Introducción al Derecho Procesal Argentino
Introducción al Derecho Procesal Argentino
Introducción
1. PODER JUDICIAL
2.2 El proceso
Introducción
VIDEO - MÓDULO 1
EaD Kennedy
01:31
En este módulo, realizaremos una introducción al sistema de justicia de la República Argentina. Para ello
brindaremos los conceptos fundamentales de la organización del Poder Judicial nacional y provincial y
sintetizaremos sus funciones. Asimismo, veremos la organización territorial, los fueros y los conceptos de
jurisdicción y competencia, motivados por la necesidad de bregar por el acceso a la justicia y lograr una tutela
judicial efectiva.
Además, analizaremos el concepto de proceso judicial como herramienta a tener en cuenta para la solución de
conflictos intersubjetivos de contenido jurídico y describiremos los distintos tipos de procesos judiciales.
Objetivos del módulo
C O NT I NU A R
2 11
En esta unidad abordaremos el estudio de la organización del Poder Judicial, regulado en la Constitución Nacional
(CN) en la sección III que en su artículo 108 establece: “El Poder Judicial de la Nación será ejercido por una Corte
Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en el territorio de la
Nación” (CN, 1994, art. 108).
Dado que la CN creó un doble orden judicial, existen en el país una justicia nacional que ejerce sus atribuciones en
todo el territorio de la república y una justicia ordinaria y común que ejerce sus funciones a través de los órganos
judiciales que cada provincia debe crear y organizar con prescindencia del gobierno central, a los cuales nos
referiremos de modo sintético.
Dado el orden constitucional, el Poder Judicial en uno de los tres poderes del Estado Argentino, ejercido por la
Corte Suprema de Justicia y los demás tribunales inferiores.
Su regulación está en la segunda parte de la CN que es donde se refiere a las autoridades de la Nación y en su
Por un lado, una Justicia Nacional que ejerce sus atribuciones en todo el territorio de la república, con respecto
a los asuntos mencionados en el artículo 116 de la Constitución Nacional (competencia federal), y sin esa
limitación en los lugares sometidos a la potestad del gobierno nacional; y por el otro lado, una Justicia ordinaria
y común que ejerce sus funciones a través de los órganos judiciales que cada provincia debe crear y organizar
con prescindencia del gobierno central (artículos 5, 121, 123 de la Constitución Nacional) y cuya competencia
abarca el conocimiento de todos los puntos regidos por el derecho común y local, con las limitaciones
establecidas en el artículo 75 inc. 12 de la Carta Magna Nacional. (CIJ, 2008, párr. 5)
Teniendo en cuenta esto y conforme al orden constitucional, se advierte que conviven dos órdenes:
E L PRO V I N C I A L ( LO C A L) E L FE D E RA L
Conforme a lo establecido en el art. 5 de la CN, cada provincia deberá sancionar una constitución que se ajuste al
sistema representativo republicano y a los principios, declaraciones y garantías estipulados en la CN, así como
también a la administración de justicia.
E L PRO V I N C I A L ( LO C A L) E L FE D E RA L
La competencia específica de la justicia federal se determina atendiendo a la materia, las personas y los lugares
conforme lo establece la CN en sus arts. 116 y 117. Esta se caracteriza por ser:
Limitada y de excepción, ya que se ejercerá en los casos que corresponden a la jurisdicción federal (teniendo
en cuenta que la jurisdicción provincial es la regla).
Privativa y excluyente, dado que, en principio, no pueden los tribunales provinciales conocer de las causas que
incumben a la jurisdicción federal.
1 “El Consejo de la Magistratura, regulado por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la
totalidad de los miembros de cada Cámara, tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la
administración del Poder Judicial” (CN, 1994, art. 114).
2 Los jueces de los tribunales inferiores de la Nación serán removidos por las causales expresadas en el
Artículo 53, por un jurado de enjuiciamiento integrado por legisladores, magistrados y abogados de la
matrícula federal.
Su fallo, que será irrecurrible, no tendrá más efecto que destituir al acusado. (CN, 1994, art. 115)
C O NT I NU A R
3 11
El poder judicial
El siguiente artículo realizado por el Centro de Información Judicial (CIJ) da cuenta de la organización del Poder
Judicial en Argentina.
CIJ (12 de noviembre de 2008). Cómo se organiza el Poder Judicial. En cij.gov.ar.
ACCEDER
Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas
las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación, con la reserva
hecha en el inc. 12 del Artículo 75: y por los tratados con las naciones extranjeras: de las causas concernientes
a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros: de las causas de almirantazgo y jurisdicción
marítima: de los asuntos en que la Nación sea parte: de las causas que se susciten entre dos o más provincias;
entre una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus
vecinos, contra un Estado o ciudadano extranjero. (art. 116)
De lo establecido en dicho artículo se desprende que la Corte Suprema de Justicia de la Nación es el tribunal de
más alta jerarquía de la República Argentina y es el órgano superior del Poder Judicial, teniendo como meta
asegurar la supremacía constitucional, y velar por los derechos y garantías enunciados en la CN.
Conforme a la Ley 26.183 de 2006, la Corte Suprema debe estar integrada por cinco jueces y sus decisiones
deben tomarse por la mayoría absoluta de sus miembros (tres o más votos coincidentes).
El Presidente de la Corte Suprema será elegido por mayoría absoluta de votos de los ministros del Tribunal.
Durará tres años en el ejercicio de sus funciones y será reemplazado sucesivamente por los demás ministros
por orden de antigüedad. Si el Presidente de la Corte Suprema se hiciere cargo del Poder Ejecutivo de la
Nación con arreglo a la ley de acefalía, el plazo fijado en el párrafo precedente se prolongará hasta su cesación
en el desempeño de la Presidencia de la Nación. (art. 79)
El Consejo de la Magistratura de la Nación
El Consejo de la Magistratura, incorporado en la reforma de la CN en 1994, es un órgano permanente que forma
parte del Poder Judicial de la Nación. El mismo está regulado por la Ley 24.937 y su reforma mediante la Ley
26.080.
El Consejo será integrado periódicamente de modo que se procure el equilibrio entre la representación de los
órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces de todas las instancias y de los abogados de la
matrícula federal. Será integrado, asimismo, por otras personas del ámbito académico y científico, en el número y la
forma que indique la ley. (CN, 1994, art. 114)
A su vez, en el art. 114 se establecen las atribuciones que tendrá dicho Consejo, a saber:
2. Diseñar propuestas en las ternas que sean vinculantes al momento de nombrar magistrados en los
tribunales inferiores.
3. Administrar los recursos y manejar el presupuesto que le fuere asignado por la administración de justicia
mediante la correspondiente legislación.
5. Determinar la apertura para los procedimientos de destitución de los magistrados, solicitar la suspensión y
elevar la acusación correspondiente.
6. Pronunciar los reglamentos afines con la organización judicial, así como también aquellos que sean
necesarios para garantizar tanto la autonomía de los jueces como el funcionamiento de la justicia.
El Ministerio Público
Según lo establecido en el artículo 120 de la CN (1994) se trata de un órgano independiente, autónomo y
autárquico con la función de promover la justicia. Su estructura orgánica y funciones se encuentran reglamentadas
por la Ley 24.946, sancionada en 1998. Dicha normativa indica que:
Ejerce sus funciones con unidad de actuación e independencia, en coordinación con las demás autoridades de la
República, pero sin sujeción a instrucciones o directivas emanadas de órganos ajenos a su estructura.
El principio de unidad de actuación debe entenderse sin perjuicio de la autonomía que corresponda como
consecuencia de la especificidad de las funciones de los fiscales, defensores y tutores o curadores públicos, en
razón de los diversos intereses que deben atender como tales.
Posee una organización jerárquica, la cual exige que cada miembro del Ministerio Público controle el
desempeño de los inferiores y de quienes lo asistan, y fundamenta las facultades y responsabilidades
disciplinarias que en esta ley se reconocen a los distintos magistrados o funcionarios que lo integran.
Además, esta misma legislación indica en su art. 25 que las funciones de este serán:
i. Promover la acción de la justicia para proteger la legitimidad y los intereses comunes de la sociedad.
ii. Representar y proteger los intereses de la comunidad en todas las causas y asuntos que establezca la
ley.
iii. Promover y ejercer la acción pública en materia penal y de rectificación, salvo que se requiera
adjudicación o enjuiciamiento cuando sea requerido o solicitado por parte conforme a la ley penal.
ix. Promover o interferir en cualquier causa o asunto y exigir todas las medidas en favor de la protección de
las personas y bienes de los menores, incapaces e inválidos, de conformidad con la ley, respectivamente,
cuando carezcan de asistencia o representación legal; necesidad de resarcir la inacción de los asistentes y
sus representantes legales, sus familiares o sus beneficiarios; o será necesario controlar la gestión de estos
últimos.
xi. Ejercer el derecho de defensa de la persona y los derechos del imputado cuando así lo requieran las
causas penales y en otras jurisdicciones en su pobreza o ausencia.
xii. Garantizar que los derechos humanos sean protegidos en las instituciones penitenciarias, judiciales,
policiales y psiquiátricas, para que los detenidos e internos sean tratados con respeto a su persona, libres
de torturas, brutales, inhumanas o degradantes y beneficiándose a tiempo de los apoyos hospitalarios y de
otro tipo necesarios para la consecución de dicho objeto, incitando las acciones correspondientes cuando se
descubran infracciones.
xiii. Interferir en todos los procesos legales donde se requiera la ciudadanía argentina.
A su vez, este Ministerio está compuesto por:
Según el art. 3 de la Ley 24.946 (1998), la Fiscalía General de la Nación estará integrada por los siguientes
magistrados:
Fiscales Generales Adjuntos ante los tribunales y de los organismos enunciados en el inciso c).
Fiscales ante los jueces de primera instancia: los Fiscales de la Procuración General de la Nación y
los Fiscales de Investigaciones Administrativas.
Esta misma normativa, en su art. 4, establece que la Secretaría de la Defensa Pública se compone de los
siguientes magistrados:
Defensores Públicos de Menores e Incapaces ante los Tribunales de Segunda Instancia, de Casación
y ante los Tribunales Orales en lo Criminal y sus Adjuntos; y Defensores Públicos Oficiales ante la
Cámara de Casación Penal, Adjuntos ante la Cámara de Casación Penal, ante los Tribunales Orales
en lo Criminal, Adjuntos ante los Tribunales Orales en lo Criminal, de Primera y Segunda Instancia
del Interior del País, ante los Tribunales Federales de la Capital Federal y los de la Defensoría
General de la Nación.
Estas Cámaras son Tribunales que controlan lo hecho en Primera Instancia, se dividen en “Salas” y son
jurisdicciones pluriindividuales (La Justicia Argentina, s/f).
Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los
principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional; y que asegure su administración de justicia,
su régimen municipal, y la educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada
Como se advierte, esta autonomía aparece reconocida por el mandato constitucional. Es por ello que en Argentina
existe una organización judicial diferente en cada provincia. Esta organización fue establecida de acuerdo a cada
constitución provincial.
La incumbencia de un poder judicial local u ordinario es más amplia que la del poder judicial federal, donde la
primera (local) es la regla y la segunda (federal) es externa. Respecto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(CABA) la misma tiene un régimen especial, puesto que hasta la reforma de la CN en 1994 la justicia era
administrada por la Nación y luego de la reforma, que otorgó autonomía a la CABA, y de la sanción de la
Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, la Nación comenzó la transferencia de los fueros nacionales a la justicia
local.
El estado garantiza la independencia de la judicatura en la Ciudad de Buenos Aires. Todos, en especial los
funcionarios, deben respetar y acatar la independencia del Poder Judicial.
El juez o jueza que considere afectada su independencia debe poner esta circunstancia en conocimiento de los
hechos al juez o jueza competente, sin perjuicio de practicar por sí mismo las diligencias indispensables para
asegurar la acción de la justicia y restaurar el orden jurídico.
En la Provincia de Buenos Aires, el artículo 160 de la Constitución Provincial establece que el Poder Judicial será
desempeñado por una Suprema Corte de Justicia, Cámaras de Apelación, jueces y demás tribunales que la ley
establezca.
Conoce y resuelve originaria y exclusivamente en las causas de competencia entre los poderes públicos
de la Provincia y en las que se susciten entre los tribunales de justicia con motivo de su jurisdicción
respectiva.
C O NT I NU A R
4 11
Si bien a todo juez, por el hecho de serlo, le corresponde el atributo jurisdiccional, no todo juez es competencia para
el caso concreto. De allí que Couture (1958) sostenga que:
La competencia es una medida de jurisdicción. Todos los jueces tienen jurisdicción; pero no todos tienen
competencia para conocer en un determinado asunto. Un juez competente es, al mismo tiempo, juez con
jurisdicción; pero un juez incompetente es un juez con jurisdicción y sin competencia. La competencia es el
La relación entre la jurisdicción y la competencia, es la relación que existe entre el todo y la parte. La
jurisdicción es el todo; la competencia es la parte: un fragmento de la jurisdicción. La competencia es la
potestad de jurisdicción para una parte del sector jurídico: aquel específicamente asignado al conocimiento de
determinado órgano jurisdiccional. En todo aquello que no le ha sido atribuido, un juez, aunque sigue teniendo
jurisdicción, es incompetente. (p. 29)
En el siguiente cuadro, podemos ver qué criterios se tienen en cuenta al momento de clasificar la competencia de
un juez.
principalmente la cercanía
La competencia se determina por la naturaleza de las pretensiones, teniendo en cuenta lo indicado en el art. 5 del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
Jueces
En sentido amplio, se denomina juez a todo miembro del Poder Judicial, encargado de juzgar los casos sometidos a
su jurisdicción. Estos jueces están obligados a desempeñar sus funciones conforme lo establecido por la
Constitución y la ley (Ossorio, 2000).
La administración de justicia se halla encomendada entonces a determinados órganos del Estado, cada uno de los
cuales se compone de un conjunto de personas cuyas actividades integran la función judicial (puede ser un órgano
unipersonal o un colegiado.
Los jueces de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores de la Nación conservarán sus empleos mientras
dure su buena conducta, y recibirán por sus servicios una compensación que determinará la ley, y que no podrá
ser disminuida en manera alguna, mientras permaneciesen en sus funciones. (CN, 1994, art. 110)
En el art. 17 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación se establecen las causas legales de desestimación.
Administrar justicia.
Los jueces y tribunales podrán imponer sanciones pecuniarias compulsivas y progresivas tendientes a que las
partes cumplan sus mandatos, cuyo importe será a favor del litigante perjudicado por el incumplimiento.
Podrán aplicarse sanciones conminatorias a terceros, en los casos en que la ley lo establece.
Las condenas se graduarán en proporción al caudal económico de quien deba satisfacerlas y podrán ser
dejadas sin efecto, o ser objeto de reajuste, si aquel desiste de su resistencia y justifica total o parcialmente su
proceder.
Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso,
ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa.
Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad
competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como
también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué
justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de
muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y
limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de
precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice.
(CN, 1994, art. 18)
El citado artículo contiene una serie de garantías y dentro de ese catálogo aparece el debido proceso como un
conjunto de garantías procesales cuya finalidad es asistir a las personas durante el desarrollo del proceso,
protegiéndolos de este modo de los abusos de las autoridades y asegurándole la defensa de sus derechos. Por tal
motivo, se concluye que en el mismo se establece la inviolabilidad de la defensa en juicio de la persona y de los
derechos.
Tener una sentencia congruente y justa y en un tiempo prudencial. Esto va en línea con el art. 8 del
Pacto de San José de Costa Rica establecido en 1969, puesto que dicho artículo se relaciona con el
debido proceso.
Que la sentencia sea posible llevarse a cabo, en otras palabras, que no sea una grandilocuencia de
las intenciones que se tienen.
Parafraseando a Grillo (2004), podemos decir que esta instancia se da como consecuencia del rol de los jueces al
momento de posibilitar sin restricción absurda el acceso de las partes al juicio y de su amplia interpretación de las
La justicia argentina
El siguiente texto da cuenta de forma breve de algunas características del sistema judicial argentino.
La justicia argentina (s/f). En argentina.gob.ar.
ACCEDER
El Ministerio Público.
SUBMIT
Bibliografía de referencia
Cómo se organiza el Poder Judicial (12 de noviembre de 2008). En Centro de Información Judicial
(CIJ). https://www.cij.gov.ar/nota-117-C-mo-se-organiza-el-Poder-Judicial.html
Couture, E. J. (1958). Fundamentos del derecho procesal civil. Tercera edición. https://www.upg.mx/wp-
content/uploads/2015/10/LIBRO-42-Fundamentos-de-Derecho-Procesal-Civil.pdf
Gozaíni, O. A. (1996). Teoría General del Derecho Procesal. Buenos Aires: Ediar. https://gozaini.com/wp-
content/uploads/2018/08/Elementos-de-DPC-Ediar.pdf
Grillo, I. I. M. (2004). El derecho a la tutela judicial efectiva. En saji.gob.ar. Grillo, I. I. M. (2004). El derecho
a la tutela judicial efectiva. En saji.gob.ar. http://www.saij.gob.ar/iride-isabel-maria-grillo-derecho-tutela-
judicial-efectiva-dacf040088-2004/123456789-0abc-defg8800-40fcanirtcod
https://www.argentina.gob.ar/normativa/provincial/ley-7-123456789-0abc-defg-700-0000xvorpyel
Bibliografía obligatoria
Palacio, E. L. (2016). Capítulo I: Nociones preliminares. Capítulo II: Historia y fuentes. Capítulo III: El
proceso. Capítulo IV: La función pública procesal. Capítulo V: Objeto del proceso. Capítulo VI: La
organización judicial y los órganos públicos procesales. Capítulo VII: La competencia. Capítulo VIII: Las
partes. Capítulo IX: Las partes (cont.). Capítulo X: Procesos con partes múltiples. En Manual de Derecho
Procesal Civil. 21a edición, pp. 7-381. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Abeledo Perrot.
C O NT I NU A R
5 11
En esta unidad nos proponemos introducirnos al estudio del derecho procesal, brindando las ideas básicas del
proceso judicial y sus principios. Para ello, analizaremos las distintas clases de procesos y profundizaremos en el
estudio de la actuación de los profesionales auxiliares de la justicia.
¿Para qué sirve el derecho procesal? Para poder dar respuesta al interrogante planteado, primero deberemos
analizar el empleo del término derecho y luego la expresión “procesal”.
La palabra derecho es entendida como el conjunto de normas que integran una rama particular del ordenamiento
jurídico general. En cambio, la expresión “procesal” se relaciona con el objeto estudiado, es decir, el proceso.
Conforme lo expresara Couture (1958) se puede definir al proceso como conjunto de trámites o actos realizados
ante una autoridad judicial para resolver un conflicto entre varias partes aplicando la ley vigente.
Volviendo al interrogante: ¿Para qué sirve el derecho procesal? Cuando se suscita un conflicto, para poder resolver
el mismo se acude ante una autoridad judicial que deberá seguir leyes que regulan este proceso. Gozaíni (1996) ha
entendido al derecho procesal como el medio idóneo que se utiliza para organizar el sistema de enjuiciamiento (la
justicia y su composición) y para consagrar en su vínculo con la Constitución una garantía única que asegura con el
proceso y el respeto a las demás garantías.
Muchas veces, cuando se habla de derecho procesal, se hace referencia al conjunto de actividades que se
desarrollan cuando se somete a la decisión de un órgano judicial o arbitral.
En palabras de Couture (1958), “el derecho procesal civil es la rama de la ciencia jurídica que estudia la naturaleza,
desenvolvimiento y eficacia del conjunto de relaciones jurídicas denominado proceso civil” (p. 3). En este sentido, el
derecho procesal civil se ocupa del estudio de todos aquellos procesos cuyo objeto consiste en una pretensión o
Según Couture (1958), las Constituciones del siglo XX, con muy pocas excepciones, consideraban necesaria la
declaración programática de principios procesales, para todos los derechos humanos y garantías de las que gozan
las personas. Estos manifiestos han sido formulados en 1948 por la Asamblea de las Naciones Unidas en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su art. 8 establece que “toda persona tiene derecho a un
recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley”. A su vez, esta misma Declaración, sostiene que:
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un
tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de
cualquier acusación contra ella en materia penal. (art. 10)
Por lo tanto, teniendo en consideración esto es posible advertir la importancia de esta rama del derecho.
Características
El derecho procesal es un derecho formal. Respecto a esta característica, Palacio (2016) retoma a Calamandrei
(1962) quien afirma que:
Se comprende así lo que se quiere decir cuando, en contraposición al derecho sustancial, el derecho procesal se
encuentra calificado como instrumental, o también como formal: instrumental en cuanto la observancia del
derecho procesal no es fin en sí misma, sino que sirve como medio para hacer observar el derecho sustancial;
formal en cuanto el derecho procesal no regula directamente el goce de los bienes de la vida, sino que
establece las formas de las actividades que deben realizarse para obtener del Estado la garantía efectiva de
aquel goce. (Palacio, 2016, p. 13)
A su vez, tal como sostiene Palacio (2016), el derecho procesal es una de las ramas de la ciencia jurídica; ya que la
finalidad de las actividades que en él se cumplen demuestra que los vínculos jurídicos que surgen entre el juez y las
partes, los requisitos y efectos de los actos procesales, se encuentran regidos por principios propios, ajenos a los
del derecho material.
Además, el derecho procesal pertenece al ámbito del derecho público (no obsta ello que las normas aplicables a las
relaciones jurídicas que se discuten en el proceso civil correspondan, generalmente, al derecho privado) porque la
inclusión del derecho procesal en el ámbito del derecho público se da por la posición preeminente que en el proceso
asume el Estado a través de sus órganos judiciales.
¿Derecho procesal subordinado al material?
Al respecto se dan distintas respuestas. Una postura doctrinaria entiende que el derecho procesal se halla ubicado
en un ámbito secundario con relación al denominado derecho sustancial o material. Otra, en cambio, entiende que
no existen razones válidas que justifiquen la subordinación del derecho procesal al derecho material.
En tal sentido, se afirma que el derecho procesal constituye una rama autónoma de la ciencia jurídica, porque
opera dentro de un ámbito de conductas fundamentalmente distinto del que describen las normas de derecho
material.
Es consecuencia del carácter predominantemente público del derecho procesal, la de que está prohibido a las
partes derogar o alterar, mediante pactos, las normas que disciplinan la composición y funcionamiento de los
órganos judiciales, así como aquellas que reglamentan los requisitos y efectos de los actos procesales. (Palacio,
1979, p. 28)
Dentro del derecho público el derecho procesal es una rama autónoma, hecho que destaca un elemento más para
afirmar que no es un derecho instrumental, ni secundario, ni complementario de otros.
C O NT I NU A R
6 11
2.2 El proceso
Si bien los principios fundamentales que dominan el proceso común —como los referentes al objeto de la
prueba y a la sentencia— son de origen romano, la influencia germánica se advierte en numerosas
instituciones, algunas de las cuales han pasado al derecho moderno, como son, por ejemplo, la querella
nullitatis (origen del recurso de casación). (p. 34)
El proceso judicial es la secuencia o serie de actos recíprocamente coordinados entre sí que se desenvuelven
progresivamente, con el objeto de resolver, mediante un juicio de la autoridad (al órgano sometido a su decisión
frente a quienes se ha requerido esa intervención: El conflicto concreto). El proceso es una garantía constitucional,
en otras palabras, un instrumento de tutela del derecho.
¿Proceso y procedimiento son sinónimos?
Los términos proceso y procedimiento no son sinónimos, puesto que el proceso representa el conjunto de actos
necesarios, en cada caso, para obtener la creación de una norma individual y, en cambio, el procedimiento está
dado por cada una de las fases o etapas que se desarrollan en el proceso.
Para brindar una idea más clara al respecto, Palacio (2016) retoma los planteos de Carnelutti quien indica “para
distinguir mejor entre proceso y procedimiento se puede pensar en el sistema decimal: el procedimiento es la
decena; el proceso es el número concreto, el cual puede no alcanzar la decena o bien comprender más de una” (p.
76).
Es importante tener en cuenta que todo proceso consta de un elemento subjetivo y de un elemento objetivo, e
importa, asimismo, una determinada actividad.
Palacio (2016) afirma que en el derecho positivo argentino hay dos tipos de procesos judiciales con suficiente
autonomía: El civil y el penal.
C O NT I NU A R
7 11
Los principios procesales son el conjunto de directivas u orientaciones generales en que se inspira cada
ordenamiento jurídico procesal.
Palacio (2016) entiende que no existe acuerdo entre los autores acerca del número y de la individualización de los
principios procesales.
Sirven de bases previas al legislador para estructurar las instituciones del proceso en uno u otro
sentido.
Disponibilidad del derecho material: Esto se relaciona con que, una vez iniciado el proceso, el órgano judicial
se halla vinculado por las declaraciones de voluntad de las partes relativas a la suerte de aquel o tendientes a
la modificación o extinción de la relación del derecho material en la cual se fundó la pretensión.
Impulso procesal: Se relaciona con la actividad necesaria para que, una vez puesto en marcha el proceso
mediante la interposición de la demanda, pueda avanzar en las diferentes etapas hasta llegar a la sentencia.
La jurisprudencia “A., G. H. s / Beneficio de litigar sin gastos” ha sostenido que la única condición que impone el art.
316 de la ley adjetiva para decretar la declaración oficiosa de la caducidad de la instancia, además del transcurso de
los plazos procesales, consiste en que no se hubiera producido acto impulsorio alguno de las partes o el tribunal con
anterioridad. Cuando decimos “impulso de parte” nos referimos a la actividad procesal de las partes. El principio de
impulso de parte es una consecuencia del mencionado principio dispositivo. En cambio, cuando hablamos de
“impulso oficial” nos referimos a la actividad procesal del tribunal.
Como expresó Palacio (2016) esto se relaciona además con la cuestión sobre la que el juez se pronunciará en la
parte resolutiva, respetando el principio de congruencia. Como corolario del principio dispositivo se impone que
sean las partes exclusivamente quienes determinen el thema decidendum (cuestión sobre la que el juez se
pronunciará), de modo que el juez limitará su pronunciamiento a las alegaciones formuladas en los actos de
constitución del proceso.
No obstante, el reconocimiento de este principio de aportación de pruebas por las partes concede la facultad de los
jueces para complementar o integrar, ex oficio, el material probatorio que considere necesario para el proceso del
proceso.
Principio de contradicción
–
Llamado también de bilateralidad, deriva de la disposición constitucional que consagra la inviolabilidad de la defensa
en juicio de la persona y de los derechos. De modo que los jueces tienen la prohibición de dictar alguna resolución
sin que previamente hayan tenido oportunidad de ser oídos quienes pudieran verse directamente afectados por ella.
En atención a ello, las leyes procesales establece, para quienes pudieren encontrarse en aquella situación, una
adecuada y razonable oportunidad de ser oídos y de producir pruebas.
Inmediación
–
Este principio se relaciona con la obligación que se le impone al juzgador de estar permanentemente y
personalmente en contacto con las demás personas que actúan en el proceso. Tiende propiciar un contacto lo más
directo posible del juez con las partes, o con las pruebas producidas en el proceso.
Publicidad
–
Se refiere a que los actos procesales sean conocidos por todos, incluso por quienes no participan en el proceso;
salvo en casos excepcionales en que, por motivos especiales, sea aconsejable el secreto de las actuaciones. Así,
algunos códigos procesales provinciales como el de la provincia de Jujuy establecen:
La publicidad solo se limitará cuando un interés justificado de las partes o el orden público o razones de
moralidad, así lo exijan.
Toda orden dirigida a limitar la publicidad deberá expresar los fundamentos que abonan la necesidad de la
reserva o secreto. Empero, so pretexto de reserva o secreto no puede coartarse la intervención de las
partes, sus representantes o letrados, ni decretarse ninguna medida que restrinja la libertad del debate.
(Código Procesal Civil de la provincia de Jujuy, 1949, art. 7)
En la actualidad, el principio de publicidad de las causas judiciales y las pautas que lo regulan debe ser adaptado a los
nuevos formatos de consulta de trámite vía web, como el utilizado para las causas radicadas ante la justicia nacional y
federal (incluida la Corte Suprema de Justicia de la Nación).
Preclusión
–
Este principio apunta a que una vez ejecutado un acto procesal determinado, el proceso no puede retrotraerse. El
proceso, como ya se ha dicho, se halla organizado en etapas o fases dentro de cada uno de los cuales deben
cumplirse uno o más actos, con el corolario de que carecen de eficacia aquellos actos que se cumplen fuera de la
unidad de tiempo que les está asignada. Como consecuencia de este principio adquieren carácter firme los actos
cumplidos dentro del período o sección pertinente y se extinguen las facultades procesales que no se ejercieron
durante su transcurso.
Economía procesal
–
Este principio comprende:
El principio de abreviación y simplificación del proceso a fin de evitar su irrazonable prolongación y ser ineficaz
la tutela de los derechos e intereses que en él se hallan comprometidos.
El principio de concentración que apunta a la necesidad de abreviación del proceso mediante la reunión de
toda la actividad procesal en la menor cantidad de actos.
El principio de eventualidad que propone aportar, en el momento procesal apropiado, todos los medios de
ataque y defensa como medida de previsión para el caso de que el opuesto primero fuera desestimado. Motivo
por el cual todas las alegaciones que son propias de cada uno de los períodos preclusivos deben plantearse en
forma simultánea y no sucesiva.
El principio de celeridad que está íntimamente ligado a las normas que impiden la prolongación de los plazos y
eliminan trámites procesales innecesarios u onerosos.
El principio de saneamiento, que es aquel por el que se otorgan al juez facultades suficientes para resolver, in
limine, todas aquellas cuestiones susceptibles de entorpecer el pronunciamiento sobre el mérito de la causa.
Al respecto es dable mencionar el art. 9 del Código Civil y Comercial de la Nación (CCC) del 2014, que
indica que “los derechos deben ser ejercidos de buena fe”. Asimismo, el art. 10 del CCC señala que “se
considera tal el que contraría los fines del ordenamiento jurídico o el que excede los límites impuestos
por la buena fe, la moral y las buenas costumbres”. Por otro lado, el Código Procesal Civil y Comercial de
la Nación (1967) establece que uno de los deberes de los jueces es “prevenir y sancionar todo acto
contrario al deber de lealtad, probidad y buena fe” (art. 34).
C O NT I NU A R
8 11
La palabra proceso deriva de processus, vocablo latino que deriva de procedere, que viene de “pro” (para adelante)
y “cere” (caer, caminar), lo cual significa progreso, avance, marchar, ir adelante e ir hacia un fin determinado. Esta
palabra, durante la Edad Media (concretamente en el Derecho Canónico), fue utilizada con sentido jurídico y se
relaciona con un conjunto de actos sucesivos encaminados al dictado de una sentencia.
El conjunto de actos coordinados que se ejecutan por o ante los funcionarios competentes del órgano judicial
del Estado, para obtener, mediante la actuación de la ley en un caso concreto, la declaración, la defensa o la
realización coactiva de los derechos que pretendan tener las personas privadas o públicas, en vista de su
incertidumbre o de su desconocimiento o insatisfacción (en lo civil, laboral o contencioso-administrativo) o para
la investigación, prevención y represión de los delitos y las contravenciones (en materia penal), y para la tutela
del orden jurídico y de la libertad individual y la dignidad de las personas, en todos los casos (civiles, penales,
etc.). (p. 155)
En el siguiente esquema, damos cuenta de las etapas que conforman el proceso civil.
Palacio (2016), nuevamente retoma los planteos de Carnelutti, quien explica las diferentes formas represivas de
la sanción contenidas en los preceptos jurídicos: La restitución (sanción civil) y la pena (sanción penal) e indica
cómo en las dos clases de procesos se plantea una controversia y el proceso aparece como su justa composición.
La diferencia ente el proceso civil y el proceso penal responde a la diferencia entre los dos tipos elementales de
sanción jurídica, que son la restitución (sanción civil) y la pena (sanción penal).
Un elemento subjetivo representado por las personas facultadas para iniciarlo, impulsarlo,
extinguirlo y decidirlo. En los procesos contenciosos son sujetos primarios tanto el órgano judicial (o
arbitral) como las partes.
Un elemento objetivo que puede hallarse constituido por una pretensión o por una petición extra
contenciosa, según que, respectivamente, la intervención del órgano sea requerida para definir un
conflicto (proceso contencioso) o para constituir, integrar o acordar eficacia a una relación jurídica
(proceso voluntario).
Una determinada actividad que comprende todos los actos que el sujeto procesal debe respetar
desde el inicio del juicio hasta la correspondiente decisión que le pone fin, divididos en dimensiones
en cuanto a lugar, tiempo y forma.
Nos parece importante aclarar a quiénes incluyen cada uno de los sujetos primarios de un proceso contencioso:
Las partes implican tanto al actor que es la persona que formula la pretensión que debe ser
satisfecha por el órgano como al demandado que es a quien se le formula dicha pretensión.
En los procesos voluntarios, los sujetos primarios que se encuentran por debajo del órgano judicial, pudiendo ser
uno o más, se denominan peticionarios.
Para el cumplimiento íntegro de las funciones procesales se requiere no solo de la intervención de los sujetos
primarios, sino también la intervención de otras personas que actúan en el proceso como auxiliares (sean internos
o externos) del órgano, como por ejemplo secretarios, oficiales de justicia, peritos, martilleros, abogados,
procuradores y consultores técnicos a las que se suele denominar sujetos secundarios.
Clases de procesos
Procesos penales
En estos se solucionan aquellos procesos que son tipificadas como delitos. Se llevan a cabo para que un órgano
estatal aplique una ley de tipo penal en un caso específico.
Procesos civiles
Son procesos que resuelven conflictos privados entre particulares mediante actuaciones que se tramitan ante un
juzgado de la jurisdicción civil.
El objetivo del proceso civil va más allá de la sola resolución del conflicto suscitado entre las partes en aras de la
pacificación social; ya que además apunta a la correcta, justa y objetiva aplicación del derecho a las circunstancias
comprobadas de la causa.
Según Masciotra (2017), “la sociedad no puede permanecer displicente ni imperturbable por la forma en que se
desarrolla el proceso” (p. 3). Asimismo, indica que “la judicatura debe priorizar el significado funcional de los
preceptos legales, tras una interpretación dinámica que comprometa al juez con los resultados de la decisión y
privilegiar el acceso a la verdad material en el caso específico” (p. 8).
3
Procesos administrativos
Estos solucionan los problemas que se hayan generado con la administración pública, como por ejemplo la
responsabilidad patrimonial de la administración. Al respecto se cuenta con la Ley 19.549 de Procedimiento
Administrativo, sancionada en 1972, que en su parte pertinente expresa: “Las normas del procedimiento que se
aplicará ante la Administración Pública Nacional centralizada y descentralizada, inclusive entes autárquicos, con
excepción de los organismos militares y de defensa y seguridad, se ajustarán a las propias de la presente ley” (art.
1).
Procesos laborales
Regulan y buscan solución, como su nombre lo indica, a las controversias laborales de forma individual o colectiva.
En este sentido, en 1990, el Código Procesal del Trabajo de la provincia de Córdoba dispuso lo siguiente:
Los Tribunales del Trabajo conocerán: 1) En los conflictos jurídicos individuales derivados de la relación o
contrato de trabajo, cualquiera fuere el fundamento jurídico que se invoque. 2) En las acciones emergentes de
la Ley Nacional de Accidentes y Enfermedades de Trabajo, aun cuando fueren iniciadas por los agentes de los
tres Poderes del Estado provincial, sus empresas, municipalidades y comunas. 3) En las acciones por cobro de
aportes y contribuciones a fondos sindicales establecidos por ley o convención colectiva. 4) En grado de
apelación, de las multas administrativas aplicada por violación de disposiciones legales del trabajo. 5) En todas
aquellas cuestiones que se susciten con motivo de disposiciones legales, reglamentarias o convencionales del
derecho del trabajo. 6) En los demás casos que determinen leyes especiales y en los que se encuentren
previstos por esta ley. (art. 1)
En el ámbito civil se pueden clasificar los procesos según la naturaleza del órgano interviniente. Estos pueden ser:
Judiciales
–
Proceso judicial, es aquel en el cual se realizan un conjunto de trámites o actos realizados ante una autoridad judicial
para resolver un conflicto entre varias partes aplicando la ley vigente.
Arbitrales
–
La ley admite la posibilidad de que las partes sometan la decisión de sus diferencias a uno o más jueces privados,
llamados árbitros.
C ONTE NC IOSO V O LU N TA RI O
Este proceso tiene por objeto la resolución de un conflicto, o sea que se dirime un conflicto u oposición de intereses
suscitados entre dos personas que revisten calidad de partes. A su vez, el proceso contencioso puede clasificarse
según su estructura o la finalidad de la pretensión que lo origina.
La primera tipología, es decir, de acuerdo con su estructura, puede ser ordinario o especial. En este sentido, el
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación (1967) establece que “todas las contiendas judiciales que no tuvieren
señalada una tramitación especial, serán ventiladas en juicio ordinario, salvo cuando este Código autorice al juez a
determinar la clase de proceso aplicable” (art. 319). Por su parte, los procesos especiales son todos aquellos
procesos judiciales contenciosos que se hallan sometidos a trámites específicos, total o parcialmente distintos a los
del proceso ordinario.
De declaración
Es aquel que tiene por objeto una pretensión tendiente a que el órgano judicial (o arbitral) dilucide y declare,
mediante la aplicación de las normas pertinentes a los hechos planteados y (eventualmente) discutidos, el
contenido y alcance de la situación jurídica existente entre las partes. (Enciclopedia Jurídica, 2020, párr. 1)
De ejecución
“El proceso de ejecución tiene por finalidad hacer efectiva la sanción impuesta por una anterior sentencia de
condena” (Aranda, s/f, p. 1).
Cautelar
Los procesos cautelares tienden a evitar que el derecho o la acción intencionada mediante un proceso (de
conocimiento o ejecución), pierda su practicidad o eficacia en el tiempo transcurrido desde su inicio hasta la
sentencia.
C ONTE NC IOSO V O LU N TA RI O
Tiene por objeto el otorgamiento de autenticidad o eficacia a un estado o relación jurídica. En este tipo de proceso,
los órganos judiciales cumplen la función consistente en integrar, constituir o acordar eficacia a ciertos estados o
relaciones jurídicas privadas.
La característica esencial de los procesos voluntarios es que las decisiones que se toman en ellos generalmente se
dictan a favor del solicitante, pero no en su contra o en contra de un tercero.
C O NT I NU A R
9 11
El perito es convocado al proceso judicial con el objetivo de auxiliar al juez. Deben analizar y dictaminar sobre
aspectos técnicos y/o científicos relativos al objeto del proceso, vinculados con su incumbencia profesional.
(CPCEER, s/f, párr. 1-2)
La asignación de los peritos que las dependencias judiciales requieran para su intervención en los expedientes a su
cargo, se efectuará mediante el Sistema Único de Administración de Peritos y Martilleros de la Justicia Nacional y
Federal (SUAPM) preservando el principio de equidad.
La Dirección de Auxiliares de Justicia tiene entre sus funciones coordinar el registro de los inscriptos como peritos
auxiliares de la justicia, que actúan a requerimiento de los/as jueces/as o del Ministerio Público.
Entre los auxiliares de la justicia pueden mencionarse a los martilleros públicos que intervienen tanto para llegar a
un acuerdo entre las partes a los efectos de posibilitar el cumplimiento de las prestaciones adeudadas, como
preparando y realizando la subasta una vez que el juez en su sentencia ordene el remate para cancelar la
obligación que motivó la demanda.
Quienes aspiren a desempeñarse como peritos, martilleros u otros auxiliares de la justicia, deberán inscribirse
en el término de treinta (30) días de vigencia de la presente en el Registro de Auxiliares de la Justicia que
abrirá y llevará en forma actualizada el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que efectuará
una publicidad adecuada a la convocatoria que realice. (art. 2)
C O NT I NU A R
10 11
La palabra código, puede tener múltiples acepciones. Cuando hablamos de un código en el ámbito del derecho, se
hace referencia a un conjunto unitario, ordenado y sistematizado de normas y principios jurídicos, surgidos por
impulso del movimiento codificador, que surgió en el mundo en el siglo XIX. Como antecedente podemos
mencionar al Código de Hammurabi, dictado alrededor del 1760 a. de C.
Sin perjuicio de ello, el movimiento codificador moderno se abre paso en manos del código civil francés (sin
embargo, ya antes de Napoleón hubo intentos de codificar el derecho moderno, como el Código de Prusia del año
1794) que fue, imponiéndose en diversos territorios europeos durante las guerras napoleónicas y se aceptó en
Bélgica, donde todavía sigue vigente.
De lo dicho se desprende que el código civil francés influyó en el movimiento codificado del XIX (sobre todo
teniendo en cuenta el código italiano de 1865 y el español de 1889 a través del proyecto de García Goyena de
1851) y se encuentra en la base de diversos códigos civiles sudamericanos (como por ejemplo el argentino de
1869 obra de Dalmacio Vélez Sársfield y el de Chile obra de Andrés Bello en 1858).
Derecho de fondo
–
Constituye el conjunto de leyes, acuerdos, normas, etc. vigentes que regulan las relaciones jurídicas, dicho de otro
modo, el derecho sustantivo o de fondo, consiste en el conjunto de normas jurídicas de diverso linaje que establece
los derechos y obligaciones de las personas. Este se haya constituido por normas jurídicas que indican el contenido
de las relaciones jurídicas.
Como tal, el derecho de fondo está compuesto por disposiciones establecidas mediante las leyes civiles,
comerciales, penales, laborales, etc. Sancionar estas importantes regulaciones es facultad exclusiva del Congreso.
Derecho de forma
–
Es aquel que prescribe los procedimientos que deben llevarse a cabo ante los diferentes órganos judiciales que
serán los responsables de aplicar las normas jurídicas para tratar los diversos casos puestos bajo su consideración.
El típico derecho de forma es el derecho procesal que se encarga de regular la forma general y el orden de las
actividades que deben cumplirse ante y por los órganos judiciales. Por tal motivo, constituye el conjunto de normas
y principios que regulan las relaciones jurídicas, que ponen en ejercicio la actividad judicial.
Las normas que integran el derecho de forma son dictadas por cada uno de los congresos provinciales.
Veamos cómo se dan estos en Argentina. Los códigos de fondo argentinos rigen en todo el territorio, tales como el
Código Civil y Comercial y el Código Penal. En cambio, los códigos se forman, rigen solo en la jurisdicción específica
para la cual fueron creados como, por ejemplo: El Código de Procedimiento Penal de la Provincia de Buenos Aires y
el Código Procesal Civil y Comercial De Buenos Aires. En otras palabras, cada una de las provincias y territorios
federales dictará su propio código de procedimientos y su propia organización de justicia.
El Código Civil del año 1869, fue redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield, como remate de una serie de intentos de
codificación civil que tuvieron lugar en el país. Fue aprobado a libro cerrado, es decir, sin modificaciones, el 29 de
septiembre de 1869, mediante la Ley 340, y entró en vigencia el 1.º de enero de 1871.
En ese momento existía además el Código de Comercio de 1862, que había sido redactado por Eduardo Acevedo.
El Código Civil y Comercial entró en vigencia el 1 de agosto de 2015, reemplazando al Código Civil y al Código de
Comercio vigente hasta dicho momento.
El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación
Antecedentes
En 1967 se elaboró un proyecto de Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, siendo aprobado mediante la
Ley 17.454 y entrando en vigor el 1.º de febrero de 1968. Dicho Código, se halla actualmente vigente con las
reformas introducidas por las leyes 22.434, 24.573 y 25.488.
El Código Procesal Civil y Comercial de la Nación Argentina (CPCCN o CPN) establece las normas procesales
aplicables en materia civil y comercial en todas aquellas causas que se tramiten ante los tribunales de la justicia
federal de todo el país y en los fueros civil y comercial de la justicia ordinaria de CABA. Este Código consta de siete
libros compuestos por diversos títulos que, a su vez, se dividen en varios capítulos, algunos de los cuales se hallan
divididos en secciones, a saber:
Parte general.
Parte especial.
Como se advierte, el mismo tiene una parte general y otra especial, dedicada a cada proceso en particular.
04:33
enjuiciamiento?
Calamandrei
Palacio
Couture
Gozaíni
SUBMIT
Bibliografía de referencia
Aranda, M. (s/f). Ejecución fiscal. ¿Protección del Crédito Fiscal ó Atropello de la Propiedad? Universidad del
Salvador. https://racimo.usal.edu.ar/2666/1/P%C3%A1ginas_desdetesis_-_uni%270059513_-
_Ejecuci%C3%B3n_fiscal__%C2%BFprotecci%C3%B3n_del_cr%C3%A9dito_fiscal_o_atropello_de_la_propie
da.pdf
http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/69835/Documento_completo.pdf?
sequence=1&isAllowed=y
Calamandrei, P. (1962). Instituciones de derecho procesal civil, vol. 1. Buenos Aires, EJEA.
Chiovenda, G. (2000). Principios del derecho procesal civil – Tomo I. Madrid: Reus. o Código Civil y
Comercial de la Nación (2014). Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina.
http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/235000-239999/235975/norma.htm#4
Código Procesal del Trabajo (1990). Senado y Cámara de Diputados de la provincia de Córdoba.
http://www.saij.gob.ar/legislacion/ley-cordoba-7987-codigo_procesal_trabajo.htm
Couture, E. J. (1958). Fundamentos del derecho procesal civil. Tercera edición. https://www.upg.mx/wp-
content/uploads/2015/10/LIBRO-42-Fundamentos-de-Derecho-Procesal-Civil.pdf
Devis Echandía, H. (s/f). Teoría general del proceso. Buenos Aires: Universidad.
https://andrescusi.files.wordpress.com/2020/06/teoria-general-del-proceso-devis-echandia.pdf
Gozaíni, O. A. (1996). Teoría General del Derecho Procesal. Buenos Aires: Ediar.
No resulta necesaria la traba de la Litis ni el traslado de la demanda para que corra el plazo de caducidad
Palacio, E. L. (1979). Derecho Procesal Civil - Tomo I. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Abeledo Perrot.
Palacio, E. L. (2016). Manual de Derecho Procesal Civil. 21a edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Abeledo Perrot.
Bibliografía obligatoria
Palacio, E. L. (2016). Capítulo I: Nociones preliminares. Capítulo II: Historia y fuentes. Capítulo III: El
proceso. Capítulo IV: La función pública procesal. Capítulo V: Objeto del proceso. Capítulo VI: La
organización judicial y los porganos públicos procesales. Capítulo VII: La competencia. Capítulo VIII: Las
partes. Capítulo IX: Las partes (cont.). Capítulo X: Procesos con partes múltiples. En Manual de Derecho
Procesal Civil. 21a edición, pp. 7-381. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Abeledo Perrot.
C O NT I NU A R
11 11
M1.pdf
24.1 MB