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Insecta

Sobre los insectos

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Insecta

Insectos

Rango temporal: 400 Ma - 0 Ma

PreЄ

Pg

Devónico Inferior - Reciente

Diversos órdenes de insectos. De izquierda a derecha y de


arriba a
abajo: Diptera, Coleoptera, Hemiptera, Orthoptera, Lepidopter
a e Hymenoptera.

Taxonomía

Dominio: Eukaryota

Reino: Animalia

Filo: Arthropoda

Subfilo: Hexapoda

Clase: Insecta
LINNAEUS, 1758

Clados

 Archaeognatha
 Zygentoma
 Pterygota

(Véase Taxonomía para una clasificación detallada)

[editar datos en Wikidata]

Los insectos (Insecta) son una clase de animales invertebrados del filo de
los artrópodos, caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares
de patas y dos pares de alas (que, no obstante, pueden reducirse o faltar). La
ciencia que estudia los insectos se denomina entomología. Su nombre proviene
del latín insectum, calco del griego ἔντομα, ‘cortado en medio’.1

Los insectos comprenden el grupo de animales más diversos de la Tierra con


aproximadamente un millón de especies descritas,23 más que todos los demás
grupos de animales juntos, y con estimaciones de hasta treinta millones de
especies no descritas, con lo que, potencialmente, representarían más del
90 % de las formas de vida del planeta.4 Otros estudios más recientes rebajan
la cifra de insectos por descubrir a entre seis y diez millones de especies.56

Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta,
aunque solo un pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en
los océanos. Hay aproximadamente 6000 especies de odonatos7
(libélulas, caballitos del diablo), 20 000 de ortópteros (saltamontes, grillos),
120 000 de lepidópteros (mariposas y polillas), 160 000 de dípteros8
(moscas, mosquitos), 9800 de dictiópteros (cucarachas, termitas, mantis),
5200 ptirápteros (piojos), 1900 sifonápteros (pulgas), 82 000
de hemípteros (chinches, pulgones, cigarras), 375 000
de coleópteros (escarabajos, mariquitas), y 153 000 especies
de himenópteros (abejas, avispas, hormigas). Sin embargo, la biodiversidad de
los insectos está disminuyendo rápidamente.910 Más de un 40 % de las
especies de insectos están en peligro de extinción, siendo los lepidópteros,
himenópteros y coleópteros los más afectados por este declive.11
Los insectos no solo presentan una gran diversidad, sino que también son
increíblemente abundantes. Algunos hormigueros contienen más de veinte
millones de individuos y se calcula que hay 1015 hormigas viviendo sobre la
Tierra. En la selva amazónica se estima que hay unas 60 000 especies y 3.2 ×
108 individuos por hectárea. Se estima que hay doscientos millones de insectos
por cada ser humano.

Artrópodos terrestres tales como


los ciempiés, milpiés (Myriapoda), arañas, escorpiones (Chelicerata) y
las cochinillas de humedad (Crustacea) se confunden a menudo con los
insectos debido a que tienen estructuras corporales similares, pero son
fácilmente distinguibles, ya que los insectos presentan tres pares de patas,
mientras que los escorpiones y las arañas tienen cuatro pares y no poseen
antenas, las cochinillas de humedad poseen diez pares de patas y pueden
enrollarse, los ciempiés y milpiés tienen muchos pares de patas.

Anatomía externa
[editar]
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales
(denominadas tagmas): cabeza, tórax y abdomen, uniformemente recubiertas
por un exoesqueleto.

Esquema de un coleóptero en vista dorsal para


mostrar la morfología externa de un insecto. Referencias: A: Cabeza, B; Tórax,
C: Abdomen; 1: antena, 2: mandíbula; 3: Labro; 4: Palpo maxilar; 5: Clípeo, 6:
Frente; 7: Vértex; 8: Pronoto; 9: Escutelo; 10 élitro (= primer par de alas); 11:
abdomen; 12: estigma; 13, 14 y 15: patas (pares anterior, medio y posterior).
Exoesqueleto
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El exoesqueleto o ectoesqueleto es el esqueleto externo que recubre todo el
cuerpo de los insectos y demás artrópodos, también es conocido
como integumento. En insectos está formado por una sucesión de capas; de
adentro hacia afuera estas son: la membrana basal,
la epidermis o hipodermis y la cutícula; la única capa celular es la epidermis; el
resto no posee células y está compuesto por algunas de las siguientes
sustancias: quitina, artropodina, esclerotina, cera y melanina. El componente
rígido, la esclerotina, cumple varios papeles funcionales que incluyen la
protección mecánica del insecto y el apoyo de los músculos esqueléticos, a
través del llamado endoesqueleto; en los insectos terrestres, el exoesqueleto
también actúa como una barrera para evitar la desecación o pérdida del agua
interna. El exoesqueleto apareció por primera vez en el registro fósil hace unos
550 millones de años y su evolución ha sido crítica para la radiación
adaptativa y la conquista de casi todos los nichos ecológicos del planeta que
los artrópodos han venido realizando desde el Cámbrico.

Véase también: Cutícula (artrópodos)

Cabeza
[editar]
Artículo principal: Céfalon
La cabeza es la región anterior del cuerpo, en forma de cápsula, que porta
los ojos, antenas y piezas bucales. La forma de la cabeza varía
considerablemente entre los insectos para dar espacio a los órganos
sensoriales y a las piezas bucales.

La cabeza de los insectos está subdividida por suturas en un número


de escleritos más o menos diferenciados que varían entre los diferentes
grupos. Típicamente hay una sutura en forma de «Y» invertida, extendiéndose
a lo largo de la parte dorsal y anterior de la cabeza, bifurcándose por encima
del ocelo para formar dos suturas divergentes, las cuales se extienden hacia
abajo en los lados anteriores de la cabeza. La parte dorsal de esta sutura (la
base de la Y) es llamada sutura coronal y las dos ramas anteriores suturas
frontales. Por otra parte, la cabeza de los insectos está constituida por una
región preoral y una región postoral. La región preoral contiene los ojos
compuestos, ocelos, antenas y áreas faciales, incluido el labio superior, y la
parte postoral contiene las mandíbulas, las maxilas y el labio.

Internamente, el exoesqueleto de la cápsula cefálica de los insectos se


invagina para formar las ramas del tentorio que sirve como sitio de inserción
muscular y soporte del cerebro.

Ojos
[editar]
Véanse también: Ojo compuesto y Ojo simple.

Ojos compuestos de un odonato.


La mayoría de los insectos tienen un par de ojos compuestos relativamente
grandes, localizados dorso-lateralmente en la cabeza. La superficie de cada ojo
compuesto está dividida en un cierto número de áreas circulares o hexagonales
llamadas facetas u omatidios; cada faceta es una lente de una única unidad
visual. En adición a los ojos compuestos, la mayoría de los insectos posee tres
ojos simples u ocelos localizados en la parte superior de la cabeza, entre los
ojos compuestos.
Antenas
[editar]
Artículo principal: Antena (artrópodos)
Son apéndices modificados móviles multiarticulados. Se presentan en número
par en los insectos adultos y la mayoría de las larvas. Están formadas por un
número variable de artejos denominados antenómeros o antenitas. El cometido
de las antenas es eminentemente sensorial, desempeñando varias funciones.
La función táctil es la principal, gracias a los pelos táctiles que recubren casi
todos los antenómeros; también desempeñan una función olfativa,
proporcionada por áreas olfativas en forma de placas cribadas de poros
microscópicos distribuidas sobre la superficie de algunos antenómeros
terminales. También poseen una función auditiva y a veces una función
prensora durante la cópula o apareamiento, al sujetar a la hembra. Están
formadas por tres partes, siendo las dos primeras únicas y uniarticuladas y la
tercera comprende un número variable de antenómeros y se denominan
respectivamente: escapo, pedicelo y flagelo o funículo.

Anatomí
a de un insecto. A.- Cabeza; B.- Tórax; C.- Abdomen; 1.- Antena;
2.- ocelo inferior; 3.- Ocelo superior; 4.- Ojo compuesto; 5.- Cerebro; 6.-
Protórax; 7.- Arteria dorsal (aorta); 8.- Tráqueas; 9.- Mesotórax; 10.- Metatórax;
11.- Alas anteriores; 12.- Alas posteriores; 13.- Estómago; 14.- Corazón;
15.- Ovarios; 16.- Intestino; 17.- Ano; 18.- Vagina; 19.- Cadena ganglionar
ventral; 20.- Tubos de Malpighi; 21.- Tarsómero; 22.- Uña; 23.- Tarso;
24.- Tibia; 25.- Fémur; 26.- Trocánter; 27.- Buche; 28.- Ganglio torácico;
29.- Coxas; 30.- Glándula salival; 31.- Collar periesofágico; 32.- Piezas bucales;
de izquierda a derecha: labro, mandíbulas, maxilas y labio.
Piezas bucales
[editar]
Artículo principal: Piezas bucales de los insectos
Son piezas móviles que se articulan en la parte inferior de la cabeza,
destinadas a la alimentación; trituran, roen o mastican los alimentos sólidos o
duros y absorben líquidos o semilíquidos. Las piezas bucales son las
siguientes:

 Labro (labio superior o labio simple). Es un esclerito impar de forma variable


con movimientos para arriba y para abajo; es el techo de la boca y se
articula con el clípeo. En su cara interna está la epifaringe, que no es una
pieza libre, está levemente esclerosada y tiene su función gustativa.
 Mandíbulas. Son dos piezas simples, dispuestas lateralmente bajo el labio
superior, articuladas, resistentes y esclerosadas. Su función es masticar,
triturar o lacerar los alimentos. En algunos adultos pueden faltar siendo
totalmente ausentes o vestigiales en la totalidad de
los lepidópteros y efemerópteros.
 Maxilas. En número de dos, están situadas detrás de las mandíbulas.
Articuladas en la parte lateral inferior a la cabeza, son piezas auxiliares
durante la alimentación. La hipofaringe es una estructura saliente,
localizada sobre el mentón con función gustativa. Se asemeja a la lengua.
Las maxilas poseen un palpo maxilar cada una.
 Labio (labium). Estructura impar resultado de la fusión de dos estructuras
apendicaluares situadas por detrás o bajo las maxilas y que representa el
piso de la boca; presenta dos pequeños palpos labiales.
Tipos principales de aparatos bucales
[editar]
El aparato bucal de los insectos se ha ido modificando en varios grupos para
adaptarse a la ingestión de diferentes tipos de alimentos y por diferentes
métodos. Aquí se citan los tipos más diferenciados e interesantes, escogidos
para ilustrar las diversas formas adoptadas por partes homólogas, y los
diferentes usos a que pueden ser aplicadas. Existen muchos otros tipos, gran
cantidad de los cuales representan estados intermedios entre algunos de los
aquí citados.

 Tipo masticador. En este tipo de aparato bucal los apéndices son


esencialmente las mandíbulas, las maxilas y el labio. Las mandíbulas
cortan y trituran los alimentos sólidos y las maxilas y el labio los empujan
hacia el esófago. El aparato bucal de tipo masticador es el más
generalizado entre los insectos y, a partir del mismo, se han desarrollado
los otros tipos (ver figura abajo a la derecha). Este punto de vista se
sustenta en dos clases de pruebas importantes. En primer lugar, este
aparato bucal es el más semejante en su estructura al de
los miriápodos que son los parientes más cercanos de los insectos. En
segundo lugar, el aparato bucal masticador se encuentra en casi todos los
órdenes de insectos como los ortópteros, los coleópteros y las larvas
de lepidópteros.
Radiación adaptativa de las piezas bucales
de los insectos. A: tipo masticador, B: tipo cortador-chupador, C: en
espiritrompa, D: tipo picador-suctor. a:antena, c: ojo compuesto
lr (rojo): labro, md (verde): mandíbulas, mx (amarillo): maxilas, lb (azul): labio,
hp (azul oscuro): hipofaringe.

 Tipo cortador-chupador. Este tipo de aparato bucal se encuentra en los


tábanos (Diptera Tabanidae) y algunos otros dípteros, las mandíbulas se
presentan en forma de hojas afiladas y las maxilas en forma de largos
estiletes sonda. Ambas cortan y desgarran el tegumento de los mamíferos,
haciendo fluir la sangre de la herida. Esta sangre es recogida por la
protuberancia esponjosa del labio y conducida al extremo de la hipofaringe.
La hipo y la epifaringe se ajustan para formar un tubo a través del cual la
sangre es aspirada hacia el esófago.
 Tipo chupador. Un gran número de moscas no picadoras, entre ellas
la mosca doméstica, tienen este tipo de aparato bucal adaptado solo para la
ingestión de alimentos líquidos o fácilmente solubles en saliva. Este tipo es
el más similar al cortador chupador, pero las mandíbulas y las maxilas no
son funcionales, y las partes restantes forman una probóscide con un ápice
en forma de esponja (denominado labelo). Esta se introduce en los
alimentos líquidos que son conducidos hacia el canal alimenticio por
diminutos canales capilares existentes en la superficie del labelo. El canal
alimenticio también está formado por la trabazón alargada de la hipo y
epifaringe que forman un tubo hacia el esófago. Las moscas y otros
insectos con este tipo de aparato bucal pueden ingerir también alimentos
sólidos como el azúcar. Para ello, arrojan sobre el alimento una gota de
saliva, que lo disuelve, y luego la solución es succionada hacia la boca.
 Tipo masticador-lamedor. Este tipo de aparato bucal, adaptado a la
absorción de líquidos, se encuentra en las abejas y avispas, ejemplificado
por la abeja común. Las mandíbulas y el labro son de tipo masticador y las
emplean para sujetar las presas y para amasar la cera u otros tipos de
materiales con que construyen sus nidos. Las maxilas y el labio forman una
serie de estructuras deprimidas y alargadas de las cuales una de ellas
forma un órgano extensible acanalado. Este último se emplea como una
sonda para llegar a los profundos nectarios de las flores. Las otras
lengüetas de las maxilas y el labio forman una serie de canales por los que
desciende la saliva y asciende el alimento.
 Tipo picador-chupador. El aparato bucal de muchos grupos de insectos está
modificado para taladrar tejidos y chupar jugos. Entre ellos
los hemípteros (pulgones, chinches, cochinillas), predadores de muchas
clases, piojos y pulgas que chupan la sangre de mamíferos y aves. En este
tipo de aparato bucal, el labro, las mandíbulas y las maxilas son delgados y
largos, y se reúnen para formar una delicada aguja hueca. El labio forma
una vaina robusta que mantiene rígida esta aguja. La totalidad del órgano
se llama pico. Para alimentarse, el insecto aprieta la totalidad del pico
contra el hospedador, inserta de esta forma la aguja en el interior de
los tejidos del mismo y chupa sus jugos a través de la aguja hasta el interior
del esófago.
 Tipo tubo de sifón. Los lepidópteros adultos se alimentan de néctar y otros
alimentos líquidos. Estos son succionados por medio de una larga
probóscide (espiritrompa) compuesta solamente por un tubo que
desemboca en el esófago.
Tórax
[editar]
Artículo principal: Tórax (artrópodos)
El tórax es la región media del cuerpo y contiene las patas y las alas (en
algunos insectos adultos no hay alas y en muchos insectos inmaduros y en
algunos adultos no hay patas). El tórax está compuesto de tres
segmentos, protórax, mesotórax, y metatórax, cada segmento torácico tiene
típicamente un par de patas y meso y metatórax un par de las alas cada uno
(cuando están presentes); cuando hay un solo par de alas, están situadas en el
mesotórax, excepto en los estrepsípteros que solo conservan las alas
metatorácicas; el protórax nunca tiene alas.

El tórax está unido a la cabeza por una región del cuello, membranosa, el
cerviz. Hay generalmente uno o dos escleritos pequeños en cada lado del
cuello, los cuales ligan la cabeza con el protórax.

Cada segmento torácico está compuesto de cuatro grupos de escleritos. El


noto dorsalmente, las pleuras lateralmente y el esterno ventralmente. Cualquier
esclerito torácico puede ser localizado en un segmento particular por el uso de
prefijos apropiados: pro-, meso- y meta-. Por ejemplo, el noto del protórax es
llamado pronoto.

Los notos del mesotórax y metatórax están frecuentemente subdivididos por


suturas en dos o más escleritos cada uno. La pleura es un segmento portador
de alas, forma un proceso alar-pleural que sirve como sostén para el
movimiento del ala.

En cada lado del tórax hay dos aberturas en forma de hendiduras, una entre el
protórax y el mesotórax y la otra entre el meso y el metatórax. Estas son los
estigmas, o sea las aberturas externas del sistema traqueal.
Pata de un insecto
1: Coxa; 2: Trocánter; 3: Fémur; 4: Tibia; 5: Tarso (5a-e: tarsómeros); 6: Uña.
Patas
[editar]
Artículo principal: Pata (artrópodos)
Consisten típicamente en los segmentos siguientes:

 Coxa, segmento basal


 Trocánter, segmento pequeño, (raramente dos segmentos), siguiendo a la
coxa
 Fémur, primer segmento largo de la pata
 Tibia, segundo segmento largo de la pata
 Tarso, compuesto de una serie de pequeños segmentos (tarsómeros)
después de la tibia. El número de segmentos tarsales en los insectos
diferentes varía de uno a cinco. El último segmento tarsal generalmente
contiene un par de garras o uñas y frecuentemente uno o más estructuras
en formas de almohada, entre o en la base de las uñas. Una almohada o
lóbulo entre las uñas es generalmente llamada arolium y almohadas
localizadas en la base de las uñas son llamadas pulvillos.
Alas
[editar]
Artículo principal: Ala (insectos)

Anatomía del movimiento alar; a: alas; b: articulaciones de las alas; c:


músculos transversales; d: músculos longitudinales.
Las alas de los insectos son evaginaciones de la pared del cuerpo localizadas
dorso-lateralmente entre los notos y las pleuras. La base del ala es
membranosa, esto hace posible el movimiento del ala.

Las alas de los insectos varían en número, tamaño, forma, textura, nerviación,
y en la posición en que son mantenidas en reposo. La mayoría de los insectos
adultos tienen dos pares de alas, situadas en el meso y metatórax; algunos,
como los dípteros, tienen un solo par (siempre situado en el mesotórax salvo
en estrepsípteros que las poseen en el metatórax) y algunos no poseen alas
(por ejemplo, formas ápteras de los pulgones, hormigas obreras, pulgas, etc.).

En la mayoría de los insectos las alas son membranosas y pueden contener


pequeños pelos o escamas; en algunos insectos las alas anteriores son
engrosadas, coriáceas o duras y en forma de vaina, esa estructura es conocida
como élitro (en los coleópteros). Las chinches tienen el primer par de alas
engrosado en su base; a este tipo de alas se les llama hemiélitros.
Las langostas, grillos, cucarachas, entre otros insectos primitivos tienen el
primer par de alas angosto y con la consistencia apergaminada; estas reciben
el nombre de tegminas. Las alas membranosas de los insectos son usadas
para volar, aquellas endurecidas como es el caso de los élitros, hemiélitros,
tegminas, cuando plegadas sirven de protección al segundo par de alas que es
delicado por ser membranoso y también al abdomen. Las alas son también
importantes para producir ciertos sonidos, para dispersar olores y, por su
diseño, tienen importancia en el camuflaje y el mimetismo.

La mayoría de los insectos son capaces de plegar las alas sobre el abdomen
cuando están en reposo, pero los grupos más primitivos,
como libélulas y efímeras, no pueden hacerlo y mantienen las alas extendidas
a los lados o hacia arriba del cuerpo.

Algunos insectos como los grillos y langostas machos, son capaces de producir
un sonido característico con las alas friccionando las dos alas anteriores entre
sí, o las alas anteriores con las patas posteriores.

Muchos insectos como las moscas y abejas, mueven las alas tan rápidamente
que se produce un zumbido. El zumbido, por su frecuencia sonora, es un
carácter específico y en insectos como los mosquitos o zancudos hembras, es
un elemento usado por las hembras para atraer a los machos que vuelan en un
enjambre.

Los insectos son los únicos invertebrados capaces de volar. En el Carbonífero,


algunas Meganeura (un grupo relacionado con las libélulas actuales) tenían
una envergadura de 75 cm.; la aparición de insectos gigantes parece tener una
relación directa con el contenido de oxígeno de la atmósfera, que en aquella
época era del 35 %, comparado con el 21 % actual; el sistema traqueal de los
insectos limita su tamaño, de modo que elevadas concentraciones de oxígeno
permitieron tamaños mayores.12 Los mayores insectos voladores actuales,
como algunas mariposas nocturnas (Attacus atlas, Thysania agrippina) son
mucho menores.

Además del vuelo activo, muchos pequeños insectos son también dispersados
por el viento. Este es el caso de los pulgones que a menudo son transportados
largas distancias por las corrientes de aire.13

Abdomen
[editar]
Artículo principal: Abdomen (artrópodos)
El abdomen de los insectos posee típicamente 11 segmentos, pero el último
está muy reducido, de modo que el número de segmentos raramente parece
ser más de 10. Los segmentos genitales pueden contener estructuras
asociadas con las aberturas externas de los conductos genitales; en el macho
estas estructuras se relacionan con la cópula y la transferencia de esperma a la
hembra; y en las hembras están relacionados con la oviposición.

En el extremo del abdomen puede haber apéndices, los cuales surgen del
segmento 11 y son los cercos, con función sensorial, defensiva o reprodcutiva.

Anatomía interna
[editar]
Aparato digestivo
[editar]
Artículo principal: Aparato digestivo (insectos)
El aparato digestivo de los insectos es un tubo, generalmente algo enrollado
que se extiende desde la boca al ano. Se divide en tres regiones: el
estomodeo, el mesenterón y el proctodeo. Algunas porciones están
ensanchadas, sirviendo de almacenaje, por ejemplo el Buche. Separando estas
regiones hay válvulas y esfínteres que regulan el paso del alimento de una a
otra. Hay también una serie de glándulas que desembocan en el tubo digestivo
y que ayudan a la digestión.

Aparato respiratorio
[editar]
Artículo principal: Aparato respiratorio (insectos)
Véase también: Tráquea (artrópodos)
El aparato respiratorio de los insectos está compuesto por tráqueas, una serie
de tubos vacíos que en su conjunto forman el sistema traqueal; los gases
respiratorios circulan a través de él. Las tráqueas se abren al exterior a través
de los estigmas o espiráculos, en principio un par en cada segmento corporal;
luego van reduciendo progresivamente su diámetro hasta convertirse en
traqueolas que penetran en los tejidos y aportan oxígeno a las células. En la
respiración traqueal el transporte de gases respiratorios es totalmente
independiente del aparato circulatorio por lo que, a diferencia de
los vertebrados, el fluido circulatorio (hemolinfa) no almacena oxígeno.

Aparato circulatorio
[editar]
Véanse también: Fisiología (insectos)#Sistema_circulatorio y Hemolinfa.
Como en los demás artrópodos, la circulación es abierta y lagunar, y en los
insectos está simplificada. El líquido circulatorio es la hemolinfa que llena
la cavidad general del cuerpo que por esta razón se denomina hemocele que
está subdividida en tres senos (pericárdico, perivisceral y perineural).
El corazón se sitúa en posición dorsal en el abdomen dentro del seno
pericárdico; tiene una válvula en cada metámero que delimita varios
compartimentos o ventrículos, cada uno de ellos con un par de orificios u
ostiolos por los que penetra la hemolinfa cuando el corazón se dilata (diástole).
El corazón se prolonga hacia adelante en la arteria aorta por la que sale la
hemolinfa cuando el corazón se contrae (sístole); suele ramificarse para
distribuir la hemolinfa a la región cefálica. Pueden existir órganos pulsátiles
accesorios en diferentes partes del cuerpo, que actúan como corazones
accesorios que aseguran la llegada de la hemolinfa a los puntos más distales
(antenas, patas).

Aparato excretor
[editar]
Artículo principal: Tubos de Malpighi
El aparato excretor de los insectos está constituido por los tubos de Malpighi.
Son tubos ciegos que flotan en el hemocele, de donde captan los productos
residuales y desembocan en la parte final del tubo digestivo donde son
evacuados y eliminados con las heces. Son capaces de reabsorber agua
y electrolitos, con lo que juegan un importante papel en el equilibrio hídrico
y osmótico. Su número oscila entre cuatro a más de cien. Los insectos
son uricotélicos, es decir, excretan principalmente ácido úrico.
Excepcionalmente, los tubos de Malpighi se modifican en glándulas
productoras de seda u órganos productores de luz.

Algunos insectos poseen órganos excretores adicionales e independientes del


tubo digestivo, como las glándulas labiales o maxilares, y los riñones de
acumulación (cuerpos pericárdicos, nefrocitos dispersos por el
hemocele, oenocitos epidérmicos y células del urato).

Sistema nervioso
[editar]
Artículo principal: Sistema nervioso (insectos)
El sistema nervioso consta del cerebro y de una cadena ventral de nervios. El
cerebro está en la cabeza, se subdivide en protocerebro, deutocerebro y
tritocerebro y en el ganglio subesofágico. Todos están conectados por
comisuras nerviosas. La cadena nerviosa es como una escalera de cuerdas
con pares de ganglios que corresponden a cada segmento del cuerpo del
insecto. Además hay órganos sensoriales: antenas para la olfacción, ojos
compuestos y simples, órganos auditivos, mecanorreceptores,
quimiorreceptores, etc.

Percepción
[editar]
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos
casos sus sentidos pueden percibir cosas fuera del rango de percepción de los
sentidos de los humanos. Por ejemplo, las abejas pueden ver en el
espectro ultravioleta y captar los patrones de polarización de la luz, y
ciertas polillas macho tienen un sentido especializado del olfato que les ayuda
a detectar las feromonas de las hembras a muchos kilómetros de distancia;
las hormigas pueden seguir en la oscuridad los rastros olorosos dejadas por
sus compañeras.

Debido al pequeño tamaño y la simplicidad de su sistema nervioso, el


procesamiento que puedan hacer de las percepciones es muy limitado. Por
ejemplo, en general se acepta que la visión de los insectos ofrece muy baja
resolución de los detalles, especialmente a grandes distancias.

Por otra parte son capaces de dar respuestas sorprendentemente rápidas ante
estímulos específicos. Por ejemplo, el reflejo de correr de las cucarachas al
percibir en sus cercos posteriores cualquier movimiento de aire que delata la
presencia de un peligro a su alrededor, o el reflejo de
las moscas y libélulas durante el vuelo de esquivar obstáculos a alta velocidad.

Comportamiento social
[editar]

Nido de termitas (Isoptera).


Véase también: Eusocialidad
Los insectos sociales, como las termitas, hormigas y
muchas abejas y avispas son las familias más conocidas de animales
sociales.14 Viven juntos en grandes colonias altamente organizadas y
genéticamente similares a tal punto que en algunos casos son consideradas
superorganismos. Se dice que la abeja doméstica es el único invertebrado que
ha desarrollado un sistema de símbolos abstractos de comunicación en que un
comportamiento se usa para representar y transmitir una información específica
acerca del ambiente. En este sistema de comunicación, llamado danza de la
abeja, el ángulo de la posición de la abeja danzante representa la dirección en
relación con el sol y la duración de la danza representa la distancia a la fuente
de alimento de flores.15: 309–311

El sistema de comunicación de los abejorros no es tan avanzado como el de la


abeja doméstica pero ellos también tienen medios de comunicación. Por
ejemplo, Bombus terrestris aprende más rápido como manipular flores cuando
visita un grupo de flores desconocidas si ve a un coespecífico forrajeando en
tales flores.16

Solamente los insectos que viven en nidos o colonias demuestran una


verdadera capacidad de orientación espacial o de navegación fina. Esto les
permite retornar a su nido que puede estar a unos pocos milímetros de muchos
otros similares de los demás miembros de la agregación de nidos después de
un viaje de varios kilómetros. En el fenómeno conocido como filopatría los
insectos que hibernan o pasan un período de dormancia demuestran una
habilidad de recordar una localidad determinada hasta un año más tarde de la
última vez que la vieron.17 Algunos insectos emigran largas distancias a otras
regiones geográficas cuando el cambio de estación (por ejemplo la mariposa
monarca15: 14 y la esfinge colibrí).

Cuidado parental
[editar]
Artículo principal: Cuidado parental

Elasmucha grisea (familia Acanthosomatidae)


hembra cuidando sus huevos
Los insectos eusociales (abejas, avispas, hormigas, termitas) construyen nidos,
protegen los huevos y proveen alimento a la cría. En cambio, la mayoría de los
insectos llevan vidas muy cortas como adultos y raramente interactúan con su
cría después de la puesta de huevos. Además de los insectos eusociales un
pequeño número de insectos presentan comportamiento parental, al menos
vigilan los huevos y en algunos casos continúan cuidando a los inmaduros y
aún alimentándolos hasta su madurez. Otra forma simple de cuidado parental
es la construcción de nidos o refugios y almacenamiento de provisiones antes
de depositar los huevos. El adulto no entra en contacto con su cría pero le ha
proporcionado todo el alimento necesario. Este comportamiento es
característico de las especies solitarias que constituyen la mayoría de
las abejas y de las avispas de la superfamilia Vespoidea.18

Varias familias de Hemiptera tienen representantes que practican cuidado


parental. Esto se ve en algunas chinches de la superfamilia Pentatomoidea en
que la madre permanece con los huevos y después las ninfas. En la
familia Belostomatidae es el macho que lleva los huevos en el dorso hasta que
emergen las ninfas, o sea que se trata de cuidado paternal.19

Tres grupos de insectos tienen especies que practican cuidado biparental, es


decir que ambos padres cuidan a la cría: Blattodea, Coleoptera e Hymenoptera.
En la familia Blaberidae de Blattodea, ambos padres alimentan a las ninfas
por trofalaxis, transmitiendo secreciones y alimento de boca a boca. En
Coleoptera, los escarabajos peloteros de la familia Scarabaeidae preparan una
pelota de heces para la cría y permanecen con ella. El escarabajo
enterrador (Nicrophorus y otros de la familia Silphidae) proveen carroña a la
cría. Entre algunos miembros de la familia Sphecidae de Hymenoptera,
como Polistes, los machos vigilan y protegen el nido.20

Reproducción
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Plecópteros apareándose.

Ooteca de Mantodea.
Artículo principal: Aparato reproductivo (insectos)
La mayoría de las especies de insectos tienen sexos separados,
morfológicamente diferenciados entre sí, y deben aparearse para reproducirse.
No obstante, además de este tipo de reproducción sexual, existen especies
que pueden reproducirse sin aparearse e, incluso, este puede ser el proceso
típico de reproducción en varias de ellas. Estas especies se
denominan partenogenéticas y su tipo de reproducción es
eminentemente asexual. Este mecanismo de reproducción está bastante
distribuido en la mayoría de los órdenes de apterigotos. Aunque todavía mucho
menos frecuente, existen especies de insectos que son hermafroditas, es decir,
llevan los dos sexos funcionales en el mismo individuo (como por
ejemplo Icerya purchasi y Perla marginata).

Un buen ejemplo de especie partenogenética es el insecto palo (Dixppus


morosus). Los machos en esta especie son sumamente escasos y las hembras
comienzan a poner huevos no fertilizados en cuanto maduran. Estos huevos se
desarrollan y abren con normalidad, dando origen a nuevas hembras. De este
modo una generación de hembras, genéticamente idéntica a la anterior, sucede
a otra ininterrumpidamente. Este tipo de partenogénesis, en la cual los óvulos
se producen sin reducción del número cromosómico (sin meiosis) y las
hembras dan origen a más hembras, se denomina partenogénesis telitóquica y
es el mecanismo usual de reproducción entre los áfidos.
De un modo algo diferente, una abeja reina (Apis mellifera) puede poner
huevos fertilizados (diploides) de los que surgen hembras, y huevos sin
fecundar (haploides) de los que surgirán machos (los zánganos). En este caso,
en el que la partenogénesis se produce a partir de óvulos que han surgido
por meiosis por lo que hay reducción del número cromosómico, la
partenogénesis se denomina arrenotóquica. Este sistema de determinación de
sexo en el que las hembras son diploides y los machos son haploides se
denomina haplodiploidía. El mismo combina la reproducción sexual y asexual
de un modo adaptativo y se halla bastante distribuido entre los himenópteros.

La mayoría de las especies de insectos ponen huevos (son ovíparas). No


obstante, hay casos en los que las hembras paren a sus crías, como por
ejemplo en los áfidos. Los ejemplos de viviparidad, si bien escasos, son
también muy diversos. En algunos casos el huevo se abre inmediatamente
antes de ser puesto; en otros, como en la mosca tse-tse, se desarrolla dentro
del cuerpo de la madre y la cría no nace sino hasta el estado de pupa. En
algunos insectos parásitos (Strepsiptera, himenópteros parásitos) un solo
huevo puesto del modo acostumbrado se divide repetidamente hasta alcanzar
una progenie de hasta 2000 individuos, de igual genotipo y sexo, fenómeno
conocido como poliembrionía. Las larvas poliembriónicas son a
veces caníbales, por lo que se logran establecer pocos adultos.

Un método muy singular de reproducción es el proceso conocido como


paidogénesis o neotenia. Las larvas de Miastor metraloas, por ejemplo, pueden
reproducirse por sí mismas a partir de huevos no fertilizados existentes en el
interior de una gran larva viva. Las nuevas larvas crecen como parásitos en el
cuerpo de su semejante y cuando se hallan maduras para emerger, la larva
original muere. Las crías repiten el proceso, de modo que el número de larvas
continúa incrementando, hasta que se transforman en insectos adultos.2122

Los huevos pueden ser colocados solitarios o en grupos, a veces dentro de una
estructura protectora llamada ooteca. La forma y el tamaño de los huevos son
tan variados como los insectos que los ponen. Los huevos de las mariposas,
por ejemplo, suelen presentar intrincados dibujos, con una superficie cubierta
de numerosos realces y nerviaciones. Muchos insectos ponen sus huevos en
las raíces, o en los brotes y tejidos tiernos de las plantas, o dentro de los
granos de los cereales e incluso, dentro de otros animales. El lugar donde los
insectos deponen los huevos, si bien variado, no es de ningún modo aleatorio.
El objetivo de escoger cuidadosamente el lugar de la puesta es siempre el
mismo: poner los huevos en el lugar dónde las larvas recién nacidas estén
rodeadas de alimento.

En la mayoría de los insectos la vida reproductiva de una hembra es muy breve


y todos los huevos producidos son puestos en rápida sucesión en un lapso muy
corto. No obstante, en algunas otras especies, especialmente en los
denominados insectos sociales como abejas, hormigas y termitas, la vida
reproductora de una hembra dura hasta tres años. Se calcula que la reina de
las termitas, por ejemplo, pone un huevo cada dos segundos, día y noche,
durante un período de 10 años. Como en la comunidad es el único adulto
procreador, la población del termitero decrecería rápidamente sin ese ritmo de
fertilidad.21
Huevos de insectos
[editar]
Artículo principal: Huevo de insecto
El huevo de insecto es el estadio de la vida del insecto que comienza
cuando la gameta femenina («ovocito») del insecto, y luego de la
fecundación el embrión en desarrollo, viven protegidos por una cáscara
externa llamada corion, y finaliza cuando, al terminar el desarrollo del
embrión, ocurre la eclosión del primer estadio juvenil fuera del corion.
Durante el estadio de huevo el embrión se desarrolla a expensas de los
nutrientes depositados dentro del corion junto con el ovocito, y debe poseer
la permeabilidad suficiente para que ocurra el intercambio de gases y agua.
El huevo como tal nace en el aparato reproductor de la madre, cuando los
nutrientes y la cáscara externa alrededor del ovocito se terminan de formar
y las células que los forman mueren por apoptosis celular. Luego, por
mecanismos variados, el huevo es fecundado con semen proveniente del
padre, que entra hasta el ovocito a través de un poro en el corion (la
entrada del semen puede ser facilitada por mecanismos diversos). En ese
momento se forma el embrión que se desarrolla a expensas de los
nutrientes contenidos dentro del corion. En general la fecundación ocurre
dentro del aparato reproductivo de la madre y luego de ella esta deposita el
huevo («ovipone») en un ambiente externo seleccionado por ella. El huevo
debe poseer una morfología y elasticidad suficientes como para pasar por
el ovipositor de la madre. En el ambiente externo el huevo inmóvil está
expuesto al ataque de predadores y patógenos, en consecuencia
evolucionaron adaptaciones que aportan al huevo de protección mecánica,
química, o de cuidado parental. El huevo también está expuesto a la futura
competencia de las larvas por el alimento (las larvas en general tienen poca
movilidad, sobre todo cuando están recién eclosionadas), por lo cual la
hembra grávida está adaptada a depositar los huevos de forma estratégica,
por ejemplo los ubica espaciados entre sí, o cerca de una fuente importante
de alimento para los futuros juveniles.

La morfología del huevo maduro es muy variada entre órdenes de insectos.


El huevo en un esquema generalizado consta de un ovocito con nutrientes,
envuelto por la membrana vitelina (que contiene más nutrientes), y 4 capas
de corion protector. La ovogénesis (el proceso de formación del huevo)
también se encuentra bastante conservada evolutivamente.

En el momento de la oviposición se pueden liberar volátiles que sean


captados por individuos de la misma o de otra especie, que pueden
modificar su comportamiento de acuerdo con la información obtenida.

El canibalismo de huevos no es un fenómeno extraño entre los insectos, lo


cual sugiere que tendrá un valor adaptativo.

El todavía nuevo campo de la ecología química nos permite echar luz sobre
las relaciones del huevo depositado en su sustrato y el ambiente y sus
organismos asociados, situación que ocurre desde el momento de la
oviposición hasta que emerge el juvenil del huevo. Se han encontrado
relaciones complejas y de carrera armamentista con predadores, parásitos,
patógenos, competidores, microorganismos asociados, y hospedadores y
plantas hospedadoras cuando las hay.

Metamorfosis
[editar]
Artículo principal: Metamorfosis (biología)

Diferentes estadios del desarrollo postembrionario de


un himenóptero.
La metamorfosis es un proceso de desarrollo postembrionario mediante el
cual los insectos alcanzan su fase adulta (imago), durante la cual llegan a la
madurez sexual y en los pterigotos se desarrollan las alas. De acuerdo con
el tipo de metamorfosis que experimentan los insectos se clasifican en:

 Ametábolos: los juveniles no se diferencian de los adultos salvo por la


madurez sexual y el tamaño.
 Hemimetábolos: metamorfosis gradual en la cual las pterotecas y los
órganos sexuales se van desarrollando poco a poco, si bien las
diferentes fases juveniles son semejantes entre sí y el adulto, los
cambios en la última muda son más marcados (e.g. aparición de alas);
los juveniles se llaman ninfa y no existe estado de pupa.
 Holometábolos: metamorfosis completa (huevo, larva, pupa y adulto), en
la cual los tejidos del adulto se originan a partir de grupos especiales de
células llamadas discos imaginales, durante un estado del ciclo de vida
conocida como pupa.
Las larvas de los lepidópteros consumen
grandes cantidades de hojas. En la imagen se observa a la larva
de Macrothylacia rubi devorando una hoja.
Ecología
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Alimentación
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El régimen alimenticio de los insectos es sumamente variado. A grandes
rasgos pueden diferenciarse los siguientes:

 Fitófagos. Se alimentan de todo tipo de productos vegetales y muchas


veces causan plagas en los cultivos; destacan los comedores
de hojas (filófagos, como
muchas orugas de lepidópteros, ortópteros y coleópteros crisomélidos)
y madera donde excavan galerías (xilófagos, corticícolas, lignícolas,
como las carcomas); también los hay granívoros (comen grano y
otras semillas, como muchos gorgojos) o carpófilos que
comen polen y néctar y poseen piezas bucales especializadas para tal
fin (himenópteros, lepidópteros). Otros comen frutos (larvas de
lepidópteros, dípteros y coleópteros) o raíces (rizófagos), y
muchos hemípteros se alimentan de la savia, para lo que disponen de
un aparato bucal en forma de estilete que perfora los tejidos vegetales.
Diversas especies de dípteros y coleópteros son micetófagos y viven
sobre hongos, alimentándose de sus hifas y esporas.

Carabus auratus devorando una lombriz.

 Zoófagos. Los carnívoros pueden alimentarse de presas vivas que ellos


mismos capturan (depredadores, como los odonatos o los
coleópteros carábidos) o bien de sus fluidos, como
la sangre (hematófagos, como dípteros, hemípteros). En esta categoría
debe también contemplarse los parásitos, tanto ectoparásitos, que se
alimentan desde el exterior (pulgas, chinches), como los endoparásitos,
que penetran en el interior de sus hospedadores (estrepsípteros,
algunos himenópteros). Cabe destacar también algunas especies con
regímenes particulares, como Aethina tumida, pequeño escarabajo que
se alimentan de cera y produce graves destrozos en
las colmenas (aethinosis), los coleópteros derméstidos que
comen queratina (plumas, pelo, lana, cuernos) o las larvas de
lepidópteros que devoran telas.

Escarabajo pelotero.

 Omnívoros. Tienen un régimen alimentario variado, tomando todo tipo


de productos vegetales y animales.
 Saprófagos o descomponedores. Se alimentan de materia orgánica,
animal o vegetal, en descomposición. Entre ellos destacan
los necrófagos, que descomponen cadáveres, los saproxilófagos que
comen madera en descomposición, y los coprófagos que reciclan
los excrementos.
Relaciones interespecíficas
[editar]
Véase también: Interacción biológica

Hormiga cuidando de sus pulgones.


Los insectos establecen relaciones muy diversas con otros organismos, que
actúan como hospedadores, para conseguir un beneficio. Dependiendo del
tipo de relación, pueden distinguirse varios niveles de asociación, aunque
muchas veces el límite entre ellos es difícil de establecer.

Los insectos comensales aprovechan el alimento sobrante o las


descamaciones, mudas, excrementos, etc.; de su hospedador, al que no
perjudican. Los hormigueros y termiteros alojan muchos insectos
comensales, donde en general se alimentan de la comida almacenada; se
denominan, respectivamente, mirmecófilos y termitófilos. Los
insectos foleófilos viven en madrigueras de mamíferos y los nidícolas en
nidos de aves, siendo a veces difícil de precisar si se trata de comensales o
de parásitos.

El mutualismo, en que dos especies obtienen beneficio mutuo de su


relación, está también presente entre los insectos;
muchas hormigas apacientan pulgones, a los que defienden de otros
insectos y obtiene a cambio un líquido azucarado que los pulgones
segregan. Algunas hormigas y termitas crían hongos en sus nidos, de los
que se alimentan; los hongos encuentran un ambiente estable y protegido
para su desarrollo. La polinización puede también considerarse como
mutualismo entre insectos y vegetales.

Muchos insectos poseen protozoos, bacterias y hongos simbiontes en el


tubo digestivo, tubos de Malpighi, gónadas, hemocele, etc.; los simbiontes
les facilitan la digestión de la celulosa o de la sangre y les proporcionan
nutrientes esenciales para su desarrollo, hasta el punto que no pueden vivir
sin ellos.

Una ladilla, ectoparásito de los humanos.


El parasitismo está también muy extendido entre los insectos; en este caso,
el hospedador sale perjudicado por el parásito, que puede considerarse
como un depredador muy especializado. Los ectoparásitos viven fuera del
hospedador y generalmente son hematófagos (se alimentan de sangre)
o dermatófagos (se alimentan de la piel); hay grupos enteros de insectos
que son ectoparásitos (pulgas, piojos, chinches); cabe destacar también
los parásitos sociales, en que especies de himenópteros sociales no tienen
obreras y se hacen adoptar por otras especies coloniales o reclutan
esclavos entre las obreras de otras especies (hormigas esclavistas).
Los endoparásitos viven dentro del cuerpo de sus hospedadores donde se
alimentan de sus órganos o líquidos internos; es un fenómeno corriente
entre las larvas de ciertos dípteros, coleópteros y estrepsípteros y de
muchos himenópteros. El hiperparasitismo se da cuando un insecto
parásita a otro insecto que a su vez es parásito. Estas relaciones tienen
gran importancia en la regulación de las poblaciones de insectos y se
utilizan en el control biológico de plagas.

Estrategias defensivas
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Véase también: Defensas contra la depredación

Un insecto hoja (Phasmatodea).


La reacción más común frente a un peligro es la huida. Algunos insectos se
defienden produciendo secreciones repugnantes (malolientes, irritantes,
etc., como muchos coleópteros y ortópteros), mediante actitudes
intimidantes (como las mantis que levantan sus patas delanteras y
muestran sus alas posteriores de colores llamativos) o inmovilización
refleja. Otros inoculan substancias tóxicas mediante sus piezas
bucales (hemípteros) u ovipositores modificados para tal fin (himenópteros).
Algunas larvas de lepidópteros poseen pelos urticantes que se clavan en la
boca de sus enemigos. Algunos lepidópteros, ortópteros y coleópteros
acumulan en sus tejidos sustancias tóxicas, generalmente procedentes de
su alimentación.23

¿Avispa o mosca? Un Syrphidae (díptero inofensivo) que parece


una avispa
Muchos insectos tóxicos o picadores poseen coloraciones vistosas y
llamativas que advierten a sus depredadores potenciales de su
peligrosidad; este fenómeno es conocido como aposematismo, y es una
estrategia que maximiza la efectividad de los mecanismos defensivos, ya
que muchos animales aprenden que tal combinación de color les produjo
una experiencia desagradable y tienden a evitar repetirla. A este respecto,
cabe destacar que muchos insectos inofensivos se parecen en forma, color
o comportamiento a insectos peligrosos, con lo que engañan a sus
depredadores, que los evitan (por ejemplo, dípteros, lepidópteros y
coleópteros que parecen avispas); este fenómeno se denomina mimetismo
mülleriano y está muy extendido entre los insectos.

Los insectos son los maestros indiscutibles de la cripsis, adaptación que


consiste en pasar inadvertido a los sentidos de otros animales. Son
extraordinarias las morfologías que imitan objetos del entorno, como en
los Phasmatodea (insecto palo e insecto hoja) y algunos ortópteros y
lepidópteros que se asemejan también a hojas. Muchos insectos imitan los
colores de su entorno (homocromía), lo que se acompaña con frecuencia
de una inmovilización refleja ante situaciones de peligro.

Importancia de los insectos para el ser


humano
[editar]

Un himenóptero cargado de polen.

Anopheles stephensi chupando sangre.

Larvas de escarabajo de la patata devorando una

hoja. Madera dañada por un escolítido o escarabajo


de la corteza.
Los insectos constituyen una de las clases de animales que más
interrelacionados se hallan con las actividades humanas y además pueden
servir para consumo humano.24 Desde los insectos útiles que nos proveen
miel o seda hasta los insectos que son venenosos o transmisores de
enfermedades mortales, existe un sinnúmero de especies que se hallan
directa o indirectamente asociadas al ser humano.21

Insectos polinizadores
[editar]
Artículo principal: Polinizador
Desde hace millones de años que las plantas con flor y los insectos han
iniciado una asociación sumamente estrecha que ha determinado un
mecanismo de coevolución muy singular. Las plantas, por su condición de
organismos sésiles, necesitan que sus gametos masculinos (los granos
de polen) sean transportados de una planta a otra para que pueda ocurrir
la polinización y, por ende, la generación de nuevos descendientes. En
muchísimas especies de plantas (las que se denominan entomófilas, o
‘amantes de los insectos’) pertenecientes a muy diversas familias este
transporte está a cargo de diversas especies de insectos. La planta
necesita atraer a los insectos a sus flores para que estos se cubran de
granos de polen, los que más tarde serán transportados a otras plantas.
Para atraerlos hacen uso de una cantidad de mecanismos, entre ellos la
forma de la corola, el color de los pétalos o tépalos y la fragancia de sus
flores, si bien el más importante de todos ellos es el alimento que pueden
proveerles: el néctar, utilizado como «recompensa» por su función. La
extrema diversidad de tipos, colores y aromas de flores que pueden
apreciarse en las angiospermas se debe, justamente, a la necesidad de
atraer diferentes especies de insectos polinizadores. La función de
polinización de los insectos se utiliza en agricultura ya que permite la
producción de muchos cultivos, entre ellos el girasol, muchas especies
hortícolas y frutales.

Plagas de los granos almacenados


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Las hembras de muchas especies de insectos (como por ejemplo
los gorgojos) perforan los granos de cereales (trigo, maíz, arroz, cebada,
entre otros) y leguminosas (garbanzos, porotos, por ejemplo) para depositar
en ellos sus huevos. Luego de un período de incubación de algunos días,
nacen las larvas que inmediatamente comienzan a alimentarse
del endosperma y del embrión de las semillas, causando cuantiosas
pérdidas económicas.25

Insectos que transmiten enfermedades


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Muchas especies de insectos hematófagos (esto es, que se alimentan
de sangre) son vectores de enfermedades infecciosas graves para el ser
humano, tales como el paludismo (transmitida por los mosquitos del
género Anopheles), la enfermedad de Chagas (transmitida por algunas
especies de la familia Reduviidae), la enfermedad del
sueño o tripanosomiasis africana (cuyo vector es la mosca tse-tse), la fiebre
amarilla y el dengue (el mosquito Stegomyia aegypti), tifus (transmitido por
las piojos, pulgas y garrapatas), peste bubónica (pulgas de
las ratas), Leishmaniasis (mosquitos Phlebotomus), filariasis y elefantiasis (
mosquitos Anopheles, Culex, Stegomyia, Mansonia), etc.26

Plagas para la agricultura


[editar]
Desde los orígenes de la agricultura los insectos han venido ocasionando
perjuicios graves a los cultivos. Existen aproximadamente 5000 especies de
insectos (ejemplo, las larvas de muchas especies de lepidópteros o los
adultos de los ortópteros) que se alimentan tanto de las hojas, como de
los tallos, raíces, flores y frutos de las especies cultivadas. Los daños que
ocasionan pueden ser indirectos (disminución de la superficie fotosintética,
reducción de la capacidad de extracción de agua y nutrientes del suelo)
como directos (pérdida de flores que van a dar frutos o los mismos frutos).

Además, muchas especies (tales como los áfidos) se alimentan de


la savia de las plantas (un perjuicio directo ya que extraen los nutrientes
que deberían dirigirse a las hojas y frutos) y también transmiten un
sinnúmero de enfermedades, particularmente virosis que tienden a deprimir
aún más los rendimientos potenciales de los cultivos. Algunas de las plagas
más devastadoras han sido la filoxera (vid) y el escarabajo de la patata, sin
olvidar las plagas de langostas que periódicamente asuelan muchos
países africanos21

Plagas de la madera y los bosques


[editar]
La producción y recolección de madera no es más que una cosecha a largo
plazo y, debido a los años en que esta «cosecha» tarda en madurar, se
halla expuesta durante mucho tiempo a numerosos peligros, de los que el
más serio es el ataque de los insectos. Durante su crecimiento los árboles
son atacados por dos grandes grupos de insectos: los que atacan el follaje
y los que perforan la corteza o la madera. Los primeros suelen ser larvas de
mariposas e himenópteros. El segundo grupo está constituido por insectos
perforadores, en su mayoría larvas de coleópteros, como
los bupréstidos, anóbidos, bostríquidos, cerambícidos y escolítidos. Los
más dañinos de los insectos que atacan la madera, sin embargo, son
las termitas.21

Insectos como alimento


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Gusanos de maguey en un restaurante
en Polanco, Ciudad de México.
Artículo principal: Entomofagia
Los insectos siempre han formado parte de la dieta humana, y actualmente
se consumen en muchas partes del mundo, principalmente en los trópicos,
debido a que en esas regiones los insectos son más abundantes y
grandes.27 En Europa se sabe que los romanos y los griegos tenían
costumbres entomofágicas, e incluso Aristóteles hace mención del uso
culinario de las cigarras. Se sabe que los romanos comían Lucanus
cervus.28 No obstante, hoy en occidente la sola idea de comer insectos
causa repugnancia, si bien la degustación de otros artrópodos, como
la langosta de mar, se considera un manjar. Sin embargo, en otras regiones
del globo los insectos sirven como alimento para algunos grupos humanos
(costumbre denominada entomofagia) y para algunos animales domésticos
(peces, por ejemplo). Esas regiones del mundo incluyen
a África, Asia, Australia y América Latina.29 Algunos isópteros son ingeridos
en Angola, ciertas especies de orugas en Camerún, una especie de
hormiga llamada coloquialmente hormiga culona (Atta laevigata) es
asimismo ingerida en el departamento de Santander (Colombia) y
en Congo ciertas especies de insectos son muy apreciadas por su alto
contenido proteico, grasas, niacina y riboflavina.30

Insectos como medicina


[editar]
La utilización de insectos y de sus productos como remedio para usos
terapéuticos se conoce como entomoterapia; se trata de un sistema médico
tradicional en el cual están también involucradas prácticas
como amuletos, hechizos, etc. Muchas especies de insectos son
empeladas en diversas culturas como ingredientes de recetas o como
elementos terapéuticos en el tratamiento de enfermedades tanto físicas
como espirituales, en muchos casos solo como parte de un ritual, y en otros
debido a que los insectos pueden contener principios activos de relevancia
médica.27
Musca domestica.
Desde tiempos inmemoriales los insectos y algunos productos extraídos de
ellos se han usado como medicinas en muchas culturas alrededor del
mundo. El papiro Ebers, un tratado médico egipcio datado del
siglo XVI antes de Cristo contienen varios remedios obtenidos de insectos
y arañas. El gusano de seda ha sido usado en medicina tradicional
china desde hace por lo menos tres mil años; las larvas de las moscas de la
carne (Calliphoridae) han sido apreciadas desde hace siglos para la
curación de heridas infectadas. Muchas especies se usan vivas, cocidas,
molidas, en infusión, pomadas y ungüentos, tanto en medicina preventiva
como curativa, así como en rituales mágico-religiosos destinados a
mantener o mejorar la salud del paciente.31

Los insectos son utilizados especialmente para el tratamiento de


afecciones respiratorias, renales, hepáticas, estomacales, cardícas, endocri
nas, neuronales, circulatorias, dermatológicas, oftalmológicas, pancreáticas,
del aparato reproductor, etc.31

Lytta vesicatoria
Según Medeiros et. al.31 estos son algunos ejemplos del uso de insectos
como medicinas: Las hormigas son útiles para aliviar numerosas
afecciones, como
el asma, bronquitis, ciática, cefalea, faringitis, tuberculosis escorbuto, gota,
parálisis, reumatismo, lepra y verrugas. Las moscas comunes (Musca
domestica) aplastadas se usan para eliminar los forúnculos inmaduros y
para tratar la calvicie. El aceite obtenido de
las larvas del coleóptero Melolontha vulgaris se ha usado tópicamente en
rasguños y heridas y como tratamiento para el reumatismo, y los adultos
embebidos en vino se creen útiles para tratar la anemia.
Las cucarachas cocidas o molidas con aceite se han empleado en el
tratamiento de la epilepsia y el dolor de oído, las tijeretas para curar
la otitis y las cigarras fritas en las dolencias de la vejiga urinaria.
La miel de Apis mellifera se usaba durante las Cruzadas para tratar
dolencias del estómago, de la piel y de los ojos. La chinche de cama Cimex
lectularius para tratar la obstrucción de las vías urinarias y la fiebre
cuaternaria. El coleóptero Lytta vesicatoria se ha usado tradicionalmente de
forma tópica como vesicante y para tratar la alopecia y, por vía oral, se ha
prescrito como diurético y contra la incontinencia urinaria; durante la Edad
Media fue el afrodisíaco por excelencia por su acción sobre el aparato
urogenital que, entre otros efectos, produce priapismo (erección
espontánea del pene).

Se sabe que los insectos son especialmente hábiles en la síntesis de


compuestos químicos (feromonas, substancias
repugnatorias, venenos, toxinas) y en secuestro de tóxicos de las plantas
que son luego acumulados, concentrados o transformados; además, dada
su enorme diversidad genética, cabe suponer que encierran valiosos
compuestos farmacológicamente activos; no obstante la investigación
farmacológica moderna ha prestado poca atención a este inagotable
potencial.

Desventajas de los insectos para el ser


humano
[editar]
Desde su origen, la humanidad ha sido afectada, directa o indirectamente,
por los insectos. Al transcurrir los siglos y evolucionar el hombre, estos
pequeños seres lo han hecho también, convirtiéndose en sus competidores
más eficientes y poniendo a prueba la habilidad de aquel para sobrevivir.
Los insectos hicieron su aparición en la Tierra hace aproximadamente
trescientos millones de años, mientras que el hombre es tan joven que
apenas cuenta con 1 millón de años. En la actualidad, las tres de cuartas
partes de todos los animales vivientes son insectos; se conocen
aproximadamente más de 1 millón de especies, pero aún quedan muchas
por descubrirse y clasificarse. De esta cifra, se calcula que menos del uno
por ciento de las especies son perjudiciales para el hombre y sus
pertenencias: los cultivos, los animales domésticos, los granos
almacenados, etc.

Este número relativamente pequeño de especies nocivas resulta, sin


embargo, de mucha importancia económica cuando se considera su gran
habilidad para adaptarse, la capacidad de reproducirse rápidamente en muy
corto tiempo y su gran poder de dispersión; factores todos ellos que influyen
para que los insectos desarrollen poblaciones enormes, que afectan a la
salud del hombre y compiten con él para arrebatarle lo que necesita y
desea. A título de ejemplo, se puede citar que una hembra de la mosca
doméstica (Musca domestica), eficaz diseminadora de gérmenes
patógenos, en condiciones favorables y en el paso de solo tres semanas ha
completado su ciclo de huevo adulto y, en solo nueve generaciones (más o
menos seis meses), considerando que no haya mortalidad, sus
descendientes dan lugar a la fantástica cifra de 324 billones de individuos.
[cita requerida]
Asimismo, se ha estimado que la descendencia de una pareja
del picudo del algodonero (Anthonomus grandis) es aproximadamente de
trece millones de seres en una estación, suficientes para destruir muchos
campos de ese cultivo.
Control de insectos nocivos
[editar]
La lucha contra los insectos nocivos ha evolucionado desde la recolección
manual, que aún se practica en algunos lugares, hasta métodos tan
modernos como la aplicación aérea de insecticidas, el desarrollo de
variedades predadoras resistentes, el uso de enemigos naturales, la
liberación de insectos sexualmente estériles y el establecimiento de
cuarentenas y reglas de limiten la introducción o dispersión de plagas.
Tales métodos de lucha se pueden agrupar de la siguiente manera: a)
culturales; b) uso de insecticidas; c) biológicos; y d) preventivos y
cuarentenas.32

Medios culturales
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La lucha cultural incluye las prácticas rutinarias o esporádicas usadas
consciente o inconscientemente, que destruyen mecánicamente los
insectos perjudiciales o evitan su daño.

Conociendo el agricultor las plagas y sus hábitos, puede destruir buen


número de ellas, a través de las prácticas que sigue para la preparación de
su terreno. Muchos de los estados de desarrollo de los insectos nocivos a
los diversos cultivos se efectúan en el suelo; de esta manera el agricultor, a
medida que barbecha, rastrea, ara y cultiva su terreno, saca muchas de
esas delicadas especies a la superficie, dejándolas expuestas a la
voracidad de los pájaros y a la acción del sol o de otros agentes
desfavorables para su desarrollo. Los riegos por inundación son también
efectivos contra los insectos que viven en el suelo.

Insecticidas
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La lucha contra los insectos por medio de sustancias químicas
(insecticidas) data, por lo menos, desde el 1000 a. C., cuando ya se
hablaba de usar el azufre como fumigante para combatir las plagas. Los
romanos llegaron a utilizar el veratro, planta de la familia de las liliáceas,
para destruir ratas o insectos. Hacia el año 900 d. C., los chinos usaban el
arsénico contra las plagas que dañaban sus jardines y fueron ellos quienes
descubrieron las propiedades tóxicas de las raíces de la leguminosa Derris
elliptica (Roxb). Antes de 1800, los persas descubrieron las propiedades
tóxicas del piretro. Este insecticida de origen vegetal que aún tiene mucha
importancia, se prepara pulverizando o extrayendo el principio tóxico de las
flores de la planta Crysanthemum cinerariaefolium (Trev) de la familia de las
compuestas.

El progreso de la industria de los insecticidas en el mundo fue lento hasta el


redescubrimiento, en 1939, por el químico suizo Muller, del famoso DDT,
sintetizado por primera vez por el químico alemán Zeidler, en 1874.

Medios biológicos
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Entre los métodos biológicos figuran los encaminados a la reducción o
supresión de los insectos nocivos por medio del incremento artificial de sus
enemigos naturales o por introducción y fomento de estos. Los enemigos
naturales pueden ser animales, como protozoarios, nematodos y otros
insectos, o patógenos, como hongos, bacterias y virus.

Este medio de lucha se ha extendido recientemente, y en la actualidad


abarca tanto al desarrollo de plantas resistentes al ataque de las plagas
como «principio de autodestrucción» de los insectos que se constituyen en
plagas. Está dedicándose mucha atención a este procedimiento y se llevan
a cabo estudios en las diversas partes del mundo, en los siguientes
aspectos:

1. Desarrollo y diseminación de sustancias químicas u otros agentes que


provoquen esterilidad sexual, aunque no afecten e otra forma la vida del
insecto.

2. Producción y liberación de individuos que posean genes letales que


actúen durante el desarrollo del insecto.

3. Liberación de insectos que distribuyen agentes patógenos específicos a


ellos mismos.

4. Distribución de preparados hormonales que interfieran en el desarrollo


del insecto y

5. Producción y liberación de insectos que han sido esterilizados


sexualmente por medio de radiaciones gamma. Este último método ha sido
utilizado con gran éxito en la lucha contra la «mosca de las heridas» en la
isla de Curazao y en Florida (EE. UU.) regiones de las cuales ha sido
erradicado este insecto, que tanto daño causa al ganado.

Medios preventivos y cuarentenas


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En este apartado se consideran incluidas las actividades por medio de las
cuales se restringe la introducción y dispersión de los insectos nocivos. A
tal fin, los diversos países han establecido leyes que regulan el tratamiento,
manejo y tráfico de semillas, plantas, animales y productos derivados. A
causa del mayor movimiento comercial y turístico y de la rapidez de los
transportes modernos, existen muchas más oportunidades para la
introducción de insectos en áreas en las que puede prosperar y convertirse
en plagas. Esto implica que un mayor número de inspectores, bien
adiestrados y que cuenten con los elementos técnicos necesarios, han de
ejercer en cada país estrecha vigilancia, cuidando de aplicar con rigor las
normas dictadas y de establecer las leyes de cuarentena respectivas, Para
que las cuarentenas sean efectivas, deben estar basadas en estudios que
determinen la distribución geográfica, vehículos de transmisión y biología
del insecto.

Se comprende que las cuarentenas pueden ser de carácter internacional,


nacional o de ambos. Las de carácter internacional tienen por objeto
impedir la introducción de plagas de un país a otro, las domésticas tratan de
evitar la dispersión de insectos nocivos dentro del país. Con objeto de dar
una idea de la importancia que tienen estas medidas preventivas y del
trabajo que implican, baste citar que en 1960 el servicio de cuarentena de
los EE. UU. inspeccionó 139 000 aviones, 60 000 barcos, 83
000 embarques de plantas y sus derivados y varios millones de vehículos
provenientes de México y del Canadá.32

Récords
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Se considera que los insectos más grandes son
los coleópteros del género Goliathus por su tamaño de adulto y su peso de
larva, unos 100 g. El más largo es Phryganistria chinensis,
midiendo 640 mm y el más pequeño es el himenóptero Dicopomorpha
echmepterygis de apenas 139 µm.

El insecto de mayor tamaño que haya existido fue Meganeura,


un protodonato (similares a las libélulas actuales), con una envergadura
de 75 cm, que vivió en el Carbonífero hace más de 300 millones de años.

Registro fósil
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Artículo principal: Insectos prehistóricos

Coleóptero fósil (Buprestidae).

Insectos fosilizados en ámbar.


Los primeros hexápodos conocidos son el colémbolo Rhyniella y
el insecto Rhyniognatha, que datan del Devónico Inferior (hace unos 400
millones de años); el primero es una especie bastante derivada y parecida a
los actuales Isotomidae y Neanuridae; no está clara la posición
de Rhyniognatha, aunque posee unas mandíbulas dicóndilas similares a las
de los monuros, tisanuros y pterigotos. También del Devónico inferior son
los restos de un arqueognato, Gaspea palaeoentognatha.33

Pero la diversificación inicial de los insectos debió ocurrir mucho antes, tal
vez en el Silúrico; las alas fosilizadas más antiguas son
del Carbonífero pero, dado que hay indicios de que Rhyniognatha pudo
tener alas, la radiación de los insectos alados (Pterygota) debió ocurrir en el
Devónico.3435

Los primeros pterigotas (insectos alados) aparecieron en los inicios


del Carbonífero. En el Carbonífero medio existían ya numerosos insectos,
perfectamente diferenciados en al menos 11 órdenes entre los que
destacan los Palaeodictyoptera†, Diaphanopterodea† y Megasecoptera†,
que recuerdan a los odonatos actuales y que en algunos casos alcanzaron
envergaduras de 75 cm, y los Ephemeroptera que llegaron a alcanzar los
45 cm de envergadura y de los que existen representantes actuales, mucho
menores.33

Del Carbonífero superior data el primer hallazgo de un


insecto holometábolo; se trata de una larva eruciforme (en forma de oruga)
de tipo mecopteroide-himenopteroide.36

Durante el Carbonífero superior y el Pérmico inferior aparecen en el registro


fósil grandes artrópodos terrestres (protodonatos de más de 70 cm de
envergadura, arañas de más de 50 cm y miriápodos de más de 1 m).33 Este
hecho se explica, según Graham et al.,37 porque en aquella época, los
niveles de oxígeno atmosférico eran muy superiores a los actuales (del
orden del 35 % frente al 21 % actual); este valor tan alto favoreció
el gigantismo de los artrópodos, al poder incrementar la dimensión de
su sistema traqueal.

A lo largo del Pérmico se produjo una progresiva desertización, lo que


condujo a importantes cambios en la flora y en la fauna. Los grandes
bosques de licopodios se redujeron y fueron reemplazados
por gimnospermas; los insectos sufrieron una rápida evolución y se
diversificaron mucho. Así, a finales del Paleozoico existían ya 27 órdenes y
tuvo lugar la radiación de los insectos holometábolos y la extinción de
los paleodictiópteros.33

Durante el Mesozoico aparecieron nuevos órdenes como


los dípteros, tisanópteros, odonatos en sentido
estricto, himenópteros, isópteros, matodeos, etc., pero también se
extinguieron órdenes paleozoicos
(protodonatos, paraplecópteros, miomópteros, etc.). La gran radiación de
los insectos modernos empezó en el Triásico; durante el Jurásico aparecen
algunas de las familias actuales, y en el Cretácico, la mayoría de las
familias modernas ya existían. Hace 100 millones de años, la organización
trófica de los insectos estaba ya bien definida, antes de que
las angiospermas aparecieran en el registro fósil.38
Los insectos se vieron poco afectados por la extinción masiva del
Cretácico-Terciario (la que extinguió a los dinosaurios y a otras muchas
criaturas); así, la entomofauna del Cenozoico está compuesta
principalmente por las familias actuales, al igual que hace 100 m.a. (84%).
En el Jurásico y épocas anteriores la mayor diversidad de fauna de insectos
es de familias extintas al presente.38

Reducción de volumen
[editar]
Los insectos alcanzaron su máximo tamaño en el Carbonífero Superior y
el Pérmico Inferior (hace unos 300 millones de años), debido a que en estos
periodos el contenido de oxígeno en la atmósfera era muy superior al actual
(un 35 % frente al 21 % de hoy) y, dado que su aparato respiratorio es un
sistema de tubos vacíos que recorren todo el cuerpo (sistema traqueal), si
el tamaño del animal aumenta mucho, el aire tiene dificultades en difundirse
libremente y llegar a oxigenar todos los órganos internos; al haber más
concentración de oxígeno en el aire puede aumentarse el tamaño corporal,
ya que, aunque llegue poco este contiene una proporción mayor de
oxígeno.33

Taxonomía
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Los insectos son la clase de organismos con mayor riqueza de especies en
el planeta (ver Tabla 1). La clasificación de los insectos, como se puede
esperar de un grupo tan vasto y diverso, es intrincada y varía según los
autores, distando mucho de ser definitiva.39

Tabla 1. Número de especies de insectos descritas en los 4 órdenes que incluyen mayor
riqueza de especies según diferentes autores (tomado de WCMC, 1992).40
Southwoood Arnett May Brusca & Zhang
Órdenes
(1978) (1985) (1988) Brusca (2005) (2011)42
41

Coleópteros 350 000 290 000 300 000 350 000 387 100
Dípteros 120 000 98 500 85 000 150 000 159 294
Himenópteros 100 000 103 000 110 000 125 000 116 861
Lepidópteros 120 000 112 000 110 000 120 000 157 424
En la siguiente lista, de corte tradicional, se han señalado con un asterisco
las agrupaciones que probablemente sean parafiléticas, y por tanto, sin
valor taxonómico:
Un pececillo de plata, lepismátido del
orden Zygentoma.
(Subclase) Apterygota*. Son un grupo parafilético que incluye a los
insectos más primitivos que en el curso de la evolución nunca han estado
provistos de alas ni experimentan metamorfosis (insectos ametábolos).
Aparte de estas dos características, claramente plesiomórficas, no
comparten ningún carácter derivado (apomorfía) que justifique la existencia
de este grupo como entidad taxonómica. Los grupos parafiléticos de esta
índole no son aceptados por la actual taxonomía cladística.

Órdenes

 Archaeognatha (=Microcoryphia + Monura †)


 Zygentoma (=Thysanura [Link].)
Subclase: Pterygota (del griego pterigotos, alado) es el nombre que
recibe el grupo de los insectos alados, los miembros del cual se
caracterizan por presentar alas en los segmentos torácico segundo
(mesotórax) y tercero (metatórax). La presencia de alas siempre va
acompañada de un refuerzo del exoesqueleto (esclerotización) en esos
segmentos torácicos, los cuales usualmente se encuentran unidos
formando la estructura conocida como Pterotorax. Pueden tener desde
una metamorfosis simple a una compleja.

Un odonato. Dos mantodeos a

pareándose. Un ortóptero.

 (Infraclase): Palaeoptera* (del griego palaeos, ‘antiguo’ y pteron,


‘ala’) es el grupo donde han sido tradicionalmente incluidos los
insectos alados más primitivos. La mayoría están extinguidos y se
caracterizan porque no pueden plegar las alas sobre el abdomen y
por ser hemimetábolos (metamorfosis incompleta).
Órdenes

 Ephemeroptera (efímeras)
 Odonata (libélulas y caballitos del diablo)
 Coxoplectoptera † (moscas quimera o alas quimera)
 Diaphanopterodea †
 Palaeodictyoptera †
 Megasecoptera †
 Archodonata †

Infraclase: Neoptera (del griego neos, nuevo y pteros alas; ‘alas


nuevas’) son una agrupación taxonómica que a aquellos insectos
alados, que pueden abatir las alas sobre el abdomen.
 (Superorden): Exopterygota*, incluye los insectos neópteros con
metamorfosis o incompleta (hemimetábolos). Todos
los ortopteroides, chinches y piojos están incluidos en este grupo
Órdenes

 Blattodea (cucarachas)
 Isoptera (termitas)
 Mantodea (mantis)
 Dermaptera (tijeretas)
 Plecoptera (moscas de la piedra)
 Orthoptera (langostas y saltamontes)
 Phasmatodea (insectos palo)
 Embioptera
 Zoraptera
 Notoptera
 Psocodea (piojos, piojos de libros y corteza)
 Thysanoptera
 Hemiptera (chinches, cigarras y pulgones)

Un coleóptero. Un himenó
ptero.

 Superorden: Endopterygota, incluye a todos los insectos con


metamorfosis completa (holometábolos). Sin duda agrupa a los
órdenes con mayor número de especies.
Órdenes
 Raphidioptera
 Megaloptera
 Neuroptera (hormigas león)
 Coleoptera (escarabajos)
 Strepsiptera
 Mecoptera (moscas escorpión)
 Siphonaptera (pulgas)
 Diptera (moscas y mosquitos)
 Trichoptera
 Lepidoptera (mariposas y polillas)
 Hymenoptera (abejas, hormigas, etc.)
 Miomoptera †
 Protodiptera †
Filogenia
[editar]
Véase también: Evolución de los insectos
Con la aparición de los primeros estudios basados en datos
moleculares y análisis combinados de datos morfológicos y
moleculares, parece que la antigua polémica
sobre monofilia y polifilia de los artrópodos ha quedado
superada, ya que todos ellos corroboran que los artrópodos son
un grupo monofilético en el que incluyen también
los tardígrados (el clado se ha dado en llamar panartrópodos); la
mayoría también proponen la existencia del clado mandibulados.
Dentro de los mandibulados tradicionalmente se consideraba
que los miriápodos y hexápodos eran grupos hermanos debido a
sus similitudes morfológicas,43 sin embargo varios estudios
moleculares y fósiles han demostrado que los parientes cercanos
de los hexápodos (incluido insectos) son los crustáceos con
quienes forman el clado Pancrustacea y que de hecho los
insectos y otros hexápodos evolucionaron de los crustáceos. La
hipótesis de que los miriápodos y hexápodos son grupos se ha
descartado en gran medida debido a evidencias fósiles, en el
cual sugieren que los hexápodos evolucionaron de un grupo de
crustáceos.4445 También se ha propuesto que los miriápodos
podrían tener una relación genética más próxima a los
quelicerados.46

Las relaciones filogenéticas de los insectos con otros artrópodos


en cuanto a estudios moleculares recientes serían las
siguientes:4748

Arthr
Chelicerata
opod
a Mandibulata
Myriapoda

Pancrustacea Oligostraca
Ostracoda
En lo que respecta a la filogenia interna de los insectos, el
siguiente cladograma muestra las relaciones entre los diferentes
grupos y las probables agrupaciones monofiléticas según
estudios moleculares recientes:4950
Ins
Archaeognatha
ect
a
Dicondyli
Zygentoma
a
Pterygota
Ephemeroptera

Metapterygot
Odonata
a
Neoptera Paurometabol Haplocercat
a a
Nótese como Apterygota (Archaeognatha +
Thysanura), Palaeoptera (Ephemeroptera + Odonata)
y Exopterygota (Plecoptera → Grylloblattodea) aparecen como
probables grupos parafiléticos.

Véase también
[editar]

 Portal:Artrópodos. Contenido relacionado


con Artrópodos.
 Artrópodos
 Insectívoro
 Arácnidos
 Entomología
 Biología
 Termorregulación de los insectos
 Myriapoda
 Fisiología (insectos)
 Biodiversidad de los insectos
Referencias
[editar]

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Bibliografía
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