Posicionamiento de VQ sobre la energía nuclear
Introducción
Existen numerosas razones para abandonar lo antes posible la producción de energía
eléctrica de origen nuclear. Las principales razones son la herencia de residuos duraderos
y deuda económica que deja a las siguientes generaciones, la peligrosidad asociada al
funcionamiento de las centrales y el carácter contaminante inherente a todo su proceso,
además de ser una energía excesivamente costosa dependiente de combustibles no
renovables de la cual podemos prescindir actualmente sin poner en peligro el
abastecimiento de energía eléctrica. Es una industria del siglo pasado Si prestamos
atención a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU (ODS), vemos que esta
industria choca de lleno contra el objetivo número 7 (“energía asequible y no
contaminante”) y el objetivo número 13 (“acción por el clima”), ya que su explotación, si se
estudia en su conjunto, genera muchas más emisiones de gases de efecto invernadero
que las energías renovables1.
La extracción, enriquecimiento y transporte de uranio (combustible nuclear) genera gases
de efecto invernadero. La huella de carbono de una central nuclear tiene un valor medio de
66 g CO2/kWh.1 Por lo tanto no es una energía que permite llegar a una economía libre de
carbono. Además, el proceso industrial de enriquecimiento del combustible nuclear es
contaminante.
Tampoco está resuelto qué hacer con los residuos nucleares, algunos de los cuales se
almacenan durante cientos de miles de años. El almacenamiento, por ello, es peligroso
porque no puede asegurarse la estanqueidad de una infraestructura artificial durante
tantos años. El alto coste del almacenamiento de los residuos deberá pagarlo las
generaciones futuras, tanto a nivel de coste económico como ambiental o de peligrosidad
para la salud. Desde Verdes EQUO nos negamos a dejar ese legado a nuestros hijos e
hijas.
A lo largo de los pocos más de 65 años de uso civil de la energía nuclear ha habido
distintos accidentes de diversa importancia, con una frecuencia mucho mayor de lo
previsto por los expertos; entre ellos destacan dos considerados los más graves de su
corta historia (nivel 7 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares2): Chernóbil3, en
1986, y Fukushima4, en 2011, ambos incluidos entre los grandes desastres
medioambientales de la historia.
Las consecuencias de estos dos accidentes nucleares han sido catastróficas.
En el caso de Chernobyl, se produjo la evacuación de 135.000 personas en un radio de 30
Km y se emplearon cerca de 500.000 liquidadores para descontaminar la zona e impedir
que el desastre fuera mayor; murieron los bosques en un radio de 4 Km alrededor de la
central nuclear y en un radio de 30 Km se produjo un aumento de la mortalidad de plantas
y animales, así como pérdidas en su capacidad reproductiva6; además, fueron afectadas
áreas de 13 estados y más de 160.000 Km2 (principalmente en zonas de Rusia,
Bielorrusia, Ucrania, pero también en Suecia, Finlandia, Austria, Noruega, Bulgaria, Suiza,
Grecia, Eslovenia, Italia y Moldavia, en menor escala).
Figura: Países contaminados por el desastre de Chernóbil
(https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Chern%C3%B3bil#Experimento_y_explosi%C3
%B3n)
En el caso de Fukusima, el accidente nuclear se produjo tras un terremoto de magnitud 9 y
un tsunami posterior de 14 m de altura. Más de 150.000 personas7 fueron evacuadas en
un radio de 20 Km y cantidades elevadas de isótopos radiactivos fueron liberadas a la
atmósfera y los océanos, llegando a todos los seres vivos de nuestro planeta. A pesar de
que los expertos todavía no se han puesto de acuerdo con el nº total de víctimas, ni los
efectos letales sobre el medio ambiente y la vida, es evidente que estos graves efectos
perdurarán a largo plazo9.
La lista de catástrofes, accidentes e “incidentes” nucleares desde los inicios de la era
nuclear es en sí misma difícil de evaluar
Algunos nombres se hicieron famosos por su peligrosidad o repetición, como Harrisburg
(1979, USA), Sellafield (1955, 1961, 1968, 1970, 1971, 1972, 1973, 1979, 1980, 1981,
UK), Rocky Flats (1957, 1969, USA), Seversk, Tomsk 7 (1993, RUS), además de los dos
más graves. Según los mismos científicos, los 15 eventos de mayor costo desde 1960 se
proporcionan con la fecha, la ubicación, el costo en millones de $ USA (MM USD) de 2013,
el valor INES y el valor NAMS (Wheatley, Sovacool y Sornette, 2017):
El tsunami que afectó a la central nuclear de Fukushima, al igual que el reciente ataque a
la central nuclear de Zaporiyia en Ucrania, ponen de manifiesto la incapacidad de la
civilización actual para gestionar los riesgos que supone una tecnología basada en la
manipulación de sustancias letales para el ser humano. La historia de la energía nuclear
nos demuestra que no es posible disponer de planes de contingencia para todas las
posibles situaciones. Las instalaciones nucleares están pensadas para un mundo en paz y
sin riesgos naturales o climáticos, un mundo contrario al que habitamos, donde lo habitual
es convivir con la amenaza que suponen los conflictos bélicos, la posibilidad de atentados
o de alteraciones socioambientales de diversa índole.
Situación en España
En febrero de 2021 el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha dado el visto bueno al
calendario pactado entre el actual Gobierno del PSOE y Unidas Podemos e Iberdrola, lo
que ha supuesto la prórroga de la "vida útil" de una central nuclear como la de Cofrentes
hasta 2031, año en el que está previsto su cierre. Se trata de una central que empezó a
funcionar en 1984, con un reactor similar al de la clausurada Garoña. El Gobierno aumenta
así a 46 los años de funcionamiento de esta central. Los perjuicios de los accidentes
nucleares más graves, evidentemente, son de una escala mucho mayor que los causados
por cualquier otro tipo de accidentes, por su extensión en daños, duración en tiempo o
coste económico. Por eso, las aseguradoras no pueden ni siquiera cubrir los daños
directos causados (no hablamos ya de los indirectos a largo plazo). La escala humana se
ve superada.
Por otra parte, existe una gran incertidumbre sobre el efecto del cambio climático en las
centrales nucleares Durante la ola de calor de 2003, la mitad de los reactores nucleares
franceses tuvieron que apagarse con urgencia13, lo que se ha vuelto a repetir en 201914.
Según un estudio de Ahmad de la Universidad de Harvard publicado en Nature Energy15 la
frecuencia promedio de interrupciones inducidas por el clima aumentó drásticamente de
0,2 cortes por reactor-año en la década de 1990 a 1,5 en la última década. Por lo tanto, no
es una fuente de energía estable ni segura. Además, olas de frío similares a la ocurrida en
Texas en febrero de 2021 podrían provocar problemas de suministro de agua para la
refrigeración de los reactores nucleares.
Ante la emergencia climática, las centrales nucleares ralentizan y dificultan la necesaria
transición energética hacia un sistema basado en generación renovable, mucho más
eficiente y barato, imprescindible en la lucha contra el cambio climático. Como demuestra
el estudio de Benjamin K. Sovacool et al., publicado en la revista Nature en octubre de
202016, los sistemas eléctricos no pueden apostar simultáneamente por las renovables y la
nuclear para luchar contra el cambio climático. En el mismo estudio, se descubre además
que la energía proveniente de centrales nucleares a gran escala no tiende a asociarse con
emisiones de carbono significativamente menores, mientras que las energías renovables
sí lo hacen.
Por último, las centrales nucleares no resuelven el problema de la indeseable dependencia
del exterior de unos recursos que no disponemos, ya que el combustible nuclear (uranio)
es importado desde terceros países. tampoco es renovable y se agota paulatinamente. Por
lo tanto, la nuclear tampoco es una energía que mejore nuestra independencia energética.
Tabla: Lista de países por producción de uranio, basada en la Asociación Nuclear Mundial
(en t U)
https://www.world-nuclear.org/information-library/nuclear-fuel-cycle/mining-of-uranium/worl
d uranium-mining-production.aspx).
Ese modelo nos lleva, de la mano de la industria militar a la cual está íntimamente ligada,
a una sociedad militarizada y poco transparente, de democracia imperfecta. El peligro de
las instalaciones nucleares (ya sean civiles o militares) en caso de conflicto es evidente.
Por otra parte, en febrero de 2022 la Comisión Europea ha otorgado a la nuclear, junto al
gas, la calificación de “energía verde” a pesar de la opinión en contra de sus propios
expertos de la Plataforma de la Unión Europea sobre Finanzas Verdes, que cuestionan la
compatibilidad de esta decisión con los planes de descarbonización de la Unión Europea.
Respecto a las nucleares, el documento publicado evidencia los riesgos que supone esta
tecnología para “la protección de los recursos hídricos y marinos, la transición a una
economía circular o la protección y restauración de la biodiversidad y ecosistemas".
De acuerdo a todo lo comentado anteriormente, podemos hacer una lista detallada de
todas las razones por las que en Verdes EQUO entendemos que se debe establecer una
Moratoria Nuclear, y un Plan que contemple el cierre lo antes posible de todas las
centrales nucleares de nuestro Estado:
1. Por razones económicas
- Las centrales nucleares llevan asociado un coste de construcción muy superior al
de otras centrales de generación eléctrica, debido a los materiales y procedimientos
que se deben emplear, como consecuencia de los riesgos y las medidas de
seguridad aparejadas. A esto le debemos sumar todos los costes asociados durante
su funcionamiento y final de su vida útil: extracción, preparación y transporte del
combustible (uranio), gestión de los residuos y desmantelamiento de la central Y si,
además, tenemos en cuenta los costes derivados de los posibles accidentes el
precio de la energía nuclear es desmesurado. Así, Wheatley, Sovacool y Sornette
(2017) estiman que, incluso suponiendo que no sea posible sufrir un evento más
costoso que Chernóbil o Fukushima, el coste anual esperado y su error estándar
podría equivaler al coste de una nueva planta. A modo de ejemplo, el reactor
nuclear de Flamanville (Normandía, Francia), que está construyendo la eléctrica
francesa EDF, en la que el Estado francés controla el 84% del capital, tendrá con un
sobrecoste de 9.300 M€ adicionales a los 3.400 M€ presupuestados inicialmente.
Es decir, el coste de ejecución de esta central, que ya acumula un retraso de 12
años, hasta la fecha se ha multiplicado por 4. Indicar que a partir del “incidente” de
finales de año comentado en Civaux (Francia), las acciones de EDF se
desplomaron hasta un 15% en bolsa22 Otra central del mismo tipo en Finlandia
(Central Olkiluoto Bloque 3) tuvo similares problemas, puesto que su construcción
se retrasó más de 10 años (comienzo en 2005, fecha prevista de puesta en marcha
en 2011, fecha real en junio de 2022). El coste total del proyecto se triplicó, pasando
de 3.000 M€ a 9.000 M€.
- Por desgracia, estos sobrecostes siempre son asumidos por las personas
contribuyentes, bien directamente (factura de la luz) o bien de forma indirecta
(ayudas públicas, gestión pública de residuos, coste de los servicios de
monitorización ambiental y activación de emergencias). En caso de desastre
nuclear, quien asume fundamentalmente los costes es el Estado. Las compañías
aseguradoras sólo cubren una cantidad que asciende a los 1.200 M€, El importe
restante por encima de esa cifra, se pagaría con dinero público. Indicar, como
referencia, que Chernóbil supuso más de 250.000 M$ y que Fukushima, hasta la
fecha, ha supuesto ya más 120.000 M€. Por otra parte,los costes de gestión de los
residuos no están suficientemente provisionados por las empresas, dada su larga
duración y difícil gestión, por lo que es también el Estado, en la práctica, quien
asume en última instancia la gestión de los mismos a través de ENRESA, empresa
pública que se encarga de la gestión de los residuos radiactivos que se generan en
el país, así como del desmantelamiento de las instalaciones nucleares. Alargar la
vida de las centrales nucleares supone añadir decenas de toneladas anuales de
nuevos residuos radiactivos a gestionar ¿Quién asumirá el coste de gestión y
custodia de estos residuos? La ciudadanía actual y las generaciones futuras. Por
todo ello, de acuerdo al principio de “quien contamina, paga”, a nivel europeo
planteamos que sean las propias empresas energéticas que explotan las centrales
nucleares quienes establezcan un fondo para asumir la gestión de los residuos y los
daños, responsabilidades y reclamaciones derivados de un hipotético accidente
nuclear de escala supranacional.
- La industria nuclear no puede competir ya en costes y capacidad de generación con
las renovables que producimos en el territorio peninsular. Sovacool et al. (2020), en
el estudio de Nature Energy, llega a la conclusión: de que es mucho más eficiente
desde el punto de vista económico apostar por las renovables.. Sin embargo,los
beneficios de algunas eléctricas durante la pandemia se han multiplicado por ocho
en el año 202024 25.. Por todo ello, conviene insistir en la necesidad de un nuevo
marco regulatorio europeo que obligue a las empresas a asumir los costes reales de
cada tecnología.
- Otra cuestión será quién pagará el desmantelamiento. La industria nuclear ha
recaudado en el periodo 2005 a 2015 más de 30.000 M€ habiendo destinado tan
sólo un 30% del coste de desmantelamiento. El déficit acumulado en este periodo
por parte de la industria nuclear es cercano a los 10.000 M€, según el estudio de
Greenpeace. Todo ello aconseja incrementar sustancialmente el importe del
impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado, para que se haga
realidad el principio de que “quien contamina, paga”.
2. Para transformar el empleo del sector
- Más pronto que tarde, el cierre de las actuales centrales nucleares españolas es
irremediable, lo que aconseja actuar con antelación para favorecer la reconversión
del empleo que actualmente proporciona el sector, y para evitar las consecuencias
socioeconómicas que soportarán las comarcas afectadas por esos cierres.
- Por un lado, cerrar y desmantelar las centrales nucleares supondrá una mejora del
empleo en la comarca a corto y medio plazo26. Así, cuando la central cierre, una
parte de sus trabajadores seguirán trabajando durante el período de
desmantelamiento de la central, que durará décadas. Sólo el desmantelamiento de
una central nuclear puede suponer un mayor impacto socioeconómico que el de la
propia central en funcionamiento, como ocurrió en el caso de Vandellós.
Greenpeace calcula que el impacto económico del conjunto de las actuaciones
ligadas al desmantelamiento, gestión de los residuos y sustitución de la energía
nuclear, supondrá un aumento del PIB de unos 20.000 M€ y la creación neta de
unos 300.000 empleos, de los que 100.000 corresponden al desmantelamiento y
gestión de los residuos.
- Por otra parte, el contexto socioeconómico actual es especialmente ventajoso para
las energías renovables: generar energía en instalaciones renovables en lugar de
en centrales nucleares implica la creación de un número de puestos de trabajo
hasta 10 veces superior con una legislación y política europea claramente favorable
a aprovechar. Por eso, el impacto socioeconómico del cierre de las centrales y su
sustitución por renovables es claramente favorable27, según un estudio de la
Universidad Pablo de Olavide.
- En este sentido, desde Verdes EQUO planteamos la necesidad de acometer un
plan específico de cualificación de profesionales de la industria nuclear para su
incorporación al sector de las energías renovables, complementario a los Convenios
de Transición Justa que se deben de poner en marcha en las comarcas donde se
vaya produciendo el cierre de las centrales nucleares allí instaladas.
3. Por razones de seguridad y peligrosidad de los residuos:
- Las piscinas para el almacenamiento de residuos radiactivos están en muchos
casos cerca del límite de su capacidad. Continuar la actividad de las centrales
obligaría a construir nuevas infraestructuras para almacenar los residuos
radiactivos, Según el informe de Greenpeace (2016), considerando una vida útil
para las centrales de 40 años, el volumen de residuos de alta actividad que habrá
que almacenar de forma definitiva ascenderá a 11.966 m3. Se considera
imprescindible determinar la fecha de cierre de las centrales nucleares para que no
se generen más residuos, y la actualización del Plan General de Residuos
Radiactivos para la gestión y financiación de los mismos, aplicando el principio de
precaución y la participación pública como garante de la seguridad y el rigor
democrático; considerando las alternativas técnicas más seguras, minimizando los
traslados, asegurando el control y manteniendo la recuperabilidad.
- Los daños directos e indirectos por posible contaminación radiactiva durante los
cientos o miles de años en que los residuos mantienen su actividad no se podrían
compensar en modo alguno. Con los años y las extremas condiciones de
funcionamiento (alta presión, temperatura y radiación) los materiales tienden a
degradarse y pueden romperse con mayor probabilidad. Son muchos los problemas
que van acumulándose en las centrales debido a estas duras condiciones de
trabajo. Sirva como ejemplo lo sucedido en la central de Cofrentes donde el fallo en
una válvula provocó su parada no programada (urgente) en 201718, o la aparición de
grietas debido a la corrosión en la central de Civaux19 (Francia) el 16 de diciembre
de 2021 o el derrame de tritio que se produjo durante medio mes en la planta de
Tricastin20, fallos todos ellos debidos al deterioro de los materiales, que obliga a
rehacer y reforzar soldaduras o muros de contención.
Ya hemos comentado que el listado de accidentes es largo desde los inicios de la
era electronuclear y los datos e información relacionada con los mismos muy
escasa Si nos fijamos en la radioactividad liberada, Chernobyl va a la cabeza con
5,2 millones de TBq (INES 7 categoría), seguida de Harrisburg con 3,7 millones de
TBq liberados (INES 5 categoría) y Fukushima, que liberó 1,59 millones de TBq
(INES 7 categoría). Las consecuencias en la salud de las personas (cánceres y
otras enfermedades), de otras especies y de los ecosistemas (medidas en cambios
bruscos o pérdida de biodiversidad, redes alimentarias, etc.) es incalculable.
- Los residuos generados pueden tener actividad radiactiva durante cientos o miles
de años, con el consiguiente riesgo para la integridad de muchos seres vivos. No
hay lugar seguro durante un tiempo indefinido para almacenar unos residuos que
requieren de una estricta contención durante períodos tan prolongados. La industria
nuclear continúa produciéndolos sin haber encontrado ninguna solución a largo
plazo definitiva para su gestión. Para su almacenamiento temporal se deben usar
las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas regulatorias. Y el coste que
supone el almacenamiento y la gestión de los residuos radiactivos lo deben asumir
los operadores nucleares (siguiendo el principio de "quien contamina paga").
- El riesgo sísmico u otros riesgos naturales, o la presencia de presas en las zonas
donde están ubicadas las centrales, así como los fallos humanos, son factores que
incrementan la probabilidad de accidentes, sobre todo en la situación actual de
clima inestable. Wheatley, Sovacool y Sornette (2017) calculan que existe un 50%
de probabilidad de que ocurra un evento de similar al de Fukushima (o mayor) cada
60 a 150 años, y que un evento del tipo Three Mile Island (o mayor) puede ocurrir
cada 10 a 20 años. En todo caso, los dos peores accidentes de la historia,
Fukushima y Chernobyl, no se han separado en más de 25 años…
4. Por razones de transición energética y de emergencia climática:
- Sovacool et al. (2020), en el estudio de Nature Energy, indican que cada tecnología
demanda unas características de los sistemas eléctricos diferentes, y por tanto son
incompatibles en la estrategia de lucha contra el cambio climático. Es más, ningún
estado ha logrado una reducción significativa de sus emisiones apostando por la
energía nuclear, pero sí lo han logrado varios apostando por producir su electricidad
con energías renovables. Contando el impacto de todo el ciclo de funcionamiento de
una central nuclear, la producción de un kWh nuclear supone una emisión media de
66 gramos de CO2-eq28, más alta que las energías derivadas del viento y solar
fotovoltaica29, que desmiente aún más que la energía nuclear o la construcción de
nuevas centrales nucleares sea solución para el cambio climático.
- El grado y amplitud de los ecosistemas afectados en las comarcas colindantes a
cualquier central nuclear, en caso de un escape o un accidente, podría ser muy
elevado, debido a la dispersión de los isótopos radiactivos por efecto de los vientos
dominantes.
- Cofrentes y otras CC.NN. españolas deben cerrar ya porque necesitamos el agua
que consume. Cofrentes es el mayor consumidor de agua de toda la Comunitat
Valenciana. Tiene asignada hasta 32 Hm3 de agua al año, el equivalente a 10.500
piscinas olímpicas, evaporando en torno a 20 Hm3/año, y devolviendo al río el resto
en forma de agua caliente en el río Júcar, que se ve afectado por esta subida de
temperaturas. El agua usada es la del curso alto del Júcar, la de mejor calidad. En
un contexto de cambio climático acelerado, en el que la Península Ibérica está
siendo especialmente afectada, los modelos indican que la temperatura y los
requerimientos hídricos ya han aumentado y lo harán aún más en el futuro, mientras
que la precipitación, la escorrentía superficial y la recarga de acuíferos están
descendiendo Por eso necesitamos urgentemente que este agua se utilice
preferentemente para beber, regar y mantener el caudal ecológico de nuestros ríos.
5. Por ser innecesaria y por soberanía energética:
- Una Central Nuclear como la de Cofrentes sólo genera alrededor de 1 GW. El pico
máximo de consumo horario nunca ha alcanzado los 50 GW; en España la potencia
instalada está en torno a los 110 GW. Como demostró el informe de la Universidad
de Comillas encargado por Greenpeace30, se pueden cerrar todas las centrales
nucleares en España sin consecuencias para el suministro eléctrico. Tan sólo hace
falta una buena planificación y gestión del desmantelamiento. La producción de
viento y del sol supera ya ampliamente la producción nuclear, y en pocos años,
simplemente cumpliendo parte de los objetivos de renovables del PNIEC (Plan
Nacional Integrado de Energía y Clima) la puede sustituir fácilmente. Esto sin contar
con la reducción aún mayor que se puede conseguir aplicando medidas de ahorro y
eficiencia energéticas. De hecho, las inversiones en estas medidas de reducción del
consumo y eficiencia energética son una de las vías señaladas por la UE como
prioritarias para la aceleración de la transición ecológica y para la salida de la crisis
económica.
- Las centrales nucleares tampoco son idóneas como energía de apoyo para cuando
no haya viento y sol simultáneamente. Además, las centrales nucleares españolas
no tienen sistemas de seguimiento de carga para regular la potencia, por lo que esa
necesaria flexibilidad para la evolución de las renovables nunca vendrá desde la
producción nuclear. Este papel de flexibilidad puede realizarlo (lo está haciendo ya)
la energía hidroeléctrica y también están disponibles otras energías renovables de
producción gestionable, como la biomasa/biogás y la termosolar con
almacenamiento térmico. De estas energías ya se disponen de algunas
instalaciones, pero además tienen un gran potencial de expansión. Y se cuenta
también con la posibilidad de desarrollar sistemas de gestión de la demanda en las
redes eléctricas.
- La sustitución de la energía generada por las CC.NN. por renovables aumentará
nuestra soberanía energética. Tanto las minas de uranio, como las instalaciones
para su purificación, conversión y enriquecimiento, se encuentran fuera de España y
en muchos casos en países geopolíticamente inestables. En cambio, las energías
renovables son autóctonas en lo que respecta al recurso energético. Por eso
sustituir la energía nuclear por renovables supondrá un aumento del grado de
autosuficiencia energética de nuestro territorio, con todas las ventajas
geoestratégicas que esto supone.
6. Por evitar tener un frente nuclear militarizado y desestabilizador de la paz mundial
y las democracias:
- Al ya poco de por sí transparente mundo nuclear, se une la vinculación de esta
energía con la de la industria bélica. Como ya pasara en la época de la guerra fría, y
ahora con la invasión de Ucrania, el lobby nuclear surge como un aliado clave de la
industria armamentística, retroalimentándose. Por una parte, el combustible de las
bombas nucleares tiene a menudo su origen en las centrales a través del proceso
de enriquecimiento, pero además en las propias centrales nucleares son necesarios
protocolos y vigilancias militarizadas, debido a su peligrosidad y a que pueden ser
objeto de atentados o, en caso de conflictos bélicos, blancos de ataques que
podrían volverse en contra de la población donde se ubican
7. Por falta de transparencia:
- Tras el accidente de Fukushima, Yuri Andreyev32, responsable de descontaminar la
ciudad de Chernóbil tras el accidente de 1986, manifestó que el Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA) era «muy cercano a los intereses de la
industria nuclear, al proceder la mayoría de sus expertos de empresas del sector».
Además, considera a la OIEA muy débil para tratar catástrofes nucleares por su
falta de independencia. Cree necesario crear una organización cuya función fuera
tratar con accidentes.
Es un deber de las democracias del siglo XXI acabar con esta espada de Damocles
en la que se han convertido las armas nucleares y, en menor escala, las CN de las
que surge el material de las mismas, amenazando la supervivencia de buena parte
de la Humanidad
8. Por concentración de capital y de poder:
- La construcción de centrales nucleares requiere inversiones que solo están al
alcance de grandes corporaciones, con lo que supone una concentración de capital
y poder que favorece prácticas monopolísticas y va en contra del concepto de
energía como bien básico de la ciudadanía.
- En efecto, la centralización de energía en unas pocas plantas, supone hacer muy
vulnerable el suministro de energía. Basta un accidente, atentado terrorista,
conflicto armado o desastre natural para que la caída de una planta comprometa la
viabilidad de todo el sistema.
Por todo ello, proponemos al Estado Español y la UE:
1. La mejora de la seguridad, la transparencia en los datos provenientes de la
energía nuclear y la substitución paulatina de actividades de producción de
energía eléctrica de las centrales nucleares, programando el cierre con fecha
fija e inamovible a todas ellas, e iniciar el desmantelamiento y una correcta
gestión de los residuos radiactivos. Iniciar un proceso de selección técnica,
de la mejor forma de gestionar los residuos generados. Se propone un
proceso de toma de decisiones en múltiples etapas, legitimado
democráticamente, con el objetivo de posibilitar el consenso más amplio
posible y solidario entre generaciones.
2. Solicitar la reconsideración a la Comisión Europea de la catalogación como
Energía Verde de la Energía proveniente de las centrales nucleares.
3. Solicitar a los organismos internacionales responsables de la energía atómica
(OIEA, AURATOM) una mayor imparcialidad, obligando a que los expertos que
estén al cargo sean independientes de la industria nuclear. Solicitar el
desarme total nuclear mundial en los foros internacionales.
4. Exigir al Gobierno Central del Estado Español y al resto de Gobiernos
autonómicos y locales la apuesta por otro modelo energético más seguro y
sostenible, mediante un modelo descentralizado apoyado en la mejora de la
eficiencia energética, la disminución del consumo, priorizando las energías
renovables descentralizadas, las comunidades locales y el autoconsumo.
5. Exigir al Gobierno Central del Estado Español y al resto de Gobiernos
autonómicos y locales que, aprovechando la Ley de Cambio Climático y los
Fondos de Reconstrucción (“Next Generation”), planifique y priorice
inversiones y proyectos adecuados para las comarcas que se vean afectadas
por el desmantelamiento de las centrales nucleares, apostando por una
transición energética, económica y ecológica adecuada. Así, deberá formarse
en primer lugar los trabajadores de las centrales y a aquellos que
indirectamente dependan de ella, tanto en energías renovables como en otras
actividades compatibles con el entorno agrario, cultural y natural que hemos
heredado, y que deben heredar a nuestras hijas e hijos.
NOTAS
1
Clemente Álvarez, 23 de febrero de 2011. El CO2 generado por la energía nuclear.
https://blogs.elpais.com/eco-lab/2011/02/el-co2-generado-por-la-energia-nuclear.html
2
«The international nuclear and radiological event scale». «Chernobyl, 1986 — Widespread health and environmental
effects. External release of a significant fraction of reactor core inventory».
https://www.iaea.org/sites/default/files/ines.pdf
3
https://ca.wikipedia.org/wiki/Accident_de_Txern%C3%B2bil
4
https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_nuclear_de_Fukushima_I#cite_note-Reconstruction_Agency-8
6
Organización Mundial de la Salud (5 de septiembre de 2005). «Chernóbil: la verdadera escala del accidente».
https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2005/pr38/es/index1.html
7
https://www.reconstruction.go.jp/english/topics/GEJE/index.html
9
ANSEDE, Manuel. Público, 22/04/2011, La OMS reconoce que aún se ignoran los efectos de Chernóbil,
https://web.archive.org/web/20110424110501/http://www.publico.es/ciencias/372505/la-oms-reconoce-que-aun-se
ignoran-los-efectos-de-chernobil
13
https://elpais.com/internacional/2003/08/04/actualidad/1059948005_850215.html
14
https://es.euronews.com/2019/07/23/francia-para-dos-reactores-nucleares-por-la-ola-de-calor
15
Ahmad, A. Increase in frequency of nuclear power outages due to changing climate. Nature Energy 6, 755–762 (2021).
https://doi.org/10.1038/s41560-021-00849-y
16
Benjamin K. Sovacool, Patrick Schmid, Andy Stirling, Goetz Walter & Gordon MacKerron, 2020, Differences in carbon
emissions reduction between countries pursuing renewable electricity versus nuclear power, Nature Energy volume 5, p.
928–935(2020) (Contact: Science Policy Research Unit (SPRU), School of Business, Management, and Economics,
University of Sussex, Sussex, UK) https://www.nature.com/articles/s41560-020-00696-3%20)*
18
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