Equidad de género
“La historia les debe, pero ellas mismas deben de pagar la deuda”
El feminismo es un movimiento social y político, desde sus inicios pacifista,
heterogéneo (solo femenino) y multidisciplinario; busca la igualdad de derechos y
oportunidades entre mujeres y hombres. A lo largo de la historia, el feminismo ha
evolucionado y se ha ramificado en diferentes corrientes, todas ellas con el objetivo
común de erradicar la discriminación y la opresión de género.
Tiene sus orígenes en el siglo XIX, con raíces en la Revolución Francesa y la
exclusión de las mujeres de los ideales de igualdad y libertad proclamados en ese
momento. En ese contexto, figuras como Mary Wollstonecraft escribieron obras
fundamentales que argumentaban la necesidad de reconocer la igualdad de derechos y
educación para las mujeres. Durante el siglo XIX y principios del XX, el movimiento
sufragista cobró fuerza, liderando la lucha por el derecho al voto de las mujeres.
La Convención de Seneca Falls en 1848, liderada por Susan B. Anthony y Elizabeth
Cady Stanton, fue un hito en esta lucha, al presentar una declaración de derechos que
exigía la igualdad de género y el derecho al voto para las mujeres.
El feminismo, como creencia o forma de entender el mundo, cuestiona los roles
asignados tradicionalmente según el género marcados en el pasado, es decir, el
lugar que se destina a hombres y a mujeres en la sociedad dependiendo
exclusivamente de su sexo y no de sus intereses, talentos o capacidades. Un mundo
tradicional basado en la discriminación verbal, social y cultural con los estereotipos
como un símbolo del patriarcado.
En ese sentido, los movimientos feministas lucharon y aun siguen luchando
contra el orden patriarcal de la sociedad: un modelo cultural y social que otorga
privilegios al varón y restringe los derechos de la mujer.
En el último siglo, los diferentes movimientos feministas lograron mejorar de manera
general las condiciones de vida de las mujeres: permitieron una mayor participación en
los asuntos públicos, y garantizaron algunos de sus derechos fundamentales.
Sin embargo, en numerosas sociedades del mundo actual las mujeres siguen
sometidas al control masculino, ven sus libertades avasalladas y sufren violencias
extremas. Por eso, estas injusticias se encuentran en la agenda de lucha de los
diferentes movimientos feministas del presente. Como muestra del control, a lo largo
de la historia el mundo les ha debido a costa de las consecuencias que han vivido
como victimas del conflicto armado. Una guerra en la que se ven involucrados aquellos
hijos y madres que vulneran y revictimizan.
Una muestra de la lucha continua de las mujeres es una situación de desigualdad
general con los hombres, así como en numerosas ocasiones una sobrecarga
laboral.
Cualquier sociedad del planeta utiliza la división de criterio sexual para repartir las
tareas productivas, reproductivas y de subsistencia, adjudicando las tareas productivas
y de la esfera pública a los hombres, y las reproductivas y de cuidado a las mujeres,
que así quedan relegadas a la esfera doméstica o privada.
Las mujeres constituyen menos del 10% de los miembros que conforman el Parlamento
en un tercio de los países desarrollados (ONU). En las economías de
subsistencia, la mujer realiza el trabajo más pesado, empeñándose durante más
tiempo y contribuyendo más a los ingresos familiares que los hombres de la familia.
Esta desigualdad de condición entre los sexos es una de las causas básicas de la
pobreza, ya que en sus diferentes formas impide el acceso de cientos de millones de
mujeres a la educación, la formación, los servicios de salud, los servicios de parvulario
y una condición jurídica que le permitiría escapar a este flagelo.
La persona no está completa si no participa, como ser social, de su relación con
las personas que viven a su alrededor. Y el trabajo es el medio por el cual el ser
humano desarrolla sus habilidades, hace crecer su comunidad y le permite obtener el
apoyo necesario para su propio progreso y el de los que dependen. Manos Unidas
trabaja para que la mujer se desarrolle como ser humano en todos sus
aspectos, y esto incluye el acceso a empleos dignos y bien remunerados, en las que
se valoren sus capacidades y no sea discriminada por pertenecer al género femenino.
Avances y desafíos
A lo largo del tiempo, el feminismo ha logrado avances significativos en muchos
países del mundo. El derecho al voto, la igualdad salarial, el acceso a la educación y
la representación política de las mujeres son algunos de los logros que han sido
alcanzados gracias a la lucha feminista.
No obstante, aún persisten desafíos importantes. La violencia de género, la
discriminación laboral, la brecha salarial y la falta de representación de las
mujeres en puestos de poder son problemas que continúan afectando a millones de
mujeres en todo el mundo.
Uno de los mayores desafíos para el feminismo actual es lograr una mayor inclusión y
representación de las voces de mujeres pertenecientes a grupos marginados.
Dentro del ámbito educativo han marcado una trascendencia en las carreras
feministas; han pasado a incluir roles en derechos humanos, abogacía, desarrollo
comunitario, políticas públicas, y más recientemente en tecnología y medios digitales,
donde el feminismo interseccional y las cuestiones de género son cada vez más
relevantes. Muestra de como la mujer se adapta y hace valer su lucha con los medios a
su favor, en pro de su bienestar e inclusión(tecnologías).
Evolución, corrientes y principios del feminismo:
[Link] Liberal: se enfoca en lograr la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres a
través de reformas legales y políticas. Busca eliminar la discriminación de género en áreas como el acceso a
la educación, el empleo y la participación política. El feminismo liberal busca la equidad de género dentro del
marco del sistema actual.
[Link] Radical: cuestiona las estructuras patriarcales fundamentales de la sociedad y busca
cambios radicales en el sistema. Considera que la opresión de género es inherente al patriarcado y aboga
por la transformación de las relaciones de poder para lograr la liberación de las mujeres.
[Link] Socialista: combina la lucha feminista con la lucha contra las desigualdades económicas y de
clase. Argumenta que el sistema capitalista perpetúa la opresión de género, y busca una sociedad más justa
e igualitaria donde las mujeres tengan acceso a oportunidades y recursos.
[Link] Interseccional: reconoce que las experiencias de opresión y discriminación de las mujeres
no son uniformes, sino que están influenciadas por otras categorías sociales como raza, etnia, clase,
orientación sexual, entre otras. Busca abordar de manera integral las múltiples formas de discriminación que
afectan a diferentes grupos de mujeres.
[Link] Cultural: valora y reconoce las contribuciones culturales y el conocimiento de las mujeres,
muchas veces invisibilizados o subestimados en sociedades dominadas por la cultura patriarcal. Aboga por la
valoración de la diversidad cultural y el respeto por las identidades de género diversas.
[Link]: establece conexiones entre la opresión de género y la explotación de la naturaleza.
Argumenta que la dominación de la naturaleza y la dominación de las mujeres están interrelacionadas, y
busca promover una relación más armoniosa y sostenible con el medio ambiente.