en países en desarrollo. Dentro de los factores que
incrementan las cifras están el cambio dietético de la sociedad, caracterizado por
una ingesta hipercalórica basada en un alto consumo de grasas y azúcares y la
disminución de la práctica cotidiana de actividad física (Rodríguez,et al. ,2013).
Objetivo general: Concientizar a los padres de familia acerca de la importancia de
una alimentación balanceada en los niños.
Objetivos específicos:
● Mediante carteles informativos, dar a conocer la importancia de una
alimentación balanceada
● Reflexionar sobre la salud en general
Patógenos conductuales
La obesidad se considera multifactorial los factores genéticos, metabólicos y
conductuales son los más determinantes. También contribuyen factores
psicológicos, como la ansiedad, la depresión, el consumo de alcohol y los trastornos
de la alimentación, particularmente el trastorno por atracones.
La oferta excesiva y creciente de alimentos de alto contenido calórico, el aumento
de grasas y de azúcares refinados en la dieta y la disminución de la actividad física
contribuyen al aumento vertiginoso de este problema.
Aspectos conductuales
Desde el punto de vista conductual, al restringir voluntariamente la ingesta
(coloquialmente, “hacer dieta”), se sustituyen los controles fisiológicos de manera
arbitraria por un control cognitivo; este control cognitivo tiende a fallar por la presión
fisiológica (el hambre), el estrés, la ansiedad, los síntomas depresivos, el consumo
de alcohol, los estímulos alimenticios y la relajación normal de la voluntad.
La combinación de una alimentación inadecuada y sedentarismo está provocando
un crecimiento exponencial de la obesidad infantil.
Aspectos psicológicos
Desde el punto de vista psicológico, algunos elementos pueden contribuir al
mantenimiento de la obesidad, en ciertos pacientes. Algunas personas no logran
introyectar en su desarrollo el control sobre la alimentación que inicialmente ejercen
los padres, en especial cuando el sobrepeso aparece en la niñez o cuando hay
sobreprotección.
Por otra parte, la comida es empleada como un objeto transicional desde las
primeras etapas del desarrollo, especialmente en el mundo occidental: se recurre a
la comida para atenuar el malestar emocional de cualquier origen.
Una característica de muchos obesos es la dificultad para identificar y expresar las
propias emociones, lo cual hace que recurran a comer en exceso como una
estrategia maladaptativa para “manejarlas”.
La enfermedad mental crónica, en particular la esquizofrenia, confiere un mayor
riesgo de obesidad, ya que se asocia con inactividad, apatía, malos hábitos
alimenticios, ejercicio limitado y uso de psicotrópicos.
En cuanto a la depresión, se sabe que cursa con aumento o disminución del apetito
y que en general tiende a amplificar los patrones de cambio de peso asociados con
la edad; es decir, los adultos jóvenes con depresión tienden a aumentar de peso,
mientras que los adultos mayores bajan de peso.
Inmunógenos conductuales
La obesidad se puede prevenir principalmente con unos hábitos saludables. Si
establecemos unas conductas sanas desde que son niños, es probable que en la
edad adulta las mantengan y no padezcan obesidad, sobrepeso u otras
enfermedades crónicas.
Pero, ¿cómo pueden los padres conseguir que los niños adquieran buenos hábitos
en alimentación? Es importante tener en cuenta dos aspectos durante la educación:
el mantenimiento de las normas y la observación.
Las normas es fundamental establecer unos criterios claros, sencillos y
mantenerlos a lo largo del tiempo. Si queremos que estas normas sean eficaces y
se cumplan serán necesarias grandes dosis de refuerzo cuando los niños las
cumplan, y rigidez (evitando discusiones y peleas) cuando no las cumplan.
Los niños necesitan saber con claridad cuánto, cuándo y qué hay que comer. Al
principio, puede suponer un mayor esfuerzo para los padres, pero con el tiempo irán
adquiriendo hábitos saludables y no será preciso un control tan riguroso. En
ocasiones puede haber excepciones, por ejemplo el día de su cumpleaños, una
fiesta especial como navidad pero estas deben ser mínimas y controladas.
La observación Los hijos aprenden e imitan los comportamientos que ven en casa.
De hecho, los padres se convierten en los principales modelos a seguir para los más
pequeños. Lo más frecuente es que si los padres llevan una alimentación saludable,
los hijos también coman sano; si realizan ejercicio con regularidad y llevan una vida
activa, los hijos también lo harán.
Consejos sobre los alimentos
● Desayunando se controla el apetito: Si tu hijo no desayuna, es más
probable que tenga hambre durante la mañana y picotee otros alimentos con
alto contenido en grasas y calorías que favorecen el aumento de peso.
Además con el desayuno aumenta el rendimiento físico, la concentración y la
memoria.
● Evita que coma bollos, chucherías a media mañana o durante la
merienda: Son alimentos compuestos de azúcar y grasas saturadas, además
de innumerables aditivos, aromas, colorantes,saborizantes; por lo tanto, no
pueden completar ni sustituir una comida. Ofrécele siempre fruta para que se
lleve al colegio. Intenta darle la fruta que le guste y que no requiera de
utensilios para su consumo (mandarina, manzana, pera, plátano)
● Considera los alimentos que toma en el colegio: Si tu hijo come en el
colegio,solicita el menú escolar y tenlo en cuenta a la hora de completar su
alimentación (cenas, desayunos y meriendas) Para ello puedes ayudarte de
la pirámide de la alimentación.
● Aumenta el consumo de frutas y verduras: Se recomienda que tomen 5
raciones de fruta y verdura al día. Al tomar estos alimentos se reduce la
ingesta de otros menos saludables. Las frutas contienen glucosa, vitaminas y
fibra y suelen tener un bajo contenido calórico.
● Evita las comidas precocinadas o comidas rápidas (fastfood): A menudo
debido al ritmo de vida, contamos con poco tiempo para dedicar a la
preparación de las comidas y recurrimos a alimentos preparados. Hay que
tener en cuenta que estos alimentos suelen ser muy energéticos y contener
grandes cantidades de proteínas, grasas y colesterol, aumentando el riesgo
de enfermedades cardiovasculares y de obesidad.
Folleto informativo
Cartel
Referencias bibliográficas
● Bersh, S. (2006). La obesidad: aspectos psicológicos y conductuales. Revista
colombiana de psiquiatría. pp. 537-546.
[Link]
● Rodríguez, Y. & Argüello, Y. (2013) Programas de promoción y prevención
para el abordaje de la obesidad infantil: una revisión sistemática. Hacia la
Promoción de la Salud. 2014; 19(2): 111-126.
● AECC contra el cáncer. (s. f.). Estrategias para prevenir la obesidad y
sobrepeso infantil. Recuperado 20 de octubre de 2021, de
[Link]
revencion/alimentacion/documentos/[Link]