CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS – UNIMINUTO
Auditoría y Aseguramiento II
Anomalías detectadas
En 2023, la empresa Agromontaña Colombia S.A., dedicada a la distribución de
productos agrícolas, se vio envuelta en un escándalo financiero. Todo comenzó
cuando Elena Rodríguez, la auditora interna, descubrió anomalías significativas en
los informes financieros trimestrales. A pesar de que Agromontaña Colombia
reportaba ingresos de $300.000.000 en el segundo trimestre, el flujo de caja
operativo solo reflejaba $200.000.000, lo que indicaba un riesgo de materialidad
significativo. Decidida a llegar al fondo del asunto, Elena inició una investigación
preliminar que reveló irregularidades en las transacciones registradas.
Ante la gravedad de los hallazgos, Elena informó al comité de auditoría y a la junta
directiva de Agromontaña. Se decidió entonces contratar a Auditores Financieros
S.A.S, una firma de auditoría externa, para realizar una revisión exhaustiva de los
estados financieros. El equipo de auditores, liderado por Tomás Pérez, comenzó su
trabajo con una evaluación detallada de los controles internos y la aplicación de
pruebas sustantivas a áreas críticas como cuentas por cobrar, inventarios y activos
fijos.
Una de las primeras áreas examinadas fueron las cuentas por cobrar. Tomás y su
equipo enviaron confirmaciones a los clientes para verificar los saldos reportados.
Descubrieron que $20.000.000 de las cuentas por cobrar eran incobrables debido a
transacciones ficticias con una empresa inexistente llamada Cooperativa de
Trabajadores del Campo COOCAMPO. Esta empresa fantasma había sido creada
por la gerente financiera, Teresa Lule Suarique, quien había estado sobreestimando
artificialmente las ventas para mejorar la apariencia financiera de Agromontaña.
Este descubrimiento fue un indicio claro de fraude intencional.
En el área de inventarios, se realizaron recuentos físicos y se compararon con los
registros contables. Las pruebas revelaron una sobrevaluación de $50.000.000
debido a la inexistencia de productos que figuraban en el inventario. Se identificaron
productos mal clasificados y diferencias significativas en las cantidades reportadas.
Además, se encontraron irregularidades en los activos fijos, donde las inspecciones
físicas mostraron que $60.000.000 en adiciones no estaban respaldadas por
documentación y se había subestimado la depreciación acumulada en $20.000.000.
La auditoría también reveló debilidades críticas en los controles internos. Teresa
Lule tenía un control desproporcionado sobre las transacciones financieras, lo que
le permitió perpetrar el fraude sin ser detectada. Las auditorías internas anteriores
no habían sido lo suficientemente rigurosas para identificar estas irregularidades
debido a la falta de un seguimiento continuo y exhaustivo. Tomás y su equipo
documentaron todas estas debilidades y propusieron mejoras sustanciales para
fortalecer los controles internos de Agromontaña.
El informe de auditoría final emitido por Auditores Financieros S.A.S incluyó varias
salvedades. Aunque los estados financieros presentaban razonablemente la
situación financiera de Agromontaña, las salvedades señalaban las transacciones
ficticias, la sobrevaluación de inventarios y los errores en la depreciación de activos
fijos. Se recomendó implementar una segregación de funciones más estricta,
realizar auditorías internas más frecuentes y establecer un sistema de monitoreo
continuo para detectar y prevenir futuras irregularidades.