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Pomada Regenerativa con Miel y Hierbas

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SEP TecNM

INSTITUTO TECNOLÓGICO DE TIJUANA

"FORMULACIÓN Y EVALUACIÓN DE UNA POMADA REGENERATIVA Y


ANTIMICROBIANA A BASE DE MIEL, ALBAHACA (Ocimum basilicum) Y
LAVANDA (Lavandula spp.)"

TALLER DE INVESTIGACIÓN 2

INGENIERÍA BIOQUÍMICA

PRESENTA:

GARCIA BERNAL ISSAC ALEJANDRO


OBLEA RAMOS CIELO NATHALY

ASESOR EXTERNO:

DR. LUIS ERNESTO SOLÍS DELGADO

ASESOR:

DRA. SANDY DENISSE RAMÍREZ ZATARAIN

TIJUANA, B.C. SEPTIEMBRE 2024


1. INTRODUCCIÓN

Las heridas cutáneas e infecciones derivadas de estas pueden variar desde cortes
superficiales hasta quemaduras graves, suelen estar acompañadas por un alto riesgo
de infecciones bacterianas. La búsqueda de tratamientos eficaces que aceleren la
cicatrización y prevengan infecciones ha impulsado el desarrollo de productos que
combinen propiedades regenerativas y antimicrobianas. Bajo este enfoque, los
productos de origen natural han emergido como una opción atractiva gracias a sus
diversos beneficios terapéuticos y cicatrizantes con menor incidencia de efectos
secundarios en comparación con los medicamentos sintéticos.

Entre los productos naturales con gran potencial para la cicatrización de heridas
destaca la miel, reconocida por su capacidad antimicrobiana, antiinflamatoria y su
efecto regenerador sobre los tejidos. Asimismo, tanto la albahaca (Ocimum basilicum)
como la lavanda (Lavandula spp.) son plantas ampliamente valoradas en el uso de la
medicina tradicional por sus propiedades antimicrobianas, antioxidantes y su
capacidad para calmar la piel, lo que las convierte en componentes apropiados para
preparaciones tópicas.

A pesar de las propiedades conocidas ya mencionadas, la investigación sobre su


uso combinado en una pomada que promueva la regeneración de tejidos y ofrezca
protección antimicrobiana aun es limitada. Esta falta de estudios integrados resalta una
oportunidad valiosa para explorar cómo esta mezcla puede generar un efecto sinergia
en el tratamiento de heridas. La formulación de una pomada que combine miel,
albahaca y lavanda tienen el potencial de ofrecer una cicatrización de heridas,
previniendo infecciones y acelerando el proceso de regeneración.

La pomada podría ser especialmente útil en casos de heridas crónicas o en


pacientes que presentan alergias a componentes farmacéuticos convencionales. Este
estudio tiene como objetivo desarrollar y evaluar científicamente una pomada
regenerativa y antimicrobiana a base de estos tres ingredientes naturales. Para
lograrlo, se diseñarán experimentos que permitan medir tanto la eficacia antimicrobiana
como la capacidad regenerativa del producto.

Asimismo, se realizarán pruebas de estabilidad y seguridad para asegurar que el


producto pueda ser utilizado de forma prolongada sin perder sus propiedades
terapéuticas. La validación de este producto natural podría abrir nuevas alternativas en
el tratamiento de heridas y promover el uso de ingredientes sostenibles en la medicina
tópica.

2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Las lesiones cutáneas, tales como las quemaduras, rozaduras o golpes, representan
un desafío en el ámbito de la salud, esto debido al riesgo de infecciones y a los largos
tiempos de cicatrización, lo cual puede ocasionar complicaciones secundarias. A pesar
de la amplia disponibilidad de productos farmacéuticos, muchos de ellos presentan
efectos adversos, como la irritación de la piel, resistencia antimicrobiana, o incluso
altos costos que limitan su accesibilidad. Asimismo está la demanda por productos
naturales que promuevan la regeneración cutánea y posean propiedades
antimicrobianas, sin los efectos secundarios de los medicamentos sintéticos-químicos.
(La Piel. Capas, Características y Funciones. Escuela de Salud. CUN, s. f.)

La miel es ampliamente reconocida por sus propiedades curativas, regenerativas y


antimicrobianas, utilizadas tradicionalmente en el tratamiento de heridas. Por otra
parte, las plantas medicinales como la albahaca (Ocimum basilicum) y la lavanda
(Lavandula spp.) han demostrado una serie de propiedades para el beneficio de la
salud cutánea esto a favor de sus actividades antimicrobianas, antiinflamatorias y
capacidad para la mejora de la regeneración de los tejidos. (Farías et al., 2022),
(Schencke et al., 2016)
3. HIPÓTESIS

La miel, la albahaca (Ocimum basilicum) y la lavanda (Lavandula spp.) en conjunto


para la elaboración de una pomada tópica tendrá efectos sinérgicos que impulsará
tanto las propiedades regenerativas como las antimicrobianas de cada uno de los
componentes. Se espera que la miel proporcione un ambiente húmedo y protector que
promueva la cicatrización de heridas, así como los extractos de albahaca y lavanda
aportaran una acción antimicrobiana efectiva contra los patógenos comunes en
infecciones cutáneas, por lo que esta pomada podría reducir el riesgo de infección y
proveerá la aceleración significativa de la regeneración de los tejidos.

Además, se plantea que esta pomada tendrá una eficacia comparable a productos
comerciales sintéticos, como un perfil de seguridad mejorado al evitar los efectos
asociados a algunos antibióticos y regeneración artificiales. Se espera que su uso
resulte una cicatrización acelerada y con menor tasa de complicaciones en
comparación con tratamientos convencionales.

4. JUSTIFICACIÓN

La herbolaria en México simboliza una de las principales alternativas en el cuidado


de la salud, siendo una tradición ancestral para las comunidades mexicanas. Según
informa la Secretaría de Salud, alrededor del 90% de la población ha recurrido al uso
de plantas medicinales como una forma más natural, accesible y económica de cuidar
heridas, malestares y enfermedades. Por su parte, la población mundial se ve
expuesta a riesgos latentes de manera inconsciente; con un enfoque en el cuidado de
la piel, la aparición de heridas cutáneas es recurrente a cualquier edad, es por ello que
se realizará una investigación sustentada en la creciente demanda de productos
naturales donde los ingredientes seleccionados: miel, albahaca (Ocimum basilicum) y
lavanda (Lavandula spp.)
La miel, como componente principal y fundamental, es reconocida por sus
propiedades cicatrizantes y antimicrobianas. Contiene peróxido de hidrógeno,
componente que ayuda a la desinfección de heridas, así como antioxidantes que
promueven la regeneración de los tejidos, además, es un agente humectante por lo
que ayudará a promover la textura principal en la pomada.

La albahaca (Ocimum basilicum) es una planta ampliamente utilizada en la


medicina tradicional ya que es utilizada en la medicina tradicional debido a sus
propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas. Sus componentes
activos, como los aceites esenciales ricos en eugenol, le confieren una acción
bactericida que la hace útil en la prevención de infecciones en heridas abiertas.
Asimismo, el uso de albahaca en formulaciones tópicas ayuda a calmar irritaciones
cutáneas y promueve una curación más rápida de lesiones, lo que complementa la
función regenerativa de la miel en esta pomada.

La lavanda (Lavandula spp.) es conocida por sus propiedades calmantes,


antisépticas y regeneradoras. El aceite esencial de lavanda ha sido utilizado en la
medicina natural para el tratamiento de heridas, quemaduras y otras afecciones de la
piel, además de proporcionar propiedades sedantes favorece como tal como una
planta floral con aroma agradable que aporta relajación y sensación agradable al uso;
su capacidad para reducir la inflamación y el dolor la convierte en un ingrediente ideal
en la formulación de la pomada que busca no solo regenerar el tejido, sino también de
protegerlos de futuras infecciones.

5. OBJETIVOS
5.1 Objetivo general
Formular y evaluar una pomada regenerativa y antimicrobiana a base de miel,
albahaca (Ocimum basilicum) y lavanda (Lavandula spp.) para el tratamiento de
heridas cutáneas.
5.2 Objetivos específicos
a. Adquirir la materia prima principal: miel
b. Adquirir las hojas frescas de las plantas de albahaca (Ocimum basilicum) y
lavanda (Lavandula spp.)
c. Adquirir aceite esencial de lavanda y albahaca
d. Desarrollar una formulación de una pomada a base de miel, albahaca (Ocimum
basilicum) y lavanda (Lavandula spp.) que maximice las propiedades
regenerativas y antimicrobianas de los ingredientes.
e. Desarrollar un diseño de experimentos de diseño factorial 2^k para evaluar las
concentraciones de los 3 ingredientes (miel, albahaca y lavanda) y observar
cómo sus combinaciones afectan las propiedades antimicrobianas y
regenerativas de la pomada.
f. Extraer los aceites esenciales de albahaca (Ocimum basilicum) y lavanda
(Lavandula spp.)
g. Identificar las propiedades farmacológicas de la albahaca (Ocimum basilicum) y
lavanda (Lavandula spp.) para el uso de la regeneración cutánea.
h. Evaluar las propiedades farmacológicas de la albahaca (Ocimum basilicum) y
lavanda (Lavandula spp.)
i. Realizar pruebas antimicrobianas contra Candida, Staphylococcus aureus,
Streptococcus, Pseudomonas sp.
j. Analizar la seguridad del producto en términos de posibles reacciones alérgicas
o irritaciones cutáneas, asegurando que sea adecuado para el uso tópico
humano.
k. Realizar pruebas organolépticas (color, olor, brillo, sensación al tacto,
evanescencia aparente, viscosidad aparente y consistencia aparente)
6. MARCO TEÓRICO

6.1 Antecedentes de una pomada regenerativa


Las heridas cutáneas representan un problema común de salud que, si no se tratan
adecuadamente, pueden derivar en infecciones y complicaciones graves. La búsqueda
de tratamientos eficaces para acelerar la cicatrización y prevenir infecciones ha sido un
área de investigación continua, tanto en el ámbito médico como en la industria
farmacéutica. Entre las soluciones disponibles, los productos regenerativos se han
destacado por su capacidad para estimular la reparación de los tejidos, mejorando el
proceso de cicatrización. Las pomadas regenerativas, en particular, han ganado
popularidad debido a su facilidad de aplicación y su eficacia en una amplia gama de
lesiones.

A lo largo de la historia, los remedios naturales han jugado un papel importante en


el tratamiento de heridas. Uno de los ingredientes más antiguos utilizados es la miel,
cuyas propiedades han sido documentadas desde la antigüedad. La miel crea un
ambiente húmedo que favorece la reparación del tejido dañado, al mismo tiempo que
protege la herida de posibles infecciones bacterianas. Investigaciones recientes han
validado su uso en contextos clínicos modernos, destacando su capacidad para
acelerar la curación de quemaduras y otras heridas complejas.

Además de la miel, la albahaca (Ocimum basilicum) conocida por su acción


antimicrobiana y antiinflamatoria, ha sido utilizada en la medicina tradicional para el
tratamiento de infecciones cutáneas y como agente calmante. En lo que respecta a la
lavanda (Lavandula spp.) es reconocida por sus propiedades antioxidantes,
antimicrobianas y su capacidad para aliviar la irritación de la piel, lo que la convierte en
el ingrediente ideal en la formulación de productos tópicos destinados a la
cicatrización.
El uso combinado de estos ingredientes naturales en productos como pomadas
regenerativas ha despertado interés en la comunidad científica. La sinergia entre los
compuestos activos de la miel, la albahaca y la lavanda puede potenciar tanto la
regeneración de tejidos como la protección antimicrobiana, brindando una alternativa
natural y efectiva frente a los productos sintéticos. Aunque algunos estudios
individuales han demostrado el potencial de estos componentes por separado, la
investigación sobre su efectividad combinada en una sola formulación es aún limitada.

Por lo tanto, existe una necesidad creciente de explorar el desarrollo de pomadas


regenerativas basadas en ingredientes naturales, que no solo aceleren el proceso de
cicatrización, sino que también ofrezcan protección contra infecciones. Estos productos
podrían ofrecer una alternativa más segura y accesible a los tratamientos
convencionales, reduciendo la dependencia de antibióticos tópicos y otros
medicamentos sintéticos que, a menudo, presentan efectos secundarios. El desarrollo
y evaluación de una pomada regenerativa que combine miel, albahaca y lavanda
podría ser un avance significativo en el tratamiento de heridas.

6.2 Antecedentes de la piel


La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple una variedad de
funciones esenciales para la salud y el bienestar. Su principal rol es actuar como una
barrera protectora entre el organismo y el entorno externo, defendiendo el cuerpo
contra patógenos, sustancias químicas y daños físicos. Además, la piel regula la
temperatura corporal, facilita la percepción sensorial y participa en la síntesis de
vitamina D, crucial para el metabolismo del calcio. Debido a estas múltiples funciones,
mantener la integridad de la piel es fundamental para la salud general del individuo.

La estructura de la piel está compuesta por tres capas principales: la epidermis, la


dermis y el tejido subcutáneo o hipodermis. La epidermis es la capa más externa,
constituida principalmente por queratinocitos, que proporcionan una barrera física y
contribuyen a la regeneración de la piel. La dermis, situada debajo de la epidermis,
contiene colágeno, elastina y fibras reticulares que brindan elasticidad y resistencia a la
piel. Por último, la hipodermis alberga tejido adiposo, que actúa como aislante térmico
y reserva de energía. Estas capas trabajan en conjunto para garantizar la protección y
funcionalidad del órgano.

A lo largo de la vida, la piel está expuesta a múltiples factores que pueden afectar
su salud y estructura. Los daños mecánicos, como cortes, quemaduras o rasguños,
son comunes y requieren un proceso de cicatrización eficaz para restaurar su
integridad. Además, la piel puede verse afectada por factores externos como la
radiación ultravioleta, la contaminación y sustancias químicas que generan estrés
oxidativo y promueven el envejecimiento prematuro. Las infecciones bacterianas y
fúngicas también representan una amenaza significativa, especialmente cuando hay
heridas abiertas que permiten la entrada de microorganismos.

El proceso de cicatrización de la piel es un mecanismo complejo que involucra


varias fases: coagulación, inflamación, proliferación y remodelación. Durante la fase de
coagulación, las plaquetas forman un coágulo para detener el sangrado. En la fase
inflamatoria, las células inmunitarias eliminan los restos y combaten posibles
infecciones. La fase de proliferación incluye la formación de tejido nuevo, y la fase de
remodelación consiste en la reorganización de las fibras de colágeno para restaurar la
resistencia y flexibilidad de la piel. Cualquier interrupción en este proceso puede llevar
a cicatrices o infecciones prolongadas.

Debido a la importancia de la piel en la protección del cuerpo y su capacidad de


regeneración, se han desarrollado numerosos productos y tratamientos para promover
la cicatrización y evitar infecciones. Las pomadas regenerativas, por ejemplo, están
diseñadas para acelerar este proceso y proteger contra patógenos. El uso de
ingredientes naturales con propiedades antimicrobianas y regenerativas, como la miel,
la albahaca y la lavanda, está ganando popularidad en la medicina moderna, ya que
estos compuestos pueden ofrecer una alternativa segura y eficaz frente a productos
farmacéuticos sintéticos.

6.3 Fisiología de la Cicatrización de Heridas


La cicatrización de heridas cutáneas es un proceso biológico complejo que se
activa tras una lesión en la piel, como cortadas, quemaduras u otras heridas. Este
proceso tiene como objetivo restaurar la integridad de la piel y proteger al organismo
de infecciones. La cicatrización se divide en varias fases bien definidas: hemostasia,
inflamación, proliferación y remodelación. Cada una de estas fases involucra una serie
de eventos celulares y moleculares coordinados, permitiendo la regeneración del tejido
dañado.

La fase inicial de hemostasia ocurre inmediatamente después de la lesión y su


función principal es detener el sangrado. En esta etapa, los vasos sanguíneos se
contraen y las plaquetas forman un coágulo en el sitio de la herida, liberando factores
de crecimiento que inician la reparación donde simultáneamente, se activa la fase de
inflamación, en la que los leucocitos (neutrofilos y macrofagos), migran el area dañada
para eliminar los restos celulares y combatir cualquier patógeno que haya ingresado.
Esta fase es crucial para prevenir infecciones y preparar el tejido para la siguiente
etapa de reparación.

La proliferación se caracteriza por la formación de tejido nuevo. Durante esta fase,


las células epiteliales comienzan a migrar desde los bordes de la herida para cubrir la
superficie lesionada, mientras que los fibroblastos producen colágeno para construir la
matriz extracelular. Además, se desarrollan nuevos vasos sanguíneos a través de un
proceso conocido como angiogénesis, lo que asegura el suministro de oxígeno y
nutrientes al tejido en crecimiento. Esta fase también incluye la formación de tejido de
granulación, un tejido temporal rico en células y vasos sanguíneos que llena la herida.
La remodelación, puede durar semanas o meses y consiste en la reorganización
de las fibras de colágeno en el sitio de la herida. Durante esta fase, el tejido de
granulación se reemplaza por tejido más resistente y el colágeno se reordena para
aumentar la fuerza y la elasticidad de la piel reparada. Aunque la herida cicatriza, es
posible que el tejido nunca recupere por completo la estructura original, lo que puede
dar lugar a cicatrices. En general, la cicatrización efectiva depende de varios factores,
incluyendo el estado de salud del individuo, la extensión de la lesión y la ausencia de
complicaciones como infecciones.

6.4 Antecedentes de la miel


La miel es un alimento natural producido por las abejas a partir del néctar de las
flores. Su uso se remonta a miles de años y ha sido valorada en diversas culturas por
sus propiedades nutritivas y medicinales. Los antiguos egipcios consideraban la miel
como un regalo de los dioses y la utilizaban tanto para alimentos como uno de los
ungüentos para la embalsamación de los cuerpos, destacando su importancia en los
rituales funerarios. Asimismo, se han encontrado referencias a la miel en textos
sumerios, hindúes y en la biblia, donde se la menciona como símbolo de abundancia y
prosperidad.

La producción de miel se ha documentado en diversas civilizaciones a lo largo de


la historia. En la antigua Grecia, el médico Hipócrates la utilizaba como un remedio
para diferentes afecciones, resaltando su valor terapéutico. La miel también fue
mencionada por filósofos como Aristóteles, quien estudió su producción y propiedades.
En estas culturas, la miel no solo era un edulcorante, sino que se le atribuían
propiedades curativas, siendo utilizada para tratar heridas, infecciones y enfermedades
gastrointestinales.
Durante la Edad Media, la miel continuó siendo un producto de gran relevancia, ya
que servía como uno de los pocos edulcorantes disponibles antes del descubrimiento
del azúcar de caña. Su uso se expandió en la medicina popular europea, donde se
recomendaba para aliviar la tos, mejorar la digestión y curar heridas. En esta época, la
apicultura comenzó a desarrollarse como una práctica más organizada, lo que permitió
una mayor producción y calidad de miel, contribuyendo a su acceso y popularidad. En
el siglo XIX, con el avance de la ciencia y la tecnología, se realizaron estudios más
sistemáticos sobre la composición de la miel y sus beneficios para la salud.
Investigaciones sobre sus propiedades antimicrobianas y antioxidantes comenzaron a
surgir, validando muchos de los usos tradicionales que se le habían otorgado. La miel
fue reconocida no sólo como un alimento, sino también como un potente agente
terapéutico, destacando su eficacia en el tratamiento de infecciones y en la aceleración
de la cicatrización de heridas.

En la actualidad, la miel sigue siendo objeto de estudio y su popularidad se ha


revitalizado, esto gracias al interés en productos naturales y sostenibles. Los avances
en la investigación han permitido identificar y aislar compuestos bioactivos presentes
en la miel, como los flavonoides y los ácidos fenólicos, que son responsables de sus
propiedades antioxidantes y antimicrobianas. Estos descubrimientos han fomentado el
uso de la miel en cosmética, medicina alternativa y en la industria alimentaria,
consolidando su lugar en la cultura contemporánea. De este modo, la miel se presenta
no sólo como un producto alimenticio, sino también como un recurso valioso que une
historia, cultura y sostenibilidad.

6.5 Antecedentes de la albahaca


La albahaca es una planta aromática originaria de Asia tropical, particularmente de
la región que comprende India y otras partes del sudeste asiático. Su uso se remonta a
miles de años, siendo una de las hierbas más antiguas en la historia de la humanidad.
En la antigua India, la albahaca era considerada sagrada y se utilizaba en rituales
religiosos, así como en la medicina tradicional ayurvédica, donde se le atribuían
propiedades curativas y beneficios para la salud. Su nombre en sánscrito, "Tulsi" refleja
su importancia cultural y espiritual en la sociedad hindú.

A lo largo de la historia, la albahaca ha sido adoptada en diversas culturas debido a


sus propiedades culinarias y medicinales. En la antigua Grecia y Roma, se utilizaba
para dar sabor a los alimentos y se creía que tenía propiedades protectoras y
purificadoras. Los griegos la asociaban con la fertilidad y la realeza, mientras que los
romanos la empleaban para tratar una variedad de dolencias. La albahaca fue
introducida en Europa durante la Edad Media, donde se convirtió en un ingrediente
fundamental en la cocina mediterránea, siendo especialmente valorada en la
gastronomía italiana, donde es un componente esencial del pesto. Con el tiempo, la
albahaca también ha encontrado su lugar en la medicina popular de diversas
tradiciones. En la medicina tradicional china, se le han atribuido propiedades
antiinflamatorias y antimicrobianas, utilizándose para aliviar síntomas de resfriados y
mejorar la digestión. Su aceite esencial, obtenido de las hojas, se ha utilizado en
aromaterapia y en la elaboración de productos cosméticos, destacando por sus efectos
relajantes y tonificantes. Esta versatilidad ha contribuido a que la albahaca sea
apreciada no solo como una hierba culinaria, sino también como un remedio natural en
distintas culturas.

Hoy en día, la albahaca es ampliamente cultivada en todo el mundo y se considera


un símbolo de la cocina mediterránea. La creciente demanda de productos naturales y
orgánicos ha revitalizado su uso en la medicina alternativa, así como en la producción
de suplementos nutricionales. Además, los estudios científicos contemporáneos han
comenzado a validar muchas de las propiedades atribuidas a la albahaca en la
antigüedad, lo que ha llevado a un mayor interés en su investigación y en su potencial
terapéutico.
6.6 Antecedentes de la lavanda
La lavanda es una planta aromática perteneciente a la familia de las Lamiáceas,
que se ha utilizado desde la antigüedad por sus propiedades terapéuticas y su
fragancia característica. Originaria de las regiones mediterráneas, esta planta ha sido
cultivada y apreciada en diversas culturas a lo largo de la historia. Los antiguos
egipcios la utilizaban en rituales de embalsamamiento y como perfume, así como en el
baño y la aromaterapia. La lavanda también se menciona en la Biblia, lo que evidencia
su importancia en las prácticas culturales y religiosas de la época.

Durante la época romana, la lavanda se popularizó aún más, siendo utilizada en


baños públicos para purificar el agua y aromatizar el ambiente. Su nombre deriva del
latín "lavare", que significa "lavar", lo que refleja su uso en la higiene personal. Los
romanos apreciaban no solo su aroma, sino también sus propiedades medicinales,
usándola para tratar afecciones como dolores de cabeza, insomnio y problemas
digestivos. La planta se cultivaba en jardines y se utilizaba como un recurso natural
para mejorar la calidad de vida. A lo largo de la Edad Media, la lavanda se convirtió en
un símbolo de pureza y protección. Se utilizaba para alejar plagas y como componente
en ramos de flores que se colocaban en hogares y lugares de culto. Su fragancia era
valorada en la medicina tradicional, donde se le atribuían propiedades calmantes y
antisépticas. En esta época, la lavanda también se empezó a utilizar en la elaboración
de perfumes y jabones, sentando las bases de su uso en la industria cosmética
moderna.

El Renacimiento marcó un renacer del interés por las plantas medicinales y


aromáticas, y la lavanda se consolidó como un ingrediente clave en la herbolaria y la
perfumería. Los botánicos comenzaron a estudiar sus propiedades y a documentar sus
usos en la medicina, lo que llevó a un mayor aprecio por la planta en el ámbito
científico. Durante este periodo, se desarrollaron técnicas de destilación que
permitieron obtener aceites esenciales de lavanda, aumentando su popularidad y
disponibilidad.

En la actualidad, la lavanda es ampliamente cultivada en todo el mundo y es una


de las hierbas más utilizadas en la aromaterapia, la perfumería y la cosmética. Sus
propiedades relajantes y antidepresivas han sido respaldadas por numerosos estudios
científicos, que han puesto de manifiesto su efectividad en el tratamiento de la
ansiedad, el estrés y los trastornos del sueño. Además, la lavanda se ha utilizado en la
medicina alternativa para tratar problemas cutáneos y como un agente antimicrobiano.
Así, la lavanda no solo representa un legado cultural y medicinal que ha perdurado a lo
largo de los siglos, sino que también continúa siendo un recurso valioso en la
búsqueda de soluciones naturales para el bienestar.

6.7 Propiedades Farmacológicas y Mecanismos de Acción


La formulación y evaluación de una pomada regenerativa y antimicrobiana a base
de miel, albahaca y lavanda se fundamenta en las propiedades farmacológicas de
estos ingredientes naturales, cada uno de los cuales aporta beneficios únicos que
pueden contribuir a la efectividad del producto final.

La miel es conocida por sus potentes propiedades antimicrobianas, que se deben a


varios factores, incluyendo su baja actividad de agua, su pH ácido y la presencia de
compuestos bioactivos como el peróxido de hidrógeno y los flavonoides. Estos
elementos contribuyen a la inhibición del crecimiento de bacterias y hongos, lo que la
convierte en un excelente agente para prevenir infecciones en heridas. Además, la miel
posee propiedades antiinflamatorias y promotoras de la regeneración tisular. Estimula
la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos) y la migración de fibroblastos
y queratinocitos, células esenciales para la reparación de tejidos, lo que acelera el
proceso de cicatrización.
La albahaca (Ocimum basilicum) es reconocida por sus propiedades
antimicrobianas y antioxidantes, que se atribuyen a la presencia de compuestos como
los aceites esenciales (eugenol, linalool y metil chavicol). Estos compuestos no solo
ayudan a combatir microorganismos patógenos, sino que también poseen efectos
antiinflamatorios, lo que puede reducir la hinchazón y el enrojecimiento en la zona
afectada. Además, se ha demostrado que la albahaca estimula la síntesis de colágeno,
lo que es crucial para la reparación de la piel y la cicatrización de heridas. Su acción
como antioxidante también ayuda a proteger las células del daño oxidativo,
promoviendo un ambiente saludable para la regeneración tisular.

La lavanda (Lavandula spp.) es ampliamente conocida por sus efectos calmantes y


relajantes, además de sus propiedades antimicrobianas. Los aceites esenciales de
lavanda contienen compuestos como el linalol y el acetato de linalilo, que no solo
tienen efectos antimicrobianos, sino que también facilitan la reducción del estrés y la
ansiedad, lo cual puede ser beneficioso en el proceso de cicatrización al disminuir la
tensión en el área afectada. Además, la lavanda tiene propiedades antiinflamatorias
que ayudan a reducir la inflamación en heridas, acelerando así la curación. Su
aplicación tópica puede mejorar el bienestar general y la comodidad del paciente
durante el proceso de curación.

Su interacción sinérgica de miel, albahaca y lavanda en una pomada regenerativa


puede generar su efecto sinérgico que aumenta sus propiedades individuales. Juntos,
estos ingredientes pueden ofrecer un enfoque holístico para la cicatrización de heridas,
proporcionando no solo protección antimicrobiana y promoción de la regeneración
tisular, sino también efectos calmantes y antiinflamatorios que pueden mejorar la
experiencia del paciente. Además, la formulación de esta pomada puede minimizar la
necesidad de tratamientos farmacéuticos sintéticos, ofreciendo una alternativa natural
y eficaz.
6.8 Métodos de Extracción de Principios Activos
La extracción de principios activos de ingredientes naturales como la miel, la
albahaca y la lavanda es un paso crucial en la formulación de una pomada
regenerativa y antimicrobiana. La elección del método de extracción influye en la
calidad y efectividad de los compuestos obtenidos, así como en sus propiedades
terapéuticas.

a. La miel, al ser un producto natural, no requiere un proceso de extracción


convencional, ya que se obtiene directamente de las colmenas. Sin embargo,
para aumentar su efectividad en aplicaciones tópicas, se puede realizar un
proceso de filtración y pasteurización para eliminar impurezas y
microorganismos. Esto ayuda a preservar sus propiedades antimicrobianas y su
composición química. En algunos casos, se pueden utilizar técnicas como la
-liofilización- para deshidratar la miel y concentrar sus compuestos activos, lo
que facilita su incorporación en formulaciones de pomadas.

b. La albahaca puede ser extraída utilizando varios métodos, siendo los más
comunes la destilación al vapor, la extracción por solventes y la maceración.

Destilación al vapor: Este método se utiliza para obtener los aceites esenciales de
la albahaca. En este proceso, el vapor de agua se hace pasar a través de la planta, lo
que provoca que los compuestos volátiles se evaporen. Posteriormente, el vapor se
condensa y se recoge el aceite esencial, que contiene los principios activos de la
planta. Este método permite obtener una alta pureza de los aceites esenciales y
preservar sus propiedades terapéuticas.

Extracción por solventes: Este método implica la utilización de disolventes


orgánicos, como etanol o hexano, para disolver los compuestos lipofílicos presentes en
la albahaca. Después de la extracción, se realiza una evaporación del solvente,
obteniendo así un extracto concentrado que contiene los principios activos. Sin
embargo, este método requiere un manejo cuidadoso de los solventes y una posterior
purificación del extracto.

Maceración: En este método, las hojas frescas o secas de albahaca se sumergen


en un aceite portador (como aceite de oliva o de coco) durante un período prolongado.
Los compuestos solubles de la albahaca se transfieren al aceite, que puede utilizarse
en la formulación de la pomada. Este método es simple y efectivo, aunque menos
eficiente que la destilación al vapor para obtener aceites esenciales.

c. Lavanda (Lavandula spp.), al igual que la albahaca, la lavanda se puede extraer


mediante varios métodos, siendo la destilación al vapor y la maceración los más
comunes.

Destilación al vapor: Este método es el más utilizado para extraer el aceite esencial
de lavanda. Similar al proceso descrito para la albahaca, se utiliza vapor de agua para
evaporar los compuestos volátiles de la planta. El vapor se condensa y se recoge el
aceite esencial, que contiene los principios activos con propiedades aromáticas y
terapéuticas. La destilación al vapor asegura que los componentes volátiles se
extraigan de manera efectiva y se mantengan en su estado puro.

Maceración: En este caso, las flores secas de lavanda se sumergen en un aceite


portador, permitiendo que los compuestos aromáticos y activos se transfieran al aceite.
Este método es fácil de realizar en casa y produce un aceite infundido que puede ser
utilizado en formulaciones de pomadas. Sin embargo, los compuestos volátiles pueden
perderse en menor medida en comparación con la destilación al vapor.
La elección del método de extracción dependerá del tipo de compuestos que se
deseen obtener y de las características de la formulación final. Es fundamental
considerar la calidad de los ingredientes, la pureza de los extractos y la preservación
de las propiedades farmacológicas durante el proceso de extracción. Para la
formulación de una pomada regenerativa y antimicrobiana, es recomendable utilizar
extractos concentrados que aseguren la eficacia de los principios activos de miel,
albahaca y lavanda, maximizando así los beneficios para la salud de la piel.

6.9 Bases de Formulación de Pomadas

6.10 Actividad Antimicrobiana y Antiinflamatoria de Productos Naturales


6.11 Regulaciones y Normativas para la Producción de Cosméticos Naturales
6.12 Sostenibilidad y Ética en la Producción de Ingredientes Naturales
1. Introducción
1.1. Justificación del uso de ingredientes naturales en productos tópicos
1.2. Objetivos de la pomada: propiedades regenerativas, antiinflamatorias y antimicrobianas
1.3. Contexto histórico del uso de miel, albahaca y lavanda en medicina tradicional
El desarrollo de las sociedades humanas se ha sustentado en el aprovechamiento de
los recursos naturales como en el caso de la miel, la cual se produjo mucho antes de la
aparición del hombre en la tierra. Aunque la historia de la apicultura tiene sus raíces en los
primeros asentamientos humanos, existen evidencias arqueológicas de que la miel bien pudo
utilizarse como alimento desde el periodo Mesolítico, esto es 7000 años a.C. También se sabe
que la primera referencia escrita para la miel es una tablilla Sumeriana, fechada entre los años
2100-2000 a.C.; dicha tablilla también menciona el uso de la miel como droga y como un
ungüento. Por ello se afirma que la miel ha sido usada con propósitos médicos y nutricionales.
Se estima que la miel es la medicina más antigua conocida y que en muchas razas fue
prescrita por médicos para una variedad de enfermedades.
2. Propiedades de los Ingredientes Principales
2.1. Miel
La miel es la sustancia natural dulce producida por la abeja Apis mellifera o por
diferentes subespecies, a partir del néctar de las flores y de otras secreciones extra florales
que las abejas liban, transportan, transforman, combinan con otras sustancias, deshidratan,
concentran y almacenan en panales. (Ulloa et al., 2010)
2.1.1. Composición química de la miel
2.1.2. Propiedades antibacterianas y su mecanismo de acción (peróxido de hidrógeno,
metilglioxal)
2.1.3. Capacidad cicatrizante y regenerativa
2.1.4. Uso de la miel en productos tópicos comerciales y estudios clínicos
2.2. Albahaca (Ocimum basilicum)
2.2.1. Composición química de la albahaca (eugenol, linalol, metil eugenol)
2.2.2. Propiedades antiinflamatorias
2.2.3. Propiedades antimicrobianas y su efectividad frente a patógenos comunes
2.2.4. Uso de albahaca en tratamientos tópicos en la medicina tradicional
2.3. Lavanda (Lavandula angustifolia)
2.3.1. Composición química de la lavanda (aceite esencial, linalol)
2.3.2. Propiedades calmantes y regenerativas de la piel
2.3.3. Propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias
2.3.4. Estudios sobre la efectividad de la lavanda en la cicatrización de heridas
3. Fisiología de la Cicatrización de Heridas
3.1. Fases del proceso de cicatrización de heridas
3.1.1. Fase inflamatoria
3.1.2. Fase proliferativa
3.1.3. Fase de remodelación
3.2. Factores que afectan la cicatrización: estrés oxidativo, infecciones y inflamación
3.3. Influencia de los ingredientes en cada fase del proceso de cicatrización
4. Propiedades Farmacológicas y Mecanismos de Acción
4.1. Farmacología de la Miel
4.1.1. Efecto de la miel sobre bacterias patógenas
4.1.2. Mecanismos antioxidantes y su papel en la regeneración celular
4.2. Farmacología de la Albahaca
4.2.1. Interacción del eugenol y otros compuestos con mediadores inflamatorios
4.2.2. Efectos sobre la inhibición de enzimas proinflamatorias
4.3. Farmacología de la Lavanda
4.3.1. Mecanismos antimicrobianos del aceite esencial de lavanda
4.3.2. Efecto del linalol en la regeneración celular y la calma de la piel inflamada
5. Métodos de Extracción de Principios Activos
5.1. Métodos de extracción de la miel
5.2. Extracción de aceites esenciales de albahaca y lavanda
5.3. Factores que afectan la calidad de los extractos vegetales
5.4. Conservación y estabilización de los principios activos en productos tópicos
6. Bases de Formulación de Pomadas
6.1. Tipos de vehículos tópicos: pomadas, ungüentos, cremas
6.2. Selección de bases adecuadas: cera de abeja, aceites portadores, manteca de karité
6.3. Propiedades y funciones de emulsionantes naturales
6.4. Conservantes naturales: opciones y efectividad
6.5. Estabilidad y vida útil de la pomada
7. Actividad Antimicrobiana y Antiinflamatoria de Productos Naturales
7.1. Evaluación de la actividad antimicrobiana
7.1.1. Pruebas de efectividad frente a bacterias comunes (Staphylococcus aureus,
Escherichia coli)
7.1.2. Comparación con antibióticos sintéticos y sus limitaciones
7.2. Efectividad antiinflamatoria
7.2.1. Inhibición de mediadores inflamatorios por extractos de albahaca y lavanda
7.2.2. Estudios in vivo e in vitro sobre la reducción de la inflamación con productos
naturales
8. Regulaciones y Normativas para la Producción de Cosméticos Naturales
8.1. Requisitos legales para la producción de pomadas naturales
8.2. Normas internacionales para el uso de ingredientes de origen vegetal en cosméticos
8.3. Certificaciones de productos orgánicos y naturales
9. Sostenibilidad y Ética en la Producción de Ingredientes Naturales
9.1. Recolección sostenible de plantas medicinales
9.2. Impacto ambiental de la producción y procesamiento de ingredientes naturales
9.3. Ética en la cadena de suministro de productos naturales

10. Conclusiones
10.1. Síntesis de los beneficios de la combinación de miel, albahaca y lavanda
10.2. Perspectivas futuras en el desarrollo de productos naturales para el cuidado de la piel
10.3. Recomendaciones para investigaciones adicionales y posibles mejoras en la
formulación

7. METODOLOGÍA
8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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