Bitácora del cortometraje "No pasó nada"
Temas abordados
Bitácora del cortometraje "No pasó nada"
Temas abordados
NO PASÓ NADA
BITÁCORA
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Palabras claves
Paro nacional, estallido social, Cali, cortometraje, ficción, híbrido, montaje.
Resumen
El siguiente documento constituye una bitácora que narra de manera integral el proceso
integral de concepción, desarrollo y ejecución del cortometraje titulado No pasó nada.
Además incluye un esbozo de la ruta de distribución a llevar a cabo con la obra. Este
trabajo de grado se sumerge en las etapas que dieron forma a la realización de esta
obra audiovisual, destacando tanto los aspectos creativos como técnicos que fueron
esenciales para su materialización.
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN 4
Contexto socio- político desde la mirada de una manifestante 4
Violencia en las calles: Aquel 28 de mayo 11
Estrés postraumático en el Paro Nacional 25
Motivación 26
Representando mi experiencia personal 26
2. ESCRITURA DE GUION 30
Proceso de escritura 30
Sinopsis 30
Guion literario (Versión de rodaje) 32
3. TRATAMIENTO PRE-PRODUCCIÓN 50
Fotografía 50
Luz 51
Arte 52
Sonido 54
4. POST-PRODUCCIÓN: ANÁLISIS DEL MONTAJE 55
Variantes en el montaje 56
5. CORTOMETRAJE 61
6. PELÍCULAS REFERENTES 63
7. ESTRATEGIA DE DISTRIBUCIÓN Y EXHIBICIÓN 67
Motivación 67
Objetivos 67
Tipos de audiencias 67
Ruta de distribución y exhibición 70
8. REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS. 74
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1. INTRODUCCIÓN
El 28 de abril de 2021, día en que inició el estallido social, comencé a integrarme en las
manifestaciones que se organizaron en las calles. Poco a poco me uní a un grupo de
manifestantes que nos reuníamos en una estación de MIO -siglas para Masivo integral de
occidente-. Durante este tiempo, presencié múltiples eventos de violencia de la policía y
civiles armados hacia nosotros los manifestantes. Cuando la estación de MIO fue
adjudicada y dejamos de reunirnos allí, mi vida comenzó a retomar el rumbo de antes.
Durante ese tiempo de transición temía al caminar y habitar las calles de la ciudad de
Cali y las noticias sobre amenazas, desapariciones y asesinatos hacia los manifestantes
aumentaban ese miedo. Durante ese tiempo que llamó post-paro, comencé a desarrollar
este proyecto.
y la ciudad de Cali fue una de las ciudades donde se dio mayor resistencia e integración
de parte de la población civil.
28/04/2021
Cuando llegué a la calle 16 con 100 múltiples personas encapuchadas estaban
destruyendo varios míos que se encontraban en el sector. Sin embargo el ambiente
estaba tranquilo y las personas caminaban el lugar con tranquilidad y familiaridad,
saludándose y charlando. Los bloqueos tenían mensajes que plasmaban las razones de
las protestas. De repente llegaron más de 20 motorizadas del esmad y múltiples gases
lacrimógenos muy cerca a donde estabamos, dispersando a las personas y haciendo
que la multitud, en masa, se retirara por la 16 sentido norte, hacia donde se encontraba
la entrada de la Universidad del Valle. Corrimos en multitud y comenzamos a echarnos
vinagre y agua con bicarbonato que nos repartimos unos a otros, bajamos hasta donde
pudimos respirar nuevamente, sin embargo aquellos gases no eran suficientes y el
esmad continuaba lanzando. Abrieron la universidad, entré y la atravesé, al llegar al otro
lado, a la calle 13, me encontré con amigos, la protesta ahí estaba tranquila, como si
nada pasará al otro lado. Nos sentamos a hablar con tranquilidad, sentíamos que no
estábamos presenciando nada del otro mundo; otro paro más entre los que ya
habíamos vivido. Nos refrescamos en la sombra mientras comentamos que habían
decretado toque de queda desde temprano para evitar los desmanes. Fue así que
decidimos regresar a nuestras casa, sin siquiera pensar que al día siguiente las calles
seguirían bloqueadas. Cuando llegué a mi casa empecé a ver videos por las redes que
mostraban el caos que se vivía en otros lados de las ciudades; en el centro la protesta
estaba muy violenta, los saqueos y los incendios en los bancos se veían en videos de
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29 de mayo- 7 de mayo
Recuerdo que aquellos días era recomendable marcharse a casa antes del anochecer,
pues en ese momento comenzaba la violencia más brutal, las muertes y los disparos,
debido a que el armamento del esmad no era suficiente y se utilizaban balas en contra
los manifestantes que se quedaban en las calles cuando el sol se ocultaba. La primera
vez que vi el atardecer ocultarse me dio alegría, pues me sentía libre, tras el encierro de
la pandemia, me encontraba un estado de euforia, no pensaba en más allá de aquel
momento. No obstante me generó cierto temor cuando pasó un camión lleno de militares
por el punto; no sucedió nada, pero decidimos marcharnos. Cuando llegaba a casa
observaba las redes sociales y era inevitable sentir tristeza por la cantidad de denuncias
que se hacían en las noches, a través de videos o relatos escritos, sobre las agresiones
policiales. Era imposible no sentirse triste y agobiado, sin embargo el remedio que
encontraba era salir a la calle y hacer parte de los espacios de protesta. Día a día iba a
Univalle.
8 de mayo, 2021
Participábamos de un taller de origami, moldeamos una garza blanca, la chica que
dirigía el taller nos dijo “como símbolo de paz regalasela a alguien que no conozca que
esté aquí presente”, todos sonreímos. Conversábamos bajo la sombra de un samán de
la calle 100 con 13, justo al lado de la estación de MIO. Yo tenía la garza en la mano y
miraba a mi alrededor buscando a quien regalarsela. Se empezaron a escuchar gritos
de alegato seguidos de una voz que exclamaba “al piso, al piso, están disparando”,
seguidos de golpes secos: sonidos de balas. Me pasmé por un segundo. Una camioneta
blanca venía en nuestra dirección. Recordé todas las muertes causadas por las balas
disparadas desde camionetas en días recientes. Acto seguido al ver el grosor de la
gente correr en la dirección contraria a la que venía la camioneta, cogí mi bicicleta y salí
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9 de mayo, 2021
Seguía asustada por lo que había pasado el día antes, confundida porque a pesar de
haber escuchado los disparos, había quienes decían que no habían disparado. Me
levanté temprano, ansiosa por regresar a la calle. Ese día fui sola, quería salir de la duda
sobre si habían disparado o no. Cuando llegué todo parecía como si nada, la gente
tranquila. Me acerqué a la reja de la universidad donde siempre permanecían personas
de la CRIC. Comencé a hablar con uno de ellos y a preguntarle si habían disparado, él
me dijo que no y después de ello comenzó a contarme el por qué era tan importante que
el paro continuara. Me empezó a hablar de la privatización del agua y a comentarme
que finalmente aquello no solo afectaría el campo, sino también a nosotros en las
ciudades, muy sabias me parecieron sus palabras. Decidí quedarme. Entre las personas
me encontré a una vieja conocida, la saludé y comenzamos a charlar, ella me invitó a
ayudar a clavar unos clavos en un pedazo de madera, estaban haciendo eso para
ponerlo en los bloqueos, para que las camionetas que se cruzaran los bloqueos se
pincharan.
11 de mayo- 20 de mayo, 2021
No recuerdo el orden de los acontecimientos uno a uno, pero recuerdo que a partir de
los días siguientes comencé a conocer y a compartir más con las personas que asistían
al punto el día a día. En la estación de mio se comenzó una iniciativa de reapropiarse de
esta. Primero varias personas empezaron a colgar plantas, en macetas de botellas de
plástico reciclado, en las columnas de la estación. Comencé a acercarme a ellos y a
ayudar; a esto se le unió la pintatón con mensajes alusivos a la defensa de la soberanía
alimentaria, de la tierra y de los derechos humanos, en las paredes grises de la estación.
Cada vez el lugar parecía más un hogar, un lugar al cual agradaba llegar. Por esos días
se conformaron comités y decidí unirme al comité de comunicación, ahí empezamos a
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hacer estrategias para que el punto fuera visible, en caso tal de necesitar hacer
denuncias públicas o pedir donaciones de insumos. En las noches, al llegar a casa, nos
reuniamos virtualmente para repartir tareas relacionadas con la página que habíamos
creado y con los flyers o videos a realizar. Se empezaron a hacer actividades y agendas
diarias para convocar a cada vez más personas al lugar; tardes deportivas, ollas de
frijoladas, grupos de tejido, sesión de yoga, charlas ambientales y mucho más. Debido al
peligro del barrio cercano al punto, alrededor de las 6, al anochecer, nos íbamos a
meléndez, donde seguíamos conversando y nos poníamos a beber y a bailar. Recuerdo
un día que en nuestro camino hacia meléndez paramos en la playita para comprar unas
cervezas; estábamos contando el dinero cuando una señora que estaba en la tienda
llamó a un compañero que estaba con nosotros, cuando él regresó al círculo en el que
estábamos nos dijo que la señora nos mandaba $20,000, todos la miramos y ella gritó
“¡Viva el paro nacional!”. Todo parecía un sueño, a veces tenso, lleno de nervios y otras
veces alegre y lleno de tranquilidad.
Un día estábamos regresando de Meléndez en nuestras bicicletas, éramos un grupo de
5 personas. En nuestro regreso teníamos que pasar por la 100 con 13, es decir por
Univalle -o como ahora lo llamábamos UniResistencia-, a esa hora ya no estaban
bloqueadas las calles, sin embargo en las aceras se dejaban los instrumentos para los
bloqueos. Una vez llegamos ahí nos encontramos con aproximadamente 5 camionetas,
que cargaban en sus volquetas los instrumentos de bloqueo. Nos miramos unos a otros
y frenamos con miedo a seguir. Sin embargo una amiga se acercó a ellos y comenzó a
cuestionar el por qué hacían eso. Nos unimos a ella, para no dejarla sola, aunque para
mis adentros sabía que con ellos no había forma de razonar. Las personas dueñas de las
camionetas eran hombres con camisas tipo polo blancas. No dejaban hablar a mi amiga
y constantemente nos decían que esa no era la forma de realizar el paro, otros nos
gritaban guerrilleros y marihuaneros, uno incluso dijo “yo también estuve en la guerrilla y
cultivé coca y fumé marihuana”. Empezaron a grabar nuestros rostros, nosotros los
empezamos a grabar también y sus palabras fueron más agresivas. En ese momento
llegó una camioneta de la policía, entonces tuvimos que marcharnos. Íbamos por la
pasoancho sentido norte cuando a una amiga se le pinchó la bicicleta, paramos un
momento a revisar pero decidimos seguir aunque estuviera pinchada y parar en un lugar
más seguro.
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Tras esto no escribí mucho más hasta meses después. Recuerdo que por aquel entonces
estaba leyendo el libro de la periodista Laura Restrepo titulado Historia de un
entusiasmo, el cual narra las negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno
de Belisario Betancur, desde la perspectiva de la autora -miembro de la comisión
negociadora-. Muchos de los fragmentos de este libro eran para mí un símil de lo que
ocurría en ese momento en Colombia. El siguiente apartado del libro de Laura Restrepo
es un reflejo de lo que en algún momento llegó a significar la estación de Uniresistencia.
Utopía: del griego ou -no- , Toπo -lugar-; no existe tal lugar. El congreso entre los
robles ha durado un abrir y cerrar de ojos y no existe en Colombia otro espacio
abierto bajo las estrellas donde los hombres y las mujeres puedan reunirse a
soñar con un futuro sin violencia y sin miseria, donde la convivencia entre los
humanos no esté teñida por el desprecio la desigualdad y la intolerancia. Un lugar
donde no duerman unos en la cama y otros en el suelo, sino todos en el suelo;
donde no haya unos que comen y otros que pasan hambre, sino una ollada de
arracacha para repartir entre todos; donde las mujeres se bañen sin temor en las
quebradas, donde quepan todos los niños y los viejos puedan leer El Quijote en
Corrillo; los árboles crezcan hasta cumplir mil años, los astros alumbren en la
placidez de su silencio y los jóvenes puedan tener confianza en que la vida
venidera será menos inhóspita que la que debieron llevar sus padres y sus
abuelos.
Hombres y mujeres jugando pon un rato a que están sus manos hacer la vida
más llevadera: no fue más lo que sucedió en aquel pico de la Cordillera y, sin
embargo, quienes allá estuvimos no habíamos visto antes nada tan importante y
probablemente no lo volveríamos a ver.
Es posible que los grandes momentos históricos no estén hechos de muchas
palabras ni siquiera de acciones trascendentales sino de iluminados encuentros
encuentros de una gente con otra y unas ideas con las opuestas, encuentros de
enemigos irreconciliables que se reconcilian, de amigos que se abrazan, de
desconocidos que se hacen amigos de los hombres, con su futuro de un pueblo
con su esperanza de un país que en ese peculiarísimo cruce de circunstancias y
caminos de repente se reconoce a sí mismo como tal y se anima a pensar que tal
vez después de todo su vida de nación no tiene por qué ser tan dura.” Restrepo,
1999 (p.353).
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La vida que llevaba antes del paro cambió completamente, mis actividades diarias
giraban en torno a las actividades que realizábamos en las calles. Desconocidos nos
juntamos y soñamos que en realidad ocurriría un cambio, parecíamos una familia.
Muchas veces la policía y civiles nos amenazaron con armas para que abandonáramos el
espacio. Yo sentía mucho miedo, la violencia inundaba las calles, pero el grupo con el
que me encontraba me motivaba a seguir saliendo. Esto no duró por mucho tiempo, la
convivencia y tensiones internas comenzaron a crecer y se incrementaron aún más ante
los ataques externos, que eran constantes en aquel entonces. Un día llegó la policía
junto con la alcaldía y nos sacaron de la estación. Comenzaron a dañar la huerta día a
día. La alcaldía nos prometió un nuevo espacio para seguir desarrollando nuestras
actividades, pero nunca nos entregaron un nuevo espacio. De forma similar ocurrió con
otros puntos de resistencia. Nosotros estuvimos dispuestos al diálogo y por ello nuestro
desalojo no fue forzado con violencia física. En otros espacios los desalojos fueron
forzados y violentos. Nos dispersamos.
Una vez el paro nacional finalizó, la ciudad de Cali regresó a la “normalidad” de antes.
Las calles retomaron el flujo vehicular, los manifestantes retornamos a seguir la vida que
llevábamos antes del Paro Nacional. La ciudad no era la misma, en sus calles se
evidenciaban las huellas del Paro Nacional: la destrucción y la resignificación que se le
había dado a los espacios públicos, las pintas de los nombres y rostros de los
asesinados y desaparecidos por el Estado, las consignas de protesta del Paro Nacional
en contra del abuso policial y a favor de la defensa de los derechos humanos, las pintas
del país utópico que anhelábamos, las huertas comunitarias. Algunas de estas huellas
permanecieron, otras fueron eliminadas, reforzando el síndrome colectivo del olvido.
¿Qué pasó con los asesinados? ¿los desaparecidos? ¿Los presos políticos? ¿Qué pasó
con los manifestantes que retornamos a la cotidianidad? El pasado seguía presente en
nuestras vidas: El Paro Nacional afectó psicológicamente a gran parte de los
manifestantes que habitamos las calles durante esta época. La persecución política que
se le dio a muchos manifestantes después del estallido Social generaba temor en la
población manifestante.
¿Cómo regresar a una normalidad de forma tan abrupta? ¿cómo dejar esas marcas a un
lado para continuar con la vida? Llevo un año haciéndome estas preguntas y
adaptándome a la cotidianidad que llevaba desde antes del paro. Lo acontecido en el
paro marcó mi vida, cambió mi mirada, fue un quiebre en la monotonía que me permitió
conocer, ver y vivir otras realidades. Habitar las calles durante el paro se convirtió en mi
día a día y durante casi tres meses no existía un futuro, sólo un presente. Una vez todo
acabó fue como quedar en el limbo, aferrada a un pasado cercano que poco a poco se
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Aquel 28 de mayo
Prólogo
Estas líneas han sido escritas seis meses después del veintiocho de mayo de
2021. Llevamos mucho tiempo tratando de construir este texto: resulta abrumador volver
a emociones tan intensas como contradictorias; recordar lo vivido aquel día en
Uniresistencia —y, en general, en los diferentes puntos de concentración— es
enfrentarse a un nudo en la garganta. Ese día dejó una marca indeleble en nuestra
(breve) existencia en este pedazo de tierra llamado Santiago de Cali, una marca que aún
resulta difícil de ver y descifrar.
- Sol y Mercury.
Nadie llegó a imaginar que un mes después del 28 de abril las personas siguieran
protestando en las calles con una persistencia y una determinación que no se veía hacía
mucho tiempo en Colombia. Inicialmente la convocatoria se hizo para protestar en contra
de la nueva reforma tributaria propuesta por el gobierno, pero una vez logrado este
objetivo la gente siguió manifestando su descontento. El disgusto generalizado en la
población colombiana iba más allá de una reforma y su origen estaba en la corrupción e
injusticia estructural del gobierno que año tras año empeoraba, olvidándose de las
poblaciones marginalizadas y empobrecidas históricamente, de las víctimas de los
diferentes conflictos internos, de los muertos y desaparecidos en manos de la fuerza
pública, la guerrilla, los paramilitares y demás grupos armados. Otro motivo para
continuar en las calles era honrar la memoria de aquellos manifestantes asesinados y
desaparecidos durante las diferentes jornadas de protestas. Pero también el furor de las
marchas y la audacia de quienes se enfrentaban a la fuerza pública, la circulación de
insumos para las primeras líneas y las ollas comunitarias, las clases en los barrios y las
jornadas de pinta de murales en diferentes partes de la ciudad, sumados a la gran
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capacidad de convocatoria que aún se conservaba, nos hacían sentir que estábamos
cerca de lograr un cambio en este país.
Sobre la calle 13 con carrera 100, al lado de la Universidad del Valle, se conformó
el punto de bloqueo conocido como Uniresistencia. Los bloqueos en esta zona se
iniciaron y se mantuvieron en el tiempo debido a la proximidad con la única universidad
pública de la ciudad —un espacio históricamente utilizado para pensar y defender las
luchas sociales (además de ser el lugar escogido por La Minga Indígena para
resguardarse durante su estancia en la ciudad)—; el bloqueo de la carrera 100 con calle
13: dos vías principales en el sur de Cali que, en su punto de convergencia, son cruciales
en el tránsito de este sector de la ciudad. Y, también, por su ubicación estratégica en una
zona comercial y de alta estratificación residencial. La combinación de estos tres
aspectos garantizó la amplia visibilidad de la inconformidad manifestada por el grueso
del pueblo colombiano y un verdadero impacto en la cotidianidad de las personas
—sobre todo de aquellas que gozan de ciertos privilegios y comodidades—: dos
objetivos esenciales del Paro Nacional.
Para ese momento, en Uniresistencia existía cierta organicidad entre las personas
que asistíamos con regularidad: creamos comités (comunicaciones, olla comunitaria, arte
y cultura, pedagogía), designamos voceras ante la recién conformada Unión de
Resistencia de Cali (URC), construimos una huerta comunitaria y adecuamos los espacios
con regularidad (limpiándolos y pintándolos; cuidándolos). Para ese entonces se había
conformado una comunidad cuya piedra angular era el aprendizaje constante y el
reconocimiento del espacio como un proceso de construcción permanente. Para muchas
personas se convirtió en un lugar bastante entrañable al que llegábamos todos los días
con la firme convicción de que podíamos cambiar algo (sin saber con certeza qué —y
tampoco necesitándola—), pero también nos interesamos por las vidas de las personas
que estaban ahí: sus alegrías y sus tristezas; sus preocupaciones, sus deseos y sus
convicciones: habíamos construido una familia sin saberlo.
nosotras podría correr un destino similar. A pesar de intentar convencernos de que las
cosas no se saldrían de control y, también, de mantener una mirada optimista sobre la
situación, en varias ocasiones terminamos comentando entre nosotras lo que podría
llegar a suceder: “desde Bogotá ya se están movilizando un poco de tombos para
caernos con toda”, decía alguien; “los de Ciudad Jardín van a volver a dar bala, se están
organizando y todo para eso”, decía otra; “va a haber muchísimos infiltrados”, era seguro;
“todo se va a volver un mierdero” pensábamos todas. Django tenía un mal
presentimiento: le contó a Arenita que había tenido una pesadilla en la cual el ESMAD
llegaba al punto por el lado de la 16. Lo soñó tres días antes del 28.
La cita en Uniresistencia era a las siete de la mañana. La gente comenzó a llegar para
reunirse y organizar el evento: se empezó a instalar una tarima junto a la antigua
estación del MIO de Univalle para llevar a cabo el cacerolazo sinfónico y la presentación
de otras artistas; dentro de la estación se comenzaron a pintar carteles y afuera se
empezó a organizar la pintada del pendón de bienvenida. Mientras en la 13 con 100 cada
persona aportaba su granito de arena, León iba pedaleando en su bicicleta desde
Jamundí. Cuando cruzó el puente donde la Minga había hecho un retén semanas antes,
pudo ver los vestigios de la resistencia, y cuando sus ojos se cruzaron con un “28A” en
letras grandes pintado sobre una placa de metal, cayó en cuenta de lo sorprendente que
era que el paro llevara un mes de existencia y resistencia. Siguió con una gran euforia su
camino hacia Uniresistencia donde estaban tratando de tumbar un poste de luz ubicado
al frente de la antigua estación. Días antes descubrimos en redes sociales un video de la
Policía Nacional en el cual los rostros de muchas personas del punto quedaban
expuestos, y luego de hacer una exploración por el espacio encontramos una cámara
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ubicada en lo alto de ese poste. Desde entonces, Django había estado discutiendo con
otras personas cómo bajarlo —el día anterior lo habían intentado sin éxito—. Por
seguridad se tomó la decisión de tumbarlo, sin embargo, se actuó en la inmediatez del
momento y sin premeditar cuál era la mejor forma de hacerlo, lo cual ocasionó un corte
de energía en los barrios aledaños y el disgusto del vecindario —quienes se asomaron
por las ventanas de sus apartamentos y miraron hacia abajo con fastidio—. Algunas
personas comenzaron a decir “nos van a caer los tombos” o “ahora sí tápense las caras
que nos van a empezar a grabar” a quienes no estábamos encapuchadas.
Afortunadamente alguien llamó a EMCALI y, gracias a la llegada oportuna de sus
trabajadores, el problema se solucionó. El tiempo siguió su curso, la sospecha de la
llegada de la policía disminuyó y la tensa calma permaneció.
A eso de las nueve de la mañana poco a poco comenzó a llegar gente. El lugar lo
cernía un silencio expectante —probablemente por la marcha que arribaría—. Unas con
otras charlábamos sobre el desarrollo de la jornada; quienes eran de primera línea
estaban más encapuchadas de lo normal, al igual que muchas otras personas que
habitualmente andaban con sus rostros descubiertos —debido al vídeo encontrado—. A
pesar de las prevenciones socializadas días antes, nadie llevaba en su brazo una cinta
que la diferenciara del resto y pronto empezaron a llegar personas que no hacían
presencia a diario en el punto.
Alrededor del lugar se comenzaron a colgar palomas blancas y los rostros de las
personas asesinadas y desaparecidas en las diferentes movilizaciones sociales del país
a lo largo de los años. Cada quien andaba en lo suyo y, sin embargo, todas andábamos
en lo mismo: la brigada médica preparaba los insumos para atender cualquier
emergencia; Luna, pegada al teléfono, intentaba convencer a su mamá de que su
presencia ahí era indispensable y que nada malo le sucedería; Arenita junto con los
Correcaminos transportaban insumos para la Primera Línea y hacia otras partes de la
ciudad; Django, desde el techo, colgaba el pendón de bienvenida e intentaba organizar
la logística para que, al llegar la marcha, nadie se subiera allí; doña Ruby junto con su
equipo comenzaban a preparar la olla para el almuerzo. La mañana transcurrió con un
ritmo agitado y con la constante expectativa de que pronto llegaría la resistencia de
Siloé.
irreconocibles—; Timmy y Saeta nos pedían fotos cada que nos cruzábamos y posaban
de diferentes maneras con sus escudos ante el lente y muchas de la Primera Línea
fueron retratadas aquella mañana. Fuimos observando y recorriendo el espacio que
pronto se llenaría de un centenar de personas. A pesar de la zozobra —que, de alguna
manera, todas sentíamos—, la alegría en la mañana del 28 de mayo era mucha, una
alegría amarilla y contagiosa.
Cerca del mediodía llegó la marcha del corregimiento La Buitrera: entre niños y
niñas, jóvenes, madres y padres se podía ver toda una comunidad dispuesta a luchar por
sus derechos; cantaron arengas y colgaron sus pendones en lo alto con orgullo, para
después sentarse bajo las sombras de los árboles a comer Bon Ice y a refugiarse del
intenso calor. Desde la tarima ya se escuchaba música y gente animando al público. De
repente desde la Pasoancho comenzaron a llegar muchísimas motos. Nos acercamos a
ver si era la marcha, pero era una caravana que se dirigía hacia el punto de Meléndez
—ubicado a cinco cuadras de Uniresistencia—.
El tiempo pasaba. El espacio era cada vez más irreconocible por la cantidad de
personas que había. Cerca de la una de la tarde se comenzó a divisar una multitud
proveniente de Meléndez en dirección al punto: había llegado la marcha de Siloé. La
Primera Línea iba al frente con sus trapos y, a pesar de estar totalmente encapuchadas,
nos pedían que no registráramos su arribo. Junto con ellas marchaban diferentes
corresponsales de prensa. Uniresistencia ya se encontraba repleta de personas y, aun
así, seguían llegando más: la multitud parecía no tener fin. A lo largo de la marcha se
encontraban representantes de los diferentes puntos de concentración y cuando la
marcha acabó de llegar era tal la cantidad de gente que desde el techo de la antigua
estación Univalle del MIO, observando hacia el norte, la amplia intersección de la calle 13
con 100 parecía insuficiente para contener la aglomeración que había.
El grupo de brigada comenzó a acercarse a la 16. Cerca del edificio del ICETEX las
personas corrían hacia Uniresistencia gritando “están dando bala”. Margarita escuchó un
grito de auxilio y corrió en su dirección mientras observaba cómo la gente se ocultaba
de los disparos detrás de los árboles. La persona que gritaba tenía tres heridas de bala
en la región lumbar, Margarita le hizo compresiones rápidamente y, cuando alzó la
mirada, uniformados de la Policía estaban encima de ellas junto con civiles armados. En
ese momento Margarita sintió que todo se había ido a la mierda.
El testimonio de Margarita
En ese momento me hice como en una bajada y me quedé quieta, esperando a que, si
no estaba haciendo nada, no pasara nada. Me cogieron. Yo tenía guantes y estaba llena
de sangre. Un policía me levantó como si fuera un trapo, como un juguete. Un civil le dijo
“no, soltala: mejor nosotros la cojemos para que ustedes no tengan ninguna
repercusión”. De un hombro me tenía un policía y del otro un civil que tenía tapada la
cara. Para ellos atrapar personas era como un triunfo. Me llevaron cargada hasta la
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Mientras íbamos pasando por la calle, veía cómo las personas me miraban y no
hacían nada, y eso me frustró muchísimo porque me gritaban, me maltrataban y nadie
hacía nada; nadie se atrevía a decir “no más”, “ya, déjenla” o “¿qué están haciendo?”,
mientras me apuntaban con un arma que en cualquier momento se podía accionar;
mientras, en realidad, pudieron haberme desaparecido: nadie, absolutamente nadie, hizo
nada.
Margarita logró escapar con sus compañeras hacia Uniresistencia. A la altura del
ICETEX comenzaron a disparar de nuevo y el sonido de las balas no se detenía;
permaneció constante durante varios minutos. Civiles en compañía de policías se iban
acercando hacia donde ellas estaban, uno de ellos vio a Mar y comenzó a preguntarle
qué hacía ahí, que ya debería estar desaparecida con la otra gente. Le arrebataron el
celular y lo botaron. La volvieron a atrapar y, en ese instante, un reportero empezó a
grabar cómo se la llevaban con el favor de los policías. Después de rogar por su vida, la
soltaron nuevamente y continuaron su escape hacia el punto. En un momento tuvieron
que acostarse en el suelo e ir arrastrándose lentamente, cubriéndose con bicicletas para
evitar las balas que rozaban el pasto. Un grupo de la Minga, con tambores y flautas, iba
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personas le respondieron que, si nos quedábamos, nos iban a dar bala; otras solo la
ignoraron. En medio del caos y la poca claridad, cada quien hacía lo que mejor le
parecía.
El tiempo avanzaba y las balas estaban cada vez más cerca. Muchas no querían
dejar sola a la Primera Línea e insistían en permanecer hasta el último minuto, pero se
empezó a regar el rumor de que estábamos rodeadas por las tres entradas al punto por
el GOES (Grupo de operaciones especiales), el GAULA (Grupo de acción unificada por la
libertad) y por el Ejército dispuestos a dispararnos: la única salida era ir a Meléndez. Le
insistimos a Luna que viniera con nosotras y ella, entre lágrimas, manifestaba su
preocupación por quienes estaban al frente. Silver decidió ir con su cámara a registrar lo
que estaba sucediendo y, a pesar de que varías le insistimos en que fuera con nosotras,
siguió su camino dándonos la espalda y diciéndonos únicamente cuatro palabras: “tengo
que estar ahí”. Si bien éramos conscientes de que cada quien es libre de tomar las
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Cerca de las seis y media de la tarde, en silencio optamos por ir hacia Meléndez.
Muchas personas lloraban por miedo e impotencia; otras buscaban dañar los comercios
cercanos a la 13 con 100. Valiente, llena de rabia, les empezó a gritar que dejaran de
destruir los establecimientos: algunas voces se sumaron a su queja, otras simplemente
siguieron su camino. Django vio desmanes en el Centro Comercial Holguines y trató de
evitar el ataque a un cajero cercano al supermercado Carulla. En ese momento, el
esposo de una de las personas del punto estaba a punto de ser atacado porque trataba
de evitar la entrada de manifestantes a un concesionario cercano. Gracias a la oportuna
intervención de otras personas no ocurrieron las agresiones.
Nos ubicamos cerca de la antigua estación Meléndez del MIO y llamamos a las
personas del punto para saber si ya estaban en camino. Casi todas contestaron bien y
con calma; otras no contestaban, haciendo aflorar en nuestras cabezas el miedo y la
angustia. A lo lejos se escuchaban disparos y se hacía cada vez más evidente la cercanía
de la fuerza pública. Caballo, Lokiam y Ciro decidieron recoger insumos médicos en la
bodega y salieron de nuevo del bloqueo. En ese momento, la duda de que el sonido de
las balas ya no era de pistola ni subametralladora —y menos de fogueo— se volvió
evidente cuando el casquillo de un rifle les cayó al lado. Entonces decidieron irse
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mientras escuchaban las balas pasar entre las ramas y las hojas; estaban indefensos,
solo con cascos y escudos que no los hubieran protegido.
La huida
Llegando al final del parque, dos personas se adelantaron para revisar si habían
tombos por la zona, otras permanecieron atrás pendientes de lo mismo. Un trayecto que
normalmente puede tomar quince minutos se convirtió en una eternidad, pues en
cualquier momento podrían aparecer uniformados o civiles a amedrentarnos (y era
imposible no imaginar lo peor). Caminábamos como si fuéramos fugitivas que habían
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cometido el peor de los actos, con miedo de ser interceptadas incluso por los
helicópteros que nos pasaban por encima. Logramos llegar al barrio sin ser vistos y Sol
nos abrió las puertas de su apartamento.
Eran cerca de las ocho de la noche cuando nos habíamos vuelto a cambiar nuestras
ropas y algunas fueron a tomar un baño. Después de llamar a nuestros seres queridos
para hacerles saber que estábamos a salvo y que por seguridad pasaríamos la noche
afuera, varias estaban pendientes del celular para ver cómo seguía la situación en
Meléndez y otras nos vimos envueltas en conversaciones bastante triviales. Pero en
general sentíamos algo extraño: después de estar expuestas a sucesos tan intensos,
sentíamos lejana la mañana del 28 de mayo. Nos sentamos en la terraza en una especie
de circulo y comenzamos a hablar de lo que fue ese día tan extraño; comenzamos a
construir un relato de lo que pasó en toda la jornada desde diferentes puntos de vista y
nos llenábamos de emociones bastante contradictorias: la alegría por haber vivido el
punto más alto de una euforia multitudinaria -aún más fuerte que el 28 de abril-; el terror
de la muerte que rozó nuestros cuerpos y alcanzó a otros. Al final sentíamos un sabor
agridulce en nuestras bocas: afortunadamente ninguna persona del punto fue asesinada,
pero hubo una gran cantidad de muertos alarmante y personas como nosotras, que
estaban ejerciendo su derecho a la protesta, no volvieron a sus casas esa noche.
Seguimos hablando hasta altas horas de la madrugada hasta que el cansancio nos
obligó a cerrar los ojos.
Busqué información que diera cuenta de estas afectaciones en el marco del estallido
social, sin embargo no encontré información puntual relacionado con este
acontecimiento. Solo después encontré un apartado, que describe en el contexto
colombiano los síntomas de los trastornos causados por la violencia, y hace parte del
informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no
repetición (2022), que señala las alteraciones a la salud mental de las víctimas del
conflicto armado en Colombia:
Cuando los impactos recaen sobre las emociones, las conductas y los
pensamientos de las personas, no obstante, estos suelen pasar inadvertidos y
dejan de reconocerse incluso por personal médico y por funcionarios encargados
de atender a las víctimas. Para las mismas víctimas, a veces, resulta difícil hablar y
reconocer que estos impactos tienen su origen en las violencias padecidas. A
menudo, estas no encuentran las palabras para describir lo que sienten. Esa
dificultad para reconocer y nombrar el sufrimiento o incluso la enfermedad
mental, sumada a contextos re victimizantes, hizo que las víctimas sufrieron en
silencio y soledad, lo que llevó a perturbaciones del sueño, alteraciones en su
capacidad para vivir el día a día y emociones como tristeza, ansiedad, rabia y
depresión. (...) Muchas personas con las que habló la Comisión dijeron que sufren
de alguna afectación en su salud mental. Señalaron que, después de haber vivido
la violencia, tuvieron crisis nerviosas,insomnio y pesadillas. (...) Personas que
fueron testigos y sobrevivieron a masacres, que presenciaron el asesinato o la
violación de sus madres, sus hijos o sus hijas, que vivieron en condiciones de
26
Motivación
Desde el 2020 he buscado expresar, a través del audiovisual, todo aquello que me
incomoda de la indiferencia en la que habitamos y he querido contar las afectaciones
psicológicas por las que he pasado. Durante la pandemia exploré cómo narrar esto
desde el lenguaje audiovisual, a través del cortometraje Ahogo, realizado desde el
encierro y con las herramientas que encontraba únicamente en mi entorno. Un año más
tarde en el año 2021, después de haber vívido el Paro Nacional, en el que presencié
situaciones de violencia, conocí a personas que fueron violentadas y empecé a recorrer
las calles de mi ciudad con mayor temor que nunca, reconocí en mis propias
sensaciones y en las experiencias que mis compañeros me relataron, que no era la única
que tras el Paro Nacional sentía temor constante en una ciudad que había quedado
marcada por el estallido social.
Mi motivación principal para realizar esta película es plasmar las vivencias mías y de
otros manifestantes durante este acontecimiento sin precedente alguno. Mi deseo es
transmitir las sensaciones y los temores, la incertidumbre e inseguridad, que nos dejaron
los hechos de violencia vividos el Paro Nacional 2021 en Cali. Además, considero
esencial representar y darle protagonismo a la ciudad que quedó después del estallido
social: una ciudad cargada de marcas y huellas de la violencia y la lucha acontecida en
las calles durante ese periodo.
transformación de las dinámicas urbanas en ese momento. Mientras habitaba las calles
durante ese tiempo, me ví inmersa en esas transformaciones y con mi cámara y teléfono
celular hacía un registro de ello. Pasé de comer en mi casa, a solas o en familia, a comer
en la estación de Mio, con desconocidos que de a pocos fui conociendo. Mi día ya no se
limitaba a sentarme frente a una pantalla para asistir a mis clases y hacer trabajos
universitarios. Ahora, caminaba por los alrededores de la estación, pintando,
conversando, comiendo, plantando y registrando los cambios que ocurrían en ese
espacio. Mi vida experimentó un quiebre y las fotografías y videos se convirtieron en
fragmentos preservados de ese acontecimiento, teniendo en cuenta la definición que
plantea Slajov Zizek, en su libro el Acontecimiento: "En su esencia, un acontecimiento no
es algo que sucede en el mundo, sino un cambio en la forma en que percibimos y nos
relacionamos con el mundo" (Zizek, p. 23).
Con los cuerpos integrados a las cámaras hoy no es una diferencia particular la
posesión de un artefacto para filmar. Por esa misma razón, los cuerpos-cámara
comparecen en las situaciones no solo para convertirlas en imágenes, ellos están
allí porque son parte de la situación. Hoy grabar, enviar, ver y comentar las
imágenes son acciones que forman parte de la contienda. En esa naturaleza del
cuerpo-cámara se aprecia tanto una diferencia como una novedad con respecto a
28
Una vez concluido el Paro Nacional, como mencioné previamente, debí retomar el ritmo
anterior. Aquel quiebre en mi cotidianidad se había convertido en mi vida: mi relación
con el entorno había cambiado y ahora debía regresar a la Universidad y a mis
proyectos. Decidí redactar este guion con una certeza única: narrar desde mi propia
vivencia. Fui entretejiendo la historia de "No pasó nada" a partir de los fragmentos de
mis recuerdos. Opté por fusionar elementos documentales, como los registros
audiovisuales capturados durante las protestas, con elementos ficticios presentes en la
puesta en escena de Matilde. De esta manera, deseaba destacar la opresión política
sufrida por los manifestantes, pero a través de las características individuales de un
personaje que tiene elementos de la ficción y de mis vivencias. Consideré necesario
darle un sentido diferente a esos registros: un significado enmarcado en el contexto
particular del personaje de Matilde. Igualmente buscaba crear y visibilizar otras
perspectivas acerca del Paro Nacional y las huellas que dejó en la ciudad, y en el país en
general. En efecto, desde los entes gubernamentales y los medios masivos de
comunicación se legitimaba una versión unívoca y limitada de los hechos acontecidos
durante aquellos días; por medio del cortometraje, aspiraba a desafiar y cuestionar las
representaciones que nos habían intentado imponer a aquellos que estuvimos en las
calles. Esta resignificación del material y del lugar desde donde decidí narrar, ejemplifica
la idea de Rancière, planteada en su texto el teatro de las imágenes (2014), sobre la
política en el arte:
1
Entre estas películas se encuentran “Cali todos gritan” de 404 Productora, “Prohibido protestar” de
Cindy Ordoñez, Valentina Calvo, Camila Múnevar, José Antonio Ormeño y Lina Guerrero,“Vándalos,
29
epopeyas de la dignidad” de NomadesC, “El eclipse que duró muchos días” de Productora Otros mundos
y la “Serie memorias de dignidad” de La múcura.
30
2. ESCRITURA DE GUION
Proceso de escritura
Cuando comencé a escribir este guion los recuerdos del Paro Nacional eran muy frescos
y mi sensación de incertidumbre y temor estaba a flor de piel. Escribir la historia a veces
se sentía ajeno, me alejaba de mi propia realidad, pensar en mis recuerdos era como
recordar una historia que había leído alguna vez en un libro, como si hubiera bloqueado
aquellos sentimientos que me ocasionaban mis recuerdos del estallido social. Siento que
esto hizo tropezar el proceso de escritura y la preproducción del cortometraje, por eso
ahora, mirando atrás siento que no dejé respirar lo suficiente la historia que estaba
escribiendo, que a las palabras que leerán a continuación les faltó tiempo para madurar,
pero no todos los procesos pueden ser eternos, escribir fue el primer paso para lograr
esta película. Leyendo nuevamente el guion encuentro que hizo falta una exploración
profunda en la narración audiovisual, en la construcción de diálogos y acciones. Muchos
diálogos dicen lo que deberíamos ver.
Sinopsis
Matilde, una chica de 22 años, despierta asustada tras una sombría pesadilla que rebrota
en ella ciertos sucesos de peligro extremo que vivió durante el Paro Nacional del 2021
en Colombia. Al despertar no se reconoce en el espejo, su reflejo la hace sentir de
nuevo en un sueño incómodo. La llamada de un número desconocido la saca de ese
trance. Con temor y desconfianza contesta el teléfono, pero escucha la voz de su amigo
Miguel al otro lado de la línea. Él le cuenta que le atracaron el celular la noche anterior
en circunstancias extrañas. Matilde se asusta, Miguel intenta tranquilizarla y, luego de un
rato, logra convencerla para salir un rato con otros amigos. Al salir a la calle, Matilde se
encuentra con un mural que le trae recuerdos alegres de sus vivencias en el paro y
continúa tranquila su camino, no obstante, el sonido de una camioneta y unos golpes
secos de origen desconocido le generan un ataque de pánico: comienza a ver todo
31
borroso y a respirar con agitación porque cree que están disparando. Luego de unos
minutos, Matilde se sienta en la acera para tranquilizarse, pues entiende que en realidad
no están disparando. Poco después llega Miguel y la acompaña; juntos siguen su
camino. Matilde y Miguel llegan a un parque y se encuentran con Sol y Lucas -otros dos
amigos con quienes vivieron los días del paro nacional-, se saludan con alegría y la
tranquilidad parece por fin llegar a Matilde. Pasan el tiempo compartiendo sus
experiencias y sentimientos después del paro: Matilde sigue delirando a pesar de estar
escuchándolos. Sin embargo, el bello reencuentro es interrumpido por un ataque sicarial
que acaba con la felicidad de los jóvenes.
Esta fue de las primeras sinopsis escritas, antes de haber iniciado la etapa de
preproducción del cortometraje. Una vez que se inició dicha etapa, durante los castings,
los ensayos con los actores y las asesorías, la historia cambió. En medio de los ensayos
con los actores, buscando estructurar los diálogos, les di siempre la posibilidad de
proponer, lo cual me brindó a mí herramientas para seguir reescribiendo el guión.
Inicialmente buscaba que Matilde fuera una mujer trastornada por la violencia vivida en
el Paro Nacional, que el estrés postraumático, la desrealización y la paranoia,
características que le atribuía a Matilde, fueran los conceptos a partir de los cuales se
construía la película. En las siguientes páginas se encuentra la versión final del guión
antes de iniciar el rodaje.
32
MATILDE
(sonríe)
Hola Migue ¿cómo estás? hace tiempo no te escuchaba
34
MATILDE
(Dirige su mirada hacia abajo)
Bien, aunque me asustaste ¿cambiaste de número?
MATILDE
(Frunce el entrecejo y sigue mirando hacia abajo)
¿Cómo así te robaron allá en el pueblo?
MATILDE
(Acerca la pastilla a su rostro)
¿Ya llegaste a Cali? ¿Por qué no me habías dicho?
MATILDE
(seria)
Vení, pero ¿cómo te robaron?
MATILDE
¿Cómo así? ¿y en qué tipo de carro andaban los manes?
MATILDE
¿Vos crees que iban por vos?
MATILDE
¿O sea que te estaban persiguiendo?
MATILDE
(Busca con la mirada algo sobre el escritorio)
¿Pero no te sacaron armas?
MATILDE
¿Y qué pasó con el carro?
36
MATILDE
Uy no Migue que miedo y ahora ¿dónde andás?
MATILDE
Migue pero, después de lo de anoche ¿no te da miedo
andar por ahí? Después de lo que le pasó a ese pelado
la semana pasada y con esos mensajes de texto que
recibí, yo he estado evitando salir.
MATILDE
Como se te ocurre, yo así tenga miedo salgo para verte
a vos… pareciera que hubiera pasado mucho tiempo… Hace
días no salgo , a veces no distingo que es real y que
irreal.
MATILDE
No se como explicarte, mejor hablamos luego de eso
¿por qué no venís?
MATILDE
No, no, yo quiero ir ¿a qué hora?
MATILDE
Bueno Migue nos vemos allá, te quiero mucho, chaito.
MIGUEL
“Mati ¿qué pasó?
MATILDE
Tuve un susto raro… pero creo que solo fue mi
imaginación.
MIGUEL
¿Segura? ¿Qué pasó?
MATILDE
Si, no no. Fue cosa mía. De esas ilusiones que uno a veces
tiene, pero ya. Ya pasó.
MIGUEL
Está bien, aunque te ves mal.
MATILDE
40
MIGUEL
Mentira Mati, estás linda como siempre.
MATILDE
¿Y tu? ¿Cómo te fue? ¿Muy cambiado el pueblo?
MIGUEL
Pues ni tanto, pero si me dio mucha alegría ir. Está
muy bonito, creo que voy a empezar a ir más seguido.
Tenés que venir conmigo… Pareciera que el tiempo
pasara más lento, pero de una forma buena, como que no
hay afán.
MIGUEL
¿Y vos Mati? ¿Cómo has estado?
MATILDE
Bien… bien rayada.
MATILDE ríe.
SOL
“Uno sabe que en Cali hay que andar con cuidado pero
últimamente es distinto… a mi hermano le sacaron un arma la
semana pasada porque se le atravesó a un carro, imaginate”
LUCAS
¿Y qué le pasó?
SOL
No pues salió volando, que susto.
LUCAS
(saluda a MIGUEL)
“Quiubo ¿cómo estás?”.
SOL
(en el abrazo)
“¿Cómo estás Mati?”
Sonríen.
MATILDE
Que lindo es volverte a ver.
SOL
“Si atravesamos el parque podemos llegar a mi casa y
pasar la noche…”
LUCAS
“Pana pero tenemos que tener cuidado, porque ya es
toque de queda y por ahí debe andar mucho tombo
suelto. Yo escuché que toda la pasoancho estaba
militarizada.”
MIGUEL
“Esperen acá un momento, voy con cuidado a ver que no
haya nadie para que podamos seguir el camino”.
SOL
(grita repetidas veces)
“Lo mataron, asesinos.”
MIGUEL
“Obvio, me asusté, porque en el momento parecía como
si me fueran a secuestrar pero pues… acá no se sabe,
no es la primera vez que me roban por allá”.
SOL
“Aunque si es raro que andaran en un carro, pero
bueno… yo ultimamente me siento con los nervios de
punta, siento que cualquier sonido fuerte es bala. Con
el asesinato de ese pelado la semana pasada y con
todas esas noticias que uno ve, es difícil no dejarse
45
LUCAS
(mientras acaba de pegar un porro)
“Dicen que con el tiempo todas las tusas pasan, pero
esta tusa, la tusa de colombia, parece irreparable.”
SOL
“Por lo menos nos tenemos a nosotros ¿o no Mati?”.
MIGUEL
“Y a la cerveza”.
SOL
“Pero ya se acabaron ¿unas politas más por la tusa más
larga?”
46
3. TRATAMIENTO PRE-PRODUCCIÓN
Durante la etapa de preproducción plantee orientar el tratamiento de la película hacia
una estética surrealista y una narración subjetiva. Quería narrar desde los ojos de
Matilde, desde su temor y desde todo lo que habitaba en su cabeza en relación con la
ciudad de Cali y los espacios donde eran más visibles los rastros del Paro Nacional.
Fotografía
Una parte de la narración es la puesta en escena de Matilde, donde ella se ve sumergida
en la violencia del estallido social. Los espacios que habita Matilde albergan huellas y
rastros de lo acontecido durante el Paro Nacional. La habitación se concibe como el
espacio íntimo del personaje. La ciudad, y específicamente los espacios escogidos en
ella, se conciben como un espacio de temor e incertidumbre.
La cámara explora estos espacios desde la mirada del personaje, pero también desde la
lejana mirada de un otro, de un otro que observa. Para esto hicimos planos y escogimos
archivos del Paro Nacional que tuvieran una perspectiva subjetiva, con el acercamiento
similar que Gaspar Noé hace en ‘Enter the void’, donde explora la mirada del personaje
y nos ubica desde su individualidad.. Al mismo tiempo empleamos planos muy cerrados,
centrados en el rostro de Matilde explorando sus expresiones, que dan cuenta de su
reacción ante el entorno que habita y lo que sucede en este. En paralelo la cámara se
ubica desde la lejanía, desde un otro que observa, dándole un lugar a la ciudad y un
lugar a Matilde. Además la cámara realiza planos cerrados, para, a través de la puesta en
escena, ubicar a Matilde en la manifestación, y conectar esta puesta en escena con los
archivos del estallido social, realizando estas conexiones de una forma similar a como se
hacen en ‘No’ de Pablo Larraín.
Luz
La luz ha sido empleada con el fin de caracterizar el espacio, de describir la ciudad que
habita Matilde, el calor y fuerza que ilumina el día y la oscuridad y penumbra que oculta
las noches. La dureza de la luz en el día reforzará las intensas emociones que contiene
Matilde. En interior se trabajó con luz artificial que imita la luz solar de la tarde, que
atraviesa la ventana de Matilde, esta elección se hizo para no depender del clima ni la
luz del día del rodaje. En exteriores decidimos trabajar con la luz natural de la tarde, que
nos da libertad en el espacio y nos permitió hacer planos muy amplios y movilizarnos
junto con Matilde en recorridos largos y ágiles. Al mismo tiempo trabajar con luz natural
le da a la imagen una estética imperfecta, desordenada y descontrolada, que al mismo
tiempo caracteriza el contexto socio-político que atraviesa la ciudad de Cali. La noche,
por otro lado, es iluminada por luz artificial que imita la luz que ilumina los parques de la
ciudad; una luz escasa, llena de sombras y penumbra, que ocultan la violencia. La luz en
la noche también cumple la función de representar un objeto importante, que simboliza
de forma contundente el terror vívido en el Paro; la luz del helicóptero, un ente lejano
que rastreaba y ubicaba a los manifestantes.
Arte
El arte fue influenciado por la Cali en la que habita Matilde y por el momento histórico
que atraviesa la ciudad. Buscamos por medio de la ambientación, el vestuario y el
maquillaje, dar cuenta del estado anímico del personaje.
51
Los exteriores de la ciudad son ambientados por la ciudad misma; los murales, las
personas, las calles, las pintas y los colores. Los interiores fueron ambientados con el
propósito de caracterizar al personaje y al tiempo en el que habita; los afiches, los
papeles, los stickers, las fotos, dan cuenta de Matilde, su espacio interior y su contexto.
La propuesta de arte, realizada por Valentina Valencia -directora de arte- y por Lina Vélez
-asistente de arte- planteaba la siguiente paleta de colores general:
Esos son algunos de los bocetos realizados para la propuesta, donde se planteaba la
reorganización de los espacios. También a continuación hay algunas de las imágenes
referentes de los espacios para la noche, a través de los cuales se buscaba transmitir la
sensación de un sueño:
Bocetos.
Sonido
Durante el rodaje grabamos sonidos ambientales de la ciudad, para crear un diseño
sonoro que describa la relación que Matilde tiene con Cali, la ciudad que ella percibe y
lo que las calles, paredes, carros y demás objetos, que hacen parte de la ciudad, dicen.
Igualmente los sonidos de Matilde: su respiración y sus quejidos nos permiten crear un
ambiente sonoro que expresa el estado emocional en el que se encuentra Matilde;
describe su estado de ánimo.
limitar el temor de Matilde a una esfera psicológica deslegitimaba el miedo que se había
apoderado de las calles durante el Paro Nacional. Por ende, en "No pasó nada y, sin
embargo, pasó todo" (nombre original del filme), ese miedo no se lograba expresar. Esta
elección marcó un nuevo rumbo.
Después de mucho trabajo, logramos obtener un corte con el cual me sentí satisfecha.
Este corte difiere considerablemente del guion original para el rodaje. Fueron numerosas
las decisiones y cambios que dieron forma a la película, ahora titulada "No pasó nada",
tal como es en la actualidad. Al escribir esta bitácora, reflexionando sobre el proceso y
respondiendo a las exigencias académicas de analizar el cortometraje que dirigí desde
determinados conceptos, he llegado a ciertos análisis sobre el desarrollo de esta etapa,
los cuales comentaré a continuación.
Variantes en el montaje
Analizando el montaje de la película y la conexión entre el archivo, las imágenes de la
puesta en escena de Matilde y los sonidos extradiegéticos que aluden al temor,
encuentro momentos en que un plano y otro generan relaciones de causalidad, mientras
que hay otros momentos en que un conjunto de planos tienen significado por la
confrontación que tienen unos con otros y por el sentido global que tiene cada plano en
sí mismo.
2
Conexiones temporales: Cortamos de un hombre dejando caer su vaso en un plano a otro plano del vaso
rompiéndose en el suelo. Conexiones espaciales: Cortamos de un plano general de la Casa Blanca a un
detalle reconocible de la misma en un plano más corto; por ejemplo, el pórtico y la entrada principal.
Conexiones lógicas: Pasamos de un plano largo de la Casa Blanca a un plano del Presidente sentado en
un despacho. En esta combinación no son necesarias las conexiones temporales o espaciales. Si
reconocemos la Casa Blanca y reconocemos al Presidente, establecemos la conexión lógica de que está
sentado en un despacho de la Casa Blanca, aunque no se ofrezca ninguna información que nos diga que
estamos en la Casa Blanca. (Katz, S. p.146)
3
En 1920 el cineasta y teórico soviético Lev Kuleshov realizó un experimento que se ha hecho famoso en
el que demostró que el significado de una secuencia de planos puede crearse totalmente mediante el
montaje. Kuleshov utilizó un primer plano del rostro inexpresivo del actor ruso Moszhukhin como plano de
reacción de tres secuencias distintas" En ellas se ve al actor "reaccionando" a un cuenco de sopa, una
mujer en un ataúd y un niño jugando con un osito de peluche. El público que veía las escenas se
maravillaba ante la sensibilidad de la interpretado de Moszhukhin en cada situación, aunque se trataba en
todos los casos del mismo primer plano. (Katz, S. p.145)
55
imagen 1.0, y a continuación observamos aquello que parece ella observar: una calle
iluminada por un poste de luz, en un plano subjetivo. Más adelante nos encontramos con
otro ejemplo concreto, como el de la imagen 1.1, donde observamos la imagen de un
helicóptero sobrevolando el cielo y a continuación el rostro de Matilde iluminado por la
luz del helicóptero. En este sentido, la colorización de la imagen aportó
significativamente a realizar estas conexiones, principalmente la conexión espacial, pues
aunque la imágenes fueron filmadas en condiciones distintas, esta herramienta permitió
asemejar la iluminación de una imagen del rodaje, con una imagen de archivo y por
tanto generar conexiones que dan la ilusión de que las reacciones de Matilde son
causadas por algo que se esconde en la calle en penumbra y por la llegada del
helicóptero a este espacio.
Por otro lado, analizando el montaje del cortometraje, me he encontrado con la teoría de
montaje por conflicto, definida por Isamil Xavier en su libro "El discurso cinematográfico"
como: “la combinación de las representaciones con el objetivo de formar una unidad
compleja de naturaleza peculiar, apuntando hacia un sentido no contenido en los
componentes, sino en su confrontación.” (Xavier, 1998, p. 117). Este tipo de montaje, a
diferencia del montaje causal que se genera a través del efecto Kuleshov, no se trata
56
Este montaje tiene presencia en ciertos momentos del cortometraje. Un ejemplo preciso
es la yuxtaposición de planos en la escena 1: Observamos diferentes planos -generales-
de una multitud de personas en una movilización en las calles de Cali. Aquí
encontramos una imagen donde Matilde está cantando arengas, rodeada de lo que
parecen ser otros manifestantes. Esta yuxtaposición, genera un choque, pues la vemos
inmersa en esa multitud y víctima de lo que a su alrededor sucede. Matilde es el rostro
que representa a esta masa de manifestantes. En la secuencia de imágenes 2.0
encontramos diferentes fragmentos, que si ponemos en paralelo, es evidente que
suceden en diferentes espacios y momentos, sin embargo dentro del cortometraje la
colocación de todos juntos genera una conexión que provoca diferentes emociones:
pasando del entusiasmo y la euforia, al miedo.
5. CORTOMETRAJE
Haz click aquí para visualizar No pasó nada.
60
6. PELÍCULAS REFERENTES
Uno de los objetivos claros del cortometraje es ubicarse desde la mirada de Matilde y
transmitir la angustia y temor que atraviesa ella. La cámara subjetiva de Enter the void
62
esta película es un referente clave para el cortometraje, pues es una herramienta para
ubicar al espectador desde la mirada directa del personaje. La forma en la que Gaspar
Noé emplea estos planos transmiten con vehemencia la incertidumbre, la desazón y la
tristeza de la vida y muerte de Óscar.
René y su equipo de trabajo realizan una campaña que busca que la población chilena
pierda el miedo y busque nuevamente la libertad de votar por sus convicciones.
Esta película de ficción, basada en hechos reales, emplea material de archivo de época y
lo fusiona con material que registra la puesta en escena de los actores. Por ello este es
un referente clave del montaje que busco alcanzar con el cortometraje, puesto que el
material de archivo del Paro Nacional se fusiona con el material filmado en rodaje para
construir un fragmento de la historia de Matilde, en un contexto socio-político de
agitación.
sido prisionera en Donbass por largos meses. Los traumas, plasmados en su cuerpo, y
alojados en su mente, van emergiendo a lo largo del filme de forma onírica.
Motivación
El cine en Colombia es un sector, que si bien lleva varios años su proceso de
conformación, es incipiente y la etapa de distribución y exhibición no cuenta con el
suficiente apoyo para que las películas, principalmente hechas por realizadores que
inician su carrera profesional, puedan ser exhibidas en las casi 1248 salas de cine a nivel
nacional. Teniendo en cuenta el contexto nacional para la distribución y exhibición de
cortometrajes en colombia y los objetivos que queremos alcanzar con el cortometraje en
esta última etapa de producción vamos a diseñar una ruta de distribución y exhibición
adecuada a la audiencia que queremos que visualice No pasó nada.
Objetivos
Objetivo general:
● Diseñar una ruta de distribución para el cortometraje No pasó nada.
Objetivos específicos:
● Definir las audiencias del cortometraje.
● Diseñar la estrategia de comunicación para dar a conocer el
cortometraje a las audiencias.
● Enlistar los festivales de cine nacionales e internacionales que se
ajusten a la temática, duración y género del cortometraje.
● Describir las plataformas digitales en las que el cortometraje se
exhibirá y las dinámicas de negociación de estas.
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Tipos de audiencias
Audiencias: Las siguientes audiencias están clasificadas en tres categorías.
Estas son audiencias a las que les queremos llegar y que son posibles
interesados en ver el cortometraje y participar de los espacios
pedagógicos, reflexivos y de diálogo que se formen alrededor de su
proyección. Las tres categorías van de la mano, es decir que una persona
de nuestra audiencia objetiva y potencial cumpliría con características de
cada una de las categorías.
Por interés:
● Manifestantes: Personas que se manifestaron activamente en las
calles durante el Paro Nacional 2021.
● Solidarios: Personas que apoyaron y simpatizaron con las
manifestaciones del Paro Nacional 2021, pero no participaron
presencialmente de ellas.
● Empáticos: Personas que se interesen por las causas sociales, la
defensa de los derechos humanos y las afectaciones psicológicas
derivadas de acontecimientos violentos.
● Cinéfilos: Personas que se interesen por las narrativas
cinematográficas alternas abordadas desde la subjetividad y
experimentación.
Por geolocalización:
● Cali: Habitantes de barrios en los cuales se formaron puntos de
resistencia durante el Paro Nacional 2021 (Puerto Resistencia,
Meléndez, Siloé, Calipso, La loma de la cruz, Paso del aguante,
Puente de las mil luchas).4
4
Los barrios que especificamos aquí fueron nombrados así en el Paro Nacional 2021.
67
Por edades: Personas que tengan este rango de edad, pero que
cuentan con una sensibilidad por la lucha y justicia social.
● Jóvenes: La población jóven, entre los 15 y 30 años, fue la
protagonista de las manifestaciones del Paro Nacional del 2021.
Además la película cuenta la historia de una mujer jóven, es decir
que esta población puede ser más propensa a identificarse y
empatizar con el personaje y el momento que atraviesa. Además
esta población es activa en redes sociales y a ellos podemos
llegarles a través de este medio para motivarlos a visualizar la
película.
● Mayores de 30: Son aquellos que empatizan con el temor que
atraviesa a Matilde. Además comparten los ideales por los que se
luchaba en el Paro Nacional.
68
Si bien la ruta de distribución incluye esta ruta de festivales, este no es el foco principal
de la estrategia, pues queremos que el cortometraje llegue en un primer momento al
espacio donde fue gestado y desarrollado: la ciudad de Cali. La ruta de distribución en
69
Cali hará parte de la distribución cultural del cortometraje, es decir que en esta etapa no
buscamos alcanzar ninguna retribución económica. El objetivo de esta etapa es alcanzar
principalmente a los públicos manifestantes y solidarios, con edades variables, y
geolocalización local en un primer momento y nacional en un segundo momento. En
esta etapa lo que buscamos hacer es generar espacios de memoria colectiva cuya
actividad principal no sea el cortometraje, sino que la proyección del cortometraje esté
acompañada de otras actividades pedagógicas y culturales, como ollas comunitarias,
performances, talleres relacionados con la memoria colectiva del Paro Nacional, y
demás. Reconocemos que realizar esta etapa, aún más sin que sea retribuida
económicamente, implica un gran gasto, por ello buscaremos aliarnos con diferentes
colectivos culturales y pedagógicos, ongs y fundaciones interesadas en realizar este tipo
de actividades, además de buscar estímulos económicos brindados por el estado para
realizar esto. Además queremos que los espacios donde se exhiba el cortometraje y se
hagan el resto de actividades, sean espacios no hegemónicos, es decir que no sean
necesariamente espacios donde se proyecten películas, sino por el contrario espacios
donde la comunidad a participar normalmente habite para hacer otras actividades del
diario a vivir, por ejemplo parques, plazas, calles, etc. El espacio dependerá de la
comunidad.
● Director
● 2 actores protagónicos
● Autor del guión
● Autor de la música original
● Director de fotografía
● Director de arte
● Diseñador de vestuario
● Sonidista
● Montajista
● Diseñador de sonido
h. Enviar los créditos tal y como aparecen en el
cortometraje
i. Tener en cuenta que la duración del cortometraje se
contabiliza después de la señal de barras, y una vez
culminen los créditos.
2. Festivales nacionales e internacionales (anexo excel).
3. Ruta manifestantes: La Ruta manifestantes es la ruta que llevaremos a cabo en la
ciudad de Cali, una de las ciudades donde el Paro Nacional tuvo mayor fuerza e
incidencia y donde se gesta y desarrolla el cortometraje.
Cali: En la ciudad de Cali trabajaremos con el colectivo Juntanza Popular, el
cual apoya procesos de memoria del Paro Nacional. A través de ellos
podremos obtener los espacios y algunos recursos para realizar las
actividades tales como, talleres, ollas comunitarias, conversaciones, etc.
Propuestas:
1. Actividad pedagógica con convocatoria previa: Actividad
basada en una de las cartillas pedagógicas de la Comisión de
la verdad.
a. Primer momento: Visualización del cortometraje.
b. Segundo momento: Preguntas orientadoras -¿qué te
generó el cortometraje? ¿cómo se relaciona lo que le
sucede a la protagonista con tu vida?-
c. Tercer momento: Creación colectiva (escribe, dibuja o
expresa aquello que te generó- en un pendón o
espacio colectivo)
d. Cuarto momento: Actividad teatral o de interacción.
e. Quinto momento: Compartir de alimentos.
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8. REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS Y
BIBLIOGRÁFICAS.
Filmografía.
Bibliografía.
Lemercier. F, 2009. Enter the Void: sexo, drogas, bajos fondos y un viaje astral.
Cineuropa.
Constitución Política de Colombia [Const]. Ley 814 de 2003 (Colombia).Ley 814 de 2003 -
Gestor Normativo - Función Pública (funcionpublica.gov.co)
Participants rationalized their ongoing involvement in the protests despite the risks by focusing on the broader goals of social change and the need to address longstanding injustices. They were driven by a collective sense of duty to honor those who suffered or were killed during protests, and a determination to challenge systemic issues of corruption and marginalization. This sense of purpose outweighed the personal risks, reinforcing their commitment to the cause .
The psychological impacts on participants included heightened fear and anxiety due to the violence and state response, especially the experiences of militarization and aggressive policing. However, coping mechanisms were developed, such as seeking refuge in community during the day and sharing stories and information online at night. Additionally, expressing their experiences in written narratives served as a cathartic process for processing emotions and fostering resilience .
Digital media and technology played a pivotal role in shaping public perception by facilitating the rapid dissemination of information, images, and videos. This allowed for real-time updates and the sharing of personal experiences, which helped to counteract misinformation and showcase the realities of the protests. Social media platforms became tools for organizing and galvanizing support, as well as spaces for documenting human rights abuses, influencing both national and international perceptions of the protests .
The portrayal of protestors during the National Strike of 2021 challenges the narrative that seeks to reduce the protests to irrational violence. Constructing these narratives is crucial for historical memory, as it counters the state-driven stigmatization of protest participants and highlights the systemic issues and legitimate grievances that drove the protests. By doing so, it preserves the integrity and dignity of the movement and ensures that its underlying causes are not dismissed or forgotten .
The Universidad del Valle and its vicinity, specifically the area around Carrera 100 and Calle 13, played a strategic role in the protests and blockade activities. This area was chosen due to its significance as a space historically associated with social struggles and its strategic location near major roads, which amplified the visibility and impact of the protests. It also served as a community space where organizers could create committees, facilitate educational activities, and foster a sense of community amongst protestors .
The underlying causes of continued protests in Colombia went beyond the initial tax reform proposal. The discontent stemmed from systemic corruption and structural injustices perpetuated by the government, which neglected marginalized and impoverished populations. Additionally, the protests were propelled by grievances related to victims of internal conflicts and the brutality of public forces, as well as a desire to honor the memory of protestors who were killed or disappeared during protests .
Individuals within the protests maintained a sense of community and purpose through organized activities such as forming committees for communication and cultural work, establishing community kitchens, and creating art. These activities fostered solidarity and provided a constructive outlet amidst the chaos. The sense of belonging and collective effort fueled the belief that meaningful change was possible, reinforcing their commitment to continue despite the challenging circumstances .
Personal narratives contribute to the construction of collective memory by providing diverse perspectives and emotional depth to the events of the 2021 protests. These narratives serve as counter-narratives to state-controlled versions, capturing the complexities and contradictions of individual experiences. By documenting personal stories, a more nuanced and comprehensive historical record is created, essential for understanding the multifaceted nature of the protests and preserving them in public memory .
The presence of the ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios) significantly impacted the dynamics of the protests by escalating tensions and contributing to violence. Their use of tear gas and other crowd control tactics prompted fear and dispersal among protestors, altering the protest environment from peaceful to chaotic. This state response was viewed as excessive and oppressive, intensifying feelings of resistance and further galvanizing public criticism against such harsh measures .
Discrepancies between different parts of the city were evident in the varied intensity and nature of protest activities. While certain areas remained peaceful and organized, other parts, particularly the city center, experienced heightened violence, including looting and clashes with police. These differences were influenced by socio-economic factors and the level of military and police presence, as more privileged areas faced disruptions impacting daily lives, resulting in varied local responses .