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TEATRO DE GRUPO
¡CRUCIFÍCALO!
Personajes:
Animador
Ángel
6 hombres
6 mujeres
Diablo
Animador: A ver, muchachos, vamos a animarnos un poco mientras les
reparten el material de la siguiente actividad. (Los ayudantes
reparten las hojas con la oración final) ¡Todos juntos, que se
oiga!: ¿Estamos todos tristes?
Todos: ¡No, no!
Animador: ¿Estamos muy contentos?
Todos: ¡Sí, sí!
Animador: Entonces repitamos todos nuestra porra:
Todos: ¡Cristo Rey, Cristo Rey, Cristo Rey, Rey, Rey!
(Entra el Diablo, vestido a la usanza clásica, pero cómico, de apariencia
inofensiva y risible)
Diablo: ¡Ja, ja y ja!
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Animador: ¿Y ahora éste?, ¿de qué pastorela saliste? Oye, ya no estamos
en Navidad.
Diablo: Soy Satanás. Ahora tú pregúntame de que me río.
Animador: Sí, pero ahorita no podemos jugar, nos disponemos a hacer
una dinámica muy seria.
Diablo: También yo soy algo muy serio. Anda, pregúntame por qué me
reí. Pregúntame y a lo mejor te dejo hacer tu dinámica en paz.
Animador: ¿Te pregunto y te vas?
Diablo: Pregúntame y, si tú quieres, me voy.
Animador: Bueno, a los locos hay que seguirles la corriente; te pregunto:
Querido Diablo navideño fuera de época, ¿serías tan amable
de decirme de qué te reíste?
Diablo: Claro que sí, con mucho gusto, me reí porque esa tonta porra es
una vil mentira. Y ahora me voy.
Animador: Espérate, no te vayas.
Diablo: Pero que conste que tú me pides que me quede.
.
Animador: Nada más para que me aclares eso de que estos jóvenes son
unos mentirosos.
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Diablo: Esa porra es una vil mentira porque está dicha nacida de la
emoción del momento, pero no es cierto que Cristo sea su Rey. ¡Yo
soy su rey!
Animador: Pues díselo a ellos que no lo sienten así.
Diablo: Claro que no lo sienten así, si en este momento les preguntaras si
yo soy su rey, te dirían que no. Pero una cosa es lo que sienten y
otra lo que viven. Su porra sería más sincera si dijeran:
¡Crucifícalo, crucifícalo!, como gritaron aquellas gentes en
Jerusalén. Y no me puedes decir que aquellas personas no eran
gente buena como ésta que está aquí.
Animador: Pero no conocían a Cristo y éstos sí lo conocen. Son nuestros
jóvenes, laicos cristianos, casi todos ellos tienen un
apostolado, comulgan, oran.
Diablo: Y gritan: ¡Crucifícalo!
Animador: Que no, hombre.
Diablo: Que sí y no soy hombre, mejor perro.
Animador: Demuéstralo.
Diablo: Muy sencillo, mira: A ver, señorita, sí, usted. ¿Cuándo usted se
case, si se casa?, ¿cuántos hijos va a tener?
Anita Mujer 1: Pues los que Dios quiera.
Animador: ¿Ves? ¡Cristo Rey, Rey, Rey!
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Diablo: ¿Y cuántos cree usted que quiere Dios?
Mujer 1: Pues verás: como pienso seguir estudiando y como pienso que al
principio no tendremos hijos para poder integrarnos como pareja y, por
otra parte, como los sueldos son tan bajos a pesar de que yo pienso
trabajar, yo pienso que tendremos uno o dos niños para poder atenderlos
bien.
Diablo: ¡Crucifícalo! Gané.
Animador: ¿Por qué? Si su respuesta es cristiana.
Diablo: ¡Crucifícalo! Volví a ganar.
Animador: No entiendo.
(Entra un ángel tipo pastorela)
Ángel: Por eso te ganó.
Animador: Y tú, ¿quién eres?
Diablo: Parece que te mandaron ayuda porque conmigo no vas a poder.
Este es un angelucho de pastorela.
Ángel: El demonio es el maestro del engaño. Presenta las mentiras como
si fueran claras verdades. El mal lo hace aparecer como lógico,
como conveniente, como placentero y como verdadero.
Ustedes cayeron en la trampa.
Diablo: ¿Dónde está la trampa?
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Ángel: Es una trampa largamente preparada y cuyos frutos vemos
hoy como lo más natural del mundo. Comenzaste haciéndonos
creer que ya no cabíamos en el mundo, que los alimentos no
alcanzaban, que era necesario limitar los nacimientos. Ahora
estamos totalmente en la trampa: los hijos son una molestia, un
detrimento económico, impiden nuestro crecimiento, deterioran la
belleza y la juventud. Tener un hijo es un pecado por el que hay que
pedir perdón a todo el mundo. Las mujeres que se atreven a tener
muchos hijos son "conejas" a las que hay que esterilizar. Los niños
son especie en peligro de extinción.
Y, como consecuencia lógica, el sexo se busca tan sólo como fuente
de placer, se ha cerrado a la vida, se recurre a medios artificiales
para suprimir a los hijos y hasta se les asesina.
Con anticonceptivos la mano se propicia lo a promiscuidad y el
adulterio, los toman hasta las niñas antes de salir a la escuela. Esa
es la trampa.
Diablo: ¡Crucifícalo!
Ángel: Desgraciadamente tienes razón. Nuestros jóvenes viven
encerrados en una trampa que les ha tendido el mundo. Aman a
Cristo, pero desconocen sus criterios. Nadie se lo ha anunciado.
Quieren ser buenos, pero no saben cómo. Les han cambiado sus
valores.
Diablo: Saben de memoria mis leyes y las aceptan pensando que son
buenas tan sólo porque las acepta la mayoría. Oigan los criterios
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del mundo. Oigan mis leyes:
Hombre 1: No tengo tiempo.
Mujer 1: Tengo mucho que estudiar.
Hombre 2: ¡Qué aburrido!
Mujer 2: No saben más que decir NO.
Hombre 3: Y yo, ¿qué gano?
Mujer 3: Muy mi vida.
Home 1: ¿Qué tiene de malo?
Mujer 1: Todos lo hacen.
Hombre 2: Demuéstrame que me amas.
Mujer 2: Se me hace que no eres hombre.
.
Hombre 3: Madonna dice: "Mexicanus, hagan mucho el amor, pero usen
condón".
Mujer 3: ¿Todavía eres virgen?!
Hombre 1: ¿Cuál es tu signo?
Mujer 1: Yo no salgo de mi casa sin leer el horóscopo.
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Nombre 2: Todas las religiones son buenas.
Mujer 2: Yo voy a misa cuando me nace.
Hombre 3: ¡Que padre: la ciencia ya puede revivir clones humanos!
Hombre 2: ¡Pobre hombre, tiene cáncer, deberían darle algo para que se
muera!
Hombre 1: El tiempo es dinero.
Mujer 1: ¿Por qué no he de robar? Todos lo hacen.
Diablo: Sigan, sigan, eso es música para mis oídos. Cruci- fícalo,
crucifícalo, crucifícalo. He vencido.
Animador: Ángel, defiéndete, ¿te vas a dar por vencido?
Ángel: Yo no soy el que me tengo que defender; son ellos, los jóvenes que
están aquí son los que tienen que hacerlo. Ellos y tú han lanzado
su porra.
Hombre 4: Yo pienso que han enfocado mal el problema. Es cier-to que
falta responder con nuestros actos a nuestra fe; pero yo lucho
por seguir a Cristo. Lucho y caigo, pero con su ayuda me vuelvo
a levantar. Cristo sí es mi Rey.
Mujer 4: A mí me da coraje el que piensen que los jóvenes de hoy somos
unos libertinos. Muchos de nosotros somos capaces de vivir a
Cristo y de buscar la santidad.
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Hombre 5: Yo conozco muchachas que viven su noviazgo castamente.
Mujer 5: Y yo conozco muchachos que respetan a su novia y tienen como
ideal un matrimonio cristiano.
Hombre 6: Muchos jóvenes luchamos por la vida.
Mujer 6: Y todos nosotros damos nuestro tiempo y nuestros recursos a
Dios.
Animador: Cristo Rey, Rey, Rey. Jóvenes, todos, lean en voz alta la hoja
que les han repartido.
(El siguiente texto lo deben de tener todos para leerlo a coro.
Durante su recitación el Diablo y el ángel su escabullen.)
Hombres: Creo en Cristo.
Mujeres: Nacido de una mujer. Humano como yo.
Hombres: Plenamente humano, menos en el pecado.
Mujeres: Plenamente humano y plenamente Dios.
Hombres: No creo que haya sido simplemente un gran hombre.
Mujeres: Ni simplemente un gran pensador.
Hombres: Ni un líder social.
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Mujeres: Creo en Cristo que me hermanó a sí mismo.
Hombres: Y me hizo hijo de Dios.
Mujeres: Haciéndome hermano de todos.
Hombres: Unido a ellos por su vida y por su muerte.
Todos: Creo en Cristo resucitado y resucitador.
Mujeres: Creo que no moriré.
Mujeres: Ni tan sólo un animal.
Todos: Creo en el espíritu del hombre. Creo y amo a Cristo hermano, a
Cristo joven, a Cristo presente en cada hombre, mi hermano.
Hombres: Maestro bueno. ¿Qué he de hacer para salvarme?
Mujeres: Quiero cumplir tus mandamientos, pero...
Todos: No los conozco.
Hombres: Me los han cambiado. Me han dado los mandamientos de
Satanás. Me han engañado y me engañan. Y yo quiero pensar
como Tú, quiero hablar como Tú, quiero ser Tú.
Mujeres: Quieres que yo sea perfecto. También yo lo quiero.
Maestro bueno, ¿qué quieres que haga?
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Todos: Estoy dispuest@.
Lo he decidido.
Renuncio a los criterios de este mundo.
Una vez lo hice, en mi bautismo. Hoy lo vuelvo a hacer.
Hombres: Renuncio a las voces insidiosas de la cultura de la muerte.
Mujeres: Yo, la transmisora de la vida, opto por la vida. Quiero estar
abierta a la vida.
Hombres: Renuncio a pensar que las cosas son más importantes que
las personas.
Mujeres: Renuncio a la cultura del consumismo y del desperdicio.
Hombres: Renuncio a la masificación deshumanizante.
Mujeres: Quiero ser YO con todas sus consecuencias.
Hombres: Y que ya no sea YO sino TU, Cristo, el que vives en mí.
Todos: Oí que pronunciabas mi nombre. Suavemente, como un susurro
amoroso. Con un silencio más fuerte que mi ruido. Que el
constante ruido de mi mundo.
Te oí, Señor, ¿qué quieres que haga?
Mujeres: Te seguiré, Jesús, ¿dónde habitas?
Te seguiré hasta el nido de los pájaros y hasta la madriguera de
las zorras.
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Niños: Te seguiré en el corazón de mi hogar y en las aulas de las
escuelas.
Mujeres: Te seguiré ante mi hogar, y ante la máquina de
mi fábrica.
Hombres: Tú eres mi opción.
Mujeres: Tú me elegiste a mí. Desde la eternidad, desde antes que brillara
la primera estrella.
Hombres: Me elegiste y pronunciaste mi nombre.
Ya te he oído.
Todos: Aquí estoy, Cristo, para hacer tu voluntad.
Animador: ¿Estamos todos tristes?...
(Se repite la porra)
FIN
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