LA GRAN VIDA
Del 28 de Julio al 03 de Agosto de 2024
IDEA CENTRAL
Perdonar y amar, nos cambia la vida y nos trae la felicidad.
INTRODUCCIÓN
El espíritu de opresión está operando de manera muy activa en estos tiempos. Este espíritu busca sofocar
y someter a una persona a un estado de humillación y falta de autoestima, que lo conduce a decisiones
muchas veces trágicas. Jesús reprendió directamente este espíritu y nos ha dado las armas para vencerlo.
No dejemos que el enemigo nos saque ventaja; debemos perdonar y amar a los demás, y de esta forma
vamos a deshacer sus obras y las de este espíritu en nuestra vida.
EL PODER DE PERDONAR
“Yo perdono al que ustedes perdonen, y mi perdón, si es que había algo que perdonar, lo he
dado por ustedes y en presencia de Cristo. Todo esto lo he hecho para que Satanás no se
aproveche de nosotros, ya que todos conocemos muy bien sus planes”. 2 Corintios 2:10-11
(PDT)
Todo el que quiera ser perdonado, debe aprender a perdonar o de lo contrario sufrirá tormento,
enfermedades y amargura, y nadie debe vivir con esa opresión. Así como Dios nos da misericordia,
debemos extender misericordia a otros. La única manera de vivir libres es perdonando; es la única
manera de tener un corazón saludable, y un corazón saludable no va a envidiar ni guardar rencor. La
envidia y el rencor son señales de que hay algo malo en nuestro corazón y que debemos ponernos a
cuentas con Dios.
SANIDAD EN EL CUERPO Y EN EL CORAZÓN
“Ustedes están al tanto de lo que pasó en Judea con Jesús de Nazaret. Todo comenzó en
Galilea después del bautismo que anunciaba Juan. Ustedes saben que, a Jesús, Dios lo llenó
del Espíritu Santo y de poder. Él fue por todas partes haciendo el bien y sanando a los que
vivían oprimidos por el diablo. Lo pudo hacer porque Dios estaba con él”. Hechos 10:37-38
(PDT)
La Palabra nos asegura que fuimos sanados por la herida de Jesús y que además el Padre lo ungió con el
Espíritu Santo y le dio poder para sanar a los oprimidos por el diablo. Muchas veces producto de esa
opresión vivimos enfermos. No podemos esperar que Jesús sane nuestro cuerpo si odiamos a los demás.
Si sanamos nuestro corazón, Jesús sanará nuestro cuerpo. Perdonar y amar a los demás, nos cambia la
vida y nos trae la felicidad.
LIBRES DE TODA OPRESIÓN
“El que sigue pecando es del diablo, pues el diablo siempre ha pecado, por eso el hijo de Dios
vino para destruir las obras que hace el diablo”. 1 Juan 3:8 (PDT)
Pidamos al Espíritu Santo que nos haga libres de toda opresión. Que nos ayude a perdonar y a ser
perdonados. No escondamos nuestras heridas con la venda del orgullo. La vacuna del perdón mata el
rencor. Nuestras heridas no son más importantes que el Señor y que las personas que Él ha puesto a
nuestro alrededor para amar. Toda obra de robo, destrucción o muerte que nos atente, es pulverizada en
el Nombre de Jesús.
CONCLUSIÓN
La unción del Espíritu Santo es para hacer el bien. Si queremos recibirla, y que el Señor nos sane,
debemos dejar de maldecir y amenazar. Un corazón nuevo posibilitará que tengamos un cuerpo nuevo.
Sólo dejando de maldecir seremos libres de maldición y podemos darnos la gran vida, es decir, la vida
abundante que Cristo nos ha prometido.
LLAMADO Y MINISTRACIÓN
Con nuestras propias fuerzas no podemos perdonar ni amar a plenitud; sólo teniendo a Cristo en nuestro
corazón seremos verdaderamente libres para hacerlo.
INTERCESIÓN
“No se mientan unos a otros porque ya se despojaron del antiguo ser humano que eran y del mal que
hacían. Ustedes se han revestido de una nueva forma de ser. Dios los está haciendo nuevos a imagen del
aquel que los creó hasta que lleguen al pleno conocimiento de él”. Colosenses 3:9-10 (PDT)
Oremos por las personas, para que el Señor cambie su manera de pensar y de actuar. Pidámosle ayuda
para aplicar Sus enseñanzas en cada área de nuestra vida y para que otras personas también las apliquen.
OFRENDAS
“Jesús levantó la mirada y vio a la gente rica poniendo sus ofrendas en la caja del dinero del templo.
También vio a una viuda que estaba dando dos pequeñas monedas de cobre como ofrenda. Entonces
Jesús dijo: En verdad les digo que esta pobre viuda dio más que todos los demás. Les digo esto porque los
demás dieron de lo que les sobraba, pero ella, a pesar de su pobreza, entregó todo lo que tenía para
vivir”. Lucas 21:1-4 (PDT)
Jesús nos enseña a ser agradecidos con Dios y ese agradecimiento siempre se materializará a través de
acciones concretas como ofrendar.
CONSOLIDACIÓN
Llevemos a nuestros discípulos y nuevos invitados al Servicio Dominical.