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El Imperio Romano

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Escuela de Derecho Y Otras Unidades Pedagógicas

EDUPCA - CREADA POR LEY N.º 3.693


FACULTAD DE DERECHO

MATERIA DERECHO ROMANO I


TEMA
EL IMPERIO ROMANO
PRESENTADO POR:

N.º NOMBRE Y APELLIDO C.I. N° FIRMA


1 Víctor Antonio Cardozo Torres 2.177.467.
2 Leticia Isabel Benítez Villalba 5.503.769
3 Daisy Diana Martínez Zárate 4.239.313
4 Delma Patricia Rojas 3 984.812
5 Cynthia Marlene Castro Cañiza 3.612.922

GRUPO N.º: 1 SECCION: ÑTC

Sede: Ñemby Año: 2024


Índice

Introducción .................................................................................................................. 4

EL IMPERIO ROMANO ................................................................................................. 5

1. Origen e Historia y Antecedentes: El siglo de oro .................................................... 5

Origen del Imperio Romano ............................................................................................. 5

Antecedentes del Imperio ............................................................................................. 5

Historia del Imperio ...................................................................................................... 7

2. Características del Imperio: Organización Política, Militar, Social .......................... 8

Organización política.................................................................................................... 8

Organización militar ..................................................................................................... 9

Organización social ...................................................................................................... 9

3. Extensión del imperio.............................................................................................. 10

4. El Imperio como una Forma de Gobierno ............................................................... 11

5. Etapas del Imperio en la Antigua Roma: Principales Periodos ............................... 12

6. El Imperio Romano de Oriente y el Imperio Romano de Occidente. ..................... 14

7. El alto imperio: El inicio de la pax romana y el bajo imperio ................................ 15

Alto imperio romano .................................................................................................. 15

El inicio de la Pax romana .......................................................................................... 15

El año de los cuatro emperadores y la dinastía Flavia ................................................ 16

La Dinastía Antonina .................................................................................................. 16

La Dinastía Severa ...................................................................................................... 17

Bajo Imperio Romano ................................................................................................ 17

La Primera División del Imperio y la Tetrarquía ....................................................... 17

8. La Cristianización del Imperio: ............................................................................... 18

9. La Gran Persecución de los Cristianos en el Imperio Romano ............................... 19

La batalla del Puente Milvio....................................................................................... 19

El Edicto de Milan ...................................................................................................... 22

2
10. Aportes y legados de cada dinastía del imperio .................................................. 23

Legados Del Imperio Romano .................................................................................... 24

11. La Economía del Imperio Romano...................................................................... 24

El Crecimiento y sus Límites ..................................................................................... 25

12. Sociedad en el Imperio Romano .......................................................................... 26

Preconceptos sobre patricios y plebeyos .................................................................... 27

Nuevas Clases Sociales del Imperio Romano ............................................................ 27

La importancia de los esclavos ................................................................................... 28

La Familia, Epicentro Social y Político ...................................................................... 29

13. Caída del Imperio romano ................................................................................... 29

Causas del Declive...................................................................................................... 30

Conclusión ...................................................................................................................... 32

Bibliografía ..................................................................................................................... 33

3
Introducción
El Imperio Romano, una de las civilizaciones más duraderas y poderosas de la historia,
se originó como una pequeña ciudad-estado en el centro de Italia en el siglo VIII a.C. y
se expandió para abarcar un vasto territorio que se extendía desde Gran Bretaña hasta
Egipto y desde la Península Ibérica hasta el Mar Negro. La historia de Roma es un
testimonio de la capacidad humana para la organización, la innovación y la adaptación.
Desde sus humildes comienzos, Roma pasó por diversas etapas de gobierno, incluyendo
la monarquía, la República y el Imperio, cada una de las cuales dejó una marca indeleble
en la civilización occidental.

La República Romana sentó las bases de un sistema político que combinaba elementos
de democracia, oligarquía y monarquía, y que influyó en las futuras estructuras
gubernamentales de muchas naciones. Con la transición al Imperio bajo Augusto en el 27
a.C., Roma alcanzó su máximo esplendor, consolidando un sistema administrativo y legal
que garantizaba la cohesión y el control de sus vastos territorios.

El derecho romano, desarrollado durante siglos de jurisprudencia y codificación, es


quizás el legado más perdurable de Roma. Las bases del derecho civil moderno,
incluyendo conceptos como la propiedad, el contrato y la responsabilidad, se encuentran
en los textos y las prácticas jurídicas romanas. Además, la cultura romana, que asimiló y
difundió elementos de las civilizaciones griega y etrusca, así como de los pueblos
conquistados, creó una amalgama única de arte, literatura, filosofía y religión que ha
influido profundamente en la cultura occidental.

Este trabajo se propone explorar los múltiples aspectos del Imperio Romano, abarcando
su estructura política, las instituciones legales, su impacto cultural, las causas de su
expansión y declive, y las influencias duraderas que se manifiestan en la sociedad
contemporánea.

4
EL IMPERIO ROMANO
1. Origen e Historia y Antecedentes: El siglo de oro
Origen del Imperio Romano

El Imperio romano fue el periodo de la civilización romana posterior a la República y


caracterizado por una forma de gobierno autocrática. En su apogeo controló un territorio
que abarcaba desde el océano Atlántico al oeste hasta las orillas del mar Caspio y Rojo al
este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las orillas de los ríos Rin y Danubio y la
frontera con Caledonia al norte. Debido a su vasta extensión y duración, las instituciones
y la cultura romana tuvieron una influencia profunda y duradera en el desarrollo de la
lengua, la religión, la arquitectura, la literatura y las leyes en el territorio que gobernaba.

Durante los tres siglos anteriores al ascenso de César Augusto, Roma pasó de ser uno de
los tantos Estados de la península itálica a unificar toda la región y expandirse más allá
de sus límites. Durante esta etapa republicana su principal competidora fue Cartago, cuya
expansión por la cuenca sur y oeste del Mediterráneo occidental rivalizaba con la de
Roma. La República se hizo con el control indiscutible del Mediterráneo en el
siglo II a. C., cuando conquistó Cartago y Grecia.

Antecedentes del Imperio


El Imperio romano tiene sus antecedentes en la República de Roma. Poco antes de ser
asesinado, Julio César había sido nombrado dictador vitalicio de Roma (año 44 a.C.).
Ante el vacío de poder, se formó un triunvirato integrado por Marco Emilio Lépido,
Marco Antonio y César Octavio, su sobrino-nieto e hijo adoptivo. Pero el triunvirato se
disolvió en el año 42 a.C., dando lugar a una guerra entre Octavio y Marco Antonio.

En el año 31 a.C., Octavio venció a Marco Antonio y a Cleopatra en la batalla de Accio.


Un año más tarde Marco Antonio venció en la batalla de Alejandría, pero la deserción
militar lo dejó expuesto, y Octavio logró la anexión de Egipto Ptolemaico.

Tanto el senado como el pueblo aclamaron a Octavio como Primer Ciudadano y Augusto
en el año 27 a.C. El Senado le confirió la autoridad para nombrar a sus senadores y
gobernadores. Más tarde, Octavio Augusto estableció la sucesión dinástica, todo lo cual
señala el inicio de la era imperial.

5
Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que el Senado fue cada vez más incapaz
de ejercer autoridad fuera de la capital. Asimismo, el empoderamiento del ejército reveló
la importancia que tenía el poseer control sobre las tropas para obtener réditos políticos.
Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal era el poder. Este
fue el caso de Julio César, quien no solo amplió los dominios de Roma conquistando la
Galia, sino que desafió la autoridad senatorial.

El sistema político del Imperio surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de
Julio César. Tras la guerra civil que lo enfrentó a Pompeyo y al Senado, César se hizo con
el poder absoluto y se nombró dictador vitalicio. En respuesta, varios miembros del
Senado orquestaron su asesinato, lo que supondría el restablecimiento de la República. El
precedente no pasó inadvertido para el sobrino e hijo adoptivo de César, Octavio, quien
se convirtió años más tarde en el primer emperador tras derrotar la alianza entre su antiguo
aliado Marco Antonio y la reina egipcia Cleopatra VII. Octavio mantuvo todas las formas
republicanas de gobierno, pero en la práctica gobernó como un autócrata. En el año
27 a. C., el Senado le otorgó formalmente el poder supremo, representado en su nuevo
título de Augusto, convirtiéndolo efectivamente en el primer emperador romano.

Los dos primeros siglos del Imperio vieron un período de estabilidad y prosperidad sin
precedentes, conocido como la Pax Romana. Sin embargo, el sistema construido por
Augusto colapsó durante la Crisis del siglo III, un prolongado periodo de guerras civiles
que dio inicio al periodo denominado como el Dominado, durante el cual el gobierno
adquirió un carácter despótico y más afín a una monarquía absoluta. En el año 286, en un
esfuerzo por estabilizar al Imperio, Diocleciano dividió la administración en un Oriente
griego y un Occidente latino. Para este punto Roma ya había dejado de ser la capital del
Imperio. El Imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones hasta que, a la
muerte de Teodosio I en el 395, quedó definitivamente dividido en dos.

Los cristianos ascendieron a posiciones de poder tras el Edicto de Milán promulgado por
Constantino I, el primer emperador en bautizarse como cristiano, en 313. Tiempo después
inició el período de las grandes migraciones, el cual precipitó el declive del Imperio en
Occidente. Con la caída de Rávena ante Flavio Odoacro y la deposición del usurpador
Rómulo Augústulo en el 476, se señala tradicionalmente el fin de la Edad Antigua y el
comienzo de la Edad Media, aun cuando toma cada vez más relevancia la consideración
de la Antigüedad tardía como una época de transición entre ambos periodos.

6
El Imperio en Oriente proseguiría casi un milenio en pie como el único Imperio romano,
aunque usualmente se le da el nombre historiográfico de Imperio bizantino o Bizancio,
hasta la caída de Constantinopla ante los turcos otomanos de Mehmed II en 1453.

El legado de Roma fue inmenso, especialmente en Europa Occidental; tanto es así que
varios fueron los intentos de restauración del Imperio, al menos en su denominación.
Destacan las campañas de reconquista del emperador Justiniano el Grande en el siglo VI
y el establecimiento del Imperio carolingio por Carlomagno en el año 800, el cual
evolucionaría en el Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo, ninguno llegó a
reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez logró la Roma de tiempos
clásicos. Según ciertas periodizaciones, la caída del Imperio occidental y oriental marca
el inicio y fin de la Edad Media.

En el inmenso territorio del Imperio romano se fundaron muchas de las grandes e


importantes ciudades de la actual Europa Occidental, el norte de África, Anatolia y el
Levante. Ejemplos son París (Lutecia), Estambul (Constantinopla), Viena (Vindobona),
Zaragoza (Caesaraugusta), Mérida (Augusta Emerita), Milán (Mediolanum), Londres
(Londinium), Colchester (Camulodunum) o Lyon (Lugdunum), entre muchos otras.

Historia del Imperio

La historia del Imperio romano puede ser estudiada de acuerdo a sus etapas. Estas etapas
son: el Alto Imperio romano (27 a.C-284 d.C.) y el Bajo Imperio romano (284-476 d.C.).
Pero para comprenderlas, debemos ver primero sus antecedentes.

La expansión romana tiene inicio durante el siglo VI a. C. poco después de la fundación


de la república. Sin embargo, no fue hasta el siglo III a. C. que Roma comenzó con la
anexión de las provincias, es decir, los territorios situados fuera de la península itálica.8
En ese momento, y cuatro siglos antes de alcanzar su mayor extensión territorial, Roma
y sus dominios ya constituían un «imperio», aunque su sistema de gobierno continuó
siendo el de una república.91011 La República romana no era un estado en el sentido
contemporáneo del término, sino más bien una red de ciudades, en la que cada una
contaba con un grado diferente de autonomía en relación con el Senado romano. Las
provincias eran administradas por cónsules y pretores, que eran elegidos para ejercer un
mandato de un año.12 El poder militar de los cónsules tenía como base la noción jurídica

7
de imperium o comando militar.13 Ocasionalmente, a los cónsules triunfantes se les
otorgaba el título de imperator, del que proviene el término «emperador»

2. Características del Imperio: Organización Política,


Militar, Social
El Imperio romano fue un dominio político-militar ejercido por la civilización romana
sobre parte de Europa, África y Oriente próximo entre el año 27 a.C. y el año 476 d.C.
Representa el tercer período de la civilización romana y la última etapa de la Antigüedad
Clásica.
Inicia con la llegada al poder de Octavio Augusto, el primer líder romano en concentrar
todos los poderes políticos, religiosos y militares. El ahora emperador dejó atrás el modelo
de la república y dio marcha a un proyecto político expansivo.

Organización política

El imperio romano se basaba en un sistema de poder centralizado en la figura del


emperador, facultado para legislar, comandar el ejército, y presidir la religión. El
emperador contaba con un cuerpo consejero, llamado senado, y una institución
representativa del pueblo romano, llamada asamblea o comicios. Esta última tenía poca
influencia en el período del Alto Imperio y dejó de convocarse en el Bajo imperio.

8
Organización militar

El ejército estaba formado por legiones. Cada legión se dividía en cohortes, y estas en
centurias. Llegaron a existir treinta legiones de 5300 hombres cada una. El gobernador de
provincia comandaba las unidades locales, bajo la dirección del Emperador. Los rangos
se distribuían de la siguiente manera:

• Tribunus militum: oficial superior de una legión, el cual se elegía en


representación de una tribu.
• Primur pilus: en una legión, era el centurión de la primera centuria de la primera
cohorte.
• Centurión: jefe de una centuria.
• Aquilifer: suboficial senior que llevaba el estandarte del águila.
• Signifer: suboficial que portaba el estandarte de la legión.
• Legionario: soldado de infantería pesada.
• Caballería: soldados a caballo.
• Tropas auxiliares: soldados no ciudadanos que apoyaban al ejército romano.

Organización social

La sociedad estaba jerarquizada. La familia era patriarcal. Esto significa que el padre
ejercía la autoridad máxima sobre las finanzas y los hijos, independientemente de su
estado civil. Por otro lado, las clases sociales se enmarcaban en dos grupos:

1) ciudadanos (patricios, equites y plebeyos); 2) no ciudadanos (esclavos y libertos).

• Patricios: su nombre proviene de pater (padre) en alusión a los fundadores de


Roma. Era una clase aristocrática hereditaria, que conformaba la orden senatorial
(senadores).
• Equites: varones patricios de menor rango que los senadores, originalmente eran
miembros de la orden ecuestre. Se ocupaban de la actividad comercial y financiera
(banca, impuestos, exportaciones e importaciones, etc.).
• Plebeyos: esta clase se ocupaba de funciones profesionales (como la docencia o
la arquitectura) o productivas (como la agricultura, la artesanía, la industria, etc.).
Se dividían en adinerados y pobres.

9
• Libertos: antiguos esclavos que compraron su libertad o les fue concedida por su
dueño. Podían aspirar a la ciudadanía, pero no podían ocupar cargos públicos. Sus
hijos sí gozaban de derecho ciudadano pleno.
• Esclavos: cumplían diversas tareas, especialmente las más forzadas. Solían
reclutarse de los prisioneros de guerra durante las conquistas romanas. No estaba
relacionada con la raza

3. Extensión del imperio


Extensión del Imperio romano. El Imperio llegó a abarcar Oriente Próximo, el norte de
África y gran parte de Europa. Su máxima extensión la alcanzó en el siglo II d.C. El
territorio ocupado correspondería a 47 países actuales. A saber:

• Europa: Albania, Alemania, Andorra, Austria, Bélgica, Bosnia-Herzegovina,


Bulgaria, Croacia, España, Francia, Italia (y ciudad del Vaticano), Eslovenia,
Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, Macedonia del Norte, Montenegro, Países
Bajos, Portugal, Reino Unido (Inglaterra, Gales y sur de Escocia), Rumanía, Rusia
(solo una parte del mar Negro), San Marino, Serbia, Suiza, Ucrania.
• Asia (Oriente próximo): Arabia Saudita (noroeste), Armenia, Azerbaiyán,
Chipre, Georgia, Irak (norte), Irán (norte), Israel, Jordania, Líbano, Palestina,
Siria, Turquía.
• África: Argelia, Egipto, Libia, Marruecos, Túnez.

Expansión de Roma, desde la fundación de la República hasta la caída del Imperio


romano occidental.

10
4. El Imperio como una Forma de Gobierno

Durante la fase imperial, Roma se caracterizó por tener un gobierno autocrático en


manos de los famosos emperadores. En este periodo, el dominio de los romanos se
extendió hasta límites impensables. El Imperio es el sistema en el que el poder político
real estaba en manos de un solo individuo, el emperador.

El Imperio romano fue el periodo de la civilización romana posterior a la República y


caracterizado por una forma de gobierno autocrática.

El imperio romano se basaba en un sistema de poder centralizado en la figura del


emperador, facultado para legislar, comandar el ejército, y presidir la religión. El
emperador contaba con un cuerpo consejero, llamado senado, y una institución
representativa del pueblo romano, llamada asamblea o comicios
El cual se dividia durante el imperio en tres formas:

La oligarquía (del griego ὀλιγαρχία (oligarchía); derivado de ὀλίγος (olígos), que


significa "poco, escaso, reducido", y ἄρχω (archo), que significa ("mandar, ser el
primero") en la ciencia política es una forma de gobierno en la que el poder supremo está
en manos de pocas personas, generalmente de la misma clase.

A lo largo de la historia, las oligarquías han sido a menudo tiránicas, confiando en la


obediencia pública o la opresión para existir. Aristóteles fue pionero en el uso del término
como sinónimo de dominio por los ricos, para el cual otro término comúnmente utilizado
hoy en día es la plutocracia.

11
Una autocracia es un sistema de gobierno que concentra el poder en una sola figura
cuyas acciones y decisiones no están sujetas ni a restricciones legales externas, ni a
mecanismos regulativos de control popular. La monarquía absoluta y la dictadura son las
principales formas históricas de autocracia

La monarquía absoluta o absolutismo es una forma de gobierno en la que el monarca


tiene el poder absoluto. En ella no existe la división de poderes (poder ejecutivo,
legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda tener una autonomía
relativa en relación con el rey, o existan instituciones parlamentarias, el monarca
absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en última instancia
o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). Nombra y retira a sus
ayudantes en el gobierno a su voluntad. La unidad de todos los poderes suele considerarse
justificada por estimar que la fuente del poder es Dios y que los monarcas ejercen la
soberanía por derecho divino de los reyes. No hay mecanismos por los que el soberano
(que no reconoce superiores) responda por sus actos, si no es ante Dios mismo.

La monarquía absoluta se desarrolla históricamente en la Europa Occidental a partir de


las monarquías autoritarias que surgen al final de la Edad Media con la crisis de las
monarquías feudales y el predominio que adquiere el rey en relación con todos los
estamentos.

5. Etapas del Imperio en la Antigua Roma: Principales


Periodos
La historia de Roma se parte en tres períodos principales: Monarquía, República e
Imperio. Cada uno de estos instantes tiene características especiales, en cuanto a
organización social, esferas administrativas, consideración del Estado y ejercicio del
Derecho. Período monárquico (753-509 a. C.), Período republicano (509-27 a. C.) y
Período imperial (27 a).

El primer régimen político de Roma es la Monarquía y aunque todavía el estado romano


no era Imperio o República, se considera que esta etapa inicia con la fecha de la fundación
de Roma, en el año 753 a.C. y termina hasta el 509 a.C. con la expulsión de Roma del
último rey, Tarquino.

12
En la Monarquía, se elegía a los reyes de manera vitalicia por el pueblo de Roma. Ninguno
de ellos usó las armas para acceder al trono. Los poderes del rey eran ilimitados. Las
características del derecho en esa época son las siguientes:
No se distingue el derecho de la religión por lo cual el Rey tiene doble poder: jefe
temporal de los romanos y jefe religioso de estos mismos.
La función judicial en manos del Colegio de Pontífices.

Era un derecho consuetudinario, bastante primario

Después del fin de la Monarquía se instauró la República. Este sistema de gobierno se


caracterizaba por ser más libre y se sustentó en la idea de que el pueblo era el soberano.
Este pueblo (pater familias, específicamente) designaba una asamblea, que, a su vez,
señalaba a los cónsules, pretores y magistrados. Los cónsules, que eran dos y que tenían
que rendirles cuentas a sus electores, eran los jefes de Estado y tenían periodos fijos.

Los poderes del rey fueron limitados. Aparecen otras fuentes del derecho, que se
desarrollan junto a la costumbre, estas son: las leyes del pueblo, los senadoconsultos y
los edictos de los magistrados.
Empieza a ser un derecho mucho más formalista. En la época republicana había dos
asambleas: el pueblo romano reunido en comicias (por curias y por centuriata), cuyas
leyes eran obligatorias, y el senado compuesto de senadores cuyos conceptos no eran
obligatorios.

Las asambleas del pueblo romano votaban las leyes propuestas por un magistrado. El
magistrado presentaba un proyecto escrito de la ley, y los comicios votaban a favor o en
contra, sin discutirlo.

La fase del Imperio Romano se caracterizó por una forma de gobierno autocrática.
Durante esta etapa, Roma consiguió su mayor extensión, comprendiendo desde lo que
hoy es Portugal hasta Palestina, y desde lo que hoy es Escocia, hasta el sur de Egipto.
Había un emperador que profesaba la jefatura absoluta del Estado. Era juez, era parte, era
Roma.

Es la etapa del derecho clásico Romano.


Es donde se presenta el más alto nivel de sofisticación y técnica.
Derecho Consuetudinario: no tiene tanta importancia como sí anteriormente.

13
La ley y los senadoconsultos: decaen los comicios (de hecho, los comicios por centurias
se reducen a elegir magistrados); aumenta la influencia del senado; aumenta poder
legislativo del emperador.

6. El Imperio Romano de Oriente y el Imperio Romano de


Occidente.

Uno de los periodos más importantes de la historia universal (cuya fama todavía resuena
en la actualidad), es el Imperio Romano, que duró desde el 27 a.C. hasta el 476 d.C. y
comenzó cuando César Augusto (que gobernó del 27 a.C. al 14 d.C.) se convirtió en
el primer emperador de Roma, explica la Enciclopedia de Historia Mundial. Después de
César Augusto se sucedieron varios grandes emperadores que ampliaron cada vez más
los dominios del Imperio Romano con el paso de los años. Pero el gran crecimiento
imperial también trajo retos y consecuencias. Descubre a continuación cómo se produjo
la división administrativa del Imperio Romano Occidental y Oriental.

Durante su apogeo, que comenzó en el año 117 d.C., tenía la mayor estructura política y
social jamás vista en una civilización occidental, la cual siguió creciendo durante más de
un siglo, reconoce la enciclopedia

Debido a la inmensidad del imperio, su administración se volvió compleja, lo que generó


la llamada "crisis del Imperio", que duró desde el 235 d.C. hasta el 284 d.C. Este periodo
se denomina así porque Roma se encontraba en una constante guerra interna en la que
participaban diversos líderes militares que pretendían hacerse con el control y el poder
del Imperio.

Pero en el 285 d.C. el entonces emperador Diocleciano (que gobernó entre el 285 d.C. y
el 305 d.C.) decidió dividir la administración imperial, por lo que Roma dejó de ser el
centro de todo el gobierno.

A partir de entonces se establecieron el Imperio Romano de Occidente (con sede en


Roma) y el Imperio Romano de Oriente, también denominado Imperio Bizantino, el cual
tenía su sede en la ciudad de Constantinopla (antiguamente llamada Bizancio y hoy
Estambul, en Turquía).

14
El Imperio Romano de Occidente comprendía todos los dominios imperiales de la parte
occidental y llegó a su fin mucho antes que el de Oriente: finalizó oficialmente el 4 de
septiembre del 476 d.C., cuando el emperador Rómulo Augústulo fue depuesto por el rey
germánico Odoacro, concluye la Enciclopedia de Historia Mundial.

7. El alto imperio: El inicio de la pax romana y el bajo


imperio

Alto imperio romano

El Alto Imperio romano abarca desde el año 27 a.C. hasta el 284 d.C. Cuando Octavio
fue nombrado Augusto, comenzó una monarquía colegiada llamada Principado. El
princeps (Octavio Augusto) concentraba los títulos de princeps civium (primer
ciudadano), princeps senatus (presidente del senado) e Imperator (general victorioso).

El inicio de la Pax romana

Altar de la Paz de Augusto. Hacia el año 9 a.C.

Octavio Augusto, primer emperador de la dinastía Julio-Claudiana, protegió las fronteras


e invirtió grandes recursos en nuevas construcciones.

Así inició un período de estabilidad política, económica y social que se conoció como la
Pax Romana o Pax Augusta, el cual se prolongó por dos siglos. Le sucedieron en el poder:
Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, todos de la dinastía Julio-Claudiana.

15
El año de los cuatro emperadores y la dinastía Flavia

A la muerte de Nerón en el año 68 d.C., sobrevino un período de crisis llamado El Año


de los Cuatro Emperadores, que refiere a los reinados de Galba, Otón, Vitelio y
Vespasiano. Solo este último logró la estabilidad al ascender al poder en el año 69.

Fundador de la dinastía Flavia, Vespasiano impulsó la prosperidad imperial y proyectos


de gran importancia ciudadana, como la edificación del Coliseo romano. Los sucesores
de su dinastía fueron Tito y Domiciano. Este último fue asesinado por el Senado.

La Dinastía Antonina

La dinastía Flavia fue depuesta por la dinastía Antonina. La expansión del Imperio
romano llegó a su punto máximo en este período, marcado también por una mayor
prosperidad.

Durante la dinastía Antonina destacaron los llamados cinco buenos emperadores, a saber:
Nerca, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Este último fue co-emperador
junto a Lucio Vero, pero Lucio Vero fue un emperador negligente, lo mismo que Cómodo,
el último monarca antonino.

16
La Dinastía Severa

Volvió a generarse entonces otro año de guerras civiles, que tuvo cinco emperadores. Con
el ascenso final de Septimus Severus quedó establecida la dinastía Severa.

Severus extendió el imperio, pero sus conquistas fueron muy costosas. Fue sucedido por
sus hijos Caracalla y Geta. Este último fue nombrado co-emperador por su padre pero
acabó asesinado por su hermano.

Tras una breve interrupción, subió al poder Heliogábalo. Le sucedió Alejandro Severo,
responsable de la Crisis del siglo III que provocó la guerra civil por el control de Roma.

Bajo Imperio Romano

El Bajo Imperio romano abarca desde el año 284 hasta el 476. Esta etapa comienza con
el gobierno de Diocleciano, quien en vez de princeps, prefirió el cargo de dominus
(maestro y señor). El modelo de gobierno resultante se conoce como Dominado. El
dominado consistía en la concentración del poder en manos de un monarca absoluto,
desconociendo la autoridad de las instituciones heredadas de la república y del Alto
Imperio.

La Primera División del Imperio y la Tetrarquía

En verde: Imperio romano de Occidente. En rosa: Imperio romano de Oriente.


Con el tiempo, el centro político-económico se desplazó hacia Oriente, y las fronteras
comenzaron a ser objeto de ataques. Para dar respuesta, en el año 296 Diocleciano dividió

17
el territorio en dos: el Imperio romano de Oriente y el Imperio romano de Occidente, cada
uno regido por un emperador o augusto.

Para evitar conflictos, Diocleciano determinó que cada emperador nombrara a un sucesor
desde el comienzo del mandato. Estos sucesores llevarían el título de César y compartirían
la administración del territorio. Fue así que Diocleciano instituyó una tetrarquía. El poder
se organizó y distribuyó como se indica en la siguiente tabla:

Ala del Imperio Gobernador Título Territorios o Sede


provincias
Imperio romano de Diocleciano Augusto Asia y Egipto Nicomedia
Oriente Galerio César Grecia y Sirmium
provincias
danubianas
Imperio romano de Maximiano Augusto Italia y África Milán
Occidente Constancio César Galia, Hispania Treveris
Cloro y Britania

En el año 303, Diocleciano dio inicio a la llamada Gran Persecución contra los cristianos,
la más sangrienta hasta entonces. Diocleciano abdicó de su cargo pacíficamente en el año
305, e hizo abdicar también a Maximiano. Pese a ello, la persecución contra los cristianos
continuó.

Los césares Galerio y Constancio Cloro ascendieron a augustos, y Severo II y Maximino


Daya fueron nombrados césares. Pero a la muerte de Constancio Cloro, comenzarían las
tensiones entre Constantino I, su hijo, y Majencio, hijo de Maximiano. El 28 de julio del
año 312, se llevó a cabo la Batalla del puente Milvio, en la que Constantino I el Grande
venció sobre Majencio. Con el triunfo, Constantino se aseguró como emperador e inició
su conversión al cristianismo

8. La Cristianización del Imperio:


El cristianismo fue el principal beneficiario de que los defensores de la
religión estatal no consiguieran controlar las innovaciones. Los cristianos provocaban la
persecución al negar los dioses de Roma, lo que les valió la etiqueta de ateos. Se siguió
la política de Trajano de no perseguirles. Cuando lo hicieron fue en contextos locales,
individuales, donde la ley y el orden corrían peligro, debido a la agitación de los
adversarios entre los paganos y con menor frecuencia, entre los judíos.
18
A pesar de todo, de vez en cuando los cristianos se convertían en el centro de disturbios
civiles. Los dioses expresaban su ira mandando plaga, hambres y otros desastres
naturales, más la guerra civil y la guerra con otras naciones, cuya responsabilidad se
atribuía a veces a los cristianos.

Pero el cristianismo ya era un éxito. No consiste en invocar un supuesto debilitamiento


de la estructura del politeísmo que redujera su atractivo y diese más ímpetu al
cristianismo, al contrario, en el nivel de la experiencia religiosa personal, el
paganismo daba muestras de una vitalidad considerable, especialmente a las postrimerías
del período que estamos estudiando.

9. La Gran Persecución de los Cristianos en el Imperio


Romano
La persecución a los cristianos en el Imperio romano se produjo de forma intermitente
durante un periodo de más de dos siglos entre el Gran incendio de Roma en el año 64 bajo
Nerón y el Edicto de tolerancia de Serdica del emperador Galerio en el 311 que fue
completado dos años después por el «Edicto de Milán».

La batalla del Puente Milvio

Fue el último combate del conflicto desatado en el verano de 312 entre los emperadores
romanos Constantino I (r. 306-337) de Oriente y Majencio (r. 306-312) de Occidente. Se
libró el 28 de octubre de dicho año, cerca del puente Milvio, uno de los tantos que posee
el río Tíber en Roma. Constantino fue el vencedor de la batalla y emprendió desde
entonces el camino que llevaría a la extinción al sistema tetrárquico vigente, para
convertirse él en el único gobernante del Imperio romano. Majencio, en cambio, se ahogó
en el Tíber durante el combate. En un claro intento de borrar la memoria de Majencio, la
damnatio memoriae, Constantino abolió su legislación y se apropió deliberadamente de
sus proyectos de construcción, en particular de la basílica de Majencio y del templo de
Rómulo, que había sido dedicado al hijo de su rival, Valerio Rómulo. Constantino adoptó
una postura conciliadora y no persiguió a los partidarios de Majencio que pertenecían al
Senado; los senadores, a su vez, le concedieron el «título del primer nombre» y erigieron
el arco de triunfo que llevaría su nombre. Además, disolvió la Guardia Pretoriana y los
equites singulares Augusti y, a cambio, creó las escolas palatinas.

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Según los cronistas del siglo IV Eusebio de Cesarea y Lactancio, la batalla marcó el
comienzo de la conversión de Constantino al cristianismo. Eusebio de Cesarea afirma que
Constantino y sus soldados tuvieron una visión del Dios cristiano en la que les prometió
la victoria si mostraban el signo del crismón, las dos primeras letras del nombre de Cristo
en griego, en sus escudos. El arco de Constantino, levantado para celebrar esta victoria,
la atribuye en sus relieves e inscripciones a la intervención divina.

Constantino entró en Roma el 29 de octubre; la ciudad le recibió con un gran adventus y


alborozo, Los romanos sacaron el cuerpo de Majencio del Tíber para decapitarlo
posteriormente y pasear su cabeza por las calles con el fin de que todos la vieran. Después
de las ceremonias, la enviaron a Cartago, lo que habría terminado con la resistencia a su
gobierno, ya que la provincia de África pertenecía y le era leal a los territorios del difunto.
Las descripciones de la entrada de Constantino en Roma omiten cualquier mención de la
conclusión de su procesión en el templo de Júpiter Óptimo Máximo, lugar donde
generalmente se solían realizar los sacrificios. Aunque a menudo esto se emplea para
mostrar la sensibilidad cristiana de Constantino, esta omisión no se puede tomar como
prueba de que él ya fuera cristiano en ese momento. Constantino, por su parte, decidió
visitar la Curia senatorial, donde prometió restaurar sus privilegios ancestrales y darle un
papel seguro en la reforma de su gobierno: no habría persecución de los partidarios de
Majencio. En respuesta, el Senado le otorgó el «título del primer nombre», lo que
significaba que su nombre figuraría en primer lugar en todos los documentos oficiales, y
lo aclamó como «el augusto más grande». Constantino emitió una serie de decretos que
devolvieron las propiedades confiscadas, permitieron el retorno de los exiliados políticos
y liberaron a los opositores políticos encarcelados.

Su victoria le permitió ser el augusto de Occidente, es decir, el soberano de toda la mitad


occidental del Imperio romano. Licinio, el único augusto de Oriente tras la muerte de
Maximino Daya (r. 305-313), reconoció esto al año siguiente. Majencio fue condenado a
la damnatio memoriae; toda su legislación fue abrogada y sus considerables proyectos
arquitectónicos usurpados por Constantino, incluidos el templo de Rómulo —que iba
dedicado al hijo del difunto, Valerio Rómulo— y la basílica de Majencio. Los partidarios
más leales a Majencio en el ejército fueron neutralizados cuando la Legio II Parthica se
retiró de Alba Longa y el resto de las tropas majencianas fueron enviadas a cumplir con
su deber en la frontera del río Rin. Además, la Guardia Pretoriana y la caballería imperial

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(equites singulares), ambas instituidas por Augusto (r. 27 a. C.-14 d. C.), fueron disueltas.
Se sustituyeron por un cuerpo de tropas de élite vinculadas al emperador, las escolas
palatinas, que fueron a partir de entonces el núcleo del sistema militar romano, mientras
que los antiguos cuerpos de tropas territoriales fueron descuidados. Casi todas las fuerzas
militares móviles quedaron a partir de entonces subordinadas directamente al emperador
—con la excepción de ciertas unidades territoriales que fueron equiparadas con las
fuerzas móviles y llamadas pseudocomitatenses— y concentradas en áreas urbanas donde
podrían mantenerse abastecidas con los suministros que ya suponían la mayor parte de la
soldada.

Inscripción en la parte sur del Arco de Constantino.

Constantino recibió un arco de triunfo dedicado por el Senado como obsequio a su


victoria, el cual fue inaugurado oficialmente el 25 de julio de 315, con ceremonias entre
las que se contaron sacrificios a Apolo, Diana, Hércules, etcétera. El arco estaba ubicado
entre el Palatino y el Celio, en la llamada vía Triunfal. Fue colocado cuidadosamente para
alinearlo con el Coloso de Nerón construido por el emperador homónimo (r. 54-68) y
ubicado en los alrededores del Coliseo. Entre los relieves contenidos en el monumento
se encuentran imágenes que representan a la diosa Victoria, mientras que no hay
elementos de imaginería cristiana, aunque esto puede ser un acto deliberado del Senado,
que era pagano. Todavía hay una inscripción, exhibida en los lados norte y sur, en la que
la victoria está asociada con la intervención divina:

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El Edicto de Milan
El Edicto de Milán, conocido también como “La tolerancia del cristianismo”, fue
promulgado en Milán en el año 313, por el cual se estableció la libertad de religión en el
Imperio romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos
grupos religiosos, particularmente los cristianos. El Edicto de Milán supuso la aparición
del mismo concepto de libertad religiosa, que no existía realmente hasta entonces, y
marcó un nuevo estatus en las relaciones entre la religión cristiana y el Estado, hecho que
ha marcado la cultura de Occidente desde la época del Imperio romano hasta nuestros
días. Este documento (en realidad, una epistula imperial) recoge los acuerdos alcanzados
entre Constantino y Licinio que reconocían la libertad de culto a todos los ciudadanos del
Imperio romano.

El llamado Edicto de Milán (en latín: Edictum Mediolanensis) fue promulgado en Milán
en el año 313 y tradicionalmente se ha considerado que fue el que estableció la libertad
de religión en el Imperio romano, poniendo fin a las persecuciones de los cristianos. El
documento fue firmado por los dos emperadores que gobernaban el Imperio: Constantino
I, convertido al cristianismo, y Licinio, «que seguía siendo pagano aunque no alentaba la
persecución».

Sin embargo, según varios historiadores como Paul Veyne, Averil Cameron o Vincent
Puech, el «impropiamente llamado Edicto de Milán», ya que no fue un edicto sino un
mandatum, no fue la norma que permitió a los cristianos vivir en paz, sino que la
tolerancia ya estaba establecida desde hacía dos años», con el edicto de tolerancia de
Galerio, promulgado en Serdica el 30 de abril de 311. Lo que hizo el «Edicto de Milán»
fue ampliarlo con la restitución de los bienes de las iglesias.

En el momento de la promulgación del «edicto», existían en el Imperio cerca de 1500


sedes episcopales y al menos de cinco a siete millones de habitantes de los cincuenta que
componían el Imperio Romano profesaban el cristianismo. Según Paul Veyne, «en esa
época apenas un cinco o un diez por ciento de la población del Imperio (unos setenta
millones de personas) era cristiana

Pero como consecuencia la aplicación del «edicto» devolvió a los cristianos sus antiguos
lugares de reunión y culto, así como otras propiedades que habían sido confiscadas por
las autoridades romanas y vendidas a particulares: «las propiedades habrán de ser

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devueltas a los cristianos sin exigir pago o recompensa de ningún tipo, y sin admitir
ningún tipo de fraude o engaño». Esto le brindó al cristianismo un estatus de legitimidad
junto con la religión romana.

10. Aportes y legados de cada dinastía del imperio


El legado de los antiguos romanos, tanto de la época de la República Romana (509-27
AEC) como del Imperio Romano (27 AEC - 476 EC), ejerció una influencia significativa
en las culturas posteriores y todavía se siente en todo el mundo. en el día presente. Las
invenciones o innovaciones romanas fueron tan efectivas que continuaron en uso o fueron
redescubiertas más tarde para servir como modelos en prácticamente todos los aspectos
de la sociedad humana, desde lo mundano hasta lo sublime. Estos aspectos incluyen, pero
no se limitan a:

• Gobierno
• Ley
• Tecnología e ingeniería
• Transmisión y adaptación cultural
• Servidores públicos
• Comercio y atención al cliente
• Cocina y comida rápida
• Cría, adiestramiento y collares de perros
• Organización militar y religiosa
• Actividades lingüísticas y de ocio

En su apogeo, c. 122 EC (bajo el reinado de Adriano, 117-138 EC), el Imperio Romano


se extendió desde Europa a través del Norte de África, Asia Menor y Mesopotamia y los
romanos dejaron su huella en las regiones que habían ocupado mucho después de la caída
del Imperio Occidental. En algunas regiones, como Gran Bretaña, el valor del legado de
Roma no se apreció de inmediato y solo se comprendió más tarde, mientras que en otras,
como Grecia e Italia, se adoptó antes. Después del Renacimiento, en el siglo XVI EC, con
el redescubrimiento de las obras clásicas, más naciones reconocieron el valor de la cultura
romana y adoptaron aspectos de la misma para desarrollar su propia cultura y tradiciones.

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Legados Del Imperio Romano

Panteón de Agripa (interior). Construido en tiempos de Adriano entre 118 y 125.


Entre los diferentes aportes del Imperio romano a la historia, podemos mencionar los
siguientes:

• Avances diversos en el campo del derecho, la medicina y la vida militar.


• Invención de la argamasa o mortero, lo que facilitó el desarrollo de la arquitectura.
• Invención del arco de medio punto, las bóvedas de arista y las bóvedas de crucería,
base de toda la arquitectura romana.
• Desarrollo de vías de comunicación (calzadas, carreteras y puentes).
• Creación de un sistema de canalización del agua (acueductos, alcantarillados y
fuentes).
• Creación de las termas o baños públicos para la higiene.
• Desarrollo de ínsulas, edificios de varios apartamentos.
• Creación del calendario juliano, los nombres de los días de la semana y los meses
del año.
• Creación de los sistemas de cerraduras y llaves.
• Creación de los primeros periódicos, hechos a mano.

11. La Economía del Imperio Romano


La economía romana estaba subdesarrollada. Las masas vivían en el nivel de subsistencia,
o cerca de él. Es preindustrial, con una gran proporción de la fuerza
laboral concentrada en el campo, que es el principal camino para las inversiones y también

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la principal fuente de riqueza, a su vez, las inversiones en la industrias manufactureras es
bajo. La tecnología atrasada es una barrera más, que obstaculiza el incremento de la
productividad. En la Roma antigua, predominaba la pequeña industria artesanal, eran
artículos de consumo básico y baratos y la demanda de los mismos era constante.

En Roma, al igual que en otras economías preindustriales, el comercio recibía parte del
capital que no recibía salida en la industria. Los medios de transporte eran atrasados.
Inevitablemente, la mayoría de las regiones agrícolas apuntaban a la subsistencia, en lugar
de a la producción de un excedente exportable.

En general, el atraso y los gastos de transporte y el nivel relativamente bajo de la demanda


limitaron las oportunidades de efectuar inversiones lucrativas en el comercio. Prestar
dinero producía más ganancias, los tipos de interés eran altos donde había riesgo. Las
inversiones en tierras ofrecían seguridad y unos ingresos continuos.

En las sociedades preindustriales, el sistema de valores que predomina es el de una


aristocracia hacendada, una clase próspera integrada por mercaderes, que representa una
amenaza potencial para los aristócratas. En la Roma antigua, no había ninguna
perspectiva de que apareciese una clase como la que acabamos de describir.

El Crecimiento y sus Límites

La subida de Augusto al trono fue el principio de una era de Gobierno relativamente


estable, requisito básico para la recuperación económica y la expansión. El nuevo régimen
se hallaba entregado a la causa de la paz civil y la pacificación de los enemigo de Roma.
El éxito de esta política fomentó el desarrollo económico interno y, en la medida que
amplió el territorio controlado por los romanos, agrandó los horizontes económicos del
imperio.

El problema de documentar el crecimiento económico y medir su importancia se agudiza


de forma especial en el caso del comercio. Se intenta demostrar la expansión del comercio
basándose en: que la exacción de impuestos monetarios en las provincias por parte del
Gobierno romano incrementó en gran medida el volumen de comercio en el imperio; que
los niveles de consumo eran muy superiores en el período romano, que en el prerromano,
al menos en Occidente; que la mayor incidencia de naufragios, haciendo suponer un

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mayor tráfico marítimo y por último, se produjo un incremento de la oferta monetaria,
que permitió financiar un aumento del comercio interregional.

Las autoridades jurídicas no se vieron sometidas a grandes presiones por parte del mundo
del comercio, para que rompieran las arraigadas tradiciones del comportamiento
económico. Estas conclusiones son compatibles con la hipótesis de que el intercambio y
el comercio, experimentaron un crecimiento modesto durante el principado.

Los intereses y las necesidades del Gobierno romano eran pocos. Aparte de la guerra y la
diplomacia, su preocupación básica era abastecer y financiar el estamento militar, la
burocracia y la corte. Una vez cumplida la obligación permanente de alimentar a la plebe
de la ciudad de Roma, el Gobierno tenía que gastar dinero en edificios públicos y
diversiones para la capital y proporcionar periódicamente ayuda material a las
comunidades en tiempo de crisis. EL impuesto sobre las tierras agrícolas en todas las
provincias, menos en Italia, era el que servía para sufragar la mayor parte de los gastos.

12. Sociedad en el Imperio Romano


La sociedad romana, como muchas otras sociedades antiguas, se basaba en la desigualdad.
Las clases que se distinguieron fueron cinco: patricios, plebeyos, esclavos, clientes y
libertos. En los primeros tiempos, la sociedad romana estaba dividida entre los patricios,
los clientes, los plebeyos y los esclavos. Los patricios eran los más poderosos, grandes
propietarios de tierras. Eran los únicos «ciudadanos» romanos, podían votar y ser elegidos
para cargos públicos y religiosos.

Las clases sociales, de una forma u otra, siempre han sido parte de la organización de
nuestras sociedades y el Imperio Romano no es ninguna excepción.

La división social de los romanos se caracteriza por dos periodos. Durante el primer
periodo, la sociedad estaba divida en dos clases: los patricios, que pertenecían a la clase
alta, y los plebeyos, que representaban la clase trabajadora. Mientras que a lo largo del
segundo periodo se produjo un cambio de paradigma. Se da una lucha de poder entre
patricios y plebeyos, denominada el Conflicto de las Órdenes. El cual revoluciona
completamente la organización social de los romanos.

De hecho, tras el conflicto la sociedad romana queda definida por cinco clases sociales:

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1. Patricios
2. Equites
3. Plebeyos
4. Libertos
5. Esclavos

Preconceptos sobre patricios y plebeyos


La parte interesante de todo esto es que tradicionalmente imaginamos los patricios como
la nobleza terrateniente y los plebeyos como los pobres sin tierras.

Aunque según diferentes historiadores, sí es cierto que los patricios eran la clase
dominante, pero al mismo tiempo también había muchas familias plebeyas poderosas.
Por lo tanto, ser plebeyo no equivalía necesariamente a ser pobre.

Además, a medida que avanza la historia del Imperio Romano, muchas familias patricias
pierden parte de su poder y riqueza, mientras que la fortuna de las familias plebeyas fue
mejorando. Esto no parece ser tan inverosímil, sobre todo si se tiene en cuenta que la clase
plebeya se dedicaba a profesiones lucrativas en diferentes áreas laborales como la
artesanía, la arquitectura, la agricultura…

Nuevas Clases Sociales del Imperio Romano


Tras el Conflicto de las Órdenes no solo cambian los derechos de los plebeyos, sino que
aparecen tres categorías más en la estratificación social del Imperio Romano.

Los equites surgieron a raíz de los caballeros reales. Estos, durante el primer periodo del
Imperio, eran parte de los varones de la clase patricia y recibían una cantidad de dinero
definida para comprar y cuidar de su caballo.

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Así, en el segundo periodo, se asociaron al comercio y al intercambio, formando parte de
la clase alta que se ocupaba de los negocios. Inferiores a los patricios del senado,
terminaron teniendo su propia clase social. Dedicándose a actividades como la dirección
de los bancos, la recaudación de los impuestos, la gestión del comercio de los esclavos y
de las casas comerciales, así como la importación y la exportación de todo tipo de
mercancías.

Los libertos, a los que también se les llamaba “liberados”, eran aquellos esclavos que
habían podido progresar al estatus de hombres libres. Esto sucedía o a través de la
liberación por parte de sus propietarios, o por la compra de su propia libertad. Tenían
algunos derechos, pero no podían ocupar cargos políticos. Por otro lado, si tenían hijos
estos adquirían plenos derechos al igual que cualquier otro ciudadano del Imperio
Romano. La última clase social, y la menos respetada, eran los esclavos.

La importancia de los esclavos


Los esclavos, como ya os imaginaréis, era la clase más baja de la sociedad. No tenían
ningún derecho y se les consideraba objetos, mera propiedad del amo al que pertenecían.

Esto claramente determinaba de que la calidad de sus vidas fuera muy variable, ya que
dependían del trato que les reservaba su amo y del tipo de trabajo que ejercían. Por
ejemplo, un esclavo trabajando en una mina tenía una vida más dura de la de otro que
servía a su amo como músico. De todas maneras, fuera cual fuera su situación, no hay
que olvidar de que esta clase social estaba siempre sujeta a los caprichos de su amo, que
podía hacer con ellos lo que quisiera.

No obstante, aunque esta clase social fuera la más baja también resultaba ser la más
importante. Ya que, los habitantes del Imperio Romano, dependían en gran medida de los
esclavos para realizar muchos trabajos y actividades cotidianas. Por ello, las revueltas de
los esclavos fueron uno de los grandes temores de las otras clases sociales del Imperio.

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La Familia, Epicentro Social y Político
Otro aspecto muy valioso para la sociedad del Imperio Romano era su núcleo: la familia.
De hecho, la familia constituía la base de toda comunidad, pues permitía una sociedad
estable y era el componente fundamental de la estricta jerarquía social de la época. Basada
en el género, la ciudadanía, el rango social y las posesiones.

El ambiente familiar estaba organizado jerárquicamente. El pater familias era el jefe de


la casa, al que le seguían su esposa, sus hijos y, en algunos casos, sus hermanas solteras,
madres viudas, o padres ancianos.

De la misma manera, la organización política también estaba relacionada con la familia,


siguiendo las reglas de la sociedad patriarcal a la que pertenecían los romanos. El
emperador era el líder en la cima, seguido por el senado, los jueces y las asambleas.
Aplican el mismo esquema. El patriarcado, en ambas esferas, se guiaban por las reglas
del patronazgo. Esto quería decir que los poderosos tenían la obligación de cuidar de los
que estaban por debajo de ellos.

13. Caída del Imperio romano


La caída del Imperio romano de Occidente (también conocida como la caída del Imperio
romano o la caída de Roma) se refiere al hecho de la pérdida de autoridad sobre su vasto
territorio del Imperio romano de Occidente que quedó dividido en numerosas entidades
políticas sucesoras (los reinos germánicos). Tradicionalmente, de acuerdo con el criterio
del historiador del siglo XVIII Edward Gibbon, se sitúa su final en el año 476 d.C.,
coincidiendo con la deposición del último emperador romano de Occidente, Rómulo
Augústulo, a manos de Odoacro. En esa fecha los invasores «bárbaros» habían
establecido su propia autoridad en la mayor parte del área del Imperio de Occidente. No
sucedió lo mismo con el Imperio Romano de Oriente que perduró mil años más.

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La crisis Imperial se produjo durante el siglo III dc y entre sus causas se encuentran la
debilidad de los diferentes emperadores, el desgobierno, la dificultad en la recaudación
de impuestos y la presión de los pueblos bárbaros sobre las fronteras.

A la muerte de Teodosio en el año 395, el Imperio se dividió. Occidente quedó en manos


de Flavio Honorio, hijo menor de Teodosio. Oriente quedó en manos de Arcadio, su hijo
mayor. Pero mientras el ala oriental del imperio prosperaba, Occidente declinaba. A lo
largo del siglo V, el Imperio romano occidental comenzó a verse minado por las
invasiones bárbaras, llamadas también migraciones germánicas.

Finalmente, el emperador Rómulo Augústulo fue derrocado por el germánico Odoacro en


el año 476, quien adoptó el título de Rey de Italia. Esto representa la caída definitiva del
Imperio romano de Occidente.

Aunque Oriente se percibía a sí mismo como el último bastión del Imperio romano, fue
perdiendo el control sobre el territorio occidental, y se perfiló como el Imperio bizantino.
Este solo llegaría a su fin en el año 1453 tras la invasión otomana.

Pero las respuestas serias son básicamente dos. Por un lado, que Roma cayó porque el
sistema político era tremendamente caótico. La sucesión de los emperadores era
demasiado indeterminada y el Estado era al mismo tiempo muy burocrático y siempre se
encontraba enzarzado en batallas por el liderazgo militar.

Causas del Declive


Las guerras civiles, Caída del sistema de Themas, Aumento de la dependencia de los
mercenarios, Pérdida de control sobre los ingresos, La unión fallida de las Iglesias.

Al día de hoy no hay un acuerdo preciso acerca de los motivos que llevaron a la caída del
Imperio Romano, explica la Enciclopedia Mundial de Historia, una organización sin fines
de lucro que pretende mejorar la educación histórica en todo el mundo.

Entre otras cosas, el artículo publicado en el año 2018 menciona que el cristianismo jugó
un papel fundamental ya que la nueva religión (instaurada en el siglo IV) minó las
costumbres sociales del imperio que proporcionaba el paganismo.

Por otra parte, Britannica asegura que el siglo venidero a los cinco buenos emperadores
estuvo plagado de conflictos y mala gestión, los cuales fueron sucedidos por una serie

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de emperadores que gobernaron haciendo mal uso de la milicia, la riqueza y el
poder reestablecido por la época dorada del Imperio Romano.

El punto cúlmine que distingue a esta serie de emperadores es el de Teodosio I, el último


emperador que gobernó el Imperio antes de dividirse. Según la Enciclopedia de Historia,
el Imperio Romano era inmenso territorialmente, lo que ocasionó una inestabilidad
política en sus gobernantes.

Por lo tanto, Roma se dividió en los imperios oriental y occidental hacia la muerte de
Teodosio, en el año 395 d.C. Estas facciones tenían intereses propios y miradas distintas
de un imperio a otro, lo cual derivó en la debilitación de uno en comparación con el otro.

Por un lado se encontraba el Imperio Occidental, que padecía repetidas invasiones y la


huida de los campesinos a las ciudades. Y por el otro, el Imperio de Oriente, donde las
especias y otras exportaciones prácticamente garantizaban riqueza y estabilidad y se
encontraban en una situación de ventaja.

En el año 410 d.C, la ciudad occidental sufrió una serie de saqueos en Roma por parte de
los Visigodos, una nación errante de pueblos germánicos del noreste explica Britannica.
A esta serie de actos ilícitos se le suma la destitución del último emperador romano,
Rómulo Augusto, en manos de un caudillo germano llamado Odoacro.

Según Britannica, Rómulo era un usurpador y un traidor no reconocido como gobernante


legítimo por el emperador oriental. Aunque su muerte se considera el fin de una era en la
historia de la civilización romana.

Por otro lado, la región oriental del Imperio Romano, más rica y fuerte continuó
como Imperio Bizantino durante la Edad Media.

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Conclusión
El Imperio Romano, con su vasta extensión territorial y su duración de más de mil años,
ha dejado un legado que continúa influyendo en el mundo moderno en múltiples
dimensiones. El sistema político y administrativo de Roma, que logró gobernar
eficazmente un territorio tan diverso, sirve de modelo para la centralización del poder y
la administración pública en muchas naciones modernas. La República Romana, con su
complejo sistema de pesos y contrapesos, inspiró los principios de la democracia moderna
y el concepto del estado de derecho.

El derecho romano, que ha sido codificado y transmitido a través de los siglos, sigue
siendo la columna vertebral de muchos sistemas jurídicos contemporáneos, especialmente
en Europa y América Latina. Los principios de justicia, equidad y razonabilidad que los
juristas romanos desarrollaron son esenciales para el funcionamiento de los sistemas
legales modernos. Además, las técnicas y conceptos de ingeniería, arquitectura y
urbanismo romanos se encuentran en las bases de la infraestructura de muchas ciudades
actuales.

La caída del Imperio Romano en el siglo V d.C. marcó el inicio de la Edad Media, pero
el legado cultural y legal de Roma siguió vivo a través del Imperio Bizantino y la Iglesia
Católica, así como a través de la recuperación y estudio de los textos clásicos durante el
Renacimiento. La capacidad de Roma para integrar y gestionar una multitud de culturas
y pueblos diferentes bajo un solo sistema administrativo y legal es un testimonio de su
sofisticación y adaptabilidad.

En conclusión, el estudio del Imperio Romano no solo proporciona una comprensión


profunda de la historia antigua, sino que también ofrece lecciones valiosas sobre la
administración del poder, la creación de sistemas legales justos y la promoción de la
cultura y el conocimiento. El legado de Roma es una prueba de la capacidad de la
civilización humana para alcanzar grandes alturas y dejar una marca indeleble en la
historia.

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Bibliografía

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Press, 1998.
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Oxford University Press, 2014.
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• Strabo. The Geography of Strabo. Cambridge University Press, 2014.
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• World History Encyclopedia
• Enciclopedia Significados
• Wikipedia

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