Efirecom Recomendaciones ESP - Final
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DEL
EL RIESGO
FOC I ELS INCENDIS
AL MEDITERRANI;
DE INCENDIOS FORESTALES
LA HISTÒRIA D’UNA RELACIÓ
ENTRE BOSCOS I SOCIETAT
RECOMENDACIONES OPERATIVAS
CINC MITES I REALITATS PARA
PER SABER-NE MÉS
Cita:
Ballart, H.; Vázquez, I.; Chauvin, S.; Gladine, J.; Plana, E.; Font, M.;
Serra, M. 2016. La comunicación del riesgo de incendios forestales.
Recomendaciones operativas para mejorar la prevención social.
Projecte eFIRECOM (DG ECHO 2014/PREV/13). Ediciones CTFC. 30pp
objetivo 17
municipios 17
4.2.3. La comunicación del riesgo para los vecinos y propietarios de las urbanizaciones 21
local 24
4.3. La comunicación del riesgo de incendio forestal para niños, jóvenes y sus
docentes. 26
comunicadores 28
3·
·4
Autor: E. Plana
1. Introducción
La percepción que la sociedad tiene del riesgo de incendios forestales determina en gran medida
la respuesta de los ciudadanos en caso de emergencia, así como el apoyo público a las políticas
de gestión forestal y a las acciones que los servicios de prevención y gestión de incendios llevan a
cabo en el territorio. En general, dicha percepción social determina pensamiento y acción, y afecta
todas las actuaciones que se realizan en el ámbito de la gestión del riesgo de incendios forestales.
Generalmente, los incendios, se perciben como un elemento catastrófico y aleatorio.
A grandes rasgos, la percepción social de los incendios forestales puede enmarcarse en dos
apreciaciones distintas, y que incluso pueden combinarse en un mismo individuo. En cada caso,
será necesario desarrollar propuestas de comunicación diferentes, con la finalidad de alcanzar los
objetivos de prevención social propuestos. Estas dos visiones pueden resumirse en:
(1) “El incendio como una amenaza a combatir“, situación frecuente en zonas mediterráneas
con procesos de abandono agrícola y un gran desarrollo urbanístico en contacto con el bosque,
con población ajena a los usos y dinámica natural de los terrenos forestales y con una fuerte
demanda social de las funciones ambientales de los paisajes forestales, como la biodiversidad,
la belleza escénica o el uso recreativo. En esta situación no se diferencia entre fuego forestal
e incendio, considerándose como algo negativo en ambos casos, tanto para las personas y
bienes como para el medio ambiente. La presencia del fuego en el ecosistema solo se mide
por las pérdidas ecológicas que se perciben como irreparables, independientemente del tipo
de intensidad con el que el fuego o incendio pueda quemar y, por ende, afectar de forma muy
diversa al ecosistema. Aunque el fuego tenga incluso efectos beneficiosos para el ecosistema,
éstos quedan eclipsados por el “dramatismo” del paisaje quemado.
(2) “El fuego como herramienta de gestión”, situación en la que el fuego se mantiene como
una herramienta eficaz para la gestión del territorio y los recursos naturales. Se utiliza, por
ejemplo, para la eliminación de vegetación en los márgenes de cultivos, de restos de vegetación
de trabajos agrícolas o forestales, de vegetación arbustiva y para la regeneración de pastos. El
fuego controlado o prescrito (véase apartado 3.8) supondría la versión actualizada del fuego
como herramienta de gestión, con múltiples usos: recuperación de hábitats naturales para la
conservación de la biodiversidad, recuperación de pastos abandonados, reducción de la cantidad
de vegetación forestal presente en el sotobosque para la prevención de incendios, etc. Hatsa la
actualidad, la presencia del fuego como herramienta de gestión toma especial relevancia en zonas
de montaña y en territorios rurales con una fuerte presencia del sector agrícola y ganadero.
5·
Independientemente del tipo de relación que el fuego mantiene con un territorio, ya sean zonas
históricamente afectadas por incendios o zonas donde el fenómeno es reciente, cada contexto
requerirá de distintas estrategias de comunicación para poder incorporar las especificidades
necesarias que permitan tener éxito en el ejercicio de la sensibilización, divulgación y prevención
social.
·6
2. Recomendaciones de partida sobre la comunicación del riesgo
de incendios forestales
A través de la comunicación del riesgo, el comunicador deberá proporcionar al público una información
sólida sobre el tipo de riesgo al que se está expuesto, así como sus posibles efectos a distintos niveles
(sociales, económicos y ambientales). En general, la comunicación del riesgo implicará una discusión
sobre los impactos negativos y su probabilidad de ocurrencia, los efectos que tendrían y las posibles
soluciones para reducir el riesgo. Todo ello debería promover un mayor conocimiento del fenómeno,
sensibilización y toma de conciencia sobre la propia exposición al riesgo, a la par que orientar en la toma
de decisión para reducir la vulnerabilidad.
Journal Club: Ecología del fuego y el régimen de incendios en la gestión del paisaje. Intercambio de experiencias entre expertos
después del gran incendio forestal ‘La Jonquera’ (13.000 ha afectadas), Alt Empordà, Girona. Fuente: Pau Costa Foundation
1. Aceptar e incluir al público objetivo como un aliado. El objetivo final es contar con un público informado,
involucrado, interesado, reflexivo y predispuesto a cooperar.
2. Planificar con cuidado y evaluar los esfuerzos. Diferentes metas, audiencias y medios de comunicación
requieren diferentes acciones.
3. Escuchar las preocupaciones específicas del público. La gente a menudo se preocupa más por la confianza,
credibilidad, competencia específica, imparcialidad y la empatía que por las estadísticas y los detalles.
4. Ser honesto, franco y abierto. La confianza y la credibilidad son difíciles de obtener; una vez perdidas, son casi
imposibles de recuperar.
5. Trabajar con otras fuentes fidedignas. Los conflictos y desacuerdos entre las organizaciones hacen que la
comunicación con el público sea mucho más difícil.
6. Conocer las necesidades de los medios de comunicación. Los medios de comunicación suelen estar más
interesados en la política que en el riesgo, en la sencillez que en la complejidad, en el peligro que en la seguridad.
7. Hablar claramente y con compasión. Nunca dejar que los esfuerzos impidan reconocer la tragedia de una
enfermedad, lesión o muerte. La gente puede entender la información del riesgo, aunque no estén de acuerdo,
ni satisfechos con la gestión realizada.
I
Covello, V. and F. Allen (1988). Seven cardinal rules of risk communication. Washington, D.C.: Environmental Protection Agency, Office of Policy Analysis
7·
De cara a la comunicación del riesgo, cabe destacar dos elementos importantes a tener en cuenta:
• Proporcionar un flujo abierto y honesto de información al público: En general, las actitudes
de comunicación que persiguen minimizar el pánico del público mediante la información sesgada
o mediante la sobreprotección infundada, resultan, a efectos reales, mucho más perjudiciales
que la información veraz por muy dura que sea. Para evitar estas actitudes poco deseadas, es
aconsejable que:
• Los mensajes sean desarrollados para anticipar y responder a las preguntas que se espera sean
formuladas.
• Los mensajes deben ser testados por el público para garantizar que son comprensibles y
aceptados culturalmente.
En caso de incendio forestal los ciudadanos tienen que actuar en función de las medidas que
se vayan a tomar (confinamiento, alejamiento o evacuación), por lo que la información debe ser
veraz, y en ningún caso minimizar las posibilidades de ocurrencia del daño.
• Enfatizar que hay un proceso de planificación: Con el objetivo de transmitir seguridad,
eliminando el carácter aleatorio que una gran parte de la población percibe en caso de emergencia,
debe transmitirse que la respuesta está planificada, explicando las funciones y responsabilidades
que asume cada agente, así como las posibles soluciones. Ayudando a la ciudadanía a entender el
proceso antes de que ocurra el incendio, se facilita la coordinación, la toma de medidas apropiadas
y la anticipación. Esto aumenta la sensación de seguridad y evita conductas inapropiadas
provocadas por el pánico. Estas medidas, aparte de mejorar la comunicación, generan también
una mayor credibilidad, elemento fundamental para involucrar el ciudadano de forma activa y a
largo plazo en la gestión de la [Link]
Para poder responder a estas y otras cuestiones sobre el riesgo de incendio, es recomendable
diferenciar dos situaciones: la situación durante la emergencia y transcurso del incendio, y el ámbito
fuera del evento “incendio”. Las necesidades comunicativas, el estado anímico del receptor en función
de la inminencia del riesgo y el nivel de incertidumbre en cada una de ellas son muy distintas y pueden
requerir enfoques específicos tanto en el contenido como en la forma de los mensajes.
II
Crisis and Emergency Risk Communication. 2014 Edition. First Edition Authored By: Barbara Reynolds, Ph.D., Centers for Disease Control and Prevention
·8
Los medios de comunicación pueden desarrollar un papel aliado tanto en la difusión de
información oficial y de calidad durante la emergencia, como en la difusión de la importancia de
la gestión forestal y las medidas preventivas en general. Sin embargo, la necesidad de informar
en tiempo real, el estrés de la propia emergencia y la incertidumbre generada por los flujos de
información no contrastada (por ejemplo, mediante información no oficial a través de redes
sociales), o la falta de información actualizada, dificultan la correcta comprensión del rol y actitud
que se espera del ciudadano afectado por el incendio. En el momento álgido de la emergencia,
la información a transmitir deberá cubrir las urgencias en términos de seguridad de la población
(alcance del frente de llamas, vías de comunicación, infraestructuras de transporte público o
poblaciones afectadas, recomendaciones sobre confinamiento o evacuaciones, etc.). Mientras
el incendio siga propagando, la principal demanda informativa por parte de la población se
centrará en conocer la superficie afectada y la localización exacta y en tiempo real del avance
del incendio.
La creación de una oficina de prensa que desarrolle simultáneamente una relación de confianza
con los medios de comunicación e instituciones, puede facilitar la gestión de la información
durante la emergencia.
III
Se refiere al incendio futuro que se producirá en un territorio según la topografía, vegetación y meteorología del lugar. Para saber más: Costa, P.;
Castellnou, M; Larrañaga, A.; Miralles, M. and Kraus, D. 2011. La Prevención de los Grandes Incendios Forestales Adaptada al Incendio Tipo. (U GRAF, Ed.).
(Departament d’Interior de la Generalitat de Catalunya) Barcelona. 87p.
9·
• Practicar siguiendo el plan de actuación o respuesta, utilizando los mensajes ya creados,
revisando el plan y los mensajes según sea necesario en cada zona.
• Promover alianzas y una comunicación coordinada con otras fuentes de información y
comunicadores dentro de la comunidad experta en incendios forestales.
En cuanto a los objetivos de la comunicación durante la fase previa al incendio, los mensajes
podrán ser más ambiciosos con relación a la sensibilización y educación del público en la
comprensión del fenómeno y sus peligros, al no estar sujetos a las urgencias comunicativas de
la emergencia. Será más fácil abordar la explicación de las distintas alternativas para minimizar
la ocurrencia de incendios (prevención de las igniciones y reducción del riesgo de propagación)
y la vulnerabilidad de las personas e infraestructuras (medidas de auto protección, buenas
conductas en caso de incendio, etc.).
Precisamente, las oficinas de prensa, tomando ventaja de su contacto con los medios durante
la emergencia, son una buena plataforma para organizar reportajes periodísticos sobre las
actuaciones de prevención y gestión del riesgo de incendio a lo largo del año.
La información en esta fase podrá transferirse mediante formatos más flexibles y variados,
como las tradicionales campañas informativas y de sensibilización, reportajes de largo formato,
noticias sobre eventos relacionados, etc. Algunos de los elementos de comunicación que
podrán tenerse en cuenta son:
• Explicar la diferencia entre el fuego como elemento natural del ecosistema y herramienta
de gestión, el incendio como amenaza y emergencia, así como las consecuencias que de
ambos se derivan tanto para la seguridad de las personas y sus bienes, como para el medio
forestal.
• Dar a conocer las causas estructurales del contexto actual del riesgo de incendio,
relacionadas con los cambios de uso del territorio (incremento de la extensión y densidad
de los bosques) y el cambio climático (incremento de los días de riesgo potencial por altas
temperaturas y baja humedad de la vegetación).
• Describir los peligros asociados al riesgo de incendio y sus efectos directos sobre la propia
seguridad.
• Ofrecer orientaciones sobre el modo de actuación en caso de incendio forestal.
• Dar a conocer las medidas de prevención y de autoprotección necesarias para reducir la
vulnerabilidad de las personas y sus bienes.
• Sensibilizar a la ciudadanía sobre el peligro de ignición de un fuego y sobre las conductas
responsables en zonas de riesgo.
• Promover alianzas de comunicación con otras instituciones y asociaciones, con la finalidad
de fortalecer la credibilidad y la coherencia del mensaje.
Los mensajes elaborados deberían ser lo más homogéneos posible y apoyarse sobre
información sólida, contrastada y lo más ampliamente consensuada por las distintas partes
reconocidas e involucradas en la gestión del riesgo de incendios (administraciones públicas,
investigadores, asociaciones profesionales, ONG’s, etc.). Es recomendable incluir una
evaluación del éxito de los mensajes para introducir mejoras en próximas ediciones.
·10
3. Elementos de comunicación sobre el fuego y los incendios
forestales
Los incendios son percibidos por la sociedad, mayormente, como una amenaza. La necesidad
de promover una actitud responsable y evitar las igniciones, el uso inadecuado del fuego
tradicional (quemas de rastrojos o de pastos) y el peligro creciente que suponen para la población
los incendios que propagan en alta intensidad y fuera de control, han inspirado campañas
de sensibilización en las que se enfatiza sobre el incendio como el enemigo a combatir por y
con todos los medios disponibles. Estas campañas son muy efectivas en cuanto a reducir el
número de incendios y en la toma de conciencia sobre la necesidad de proteger los montes
de los incendios catastróficos. Sin embargo, de forma indirecta, han eclipsado las funciones
ecológicas y ambientales positivas que también ofrece el fuego y que son necesarias para el
buen funcionamiento de ciertos ecosistemas naturales. Ante la necesidad de un nuevo enfoque
del problema y para poder mejorar la participación de la ciudadanía en la gestión del riesgo de
incendios actual, es necesario ampliar la perspectiva del fuego malo con el fuego bueno o amigo.
¿Cómo se puede revertir la visión negativa del fuego y los incendios?
Avanzar hacia una mayor comprensión del fenómeno, divulgando la función ecológica del
fuego y distinguiéndolo de las medidas de prevención y gestión necesarias para afrontar el
riesgo de incendios catastróficos (que pueden incluir por ejemplo el uso del fuego bueno como
las quemas controladas) permitiría ofrecer una visión más amplia.
Journal Club: Incendio Forestal de Òdena. Encuentro de expertos en incendios forestales y habitantes de la zona
afectada. Fuente: Pau Costa Foundation
11·
En los apartados siguientes se recogen algunos conceptos e ideas clave ampliamente aceptadas
por la comunidad experta y con base científica, que aportan una visión ampliada sobre el fuego, los
incendios y su relación con los seres humanos y el medio natural.
El fuego ha sido un elemento importante en todas las culturas y religiones desde la prehistoria hasta
nuestros días y ha resultado vital para el desarrollo de las civilizaciones.
El control del fuego por parte de los primeros humanos fue un punto de inflexión en la evolución
humana. El fuego como fuente de calor, protección y como un método para la cocción de alimentos,
se convirtió en esencial. Estos avances técnicos permitieron la dispersión geográfica humana, las
innovaciones culturales, así como cambios en la dieta y el comportamiento. Además, la capacidad de
generar fuego permitió la expansión de la actividad humana en las horas de oscuridad.
Desde el punto de vista de la evolución natural, el fuego ha estado presente en muchos ecosistemas
durante cientos de millones de años por causas naturales (rayos, vulcanismo,...), ayudando a dar forma
a la distribución global de los mismos y manteniendo la estructura y función de las comunidades
vegetales y animales adaptadas a los incendios. El fuego es también una fuerza evolutiva significativa
que los humanos utilizaron para dar forma y modelar el paisaje según sus necesidades.
3.3. LOS INCENDIOS FORESTALES COMO PERTURBACIÓN NATURAL DEL CLIMA MEDITERRÁNEO
El clima mediterráneo se caracteriza por la coincidencia durante la misma estación del período
seco y caluroso, y la presencia de tormentas eléctricas secas, lo que ha facilitado la presencia de
la perturbación “fuego” en el medio, de forma natural. En consecuencia, gran parte de las plantas
mediterráneas han adquirido una serie de estrategias de adaptación que les permiten persistir a
incendios recurrentes.
Cada especie está adaptada a un régimen de fuego ecológicamente sostenible, con una frecuencia,
intensidad y estacionalidad de incendios forestales naturales determinada. Por tanto, los incendios
forestales en sí no son necesariamente perjudiciales para la biodiversidad, aunque puede haber
regímenes de incendios alterados por la acción humana que pueden afectarla. Para mantener la
conservación y el buen funcionamiento de los ecosistemas, es importante considerar los regímenes de
incendios ambientalmente sostenibles y evitar los regímenes de fuego ecológicamente insostenibles.
3.4. ¿POR QUÉ ACTUALMENTE HAY INCENDIOS MÁS SEVEROS? ¿QUÉ HA CAMBIADO?
Durante el siglo XX, el régimen de incendios en las latitudes templadas sufrió cambios relacionados
tanto con las características del ecosistema como con los cambios en el uso del suelo. En la Europa
mediterránea, con la industrialización, las personas migraron de los entornos rurales hacia los
centros industriales, favoreciendo el abandono o reducción de la agricultura, del pastoreo y la
disminución del uso de combustibles forestales a favor de combustibles fósiles. Esta combinación
·12
de factores dio lugar a una nueva etapa de recolonización forestal de terrenos agrícolas y pastos
que, junto con el crecimiento y envejecimiento de numerosas plantaciones que se crearon para
proteger los suelos forestales de la erosión, han promovido un cambio drástico de la estructura
del paisaje tradicional en muchas zonas del Mediterráneo. En pocas décadas se ha pasado de
un paisaje en mosaico de cultivos y pastos, y con alternancia de pequeñas manchas de bosques
poco densos (por efecto de la ganadería) y sin apenas restos vegetales en el soto bosque (por
efecto de la recolección de leñas), a un paisaje dominado por bosques espesos y continuos,
con mucha vegetación forestal en su interior (que en términos de riesgo de incendio se refiere
a grandes cargas de combustible). Esta acumulación de combustible así como su distribución
espacial, muy interconectada tanto en el plano vertical (estratos de vegetación) como en el
horizontal (a vista de pájaro), ha permitido la generación de nuevos tipos de incendios con gran
poder destructivo y muy difíciles de controlar y extinguir.
En paralelo, las zonas urbanas se han expandido hacia las zonas forestales hasta el punto de
entrar en contacto directo con los bosques, a menudo sin tomar consciencia ni asumir los
riesgos que ello conlleva. La interacción del bosque con la trama urbana supone un doble
desafío; por un lado el uso urbano conlleva un incremento del peligro de ignición y generación
de incendios (por causas accidentales, negligentes, intencionadas, etc.) y, por el otro, las
viviendas e infraestructuras son vulnerables al impacto que conlleva un incendio que proviene
del bosque. Esta última situación genera una crisis social que, a efectos prácticos, capitaliza
la mayoría de los medios de extinción alrededor de los núcleos habitados para minimizar el
impacto sobre las personas y sus bienes y desatendiendo, por otro lado, la propagación del
incendio dentro de las zonas forestales. Encontramos testimonios recientes de esta situación
con nefastos resultados (pérdida de vidas humanas y de propiedades) en Grecia, Portugal,
California, Chile o Australia, entre otros.
La precipitación y la temperatura son los principales factores ambientales que influyen en el estado
de la vegetación en términos de humedad e inflamabilidad y, por tanto, con efectos directos en el
comportamiento de los incendios forestales en lo que se refiere a la intensidad del fuego (medida,
por ejemplo, en longitud de llama), la velocidad de propagación del incendio o la capacidad de las
franjas sin vegetación (como los cortafuegos o franjas alrededor de las urbanizaciones) de contener
el avance del fuego. El cambio climático tiene un efecto directo sobre ambos factores, en general
hacia una situación de mayor aridez y calor. Esto está provocando que la frecuencia, estacionalidad
y gravedad de los incendios forestales empeoren, agravando aún más sus consecuencias.
Todo apunta a que el cambio climático traerá una disminución de las precipitaciones durante la
temporada de primavera, que junto con la entrada temprana y recurrente de las olas de calor,
contribuirán a las condiciones ambientales idóneas para generar comportamientos de fuego más
virulentos e intensos.
13·
3.6. SITUACIÓN ACTUAL DEL RIESGO DE INCENDIO: EL FUEGO DE BAJA INTENSIDAD Y LOS
GRANDES INCENDIOS FORESTALES
El uso tradicional del fuego como herramienta de gestión de los recursos agroforestales se
remonta a tiempos ancestrales. Desde las quemas para la regeneración de pastos a lo largo
de todo el Pirineo, pasando por las quemas de áreas de bosque para promover espacios
abiertos y fomentar la caza, hasta la quema de restos vegetales agrícolas, el fuego se ha usado
profusamente en todas las civilizaciones mediterráneas. Sin embargo, la falta de su uso de
forma generalizada durante el último siglo, motivado por políticas preventivas y reguladoras
sobre el fuego controlado, entendido como factor de riesgo de incendios, ha desvanecido,
en gran medida, el conocimiento y aceptación social de la función positiva del fuego. Desde
distintos ámbitos se promueve el uso del fuego bueno para prevenir los incendios malos. El
reto recae en como mejorar la aceptación social del fuego como herramienta de gestión.
·14
El fuego como herramienta de gestión de los recursos naturales y de prevención de incendios forestales. Imagen de
una quema prescrita. Fuente: Pau Costa Foundation
El fuego puede ayudar a regular la presencia de vegetación exótica (no autóctona) que compite
con las especies nativas por los nutrientes y el espacio, favoreciendo el crecimiento de aquellas
especies adaptadas a los efectos del fuego (vegetación mediterránea) frente a las no adaptadas.
Las cenizas generadas con el fuego agregan nutrientes al suelo, aumentando su fertilidad y
favoreciendo el desarrollo de una vegetación rejuvenecida y con mayor vitalidad. El fuego de
baja intensidad también puede proporcionar una forma de control de plagas y enfermedades
forestales mediante la selección natural de los árboles más sanos y resistentes.
Algunas especies vegetales dependen de la existencia del fuego para el desarrollo total de su
ciclo de vida. Y, en algunos casos, se han reconocido estructuras de bosque que se autoperpetuan
mediante regímenes de fuego de entre 3 y 25 años. Por ejemplo, algunos árboles presentan
cortezas gruesas resistentes al calor de las llamas y a su vez, piñas que necesitan de dicho
calor para abrirse y liberar semillas que asegurarán la regeneración y continuidad de la especie
en el tiempo. Sin la presencia de la perturbación fuego, las especies adaptadas a él, podrían
sucumbir frente a otras especies competidoras menos adaptadas.
15·
Los árboles quemados, además, proporcionan nuevos hábitats para aves y mamíferos y una
base de nutrientes para plantas nuevas. Cuando estos árboles se descomponen, devuelven
más nutrientes al suelo.
En conjunto, el fuego, en su régimen natural, puede actuar como un catalizador para promover
la biodiversidad y los ecosistemas saludables.
El conocimiento científico ha permitido saber, con un alto grado de exactitud, las características
de la propagación y los efectos del fuego sobre distintos ecosistemas forestales. Bajo
determinadas condiciones meteorológicas y topográficas, y en función de los objetivos que
la gestión forestal plantee, las quemas prescritas posibilitan la obtención de los beneficios
enumerados en el punto anterior, pudiendo planificar además la fecha de ejecución. Su uso
requiere de personal altamente especializado.
Además de los beneficios del fuego de baja intensidad, las quemas prescritas son también
una herramienta de formación y entrenamiento para practicar con fuego real y mejorar la
coordinación de los medios y tácticas de extinción. También se utilizan para quemar de forma
controlada zonas de alto riesgo y con una alta recurrencia de igniciones antrópicas (quemar de
forma controlada lo que puede quemar descontroladamente).
Para más información véase: Plana, E.; Font, M.; Serra, M.; Borràs, M.; Vilalta, O. 2016. El
fuego y los incendios forestales en el Mediterráneo; la historia de una relación entre bosques y
sociedad. Cinco mitos y realidades para saber más. Proyecto eFIRECOM. Ediciones CTFC. 36pp.
[Link] y [Link]
·16
4. Recomendaciones de comunicación del riesgo de incendios
forestales específicas para distintos públicos objetivo
En los capítulos anteriores, se ha descrito el efecto que los cambios de usos del suelo, el
incremento de la interfaz urbano forestal, el cambio climático y la paradoja de la extinción
tienen sobre el actual riesgo de incendios forestales. Conseguir sociedades resilientes a los
incendios forestales es un objetivo básico para poder gestionarlos como una perturbación
natural de los ecosistemas mediterráneos y minimizar los impactos negativos sobre la
población, las infraestructuras y el medio forestal. Avanzar hacia una mayor resiliencia social
pasa, en gran medida, por entender mejor las diferencias entre el fuego y el incendio, así
como por la promoción de los paisajes menos vulnerables a los incendios fuera de control, y
por mejorar el conocimiento de la propia exposición al riesgo y la respuesta efectiva en caso
de emergencia.
Sin embargo, el grado de conocimiento previo del fenómeno, la visión local (rural o urbana)
del medio forestal y del incendio, o las experiencias pasadas con incendios (o sin ellos),
son factores a tener en consideración para lograr una comunicación efectiva del riesgo de
incendios forestales. La comunicación del riesgo deberá, por lo tanto, adaptar el mensaje
y las herramientas de comunicación a los distintos públicos objetivos y a sus contextos
ambientales.
Por otra parte, las acciones de comunicación que pretenden promover acciones directas del
ciudadano son más eficientes si se transmiten adaptadas a la situación y al entorno particular
de cada caso. Todo ello hace que sea recomendable la incorporación de las asociaciones
de vecinos o propietarios, agrupaciones de ganaderos, agricultores o productores,
ayuntamientos y todas las entidades locales implicadas en el desarrollo local, en el diseño de
las herramientas y mensajes de comunicación del riesgo.
17·
En este ámbito local se encuentran dos tipos de poblaciones de características muy diferenciadas:
• Los habitantes que han vivido tradicionalmente en y del entorno rural, conocedores de la
dinámica y la ecología forestal y de los usos del fuego.
• Los ciudadanos de origen urbano que han fijado su primera o segunda residencia en viviendas
o urbanizaciones ubicadas dentro o en las inmediaciones del bosque. En general, muestran
un alto nivel de desconocimiento de los riesgos y responsabilidades derivados de vivir en un
entorno natural. Su concepto de la naturaleza es el de un recurso estático cuya alteración tiene
siempre efectos negativos.
Esta enorme diferencia hace que la comunicación eficiente deba diseñarse específicamente para
cada grupo de población.
Los siguientes apartados abordan las recomendaciones de la comunicación para tres grupos de
destinatarios finales en contacto directo con el riesgo de incendio forestal: la población rural, los
vecinos y propietarios de urbanizaciones y las administraciones locales. Cabe destacar que, éstas
últimas, formadas por técnicos y electos de los municipios, serán las responsables de liderar las
campañas de comunicación.
Aunque este sector de población tiene un amplio conocimiento del entorno rural, puede suceder
que sus necesidades y opiniones no hayan sido tenidas en cuenta lo suficiente a la hora de
diseñar estrategias de gestión forestal, como pueden ser las políticas de espacios protegidos, de
reforestación y plantación en zonas de titularidad pública, en el diseño de las ayudas forestales o
en la propia estrategia de prevención de incendios. Esta situación puede originar que una parte
significativa de esta población tenga una percepción negativa de la gestión que se hace en el medio
forestal pues son ellos quien, en mayor medida, han sufrido las consecuencias de estas políticas,
(por ejemplo, en pérdida de superficie y calidad de pastos que ha llevado a la insostenibilidad de
la vida rural).
De esta situación se derivan las líneas que deben seguirse para transmitir la información de forma
eficiente:
• Es necesario un conocimiento profundo del entorno en el que se va a desarrollar la acción y
que la planificación de las acciones previstas tenga en cuenta a los habitantes de la zona.
• Incluir a todos los grupos a los que la información pueda resultar de interés, incluyendo a las
entidades locales que tengan potestad para desarrollar estrategias que afecten a la dinámica
forestal.
• El principal problema de la sociedad rural a menudo no son los incendios forestales, sino el
despoblamiento y la progresiva desaparición de su forma de vida. Debe transmitirse que la
solución a su problema es también el reto de la gestión forestal de forma que se unifiquen las
·18
necesidades para formar un grupo unido frente a un objetivo común.
• Para mejorar el impacto de las acciones, se puede transmitir que la gestión forestal y la
prevención de los grandes incendios es una herramienta para conseguir el mantenimiento
de la vida rural y no un fin, y que los habitantes de la zona son corresponsables del éxito final.
• Además se debe hacer partícipe a la población rural de que las condiciones actuales necesitan
herramientas tradicionales pero actualizadas al nuevo contexto de riesgo, y que actuaciones
individuales que no contemplen todos los aspectos de la nueva situación pueden dar lugar a
resultados catastróficos.
• Finalmente, debe compartirse el valor creciente de los recursos naturales y los sistemas
sostenibles de desarrollo a nivel internacional, de forma que se transmita el respaldo a nivel
global sobre la recuperación y puesta en valor de lo rural.
Abordando la situación con una relación de cercanía desde el punto de vista técnico y social, y
adaptándolo a la realidad de la sociedad rural, se conseguirá un aliado para la gestión forestal con
un enorme conocimiento del territorio.
19·
FUNDAMENTOS PARA LA INTEGRACIÓN DE LA POBLACIÓN LOCAL EN LA PREVENCIÓN Y
EXTINCIÓN DE INCENDIOS
Las tareas de prevención y extinción recaen fundamentalmente en las instituciones públicas, pero no
por ello deja de ser una buena oportunidad para implicar a las comunidades locales en la gestión de
los riesgos naturales donde habitan.
En relación a los incendios forestales, estos pueden afectar a la población local y especialmente a los
residentes en zonas forestales desde diferentes perspectivas, y cada una de ellas necesitará de una
estrategia social diferente. Los principales roles y efectos son:
• Agentes vulnerables al peligro de incendios: Se debe potenciar la toma de conciencia a la
exposición al riesgo de incendios, promover la autoprotección de las viviendas y formar en los
protocolos de actuación en caso de incendio.
• Agentes generadores de riesgo de incendios: El contexto creciente de riesgo (debido al aumento
del combustible o a las condiciones de mayor aridez) pueden poner en crisis prácticas culturales
de uso de la tierra y necesitar de su regulación e incluso prohibición. En este contexto, los cambios
son a medio plazo o incluso generacionales, y necesitan un acompañamiento duradero. Por otro
lado, las actuaciones negligentes e incluso intencionadas, deben ser firmemente anuladas desde
el marco normativo y la aplicación de las leyes. Las idiosincrasias locales no deberían influir en la
aplicación de las leyes, y mantener la autoridad y ejemplaridad es fundamental para no contar
con disidencias territoriales complejas de manejar.
• Agentes mitigadores de riesgo de incendios:: El apego a los bosques y terrenos forestales es un
argumento de partida para motivar a la población local en la protección de los bosques frente al
riesgo de incendios. La vigilancia activa o pasiva, el mantenimiento de caminos y puntos de agua,
la contraprestación económica de la rendas forestales (fórmulas de aprovechamiento comunal),
la participación de escolares y desarrollo de actividades de educación ambiental con la población
foránea son algunas de las actuaciones que pueden desarrollarse con la población local y grupos
de interés. En ocasiones la organización de la población local en asociaciones ofreciendo un
reconocimiento de su labor y estableciendo fórmulas público-privadas con objetivos e intereses
compartidos serán elementos dinamizadores a tener en cuenta. La trama forestal no debe ser
percibida como un impedimento al desarrollo de la población local, sino como una oportunidad.
En este sentido, se pueden articular roles concretos de las comunidades locales en tareas voluntarias
o remuneradas sobre prevención (vigilancia y aviso, mantenimiento de infraestructuras preventivas
como caminos, puntos de agua, etc., evaluación del riesgo diario, etc.) y la extinción (facilitación de
logística, participación en tareas de apoyo, etc.). Algunos elementos clave de la gobernanza participativa
aplicables para la integración de las comunidades en la gestión del riesgo de incendios son:
• Inspirar la empatía suficiente, articulando fórmulas participativas donde las demandas de las
comunidades sean incorporadas en los procesos de planificación y ejecución de los trabajos forestales.
• Definir objetivos comunes, y la corresponsabilidad de las partes, en un contexto colaborativo y revisable.
Algunos elementos motivacionales que afectan la capacidad de acción del individuo son la efectividad
percibida de las acciones para reducir el riesgo, la confianza en la capacidad de llevar a cabo
correctamente las acciones, la responsabilidad percibida sobre la gestión del riesgo de incendios y
la confianza y credibilidad ante la institución promotora de las acciones. Todos ellos deberán ser
adecuadamente incorporados en las herramientas de comunicación dirigidas a la población para
mejorar la eficacia de las mismas.
·20
4.2.3. La comunicación del riesgo para los vecinos y propietarios de las urbanizaciones
Los incendios en la interfaz urbano forestal son en la actualidad una de las emergencias de
protección civil más frecuentes en las áreas habitadas donde los incendios forestales forman
parte de la dinámica del bosque.
Las características específicas de este tipo de interfaz requieren soluciones diseñadas en base
a ellas:
• Invasión mutua entre la zona urbana y la forestal, con los riesgos que se derivan de ambas
y de forma recíproca.
• Población no rural, con desconocimiento del entorno forestal, de sus riesgos y su dinámica.
• Extrapolación de la forma de vida urbana a la rural, sin conocer las responsabilidades que
implica habitar un entorno con características propias ajenas a los asentamientos humanos.
• Normalmente, el riesgo de incendio forestal no se ha tenido en cuenta en la planificación
urbanística de la interfaz (anchura de viales, depósitos de agua e hidrantes, cercados
vegetales) lo que supone un aumento de la vulnerabilidad para las personas y viviendas.
• No todas las técnicas constructivas son compatibles con la interfaz.
Como en el apartado anterior, todos los agentes implicados en los incendios forestales deben
estar presentes para conseguir una comunicación efectiva, en particular asociaciones de
vecinos y ayuntamientos, así como otras entidades y asociaciones de ámbito local (ecologistas,
culturales, etc.)
Por otra parte, y dada la frecuencia de los incendios de interfaz, debe incorporarse a la
comunicación un programa de medidas a adoptar en caso de emergencia que se transmita
a todos los habitantes de la zona para que, en caso de necesidad, se optimice el tiempo de
actuación.
Debe considerarse que es posible encontrar reticencias por parte de la vecindad que
pueden considerar las medidas preventivas como una intromisión en su forma de vida, una
desnaturalización de su entorno, que la responsabilidad sobre su protección recae en los
cuerpos de emergencias o que consideren que las medidas a tomar son costosas en relación
a su percepción del riesgo de incendios. Para solventar estos inconvenientes es importante
transmitir todos los conceptos desarrollados en el tercer apartado de este documento, haciendo
hincapié en que los incendios forestales han ocurrido, ocurren y ocurrirán y que las viviendas
son las que han colonizado los terrenos forestales y no a la inversa. Se hace imprescindible
concienciar acerca de los riesgos derivados del entorno forestal y de la responsabilidad de los
propietarios de las viviendas en poner en práctica medidas de prevención y autoprotección.
En este sentido, proporcionar a los propietarios herramientas para la autoevaluación del riesgo
de las viviendas, así como de las medidas a tomar en función de los resultados obtenidos,
puede facilitar la toma de consciencia y promover la acción individual.
21·
Para reducir la vulnerabilidad de una casa o parcela, existen dos recomendaciones básicas de
la gestión del riesgo de incendios:
• Mantener un espacio de defensa adecuado, y
El refuerzo de una casa implica el uso de materiales de construcción resistentes al calor que
dificulten la penetración del fuego desde el exterior al interior de la vivienda y que puedan
resistir el contacto de la vegetación quemando.
Al principio se recomienda realizar un breve repaso con cifras de eventos que han
tenido lugar en la misma región donde se publica la guía, con causas del incidente y
consecuencias, de manera que el lector se sienta involucrado y no vea el suceso como
algo ajeno a él, que ocurre en otros territorios. Se recomienda presentar las cifras de
modo muy visual, con iconografías, mapas e imágenes del suceso.
·22
Otra variable para evaluar son los materiales con los que la propiedad está construida,
los exteriores y el estado de limpieza con respecto a restos de vegetación: materiales de
construcción, tejados, ventanas (de madera, PVC o metal…), cañerías o las salidas de la
chimenea. Sobre los exteriores se puede evaluar el material de las barandillas, existencia
de toldos, el material utilizado en cercar la propiedad, la instalación de barbacoas, los
elementos de jardinería, así como los accesos a la casa.
Esta herramienta debe permitir limitar al máximo la propagación del fuego y garantizar
la defensa de las viviendas.
√ Una guía para los técnicos municipales, para hacer frente a los problemas de incendios
en el municipio, con el fin de tener en un solo documento todos los elementos que el
personal municipal encargado de estas cuestiones debe considerar, poniendo en relieve
los puntos clave.
La guía hace un breve recordatorio de conceptos básicos sobre los incendios como son:
la causa de los incendios (con datos del territorio implicado), las amenazas y los medios
de reducción del riesgo.
Los siguientes apartados tratan las medidas reglamentarias y la protección del bosque y
las viviendas así como los factores de reducción de la vulnerabilidad de zonas habitadas
del municipio.
Por último, la guía hace una revisión sobre la reglamentación referida al desbroce de la
vegetación, así como las acciones que el ayuntamiento puede llevar a cabo para sensibilizar
e informar a los habitantes. Puesto que la ocurrencia de un incendio forestal es probable
a corto-medio plazo, la comunicación del riesgo debe incluir también recomendaciones
sobre cómo actuar en caso de emergencia.
23·
RECOMENDACIONES
ENDACIONES EN CASO DE INCENDIO
En caso de confinamiento:
• En construcciones de ladrillo el confinamiento es una opción segura y la única recomendable en
incendios de comportamiento extremo.
• Desconecte el suministro de gas butano, gas natural, gasoil, etc.
• Retire los objetos alrededor de la casa que puedan quemarse y los muebles del jardín.
• Cierre las puertas y ventanas de la casa para evitar que entren humos o pavesas arrastradas por
el viento. Las persianas deben estar bajadas.
• Coloque toallas, alfombras o trapos muy mojados en todos los huecos o rendijas de puertas y
ventanas exteriores. El humo entra por la parte superior de los huecos.
• Quite las cortinas interiores o al menos descórralas.
• Cierre también las contraventanas metálicas. Considere instalar contraventanas protectoras.
• Asegúrese de tener una manguera lo suficientemente larga para llegar a cualquier parte de la
casa y estructuras que estén cerca de la casa dentro de su terreno.
• Llene la bañera y las pilas de agua por si fuera necesaria y tenga cerca cubos u otros recipientes
para su rápida utilización en caso necesario.
• Guarde el coche en el garaje y cierre todas las ventanillas.
• Facilite la entrada de los bomberos a la propiedad y a las piscinas y balsas de agua.
• Apague cualquier chispa o partícula encendida. Revise los sitios en los que no haya nadie por si
hubiera entrado alguna chispa.
• Escuche la radio para poder recibir instrucciones de los Servicios de Emergencia.
• No utilice el teléfono si no es para informar a las autoridades, puede colapsar las líneas.
Para más información véase: Font, M.; Chauvin, S.; Plana, E.; Garcia, J.; Gladiné, J.; Serra,
M. 2016. Los incendios forestales en la trama urbano-forestal. Elementos para el análisis de la
vulnerabilidad de los municipios y viviendas al riesgo de incendio forestal. Proyecto eFIRECOM.
Ediciones CTFC. 22 pp. [Link] y [Link]
4.2.4 Recomendaciones de comunicación del riesgo para promover acciones a nivel local
Si bien las recomendaciones anteriores están encaminadas a obtener resultados directos sobre la
percepción del riesgo de incendios forestales por parte de los habitantes del entorno forestal y de
la interfaz urbano forestal, existen otras acciones que pueden ser implementadas a nivel local para,
apelando al sentimiento de pertenencia al territorio, poner en marcha estrategias de bioeconomía
·24
para lograr el asentamiento y desarrollo de la población local. El objetivo será revertir el abandono
rural y de los usos tradicionales, favoreciendo y promocionando el aprovechamiento de los recursos
forestales y sus productos. Con este fin, será necesario considerar el rol de los consumidores, puesto
que son fundamentales y desempeñan un papel central en el desarrollo y promoción de la producción
sostenible. Priorizar el consumo de productos elaborados a partir de materias primas provenientes de
fuentes gestionadas sosteniblemente y de ámbito local, garantiza un menor impacto ambiental y un
valor añadido a las industrias locales y su función fijadora de población dentro del territorio. Promover el
consumo y la producción sostenibles son aspectos importantes del desarrollo sostenible, que pretenden
de alcanzar un crecimiento económico a largo plazo compatible con las necesidades ambientales y
sociales.
Las entidades locales y municipios podrán promover el consumo de productos que favorezcan la
prevención de incendios forestales en el ámbito de la comunidad o municipio, fomentando, por ejemplo,
el consumo de estos productos en escuelas, hospitales, clubes deportivos, edificios públicos o durante
eventos festivos.
Existen productos concretos que fomentan la prevención de incendios forestales: ya sea porque reducen
la cantidad de los combustibles forestales con el que se alimenta el incendio o por promover actividades
que ponen en valor la necesidad de conservar el ecosistema y sus recursos. Algunos de los ejemplos
más significativos de estos productos son:
• Biomasa como recurso energético: La energía obtenida mediante la combustión controlada de los
recursos maderables puede proveer de una gran variedad de formatos: leñas, astilla, pellet o briqueta
son buenos ejemplos. El tipo a elegir dependerá de las necesidades propias de cada caso, sin embargo
resulta importante tener garantía de la procedencia de origen de la biomasa.
• Productos procedentes del pastoreo: Del pastoreo extensivo se obtiene carne, lana, cuero, leche
y todos sus derivados. Todos estos productos garantizan una prevención activa de incendios, pues el
ganado actúa directamente eliminando en gran medida el estrato herbáceo y arbustivo (responsables
de transferir el fuego de la superficie hasta las copas de los árboles). Y más aún cuando el ganado
se concentra especialmente sobre zonas o áreas cortafuegos y puntos estratégicos de gestión del
combustible para apoyar las tareas de extinción en caso de incendio, facilitando el mantenimiento de
dichas infraestructuras.
El pastoreo extensivo como productor de carne, lana, cuero o leche, y como herramienta para prevenir incendios
forestales. Fuente: Pau Costa Foundation
25·
4.3. LA COMUNICACIÓN DEL RIESGO DE INCENDIO FORESTAL PARA NIÑOS, JÓVENES Y SUS
DOCENTES
Los conceptos sobre la cultura del fuego y del riesgo pueden ser inculcados desde el colegio. Así, los
maestros serán capaces de empoderar a los niños y jóvenes como los conductores de la información
que debe ser difundida a la población con el fin de cambiar la percepción global sobre el fuego. El
programa de educación deberá considerar la capacitación de maestros en la enseñanza de niños
y jóvenes sobre temas como la ecología y el manejo de incendios forestales, ya que a menudo los
propios educadores son desconocedores de la realidad de los incendios.
Grupo de alumnos de la escuela Puig i Cavaller de Gandesa (Tarragona) realizando una actividad de sensibilización en
incendios forestales en el marco del proyecto eFIREcom. Fuente: Pau Costa Foundation
Los conceptos a transmitir, adaptados a los conocimientos y nivel educativo de los escolares, deben
establecerse en las directrices para el desarrollo de programas educativos, incluyendo aspectos
relacionados con la ecología del fuego y la educación en materia de seguridad:
• “El fuego es un elemento esencial y natural.”
• “Dejar que la naturaleza siga su curso sin la acción humana tiene consecuencias, riesgos y
compensaciones.”
• “Todos los componentes del entorno funcionan como un sistema dinámico, interdependiente e
interrelacionado.”
• “Las personas son parte de la naturaleza, y sus acciones tienen efectos en la Tierra.”
• “La influencia de la sociedad ha alterado los ciclos naturales de incendios, lo que ha provocado una
peligrosa y difícil acumulación de combustible en las zonas silvestres.”
• “Las personas, especialmente las que viven en el bosque, tienen obligaciones relacionadas con el
cuidado de la naturaleza.”
• “La complejidad del manejo del terreno forestal está directamente relacionada con el número de
personas que viven cerca o dentro de sus límites.”
·26
• “Los incendios forestales no son el problema, sino la consecuencia.”
• “Debido a condiciones anormalmente densas, nuestros bosques están en riesgo de tener incendios
forestales destructivos, plagas de insectos y enfermedades.”
• “En el futuro sólo hay una opción: mejorar la salud general de los bosques y disminuir el riesgo
de incendios forestales destructivos de alta intensidad. Esto se puede conseguir desarrollando en
los bosques una gestión preventiva de incendios forestales.”
• “Las quemas prescritas son una herramienta utilizada por los servicios de gestión forestal para
cumplir con los objetivos del ecosistema.”
Las metas y objetivos a ser fijados por los programas de comunicación para escolares, jóvenes
y profesores aparecen a continuación:
√ Construir una sociedad educada e involucrada en la ecología y gestión del fuego forestal.
√ Promover una cultura del riesgo que minimice la exposición al peligro y promueva la
mitigación.
√ Difundir la comprensión básica de los principios científicos relacionados con el papel del
fuego en el ecosistema y el manejo forestal.
√ Obtener apoyo de la comunidad en programas forestales y técnicas de manejo.
√ Demostrar las aplicaciones del mundo real en las lecciones aprendidas en los libros de
texto.
√ Proporcionar oportunidades para que los estudiantes aprendan sobre una variedad de
carreras formativas potenciales.
Para más información véase: Llamita y Llamota, del fuego a los incendios forestales. Proyecto
eFIRECOM. Ediciones PCF. 28pp. [Link] y [Link]
27·
4.4. LA COMUNICACIÓN DEL RIESGO DE INCENDIO FORESTAL PARA PERIODISTAS Y
COMUNICADORES
Los incendios forestales son uno de los impactos ambientales que despiertan más interés a
la sociedad y los medios de comunicación, especialmente en el contexto mediterráneo donde
su recurrencia y virulencia afectan a grandes superficies de bosque y amenazan a personas
e infraestructuras. La espectacularidad de las llamas y las situaciones de emergencia y crisis
humanas, captan la atención de los medios en un periodo, el estival, con poca actividad
noticiable.
Todo ello ofrece una oportunidad para involucrar a los medios de comunicación en mejorar la
comprensión social del fenómeno y la gestión del riesgo de incendio. Toma especial relevancia
en el contexto actual de riesgo cuando muchos de los incendios más severos derivan en
emergencias globales donde la protección de la población, las viviendas e infraestructuras y
la extinción del incendio se dan simultáneamente. Cada vez más, las estrategias de gestión del
riesgo incorporan la comunicación como una herramienta para mejorar la prevención social y
la eficacia de la extinción en caso de emergencia.
La aparente complejidad del fenómeno de los incendios puede ser más fácil de desgranar
abordando las componentes del riesgo por separado, como pueden ser la causa de ignición
o aparición del incendio; la causa de la capacidad de que un fuego propague por el paisaje
y derive en un gran incendio forestal asolando miles de hectáreas; el cambio climático, que
agrava la probabilidad de que un incendio propague más rápido y con mayor intensidad, y
la capacidad del incendio de impactar con personas, casas e infraestructuras debido al
mayor uso urbano del medio rural.
·28
Las actuaciones preventivas sobre el combustible (al hilo de la expresión “los incendios se
apagan en invierno”) compiten mal a nivel de comunicación con la espectacularidad de los
medios de extinción. Sin embargo, hay una gran diversidad de opciones para hacer visibles de
forma atractiva los beneficios sociales y ambientales del desarrollo rural como herramienta
de prevención de incendios (consumo de productos de proximidad, calidad de paisaje,
conservación de áreas protegidas, etc.).
En definitiva, a medida que los incendios interaccionan más y más con la sociedad, es más
urgente abordar la comunicación del riesgo. Los medios de comunicación pueden desarrollar
un papel fundamental para que los ciudadanos sean parte de la solución y no del problema, y
promover el apoyo público a las políticas, muchas de ellas transversales, y a medio y largo plazo
de gestión del riesgo de incendios.
Para más información véase: Plana, E.; Font, M.; Serra, M. 2016. Los incendios forestales, guía
para comunicadores y periodistas. Proyecto eFIRECOM. Ediciones CTFC. 28pp. [Link]
[Link]/?page_id=477 y [Link]
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