Experiencia en las Grutas del Rey Marcos
Experiencia en las Grutas del Rey Marcos
OSCURIDAD TOTAL
El día era soleado y caluroso, la promesa de conocer por primera vez las Grutas del
Rey Marcos me hizo levantarme temprano, la emoción se reflejaba en el cantico
entonado por los pasajeros del bus que me transportaba, convirtiendo los asientos
en butacas de concierto.
Al llegar al recinto me alisté con equipo especial para iniciar el descenso, cual
minero en jornada laboral recorrí por un sendero lleno de vegetación, una cascada
me dio la bienvenida en mitad del camino, el ruido del agua era firme y constante.
De pronto una puerta con marco de piedra apareció ante mí, era un portal hacia otra
dimensión, alojada en el ombligo de la montaña había sido el paso de muchas
creaturas extrañas hacia su interior, y yo no quería ser la excepción.
Me arme de valor y la traspase, mi cuerpo paso de estar a la merced de la luz, a
estar bañado en oscuridad, mi instinto natural me tiraba del brazo izquierdo hacia
afuera de la gruta, pero mi espíritu aventurero era más fuerte jalándome del derecho
hacia las profundidades de la cueva.
Mi visión se limitaba a un haz de luz emitido por una pequeña lampara que colgaba
de mi cabeza, toda mi atención puesta en un pequeño circulo luminoso.
Formaciones diversas yacían en el interior, seres construidos por millones de años
de la acumulación de minerales y mi imaginario.
En cuclillas me abrí paso por lo que parecía ser una enorme garganta, chocando mi
cuerpo contra "El dinosaurio dormido", "la copa del mundial", "la torre de Pizza",
"Las torres gemelas" y "La virgen cargando al divino niño". Percibía la maldad de
cada estalactita que apuntaba hacia la coronilla de mi cabeza cuando pasaba bajo
ellas, por el contrario, las estalagmitas me ofrecían una mano para poder apoyarme,
no dejaban que me resbalarse ni que perdiese el equilibrio, ellas querían que llegara
al fondo de todo este asunto.
El final de la cueva estaba marcado por una bóveda del doble de mi estatura, una
catedral escondida en las entrañas de la tierra. Las paredes parecían estar hechas
de una parafina que no seguía las leyes de la termodinámica.
El guía ordeno apagar toda fuente de iluminación por un minuto para apreciar la
oscuridad total.
Al desvanecerse la última lampara, la penumbra empezó a reinar.
Hasta una noche sin estrellas ni luna, quedaría opacada ante esta negrura, era
como estar al filo del universo, donde la luz ya no se atreve a asomarse por miedo
a caer de él.
La oscuridad era tan densa que podías percibirla en mi piel, tan espesa que no
podía avanzar a través de ella, tan antigua como el planeta tierra, y tan misteriosa
que ni el sol lograba espiarla, se había regenerado de los cortes causados por mi
candil, y aun que le había hecho daño no parecía perturbada, al contrario, ella me
ofrecía paz, me abrazaba con un clima templado, como forzándome a no regresar
al exterior.
Mis ojos se esforzaban por recordar lo que era la luz pintando unas siluetas de
colores ante mí, algunos dirían que fueron ángeles los que vi.
Una experiencia que ninguna cámara con tecnología de punta podrá contar jamás.
2. El vendedor de piedras.
Un hombre alto y con el pelo plateado se paró frente al grupo que ingresaría al tour
de grutas del Rey Marcos para dar el preámbulo, y recitó:
"La edad no es impedimento para que usted viva esta experiencia, aquí he visto
pasar personas de 8 hasta 92 años de edad, solo basta con ser amante de la
aventura.
Aquí donde las capas del planeta tierra son visibles, científicos extranjeros han
podido determinar cómo era el clima hace millones de años gracias a los registros
que hay en las piedras, el lugar es un calendario climatológico ancestral, la revista
National Geographic ha catalogado el lugar como único en el mundo, un legado
para la humanidad por la cantidad de información que ha proporcionado de nuestro
pasado.
Las leyendas que se cuentan de las grutas son diversas, un hombre entro siendo
ateo, al salir, dijo que había conocido a Dios allí dentro. Otro extranjero que había
recorrido la mitad del mundo conto que su vivencia allí fue como ningún otra, <<la
cueva tiene algo mágico>>.
Alguno que otro asegura haber visto seres de luz allí dentro en la oscuridad y haber
hablado con su ángel de la guarda. Sin duda hay algo místico allí dentro. Una chica
holandesa juro nunca más volver a entrar porque aseguro que allí dentro habitaba
el demonio.
Estando allá abajo en la oscuridad son variados los ritos que cada quien realiza,
algunos oran, otros agudizan sus sentidos y piden un deseo. Pero cuidado con ese
deseo que pidan amigos míos, puede hacer realidad.
Cierta ocasión un ingenuo deseó que su viaje se prolongara mucho más de lo
esperado, y así fue, una serie de percances agobio el camino de retorno a su hogar
y su excursión hasta el siguiente día se prologo, efectivamente su deseo se cumplió.
Aquí poseemos un libro donde en sus páginas todo aquel que quiera puede plasmar
su experiencia vivida allá dentro, a mi me sirve para demostrar que lo que les estoy
contando no me lo he inventado, ni les estoy mintiendo. Si ustedes gustan al salir
pude registrar su propia experiencia y yo con gusto al mundo la contare."