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P. Angel San Maximiliano Kolbe Part3

Vida de Maximiliano Kolbe. Parte 3.

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VIAJE A POLONIA Y REGRESO Informa el padre Buenaventura Morariu: En 1933 regresé a Italia y lo encontré en Asis. Le pedi que bendijera la gruta de la Virgen de Lourdes, que estaba en el jardin del noviciado. Nos hablé con sencillez de los privilegios de Maria con ideas profundas. Nos dijo que debiamos acudir a ella, no sélo para pedirle gracias, sino también para pedirle perdén por las fallas como hacen los nifios, cuando ensucian sus vestidos y recurren con confianza a su mamé “'. El 9 de septiembre de 1933 partié al Japon desde Venecia en el barco Conte Rosso. Llegé a Nagasaki el 4 octubre. El padre Alfonso Orlini refiere que en ef Japén distribuian gratis la revista mensual del “Caballero de la Inmaculada” por las calles y pedian las direcciones de la gente para envidrsela a su casa”. Las revistas las enviaban gratis. Los hermanos las llevaban en bicicleta a los pueblos paganos y las regalaban, La idea principal que guiaba las publicaciones era la de guiar a los hombres a Dios, especialmente a los extraviados. En Japén invitaba a sus conferencias a los bonzos y sacerdotes paganos. Y cuando no podia expresarse bien en japonés, se servia de seminaristas para que hicieran de intérpretes. También conseguia peliculas y organizaba actos culturales. En las fiestas dde Navidad atraia a los nifios paganos con regalos y les ensefiaba personalmente © por intérpretes los principios de nuestra fe *’. Un dia visit6 al Superior de una casa budista, Este se interes6 por la vida y el trabajo de los religiosos y los invité a su convento de Kyoto. El padre Maximiliano fue a visitarlo y le habl6 sobre la Virgen Maria. Al despedirse, el Superior del convento budista le aseguré que, antes de aceptar a sus candidatos, les preguntarfa si conocian o querian conocer y amar a Maria, madre de Dios. Tanto en Polonia como en el Japén, en los conventos fundados por el padre Maximiliano, se vivia la pobreza franciscana y no se fumaba ni se bebian bebidas alcohdlicas. En 1935, desde Japén, le propuso al provincial y después al padre general la idea de discutir en el préximo capitulo general, que se celebraria en Roma en a " Positio 2, p. 290. © Sum super dubio, p. 29. Sum super dubio, pp. 254-255, 28 1936, 1a oportunidad de decretar la consagracién de toda la Orden a la Inmaculada, Y esto fue aceptado en el capitulo general, estableciendo que esta consagracién se renovara cada afio el dia de la Inmaculada. E126 de mayo de 1936, a bordo de la nave italiana Vittoria, dejé Japén y regres a Polonia, siendo nombrado superior de Niepokalanéw polaco. Los Superiores no juzgaron oportuno que regresara al Japén por su mala salud, ya que entre 1935 y 1936 se habia enfermado por el clima célido y hnimedo del Japon. TERCERA PARTE CARISMAS a) CONVERSIONES Dios le concedié el don de poder convertir a muchos pecadores. Su deseo de salvacién de los alejados de Dios era inmenso. Era como un fuego interior que lo devoraba como al profeta Jeremias (Jer 20), y aunque quisiera callar, no podia, Por ello, en todas partes, en sus viajes en tren o en barco, en su estancia en el sanatorio por la calle, cuando veia a alguien que no creia en nuestra fe 0 vivia alejada de Dios, trataba de sacar el tema religioso para poder convencerlo, con la ayuda de la Virgen Maria, de la verdad de nuestra fe, Su madre escribié en una carta al convento de Niepokalanw: No sé si Maximiliano haya contado algo sobre su estancia en el sanatorio de Zakopane. Cuando estaba todavia en Grodno, los médicos lo habian condenado a una muerte inevitable y, por eso, el padre provincial le dio orden de ir al sanatorio para curarse o para morir. Un dia bautizé a un estudiante universitario judio y asi se gand las antipatias de los judios. Aprovechaba el tiempo y se iba por algunas casas a hablarles de la Virgen Inmaculada, Un dia le hablaron de la existencia de una escuela 0 seminario de ateos donde la juventud masculina y femenina era educada en el ateismo. El portero de ese lugar tenia orden de no dejar entrar a ningtin sacerdote y de mandarlo fuera. El pudo entrar, anoténdose para que le prestaran un libro. El director, después de conversar con él, aceptd prestarle el libro y que viniera al dia siguiente. El se present6 al director, habiéndose encomendado a la Virgen. Comenzé entre ellos un didlogo sobre el hombre y el universo. Estos diélogos continuaron varios dias. Poco a poco el director acepté que debia existir un Dios. Entonces el padre Kolbe le urgié para confesarse, pero él se reia de la 29 confesién, hasta que, tocado por la gracia de Dios, lo convencid y él y cuatro de sus colaboradores se confesaron por Navidad y quedaron muy amigos “. También consiguié hablar con Andrés Strug, librepensador y maestro de 1a masoneria en Polonia, Tuvo algunas conversaciones con él intentando convertirlo, A las hermanas les pedia oraciones por la conversién de los pecadores y, personalmente o por medio de otros, les daba la medalla milagrosa, pidiéndoles que rezaran a la Virgen Inmaculada “’. Siendo joven sacerdote, escribe: Ahora estoy preparando a un soldado judio para el bautismo; anteayer terminé con otro israelita, oyente de derecho en la universidad, los ejercicios espirituales para el bautismo *. Refiere el Padre Alberto Arzilli: Un dia ibamos de paseo por las calles de Roma y un individuo se puso a blasfemar. El padre Kolbe se le acered y le ofrecid una medalla milagrosa, que aquel hombre acepté y se la met bolsillo. Mas tarde supe que este senor habia mejorado en sus costumbres ”. El padre Pal recuerda: En nuestros paseos por Roma me hacia rezar a la ida y a la yuelta el rosario por amor a Maria, A la Virgen la llamaba siempre con el nombre de “Mamma mia”. Un dia, al regresar al Colegio durante la novena de la Inmaculada, encontramos por la calle a tres 0 cuatro jévenes maleriados, que blasfemaban de la Virgen. Maximiliano se fue hacia ellos y les pregunt6 por qué blasfemaban y, casi llorando, hizo que se excusaran. Era un verdadero hijo de Maria, nunca en mi vida he visto a alguien que amase a Maria mas que él", El escribe: En el tren que me conducia a Nieszawa tuve la ocasién de hablar con varias personas y aclarar sus ideas. Mientras me dirigia a Wloclawek (para pedir la facultad de confesar), en el autobiis coincidi con un judio (civil, ssin los mechones de cabello rituales), una judia (vestida elegantemente), un protestante, un catélico del Céucaso y otras personas. Deliberadamente, dirigi la conversacién sobre un tema religioso, pero sin que ello me cansara demasiado, porque dejaba que discutiesen entre ellos y me limitaba a intervenir alli donde era necesario y a tratar de aclarar lo mejor que podia una cosa u otra, La Inmaculada me concedié un poco de claridad de pensamiento y todo salié bien. La joven judia reconocié con facilidad, contra los protestantes, que sdlo una fe puede ser buena; cuando se traté el tema de los malos catélicos, * Sum super dubio, pp. 465-467, * Sum super dubio, p. 254. Carta desde Cracovia dsl 27-29 de marzo de 1920 a los Ceballeros del Colegio internacional de Roms, * Sum super dubio, p. 123. Sum super dubio, pp. 189-190, 30 todos estuvieron de acuerdo en que un buen catédlico es mejor que un buen incrédulo, etc. Al final del viaje, mientras egibamos a la estacién, tomé la palabra y, para coneluir la conversacién, empecé a hablar de la ley de la naturaleza, de la eleccién de Israel y del protestantismo hasta llegar al catolicismo, dando también unas breves motivaciones; al final, recomendé la oracién como medio para reconocer la verdad. Cuando ya estaba en la acera, uno de los compatieros de viaje (el catélico) me dijo que, cuando me bajé del autobiis, el israelita (0 el protestante) habia exclamado: “jQué sabio sacerdote!”. Es posible que la Inmaculada haya empezado a abrir una brecha en ‘su alma. Encomiendo pues a todos mis companeros de viaje a las oraciones de la Milicia de la Inmaculada ©. Nos refiere este caso: Hace unos dias vino una seora para pedirme que fuera a un enfermo que no queria confesarse. Habia ido ya el sacerdote don H., el cual me habia enviado a aquella sefiora, ya que sus tentativas habian fracasado. - “gELenfermo ora a la Virgen rezando al menos un avemaria al dia?” le pregunté - “Se lo propuse, pero él contesté que no cree en la Virgen” - “Se lo ruego, Ilévele esta medallita, dije yo, dandole una medalla milagrosa. {Quién sabe si la aceptaré por respeto a usted y permita que se la ponga al cuello!”. = “La aceptaré por respeto ami”. “Bien, lévesela y ruegue por él; por mi parte trataré de ir a visitarlo”. Entretanto me encontré con don H., quien me coment: “Fui a ver al enfermo como si se tratara de una persona conocida, sin embargo no consegui nada, Le ruego a usted que vaya también. Tengo que aiadir que el enfermo es una persona culta; acaba de terminar los estudios universitarios de silvicultura No mucho tiempo después, aquella senora regresé para decirme que el enfermo estaba empeorando y que sus padres, que estaban junto a él, no se preocupaban de llamar a un sacerdote, por temor de impresionarlo. Pensaba para mi: “El enfermo no desea un sacerdote y sus padres tampoco: :merece la pena ir? Pese a todo, fui, aunque en lo profundo de mi alma me atormentaba la duda sobre el resultado de la visita. La tinica esperanza estaba en la medallita que el enfermo tenia consigo. Durante el trayecto recé el rosario. Después de un “Carta a unos clérigos de Cracovia del 10 de junio de 1921 31 penoso camino Wlamé a la puerta del hospital. Me acompaiaron enseguida al ppabellin de enfermedades contagiosas, donde se encontraba el enfermo. Me ‘senté junto a su cama y empecé una conversacién. Me enteré de su estado de ‘salud, pero en breve la conversacién se centré en temas religiosos. El enfermo me manifestaba sus dudas y yo trataba de aclararselas. Durante la conversacién vi en su cuello un cordoncito azul, precisamente el de la medallita. “Tiene la medalla, pensé, entonces la batalla esté ganada". De improviso el enfermo me dice: - “Padre, ;podriamos llegar a la conclusién?”. = “Entonces, usted quiere confesarse?”, le pregunto. Por toda respuesta un llanto copioso trastorné su pecho enflaquecido. Los sollozos duraron un buen rato. Cuando el enfermo se calmé, inicié la confesion Una vez recibido el Vidtico y la uncién de los enfermos, el enfermo quiso manifestarme su agradecimiento, abrazindome y besdndome. No obstante el peligro de infeccién de la enfermedad, le di de buen agrado el beso de paz, {Gloria a la Inmaculada por esta victoria! *°. Otro caso. Se trata de un joven empleado. Habia sido estudiante universitario en Ia facultad de leyes, pero estaba muy atrasado en el campo religioso. En una palabra, era lo contrario de aquel que comuinmente se llama “progresista”. En calidad de capellan del hospital consideré mi deber ocuparme también de su pobre alma. En los momentos libres, conversaba de buena gana con él sobre problemas de fe. Sin embargo, su argumento conclusivo era: “Yo necesito pruebas mas claras”. Le di el volumen de don Morawski “Wieczory nad Lemanem’” (Veladas sobre el Lemén), bien conocido entre los intelectuales; pero noté que no lo leia mucho, es més, tenia consigo publicaciones inmorales. ¥ cuando le hablé con mayor resolucién, él declaré abiertamente: “Padre, yo soy hereje”. Veia que no queria instruirse y despreciaba las buenas lecturas. Entonces, {qué podia hacer? Encomendé todo el asunto a la Inmaculada, por intercesin de la virgen de Lucca, Gema Galgani, fallecida hace poco en olor de santidad y ya conocida en todo el mundo. Poco después supe que se iria al dia siguiente; y mas tarde me llegé la noticia de que la salida estaba prevista para la noche sucesiva. Para complicar * Carta de agosto de 1924 publicada on la revista Rycer= Niepokalane), pp. 148-150. 32 las cosas habia legado un familiar suyo que residia con él. A fin de encontrarme con él a solas, le comuniqué que mas tarde estaria ocupado, por lo que, si deseaba encontrarse conmigo, tenia que hacerlo enseguida. ¥, en efecto, vino. Partiendo de lejos, dirigi la conversacién sobre la confesién, pero la argumentacién procedia con dificultad; de improviso se abrié la puerta y se presenié justo aquel familiar, que le dijo que se diera prisa porque era hora de irse. Y se fueron después de un breve saludo. Me quedé solo... “¢Cémo concluiré este asunto?”, me dije a mi mismo. ‘Me puse de rodillas y supliqué con pocas palabras, pero fervorosamente, a la Inmaculada por intercesién de Gema. De pronto me viene una inspiracién: salgo al pasillo y alli encuentro a dicho familiar. “Discilpeme, le dije dirigiéndome a él, atin debo despachar un asunto con este sefior”. “Por supuesto, pase”, contesta. Mi “hereje” estaba ya saliendo de su habitacién con la maleta en la mano: yo lo invité a la mia. Tras cerrar la puerta, tomé una “medalla milagrosa” y se la di como recuerdo. La acepté por cortesia. Entonces le propuse de nuevo de confesarse. “No estoy preparado. jNo! ;Absolutamente no!”, fue su respuesta. Pero. al mismo tiempo cayé de rodillas, como si una fuerza superior lo hubiera obligado a hacerlo. La confesién empez6 y lord como un nifio™!. El ministro plenipotenciario del Japén en Polonia, sefior Kawai, casado con una catdlica, estaba muy grave en Varsovia. El padre Kolbe fue a visitarlo Eseribe: Me conté que durante una visita a Francia, en Lourdes habia oido que alli desde el tiempo de las apariciones, los milagros nunca habian cesado, El mismo, mezclado entre la muchedumbre de peregrinos procedentes de todas partes y caminando por Lourdes, habia oido hablar de los milagros, habia constatado claramente a atmésfera religiosa de aquel lugar; sin embargo no habia advertido en si el deseo de una vida de fe. Ademés, también en Francia, habia recibido y leido un libro titulado: “Jesucristo”, y habia profundizado la doctrina y comprendido que la verdadera religidn cristiana es el catolicismo; pero ni siquiera entonces habia sentido el deseo de cambiar de religién. Asi discurria, pues, nuestra conversacién y el ministro manifestaba sus ideas sobre los distintos sistemas religiosos; reconocié facilmente, después de habérselo explicado, que la verdad es una sola. Tras otras declaraciones mias * Artioulo publicado en la revista Ryvers de enero de 1924, pp. 3-4 33 aquel docto enfermo reconocié también la verdad teoldgica segin la cual la religion debe ser tinica, para comprender los dogmas auténticos, y que Dios debe ser uno solo. Admitié que la doctrina sobre la Trinidad existente en China es diferente de la del cristianismo, y, después de una explicacién mia, acepté y en cierto modo entendié este misterio. Antes de ahondar mas en el anilisis de estos problemas complejos y profundos, el ministro habia manifestado la idea de que las religiones son diferentes y que cada una posee algo de verdad; por mi parte no lo habia desmentido. Hacia el final de aquella jornada ofrect al enfermo, a través de su esposa, Ja medalla milagrosa y lo encomendé a la misericordia de Maria, orando por el enfermo para que se curase y obtuviese el don de la fe. Me apenaba ademés el pensamiento de que él dejase este mundo sin haber abrazado la verdadera religién. Orando con fervor a fin de impetrar la luz del Espiritu Santo para el enfermo, esperé la legada del Nuncio. En la habitacién contigua informé al Nuncio de ta relacién que habia tenido hasta aquel momento con el enfermo y del hecho de que habia aceptado de buen grado Ja medaila milagrosa; a continuacién, él entré donde se encontraba el enfermo. El Nuncio conocia perfectamente la honradez de cardcter del enfermo y su inteligencia, por sus encuentros diarios tenidos con él, y lo estimaba mucho. Le hablé como amigo, de la mejor manera. Con profunda conviccién le explicé al enfermo la doctrina acerca del Salvador, de la vida futura y de las condiciones para abrazar la santa fe. Entre tanto los presentes, es decir, la esposa del ministro, el secretario, la madre no catélica (sefiora Narahara) y yo ordbamos fervorosamente por el enfermo. La Reina del género humano llamé a si al alma del buen sefior Kawai. Terminado el coloquio con el Nuncio el enfermo pidid el bautismo. El ministro quiso adoptar el nombre de Francisco. De las manos del Nuncio bajé el agua santa sobre su cabeza y las palabras: “Francisco, yo te bautizo en el Nombre del Padre y del Hijo y det Espiritu Santo”. Con el santo bautismo el ministro experimenté una gran alegria interior, que era evidente también en su cara. Esta profunda alegria y esta paz no puede experimentarlas sino aquel que entra en el camino da la verdad. Esta paz y alegria tan profundas no son, tal vez, una sefial de la gracia divina y una consecuencia del hecho de haber abrazado la verdadera religién? Durante las horas que le quedaron de vida, el ministro gozé de esta alegria y paz. Nos repitié algunas veces a los que estibamos a su alrededor: “\;Por qué no he abrazado antes esta religién y no he sentido antes esta felicidad? 34 Aquella misma tarde, vispera de la Asuncién de la Virgen, aguella alma resignada y purificada, dejé este mundo, levada por las manos de ta Inmaculada. La seftal de esta proteccién del ministro fue que poco después también la madre (de su esposa) recibié el santo bautismo, asi como una criada’*. b) DON DE PROFECIA Vitaliano Mitosz. nos dice que el 5 de septiembre de 1939, al despedirse por motivo de la guerra, él le dijo: “Yo a esta guerra no sobreviviré” *. El padre Francisco Mazzieri asegura: Un dia estaba él dando una conferencia sobre la Milicia de la Inmaculada y, de pronto, interrumpié la charla y quedé un momento como absorto, en silencio, y dijo: “Les digo que un dia veremos o veréis la imagen de la Inmaculada sobre el Kremlin” *. El padre Quirico Pignaleri también confirma que a él personalmente le comunicd que en el centro de Moseti seria alzada la imagen de la Inmaculada, pero que primero debia venir la prueba de sangre... Esta prueba de sangre era necesaria ™. Eduviges Bieniecka refiere: El padre Maximiliano consiguid convertir y bautizar a un judio estudiante universitario... Le predijo que moriria a las 11, antes de que su madre lo encontrase a las 12, y asi sucedid **. ) CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS Después de la publicaciin del primer mimero del diario “Ricerz Niepokalanej”, le faltaron los fondos para el segundo mimero. El padre Superior le habia aclarado que no le ayudaria, porque el convento era pobre. El padre Kolbe se fue a la iglesia y, ante el altar de la Inmaculada, oré con fe. Al terminar su oracién, observé que encima del altar habia un sobre, en el que estaba escrito: “Para ti, Inmaculada”. Dentro del sobre habia 500 marcos polacos, que era lo que necesitaba para pagar a la tipografia. Esto sucedia el © Artiouo escrito en la revista Mugenzai no Seibo del Japin de diciembre de 1933, pp. 351-363, © Sum super dubio, p. 442. Sum super dubio, p. 82. ® Sum super dubio, p. 101 * Sum super dubio, pp. 427-428, 35 aiio 1922 en Cracovia. El padre Kolbe llevs el sobre al Superior, quien se lo devolvié para los gastos de la Inmaculada *”. d) SEGURIDAD DEL CIELO Segimn el relato del padre Tadeo Maj, un dia le dijo a algunos hermanos del convento Niepokalanéw polaco: Hijos mios, sabéis que no puedo estar siempre con vosotros; por eso deseo deciros algo que brota de to profundo de mi corazén. jOh, si supierais, hifos mios, lo dichoso que soy... Mi corazén desborda de felicidad y de paz... Una felicidad y una paz que no se pueden gustar aqui abajo. A pesar de las contrariedades de la vida, en el fondo de mi mismo reina siempre esta calma inefable. Hijos mios, amad a la Inmaculada; amadla y ella os haré felices. Confiaos a ella totalmente. No a todos se concede comprender a la Inmaculada, Sato se puede obtener por la oracién. La Madre de Dios es la Madre Santisima. Comprendemos lo que quiere decir “madre”... Pero ella, ella es la Madre de Dios, y solamente el Espiritu Santo puede dar la gracia de conocer a su esposa, a quien él quiere y cuando quiere. Quisiera deciros también algo; pero, ¢vale la pena?, Os he dicho que era sumamente dichoso y estaba rebosante de alegria. ¥ ello porque tengo la certeza; se me ha dado la seguridad del cielo... jHijos mios, amad a la Virgen Maria, amadla tanto como poddis...! Esto de que os he hablado ocurrié en Japon... No aftadiré nada mas, hijos mios, y no me preguntéis mas sobre este tema. Os he revelado mi secreto y lo he hecho para procuraros la fuerza y la energia espiritual en medio de las dificultades de la vida“, © Sum super dubio, pp. 210-211 * Sum super dubio, pp. 387-390, 36 CUARTA PARTE PRISION Y MUERTE LA PRISION El padre Femando Kasz nos dice: Cuando el 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, muchos de los hermanos de Niepokalanéw se enrolaron en la Cruz Roja o fueron a sus casas. El padre Kolbe consulté al padre provincial, quien le ordené permanecer en su puesto. El, obediente, se quedé en Niepokalandw con un pequeio grupo de padres y hermanos. El 19 de septiembre, cuando entraron en el convento las tropas alemanas, el padre Maximiliano, con el padre Pio y 34 hermanos, fue internado en el campo de Lamedorf, de donde fue llevado al campo de Amlitz, cerca de Berlin, y después al de Ostrzesz6w en territorio polaco. Ya en el momento de llevarselos, un oficial aleman habia declarado que se trataba de los que publicaban el “Maly Dziennik” (el pequeiio Diario). El padre Cipriano Grodzki declaré: Estébamos prisioneros en un campo de concentracién cerca de Berlin el afio 1939. Eramos unos 10.000 polacos. Y uno de baja condicién, evado de la ira durante la distribucién de la comida, empezé a gritar contra su propia madre. El padre Maximiliano de modo fuerte, ‘poco acostumbrado en él, y con mucha energia protest6, golpeando el pie contra el suelo varias veces. ¥ dijo: “No se puede ofender asi a la madre” ®. Cuando regresaron de la carcel el 9 de diciembre de 1939, todas las imdgenes de la Inmaculada que habian estado en las diferentes oficinas estaban destruidas. Solo encontraron una intacta en la basura y la colocaron de inmediato en la entrada, Habian saqueado el convento y se habian llevado gran parte del material y algunas maquinas tipograficas. Las que habian quedado, estaban selladas con sellos de plomo por las autoridades de la Gestapo de Varsovia. Insistié en poder publicar la revista mensual £! Caballero de la Inmaculada y obtuvo el permiso del gobernador general de Cracovia, el general Frank, pero debia conseguir el permiso para que quitaran los sellos de las miquinas. Con este motivo fue a Varsovia. En enero de 1940 llegaron al convento unos enviados por la redaccién del Diario aleman (Diario de Varsovia), quienes después de haber observado todo, escribieron un articulo difamatorio, indicando que era increible que el pequetio Diario, editado por los religiosos a tan bajo precio, fuera anti-alemén. * Sum super dubio, p. 477. 37 Consiguié poder publicar por una sola vez. la revista mensual con una tirada de 120.000 copias en diciembre-enero de 1940-1941. Este nico nimero, en plena guerra, levant6 la moral de muchos polacos. Los alemanes le habian impuesto hacerse cargo de una lecheria y hacerles algunos trabajos mecanicos Para ello le proveian de la leche y también de materiales como petréleo y hierro Asi se gané la confianza de los alemanes y también del pueblo, a quien ayudaba arreglando sus maquinarias y aperos agricolas, abasteciéndolo de leche. En diciembre de 1939 legaron al convento unas 3.000 personas expulsadas de Posnania, entre las cuales habia 500 judios. El padre Maximiliano los alojé a todos en las distintas oficinas del convento, preparindoles de comer, a pesar de estar en condiciones materiales muy precarias. Nombré a algunos hermanos para atender a los refugiados que él mismo iba a visitar. En la cocina se preparaba alimentos para todos sin excepcién También muchos de los vecinos recibian combustible (carbén) del convento Pero en pleno invierno los refugiados debieron irse por orden de las autoridades. El hermano Laurencio Alexander afirma: Cuando en febrero de 1940 regresé al convento, llevaba conmigo un poco de dinero que habia ganado y unos 15 relojes. Al llegar, recibi la noticia de que mi madre, muy anciana, no tenia a nadie que la ayudase y estaba sin medios de subsistencia. Le hablé al padre Maximiliano para poder enviarle un poco del dinero y él, después de haber hablado con el provincial, me ordené ir a mi casa a cuidar a mi madre y Hevarme todo el dinero para ayudarla ©. En el verano de 1940, las autoridades alemanas de Varsovia, conociendo Ja gran autoridad moral que tenia el padre Maximilian, quisieron ganérselo a su favor y le propusieron estar en el registro de los ciudadanos de origen aleman (su apellido Kolbe era aleman), pero él rechazé la propuesta por considerarse totalmente polaco. Durante el afio 1940 se fueron reuniendo los religiosos dispersos y, como no podian publicar la revista ni el Diario, se dedicaron a otros trabajos para ayudar a la poblacién circundante. Reparaban méquinas y aperos agricolas, relojes, dirigian la lecheria, un laboratorio fotografico, un aserradero, una panaderia... © Positio 2, p. 433. 38 RATAJCZAK, Fue uno de los dolores de cabeza del padre Kolbe y de los religiosos de Nicpokalanéw. En 1939 habia sido un sargento polaco que hacia de espia para los alemanes. Como premio recibié de los alemanes la administracién de la hacienda de Teresin y mantenia relacién con las principales autoridades de Varsovia. El gobernador de Varsovia iba a la hacienda de Teresin de caza. Ratajezak era un hombre de plena confianza de los alemanes y quiso robar muchas cosas del convento. Quiso Hevarse 1a maquinaria de la lecheria, pero el padre Maximiliano consiguié salvarla, Robé material de construccién y parte de él se lo mandé a su familia. Sin disculparse, entré al convento y subié con su amante hasta la celda del padre Kolbe. También encargaba trabajos a los religiosos sin pagarlos, y queria mandar en algunas cosas del convento. El padre Kolbe intenté convertir a Ratajezak, pidid a los religiosos que rezaran por él y le dio un libro sobre santa Bernardita Soubirous, pero no se convirtié. Permanecié en Teresin hasta 1942, después se perdié su rastro y en 1944 se le vio supervisando los trabajos de las trincheras en los alrededores de Slonim. Era un malvado, golpeaba y hacia dafio a la gente. Era injusto en el reparto de los alimentos y guardaba para si un bidén de viveres destinado a los trabajadores de las trincheras. Después de la guerra, no se supo mis de él. NUEVOS TRABAJOS ‘Veamos un resumen de los trabajos realizados por los religiosos en 1940, de acuerdo a las cartas que el padre escribia a los hermanos que estaban dispersos en sus casas 0 en otros lugares, esperando tiempos de paz. La actividad de nuestra enfermeria, iniciada ya antes de la guerra, contintia sin interrupcién, con la tinica diferencia de que ahora la afluencia ha aumentado de manera muy notable y en este momento ofrece consejos y ayuda de distinto tipo a unas 60 6 70 personas al dia. En la pequeia farmacia cada dia se preparan medicinas para unas veinte personas. En un pequeiio hospital para seglares, situado sobre la cocina del nuevo comedor, hay alrededor de treinta enfermos ingresados. Se trata sobre todo de deportados, que también reciben ayuda en nuestra enfermeria 39

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