0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 33 vistas12 páginasP. Angel San Maximiliano Kolbe Part3
Vida de Maximiliano Kolbe. Parte 3.
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VIAJE A POLONIA Y REGRESO
Informa el padre Buenaventura Morariu: En 1933 regresé a Italia y lo
encontré en Asis. Le pedi que bendijera la gruta de la Virgen de Lourdes, que
estaba en el jardin del noviciado. Nos hablé con sencillez de los privilegios de
Maria con ideas profundas. Nos dijo que debiamos acudir a ella, no sélo para
pedirle gracias, sino también para pedirle perdén por las fallas como hacen los
nifios, cuando ensucian sus vestidos y recurren con confianza a su mamé “'.
El 9 de septiembre de 1933 partié al Japon desde Venecia en el barco
Conte Rosso. Llegé a Nagasaki el 4 octubre.
El padre Alfonso Orlini refiere que en ef Japén distribuian gratis la
revista mensual del “Caballero de la Inmaculada” por las calles y pedian las
direcciones de la gente para envidrsela a su casa”.
Las revistas las enviaban gratis. Los hermanos las llevaban en bicicleta a
los pueblos paganos y las regalaban, La idea principal que guiaba las
publicaciones era la de guiar a los hombres a Dios, especialmente a los
extraviados. En Japén invitaba a sus conferencias a los bonzos y sacerdotes
paganos. Y cuando no podia expresarse bien en japonés, se servia de seminaristas
para que hicieran de intérpretes.
También conseguia peliculas y organizaba actos culturales. En las fiestas
dde Navidad atraia a los nifios paganos con regalos y les ensefiaba personalmente
© por intérpretes los principios de nuestra fe *’.
Un dia visit6 al Superior de una casa budista, Este se interes6 por la vida y
el trabajo de los religiosos y los invité a su convento de Kyoto. El padre
Maximiliano fue a visitarlo y le habl6 sobre la Virgen Maria. Al despedirse, el
Superior del convento budista le aseguré que, antes de aceptar a sus candidatos,
les preguntarfa si conocian o querian conocer y amar a Maria, madre de Dios.
Tanto en Polonia como en el Japén, en los conventos fundados por el
padre Maximiliano, se vivia la pobreza franciscana y no se fumaba ni se bebian
bebidas alcohdlicas.
En 1935, desde Japén, le propuso al provincial y después al padre general
la idea de discutir en el préximo capitulo general, que se celebraria en Roma en
a
" Positio 2, p. 290.
© Sum super dubio, p. 29.
Sum super dubio, pp. 254-255,
281936, 1a oportunidad de decretar la consagracién de toda la Orden a la
Inmaculada, Y esto fue aceptado en el capitulo general, estableciendo que esta
consagracién se renovara cada afio el dia de la Inmaculada.
E126 de mayo de 1936, a bordo de la nave italiana Vittoria, dejé Japén y
regres a Polonia, siendo nombrado superior de Niepokalanéw polaco. Los
Superiores no juzgaron oportuno que regresara al Japén por su mala salud, ya
que entre 1935 y 1936 se habia enfermado por el clima célido y hnimedo del
Japon.
TERCERA PARTE
CARISMAS
a) CONVERSIONES
Dios le concedié el don de poder convertir a muchos pecadores. Su deseo
de salvacién de los alejados de Dios era inmenso. Era como un fuego interior
que lo devoraba como al profeta Jeremias (Jer 20), y aunque quisiera callar, no
podia, Por ello, en todas partes, en sus viajes en tren o en barco, en su estancia en
el sanatorio por la calle, cuando veia a alguien que no creia en nuestra fe 0
vivia alejada de Dios, trataba de sacar el tema religioso para poder convencerlo,
con la ayuda de la Virgen Maria, de la verdad de nuestra fe,
Su madre escribié en una carta al convento de Niepokalanw: No sé si
Maximiliano haya contado algo sobre su estancia en el sanatorio de Zakopane.
Cuando estaba todavia en Grodno, los médicos lo habian condenado a una
muerte inevitable y, por eso, el padre provincial le dio orden de ir al sanatorio
para curarse o para morir. Un dia bautizé a un estudiante universitario judio y
asi se gand las antipatias de los judios. Aprovechaba el tiempo y se iba por
algunas casas a hablarles de la Virgen Inmaculada,
Un dia le hablaron de la existencia de una escuela 0 seminario de ateos
donde la juventud masculina y femenina era educada en el ateismo. El portero
de ese lugar tenia orden de no dejar entrar a ningtin sacerdote y de mandarlo
fuera. El pudo entrar, anoténdose para que le prestaran un libro. El director,
después de conversar con él, aceptd prestarle el libro y que viniera al dia
siguiente. El se present6 al director, habiéndose encomendado a la Virgen.
Comenzé entre ellos un didlogo sobre el hombre y el universo. Estos diélogos
continuaron varios dias. Poco a poco el director acepté que debia existir un
Dios. Entonces el padre Kolbe le urgié para confesarse, pero él se reia de la
29confesién, hasta que, tocado por la gracia de Dios, lo convencid y él y cuatro de
sus colaboradores se confesaron por Navidad y quedaron muy amigos “.
También consiguié hablar con Andrés Strug, librepensador y maestro de 1a
masoneria en Polonia, Tuvo algunas conversaciones con él intentando
convertirlo, A las hermanas les pedia oraciones por la conversién de los
pecadores y, personalmente o por medio de otros, les daba la medalla milagrosa,
pidiéndoles que rezaran a la Virgen Inmaculada “’.
Siendo joven sacerdote, escribe: Ahora estoy preparando a un soldado
judio para el bautismo; anteayer terminé con otro israelita, oyente de derecho en
la universidad, los ejercicios espirituales para el bautismo *.
Refiere el Padre Alberto Arzilli: Un dia ibamos de paseo por las calles de
Roma y un individuo se puso a blasfemar. El padre Kolbe se le acered y le
ofrecid una medalla milagrosa, que aquel hombre acepté y se la met
bolsillo. Mas tarde supe que este senor habia mejorado en sus costumbres ”.
El padre Pal recuerda: En nuestros paseos por Roma me hacia rezar a la
ida y a la yuelta el rosario por amor a Maria, A la Virgen la llamaba siempre
con el nombre de “Mamma mia”. Un dia, al regresar al Colegio durante la
novena de la Inmaculada, encontramos por la calle a tres 0 cuatro jévenes
maleriados, que blasfemaban de la Virgen. Maximiliano se fue hacia ellos y les
pregunt6 por qué blasfemaban y, casi llorando, hizo que se excusaran. Era un
verdadero hijo de Maria, nunca en mi vida he visto a alguien que amase a Maria
mas que él",
El escribe: En el tren que me conducia a Nieszawa tuve la ocasién de
hablar con varias personas y aclarar sus ideas. Mientras me dirigia a Wloclawek
(para pedir la facultad de confesar), en el autobiis coincidi con un judio (civil,
ssin los mechones de cabello rituales), una judia (vestida elegantemente), un
protestante, un catélico del Céucaso y otras personas. Deliberadamente, dirigi
la conversacién sobre un tema religioso, pero sin que ello me cansara
demasiado, porque dejaba que discutiesen entre ellos y me limitaba a intervenir
alli donde era necesario y a tratar de aclarar lo mejor que podia una cosa u
otra, La Inmaculada me concedié un poco de claridad de pensamiento y todo
salié bien. La joven judia reconocié con facilidad, contra los protestantes, que
sdlo una fe puede ser buena; cuando se traté el tema de los malos catélicos,
* Sum super dubio, pp. 465-467,
* Sum super dubio, p. 254.
Carta desde Cracovia dsl 27-29 de marzo de 1920 a los Ceballeros del Colegio internacional de Roms,
* Sum super dubio, p. 123.
Sum super dubio, pp. 189-190,
30todos estuvieron de acuerdo en que un buen catédlico es mejor que un buen
incrédulo, etc. Al final del viaje, mientras egibamos a la estacién, tomé la
palabra y, para coneluir la conversacién, empecé a hablar de la ley de la
naturaleza, de la eleccién de Israel y del protestantismo hasta llegar al
catolicismo, dando también unas breves motivaciones; al final, recomendé la
oracién como medio para reconocer la verdad. Cuando ya estaba en la acera,
uno de los compatieros de viaje (el catélico) me dijo que, cuando me bajé del
autobiis, el israelita (0 el protestante) habia exclamado: “jQué sabio
sacerdote!”. Es posible que la Inmaculada haya empezado a abrir una brecha en
‘su alma. Encomiendo pues a todos mis companeros de viaje a las oraciones de la
Milicia de la Inmaculada ©.
Nos refiere este caso: Hace unos dias vino una seora para pedirme que
fuera a un enfermo que no queria confesarse. Habia ido ya el sacerdote don H.,
el cual me habia enviado a aquella sefiora, ya que sus tentativas habian
fracasado.
- “gELenfermo ora a la Virgen rezando al menos un avemaria al dia?” le
pregunté
- “Se lo propuse, pero él contesté que no cree en la Virgen”
- “Se lo ruego, Ilévele esta medallita, dije yo, dandole una medalla
milagrosa. {Quién sabe si la aceptaré por respeto a usted y permita que
se la ponga al cuello!”.
= “La aceptaré por respeto ami”.
“Bien, lévesela y ruegue por él; por mi parte trataré de ir a visitarlo”.
Entretanto me encontré con don H., quien me coment: “Fui a ver al
enfermo como si se tratara de una persona conocida, sin embargo no consegui
nada, Le ruego a usted que vaya también. Tengo que aiadir que el enfermo es
una persona culta; acaba de terminar los estudios universitarios de
silvicultura
No mucho tiempo después, aquella senora regresé para decirme que el
enfermo estaba empeorando y que sus padres, que estaban junto a él, no se
preocupaban de llamar a un sacerdote, por temor de impresionarlo. Pensaba
para mi: “El enfermo no desea un sacerdote y sus padres tampoco: :merece la
pena ir?
Pese a todo, fui, aunque en lo profundo de mi alma me atormentaba la
duda sobre el resultado de la visita. La tinica esperanza estaba en la medallita
que el enfermo tenia consigo. Durante el trayecto recé el rosario. Después de un
“Carta a unos clérigos de Cracovia del 10 de junio de 1921
31penoso camino Wlamé a la puerta del hospital. Me acompaiaron enseguida al
ppabellin de enfermedades contagiosas, donde se encontraba el enfermo. Me
‘senté junto a su cama y empecé una conversacién. Me enteré de su estado de
‘salud, pero en breve la conversacién se centré en temas religiosos. El enfermo
me manifestaba sus dudas y yo trataba de aclararselas.
Durante la conversacién vi en su cuello un cordoncito azul, precisamente
el de la medallita. “Tiene la medalla, pensé, entonces la batalla esté ganada".
De improviso el enfermo me dice:
- “Padre, ;podriamos llegar a la conclusién?”.
= “Entonces, usted quiere confesarse?”, le pregunto.
Por toda respuesta un llanto copioso trastorné su pecho enflaquecido.
Los sollozos duraron un buen rato. Cuando el enfermo se calmé, inicié la
confesion
Una vez recibido el Vidtico y la uncién de los enfermos, el enfermo quiso
manifestarme su agradecimiento, abrazindome y besdndome. No obstante el
peligro de infeccién de la enfermedad, le di de buen agrado el beso de paz,
{Gloria a la Inmaculada por esta victoria! *°.
Otro caso. Se trata de un joven empleado. Habia sido estudiante
universitario en Ia facultad de leyes, pero estaba muy atrasado en el campo
religioso. En una palabra, era lo contrario de aquel que comuinmente se llama
“progresista”. En calidad de capellan del hospital consideré mi deber ocuparme
también de su pobre alma. En los momentos libres, conversaba de buena gana
con él sobre problemas de fe. Sin embargo, su argumento conclusivo era: “Yo
necesito pruebas mas claras”. Le di el volumen de don Morawski “Wieczory nad
Lemanem’” (Veladas sobre el Lemén), bien conocido entre los intelectuales; pero
noté que no lo leia mucho, es més, tenia consigo publicaciones inmorales. ¥
cuando le hablé con mayor resolucién, él declaré abiertamente: “Padre, yo soy
hereje”.
Veia que no queria instruirse y despreciaba las buenas lecturas.
Entonces, {qué podia hacer? Encomendé todo el asunto a la Inmaculada, por
intercesin de la virgen de Lucca, Gema Galgani, fallecida hace poco en olor de
santidad y ya conocida en todo el mundo.
Poco después supe que se iria al dia siguiente; y mas tarde me llegé la
noticia de que la salida estaba prevista para la noche sucesiva. Para complicar
* Carta de agosto de 1924 publicada on la revista Rycer= Niepokalane), pp. 148-150.
32las cosas habia legado un familiar suyo que residia con él. A fin de encontrarme
con él a solas, le comuniqué que mas tarde estaria ocupado, por lo que, si
deseaba encontrarse conmigo, tenia que hacerlo enseguida. ¥, en efecto, vino.
Partiendo de lejos, dirigi la conversacién sobre la confesién, pero la
argumentacién procedia con dificultad; de improviso se abrié la puerta y se
presenié justo aquel familiar, que le dijo que se diera prisa porque era hora de
irse. Y se fueron después de un breve saludo.
Me quedé solo... “¢Cémo concluiré este asunto?”, me dije a mi mismo.
‘Me puse de rodillas y supliqué con pocas palabras, pero fervorosamente, a la
Inmaculada por intercesién de Gema.
De pronto me viene una inspiracién: salgo al pasillo y alli encuentro a
dicho familiar. “Discilpeme, le dije dirigiéndome a él, atin debo despachar un
asunto con este sefior”. “Por supuesto, pase”, contesta.
Mi “hereje” estaba ya saliendo de su habitacién con la maleta en la
mano: yo lo invité a la mia. Tras cerrar la puerta, tomé una “medalla
milagrosa” y se la di como recuerdo. La acepté por cortesia. Entonces le
propuse de nuevo de confesarse.
“No estoy preparado. jNo! ;Absolutamente no!”, fue su respuesta. Pero.
al mismo tiempo cayé de rodillas, como si una fuerza superior lo hubiera
obligado a hacerlo. La confesién empez6 y lord como un nifio™!.
El ministro plenipotenciario del Japén en Polonia, sefior Kawai, casado
con una catdlica, estaba muy grave en Varsovia. El padre Kolbe fue a visitarlo
Eseribe: Me conté que durante una visita a Francia, en Lourdes habia oido que
alli desde el tiempo de las apariciones, los milagros nunca habian cesado, El
mismo, mezclado entre la muchedumbre de peregrinos procedentes de todas
partes y caminando por Lourdes, habia oido hablar de los milagros, habia
constatado claramente a atmésfera religiosa de aquel lugar; sin embargo no
habia advertido en si el deseo de una vida de fe. Ademés, también en Francia,
habia recibido y leido un libro titulado: “Jesucristo”, y habia profundizado la
doctrina y comprendido que la verdadera religidn cristiana es el catolicismo;
pero ni siquiera entonces habia sentido el deseo de cambiar de religién.
Asi discurria, pues, nuestra conversacién y el ministro manifestaba sus
ideas sobre los distintos sistemas religiosos; reconocié facilmente, después de
habérselo explicado, que la verdad es una sola. Tras otras declaraciones mias
* Artioulo publicado en la revista Ryvers de enero de 1924, pp. 3-4
33aquel docto enfermo reconocié también la verdad teoldgica segin la cual la
religion debe ser tinica, para comprender los dogmas auténticos, y que Dios
debe ser uno solo. Admitié que la doctrina sobre la Trinidad existente en China
es diferente de la del cristianismo, y, después de una explicacién mia, acepté y
en cierto modo entendié este misterio.
Antes de ahondar mas en el anilisis de estos problemas complejos y
profundos, el ministro habia manifestado la idea de que las religiones son
diferentes y que cada una posee algo de verdad; por mi parte no lo habia
desmentido.
Hacia el final de aquella jornada ofrect al enfermo, a través de su esposa,
Ja medalla milagrosa y lo encomendé a la misericordia de Maria, orando por el
enfermo para que se curase y obtuviese el don de la fe.
Me apenaba ademés el pensamiento de que él dejase este mundo sin
haber abrazado la verdadera religién. Orando con fervor a fin de impetrar la luz
del Espiritu Santo para el enfermo, esperé la legada del Nuncio. En la
habitacién contigua informé al Nuncio de ta relacién que habia tenido hasta
aquel momento con el enfermo y del hecho de que habia aceptado de buen grado
Ja medaila milagrosa; a continuacién, él entré donde se encontraba el enfermo.
El Nuncio conocia perfectamente la honradez de cardcter del enfermo y su
inteligencia, por sus encuentros diarios tenidos con él, y lo estimaba mucho. Le
hablé como amigo, de la mejor manera. Con profunda conviccién le explicé al
enfermo la doctrina acerca del Salvador, de la vida futura y de las condiciones
para abrazar la santa fe. Entre tanto los presentes, es decir, la esposa del
ministro, el secretario, la madre no catélica (sefiora Narahara) y yo ordbamos
fervorosamente por el enfermo.
La Reina del género humano llamé a si al alma del buen sefior Kawai.
Terminado el coloquio con el Nuncio el enfermo pidid el bautismo. El ministro
quiso adoptar el nombre de Francisco. De las manos del Nuncio bajé el agua
santa sobre su cabeza y las palabras: “Francisco, yo te bautizo en el Nombre del
Padre y del Hijo y det Espiritu Santo”.
Con el santo bautismo el ministro experimenté una gran alegria interior,
que era evidente también en su cara. Esta profunda alegria y esta paz no puede
experimentarlas sino aquel que entra en el camino da la verdad. Esta paz y
alegria tan profundas no son, tal vez, una sefial de la gracia divina y una
consecuencia del hecho de haber abrazado la verdadera religién? Durante las
horas que le quedaron de vida, el ministro gozé de esta alegria y paz. Nos repitié
algunas veces a los que estibamos a su alrededor: “\;Por qué no he abrazado
antes esta religién y no he sentido antes esta felicidad?
34Aquella misma tarde, vispera de la Asuncién de la Virgen, aguella alma
resignada y purificada, dejé este mundo, levada por las manos de ta
Inmaculada. La seftal de esta proteccién del ministro fue que poco después
también la madre (de su esposa) recibié el santo bautismo, asi como una
criada’*.
b) DON DE PROFECIA
Vitaliano Mitosz. nos dice que el 5 de septiembre de 1939, al despedirse
por motivo de la guerra, él le dijo: “Yo a esta guerra no sobreviviré” *.
El padre Francisco Mazzieri asegura: Un dia estaba él dando una
conferencia sobre la Milicia de la Inmaculada y, de pronto, interrumpié la
charla y quedé un momento como absorto, en silencio, y dijo: “Les digo que un
dia veremos o veréis la imagen de la Inmaculada sobre el Kremlin” *.
El padre Quirico Pignaleri también confirma que a él personalmente le
comunicd que en el centro de Moseti seria alzada la imagen de la Inmaculada,
pero que primero debia venir la prueba de sangre... Esta prueba de sangre era
necesaria ™.
Eduviges Bieniecka refiere: El padre Maximiliano consiguid convertir y
bautizar a un judio estudiante universitario... Le predijo que moriria a las 11,
antes de que su madre lo encontrase a las 12, y asi sucedid **.
) CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS
Después de la publicaciin del primer mimero del diario “Ricerz
Niepokalanej”, le faltaron los fondos para el segundo mimero. El padre
Superior le habia aclarado que no le ayudaria, porque el convento era pobre. El
padre Kolbe se fue a la iglesia y, ante el altar de la Inmaculada, oré con fe. Al
terminar su oracién, observé que encima del altar habia un sobre, en el que
estaba escrito: “Para ti, Inmaculada”. Dentro del sobre habia 500 marcos
polacos, que era lo que necesitaba para pagar a la tipografia. Esto sucedia el
© Artiouo escrito en la revista Mugenzai no Seibo del Japin de diciembre de 1933, pp. 351-363,
© Sum super dubio, p. 442.
Sum super dubio, p. 82.
® Sum super dubio, p. 101
* Sum super dubio, pp. 427-428,
35aiio 1922 en Cracovia. El padre Kolbe llevs el sobre al Superior, quien se lo
devolvié para los gastos de la Inmaculada *”.
d) SEGURIDAD DEL CIELO
Segimn el relato del padre Tadeo Maj, un dia le dijo a algunos hermanos del
convento Niepokalanéw polaco: Hijos mios, sabéis que no puedo estar siempre
con vosotros; por eso deseo deciros algo que brota de to profundo de mi
corazén. jOh, si supierais, hifos mios, lo dichoso que soy... Mi corazén
desborda de felicidad y de paz... Una felicidad y una paz que no se pueden
gustar aqui abajo. A pesar de las contrariedades de la vida, en el fondo de mi
mismo reina siempre esta calma inefable. Hijos mios, amad a la Inmaculada;
amadla y ella os haré felices. Confiaos a ella totalmente. No a todos se concede
comprender a la Inmaculada, Sato se puede obtener por la oracién.
La Madre de Dios es la Madre Santisima. Comprendemos lo que quiere
decir “madre”... Pero ella, ella es la Madre de Dios, y solamente el Espiritu
Santo puede dar la gracia de conocer a su esposa, a quien él quiere y cuando
quiere. Quisiera deciros también algo; pero, ¢vale la pena?,
Os he dicho que era sumamente dichoso y estaba rebosante de alegria. ¥
ello porque tengo la certeza; se me ha dado la seguridad del cielo... jHijos mios,
amad a la Virgen Maria, amadla tanto como poddis...!
Esto de que os he hablado ocurrié en Japon... No aftadiré nada mas, hijos
mios, y no me preguntéis mas sobre este tema. Os he revelado mi secreto y lo he
hecho para procuraros la fuerza y la energia espiritual en medio de las
dificultades de la vida“,
© Sum super dubio, pp. 210-211
* Sum super dubio, pp. 387-390,
36CUARTA PARTE
PRISION Y MUERTE
LA PRISION
El padre Femando Kasz nos dice: Cuando el 1 de septiembre de 1939 las
tropas alemanas invadieron Polonia, muchos de los hermanos de Niepokalanéw
se enrolaron en la Cruz Roja o fueron a sus casas. El padre Kolbe consulté al
padre provincial, quien le ordené permanecer en su puesto. El, obediente, se
quedé en Niepokalandw con un pequeio grupo de padres y hermanos. El 19 de
septiembre, cuando entraron en el convento las tropas alemanas, el padre
Maximiliano, con el padre Pio y 34 hermanos, fue internado en el campo de
Lamedorf, de donde fue llevado al campo de Amlitz, cerca de Berlin, y después al
de Ostrzesz6w en territorio polaco. Ya en el momento de llevarselos, un oficial
aleman habia declarado que se trataba de los que publicaban el “Maly
Dziennik” (el pequeiio Diario).
El padre Cipriano Grodzki declaré: Estébamos prisioneros en un campo
de concentracién cerca de Berlin el afio 1939. Eramos unos 10.000 polacos. Y
uno de baja condicién, evado de la ira durante la distribucién de la comida,
empezé a gritar contra su propia madre. El padre Maximiliano de modo fuerte,
‘poco acostumbrado en él, y con mucha energia protest6, golpeando el pie contra
el suelo varias veces. ¥ dijo: “No se puede ofender asi a la madre” ®.
Cuando regresaron de la carcel el 9 de diciembre de 1939, todas las
imdgenes de la Inmaculada que habian estado en las diferentes oficinas estaban
destruidas. Solo encontraron una intacta en la basura y la colocaron de inmediato
en la entrada,
Habian saqueado el convento y se habian llevado gran parte del material y
algunas maquinas tipograficas. Las que habian quedado, estaban selladas con
sellos de plomo por las autoridades de la Gestapo de Varsovia. Insistié en poder
publicar la revista mensual £! Caballero de la Inmaculada y obtuvo el permiso
del gobernador general de Cracovia, el general Frank, pero debia conseguir el
permiso para que quitaran los sellos de las miquinas. Con este motivo fue a
Varsovia. En enero de 1940 llegaron al convento unos enviados por la redaccién
del Diario aleman (Diario de Varsovia), quienes después de haber observado
todo, escribieron un articulo difamatorio, indicando que era increible que el
pequetio Diario, editado por los religiosos a tan bajo precio, fuera anti-alemén.
* Sum super dubio, p. 477.
37Consiguié poder publicar por una sola vez. la revista mensual con una
tirada de 120.000 copias en diciembre-enero de 1940-1941. Este nico nimero,
en plena guerra, levant6 la moral de muchos polacos. Los alemanes le habian
impuesto hacerse cargo de una lecheria y hacerles algunos trabajos mecanicos
Para ello le proveian de la leche y también de materiales como petréleo y hierro
Asi se gané la confianza de los alemanes y también del pueblo, a quien ayudaba
arreglando sus maquinarias y aperos agricolas, abasteciéndolo de leche.
En diciembre de 1939 legaron al convento unas 3.000 personas
expulsadas de Posnania, entre las cuales habia 500 judios. El padre Maximiliano
los alojé a todos en las distintas oficinas del convento, preparindoles de comer, a
pesar de estar en condiciones materiales muy precarias.
Nombré a algunos hermanos para atender a los refugiados que él mismo
iba a visitar. En la cocina se preparaba alimentos para todos sin excepcién
También muchos de los vecinos recibian combustible (carbén) del convento
Pero en pleno invierno los refugiados debieron irse por orden de las autoridades.
El hermano Laurencio Alexander afirma: Cuando en febrero de 1940
regresé al convento, llevaba conmigo un poco de dinero que habia ganado y
unos 15 relojes. Al llegar, recibi la noticia de que mi madre, muy anciana, no
tenia a nadie que la ayudase y estaba sin medios de subsistencia. Le hablé al
padre Maximiliano para poder enviarle un poco del dinero y él, después de
haber hablado con el provincial, me ordené ir a mi casa a cuidar a mi madre y
Hevarme todo el dinero para ayudarla ©.
En el verano de 1940, las autoridades alemanas de Varsovia, conociendo
Ja gran autoridad moral que tenia el padre Maximilian, quisieron ganérselo a su
favor y le propusieron estar en el registro de los ciudadanos de origen aleman (su
apellido Kolbe era aleman), pero él rechazé la propuesta por considerarse
totalmente polaco.
Durante el afio 1940 se fueron reuniendo los religiosos dispersos y, como
no podian publicar la revista ni el Diario, se dedicaron a otros trabajos para
ayudar a la poblacién circundante. Reparaban méquinas y aperos agricolas,
relojes, dirigian la lecheria, un laboratorio fotografico, un aserradero, una
panaderia...
© Positio 2, p. 433.
38RATAJCZAK,
Fue uno de los dolores de cabeza del padre Kolbe y de los religiosos de
Nicpokalanéw. En 1939 habia sido un sargento polaco que hacia de espia para
los alemanes.
Como premio recibié de los alemanes la administracién de la hacienda de
Teresin y mantenia relacién con las principales autoridades de Varsovia. El
gobernador de Varsovia iba a la hacienda de Teresin de caza. Ratajezak era un
hombre de plena confianza de los alemanes y quiso robar muchas cosas del
convento.
Quiso Hevarse 1a maquinaria de la lecheria, pero el padre Maximiliano
consiguié salvarla, Robé material de construccién y parte de él se lo mandé a su
familia. Sin disculparse, entré al convento y subié con su amante hasta la celda
del padre Kolbe.
También encargaba trabajos a los religiosos sin pagarlos, y queria mandar
en algunas cosas del convento. El padre Kolbe intenté convertir a Ratajezak,
pidid a los religiosos que rezaran por él y le dio un libro sobre santa Bernardita
Soubirous, pero no se convirtié. Permanecié en Teresin hasta 1942, después se
perdié su rastro y en 1944 se le vio supervisando los trabajos de las trincheras en
los alrededores de Slonim. Era un malvado, golpeaba y hacia dafio a la gente. Era
injusto en el reparto de los alimentos y guardaba para si un bidén de viveres
destinado a los trabajadores de las trincheras. Después de la guerra, no se supo
mis de él.
NUEVOS TRABAJOS
‘Veamos un resumen de los trabajos realizados por los religiosos en 1940,
de acuerdo a las cartas que el padre escribia a los hermanos que estaban dispersos
en sus casas 0 en otros lugares, esperando tiempos de paz.
La actividad de nuestra enfermeria, iniciada ya antes de la guerra,
contintia sin interrupcién, con la tinica diferencia de que ahora la afluencia ha
aumentado de manera muy notable y en este momento ofrece consejos y ayuda
de distinto tipo a unas 60 6 70 personas al dia. En la pequeia farmacia cada dia
se preparan medicinas para unas veinte personas. En un pequeiio hospital para
seglares, situado sobre la cocina del nuevo comedor, hay alrededor de treinta
enfermos ingresados. Se trata sobre todo de deportados, que también reciben
ayuda en nuestra enfermeria
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