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la ancianita y obligarla a cruzar la calle, ayudar es poner al rreta; y al caer formaba pequeños haces luminosos siempre
servicio de los demás tus habilidades y conocimientos, tus in- claros, transparentes y encendidos.
quietudes y tus fuerzas, y ayudar en toda circunstancia es su- Quizá fuésemos nosotros los primeros en ver salir el
peditar tus intereses a las necesidades de los demás: no siendo sol ese día. Desde lo más alto de toda aquella zona, el astro
egoísta, no esperando recompensa por tus actos, siendo al- rey se erguía triunfante y sin miedo, más allá del horizonte.
truista y sacricándote por todos ellos. Debes tener bien pre- Esa última línea, a veces quebrada por los montes y valles,
sente, Ramón, que no será aquí en la tierra en donde se juz- parecía romperse para que el ardiente globo, de un rojizo in-
guen tus actos, por lo tanto no deberás buscar el reconocimiento tenso, surgiese con rapidez y fuera elevándose en busca de su
aquí , sino donde tú va sabes: “AYUDAR AL PROJIMO EN destino en el cénit. Los nos estratos de verde pálido y gris
TODA CIRCUNSTANCIA”, enterado, prójimo son muchos azulado eran sus acompañantes mañaneros, como escolta
y circunstancias son todas: El trabajo que le quitas a tu madre obligada de un protocolo en día bueno.
de encima si cada mañana, después de levantarte, te haces tú A nosotros también nos seguían pequeños pajarillos
mismo la cama, o la ayudas en los recados; el explicar una y hasta una graciosa ardilla, desde lejos, aún adormecida,
lección a tu compañero que no pudo ir a clase por estar en- pues ya sabe que los hombres no son sus amigos. Descendi-
fermo; el no malgastar el dinero que posees y pienses en las ne- mos por el otro lado de la montaña, pues el río le daba vuelta
cesidades que otros pasan, precisamente, por malgastar tú el y no era preciso bajar hasta el campamento, para seguirlo y
que tienes: el comprender y ayudar a Mari Carmen en estos remontarlo. (El nacimiento de un río me da la impresión
momentos difíciles: el ser útil mañana a los demás con tu que está en proporción inversa a su importancia, pues si a
puesto en la sociedad, el... vuelvo a repetirte, prójimo y circuns- un río grande, tal como el Tajo, le corresponde su principio
tancias desde que te levantas hasta que te acuestas. ¿Y tu ridículo en los montes de Albarracín —a pesar de la gran-
Buena Acción diaria? Una circunstancia más de las mil y diosidad con que los monumentos allí se yerguen— un río
una que puedes hacer a tu prójimo: Proponte no sólo una, sino con menos importancia, el Cuervo, Tormes, Moros, ponga-
todas las que puedas y cuando las hagas no pienses que ya ha mos por caso, hacen de su nacimiento un continuo canto a
concluido tu trabajo ese día, no, ayudarás a tu prójimo y rea- la belleza. Y aquel río era uno de ellos; por su caudal y longi-
lizarás tu Buena Acción estudiando y trabajando y llegando tud pasaba desapercibido; por su esbeltez, era el rey de los
el día de mañana a ser un buen ciudadano con un puesto de ríos. Parecía como si ya supiese que su destino no estaba en
llegar al ancho mar o perdido océano, y buscase en su corta regresar al pueblo con tiempo suciente para llegar a la cita
vida de recorrido una plenitud en la existencia). del trabajo. Vuelvo a repetirte que si hace mala noche te quedes
Llegamos hasta las tres lagunillas cuando ya el rocío ahí . Buenas noches y Buena Caza”.
se perdía bajo el calor del sol. La “túnica de agua” era una ¡Qué cachondo! —pensé —. Buenas noches, aquí ,
graciosa cascada que caía desde una piedra aislada y en solo, aislado, casi perdido, con miedo hasta de mi sombra, y
donde el agua se disipaba por toda su base antes de saltar al quiere que aun continúe para dormir lejos de este confort.
vacío, dando origen a un cristalino y transparente manto. Está apañado; Ramón se queda aquí como yo me llamo Ra-
Las tres lagunillas conguraban un encantador colorido en món.
el nacimiento, gracias al verde intenso de los pinos, el gris Removía los rebeldes grumos de leche en polvo que
jaspeado de las piedras, el verdoyo suave de las profundida- no se sometían al calor del agua, cuando saqué nuevamente
des, el azul claro del agua y en derredor, envolviéndolo todo papel y lápiz:
en un arco iris terreno, la luz del sol incidiendo sobre árboles, Aún no has terminado de analizar tu Promesa; te
rocas, fondo y “mar”. quedaste en ayudar al prójimo en toda circunstancia, tu pró-
Ya estábamos allí mientras chapoteábamos en el jimo, tu hermano, el señor desconocido con quien te cruzas en
agua para lavarnos un poco la cara y el cuerpo, apareció mis- la parada del autobús cuando vas a la academia, la señora
teriosamente Puma Sensato, que desde la piedra por donde del puesto azul en donde compras los celtas, el acompañante
manaba el agua, extendió su mano derecha hacia nosotros y circunstancial en la butaca de cualquier cine, Mari Car-
comenzó: men...; Sí, Ramón, tu prójimo está tan cerca de ti que es difícil
— Jóvenes guerreros: el Consejo Cherokee ya deci- no saber encontrarlo; no debes limitarte a tener relaciones con
dió cuáles serían las pruebas para vosotros antes de ser to- los seres allegados, tienes que extender tu comprensión, afecto
temnizados. Durante todo el día debéis trabajar sin descanso y cariño hasta juntarte con todos los seres de la tierra, porque
y.… sin hablar; más como tendréis la boca cerrada, no come- tu prójimo tanto es el pastor como el soldador de la fábrica; tu
réis nada sólido. Los guerreros vigilarán para que no paséis prójimo son los compañeros del equipo y son los amigos de tus
un momento sin trabajo; vosotros mismos cuidaréis del si- compañeros del equipo; prójimo es la gitana de la parroquia
lencio, para lo que os debéis colgar al cuello un trozo de ma- y la tía buena de química; sí, encontrando al prójimo en todos
dera en donde marcaréis a cuchillo una muesca por cada pa- los que te rodean, en todas las personas con quien te cruzas o
labra dicha. Esta noche, cuando todo el campamento con las que hablas, siempre tendrás oportunidad de
las llamas amear en un continuo juego de colores! — el descanse y esté apagado, ir hasta el fuego en donde el Con-
aprendizaje en la técnica de hacer fuego. (Porque encender sejo Cherokee os estará aguardando. Elegir vuestro nombre
un fuego no es nada sencillo si se pretende hacer adecuada- de guerra y comenzar el camino. En esta luna llena se reali-
mente: desde elegir el tipo más apropiado, sí, el más apro- zarán las totemnizaciones.
piado dentro de la extensa gama de las variantes hasta saber No nos habíamos secado el agua después de lavar-
mantenerlo en la altura y calorías necesarias). nos, por la rápida e inesperada presencia del hechicero, pero
Recordaba aquel “polinesio” en Peralejos para asar ya no hacía falta; el fresco aire de la mañana se la había lle-
las truchas que habíamos pescado; el “refractario” cerca de vado, mientras permanecíamos absortos escuchando aque-
la Ciudad Encantada que nos ayudaba a pasar calientes la llas palabras. Y se marchó de la misma forma que había lle-
fría noche; aquel “elevado” en Beteta durante el campa- gado: misteriosamente.
mento de Semana Santa y en la cocina de la parcela; y uno Si tratase de explicar las caras que en aquellos mo-
con “trípode” en el gran juego de las tribus, cerca de la La- mentos teníamos, seguramente que no lo haría con deli-
guna Negra de Urbión. Sí, distintos fuegos para diferentes dad, pues era tan grande el atontamiento y embelesamiento
momentos y necesidades. Y aquellas brasas que estaban de- en el que nos encontrábamos, que cualquier fotografía es di-
lante mía iban a servir para que calentase el poto con agua, fícil de imaginar. Nos mirábamos extrañados y por medio
donde echar después el sobre de sopa, y para que se fuesen de ademanes empezamos a explicar el contenido de aquellas
asando las patatas que había depositado entre ellas. Y mien- palabras. Mas era muy complicado y hubo algún momento
tras la cena se iba preparando, abrí el sobre núm. 4 con ins- en el que el poner el dedo índice verticalmente sobre los la-
trucciones: “Ya estás en la casa. Bien. Te falta poco para llegar bios sirvió para que varias veces no cayésemos en la falta de
a tu destino. Cerca de la casa encontrarás un riachuelo. Debes HABLAR.
remontarlo hasta que llegues a una gran piedra que es por A partir de ese momento terminó nuestro destino
donde mana el agua. Por allí cerca encontrarás unas praderas común, era preciso comenzar el camino en solitario, traba-
en donde puedes acampar. Elije el lugar que reúna mejores jando y cumpliendo con la prueba ante nosotros presentada.
condiciones. Si hace mal tiempo o llueve, puedes quedarte a Llegamos al campamento cuando ya las unidades se estaban
dormir en la casa, si no, continúa hasta el lugar de acam- levantando y todo aquel lugar era un remolino viviente de
pada. Por la mañana comenzarás la meditación sobre los bostezos y algarabía. Lo primero que hicimos fue coger un
puntos que llevas preparados (sobre azul). Acuérdate de trozo de madera, atarle una cuerda por los extremos y
siempre dejar leña apilada para encender prontamente un
fuego).
Y entonces recogí del suelo una rama grande que
aún mantenía ramillas pequeñas, y a modo de rústica escoba,
comencé a limpiar el suelo; cuando estuvo bien barrido cogí
la cantimplora y me fui a buscar agua para salpicar todo con
agitadas gotas. Más tarde desenfundé el hacha (el hacha ca-
nadiense de tan gratos recuerdos) y salí a buscar madera para
el fuego y para dejar cuando me fuese, pues al venir un pos-
terior visitante siempre encontraría por la noche una rápida
posibilidad de encender fuego, y si lloviese, la madera allí de-
positada estaría seca; esperando que éste último hiciera la
misma operación que yo y así transmitir una cadena insacia-
ble de generosidad y buenas costumbres.
Encendí el fuego, lentamente, aprovechando al má-
ximo la combustión de las ramas pequeñas antes de atizarlo
con mayores; poco a poco, sin miedo al paso del tiempo, sin
prisas. con maniobras de paciencia que se convierten en arte.
¡Una más, ya está ! Y empezaba a echar tronquitos y después
troncos y más tarde ya estaba la “pira” bastante elevada y por
último la destrucción, la rotura de la base y el desmorona-
miento de las lenguas de fuego, la extensa supercie ar-
diendo que más tarde se transforma en duraderas y calorí-
cas ascuas, en perennes y rojizas brasas.
Mientras miraba absorto el crujir de la madera y es-
cuchaba junto al calor que desprendían, pensaba — ¡qué
gran semillero de recuerdos supone la ja contemplación de
Y eso me recordó que ya tenía hambre, que necesi- colgarlo cuello. El cuchillo al cinturón por si era necesario
taba descansar un rato estando caliente. Y cuando llegué utilizarlo para “marcar” alguna palabra dicha.
hasta la casilla me propuse quedarme allí. Aquel día se me hizo largo e interminable. Primero
Observé nuevamente el mapa y busqué agua cer- aguantar las miradas y preguntas curiosas del campamento,
cana; según la carta pasaba o debería pasar, un arroyuelo de los compañeros que querían información acerca de lo su-
cerca de ella y por la parte posterior. Apagué la linterna, me cedido la noche anterior, o del porqué de aquellos palos so-
quedé inmóvil y agudicé el oído. Efectivamente, había agua bre el pecho. Y yo tratando de eludirlos, escabulléndome sin
cerca. contestar a las a veces insistentes preguntas, en busca de un
Entré nuevamente en el refugio y decidí quedarme nuevo trabajo en donde ocuparme.
allí, pues lo encontraba cómodo y necesitaba descansar; pen- Había momentos en los que iba a tensar un amarre
saba que dentro estaría más resguardado y el temor al avance y ya estaban allí Pedro o Fernando; fui a limpiar nuestras
de la noche me parecería menos “tenebroso”. Saqué el lumo tiendas de campaña y allí estaban Patoti y Jesús. Decidí salir
del macuto y encendiéndolo lo coloqué sobre uno de los po- a ofrecer mi trabajo a los demás. Y estuve cargando madera,
yetes próximos a la chimenea. Fue cuando realmente me leña, de un lado para otro; llevaba troncos a los Lobatos, api-
percaté de lo sucio que estaba todo; ramas caídas por el laba ramas y piñas y tocones junto al fuego; transporté do-
suelo, barro, desperdicios y las paredes seminegras, pintarra- cenas de cubos de agua desde el río hasta la cocina de los pe-
jeadas con estupideces y alusiones obscenas. Verdadera- queños, hasta las parcelas de las Guías, al pilón del lavadero;
mente daba pena el estado en el que se encontraba la cons- barrí la explanada campamental, tensé amarres de las cons-
trucción, y lo más importante, el interior con tantos signos trucciones y pelé patatas cual soldado arrestado. Y cuando
de haber sufrido el paso de la barbarie “tortillera” y estúpida llegó la hora de la comida vi alejarse de mi lado la suculenta
de la montaña. (En n, Ramón, acuérdate de lo primero que ensaladilla que precedía al bien dorado pollo. Fregué cacha-
aprendiste en las excursiones de Tropa remontando el río Mo- rros, pilas babilónicas e interminables de potos, platos, sar-
ros: pasabais por muchos refugios: Puente Negro, Plazuela de tenes y perolas.
la Cebada... y allí , en ese último, hicisteis lo que a ti te parecía Al llegar la tarde el campamento estaba sumido en la
una absurda acción, pues no suponía benecio para vosotros paz que sigue al descanso de la siesta, únicamente alterado
sino para los que vinieran posteriormente: limpiar, recoger y por el continuo ir y venir de nosotros siete, en busca del si-
guiente trabajo. Yo por la tarde recogí piñas, descargué el
coche de la intendencia, alé hachas, hice regueros y desin- semioculto en la noche, empecé a distinguir el juego armo-
fecté las letrinas. nioso de las estrellas en la bóveda celeste. Seguía con mi vista
El sol ya se estaba ocultando cuando el aire transpor- perdida los trazos irreales para encontrar la Polar, la línea
taba el delicioso olorcillo de la cena casi lista. Y otra vez mi imaginaria por Merack y Dubhe; Cassiopeae se tornaba
estómago, mediante desgarradores chillidos, reclamaba algo ahora eme ahora uve doble, pero siempre abría sus brazos
con que apagar el hambre; pero las ganas de comer sólo se para señalarme también la Polar; y veía la inseparable pareja
saciaban encendiendo el fuego, fregando nuevos cacharros, Pollux y Castor, y allá , lejos, inalcanzable, el luminoso trian-
cambiando las camisas de algún lumogas de las Alitas y ten- gulo Vega-Altair-Deneb, y atravesando el bonito cinturón
sando los vientos de cualquier tienda. de Orión, rozando casi a Bellatrix, mirar hacia arriba o hacia
La luna volvió a presidir todo el fuego de campa- abajo y ver Aldebarán allá , Sirius acá . ¡Tantas estrellas, tantos
mento con su continuo chorro plateado de luz. Las Unida- soles, tantos mundos! ¡Qué pequeño es el hombre y sin em-
des Femeninas se levantaron y, como siempre lo hacían, se bargo cuan grande pretende ser y que orgulloso se siente por
retiraron a sus parcelas cantando los últimos compases de su creer serlo!
canción campamental: La casa era pequeña, construcción de piedra, que de-
jaba ver su interior por los varios agujeros que mostraba.
…Él dio al arroyo su melodía Una ventana, mejor un hueco en donde estuvo una ventana,
y al nuevo día, un ruiseñor; la puerta entreabierta, el suelo algo sucio, y al fondo, en un
Dios alegre, Dios amigo, rincón, en el ángulo de dos muros, la chimenea que se ele-
el Dios que siempre va conmigo vaba hasta atravesar y perderse por las vigas del techo. ¿Qué
compartiendo mi esperanza, raro? —me preguntaba—. Salí al exterior y efectivamente no
brindando vida y amor... estaba equivocado, no había chimenea encima del tejado.
Durante el descanso hasta la casa no vi chimenea al-
El resto de los acampados también se marcharon y guna encima del tejado. Recuerdo que lo primero que había
llegamos los siete futuros guerreros, como si se tratase de los pensado cuando vi la casa de la cima, era la posibilidad de
últimos de Filipinas: sucios, jadeantes, cansados, adormila- que hubiese alguien, y lo primero que esperaba era el humo
dos, rotos... salir por la hipotética chimenea.
en denitiva no hacer nada— pero si tan sólo vas a criticar, Nos sentamos junto al fuego y nos miramos unos a
vas a destruir lo poco o mucho, bueno o malo que hay, vas a ser otros, contando imaginariamente y en silencio las muescas
un paria de la sociedad, vas a dejarte llevar por las falsedades sobre la madera. Patoti ganaba a todos: nueve marcas; Ro-
y corrupciones, vas a traicionar a tus semejantes hundiendo a berto, el de la Tropa, el que menos tenía: sólo dos; y yo me
tus propios semejantes y vas a ser tan sólo un lastre de tu fami- había quedado en cinco.
lia y de la sociedad hasta que te mueras, es mejor, Ramón, que Pasó el tiempo mientras cerrábamos los ojos en
dejes la pañoleta, des media vuelta y te marches a tu casita. busca de un fugaz descanso y al rato comenzó a escucharse
Ya has empezado a comprender tus deberes para con la patria, el tam-tam. Iba a comenzar la ceremonia SECRETA de la
o si lo preeres, tus deberes para con los hombres de tu familia Totemnización
y las familias de esos hombres. Águila Incansable salió de entre las sombras. Toro
Cerré el cuaderno, guardé al bolígrafo, respiré pro- Tenaz, Reno Alegre y Mandril Charlatán, abrían la comitiva
fundamente, hinché el pecho de libertad y empecé el des- luminosa con el crispar del fuego en sus antorchas. Detrás,
censo hasta la casa, la casilla que mostraba tejas de un roja con lentitud, llevando el ritmo de un renqueante danzar,
fuerte o bermejo, gritando ante la luz de una luna ya gran- apareció Puma Sensato: el hechicero.
dota, ya brillante y ya acompañada de las primeras estrellas. Al día siguiente ya no se levantó Ramón: amanecía
Bajaba con cuidado, despacio, colocando debida- MAPACHE NOBLE.
mente los pies y doblando las piernas al tiempo que echaba
el cuerpo hacia atrás. Ahora sí que empezaba a sentir el peso
del macuto y me dejaba caer un poco fatigado por el tiempo
de marcha y la subida directa. Subida que aunque no había
sido excesivamente dura me indujo a una meditación, y
ahora, bajando, también la grandiosidad del universo me
obligaba a pensar.
Había cambiado —no yo, sino las fuerzas ocultas de
la Naturaleza— la noche oscura por el día apagado, los gran-
des pinos por las pequeñas retamas, la ilusionada ascensión
por la realista bajada. Y entonces, bajo el inujo de ese día
comprender plenamente pues estabais verdes en historia, deci-
diendo no criticar ni ser jueces de una contienda absurda, pero
tomando las enseñanzas necesarias para que nunca cayeseis
en semejante barbaridad; manteneros imparciales respecto a
unos y otros, cada hecho y cada actuación fue el fruto de un
estado concreto, vosotros no podíais ser el fruto de unos hechos
humanos, sino la voluntad del Dios bueno, del mismo que
lloró a rojos y azules; estar por encima de cualquier idea polí-
SÉPTIMO RECUERDO tica, que encontrasteis ser una tapadera de las manifestacio-
nes orgullosas de poder innatas al hombre soberbio, y elevar los
Fue precisamente al descender del autocar y ver las ideales humanos de justicia y libertad; tratar de mezclar las
pequeñas lucecillas del pueblo destellar tenues entre la in- cosas buenas de cada partido —aun de los que estaban en la
mensa oscuridad, cuando me dí cuenta de lo cerrada que es- clandestinidad— para ensalzar el partido único: el de todos
taba la noche. Era una de esas noches en las que la negrura los españoles; estar al servicio de la Patria, pero reconociendo a
del ambiente y el espesor de las sombras hacen más patente esta como el conjunto de hombres y mujeres reunidos por carac-
la grandiosidad de la Naturaleza: cuando las estrellas no se terísticas históricas y hechos irreversibles, empeñados en una
ven y la luna se oculta entre compactos estratos, se adivina empresa colectiva: vivir en libertad. Sí, Ramón, entonces que-
más el silencio y el peso de la magna obra de Dios. Y Dios no ríais arreglar el mundo y ahora tienes ya que estar en el tra-
me iba a abandonar esa noche, esa oscura noche en la que lo bajo. ¿Recuerdas?: DEJAR ESTE MUNDO UN POCO
iba a necesitar más que nunca. MEJOR DE COMO LO ENCONTRASTEIS. Para cum-
Mientras esperábamos que el conductor abriera el plir tus deberes a la patria trázate el siguiente camino: ser me-
maletero, José Manuel y yo nos miramos con ojos expresivos jor miembro de tu familia, conocer profundamente la histo-
del temor que nos invadía. Un temor oculto, callado, aho- ria de España, buscar en todas tus manifestaciones de la vida
gado en el interior para no darlo a conocer pero que se trans- el respeto a los demás, estudiar y trabajar para que mañana
mite instintivamente de la forma más sencilla, natural y si- ocupes un puesto en la sociedad y puedas participar activa-
lenciosa: una mirada. mente en el ideario propuesto de justicia y libertad humana
—sino estás preparado no servirá de nada el chillar y gritar y
en los transportes colectivos, ayudar a quien necesite de tí, Recogimos nuestros macutos y al andar por la calle
transmitir a las gentes la alegría de sentirse parte y arte de del pueblo en dirección al único bar que nos habían infor-
una colectividad; ser buen ciudadano es contribuir junto a las mado estaría abierto a esas horas de la noche, empecé a notar
autoridades en la empresa comunitaria de un bienestar so- la tirantez de las correas hiriéndome los hombros. No lle-
cial, es conocer con detalle los medios administrativos de los vaba la mochila excesivamente cargada, lo fundamental y
que se sirve el Estado, es comprender el trabajo de los gober- esencial para esos casos, pero la pequeña tienda colocada en-
nantes, es denunciar y evitar las corrupciones y mantener la cima de la tapa hacía presión y el correaje transmitía la mul-
limpieza de la justicia en el cumplimiento de las leyes,... tan- tiplicación del peso adicional.
tas cosas, Ramón, que sería necesario empezar a trabajar en — ¡Estás seguro de saber encontrar el refugio? —le
tu Patria, con tus deberes, para que mañana seas un elemento decía a José Manuel mientras caminábamos—. Mira que po-
de la sociedad capaz de saber disfrutar de las libertades y de- dríamos dormir juntos y realizar nuestro raid sin necesidad
rechos emanados tras el asentamiento y cumplimiento de tus de separamos. (Trataba de justicar mis dudas y temores en
deberes, mañana tendrás otra familia, estarás en un barrio base a la comprensión de su posible problema; el no llevaba
distinto o en un pueblo diferente, tendrás un trabajo y contri- tienda de campaña y debería dormir en un refugio —aun-
buirás a la grandeza con el orgullo de sentirte español; claro que nuestros refugios de montaña sean tan solo cuatro pie-
que también puedes empezar por ser el eterno contestatario e dras que ayer eran una casilla y hoy son ruinas— señalado en
inconformista que llevas dentro, como la mayoría de tus com- la carta topográca como existente en una zona elevada en-
pañeros de edad, y utilizar la negativa y destructiva crítica tre los montes por donde deberíamos caminar).
del disconformismo, ¿recuerdas aquella reunión en casa del — No te preocupes —contestó secamente— lo en-
Patoti? Hablabais de política, de sindicatos, de anarquismo, contraré.
y al nal, después de darle muchas vueltas a la cabeza, llegas- Y sin otro comentario enlamos hacia el letrero lu-
teis a una conclusión comunitaria: como hombres os sentíais minoso característico de cualquier bar.
políticos, como scouts, apolíticos, y también acordasteis el apo- José Manuel era muy reservado y callado, introver-
litismo, que no es lo mismo que anti o contrapolitismo —o par- tido, pero ante mí siempre se había mostrado afectuoso y
tidismo, como sabiamente apuntó Eduardo— en vuestras ma- hasta un poco charlatán; quizá la responsabilidad ante la
nifestaciones scouts, ¿recuerdas las conclusiones?; analizasteis prueba a realizar le mantenía también en tensión. Era dos
la situación del país, situaciones que no llegasteis a años mayor que yo y posiblemente por eso él era mi pareja y
no cualquier otro compañero del Equipo de edad similar a limpieza y “buena percha” que decía. La pañoleta y la or de
la mía. Lo consideré normal, pues conociendo a Eduardo, el lis.
Jefe de Equipo, aquel se sentiría más tranquilo si las parejas Llegué a lo más alto del monte y antes de comenzar
que iban a realizar la prueba de 48 horas se complementaban el descenso directo a la casilla, continué escribiendo sobre mi
verticalmente (este término era el utilizado por Eduardo Promesa:
para distinguir equipos, patrullas o parejas de edades distin- Ramón, tus deberes para con la Patria. ¿Tú sabes lo
tas; y de edades similares en el caso de las horizontales). Y el que es la Patria?
caso es que se había decidido: José Manuel y Ramón forma- Pues no es un terreno que empieza en Portugal y ter-
rán la A48, Juan y Pedro la B-48, Fernando y Jesús la C48 y mina en los Pirineos, o viceversa, no es una supercie llena de
Daniel con el “patoti” la D-48. Los sobres que os entrego a españoles que puedes llamar estado español, nación española o
cada uno contienen las instrucciones para el viaje, lugares de patria hispana. Tus deberes para con la Patria no consisten en
paso y acampada, vuestros propios puntos de meditación, la hacer el servicio militar cuando te toque, tus deberes para con
encuesta para el trabajo, y un sobre especial que sólo debe- la Patria comienzan en tu casa y continúan, fuera de ella,
réis abrir en caso de extrema necesidad y urgencia. Bueno como ciudadano. Sí, Ramón, tu patria es tu familia, la au-
muchachos, nos reuniremos en la base pasadomañana a las téntica tierra en donde has nacido y tu patria en la sociedad,
19.30; os deseo a todos “buena caza”. Entonemos el “yu- la gran familia que enmarca tu ciudadanía, y es allí , y es acá ,
biji”. en donde deben comenzar tus deberes, y por consiguiente, tus
Aún lo recuerdo bien: jailio-yubi-ji-a-ja-ja, el himno derechos; tu familia, Ramón, es la pequeña patria de la ma-
del equipo, la letra indescifrable que elevaba nuestras ilusio- dre patria, es un eslabón heráldico de tu escudo nacional, ¿co-
nes por encima de cualquier dicultad conceptual; los me- noces la historia de la madre patria? Cumplir debidamente
lodiosos acordes de una tonada silbada en la segunda parte tus deberes para con la patria grande es conocer, primero, la
del himno, que izaba la ascética del compañerismo y la sumi- historia, ser objetivo con ella, sacar las conclusiones por las que
sión a una empresa colectiva. Siempre lo entonábamos: en se ha llegado hasta el momento presente, y, después, con el co-
los momentos felices y agradables de un fuego de campa- nocimiento exhaustivo como base, crear y edicar la base de tu
mento, durante la difícil ascensión de cualquier escarpada ciudadanía, y un deber ciudadano, social, es el típico de ayu-
pendiente o, como en aquel caso, cuando nos separábamos dar a cruzar la calle a la ancianita, y también cuidar de los
y hacíamos más patente la unidad de nuestros ideales ante la campos y jardines, mantener limpias las calles, ser respetuoso
incluso de los ostentosos Jefes, creen que el pantalón corto soledad que nos aguardaba. “Jailio-yubi-yubi-i-a-ja-ja” era el
es uso exclusivo de los niñatos. Son los que andan por Bece- estribillo de una marcha alemana, los compases en recie-
rril de la Sierra o por Aranjuez con “bávaros” y botas mixtas. dumbre de una canción militar. Y era nuestro himno —que
¡Qué barbaridad! Son unos exhibicionistas. El pantalón bá- nunca supimos ni quisimos descifrar— no por lo que intrín-
varo se utiliza para escalar y las mixtas para conjugar la alta secamente signicase o a quienes pertenecía, sino porque
montaña y el esquí . ¿Qué hacían aquellos scouts de seme- cuando lo escuchamos —una tarde en casa de Fernando
jante manera vestidos en el curso de adiestramiento de El Es- mientras seleccionábamos la música para el festival navi-
corial y andando dentro de un edicio? Daban risa. Y como deño— nos gustó y más tarde lo empezamos a tararear mien-
ellos, hay muchos que después ni saben andar por el monte. tras realizábamos nuestra empresa del “avishya”.
Yo estoy muy tranquilo con el convencimiento de usar co- Todo empezó durante una de nuestras excursiones
rrectamente el uniforme. Nosotros no pretendemos ni tra- habituales por Tablada y Cabeza Líjar. En aquella época no
tamos de “fardar” ante los que no saben de la montaña. Soy había asfalto ni motos mete-ruido-trial que transformasen la
capaz de distinguir un auténtico alpinista del “dominguero” Naturaleza en híbridos cementeros de las ciudades o rom-
con sólo echarle una mirada; rápidamente sé quien viene de piesen la solemne paz de las cumbres que hizo abandonar —
“encontrarse” con la Naturaleza y quien de comerse la torti- cuando no matar— a los pocos animales que quedaban en
lla en el campo. Muchos presumen de equipo y botas, y su hábitat natural e imperturbable a través de los tiempos.
nunca han hecho una bavaresa o han superado un quinto Por la paz y belleza del paisaje toda aquella zona, hasta Pina-
grado. Y como scouts, no debemos confundir la vida en la rellanos, Peña Blanca y Cueva Valiente, eran nuestros habi-
Naturaleza con el alpinismo de alta montaña, o cuando me- tuales lugares de salida.
nos, creernos hacer una cosa que no es cierta. Hay quienes Y fue aquel Noviembre, cuando las primeras neva-
piensan que en las estribaciones del Guadarrama van a mon- das hacían su aparición en el Guadarrama cubriéndolo todo
tar un campamento base como en el Annapurna”. de lagunillas blancas primero aquí y más tarde se extendía en
Ya casi estaba en la cumbre y continuaba pensando puro manto navideño por allá, que al estar en Collado Hor-
en el uso del uniforme. Eduardo siempre nos daba ejemplo nillo decidimos descender directamente hasta San Rafael. Y
en su porte y por lo tanto nosotros le imitábamos y nos con- la nieva estaba muy blanda haciendo que nos hundiéramos
vencíamos de su uso adecuado. Ni insignias ajenas o super- hasta la rodilla, que ni güetres ni pantalones de ventisca nos
uas, cordones, condecoraciones, colgantes, etc. Sobriedad, iban a servir de mucho.
Entonces Patoti — ¡cómo no! — poniendo su chu- scout, pensaba en el artículo sexto de nuestra Ley: ver en la
basquero sobre la nieve y sentándose en él se deslizó por la Naturaleza la obra de Dios, proteger a los animales y plantas.
pendiente en busca de un ingrávido vacío o un pino que se ¡Qué maravillosa contemplación de la Naturaleza!
le pusiera por delante. Todos nos quedamos expectantes ob- Seguía subiendo sin parar. El temor ante la soledad
servando cómo se ocultaba bajo la espesura el gorro de mon- se iba olvidando por mi continuo embelesamiento y absor-
taña azul de nuestro compañero, y después anonadados ción en todo lo que me rodeaba y la esperanza por llegar a la
cuando frenó, involuntariamente, a causa de un revolcón, cima y extasiarme nuevamente en la contemplación de todo.
cien metros más abajo. Eduardo, con su característica voz se- Recuerdo nuestra primera ascensión al Almanzor, el
ria pero risueña al mismo tiempo, dijo: “señores, imitemos desgastador avance hasta la plataforma, el brusco cambio de
al Patoti y dejémonos caer hasta nuestro destino en un sla- marcha para subir al refugio, la lenta recurva del Morezón
lom gigante de volteretas y trompicones. Guardemos la ropa para llegar al muro, la encantadora visión de la laguna
seca entre los ponchos, pues la vamos a necesitar cuando lle- grande, la dura ascensión de los contrafuertes, el difícil paso
guemos a la estación”. por la Portilla del Crampón y.… la maravillosa sensación de
— ¡Bajar avishyando! —gritó Patoti desde su posi- estar en la cumbre. Apiñados. Reunidos en tan poco espa-
ción—. cio, ocho muchachos, sin mediar palabra. El viento azotaba
— ¿Qué dice? —pregunto Eduardo curvando las ce- nuestras mejillas y manteníamos la mirada perdida en el ho-
jas y dejando ver su dentadura a través de una sonrisa. rizonte, basto horizonte que nos empequeñecía y grandiosa
— Que bajemos avishyando —contestó Fernando. sensación que hacía olvidar el sufrimiento físico por llegar
— Macho traduce —le hizo observar Eduardo— hasta allí .
que a ese no hay un dios que le entienda. Continuaba subiendo mientras mis chirucas rom-
— Dice —aclaró Fernando — que bajemos pían suavemente el silencio de la noche con un continuo
“avishyando”. Y avishyando — continuó — viene de crujir al pisar el manto “detritus” del suelo. Mire mis piernas,
“avishyar”, que en la jerga del Patoti quiere decir sencilla- descubiertas entre el pantalón y las medias. Años atrás me
mente avisar. Nos dice que bajemos “avisando”. Supongo daba vergüenza ir en pantalón corto; ahora conocía la reali-
que por aquello de tener tiempo para apartarse en caso de dad y la importancia de su uso: comodidad en la marcha,
que nos echemos encima de él. sentimiento exterior. Pensaba: “mucha gente, de la llamada
Y todos, al unísono, empezamos a reírnos. montañera, de los que se bautizan auténticos scouts e
encontraba. Y allí estaba el punto de del “Poli” —el Apoli- — ¡Que pashya, avishyais o qué!
nar— y allí estaba la fuente de los scouts — de los explora- Eduardo se sentó en su anorak, gritó PISTAA y co-
dores —. menzó el descenso más gracioso de todos. Parecía un perrito
El señor Apolinar, el “Poli” también para nosotros, de plástico de esos que se les da cuerda y mueven las patas en
nos enseñó muchas cosas que hasta entonces creíamos saber ademán de caminar cuando se les echa en un cubo de agua.
y dominar. Y Eduardo movía los brazos como aspas de molino e intro-
“Ramón, empieza a subir”, me dije, y ya empezaba a ducía las manos en la nieve para cobrar más impulso. Des-
olvidar el hilillo de agua rompiendo la paz de la lagunilla “en- pués, nos lanzamos todos al “avishya”.
renecuajada”. Así, de esa manera tan tonta o absurda, pero que de-
Había muchos helechos, ramas y piñas que me im- muestra la ilusionada imaginación aventurera y venturosa
pedían avanzar en silencio. Instantáneamente me llegó el re- de nuestro equipo, dio comienzo uno de los vicios mayores
cuerdo del “indio mutilón”, la destreza para avanzar callada- que hemos tenido y el nacimiento de una de nuestras em-
mente sin que otros adivinasen mi desplazamiento. Allí era presas viciosas. Y hablo tanto de vicio no en un sentido co-
más difícil, pero me propuse hacer lo posible por imitar a los rruptivo, sino del emanado por la imperiosa necesidad de
antiguos indios y avanzar sigilosamente por el bosque. realizar las cosas que nos hubiéramos propuesto por encima
Un bosque incesantemente desarrollado de pino co- de todo; pronto se convertían en naturales, después necesa-
mún. Recordaba la variedad de plantas, árboles y semillas rias y por último insoslayables. Nosotros: teníamos el vicio
que conocía. Sabía distinguir, como cualquier scout avan- o la virtud —dos uves antagónicas y muchas veces yuxta-
zado, el roble, cedro, arce, chopo, abeto, eucalipto, abedul, puestas— de acabar lo que en un principio nos proponía-
olivo, acacia, sauce, etc., las características de cada uno de mos como aventura-empresa (el scout no hace nada a me-
ellos, su uso industrial y los lugares de desarrollo. dias, Ley 7ª) y fue el “avishya” la actividad escogida unáni-
Me había gustado bastante la iniciación al cono ci- memente por todos. Sencilla, envolvente, arriesgada, fasci-
miento de la Naturaleza que en mi adiestramiento scout se- nadora, “con gusanillo”.
guía y como desarrollo de la especialidad de Botánico que en Ninguno de nosotros había esquiado nunca, pero
la Tropa me habían concedido. Lo que ya no me gustaba era teníamos que aprender. Primero lecciones teóricas y nocio-
el otro ciclo al que estaba sometida la Naturaleza: el destruc- nes básicas de la actividad a través de manuales, libros, dia-
tor, que el hombre mantenía implacablemente. Yo, como positivas, etc. Mientras tanto el “extra-job”, parte
importante de la empresa, pues sería la forma de conseguir Apolinar— había sido durante treinta años el guarda de
dinero y poder alquilar las tablas primero y comprarlas des- toda la sierra y el que traía y llevaba el correo de una parte a
pués, cuando fuésemos unos auténticos ligraneros del sla- otra de las montañas. Se la conocía como “la palma de su
lom gigante y enano. (Parecerá una tontería, pero consegui- mano”, expresión nunca mejor apostillada, y quería recor-
mos los ocho comprarnos las tablas y bastones —equipo de dar sus viejos —o mejor sus jóvenes— años de trotamontes.
montaña y botas ya teníamos— a base de los trabajos más Para nosotros fue una novedad, pues además de ir y subir
insospechados, pero que, a fuerza de sudor, sueño y derro- por aquellas zonas tan maravillosamente encantadas y atrac-
che de energías, supusieron la posibilidad económica que tivas, “Poli”, —el Apolinar— nos iba enseñando todos los
necesitábamos). secretos de la montaña: desde el lugar donde se establecían
Aquí podemos encontrar ya una de las partes más los puntos de tiro para la caza de la cabra, los lugares de saltos
positivas de nuestro reto, pues no todo iban a ser descensos y presencia de estas, los “jitos” que señalaban los caminos,
y prácticas de niños aburguesados, que, y en unión a la úl- las hierbas que podíamos mascar en la boca, hasta las fuentes
tima y básica nalidad, el acercamiento al ambiente rural en “ocultas” de la montaña. Sí, los puntos de agua como él los
la estación más cruda del año, componían la realidad social llamaba y las fuentes rebosantes que nosotros nos imaginá-
de nuestra empresa. Sí, nos propusimos dominar el esquí bamos en aquella subida tan sofocante de aquel Junio so-
como factor importante para la práctica de la alta montaña leado. “Yastamos cerca del puntodagua” decía, y nosotros no
y así poder acercarnos hasta los pueblos —donde debería- escuchábamos el alegre canto del hipotético chorrillo de
mos convivir durante algunos días— aislados por la nieve. agua. Y “yastamos en el punto dagua, podéis beber hasta criá
Primero y como meta concreta una Zona próxima a Gredos, ranasen lestómago, puesasta el próximo punto, en to lo alto
después, y si todo iba bien, extender nuestro avishya-yubiji de la cuerda, y no hay masagua”. Y nosotros nos quedamos
hasta la provincia cántabro-asturiana. (Bueno, creo que me extrañados pues no encontrábamos la fuente. Y entonces
estoy saliendo un poco de madre y ya habrá oportunidad y “Poli” —el Apolinar— se acercó hasta una gran piedra que
momento para recordar nuestras maravillosas aventuras por estaba al lado del camino, empezó a escarbar por debajo de
Hoyos del Espino, El Arenal, Potes, Bulnes, etc. Lo que sí ella y al instante se había formado un pequeño charco de
adelantaré ahora es que el primer día de esquí , Patoti —el agua. Retiró un poco de tierra dejando los yerbajos y cana-
iniciador de todo el tinglado— sufrió un esguince de tobillo; lizó el agua hasta una vieja lata que cerca de allí se
subíamos incansablemente sábados y domingos a
Desde donde estaba hasta la casilla había sólo unos Navacerrada, desde las ocho de la mañana a las seis de la
cuatro kilómetros en línea recta, que en pleno monte se tarde esquiábamos sin parar —claro que perdíamos mucho
transforman en bastante más de una hora de marcha. Decidí tiempo subiendo las pistas, pero nunca utilizamos un re-
llevar el rumbo trescientos diez hasta llegar a la cima por su monte mecánico, así nos los propusimos para diferenciarnos
lado noroeste y desde allí descender al collado. Si quisiera se- de los “niños-tubo-forfait-nivea” y conseguir una mejor pre-
guir en busca de la casilla por entre el bosque, seguramente paración física — y comíamos un bocadillo a la vuelta, en el
que me perdería por no poder mantener el rumbo constante autocar, es decir, que no parábamos ni para comer; al mes de
y puntos de referencia idóneos. Más fácil, aunque también estar esquiando nos lanzábamos por el Telégrafo, al mes y
más trabajosa, era la opción escogida. Corregí el rumbo medio éramos el terror de Navalusillos y más tarde hicimos
magnético para mayor exactitud y tomé el primer punto de nuestra primera Cuerda Larga y fue cuando vino la ola de
destino. frío que azotó a media España y empezamos a esquiar por
Me encantaba la seguridad de poder desenvolverme Gredos mientras seguíamos el camino de la Alta Rura).
en aquel medio sin temor a perderme. Servía de mucho la Sí, la empresa del “avishya” — una de las más bonitas
técnica aprendida y los constantes juegos de orientación du- y largas que hemos hecho — pasó a nuestra historia particu-
rante mi adiestramiento scout. Era capaz de ir a cualquier lar en gran parte debido al jailio-yubiji que entonábamos
lugar; una carta topográca, la brújula, un lápiz y una regla. mientras la pequeña serpiente multicolor se deslizaba por la
Todo perfecto. blancura fría de las cumbres y la humedad deslumbrante de
“Ya estás en el punto de agua” ... los valles.
Volví a leer el sobre con las últimas instrucciones y Eduardo comenzaba:
entonces me empecé a acordar de nuestra subida por la Pe- — Señores, aquel punto lejano es nuestra primera
ñita Arenas y la Cabrilla. Íbamos con el señor “Poli” —el meta. Bajémonos las gafas, apretémonos el correaje del ma-
Apolinar— que nos hacía de guía. Quizá fuese aquella expe- cuto y a la voz de ¡ya! hiramos con nuestros cantos y cos la
riencia la primera en la que utilizamos un guía, pero nieve virgen, mientras el viento transporta nuestro eterno
Eduardo lo conocía —fue en sus terrenos donde hicimos la canto del yubiji. ¡Hale jop!
cabaña como preparación a la que después haríamos en el Y todos a una, el típico impulso suave y jailo-yubi-
campamento— y se había empeñado en enseñarnos todos yubi-yubi-ji-a-ja-ja.
los secretos de aquella zona hasta Los Galayos. “Poli” —el
Ya estábamos muy cerca del pequeño cartel que nos — Pué sí señor, y tenga cuidao puesandar sólo poa-
anunciaba la presencia del bar buscado. El típico viejete de quí es peligroso; no po los perros del monte, sio por algún
pueblo — inconfundible boina calada al uso y costumbre desalmao qualla por ahí. Hace mu poco quauno del pueblo
del lugar, la cachava por delante y nunca como sostén del lasaltaron dos desconosios, no pa robarle, pue poco tenía,
propio cuerpo, la pequeña colilla adherida al labio inferior y sino para dale una palisa.
bien sujeta a él (quizá sea ya casi costra) sin necesidad de chu- Perro y amo continuaron su camino y yo seguí el
parla pues ya hace tiempo que se apagó — entró en la ta- mío, adentrándome cada vez más en la espesura y en la sole-
berna y dejó salir una bolsa-bocanada de aire, calor y “respi- dad del bosque. El eco del río era ya casi imperceptible pues
ros”. había subido bastante, y la noche se encerraba en sí misma
— Nos sentará bien tomar un café — le comenté a para darme mayor sensación de impotencia y aislamiento:
José Manuel — mientras preguntamos por los mendas. “Dame señor un corazón vigilante”.
— Me parece estupendo, pues aún no he entrado en Ya habían transcurrido más de dos horas desde que
calor y algo caliente nos sentará bien. me separé de José Manuel y había llegado hasta la fuente. Un
Atravesamos la puerta, frontera entre la noche silen- pequeño hilillo de agua fría corría a través de una teja rota y
ciosa y el crepúsculo bullicioso, y, maquinal, instintiva- formaba en el suelo una lagunilla en donde saltaban rena-
mente —como siempre lo hacíamos desde que nos lo ense- cuajos de vez en cuando. Dejé el macuto, me lavé las manos
ñaron como norma de convivencia— dejamos caer los pesa- y la cara; empezaba a hacer frío y me puse el jersey de mon-
dos macutos junto a la pared, en compañía de las primeras taña, abrí el sobre con instrucciones:
miradas curiosas y expectantes. Ya estás en el punto de agua. Tendrás que dejar el ca-
Ya nos era familiar e inseparable la sensación de ser mino. Observa en el mapa la cota 1.300 que pasa por la
observados, con recelo unas veces, intriga otras y cachondeo fuente y síguela en dirección oeste. Llega hasta un collado y
las más. Recuerdo varias situaciones grotescas. Aquella en verás que existe una construcción aislada. Deberás dirigirte
un pueblecito toledano en donde éramos paracaidistas ante a ese punto, traza el rumbo que más te interesa, pues obser-
las miradas de los lugareños; y una más cercana — ¡parece varás que en línea recta tendrás que atravesar varios arroyos
mentira! — de la capital, en Belvis del Jarama, donde nos y es muy posible que estén crecidos y dicultosos de cruzar.
mostrábamos ante la imaginación puebleril como el equipo Tu verás lo que más te conviene. Cuando llegues a la casa
de futbol rival del domingo. abres el sobre número cuatro. Buena Caza”.
Realmente estaba asustado, ¿salir corriendo?, ¿es- Muy pocos han sido los pueblos por donde hemos
conderme?, ¿subirme a lo alto de un pino?; los ladridos se pasado que nos hallan “clasicado” de la forma más sencilla
escuchaban ya más cerca, pensaba en una lucha implacable, y natural: son scouts. En parte debido a la silenciosa y callada
sin testigos, entre un rabioso can y el hábil scout. ¿Sería ca- marcha del Escultismo en nuestro país, lenta y sinuosa ve-
paz de matar a un lobo con mi cuchillo? “Si fuese un lobo reda que fue y va ascendiendo sin exteriorizaciones grandi-
no vendría solo —pensaba— sino en manada de hambrien- locuentes, pero auténtico camino, en denitiva, forjador de
tos lobos”. Desconcertado, asustado y tembloroso continué mejores hombres y ciudadanos; y en parte también, con-
mi camino; andaba despacio, casi silenciosamente, parán- cluyo, por la presencia de la entidad ocial, reconocida, sub-
dome de vez en cuando para cerciorarme de que lo que es- vencionada y sostenida, absorbente, graticada en jefaturas,
cuchaba era cierto y no el fruto de mi imaginación. potenciada y única organización juvenil a la que los mucha-
Y efectivamente salió el perro. Y vino corriendo ha- chos podían pertenecer: o eras de la OJE o paracaidista. No
cia mí. Y se paró cinco metros delante. Y seguía ladrando. Y había más solución.
me enseñaba los colmillos amenazadoramente. Y tenía las Pero ¡cuán sabio es el tiempo!, con el devenir crono-
patas en tensión. Y continuaba ladrando locamente y yo lógico y en base a un comportamiento, forma de ser y obrar,
asustado sin poder tan siquiera correr —sería peor— pero por donde habían pasado los scouts ya no se ofrecían dudas
también sin poderle tirar una piedra o “degollarlo”” con mi para volver a saber quiénes eran. Desde Peñas hasta Tarifa,
machete. Y quería andar y el perro me lo impedía y daba desde La Nao a San Vicente, se sabe, conoce y siente, una
vueltas alrededor mío y..., de la curva del camino salió un presencia juvenil distinta, diferente, otra.
hombre. Y gritó: “yastabien Aníbal”, y el perro se calló y se Como otros fueron los comentarios que ya se escu-
fue junto a su amo. Y cuando uno y otro estuvieron cerca de chaban y como otras son las frases que ya se oyen. Aquella
mí, le pregunté a aquel: bonita en el bonito Villarcayo —punto pequeño y casi
— ¿Siempre tiene tan malas pulgas? oculto de nuestra geografía y de tan gratos recuerdos por la
— No señor —me contestó con una sonrisa irónica empresa “lesche”— en la que ya hacían una diferenciación
entre los labios— casi siempre ataca y en cuanto huele san- político-social: “mira, no son de falange. ¡no te das cuenta!
gre ya es mu difícil separarlo. en vez de yugo y echas llevan el pañuelo al cuello; estos son
— ¿Luego he tenido suerte? —continué pregun- los que estuvieron trabajando con el Tadeo y no quisieron
tando. cobrarle los jornales”. Aquella pérdida en el perdido
Moscardón —donde Patoti se empeñaba en llamar “turula- que antes no llamaba de tú y al que me costaba buscar. Pero
tas” a los turolenses— en las que estas, las turolenses, nos di- tenía miedo ante el compromiso efectuado ya que sería difí-
ferenciaban por la amistad brindada o el correcto comporta- cil llevarlo adelante con entereza y alegría, con auténtico es-
miento junto a ellas, en lugar del habitual fanfarroneo al que píritu y sentimiento scout.
las boinas rojas del Tremedal las tenían acostumbradas y Recordaba aquella misa nocturna en el último cam-
hasta el hijo de la madre patria que allí , forzadamente, se ha- pamento, pues nuca había sentido tan de cerca la Eucaristía;
bía engendrado. Aquella agreste en el agreste Hornillo —ne- el vino verdaderamente me supo a sangre y había conse-
vero de humildes casas en la frialdad de los Galayos— en guido identicarme completamente con Él. Y todo gracias a
donde después de haber trabajado en la reconstrucción de la sencilla celebración: el consiliario de uniforme como no-
un refugio, los del pueblo nos hablaron de quiénes habían sotros nueve, en un poto de aluminio el vino, en otro pan de
hecho el trabajo anterior, es decir, su demolición, me insi- molde, la noche estrellada, el fuego y el olor a humo en el
nuaré: el vendaval “montañas nevadas pedruscos al viento”. ambiente, la homilía dicha por nosotros mismos. Cada uno
Sí, de la expectación habíamos pasado a la sonrisa de explicó como supo y pudo el alcance del Evangelio y la Pala-
una comprensión. Pero los scouts no eran todavía muy co- bra de Dios; nos habíamos sumido por completo en la mís-
nocidos, quizá por gracia y gracias a esa lenta y sinuosa ve- tica que nunca antes habíamos sabido encontrar en el gran
reda que ahora llegaba hasta los contrafuertes del Tiemblo templo de nuestra parroquia cualquier domingo.
de ayer. Continuaba andando y acordándome de vez en
Dejamos los pesados macutos junto al muro y ante cuando de Mari Carmen, quería verla pronto y contarle mu-
la senil sonrisa del de la cachava nos mostramos con la alegría chas cosas, contagiarle mi alegría por la vida, consultarle y
juvenil respetuosa con las distancias; y anduvimos un poco ayudarle en su pesar lo más y mejor posible.
antes de llegar hasta él y de sopetón le preguntamos: Andaba mientras los espesos cúmulos dejaban en li-
— ¡Hola! ¿Qué hay? ¿Nos podría decir dónde pode- bertad la salida de los primeros haces de luz del disco lunar
mos encontrar a estas horas al panadero? hinchado, lleno, enorme, “luna de lobos” pensé y un sobre-
La cachava, que hasta “escuchar” nuestra pregunta salto me apartó de tan extasiada contemplación. Había es-
se mostraba rme y sentía callada sobre su cayado todo el cuchado un ladrido, ¿o un aullido? “Un scout sonríe y canta
peso del viejete a través de sus gruesas manos superpuestas y ante las dicultades y peligros” me dije, y me puse a cantar
aun encima el mentón redondeado como punto de apoyo bajito mientras cogía dos piedras del camino.
para poder ser útil mañana a los demás y ayudarles a que de todo el cuerpo humano, se empezó lentamente a erguir
también ellos puedan estudiar y trabajar y vivir y ser felices?, temblorosa, y al llegar a la altura en donde brazo y cachava
¿y si supieras encontrar en el sexo opuesto algo más que la obse- se complementan en una horizontalidad, empezó a hablar
sión por la carne, que después inuirá en tus actos solitarios, por boca de su dueño:
tratando de que entre tú y las chicas halla conanza, intimi- — Pallastá lindalecio, el del subasta, y pallastá —la
dad y respeto?, ¿y si descubrieses a Dios entre estos pinos que te cachava recorrió entonces un radio de noventa grados antes
rodean, o encima de aquella piedra, o a través de aquella de detenerse— la tahona; pal otro lao la plaza. Y pa servirles
nube?; Ramón, creo que no cumples bien tus deberes para con un servidor —continuó mientras la cachava recobraba su
Dios, no los entiendes, ¿qué piensas de los que cuando salen de posición de viga erecta— quentre toeste personal esil único
misa se suben al avión para tirar bombas y matar niños y que sae poné dos pares derraduras al jamelgo más liao. ¿Sabe
gente inocente en el Vietnam?, ¿qué opinas de los que pasean puesusté quesun jamelgo? —se dirigió levantando la vista y
ufanos con grandes riquezas y después son capaces de negar su la sonrisa hacia José Manuel.
ropa vieja y usada a quienes más la necesitan?, ¿le has rega- — No señor, o posiblemente, sí señor —titubeó—
lado alguna vez un juguete —de los muchos que has roto y pero me gustaría aprender eso y mucho más a través de us-
arrinconado— a un niño que no tiene lo que tú?; no Ramón, ted, que me supongo será el herrero del pueblo y que gusto-
más vale que a partir de ahora no vayas a misa y te dediques samente acompañaré durante una jornada de su trabajo. Me
a los demás, el Niño del pesebre lo comprenderá y estará con- puede mandar hacer cualquier cosa o tan solo dejarme ver
tento cuando al hablar con Él le pidas menos para ti, te acuer- cómo lo hace usted; y si no necesita un ayudante no se preo-
des de darle las gracias después de un buen examen y seas ca- cupe, no tendrá que pagarme nada porque queremos traba-
paz de encontrarle en cualquier momento de tu vida; y Jesús jar sin cobrar. No, no crea que estamos chiados, lo que ocu-
Crucicado sufrirá menos si cargas tu también un poco con la rre es que tenemos que estar un día trabajando con alguien
cruz, sacricándote por los demás, no siendo egoísta ni orgu- para poder pasar una prueba. Es algo así como ir en busca de
lloso, trabajando con alegría, respetando a tus padres, amigos un ascenso, pero antes pasando por un pequeño sacricio.
y compañeros, en denitiva, siendo un buen cristiano, que es ¿Comprende?
lo mismo, un buen scout. — No, no comprendo ná, peo si loqusté quié es tra-
Me levanté de la cuneta contento y preocupado. bajá duro un día, puesna, quesi su religión lase trabajá sin
Acababa de encontrarme con mi amigo Jesús, ese amigo al
resibí jorná, pues bien; ¿y paqué quieren saber dondestá el cantabas villancicos y ese Jesús Crucicado ante el que te arro-
de la tahona? dillas elmente; pero tus deberes para con Dios no se limitan
— Pues verá —casi contagiado intervine yo— aquí a ir a misa todos los domingos y estas de guardar, o echar
mi compañero deseaba hacer su trabajo con herrero, y mira una limosna de vez en cuando en el cesto o besarle la mano al
por donde hemos ido a parar directamente a él, pero yo obispo —¿te acuerdas cuanto tuviste que hacerlo y le diste la
tengo ganas de trabajar con un panadero y me hace ilusión mano como a otra persona cualquiera y el párroco te echó una
conocer todo el proceso de fabricación del sustancial ele- mirada que casi te fulmina?— o persignarte cuando pasas de-
mento, es decir, del pan, y... lante de una iglesia o contarle tu vida en fascículos —que
— Bueno — me cortó José Manuel — es que para siempre son repetidos— al cura oculto tras el confesionario o
trabajar debemos separarnos, yo con usted y él preere al pa- recitar el rosario con cuentagotas o temer al pecado después que
nadero, y como ya sabe dónde está la panadería, bueno la cometiste impurezas o rezar mucho antes de los exámenes o...;
tahona, pues puede ir a ver a ¿cómo se llama? ... ah sí, el señor no Ramón, tú sabes que todo eso y mucho más no son tus debe-
Indalecio, y pedirle permiso para trabajar, mientras usted y res para con Dios, ¿qué me dices si al salir de misa e ir a to-
yo... marte la caña dominical desprecias a tus compañeros, das de
— Un momento —interrumpí — ¿no dijo usted lado a la comprensión humana o empiezas a insultar y pe-
que estaba aquí jugando a la canasta? learte con cualquiera?, ¿y si ves a la gitana con el niño y ya no
— A la subasta, al subastao —aclaró nuevamente le das nada de limosna porque te faltaría para la cerveza,
con la cachava. pero te sientes satisfecho por lo echado en el cesto?, ¿y si en vez
— Pues nada — continué —, haga usted el favor de del obispo o el Papa, es el pobre viejo que te da asco por la baba
llamarlo, nos lo presenta y le contamos nuevamente el rollo, que corre por su boca o el pellejo que recubre sus miembros, eres
je, je… capaz de manifestarle tu atención, respeto y cariño?, ¿has ido
Miré con respiro, o mejor dicho, vi ilusionado al alguna vez a hacer tu Seña scout a un sanatorio donde hay
tiempo que suspiraba tranquilo, alejarse al fantasma de un niños enfermos o impedidos y animarles con tu escultismo du-
posible corte si tuviera que haberme presentado solo ante el rante tan solo una tarde?, ¿qué me dices si te conesas de vez
panadero y contarle todo otra vez; y viendo el tamaño que en cuando ante tus padres, te pusieras la penitencia de ser
tenía —sentado como estaba— y la cara de pocos amigos cada día mejor con ellos, comprendiéndolos, respetándolos,
mientras fustigaba la mesa con duros golpes de nudillos al queriéndolos y obedeciéndolos?, ¿o estudiar con fuerza y ahínco
opuesta, pues tanto podía ir yo hacia él, como él hacia mí. depositar las cartas, o mejor dicho, al matar los naipes ma-
Pero en aquel momento y con aquellas circunstancias no tando arrastres ajenos.
podía pensar muy razonablemente, estaba alerta y receloso: — ¡Indalé! — gritó el herrero —. ¡Indalé!, venpacá.
“más cerca Ramón. Sólo te separan de él cincuenta metros, — Un momento Ugenio — contestó el señor Inda-
echa a correr”, me decía a mí mismo. Y cuando estuvo tan lecio — quenseguida termino con estos.
cerca que casi podía oír los latidos de su corazón: Y cuando terminó se llegó hasta nosotros los dos me-
— Buas noches caminante. tros por uno de masa humana que a la altura de la nariz pre-
— Hooola, bueenas noches. sentaba una misma de dos por un… centímetro.
Y estas palabras se fueron olvidando a través del aire. Cuando ya estábamos en la calle nos sentíamos feli-
“¿Por qué eres tan desconado?” — me preguntaba ces, alegres, sabedores de haber vencido una primera dicul-
—. “Más vale prevenir que curar” —contesté—. Y maqui- tad. Volvíamos a caminar, esta vez en dirección a lo más os-
nalmente eché el macuto al suelo, lo abrí, saqué mi cuchillo curo del pueblo, la salida hacia la noche negra, dejando atrás
de monte, pasé su funda por el cinturón y me tumbé en la lucecillas aisladas y continuos ladridos. Primero rápidos y se-
vaguadilla del camino, encendí un cigarro y ya me puse a me- guidos, después lentos e interminables, de algún perro —
ditar. mejor perrazo— callejero.
Estás aquí Ramón, Ramón el scout, con tu uniforme, Allá, desde donde se pierde triste el último haz de
orgulloso de portarlo porque sabes lo que signica, sabes que luz, da vuelta la carretera, y en la misma curva arranca frágil
varios millones de muchachos y muchachas en todo el mundo un pequeño sendero, trocha o vereda, pero camino en de-
llevan uno parecido con un signicado similar, sabes que el nitiva, que nos iría acercando hacia los umbrales del monte.
pañuelo enrollado al cuello simboliza tu promesa, aquella que Terreno de labranza a un lado, surcos hirientes en el suelo,
hiciste —quizá un poco inconscientemente— y por la cual de- pequeños viñedos retorcidos al otro. Y el sendero, trocha o
bes cumplir tus deberes para con Dios y la Patria, ayudarás al vereda, se fue perdiendo en una lenta ascensión mientras al
prójimo en toda circunstancia y observarás elmente la Ley fondo del barranco se empezaba escuchar el canto bronco de
Scout; realmente es un compromiso difícil si tratas de llevarlo un descenso uvial trepidante.
hasta el nal, si lo guardas con todo su alcance y signicado, En donde corta a la cañada , en el paso imaginario de
empezando por Dios, el Ser Supremo que en estos momentos te un por siempre cruzar ganado, lugar donde crece —aunque
está guiando y al que debes tu existencia, ese Niño Jesús al que siempre parezca estático— el rebusto y alto roble de ramas
lacias, pero enérgicas ramas, en la frontera irreal del extenso Y anduve un poco. Paré. Continué otro trecho. Des-
bosque y la calvicie de labranza, también el sendero, trocha cansé. Conté los segundos transcurridos: sólo cien. ¡Cuánto
o vereda, se bifurca dando lugar al nacimiento de otro ca- tarda en pasar el tiempo! ¡Cuánto tiempo queda por pasar!
mino, pista u holladero. Me vino a la imaginación el recuerdo de Mari Carmen.
Y allí, en la pequeña sombra del gigante erguido, ju- Todo era distinto a lo que recordaba, pues allí el reloj
guetona, tenue y siempre a merced del antojo luminoso en- parecía detenerse mientras que ahora las manecillas giraban
tre la lucha insaciable de nubes y luna, comenzó mi soledad. sin cesar. Implacables. Jueces supremos de un veredicto -
— Que tengas suerte Ramón — me dijo José Ma- nal: “lo siento, ya es la hora”, me dijeron. Y el tiempo había
nuel —. Nos veremos el domingo por la mañana en el pue- pasado aquel día tan rápidamente que apenas fui capaz de
blo. Yo debo continuar por aquí. Buena caza. ver la realidad. La triste realidad de observar el cuerpo inerte,
— Buena caza. Suerte también. paralizado, quieto, de Mari Carmen. Fui a verla con un ve-
Y me quedé observando como los rmes pasos de mi cino de casa al sanatorio, después que nos enterásemos del
hasta entonces compañero de marcha hacían crujir las ramas accidente sufrido. Y ayer, ese lejano ayer, era mi amor plató-
caídas sobre el camino y escuchaba el mudo eco de una si- nico entre el portal y la escalera de su casa; era la conversa-
lueta en el bosque. ción ahogada de un hola y un adiós; era el sueño perdido
Comenzó mi calvario o ¿por qué no? mi alegría de mientras meditaba el alcance de sus palabras: ese hola tan
vivir. bien dicho, ese adiós de pícara sonrisa, ese hola con gracia
No estaba muy seguro de mi propia capacidad para femenina, ese adiós con tan sencillo tono de voz. Y en aquel
salir triunfante de las adversidades; múltiples problemas — momento, espacio juvenil entre dos adolescentes, tan solo
eso pensaba entonces— que se me tenían que plantear dado hubieron un hola y más tarde otro adiós. Mari Carmen se-
que estaba solo. Aislado dentro de un bosque, bajo la mirada guía con vida pero segada en su caminar.
acechante y perdida de unos riscos y la compañía solitaria de Y yo caminaba pensando en los que no podían an-
las cimas. Así empezaban mis primeras cuarenta y ocho ho- dar, tratando de llegar hasta los orígenes primarios de mi
ras, dos mil ochocientos minutos, cientos setenta y dos mil propia vida.
ochocientos segundos de vida como auténtico scout; repar- Vida que también estuvo a punto de paralizarse
tidas y distribuidas en partes iguales para una meditación cuando sentí cerca la presencia de alguien que venía hacia
personal y un trabajo social. mí. O mejor dicho, de alguien que caminaba en dirección