¿Qué es el colonialismo?
Las potencias europeas fomentaron el colonialismo durante siglos con fines
económicos, religiosos e ideológicos. Este sistema estableció rutas comerciales
y permitió el intercambio de ideas, tecnologías y materias primas por el mundo a
través del dominio y explotación de pueblos y territorios
'Fundación de Santiago', por Pedro Lira Rencoret (1888). Fuente: Museo Histórico Nacional de Chile
(Wikimedia Commons)
El colonialismo es un sistema político y económico en el que un Estado o
metrópoli domina y explota a otro pueblo denominado colonia. Se establece a
través de la fuerza y conlleva componentes religiosos o ideológicos. Lo
instalaron principalmente las potencias europeas sobre el resto del mundo
entre los siglos XV y XX. Las metrópolis impusieron sus sistemas y estilos de
vida sobre los pueblos colonizados, obstaculizando su participación en la
administración de sus territorios o llegando a esclavizarlos.
Tres tipos de colonialismo
Las metrópolis administraban sus colonias según sus intereses bajo un
gobierno directo o indirecto. En ese sentido, pueden distinguirse tres tipos
de colonialismo: de poblamiento, de explotación y de protectorados. En el
colonialismo de poblamiento, la población indígena era escasa o aniquilada
por enfermedades o por la autoridad imperial.
En el colonialismo de explotación, la metrópoli aprovechaba los recursos
mineros o agrícolas, la mano de obra indígena y esclava, y controlaba las
rutas comerciales.
El colonialismo de protectorados se dio en los países árabes y lugares
donde ya existían imperios, estructuras políticas sólidas, culturas, lenguas y
religiones asentadas. Esto impidió que asimilaran de ciertos principios
occidentales. En los protectorados, la población local participaba en la
política con una administración propia controlada por la metrópoli.
BIBLIOGRAFÍA
● https://elordenmundial.com/que-es-colonialismo/#:~:text=Tres%2
0tipos%20de%20colonialismo,de%20explotaci%C3%B3n%20y%20d
e%20protectorados.
Tipos
Según la estrategia que utilice la metrópoli para controlar los territorios
conquistados, se pueden establecer dos tipos de gobierno:
● Gobierno directo: el Estado colonizador impone en sus
colonias su estructura de gobierno. Además, impone su
lengua, así como sus valores culturales, religiosos, políticos,
etc. Los pueblos colonizados deben adoptar la cultura de la
metrópoli.
● Gobierno indirecto: el gobierno se ejerce a través de miembros
de la sociedad local adeptos a la metrópoli, generalmente bajo
supervisión de ésta.
BIBLIOGRAFIA
● https://enciclopediaiberoamericana.com/colonialismo/
El mapa del II Imperio colonial francés
En su momento de máxima extensión, antes de la II Guerra Mundial, el
Imperio colonial francés se extendía por todos los continentes
Francia es un país tricontinental que se extiende por Europa (el Hexágono),
América (Guadalupe, Martinica y la Guayana Francesa) y África (Reunión y
Mayotte), además de poseer territorios dependientes en Oceanía, América,
África y la Antártida. Esta inmensa extensión en el mapa son los vestigios
del segundo Imperio colonial francés, que, en su momento de máxima
extensión, justo antes de la II Guerra Mundial, se extendía por todos los
continentes –especialmente por África–, lo que suponía unos 150 millones
de personas y unos 13,5 millones de kilómetros cuadrados.
El primer Imperio colonial francés tuvo su centro en América y de forma
secundaria en India. La exploración se inició en el siglo XVI siguiendo a los
imperios ibéricos, aunque los primeros asentamientos permanentes en
América tendrían que esperar a inicios del siglo XVII. No obstante, la
mayor parte del Imperio (Luisiana y Nueva Francia, actual Canadá) estaba
muy poco poblado.
En aquella época, Francia iría construyendo factorías en las costas de África
con la intención de llegar hasta la India, empezando por San Luis (Senegal)
en 1624. En los años 70 del siglo XVII se llegaría a India, estableciendo
varias ciudades portuarias desde las que penetraron hacia el interior. Sin
embargo, los enfrentamientos no tardarían en surgir con el Imperio
británico que, a lo largo de una serie de conflictos en el siglo XVIII, entre
los que destaca la guerra de los Siete Años (1756-1763), amortizará la mayor
parte del Imperio francés en favor propio.
El segundo Imperio colonial francés crecerá sobre el mapa a partir de los
restos del primero, especialmente sobre las factorías africanas, mientras
que mantenía pequeñas posesiones en América, el océano Índico e India.
El reparto colonial de África en 1914
A partir de la conferencia de Berlín, en 1884, la carrera colonial por Asia y,
sobretodo, África se dispararía. Durante el reparto de África, Francia
construirá rápidamente, y partiendo de sus posesiones costeras, un extenso
imperio en África occidental y Madagascar, y que pese a su independencia
sigue estando en la actualidad muy vinculado a su exmetrópolis. Aunque el
objetivo inicial de Francia era conectar las colonias de Senegal con Yibuti en
un gran imperio contiguo, el incidente con los británicos en Fashoda (actual
Sudán del Sur) en 1898 terminó por enterrar esta idea. De cualquier modo,
esta batalla servirá para acercar posiciones con sus hasta entonces
archienemigos de Reino Unido, cambiando el curso del posterior siglo XX.
En Asia, Francia mantenía un puñado de pequeñas posesiones en India,
además de varias factorías costeras, que con la excepción de Surat se
encontraban muy cerca de sus colonias. Su principal colonia en Asia, en
cualquier caso, era la de Indochina, en las actuales Laos, Camboya y
Vietnam.
La descolonización de los imperios británico y francés
En China, Francia será uno de por principales agentes que participará en el
reparto de China a finales del siglo XIX mediante los tratados desiguales.
Tras la guerra franco-china (1884-1885), Francia se aseguró su control
sombre Indochina, a la vez que incorporaba Guangzhouwan –una bahía al
sur de China– a sus colonias y ganaba garantías comerciales y una
importante área de influencia sobre el sur del país. Otros tratados les
otorgarán concesiones en las ciudades de Shangái, Cantón, Hankou
(germen de la actual Wuhan), y Tientsin (actual Tiajin).
Tras la I Guerra Mundial, Francia incorporará excolonias alemanas como
Togolandia oriental y Camerún a sus posesiones como mandatos, a la vez
que lo exterritorios otomanos de Siria y Líbano. Tras alcanzar su máxima
extensión allá por 1937, el Imperio se empezará a descomponer
rápidamente tras la II Guerra Mundial, empezando por Indochina. Pese a
esto, Francia todavía mantiene algunos territorios pendientes de
descolonización en Oceanía.