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Vestimenta del Imperio Bizantino

Descriciones y especificaciones del arte bizantino

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UNIDAD VI.

EL TRAJE MEDIEVAL

La Edad Media es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el


siglo V y el XV. Su inicio se sitúa en el año 476, el año de la caída del Imperio romano de
Occidente y su final en 1492, año en el que Colón llegó a América. Aunque también se
cree que fue en 1453, año que cayó el Imperio bizantino, Gutenberg inventó la imprenta
y acabó la Guerra de los Cien Años.

Esta época comprende diez siglos, un enorme espacio de tiempo, por lo que a su vez se
subdivide en Alta Edad Media y Baja Edad Media. La Alta Edad Media comprende el
periodo del siglo V al siglo X, un total de cinco siglos caracterizados por la lucha por la
supremacía de los tres imperios coetáneos: el bizantino, el islámico y el carolingio.
La Baja Edad Media supone un período con enormes repercusiones y proyecciones en el
futuro: las instituciones establecidas en la época y los valores sociales entraron en
decadencia y comenzó su institucionalización como medida para protegerlas.

La Baja Edad Media a su vez se subdivide en Plena Edad Media, del siglo XI al siglo
XIII, marcado por la expansión del sistema feudal, el surgimiento de la burguesía y de
nuevas instituciones de poder y la Crisis de la Edad Media, los dos últimos siglos (XIV-
XV) que supusieron el ocaso de esta época.

En esta época, los hombres solían usar medias largas y túnicas. Los hombres nobles,
además, usaban chaquetas, calzas y pantalones hasta la rodilla. Tanto hombres como
mujeres nobles usaban joyas y pieles de animales. Las mujeres, por su parte, usaban
vestidos largos con túnicas sin mangas y tocas que cubrían su pelo. Para protegerse en
invierno, hombres y mujeres usaban capas de piel de oveja y guantes y gorros de lana.

En cuanto a la ropa interior, su constitución no cambió en toda la Edad Media. Se trataba


de una camisa de lino, medias largas y, para los hombres, calzoncillos, que se lavaban
con bastante frecuencia, a diferencia de la ropa de uso diario, que casi nunca se lavaba.

No existe documentación o registros acerca del tipo de ropa que se usaba para dormir,
pero los historiadores suponen que se usarían las mismas camisas de lino que hombres y
mujeres llevaban debajo de su ropa de diario.

Contenidos:

6.1 Traje Románico

Como arte se entiende el conjunto de obras realizadas durante los siglo VIII, IX y X en el
terreno de la pintura, la escultura y muy especialmente la arquitectura, en las que se
fragua el lenguaje formal del arte románico pleno. La escultura carolongia destaca por su
carácter plano y esquemático.
A lo largo de los siglos medievales la manera de vestir en los reinos cristianos
peninsulares experimentó una considerable evolución, pasándose de las tradicionales
túnicas de raigambre clásica al traje corto, presente desde el siglo XIV y origen lejano del
traje actual.

Esta evolución fue paralela a la experimentada por otros estados europeos, si bien, la
influencia que ejerció la indumentaria islámica en el traje español hace que éste presente
algunas características específicas.

Durante los primeros siglos de la Edad Media se fue constituyendo la manera de vestir
que perduró durante la mayor parte de este período. El traje europeo fue, hasta finales
del siglo XIV, una derivación de la túnica, la toga y el manto romanos a los que se
unieron elementos propios de la indumentaria de los pueblos germánicos y algunas
características propias del vestido bizantino. Hay un predominio de los vestidos
holgados, de corte sencillísimo, uniforme e impersonal.

Otra característica de esta etapa es que las diferencias entre las vestiduras femeninas y
masculinas (tanto de adultos como infantiles) van a ser mínimas, siendo el único rasgo
diferencial el largo de las prendas, más acentuado en las de las mujeres.

A materias primas como la lana, el lino o el cáñamo, utilizadas desde la Antigüedad para
la confección de tejidos, se añadieron otras nuevas como la seda o el algodón, llegadas
con los musulmanes.

6.1 Vestido románico

El traje románico se caracterizó por ser mucho menos variado que el de siglos
anteriores. Básicamente consistía, en el caso de las clases altas de la sociedad, en la
superposición de dos túnicas, el brial (saya de rica tela bordada y teñida) y la piel o
pellizón.

El brial era una túnica muy larga con mangas estrechas (saya). Había uno hendido,
apropiado para cabalgar. Como prenda lujosa, el brial se confeccionaba con ricos tejidos
como el cendal, que era una seda muy fina, o el xamet o ciclatón, que incluía oro.

La piel, también llamada pellizón o pellicia, se llevaba sobre el brial. Era algo más corto
que éste y tenía las mangas más anchas.

-El vestido románico de las clases bajas

El traje más usado por la mayoría de la población era la saya, también conocida como
aljuba. Las sayas masculinas no sobrepasaban, por lo general, la rodilla mientras que las
femeninas llegaban hasta los pies. En ambos casos estaban ceñidas a la cintura por un
cinturón.

En cuanto a las mangas había tres tipos:


 Mangas ceñidas.
 Mangas abiertas: con un ensanche de la manga en la parte del antebrazo.
 Mangas perdidas: el ensanche de la manga del antebrazo era muy exagerado y,
en ocasiones, la tela sobrante se anudaba.

Otra de la características de las sayas medievales era la forma de su cuello, llamado


"amigaut", es decir, con forma redondeada y una hendidura vertical en la parte
inferior. Sobre la saya podía colocarse otra prenda llamada pellote, de parecida hechura
pero abierta por los costados y sin mangas (forma de chaleco).

La prenda de abrigo común a todos los estamentos era el manto. El más frecuente era
semicircular aunque se usaba también otro rectangular, el pallium, así como el manto
cerrado con una apertura para la cabeza y con capuchón.

Las vestiduras usadas para las piernas eran las calzas, cuyo uso se generaliza en época
románica. Se amoldaban a la forma de la pierna, no pasaban de lo alto de los muslos y
cubrían también los pies, a diferencia de los antiguos trubucos con forma de pantalón,
que pasaron a ser prenda de poca categoría y persistieron como traje de campesinos y
pastores hasta finales de la Edad Media.

Los hombres solían llevar la cabeza descubierta. El pelo podía peinarse en melena corta
o larga y el flequillo era muy usual desde la segunda mitad del siglo XII. Era frecuente la
barba.

En cuanto a la indumentaria femenina en época románica, brial y piel o pellizón eran


prendas propias de los más altos testamentos, siendo más largo el brial femenino que el
masculino, pues ocultaba los pies.

Los mantos siempre eran cerrados y de longitud media. Podían cubrir también la cabeza,
dejando al descubierto únicamente el rostro, por influencia bizantina. También de origen
bizantino fue el tocado femenino más común de este período: independiente del manto
podía descender hasta el pecho, cubriendo la cabeza, el cuello y los hombros. Parece ser
que tras las Cruzadas se incorporó al traje cristiano occidental otro tocado consistente
en una pieza de tela larga y estrecha que se llevaba enrollada a la cabeza, a modo de
turbante. Existió también un tocado propio en España, que rodeaba la cara mediante
tiras de tela rizada y se completaba con un bonete.

En cuanto al calzado, son dignos de mención los escarpines de doña Teresa Petri (1187),
custodiados en el Museo del Traje de Madrid.

6.2 Traje gótico del Primer Período


Durante este periodo, desde el año 1000 hasta los 1400, crece una nueva clase social, la
Burguesía comercial la cual se interpuso entre el poder feudal y el eclesiástico. Con ella
se empezó a generar un nuevo tipo de vestimenta para diferenciar.

Se alarga la silueta en relación al arte espiritual y religioso de la época.

Una de las tendencias de esta época, fueron las mangas largas, llamadas “mangas del
infierno”.

Los hombres dejan de usar túnicas y empiezan a usar una chaqueta corta llamada
Jubón el cual se abrochaban con botones delanteros. Llevaban un perpuente (Hombros
y pecho armados) con la cintura bien ceñida y un pequeño faldón cubriendo apenas las
caderas.

El Jubón iba acompañado por unas calzas abraies de fondo plano las cuales se ajustan al
cuerpo y se sujetan con cintas atadas por debajo de jubón.

Al principio las calzas se llamaban trusas de cadera, eran como guantes de piernas pero
iba cada pierna por separado, dejando la entrepierna al descubierto. Con esto, la Iglesia
se alarmó y le tuvieron que agregar un triángulo para unir por la entrepierna llamado
braie (tiro antiguo)

Los abrigos para clases altas se llamaban Hopalanda tenía un tapado ancho y elegante
con mangas muy amplias, un cuello alto hasta las orejas, capucha y forro de piel. Debajo
se usaba una cotardía abotonada por delante desde el cuello a los pies.

Las capuchas de los abrigos se fueron independizando y se convirtieron en Liripipe, un


tipo turbante desarmado con cola de dos metros que se llevaba cruzada del pecho y
cayendo desde el hombro por la espada o envuelta en el brazo derecho.

La imagen de la mujer imitaba las imágenes religiosas, silueta oculta y borrada tras
metro y medio de tela.

Las prendas llevaban cortes laterales (surcote) para así poder lucir todas las capas de
tela.

En el siglo XV la túnica fue remplaza por la robe, un traje de una sola pieza ajustado al
torso con lazos en la espalda. Llevaba una falda ancha con cola de hasta 5 metros,
cintura marcada y estomago aplastado por agregado de placas de metal o marfil
(antecedentes de corsé)

Las damas usaban tocados y sombreros extravagantes acompañados por velos y a


veces, se ataban cintas debajo de la barbilla la cual no les permitía hablar, también como
accesorio usaban turbantes.
La toca era un paño de hilo o algodón cuadrangular hasta los hombros que se podía
usar sostenido por una corona. El Henin era un cono con bonete alto de cuya punta
cuelga hacia abajo una pieza de gasa hasta 10 metros. El Escofeion era un alto tocado
con cuernos.

Todos estos tocados eran usamos más por la moral que la estética ya que se cubrían
cabello como símbolo de pudor.

La cofia era un símbolo de dignidad femenino y de la prosperidad. También servía para


apartar pelo de la cara mientras trabajaban y cuidarlo de la suciedad. Las solteras y niñas
también lo usaban.

Había de diferentes formas como la de Salchicha o corazón, que iban rellenos con tela
para dar forma o el de Mariposa que iba armado con alambres o finas maderas

La venda se comenzó a usar en el siglo XII y XIV era una combinación de vendas
rodeando barbilla sujeta a la cabeza añadiendo corona. Era usado solo por las mujeres
casadas y cubría únicamente la cabellera. Impedía comer y hablar.

El caramiello era un tocado femenino, una especie de velo que cubría el cabello y cuello
realizado por bandas muy plisadas.

Durante siglo XIV surgió el auge de torneos y fiestas, las clases poderosas llevaban las
modas más extravagantes y se vestían disfrazados para diferenciar su uso diario o
común.

Usaban vestidos y calzas colores vivos, se dividen en rombos, se usa una y una de cada
color.

Las damas bordaban en sus vestidos los escudos de armas de sus familias, emblemas,
canciones de amor (Estolas Historiadas)

Los bordes de los jubones se festonean con hojas o pétalos y se agregan pequeños
cascabeles de plata en los cinturones, capuchas, puntas de los zapatos (polaines) y en
ruedos de vestidos.

6.2.1 Traje gótico del Segundo Período.

Los elementos característicos del arte del Quatrocento se encuentran en la moda que es
elegante y refinada, sobria, luminosa, lineal. Se adapta y exalta a los hombres y las
mujeres que viven en el mundo imaginado por los humanistas, en la ciudad ideal
concebida por los nuevos arquitectos. Cuando el antiguo sistema feudal que prevaleció
durante mucho tiempo se desmorona en toda Europa, con consecuencias importantes
en todos los ámbitos, cuando la actividad comercial del Trecento se consolida, los
banqueros ricos y poderosos van a sentar las bases de las futuras señorías. Harán
decorar sus casas, todavía sin muebles, con decoraciones diversas, cambiarán también la
forma de la indumentaria en particular la de los hombres: se utiliza el jubón acolchado
(zuparello) con mangas amovibles, acuchilladas o rasgadas para dejar ver la camisa u
otro tejido en su parte interior. En invierno se llevaba una casaca (giornea) o un abrigo
con mangas abullonadas.

Las mujeres llevaban para las grandes ocasiones vestidos con una larga cola. Esta
cola, indignaba a los predicadores y a los legisladores que querían acortarla. San
Bernardino de Siena estimaba que hacía parecer a la mujer a un animal fangoso en
invierno, polvoriento en verano. Comparaba este apéndice a una escoba de bruja, un
incensario infernal. Los que contravenían las leyes suntuarias tenían que pagar fuertes
multas que se inscribían en los registros apropiados.

A pesar de la promulgación regular de leyes suntuarias contra los gastos innecesarios,


sobre todo los de la vestimenta, el lujo conservaba una irresistible atracción. De la misma
manera que los palacios, los caballos y las carrozas, la ropa respondía al deseo de brillar
en sociedad. Se buscaron nuevos tejidos preciosos (en el siglo XV, la seda suplantó a la
lana, más humilde y usual, que había enriquecido Florencia en la Edad Media); tejidos
ligeros no trabajados como el tafetán, o espesos como el terciopelo, los brocados con
hilos de oro, el damasco, se pusieron de moda.

Los sastres ejercieron un rol muy modesto, casi marginal, y pagaban pocos impuestos.
No fueron representados ni siquiera por una corporación independiente. Al finalizar el
siglo XIII, formaron parte del arte de los ropavejeros junto con los lineros (industria del
lino); en el siglo XIV, se asociaron con los tintoreros y cardadores, y después,
nuevamente en 1415, se los encuentra con los ropavejeros y lineros. Su oficio no recibe
sus letras de nobleza que en el siglo XVI, cuando la moda exigió tener conocimientos de
corte.

En la cabeza, los florentinos habían llevado hasta entonces un mazzocchio, especie de


rodete recubierto de tela y una foggia que caía a lo largo de la mejilla izquierda sobre el
hombro y se prolongaba por un becchetto que llegaba hasta los talones o se anudaba en
torno al cuello en tiempo frío. En el siglo XV, se reemplazó este tocado pasado de moda
por un gorro cónico relativamente elevado cuyo borde posterior se levantaba
manteniéndolo hacia la parte delantera.

A principios del siglo XIV, los hombres generalmente se afeitaban; después los
condottieri de las grandes compañías francesas y alemanas difundieron la moda de la
barba. En el siglo XV, los hombres se afeitaron nuevamente y se dejaron crecer el
cabello; hacia finales de siglo, la barba reapareció, espesa y cortada con diferentes
formas

Tal como los muestran en algunos retratos en el siglo XV, las mujeres se inspiraban de la
moda francesa: adornos y rodetes levantados en pirámide y mantenidos con pequeños
arcos de mimbre o de paja. A menudo con una corona de cabellos postizos, el peinado
se adornaba con finas cadenas de oro o de perlas, también con cintas, velos y joyas. El
peinado adoptará a continuación formas más sobrias, dividiendo los cabellos en dos
bandas lisas separadas en medio de la frente, rodeado con una cinta adornada con
piedras preciosas. El color ideal que se quiere dar tanto a los cabellos naturales como a
los postizos, es el color rubio. Como el sol tenía la reputación de teñir de rubio la
cabellera, había mujeres que exponían sus cabellos a pleno sol, permaneciendo así
durante largas horas; además, se empleaban mordientes y otras mixturas para teñirlos.

Los accesorios y sobre todo las joyas tuvieron también su importancia, las piedras
preciosas y las perlas, que enriquecen los vestidos, presentan por otro lado la ventaja de
poder adornar varios tipos de ropa, y no se alteran; finalmente, constituyen un capital
nada despreciable.

A principios del siglo XV, en Florencia existían más de cien talleres de orfebrería
registrados. Las joyas tenían un significado particular para los ricos florentinos. Su
belleza y su valor comercial era símbolos del prestigio familiar, jugaban un rol muy
importante en la concertación de matrimonio. Las mujeres que llevaban estas joyas
conocían sus connotaciones así como su valor simbólico.

En años recientes, ha surgido una subcultura urbana o tribu urbana asociada a lo gótico
(arte, cine, literatura, música, moda). El uso del color negro se asocia al oscurantismo de
la Edad Media y los símbolos religiosos, especialmente católicos, reflejan también el
estilo gótico.

Imperio bizantino
Unidad V. Vestimenta del Imperio Bizantino

Esta unidad trata sobre la vida del imperio bizantino, su arte, su vestimenta y la vida
política, social y cultural que dieron apoyo a su desarrollo.

El Imperio bizantino o Bizancio es la parte oriental del Imperio romano que pervivió
durante toda la Edad Media y el comienzo del Renacimiento. Este imperio se ubicaba en
el Mediterráneo oriental. Estaba constituido por todos los territorios orientales que
pertenecían al Imperio romano. Fue oficialmente creado en el año 395, cuando se
separan definitivamente los territorios occidentales y orientales. Su auge y caída marcan
el inicio y el fin de la Era Medieval.

Su capital era Constantinopla, pero inicialmente era llamada Bizancio, hoy conocida
como Estambúl. Se destacó por el legado económico, político, religioso y cultural que
mantuvo durante poco más de mil años.

Sus características:
-En cuanto a la política y diplomacia, en el imperio bizantino se impuso la figura del
"Basileus", que no era más que el propio emperador, pero con una investidura que
mezclaba la política con la religión: era la autoridad de Dios en la tierra.

- Los bizantinos se hicieron famosos por la expansión de sus territorios, sin embargo su
fuerte no era la guerra, sino, la diplomacia.

- El Cristianismo se convirtió en la religión oficial y se prohibió cualquier otra


manifestación religiosa.

- Los bizantinos, durante el mandato del emperador Justiniano, lograron un crecimiento


económico sin precedentes gracias a tres factores:

a) La acumulación de las riquezas: esto les permitió acuñar oro y aumentar las arcas.

b) El comercio: el imperio bizantino era parte esencial de la ruta de la seda e incluso,


llegaron a desarrollar su propia industria para no depender de la seda asiática, pero
además su intercambio comercial interno les permitía la auto sustentabilidad.

c) Los impuestos: la recaudación de tributos por concepto de tenencia de tierras fue


una de las principales fuentes de ingresos del imperio.

Artes:

Los bizantinos dejaron un legado cultural que puede apreciarse hasta el día de hoy, y
que se refleja especialmente en la arquitectura, caracterizada por una influencia
naturalista, alusiones a temas religiosos y una mezcla de técnicas romanas y griegas.
También se destacaron en el uso del mosaico, generalmente con fines ornamentales.

También descollaron en la literatura, los bizantinos dejaron un legado de géneros


propios como los bestarios ( recopilación de animales mitológicos).

En la pintura, el imperio bizantino dejó muchas representaciones religiosas de figuras


relevantes del Cristianismo llamadas iconos, que eran usados especialmente en los
retablos de las Iglesias.

5.1 Vestimenta bizantina,

La moda bizantina estaba conformada por un conjunto de trajes, textiles y ornatos que
definieron la forma de vestir desde los siglos IV al VI en el Imperio Romano de Oriente.
La corte imperial utilizó el vestido como un elemento de ostentación, clase y poder, con
una iconografía muy definida.

A los bizantinos les gustaba el color y el diseño, y fabricaban y exportaban telas con un
rico estampado, especialmente seda bizantina, tejidas y bordadas para las clases altas, y
teñidas e impresas para las inferiores.
El cristianismo tuvo una influencia en el vestir del Imperio bizantino. Las túnicas de la
zona oriental comienzan a adquirir formas planas, de líneas planas, para que oculten las
formas naturales. Otra característica de la indumentaria bizantina es el policromo y una
gran cantidad de adornos, en los que el oro se utilizaba abundantemente.

La vestimenta masculina era la túnica larga o corta, con mangas; Pantalones de tela, y
pantalones de cuero. La túnica semi suelta fue recogida con un cinturón. La túnica larga
se usó como una prenda exterior. Ambos tipos de túnicas tienen ornamentos con
bordes. El vestido masculino se completó con un manto recogido en el hombro derecho
con un broche, para convertirse gradualmente en un hombro apoyado en ambos
hombros y se sostuvo en el pecho con algunas correas.

Por otro lado, la vestimenta de las mujeres continuó manteniendo las formas primitivas,
que se parecían más a los trajes asiáticos; usaban una bata larga, que alcanzaba los pies
y colgaba del cuello y las muñecas, sobre ella se usó otra túnica con mangas largas o
cortas, y ancha.

Por otro lado, el gitano romano todavía estaba en uso. El manto se colocó de varias
maneras (en los hombros y el cierre) y podría ser tanto circular como rectangular.

En las primeras etapas del Imperio bizantino, la toga romana tradicional todavía se usaba
como vestimenta formal u oficial. Para la época de Justiniano, esto había sido
reemplazado por la túnica, o chitón largo, para ambos sexos, sobre la cual las clases
superiores usaban otras prendas, como una dalmática, una túnica más pesada y corta,
usada nuevamente por ambos sexos.

El scaramangion era una chaqueta de montar de origen persa, que se abría hacia el
frente y normalmente llegaba a la mitad del muslo, aunque se registra que los
Emperadores los usaban cuando parecían alargarse. En general, a excepción del atuendo
militar y, presumiblemente, de la equitación, los hombres de mayor estatus y todas las
mujeres tenían ropas que llegaban hasta los tobillos, o casi.

Las mujeres a menudo usaban una capa superior de la estola, para los ricos en brocado.
Todos estos, excepto la estola, pueden estar ceñidos o no. Los términos de vestimenta a
menudo son confusos, y es rara la identificación del nombre de un artículo en particular,
o el diseño que se relaciona con una referencia documental en particular, especialmente
fuera del tribunal.

La clámide, una capa semicircular sujeta al hombro derecho continuó durante todo el
período. La longitud caía algunas veces solo hasta las caderas o hasta los tobillos, mucho
más tiempo que la versión comúnmente usada en la Grecia Antigua; la versión más larga
también se llama paludamentum.

Los hombres de la clase senatorial tenían una tablion, un panel de color con forma de
rombo en el pecho o el diafragma (en la parte delantera), que también se usaba para
mostrar el rango adicional del usuario por el color o tipo de bordado y joyas usados.

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