Jorge Fukelman Del Pictogrma y Otros Textos
Jorge Fukelman Del Pictogrma y Otros Textos
Jorge Fukelman
Lecturas Clínicas
Buenos Aires 2020
Material de circulación interna
ÍNDICE GENERAL
Metamorfeo III 11
Del Pictograma 22
2
LA ESCENA PRIMARIA Y LA LIBERTAD1
1
Esta Conferencia se llevó a cabo en Centro Cultural General San Martín en el año 1994.
3
Este fenómeno es, por lo pronto, la pérdida absoluta de todo punto, de toda zona, en
que pudiéramos afirmarnos. Es decir, estrictamente, es la zona que podemos nombrar
como: Un agujero en lo Real, entendiendo que la relación con lo Real, que el Otro, de
otro modo, mantiene un punto de referencia, un punto de anclaje. Si este punto de
anclaje está en déficit, lo que podemos encontrar y esto de un modo quizás, seguro,
menos dramático que el que trataba de comentar recién; todos podemos tener
experiencia , digo, un punto, un modo de tratar de remediar esto, es establecer en lugar
de esta relación con lo Real como punto estable, tratar en la realidad, en la
cotidianeidad, de construir una zona cerrada que nos reciba, una zona digamos así
acogedora en la realidad.
Esta persona de la cual estaba tratando de comentar solía enorgullecerse o jactarse
de que vivía, trabajaba, se movía, en un radio extremadamente reducido digamos así
algo del orden de cinco o seis manzanas, todas sus actividades estaban ahí recluidas.
Esta persona, por otra parte, se presentaba uno podría decir como estas personas
que dicen que nunca deciden nada, que son llevadas por las circunstancias. Vamos a ver
si sintéticamente puedo decir algo de todo esto.
Todos, todos nosotros, mantenemos una relación con algo estable que se establece
gracias a la Castración, es decir, la Castración, en este sentido, aparece como una suerte,
casi, de transacción entre el sujeto y el Otro, entre el sujeto y lo Real del Otro, que
permite justamente, que lo Real aparezca como algo firme, como algo estable que
mantenga un lugar. La Castración, por otra parte, plantea un límite al poder del
significante; el significante no puede todo, en tanto la Castración, justamente, señala
que algo queda en falta; es, a través de esta falta, que se puede establecer algún tipo de
acuerdo con lo Real del Otro. Entonces tenemos, en relación a la vicisitud, o a ciertas
vicisitudes en relación a la Castración, que el Otro, como punto firme, lo Real del Otro,
se pierde, y paralelamente, concomitantemente, se potencia el poder del significante. El
significante, en este sentido, aparece portando al sujeto, sin que este sujeto tenga ningún
punto de referencia fuera del significante o, que tenga un punto de referencia que
permita un cierto posicionamiento en relación a la cadena significante. La Castración
en el aspecto que estoy tratando de tomar implica algunas pérdidas o, implica es lo
mismo decirlo así cierto tipo de renuncias.
Para el caso, lo que me interesaba comentar, es una suerte de no renuncia en relación
a la voz. Esta persona, de la que les hablaba, tenía cómo podría decir tenía una labia
fabulosa, podía hablar maravillosamente bien durante larguísimos períodos de tiempo,
salvo, un pequeño déficit que alguna vez se entreveía, que nada de lo que decía le
sonaba a la persona como auténtico, nada aparecía como sostenido desde alguna
legalidad que permitiera que allí el sujeto se sintiera autentificado. La voz esta,
entonces, retenida, aparecía en relación a lo que podía ser una mirada elogiosa, desde
quien ocupara el lugar de Otro para este sujeto. Se entiende ahora, que desde la voz
retenida si lo puedo decir así este sujeto siempre viajaba en taxi, casi podría decir,
siempre estaba dentro del taxi. El taxi, en el sentido en el que trataba de comentar
recién : un pequeño espacio, que tratara de suplir la falta de una relación legalizada con
el lenguaje y con el Otro.
4
Un poquito más, estos viajes en taxi, solían tener el tiempo me apremia acá , solían
tener cierta característica, a esta persona le placía viajar en taxi y masturbarse en el viaje
con digamos , con un aditamento, el asunto era él decía , acabar cuando acababa el
viaje; en el momento en que se llegaba a destino el sujeto, cortaba y acababa. Y me
interesa esta relación con la masturbación, que de todos modos se entiende, que en
relación a la voz ya estaba planteada, porque creo, atañe a uno de los modos de
retención del objeto y, atañe también a otro tipo de problema. Voy a abreviar, el otro
tipo de problema es el siguiente, para plantear algo en relación a la escena primaria;
bien, esta persona contaba que entraba en pánico, en terror, en relación a la posibilidad
de que alguna pareja quedara embarazada, eso era absolutamente terrorífico. Todo lo
que contaba respecto a la suma de métodos anticonceptivos que podía utilizar era,
realmente extraordinaria. Lo comento por dos razones, una es ésta, porque la
paternidad, con lo que implica de posicionarse en relación al hijo, al hijo por venir, con
lo que implica de un cierto sentido de adoración y recepción de este hijo, implica para el
sujeto que se ubica allí, la posibilidad de renovar el pacto con el Otro, en tanto al
posicionarse allí se renueva una relación del linaje; linaje, que en la mayoría de los
casos asegura la relación con el Otro. Ahora, si el Otro para esto lo ubicamos como
estas fauces a las que se les ha arrancado la lengua, como esta de objeto, entonces, ser
adoptado, ser tomado por este Otro, es de terror. No solamente entonces, estas
situaciones, de nuevo estas vicisitudes en relación a la Castración, plantean todo esto,
sino que, en relación al poderío del significante, lo que plantean es que no hay
absolutamente ninguna libertad. Tenemos, un espacio reducido, una cadena significante,
aunque sea entre comillas , , dificultad en la relación y en la
diferenciación entre el grupo general y la cadena simbólica, y la falta de libertad.
¿Qué es lo que acá podría plantear un espacio que escapara al determinismo
significante?
Voy a ser breve. En la última sesión, de esta persona esta persona con distintos
analistas había tenido alrededor de quince, veinte años de análisis; comenzó a tratarse
conmigo y en un momento dado el análisis empezó a ser algo así: Cada vez quedaba
más lejos, cada vez era más difícil llegar, cada vez era más costoso, hasta que, también,
quería dejar de analizarse , en la última sesión, decía, esta persona comentaba mis
prolongados y reiterados silencios y, casi diría por primera vez dijo algo, dijo: Todo
este tiempo he estado tratando de arrancarle una palabra; dije: ¡Bueno, mientras no se
llevara la lengua también! (risas) Primer, única oportunidad en la que esta persona
podría decir tuvo una suerte de sonrisa amistosa, y acá, por supuesto, arrancarle la
palabra no es lo mismo que arrancarle la lengua; tiene una sonrisa no, al estilo de la
complicidad, sino al estilo, que es la conversación común con un semejante. Es decir,
algo que está posibilitado por este pacto, por este pacto con lo Real del Otro a propósito
de la Castración, que lo ubica en un cierto espacio de libertad y una cierta posibilidad de
contacto.
Bien podríamos dar varias vueltas a esto, pero pensé que iba a ser corto y me extendí
más de lo que pensaba, así que hasta acá.
5
Pregunta: Ud. decía que la Castración del Otro estabiliza lo Real, simplemente quería
saber si podría explicitar un poco más la idea.
Jorge Fukelman: Estrictamente, lo que te puedo decir es que, la Castración del Otro,
el límite del significante, la Castración en el sujeto, posibilitan una relación con lo Real,
estable. Para decirlo de otro modo, digamos así, dentro de un ratito termina hoy esta
reunión, y si salimos para allá probablemente nos encontremos con la calle Sarmiento.
Ahora, ¿cómo estamos seguros de eso? ¿Si bajamos y estamos en la calle, qué se yo,
Córdoba? ¿Por qué no es así? Si salimos y estamos en la calle Córdoba, es posible que
dijéramos si podemos decir algo que la relación con lo Real está un poquito alterada.
(risas)
¿Qué quiere decir esto?
Que la transacción que hemos hecho con lo Real, a través de los medios simbólicos y
del corte, del déficit de estos medios simbólicos, ahí falló. En tanto ahí falló,
seguramente ahí encontraríamos un agujero, pero no es eso lo que me interesa plantear
ahora, lo que me interesa evocar es, ¿de dónde sacamos esta seguridad de que vamos a
encontrar el real de la calle Sarmiento allí? Esto es lo que estaba tratando de plantear en
relación a la Castración.
Pregunta: En el caso del analizante que planteabas, ¿se puede decir que este nuevo
pacto con el Otro, en el sentido del linaje como lo planteabas, es algo que aproxima o
decide algo en relación a la salida de este análisis, de este fin de análisis?
Jorge Fukelman: Esto no fue un fin de análisis, fue la terminación de ese análisis
conmigo. Yo lo que pienso es que ese pequeño momento, casi puntual en el cual el
hacerse escuchar se presenta a propósito del arrancar, pero de nuevo, estoy muy
apurado por el tiempo, no podría ahora desarrollar qué es arrancar, que es la doble r,
toda otra serie de redes , pero ese pequeño momento de renuncia a la voz, ese momento
de hacerse escuchar, por lo menos posibilita pensar que hay un pequeño movimiento en
relación al linaje que en relación a lo normativizante del linaje, ahí se produce. Por eso
creo, la posibilidad de este pequeño intercambio de semejante, digamos, la sonrisa de
pescado, pero no de arrancado, ¿contesto?
6
comentarte con más tiempo más pero digo, a mi entender, está acá presentificado en
una mirada.
Hay una foto que por lo menos a mí me causó simpatía, del conjunto de fotos de
Lacan. Una de las fotos, Lacan está con la mujer de esa época, creo que están en una
mesa y Lacan está hablando, y la mujer lo mira; pongamos un globito, la mujer dice:
¡Qué linda voz que tiene!, es que en este sentido decía, es que ella decía: echaste una
voz.
7
Jorge Fukelman: Permitime que lo diga así, suponte que cualquiera de nosotros
más o menos agotado después de una jornada larguísima y de muchas exposiciones
llegamos a nuestra casa, nos sacamos el saco, la corbata, nos ponemos cómodos y
sentimos algo así como, ¡qué lindo estar en casa! Esto, se sustenta en un anclaje en lo
Real, que era lo que estaba tratando de comentar recién. Ahora bien, si en lugar de este
anclaje en lo Real, tenemos este agujero, tenemos ahí que nuestra casa, cómo se dice,
¿cómo se dice?; en este lugar supongamos que yo digo: En esta charla con ustedes, yo
me siento como en casa, esto quiere decir que yo me siento cómodo, que la zona de
realidad, es esta especie de estar cómodo, esta especie de lugar estable seguro, que
faltando se intenta remediar faltando la relación legalizada con lo Real , se intenta
remediar estableciendo algo así en la realidad.
Pregunta: Este anclaje en el nivel que planteabas ¿se podría entender como él de ese
Jorge Fukelman: Sí, sí, sí, digamos así. Claro, un dato, me doy cuenta por la pregunta
que en las relaciones que establecí entre la palabra y la masturbación no han sido
suficientemente explicativas, pero efectivamente decir taxi, llamar al taxi, implica que
algo se ponga a hablar. Entre lo que se puede poner a hablar, mucho más acotadamente,
es el linaje. Pero, que se ponga a hablar el linaje plantea nuevamente la problemática de
la Castración, porque para pertenecer al linaje es menester algún tipo de relación con la
Castración. Si no se tiene esta relación con la Castración (prohíbe este goce
masturbatorio), para esquivarlo, entonces es menester no llamar.
9
Jorge Fukelman: Ahora lo puedo decir de otro modo, gracias, se me había escapado.
Digamos así, esto de la Castración es lo que posibilita que haya una extracción de la
escena primaria; posibilita además una relación legalizada con lo Real del encuentro
sexual. Entonces sí, este decir que está absolutamente determinado plantea desde
otra perspectiva, este estar dentro de la escena primaria.
Comentario: Sería esta situación legalizada que justamente, lo Real tuviera un lugar,
porque si no, queda afuera y amenazante.
Jorge Fukelman: Sí, sí, sí, que tuviera un lugar y diera lugar, si no, queda lo que
Comentario: afuera.
Jorge Fukelman: Sí, sí, sí. Dejamos acá.
10
METAMORFEO III2
PRIMERA CONFERENCIA
Alejandro Varela: Buenas noches a todos. Hoy está con nosotros Jorge Fukelman de
quien en su trayectoria en el campo del psicoanálisis nos eximiría de cualquier
presentación. Sin embargo, quiero hacerles un breve comentario.
Alguna vez leí en un trabajo de Jorge Fukelman que la elisión de la historia produce
el pensar el análisis como un renacimiento, es decir, como un rito de iniciación puberal.
En cierto campo del análisis, agrega el autor, parece ser que lo vivido, la diacronía
inscripta en el sencillamente se acabó. A propósito de los ensueños prepuberales, el
análisis de los mismos permitiría la permutación de la mirada, bajo la cual transcurre el
fantaseo, por la voz que en verdad se invoca. Restitución de la historia. Como dice
Octavio Paz, el comienzo, el cimiento, la simiente, latente, la palabra en la punta de la
lengua inaudible, impar, grávida, nula. Sin edad. La enterrada con los ojos abiertos.
Inocente. La palabra promiscua, sin nombre, sin habla .
Algunos tenemos la suerte de deberle a Jorge Fukelman parte de nuestros comienzos.
La causa de esta invitación es, además, por razones históricas.
2
Esta Conferencia se llevó a cabo en la institución Propuesta Psicoanalítica Sur en el marco del
Seminario iñ , en el año 1993.
11
En estas iniciaciones se reactualizaba un momento planteado como histórico, en el
que los dioses impartieron sabiduría a los hombres, es decir, a aquellos que a partir de
ese momento comenzaban a poder plantearse como hombres, es decir una sabiduría que
humanizaba, por esto que las iniciaciones básicamente, dejando de lado si fueran
peligrosas o no peligrosas, básicamente implicaban marcas sobre el cuerpo y sonidos
rítmicos, que se decían mimaban las voces de los dioses que habían transmitido la
sabiduría. Estas iniciaciones permitían de hecho, la constitución de un sujeto adulto, el
alejamiento del mundo materno y, de hecho, podemos suponerlas, en relación a cierta
iniciación en el erotismo.
Dicho sea de paso, que nos permitiría poder ligar, esto es un camino un poquito
desviado, nos permitiría poder ligar la iniciación, con las fantasías de seducción. Se
entiende, que en las fantasías de seducción implica distancia en la edad, no solamente
distancia en la edad sino distancia en la imagen corporal. La fantasía de seducción
implica la suficiente diferencia en la imagen corporal para que pueda tratarse de un
grande y una chica, o una grande y un chico, o las distintas alternativas posibles.
De paso también, pero creo, sigue importándonos, fíjense ustedes, para nosotros en
tanto nos dedicamos al psicoanálisis, efectivamente las fantasías de seducción suelen
tomar las formas de fantasías de iniciación, quiero decir, me sucede, lo que a veces
sucede, no sé si estoy hablando de cosas archisabidas o no , quiero decir, fíjense
ustedes la cantidad de oportunidades en las que nos encontramos en situaciones en las
que alguien supone que se va a analizar, digámoslo muy escuetamente, y que así se le va
a enseñar a ser analista, entonces va a haber alguien que enseñe de un cierto modo, que
inicie en este sentido a poder participar de esta elite tan privilegiada que solemos ser los
analistas, por supuesto. De hecho, creo, no hay análisis en lo que esto de un modo o de
otro, no se ponga en juego.
La iniciación mística, por otra parte, una característica que tenía, era que una vez que
se daba, el sujeto quedaba transportado a este otro mundo, previo pasaje por el mundo
anterior, previo al retorno al antiguo saber, quedaba transportado al mundo de los
adultos, y esto si bien podía repetirse era de una vez para siempre. En el análisis eso es
un poquitín distinto, no siempre es una vez para siempre, cosa que creo podemos
atestiguar casi todos los que estamos acá, pero a mí no dejaba de impresionarme, no
deja de impresionarme, la cantidad de testimonios que planteaban el análisis, lo voy a
decir de dos modos distintos, aprovechando mi edad. En una época se solía decir:
¿Sabés? ¡Uy!, mi analista hoy me dio con un caño, llegué a la sesión y crack , y eso se
decía con un cierto orgullo, aparentemente cuando más daban con un caño, más
progresaba el análisis.
Con respecto a la metamorfosis y vicisitudes del acto psicoanalítico en nuestro medio
y en otros medios en la línea de que estaba planteando los dejo a vuestra experiencia, a
mí no deja de impresionarme. Insisto. Todo esto también me importa, lo menos que
puedo es preguntarme, ¿dónde podemos ubicar en relación al psicoanálisis esto que
pueda producir este tipo de efectos en relación a una suerte de no querer saber nada
con respecto a las fantasías y a los ensueños que se dan prepuberalmente?, es decir,
mientras los kreplaj en los sueños son sueños, no kreplaj .
Con la pubertad, me parece, que una de las dificultades que suelen encontrarse es
algo que va desde una cierta idea que sería, la pubertad es un hecho fisiológico, a una
dificultad para poder plantear la ubicación de los cambios fisiológicos desde la
estructura que el psicoanálisis puede tratar de desentrañar. De todos modos, podemos
coincidir cuando a cualquiera de nosotros nos consultan por una en relación
supongamos a una jovencita de dieciocho años que no menstrúa y que ha sido estudiada
por tales y tales endocrinólogos, no tenemos mayores dificultades, por lo menos en
12
suponer, que algo podríamos tratar de hacer por allí; con lo cual de hecho planteamos
que esta fisiología la estamos ubicando en algún otro lado, porque si no ¿qué tendremos
nosotros que hacer allí?
Bien, ¿cómo podemos nosotros comenzar a plantear esto? Me parece que el primer
acercamiento depende de la relación con los padres. En el Seminario sobre la
Transferencia, lo cito porque a mí me pareció muy lúcido el modo de plantear esto,
Lacan plantea en relación al amor, que los hijos aman a los padres y dan lo que no
tienen, es decir, la posibilidad de tener hijos; la pubertad es el momento de bisagra en
que esto se modifica. ¿Qué quiere decir esto? Po lo pronto, esto atañe a la imagen
corporal. Fíjense, la imagen que nosotros tenemos o, mejor dicho, la imagen que nos
tiene a nosotros, depende de una mirada, depende de una mirada que nos mira y que está
en otro lado. En cierto sentido, enseguida voy a decir por qué digo así , parcial, sin
esta mirada que está en oro lado, nosotros, no tenemos imagen de nosotros mismos.
De hecho, cuando dormimos, cuando soñamos, la imagen de nosotros mismos, se nos
pierde, por esto, las imágenes en el sueño se leerán como un jeroglífico, y por esto el Yo
en el sueño, puede aparecer en cualquier imagen, nosotros no tenemos imagen de
nosotros mismos cuando durmiendo nos desligamos de esta mirada que está en otro
lado. Bien, a propósito de la pubertad, la mirada nos declara digamos por ahora así ,
igual a los grandes, o para decirlo más estrictamente, diría, igual a un grande, o para
decirlo, acercándome a lo que quisiera plantear un poquitito más adelante, la mirada
nos declara igual a uno. Con lo cual, cualquiera de nosotros hombre o mujer, pasa a ser,
pasamos a ser ubicados, por lo menos potencialmente, como uno; quiero decir que, a
partir de ahí, cuando a cualquiera de nosotros se nos solicita en un abrazo sexual se nos
solicita como a uno. Como a uno, como se dice, abrazo a un ideal; abrazo a una mujer
ideal, abrazo a un hombre ideal. Lo diría con un poquitito más de dificultad, eso hay
algunas vueltas por allí respecto a qué es un hombre ideal, pero de todos modos, abrazo
a este uno ideal quiere decir que, en este uno, se supone la posibilidad de unificación
que se ubica en la triangulación edípica en el polo materno, una y la misma carne.
De todos modos, por más que el abrazo nos solicite como uno, como este uno de la
unificación del polo materno de la triangulación edípica, cada cual sabe un poquitín que
le falta algo para alcanzar este lugar de uno.
Se entiende, pero sin duda ustedes han escuchado comentarios del tipo de: Tan
inteligente que parecía y sin embargo me elige a mí y no a ella que sí sabe lo que es ser
toda una mujer , y en este sentido, digo, cada cual sabe que en relación a este uno le
falta algo. Pero entonces, este algo que falta, no corresponde a la imagen que del otro
lado nos proveen de nosotros mismos, porque la imagen que nos proveen cuando se nos
solicita en el abrazo es de uno, en el que, en este uno, la unión madre-hijo es una unión
sin fisuras. Lo que a cada uno le falta, en relación a este uno, corresponde entonces, a lo
que pueda recortarse en relación a lo que cada sujeto marca con su decir en el otro.
Quiere decir cuando nosotros hablamos, mejor dicho, cuando establecemos una relación
con lo que aquello que a través nuestro se va diciendo, relación, se entiende, que es una
relación libidinosa con las palabras que se van emitiendo desde nuestro aparato fonador,
esto que nosotros va diciendo, marca, demarca y recorta. Es en relación a lo que marca,
demarca y recorta, que a través de lo que en psicoanálisis denominamos Complejo de
Castración, que se relacionará lo que le falta a cada uno para llegar al uno, con lo que
recorta con su decir y en su decir. Esto es lo que nos constituye como post-puberales, o
para decirlo de otro modo, que lo que nos falta para a ser uno, queda retomado por
aquello que queda recortado a través de lo que decimos, para lo cual es menester que lo
que decimos nos importe libidinosamente. Para que nos importe libidinosamente,
entendámonos, que nos importe libidinosamente quiere decir que aquello que decimos,
13
en algún lugar nos hace cosquillitas , para que nos importe libidinosamente, la imagen
que nos ofrecen y que nos ofrecieron de nosotros mismos, ha de estar interesada en esto
que decimos.
De nuevo, esto quiere decir aun entrando en la obviedad , que si nosotros decimos
de un incendio que ocurrió en Sri Lanka, o un incendio que ocurrió al lado de la casa
donde yo vivía cuando tenía cuatro años, a mí me afecta de un modo distinto; el
incendio, cuatro años, y la imagen mía de cuatro años que me ofrecían en ese momento
, esa imagen está involucrada para que este incendio me haga cosquillas a mí, me afecte.
Quienes han tenido experiencia en chicos o chicas digamos, seriamente perturbados,
habrán notado incluso como, si lo puedo decir así, se pospone el cambio de imagen
corporal; muchísimo más notorio en chicos o chicas que está recibiendo algún tipo de
tratamiento. Si el tratamiento, sí está bien llevado, es notorio me reitero cómo en
ciertos momentos se aceleran los cambios de la imagen corporal, es decir, se aceleran en
los momentos en que aquello que se dice releva en relación a la falta del uno, de lo que
estaba tratando de hablar antes, en relación a la imagen desde uno igual a un grande.
Por otra parte, entonces, justamente, a propósito de estos momentos o, mejor dicho, a
propósito de este momento lógico, existe por una parte la posibilidad de fecundación y
por otra parte, la posibilidad de penetración, es decir, existe la posibilidad de
encontrarse con las dificultades propias del encuentro sexual para los mortales.
De nuevo, esto es una obviedad, pero fíjense que prepuberalmente, los padres y los
grandes en general, no tienen problemas sexuales. Ustedes alguna vez han escuchado o
leído algo del orden de, en relación a una fantasía de escena primaria, ¿Qué al papá no
se le paraba, o que la mamá jadeaba simulando?, jamás. No ocurre, prepuberalmente,
los grandes fifan sin ninguna dificultad. Post-puberalmente nos encontramos con que el
asunto es un poquitito más complicado, lo cual no obsta a que cada vez que intentamos
un abrazo sexual sigamos buscando esa unidad del polo materno de la triangulación
edípica. Decía, en la medida en que los efectos del decir se marcan y toman el relevo en
relación a lo que le falta a cada cual, para llegar al uno, se pone en juego la imagen de
cada uno y lo que se dice importa libidinosamente. No solamente, por supuesto, aclaro,
todo esto en tanto lo que digamos tenga la posibilidad de inscribirse, esta es otra historia
que hace a la inscripción en relación al discurso y a los discursos de cualquier sujeto.
Pero, tenemos que agregar, que las imágenes de nosotros mismos que se ponen en juego
en relación al juego significante, de aquello que decimos en el discurso en el que esto se
inscriba corresponden a las imágenes, a los personajes que somos y hemos sido en toda
nuestra historia. Las imágenes y los personajes que hemos sido en toda nuestra historia,
se modelan prepuberalmente. Es en este sentido, pero no es sobre lo que me voy a
extender ahora , que nos importan los personajes, la articulación entre personaje que
hemos sido en la latencia, y volviendo sobre lo que trataba de decir mucho más al
comienzo, creo que un cierto no querer saber sobre estos personajes, entendamos y
agreguemos, un cierto no querer saber, que me parece que en nuestro medio, por lo
menos en parte , es ligable, es relacionable con las dificultades que tuvo Lacan para
introducir seriamente esto de la fantasía, esto del fantasma en todos los primeros los de
su quehacer. Si nosotros repasamos la obra de Lacan, los primeros años de la obra de
Lacan, ¿qué nos encontramos?, con el valor de lo simbólico, con la palabra plena, con la
verdad, la intersubjetividad, ¿dónde encontramos allí la fantasía?, ¿dónde encontramos
el fantasma? No me estoy refiriendo a una cuestión estadística, seguramente sí, si vamos
a buscar, en algún lugar dice fantasma, pero el fantasma, es decir, a ver, puede haber
una mención de por allí, es cierto que en el medio, sin embargo sí existía, si nosotros
tomamos obras de Lacan, trabajos de Lacan, digamos así, casi preanalíticos, el fantasma
14
sí aparece, puede haber fantasmas de devoración , trabajado y vuelve a ser trabajado
de otro modo.
Una cierta creencia en el padre y en la palabra del padre, pienso que es uno de los
fundamentos, una fe en el padre, no una utilización del padre, sino una fe en el padre,
pienso que es uno de los fundamentos por los cuales en nuestro medio ha habido un
déficit importante en relación a cómo se puede operar en relación a todas estas
fantasmagorías y ensueños. Que no se opere sobre esto, por supuesto, no quiere decir
que esto no deje de producir efectos. ¿Por qué? Porque como decía antes, post-
puberalmente nos encontramos que los ensueños y los juegos prepuberales vía los
síntomas se realizan, a veces se realiza acosta del goce o del sufrimiento del ex soñante,
y a veces, y nos excluye , se realiza a costa del sufrimiento de quienes rodean al ex
soñante, y es casi ingenuo que lo diga, pero tenemos una situación, cómo podría decir,
casi banal por lo común, una fantasía de seducción ligada al padre. Claro, por supuesto,
en la latencia habitualmente no aparece como una fantasía de seducción ligada al padre,
aparece ligada a tal o cual suceso, tal o cual maestro, aparece de un modo sobre el que
espero poder charlar próximamente con ustedes. La fantasía de seducción ligada al
padre implica, digamos así, así como decía el Martín Fierro, un padre que da consejos,
más que padre es un amigo , digamos, un padre que seduce más que padre es
cualquier cosa. Cualquier cosa, si lo quisiéramos acotar un poco más , va por el lado
de la muerte. Que esto no pueda rebobinarse en un análisis, no deja de producir efectos,
y ahora sí, produce efectos haciendo que los kreplaj en sueños sean kreplaj ;
producen efectos en lo real.
15
METAMORFEO III3
PREHISTORIA Y LATENCIA
SEGUNDA CONFERENCIA
Alejandro Varela: Buenas noches a todos, esta noche Jorge Fukelman va a hablarnos
de prehistoria y latencia.
3
Esta Conferencia se llevó a cabo en la institución Propuesta Psicoanalítica Sur en el marco del
Seminario , en el año 1993.
16
A todo esto, comenzó a haber notación de los puntos de cada mano. La característica
de esta notación era que cuando él se iba borraba todo y quedaba ganando lejísimos.
Un día, este chico lo veo cada dos semanas , una vez, me dice ¿cómo era que te
llamabas vos? Preocupado por los nombres secretos, pero además ¿qué era esto de que
no se acordaba mi nombre? Yo me opuse a decir mi nombre. El chico se puso cada vez
más insistente, y yo pasé a decirle mi segundo nombre, cosa que no lo satisfizo, empezó
a decir que no, que no podía ser, que le dijera de verdad, momento en que hicimos una
apuesta. Le dije que si efectivamente era mi nombre ¿qué ganaba yo?
Pensó, pensó, pensó y me dijo que, si es de verdad tu nombre, yo te dibujo una
bandera. Entonces le mostré la cédula y me gané que me dibujara una bandera.
De mi última anécdota de este chico: termina uno de estos partidos y sobre la cifra a
la que él había llegado le agrega varios ceros. Supongamos que habíamos terminado 12
a 5. Cinco tenía este chiquito y pasa a tener 5000. Me dice, ¡te gané!, ¡5000 a 12!...
¿no? te voy a anotar algo , y generosamente me anota muchos ceros a la izquierda
(risas).
Última anécdota, semi, la voy a contar por la mitad.
Llega un día y me dice: ¿sabés que voy a ser escolta? Y le pregunté si le gustaba. Me
dijo que sí, hubo algún intercambio más y seguimos.
Me interesa de este ejemplo muchas cosas. Una es la siguiente: ustedes saben que, de
la historia de la escritura, los números tuvieron durante muchísimo tiempo un valor
adicional. Los números tenían un valor y para indicar supongamos: 5, se escribía cinco
veces 1; para escribir 30, se escribía tres veces 10. Lo cual hacía que esta escritura fuera
bastante engorrosa. La primitiva, en el antiguo Egipto era de este tipo, una escritura
aditiva. En Babilonia unos mil ochocientos años antes de la era cristiana, comienza una
escritura posicional, los números no valen por sí mismos, sino que valen en tanto está en
tal o cual posición.
Que los números estuvieran en tal o cual posición indicaba que, en ciertos momentos,
en ciertas escrituras, para poner ciertos números era menester dejar un espacio en
blanco. Es decir, si yo quería escribir 505 escribía algo del orden de 5 5. Lo cual, si bien
indicaba un adelanto, posibilitaba una enorme serie de confusiones, imagínense
escritura apretada, sería difícil distinguir el 505 del 55. El paso subsiguiente fue
encontrar un elemento que indicara que allí no se escribía nada. El paso subsiguiente
que se lo debemos a la cultura hindú, esto es alrededor del 500-600 de nuestra era ,
aparece lo que nosotros entendemos como 0 (cero).
Un puntito es una de las grafías primeras del 0 (cero) que es lo que posibilita, no
solamente la grafía posterior de 0 (cero) que es verdad, no tiene para esto excesiva
importancia, sino que posibilita el número 0, ya no el vacío de acá no se escribe nada,
sino la escritura de un número que indica algo, por ejemplo, que indica nada.
Esto nos importa, sobre esto podríamos hacer toda una serie de derivaciones, me
temo que no nos dé todo el tiempo hoy, pero toda una serie de derivaciones que pasan
de los números escritos a las letras como cifras, es decir, a las lenguas cuyo alfabeto
consonántico han sido utilizados como letras , es decir, a una relación ahora entre el
número , digamos, básicamente la posibilidad de medida derivando, relacionado con la
letra.
Volvamos un poquito sobre este chico. Supongamos, no es del todo así, pero
supongamos por el momento que las cartas separadas, las cartas fuera del juego, las
pudiéramos poner en posición de acá no se escribe , acá no hay número , la distancia
entre esto y la aparición del 0, la aparición del 0, o podría decir, ¿por qué no?, el analista
de este chico es un 0 (cero) a la izquierda. Lo que importa señalar y subrayar, es que el
lugar de vacío aparece marcado.
17
Me importa señalar esto, primero, porque retrospectivamente ahora podemos decir, la
parte falta de reglas, el desconocimiento aparente del valor de las cartas, era una suerte
de puesta en escena de este 0 (cero) que, aparentemente, digamos, no se tenía a mano,
digo, aparentemente, no se contaba con él. Y me importa señalar esto porque , lo voy
a tomar desde dos perspectivas. Una perspectiva es, digámoslo así, que este chico en sus
relaciones deja de encarnar un 0 (cero) a la izquierda y pasa a posicionarse de otro
modo: ¿sabés que voy a ser escolta? Si, ¿qué es posicionarse como 0?, o para ser más
estrictamente, ¿qué es posicionarse como 0 (cero) a la izquierda? Podemos decir, desde
una perspectiva esto es una suerte de identificación con una suerte de entre comillas ,
padre que no está . Más estrictamente, podríamos decir que posicionarse para esto
como 0 (cero) es posicionarse como el reverso de la significación fálica de este chico
para esta madre. ¿Qué es posicionarse fálicamente? Es posicionarse en relación al goce
faltante en la madre. Esto es una posición, digamos así, altamente privilegiada, si no
fuera que, como el falo, justamente, le falta a la madre, esta es una posición de faltante,
esta es una posición de vacío. Quiero decir, que el reverso de la ubicación fálica es, por
ahora, una ubicación de inexistencia. Esta ubicación de inexistencia, podrá
eventualmente metabolizarse, quiero decir, derivar. Una derivación posible que es el
goce materno me engulle. La satisfacción materna me hace inexistente.
Posicionarse fálicamente, pero esto, además, es no tener nombre. O para decirlo
más estrictamente es, si es que hubiera un nombre, un nombre que en lo que atañe al
sujeto no tiene ninguna importancia. ¿por qué? Porque en esta situación de
inexistencia, lo que puede salvar en esta situación es que se marque, porque no bien
vayamos desde la indicación de lugar vacío a la escritura, la marca del cero, ya
tenemos algo de otro orden, ya tenemos una marca, un escrito ahí donde antes
estrictamente había nada. Bien, retrospectivamente, retroactivamente, la escritura, la
marca en este lugar de falta, es un derivado del padre primitivo.
Para esto, la función paterna estrictamente, aquello que en la vida de cada cual se
rebobinaría con la función paterna , implica esta marca; digamos así ahora, (0) cero
de goce materno en la significación de tu cuerpo. En este sentido, esta marca es
salvadora, y en este sentido a la vez, quien aparece o apareciera con la posibilidad de
salvar, aparece a la vez como privador, en tanto aquel que salva adquiere el brillo del
goce fálico, digamos, el tótem salva. Pero si el tótem salva, el tótem priva de esta
ubicación fálica del cuerpo de quien fuere, porque justamente el falo está del lado del
tótem, lo que viene en el lugar, entonces, de aquello que el tótem priva, es algo que
atañe al nombre, por lo cual el nombre para todos nosotros, suele tener un cierto brillo
fálico. Cosa que supongo que, si ustedes piensan cualquier discusión entre
psicoanalistas, Vos no sos lacaniano , Vos no sos freudiano , Vos no sabés nada
de Melanie Klein , estaríamos todos de acuerdo que el nombre suele tener alguna
cierta trascendencia y algún brillo.
Un puntito más sobre esto. En ciertos casos de, digamos así, de chicos muy
perturbados, incluso, y en seguida vuelvo a para allí , de los llamados autistas,
ustedes se van a encontrar con que uno de los comentarios que suelen aparecer es que
quien trata a estos chicos suele quedar ubicado como dador de nombre, es decir, suele
quedar ubicado en este lugar de padre totémico. Digo de esto, porque ustedes podrán
decir: Bueno, finalmente, este pibe, que, por supuesto fue elegido porque hasta
ahora, le ha ido bien en su ué he hecho yo? porque por supuesto que
todas estas elucubraciones y todos estos razonamientos yo no se los he dicho, en
realidad yo estaba ahí y he pensado después sobre lo que estaba pasando. Si hay algo
que yo traté de hacer y dentro de un rato, espero, se podrá entender, porque fue algo
del orden de, ¿de qué nos estamos jugando acá? ¿qué clase de juego es este?, por
18
ejemplo, ¿qué clase de carta soy yo?, ¿qué clase de carta?, ¿quién ha repartido, es este
chico que aparentemente está acá adelante? ¿Por qué? ¿Por qué esto?
Fíjense que, en este nivel, dicho sea de paso, entonces, latencia, digamos,
establecimiento de ciertos modelos narcisísticos de relaciones. Latencia, momento en
el que cierto tipo de legalidad se vehiculiza por la norma, por ejemplo, nosotros los
chicos, jugamos a tal cosa, vemos tal programa de televisión, nosotros hacemos así o
asá, lo único en verdad que yo traté de hacer, porque fíjense, si el chico es un as de
espada, por ahí tiene algunas dificultades para jugar con otros pibes, y además el
reverso de un as de espada, no dice mucho respecto a cómo puede quedar ubicado este
chico.
En relación a este chico lo único que yo traté de hacer fue, ¿de qué juego se trata
acá y por qué?
Para esto tenemos que dar una pequeña vueltita. Lo que nosotros denominamos
prehistoria, digo, lo que nosotros, siguiendo a Freud, denominamos prehistoria, atañe
a algo que tiene un despliegue diacrónico que queda bajo la amnesia infantil y se
defiende desde la pérdida de esta ubicación fálica del sujeto que se constituye en
relación a un Otro primario. Es decir, la represión primera atañe, no solamente a una
sincronía sino también a una sincronía que, si me permiten decirlo así, que se ubica,
se despliega en una diacronía. En esta época de la prehistoria, algo se va a jugar que
corresponde, para decirlo sucintamente, al Edipo de los padres, es decir, corresponde
a las vicisitudes en que la represión primaria y la represión secundaria funcionó para
los padres de éste, del que nos estamos ocupando ahora.
En la represión primaria, en la prehistoria, lo que nosotros encontramos es el pasaje
de la representación del sujeto, del cual creo, algo traté de comentar la vez pasada en
relación a la pubertad, de la representación del sujeto en este lugar de goce materno,
lo voy a decir adrede del siguiente modo: (jeroglífico una boca sobre dos)
Como ustedes saben en el antiguo Egipto había una interesante historia de Osiris,
vale el despedazamiento de Osiris en relación a esta boca en el lugar del numerador y
vale también para lo que estoy tratando de comentar, esta mezcla de pictograma, para
el caso, parte de un pictograma, la boca, a algo que tiene otro valor, para el caso, por
ahora digamos, un medio. Digamos así, y esto podría demostrarse que el goce infinito
de una boca queda acotado en tanto hay algo que ya no es solo una boca sino algo que
es legible. No solamente que es legible, sino que además implica nombres de sonidos.
Quiero decir, con esto que la represión primaria atañe al pasaje de la representación
fálica, de la ubicación fálica, de la significación fálica del sujeto a una literalidad
inconsciente. Esta literalidad inconsciente es lo que se logra con y en la represión
primaria. Me interesa decirlo así, porque en esta época los problemas por los cuales
en el mejor de los casos , nos van a consultar, serán problemas, seguramente estoy
forzando, pero vale, son problemas en los que el niño es un pictograma. Es un
pictograma que depende de la literalidad inconsciente parental. Me explico, trato,
supongamos esta boca y abrámosla un poquito más, borremos este uno reiterado y
19
encontrémonos con una pelota y podemos encontrarnos con un chico que literalmente,
pictográficamente es una pelota. ¿Qué es lo que nosotros hacemos?
Me acabo de acordar, hace un tiempo, me habían consultado por un chiquito, lo
cuento muy brevemente, a mí me divirtió , era un chiquito adoptado; había sido
adoptado, sabiendo ya los padres que el padre estaba gravemente enfermo.
Efectivamente, el padre muere poco tiempo después y la madre estructura una
relación con este pibe, eventualmente, obviamente casi, muy apegada y por la época
por la que me consultan a mí, con lo que yo me encontraba, era con un pibito que
tendría alrededor de los tres y medio, cuatro, ya no me acuerdo , que
hablaba en una lengua muy marcada, que no se separaba de la mamá; con la mamá era
un pibito bien, salvo en los momentos que tenía berrinches. Bien, este chiquito por
supuesto, por el puesto que le habían dado no entraba solo, entraba con la mamá y
después de unas cuantas reuniones comenzó a estructurarse manifiestamente un juego.
Él y la mamá jugaban a agarrar una pelota y tirarla sobre un muñequito, cuando
lograban voltear al muñequito, el que lograba voltear al muñequito (ambos querían
voltear al muñequito), ganaba. Cuando yo me harté un poquito de ser un muñequito
observador allí, dije que yo era un experto en ese juego y que podía ganar a
cualquiera, por supuesto a cualquiera de ellos y a ellos juntos. Entonces el niñito en
cuestión aceptó el desafío, y entonces yo que, no me acuerdo, algo le había apostado,
y me ofreció la pelota para que yo intentara ganar, entonces yo dije
momentito. Yo no t di
ué te cuesta?, me la prestás un ratito, yo tiro con tu cabeza y
vamos a ver cómo comenzó a tener la cabeza un poco mejor
plantada. Con la misma seriedad, pero de otro modo. Si se estaba jugando a que la
cabeza de este chico tira algo, ¿por qué yo no iba a jugar a eso yo también? Bien, la
cabeza de este chico, valga de ejemplo en este momento, era esa especie de boca que
hace un ratito habíamos transformado en una pelota.
Quiero decir, que cuando Lacan nos enseña a decir que el niñito que es un objeto a
con patas, de lo que está tratando es de esto, pero momentito, porque para esto el
objeto a, el objeto, lo que yo estoy ahora denominando pictograma, no establece
relaciones. Quiero decir que, si yo dibujo, una naranja y vale como pictograma, eso es
una naranja; si yo dibujo una naranja y al lado un hada, y eso es un pictograma, eso
vale como pictograma y como hada. Para que esto pueda funcionar como un rebús y
ser una naranjada, necesitamos el nexo imaginario que permite que leamos naranjada.
Este nexo imaginario, es la puesta en escena lúdica, no tenemos otra posibilidad para
cuando nos consulta, para esto que estoy tratando de nombrar como pictograma,
comience a entrar en juego, es decir, comience a establecer los nexos narcisistas, los
nexos imaginarios que llevarán a que ese cuerpo pierda esa significación fálica;
significación fálica de privilegio, pero significación fálica de goce fálico. Lo que
necesitamos es poder ubicar esto en una escena de juego, poder hacer de la naranja y
del hada una naranjada, con lo cual podremos jugar eventualmente a tomar naranjada,
pero esto, si me permiten que lo diga así, la naranjada se puede reprimir. La naranjada
digo ahora la naranjada como nombre de un algún mundial de fútbol,
puede ser que esté presente en el ejemplo , la naranjada es metabolizable en cadenas
significantes. La naranjada no se reprime, nosotros no reprimimos una naranja,
nosotros reprimimos en términos de representantes de representación. Reprimimos y
esta represión atañe a las letras que atañen a lo que nuestro cuerpo representa en la
lengua que ya hablamos desde que estamos tocados por lo inconsciente.
Bien, si hasta acá quisiera comentar algo, plantear algo, preguntar algo o discutir
algo, quizás se podría hacer esto un poquito más repartido y compartido.
20
Alejandro Varela: Volvemos a agradecerle a Jorge Fukelman su presentación y
aprovecho esta circunstancia para invitarlos para el mes próximo donde Gabriel Sedler
nos va a hablar sobre
Hasta entonces.
21
DEL PICTOGRAMA4
Alejandro Varela: Buenas noches a todos. Hoy vuelve a estar junto a nosotros Jorge
Fukelman quien va a continuar hablándonos de algunos temas que comenzó a desplegar
el año anterior alrededor del concepto de pictograma.
Los dejo con él.
Jorge Fukelman: La idea que tengo para ahora es, les voy a tratar de comentar
primero unas pocas sesiones de un chico y algunas cortas reflexiones sobre estas
sesiones. Como es vísperas del 25 de mayo las reflexiones van a ser cortitas y vamos a
tratar de
si podemos charlar un poco sobre todo esto.
El chico en cuestión es un chico del cual, justamente, yo comenté algo acá el año
pasado. Les recuerdo muy brevemente de qué se trataba. Era un pibe que tenía alrededor
de diez años, que me consultaron a mí porque, digamos así, en el colegio le iba muy mal
y la madre lo veía como un chico amargado. Cuando vi al padre, los padres eran
separados, el padre me dijo que él no pensaba que el pibe pudiera tener alguna mejoría.
Él había tenido problemas similares a los que tenía el pibe, y en verdad no los había
podido resolver. Y él no pensaba que un chico pudiera resolver problemas que el padre
no había resuelto. Pero, sin embargo, no se opuso a que el chico comenzara a tratarse.
Antes que yo comenzara a verlo me dice la madre que, de un modo bastante insólito,
el pibe había ido al baño, había tenido un accidente y se había rasgado el pene.
El tratamiento de este pibe comenzó. Al poco tiempo encontró un mazo de barajas
españolas. Me preguntó si yo sabía jugar al truco y me invitó a que jugáramos. Como
comentaba el año pasado, era un truco muy especial porque las reglas eran
desconocidas. En realidad, había una única regla clara, definida, que era que después de
dar cartas y después de jugar una mano, esas cartas con las que se había jugado tenían
que quedar a un costado. La posibilidad de sumar, por ejemplo, para el envido era
, un tiempo largo, o no tan largo, y
después comenzó a anotar los puntos. El modo de anotar era tan claro como el modo de
sumar como para el envido, por ejemplo, o sea, absolutamente incomprendido, por lo
menos para mí, pero también con una regla clara: cuando terminaban los partidos él
borraba mis puntos, resulta de lo cual él ganaba siempre. Esto siguió algún tiempo hasta
que hubo un primer cambio. Cuando terminaban los partidos él incrementaba su
puntaje, pero incrementaba su puntaje de ese modo; supongamos que tenía siete
punt
Sobre esto hubo otro cambio posterior, que sobre todo esto era lo que creo había
hablado el año pas
Cuando apareció este modo de escribir la cifra final, poquito tiempo después, en
realidad es un chico que veo cada dos seman Yo también
, e hizo lo siguiente: Anota 0 a la izquierda.
Por esta época, poquito tiempo después de esto, no le llevó tanto tiempo descubrir
que era , yo , me dijo que era ¿Sabés
que soy escolta?
4
Esta Conferencia se llevó a cabo en la institución Propuesta Psicoanalítica Sur en el marco del
Seminario , Buenos Aires, 24/5/1994.
22
Yo lo que quisiera comentarles son unas pocas sesiones de este año. Este año, este
pibe está jugando a, pone varios banquitos, uno de los cuales, al revés y con una pelota
tira al arco. El pibe juega al básquet, Mi tarea es estar al lado del aro y alcanzarle la
pelota cuando no rebota (cero a la izquierda). Acá empezó a anotar los resultados de los
partidos, es decir, este chico cada vez que llega elige dos cuadros, americanos por
supuesto, y comienza a j
mal, es Chicago. Lo interesante, por lo menos para mí iales
, sino que él me pide
que yo anote los re , me olvidaba, a todo
esto, él iba anotando e iba sumando los tantos, se llegó a 93 por supuesto. El asunto es
que cuando él sumaba, a esta altura sumaba, sumaba así:
Con esto podía llegar perfectamente a los 93. Pero lo que a mí me sorprendía era que
en verdad no sumaba 3, sumaba 3 veces 1. Hay dos sesiones así, y a la tercera comienza
algo para mí más interesante. Supongamos que había:
BS: 61
CB: 60
En lugar de borrar todo el número, poner otro número, toda la sesión después
comenzó, por así decir, a trabajar el dibujo del número, y cada vez que sumaba el
número se cambiaba a este modo.
Cuando termina la sesión queda para uno de los equipos algo que más o menos era
así:
BS: 61
CB: 60
Oyente: El método del seguimiento del paciente año a año permite tener preguntas más
a tiro. ¿Se podría decir que esto que vos planteás sería un momento necesario en
25
relación a la operación de separación? Porque el razonamiento que vos planteás seguía
medio paralelo a cierto razonamiento de Lacan en el Seminario XI cuando trata de
explicar la operación de separación, después se bifurcan. Cuando él plantea el uno más
uno, más uno, que no es lo mismo que sumar cuatro, para ilustrar la separación ¿no?...
fueron un momento necesario en relación a la separación que produciría algún cambio
respecto del otro del significante.
Jorge Fukelman: Sí, yo pienso que sí. Coincido con lo que vos decís. Digamos así, aun
simplificando, si la relación que los padres tienen con su propia historia, o con el
discurso, o como queramos plantearlo, permiten que esta suerte de pictograma se ubique
como juego, permiten de hecho, promueven que algo ahí quede en falta. Esto que queda
en falta está, en la línea de la separación, efectivamente. Y en la línea de y esto es
importante por lo que me parece a mí, por lo que se puede encontrar después mucho
más adelante , en la línea de una cierta significancia que ahí se permite. Que es muy
distinta, digamos así, el sistema neurótico de la enfermedad llamada psicosomática.
Oyente: ¿Cómo sería en esa línea, que la primera forma en la que llega este muchachito,
es con una lastimadura en el cuerpo, él se rasga el pene? Aparte la letra inicial de pene
coincide con la inicial del padre , a después poder jugar al básqu ,
eso, a jugar a eso, en ese
sentido, ¿se podría pensar, su propio pene en el momento de la rasgadura como la forma
de representación del pictograma en su cuerpo?
Jorge
legalidad. Es cierto, además acá en el ejemplo este, no solamente responden a una cierta
legalidad sino que gracias a esto, y sustentándose en esto, es un juego al cuerpo
marcado. No es el cuerpo marcado fuera de la escena. Por otra parte, es cierto, la
rasgadura del pene que
podríamos decir, a un cuerpo al que le falta algo, pero que le falta algo sin que este algo
que le falta y sin que este cuerpo esté ubicado ahí sobre una escena. Queda algo en falta,
pero queda algo en falta en otro lado.
Jorge Fukelman: Yo pienso que sí, ahora, porque en el momento el pene rasgado es algo
que va a contemplar al pene ausente de la madre. Y en este sentido, entonces, no
funciona como rasgo diferenciado, como rasgo unario o como queramos plantearlo.
Ahora sí. Ahora porque, retroactivamente, esto es una marca, y como cualquier marca
en este sentido implica el rasgo diferencial. Pero, cómo podría decir, sin la mudanza, no.
26
Jorge Fukelman: Yo lo pienso así. En realidad, esto que te digo es una ampliación de
algo que yo pienso en relación a las psicosomáticas en general. Si se trata de los
médicos, no es totalmente así. Quiero decir, si se trata de los médicos, o mejor todavía,
si se trata de un médico, y mejor todavía, si se trata de un médico, pero cuando lo voy a
ver me visto así o asá, nos alejamos del pictograma y entramos en otro tipo de orden.
Porque la relació , cualquier
historia. Hay escena. Si se trata de la medicina, pienso que sí. Por lo menos hasta que la
medicina no pueda derivar en relación a una serie de relaciones imaginarias que pasan
por ciertos médicos y demás, seguramente, está de más que lo diga, relaciones
imaginarias que implican otro tipo de nexos. Pero cuanto más es la medicina o el
discurso médico así, más cerca estamos de algo que queda desconectado de cualquier
posibilidad literal o cualquier relación significante.
Jorge Fukelman: El esquema más general es que la relación de los padres con su propia
prehistoria posibilita la construcción de una zona donde el chico o la chica en cuestión
puede, no solamente despegar, digamos así, despegar su Yo, sino construir su Yo en
relación a algo faltante. Es decir, muy banalmente quizás, posibilita la construcción de
una zona donde los chicos pueden jugar a ser grandes.
En relación, por ejemplo, a la latencia es muy fácilmente observable, cómo esta zona
es una zona donde se pueden desplegar gestos, pero que quedan en gestos. En relación a
la prehistoria, esto posibilita una zona en la que se pueden desplegar ciertos gestos que
respOnde a la historia parental. Un modo más banal, quizás de decirlo, es, esa zona
Mirá, se enoja igual que el abuelo ,
tono de mi voz pe ¡Qué divertido!
¡Qué rico!
Cuando la relación con la prehistoria, esto no lo permite, esto no se plantea en la
línea de algo que falta que promueve un quisiera. Es en este sentido que planteaba la
relación entre aquello reprimido de los padres, y este pictograma que tiene trunco hasta
ahí las posibilidades de metabolización. Seguramente el nombre de este juego no va a
ser Pivote. Pero supongamos que fuera Pivote, Pivote, se conectará, quién sabe, con
pavote, y a lo sumo habrá que plantear por qué este intercambio literal. Pero, de todos
modos, si se restablece este tipo de conexión, los problemas que pueda esto, como
cualquiera, ocasionar en principio, está lo que tenemos derecho a pensar: Problemas
neuróticos.
Oyente: Una pregunta en relación a esto que vos planteabas del pictograma y la letra en
relación entre el dibujar y el escribir. Lo que se me ocurría acá en relación a esto, era a
propósito del lugar de la mirada en la constitución de la escena, en parte teniendo en
cuenta que vos estabas ahí, entre otras cosas, mirando, o sea, como cierta clase de
observador. Y pensando, no podría definirlo muy bien, qué es lo que hace que algo deje
de ser dibujo y pase a ser escritura. O sea, que es justamente cuando algo de esta mirada
se pierde, que algo puede dar a leer y no dar a ver. Si se podría pensar algo de esto en
27
Jorge Fukelman: El movimiento es el movimiento de, para el caso, de este chico
ubicado como la mirada. Por ejemplo, la mirada de la imposib No se
. O, la mirada en relación a la madre, separada, atractiva mujer. Supongamos,
toda una época del tratamiento, cuando lo venían a buscar a este pibe, este pibe se
forzaba por mirar por la mirilla de la puerta a la madre que estaba del otro lado. Yo le
¿Está desnuda? dijo que no.
Decía, el movimiento es el pasaje de ser esta mirada en relación a los padres, a una
mirad smisión y demás.
Acá, ya la mirada aparece ligada a ciertas letras. En este sentido, digamos así, que en el
lugar de ser una mirada dedicada al Otro parental, pasa a no haber una mirada en
relación a este juego de la televisión. Yo puedo tener, efectivamente, que ver con esta
mirada que se pierda, resulta de lo cual, podríamos suponer que, con un poquito de
buena suerte este chico pronto terminará de venir a verme a mí. Pero además se juega a
captar una mirada, pero no está ubicado en mirada. Y mientras se juega a captar una
mirada, se transmite, se transmite el partido, y algo se va marcando. Yo lo ubicaba en
relación a estas marcas y a estos números, las iniciales de los equipos y demás. Lo que
se va marcando estrictamente es el cuerpo separado, digamos, un cuerpo que no es todo.
Oyente: Yo no sé si te entendí bien. O sea, que la pregunta que te voy a hacer provenir
de mi mala lectura de lo que has dicho. La idea que vos planteás en relación a esto de la
mirada ligada a ciertas letras aparece como un efecto, o sea, yo lo entendía de este
modo. Me parecía que lo que propiciaba la aparición de estas ciertas letras era la caída
de a mirada en ese sentido de la omnipotencia. Pensaba esto de una inscripción de un
go un palito en la inicial de la madre.
Pensaba que lo que aparecía en el lugar de la letra era el palito. Y pensaba que esto de la
mirada era, justamente, propiciando la letra en la caída de la omnipotencia. Primero
quería preguntarte si te entendí bien, si era esto lo que vos planteabas.
En segundo lugar, si este tratamiento, tramitación pictogramática para que hubiera
sido marca, ¿qué relación tiene con el lugar del significante?, no desde la teoría sino
desde el tratamiento propiamente, digamos, vía lapsus, etc., etc.
Jorge Fukelman: Sí, creo que entendiste lo que yo quería decir. Son dos caminos. Un
camino en relación a esta caída de la omnipotencia, esta caída de la mirada, la
posibilidad de que esto se marque. Un camino pasó por los altibajos necesarios por mis
er tratamiento eso pasa
por la
éstas. Quiero decir, que en este sentido hay una caída de la omnipotencia, o un
vaciamiento de saber de mi lado. En relación a ciertos significantes, no quisiera
extenderme demasiado, simplemente a título ilustrativo. Cuando comenzamos con esta
especie de truco, yo comencé a mi vez a dirigirme a las cartas. Creo, uno de los efectos
de mi condolerme con las cartas, darles besitos para que las buenas vinieran conmigo,
otras cosas por el estilo, produjo o contribuyó a que se produjera que el As de espada
comenzó a tener valor. As de espada que, si las cartas hubieran sido más o menos
imparciales, hubiera tocado una vez a cada cual. Pero como las cartas estaban
aparentemente muy manejadas del otro lado, le tocaba siempre a él el As de espada. Se
movía y sacaba un As de espada, en este sentido, no siempre es así. Si se logró en esta
suerte de sesiones hacer algo con esta suerte de formulaciones, si se logró hacer algo, lo
que se logró justamente, para que esto se mantuviera y fuera ingresado cada vez más
algo en escena. Que fuera ingresado algo en escena, es el reverso de lo que vos
28
pertinentemente decías antes, de algo que va cayendo. Las marcas las comenzamos a
poder descifrar ahora.
¡Feliz 25 de mayo!
29