0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas73 páginas

Bitácora del cortometraje "No pasó nada"

Bitacora del cortometraje No pasó nada

Cargado por

Sofia Garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • narrativa subjetiva,
  • estrés postraumático,
  • distribución cultural,
  • análisis crítico,
  • cultura popular,
  • narrativa de resistencia,
  • protestas,
  • memoria histórica,
  • comunidad,
  • juventud
0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas73 páginas

Bitácora del cortometraje "No pasó nada"

Bitacora del cortometraje No pasó nada

Cargado por

Sofia Garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • narrativa subjetiva,
  • estrés postraumático,
  • distribución cultural,
  • análisis crítico,
  • cultura popular,
  • narrativa de resistencia,
  • protestas,
  • memoria histórica,
  • comunidad,
  • juventud

1

NO PASÓ NADA
BITÁCORA
___________________________________________

Sofía García Holguín


Lina María Vélez Montoya

Tesis de grado - Dirigida por Óscar Alberto Campo Hurtado


Comunicación social y periodismo - Universidad del Valle
Julio, 2023
2

Palabras claves
Paro nacional, estallido social, Cali, cortometraje, ficción, híbrido, montaje.

Resumen
El siguiente documento constituye una bitácora que narra de manera integral el proceso
integral de concepción, desarrollo y ejecución del cortometraje titulado No pasó nada.
Además incluye un esbozo de la ruta de distribución a llevar a cabo con la obra. Este
trabajo de grado se sumerge en las etapas que dieron forma a la realización de esta
obra audiovisual, destacando tanto los aspectos creativos como técnicos que fueron
esenciales para su materialización.

Aquí se desglosa cada fase crucial en el proceso cinematográfico. Se exploran los


desafíos encontrados, las decisiones tomadas y las soluciones implementadas a lo largo
de la producción del cortometraje. Adicionalmente, se presenta una reflexión sobre los
referentes filmográficos y teóricos que influyeron en el desarrollo creativo de No pasó
nada.

El cortometraje se ubica en un fragmento de la vida de una joven llamada Matilde quien


se enfrenta a una angustia permanente, tras experimentar acontecimientos violentos
durante el Paro Nacional del 2021. Al recorrer las calles de Cali, una ciudad marcada por
un estallido social sin precedentes, sus temores más profundos cobran vida.
3

ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN 4
Contexto socio- político desde la mirada de una manifestante 4
Violencia en las calles: Aquel 28 de mayo 11
Estrés postraumático en el Paro Nacional 25
Motivación 26
Representando mi experiencia personal 26
2. ESCRITURA DE GUION 30
Proceso de escritura 30
Sinopsis 30
Guion literario (Versión de rodaje) 32
3. TRATAMIENTO PRE-PRODUCCIÓN 50
Fotografía 50
Luz 51
Arte 52
Sonido 54
4. POST-PRODUCCIÓN: ANÁLISIS DEL MONTAJE 55
Variantes en el montaje 56
5. CORTOMETRAJE 61
6. PELÍCULAS REFERENTES 63
7. ESTRATEGIA DE DISTRIBUCIÓN Y EXHIBICIÓN 67
Motivación 67
Objetivos 67
Tipos de audiencias 67
Ruta de distribución y exhibición 70
8. REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS. 74
4

1. INTRODUCCIÓN

El 28 de abril de 2021, día en que inició el estallido social, comencé a integrarme en las
manifestaciones que se organizaron en las calles. Poco a poco me uní a un grupo de
manifestantes que nos reuníamos en una estación de MIO -siglas para Masivo integral de
occidente-. Durante este tiempo, presencié múltiples eventos de violencia de la policía y
civiles armados hacia nosotros los manifestantes. Cuando la estación de MIO fue
adjudicada y dejamos de reunirnos allí, mi vida comenzó a retomar el rumbo de antes.
Durante ese tiempo de transición temía al caminar y habitar las calles de la ciudad de
Cali y las noticias sobre amenazas, desapariciones y asesinatos hacia los manifestantes
aumentaban ese miedo. Durante ese tiempo que llamó post-paro, comencé a desarrollar
este proyecto.

La premisa de este cortometraje nace de ese acontecimiento que me marcó la vida y lo


que me causó en los meses siguientes. Nace del temor de vivir en un país plagado de
violencia, del temor de ser mujer y caminar las calles con la incertidumbre de ser
acosada y del temor de ser perseguida y atrapada tras haber hecho parte de las
manifestaciones del estallido social. La necesidad de contar una ciudad a través de la
incertidumbre y el miedo me impulsó a iniciar este proyecto, en el cual plasmé mis
emociones y vivencias, así como las de amigos y compañeros con los que viví el
estallido social. Matilde, y la representación de la ciudad ante los ojos de ella, fueron
creadas para transmitir el temor que sentimos, algunos manifestantes, los últimos meses
del 2021 al caminar las calles de Cali.

Contexto socio- político desde la mirada de una manifestante


En abril 28 de 2021 inició el Paro Nacional en Colombia, a lo largo de todo el país
salieron muchísimas personas a protestar por la nueva reforma tributaria impuesta por el
gobierno, sin embargo al pasar los días y una vez derrocada aquella reforma, el paro
continuó, los colombianos seguimos en las calles, se formaron puntos de resistencia
alrededor de todo el país, donde se hacían asambleas para recoger las peticiones al
gobierno que buscaban alcanzar una mayor justicia social. En estas concentraciones se
realizaban actividades pedagógicas y culturales, se crearon huertas y se hacían ollas
comunitarias, con el fin de unir a la población, de brindar soberanía alimentaria y de
incentivar la lucha social. Todo esto fue constantemente reprimido por la fuerza pública
por órdenes del gobierno. A pesar de ello el Paro Nacional duró alrededor de tres meses
5

y la ciudad de Cali fue una de las ciudades donde se dio mayor resistencia e integración
de parte de la población civil.

En la ciudad se formaron alrededor de 20 puntos de resistencia y se conformaron


primeras líneas en cada uno de ellos, formadas principalmente por jóvenes. Muchos
manifestantes fueron asesinados, desaparecidos, encarcelados, amenazados y
perseguidos. Aún hoy sigue la persecución política. Yo hice parte de las manifestaciones,
me mantuve activa en las actividades culturales y pedagógicas, me integré en el punto
de resistencia llamado Uniresistencia, formado alrededor de una estación de Mio
(Masivo integrado de occidente) que resignificamos con pinturas, fotografías, libros y
plantas. Alrededor de esa estación formamos una comunidad; imaginamos una Colombia
mejor, vivíamos en una imaginaria utopía en medio del caos. Conservo algunos
fragmentos escritos de recuerdos de aquellos días:

28/04/2021
Cuando llegué a la calle 16 con 100 múltiples personas encapuchadas estaban
destruyendo varios míos que se encontraban en el sector. Sin embargo el ambiente
estaba tranquilo y las personas caminaban el lugar con tranquilidad y familiaridad,
saludándose y charlando. Los bloqueos tenían mensajes que plasmaban las razones de
las protestas. De repente llegaron más de 20 motorizadas del esmad y múltiples gases
lacrimógenos muy cerca a donde estabamos, dispersando a las personas y haciendo
que la multitud, en masa, se retirara por la 16 sentido norte, hacia donde se encontraba
la entrada de la Universidad del Valle. Corrimos en multitud y comenzamos a echarnos
vinagre y agua con bicarbonato que nos repartimos unos a otros, bajamos hasta donde
pudimos respirar nuevamente, sin embargo aquellos gases no eran suficientes y el
esmad continuaba lanzando. Abrieron la universidad, entré y la atravesé, al llegar al otro
lado, a la calle 13, me encontré con amigos, la protesta ahí estaba tranquila, como si
nada pasará al otro lado. Nos sentamos a hablar con tranquilidad, sentíamos que no
estábamos presenciando nada del otro mundo; otro paro más entre los que ya
habíamos vivido. Nos refrescamos en la sombra mientras comentamos que habían
decretado toque de queda desde temprano para evitar los desmanes. Fue así que
decidimos regresar a nuestras casa, sin siquiera pensar que al día siguiente las calles
seguirían bloqueadas. Cuando llegué a mi casa empecé a ver videos por las redes que
mostraban el caos que se vivía en otros lados de las ciudades; en el centro la protesta
estaba muy violenta, los saqueos y los incendios en los bancos se veían en videos de
6

gente indignada que comentaba “vándalos”. En Univalle el caos también había


empezado y las personas que entraban a la universidad con objetos saqueados, se les
quitaban los objetos, sin embargo la violencia era clara y no solo entre policía y
manifestantes, también entre manifestantes hacia otros manifestantes que no veían
razón por la cual un saqueo hiciera parte de una protesta social legítima.

29 de mayo- 7 de mayo
Recuerdo que aquellos días era recomendable marcharse a casa antes del anochecer,
pues en ese momento comenzaba la violencia más brutal, las muertes y los disparos,
debido a que el armamento del esmad no era suficiente y se utilizaban balas en contra
los manifestantes que se quedaban en las calles cuando el sol se ocultaba. La primera
vez que vi el atardecer ocultarse me dio alegría, pues me sentía libre, tras el encierro de
la pandemia, me encontraba un estado de euforia, no pensaba en más allá de aquel
momento. No obstante me generó cierto temor cuando pasó un camión lleno de militares
por el punto; no sucedió nada, pero decidimos marcharnos. Cuando llegaba a casa
observaba las redes sociales y era inevitable sentir tristeza por la cantidad de denuncias
que se hacían en las noches, a través de videos o relatos escritos, sobre las agresiones
policiales. Era imposible no sentirse triste y agobiado, sin embargo el remedio que
encontraba era salir a la calle y hacer parte de los espacios de protesta. Día a día iba a
Univalle.

8 de mayo, 2021
Participábamos de un taller de origami, moldeamos una garza blanca, la chica que
dirigía el taller nos dijo “como símbolo de paz regalasela a alguien que no conozca que
esté aquí presente”, todos sonreímos. Conversábamos bajo la sombra de un samán de
la calle 100 con 13, justo al lado de la estación de MIO. Yo tenía la garza en la mano y
miraba a mi alrededor buscando a quien regalarsela. Se empezaron a escuchar gritos
de alegato seguidos de una voz que exclamaba “al piso, al piso, están disparando”,
seguidos de golpes secos: sonidos de balas. Me pasmé por un segundo. Una camioneta
blanca venía en nuestra dirección. Recordé todas las muertes causadas por las balas
disparadas desde camionetas en días recientes. Acto seguido al ver el grosor de la
gente correr en la dirección contraria a la que venía la camioneta, cogí mi bicicleta y salí
7

corriendo, sobrepasé el bloqueo como pude con la bicicleta en mano, se soltó la


cadena. Estaba muy asustada, creyendo que una bala me alcanzaría. Me escondí junto
con otras personas al otro lado del bloqueo, detrás de las columnas de un local cerrado
y la camioneta paró justo enfrente de nuestro escondite. En ese instante pensé que iba a
morir. Sin embargo, pasados solo unos segundos, la camioneta siguió su camino
internándose en el barrio Ciudad Jardín.

9 de mayo, 2021
Seguía asustada por lo que había pasado el día antes, confundida porque a pesar de
haber escuchado los disparos, había quienes decían que no habían disparado. Me
levanté temprano, ansiosa por regresar a la calle. Ese día fui sola, quería salir de la duda
sobre si habían disparado o no. Cuando llegué todo parecía como si nada, la gente
tranquila. Me acerqué a la reja de la universidad donde siempre permanecían personas
de la CRIC. Comencé a hablar con uno de ellos y a preguntarle si habían disparado, él
me dijo que no y después de ello comenzó a contarme el por qué era tan importante que
el paro continuara. Me empezó a hablar de la privatización del agua y a comentarme
que finalmente aquello no solo afectaría el campo, sino también a nosotros en las
ciudades, muy sabias me parecieron sus palabras. Decidí quedarme. Entre las personas
me encontré a una vieja conocida, la saludé y comenzamos a charlar, ella me invitó a
ayudar a clavar unos clavos en un pedazo de madera, estaban haciendo eso para
ponerlo en los bloqueos, para que las camionetas que se cruzaran los bloqueos se
pincharan.
11 de mayo- 20 de mayo, 2021
No recuerdo el orden de los acontecimientos uno a uno, pero recuerdo que a partir de
los días siguientes comencé a conocer y a compartir más con las personas que asistían
al punto el día a día. En la estación de mio se comenzó una iniciativa de reapropiarse de
esta. Primero varias personas empezaron a colgar plantas, en macetas de botellas de
plástico reciclado, en las columnas de la estación. Comencé a acercarme a ellos y a
ayudar; a esto se le unió la pintatón con mensajes alusivos a la defensa de la soberanía
alimentaria, de la tierra y de los derechos humanos, en las paredes grises de la estación.
Cada vez el lugar parecía más un hogar, un lugar al cual agradaba llegar. Por esos días
se conformaron comités y decidí unirme al comité de comunicación, ahí empezamos a
8

hacer estrategias para que el punto fuera visible, en caso tal de necesitar hacer
denuncias públicas o pedir donaciones de insumos. En las noches, al llegar a casa, nos
reuniamos virtualmente para repartir tareas relacionadas con la página que habíamos
creado y con los flyers o videos a realizar. Se empezaron a hacer actividades y agendas
diarias para convocar a cada vez más personas al lugar; tardes deportivas, ollas de
frijoladas, grupos de tejido, sesión de yoga, charlas ambientales y mucho más. Debido al
peligro del barrio cercano al punto, alrededor de las 6, al anochecer, nos íbamos a
meléndez, donde seguíamos conversando y nos poníamos a beber y a bailar. Recuerdo
un día que en nuestro camino hacia meléndez paramos en la playita para comprar unas
cervezas; estábamos contando el dinero cuando una señora que estaba en la tienda
llamó a un compañero que estaba con nosotros, cuando él regresó al círculo en el que
estábamos nos dijo que la señora nos mandaba $20,000, todos la miramos y ella gritó
“¡Viva el paro nacional!”. Todo parecía un sueño, a veces tenso, lleno de nervios y otras
veces alegre y lleno de tranquilidad.
Un día estábamos regresando de Meléndez en nuestras bicicletas, éramos un grupo de
5 personas. En nuestro regreso teníamos que pasar por la 100 con 13, es decir por
Univalle -o como ahora lo llamábamos UniResistencia-, a esa hora ya no estaban
bloqueadas las calles, sin embargo en las aceras se dejaban los instrumentos para los
bloqueos. Una vez llegamos ahí nos encontramos con aproximadamente 5 camionetas,
que cargaban en sus volquetas los instrumentos de bloqueo. Nos miramos unos a otros
y frenamos con miedo a seguir. Sin embargo una amiga se acercó a ellos y comenzó a
cuestionar el por qué hacían eso. Nos unimos a ella, para no dejarla sola, aunque para
mis adentros sabía que con ellos no había forma de razonar. Las personas dueñas de las
camionetas eran hombres con camisas tipo polo blancas. No dejaban hablar a mi amiga
y constantemente nos decían que esa no era la forma de realizar el paro, otros nos
gritaban guerrilleros y marihuaneros, uno incluso dijo “yo también estuve en la guerrilla y
cultivé coca y fumé marihuana”. Empezaron a grabar nuestros rostros, nosotros los
empezamos a grabar también y sus palabras fueron más agresivas. En ese momento
llegó una camioneta de la policía, entonces tuvimos que marcharnos. Íbamos por la
pasoancho sentido norte cuando a una amiga se le pinchó la bicicleta, paramos un
momento a revisar pero decidimos seguir aunque estuviera pinchada y parar en un lugar
más seguro.
9

Tras esto no escribí mucho más hasta meses después. Recuerdo que por aquel entonces
estaba leyendo el libro de la periodista Laura Restrepo titulado Historia de un
entusiasmo, el cual narra las negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno
de Belisario Betancur, desde la perspectiva de la autora -miembro de la comisión
negociadora-. Muchos de los fragmentos de este libro eran para mí un símil de lo que
ocurría en ese momento en Colombia. El siguiente apartado del libro de Laura Restrepo
es un reflejo de lo que en algún momento llegó a significar la estación de Uniresistencia.

Utopía: del griego ou -no- , Toπo -lugar-; no existe tal lugar. El congreso entre los
robles ha durado un abrir y cerrar de ojos y no existe en Colombia otro espacio
abierto bajo las estrellas donde los hombres y las mujeres puedan reunirse a
soñar con un futuro sin violencia y sin miseria, donde la convivencia entre los
humanos no esté teñida por el desprecio la desigualdad y la intolerancia. Un lugar
donde no duerman unos en la cama y otros en el suelo, sino todos en el suelo;
donde no haya unos que comen y otros que pasan hambre, sino una ollada de
arracacha para repartir entre todos; donde las mujeres se bañen sin temor en las
quebradas, donde quepan todos los niños y los viejos puedan leer El Quijote en
Corrillo; los árboles crezcan hasta cumplir mil años, los astros alumbren en la
placidez de su silencio y los jóvenes puedan tener confianza en que la vida
venidera será menos inhóspita que la que debieron llevar sus padres y sus
abuelos.
Hombres y mujeres jugando pon un rato a que están sus manos hacer la vida
más llevadera: no fue más lo que sucedió en aquel pico de la Cordillera y, sin
embargo, quienes allá estuvimos no habíamos visto antes nada tan importante y
probablemente no lo volveríamos a ver.
Es posible que los grandes momentos históricos no estén hechos de muchas
palabras ni siquiera de acciones trascendentales sino de iluminados encuentros
encuentros de una gente con otra y unas ideas con las opuestas, encuentros de
enemigos irreconciliables que se reconcilian, de amigos que se abrazan, de
desconocidos que se hacen amigos de los hombres, con su futuro de un pueblo
con su esperanza de un país que en ese peculiarísimo cruce de circunstancias y
caminos de repente se reconoce a sí mismo como tal y se anima a pensar que tal
vez después de todo su vida de nación no tiene por qué ser tan dura.” Restrepo,
1999 (p.353).
10

La vida que llevaba antes del paro cambió completamente, mis actividades diarias
giraban en torno a las actividades que realizábamos en las calles. Desconocidos nos
juntamos y soñamos que en realidad ocurriría un cambio, parecíamos una familia.
Muchas veces la policía y civiles nos amenazaron con armas para que abandonáramos el
espacio. Yo sentía mucho miedo, la violencia inundaba las calles, pero el grupo con el
que me encontraba me motivaba a seguir saliendo. Esto no duró por mucho tiempo, la
convivencia y tensiones internas comenzaron a crecer y se incrementaron aún más ante
los ataques externos, que eran constantes en aquel entonces. Un día llegó la policía
junto con la alcaldía y nos sacaron de la estación. Comenzaron a dañar la huerta día a
día. La alcaldía nos prometió un nuevo espacio para seguir desarrollando nuestras
actividades, pero nunca nos entregaron un nuevo espacio. De forma similar ocurrió con
otros puntos de resistencia. Nosotros estuvimos dispuestos al diálogo y por ello nuestro
desalojo no fue forzado con violencia física. En otros espacios los desalojos fueron
forzados y violentos. Nos dispersamos.

Una vez el paro nacional finalizó, la ciudad de Cali regresó a la “normalidad” de antes.
Las calles retomaron el flujo vehicular, los manifestantes retornamos a seguir la vida que
llevábamos antes del Paro Nacional. La ciudad no era la misma, en sus calles se
evidenciaban las huellas del Paro Nacional: la destrucción y la resignificación que se le
había dado a los espacios públicos, las pintas de los nombres y rostros de los
asesinados y desaparecidos por el Estado, las consignas de protesta del Paro Nacional
en contra del abuso policial y a favor de la defensa de los derechos humanos, las pintas
del país utópico que anhelábamos, las huertas comunitarias. Algunas de estas huellas
permanecieron, otras fueron eliminadas, reforzando el síndrome colectivo del olvido.
¿Qué pasó con los asesinados? ¿los desaparecidos? ¿Los presos políticos? ¿Qué pasó
con los manifestantes que retornamos a la cotidianidad? El pasado seguía presente en
nuestras vidas: El Paro Nacional afectó psicológicamente a gran parte de los
manifestantes que habitamos las calles durante esta época. La persecución política que
se le dio a muchos manifestantes después del estallido Social generaba temor en la
población manifestante.

¿Cómo regresar a una normalidad de forma tan abrupta? ¿cómo dejar esas marcas a un
lado para continuar con la vida? Llevo un año haciéndome estas preguntas y
adaptándome a la cotidianidad que llevaba desde antes del paro. Lo acontecido en el
paro marcó mi vida, cambió mi mirada, fue un quiebre en la monotonía que me permitió
conocer, ver y vivir otras realidades. Habitar las calles durante el paro se convirtió en mi
día a día y durante casi tres meses no existía un futuro, sólo un presente. Una vez todo
acabó fue como quedar en el limbo, aferrada a un pasado cercano que poco a poco se
11

fue desvaneciendo. Intentar adaptarse nuevamente a la cotidianidad fue difícil, no solo


para mí, también para muchos amigos conocidos en el Paro. El temor y la angustia de ser
perseguido permaneció después del estallido Social. Era imposible dejar atrás las
huellas que nos habían quedado; los temores y los amores. No volví a ser igual y siento
que muchos de nosotros tampoco, a pesar de que ahora puedo habitar la Cali
“normalizada” con mayor naturalidad, siempre habrá dudas y temores, que regresan en
forma de memorias, pesadillas o imaginaciones.

Violencia en las calles: Aquel 28 de mayo


En medio del Paro Nacional un compañero y yo nos encontramos con el profesor Manuel
Silva, el cual nos contó sobre un libro que estaba creando con diferentes escritos que
abordaran el estallido social. Nos invitó a escribir algo. Las siguientes páginas contienen
la crónica que escribimos meses después de que el estallido social hubiese finalizado.
La crónica relata uno de los días en los que más violencia presencié: donde respiré la
muerte de cerca.

Aquel 28 de mayo

Prólogo

Estas líneas han sido escritas seis meses después del veintiocho de mayo de
2021. Llevamos mucho tiempo tratando de construir este texto: resulta abrumador volver
a emociones tan intensas como contradictorias; recordar lo vivido aquel día en
Uniresistencia —y, en general, en los diferentes puntos de concentración— es
enfrentarse a un nudo en la garganta. Ese día dejó una marca indeleble en nuestra
(breve) existencia en este pedazo de tierra llamado Santiago de Cali, una marca que aún
resulta difícil de ver y descifrar.

Este relato tiene la intención de continuar con el proceso de construcción de


memoria sobre los hechos acontecidos en marco del Paro Nacional de 2021. Un suceso
que afectó la vida de toda la ciudadanía colombiana sin distinción alguna; un momento
histórico bajo toda mirada. En varias ocasiones nos hemos preguntado por qué escribir
sobre lo que pasó —muchas veces sin haber escrito una letra—, con qué sentido o
propósito hacer memoria cuando los hechos se diluyen con el pasar de los días frente a
la avalancha de voces e imágenes que pretenden emitir un juicio sobre el paro y sus
participantes. Ahora, más allá de ser una forma de procesar los hechos y las emociones
vividas, también es una manera de continuar con la resistencia y hacerles frente a esas
miradas sesgadas que pretenden estigmatizar el Paro Nacional y a quienes hicimos
parte activa de él en las calles. En este instante, las representaciones de los diferentes
12

actores de esta movilización social están en riesgo de ser reducidas a un impulso


irracional injustificado; bajo esa mirada sesgada, los entes estatales y la fuerza pública
están llevando a cabo una persecución en contra de los manifestantes y miembros de
derechos humanos. Se hace necesario construir relatos que nos brinden otra mirada de
lo que fue el Paro Nacional y dignificar la resistencia en las calles —sin caer en la
idealización y la pleitesía—. Las líneas aquí escritas responden a esa doble urgencia: la
de una(s) representación(es) en pugna; la de un ejercicio de procesar experiencias tan
contradictorias.

Aquí encontrarán una crónica tardía de aquel 28 de mayo en Uniresistencia,


construida con base en nuestra experiencia como manifestantes activas del punto y en
las voces de nuestras compañeras. Este relato está lejos de estar terminado: cada una
de los centenares de personas que estuvieron aglomeradas ese día entre las calles 13 y
16 con carrera 100 tienen algo por decir. Que sea el comienzo, entonces, de un ejercicio
de memoria permanente; un duelo constante para aprender a vivir en un país como este.
Y, como sabemos que estas palabras pueden llegar a los ojos de quienes quieren vernos
en la cárcel, torturadas o muertas, decidimos conservar las “chapas” que con tanto
cariño nos colocamos las unas a las otras.

- Sol y Mercury.

Antes del #28M

Nadie llegó a imaginar que un mes después del 28 de abril las personas siguieran
protestando en las calles con una persistencia y una determinación que no se veía hacía
mucho tiempo en Colombia. Inicialmente la convocatoria se hizo para protestar en contra
de la nueva reforma tributaria propuesta por el gobierno, pero una vez logrado este
objetivo la gente siguió manifestando su descontento. El disgusto generalizado en la
población colombiana iba más allá de una reforma y su origen estaba en la corrupción e
injusticia estructural del gobierno que año tras año empeoraba, olvidándose de las
poblaciones marginalizadas y empobrecidas históricamente, de las víctimas de los
diferentes conflictos internos, de los muertos y desaparecidos en manos de la fuerza
pública, la guerrilla, los paramilitares y demás grupos armados. Otro motivo para
continuar en las calles era honrar la memoria de aquellos manifestantes asesinados y
desaparecidos durante las diferentes jornadas de protestas. Pero también el furor de las
marchas y la audacia de quienes se enfrentaban a la fuerza pública, la circulación de
insumos para las primeras líneas y las ollas comunitarias, las clases en los barrios y las
jornadas de pinta de murales en diferentes partes de la ciudad, sumados a la gran
13

capacidad de convocatoria que aún se conservaba, nos hacían sentir que estábamos
cerca de lograr un cambio en este país.

Sobre la calle 13 con carrera 100, al lado de la Universidad del Valle, se conformó
el punto de bloqueo conocido como Uniresistencia. Los bloqueos en esta zona se
iniciaron y se mantuvieron en el tiempo debido a la proximidad con la única universidad
pública de la ciudad —un espacio históricamente utilizado para pensar y defender las
luchas sociales (además de ser el lugar escogido por La Minga Indígena para
resguardarse durante su estancia en la ciudad)—; el bloqueo de la carrera 100 con calle
13: dos vías principales en el sur de Cali que, en su punto de convergencia, son cruciales
en el tránsito de este sector de la ciudad. Y, también, por su ubicación estratégica en una
zona comercial y de alta estratificación residencial. La combinación de estos tres
aspectos garantizó la amplia visibilidad de la inconformidad manifestada por el grueso
del pueblo colombiano y un verdadero impacto en la cotidianidad de las personas
—sobre todo de aquellas que gozan de ciertos privilegios y comodidades—: dos
objetivos esenciales del Paro Nacional.

Para ese momento, en Uniresistencia existía cierta organicidad entre las personas
que asistíamos con regularidad: creamos comités (comunicaciones, olla comunitaria, arte
y cultura, pedagogía), designamos voceras ante la recién conformada Unión de
Resistencia de Cali (URC), construimos una huerta comunitaria y adecuamos los espacios
con regularidad (limpiándolos y pintándolos; cuidándolos). Para ese entonces se había
conformado una comunidad cuya piedra angular era el aprendizaje constante y el
reconocimiento del espacio como un proceso de construcción permanente. Para muchas
personas se convirtió en un lugar bastante entrañable al que llegábamos todos los días
con la firme convicción de que podíamos cambiar algo (sin saber con certeza qué —y
tampoco necesitándola—), pero también nos interesamos por las vidas de las personas
que estaban ahí: sus alegrías y sus tristezas; sus preocupaciones, sus deseos y sus
convicciones: habíamos construido una familia sin saberlo.

En las calles de Cali se hablaba mucho sobre lo que sucedería el 28 de mayo:


existía todo tipo de especulaciones sobre el desarrollo de las jornadas de movilización,
pues en “La sucursal de la resistencia”, como había comenzado a llamarse popularmente
a la ciudad, se planearon una serie de marchas desde los diferentes puntos de
concentración. En Uniresistencia se sentía cierta tensión los días previos, pues se acordó
que la gran marcha que partiría desde Siloé Resiste finalizaría en nuestro punto de
bloqueo. Los nervios nacían de la angustia por lo que podría llegar a pasar: hasta el
momento en Cali la represión había sido brutal; los heridos, los muertos y los
desaparecidos eran demasiados, y nos encogía el corazón imaginar que alguna de
14

nosotras podría correr un destino similar. A pesar de intentar convencernos de que las
cosas no se saldrían de control y, también, de mantener una mirada optimista sobre la
situación, en varias ocasiones terminamos comentando entre nosotras lo que podría
llegar a suceder: “desde Bogotá ya se están movilizando un poco de tombos para
caernos con toda”, decía alguien; “los de Ciudad Jardín van a volver a dar bala, se están
organizando y todo para eso”, decía otra; “va a haber muchísimos infiltrados”, era seguro;
“todo se va a volver un mierdero” pensábamos todas. Django tenía un mal
presentimiento: le contó a Arenita que había tenido una pesadilla en la cual el ESMAD
llegaba al punto por el lado de la 16. Lo soñó tres días antes del 28.

Ante lo que nuestra imaginación configuraba como una lucha inminente, en la


cual nos encontrábamos en total desventaja y riesgo, algunas integrantes de la Primera
Línea del punto socializaron el esquema de seguridad diseñado para contener cualquier
contingencia que llegara a surgir ese día. En medio de esas charlas, en las que
pintábamos un panorama catastrófico, nos decían “no se preocupen, que llegue el que
llegue vamos a tener respaldo y quien nos cuide las espaldas”; “vamos a tener unas
cintas que nos identifiquen para saber quiénes son infiltrados y quiénes no”; “no pasa
nada, vamos a cuidar que las cosas no se salgan de control”. Pero no había palabras
para apaciguar esa corriente de pensamientos o que nos hicieran creer que nada malo
iba a suceder, que todo podía permanecer en la fiesta, el goce y la conmemoración. La
noche antes del 28 de mayo la tensión nos arropó y todas fuimos a dormir sabiendo que
el día siguiente no sería un día cualquiera.

El #28M: las primeras horas

La cita en Uniresistencia era a las siete de la mañana. La gente comenzó a llegar para
reunirse y organizar el evento: se empezó a instalar una tarima junto a la antigua
estación del MIO de Univalle para llevar a cabo el cacerolazo sinfónico y la presentación
de otras artistas; dentro de la estación se comenzaron a pintar carteles y afuera se
empezó a organizar la pintada del pendón de bienvenida. Mientras en la 13 con 100 cada
persona aportaba su granito de arena, León iba pedaleando en su bicicleta desde
Jamundí. Cuando cruzó el puente donde la Minga había hecho un retén semanas antes,
pudo ver los vestigios de la resistencia, y cuando sus ojos se cruzaron con un “28A” en
letras grandes pintado sobre una placa de metal, cayó en cuenta de lo sorprendente que
era que el paro llevara un mes de existencia y resistencia. Siguió con una gran euforia su
camino hacia Uniresistencia donde estaban tratando de tumbar un poste de luz ubicado
al frente de la antigua estación. Días antes descubrimos en redes sociales un video de la
Policía Nacional en el cual los rostros de muchas personas del punto quedaban
expuestos, y luego de hacer una exploración por el espacio encontramos una cámara
15

ubicada en lo alto de ese poste. Desde entonces, Django había estado discutiendo con
otras personas cómo bajarlo —el día anterior lo habían intentado sin éxito—. Por
seguridad se tomó la decisión de tumbarlo, sin embargo, se actuó en la inmediatez del
momento y sin premeditar cuál era la mejor forma de hacerlo, lo cual ocasionó un corte
de energía en los barrios aledaños y el disgusto del vecindario —quienes se asomaron
por las ventanas de sus apartamentos y miraron hacia abajo con fastidio—. Algunas
personas comenzaron a decir “nos van a caer los tombos” o “ahora sí tápense las caras
que nos van a empezar a grabar” a quienes no estábamos encapuchadas.
Afortunadamente alguien llamó a EMCALI y, gracias a la llegada oportuna de sus
trabajadores, el problema se solucionó. El tiempo siguió su curso, la sospecha de la
llegada de la policía disminuyó y la tensa calma permaneció.

A eso de las nueve de la mañana poco a poco comenzó a llegar gente. El lugar lo
cernía un silencio expectante —probablemente por la marcha que arribaría—. Unas con
otras charlábamos sobre el desarrollo de la jornada; quienes eran de primera línea
estaban más encapuchadas de lo normal, al igual que muchas otras personas que
habitualmente andaban con sus rostros descubiertos —debido al vídeo encontrado—. A
pesar de las prevenciones socializadas días antes, nadie llevaba en su brazo una cinta
que la diferenciara del resto y pronto empezaron a llegar personas que no hacían
presencia a diario en el punto.

Alrededor del lugar se comenzaron a colgar palomas blancas y los rostros de las
personas asesinadas y desaparecidas en las diferentes movilizaciones sociales del país
a lo largo de los años. Cada quien andaba en lo suyo y, sin embargo, todas andábamos
en lo mismo: la brigada médica preparaba los insumos para atender cualquier
emergencia; Luna, pegada al teléfono, intentaba convencer a su mamá de que su
presencia ahí era indispensable y que nada malo le sucedería; Arenita junto con los
Correcaminos transportaban insumos para la Primera Línea y hacia otras partes de la
ciudad; Django, desde el techo, colgaba el pendón de bienvenida e intentaba organizar
la logística para que, al llegar la marcha, nadie se subiera allí; doña Ruby junto con su
equipo comenzaban a preparar la olla para el almuerzo. La mañana transcurrió con un
ritmo agitado y con la constante expectativa de que pronto llegaría la resistencia de
Siloé.

Quienes hacíamos parte del equipo de comunicaciones nos juntamos para


repartir los grupos y asignar las responsabilidades: buscábamos registrar todo lo que
sucedía alrededor, hacer un cubrimiento integral de la jornada para las redes sociales y
el archivo que estábamos construyendo. A veces nos saludaban encapuchadas y nos
costaba un poco reconocer quiénes eran —habían hecho su mayor esfuerzo para ser
16

irreconocibles—; Timmy y Saeta nos pedían fotos cada que nos cruzábamos y posaban
de diferentes maneras con sus escudos ante el lente y muchas de la Primera Línea
fueron retratadas aquella mañana. Fuimos observando y recorriendo el espacio que
pronto se llenaría de un centenar de personas. A pesar de la zozobra —que, de alguna
manera, todas sentíamos—, la alegría en la mañana del 28 de mayo era mucha, una
alegría amarilla y contagiosa.

La llegada de las marchas

Cerca del mediodía llegó la marcha del corregimiento La Buitrera: entre niños y
niñas, jóvenes, madres y padres se podía ver toda una comunidad dispuesta a luchar por
sus derechos; cantaron arengas y colgaron sus pendones en lo alto con orgullo, para
después sentarse bajo las sombras de los árboles a comer Bon Ice y a refugiarse del
intenso calor. Desde la tarima ya se escuchaba música y gente animando al público. De
repente desde la Pasoancho comenzaron a llegar muchísimas motos. Nos acercamos a
ver si era la marcha, pero era una caravana que se dirigía hacia el punto de Meléndez
—ubicado a cinco cuadras de Uniresistencia—.

El tiempo pasaba. El espacio era cada vez más irreconocible por la cantidad de
personas que había. Cerca de la una de la tarde se comenzó a divisar una multitud
proveniente de Meléndez en dirección al punto: había llegado la marcha de Siloé. La
Primera Línea iba al frente con sus trapos y, a pesar de estar totalmente encapuchadas,
nos pedían que no registráramos su arribo. Junto con ellas marchaban diferentes
corresponsales de prensa. Uniresistencia ya se encontraba repleta de personas y, aun
así, seguían llegando más: la multitud parecía no tener fin. A lo largo de la marcha se
encontraban representantes de los diferentes puntos de concentración y cuando la
marcha acabó de llegar era tal la cantidad de gente que desde el techo de la antigua
estación Univalle del MIO, observando hacia el norte, la amplia intersección de la calle 13
con 100 parecía insuficiente para contener la aglomeración que había.

En ese momento Uniresistencia era habitado en una multiplicidad de formas:


decenas de personas llegaban en buses; las hinchadas del América y del Cali
compartían entre sí; algunas manifestantes se subían en los árboles para verlo todo
desde arriba, así como otras colgaban sus telas para hacer acrobacias aéreas; las
agrupaciones musicales comenzaron a acomodarse en la tarima rodeada por integrantes
de la Primera Línea; las ollas del almuerzo comenzaban a echar humo; personas en
zancos caminaban por la zona; las familias con sus niños se tomaban fotos junto a una
torta que decía “Feliz primer mes de paro”, ubicada al lado de una mesa apoyada en la
17

esquina de la universidad; papeles con reflexiones sobre el estallido social estaban


colgados alrededor de la estación, mientras un pulguero se llevaba a cabo adentro;
algunas integrantes cuidábamos la huerta comunitaria y que nadie fuera a subir al techo
de la estación —a excepción prensa y fotografía—. La gente cantaba y bailaba como si
de un carnaval se tratara, hablaban a través del micrófono expresando su sentir y
cantaban arengas a todo pulmón: era tal el alboroto que la orquesta que se encontraba
sobre el escenario no podía comenzar a tocar porque del otro lado cantaban más duro y
sonaba otra música. “El que no salte es un infiltrado” se escuchaba y todo el mundo
cantaba al unísono sin parar de saltar: era tanta la sincronización que, desde el techo de
la estación, parecía un océano de personas creando olas de altamar.

El comienzo del fin

Eran cerca de las tres de la tarde. Mientras nos encontrábamos en diferentes


partes tratando de cubrir lo que sucedía, en la calle 16 con carrera 100 la estación
Universidades ardía en llamas. Uniresistencia desbordaba alegría cuando empezó a
propagarse el rumor de una intervención por parte de la fuerza pública. A oídos de
muchas otras personas del punto llegó la información de que algunas manifestantes
habían ido a hacer una protesta al Comando de Acción Inmediata (CAI) de Ciudad Jardín,
mientras la batucada sinfónica llenaba de euforia los oídos de toda la 13 con 100 y el
almuerzo para la Primera Línea y los integrantes de Uniresistencia estaba listo. Hubo una
pelea en una de las ollas porque algunas personas que no pertenecían a ninguna
Primera Línea exigían almuerzo, a pesar de ser informadas de que en ese lugar
específico se preparaba la comida especialmente para ellas y las encargadas de la
logística del evento. Y mientras la discusión se resolvía, el conflicto en la 16 seguía
creciendo.

Para muchas personas pasó desapercibido el grupo de manifestantes que llegó a


la estación gritando “traemos un herido, abran paso”. Habían llegado desde la 16 en una
moto. Eran tres y en la mitad se encontraba un hombre herido, de su tobillo salía sangre.
Intercambiamos miradas de preocupación porque, como punto de resistencia, sabíamos
que no estábamos preparadas para una contingencia de ese tamaño. El rumor de un
conflicto entre manifestantes, policía y ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios) se
convirtió en una certeza: a la altura del CAI de Ciudad Jardín, ubicado en la calle 16 con
carrera 115, en condiciones bastante extrañas comenzó una represión brutal. Quienes
estábamos en el punto pendientes de la logística y el cubrimiento del evento teníamos
mucho miedo porque las cosas parecían agravarse de manera exponencial.

Comenzaron a llamar a la brigada de salud para encargarse de las heridas de bala y


arma blanca. Al atender a las personas observaban que eran traumas cerrados con
18

patrones diferentes: heridas en la espalda, en las piernas, en el abdomen, lo cual daba a


entender que era un ataque totalmente indiscriminado. La brigada no tenía un lugar
asignado para socorrer a las personas, por lo cual se tuvo que adecuar un espacio
dentro de la estación. Al atenderlas, Margarita veía a jóvenes entre veinte y veintitrés
años; a personas que no eran de la Primera Línea, sino civiles que se encontraban por la
zona. Django iba y venía desde la bodega, llevando y trayendo insumos médicos y, junto
con otras personas del punto, crearon un cordón humano para evitar las miradas
curiosas. Mientras eso sucedía, nos contaron que a Gato le habían disparado en una
nalga, pero afortunadamente ya se lo habían llevado hacia el puesto de salud.

El rumor del enfrentamiento comenzó a llegar a los oídos de todas las


manifestantes y muchas personas empezaron a subir hacia la 16 para ver qué sucedía.
Las primeras líneas hacían barricadas adelante y buscaban resistir ante el atropello de la
fuerza pública y civiles armados que comenzaron a hacer presencia en el conflicto.
Sospechamos que se trataban algunas personas residentes de Ciudad Jardín, pues nos
dimos cuenta que entre su comunidad se difundió la información de que,
supuestamente, las manifestantes íbamos a entrar a las casas y a los almacenes del
barrio a robar. Lo que en un momento pensábamos que solo era un enfrentamiento con
el ESMAD —habitual durante estas jornadas de protestas— resultó ser una arremetida
violenta por parte de civiles armados en compañía de la fuerza pública, quienes
disparaban contra los manifestantes con armas no solamente traumáticas y de corto
alcance: también disparaban con armas de alto alcance que solo se usan en la alta
montaña.

El grupo de brigada comenzó a acercarse a la 16. Cerca del edificio del ICETEX las
personas corrían hacia Uniresistencia gritando “están dando bala”. Margarita escuchó un
grito de auxilio y corrió en su dirección mientras observaba cómo la gente se ocultaba
de los disparos detrás de los árboles. La persona que gritaba tenía tres heridas de bala
en la región lumbar, Margarita le hizo compresiones rápidamente y, cuando alzó la
mirada, uniformados de la Policía estaban encima de ellas junto con civiles armados. En
ese momento Margarita sintió que todo se había ido a la mierda.

El testimonio de Margarita

En ese momento me hice como en una bajada y me quedé quieta, esperando a que, si
no estaba haciendo nada, no pasara nada. Me cogieron. Yo tenía guantes y estaba llena
de sangre. Un policía me levantó como si fuera un trapo, como un juguete. Un civil le dijo
“no, soltala: mejor nosotros la cojemos para que ustedes no tengan ninguna
repercusión”. De un hombro me tenía un policía y del otro un civil que tenía tapada la
cara. Para ellos atrapar personas era como un triunfo. Me llevaron cargada hasta la
19

estación de Universidades pegándome en la espalda, diciéndome cómo me iban a


matar, cómo me iban a desaparecer, cómo me iban a enterrar en una fosa común. Yo
solo lloraba y pensaba qué iban a decir mis papás.

Mientras íbamos pasando por la calle, veía cómo las personas me miraban y no
hacían nada, y eso me frustró muchísimo porque me gritaban, me maltrataban y nadie
hacía nada; nadie se atrevía a decir “no más”, “ya, déjenla” o “¿qué están haciendo?”,
mientras me apuntaban con un arma que en cualquier momento se podía accionar;
mientras, en realidad, pudieron haberme desaparecido: nadie, absolutamente nadie, hizo
nada.

Cuando llegamos a esa esquina que hay para pasar a la estación de


Universidades, estaba todo el equipo de prensa y fotografía. Ellas se dieron cuenta de lo
que estaba pasando y comenzaron a pelear para que me dejaran ir, les parecía absurdo
que cogieran a alguien de la brigada de salud pues se supone que teníamos garantías.
Pero la justificación de la policía y los civiles armados era que no las tenía porque decidí
estar a favor del paro y no a favor de ellos; que si hubiera estado a favor de ellos no
hubiera pasado nada. Ellos no me creyeron que soy estudiante de medicina; ellos
pensaban que estaba ahí por el paro o porque era enfermera —desmeritando el estudio
y el trabajo de las personas que ejercen la enfermería— Cogieron todo el kit de salud
que tenía y lo botaron (o se lo robaron). Y ahí hubo un forcejeo entre la policía y la gente
de prensa —que estaban grabando y tomando fotos—. En ese momento estaba llorando
porque sentía que la vida no tenía valor, porque ellos podían hacer conmigo lo que
quisieran y porque estaban utilizando todo su poder en contra mía. Al final me dejaron ir
porque sintieron que se les iba a ir hondo después de esos vídeos.

La continuación del enfrentamiento

Margarita logró escapar con sus compañeras hacia Uniresistencia. A la altura del
ICETEX comenzaron a disparar de nuevo y el sonido de las balas no se detenía;
permaneció constante durante varios minutos. Civiles en compañía de policías se iban
acercando hacia donde ellas estaban, uno de ellos vio a Mar y comenzó a preguntarle
qué hacía ahí, que ya debería estar desaparecida con la otra gente. Le arrebataron el
celular y lo botaron. La volvieron a atrapar y, en ese instante, un reportero empezó a
grabar cómo se la llevaban con el favor de los policías. Después de rogar por su vida, la
soltaron nuevamente y continuaron su escape hacia el punto. En un momento tuvieron
que acostarse en el suelo e ir arrastrándose lentamente, cubriéndose con bicicletas para
evitar las balas que rozaban el pasto. Un grupo de la Minga, con tambores y flautas, iba
20

en dirección hacia la 16 para hacer frente al caos. Margarita y sus compañeras


aprovecharon la breve calma que traía la música para llegar finalmente a Uniresistencia.

En la calle 13 el ritmo de la fiesta se mantenía igual; la gente seguía bailando, cantando


y gritando todo tipo de arengas, exhortando a la multitud a permanecer en el lugar a
pesar del conflicto: los gritos de desesperación de algunas personas se mezclaban con
el grito de euforia de otras. “Pidan que abran la Universidad para atender a las personas
heridas”, gritaban desde el punto de salud y el clamor fue pasando de voz en voz, pero
solo fue hasta que el ruido de las balas se escuchaba tan encima que accedieron a dar la
entrada para atender a las heridas dentro de la universidad, fuera del riesgo de las
armas. Diez personas de la brigada de salud atendían a más de cuarenta heridas de
bala. Había jóvenes en muy malas condiciones; había personas que conocíamos. Pronto
comenzaron a enviarlas a diferentes hospitales de la ciudad, pero todos los centros
hospitalarios estaban colapsados por la situación del paro y los enfermos de COVID-19.
Todo estaba colapsado; el sistema de salud de la ciudad estaba quebrado, así como la
manifestación en Uniresistencia.

El caos de la arremetida desmedida no era un secreto para nadie y nosotras no


sabíamos qué hacer. Mientras en la 16 la policía, el ESMAD y los civiles armados
perseguían a las manifestantes para atraparlas y golpearlas, amenazando con
desaparecerlas y robando sus pertenencias, por el Crepes & Waffles de Ciudad Jardín
había muchas personas armadas y en camionetas blancas. La concentración decidió
permanecer hasta el último segundo. Por los altavoces de la tarima muchas voces
alentaban a la permanencia y a la resistencia, a continuar la manifestación con las
actividades culturales y los ejercicios de memoria dispuestas a demostrar que el miedo
no nos impedía continuar con la protesta. Muchas personas tomaron la decisión de ir y
apoyar a la Primera Línea en la confrontación, pero la situación cada vez empeoraba
más. Una de nosotras permaneció en la estación con la cámara registrando lo que
pasaba un poco más allá de la estación. En esas imágenes no se ve más que un flujo de
gente yendo y regresando, nuestras especulaciones sobre la situación, los gritos de
frustración y el sonido de algunas detonaciones; son imágenes expectantes de la
brutalidad de la fuerza pública y los civiles armados, un intento por dejar registro de su
inhumanidad.

Ante la continua llegada de personas heridas, se hizo evidente la necesidad de


comenzar a replegarnos. Algunas fueron en bicicleta hacia la 16 para hacer un llamado a
quienes aún estaban allí para que retrocedieran. La orquesta se había bajado de la
tarima y las agrupaciones musicales estaban guardando sus instrumentos, mientras la
persona a cargo de la siguiente actividad suplicaba la permanencia de la gente. Muchas
21

personas le respondieron que, si nos quedábamos, nos iban a dar bala; otras solo la
ignoraron. En medio del caos y la poca claridad, cada quien hacía lo que mejor le
parecía.

La retirada hacia Meléndez

La voz de la retirada definitiva empezó a regarse. La Primera Línea y otras


manifestantes estaban aguantando la arremetida de tombos y civiles para que nos
replegáramos hacia Meléndez. De la nada, algunas personas comenzaron a llegar al
punto con televisores, sillas, computadores y otras cosas. Nos dimos cuenta que estaban
saqueando el antiguo edificio del ICETEX y algunos comercios cercanos. Quienes
pertenecíamos al punto no estábamos de acuerdo, sobre todo por las consecuencias
negativas que nos traería un futuro. Varias personas abordaron a quienes se estaban
llevando los objetos para recuperarlos y amontonarlos en la tarima. Mientras Django
intentaba recuperarlos, a algunas manifestantes les pareció un gesto de traición al
movimiento y lo arrinconaron para golpearlo y decirle que era un policía infiltrado. Ellas,
en su malestar, manifestaban que las personas privilegiadas eran las culpables de lo que
pasa en el país y que, por esa razón, estaban haciendo eso. Después de todo, era una
de las cosas que debíamos enfrentar: el odio entre las clases existente en esta sociedad
y tan latente en el primer mes de paro. Afortunadamente algunas personas que conocían
a Django fueron a ayudarlo junto con delegados de derechos humanos. Entre gritos e
insultos alguien proclamó que los elementos recuperados serían destruidos. La tarima
estaba llena de personas, televisores, computadores, teclados y sillas; algunas estaban
arremetiendo de manera agresiva contra lo que estábamos haciendo y, en medio del
forcejeo para evitar otra confrontación, aparecieron unas encapuchadas y rociaron dos
extintores sobre los objetos (y nosotras). Y mientras caía el polvo blanco sobre nuestros
cuerpos, cada vez era más evidente que el movimiento estaba fracturado por la multitud
de situaciones delicadas que estaban sucediendo.

El tiempo avanzaba y las balas estaban cada vez más cerca. Muchas no querían
dejar sola a la Primera Línea e insistían en permanecer hasta el último minuto, pero se
empezó a regar el rumor de que estábamos rodeadas por las tres entradas al punto por
el GOES (Grupo de operaciones especiales), el GAULA (Grupo de acción unificada por la
libertad) y por el Ejército dispuestos a dispararnos: la única salida era ir a Meléndez. Le
insistimos a Luna que viniera con nosotras y ella, entre lágrimas, manifestaba su
preocupación por quienes estaban al frente. Silver decidió ir con su cámara a registrar lo
que estaba sucediendo y, a pesar de que varías le insistimos en que fuera con nosotras,
siguió su camino dándonos la espalda y diciéndonos únicamente cuatro palabras: “tengo
que estar ahí”. Si bien éramos conscientes de que cada quien es libre de tomar las
22

decisiones sobre su propia existencia, no estábamos preparadas para ver partir a


nuestras compañeras de resistencia y enfrentarnos a la posibilidad de no volverlas a ver
vivas. Con un dolor muy profundo lo vimos alejarse hasta perderlo de vista.

Cerca de las seis y media de la tarde, en silencio optamos por ir hacia Meléndez.
Muchas personas lloraban por miedo e impotencia; otras buscaban dañar los comercios
cercanos a la 13 con 100. Valiente, llena de rabia, les empezó a gritar que dejaran de
destruir los establecimientos: algunas voces se sumaron a su queja, otras simplemente
siguieron su camino. Django vio desmanes en el Centro Comercial Holguines y trató de
evitar el ataque a un cajero cercano al supermercado Carulla. En ese momento, el
esposo de una de las personas del punto estaba a punto de ser atacado porque trataba
de evitar la entrada de manifestantes a un concesionario cercano. Gracias a la oportuna
intervención de otras personas no ocurrieron las agresiones.

Llegando a Meléndez escuchamos los gritos de desesperación de una madre


porque su hijo se encontraba atrapado en un baño del antiguo edificio del ICETEX con
otras manifestantes: estaban rodeadas por la policía y habían amenazado con
dispararles. Ella le rogaba a un miembro de la delegación de derechos humanos que
hiciera algo; nosotras solo lanzamos una alerta por redes sociales y, esperando un
milagro, avisamos a diferentes colectividades encargadas de este tipo de tareas. Cerca
de las imponentes barricadas de Meléndez se podía sentir el cambio de ambiente.
Cuando entramos la gente estaba alegre, bailando y cantando en una actividad cultural.
Pero poco a poco las personas empezaron a dispersarse y a adentrarse en el barrio ante
el miedo y la incertidumbre de la proximidad de las balas. Un sin fin de rumores viajaban
de oído a oído, de boca en boca. La policía estaba cada vez más cerca, y cuando
comenzaron a escucharse balas de fusiles quienes estaban en el barrio La Playita —a
unos cuantos metros de la barricada— corrieron hacia la entrada a Meléndez: parecía la
escena de una película de zombis, la multitud se aglomeró entre empujones e insultos
en la pequeña y estrecha entrada. Django estaba ahí, cargando su bicicleta mientras veía
cómo varias personas comenzaron a treparse a las gigantes barricadas.

Nos ubicamos cerca de la antigua estación Meléndez del MIO y llamamos a las
personas del punto para saber si ya estaban en camino. Casi todas contestaron bien y
con calma; otras no contestaban, haciendo aflorar en nuestras cabezas el miedo y la
angustia. A lo lejos se escuchaban disparos y se hacía cada vez más evidente la cercanía
de la fuerza pública. Caballo, Lokiam y Ciro decidieron recoger insumos médicos en la
bodega y salieron de nuevo del bloqueo. En ese momento, la duda de que el sonido de
las balas ya no era de pistola ni subametralladora —y menos de fogueo— se volvió
evidente cuando el casquillo de un rifle les cayó al lado. Entonces decidieron irse
23

mientras escuchaban las balas pasar entre las ramas y las hojas; estaban indefensos,
solo con cascos y escudos que no los hubieran protegido.

Como Uniresistencia coordinamos un plan de regreso seguro a casa, definiendo


grupos y rutas específicas. En ese momento llegó Lokiam con provisiones de comida y
ropa para cambiarnos —y pasar desapercibidos—. Justo cuando todo estaba listo para
iniciar el repliegue final, insistimos en la ausencia de Silver —quien, momentos antes, nos
colgó una llamada luego de que escuchamos disparos y de que él gritara “¡al suelo, al
suelo!” —. Alguien dijo que ya estaba en Meléndez, pero que quería estar solo un rato.
Comenzamos a llamarlo de nuevo, pero sus respuestas eran extrañas y evasivas;
empezamos a creer que estaba retenido. Fuimos a buscarlo por todo Meléndez, pero no
obtuvimos resultado. Cuando íbamos de regreso a la estación escuchamos disparos muy
cercanos a la gran barricada. Corrimos a avisarles a las demás para retirarnos
rápidamente y, pocos minutos después, apareció Silver. Lo abrazamos con cariño. No
pasaron ni cinco minutos desde su llegada cuando la balacera atravesó la barricada.
Corrimos otra vez. Algunas personas se resguardaron detrás de los árboles con la
esperanza de no ser alcanzadas por un proyectil; varias nos apresuramos hacia la
pequeña barricada del parque de Las Vegas para alejarnos de las balas: sentíamos cómo
entraban y seguían su camino cerca de nuestros cuerpos. Django, Ciro, Caballo y otras
personas vieron cómo una bala rozó el cráneo de un señor y le peló una parte de la
cabeza; Valiente permaneció inmóvil ante la situación y cuando recobró la consciencia, y
vio que todas corríamos, lloró al sentirse abandonada en medio de la balacera. En ese
momento decidimos replegarnos definitivamente.

La huida

Mientras nos adentramos en el parque escuchábamos alejarse el sonido de las balas.


Quienes vivíamos en el sur de la ciudad decidimos ir a una misma casa por seguridad y
resguardarnos hasta el día siguiente. Teníamos que llegar a un barrio cercano, lo que
significaba correr el riesgo de encontrarnos con un inmenso operativo de la fuerza
pública —según los rumores—. Éramos un grupo de veinte personas caminando con
sigilo, cruzando un puente y un parque, pidiéndonos silencio unas a otras para evitar ser
vistas. Sobre nosotras sobrevolaban helicópteros que alumbraban la zona, buscábamos
permanecer bajo las ramas de los árboles para no ser vistas.

Llegando al final del parque, dos personas se adelantaron para revisar si habían
tombos por la zona, otras permanecieron atrás pendientes de lo mismo. Un trayecto que
normalmente puede tomar quince minutos se convirtió en una eternidad, pues en
cualquier momento podrían aparecer uniformados o civiles a amedrentarnos (y era
imposible no imaginar lo peor). Caminábamos como si fuéramos fugitivas que habían
24

cometido el peor de los actos, con miedo de ser interceptadas incluso por los
helicópteros que nos pasaban por encima. Logramos llegar al barrio sin ser vistos y Sol
nos abrió las puertas de su apartamento.

Eran cerca de las ocho de la noche cuando nos habíamos vuelto a cambiar nuestras
ropas y algunas fueron a tomar un baño. Después de llamar a nuestros seres queridos
para hacerles saber que estábamos a salvo y que por seguridad pasaríamos la noche
afuera, varias estaban pendientes del celular para ver cómo seguía la situación en
Meléndez y otras nos vimos envueltas en conversaciones bastante triviales. Pero en
general sentíamos algo extraño: después de estar expuestas a sucesos tan intensos,
sentíamos lejana la mañana del 28 de mayo. Nos sentamos en la terraza en una especie
de circulo y comenzamos a hablar de lo que fue ese día tan extraño; comenzamos a
construir un relato de lo que pasó en toda la jornada desde diferentes puntos de vista y
nos llenábamos de emociones bastante contradictorias: la alegría por haber vivido el
punto más alto de una euforia multitudinaria -aún más fuerte que el 28 de abril-; el terror
de la muerte que rozó nuestros cuerpos y alcanzó a otros. Al final sentíamos un sabor
agridulce en nuestras bocas: afortunadamente ninguna persona del punto fue asesinada,
pero hubo una gran cantidad de muertos alarmante y personas como nosotras, que
estaban ejerciendo su derecho a la protesta, no volvieron a sus casas esa noche.
Seguimos hablando hasta altas horas de la madrugada hasta que el cansancio nos
obligó a cerrar los ojos.

Una suerte de epílogo

Uniresistencia permaneció como punto de concentración hasta finales de julio, cuando


funcionarios de la alcaldía y Metro Cali en compañía de la Policía Nacional nos forzaron a
desalojar el espacio “a las buenas”, prometiendo que nos iban a asignar otro lugar en el
sur de la ciudad para llevar a cabo nuestros procesos sociales y asamblearios. Sin
embargo, como es habitual en este país, solo fueron palabras: al sol día de hoy no han
cumplido sus promesas y los objetos que eran de nuestra propiedad se encuentran
retenidos en una bodega de ubicación desconocida.

Al final solo nos quedaron los recuerdos y los vínculos afectivos.

-Sofía García Holguín y Félix Rafael Torres


25

Estrés postraumático en el Paro Nacional


Tras el estallido social había un sentimiento compartido de miedo e incertidumbre. Las
conversaciones que sostuve con otros manifestantes hacia finales del 2021 me daban a
entender que todos estábamos afectados psicológicamente a raíz de la violencia
vivenciada. El cortometraje lo empecé a construir sobre esta premisa, el miedo y las
afectaciones psicológicas post-paro nacional.

Para construir el personaje principal me basé en el Trastorno de Estrés Postraumático,


definido por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación
Psiquiátrica Americana como: “El malestar psicológico tras la exposición a un evento
traumático o estresante.” (p. 265)

Este es el diagnostico que inicialmente buscaba representar en Matilde, en el contexto


del Paro Nacional 2021.

Busqué información que diera cuenta de estas afectaciones en el marco del estallido
social, sin embargo no encontré información puntual relacionado con este
acontecimiento. Solo después encontré un apartado, que describe en el contexto
colombiano los síntomas de los trastornos causados por la violencia, y hace parte del
informe final de la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no
repetición (2022), que señala las alteraciones a la salud mental de las víctimas del
conflicto armado en Colombia:

Cuando los impactos recaen sobre las emociones, las conductas y los
pensamientos de las personas, no obstante, estos suelen pasar inadvertidos y
dejan de reconocerse incluso por personal médico y por funcionarios encargados
de atender a las víctimas. Para las mismas víctimas, a veces, resulta difícil hablar y
reconocer que estos impactos tienen su origen en las violencias padecidas. A
menudo, estas no encuentran las palabras para describir lo que sienten. Esa
dificultad para reconocer y nombrar el sufrimiento o incluso la enfermedad
mental, sumada a contextos re victimizantes, hizo que las víctimas sufrieron en
silencio y soledad, lo que llevó a perturbaciones del sueño, alteraciones en su
capacidad para vivir el día a día y emociones como tristeza, ansiedad, rabia y
depresión. (...) Muchas personas con las que habló la Comisión dijeron que sufren
de alguna afectación en su salud mental. Señalaron que, después de haber vivido
la violencia, tuvieron crisis nerviosas,insomnio y pesadillas. (...) Personas que
fueron testigos y sobrevivieron a masacres, que presenciaron el asesinato o la
violación de sus madres, sus hijos o sus hijas, que vivieron en condiciones de
26

esclavitud, de abuso y de encierro provocada por secuestros y retenciones, entre


otras experiencias traumáticas, sufrieron daños severos en su salud mental. En
algunos casos, estas experiencias les produjo una desconexión total con su
entorno y les impidió discernir entre lo imaginario y lo real. (p. 55 - 206)

Partí de este diagnóstico y de los síntomas que se desencadenan de este para


representar, a través del personaje de Matilde, las afectaciones psicológicas más visibles
y de las que poco se hablaba tras el Paro Nacional. Comencé a explorar cómo retratar el
temor, la angustia, la desconexión con el entorno, la confusión entre lo real y lo
imaginario, a través del lenguaje audiovisual y durante la preproducción y el rodaje
enfoqué la actuación de Matilde en ello.

Motivación
Desde el 2020 he buscado expresar, a través del audiovisual, todo aquello que me
incomoda de la indiferencia en la que habitamos y he querido contar las afectaciones
psicológicas por las que he pasado. Durante la pandemia exploré cómo narrar esto
desde el lenguaje audiovisual, a través del cortometraje Ahogo, realizado desde el
encierro y con las herramientas que encontraba únicamente en mi entorno. Un año más
tarde en el año 2021, después de haber vívido el Paro Nacional, en el que presencié
situaciones de violencia, conocí a personas que fueron violentadas y empecé a recorrer
las calles de mi ciudad con mayor temor que nunca, reconocí en mis propias
sensaciones y en las experiencias que mis compañeros me relataron, que no era la única
que tras el Paro Nacional sentía temor constante en una ciudad que había quedado
marcada por el estallido social.

Mi motivación principal para realizar esta película es plasmar las vivencias mías y de
otros manifestantes durante este acontecimiento sin precedente alguno. Mi deseo es
transmitir las sensaciones y los temores, la incertidumbre e inseguridad, que nos dejaron
los hechos de violencia vividos el Paro Nacional 2021 en Cali. Además, considero
esencial representar y darle protagonismo a la ciudad que quedó después del estallido
social: una ciudad cargada de marcas y huellas de la violencia y la lucha acontecida en
las calles durante ese periodo.

Representando mi experiencia personal


Desde el inicio del Paro Nacional hasta el presente, ha surgido una gran cantidad de
información: imágenes, videos, opiniones, crónicas y películas que testimonian la
27

transformación de las dinámicas urbanas en ese momento. Mientras habitaba las calles
durante ese tiempo, me ví inmersa en esas transformaciones y con mi cámara y teléfono
celular hacía un registro de ello. Pasé de comer en mi casa, a solas o en familia, a comer
en la estación de Mio, con desconocidos que de a pocos fui conociendo. Mi día ya no se
limitaba a sentarme frente a una pantalla para asistir a mis clases y hacer trabajos
universitarios. Ahora, caminaba por los alrededores de la estación, pintando,
conversando, comiendo, plantando y registrando los cambios que ocurrían en ese
espacio. Mi vida experimentó un quiebre y las fotografías y videos se convirtieron en
fragmentos preservados de ese acontecimiento, teniendo en cuenta la definición que
plantea Slajov Zizek, en su libro el Acontecimiento: "En su esencia, un acontecimiento no
es algo que sucede en el mundo, sino un cambio en la forma en que percibimos y nos
relacionamos con el mundo" (Zizek, p. 23).

Cuando ingresaba a las redes sociales, me encontraba con una avalancha de


información. Observaba denuncias sobre la violencia ejercida por la fuerza policial contra
los manifestantes, registros de las ollas comunitarias y actividades que se llevaban a
cabo en las calles, invitaciones para participar en las diversas actividades que se
realizaban diariamente en cada punto de concentración, llamados a terminar con las
manifestaciones y denuncias que señalaban los actos vandálicos perpetrados por
algunos manifestantes, entre otra información. Los medios de comunicación
hegemónicos transmitían información sobre el estallido social desde una mirada externa,
narrando los hechos concretos de manera generalizada y superficial, utilizando un
lenguaje que criminalizaba la protesta social y legitimaba la violencia policial contra los
manifestantes. Por otro lado, los medios de comunicación independientes, como el
Canal 2, y ciertos influencers de las redes sociales, como Jah Fran, compartían
información directamente desde las calles, principalmente a través de transmisiones de
videos en vivo, denunciando los ataques perpetrados por las fuerzas de seguridad y
civiles armados, y apoyando la protesta social. En las calles, todas las personas
generaban imágenes, era lo común, hacía parte de las movilizaciones, las cámaras de los
teléfonos celulares eran una herramienta esencial en la protesta social. El siguiente
fragmento, escrito por Manuel Silva (2022), en el libro 'Paro Nacional 2021 - Miradas
desde la Comunicación', ilustra esta situación:

Con los cuerpos integrados a las cámaras hoy no es una diferencia particular la
posesión de un artefacto para filmar. Por esa misma razón, los cuerpos-cámara
comparecen en las situaciones no solo para convertirlas en imágenes, ellos están
allí porque son parte de la situación. Hoy grabar, enviar, ver y comentar las
imágenes son acciones que forman parte de la contienda. En esa naturaleza del
cuerpo-cámara se aprecia tanto una diferencia como una novedad con respecto a
28

otro momento de las comunicaciones y de la violencia política. El cuerpo-cámara


no está solo en calidad de testigo. Su mirada es para otros, como quedó dicho.
Pero su cuerpo no es solo ojo. (p.163-164)

Una vez concluido el Paro Nacional, como mencioné previamente, debí retomar el ritmo
anterior. Aquel quiebre en mi cotidianidad se había convertido en mi vida: mi relación
con el entorno había cambiado y ahora debía regresar a la Universidad y a mis
proyectos. Decidí redactar este guion con una certeza única: narrar desde mi propia
vivencia. Fui entretejiendo la historia de "No pasó nada" a partir de los fragmentos de
mis recuerdos. Opté por fusionar elementos documentales, como los registros
audiovisuales capturados durante las protestas, con elementos ficticios presentes en la
puesta en escena de Matilde. De esta manera, deseaba destacar la opresión política
sufrida por los manifestantes, pero a través de las características individuales de un
personaje que tiene elementos de la ficción y de mis vivencias. Consideré necesario
darle un sentido diferente a esos registros: un significado enmarcado en el contexto
particular del personaje de Matilde. Igualmente buscaba crear y visibilizar otras
perspectivas acerca del Paro Nacional y las huellas que dejó en la ciudad, y en el país en
general. En efecto, desde los entes gubernamentales y los medios masivos de
comunicación se legitimaba una versión unívoca y limitada de los hechos acontecidos
durante aquellos días; por medio del cortometraje, aspiraba a desafiar y cuestionar las
representaciones que nos habían intentado imponer a aquellos que estuvimos en las
calles. Esta resignificación del material y del lugar desde donde decidí narrar, ejemplifica
la idea de Rancière, planteada en su texto el teatro de las imágenes (2014), sobre la
política en el arte:

Lo que la intervención artística y política puede oponerle a las formas o


selecciones dominantes es otra selección, otra manera de construir la relación de
lo uno -o de un reducido número- al gran número, singularizar aquello que el
sistema confunde en una masa confusa, dotar de nuevos poderes a lo singular
para figurar al gran número. El recuento político de aquello que vale tomar en
cuenta es también la operación poética que pone una palabra o una imagen por
la otra. (p. 78-79)

Teniendo en cuenta esto, en paralelo al desarrollo de este proyecto, comenzaron a


circular películas del Paro Nacional, diferentes a No pasó nada, por su forma y estructura
narrativa. Estas películas1 se construyeron siguiendo la fórmula del reportaje

1
Entre estas películas se encuentran “Cali todos gritan” de 404 Productora, “Prohibido protestar” de
Cindy Ordoñez, Valentina Calvo, Camila Múnevar, José Antonio Ormeño y Lina Guerrero,“Vándalos,
29

periodístico. Emplean narradores que proporcionan un contexto general sobre las


razones detrás del paro, la secuencia de los eventos, las víctimas de la violencia y las
acciones y directrices del gobierno. Para representar las actividades de movilización en
las calles y las violencias experimentadas, se utilizan testimonios de defensores de los
derechos humanos, víctimas y manifestantes de la primera línea, así como miembros de
las comunidades indígenas, las ollas comunitarias, las comunidades LGBTI, entre otros. A
pesar de que el mensaje se opone al perpetuado por los medios hegemónicos acerca
del estallido social, la estructura de estas películas sigue un régimen común establecido
para narrar acontecimientos de relevancia política y social. Es decir, la mirada que
representan es la de otro, un otro que son los manifestantes que dan su testimonio y
opinión sobre el Paro Nacional. Son principalmente estas las películas que se han creado
a partir del estallido social. El valor de estas piezas audiovisuales, y su funcionalidad, se
enmarcan en la preservación de la memoria del acontecimiento, desde una mirada
global y plural, que abarca la diferencia de diferentes actores.

epopeyas de la dignidad” de NomadesC, “El eclipse que duró muchos días” de Productora Otros mundos
y la “Serie memorias de dignidad” de La múcura.
30

2. ESCRITURA DE GUION

Proceso de escritura
Cuando comencé a escribir este guion los recuerdos del Paro Nacional eran muy frescos
y mi sensación de incertidumbre y temor estaba a flor de piel. Escribir la historia a veces
se sentía ajeno, me alejaba de mi propia realidad, pensar en mis recuerdos era como
recordar una historia que había leído alguna vez en un libro, como si hubiera bloqueado
aquellos sentimientos que me ocasionaban mis recuerdos del estallido social. Siento que
esto hizo tropezar el proceso de escritura y la preproducción del cortometraje, por eso
ahora, mirando atrás siento que no dejé respirar lo suficiente la historia que estaba
escribiendo, que a las palabras que leerán a continuación les faltó tiempo para madurar,
pero no todos los procesos pueden ser eternos, escribir fue el primer paso para lograr
esta película. Leyendo nuevamente el guion encuentro que hizo falta una exploración
profunda en la narración audiovisual, en la construcción de diálogos y acciones. Muchos
diálogos dicen lo que deberíamos ver.

Ya en postproducción, donde me he permitido dejar respirar el material, la historia y mis


propios recuerdos y sentimientos, así como el material filmado, es que, he decidido darle
otro rumbo a la película. A continuación están escritas las primeras palabras que dieron
origen al cortometraje, inicialmente titulado, No pasó nada y, sin embargo, pasó todo.
Cabe resaltar además que mi proceso no fue ordenado, pues comencé escribiendo el
guion, después escribí la sinopsis y por último la escaleta, solamente por ser un requisito
académico. Ahora comprendo que las escrituras iniciales fueron apenas un esbozo de
aquello en lo que se convertiría el cortometraje.

Sinopsis
Matilde, una chica de 22 años, despierta asustada tras una sombría pesadilla que rebrota
en ella ciertos sucesos de peligro extremo que vivió durante el Paro Nacional del 2021
en Colombia. Al despertar no se reconoce en el espejo, su reflejo la hace sentir de
nuevo en un sueño incómodo. La llamada de un número desconocido la saca de ese
trance. Con temor y desconfianza contesta el teléfono, pero escucha la voz de su amigo
Miguel al otro lado de la línea. Él le cuenta que le atracaron el celular la noche anterior
en circunstancias extrañas. Matilde se asusta, Miguel intenta tranquilizarla y, luego de un
rato, logra convencerla para salir un rato con otros amigos. Al salir a la calle, Matilde se
encuentra con un mural que le trae recuerdos alegres de sus vivencias en el paro y
continúa tranquila su camino, no obstante, el sonido de una camioneta y unos golpes
secos de origen desconocido le generan un ataque de pánico: comienza a ver todo
31

borroso y a respirar con agitación porque cree que están disparando. Luego de unos
minutos, Matilde se sienta en la acera para tranquilizarse, pues entiende que en realidad
no están disparando. Poco después llega Miguel y la acompaña; juntos siguen su
camino. Matilde y Miguel llegan a un parque y se encuentran con Sol y Lucas -otros dos
amigos con quienes vivieron los días del paro nacional-, se saludan con alegría y la
tranquilidad parece por fin llegar a Matilde. Pasan el tiempo compartiendo sus
experiencias y sentimientos después del paro: Matilde sigue delirando a pesar de estar
escuchándolos. Sin embargo, el bello reencuentro es interrumpido por un ataque sicarial
que acaba con la felicidad de los jóvenes.

Esta fue de las primeras sinopsis escritas, antes de haber iniciado la etapa de
preproducción del cortometraje. Una vez que se inició dicha etapa, durante los castings,
los ensayos con los actores y las asesorías, la historia cambió. En medio de los ensayos
con los actores, buscando estructurar los diálogos, les di siempre la posibilidad de
proponer, lo cual me brindó a mí herramientas para seguir reescribiendo el guión.
Inicialmente buscaba que Matilde fuera una mujer trastornada por la violencia vivida en
el Paro Nacional, que el estrés postraumático, la desrealización y la paranoia,
características que le atribuía a Matilde, fueran los conceptos a partir de los cuales se
construía la película. En las siguientes páginas se encuentra la versión final del guión
antes de iniciar el rodaje.
32

Guion literario (Versión de rodaje)

NO PASÓ NADA Y, SIN EMBARGO, PASÓ TODO


Guion para cortometraje. Versión 4.
Sofía García Holguín.

1. CALI. EXTERIOR. DÍA.


*Algunas son imágenes de archivo.*
Se escuchan las arengas de una multitud que brama por
justicia, paz, educación y salud. Las palmas de la calle
pasoancho se menean con el viento. La estación de MIO de
Univalle está llena de múltiples murales y llena de gente.
En la intersección de la 100 con 13 hay miles de personas
cantando, como si de un festival se tratara. Sobre un poste
de energía se leen unos cuantos nombres acompañados por el
mensaje “en nuestra memoria”. En medio del murmullo de la
multitud se comienzan a escuchar gritos que piden ayuda y
que expresan dolor. Las arengas continúan pero ahora con
menor intensidad, pues los gritos de terror toman su lugar;
se escuchan un par de tiros y más gritos aún. De una boca
de labios gruesos sale un grito de dolor. Sobre el
pavimento se ven varios zapatos corriendo. Se escuchan
balazos. Los rastros de las llantas de una camioneta se ven
sobre el pavimento, el sonido de esta lo acompaña. Sobre la
calle 100, entre la 16 con 13, muchas personas se agachan,
ocultándose de los balazos. Sobre el pavimento hay gotas de
sangre. Los ojos de MATILDE encuentran a los ojos de
MIGUEL. Se escucha un balazo y los ojos de MIGUEL expresan
dolor. Se oscurece a negro.

2. HABITACIÓN. INTERIOR. DÍA.


Locación: Habitación.
33

En diferentes lugares de la habitación hay restos de


pastillas partidos; junto a unos libros apilados, en el
cajón abierto del escritorio, en la repisa junto a un
peluche, sobre el nochero junto al celular. Se escucha una
respiración agitada y unos quejidos.
Matilde se encuentra en su cama; grita ahogada; se levanta
de golpe. Mira a su alrededor consternada y observa que
está en su habitación. El ventilador está prendido y ella
tiene ropa ligera. A través de la persiana se cuelan los
rayos cálidos del sol de la tarde. Respira agitada y se
lleva sus manos a su rostro y a su cuerpo. Se toca el pecho
con las manos, intenta calmar su respiración y cierra sus
ojos. Los abre de nuevo, toca su cabello que está
despeinado. MATILDE Se pone de pie y se acerca a un espejo
rectangular que está junto a la cama. Se observa fijamente
a sí misma. Sus ojos están levemente rojos, hinchados y
tiene ojeras. Tiene el cabello ligeramente despeinado.
Continúa observándose al espejo fijamente. Matilde escucha
un zumbido que comienza a transformarse en el sonido de
susurros. Los susurros son incomprensibles; gira su mirada
lentamente siguiendo con sus ojos el vuelo de un zancudo.
Lo mata y los susurros desaparecen. Sus manos quedan
untadas de sangre, las observa e intenta limpiar la sangre
de sus manos. Al celular le entra una llamada de un número
desconocido. Matilde se acerca al celular. Lo toma con su
mano y observa la pantalla con seriedad. Contesta, pero no
saluda; su semblante está serio. Matilde escucha y suspira
de alivio.

MATILDE
(sonríe)
Hola Migue ¿cómo estás? hace tiempo no te escuchaba
34

MATILDE sigue parada junto a la mesa del nochero con el


celular pegado a la oreja.

MATILDE
(Dirige su mirada hacia abajo)
Bien, aunque me asustaste ¿cambiaste de número?

Escucha a través del celular.

MATILDE
(Frunce el entrecejo y sigue mirando hacia abajo)
¿Cómo así te robaron allá en el pueblo?

Escucha y extiende la mano hacia el nochero, se agacha


levemente y toma el resto de pastilla que se encuentra ahí.

MATILDE
(Acerca la pastilla a su rostro)
¿Ya llegaste a Cali? ¿Por qué no me habías dicho?

Observa la pastilla y luego desvía la mirada hacia otro


lado, continúa escuchando a través del celular y da un par
de pasos hacía un lado. Su rostro expresa preocupación.

MATILDE
(seria)
Vení, pero ¿cómo te robaron?

Escucha, extiende su mano hacia la repisa, toma otro resto


de pastilla y lo pone en su otra palma de la mano. Observa
los dos restos.
35

MATILDE
¿Cómo así? ¿y en qué tipo de carro andaban los manes?

Desvía su mirada de nuevo, camina hacia el escritorio y


nota el resto de pastilla que se encuentra junto a los
libros apilados. Lo toma en su mano, junto a los otros.

MATILDE
¿Vos crees que iban por vos?

Sigue concentrada en la conversación.

MATILDE
¿O sea que te estaban persiguiendo?

MATILDE escucha, observa el cajón del escritorio abierto y


con la mano con la que sostiene las pastillas toma otro
resto de pastilla que está ahí. Suspira.

MATILDE
(Busca con la mirada algo sobre el escritorio)
¿Pero no te sacaron armas?

Sigue buscando con la mirada y escuchando, con su mano toma


un frasco de vidrio, con tapa de corcho, lleno de pastillas
de diferentes colores y tamaños.

MATILDE
¿Y qué pasó con el carro?
36

Mete las pastillas una a una en el frasco de vidrio y lo


cierra con el corcho. Observa las pastillas.
Deja el frasco donde lo encontró.

MATILDE
Uy no Migue que miedo y ahora ¿dónde andás?

Da un par de pasos hacia la cama. Aprieta los labios


pensativa.

MATILDE
Migue pero, después de lo de anoche ¿no te da miedo
andar por ahí? Después de lo que le pasó a ese pelado
la semana pasada y con esos mensajes de texto que
recibí, yo he estado evitando salir.

Su mirada se desvía hacia la ventana, que está cubierta por


una persiana.

MATILDE
Como se te ocurre, yo así tenga miedo salgo para verte
a vos… pareciera que hubiera pasado mucho tiempo… Hace
días no salgo , a veces no distingo que es real y que
irreal.

MATILDE
No se como explicarte, mejor hablamos luego de eso
¿por qué no venís?

MATILDE se aproxima a la ventana, abre la persiana


levemente y a través del espacio de las cintas observa el
37

exterior. A través de la ventana MATILDE observa el cielo


azul de una tarde cálida.

MATILDE
No, no, yo quiero ir ¿a qué hora?

MATILDE
Bueno Migue nos vemos allá, te quiero mucho, chaito.

Aún de pie junto a la ventana desvía su mirada hacia el


interior de la habitación. Observa de nuevo el exterior a
través de la ventana. Cuelga la llamada, lanza el celular
sobre la cama y continúa observando el cielo.

3. CALLE. EXTERIOR. DÍA.


Locación: Calle quinta - hundimiento (puente chorizo).
El cielo brilla con los últimos rayos de la tarde. Sobre la
calle transitan muchos carros. Matilde camina por la calle
peatonal de la quinta. Se escuchan los carros, los pitos,
algunos gritos y la bulla callejera en general. Camina
entre una multiplicidad de murales.
Los sonidos callejeros se desvanecen levemente y son
reemplazados por risas, gritos de euforia y sonidos de
loros. No se ven ni se escuchan los carros. Junto a
MATILDE, en la dirección contraria a la que transita ella,
un grupo de tres jóvenes: MIGUEL, SOL y LUCAS caminan.
LUCAS tiene una bandera colgada en el cuello, MIGUEL lleva
una cartulina enrollada en la mano y MATILDE y SOL llevan
cada una una cerveza en su mano. Ríen entre ellos.
MATILDE se cruza con ellos, ellos siguen caminando y se van
desvaneciendo, MATILDE gira su mirada y ya no están.
Regresa el sonido callejero. MATILDE centra de nuevo su
38

mirada en el camino que está recorriendo. Continúa


caminando por la calle y gira en la esquina.

4. CALLE. EXTERIOR. DÍA.


Locación: Calle escondida (Quinta frente a HUV).
Entra hacia una calle solitaria. Unos metros hacia delante,
hacia el lugar hacia donde se dirige MATILDE hay una
camioneta blanca parqueada. MATILDE la mira extrañada, pero
sigue caminando. MATILDE pasa por al lado de la camioneta,
la camioneta enciende el motor y comienza a seguirle el
paso. MATILDE sigue caminando y comienza a acelerar la
velocidad. La camioneta sigue avanzando al ritmo de
MATILDE, ella la mira de reojo e intenta caminar más
rápido. La camioneta continúa con el mismo ritmo de
MATILDE. MATILDE empieza a correr y la camioneta avanza
ahora más rápido. MATILDE no vuelve su mirada atrás y sigue
corriendo. Luego no mira más atrás y corre más rápido.
Empieza escuchar los sonidos más bajos y con eco,su
respiración y su corazón están muy agitados. MATILDE
aminora la velocidad y apoya sus manos en sus rodillas
intentando recuperar el aire. Escucha que la llama una voz
irreconocible, muy gruesa, la voz que la llama que se
aproxima. La voz se va transformando hasta ser un tono
menos grave. MATILDE escucha los sonidos lejanos. Alguien
toca su hombro y ella se voltea sobresaltada.

MIGUEL
“Mati ¿qué pasó?

MATILDE reconoce que la figura es MIGUEL. Mira detrás de


MIGUEL hacia la calle, no hay camionetas; está vacía. Mira
de nuevo a MIGUEL, arruga el entrecejo. La respiración de
39

Matilde se empieza a regular, al igual que el latir de su


corazón, el sonido del viento los acompaña, el sonido de
las aves es ahora más intenso que el de la calle.

MATILDE mira detrás de MIGUEL de nuevo hacia la calle


vacía.

MATILDE
Tuve un susto raro… pero creo que solo fue mi
imaginación.

MIGUEL mira hacia la dirección donde está observando MATILDE.

MIGUEL
¿Segura? ¿Qué pasó?

Vuelve a mirar hacia otras direcciones ahora más despacio,


niega y le sonríe a MIGUEL.

MATILDE
Si, no no. Fue cosa mía. De esas ilusiones que uno a veces
tiene, pero ya. Ya pasó.

MIGUEL le extiende una botella de agua, ella bebe, baja la


botella y se miran fijamente sonriendo. Se abrazan.

MIGUEL
Está bien, aunque te ves mal.

MATILDE le da un empujonsito en el hombro y ríen.

MATILDE
40

Que tal, atrevido.

MIGUEL
Mentira Mati, estás linda como siempre.

MATILDE sonríe. Comienzan a caminar.

MATILDE
¿Y tu? ¿Cómo te fue? ¿Muy cambiado el pueblo?

MIGUEL
Pues ni tanto, pero si me dio mucha alegría ir. Está
muy bonito, creo que voy a empezar a ir más seguido.
Tenés que venir conmigo… Pareciera que el tiempo
pasara más lento, pero de una forma buena, como que no
hay afán.

MATILDE y MIGUEL caminan lado a lado mientras conversan,


MIGUEL lleva la bicicleta en su mano.

MIGUEL
¿Y vos Mati? ¿Cómo has estado?

MATILDE
Bien… bien rayada.

MATILDE ríe.

5. PARQUE. EXTERIOR. NOCHE.


Locación: Parque de multicentro
41

MATILDE y MIGUEL están caminando por un parque amplio, con


un gran lago. MATILDE y MIGUEL caminan hacia las raices de
un arbol. Dos personas se encuentran sentadas ahí.

SOL
“Uno sabe que en Cali hay que andar con cuidado pero
últimamente es distinto… a mi hermano le sacaron un arma la
semana pasada porque se le atravesó a un carro, imaginate”

LUCAS
¿Y qué le pasó?

SOL
No pues salió volando, que susto.

MATILDE y MIGUEL se acercan al arbol, donde SOL y LUCAS


hablan, SOL y LUCAS están sentados lado a lado.
La mirada de SOL se cruza con la de MATILDE. SOL se pone de
pie, se aproxima a MATILDE y MIGUEL y la abraza a ella.
LUCAS interrumpe lo que estaba diciendo.

LUCAS
(saluda a MIGUEL)
“Quiubo ¿cómo estás?”.

SOL
(en el abrazo)
“¿Cómo estás Mati?”
Sonríen.

LUCAS y MIGUEL se saludan.


42

MATILDE
Que lindo es volverte a ver.

Las dos se separan del abrazo. MIGUEL y SOL comienzan a


hablar, mientras LUCAS se le acerca a MATILDE y le ofrece
un poco de cerveza.Ella sonríe de vuelta, toma la botella y
le da un trago.

6. EXT. PARQUE. NOCHE.


Cuando baja la botella ya no están sus amigos y es de
noche, pero ella sigue en el mismo lugar. MATILDE observa
la botella consternada. A su alrededor, el parque está
solo. En el cielo sobrevuelan helicópteros y alumbran hacia
el parque. MATILDE deja la botella a un lado confundida y
se esconde debajo de la sombra de un árbol. Escucha
murmullos y observa que a lo lejos, un grupo de personas
caminan sigilosamente, hacia el lado del parque donde está
MATILDE, unos a otros se piden silencio. A lo lejos se
escuchan tiros. Las personas son SOL, LUCAS, MATILDE
(pasado) y MIGUEL. Las personas paran.

SOL
“Si atravesamos el parque podemos llegar a mi casa y
pasar la noche…”

LUCAS
“Pana pero tenemos que tener cuidado, porque ya es
toque de queda y por ahí debe andar mucho tombo
suelto. Yo escuché que toda la pasoancho estaba
militarizada.”

Unos a otros se miran.


43

MIGUEL
“Esperen acá un momento, voy con cuidado a ver que no
haya nadie para que podamos seguir el camino”.

Todos asienten y MIGUEL comienza a avanzar.

Todos se arrinconan a un lado. MIGUEL se aleja del grupo


con cuidado y pasa frente a MATILDE sin verla, caminando
con sigilo,de repente una luz de linterna lo alumbra.
MIGUEL deja de caminar. Los sonidos nocturnos comienzan a
alejarse, el sonido del helicóptero se vuelve muy fuerte.
MATILDE mira el lugar donde proviene la luz de linterna
pero no alcanza a ver a nadie. MIGUEL comienza a
retroceder, sus ojos expresan miedo, luego reflejan ira.
MIGUEL habla, con fuerza, con rabia y temor. Matilde solo
ve sus expresiones pero la voz de él no la escucha con
claridad. Poco a poco los sonidos de la noche se diluyen y
solo escucha el silencio y un pito fuerte. Miguel deja de
hablar, su cuerpo se yergue, su rostro queda pasmado,
expresa dolor y sorpresa. MATILDE escucha zapatos
corriendo. Vuelve a escuchar los sonidos de la noche.
MIGUEL toca su pecho y su mano queda untada de sangre. Da
un par de pasos y comienza a desplomarse. SOL y LUCAS
llegan corriendo desde donde están y comienzan a llamar a
MIGUEL por su nombre. LUCAS se quita su camiseta e intenta
hacer detener la sangre, la sangre sigue fluyendo. La
MATILDE del presente observa a los lejos como la MATILDE
del pasado se acerca lentamente, pálida y con lágrimas en
los ojos, pero sin decir nada.
44

SOL
(grita repetidas veces)
“Lo mataron, asesinos.”

La MATILDE del presente se acerca a MIGUEL. SOL, LUCAS y la


MATILDE del pasado no la ven. MIGUEL la observa con la
mirada perdida. MATILDE se acurruca a su lado, acerca su
rostro al de él.

7. EXT. PARQUE. NOCHE.


Locación: parque de multicentro.
MATILDE observa el rostro de MIGUEL. Este la mira. Los
sonidos de la noche aún retumban en los oídos de MATILDE.
Su mirada continúa fija en MIGUEL, MIGUEL desvía la mirada
de ella hacía SOL y LUCAS -que están sentados junto a
MATILDE- y habla. MATILDE Ahora está sentada en las
escaleras sin fin, junto a ella está SOL, al otro lado
LUCAS y frente a ellos MIGUEL. MATILDE comienza a escuchar
el presente y empieza a escuchar la voz de MIGUEL.

MIGUEL
“Obvio, me asusté, porque en el momento parecía como
si me fueran a secuestrar pero pues… acá no se sabe,
no es la primera vez que me roban por allá”.

SOL
“Aunque si es raro que andaran en un carro, pero
bueno… yo ultimamente me siento con los nervios de
punta, siento que cualquier sonido fuerte es bala. Con
el asesinato de ese pelado la semana pasada y con
todas esas noticias que uno ve, es difícil no dejarse
45

afectar. Todos los días matan líderes sociales, matan


estudiantes, matan indígenas, se muere la gente de
hambre, de sed… En este momento no somos nosotros pero
podríamos serlo, al fin y al cabo seguimos siendo
colombianos y seguimos viviendo aquí”.

Mientras SOL habla MATILDE observa, en una rama de un árbol


cercano, una garza colgada del cuello, luego regresa su mirada a
SOL.

LUCAS
(mientras acaba de pegar un porro)
“Dicen que con el tiempo todas las tusas pasan, pero
esta tusa, la tusa de colombia, parece irreparable.”

MATILDE observa de nuevo a sus amigos extrañada y otra vez la


rama, en la cual ya no cuelga una garza, sino una cometa dañada.

LUCAS prende el porro, inhala y exhala humo

MATILDE observa como el humo se eleva y se va.

SOL
“Por lo menos nos tenemos a nosotros ¿o no Mati?”.

MIGUEL
“Y a la cerveza”.

SOL
“Pero ya se acabaron ¿unas politas más por la tusa más
larga?”
46

SOL observa a MATILDE como preguntándole. MATILDE ríe mientras


asiente. LUCAS le pasa a MATILDE el porro, MATILDE lo observa
fijamente, lo recibe, inhala y exhala el humo. LUCAS comienza a
cantar. SOL y MIGUEL lo siguen a media voz. MATILDE observa las
cervezas que ya han acabado de tomar todos. MATILDE fuma de
nuevo y observa a sus amigos, luego observa el cielo. MIGUEL le
sonríe a MATILDE y esta le sonríe de vuelta. Le pasa el porro a
SOL y se pone de pie. Comienza a recoger las botellas vacías de
cerveza que hay en el suelo. A lo lejos de donde están ellos,
hay una caneca de basura, MATILDE se aleja de sus amigos hacia
allá, con las botellas de vidrio en sus manos. Mientras se aleja
escucha su canto.

MATILDE llega a la basura y cuando está depositando las botellas


en esta, escucha el sonido de un tiro. Luego suena otro y otro,
el sonido de las balas comienza a acercarse y el sonido del
canto de LUCAS, SOL y MIGUEL se comienza a atenuar, MATILDE mira
con preocupación y abre su boca para gritarles algo, pero de su
boca no sale sonido. LUCAS, SOL y MIGUEL parecen no escucharla.
MATILDE escucha el silbido de las balas rozando su cuerpo y se
agacha bruscamente junto a la basura. Escucha los gritos de sus
amigos. Los gritos, junto con el sonido del parque se transforma
en un sonido ensordecedor. MATILDE intenta incorporarse. En la
escalera sin fin ya no están sus amigos; no hay nadie. Observa
el parque borroso y distorsionado. Todo se pone negro.

8. CALI. EXTERIOR. DÍA.


Locación: Calles de Cali
El cuarto de MATILDE está vacío y en silencio oscuro. Está
amaneciendo y el sol está saliendo, los farallones de Cali
se iluminan por los primeros rayos de sol del día, se
comienzan a escuchar leves sonidos del amanecer. Las palmas
47

de la calle Pasoancho se menean con el viento y el primer


sol de la mañana. Poco a poco los sonidos de la calle
urbana y altamente transitada comienzan a regresar; los
loros y los aguiluchos se escuchan por encima del ruido
callejero. La estación de MIO de Univalle está llena de
múltiples murales; los MIOS transitan a su alrededor con
normalidad, al igual que los carros. En la intersección de
la 100 con 13 los carros transitan con normalidad. Se
observan algunos graffitis alrededor de la quinta. En el
parque de multicentro las personas transitan con
tranquilidad, las aves en el fondo cantan.
48

3. TRATAMIENTO PRE-PRODUCCIÓN
Durante la etapa de preproducción plantee orientar el tratamiento de la película hacia
una estética surrealista y una narración subjetiva. Quería narrar desde los ojos de
Matilde, desde su temor y desde todo lo que habitaba en su cabeza en relación con la
ciudad de Cali y los espacios donde eran más visibles los rastros del Paro Nacional.

Fotografía
Una parte de la narración es la puesta en escena de Matilde, donde ella se ve sumergida
en la violencia del estallido social. Los espacios que habita Matilde albergan huellas y
rastros de lo acontecido durante el Paro Nacional. La habitación se concibe como el
espacio íntimo del personaje. La ciudad, y específicamente los espacios escogidos en
ella, se conciben como un espacio de temor e incertidumbre.

La cámara explora estos espacios desde la mirada del personaje, pero también desde la
lejana mirada de un otro, de un otro que observa. Para esto hicimos planos y escogimos
archivos del Paro Nacional que tuvieran una perspectiva subjetiva, con el acercamiento
similar que Gaspar Noé hace en ‘Enter the void’, donde explora la mirada del personaje
y nos ubica desde su individualidad.. Al mismo tiempo empleamos planos muy cerrados,
centrados en el rostro de Matilde explorando sus expresiones, que dan cuenta de su
reacción ante el entorno que habita y lo que sucede en este. En paralelo la cámara se
ubica desde la lejanía, desde un otro que observa, dándole un lugar a la ciudad y un
lugar a Matilde. Además la cámara realiza planos cerrados, para, a través de la puesta en
escena, ubicar a Matilde en la manifestación, y conectar esta puesta en escena con los
archivos del estallido social, realizando estas conexiones de una forma similar a como se
hacen en ‘No’ de Pablo Larraín.

Larraín, P. (Director). (2012). No. Chile.


49

Noe, G. (Director). (2009). Enter the void. Francia.

Luz
La luz ha sido empleada con el fin de caracterizar el espacio, de describir la ciudad que
habita Matilde, el calor y fuerza que ilumina el día y la oscuridad y penumbra que oculta
las noches. La dureza de la luz en el día reforzará las intensas emociones que contiene
Matilde. En interior se trabajó con luz artificial que imita la luz solar de la tarde, que
atraviesa la ventana de Matilde, esta elección se hizo para no depender del clima ni la
luz del día del rodaje. En exteriores decidimos trabajar con la luz natural de la tarde, que
nos da libertad en el espacio y nos permitió hacer planos muy amplios y movilizarnos
junto con Matilde en recorridos largos y ágiles. Al mismo tiempo trabajar con luz natural
le da a la imagen una estética imperfecta, desordenada y descontrolada, que al mismo
tiempo caracteriza el contexto socio-político que atraviesa la ciudad de Cali. La noche,
por otro lado, es iluminada por luz artificial que imita la luz que ilumina los parques de la
ciudad; una luz escasa, llena de sombras y penumbra, que ocultan la violencia. La luz en
la noche también cumple la función de representar un objeto importante, que simboliza
de forma contundente el terror vívido en el Paro; la luz del helicóptero, un ente lejano
que rastreaba y ubicaba a los manifestantes.

Ejemplos de luz habitación:

“Sol de la mañana” de Edward Hopper (1952).


50

“Mujer en la ventana” de Eduardo Chicharro Aguera (1942).

“Mujer leyendo una carta en la ventana” de Johannes Vermeer (1663)

Coppola, F. F. (Director). (1979). Apocalypse Now [Película]. United Artists.

Arte
El arte fue influenciado por la Cali en la que habita Matilde y por el momento histórico
que atraviesa la ciudad. Buscamos por medio de la ambientación, el vestuario y el
maquillaje, dar cuenta del estado anímico del personaje.
51

Los exteriores de la ciudad son ambientados por la ciudad misma; los murales, las
personas, las calles, las pintas y los colores. Los interiores fueron ambientados con el
propósito de caracterizar al personaje y al tiempo en el que habita; los afiches, los
papeles, los stickers, las fotos, dan cuenta de Matilde, su espacio interior y su contexto.

La propuesta de arte, realizada por Valentina Valencia -directora de arte- y por Lina Vélez
-asistente de arte- planteaba la siguiente paleta de colores general:

Esos son algunos de los bocetos realizados para la propuesta, donde se planteaba la
reorganización de los espacios. También a continuación hay algunas de las imágenes
referentes de los espacios para la noche, a través de los cuales se buscaba transmitir la
sensación de un sueño:

Bocetos.

Imágen referente noche.


52

Sonido
Durante el rodaje grabamos sonidos ambientales de la ciudad, para crear un diseño
sonoro que describa la relación que Matilde tiene con Cali, la ciudad que ella percibe y
lo que las calles, paredes, carros y demás objetos, que hacen parte de la ciudad, dicen.
Igualmente los sonidos de Matilde: su respiración y sus quejidos nos permiten crear un
ambiente sonoro que expresa el estado emocional en el que se encuentra Matilde;
describe su estado de ánimo.

El sonido es un elemento clave, pues da cuenta de la imaginación de Matilde. El sonido


rompe con la linealidad, cuenta aquello que no vemos en las imágenes: los recuerdos
que la atemorizan, el terror que la acecha y persigue. El sonido ambienta las dos
temporalidades, entre las que se narra la película: el pasado -Paro Nacional-, donde
prevalece el caos, los gritos, disparos, sonidos de alarma, helicópteros, etc.; el presente
-post-paro-, donde prevalece un diseño sonoro que ambienta la ciudad de Cali. Los
sonidos del pasado y el presente se entremezclan a lo largo de la película. Queremos
utilizar un efecto de sonido, similar como el ‘drone’, o como los efectos utilizados en la
película ‘Happening’ de Audry Diwan, el cual se escuche en los momentos de mayor
tensión y así mismo transmita terror.
53

4. POST-PRODUCCIÓN: ANÁLISIS DEL MONTAJE


Esta fase del proceso ha sido la más extensa. He transitado por la frustración y la
reconciliación con el proyecto. Sin embargo, en cada instante de este trayecto, he tenido
aprendizajes. Al concluir el rodaje y adentrarme en el material, después de realizar los
primeros procesos técnicos necesarios para comenzar a editar, la desilusión me invadió.
Ver repetidamente cómo lo que había imaginado y plasmado en el papel resultaba tan
distinto me generaba frustración. A pesar de ello, seguí adelante y obtuve una versión
inicial de 20 minutos. Durante esta etapa, descubrí que, a pesar de haber ensayado
múltiples veces con los actores y haber buscado recursos y herramientas para dirigir sus
actuaciones de la mejor manera posible, el resultado no fue satisfactorio, al igual que la
construcción de los diálogos; todo se mostraba inestable, las conversaciones
desprovistas de significado. Hubo que suprimir y recortar todos los diálogos para la
edición, no obstante, aún percibía mucho por explorar y mejorar.

Tuve una asesoría con Mauricio Vergara, montajista y profesor en la Escuela de


Comunicación. A partir de ese encuentro, logré obtener un segundo montaje que se
aproximaba más a mi intención narrativa. Sin embargo, sentía que esa chispa inicial, ese
temor que anhelaba transmitir, aún no se plasmaba en el cortometraje. Repetidas veces
me sumergí en la película Semillas de diciembre (2010) de Panagiotis Karagiorga, en
busca de pautas narrativas. Me cautivaba cómo la fusión entre el cine documental y la
ficción generaba una experiencia sensorial, sumergiéndome en la lucha social de las
calles de Grecia. Sabía que debía adentrarme aún más en la vivencia y lo sensorial,
empleando recursos del cine experimental y liberándome ligeramente de la línea
narrativa trazada en el guion. Comencé a explorar más archivos del Paro Nacional, para
contextualizar el temor que deseaba transmitir, y a capturar más tomas del entorno de
Matilde: la urbe, sus calles, las paredes, los ríos, los barrios, las casas. Todo aquello que
pudiera transmitir la angustia y el miedo que ansiaba encarnar en ella.

Contemplaba el material buscando moldear la historia. En ese instante, llegó Paul


Donneys, hábil editor y montajista. Compartí mi visión del cortometraje y él me realizó
propuestas. Así comenzamos a trenzar las escenas, tejiendo el cortometraje. Al principio,
nos aferramos a la estructura concebida, pero percibía una ausencia y las preguntas de
Paul me condujeron a tomar la decisión de alterar el desenlace y reordenar las
imágenes, en la búsqueda por plasmar el miedo del Paro Nacional y brindar al
cortometraje un cierre. Debido a que en el guion, la película quedaba en suspenso.
Matilde, quien había pasado de temer a los demonios internos, se transformó en un
personaje que temía a una realidad inminente. Tomé esa decisión porque consideré que
54

limitar el temor de Matilde a una esfera psicológica deslegitimaba el miedo que se había
apoderado de las calles durante el Paro Nacional. Por ende, en "No pasó nada y, sin
embargo, pasó todo" (nombre original del filme), ese miedo no se lograba expresar. Esta
elección marcó un nuevo rumbo.

Después de mucho trabajo, logramos obtener un corte con el cual me sentí satisfecha.
Este corte difiere considerablemente del guion original para el rodaje. Fueron numerosas
las decisiones y cambios que dieron forma a la película, ahora titulada "No pasó nada",
tal como es en la actualidad. Al escribir esta bitácora, reflexionando sobre el proceso y
respondiendo a las exigencias académicas de analizar el cortometraje que dirigí desde
determinados conceptos, he llegado a ciertos análisis sobre el desarrollo de esta etapa,
los cuales comentaré a continuación.

Variantes en el montaje
Analizando el montaje de la película y la conexión entre el archivo, las imágenes de la
puesta en escena de Matilde y los sonidos extradiegéticos que aluden al temor,
encuentro momentos en que un plano y otro generan relaciones de causalidad, mientras
que hay otros momentos en que un conjunto de planos tienen significado por la
confrontación que tienen unos con otros y por el sentido global que tiene cada plano en
sí mismo.

Teniendo en cuenta lo mencionado previamente, encuentro ciertos momentos donde el


material se encadenó generando conexiones temporales, espaciales y lógicas2,
generando el efecto Kuleshov3. Un ejemplo preciso es durante la escena 3 (en la
pesadilla nocturna de la protagonista) que vemos a Matilde mirando hacia sus espaldas,

2
Conexiones temporales: Cortamos de un hombre dejando caer su vaso en un plano a otro plano del vaso
rompiéndose en el suelo. Conexiones espaciales: Cortamos de un plano general de la Casa Blan­ca a un
detalle reconocible de la misma en un plano más corto; por ejemplo, el pórtico y la entrada principal.
Conexiones lógicas: Pasamos de un plano largo de la Casa Blanca a un plano del Presidente sentado en
un despacho. En esta combinación no son necesarias las conexiones temporales o espaciales. Si
reconocemos la Casa Blanca y reconocemos al Presidente, establecemos la conexión lógica de que está
sentado en un despacho de la Casa Blanca, aunque no se ofrezca ninguna información que nos diga que
estamos en la Casa Blanca. (Katz, S. p.146)
3
En 1920 el cineasta y teórico soviético Lev Kuleshov realizó un experimento que se ha hecho famoso en
el que demostró que el significado de una secuencia de planos puede crearse totalmente mediante el
montaje. Kuleshov utilizó un primer plano del rostro inexpresivo del actor ruso Moszhukhin como plano de
reacción de tres secuencias distintas" En ellas se ve al actor "reaccionando" a un cuenco de sopa, una
mujer en un ataúd y un niño jugando con un osito de peluche. El público que veía las escenas se
maravillaba ante la sensibilidad de la interpretado de Mosz­hukhin en cada situación, aunque se trataba en
todos los casos del mismo primer plano. (Katz, S. p.145)
55

imagen 1.0, y a continuación observamos aquello que parece ella observar: una calle
iluminada por un poste de luz, en un plano subjetivo. Más adelante nos encontramos con
otro ejemplo concreto, como el de la imagen 1.1, donde observamos la imagen de un
helicóptero sobrevolando el cielo y a continuación el rostro de Matilde iluminado por la
luz del helicóptero. En este sentido, la colorización de la imagen aportó
significativamente a realizar estas conexiones, principalmente la conexión espacial, pues
aunque la imágenes fueron filmadas en condiciones distintas, esta herramienta permitió
asemejar la iluminación de una imagen del rodaje, con una imagen de archivo y por
tanto generar conexiones que dan la ilusión de que las reacciones de Matilde son
causadas por algo que se esconde en la calle en penumbra y por la llegada del
helicóptero a este espacio.

Secuencia de imágenes 1.0

Secuencia de imágenes 1.1

Por otro lado, analizando el montaje del cortometraje, me he encontrado con la teoría de
montaje por conflicto, definida por Isamil Xavier en su libro "El discurso cinematográfico"
como: “la combinación de las representaciones con el ob­jetivo de formar una unidad
compleja de naturaleza peculiar, apuntando hacia un sentido no contenido en los
componentes, sino en su confrontación.” (Xavier, 1998, p. 117). Este tipo de montaje, a
diferencia del montaje causal que se genera a través del efecto Kuleshov, no se trata
56

únicamente de la continuidad lógica entre los elementos de los planos secuenciales,


sino de la tensión y conflicto que se generan por la combinación de distintos elementos.

Este montaje tiene presencia en ciertos momentos del cortometraje. Un ejemplo preciso
es la yuxtaposición de planos en la escena 1: Observamos diferentes planos -generales-
de una multitud de personas en una movilización en las calles de Cali. Aquí
encontramos una imagen donde Matilde está cantando arengas, rodeada de lo que
parecen ser otros manifestantes. Esta yuxtaposición, genera un choque, pues la vemos
inmersa en esa multitud y víctima de lo que a su alrededor sucede. Matilde es el rostro
que representa a esta masa de manifestantes. En la secuencia de imágenes 2.0
encontramos diferentes fragmentos, que si ponemos en paralelo, es evidente que
suceden en diferentes espacios y momentos, sin embargo dentro del cortometraje la
colocación de todos juntos genera una conexión que provoca diferentes emociones:
pasando del entusiasmo y la euforia, al miedo.

Secuencia de imágenes 2.0


57
58
59

5. CORTOMETRAJE
Haz click aquí para visualizar No pasó nada.
60

Foto fija. Laura Elissa Rodríguez.


61

6. PELÍCULAS REFERENTES

Kauffman, C. (Director). (2020). Pienso en el final.


Esta película cuenta la historia de una mujer, que reflexiona en torno a terminar la
relación que tiene con su novio Jake mientras viajan a la casa de los padres de este para
que ella los conozca. A lo largo del viaje y del encuentro con los padres comienzan a
haber saltos temporales, que rompen completamente con la linealidad de la película,
confunden y hacen parecer que los personajes sólo existen en un plano “irreal” o
existente únicamente en la cabeza de alguno de los personajes.

Este es un referente para el desarrollo de la narración atemporal, la representación de la


mente y la falta de linealidad, a través del lenguaje cinematográfico. El montaje de esta
película, realizado a través de la conjunción de planos que representan diferentes
tiempos, en un mismo espacio y con los mismos personajes, fue un referente para la
construcción de la propuesta fotográfica y, más adelante, el montaje de la película.

Noe, G. (Director). (2009). Enter the void.


A través de planos subjetivos, Gaspar Noé, narra las últimas horas de vida y el pasó a la
muerte de Óscar, un estadounidense que vende droga a pequeña escala en la ciudad de
Tokyo y es asesinado en una entrega en un bar de mala muerte. Contado
completamente a través de la mirada de Óscar, Gaspar Noé narra de forma fragmentada,
y desde una perspectiva que representa el limbo tras la muerte, la vida de este
personaje y su hermana Linda. Los ojos de Óscar nos conducen por un vuelo sobre
Tokyo y un recorrido por su propia vida, llena de acontecimientos trágicos y frustrantes.
El tratamiento psicodélico y onírico, y los continuos planos subjetivos de la película,
transmiten la intensidad de la pesadumbre del mundo que habita Óscar.

Uno de los objetivos claros del cortometraje es ubicarse desde la mirada de Matilde y
transmitir la angustia y temor que atraviesa ella. La cámara subjetiva de Enter the void
62

esta película es un referente clave para el cortometraje, pues es una herramienta para
ubicar al espectador desde la mirada directa del personaje. La forma en la que Gaspar
Noé emplea estos planos transmiten con vehemencia la incertidumbre, la desazón y la
tristeza de la vida y muerte de Óscar.

Carax, L. (Director). (1986). Mala sangre.


Mala Sangre narra la encrucijada de amor en la que se encuentra Alex, un muchacho
que no tiene familia, vive de las apuestas, habita la soledad y ha iniciado la misión de
robar un antivirus con dos hombres que eran amigos de su padre muerto. El muchacho,
amado intensamente por Lise su novia a quien ha dejado, se encuentra con Anna, pareja
de uno de los hombres con quien trabaja, a quien comienza a amar profundamente y
quien oculta su amor por el muchacho. La intensidad del amor y el desamor- que se
transmite a través de las miradas de los personajes- es contada a través del minucioso
ojo de la cámara, que se fija en detalles del entorno en el que están inmersos los
personajes y sus movimientos y gestos dentro de estos espacios.

Es la forma en que la cámara, a través de sus movimientos y encuadres, capta el


sentimiento que atraviesan los personajes, lo que me cautivó de esta película. La
intensidad del recorrido nocturno de Alex en una calle solitaria, es uno de los planos, a
mi parecer, más intensos de la película, un plano que transmite la esencia del
sentimiento que habita a Alex, el recorrido y el final abrupto de aquel recorrido
encapsula el subidón y bajón de la excitación. Este es un plano referente que decidí
recrear en el cortometraje, explorando una sensación distinta; terror y angustia, pero
buscando lograr la misma intensidad que genera Carax en Mala Sangre.

Larraín, P. (Director). (2012). NO.


La película se enmarca en 1988 en Chile, año en que el presidente Pinochet se ve
obligado a realizar un referéndum en el cual se vota a favor y en contra de su
presidencia. René Saavedra, personaje principal, se ve envuelto en la campaña de
promoción del voto por el No. En medio de una Chile que está en medio de la dictadura,
63

René y su equipo de trabajo realizan una campaña que busca que la población chilena
pierda el miedo y busque nuevamente la libertad de votar por sus convicciones.

Esta película de ficción, basada en hechos reales, emplea material de archivo de época y
lo fusiona con material que registra la puesta en escena de los actores. Por ello este es
un referente clave del montaje que busco alcanzar con el cortometraje, puesto que el
material de archivo del Paro Nacional se fusiona con el material filmado en rodaje para
construir un fragmento de la historia de Matilde, en un contexto socio-político de
agitación.

Karagiorga, P. (Director). (2010). Semillas de diciembre.


En un diálogo entre la libertad y un manifestante de las protestas de Grecia, 2008, la
película explora, poética y reflexivamente sobre el tiempo, la memoria y la historia. A
través de imágenes nos sumergimos en un trayecto que atraviesa diversos momentos y
lugares, contextualizados en Grecia y con foco en las protestas sociales acontecidas en
el 2008. La narración conecta eventos históricos, recuerdos personales y el contexto
sociopolítico del momento. La película interpela sobre cuestiones como: la libertad, la
vida, la muerte y la represión.

La conjunción entre imágenes de archivo y de noticias, reflexiones de una voz que no


vemos y el relato de un asesinado en las protestas, fueron un referente para el montaje.
Las relaciones¡, a través de la yuxtaposición de planos, que son tomados de esferas
distintas, pero que adquieren sentido en la dimensión de la película, fueron para mí una
puerta para explorar otras formas de narrar un acontecimiento, y en este contexto: el
estallido social que viví en el 2021.

Nakonechnyi, M. (Director). (2022). Butterfly Vision.


Una película que representa el estrés postraumático, a través de la historia de Lilia, una
militar ucraniana experta en reconocimiento aéreo, quien regresa a su hogar, tras haber
64

sido prisionera en Donbass por largos meses. Los traumas, plasmados en su cuerpo, y
alojados en su mente, van emergiendo a lo largo del filme de forma onírica.

Esta película es un referente, pues, a través del audiovisual, representa el estrés


postraumático, a través de la historia individual de una mujer, que ha sido víctima en un
contexto socio-político de guerra. No pasó nada, nació a través de una búsqueda similar:
la de narrar los traumas de Matilde surgido a partir de lo vivenciado en el estallido social.
65

7. ESTRATEGIA DE DISTRIBUCIÓN Y EXHIBICIÓN


En Colombia existe la ley 814 del 2003, por la cual se dictan las normas para el fomento
de la actividad cinematográfica dentro del país. El cortometraje, por ser un producto
nacional, debe regirse bajo esa ley para la etapa de distribución y exhibición. A nivel
general existen dos tipos de distribución: distribución cultural y distribución comercial. La
distribución cultural tiene más libertad y menos limitaciones, se realiza con fines
culturales, pedagógicos, sociales, etc. Se realiza sin retribución monetaria y en caso de
que exista una coproducción generalmente no se tiene que pedir permiso de ambas
partes. En el caso de la distribución comercial, si existe coproducción- en casi todos los
casos se debe pedir a ambas partes permiso. Este modelo es el que permite recibir una
retribución monetaria por la exhibición de la película, ya sea en salas, en ventas de
bibliotecas, plataformas u otros métodos.

Motivación
El cine en Colombia es un sector, que si bien lleva varios años su proceso de
conformación, es incipiente y la etapa de distribución y exhibición no cuenta con el
suficiente apoyo para que las películas, principalmente hechas por realizadores que
inician su carrera profesional, puedan ser exhibidas en las casi 1248 salas de cine a nivel
nacional. Teniendo en cuenta el contexto nacional para la distribución y exhibición de
cortometrajes en colombia y los objetivos que queremos alcanzar con el cortometraje en
esta última etapa de producción vamos a diseñar una ruta de distribución y exhibición
adecuada a la audiencia que queremos que visualice No pasó nada.

Objetivos
Objetivo general:
● Diseñar una ruta de distribución para el cortometraje No pasó nada.

Objetivos específicos:
● Definir las audiencias del cortometraje.
● Diseñar la estrategia de comunicación para dar a conocer el
cortometraje a las audiencias.
● Enlistar los festivales de cine nacionales e internacionales que se
ajusten a la temática, duración y género del cortometraje.
● Describir las plataformas digitales en las que el cortometraje se
exhibirá y las dinámicas de negociación de estas.
66

● Catalogar los posibles compradores del cortometraje para proyectar


el estimado de ganancias.
● Especificar los espacios de exhibición no hegemónicos donde se
proyectará el cortometraje y describir las actividades sociales,
pedagógicas y culturales paralelas a realizar en estos espacios.
● Definir el presupuesto general de la ruta de distribución y exhibición
del cortometraje.

Tipos de audiencias
Audiencias: Las siguientes audiencias están clasificadas en tres categorías.
Estas son audiencias a las que les queremos llegar y que son posibles
interesados en ver el cortometraje y participar de los espacios
pedagógicos, reflexivos y de diálogo que se formen alrededor de su
proyección. Las tres categorías van de la mano, es decir que una persona
de nuestra audiencia objetiva y potencial cumpliría con características de
cada una de las categorías.

Por interés:
● Manifestantes: Personas que se manifestaron activamente en las
calles durante el Paro Nacional 2021.
● Solidarios: Personas que apoyaron y simpatizaron con las
manifestaciones del Paro Nacional 2021, pero no participaron
presencialmente de ellas.
● Empáticos: Personas que se interesen por las causas sociales, la
defensa de los derechos humanos y las afectaciones psicológicas
derivadas de acontecimientos violentos.
● Cinéfilos: Personas que se interesen por las narrativas
cinematográficas alternas abordadas desde la subjetividad y
experimentación.

Por geolocalización:
● Cali: Habitantes de barrios en los cuales se formaron puntos de
resistencia durante el Paro Nacional 2021 (Puerto Resistencia,
Meléndez, Siloé, Calipso, La loma de la cruz, Paso del aguante,
Puente de las mil luchas).4

4
Los barrios que especificamos aquí fueron nombrados así en el Paro Nacional 2021.
67

● Colombia: Pueblos o ciudades donde hubo mayor actividad durante


las manifestaciones del Paro Nacional 2021 (Bogotá, Barranquilla,
Medellín, Buenaventura, Buga, Yumbo, etc.)
● Latinoamérica: Países en los cuales recientemente han acontecido
manifestaciones nacionales en contra de las políticas del gobierno
(Chile, Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela).
● Mundial: Países en los cuales recientemente han acontecido
manifestaciones nacionales en contra de las políticas del gobierno
(Francia, España, Georgia, Hong Kong, Argelia, etc.)

Por edades: Personas que tengan este rango de edad, pero que
cuentan con una sensibilidad por la lucha y justicia social.
● Jóvenes: La población jóven, entre los 15 y 30 años, fue la
protagonista de las manifestaciones del Paro Nacional del 2021.
Además la película cuenta la historia de una mujer jóven, es decir
que esta población puede ser más propensa a identificarse y
empatizar con el personaje y el momento que atraviesa. Además
esta población es activa en redes sociales y a ellos podemos
llegarles a través de este medio para motivarlos a visualizar la
película.
● Mayores de 30: Son aquellos que empatizan con el temor que
atraviesa a Matilde. Además comparten los ideales por los que se
luchaba en el Paro Nacional.
68

1. Este diagrama de Venn plasma gráficamente la audiencia objetiva y audiencias


potenciales a alcanzar en la ruta de distribución y exhibición.

Ruta de distribución y exhibición


En los siguientes párrafos hemos plasmado de forma general la ruta que diseñaremos,
los diferentes espacios donde buscamos exhibir el cortometraje cronológicamente, la
razón de escogencia de cada espacio y las audiencias a alcanzar en cada uno de ellos.

La distribución seguirá una ruta de festivales y muestras de cine que seleccionaremos, a


partir del análisis de ciertas características determinadas de estos espacios, entre las
cuales están: temáticas, audiencias, selecciones de versiones anteriores, criterios de
participación, accesibilidad económica, entre otras características que nos permitirán
determinar cuáles son las muestras y festivales más adecuados para el cortometraje y
sus objetivos de distribución. A través de esta etapa la principal audiencia a alcanzar es
la cinéfila, con características geo-locales y de edad variables, determinadas por el lugar
donde se desarrolle el espacio de exhibición y la audiencia que se maneje ahí. Sin
embargo, la escogencia de los festivales y muestras estará condicionada a que las
audiencias que manejen cumplan otras características de nuestras audiencias objetivas.

Si bien la ruta de distribución incluye esta ruta de festivales, este no es el foco principal
de la estrategia, pues queremos que el cortometraje llegue en un primer momento al
espacio donde fue gestado y desarrollado: la ciudad de Cali. La ruta de distribución en
69

Cali hará parte de la distribución cultural del cortometraje, es decir que en esta etapa no
buscamos alcanzar ninguna retribución económica. El objetivo de esta etapa es alcanzar
principalmente a los públicos manifestantes y solidarios, con edades variables, y
geolocalización local en un primer momento y nacional en un segundo momento. En
esta etapa lo que buscamos hacer es generar espacios de memoria colectiva cuya
actividad principal no sea el cortometraje, sino que la proyección del cortometraje esté
acompañada de otras actividades pedagógicas y culturales, como ollas comunitarias,
performances, talleres relacionados con la memoria colectiva del Paro Nacional, y
demás. Reconocemos que realizar esta etapa, aún más sin que sea retribuida
económicamente, implica un gran gasto, por ello buscaremos aliarnos con diferentes
colectivos culturales y pedagógicos, ongs y fundaciones interesadas en realizar este tipo
de actividades, además de buscar estímulos económicos brindados por el estado para
realizar esto. Además queremos que los espacios donde se exhiba el cortometraje y se
hagan el resto de actividades, sean espacios no hegemónicos, es decir que no sean
necesariamente espacios donde se proyecten películas, sino por el contrario espacios
donde la comunidad a participar normalmente habite para hacer otras actividades del
diario a vivir, por ejemplo parques, plazas, calles, etc. El espacio dependerá de la
comunidad.

A continuación detallaremos cómo llevaremos a cabo cada una de las etapas.

1. Nacionalización: La nacionalización es el proceso que otorga la certificación del


registro de obra cinematográfica colombiana. Este certificado permite que la
película acceda a ciertos estímulos que otorga Proimagenes y el ministerio de
cultura, así mismo facilita la circulación de la película en ciertas ventanas que
piden este certificado como requisito.
Para obtener este certificado debemos:
● Llenar el formulario de solicitud para obtener la nacionalización a través de:
https://cineproducto.mincultura.gov.co/, para esta solicitud se requiere:
a. Ingresar los datos de la obra
b. Adjuntar los costos discriminados de cada una de las
etapas de producción
c. Certificación de derechos de autor
d. Datos del productor de la película
e. Datos personales del equipo artístico y técnico
f. Incluir los contratos de prestación de servicios del
equipo artístico y técnico
g. Para una producción nacional de ficción se acreditan
los los siguientes roles del personal artístico:
70

● Director
● 2 actores protagónicos
● Autor del guión
● Autor de la música original
● Director de fotografía
● Director de arte
● Diseñador de vestuario
● Sonidista
● Montajista
● Diseñador de sonido
h. Enviar los créditos tal y como aparecen en el
cortometraje
i. Tener en cuenta que la duración del cortometraje se
contabiliza después de la señal de barras, y una vez
culminen los créditos.
2. Festivales nacionales e internacionales (anexo excel).
3. Ruta manifestantes: La Ruta manifestantes es la ruta que llevaremos a cabo en la
ciudad de Cali, una de las ciudades donde el Paro Nacional tuvo mayor fuerza e
incidencia y donde se gesta y desarrolla el cortometraje.
Cali: En la ciudad de Cali trabajaremos con el colectivo Juntanza Popular, el
cual apoya procesos de memoria del Paro Nacional. A través de ellos
podremos obtener los espacios y algunos recursos para realizar las
actividades tales como, talleres, ollas comunitarias, conversaciones, etc.

Propuestas:
1. Actividad pedagógica con convocatoria previa: Actividad
basada en una de las cartillas pedagógicas de la Comisión de
la verdad.
a. Primer momento: Visualización del cortometraje.
b. Segundo momento: Preguntas orientadoras -¿qué te
generó el cortometraje? ¿cómo se relaciona lo que le
sucede a la protagonista con tu vida?-
c. Tercer momento: Creación colectiva (escribe, dibuja o
expresa aquello que te generó- en un pendón o
espacio colectivo)
d. Cuarto momento: Actividad teatral o de interacción.
e. Quinto momento: Compartir de alimentos.
71

2. Actividad ambulante: Exhibir la película en un espacio


público, donde haya gran circulación de personas, repartir
unos papeles con preguntas para el público -¿qué te generó
el cortometraje? ¿Cómo se relaciona lo que le sucede a la
protagonista con tu vida? Escribe, dibuja o expresa aquello
que te generó- en un buzón, pendón o unas cuerdas donde
puedan colgar sus respuestas.

Alianzas con: Colectivos como juntanza popular, instituciones


educativas como Universidades, fundaciones.
72

8. REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS Y
BIBLIOGRÁFICAS.
Filmografía.

Kauffman, C. (Director). (2020). Pienso en el final. Estados Unidos.


Noe, G. (Director). (2009). Enter the void. Francia.
Carax, L. (Director). (1986). Mala sangre. Francia.
Larraín, P. (Director). (2012). No. Chile.
Karagiorga, P. (Director). (2010). Semillas de diciembre. Grecia.
Nakonechnyi, M. (Director). (2022). Butterfly Vision. Ucrania.

Bibliografía.

Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no repetición. (2022).


Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistencias. Santiago Wills.
https://www.comisiondelaverdad.co/sites/default/files/descargables/2022-07/Informe%2
0final%20Sufrir%20la%20guerra%20impactos.pdf

Lemercier. F, 2009. Enter the Void: sexo, drogas, bajos fondos y un viaje astral.
Cineuropa.

Constitución Política de Colombia [Const]. Ley 814 de 2003 (Colombia).Ley 814 de 2003 -
Gestor Normativo - Función Pública (funcionpublica.gov.co)

Xavier, I. (1998). El discurso cinematográfico. Ediciones Paidós.

Rancière, J. (2014). El teatro de las imágenes. En La política de las imágenes. Ediciones


Metales Pesados.

Katz, S.(2000). Plano a plano, de la idea a la pantalla. Plot Ediciones.

Restrepo, L (1995). Historia de un entusiasmo. Punto de lectura.

Silva, M. (2022). Paro Nacional 2021.


73

Zizek, S. (2014). Acontecimiento. SextoPiso.

Common questions

Con tecnología de IA

Participants rationalized their ongoing involvement in the protests despite the risks by focusing on the broader goals of social change and the need to address longstanding injustices. They were driven by a collective sense of duty to honor those who suffered or were killed during protests, and a determination to challenge systemic issues of corruption and marginalization. This sense of purpose outweighed the personal risks, reinforcing their commitment to the cause .

The psychological impacts on participants included heightened fear and anxiety due to the violence and state response, especially the experiences of militarization and aggressive policing. However, coping mechanisms were developed, such as seeking refuge in community during the day and sharing stories and information online at night. Additionally, expressing their experiences in written narratives served as a cathartic process for processing emotions and fostering resilience .

Digital media and technology played a pivotal role in shaping public perception by facilitating the rapid dissemination of information, images, and videos. This allowed for real-time updates and the sharing of personal experiences, which helped to counteract misinformation and showcase the realities of the protests. Social media platforms became tools for organizing and galvanizing support, as well as spaces for documenting human rights abuses, influencing both national and international perceptions of the protests .

The portrayal of protestors during the National Strike of 2021 challenges the narrative that seeks to reduce the protests to irrational violence. Constructing these narratives is crucial for historical memory, as it counters the state-driven stigmatization of protest participants and highlights the systemic issues and legitimate grievances that drove the protests. By doing so, it preserves the integrity and dignity of the movement and ensures that its underlying causes are not dismissed or forgotten .

The Universidad del Valle and its vicinity, specifically the area around Carrera 100 and Calle 13, played a strategic role in the protests and blockade activities. This area was chosen due to its significance as a space historically associated with social struggles and its strategic location near major roads, which amplified the visibility and impact of the protests. It also served as a community space where organizers could create committees, facilitate educational activities, and foster a sense of community amongst protestors .

The underlying causes of continued protests in Colombia went beyond the initial tax reform proposal. The discontent stemmed from systemic corruption and structural injustices perpetuated by the government, which neglected marginalized and impoverished populations. Additionally, the protests were propelled by grievances related to victims of internal conflicts and the brutality of public forces, as well as a desire to honor the memory of protestors who were killed or disappeared during protests .

Individuals within the protests maintained a sense of community and purpose through organized activities such as forming committees for communication and cultural work, establishing community kitchens, and creating art. These activities fostered solidarity and provided a constructive outlet amidst the chaos. The sense of belonging and collective effort fueled the belief that meaningful change was possible, reinforcing their commitment to continue despite the challenging circumstances .

Personal narratives contribute to the construction of collective memory by providing diverse perspectives and emotional depth to the events of the 2021 protests. These narratives serve as counter-narratives to state-controlled versions, capturing the complexities and contradictions of individual experiences. By documenting personal stories, a more nuanced and comprehensive historical record is created, essential for understanding the multifaceted nature of the protests and preserving them in public memory .

The presence of the ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios) significantly impacted the dynamics of the protests by escalating tensions and contributing to violence. Their use of tear gas and other crowd control tactics prompted fear and dispersal among protestors, altering the protest environment from peaceful to chaotic. This state response was viewed as excessive and oppressive, intensifying feelings of resistance and further galvanizing public criticism against such harsh measures .

Discrepancies between different parts of the city were evident in the varied intensity and nature of protest activities. While certain areas remained peaceful and organized, other parts, particularly the city center, experienced heightened violence, including looting and clashes with police. These differences were influenced by socio-economic factors and the level of military and police presence, as more privileged areas faced disruptions impacting daily lives, resulting in varied local responses .

También podría gustarte