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MASC PRIMER PARCIAL

MTRO. ARMANDO RUIZ ACOSTA

EL CONFLICTO
En la interacción humana, es el síndrome de los desacuerdos entre sus propias voluntades,
surge inevitablemente el conflicto. El conflicto se ha convertido en parte de la vida de cada
persona, grupo y comunidad a lo largo de la historia. Todas las sociedades, comunidades y
organizaciones afrontan conflictos en diferentes oportunidades y situaciones. Las disputas
existen cuando las personas compiten para alcanzar objetivos que aparentemente son o
pueden ser incompatibles.
El conflicto lo definimos como una postura en que dos o más individuos con intereses
divergentes entran en confrontación, oposición o emprenden acciones mutuamente
antagonistas, con el objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a la parte contraria. Los
conflictos son una oportunidad para reorientar nuestras actitudes y aptitudes, para reflexionar
el pasado y evaluar la preparación al futuro, no debemos visualizar el conflicto como algo
irreparable o negativo en nuestras vidas, en virtud de que contribuye a la continuación de la
escala del conflicto, causando desgaste emocional y económico.
La resolución de conflictos se basa en diversos métodos entre los que destacan la
negociación, la mediación, la conciliación, la justicia restaurativa, las soluciones amistosas y
la conflictología (como praxis).

Los métodos alternos de solución de controversias son un medio efectivo para que los
conflictos puedan concluir satisfactoriamente y regresar a los individuos como a los grupos
la posibilidad de continuar con una interacción armónica y pacífica. El principal objetivo de
los MASC, que lo es, alcanzar acuerdos en base al conceso de las partes sin necesidad de
judicializar el conflicto.
Los medios alternos de solución de conflictos son procedimientos diferentes a los
jurisdiccionales, los cuales tienen como objetivo resolver conflictos suscitados entre partes
con un problema de intereses.
Los MASC también propician un mayor entendimiento y sensibilización de las partes que se
ven involucradas en la búsqueda de una solución del conflicto o controversia. Para las partes
que se sujetan a este tipo de procedimiento es imperante llegar acuerdos que satisfagan a los
intereses comunes y den como resultado el bienestar de las partes.
Si entendemos al conflicto como un fenómeno en el que existe una confrontación de razones,
reglas, sentimientos, intereses, necesidades e ideologías entre dos o más personas que tienen
diferentes modos de ver o percibir un caso concreto.

Las relaciones interpersonales se logran a través de una comunicación y dialogo efectivo,


cada una de los sujetos percibe de una forma diferente los acontecimientos y ocasiona
magnificar el conflicto

Existe una multitud de causas que generan un conflicto también hay diversas estrategias para
solucionarlo “encuentra, más bien, en el cambio mismo de la manera en que formulemos el
problema, lo que implica cambiar la propia comprensión del problema" A este cúmulo de
estrategias se les conoce como resolución no jurisdiccional de conflictos o disputas.
La otra estrategia de solución consiste en utilizar el derecho, el cual parte de presupuestos
normativos e identifica hipótesis fácticas (hechos) y con su poder o imperium jurisdiccional
decide aplicar al caso concreto la regla que corresponda. No nos corresponde en esta materia
que versa en justicia alternativa que son los modelos y métodos permitidos por las leyes
vigentes e instituciones para resolver conflictos o disputas en base a la voluntad de las partes,
esto fuera de juicio por ello también recibe el nombre de extra-judicial.
La pregunta de si son “alternativos” al procedimiento judicial formal, legal y adversarial, o
bien, complementarios está vinculada con sus orígenes: ¿Cómo y por qué surgen estos
mecanismos?

En México, tradicionalmente, la justicia se ha observado desde el punto de vista punitivo, del


castigo y la sanción. Después de 20 años de su implementación, las estadísticas muestran un
escenario lejano al originalmente plateado.
La historia en México de la resolución de conflictos por métodos diferentes al derecho se
puede dividir en tres épocas:
 La primera dominada por la conciliación como fase previa de procedimientos
arbitrales o administrativos.
 La segunda marcada por el impulso de la mediación y la justicia restaurativa como
política institucional de los poderes judiciales locales entre los años 1997 al 2017.
 La tercera fase surge en al año 2017 con la reforma constitucional en materia de
solución de fondo al conflicto, toda vez que los Mecanismos Alternativos de Solución
de Controversias no tienen los presupuestos de procedencia tan severos como los
procesos jurisdiccionales, por tanto, es más fácil que por medio de ellos se aborde de
forma directa el fondo del conflicto.
El movimiento a favor de los mecanismos alternativos de solución de controversias en el
país, concretamente con el uso de la mediación como forma pacífica de solución de
conflictos, se remonta a los años noventa del siglo pasado, ya que ésta no formaba parte del
derecho. El método de mediación fue impulsado desde el año 1997 en México como una
política institucional de los poderes judiciales locales con diversos objetivos (reducción de
número de expedientes judicializados y la promoción de la cultura de paz).
Es necesario reconocer que la conciliación siempre ha estado presente en la cultura jurídica
nacional y en el marco jurídico del país para la atención de casos de diversa naturaleza en
distintas instancias (procesalmente como la audiencia previa).
Los MASC registraron su primera experiencia en las aulas de posgrados de la facultad de
derecho de la Universidad de Sonora (1993) al incluir en el plan de estudios de la especialidad
de psicología y desarrollo de la familia, la materia de mediación y psicología aplicada a la
práctica judicial.
El primer cambio relevante tuvo lugar en 1997 con la reforma a la Constitución Local del
Estado de Quintana Roo y la expedición de su Ley de Justicia Alternativa disponiendo la
aplicación de la mediación, la conciliación y el arbitraje como una forma alternativa de
justicia a su sistema judicial. Disposición de la cual surge el primer Centro de Mediación en
el país, en la ciudad de Chetumal, dependiente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Seguido en 1999 por el Estado de Querétaro que, mediante la expedición de un acuerdo por
el Consejo de la Judicatura local, crea el Centro de Mediación del Poder Judicial del Estado.
Otro antecedente importante y decisivo para el desarrollo de los mecanismos en cuestión fue
la creación del Instituto de Mediación de México, a.c. fundado en 1998 en el Estado de
Sonora. Que, en ese entonces, era el único centro de investigación, estudio y capacitación
sobre el tema en el país.
Otro antecedente distinguido es el libro blanco de la reforma judicial elaborado por la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, de 2003 a 2005. Esta obra anticipó la inclusión de
los mecanismos alternativos de solución de controversias a la Constitución al señalar que
“En el tema legislativo, parece necesario revisar la terminología empleada y tratar de
uniformarla. Incluso hay propuestas que se inclinan por reformar el artículo 17 de la
Constitución, a fin de incorporar el derecho a la justicia alternativa”.
Se modificó el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para
incluir a la justicia restaurativa dentro del sistema penal mexicano, en el año 2017 ordenando
a las autoridades privilegiar la solución del fondo del conflicto: lo que se traduce en una
oportunidad para consolidar los métodos de solución de conflictos, ya que derivado de sus
características de flexibilidad y voluntariedad son caminos viables para el abordaje del fondo
o esencia de un conflicto.
Además, el 15 de septiembre del 2017 se volvió a modificar el artículo 17 de la Carta Magna
para ordenar a las autoridades privilegiar la solución del conflicto sobre los formalismos
procedimentales ante un caso concreto, texto que a su letra dice: “Siempre que no se afecte
la igualdad entre las partes, el debido proceso u otros derechos en los juicios o procedimientos
seguidos en forma de juicio, las autoridades deberán privilegiar la solución del conflicto
sobre los formalismos procedimentales”.
La Constitución General de la Republica señala en el artículo 17 fracción IV, “Las leyes
preverán mecanismos alternativos de solución de controversias. En la materia penal regularán
su aplicación, asegurarán la reparación del daño y establecerán los casos en los que se
requerirá supervisión judicial”. Contempla que las leyes preverán mecanismos alternativos
de solución de controversias.
La negociación, la mediación y la conciliación se han utilizado en México en diversas leyes
y materias con el objetivo de permitir a las partes alcanzar un acuerdo, estos métodos se
engloban en un modelo de justicia negociada, “la cual descansa sobre el consenso más que
sobre la certeza jurídica”.
Es posible interpretar que, a través del uso de la negociación, la mediación, la conciliación,
la justicia restaurativa, las soluciones amistosas y la conflictología se puede cumplir con dar
prioridad a la solución del conflicto sin riesgo de violentar el debido proceso, generando así
un derecho a privilegiar el uso de las MASC, a fin de alcanzar soluciones de fondo en una
controversia.
De esta forma las MASC ingresaron al sistema jurídico mexicano como expresión de los
derechos humanos, al ser reconocidos como formas de Tutela Efectiva para que las personas
resuelvan sus conflictos con una metodología autocompositiva.
El impulso jurídico que se le otorga a los MASC, es debido a las grandes ventajas que estos
medios representan en comparación con los procedimientos ordinarios jurisdiccionales. Tales
ventajas se ven proyectadas en la celeridad, la confidencialidad, el bajo costo que representan
para las partes, la posibilidad de fijar Litis, el amigable procedimiento, así como la resolución
del mismo a través de un experto en la materia que se trata.

El entorno donde se desarrollan los MASC es multídísciplinario, característica que se


considera una de sus virtudes. ya que la actividad de aplicación de la negociación, de la
mediación-conciliación y del arbítraje no es privativa de los abogados, antes bien depende
del problema por resolver y de su especificidad, para determinar la profesión del negociador,
del mediador y, en su caso. del árbitro.
Los MASC forman parte de un sistema conciliatorio, lo que varía es el fondo del asunto y no
la forma en la que llegamos a la solución. Sin embargo son medios auto-compositivos de
resolución de conflictos, ya que si bien interviene un tercero, éste no tiene ningún poder de
decisión sobre las partes, las cuales son las únicas que tienen la facultad de decidir si llegan
o no a un acuerdo de voluntades que pongan fin a su conflicto de intereses.

PRINCIPIOS DE LOS MECANISMOS ALTERNATIVOS


Los principios que deben imperar en la justicia alternativa son los siguientes:
I. Voluntariedad: La participación de los Intervinientes deberá ser por propia decisión, libre
de toda coacción y no por obligación;
II. Información: Deberá informarse a los Intervinientes, de manera clara y completa, sobre
los Mecanismos Alternativos, sus consecuencias y alcances;
III. Confidencialidad: La información tratada no deberá ser divulgada y no podrá ser utilizada
en perjuicio de los Intervinientes dentro del proceso penal, salvo que se trate de un delito que
se esté cometiendo o sea inminente su consumación y por el cual peligre la integridad física
o la vida de una persona, en cuyo caso, el Facilitador lo comunicará al Ministerio Público
para los efectos conducentes;
IV. Flexibilidad y simplicidad: Los mecanismos alternativos carecerán de toda forma estricta,
propiciarán un entorno que sea idóneo para la manifestación de las propuestas de los
Intervinientes para resolver por consenso la controversia; para tal efecto, se evitará establecer
formalismos innecesarios y se usará un lenguaje sencillo;
V. Imparcialidad: Los Mecanismos Alternativos deberán ser conducidos con objetividad,
evitando la emisión de juicios, opiniones, prejuicios, favoritismos, inclinaciones o
preferencias que concedan u otorguen ventajas a alguno de los Intervinientes;
VI. Equidad: Los Mecanismos Alternativos propiciarán condiciones de equilibrio Entre los
Intervinientes;
VII. Honestidad: Los Intervinientes y el Facilitador deberán conducir su participación
durante el mecanismo alternativo con apego a la verdad.

LEY GENERAL DE MECANISMOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE


CONTROVERSIAS
Artículo 4. Son mecanismos alternativos de solución de controversias, de manera
enunciativa y no limitativa, los siguientes:
I. Negociación. Es el proceso por virtud del cual las partes, por sí mismas con o sin
intermediarios, plantean soluciones a través del diálogo, con el fin de resolver una
controversia o conflicto;

II. Negociación Colaborativa. Es el proceso por el cual las partes buscan la solución
pacífica y equitativa de su conflicto, con la asesoría de personas abogadas colaborativas, a
través del diálogo y si fuera necesario, el apoyo de terceros;

III. Mediación. Procedimiento voluntario mediante el cual las partes acuerdan resolver una
controversia o conflicto en forma parcial o total, de manera pacífica, o prevenir uno futuro,
con la asistencia de una persona tercera imparcial denominada persona facilitadora. Se
entenderá que existe Comediación cuando participen dos o más personas facilitadoras;

IV. Conciliación. Procedimiento voluntario por el cual las partes involucradas en una
controversia o conflicto acuerdan resolver en forma parcial o total, de manera pacífica, o
prevenir uno futuro, con la asistencia y participación activa de una persona facilitadora, y

V. Arbitraje. Proceso de solución de controversias o conflictos distinto a la jurisdicción


estatal, mediante el cual las partes deciden voluntariamente, a través de un acuerdo o cláusula
arbitral, someter todas o ciertas diferencias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas,
respecto de una determinada relación jurídica, con la participación de una persona tercera
llamada árbitro quien dicta un laudo conforme a las normas establecidas en el Código de
Comercio, el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, y los Tratados
Internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, según proceda.
Artículo 6. Son Principios rectores de esta Ley, los siguientes:
I. Acceso a la justicia alternativa. Garantía que tiene toda persona para el acceso efectivo
a una justicia distinta a la jurisdiccional, de carácter confidencial, voluntaria, completa,
neutral, independiente, flexible, igualitaria, legal, pronta y expedita a través de los
mecanismos alternos a los procesos jurisdiccionales para la solución de controversias;
II. Autonomía de la voluntad. La libertad que detentan las partes para autorregular sus
intereses y relaciones personales y jurídicas dentro del ámbito permitido por la ley sin que
medie coacción o imposición externa durante su participación en los mecanismos alternativos
de solución de controversias;
III. Buena fe. Implica que las partes, en un procedimiento de mecanismos alternativos de
solución de controversias, participen con probidad y honradez, libre de vicios, dolo o defectos
y sin intención de engañar;
IV. Confidencialidad. La información aportada, compartida o expuesta por las partes y que
es de conocimiento de las personas facilitadoras, abogadas colaborativas y terceros que
participen en los mecanismos alternativos de solución de controversias, no podrá ser
divulgada, de conformidad con lo dispuesto en esta Ley y la legislación en materia de
protección de datos personales. Se exceptúa de este principio, la información que revele un
delito que se esté cometiendo o cuya consumación sea inminente;
V. Equidad. Las personas facilitadoras propiciarán la igualdad y equilibrio entre las partes
que intervienen en el procedimiento a fin de que los acuerdos alcanzados respeten derechos
humanos, sean leales, proporcionales y equitativos;
VI. Flexibilidad. Los mecanismos alternativos de solución de controversias se desarrollarán
sin formalidades y trámites rígidos o excesivos para las partes;
VII. Gratuidad. La tramitación de los mecanismos alternativos de solución de controversias
en el ámbito público y los que se realicen por los Tribunales de Justicia Administrativa,
Órganos Constitucionales Autónomos, la Administración Pública Centralizada o
Descentralizada, en sus respectivos niveles de gobierno y ámbitos de competencia, deberán
ser gratuitos, a fin de garantizar el acceso a la justicia alternativa efectiva;
VIII. Honestidad. Las partes, personas facilitadoras, abogadas colaborativas y terceros
deberán conducir su participación durante el mecanismo alternativo de solución de
controversia con apego a la verdad y profesionalismo;
IX. Imparcialidad. Las personas facilitadoras o las abogadas colaborativas que conduzcan
los mecanismos alternativos de solución de controversias deberán mantenerse libres de
favoritismos, o preferencias personales, que impliquen la concesión de ventajas indebidas a
alguna de las partes;
X. Interés superior de niñas, niños y adolescentes. Criterio de interpretación que implica
que el ejercicio pleno de sus derechos debe ser considerado como rector en los
procedimientos de mecanismos alternativos de solución de controversias;
XI. Legalidad. Los mecanismos alternativos de solución de controversias tendrán como
límite la Ley, el irrestricto respeto a los derechos humanos, orden público y la voluntad de
las partes;
XII. Neutralidad. Las personas facilitadoras deberán tratar los asuntos con objetividad y
evitar juicios de valor, opiniones o prejuicios que puedan influir en la toma de decisiones de
las partes;
XIII. Voluntariedad. La participación de las partes en los mecanismos alternativos de
solución de controversias se realiza por decisión propia y libre, y
XIV. Los demás establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
y los Tratados Internacionales de los que el Estado mexicano sea parte.

TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. EL ACCESO A UN RECURSO


EFECTIVO, SENCILLO Y RÁPIDO, ES CONSECUENCIA DE ESE
DERECHO FUNDAMENTAL.
El artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
establece que todas las personas gozan de los derechos humanos
reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que
el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección.
Por su parte, el artículo 17 constitucional prevé el derecho fundamental a la
tutela judicial efectiva, que supone, en primer término, el acceso a la
jurisdicción, es decir, que el gobernado pueda ser parte en un proceso
judicial y, en segundo, el derecho que tiene a obtener una sentencia sobre el
fondo de la cuestión planteada y su cabal ejecución, que deberá ser pronta,
completa e imparcial, lo cual se encuentra íntimamente relacionado con el
principio del debido proceso, contenido en el artículo 14 del señalado
ordenamiento, por lo que para dar cabal cumplimiento al derecho
inicialmente mencionado, debe otorgarse la oportunidad de defensa
previamente a todo acto privativo de la libertad, propiedad, posesiones o
derechos, lo que impone, además, que se cumplan las formalidades
esenciales del procedimiento. Por tanto, el acceso a un recurso efectivo,
sencillo y rápido, mediante el cual los Jueces y tribunales tutelen de manera
eficaz el ejercicio de los derechos humanos de toda persona que lo solicite,
sustanciados de conformidad con las reglas del debido proceso legal, es
consecuencia del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, en tanto
que asegura la obtención de justicia pronta, completa e imparcial, apegada
a las exigencias formales que la propia Constitución consagra en beneficio
de toda persona que se encuentre bajo su jurisdicción.

OCTAVO TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO DEL CENTRO


AUXILIAR DE LA PRIMERA REGIÓN, CON RESIDENCIA EN
NAUCALPAN DE JUÁREZ, ESTADO DE MÉXICO.

Amparo en revisión 308/2012. Juan Carlos Aparicio. 6 de julio de 2012.


Unanimidad de votos. Ponente: Alfredo Enrique Báez López. Secretario:
Manuel Monroy Álvarez.

TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. SU RELACIÓN CON LOS


FORMALISMOS PROCESALES.
El artículo 17, párrafo tercero, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos establece para los órganos jurisdiccionales la obligación
de "privilegiar la solución del conflicto" por sobre los "formalismos
procesales", con miras a lograr la tutela judicial efectiva. Este deber
impuesto a los tribunales tiene como límite los derechos de las partes
durante el proceso. El primero de ellos es el de igualdad procesal; esto es,
las mismas oportunidades para exponer sus pretensiones y excepciones,
para probar los hechos en que las fundamenten y para expresar sus alegatos.
El segundo, es el de debido proceso; es decir, el respeto a las "formalidades
esenciales del procedimiento" (que consisten en la notificación del inicio
del procedimiento y de sus consecuencias; la oportunidad de ofrecer y
desahogar pruebas; la posibilidad de formular alegatos, y la certeza de que
el litigio será decidido con una resolución que dirima las cuestiones
debatidas), así como otros derechos procesales que derivan de principios
aceptados constitucionalmente, como los de presunción de inocencia, non
bis in idem, contradicción, de preclusión, de eventualidad, de inmediación,
de concentración, de publicidad, etcétera. Atento a lo anterior, debe
considerarse que los formalismos tienen como razón de ser garantizar tres
cosas: 1) la buena fe de las partes durante el proceso; 2) la no arbitrariedad
de los Jueces; y, 3) la seguridad jurídica (en el sentido de predictibilidad).
En este sentido, no se trata de obviar indiscriminada o irreflexivamente las
formas que previene el orden jurídico, por considerarlas obstáculos a la
justicia, sino de comprender cuál es su función y si ella puede ser cumplida
sin menoscabo de la sustancia del litigio. Así, el artículo 17 aludido, es sólo
una de las normas –directrices, principios y reglas– a las que deben apegarse
los tribunales, y éstos tienen que ajustar su actuación a todas.
DÉCIMO CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE
TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.
Esta tesis se publicó el viernes 22 de febrero de 2019 a las 10:24 horas en
el Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera de
aplicación obligatoria a partir del lunes 25 de febrero de 2019, para los
efectos previstos en el punto séptimo del Acuerdo General Plenario
19/2013.
Registro digital: 2019394 Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Décima Época
Materias(s): Constitucional, Común Tesis: I.14o.T. J/3 (10a.) Fuente: Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación. Libro 63, Febrero de 2019, Tomo II, página 2478 Tipo:
Jurisprudencia

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