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Diagnóstico en Neuropsicología Clasificación NEF

Pablo Duque

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Diagnóstico

En Neuropsicología
Clasificación NEF

PABLO DUQUE

v2. 2020
©P Duque. 2020

©P Duque. 8 de Marzo de 2020

ISBN. 978-84-121006-1-7

leiendo
ineuro ediciones

APUNTES EN NEUROPSICOLOGÍA [Cuaderno 2].

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©P Duque. 2020

INTRODUCCIÓN ESENCIAL

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©P Duque. 2020

Introducción general

No existen clasificaciones diagnósticas en Neuropsicología salvo la que


realizamos un grupo de neuropsicólogos en el año 2005-2006 en el Servicio
Extremeño de Salud y que cedimos al CNC, pero la clasificación es de este grupo
de neuropsicólogos que la hicimos.

La DMS o la CIE no son clasificaciones de diagnóstico neurocognitivo. De hecho,


muchos cuadros clínicos ahora contenidos en estas clasificaciones no deberían
estar ahí sino en clasificaciones de Neurología, Neuropediatría o Neuropsicología.
Así, los trastornos del neurodesarrollo [TEA, TDAH, etc.] deberían estar fuera de la
DSM o la CIE, al igual que cuadros degenerativos como la Enfermedad de
Alzheimer o el Síndrome de Rett. La clasificación, recordemos, es “psiquiátrica” y
estas no son enfermedades psiquiátricas.

Esto no significa que psiquiatras y psicólogos clínicos no puedan participar del


abordaje y atención de estos pacientes, sino que son “primariamente” del
neurólogo o neuropediatra [en lo relativo a médicos especialistas] y, en la parte
no médica, de los profesionales necesarios: logopeda, neuropsicólogo, etc.

Si un paciente experimenta algunos déficit en su desarrollo [como puede ser del


desararollo de la atención, de su lenguaje, de su cognición social, etc.], acudirá a
un neuropediatra en primer lugar. La Psiquiatría Infantil no tendrá este primer
lugar, lo cual no significa que sea más o menos importante, sino que todos
tenemos nuestro quehacer concreto.

En Andalucía, por ejemplo, en función pública, los niños con sospecha de TDAH
son derivados a Salud Mental, lo que supone, bajo mi punto de vista, un gran error.
Estos niños deberían ir a Neuropediatría. Esto no quita para que psiquiatras y
psicólogos clínicos intervengan, pero es importante realizar en primer lugar un
diagnóstico adecuado a todos los niveles, comenzando por el etiológico.

Como decíamos, la Neuropsicología como disciplina, como especialidad, no tiene


códigos diagnósticos claros ni clasificación diagnóstica compartida por todos.

En el año 2019 me propuse hacer una breve clasificación tomando en


consideración lo publicado en la literatura científica e intentando clasificar de la
mejor manera posible, sabiendo que obviamente no nos agotamos en un
diagnóstico pero sí que clasificar es mejor para centrar aspectos concretos de la
persona y, sin duda, para la investigación. Si las clasificaciones son poco acertadas,
las investigaciones que incluyan pacientes mal diagnosticados también lo serán.

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©P Duque. 2020

Valga este breve escrito como conclusiones a una clasificación diagnóstica en


Neuropsicología.

Clasificación de las funciones neurocognitivas

Es difícil muchas veces clasificar las funciones neurocognitivas. No todos estamos


de acuerdo con cuáles son y dónde deben estar englobadas muchas de ellas. Así,
en diferentes manuales de Psicología Cognitiva, se hace mención de funciones
diferentes o incluso denominaciones diferentes a funciones.

Debemos tener un cuerpo concreto de cuáles son las funciones cognitivas en sí


[entiendo que la Psicología Cognitiva, como dicen muchos, debería ser llamada
Psicología del Procesamiento de la Información] y concluir qué aspectos confieren
a una función su condición de “función cognitiva en sí”.

En alguna otra parte escribí que la función cognitiva debía cumplir unos
presupuestos concretos:

• son funciones cerebrales del conocer [también llamadas intelectuales,


neuropsicológicas, cognitivas, superiores],
• que acontecen con el neurodesarrollo,
• que NO tenemos que “poner ahí” de manera voluntaria,
• que tienen una localización específica focal o en red [pero aunque sea en
red con localizaciones de mayor representatividad],
• que tienen, por lo general, procesos y tipos,
• que pueden ser dominios o sistemas dependiendo de sus características.

Entiendo que las funciones neurocognitivas son las siguientes:

1. LENGUAJE: lenguaje hablado [no la lectura ni la escritura];


2. PRAXIAS: praxias y control motor-del movimiento de alto nivel;
3. PERCEPCIÓN: percepción visual, táctil, auditiva…;
4. COGNICIÓN ESPACIAL: exocéntrica y egocéntrica;
5. ATENCIÓN: sistema atencional;
6. MEMORIA;
7. PLANIFICACIÓN [resolución de novedad];
8. LÓGICA-RAZONAMIENTO;
9. INHIBICIÓN;
10. COGNICIÓN SOCIAL: seguimos considerándola un “dominio” aunque
muchos aspectos de cognición social se pueden englobar en FFEE o en
emoción. Realmente nos referimos no al constructo finalista sino a la
función en sí;

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©P Duque. 2020

11. WORKING MEMORY.


12. PRAGMÁTICA.

Esto es importante de considerar en su justo medio. No podemos contar con


constructos finalistas, es decir, con algo que es producto de otras funciones. Así,
las habilidades sociales no pueden ser una función sino un constructo final de
múltiples cosas: mentalización, reconocimiento de emociones, comprensión no
verbal, personalidad, etc. La memoria es algo en sí. La cognición espacial también.
¿Pero qué son las llamadas funciones ejecutivas? Es un constructo que engloba
múltiples cosas. Es difícil de operativizar. Sin duda decir que alguien tiene déficit
ejecutivos es menos claro que decir que tiene déficit mnésicos.

No tomo a las funciones ejecutivas como un constructo lesionable sino como un


constructo finalista que se basa, principalmente, en dar solución a cuestiones
novedosas que precisan, “en la mente”, de un plan de acción, pero en su
resolución de uno o varios pasos. Esto es clave.

Si tengo que preparar la comida, recoger a los niños del colegio y preparar un
informe, tendré que llevar a cabo “en mi mente” los razonamientos adecuados, el
recuerdo de datos preciso, etc., para elaborar un plan de acción. En este sentido
podré concluir que quizá lo más acertado es ir al supermercado a primera hora,
dejar la comprar en casa, preparar ya el sofrito, irme a preparar el informe al
hospital y volver a casa para terminar la comida y, una vez hecha, ir a recoger a los
niños. Por ejemplo. Sin embargo, si abro mi armario por la mañana y termino
cogiendo una ropa concreta, lo será en un solo paso [no múltiples aunque siempre
sea en el tiempo: cojo camiseta, después pantalón, etc.] después de haber llevado
a cabo lo mismo que lo anterior: consideración del tiempo que hay, dónde voy,
qué color me gusta más ese día, etc.

Las funciones ejecutivas no son, de hecho, ejecutivas. Nada ejecutan. La solución


de la novedad a través de un plan de acción siempre ocurre en tu mente y después
se ejecuta: ahí están las ejecutivas. Lo motor es ejecutivo. Sólo, dentro de las
funciones cognitivas, son la praxia y el lenguaje las funciones ejecutivas.

¿Qué ocurre, por ejemplo, con la pragmática del lenguaje? ¿En qué cajón entra?
Para entender una ironía, un sarcasmo, etc., preciso de múltiples elementos
cognitivos y no sólo de uno. Razonamiento, prosodia, mentalización, etc. No
podemos meter a la pragmática, sin más, dentro de cognición social o incluso
dentro de razonamiento. Se nos hace necesario un constructo concreto para la
pragmática. Otra cosa es que precise de otras funciones y sea, sin más, una acción
finalista. Esto es otro cantar.

Podríamos decir, sin duda, lo mismo de la cognición social.

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Entiendo por dominio la función cognitiva con procesos y tipos, topográficamente


delimitable [focal] y que sólo “se dedican a sí mismos”, esto es, que hacen esa
labor y punto. Así, la percepción hace percepción y no precisa de otras funciones
cognitivas para llevar a cabo la propia percepción, al igual que la mentalización
[por nombrar un aspecto de la llamada cognición social]. Se pueden considerar de
constructo 0-1 en el sentido de que tienen un “techo” por lo general bastante
claro. Así, en tareas perceptivas, la propabilidad de fallo es muy baja, por lo que
todo el mundo obtendría la misma puntuación de norma. Esto no pasa con los
sistemas o con los dominios-sistemas [funciones mixtas].

Entiendo por sistema la función cognitiva que necesita de otras funciones para
funcionar [y llegar a la integración] o bien es “soporte” de la cognición o bien es
integrador. Así, la atención o la memoria de trabajo serían sistemas, el primero de
soporte y el segundo tanto de soporte como de integración.

Hay funciones que comparten estos dos aspectos [dominios-sistemas].

Son DOMINIOS:

• Percepción.
• Cognición Espacial.
• Memoria.
• Razonamiento-Lógica.

Son SISTEMAS:

• De soporte:
o Atención
o Inhibición
• De soporte e integración:
o Memoria de trabajo

Son FUNCIONES MIXTAS:

• Lenguaje hablado.
• Praxias
• Planificación.
• Cognición social.
• Pragmática.

Estas son las funciones que debemos clasificar y sólo estas. El resto se escapa a la
clasificación de diagnóstico neurocognitivo.

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La Neuropsicología como especialidad

La Neuropsicología es una especialidad propia de la Psicología reconocida en


diferentes sociedades científicas en España y en otras partes del mundo -como la
Asociación Americana de Psicología, el Consejo General de la Psicología, la
Sociedad Española de Neurología, la FANPSE, etc.- y que cuenta con un cuerpo de
conocimientos propios [las funciones neurocognitivas], unas exploraciones
propias [pruebas neuropsicológicas], unos diagnósticos específicos y un
tratamiento en forma de neurorrehabilitación cognitiva, que la diferencia de
forma radical de la Psicología Clínica.

No existe la especialidad de forma oficial en España sino sólo acreditaciones de


entidades concretas. Nadie, pues, en España, es neuropsicólogo oficialmente.

El psicólogo no sólo ha estudiado en múltiples asignaturas de su licenciatura las


diferentes funciones cognitivas a nivel de su estructura funcional y los
fundamentos biológicos, sino que necesita posteriormente un aprendizaje
específico para poder llegar a ser llamado neuropsicólogo, siendo ese aprendizaje
fundamentalmente clínico.

Dentro de la Neuropsicología falta un cuerpo específico de diagnóstico, tanto en


adultos como en infatil, con el cual llevar a cabo diagnósticos en el que todos los
neuropsicólogos podamos entendernos y los profesionales de otras disciplinas
puedan entendernos.

Aclarando conceptos esenciales

Uno de los puntos débiles de la Psicología es la diferenciación de términos claros.


De ahí, términos como síntoma, signo, síndrome o enfermedad no son claros en
las clasificaciones de Psicología.

Estos puntos se estudian en las carreras de Medicina, Veterinaria u Odontología


en una asignatura llamada PROPEDÉUTICA CLÍNICA. La propedéutica es “el
conjunto de saberes y disciplinas que hace falta conocer para preparar el estudio de
una materia y constituye una etapa previa a la metodología”1.

Por ello, definamos términos antes de comenzar con la exposición de cuestiones


diagnósticas.

1
Todas las definiciones se tomarán de WIKIPEDIA, la enciclopedia libre de internet, y del Diccionario de la
Real Academia de la Lengua Española

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ENFERMEDAD

La enfermedad es la alteración del estado de la salud normal de un individuo. Es


cualquier trastorno anormal del cuerpo o la mente que provoca malestar y
alteración de las funciones normales. Son entidades creadas por el hombre en su
afán de clasificar el conocimiento, en la que se agrupan una serie de componentes
que la definen y que se debe distinguir de los síndromes y los síntomas. En
ocasiones, algunos síndromes o síntomas se denominan erróneamente como
enfermedades, especialmente en Psiquiatría y Psicología Clínica. El límite entre la
salud y la enfermedad no es preciso. Los componentes de las enfermedades son:
etiología, patogenia, anatomía patológica, síntomas, signos de exploración física,
diagnóstico, pruebas complementarias, tratamiento, pronóstico, historia natural
de la enfermedad y prevención. Se pueden clasificar según la causa [enfermedad
infecciosa, genética, degenerativa, etc.] o bien en relación con enfermedad
[enfermedad adquirida, carencial, de Alzheimer, venérea, etc.], y muchas de ellas
llevan el nombre de quien las describió [enfermedad de Parkinson, de Alzheimer,
etc.].

SALUD

La Organización Mundial de la Salud [OMS] define la salud como el estado de


completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades, e implica que todas las necesidades fundamentales
de las personas estén cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y
culturales. Una definición más dinámica de salud es el logro del más alto nivel de
bienestar físico, mental y social de capacidad de funcionamiento, que permitan
los factores sociales en los que viven inmersos el individuo y la colectividad.

PATOLOGÍA

Es la parte de la ciencia encargada del estudio de las enfermedades en su más


amplio sentido, es decir, como procesos o estados anormales de causas conocidas
o desconocidas. La patología no debe confundir con la nosología. No deberíamos
decir, de hecho, “este paciente tiene tal o cual patología” [tomando este
definición], pero el lenguaje es algo obviamente “vivo” y ya está instaurado este
punto.

NOSOLOGÍA

Es la ciencia que tiene por objeto describir, diferenciar y clasificar las


enfermedades.

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SÍNDROME

Cuadro o conjunto sintomático; es decir, una serie de síntomas y signos que


existen a un tiempo y caracterizan un estado morboso determinado. Decir que
alguien tiene un síndrome determinado supone siempre preguntar el porqué. Así,
si digo que alguien tiene un Síndrome de Gerstmann, siempre preguntaré al causa,
respuesta que nos dará siempre un médico especialista.

SÍNTOMA

Es la percepción o cambio subjetivo que se puede reconocer como anómalo o


causado por un estado patológico o enfermedad. El síntoma es un aviso útil de
que la salud puede estar amenazada ya sea por algo físico, psíquico, social, o por
combinación de varios.

SIGNO

Evidencia objetiva de la presencia de una enfermedad o desorden. Se opone a


síntoma, que es una percepción subjetiva.

SEMIOLOGÍA

Estudio de los signos naturales con los que se expresa la enfermedad [término
impropio pero se asume por costumbre y difusión]. Parte de la medicina que trata
de los signos de las enfermedades desde el punto de vista del diagnóstico y del
pronóstico.

TRASTORNO

Inversión del orden regular de algo. Se equipara a enfermedad.

DÉFICIT

Falta o escasez de algo que se juzga necesario.

DETERIORO

Acción y efecto de deteriorar o deteriorarse [Estropear, menoscabar, poner en


inferior condición algo; Empeorar, degenerar].

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DEFICITARIO

Que implica déficit.

DIAGNÓSTICO

Arte o acto de conocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación


de sus síntomas y signos. El diagnóstico es el procedimiento por el cual se
identifica una enfermedad, entidad nosológica, síndrome, o cualquier condición
de salud-enfermedad (el "estado de salud" también se diagnostica). En términos
de la práctica médica, el diagnóstico es un juicio clínico sobre el estado psicofísico
de una persona; representa una manifestación en respuesta a una demanda para
determinar tal estado. El diagnóstico clínico requiere tener en cuenta los dos
aspectos de la lógica, es decir, el análisis y la síntesis, utilizando diversas
herramientas como la anamnesis, exploración física y exploraciones
complementarias. El diagnóstico médico establece a partir de síntomas, signos y
los hallazgos de exploraciones complementarias, qué enfermedad padece una
persona. Generalmente una enfermedad no está relacionada de una forma
biunívoca con un síntoma, es decir, un síntoma no es exclusivo de una
enfermedad. Cada síntoma o hallazgo en una exploración presenta una
probabilidad de aparición en cada enfermedad. El teorema de Bayes ayuda al
diagnóstico de una enfermedad a partir de los síntomas y otros hallazgos que
presenta el paciente si las enfermedades son mutuamente excluyentes, se conoce
sus prevalencias y la frecuencia de aparición de cada síntoma en cada
enfermedad. Según la prevalencia de cada enfermedad en cada población, un
mismo conjunto de síntomas o síndrome puede producir un diagnóstico diferente
en cada población, es decir, cada síndrome puede estar producido por una
enfermedad diferente en cada población.

Podríamos apuntar aquí otros términos como disfunción, retraso madurativo, etc.,
pero con lo anterior creo que concretamos bien lo que queremos decir.

Entiendo que en Neuropsicología principalmente vamos a encontrar SÍNDROMES


que, como su nombre indica, englobarán signos y síntomas. En algunos casos, dado
que los signos y los síntomas pueden ser definidos junto con la evolución,
alteraciones concomitantes o hallazgos de pruebas de neuroimagen, se les
denominará TRASTORNOS o ENFERMEDAD.

Considero un error por parte de psicólogos [sean psicólogos clínicos,


neuropsicólogos, etc.] determinar la causa de un déficit o trastorno cognitivo, es

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decir, su etiología cuando ésta sea física [no así en el orden psíquico, para lo que
la Psicología es la ciencia que debe expresar conocimientos]. Este apartado es
objeto de estudio de la Medicina y no de la Psicología. Nunca será función de un
psicólogo, sea cuál sea su especialidad, el determinar la etiología de un cuadro [en
nuestro caso de afectación cognitiva].

Relacionado con lo anterior, entendemos que los neuropsicólogos [igual que los
psicólogos clínicos en su especialidad] diagnosticamos principalmente cuadros
sindrómicos o sintomáticos, y que llegar al diagnóstico de un trastorno supone
algo que debe ser realizado por un médico. Me explico.

El diagnóstico de un síndrome supone sólo la clasificación de síntomas y signos


pero no hacemos referencia al inicio de la alteración, evolución, frecuencia,
pruebas complementarias, etc. Así, si un paciente tiene alteración de la
comprensión verbal, con déficit articulatorios y disecofemia, puedo clasificarlo
como Afasia Global, pero siempre será función del neurólogo el decir cuál es el
trastorno o enfermedad [tomado trastorno o enfermedad como el final de todo:
inicio del cuadro clínico, evolución, frecuencia de los síntomas, hallazgos de
pruebas complementarias, etc.]: ictus, glioblastoma, encefalistis autoinumne, etc.

Aquí haremos una puntualización. En el déficit neurocognitivo del


neurodesarrollo el diagnóstico del neuropsicólogo puede ser a nivel trastorno
[como, por ejemplo, un TDAH] pero siempre lo será si tiene “corroboración” por
parte de un neuropediatra. Me explico. Imaginemos que viene a la consulta un
chico de 3 años con un lenguaje pobre, dificultades importantes de comunicación,
no mira, no señala, es hiperactivo, no se relaciona con otros niños ni con sus
padres, etc. Tras la anamnesis y la exploración podemos llegar a la conclusión de
que nos encontramos con un diagnóstico de TEA. Sin embargo, si ese niño no ha
sido visto por un neuropediatra, el diagnóstico de TEA quedará “en suspenso”
hasta que así sea. Pongamos que ese chico es visto por el neuropediatra y el
diagnóstico final es X Frágil: no tendrá, pues, un TEA.

Entiendo que la denominación primario o secundario sólo puede ser sindrómica y


no a nivel trastorno o enfermedad. Así, en el caso anterior, un niño con un X Frágil
tendrá, sin más, un X Frágil, y los síntomas anteriormente descritos serán eso:
síntomas. Como mucho podré decir Síndrome del Espectro del Autismo, pero
nunca llamarle TEA, porque supondría causa desconocida. La denominación de
muchos profesionales de TEA “secundario” sería, para mí, desacertada.

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Comorbilidad

Un aspecto que la psiquiatría introdujo es el de altísima comorbilidad en muchos


cuadros clínicos. Así, vemos informes de niños con TEA que son también
diagnosticados de TDAH, Trastorno del Aprendizaje [a saber qué será eso] y otros
puntos. Esto, como hemos apuntado antes, no es acertado.

Un niño con TEA puede tener hiperactividad, déficit del control atencional y
dispraxia, pero siempre serán SÍNTOMAS del TEA y no un cuadro “al mismo nivel
diagnóstico” del TEA. Entiendo el diagnóstico, aquí, sindrómico. Esto es: que un
niño con TEA tenga un Síndrome por Déficit de Atención [pero nunca un trastorno,
ya que esto implicaría un inicio, síntomas, evolución, etc.].

Entiendo por comorbilidad la asociación con otros cuadros patológicos de causa


diferente. Así, un paciente puede tener una Enfermedad de Parkinson y una
migraña en racimos, y serán dos diagnósticos primarios dado que uno no explica
a otro y son de causa diferente.

Algunos apuntes diagnósticos

Como hemos dicho, el neuropsicólogo, como especialista de la Psicología, no está


capacitado legal, ni científica, ni profesionalmente, para filiar la etiología física de
un cuadro clínico de afectación cognitiva [p. ej., vascular, degenerativo, infeccioso,
etc.], lo cual es labor en cualquier caso del médico.

Por esta y otras cuestiones, el neuropsicólogo:

• tendrá su campo de actuación sólo y exclusivamente en el campo de las


funciones neurocognitivas, considerando otras variables [como las
psicopatológicas] porque un enfermo es un todo, pero no como un
especialista en otros campos que no sea el cognitivo;
• centrará su diagnóstico en síntomas y signos preferentemente
neurocognitivos, aunque dentro de ellos pueda entrar otra sintomatología
[p. ej., de tipo psicopatológico];
• se podrá apoyar en pruebas de neuroimagen estructural y funcional para
sus diagnósticos, pero en ningún caso su desconocimiento hará que los
diagnósticos sean diferentes. Esto será así para la correlación con el
diagnóstico topográfico;

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• buscará centrar perfectamente el diagnóstico para poder llegar a


tratamientos de evidencia en el campo de la estimulación y rehabilitación
cognitivas.

GENERALIDADES

El diagnóstico en Neuropsicología es un diagnóstico funcional, clínico y


topográfico.

El diagnóstico clínico es una “caja” en la que metemos un conjunto concreto de


síntomas y signos de patrón específico. Pero no sólo eso: metemos inicio de
síntomas, evolución, etc. El diagnóstico funcional es aquel en el que concluimos
temas relacionados con funcionamiento, calidad, habilidad y utilidad. El
diagnóstico topográfico es el que nos indica, dado lo que tiene clínicamente, qué
topografía tiene disfuncional, ya sea por lesión o no.

El diagnóstico neurocognitivo siempre es sindrómico o topográfico. El diagnóstico


principal es el diagnóstico médico. El diagnóstico neurocognitivo es secundario.
En los cuadros pediátricos, y siempre que el neuropediatra haya descartado causa
conocida, los diagnósticos del neuropsicólogo son primarios.

PLUS vs LIKE

En esta clasificación decimos PLUS cuando algo cuadra con un cuadro clínicos [p.
Ej., TDAH] pero “excede” dicho cuadro clínico sin ser otra cosa. Así, diríamos TDAH
“plus” [como sería un DAMP de Gillberg].

Decimos LIKE cuando algo es “como si” o “similar a” pero no es exactamente lo


que queremos decir. Así, si decimos que alguien tiene un Asperger-Like estamos
diciendo que no cumple criterios claramente para el Trastorno de Asperger pero
es “lo más parecido que tenemos” de referencia.

UNIDOMINIO vs MULTIDOMINIO

Hablamos de UNIDOMINIO para referirnos a que el cuadro clínico cursa de manera


nuclear SÓLO con una alteración de un dominio neurocognitivo [aunque tenga
otros déficit no nucleares, esto es, no esenciales] y hablamos de MULTIDOMINIO
para referirnos a que el cuadro clínico cursa de manera nuclear con dos o más
alteraciones de dominios neurocognitivos.

PRIMARIO vs SECUNDARIO

Tomamos como alteración primaria la alteración neurocognitiva en sí, es decir, de


la función en sí. Tomamos secundaria como un déficit provocado por una

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©P Duque. 2020

alteración primaria. Así, si un paciente presenta alteración del mantenimiento


atencional tendrá déficit secundarios en planificación y razonamiento, pero no
serán EN SÍ de estas funciones sino provocados por la alteración atencional.

En la clasificación sólo hacemos referencia a la alteración primaria.

ESPECTRO vs RELACIONADO CON

En los últimos tiempos se suele utilizar la denominación espectro para muchos


cuadros en los que hay sintomatología parecida nuclear y cierta heterogeneidad.
Creo que la expresión adecuada es trastornos relacionados con o relativos al
autismo. En cualquier caso la consideración es la misma: un cuadro nuclear clínico
con variaciones tanto en gravedad como en sintomatología.

CLÍNICA vs AFECTACIÓN EN LA VIDA DIARIA

En muchos manuales se suele concluir que para que algo sea un trastorno debe
“influir significativamente en la vida diaria”, es decir, causar dependencia o influir
en la autonomía. Esto, no obstante, parece bastante inusual. Si tengo una
esclerosis múltiple y estoy asintomático y no tengo secuelas de ningún brote, ¿no
tengo una EM? Obviamente no. Imaginemos un paciente al que su médico le pide
un Rx de pulmón por protocolo de salud pública, por temas preventivos. Aparece
una imagen que parece ser un tumor [habrá que hacer más pruebas]. El médico no
le dice al paciente: como no tiene ni tos, ni dolor, ni dificultad respiratoria, la
exploración clínica es normal, etc., usted no tiene un tumor; ya cuando tenga
síntomas vuelve y le diagnosticamos el tumor.

Una cosa es la alteración neurocognitiva y otra la influencia en la vida cotidiana,


pero no puede ser la influencia en la actividad cotidiana la que indique si se tiene
o no algo patológico.

El diagnóstico en relación a su denominación

Decir que un cuadro clínico es un “Trastorno por Déficit de Atención e


Hiperactividad” supone indicar que el cuadro clínico tiene sólo eso y nada más. Si
me dicen que tengo un Trastorno en la Regulación de la Temperatura Corporal
nadie afirmaría que también tengo una diabetes y me diría: forma parte del mismo
cuadro clínico. Decir que una persona que tiene un TDAH presenta alteración de
procesos de planificación supone considerar la concepción de que el cuadro TDAH
sólo está denominado “por la alteración principal”. Esto, no obstante, no nos
parece correcto.

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©P Duque. 2020

Si una persona tiene alteración en el desarrollo de la cognición social


[reconocimiento de emociones, mentalización, etc.] y le denominamos Trastorno
por Déficit de la Cognición Social, decir que el cuadro cursa con estereotipias
supondría un salto semántico que no creo necesario hacer: es más fácil hacer una
denominación adecuada.

Así, si encontramos un perfil de un niño con un cuadro disfuncional de la cognición


social, estereotipias, rigidez, etc., la denominación será “Trastorno del Espectro
del Autismo”, lo que “englobará” otros déficit como el atencional, dado que la
probabilidad de comorbilidad del TEA y el TDAH es, ante todo ojo, nula [a no ser
que se entienda que ambos son cuadros primarios y no el TDAH como cuadro
“secundario” a la misma causa y no al TEA, obviamente].

Creo que hay un problema fundamental en la denominación en el diagnóstico y


que los cuadros deberían ser llamados de manera general y abstracta y sólo
particular cuando el cuadro sea focal. Así, si llamáramos a diferentes cuadros
asociados a déficit prefrontales [TDAH, TEA, etc.], Trastorno Prefrontal del
Desarrollo, tipo 1 [o tipo 2, 3, etc.], no habría problemas en considerar la
sintomatología como parte del mismo cuadro clínico. Pero insistimos: llamar a
algo DAMP supone que tan sólo encontraremos alteración de la inhibición-
atención y dispraxia, lo cual no es cierto.

No obstante, y tomando en consideración esta apreciación, he preferido mantener


las acepciones que la ciencia indica actualmente pero con determinados matices
indicados en estos apuntes de Neuropsicología.

La patologización de la cognición

Los trastornos son de órganos o funciones. Uno de los puntos esenciales en


Neuropsicología es la imposibilidad de patologizar lo no innato, lo que adquirimos
por voluntad propia.

No sabemos por qué [al menos yo no lo sé] sólo hay 4 “inventos” humanos que
han tomado una posición cerebral: el lenguaje hablado, la lectura, la escritura, la
orientación derecha-izquierda y el cálculo. De ellos, sólo el lenguaje hablado
acontece de forma innata en cualquier ser humano sano, tomando como
consideración clara que lo hará en forma del lenguaje que la cultura en la que esté
lleve a cabo. El lenguaje hablado es universal [al igual que el resto de la cognición]
pero su producto no es el mismo en todas las culturas [como sí lo es para la
memoria, la atención o la percepción].

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En esta clasificación no se han incluido los llamado TRASTORNOS DEL


APRENDIZAJE por dos motivos. El primero es que la lectura, la escritura y el cálculo
no son innatos y deben ser aprendidos. ¿Si alguien no aprende a leer tiene un
trastorno? [¿A qué viene usted? Es que soy analfabeto. ¿Os imagináis?]. El
segundo motivo es que si eso sólo es aprender, ¡vaya poco que es el aprender! La
DSM-III los clasificaba como “Trastorno del desarrollo de las habilidades
académicas”, una denominación bastante desafortunada pero, al menos, más
precisa que lo del aprendizaje.

Pero concluyo: ni eso sólo es el aprendizaje ni sabemos qué es un trastorno de


aprendizaje ni algo adquirido podrá ser patologizado en su adquisición.

Grupos principales diagnósticos

Hay dos grupos diagnósticos en Neuropsicología.

1. Trastornos Neurocognitivos del Neurodesarrollo.


2. Trastornos Neurocognitivos no del Neurodesarrollo [adquiridos].

La clasificación sería la siguiente:

GRUPO 1. TRASTORNOS NEUROCOGNITIVOS DEL DESARROLLO

A. CUADROS UNIDOMINIO

1. Trastornos Relacionados con Autorregulación-Inhibición [TRAI].


1.1. Trastorno Inhibitorio Cognitivo
1.2. Trastorno Inhibitorio Motor.
1.3. Trastorno Inhibitorio Conductual.
1.4. Mutismo Cerebeloso.
1.5. Mixto.
2. Trastorno del Desarrollo del Habla y Sonidos del Lenguaje [TDSL]. Preferimos
esta denominación a la denominación Trastorno Específico del Lenguaje.
3. Dispraxia del Desarrollo [DDD].
3.1. Ideomotor
3.2. Visoespacial/Integrativa.
3.3. Mixto.
3.4. Dispraxia del Habla.
4. Trastorno Disejecutivo del Desarrollo [TDD].
4.1. Sin retraso madurativo previo.
4.2. Con retraso madurativo previo.

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©P Duque. 2020

5. Trastorno de Aprendizaje Procedimental [TAP].


6. Trastorno del Desarrollo Perceptivo.
6.1. Prosopoagnosia Congénita.

Aunque hay en la literatura científica algunas descripciones de cuadros


neurocognitivos del desarrollo como la dismnesia del desarrollo o cuadros de
afectación de la cognición espacial, no tienen la entidad suficiente para ser
considerados en esta clasificació. Además, las descripciones de la dismnesia del
desarrollo conllevan lesiones tempranas o bien cuadros a otro nivel [como el
trastorno del desarrollo del lenguaje descrito por De Renzi].

Las alteraciones de la cognición social son siempre multidominio y no existen


alteraciones del desarrollo pragmático como alteración unidominio.

B. CUADROS MULTIDOMINIO

20. TRAI “plus”


20.1. DAMP de Gillberg.
20.2. Trastorno Disejecutivo-Atencional
20.3. Tempo Cognitivo Lento
21. TDSL “plus”
21.1. Trastorno del Desarrollo del Lenguaje y la Cognición Social.
21.2. Síndrome Neurocognitivo Hemisférico Izquierdo.
22. Trastorno de Aprendizaje No Verbal [TANV].
23. Trastornos Relacionados con el Autismo.
23.1. Trastorno de Asperger.
23.2. Trastorno del Espectro del Autismo.
24. Trastorno de Gerstmann del Desarrollo.
25. Trastorno del Desarrollo de la Inteligencia.
25.1. Límite.
25.2. Leve.
25.3. Moderado.
25.4. Grave-Muy grave.

Los cuadros multidominio del desarrollo se clasificarán en sus déficit específicos


neurocognitivos y en los apartados correspondientes:

• D: deficitario. Consideramos por deficitario una función que está bien pero
de menor cantidad a la esperable por edad.
• Dis: disfuncional. Consideramos por disfuncional una función que se
expresa de forma no adecuada a neurodesarrollo, no funcionalmente en el
sentido de su funcionamiento.
• A: ausencia. No presencia o presencia mínima de la función.

18
©P Duque. 2020

• E: pérdida de eficiencia. Existe la función pero tiene pérdida funcional, ya


sea por pérdida de habilidad, calidad o en el cociente [Precisión-
Errores]/Tiempo.

En este sentido, see clasificarán los apartados de función:

1. Lenguaje hablado.
a. 1.1. Expresión
b. 1.2. Comprensión
2. Praxias:
a. 2.1. Semiología ideomotora.
b. 2.2. Semiología ideatoria.
c. 2.3. Semiología mixta.
3. Percepción.
a. 3.1. Visual
b. 3.2. Táctil
c. 3.3. Auditiva
4. Cognición Espacial.
a. 4.1. Exocéntrica
b. 4.2. Egocéntrica
5. Razonamiento/lógica.
6. Planificación.
7. Inhibición.
a. Cognitiva.
b. Motora.
c. Conductual.
8. Atención.
a. Foco.
b. Mantenimiento.
c. Alternancia.
d. División.
9. Velocidad de procesamiento de información.
10. Memoria de trabajo.
a. 10.1. Mantenimiento
b. 10.2. Manipulación
11. Pragmática.
12. Cognición social:
a. 11.1. Reconocimiento de Emociones
b. 12.2. Mentalización

Así, si una persona tiene un TANV, se condierarán estos puntos y se clasificarán


como D, Dis, A ó E cada uno de los déficit.

19
©P Duque. 2020

GRUPO 2. ALTERACIONES NEUROCOGNITIVAS, NO DEL DESARROLLO

A. UNIDOMINIO

50. Afasias
50.1. Broca. Motora. Gran Afasia de Broca
50.2. Anómina.
50.3. Wernicke. Sensitiva.
50.4. Conducción
50.5. Global
50.6. Transcorticales.
50.7. Cruzadas
50.8. Subcorticales
50.9. De sordomudos
51. Apraxias
51.1. De miembros
51.2. Orofacial
51.3. Bucolingual
51.4. Parpebral
51.5. Ojos
52. Amnesias
52.1. Diencefálica
52.2. Bitemporal
52.3. Frontal
52.4. Amnesia del Desarrollo.
52.5. Amnesias específicas.
52.5.1. Amnesia topográfica.
52.6. Amnesia Postraumática.
52.7. Amnesia Retrógrada.
52.8. Amnesis Retrógrada Focal.
53. Aprosodias
54. Acalculia
55. Alexias y agrafias
55.1. Alexia con agrafia
55.2. Alexia sin agrafia
55.3. Alexia y agrafia afásicas
55.4. Agrafia callosa
56. Agnosias visuales
56.1. Cromática.
56.2. Para objetos. De categorías específicas.
56.3. Para caras. Prosopagnosia.
56.4. Topográfica
56.5. Agnosia aperceptiva presemántica de Warrington.
57. Agnosias táctiles

20
©P Duque. 2020

57.1. Amorfognosia
57.2. Astereognosia
57.3. Agrafestesia
57.4. Ahilognosia
58. Agnosias auditivas
58.1. Estímulos verbales
58.2. Estímulos no verbales
59. Trastornos de la cognición espacial
59.1. Exocéntrica
59.1.1. Metamorfopsia invertida
59.2. Egocéntrica.
59.2.1. Desorientación topográfica
59.2.2. Síndrome de Inversión topográfica
60. Atención
60.1. Heminegligencia espacial
60.2. Heminegligencia motora
60.3. Trastorno del mantenimiento atencional
61. Trastornos del Esquema Corporal
61.1. Hemiasomatognosia
61.2. Autotopoagnosia
61.3. Localización digital [agnosia digital]
61.4. Desorientación derecha-izquierda
61.5. Miembro fantasma
61.6. Aloquiria
61.7. Mano ajena
62. Trastornos de Identificación
62.1. Capgras
62.2. Frégoli
62.3. Intermetamorfosis
62.4. Dobles subjetivos
62.5. Cotard
63. Bradipsiquia
64. Alteración de WM.
65. Síndrome Prefrontal.
65.1. Neurocognitivo.
65.2. Conductual.
65.3. Mixto.

Se delimitarán las anosognosias específicas con un “+” basándose en las ideas de


Bisiach, es decir, en los tres grados. Las indicaciones de Bisiach et al. [1986] fueron
escalar mediante preguntas específicas, en los siguientes grados de anosognosia:

• grado 0: No anosognosia. El paciente explica su trastorno;

21
©P Duque. 2020

• grado 1: El trastorno se iNEForma sólo a raíz de una pregunta específica


acerca de los déficit;
• grado 2: el trastorno es reconocido sólo después de demostrar claramente
su afectación;
• grado 3: no se reconoce el trastorno de ninguna de las formas posibles.

Por lo tanto si sobre determinada alteración el paciente está en grado 1 se indicará


+1 y así sucesivamente. Por ejemplo:

65.1. Síndrome Prefrontal Neurocognitivo +3

B. MULTIDOMINIO

100. Síndrome de Anton-Babinski


101. Síndrome de Balint
102. Síndrome de Gerstmann
104. Síndrome de Dejerine-Mouzon
105. Síndrome Cerebeloso Cognitivo-Afectivo
106. Síndrome Multidominio

C. TOPOGRÁFICOS

200. Prefrontal
200.1. Dorsolateral
200.2. Medial
200.3. Orbitario
200.4. Ventromedial
201. Parietal
[Link]
201.2. Izquierdo
202. Temporal
202.1. Medial
202.2. Lateral
203. Hemisférico Izquierdo
204. Hemisférico Derecho
205. POT derecho.
206. POT izquierdo.
207. Difuso.

Estos cuadros se pueden “combinar” dependiendo de sintomatología.

ESQUEMA FINAL DE CLASIFICACIÓN

CLASIFICACIÓN FINAL DE DIAGNÓSTICO

22
©P Duque. 2020

1. Trastorno Neurocognitivo del Neurodesarrollo.


1.1. Unidominio.
1.2. Multidominio.
Se indicarán las alteraciones unidominio
2. Trastorno Neurocognitivo sindrómico.
2.1. Unidominio.
2.2. Multidominio.
Se indicarán las alteraciones unidominio
3. Trastorno Neurocognitivo topográfico.

Posteriormente se apuntará la ANOSOGNOSIA [+] y Grado de Bisiach [1, 2 ó 3] si


hubiese anosognosia específica.

23
©P Duque. 2020

CLASIFICACIÓN DE LOS PRINCIPALES


CUADROS NEUROCOGNITIVOS

24
©P Duque. 2020

GRUPO 1

Trastornos Neurocognitivos del


Desarrollo
Los trastornos neurocognitivos del desarrollo son cuadros en los que
primariamente existen déficit neurocognitivos sin causa conocida y que se
pueden acompañar o no de otra sintomatología. Por lo tanto, todos incluirían
siempre lo mismo:

1. Alteración principal neurocognitiva o del desarrollo neurocognitivo.


2. Alteración primaria [causa no conocida ni filiada por sus médicos
especialistas].
3. Asociación con otros síntomas como posibilidad.

En esta denominación se engloban cuadros que son principalmente de afectación


de una sola función [UNIDOMINIOS] o de varias funciones cognitivas
[MULTIDOMINIO]. Esto, obviamente, tiene que ser matizado. Nada es unidominio
en el neurodesarrollo porque la afectación de una función influye
secundariamente en otra, pero siempre hay una afectación “nuclear”, esencial. En
esto nos fijamos para UNI o MULTI dominio.

Los cuadros UNIDOMINIO pueden tener leves déficit neurocognitivos a otro nivel
diferente al esencial, pero nunca serán trastornos esenciales. Por eso reservamos
el MULTIDOMINIO para, al menos, dos alteraciones nucleares.

25
©P Duque. 2020

A. CUADROS UNIDOMINIO
1. Trastornos Relacionados con Autorregulación-Atención-Inhibición [TDAH].
1.1. Trastorno Inhibitorio Cognitivo
1.2. Trastorno Inhibitorio Motor.
1.3. Trastorno Inhibitorio Conductual.
1.4. Mutismo Cerebeloso.
1.5. Mixto.
2. Trastorno del Desarrollo del Habla y Sonidos del Lenguaje [TDSL]. Preferimos
esta denominación a la denominación Trastorno Específico del Lenguaje.
3. Dispraxia del Desarrollo [DDD].
3.1. Ideomotor
3.2. Visoespacial/Integrativa.
3.3. Mixto.
3.4. Dispraxia del Habla.
4. Trastorno Disejecutivo del Desarrollo [TDD].
4.1. Sin retraso madurativo previo.
4.2. Con retraso madurativo previo.
5. Trastorno de Aprendizaje Procedimental [TAP].
6. Trastorno del Desarrollo Perceptivo.
6.1. Prosopoagnosia Congénita.

26
©P Duque. 2020

1
Trastornos Relacionados con Autorregulación-Atención-Inhibición

La denominación para este cuadro hace referencia a la alteración principal del


sistema inhibitorio y su influencia en el control de la atención [que deviene en
alteración del mantenimiento atencional], del movimiento [hiperactividad] y de la
conducta [desinhibición]. En este apartado no se regula la impulsividad, dado que
considero la impulsividad como falta de reflexividad y no como falta de control,
lo cual es desinhibición.

La persona desarrolla una disfunción [y no sólo un déficit] en el proceso de control


[inhibitorio], en ausencia de otras alteraciones neurocognitivas o de otro tipo,
salvo que sean déficit leves.

Reconocemos cinco tipos:

1.1. Trastorno Inhibitorio Cognitivo


1.2. Trastorno Inhibitorio Motor.
1.3. Trastorno Inhibitorio Conductual.
1.4. Mutismo Cerebeloso
1.5. Mixto.

1.1. Trastorno inhibitorio cognitivo. TDA.

Existen principalmente déficit en el control de la interferencia externa y/o interna


que influye de manera significa en el mantenimiento atencional.

1.2. Trastorno inhibitorio motor. Hiperactividad.

Afectación principal de la menor probabilidad de no moverse sin necesidad de


hacerlo. Así, el cuadro principal es la hiperactividad. El paciente experimenta
diferentes grados de movimiento, desde un constante movimiento a través del
caminar, saltar, etc., hasta movimientos de los pies y manos estando sentados.

1.3. Trastorno Inhibitorio conductual.

El cuadro principal sería la pérdida de control sobre la conducta, esto es, la menor
probabilidad de controlar el no responder tal y como es la emoción. Así, considero
que el cuadro principal es el déficit en el control emocional y en la autorregulación
de la conducta.

27
©P Duque. 2020

1.4. Mutismo cerebeloso.

Parece “raro” meter el mutismo cerebeloso en este cuadro clínico. En el artículo


de Gudrunardottir et al. [2016] se define el mutismo cerebeloso como “ausencia
de habla (mutismo verbal) y no como ausencia de sonidos no verbales (es decir,
lloriqueo, llanto, risa)”. En este sentido y teniendo en cuenta el papel de vías
cerebelosas en su participación, considero el mutismo cerebeloso como una
inhibición del habla, pudiendo ser incluida en este apartado al igual que en otros
[como en trastorno de la “iniciación”].

1.5. Trastorno Inhibitorio Mixto. TDAH.

El cuadro mixto [1.5.] sería el trastorno de más de un tipo inhibitorio,


subclasificándose en su caso. Esto es, si clasificamos el 1.5. Mixto, tendríamos que
decir cuáles de los anteriores están afectados. P. ej.:

1.1. Trastorno Inhibitorio Cognitivo.


1.3. Trastorno Inhibitorio Conductual.

2
Trastornos del Desarrollo de los Sonidos del Habla

Indica Namasivayam [2020] que “los trastornos de los sonidos lingüísticos [SSD;
Speech Sound Disorders] es un término genérico que se utiliza para describir una
serie de dificultades para producir los sonidos del habla en los niños”.

Considero que esta alteración del neurodesarrollo no incluye otras alteraciones


[como por ejemplo la de la cognición social] y son primarias, esto es, no tienen
causa conocida. En este sentido, la denominación ampliamente encontrada en la
clínica de TEL vs. TEA se hace innecesaria. Si un niño presenta alteraciones en el
desarrollo del lenguaje [ya sea articulatoria, de expresión o de comprensión] y
presenta alteración en sí en la cognición social [y no secundaria] nunca podrá
tener un TEL sino que será un TEA o bien un TEL “plus” [como veremos
posteriormente].

Este artículo es esclarecedor para estas alteraciones en el neurodesarrollo y es el


artículo que considero para los tipos de alteración del lenguaje hablado en el
desarrollo según la tabla de estos mismos autores pero con las especificaciones
que van más abajo:

28
©P Duque. 2020

Los diagnósticos de Retraso del Lenguaje y Retraso Motor del Habla lo


consideramos diagnósticos de normalidad, la dispraxia del habla [que no apraxia
del habla aunque así sea su denominación inglesa] como un déficit práxico
específico y la disartria del desarrollo un cuadro de diagnóstico neurológico. Así,
nos quedamos con el diagnóstico de Trastorno Articulatorio y Trastorno de la
Comprensión o Trastorno Sensitivo [no incluido en esta clasificación].

Los pacientes no tienen un retraso sin más [que puede ser indicativo de
normalidad aunque, obviamente, habría que tomarlo en el contexto general] sino
que presentan una función que claramente no funciona de forma adecuada para
edad.

3
Dispraxia del Desarrollo

Según Vaivre-Douret hay tres tipos de dispraxia:

29
©P Duque. 2020

• Dispraxia ideomotora.
• Dispraxia visoespacial y visocontructiva.
• Dispraxia mixta.

La dispraxia [al igual que la apraxia] no puede ser una alteración de la habilidad
sino de la organización de un cuerpo, por lo que decir “apraxia de la marcha” o
“apraxia de la mirada” sería inexacto. Eso sería así si sólo se afectara esa habilidad,
cosas que sólo ocurre en la apraxia del habla o en la dispraxia del habla [única
excepción]. Pero una persona que tiene “apraxia del vestir” no sólo la manifiesta
en el vestir sino en múltiples aspectos.

En este sentido, podríamos considerar la dispraxia en cuatro tipos:

3.1. Ideomotora.
3.2. Integrativa.
3.3. Mixta.
3.4. Dispraxia del Habla.

3.1. Ideomotora

El el primero de los tipos, la afectación sería en la organización en sí del


movimiento.

3.2. Integrativa

En la integrativa se afecta la organización del movimiento con respecto a la


realización de tareas constructivas, pero no por “afectación” de la habilidad del
movimiento sino por déficit integrativo de funciones.

3.3. Mixta

El tercero sería la concomitancia de ambos.

3.4. Dispraxia del Habla

El último sería la producción del habla deficitaria por déficit práxico sin otros
déficit práxicos concomitantes [masticar, tragar, etc.]. Es un déficit entre la
intención [conozco el sonido a representar] y la producción [lo produzco de
manera diferente].

Como en los cuadros unidominios, la dispraxia sería la única alteración.

La dispraxia nunca se trata a no ser que se den tres circunstancias:

30
©P Duque. 2020

1. Caídas/tropiezos frecuentes y, por tanto, riesgo de traumatismos.


2. Repercusión emocional marcada en el niño [quiere jugar el fútbol pero
como “soy malo nunca me cogen” y eso hace que no se sienta integrado,
repercuta en el desarrollo de su estima, etc.].
3. Cuadro motor de base [p. ej., PCI] y, por tanto, mayor afectación de la
meramente motora.

4
Trastorno Disejecutivo del Desarrollo

El Trastorno Disejecutivo del Desarrollo es un término acuñado por mí en la


década del 2000 y del cual he dado algunas charlas apoyando su inclusión como
trastorno del neurodesarrollo. Al menos, no encontré ni esa denominación en la
literatura científica [“dysexecutive developmental disorder”] ni algo aproximado
a lo descrito.

Me refiero a TDD para denominar a niños con cuadros de afectación del desarrollo
de las llamadas “funciones ejecutivas” [previsión, razonamiento, búsqueda de
opciones, flexibilidad, abstracción, etc.] en ausencia de otros cuadros clínicos. El
perfil típico de estos niños lo dejamos recogido en la Escala FEX-R. A saber:

1. Tiene dificultad para recordar instrucciones muy largas.


2. Es muy difícil que se motive para hacer cosas que no quiere hacer
3. Tiene tendencia a hacer cosas sin pensar antes en lo que pudiera suceder.
4. Tiene dificultad para encontrar otras formas de solucionar un problema cuando se queda “bloqueado”,
sin ver más soluciones.
5. Se entusiasma excesivamente cuando va a suceder algo especial [por ejemplo ir a una fiesta de
cumpleaños o durante una actividad grupal].
6. Tiene muchas dificultades -más de lo normal- para hacer cosas que considera aburridas.
7. Tiene dificultad para planificar una actividad.
8. Tiene dificultad para realizar actividades que requieren muchos pasos.
9. Tiene dificultad para contar una historia de algo que le ha pasado en un orden adecuado. Es decir, le
cuestra “organizar” lo que tiene que contar.
10. Tiene dificultad para entender instrucciones verbales [hay que mostrarle cómo se hace algo para que
lo entienda; no vale sólo con explicárselo].
11. Tiene dificultad para planificar o para aprender de la experiencia.
12. Tiene dificultad para hacer cosas que requieren esfuerzo mental, como contar hacia atrás.
13. Piensa en voz alta aun cuando realiza tareas relativamente simples.
14. Tiene dificultades para entender los conceptos del tiempo comparado a niños de su edad [p. ej., ayer,
hace dos horas, mañana, etc.].
15. Es más infantil que los niños de su edad [por ejemplo, suele jugar con niños más pequeños que él].
16. Le cuesta captar el doble sentido de las cosas [chistes, ironías, metáforas].
17. En los aprendizajes académicos tiene dificultades en razonamientos aritméticos [no sabe lo que tiene
que hacer aun a pesar de saber calcular y de entenderlo]
18. Si le cambian las preguntas un poco [p. ej., algo que estudió con otro título], no sabe lo que le están
preguntando en un examen.
19. Tiende a responder antes de haber terminado de formular alguna pregunta

31
©P Duque. 2020

20. Presenta dificultades para evaluar si el planteamiento [la planificación, el razonamiento] que han
realizado, antes de llevarlo a cabo, es el más adecuado.
21. Repiten los mismos errores, aun después de habérselos explicados.
22. No es capaz de prever las consecuencias de sus actos.
23. Le cuesta pensar las posibilidades que hay para resolver un problema que surja.
24. Es más inocente que los niños de su edad [tiene menos "maldad”].
25. Tiene dificultad para evitar distractores. Es decir, su atención parece que dependa del medio que le
rodea y no de su control.
26. Cuando se acostumbra a hacer una tarea de una determinada manera, le cuesta introducir cambios.
27. Se fatiga al hacer una actividad mental. Tiene que hacer múltiples descansos.
28. Suele precipitarse a la hora de responder [al preguntarle, al hacer un ejercicio, etc.]; es decir, no
reflexiona previamente.
29. Tiene dificultad para centrarse en los aspectos relevantes de una tarea, es decir, en lo esencial.
30. No es capaz de responder o actuar de modo distinto a como ha aprendido algo.

Estos niños siempre presentan un perfil parecido y muchas veces es llevado a un


profesional por déficit atencionales sobre los 7 años, siendo mal diagnosticados
de TDAH en muchas ocasiones.

Hice una casuística cuando trabajaba en el Hospital Universitario Virgen


Macarena, que arrojó datos como los siguientes en una serie de 45 sujetos:

• EDAD DE DIAGNÓSTICO. 10,7 años de media.


• Datos de retraso madurativo previo: Sí [42%], No [68%].
• Sexo: Hombre [87%], Mujer [13%].
• ESCALA FEX-R. Puntuaciones por encima de 45 en todos los pacientes.
Media de 58,7 [90 posibles].
• Signos disejecutivos. 36%
• Pérdida de eficiencia sin signos disejecutivos: 64%
• AF de sintomatología parecida. PADRES [75%], MADRES [10%].

Los criterios diagnósticos que indiqué para esta entidad son los siguientes:

• Edad de al menos 9 años.


• Síntomas en relación al “constructo FFEE” [utilización de escalas de
síntomas/signos como FEX-R o BRIEF]: búsqueda de opciones, planificación,
etc.
• Sin otros signos-síntomas de interés o, al menos, de poca intensidad y no
nucleares [muchos son diagnosticados de TDA con 7-8 años sin que
cumplan criterios].
• Exploración neurocognitiva:
• A. con signos disejecutivos [p. ej., imitación práxica, infracciones en
pruebas, etc.].
• B. con caídas de funcionalidad/eficiencia cognitiva.
• Se valorarán “cuantificaciones” de pruebas cognitivas prestando atención
a la semiología.
• Neuroimagen estructural normal o que no explica la disfunción.

32
©P Duque. 2020

• Sin cuadro clínico que lo justique.


• Sin alteración psicopatológica. Si existiera afectación psicopatológica se
explicaría por la alteración ejecutiva.
• Tipos:
• TIPO 1. Sin retraso madurativo.
• TIPO 2. Con retraso madurativo.

5
Trastorno de Aprendizaje Procedimental

El Trastorno de Aprendizaje Procedimental fue descrito por Juan Narbona,


neurólogo infantil. En un artículo de 2012 afirma: “El trastorno de aprendizaje
procedimental (TAP) –o trastorno de aprendizaje no verbal– afecta a la auto-
matización de rutinas cognitivas y de destrezas perceptivomotoras que se usan
sin especial esfuerzo habitualmente. En los afectos de TAP, las citadas rutinas y
destrezas se convierten en procesos trabajosos que demandan coste atencional y
de la memoria de trabajo”. Posteriorme indica algunas “comorbilidades” del TAP
[algo que yo no comparto en el sentido de comorbilidad sino, como he indicado,
en un cuadro clínico que engloba dichos síntomas].

Hay que diferenciar este cuadro de la dispraxia del desarrollo. En ambos podemos
encontrar déficit en la habilidad del movimiento, en la facilidad del movimiento,
pero en la dispraxia no hay déficit en la memoria del procedimiento motor. Una
de las cosas a descartar en toda sospecha de dispraxia es la alteración de la
memoria del procedimiento motor.

Este cuadro clínico, a mi parecer, es muy poco prevalente y es difícil su diagnóstico


y su distinción de otros cuadros neurocognitivos del desarrollo.

6
Trastornos del Desarrollo Perceptivo

En el artículo “The domain-specificity of face matching impairments in 40 cases


of developmental prosopagnosia” y en “The discrimination of facial sex in
developmental prosopagnosia” se pueden encontrar datos clave sobre este
cuadro clínico neurocognitivo. Hasta no hace mucho no se reconocían claros
cuadros del desarrollo perceptivo. La prosopoagnosia congénita o
prosopoagnosia del desarrollo se ha descrito como “una condición del
neurodesarrollo caracterizada por dificultades para reconocer y discriminar los
rostros [...] en ausencia de lesiones cerebrales manifiestas” [Marsh, 2019] y a
veces se ha hablado de una causa heredada.

33
©P Duque. 2020

Las gnosias, como sabemos, es probablemente la función cognitiva más


segregada. Podemos encontrar déficit específicos para procesar objetos pero no
colores, caras o movimiento.

En el desarrollo parece que la alteración del desarrollo perceptivo más clásica es


la prosopoagnosia y no se han descrito claras alteraciones en el desarrollo de
otras percepciones [ya sean visuales, auditivas, táctiles] sin causa conocida o, al
menos, todavía considerada idiopática.

La prosopoagnosia congénita no tiene claros criterios diagnósticos y muchas


veces pasa desapercibida durante años, principalmente por la compensación que
hacen los pacientes a través de otras capacidades e incluso de la misma
percepción visual.

34
©P Duque. 2020

B. CUADROS MULTIDOMINIO
20. TRAI “plus”
20.1. DAMP de Gillberg.
20.2. Trastorno Disejecutivo-Atencional
20.3. Tempo Cognitivo Lento
21. TDSH “plus”
21.1. Trastorno del Desarrollo del Lenguaje y la Cognición Social.
21.2. Síndrome Neurocognitivo Hemisférico Izquierdo.
22. Trastorno de Aprendizaje No Verbal [TANV].
23. Trastornos Relacionados con el Autismo.
23.1. Trastorno de Asperger.
23.2. Trastorno del Espectro del Autismo.
24. Trastorno de Gerstmann del Desarrollo.
25. Trastorno del Desarrollo de la Inteligencia.
25.1. Límite.
25.2. Leve.
25.3. Moderado.
25.4. Grave-Muy grave.

35
©P Duque. 2020

20
Trastornos Relacionados con Autorregulación-Inhibición PLUS

Los cuadros relacionados con la alteración del sistema inhibitorio a veces no


incluyen sólo dicha alteración de forma nuclear sino que presentan al mismo nivel
nuclear o esencial otras alteraciones. Los tres cuadros clásicos son:

20.1. DAMP de Gillberg.


20.2. Trastorno Disejecutivo-Atencional
20.3. Tempo Cognitivo Lento

20.1. DAMP de Gillberg.

El DAMP de Gillberg [llamado muchas veces sólo DAMP] incluye un cuadro


principal de dispraxia [además del inhibitorio]. La dispraxia no tiene por qué ser
generalizada [aunque como ocurre en toda dispraxia como síntomas sí es así en
cierto modo] y a veces es más marcada en MMSS y, en concreto, en tareas llamadas
constructivas.

20.2. Trastorno Disejecutivo-Atencional

El Trastorno Disejecutivo-Atencional es un cuadro que cursaría con alteración de


funciones de planificación-resolución al mismo nivel que el inhibitorio. Este
punto es clave. Un paciente con alteración de la inhibición cognitiva y, por tanto,
atencional, tendrá dificultades ejecutivas secundariamente, lo que no hay que
confundir con cuadros de alteración primaria ejecutiva [planificación, resolución].

20.3. Tempo Cognitivo Lento

El Tempo Cognitivo Lento es un cuadro de alteración de la inhibición cognitiva,


falta de iniciativa, pérdida de energía y “lentitud” [realmente déficit de memoria
de trabajo].

Para el TCL se puede utilizar la K-SCT Rating Scale for Parents and Teachers,
publicada en 2014 por McBurnett et al. [2014] y traducida por Duque S y yo mismo
y que adjunto a continuación.

36
©P Duque. 2020

K-SCT
Quién lo realiza MADRE PADRE PROFESOR/A OTRO
FECHA:
Evalúe por favor con qué frecuencia el/la niño/a parece estar llevando a cabo cada una de los
conductas que aparecen a continuación. Juzgue de la mejor manera si no está seguro. Si no entiende
un ítem / elemento, puede consultárnoslo.
0: Nunca o Casi nunca 1: A veces 2: A menudo 3: Muy a menudo

Sueña despierto, estado de alerta / vigilancia variable, adormilado 0 1 2 3


1 Sueña despierto
2 Mira al vacío
3 “Desconecta”
4 Parece que se vaya a un mundo aparte
5 Se queda absorto en sus pensamientos
6 La mente parece irse a otra parte
7 La atención parece que se conecte y se desconecte
8 No oye preguntas o indicaciones / órdenes a la primera
9 Parece estar “mentalmente nublado”
10 Parece adormilado (durante el día)
11 Parece que se vaya a quedar dormido en cualquier momento (durante el
día)
12 Bosteza
13 Se aburre fácilmente
Sobre
TOTAL DE ESTA SECCIÓN 39
puntos
Déficit de working memory 0 1 2 3
14 Distraído
15 Está en Babia
16 Se olvida de lo que iba a decir
17 Se distrae cuando está con una tarea
18 Pierde el hilo
19 Se queda mudo / sin saber qué decir
20 Se confunde
21 Se hace un lío
22 No puede recordar cosas que acaba de aprender o que le acaban de decir
23 Se le olvida lo que estaba buscando
24 Necesita que se le repita la información
25 Olvida rápidamente lo que acaba de leer
Sobre
TOTAL DE ESTA SECCIÓN 36
puntos

37
©P Duque. 2020

Procesamiento lento 0 1 2 3
26 Dedica largo rato para elegir o decidir
27 Tarda más de lo esperado en responder a preguntas
28 Le lleva más rato responderte incluso cuando tienes su total atención
29 Se queda estancado en su trabajo / tarea
Sobre
TOTAL DE ESTA SECCIÓN 12
puntos
Conducta y movimiento lentos 0 1 2 3
30 Muy lento (relativo al movimiento lento) / Perezoso o flojo (no tiene
energía)
31 Trabaja a paso de tortuga / lentamente
32 Es más lento que una tortuga
33 Se para a mitad de una actividad
34 Es una “tortuga” (porque hace las cosas lentamente)
35 Se mueve despacio
Sobre
TOTAL DE ESTA SECCIÓN 18
puntos
Poca iniciativa, baja energía / entusiasmo 0 1 2 3
36 Le falta energía / Hipoactivo
37 Se cansa con facilidad
38 Tiene dificultad para motivarse
39 Necesita “espabilarse” (en el sentido de estar más alerta)
40 El esfuerzo disminuye / se esfuma rápidamente
41 Le gusta “vegetar” (hacer nada; estar ocioso, inactivo, holgazaneando)
42 Tiene problemas para empezar a trabajar
43 Pospone cosas hasta el último minuto
44 Es apático
Sobre
TOTAL DE ESTA SECCIÓN 27
puntos
Sobre
TOTAL DE LA ESCALA 132
puntos

Nota de los traductores


Las puntuaciones de una prueba neurocognitiva o, en este caso, de una escala, NO TIENEN EN SÍ
MISMA NINGUNA SIGNIFICACIÓN CLÍNICA. No diagnostique nunca un cuadro neurocognitivo por la
puntuación en test o escalas.

38
©P Duque. 2020

21
Trastornos del Desarrollo del Habla y del Lenguaje PLUS. TDSH PLUS

En múltiples ocasiones encontramos trastornos del desarrollo del lenguaje


hablado así como otros déficit primarios al mismo nivel de importancia. De hecho,
solemos ver con mucha frecuencia diagnósticos de TEL vs TEA, lo que pienso que
no es una diatriba lógica. Me explico.

Un cuadro tipo TEL [o TDSH] cursa sólo con alteración del desarrollo del lenguaje
y si hubiera déficit sociales serían explicables por la alteración del lenguaje
hablado. Si el cuadro deficitario de cognición social no fuera explicado por la
alteración del lenguaje significaría que hay algo más que, obviamente, no tiene
por qué ser un TEA.

En este sentido, los dos cuadros más típicos PLUS del trastorno del desarrollo de
los sonidos del habla son dos:

21.1. Trastorno del Desarrollo del Lenguaje y la Cognición Social.


21.2. Síndrome Neurocognitivo Hemisférico Izquierdo.

21.1. Trastorno del Desarrollo del Lenguaje y la Cognición Social.

Este primer cuadro es un cuadro que no “casa” con un cuadro tipo TEL [en nuestra
denominación TDSH] ni tampoco con un claro TEA, pero tiene dos alteraciones
principales: lenguaje y cognición social. Es un cuadro que se puede diagnosticar
sobre los 3-4 años sin problemas e incluso antes, y es un cuadro que habrá que
ver, evolutivamente, de qué se trata [seguro que no de un TEL].

21.2. Síndrome Neurocognitivo Hemisférico Izquierdo.

Este cuadro clínico incluye un paciente que evoluciona, al principio, con alteración
del desarrollo del lenguaje, para posteriormente, de forma evolutiva, ir cursando
con alteración del desarrollo de la praxia [semiología ideomotora], sintomatología
POT izquierda y déficit del desarrollo ejecutivo.

39
©P Duque. 2020

22
Trastorno de Aprendizaje No Verbal. TANV

El TANV es un cuadro bastante criticado por muchos profesionales, que indican


que verdaderamente se trata casi en exclusiva de un Asperger o, en nuestra
denominación, de un Asperger “like”.

Johnson y Myklebust [1971] hicieron las primeras descripciones del Síndrome HD


en la infancia y describieron niños que presentaban dificultad para comprender el
significado de determinados contextos ambientales, no tenían una buena
capacidad de prever, ni capacidad de abstracción, ni capacidad para interpretar
gestos, expresiones faciales, etc. Junto con estos déficits se han observado otros
que podrían aparecer dentro de este cuadro de alteraciones neurocognitivas.

Rourke describe cuadros hemisféricos izquieros y cuadros hemisféricos derechos.


A estos últimos les llama TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE NO VERBAL.

Lussier (2001), en su manual de neuropsicología del niño, tratando trastornos


práxicos y visoespaciales, diferencia la dispraxia, la discalculia y el Síndrome de
Disfunción No Verbal, presentando este último como la combinación de los otros
dos más una inadaptación socioemocional.

Hoy día nadie duda de este trastorno y muchos son los autores que han apoyado
esta propuesta (Bruchman, Staton, Wilson, 1983; Loveland, Fletcher, Baile, 1990;
Rourke, 1995, Finlayson, 1978, Voeller, 1983, 1991; Tranel et al 1987).

Julián Vaquerizo, en 2009, hace los siguientes cuadros:

40
©P Duque. 2020

En el estudio de Mammarella se describen los siguientes síntomas diagnósticos


[sic.]:

41
©P Duque. 2020

Criterios habituales

• inteligencia visuoespacial baja;


• discrepancia entre la inteligencia verbal y la visuoespacial;
• habilidades de coordinación visuoestructura y motriz fina;
• tareas de memoria visuoespacial;
• lectura mejor que logros matemáticos;
• y habilidades socioemocionales.

CRITERIOS FUNDAMENTALES tras la revisión:

• inteligencia visuoespacial baja con una inteligencia verbal relativamente


buena,
• deficiencias visuoconstructivas y de coordinación motriz fina,
• buena decodificación de la lectura junto con un bajo rendimiento
matemático
• déficits en memoria visuoespacial y habilidades sociales también estaban
presentes.

Al final indican, tras la revisión, que mantendrían lo siguiente:

CRITERIOS FINALES

• Pobre inteligencia visoespacial con buena inteligencia verbal.


• Trastornos visoconstructivos y de la psicomotricidad fina.
• Pobres habilidades matemáticas y buenas habilidades lectoras.
• Déficit de WM visoespacial.
• Dificultades sociales y emocionales.

El TANV cursa desde siempre, con un cuadro parecido al tipo Asperger, con algunas
“peculiaridades” que lo hacen, a mi parecer, diferentes. Todos los pacientes con
TANV presentan dispraxia generalizada pero puede ser que sólo de tipo
integrativo, POT derecha. También suelen presentar como rasgo clave [no diremos
patognomónico] una heminegligencia motora izquierda [el niño deja,
sistemáticamente, su brazo izquierdo “olvidado”, no llevando a cabo acciones
bimanuales con la participación de MSI: escribir, recortar, etc.]. Además, tienen
muchas dificultades para la significación de la gestualidad y para la
conceptualización de múltiples contextos si no hay comunicación basada en el
lenguaje hablado. Su pragmática es deficitaria [tendencia a la literalidad] y el
reconocimiento de emociones también, pudiendo llegar a tener muy
frecuentemente alexitimia [algo que es difícil explorar pero que por observación
indirecta podemos ver]. Suelen tener inequívocamente déficit ejecutivos.

42
©P Duque. 2020

Este cuadro no suele presentar estereotipias ni tampoco rigidez y, en mi


experiencia, suelen ser más “indiferentes” ante la relación social, frente a los
cuadros tipo Asperger que típicamente, en edades no infantiles, buscan cómo
interaccionar con el otro.

22
Trastornos Relacionados con el Autismo

Creemos que la denominación “relacionado con” es mejor que “del espectro de”
y que “del espectro de” entraría en el relacionado con. No nos parecen sólo
matices semánticos. Estos cuadros cursan siempre con una misma sintomatología
que hace que se metan en esta clasificación:

• disfunción en la comunicación [constructo finalista];


• disfunción en la cognición social: reconocimiento de emociones en ellos
mismos y en otros, en compartir simbolismo, en gestualidad...;
• ciertos patrones de comportamiento restringidos y repetitivos:
estereotipias, uso de objetos de forma repetitiva, etc.

La DSM-V clasifica sólo como TEA. Así:

A. Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en


diversos contextos, manifestados por lo siguiente, actualmente o por los
antecedentes:
a. Deficiencias en la reciprocidad socioemocional.
b. Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas
en la interacción social.
c. Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de
relaciones.
B. Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o
actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos,
actualmente o por los antecedentes (los ejemplos son ilustrativos pero no
exhaustivos).
a. Movimientos, uso de objetos o habla estereotipada o repetitiva.
b. Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad a rutinas, o
patrones ritualizados de comportamiento verbal y no verbal.
c. Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su
intensidad y focos de interés se refiere.
d. Híper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inusual
por los aspectos sensoriales del entorno.
C. Los síntomas tienen que manifestarse en el periodo de desarrollo
temprano. No obstante, pueden no revelarse totalmente hasta que las

43
©P Duque. 2020

demandas sociales sobrepasen sus limitadas capacidades. Estos síntomas


pueden encontrarse enmascarados por estrategias aprendidas en fases
posteriores de la vida.
D. Los síntomas causan deterioro clínico significativo en el área social, laboral
o en otras importantes para el funcionamiento habitual.
E. Las alteraciones no se explican mejor por una discapacidad intelectual o
por un retraso global del desarrollo.

En la DSM-III habría 6 criterios para el diagnóstico del autismo infantil [sic.]:

• Inicio antes de los 30 meses.


• Déficit generalizado de receptividad hacia a las otras personas (autismo).
• Déficit importante en el desarrollo del lenguaje,
• Si hay lenguaje se caracteriza por patrones peculiares tales como ecolalia
inmediata o retrasada lenguaje, lenguaje metafórico e inversión de
pronombres.
• Respuestas extrañas a varios aspectos del entorno; por ejemplo, resistencia
a los cambios, interés peculiar apego a objetos animados o inanimados.
• Ausencia de ideas delirantes, alucinaciones, asociaciones laxas e
incoherencia como sucede en la esquizofrenia.

En el año 2000, en la DSM-IV-TR se indican:

A. Para darse un diagnóstico de autismo deben cumplirse seis o más


manifestaciones del conjunto de trastornos (1) de la relación, (2) de la
comunicación y (3) de la flexibilidad. Cumpliéndose como mínimo dos
elementos de (1), uno de (2) y uno de (3).
a. (1) Trastorno cualitativo de la relación, expresado como mínimo en
dos de las siguientes manifestaciones:
i. (a) Trastorno importante en muchas conductas de relación no
verbal, como la mirada a los ojos, la expresión facial, las
posturas corporales y los gestos para regular la interacción
social.
ii. (b) Incapacidad para desarrollar relaciones con iguales
adecuadas al nivel evolutivo.
iii. (c) Ausencia de conductas espontáneas encaminadas a
compartir placeres, intereses o logros con otras personas (por
ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de
interés).
iv. (d) Falta de reciprocidad social o emocional.
b. (2) Trastornos cualitativos de la comunicación, expresados como
mínimo en una de las siguientes manifestaciones:

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©P Duque. 2020

i. (a) Retraso o ausencia completa de desarrollo del lenguaje


oral (que no se intenta compensar con medios alternativos de
comunicación, como los gestos o mímica).
ii. (b) En personas con habla adecuada, trastorno importante en
la capacidad de iniciar o mantener conversaciones.
iii. (c) Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje, o uso de
un lenguaje idiosincrático.
iv. (d) Falta de juego de ficción espontáneo y variado, o de juego
de imitación social adecuado al nivel evolutivo.
c. (3) Patrones de conducta, interés o actividad restrictivos, repetidos
y estereo-tipados, expresados como mínimo en una de las siguientes
manifestaciones:
i. (a) Preocupación excesiva por un foco de interés (o varios)
restringido y estereotipado, anormal por su intensidad o
contenido.
ii. (b) Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales
específicos y no funcionales.
iii. (c) Estereotipias motoras repetitivas (por ejemplo, sacudidas
de manos, retorcer los dedos, movimientos complejos de todo
el cuerpo, etc.).
iv. (d) Preocupación persistente por partes de objetos.
B. Antes de los tres años, deben producirse retrasos o alteraciones en una de
estas tres áreas: (1) interacción social, (2) empleo comunicativo del
lenguaje o (3) juego simbólico.
C. La perturbación no encaja mejor con un trastorno de Rett o trastorno
desintegrativo infantil.

Como se puede ver, ha cambiado el concepto en “complejidad” pero no en lo


esencial.

Como hemos dicho anteriormente creo que debemos dejar la denominación


trastorno para un cuadro que no sólo cursa sindrómicamente de determinada
forma sino con otros datos clave: inicio, evolución, etc. Aceptar que haya un TEA
primario y un TEA secundario no nos parece acertado. Todo TEA secundario se
debería llamar Síndrome del Espectro del Autismo.

Consideramos que el TEA es un tipo de trastorno relacionado con el autismo y el


Trastorno de Asperger otro.

23.1. Trastorno del Espectro del Autismo.

Tomamos con propuesta diagnóstica la de la DSM-V.

45
©P Duque. 2020

23.2. Trastorno de Asperger.

En este sentido tomamos como referencia los criterios de la DSM-IV-TR, tomando


en consideración que lo dicho anteriormente en las consideraciones generales
diagnósticas. A saber [sic.]:

A. Alteración cualitativa de la relación social, manifestada al menos por dos de


las siguientes características:
1. Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no
verbales, como el contacto ocular, expresión facial, posturas corporales
y gestos reguladores de la interacción social.
2. Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al
nivel de desarrollo del sujeto.
3. Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y
objetivos con otras personas (por ej., no mostrar, traer o enseñar a otros
objetos de su interés).
4. Ausencia de reciprocidad social y emocional.
B. Patrones de comportamiento, intereses y actividad restrictivos, repetitivos
y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes
características:
1. Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés
estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad
o por su objetivo.
2. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no
funcionales.
3. Manierismos motores estereotipados y repetitivos (por ej., sacudir o
girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).
4. Preocupación persistente por partes de objetos.
C. El trastorno causa un deterioro claramente significativo de la actividad
social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.
D. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (por ejemplo,
a los dos años usa palabras sencillas, a los tres frases comunicativas).
E. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognitivo ni del
desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad,
comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad
acerca del ambiente durante la infancia.
F. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de
esquizofrenia.

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24
Trastorno de Gerstmann del Desarrollo.

En la literatura científica se clasifica como Síndrome de Gerstmann del Desarrollo.


Realmente, tomando las denominaciones que antes indicábamos, se llamaría
trastorno y no síndrome.

El cuadro típicamente cursa en un primer momento con niños a los que le cuesta
mucho la adquisición de lectura/escritura en ausencia de trastornos del lenguaje
previos. Son niños con muchas dificultades para adquirir derecha-izquierda y, en
la exploración, muestran disgnosia digital y dispraxia de características POT
izquierda, y se puede acompañar de déficit inhibitorios.

El punto clave es el desarrollo posterior de planificación y resolución, es decir, de


aspectos terciarios prefrontales.

25
Trastorno del Desarrollo de la Inteligencia. TDI

Este aspecto es difícil de concretar, principalmente porque el término inteligencia


es un término que no está consensuado en la literatura científica y es difícil de
operativizar. Para mí es claro, y así lo digo siempre, que el C.I. es de los mayores
“inventos” [en el sentido de “neurociencia ficción”] de la Psicología y tiene el
mismo interés normativo de cualquier prueba. Es decir, que decir que una persona
ha sacado en el WISC-IV una puntuación determinada y decir cómo está con
respecto a los demás es correcto; decir que eso es “inteligencia” es, como poco,
descabellado.

Siendo lo anterior tal y como lo pienso, seguimos teniendo dificultades para la


operativización del término. No creo, como indica la DSM-V, que el término
“discapacidad intelectual” sea el término adecuado. Tampoco, como indican
algunos, el término “déficit cognitivo”. Creo que lo adecuado es Trastorno del
Desarrollo de la Inteligencia.

La American Association on Intellectual and Developmental Disabilities [AAIDD]


indica: “La discapacidad intelectual es un estado individual que se caracteriza por
presentar limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en
la conducta adaptativa, tal y como se manifiesta en las habilidades adaptativas
conceptuales, sociales y prácticas, y por ser originada antes de los 18 años”.

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©P Duque. 2020

La DSM-V utiliza como sinónimos los términos TDI y "discapacidad intelectual" y


lo operativiza como un trastorno que se inicia durante el desarrollo e incluye
limitaciones en el funcionamiento intelectual y en el comportamiento adaptativo
caracterizado por:

• limitaciones en el funcionamiento intelectual [razonamiento, resolución de


problemas, pensamiento abstracto, juicio, aprendizaje académico],
• limitaciones en las habilidades adaptativas, es decir, dificultades
significativas en las actividades de la vida diaria
• comienzo en la infancia.

En la definición que nosotros utilizamos, pienso que lo crucial es un rendimiento


muy deficitario a nivel de los procesos de resolución de novedad y con una
marcada alteración en el desarrollo de procesos lógicos, consiguiendo a veces
sólo la igualdad [como esto es igual que esto, ergo la solución es...].

Creo que el cuadro principal es el déficit de procesos lógicos, sin alteración focal
[no alteración primaria del lenguaje, gnosias, etc.], con déficit terciarios
prefrontales principalmente, siendo la influencia en la actividad cotidiana clara
siempre y cuando la persona tuviera que estar “sola”, es decir, que no tuviese a
nadie para la toma de decisiones.

Es difícil operativizar también el grado de afectación, y en este sentido sí podría


ser importante la normalización de pruebas neurocognitivas específicas. No
obstante, intentaremos cuadrar de la mejor manera posible el grado de afectación
en un futuro.

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©P Duque. 2020

GRUPO 2

Trastornos Neurocognitivos no del


Desarrollo [adquiridos]

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A. CUADROS UNIDOMINIO
50. Afasias
50.1. Broca. Motora. Gran Afasia de Broca
50.2. Anómina.
50.3. Wernicke. Sensitiva.
50.4. Conducción
50.5. Global
50.6. Transcorticales.
50.7. Cruzadas
50.8. Subcorticales
50.9. De sordomudos
51. Apraxias
51.1. De miembros
51.2. Orofacial
51.3. Bucolingual
51.4. Parpebral
51.5. Ojos
52. Amnesias
52.1. Diencefálica
52.2. Bitemporal
52.3. Frontal
52.4. Amnesia del Desarrollo.
52.5. Amnesias específicas.
52.5.1. Amnesia topográfica.
52.6. Amnesia Postraumática.
52.7. Amnesia Retrógrada.
52.8. Amnesis Retrógrada Focal.
53. Aprosodias
54. Acalculia
55. Alexias y agrafias
55.1. Alexia con agrafia
55.2. Alexia sin agrafia
55.3. Alexia y agrafia afásicas
55.4. Agrafia callosa
56. Agnosias visuales
56.1. Cromática.
56.2. Para objetos. De categorías específicas.
56.3. Para caras. Prosopagnosia.
56.4. Topográfica
56.5. Agnosia aperceptiva presemántica de Warrington.
57. Agnosias táctiles
57.1. Amorfognosia

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57.2. Astereognosia
57.3. Agrafestesia
57.4. Ahilognosia
58. Agnosias auditivas
58.1. Estímulos verbales
58.2. Estímulos no verbales
59. Trastornos de la cognición espacial
59.1. Exocéntrica
59.1.1. Metamorfopsia invertida
59.2. Egocéntrica.
59.2.1. Desorientación topográfica
59.2.2. Síndrome de Inversión topográfica
60. Atención
60.1. Heminegligencia espacial
60.2. Heminegligencia motora
60.3. Trastorno del mantenimiento atencional
61. Trastornos del Esquema Corporal
61.1. Hemiasomatognosia
61.2. Autotopoagnosia
61.3. Localización digital [agnosia digital]
61.4. Desorientación derecha-izquierda
61.5. Miembro fantasma
61.6. Aloquiria
61.7. Mano ajena
62. Trastornos de Identificación
62.1. Capgras
62.2. Frégoli
62.3. Intermetamorfosis
62.4. Dobles subjetivos
62.5. Cotard
63. Bradipsiquia
64. Alteración de WM.
65. Síndrome Prefrontal.
65.1. Neurocognitivo.
65.2. Conductual.
65.3. Mixto.

Se delimitarán las anosognosias específicas con un “+” basándose en las ideas de


Bisiach, es decir, en los tres grados. Las indicaciones de Bisiach et al. [1986] fueron
escalar mediante preguntas específicas, en los siguientes grados de anosognosia:

• grado 0: No anosognosia. El paciente explica su trastorno;


• grado 1: El trastorno se iNEForma sólo a raíz de una pregunta específica
acerca de los déficit;

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• grado 2: el trastorno es reconocido sólo después de demostrar claramente


su afectación;
• grado 3: no se reconoce el trastorno de ninguna de las formas posibles.

Por lo tanto si sobre determinada alteración el paciente está en grado 1 se indicará


+1 y así sucesivamente. Por ejemplo:

65.1. Síndrome Prefrontal Neurocognitivo +3

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B. CUADROS MULTIDOMINIO
100. Síndrome de Anton-Babinski
101. Síndrome de Balint
102. Síndrome de Gerstmann
104. Síndrome de Dejerine-Mouzon
105. Síndrome Cerebeloso Cognitivo-Afectivo
106. Síndrome Multidominio

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C. CUADROS TOPOGRÁFICOS
200. Prefrontal
200.1. Dorsolateral
200.2. Medial
200.3. Orbitario
200.4. Ventromedial
201. Parietal
[Link]
201.2. Izquierdo
202. Temporal
202.1. Medial
202.2. Lateral
203. Hemisférico Izquierdo
204. Hemisférico Derecho
205. POT derecho.
206. POT izquierdo.
207. Difuso.

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CONCLUSIÓN
En estos breves apuntes he intentado sistematizar una clasificación de
Diagnóstico en Neuropsicología. Esperemos que en breve pueda sistematizar
algunos códigos diagnósticos con el que todos nos podemos regir.

Cualquier comunicación pueden hacerla a [Link]@[Link] y será


bienvenida.

55

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