Observación e identificación de los tres grupos de briofitas
Isaac Torres Bueno1*, Ana María Muñoz1
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Programa de Biología, Facultad de Ciencias Básicas y Tecnologías, Universidad del Quindío, Cra. 15
con calle 12 Norte, Armenia, Colombia.
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Autor para correspondencia:
[email protected]Resúmen
Los briofitos, un grupo de plantas no vasculares que comprende musgos, hepáticas y
antoceros, juegan un papel crucial en los ecosistemas al contribuir a la estabilización del
suelo y a la retención de agua. Estos organismos fueron pioneros en la colonización de
ambientes terrestres y presentan un ciclo de vida con una fase dominante gametofítica
haploide y una fase esporofítica diploide. Para comprender mejor sus características, se
analizaron muestras de especímenes frescos de hepáticas foliosas, hepáticas talosas, musgos y
antoceros. La metodología empleada incluyó observaciones macroscópicas detalladas para
examinar las estructuras morfológicas. El análisis reveló que las hepáticas se clasifican en dos
tipos principales, foliosas y talosas, mientras que los musgos se identificaron por su
estructura filamentosa característica. Los resultados destacaron la importancia ecológica de
los briófitos al mostrar cómo su presencia y distribución pueden influir en la estabilidad del
ecosistema. Este estudio proporcionó una visión más profunda sobre la relevancia de los
briofitos en el ambiente, subrayando su papel en la ecología y su adaptación a diversos
hábitats.
Keywords: briofitos, musgos, hepáticas, antoceros, estructura morfológica.
Introducción
Los briófitos -hepáticas, musgos y antocerotes- son plantas pequeñas de pocos hasta unos 20
centímetros, con coloraciones verdes, pardas o rojizas, sin tejidos especializados de
conducción como el xilema y el floema de las plantas vasculares, por lo que el transporte de
agua y nutrientes ocurre de célula a célula por difusión o transporte activo (Morales, et al.,
2017). A pesar de ser plantas muy antiguas (sus restos fósiles datan del Período Devónico,
hace cerca de 400 m.a.) y de ser de las primeras plantas que colonizaron el ambiente terrestre,
han recibido poca divulgación a nivel popular y científico (Salazar, 2011).
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Se caracterizan por ser plantas en las que el esporofito es extremadamente sencillo (sin
ramificaciones y con un único esporangio) y permanece unido al gametofito, que de forma
prácticamente generalizada es el dominante en el ciclo biológico. Se trata de organismos
autótrofos, con clorofila y al igual que en el resto de las plantas terrestres (embriofitas)
presentan un ciclo con alternancia de generaciones (esporofítica y gametofítica), pero con
ciertas particularidades propias del grupo (Estébanez, et al., 2011).
El término Briófitos no se refiere a una clasificación científica, sino a una referencia formal
de todas las plantas no vasculares. (Nabors, 2006). Como verdaderas plantas, la estructura
briofítica destaca por su clara diferenciación histológica. Aunque de forma habitual los
tratados de botánica se refieren a los briófitos como “plantas no vasculares”, lo cierto es que
frecuentemente poseen tejidos conductores (tanto de nutrientes orgánicos como inorgánicos),
y pueden desarrollar asimismo tejidos aislantes y de sostén (Pérez, et al., 2011)
Los Briófitos poseen cuerpos blandos, se descomponen antes de que puedan fosilizarse bien,
por ello existen escasas muestras de su forma, lo que dificulta la determinación de su
filogenia primaria (Nabors, 2011). La complejidad estructural de los briófitos es, por tanto,
intermedia entre la del resto de embriófitos y la de las algas verdes, a las que se presume que
pertenecería el ancestro común de las plantas terrestres. Esto los ha hecho objeto de
numerosas reflexiones que, por un lado, tratan de contrastar si se trata realmente de las
plantas más directamente relacionadas con las primeras algas que protagonizaron el paso a
medios terrestres y, por otro, si dieron origen a los restantes embriofitas o, por el contrario,
suponen una línea evolutiva diferenciada (Pérez, et al., 2011).
Teniendo en cuenta lo anterior, este estudio tenía como objetivo observar y diferenciar
estructuras presentes en los grupos de plantas Antoceros, Hepáticas y Musgos.
Metodología
La observación de diferentes tipos de briofitos se realiza a partir de muestras recolectadas por
el docente. Donde se llevó a cabo una descripción macroscópica del tipo de briofito según su
estructura o morfología.
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Muestra N°1 Musgos:
1. Se observó el espécimen para diferenciar entre esporofito y gametofito. Se describieron las
estructuras, forma, tamaño, color y textura del musgo.
2. Se determinó el hábito de crecimiento del esporofito, clasificándose como pleurocárpico o
acrocárpico. Se identificaron y señalaron en el dibujo las estructuras del esporofito, como la
seta, cápsula, opérculo y caliptra, y se anexó un registro fotográfico del espécimen.
Muestra N°2 Hepáticas foliosas y talosas :
Hepáticas foliosas:
1. Se diferenciaron el esporofito y el gametofito, identificando las estructuras presentes.
2. Se verificó la presencia de anfigastros y lóbulos en el espécimen.
Hepáticas talosas:
1. Se tomó un individuo de Marchantia sp para identificar el gametofito y las estructuras de
adherencia. Se examinaron los conceptáculos, que son estructuras de reproducción asexual.
Muestra N°3 Antoceros:
1. Se observaron los especímenes para describir el esporofito y el gametofito.
Por otro lado también se hizo el análisis en el microscopio observando su morfología y observando
algunas de sus células de un corte transversal de filidio correspondiente al musgo y después de un
corte transversal del caudillo de un musgo.
Resultados
El análisis de briofitos mostró características distintivas en cada muestra. Para los musgos, se
identificaron las estructuras del esporofito y gametofito, y se determinó el hábito de crecimiento. En
las hepáticas foliosas y talosas, se diferenciaron el esporofito y gametofito, y se observaron estructuras
clave como anfigastros y conceptáculos. Finalmente, en los antoceros, las observaciones
microscópicas revelaron detalles sobre el esporofito y gametofito, destacando su adaptabilidad a
condiciones extremas. Estos hallazgos proporcionaron una comprensión clara de las características y
adaptaciones de los briófitos.
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Figura 1. Hepáticas talosas observadas en la muestras N°2, en ellas se puede observar algunas
características que son: : A) Marchantia polymorpha, B) Los poros blancos, C) Lo plano.
Figura 2. Hepáticas talosas observadas en la muestras N°2, en ellas se puede observar algunas
características que son: : A) Gametofito femenino A1 pedúnculo ,A2 receptáculo , B) Gametofito
masculino B1 pedúnculo, B2 receptáculo, B3 Arquegonióforo , C) Gametofito femenino C1
Esporofito, C2 Arquegonióforo.
Figura 3. Hepáticas Foliosas observadas en la muestras N°2, en ellas se puede observar algunas
características que son A)A1 Caulidio, A2 Filidio, B) B1 Anfigastros, B2 Esporofito, B3 Gametofito.
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Figura 4. Antoceros observadas en la muestras N°3, en ellas se puede observar algunas
características que son A)A1 Involucró, B) B2 Esporofito, C1 Involucro, C3 Gametofito, C4
Esporofito.
Figura 5. Musgos observados en la muestra N°1, en ellas se puede observar algunas características
que son A)A1 Filidios ,A2 Seta ese musgo es Acrocarpico , A3 Gametofito, A4 Esporofito B) B1
Esporas, B2 Pleurocárpico Pie, C1 Cofla, C2 Cápsula.
Figura 6. A) Corte transversal transversal del filidio de un musgo A1 Cloroplastos, A2 Pared celular,
B) Corte transversal del caulidio de un musgo B1 Parénquima.
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Discusión
El análisis de las muestras de briofitos reveló diversas características morfológicas y
reproductivas que fueron comparadas con estudios previos para evaluar su precisión. En la
Muestra N°1, que incluía musgos, se realizaron observaciones macroscópicas para diferenciar
entre el esporofito y el gametofito, identificando estructuras como la seta, cápsula, opérculo y
caliptra. El hábito de crecimiento se clasificó como pleurocárpico o acrocárpico, confirmando
las descripciones de Shaw (2010), quien documenta la variabilidad morfológica en los
musgos. Estos hallazgos coinciden con los informes de Gunnarsson y Rydin (2000), que
destacan la importancia de estas estructuras en la identificación de los musgos. En la Muestra
N°2, correspondiente a hepáticas foliosas y talosas, se diferenciaron el esporofito y el
gametofito en las hepáticas foliosas y se verificó la presencia de anfigastros y lóbulos,
siguiendo las descripciones de Iglesias (2014) y Proctor (2000), quienes subrayan la
relevancia de estas características para la clasificación de las hepáticas. Para las hepáticas
talosas, se examinó Marchantia sp y se identificaron las estructuras de adherencia y los
conceptáculos, fundamentales para la reproducción asexual, corroborando los hallazgos de
Brito Gutiérrez (2021). Estos resultados son consistentes con las observaciones de Proctor
(2000), quien destaca el papel crucial de los conceptáculos en la dispersión y adaptación de
las hepáticas talosas. En la Muestra N°3, se realizaron observaciones microscópicas de cortes
transversales de filidios y caudillos de Antoceros, lo que permitió una descripción detallada
del esporofito y el gametofito. Estos resultados coinciden con las observaciones de
Miguel-Velasco (1982), quien destacó la adaptabilidad de los antoceros a microambientes
extremos. Además, los resultados corroboran las investigaciones de Gunnarsson y Rydin
(2000), que refuerzan la capacidad de los antoceros para resistir condiciones adversas y su
adaptabilidad a cambios ambientales. En conclusión, los resultados obtenidos a partir de las
observaciones macroscópicas y microscópicas confirman las descripciones previas,
mostrando una diversidad de estructuras reproductivas en musgos y hepáticas, y reafirmando
la adaptabilidad y resistencia de los antoceros, proporcionando así una comprensión detallada
y validada de la biología de los briófitos.
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Conclusiones
El análisis de las muestras de briófitos, que incluyó musgos, hepáticas foliosas y talosas, y
antoceros, permitió obtener una comprensión detallada de sus características morfológicas y
reproductivas. Las observaciones macroscópicas y microscópicas confirmaron y ampliaron la
información previamente conocida sobre estos organismos. En la Muestra N°1, la
identificación y diferenciación entre esporofito y gametofito en los musgos, así como la
clasificación del hábito de crecimiento como pleurocárpico o acrocárpico, coincidió con las
descripciones previas y mostró la importancia de estas estructuras para la identificación
taxonómica. En la Muestra N°2, las hepáticas foliosas y talosas revelaron características
distintivas, incluyendo anfigastros y lóbulos en las hepáticas foliosas, y estructuras de
adherencia y conceptáculos en las hepáticas talosas, fundamentales para la reproducción
asexual. Estos hallazgos confirmaron la importancia de estas características para la
clasificación y comprensión de las hepáticas. En la Muestra N°3, el análisis microscópico de
Antoceros proporcionó detalles adicionales sobre el esporofito y el gametofito, destacando la
adaptabilidad de estos organismos a microambientes extremos. En general, los resultados
obtenidos corroboraron las descripciones anteriores y reforzaron la comprensión de la
biología de los briófitos, subrayando la importancia de realizar observaciones detalladas para
una clasificación precisa y una mejor comprensión de su evolución y adaptación.
Bibliografía
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Shaw, A. J. (2010). Bryophyte Biology. Cambridge University Press.
Anexos
1. ¿Qué características tienen los briófitos en común con las algas?
Las briofitas comparten con las algas verdes y con las plantas vasculares la
característica de poseer clorofila como el principal pigmento fotosintético y almidón
como la principal reserva alimenticia (León Yánez et al., 2013). La evidencia
disponible indica que los musgos y hepáticas serían una rama primitiva de las plantas
vasculares y los antocerotes se encontrarían entre las algas verdes y las plantas
vasculares (León Yánez et al., 2013). También, durante los períodos secos las plantas
se secan casi completamente y pueden entrar en dormancia. Cuando se humedecen el
agua es absorbida rápidamente por las plantas y la fotosíntesis se inicia nuevamente.
Esta característica de tolerancia a la sequía de las briofitas es compartida por los
líquenes, muchas algas terrestres y pequeños animales como tardígrados, nemátodos
y rotíferos que frecuentemente viven en asociación con las briofitas (León Yánez et
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al., 2013).
2. ¿En qué tipos de hábitats se espera que las briófitas tengan más éxito?
Las briofitas son plantas de sitios húmedos; la disponibilidad de agua en estado
líquido es esencial para su desarrollo y metabolismo. El gametofito por ejemplo,
necesita agua para permitir a los espermatozoides o anterozoides (células sexuales
masculinas) nadar hacia el órgano femenino donde se encuentra la célula huevo (León
Yánez et al., 2013). Las briofitas son plantas típicamente poiquilohídricas, es decir
que su turgor depende de la humedad del ambiente (León Yánez et al., 2013).
Particularmente se concentran en los trópicos, crecen formando agrupaciones en
forma de tapetes, mantas o cojines sobre el suelo, han colonizado bosques nublados,
andinos, alto-andinos hasta páramos, es frecuente encontrarlos en cascadas, zonas de
salpicadura y márgenes de arroyos, también habitan sobre árboles, arbustos o hierbas,
denominándose epífitos, en cortezas y ramas siendo corticícolas, sobre la superficie
de las hojas o epífitos y en la superficie de rocas o rupícolas o saxícolas; algunos
están adaptados a microhábitats con limitación o escasez de agua (Morales, et al.,
2017).
3. Teniendo en cuenta que los hongos, las bacterias y las algas no tienen embriones,
¿cuáles son las ventajas de desarrollar un embrión?
Luego de varias divisiones celulares el cigoto desarrolla un pie que penetra en el
gametofito (León-Yánez et al., 2013). Sus complejos órganos reproductivos que
consisten de células productoras de esporas o gametos, rodeadas por una cubierta de
células estériles y la retención del cigoto dentro del órgano sexual femenino, hasta
desarrollar un embrión, son diferencias fundamentales de las algas y adaptaciones
típicas para la vida sobre la tierra (León-Yánez et al., 2013).
4. ¿Cuáles son las desventajas de tener una etapa de gametofito dominante? ¿Por qué
plantearía un costo mayor tener una etapa de gametofito dominante en plantas que
tienen grandes unidades de dispersión?
El esporofito es la parte de las plantas no vasculares, como los musgos, que se encarga de
producir esporas. Es diploide, lo que significa que tiene dos juegos de cromosomas. Esta fase
se desarrolla después de que los gametos, que son producidos por el gametofito (la fase
haploide con un solo juego de cromosomas), se fecundan. El esporofito depende
completamente del gametofito para alimentarse, ya que no puede hacer fotosíntesis por sí
mismo. Esto es muy evidente en los musgos, donde el esporofito está unido al gametofito y
no puede sobrevivir sin él. Si el gametofito no crece bien, no se producirán los gametos
necesarios, lo que impide que se forme el esporofito y afecta la reproducción de la planta.
Esta relación de dependencia entre el esporofito y el gametofito es clave para el ciclo de vida
de las plantas no vasculares.
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5. Nombre las etapas del diagrama de alternancia de generaciones (Figura 4) en los
musgos y señale cada una de sus partes.
la alternancia de generaciones costa de dos etapas, una es una fase diploide a la que se
le conoce como esporofito que es donde se forman las esporas que luego se
convierten en la segunda etapa que es una fase haploide llamada gametofito en donde
se forman los gametos tanto femeninos como masculinos.
6. ¿Por qué los briófitos, dependen tanto del agua para reproducirse y por qué en otras
plantas como las vasculares no tienen esta dependencia?
En las plantas vasculares, la planta que podemos ver en la naturaleza es lo que se
denomina el esporofito o la generación asexual; el gametofito o generación sexual de
las plantas vasculares está muy reducido. Sin embargo en las Briofitas la planta que
vemos en la naturaleza es el gametofito. El esporofito, adherido al gametofito, está
generalmente mucho más reducido y es dependiente del gametofito durante su
desarrollo (León-Yánez et al., 2013). El gametofito en los Briófitos por ejemplo,
necesita agua para permitir a los espermatozoides o anterozoides (células sexuales
masculinas) nadar hacia el órgano femenino donde se encuentra la célula huevo.
Debido a la falta de raíces y vasos, el transporte del agua es principalmente externo
(ectohídrico) excepto en ciertas hepáticas taloides y en musgos que tienen un sistema
interno de transporte más o menos desarrollado (León-Yánez et al., 2013).
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