COMPRADOS
Del 07 al 13 de Julio de 2024
IDEA CENTRAL
Nuestro cuerpo y espíritu fueron comprados a precio de sangre.
INTRODUCCIÓN
Valoramos lo que nos ha costado esfuerzo, pero en el caso del sacrificio de Jesús, debemos demostrarle
que le agradecemos Su infinito amor al morir por nosotros en la cruz. Todo regalo es valioso porque es
una muestra de cariño y debe agradecerse. Dios nos ha regalado vida y salvación, ¡no hay obsequio más
valioso!, y debemos agradecerlo infinitamente.
ALTO PRECIO
“El que se une con el Señor, se vuelve un solo espíritu con él. Así que, huyan de los pecados
sexuales. Todo pecado que un hombre comete queda fuera de su cuerpo, pero el que
comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no saben que su cuerpo
es templo del Espíritu Santo? Ustedes han recibido al Espíritu de Dios y habita en ustedes.
Entonces, ustedes no son dueños de su cuerpo, porque Dios los ha comprado por un precio.
Así que, con su cuerpo, honren a Dios”. 1 Corintios 6:17-20 (PDT)
A través de la Palabra, descubrimos que Dios compra, aunque lo hace sin dinero. Somos del Señor porque
Él nos compró por precio al salvarnos, pagando un valor muy alto, por eso debemos dedicarnos a
honrarle y agradarle. Además, no debemos hacernos esclavos de nadie porque pagó muy cara nuestra
libertad. Él nos rescató con la preciosa sangre de Jesucristo, no con algo corruptible como el oro o la
plata. Debemos comprender que Dios compró nuestra vida sin dinero porque la pagó con Su preciosa
sangre. Si entregó a Su Hijo amado, es capaz de darnos todo lo que necesitamos para vivir.
EL PERDÓN
“La ley dice que casi todo debe limpiarse con sangre, porque si no se derrama sangre los
pecados no quedan perdonados”. Hebreos 9:22 (PDT)
La gracia de Dios funciona a partir del recordatorio de que tenemos un Padre y que en Su compañía
nunca nos faltará perdón y misericordia. Él nos ama como hijos Suyos. Si el Señor nos perdonó, nos
podemos perdonar a nosotros mismos y a los demás. Jesús pagó el precio y llevó nuestra culpa, por eso
la culpa solo tiene un propósito: llevarnos al arrepentimiento. El derramamiento de sangre fue parte del
proceso para lograr el perdón de los pecados, así también, recordar nuestra identidad como hijos de Dios
es parte del proceso para ser restaurados.
SACRIFICIO PERFECTO
“También Cristo se sacrificó una sola vez para perdonar los pecados de muchos. Él vendrá
por segunda vez, pero ya no por los pecados de la gente, sino para salvar a los que esperan
su venida”. Hebreos 9:28 (PDT)
Antes del sacrificio de Cristo, los sacerdotes del pueblo de Dios debían sacrificar un cordero derramando
su sangre hasta que moría, obteniendo así el perdón de los pecados. Ese sacrificio no era perfecto, debía
repetirse año tras año. Pero Cristo, el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, con un solo
sacrificio nos redimió de una vez y para siempre. El sacrificio de Cristo fue perfecto, tanto que nos dio
salvación y vida eterna. Como hijos de Dios, debemos amar su segunda venida, sirviéndole como si
viniera en cien años, pero viviendo como si fuese esta noche.
CONCLUSIÓN
Cuando recordemos el sacrificio de Jesús procuremos ponernos a cuentas con Él, ya que no hacerlo es
menospreciar lo que hizo por nosotros. Es importante recordar que gracias a lo que hizo tenemos
derecho a una nueva y mejor vida.
LLAMADO Y MINISTRACIÓN
Perseveremos en la Palabra de Dios y seamos agradecidos con Cristo, entregándole nuestro corazón.
INTERCESIÓN
“Dios nos rescató del poder de la oscuridad y nos hizo entrar al reino de su Hijo amado, quien pagó el
precio de nuestra libertad y así tenemos el perdón de nuestros pecados”. Colosenses 1:13-14 (PDT)
Oremos para que toda persona pueda conocer a Jesús como su Señor y Salvador, y que puedan creer que
solo a través de Su gracia, podrán tener acceso a una eternidad con Él.
OFRENDAS
“Y sigan el camino del amor así como Cristo nos amó y ofrendó su vida por nosotros como un sacrificio
voluntario cuyo agradable olor sube a Dios”. Efesios 5:2 (PDT)
Jesús se entregó a sí mismo como una ofrenda por amor a nosotros. Ahora es nuestro turno de entregarle
algo de lo nuestro por amor a Él.
CONSOLIDACIÓN
Llevemos a nuestros nuevos invitados al Servicio dominical donde Dios tiene Palabras y milagros para sus
vidas.