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Vigilia Oracional de la Inmaculada

Oración

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VIGILIA ORACIONAL DE

LA INMACULA-
DA
(150 ANIVERSARIO DEL DOGMA DE LA INMACULADA)
7 de Diciembre de 2004

1
Algunas sugerencias para la celebración

 Esta propuesta la presentamos como un material de apoyo


al que poder recurrir para preparar la Vigilia oracional, al
margen de que vaya a ser presidida por un presbítero o
animada por un grupo de laicos.

 Por consiguiente, es importante que en cada lugar se


llegue a una elaboración más rica y más encarnada en la
propia realidad.

 La propuesta oracional se desarrolla en cuatro momentos


(Introducción, Escucha, Acogida, Entrega) y quiere tener
especialmente presente: la figura de María (que centra
nuestra atención), el tiempo litúrgico en el que estamos, y
el carácter vocacional que refleja el Sí de María.

 Se podría ambientar el lugar de celebración destacando


cuatro espacios, bien visibles para los participantes, en
cada uno de los cuales colocamos un cartel con una
palabra y una pequeña vela.

 Las palabras serían ESCUCHA / ACOGIDA /


ENTREGA /
En una posición central, y destacada respecto a estas tres
palabras, podría ir la cuarta palabra: SÍ (con acento),
acompañada de un pequeño cirio (más llamativo que las
otras velas) y una cuna vacía.

 También habría que ver si conviene comenzar con poca


luz, e ir intensificándola a medida que va avanzando la
celebración.

 Habría que decidir si las lecturas del Evangelio se hacen


desde el ambón o desde cada uno de los lugares donde
están situadas las palabras mencionadas.

 Sugerimos que el Comentario a cada texto evangélico sea


leído por dos personas. En cada lugar habrá que
considerar si una pareja lee los tres Comentarios o si

2
conviene que haya tres parejas, una para cada
Comentario.

 Los gestos o los cantos son puramente orientativos. En


función del tipo de personas que forman la Asamblea
habrá que pensar en gestos y cantos más clásicos o más
juveniles.

1. INTRODUCCIÓN

MONICIÓN INICIAL

Bienvenidos a esta vigilia oracional de la Inmaculada. En la víspera


de su fiesta, cuando ya anochece, queremos orar con María, nuestra
madre; alabar a Dios, que ha hecho cosas grandes en ella; cantar su
misericordia, que no cesa “de generación en generación”.

Pero al mismo tiempo que mostramos nuestro agradecimiento al


Señor, queremos también aprender de María su capacidad de escucha,
acogida y entrega; esa capacidad que le lleva a decir SÍ al plan de Dios.

Ella supo esperar y soñar con caminos de paz, de justicia y de


libertad; con ella, podemos avanzar mejor en nuestro camino de Adviento.

 CANTO INICIAL (nos ponemos en pie)

 ORACIÓN de SALUDO

(nos sentamos, y la recitamos a dos coros, despa-


cio)

Dios, Padre y Madre,


que nos quieres con locura:
Gracias por estar reunidos en tu presencia.

En este anochecer,
queremos sentirnos en comunión
con todos los hombres y mujeres
que buscan y se interrogan,
que caminan y se cansan,

3
que sufren y padecen,
que fracasan y se levantan.

Queremos unirnos en este Adviento


a todas las personas que confían y esperan,
que ponen la mano en el arado
y quieren roturar una vida más feliz,
una tierra más habitable,
un hogar común más libre,
un futuro de paz.

Dios de Bondad,
Tú sabes que en nuestro caminar,
muchas veces,
avanzamos entre claros y oscuros,
nos perdemos y vagamos sin rumbo,
ciegos y con el corazón herido.
Hoy, Señor,
necesitamos sentir tu cercanía en medio de la noche,
dejándote encontrar por quienes te buscan.

Necesitamos que abras nuestros ojos


y cures nuestras heridas;
queremos reconocerte
como el Dios de los pobres que sufren,
para percibir que, contigo,
es posible la Justicia y la Esperanza,
la construcción de un mundo
más humano y fraterno.

Esta noche oramos acompañados de María.


Prepara nuestros corazones, como lo hiciste con ella,
y alienta nuestra fe para que, animados por tu Palabra,
sigamos preparando los caminos de nuestro Salvador.
¡Gracias, Señor!

2. ESCUCHA

 LECTURA

4
Alguien proclama esta primera parte del Evangelio

Del Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a


una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que
estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado
José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.

Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gra-


cia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír
estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.
Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has en-
contrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz
un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande, será
llamado Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de su
antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y
su reinado no terminará jamás.»
Palabra del Señor

 GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ESCUCHA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y durante el ra-
to de oración silenciosa que viene a continuación?

 ORACIÓN EN SILENCIO, CON AYUDA DE UN BREVE


COMENTARIO

Dos personas hacen una lectura cálida, pausada y dialogada de un


texto breve, que ayude a que la Palabra proclamada resuene y se en-
carne en nuestros corazones. Aquí sólo ofrecemos algunas ideas que
habría que formular.

 Es impresionante contemplar la escena: Dios se hace presente y


cercano a María, una mujer sencilla, de pueblo, sin méritos especia-
les que llamen la atención... La grandeza de Dios visita la pequeñez
humana, una visita que se convierte en encuentro de amor.
 Y Dios le habla a María; lo hace con cariño, le habla al corazón, di-
ciéndole que no tenga miedo y que se ponga contenta, porque algo
grande va a acontecer... Es realmente llamativo...

5
Instantes de silencio

 Esta noche, María merece nuestra felicitación, y Dios nuestro agra-


decimiento, por todo lo que entonces aconteció. No nos cansemos
de dar gracias por todo ello, esta noche... y todos los días.
 Sin embargo, aquel encuentro ya pasó. Lo grande de esta noche, lo
llamativo, lo impresionante es que el mismo Dios que un día visitó a
María, hoy, ahora mismo, quiere actualizar aquel encuentro con ca-
da uno de nosotros.

Instantes de silencio

 ¡Esto sí que es un auténtico milagro! Las palabras del ángel a Ma-


ría, esta noche están siendo dichas para ti y para mí.
 Aunque parezca mentira, Dios se ha fijado en cada una de nosotras
y nosotros, a pesar de nuestra pequeñez y nuestras miserias, y se
ha empeñado en hablarnos al corazón desde el cariño...

Instantes de silencio

 Esta noche Dios nos llama a no tener miedo, a dejarnos contagiar


por su alegría, a estar abiertos a lo que nos pueda proponer, porque
va a ser algo grande...
 Esta noche es propicia para dar gracias por todas las ocasiones en
las que Dios nos ha visitado con anterioridad; pero también para pe-
dir perdón por aquellas en las que nos encontró con el corazón ce-
rrado o distraído.

Instantes de silencio

 Y ahora, pidamos la fuerza del Espíritu para que esta noche Dios
nos encuentre con el corazón abierto a la escucha de su Palabra.
Hoy Dios nos habla desde la experiencia de María, pero también
desde la experiencia de los pobres, de la gente que sufre, de quie-
nes aún no conocen de verdad a Dios, ni se han sentido visitados
por Él...
 El Adviento nos recuerda que este mundo sigue necesitado de sal-
vación y de Esperanza auténtica, y la ESCUCHA es la primera con-
dición para luego poder decir Sí a Dios y a los hermanos. Pidamos
generosidad para responder a lo que Dios espera de nosotros.

Dejamos unos instantes de silencio...

 RESPUESTA COMUNITARIA

6
Lector:
María Inmaculada, llena de gracia,
estamos aquí para alabar a Dios
que ha hecho en ti maravillas.
Todos:
(cantando... esta respuesta u otra similar...
(En Dios pongo mi esperanza y confío en su Palabra)
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
Santa María, pobre y humilde,
enséñanos a vivir con sencillez
y a vaciarnos de nosotros mismos,
para llenarnos de Dios.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
Santa María, fiel y obediente,
escuchaste la Palabra de Dios y la guardaste,
supiste confiar y ponerte en sus manos;
ayúdanos a escuchar, creer y confiar.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.
Lector:
Santa María, Madre de misericordia,
haznos sensibles al dolor de quienes sufren,
solidarios con cuantos nos necesiten;
ayúdanos a cambiar nuestro duro corazón
por un corazón como el tuyo.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

Lector:
María, mujer de silencio y escucha,
modelo de contemplación,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra de Dios hasta que dé fruto.
Todos:
Unidos a todos los pueblos, cantamos al Dios que nos salva.

 AVE MARÍA

(Nos ponemos en pie y recitamos juntos, despacio, el Ave Maria)

7
Dios te salve, María...
(nos sentamos)

3. ACOGIDA

Alguien proclama esta segunda parte del Evangelio

Del Evangelio según San Lucas

María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo


soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá
sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.

También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su


vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el
sexto mes del embarazo; porque para Dios, nada es imposible.»

Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí


tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.
Palabra del Señor

 GESTO
Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ACOGIDA
¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y durante el ra-
to de oración silenciosa que viene a continuación?

 COMENTARIO

 María, inicialmente, quedó totalmente sorprendida. ¿Quién era ella


para dar a luz al Salvador de este mundo? ¿Cómo podía hacerse
realidad aquello de quedar embarazada por la acción del Espíritu?.
 Sin embargo, María se fió; lo puso todo en manos de Dios y creyó
de verdad que para Él nada es imposible. ¡Gracias, María! ¡Porque
te fiaste de Dios, fue posible el nacimiento de nuestro Salvador!

Instantes de silencio

 Lo trágico de nuestro mundo es que muchas personas viven como si


Jesús no hubiera nacido. De nada les sirve que Jesús haya nacido fí-

8
sicamente hace dos mil años, si aún no ha nacido en sus vidas y en
sus corazones.
 Ese es el motivo por el que hoy Dios sigue empeñado en convertir
cada día en una nueva Navidad; esa es la razón por la que Dios si-
gue llamando a personas como María. Personas, como tú y como yo,
mujeres y varones, dispuestos a dejarse fecundar por Dios, por la
fuerza de su Espíritu, para dar a luz a Cristo en medio de nuestro
mundo...
Pero... ¿encontrará Dios en nosotros una acogida y una disponibili-
dad como la de María?

Instantes de silencio

 Hoy nuestro mundo sigue necesitando testigos de la fe; personas


que, como María, respondan con generosidad a la llamada de Dios.
Seguimos necesitando laicas y laicos de buena calidad cristiana; pe-
ro también necesitamos con urgencia sacerdotes, religiosas, religio-
sos... todas esas vocaciones específicas que entre todos tenemos
que cultivar y potenciar.
 ¿Cuál es la llamada que Dios te ha hecho? ¿Cómo estás respondien-
do? ¿Te preocupas de apoyar las distintas vocaciones de quienes te
rodean?
No tengas miedo y atrévete a decirle a Dios, una vez más: ¡Aquí me
tienes para lo que quieras! ¡Cuenta conmigo! Y si Dios te pide gene-
rosidad en tu respuesta, no mires tu pequeñez y tu fragilidad. Haz
como María: confía y recuerda que para Dios nada es imposible.

Instantes de silencio

 RESPUESTA COMUNITARIA

Lector:
Gracias, María, por tu apertura a la llamada de Dios.
Gracias, porque supiste aceptar dócil y generosamente el Plan
de Dios en tu vida. Enséñanos a decir con alegría: Sí, Amén,
¡Señor, cuenta conmigo para lo que quieras!

Todos: (cantando... esta respuesta u otra similar)


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Lector:
Gracias, Señor, por la Iglesia en la que hemos nacido a la fe.
Sigue purificándola para que, como María, sea santa e
inmaculada.

9
Todos: (cantando... esta respuesta u otra similar)
Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Lector:
Pedimos por los pobres, por los que sufren y lloran, por todas
las personas que necesitan nuestro apoyo, nuestra lucha por
la justicia, nuestro SÍ generoso.

Todos: (cantando... esta respuesta u otra similar)


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Lector:
También necesitan nuestro Sí las víctimas de la violencia y de
la injusticia; las mujeres marginadas y maltratadas, todas las
personas que luchan por alcanzar su dignidad y sus derechos.
Que no les defraudemos.

Todos: (cantando... esta respuesta u otra similar)


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Lector:
Contigo, María, seguimos orando por todas las personas –
niños, jóvenes y adultos– que necesitan seguir creciendo en la
fe y en el amor. También pedimos por nosotras y nosotros.
Que no nos dejemos seducir por los engaños del mundo y
vivamos en fidelidad al Evangelio.

Todos: (cantando... esta respuesta u otra similar)


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

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 ORACIÓN A DOS COROS

(Nos ponemos en pie y recitamos juntos, despacio, esta oración)

Señor Dios nuestro,


hoy, queremos decirte con María:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

Frente a un mundo roto


por tantas clases de violencia,
por tantas formas de injusticia,
por tanta soledad y desarraigo,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

Frente a un mundo herido


por tantos ídolos opresores,
por tantos títeres manipulados,
por tantas expresiones del mal,
por tanto rechazo de Dios,
queremos decirte:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR,
PARA HACER TU VOLUNTAD

(y cantamos...)

Cuando la noche se acerque, y se oscurezca la fe


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

Cuando el dolor nos oprima y la ilusión ya no brille.


Madre de todos los hombres, enséñanos a decir “Amén”.

(nos sentamos)

11
4. ENTREGA

Del Evangelio según San Lucas

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a


la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y
saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura


en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en
grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu
vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi
Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó
de alegría en mi vientre.

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el


Señor se cumplirá”.
Palabra del Señor.

 GESTO

Alguien enciende la vela situada delante de la palabra ENTREGA


¿Música de fondo muy suave en el momento del gesto y durante el ra-
to de oración silenciosa que viene a continuación?

 COMENTARIO

 María no se quedó ensimismada, ni se creyó la reina del mundo, por


la visita de Dios o por su respuesta generosa.
 El ángel le había hablado de su parienta Isabel, alguien que la nece-
sitaba en su ancianidad; y allá se fue, “aprisa”, nos dice el Evange-
lio, a la montaña. María había entendido bien que decir Sí a Dios,
conlleva decir Sí a los hermanos que nos necesitan.

Instantes de silencio

 Fue un encuentro gozoso que confirmó lo anunciado por el ángel:


en la lógica de Dios, somos dichosos cuando nos atrevemos a creer
en Él y poner nuestra vida en sus manos.
 En la lógica de Dios – esa lógica que sólo entienden las personas de
corazón sencillo – somos dichosos cuando convertimos nuestra vida
en entrega y servicio a los hermanos; y esa es nuestra dicha, por-

12
que sabemos – al igual que María – que “cuando Dios promete,
siempre cumple”.

Instantes de silencio

13
 GESTO

Alguien enciende la vela situada delante de la palabra SÍ.

 RESPUESTA COMUNITARIA

(Recitamos despacio, esta oración, a dos coros)

Gracias, María, porque supiste vivir con valentía el


desafío de la fe.
Gracias por tu fortaleza en el dolor y en el misterio.
Gracias por la fecundidad de tu amor.
Gracias, porque colaboraste con Dios
para que el don de la fe fuera posible en cada uno de
nosotros.

Enséñanos a acoger con ternura las paradojas del Señor,


que sólo se revela en lo escondido y en lo pequeño.
Ayúdanos a ser fecundos en el sencillo amor de cada día.

Hoy queremos unirnos más a ti,


y seguirte en esa búsqueda arriesgada,
que tú convertiste en encuentro con Dios y con los
hermanos.

Esta noche,
queremos hacer nuestras tus palabras, María,
y brindárselas a Dios.
Aquellas con las que expresaste tu agradecimiento
al Dios de la vida y de los pobres;
aquellas palabras en las que mostraste con seguridad
que, con el Dios de la Justicia y la Misericordia,
este mundo ya había empezado a cambiar.

María, sigue siendo para todos


Madre y compañera de camino
en nuestro vivir de cada día.

(Nos ponemos en pie, y cantamos o recitamos)

14
Mi alma glorifica al Señor, mi Dios.... (si se canta)

 MAGNIFICAT (si se recita) Lc 1, 46-55.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,


se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su sierva.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,


porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:


dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,


acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
a favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre.

(Alguien motiva la oración de los hermanos y recitamos juntos el Padre


nuestro...)

 PADRE NUESTRO

 ORACIÓN DE DESPEDIDA

Santa María, ejemplo de caridad,


te pusiste al servicio de todos,
viviste para los demás,
enséñanos a servir, enséñanos a amar.

María, mujer de esperanza,

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Virgen del Adviento,
que adelantaste, con tu respuesta,
la llegada del Mesías,
que sepamos tener
nuestras lámparas encendidas.
Gracias, Señor, por esta Vigilia oracional con María.
Tu Palabra sigue estimulando nuestra fe.
El testimonio de María nos sigue orientando hacia Ti
y nos impulsa a la entrega generosa.
Haznos testigos de tu Esperanza gozosa.
Te lo pedimos a Ti,
que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.

 CANTO DE DESPEDIDA

(elegir un canto apropiado, en función de las circunstancias)

- BEGOÑAKO ANDRA MARI...

- SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA,


MANTEN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA. (bis)

- ... / ...

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