El artículo "La Posición Depresiva" de Melanie Klein marca un hito en su desarrollo teórico.
En este trabajo, Klein introduce el concepto de la "posición depresiva", que surge de su
trabajo con niños y adultos. En este artículo, Klein explora las relaciones tempranas de
objeto y describe cómo evolucionan desde las relaciones de objeto parcial hasta la relación
con objetos externos totales y diferenciados. Distingue entre ansiedades paranoides y
depresivas en el desarrollo del niño.
Las ansiedades paranoides y depresivas son conceptos importantes en la teoría
psicoanalítica de Melanie Klein. Estas ansiedades se relacionan con las etapas del
desarrollo temprano en la infancia y cómo los bebés perciben y procesan sus relaciones con
los objetos, especialmente con sus cuidadores principales (generalmente la madre).
Ansiedades Paranoides:
Paranoia Primitiva: Las ansiedades paranoides se asocian con lo que Klein llamó la
"posición esquizo-paranoide", que precede a la "posición depresiva" en el desarrollo del
bebé. En esta etapa, el bebé tiende a percibir a los objetos, principalmente a la madre,
como objetos separados y, a menudo, los divide en "buenos" y "malos" de manera extrema.
Los objetos buenos son idealizados y amados, mientras que los objetos malos son
percibidos como peligrosos y persecutorios. Esto puede llevar a la creación de ansiedades
persecutorias en el bebé, como el miedo a ser dañado o atacado por el objeto malo. La
ansiedad paranoide se caracteriza por un miedo a la fragmentación y persecución, y puede
llevar a la formación de defensas primitivas, como la escisión y la proyección.
Ansiedades Depresivas:
Angustia Depresiva: Las ansiedades depresivas son características de la "posición
depresiva", que sigue a la posición esquizo-paranoide en el desarrollo del bebé. En esta
etapa, el bebé comienza a ver a los objetos, especialmente a la madre, como seres
completos y totales, reconociendo su individualidad y humanidad. Esto implica una
percepción más realista de los objetos, a diferencia de la idealización y escisión en la
posición esquizo-paranoide. Las ansiedades depresivas se centran en la pérdida o daño a
los objetos buenos y queridos, y están relacionadas con la experiencia de la ambivalencia,
donde el bebé experimenta tanto amor como odio hacia el objeto. La angustia depresiva se
caracteriza por la tristeza, la culpa y el deseo de reparación. El bebé teme haber herido o
destruido al objeto bueno con sus sentimientos hostiles. Esto puede llevar a una profunda
tristeza y preocupación por la pérdida del objeto amado.
En sus primeros meses de vida, el bebé establece relaciones con objetos parciales,
principalmente el pecho de la madre. Estos objetos parciales son escindidos en un pecho
ideal, objeto de deseo del niño, y un pecho persecutorio, objeto de odio y temor. En torno al
cuarto al sexto mes, el niño comienza a percibir a su madre como una persona total,
marcando el inicio de la posición depresiva. El término "posición" se utiliza en lugar de
"fase" o "etapa" para indicar un cambio en la perspectiva del niño en su relación con los
objetos.
Cuando la madre es percibida como un objeto total, el bebé puede amarla como una
persona completa y desear introyectarla para protegerse de las persecuciones internas y
externas. Sin embargo, esta madre total y amada también se percibe como vulnerable, lo
que desencadena ambivalencia y odio en el niño. Su amor por la madre se vuelve
fácilmente en odio, lo que amenaza con destruirla, tanto en su fantasía como en la realidad
interna del niño.
La posición depresiva es una mezcla de ansiedades paranoides y depresivas. Además de la
tristeza y la añoranza por la pérdida, se experimenta culpa, ya que el niño siente que es
responsable de la amenaza a los objetos buenos internos. En esta etapa, el yo se siente
inseguro con la posesión de objetos internos buenos, lo que puede llevar a trastornos
mentales como la psicosis o los estados maníaco-depresivos.
La posición depresiva impulsa al niño a desarrollar defensas que evitan la vivencia de la
realidad del sufrimiento depresivo. Las principales defensas incluyen la negación de la
ambivalencia y la dependencia del objeto, el control omnipotente del objeto y la idealización
del mismo. Estas defensas son esenciales para evitar el sufrimiento y la culpa. La
fluctuación entre la ansiedad persecutoria y la angustia depresiva es común en esta etapa y
puede dar lugar a síntomas como problemas de alimentación en los niños y ansiedades
hipocondríacas en niños y adultos.
Klein sostiene que la posición depresiva constituye un punto de fijación crucial en el
desarrollo y que la incapacidad para superarla puede llevar a trastornos mentales. En el
curso de la posición depresiva, se desarrollan nuevas defensas maníacas que buscan negar
la realidad del sufrimiento depresivo. Estas defensas pueden obstaculizar la relación con un
objeto bueno y total y la elaboración de la posición depresiva.
El artículo también enfatiza la importancia de la reparación en el proceso de superar la
posición depresiva. El sufrimiento depresivo moviliza deseos reparadores y fantasías de
reparación del objeto interno bueno, lo que contribuye a la construcción de un objeto interno
bueno y seguro.
Klein conecta la posición depresiva con el duelo y los estados maníaco-depresivos en la
vida adulta. El duelo bien elaborado puede enriquecer la experiencia, mientras que la
incapacidad para superar la posición depresiva puede llevar a trastornos mentales.
Melanie Klein, en su trabajo "Nota sobre algunos mecanismos esquizoides" de 1946,
exploró la naturaleza de la posición esquizo-paranoide en el desarrollo infantil. A lo largo de
su carrera, Klein había trabajado con la idea de una primera etapa oral preambivalente, una
agresividad sádica oral, y luego cambió a su propia perspectiva sobre la "posición
depresiva". Sin embargo, este trabajo explora la coexistencia de la escisión y la ansiedad
persecutoria en la posición esquizo-paranoide.
Klein destacó la importancia de los objetos parciales primitivos en su material clínico, como
objetos intensamente persecutorios. Sus observaciones se centraron en cómo los bebés
proyectan sus impulsos sádicos y destructivos en objetos, lo que lleva a ansiedades
persecutorias.
En la posición esquizo-paranoide, la ansiedad persecutoria y los mecanismos esquizoides
son dominantes. Klein introdujo la idea de una lucha entre las pulsiones de vida y muerte
desde el nacimiento. El yo primitivo, según Klein, es capaz de experimentar ansiedad y
defenderse proyectando la pulsión de muerte. Esto contrasta con la visión de Freud, que
veía esta desviación como un proceso biológico más que psicológico.
La ansiedad en esta etapa proviene del miedo a la destrucción y la desintegración total. Los
mecanismos de defensa incluyen la escisión, la proyección, la introyección, la negación
omnipotente y la identificación proyectiva. La identificación proyectiva es un mecanismo que
implica proyectar partes del self en el objeto y puede dar lugar a relaciones de objeto
narcisistas.
Los problemas no resueltos en la posición esquizo-paranoide pueden llevar a patologías
severas, como los desórdenes esquizofrénicos y rasgos paranoides o esquizoides en
neurosis. La ansiedad latente en esta etapa puede ser catastrófica, y las defensas
esquizoides pueden generar sus propias ansiedades.
Klein también subraya la importancia de estudiar la interrelación entre las posiciones
esquizo-paranoide y depresiva en el desarrollo infantil y cómo influyen en la psicopatología.
En resumen, la posición esquizo-paranoide en la teoría de Melanie Klein se refiere a una
etapa temprana en el desarrollo infantil caracterizada por la escisión, la ansiedad
persecutoria y los mecanismos de defensa esquizoides. Este concepto ha tenido un impacto
significativo en la comprensión de los desórdenes mentales y la psicopatología.