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tipo de textos
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¿Qué son los textos

no literarios?
Los textos no literarios son aquellos
que tienen una función informativa,
persuasiva o referencial. Estos
textos están escritos con un
lenguaje más sencillo y
directo que los textos literarios, y su
objetivo principal es transmitir
información de manera clara y
concisa. Los textos no literarios
pueden ser escritos en prosa o en
forma de gráficos, tablas y
diagramas.
Ejemplos de textos no literarios
incluyen manuales de instrucciones,
textos científicos, artículos de revistas
y periódicos, informes técnicos y
documentos legales. Estos textos
suelen estar destinados a un público
más especializado y se centran en la
comunicación de información
específica.
Tipos de textos
Un texto es un documento escrito que nos permite
registrar información y que se puede incluir dentro
un tipo o categoría, según su propósito, estructura y
características particulares.

Existen diferentes categorías para su clasificación.


Algunos textos pueden encajar en varias de ellas. Por
ejemplo, podemos dividir a los textos entre literarios
y no literarios, digitales o manuscritos, etc.
Además, es necesario comprender que los diferentes
tipos de texto no se encuentran casi nunca en estado
puro. Cada tipo de texto puede recurrir a elementos
de otro para alcanzar sus propósitos. Por ejemplo, en
un texto narrativo puede haber elementos de
descripción o en un texto lírico puede existir una
parte dramatizada.
Ricitos de oro.
Érase una vez una familia de osos que vivían en una
linda casita en el bosque. Papá Oso era muy grande,
Mamá Osa era de tamaño mediano y Osito era
pequeño.
Una mañana, Mamá Osa sirvió la más deliciosa
avena para el desayuno, pero como estaba
demasiado caliente para comer, los tres osos
decidieron ir de paseo por el bosque mientras se
enfriaba. Al cabo de unos minutos, una niña llamada
Ricitos de Oro llegó a la casa de los osos y tocó la
puerta. Al no encontrar respuesta, abrió la puerta y
entró en la casa sin permiso.
En la cocina había una mesa con tres tazas de avena:
una grande, una mediana y una pequeña. Ricitos de
Oro tenía un gran apetito y la avena se veía
deliciosa. Primero, probó la avena de la taza grande,
pero la avena estaba muy fría y no le gustó. Luego,
probó la avena de la taza mediana, pero la avena
estaba muy caliente y tampoco le gustó. Por último,
probó la avena de la taza pequeña y esta vez la
avena no estaba ni fría ni caliente, ¡estaba perfecta!
La avena estaba tan deliciosa que se la comió toda
sin dejar ni un poquito.
Después de comer el desayuno de los osos, Ricitos
de Oro fue a la sala. En la sala había tres sillas: una
grande, una mediana y una pequeña. Primero, se
sentó en la silla grande, pero la silla era muy alta y
no le gustó. Luego, se sentó en la silla mediana, pero
la silla era muy ancha y tampoco le gustó. Fue
entonces que encontró la silla pequeña y se sentó en
ella, pero la silla era frágil y se rompió bajo su peso.
Buscando un lugar para descansar, Ricitos de Oro
subió las escaleras, al final del pasillo había un
cuarto con tres camas: una grande, una mediana y
una pequeña. Primero, se subió a la cama grande,
pero estaba demasiado dura y no le gustó. Después,
se subió a la cama mediana, pero estaba demasiado
blanda y tampoco le gustó. Entonces, se acostó en la
cama pequeña, la cama no estaba ni demasiado dura
ni demasiado blanda. De hecho, ¡se sentía perfecta!
Ricitos de Oro se quedó profundamente dormida.
Al poco tiempo, los tres osos regresaron del paseo
por el bosque. Papá Oso notó inmediatamente que la
puerta se encontraba abierta:
—Alguien ha entrado a nuestra casa sin permiso, se
sentó en mi silla y probó mi avena —dijo Papá Oso
con una gran voz de enfado.
—Alguien se ha sentado en mi silla y probó mi avena
—dijo Mamá Osa con una voz medio enojada.
Entonces, dijo Osito con su pequeña voz:
—Alguien se comió toda mi avena y rompió mi silla.
Los tres osos subieron la escalera. Al entrar en la
habitación, Papá Oso dijo:
—¡Alguien se ha acostado en mi cama!
Y Mamá Osa exclamó:
—¡Alguien se ha acostado en mi cama también!
Y Osito dijo:
—¡Alguien está durmiendo en mi cama! —y se puso a
llorar desconsoladamente.
El llanto de Osito despertó a Ricitos de Oro, que muy
asustada saltó de la cama y corrió escaleras abajo
hasta llegar al bosque para jamás regresar a la casa
de los osos.
Pinocho
Érase una vez un anciano carpintero llamado Gepeto
que era muy feliz haciendo juguetes de madera para
los niños de su pueblo.
Un día, hizo una marioneta de una madera de pino
muy especial y decidió llamarla Pinocho. En la noche,
un hada azul llegó al taller del anciano carpintero:
—Buen Gepeto —dijo mientras el anciano dormía—, has
hecho a los demás tan felices, que mereces que tu
deseo de ser padre se haga realidad. Sonriendo, el
hada azul tocó la marioneta con su varita mágica:
—¡Despierta, pequeña marioneta hecha de pino…
despierta! ¡El regalo de la vida es tuyo!
Y en un abrir y cerrar de ojos, el hada azul dio vida a
Pinocho.
—Pinocho, si eres valiente, sincero y desinteresado,
algún día serás un niño de verdad —dijo el hada azul
—. Luego se volvió hacia un grillo llamado Pepe Grillo,
que vivía en la alacena de Gepeto.
—Pepe Grillo — dijo el hada azul—, debes ayudar a
Pinocho. Serás su conciencia y guardián del
conocimiento del bien y del mal.
Al día siguiente, Gepeto envió con orgullo a su
pequeño niño de madera a la escuela, pero como era
tan pobre, tuvo que vender su abrigo para comprar
los libros escolares:
—Pinocho, Pepe Grillo te mostrará el camino —dijo
Gepeto—. Por favor, no te distraigas y llega a la
escuela a tiempo.
Pinocho salió de casa, pero nunca llegó a la escuela.
En cambio, decidió ignorar los consejos de Pepe
Grillo y vender los libros para comprar un tiquete
para el teatro de marionetas. Cuando Pinocho
comenzó a bailar con las marionetas, el titiritero
sorprendido con las habilidades del niño de madera,
le preguntó si quería unirse a su espectáculo de
marionetas. Pinocho aceptó alegremente.
Sin embargo, las intenciones del malvado titiritero
eran muy diferentes; su plan era hacerse rico con la
única marioneta con vida en el mundo. De inmediato,
encerró a Pinocho y a Pepe Grillo en una jaula. Fue
entonces que Pinocho reconoció su error y comenzó
a llorar. El hada azul apareció de la nada.
Aunque el hada azul conocía las razones por las
cuales Pinocho se encontraba atrapado, aun así, le
preguntó:
—Pinocho, ¿por qué estás en esta jaula?
Pero Pinocho no quiso contarle la verdad, entonces
algo extraño sucedió. Su nariz comenzó a crecer más
y más. Cuanto más hablaba, más crecía.
—Cada vez que digas una mentira, tu nariz crecerá —
dijo el hada azul.
—Por favor, haz que se detenga—dijo Pinocho—,
prometo no mentir de nuevo.
Al día siguiente, camino a la escuela, Pinocho
conoció a un niño:
—Ven conmigo al País de los Juguetes. ¡En este lugar
todos los días son vacaciones! —dijo el niño con
emoción—. Hay juguetes y golosinas y lo mejor de
todo, ¡no tienes que ir a la escuela!
Olvidando nuevamente los consejos del hada azul y
Pepe Grillo, Pinocho salió corriendo con el niño al
País de los Juguetes. Al llegar, se divirtió muchísimo
jugando y comiendo golosinas.
De pronto, las orejas de Pinocho y los otros niños del
País de los Juguetes comenzaron a hacerse muy
largas. Por no querer ir a la escuela, ¡se estaban
convirtiendo en burros!
Convertidos en burros, Pinocho y los niños llegaron a
un circo. El maestro de ceremonias hizo que Pinocho
trabajara para el circo sin descanso. Allí, Pinocho se
lastimó la pierna mientras hacía trucos. Enojado, el
maestro de ceremonias lo tiró al mar junto con Pepe
Grillo.
En el agua, el hechizo se rompió y Pinocho volvió a
su forma de marioneta, pero una ballena que nadaba
cerca abrió su enorme boca y se lo tragó entero. En
la oscuridad del estómago de la ballena, Pinocho
lloró mientras que Pepe Grillo intentaba consolarlo.
Fue en ese momento que vio a Gepeto en su bote:
—Hijo mío, te estaba buscando por tierra y mar
cuando la ballena me tragó. ¡Estoy tan contento de
haberte encontrado! —dijo Gepeto.
Los dos se abrazaron encantados.
—De ahora en adelante seré bueno y responsable—,
prometió Pinocho entre lágrimas.
Aprovechando que la ballena dormía, Gepeto,
Pinocho y Pepe Grillo prendieron una fogata dentro
de ella y saltaron de su enorme boca cuando el fuego
la hizo estornudar. Luego, navegaron hasta llegar a
casa. Pero Gepeto cayó enfermo, Pinocho lo alimentó
y cuidó con mucho esmero y dedicación.
—Papá, iré a la escuela y trabajaré mucho para
llenarte de orgullo— dijo Pinocho.
Cumpliendo su promesa, Pinocho estudió mucho en
la escuela. Entonces un día sucedió algo maravilloso.
El hada azul apareció y le dijo:
—Pinocho, eres valiente, sincero y tienes un corazón
bondadoso y desinteresado, mereces convertirte en
un niño de verdad.
Y fue así como el niño de madera se convirtió en un
niño de verdad. Gepeto y Pinocho vivieron felices
para siempre.

El patito feo

En la granja había un gran alboroto: los polluelos de


Mamá Pata estaban rompiendo el cascarón.
Uno a uno, comenzaron a salir. Mamá Pata estaba
tan emocionada con sus adorables patitos que no
notó que uno de sus huevos, el más grande de todos,
permanecía intacto.
A las pocas horas, el último huevo comenzó a
romperse. Mamá Pata, todos los polluelos y los
animales de la granja, se encontraban a la
expectativa de conocer al pequeño que tardaba en
nacer. De repente, del cascarón salió un patito muy
alegre. Cuando todos lo vieron se quedaron
sorprendidos, este patito no era pequeño ni amarillo
y tampoco estaba cubierto de suaves plumas. Este
patito era grande, gris y en vez del esperado
graznido, cada vez que hablaba sonaba como una
corneta vieja.
Aunque nadie dijo nada, todos pensaron lo mismo:
“Este patito es demasiado feo”.
Pasaron los días y todos los animales de la granja se
burlaban de él. El patito feo se sintió muy triste y una
noche escapó de la granja para buscar un nuevo
hogar.
El patito feo recorrió la profundidad del bosque y
cuando estaba a punto de darse por vencido,
encontró el hogar de una humilde anciana que vivía
con una gata y una gallina. El patito se quedó con
ellos durante un tiempo, pero como no estaba
contento, pronto se fue.
Al llegar el invierno, el pobre patito feo casi se
congela. Afortunadamente, un campesino lo llevó a
su casa a vivir con su esposa e hijos. Pero el patito
estaba aterrado de los niños, quienes gritaban y
brincaban todo el tiempo y nuevamente escapó,
pasando el invierno en un estanque pantanoso.
Finalmente, llegó la primavera. El patito feo vio a una
familia de cisnes nadando en el estanque y quiso
acercárseles. Pero recordó cómo todos se burlaban
de él y agachó la cabeza avergonzado. Cuando miró
su reflejo en el agua se quedó asombrado. Él no era
un patito feo, sino un apuesto y joven cisne. Ahora
sabía por qué se veía tan diferente a sus hermanos y
hermanas. ¡Ellos eran patitos, pero él era un cisne!
Feliz, nadó hacia su familia.
Los textos literarios se clasifican en:
1. Texto narrativo
Se refiere a toda suerte de relatos de ficción o
relatos simbólicos. En este tipo de textos pueden
usarse de manera combinada recursos literarios
como la descripción, los diálogos, etc.
Su estructura suele responder a un inicio, desarrollo,
nudo y desenlace. Entre los géneros más usuales de
los textos literarios narrativos tenemos los
siguientes:
 Novela
 Cuento
 Leyenda
 Fábula
 Anécdota
 Mito
Ejemplo de texto narrativo:
Muchos años después, frente al pelotón de
fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de
recordar aquella tarde remota en que su padre lo
llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una
aldea de veinte casas de barro y cañabrava [...]Amor
constante más allá de la muerte, de Francisco de
Quevedo.

2. Texto lírico
Los textos líricos son aquellos que expresan
sentimiento e ideas a partir del uso del lenguaje
poético cargado de inspiración y entusiasmo, razón
por la cual el poema es su expresión fundamental. La
deliberada subjetividad es uno de sus rasgos
característicos. Dentro de los textos líricos, existe
una gran variedad de géneros literarios. Entre ellos
podemos nombrar los siguientes:
 Himno
 Canción
 Elegía
 Égloga
 Oda
 Soneto
 Epigrama
 Caligrama
 Madrigal
 Trabalenguas
 Adivinanzas
 Acrósticos
 Poema en prosa.
Ejemplo de texto lírico:
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día;
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera [...]Amor constante
más allá de la muerte, de Francisco de Quevedo.

3. Texto dramático
Son textos dramáticos aquellos destinados a su
representación escénica, bien sea por medio de
diálogos o de acciones. Es decir, los textos
dramáticos son aquellos a partir de los cuales se
hace teatro. Suelen dividirse en actos y cada acto se
divide a su vez en escenas.
Ejemplo de texto dramático:
Rodrigo
Calla, no me hables de ello; siento mucho que tú, a
quien entregué mi bolsa, Yago, cual si las cintas de
ella fueran tuyas, supieras de eso.

Yago
No quieres oírme. Si alguna vez imaginarlo pude,
aborréceme.

Rodrigo
¿No dijiste acaso que en odio lo tenías [...]
Otelo, de William Shakespeare.

4. Texto descriptivo

Se refiere al conjunto de textos que están destinados


a caracterizar de manera pormenorizada un
determinado objeto, sea que se trate de una
persona, animal, paisaje, lugar, situación o cosa.
Ejemplo de texto descriptivo:
Situada en el corazón del sudeste asiático, Tailandia
vive una existencia compleja, de país en vías de
transformación entre antiquísimas tradiciones y
agudos contrastes políticos. No obstante, su larga
historia de independencia, nunca se ha visto
mediatizada por invasiones coloniales [...]Conocer el
mundo. Asia.

5. Texto expositivo
Son aquellos textos que buscan exponer información,
ideas y conceptos de manera clara al lector, sea
desde una perspectiva general o especializada.
Como ejemplo podemos nombrar a las diferentes
entradas de una enciclopedia. Existen al menos dos
tipos de texto expositivo: el divulgativo y el
especializado.
Ejemplo de texto expositivo:
Se denomina diabetes melitus o diabetes sacarina
una enfermedad crónica provocada por trastornos de
distinto origen, que tiene como base déficit de la
secreción pancreática de insulina o un defecto de la
acción de esta hormona sobre los tejidos orgánicos
[...]Enciclopedia de Medicina y salud, Volumen 6.
Editorial SIGMA Edición Septiembre de 1994 .

6. Texto argumentativo
Los textos argumentativos son aquellos que debaten
de ideas, teorías y conceptos con el propósito de
expresar opiniones y puntos de vista diversos sobre
el abordaje de determinados temas. Tiene elementos
propios del texto expositivo, pues antes de debatir,
debe exponer al lector información sobre el tema a
discutir.
Un ejemplo de texto argumentativo son los artículos
de opinión, los ensayos literarios y los ensayos
académicos. Las reflexiones teóricas filosóficas
también pueden considerarse textos argumentativos.
Por ejemplo, el libro Crítica a la razón pura de
Immanuel Kant.
Ejemplo de texto argumentativo:
Que la lógica ha tomado este camino seguro desde
los tiempos más antiguos es algo que puede inferirse
del hecho de que no ha necesitado dar ningún paso
atrás desde Aristóteles, salvo que se quieran
considerar como correcciones la supresión de ciertas
sutilezas innecesarias o la clarificación de lo
expuesto, aspectos que afectan a la elegancia, más
que a la certeza de la ciencia [...]
Crítica a la razón pura, de Inmanuel Kant.

7. Texto informativo
Son aquellos destinados a brindar una información
esencial sobre acontecimientos específicos o
cualquier asunto de interés actual. Este tipo de texto
es esencial en el periodismo, y puede abarcar desde
noticias de sucesos hasta reportajes profundos que
le sirven al lector para mantenerse actualizado.
Ejemplo de texto informativo:
La Generalitat Valenciana rebaja el IRPF para las
rentas inferiores a los 60.000 euros y aumenta un
10% todas las deducciones autonómicas.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, anuncia


“una reforma fiscal progresista” para combatir la
inflación que beneficiará “a los trabajadores y clases
medias, un 1,3 millones de valencianos [...]
El País, Edición digital del 27-09-2022.

8. Texto científico
Los textos científicos son aquellos en los que se
desarrollan teorías y conceptos y, además, presentan
avances sobre investigaciones científicas de toda
clase, por medio de una estructura rigurosa. Suelen
usar un lenguaje técnico especializado, lo que los
distingue de la mera noticia de tema científico.
Pueden combinar elementos del texto descriptivo,
argumentativo o expositivo, además de introducir
elementos específicos como la presentación de
resultados experimentales y la formulación de
hipótesis.
Ejemplo de texto científico:
Muchos biólogos suponen que los fenómenos
cuánticos desempeñan un papel insignificante en el
interior de las células. Sin embargo, según un
reciente análisis teórico de los enlaces que
mantienen unido el ADN [...]
Mutaciones cuánticas, Revista Investigación y
Ciencia.

Textos literarios y no literarios


Cuáles son los textos literarios
Los textos literarios son aquellos que se producen
con fines estéticos, por medio de un lenguaje
connotativo. Esto es, por medio del uso de un
lenguaje metafórico, se exponen relatos, ideas,
sentimientos y diálogos que funcionan como
símbolos o alegorías de realidades profundas y que
no siempre pueden ser explicadas mediante un
lenguaje directo.
Por su naturaleza estética, los textos literarios son
ricos en recursos lingüísticos. El cuidado de la forma
del discurso es esencial en los textos literarios, por lo
cual suelen utilizarse las más variadas figuras
retóricas: metáforas, símiles, hipérboles, paradojas,
onomatopeyas, etc.
Es decir, buscan transmitir ideas, pero también
generar un impacto emocional en el lector.
Dentro de los textos literarios podemos encontrar
textos narrativos (novelas, cuentos, leyendas, etc.),
textos líricos (poemas, églogas, odas, etc.) y
dramáticos (guiones de teatro, diálogos
dramatizados, etc.).
Cuáles son los textos no literarios
Los textos no literarios son todos aquellos textos que
tienen como fin la transmisión de información o la
comunicación de idas o mensajes a través de un
lenguaje denotativo. Esto es, a través de un lenguaje
claro, directo y pragmático.
El fin estético es poco relevante en este tipo de
textos, primando por encima de todo la claridad en el
mensaje.
Al contrario que en los textos literarios se busca
reducir el impacto emocional en el lector, para
centrarse en la transmisión de la idea de forma clara.
Entre los tipos de textos no literarios más comunes
se encuentran: descriptivos, expositivos,
informativos, normativos, etc.
Si bien es cierto que los tipos de textos no siempre
puros y en muchas ocasiones los textos recogen
características de uno y otro tipo.

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