EL IMPUESTO INMOBILIARIO
I. ANTECEDENTES HISTORICOS DEL IMPUESTO INMOBILARIO.
En lo que respecta a los antecedentes de este gravamen, hay que hacer notar que
el impuesto inmobiliario es uno de los tributos de más antigua data en nuestro país.
En efecto, se tiene conocimiento que desde los primeros años después de
terminada la guerra de la Triple Alianza, se empezó a pagar el impuesto por la
tenencia de la tierra, cuya recaudación estaba a cargo de la dirección de impuestos
internos a través de un departamento que se denominaba sección territorial y el
gravamen que abonaban los contribuyentes se conocía con el nombre de
contribución directa o contribución territorial.
Históricamente este tributo tenía un carácter más amplio, en el sentido que el
gravamen incluía igualmente los bienes muebles, edificios y, mejoras de los
inmuebles. Es uno de los tributos de antigua tradición habiéndose organizado la
oficina perceptora en el año 1935 con la denominación de Dirección de Impuesto
Inmobiliario, como mencionamos más arriba.
En virtud de la Ley 1501 del 25 de octubre de 1935 se dispone la separación de la
llamada Sección Territorial de la Dirección de Impuestos Internos, creándose la
Dirección de Impuestos Inmobiliarios.
Posteriormente, la legislación estuvo constituida por el Decreto Ley Nº 51 del 24 de
diciembre de 1952 “De Impuesto Inmobiliario y otros gravámenes sobre los bienes
raíces. Además, por la Ley Nº 40 del 17 de diciembre de 1968 que modifica a
aquella en lo que respecta a la imposición adicional progresiva. Y la Ley Nº 39 del
16 de diciembre de 1968 “Que establece la contribución de vialidad como un
adicional del impuesto inmobiliario”. Además, la Ley Nº 418/73 que crea recursos
adicionales a la financiación de a Reforma Agraria y los decretos que registran los
valores rurales de la Región Occidental y de la Oriental.
Por primera vez en la historia legislativa se asigna a las Municipalidades y a los
Departamentos los tributos que gravan la propiedad inmueble en forma directa.
El ordenamiento y sistematización de este impuesto se afirma y consolida realmente
en el Decreto Ley número 51 del 24 de diciembre de 1952 que aprobó la reforma de
la legislación del impuesto inmobiliario y demás gravámenes sobre bienes raíces.
Este régimen impositivo con la denominación de impuesto inmobiliario y adicionales
pasa a conformar el paquete de impuestos de la Ley 125/91 de la Reforma
Tributaria., en le libro II intitulado Impuestos al Capital con algunas variantes pero
sin modificar ni alterar su estructura sistemática y características permanecen
inalterables.
II. CARACTERISTICAS DEL IMPUESTO INMOBILARIO.
Este Impuesto tiene como característica sujeta al antecedente del Decreto Ley Nº
51/52, como también al sistema de la Ley 125/91, atribuye carácter real a la
tributación, lo cual consideramos inapropiado, en tanto en ningún caso el fisco tiene
un derecho real sobre el inmueble objeto del gravamen, sino más bien un derecho
de crédito sobre el sujeto obligado que si no lo hace efectivo, el cobro del adeudo
fiscal se garantiza con el bien inmobiliario y el derecho de preferencia que se
reconoce al Estado sobre los demás acreedores del propietario o poseedor del bien,
con lo que técnicamente , se trata mas bien de un impuesto con garantía real, que
reconoce un vinculo de carácter personal que se genera entre el fisco como
acreedor y el titular del inmueble.
Otra característica de este tributo es que se trata de un impuesto típicamente
directo, en cuanto por la estrecha relación entre el titular propietario o poseedor y el
inmueble, resulta notablemente fácil individualizar e identificar al contribuyente y
tenerlo encapsulado en una ficha o registro, con todos los antecedentes del
inmueble, su ubicación, su superficie y el nombre o domicilio del sujeto obligado. Por
lo demás, el fenómeno de la traslación técnica y jurídicamente no se manifiesta en
este impuesto, por cuanto la carga económica de la tributación se personaliza en el
contribuyente.
III. LA AUTORIDAD PERCEPTORA.
Originariamente y conforme a lo dispuesto en la Ley 125/91, la aplicación de este
Impuesto y la gestión de recaudación estaba a cargo de la Sub- Secretaria del
Estado de Tributación dependiente del Ministerio de Hacienda.
Con la sanción y promulgación de la constitución de 1992 esta facultad fue diferida a
la Municipalidades de conformidad a lo dispuesto en el Art. 159 de nuestra carta
magna que dispone: Art. 159: Del Impuesto Inmobiliario: “Corresponderá a las
municipalidades y a los departamentos la totalidad de los tributos que graven la,
propiedad inmueble en forma directa. Su recaudación será competencia de las
municipalidades. El setenta por ciento de lo recaudado por cada Municipalidad
quedara en propiedad de la misma, el quince porciento en del departamento
respectivo y el quince porciento restante será distribuido entre las municipalidades
de menores recursos, de acurdo con la Ley.”
Decimos al respecto, que la Constitución Nacional en virtud de la norma transcripta
concede competencia a las municipalidades para la aplicación y gestión de cobro de
este impuesto sino también dispone la afectación y distribución de lo recaudado. Sin
embargo el tributo sigue formando parte del sistema tributario de la Ley 125/91 que
para nada ha sido afectado por la Ley 2421/04 de Reordenamiento Administrativo y
Adecuación Fiscal.
- L E Y Nº 3.966/10 - Orgánica Municipal
Artículo 152.- Impuestos Municipales.
Son impuestos de fuente municipal, los siguientes:
a) impuesto inmobiliario, en los porcentajes establecidos en la Constitución
Nacional;
b) Impuesto a los baldíos y a inmuebles de grandes extensiones;
IV. DESCRIPCION DEL HECHO IMPONIBLE.
El concepto de hecho imponible se expresa en el Art. 54 de la Ley 125/91 que dice:
Hecho Imponible: Crease un impuesto anual denominado impuesto inmobiliario que
incidirá sobre los bienes inmuebles ubicados en el territorio nacional. En lo que
respecta al nacimiento de la obligación tributaria y la previsión de la anualidad como
característica del hecho imponible descripto más arriba, el artículo 56 de la Ley
dispone: Nacimiento de la obligación tributaria. La configuración del hecho imponible
se verificara en el primer día del año civil.
V. CONTRIBUYENTES.
Serán contribuyentes las personas físicas, las personas jurídicas y las entidades en
general.
Cuando exista desmembramiento del dominio del inmueble, el usufructuario será el
obligado al pago del tributo.
En el caso de sucesiones, condominios y sociedades conyugales, el pago del
impuesto podrá exigirse a cualquiera de los herederos, condóminos y
cónyuges, sin perjuicio del derecho de repetición entre los integrantes.
- Casos de litigio del inmueble
La circunstancia de hallarse en litigio un inmueble no exime de la obligación el pago
de los tributos en las épocas señaladas para el efecto, por parte del poseedor del
mismo.
La Ley confiere la condición de propietarios o titulares del inmueble: al usufructuario
o poseedor a los condóminos, a los herederos o sucesores y a los cónyuges. A
estas tres últimas categorías de contribuyentes, la exigibilidad del pago del
impuesto en su totalidad se impone a cualquiera ellos, sin perjuicio del derecho de
repetición que lo puede ejercer el que haya pagado el impuesto contra los demás
sujetos obligados. La precisión y caracterización de estos últimos en la normativa
transcripta precedentemente, constituye una de las innovaciones que introduce el
sistema de la LEY 125/91 en relación a su antecedente, EL Derecho Nº 51/52, que
reconocía como contribuyentes solamente al propietario y excepcionalmente al
poseedor.