OPERACIONES ANFIBIAS.
LOS DESAFIOS ACTUALES
Julio Alarcón Saavedra
Capitán de Fragata IM
Introducción do adaptarse con igual rapidez y eficiencia
al desafío impuesto por este factor am-
biental tan cambiante y en permanente
as operaciones anfibias , al evolución.
igual que sus gemelas en
fundamento , no así en na-
cimiento , las operaciones
aerotransportadas , alcanza- Consideraciones generales
ron su punto culminante -- en cuanto a im -
portancia y especialmente en cuanto a la Si pretendemos visualizar la opera-
ventaja que su ejecución representaba en ción anfibia de la década de los años
el marco de una determinada maniobra ochenta , transplantando un modelo ti;1n
estratégica - durante la Segunda Guerra Okinawa o Normandía , con una fuerza de
Mundial. Aún así, en Corea volvieron a desembarco integrada por cuatro o cinco
utilizarse en forma exitosa , por cuanto las divisiones empeñadas en estrecho contac-
condiciones que valorizaban su empleo en to en la conquista de la cabeza de playa,
la anterior guerra estaban todavía vigen- habiendo desembarcado en playas conti-
tes: control del mar y superioridad aérea nuas entre sí, realmente no es de extrañar
indiscutible del atacante, en un marco de que se alcen voces cargadas de excepti-
guerra convencional. cismo que cuestionen vehementemente la
factibilidad de ejecutar dichas operacio-
A partir de ese entonces la dinámica nes. Incluso , en un planteamiento similar
de los acontecimientos mundiales, mati- - guardando las justas proporciones -
zada por un sinnúmero de guerras meno- aplicado a potencias secundarias u otros
res , ha introducido tal cantidad de cambios países con capacidad anfibia , tal modelo
en los diferentes niveles y aspectos del es igualmente resistido , y - en este caso -
quehacer bélico, que es conveniente efec- con algunas razones muy valederas .
tuar un anális is y determinar si realmente
este tipo de operaciones, en concepto, Se dice , por ejemplo , que la operación
doctrina y técnica de ejecución , ha sabi- anfibia es sumamente compleja, lo cual es
REVISTA O E MARINA 3/82
cierto. Es imposible para un enemigo de- generalmente a objetivo limitado. Las pro-
fender todas las zonas costeras. Más bien, yecciones derivadas de lo que ocurre en la
la complejidad de la operación debe ser actualidad no se apartan substancialmen-
planteada en términos que los medios que te de estas líneas, sin descartar la probabi-
en ella intervienen no sean producto de la lidad de ocurrencia del conflicto final. Los
improvisación. Su estructuración, equipa- dos grandes adversarios miden sus fuer-
miento y alistamiento operativo, deben ser zas y buscan la obtención de objetivos
fruto de lo que podríamos llamar una con- parciales en otros escena rios, en un
ciencia anfibia, cultivada desde tiempos marco convencional. Estos objetivos mu-
de paz. Una rápida movilización de buques chas veces son logrados sin llegar al
mercantes y de medios de desembarco, choque armado, mediante la presencia o
para atender una súbita inspiración .anfi- demostración de fuerzas. En otras oportu-
bi'1, exigirá una contrapartida de incre- nidades el choque se produce, sin que se
mento del conjunto de los medios de la llegue a la escalada, ya sea por la inter-
flota , lo que es prácticamente imposible. vención de otras potencias u organismos
internacionales, o bien porque el empleo
A las operaciones anfibias se les de la fuerza forma parte de una maniobra
atribuye otras desventajas: caras, vulne- político-estratégica mucho más amplia.
rables , ineficaces , factibles sólo en base a
una abrumadora superioridad de medios. La estrateg;a adoptada es polifacé-
Pero el costo de estas operaciones sólo tica , no incluye necesariamente el ltJSO de
puede ser comparado con re~pecto a sus la fuerza y, si lo hace, no son las tortes o
beneficios, al obtener un determinado ob- alfiles los que chocan en el primer contac-
jetivo estratégico, es decir, mediante la to , sino los peones representados por los
razón costo-eficacia . Bien concebidas y terceros alineados ideológica , política o
desarrolladas arrojarán elevados dividen- económicamente. Pero hay una cosa cla-
dos . Por otra parte, el esfuerzo anfibio ~a: si en este contexto los grandes deciden
aplicado en su momento no debe resultar emplear su herramienta bélica, lo efectúan
excesivamente costoso. Esto implica un en base a una política del fait acompli,
concepto de oportunidad. La operación para lo cual se acciona en un maréo de
anfibia no debe ser aquélla a la que se oportunidad, rapidez y, normalmente , im-
recurre en última instancia, o como solu- punidad. Esta trilogía es imitada también
ción a una se rie de anteriores acciones por las potencias secundarias o Estados
frustradas . con la capacidad para aplicar el recurso de
las armas a su problemática particular. La
oportunidad, en este caso, está dada por
Caracterlsticas ce ,os conflictos actua- la libertad de acción política, en un plano , y
les y el rol de las fuerzas anfibias por la posibilidad de obtener sorpresa es-
tratégica, en el otro. La rapidez consistirá
Es un hecho que, si bien los grandes en la capacidad de alistar, concentrar,
bloques políticos existentes en el mundo desplegar y accionar con la fuerza , en un
se preparan y gastan ingentes recursos en tiempo tal que produzca un verdadero
el alistamiento para la confrontación nu- efecto de shock sobre el adversario. Final-
clear, o para disuadirla, si así se desea mente, la pretendida impunidad consistirá
expresar, los conflictos bélicos acaecidos en la capacidad - y también la habilidad -
desde la última Guerra Mundial han sido para poder desprenderse en forma pronta
O P ERACIONES ANFIB I AS. L OS DESA FI OS ACTUA L ES 319
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(SISTEMA INTEGRADO DE APOYO DE FUEGOS Y APOYO AEREO
DE LA INFANTERIA DE MARINA)
del compromiso adquirido, mediante un gencia previsibles. Sin profundizar dema-
repliegue rápido y flexible de la fuerza , siado en las características de los ejércitos
evitando así la escalada y dejando abierto actuales, las condiciones antes señaladas
el campo a las negociaciones, si así se podrían obtenerse en base, fundamental-
requiere, o bien al accionar bélico en otra mente , a fuerzas anfibias o aerotranspor-
escala , momento y lugar. tadas o, lo que es mejor, una combinación
de ambas. La Fuerza de Despliegue Rápi-
Para desenvolverse en pos de sus do Norteamericana responde a esta con-
objetivos, en el medio anteriormente cepción. Otras potencias europeas hacen
descrito, los Estados han debido confor- otro tanto con sus Fuerzas Anfibias de
mar y alistar fuerzas que reúnan caracte- Intervención Inmediata, y al igual que ellas
rísticas muy particulares. Dentro de éstas ciertos países con intereses marítimos;
podemos mencionar: la disponibilidad de amenazas presentes o latentes y capaci-
los medios en todo momento, con un alto dad anfibia.
grado de alistamiento operativo; una
sobrepotenciación cualitativa, en vez de La organización de una fuerza así
una mayor dimensión cuantitativa; alta estructurada no descarta, por otra parte,
movilidad estratégica y táctica; y una pla- su empleo en una situación de conflicto
nificación permanentemente actualizada que incluya la escalada. En este caso
con respecto a las situaciones de contin- constituye una anticipación del esfuerzo
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principal, sea éste dirigido contra el mismo Las fuerzas anfibias en la guerra mo-
objetivo o en otra dirección . En cuales- derna
quiera de los casos llevan en sí la esencia
de la iniciativa; es más, de todos los tipos
de iniciativa reconocidos. A nivel de las grandes potencias
debemos considerar que las fuerzas anfi-
bias actuarán en un ambiente nuclear. En
En todo este contexto cabe conside- este caso hay que partir de la premisa que
rar una distinción entre el asalto anfibio previo al intercambio nuclear, durante o
contra una costa más o menos organizada - lo que es más probable - después de él ,
defensivamente , y la operación anfibia que se realizará operaciones bélicas con me-
podríamos llamar de intervención. En una dios convencionales . No podría ser de otra
serán necesarias fuerzas y medios pro- forma, considerando la cantidad de recur-
porcionales a la resistencia enemiga pre- sos que ambos bloques emplean en el
vista y, naturalmente, espacios de tiempo desarrollo de estas armas y en el mante-
más largos para su planeamiento. En la nimiento de enormes ejércitos apoyados
operación de intervención, por el contra- con ellas .
rio , una Fuerza de Tarea Anfibia relati-
vamente pequeña, con una Fuerza de
Desembarco reducida - aunque bien do- Si establecemos una comparación
tada y entrenada - puede alcanzar obje- entre la vulnerabilidad en el despliegue de
tivos totalmente desproporcionados a su las fuerzas anfibias , con respecto a las
· entidad, planeando y ejecutando la acción fuerzas terrestres, nos daremos cuenta
en plazos de tiempo muy cortos . La misma que las primeras, al contar con la movili-
operación , realizada un tiempo más tarde, dad y las posibilidades de dispersión que
será un asalto anfibio en toda regla, con el da el medio marítimo , serán mucho menos
empleo de una fuerza muy superior. vulnerables que las fuerzas enfrentadas
en tierra. Su misma capacidad defensiva
en el mar permitirá neutralizar en un mayor
Finalizando este punto resulta útil grado los vectores portadores de la ame-
reiterar el importante rol que, en el contex- naza nuclear.
to de la disuasión político-estratégica, le
corresponde a las fuerzas anfibias. En
países con una gran extensión de litoral, el Naturalmente, este cierto grado de
hecho de que los potenciales adversarios invulnerabilidad comparativa tiende a dis-
cuenten con capacidad anfibia crea de minuir cuando las fuerzas anfibias se
inmediato una vulnerabilidad para esa aproximan a sus áreas de objetivo . La alta
dilatada frontera marítima. Si el desarrollo concentración de los medios navales en
de las operaciones no exigiese la concre- las áreas de desembarco representa un
tación de un asalto anfibio nada se pierde importante factor de vulnerabilidad, si se
o malgasta, ya que en definitiva la ame- mantuviera los esquemas doctrinarios tra-
naza permanente de las fuerzas anfibias dicionales. Sin embargo, existe un nuevo
obliga al enemigo a desarrollar un esfuer- enfoque al respecto. Enfoque que no se
zo considerable de fortificación y desplie- aparta de la doctrina anfibia, pero que sí
gue de fuerzas sobre sus costas . Estas se adapta con nuevas técnicas, avaladas
fuerzas serán restadas de los lugares de la con medios más modernos, al desafío que
decisión. impone esta realidad.
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ASALTO ANFIBIO EN P L AYA DE DESEMBARCO EXPAND I DA.
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DE MANIOBRA Y D I SPERSION EN EL AREA O BJETIVO
322 REVISTA DE MARINA 3/82
Para los clasicistas de la guerra anfi- millas - demoraría aproximadamente tres
bia, el ejemplo de Okinawa, con sus cuatro horas en llegar a la playa, lo que no es
divisiones al asalto de las playas, es ob- aceptable .
viamente la esencia de las operaciones
anfibias. Sin embargo, para un criterio La respuesta a este problema ha
moderno y en la situación que analizamos, sido una mezcla de nuevas técnicas de
esa operación sería tan controvertida y de lanzamiento y medios más veloces. Se ha
tan funestos resultados como la carga de buscado desarrollar vehículos anfibios,
la caballería ligera. En la actualidad , la como el AALC norteamericano, con velo-
mayor unidad que desembarca en una cidades de hasta cincuenta nudos, los
playa es un batallón de asalto anfibio, es cuales serían lanzados fuera del horizonte
decir, un batallón de infantería de marina con respecto a la costa . Al mismo tiempo ,
al cual se le ha agregado una serie de los buques anfibios han dejado de lado la
apoyos de combate y de servicios, que lo condición estática propia del lanzamiento
capacitan para ejecutar su misión anfibia. al mar de dichos vehículos, efectuando
Una operación de cierta envergadura con- ahora la llamada técnica de lanzamiento a
sistirá en una serie de desembarcos de gran velocidad. A través de ella, e incluso
este tipo de unidades , efectuados en pla- aceptando efectuar dicho lanzamiento con
yas relativamente separadas. Por estas vehículos anfibios del tipo LVTP-7, a 1.200
brechas abiertas en el dispositivo enemigo metros de la playa podríamos tener 1.200
es por donde han de penetrar unidades infantes de marina asaltando la playa ocho
rápidas del ejército, para dominar amplias minutos después del lanzamiento de las
zonas en el menor tiempo posible. LVTP-7, partiendo desde dos buques anfi-
1:lios del tipo LSD . Cuando el asalto ocu-
En cuanto a la organización en la rriera, dichos buques ya estarían bastante
zona marítima, con la tradicional concen- lejos de la costa
tración de medios navales, además de la
amenaza nuclear existe el problema de que En resumen, las técnicas modernas
la reacción de la costa hacia el mar - en buscan una disminución de la concentra-
términos de armas convencionales - es sin ción y del tiempo de permanencia de los
duda mucho más eficiente al contarse con medios en el área de desembarco, en lo
la posibilidad de empleo de misiles super- que vendría a ser una versión mejorada de
ficie-superficie, ya sea montados en pla- la técnica del escalón de mar.
taformas terrestres o flotantes . Si se con-
sidera que, en condiciones normales, un Faltaría referirnos, ahora, a la movi-
buque anfibio del tipo LSD suele efectuar el lidad que requieren las fuerzas anfibias en
lanzamiento de sus vehículos anfibios procura de sus objetivos terrestres . En
(LVT) a una distancia aproximada de 1.200 este aspecto también deberíamos olvidar
metros de la playa, fácil es comprobar el las imágenes de la Segunda Guerra Mun-
grado de vulnerabilidad de ese buque ante dial, con la fuerza de desembarco derro-
un armamento complejo. Ubicarlo más chando sangre y sudor tras las defensas
lejos afectaría el tiempo de duración del de playa en Omaha o combatiendo en for-
movimiento buque-playa, y tendríamos así ma denodada por cada escondrijo japonés
que un vehículo anfibio tipo LVTP-7 lanzado en lwo Jima. Sin descontar que habrán
fuera de la distancia de los misiles super- operaciones en las cuales se repetirán
ficie-superficie de alcance medio - veinte estas circunstancias, las fuerzas anfibias
O P ERAC IONES ANFIBIAS. LOS DESAFIOS AC T UALES 323
LHA · l ' ' T ARAWA", CON CAPAC I DAD DE APOSENTAMIENTO PARA UN BATAL L ON
DE ASALTO ANFIB I O , GRAN CANTIDAD DE VEHICULOS ANFIBIOS Y DE OTROS TIPOS,
Y UN HANGAR PARA 6 HELICOP T EROS T I PO CH -53, 1 8 CH ·46 Y 4 UH -1
en la actualidad van tras una creciente pensar con un criterio más bien terrestre y
tendencia a la mecanización . Detrás de no anfibio. Es justo y conveniente apro-
esa tendencia hay un sinnúmero de facto- ximarse a la mecanización , pero en forma
res que la impulsan, partiendo de la ya acorde con las reales necesidades de
enunciada necesidad de disminuir la con- empleo operativo de las fuerzas anfibias,
centración y los tiempos , y de potenciar en el marco estratégico particular de cada
una fuerza relativamente menor que la país .
capacite para alcanzar objetivos de mayor
significación . En un plano netamente tác- El envolvimiento vertical es en el fon-
tico, la mecanización aumentará la poten- do una respuesta a la amenaza nuclear, al
cia de choque de esa fuerza . posibilitar ur, lanzamiento a distancia de la
costa y desde plataformas dispersas en el
Esta necesidad real de movilidad no espacio, no así en el tiempo, pero también
debe crearnos un criterio distorsionado, debe ubicarse en el mismo contexto an-
pretendiendo que en las operaciones anfi- terior.
bias la panacea será contar con una fuerza
de desembarco totalmente mecanizada, La capacidad para realizar el envol-
ya que se puede caer en un exceso de- vimierrto vertical implica grandes ventajas.
masiado costoso. Es más , se entraría a En un asalto anfibio constituye la maniobra
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táctica por excelencia , reduciendo las ca- zona conflictiva o en respuesta , en otro
racterísticas de choque frontal propias del punto periférico del territorio enemigo. Su
asalto a la playa. Sin embargo , es preciso presencia casi permanente frente a los
evitar que el pensamiento se dirija a con- posibles objetivos , sin provocar mayores
siderar este med io como la mejor forma de tensiones internacionales, y su facilidad
ejecutar el movimiento buque-playa , y los para alcanzar sorpresa , las constituyen en
movimientos tácticos en el área de la ca- una excelente herramienta de la estrategia
beza de playa. Sin duda, el mayor radio de conjunta. Este último aspecto tiene un
acción constituye una ventaja, pero la valor inapreciable en una guerra de corta
fuerza de desembarco necesita poder sos- duración cuyo cese puede ser impuesto
tenido , en la forma de equipo pesado y por presión internacional , ya que la con-
movilidad en tierra firme. Las limitaciones quista de un territorio enemigo es una
del helicóptero para el transporte de car- baza importante en las negociaciones pos-
gas pesadas se agudiza en malas condi- teriores .
ciones meteorológicas . La vulnerabilidad
es alta ; basta recordar que los Estados El concepto actual de empleo de las
Unidos perdieron alrededor de dos mil de fuerzas anfibias implica una mayor nece-
estas máquinas, batidas por una artillería sidad de medios sumamente móviles, in-
antiaérea no necesariamente compleja. mediatamente disponibles y preparados.
Además , en la práctica es difícil contar con Cualquier operación anfibia futura incluirá
todas las plataformas a flote necesarias fuerzas de asalto vertic_al en cantidades
para poder actuar en forma masiva con los diversas . Sin embargo , aun cuando una
helicópteros . proporción substancial de la fuerza de
asalto sea desembarcada mediante heli-
cópteros , seguirá existiendo la necesidad
Conclusiones de flexibilidad táotica proporciomc:da por
las fuerzas de superficie desembarcadas.
Las operaciones anfibias tienen en la Además , es fundamental para las opera-
actualidad suma importancia, tanto dentro ciones de las fuerzas de desembarco que
del eventual conflicto nuclear como, fun- los grupos tácticos conserven su manio-
damentalmente , en las guerras de objetivo brabilidad en tierra , bajo la forma de rápi-
limitado. do desplazamiento terrestre . Lo anterior ,
dado que el desembarco vertical puede
Las fuerzas anfibias están plena- no ser tácticamente convenien te o factible
mente integradas al poder disuasorio de para los elementos de asalto , en condi-
un país , tanto por su capacidad de inter- ciones meteorológicas restrictivas o en un
vención rápida, ya sea en refuerzo de una medio ambiente aéreo hostil.
Referencias
FM FM 3-1 .
Apuntes de la Escuela de Guerra Naval de la Armada española.
Apuntes personales del autor.