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Comentario PRACTICO 2

Victoria de Samotracia

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PRÁCTICO NÚMERO 2

La presente imagen nos muestra una escultura griega, concretamente del período helenístico (III-I a.C),
llamada Victoria de Samotracia, cuyo autor desconocemos, aunque sabemos que perteneció a la Escuela de
Rodas.

Desde el siglo VIII a.C. los griegos se encontraban fundando colonias por todo el Mediterráneo, lo que les
permitió un desarrollo comercial muy alto y les facilitó el contacto con otras culturas. Los griegos se
organizaban políticamente en ciudades-estado independientes llamadas polis. Unas polis vivían de la
agricultura y estaban dominadas por la aristocracia guerrera, organizándose en torno a una oligarquía
(Esparta) y otras eran de economía comercial y su régimen era democrático (Atenas). Un sistema el
democrático que llegó a su auge en el siglo V con la figura de Pericles y que se basaba en el gobierno del
pueblo y en la igualdad entre los ciudadanos. Este hecho hacia diferente a Grecia de los antiguos imperios
teocráticos y absolutos orientales como Egipto o Mesopotamia. Y es que Grecia era un territorio donde el
individuo podía desarrollarse libremente, siendo su cultura antropocéntrica, es decir, que giraba en torno al
hombre.

Los griegos compartían una lengua, una cultura y una religión común. Eran politeístas, sus dioses eran
representados de forma humana y los imaginaban dotados con las mismas virtudes y defectos de los
hombres a los que podían ayudar o castigar. A estos dioses, se les rendía culto en templos y santuarios, lo
que unía a todas las polis griegas. Algo característico de esta cultura también eran los Juegos Olímpicos,
celebrados cada cuatro años en honor a Zeus, son el mejor ejemplo del culto panhelénico.

Otro rasgo a comentar en este contexto es el filosófico y es que fueron los griegos los primeros en intentar
dar una respuesta racional, no mágica, a los misterios del hombre y la naturaleza, mediante la filosofía.
Concebían el mundo como un cosmos ordenado y bello, siendo lo bello una idea análoga a la verdad y la
bondad. Además, existía armonía entre el orden humano y el orden divino. Filósofos como Platón
mencionaron el arte, diciendo que este debía de reflejar la belleza a través de la armonía y el equilibrio,
destacando por tanto “la medida y la proporción” que serán fundamentales artísticamente hablando como
luego veremos.

En esta obra en concreto estamos en el periodo helenístico, es decir el periodo que abarca desde la muerte
de Alejandro Magno hasta la dominación romana en el siglo I a.C. Se trató de un periodo dominado por un
sincretismo cultural, donde se mezclaron varias tradiciones, desde la egipcia, la judía, la griega, la persa etc.
También es un periodo en el que aparecerán diferentes escuelas de pensamiento, desde la Peripatética y la
Neoplatónica, hasta la Estoica y la Escéptica pasando por la Epicúrea. Siendo su principal temática la ética,
replegándose en el individuo y buscando la felicidad al margen de las condiciones sociales, económicas y
políticas de la época. Este nuevo pensamiento como vemos, hace que el hombre deje de tener la
importancia que antes tenía, y el arte va a reflejarlo, al adquirir nuevos valores, ya no se trata de conseguir
un modelo moral de orden y equilibrio sino conmover y para ello nada mejor que el movimiento y la
expresividad como luego veremos. Si en el campo del pensamiento se formaron escuelas, también las
habrá en el campo artístico, destacando varias según la época, como la Escuela de Pérgamo, la de Rodas o
la de Alejandría, siendo la obra que tenemos ante nosotros atribuida a la Escuela de Rodas.

Dejando a un lado el contexto pasamos al análisis y comentario de la obra en sí:

Respecto al tema a tratar, nos encontramos que se trata de un monumento conmemorativo, en el que se
representa una Victoria, y propagandístico para celebrar las victorias navales sobre el rey Sirio Antíoco III.

Se trata de una escultura exenta e individual, aunque cabe destacar que, debajo de esta, se encontraba una
escultura de un barco, aunque ahora no se conserve. El material es típicamente clásico, es decir se utiliza el
mármol tallado. Y al no haberse encontrado la cabeza no podemos saber si contaba con otros materiales,
como por ejemplo piedras en los ojos, que algunas piezas de la época llevaban. El color en la escultura es
monocromo, es decir solo tiene un color, aunque en su momento pudo haber estado policromada.

Respecto a su composición se trata de un bloque abierto, en el que rompe con toda frontalidad utilizando
por tanto un punto de vista múltiple, lo que quiere decir que está concebida para verse desde distintas
perspectivas. Tenemos una gran simetría y un fuerte dinamismo, relacionado esto con el hecho de que
quisieran ponerla en un barco. Hay varios efectos que vemos que usa el autor, uno es el del uso de los
paños mojados (técnica escultórica muy utilizada en el relieve especialmente y que consiste en representar
las trasparencias del cuerpo humano producidas cuando la ropa está mojada) aportando además la idea de
un movimiento que provoca el viento que va contra ella. La escultura al completo forma una serie de
figuras geométricas en las que destacan fundamentalmente líneas verticales y curvas que producen cierto
desequilibrio y una gran diagonal que avanza hasta al espectador y se contrapone con la creada por las alas.

El modelado de la escultura juega con la luz, ya que produce diferentes efectos en la visualización
quedando las alas con menos profundidad de luz. Los ropajes en cambio con la técnica ya mencionada de
los paños mojados si que cuenta con una gran cantidad de claro-oscuros aportando una sensación de
movimiento y a su vez formando pliegues como si los ropajes de la figura fuesen movidos y humedecidos
por la brisa marina.

Una vez analizada la obra pasamos al comentario y es que como vemos estamos ante una escultura que
modifica ligeramente lo que se venía haciendo hasta ahora y es que, con las Conquistas de Alejandro
Magno, la cultura griega comienza a recibir nuevas influencias tanto en lo político, en lo social como en lo
artístico. En cuanto a lo artístico, comienzan a participar de nuevas tendencias muchas llegadas de otras
zonas mediterráneas como Egipto, Persia y Mesopotamia que contribuyen a crear un arte que abandona la
racionalidad y equilibrio clásicos y comienza una búsqueda del movimiento, el desequilibrio, el dramatismo,
la tensión, el patetismo y la representación del dolor o el sufrimiento además de otras emociones. Esto da
lugar a dos tendencias, un realismo naturalista donde niños ancianos y mujeres son captados en su realidad
y en su entorno, y la otra de las tendencias es el realismo idealista, continúa buscando ese ideal de belleza,
pero con mayor patetismo y complejidad, siendo un claro ejemplo la obra que tenemos ante nosotros.

La visión antropocéntrica que se tenía hasta ahora también disminuye debido a que el hombre pasa a
servicio del estado, quitándole toda individualidad que tenía durante las polis provocando, por tanto, que
los dioses pasen a tener un papel más importante (visión teocéntrica). Está situación de guerra y tensión
lleva a los autores a plasmarlo en sus obras, aumentando así la expresión de sus personajes y rompiendo
con las normas clásicas establecidas.

Estas características, además de en la Victoria de Samotracia, se puede ver en otras obras del mismo
período como El Laooconte, los relieves de la Gigantomaquia del altar de Zeus de Pérgamo o Los trágicos
Galos.

Para concluir, cabe destacar que la victoria de Samotracia servirá de inspiración en obras posteriores, como
por ejemplo La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix que data de 1830. También el autor francés
Yves Klein que hizo una recreación en el siglo XX de la Victoria de Samotracia, pintándola con su particular
azul. Incluso el conocido símbolo de la marca Niké sigue jugando con el encuentro de dos diagonales en
ángulo (las que crearían el cuerpo y las alas) para recrear la sensación de avance y movimiento.

Didácticamente hablando esta practico que acabamos de analizar podía ser objeto de trabajo con el
alumnado en la materia de Geografía e Historia de 1º de la ESO de manera transversal y más
concretamente en la materia de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

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