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Tema 1: Dominio de la Fı́sica Cuántica

1 Introducción
Hasta ahora, en los cursos anteriores de la carrera, hemos visto la fı́sica
clásica: mecánica, termodinámica, electromagnetismo. En este curso vamos
a comenzar con el estudio de la fı́sica cuántica.
Durante el siglo XIX se produjeron grandes avances en todos los campos.
Como habéis visto, la mecánica clásica habı́a avanzado mucho con las for-
mulaciones de Lagrange, Hamilton, etc. El electromagnetismo, por Volta,
Coulomb, Ampere, Faraday, Lorentz, y sobre todo Maxwell, fue formulado y
encontró muchas aplicaciones. La termodinámica fue estudiada por Carnot,
Kelvin, Joule, Clausius, Maxwell, Boltzmann, entre otros.
A finales del siglo XIX se pensaba que ya estaba todo descubierto, de-
spués del electromagnetismo y los principios de la termodinámica, y no qued-
aban más que algunas lagunas por completar. Sin embargo, aún quedaban
algunos pequeños problemas que no estaban de acuerdo con las grandes leyes
de la fı́sica, como el problema del éter, la velocidad de la luz, el problema
del cuerpo negro, la estabilidad atómica y el efecto fotoeléctrico.
Estos “pequeños” problemas marginales dieron lugar a dos revoluciones
que están en la base de toda la fı́sica del siglo XX y las teorı́as actuales.
Como ya sabemos, el problema de la existencia del éter y el experimento
de Michelson-Morley fueron explicados por Einstein (1905) con su teorı́a de
la relatividad especial. El problema del cuerpo negro fue solucionado por
Planck en 1900, con su ley de la distribución de la energı́a del cuerpo negro.
Aunque en un inicio lo hizo de forma heurı́stica, buscando una fórmula que
ajustara los datos sin entenderla, pronto se dio cuenta de que esta fórmula
significaba que la energı́a del cuerpo negro estaba cuantizada, introduciendo
ası́ su famosa constante.
Aunque Planck pensaba que esta cuantización provenı́a de algún mecan-
ismo de intercambio energético entre los átomos de la pared y la radiación,
fue Einstein en 1905 quien explicó el efecto fotoeléctrico, ampliando la
cuantización a la propia radiación: “las observaciones de la radiación del
cuerpo negro, fluorescencia, efecto fotoeléctrico, y otros fenómenos rela-
cionados, se entienden más fácilmente si uno supone que la energı́a de la
luz está distribuida espacialmente de forma discontinua”, es decir, formada
por partı́culas o cuantos, cuando antes se concebı́an como ondas continuas.

1
Figure 1: Max Planck en 1918.

En la fı́sica clásica distinguı́amos dos tipos de sistemas disjuntos: partı́culas


y ondas. Una partı́cula tiene caracterı́sticas discretas, caracterizada por una
energı́a E y un momento p, mientras que una onda es un fenómeno continuo
caracterizado por una amplitud y un vector de ondas k (donde k = 2π/λ),
que especifica la dirección de propagación. Partı́culas y ondas tienen com-
portamientos distintos.

2 Dominio de la Fı́sica Cuántica


Durante este curso estudiaremos sobre todo fenómenos asociados al mundo
de los átomos, los núcleos y las partı́culas elementales. Veremos que apare-
cen aspectos completamente nuevos en el comportamiento de la naturaleza,
conocidos como fenómenos cuánticos. La teorı́a que describe estos fenómenos
es la Mecánica Cuántica (Teorı́a Cuántica Galileana de pocos cuerpos).
Aunque el dominio más natural de la Fı́sica Cuántica es el mundo de
los fenómenos microscópicos, no se debe pensar que no tiene relación con
el mundo macroscópico. De hecho, toda la fı́sica es cuántica. Las leyes
cuánticas son las más generales de las leyes naturales. Los fenómenos
macroscópicos pueden ser descritos por la Fı́sica Clásica en la mayorı́a de
los casos, pero no en todos (como en la fı́sica de materiales). Sin embargo,
existen fenómenos macroscópicos que manifiestan caracterı́sticas cuánticas,

2
Figure 2: El primer congreso de Solvay en 1911 reunió a los pioneros de
la fı́sica cuántica. Sentados (izquierda-derecha) W. Nernst, M. Brillouin,
E. Solvay, H. A. Lorentz, E. Warburg, J. Perrin, W. Wien, M. Curie, H.
Poincaré. De pie: R. Goldschmidt, M. Planck, H. Rubens, A. Sommerfeld,
F. Lindemann, M. de Broglie, M. Knudsen, F. Hasenöhrl, G. Hostelet, E.
Herzen, J. Jeans, E. Rutherford, H. Kamerlingh Onnes, A. Einstein, P.
Langevin.

como la superfluidez, la superconductividad, y la cuantización del flujo


magnético.

3 Lı́mites de aplicabilidad de la Fı́sica Clásica: la


constante de Planck
En la teorı́a de la relatividad, la velocidad de la luz c = 3 × 1010 cm/s juega
un papel fundamental, siendo el lı́mite superior de la velocidad de cualquier
partı́cula material. La existencia de c proporciona un criterio sencillo y
natural para decidir cuándo un fenómeno fı́sico debe tratarse de manera
relativista o no.
El equivalente a c en el contexto cuántico es la constante de Planck h, o
h̄ = h/(2π):

h = 6.626 × 10−34 J·s, h̄ = 1.055 × 10−34 J·s

3
Sus dimensiones fı́sicas son las de acción, y proporciona el siguiente cri-
terio cuántico:

Si la acción A ∼ h̄ ⇒ Fı́sica Cuántica (FQ)


Si la acción A ≫ h̄ ⇒ Fı́sica Clásica (FC)
La propia Fı́sica Cuántica (FQ) impide que existan acciones menores que
h̄ (análogo a que la propia teorı́a relativista impide que existan velocidades
mayores que c). Conviene señalar que:

[h̄] = M L2 T −1
= [Energı́a] × [Tiempo]
= [Momento] × [Longitud]
= [Momento Angular] × [Ángulo] = [Momento Angular]

Es de destacar cómo h̄ empareja por igual Energı́a-Tiempo, Momento-


Longitud, etc., como ya lo estaban al nivel de la relatividad galileana o
einsteniana: la conservación de E resultaba de la invariancia bajo trasla-
ciones temporales, la conservación de p de la invariancia bajo traslaciones
espaciales, y la conservación de L de la invariancia bajo rotaciones. Este
hecho hace plausible que las estructuras cuánticas sean compatibles con la
estructura espacio-temporal relativista, ya sea galileana o einsteniana.
Veamos algunos ejemplos:
1. Un reloj mecánico ordinario tiene partes móviles con tamaños tı́picos
d ∼ 10−2 cm y masas m ∼ 10−1 g, con tiempos tı́picos t ∼ 1 s. Ası́, la acción
es:

A = md2 t−1 ∼ 10−12 J·s ∼ 1022 h̄


Los relojes son claramente clásicos.
2. Una antena de radio de potencia P = 1 kW emite con frecuencia
ν = 1 MHz, por lo que:

[P ] = [ET −1 ], ω = 2πν, [ω] = T −1

P
A= ∼ 103 J/s × (106 s−1 )−2 = 10−9 erg·s ∼ 1025 h̄
ω2
La propagación de este campo electromagnético se puede entender clásicamente
(ya que se verá que unos 1023 fotones serán emitidos por la antena en un
ciclo de oscilación).
3. Para el hidrógeno, se conoce que la energı́a de ionización es E =
13.6 eV ∼ 2 × 10−18 J. Su espectro está caracterizado por una longitud de
onda mı́nima λ ∼ 103 Å. En esta situación:

4
E
A= ∼ 2 × 10−18 J × 10−7 m/(18 × 108 m/s) ∼ 10−34 J·s ∼ h̄
ω
Necesitamos una descripción cuántica para entender estos fenómenos
atómicos.
4. Para los núcleos, la energı́a de enlace por nucleón es E ∼ 8 MeV ∼
10 erg (por cada nucleón) con masa M ∼ 10−24 g, empaquetados a distan-
−5

cias r ∼ 1 fm = 10−15 m. En este caso:


r
M r2 √ h̄
[E] = M L2 T −2 , T = , A = ET = EM r ∼ 3 × 10−35 J·s ∼
E 3
Por lo que se hace imperativo el uso de la Fı́sica Cuántica (FQ) para
entender el comportamiento nuclear.
Prosigamos con las implicaciones de la existencia de h̄. En Fı́sica Clásica
(FC), cualquier variable dinámica del sistema se puede especificar y medir,
en principio, con una precisión arbitraria; no existe un lı́mite intrı́nseco a
la precisión (aunque existan limitaciones prácticas). Sin embargo, en el
comportamiento de sistemas microscópicos, hay un lı́mite fundamental a la
seguridad con la cual las variables dinámicas se pueden especificar.
Este lı́mite fundamental en la FQ debe su existencia al principio de
incertidumbre de Heisenberg (1927). Una relación cuantitativa en un caso
particular se conoce como la relación de incertidumbre. Consideremos las
variables dinámicas x y p, se verifica que:


∆x · ∆p ≥
2
donde la incertidumbre ∆x se define como el error cuadrático medio
(desviación cuadrática media):

N
!1/2
1 X
∆x = (xi − x̄)2
N
i=1
Esta desigualdad asegura que las dos variables x y p no se pueden cono-
cer simultáneamente (no estarán definidas) con una precisión mayor que la
implicada por esta expresión. Obsérvese que, como h̄ es tan pequeña, la
relación de incertidumbre es irrelevante en macrofı́sica (a efectos prácticos).
Aunque esta relación contradice conceptualmente las teorı́as clásicas, está
de acuerdo con nuestro conocimiento empı́rico del mundo macroscópico.
Por el contrario, en el mundo microscópico, la relación de incertidumbre
es un concepto revolucionario que implica que la idea de trayectoria bien
definida no tiene sentido alguno: no tiene sentido preguntarse cuales son los
valores simultáneos de x(t) y p(t). Por supuesto y para evitar inconsistencias
las variables dinámicas x y p de la MQ no serán los mismos entes que las
variables posición y momento de la FC.

5
4 Unidades naturales: magnitud de observables
cuánticos
Intentaremos presentar los órdenes de magnitud de varias cantidades fı́sicas
en el mundo de la fı́sica cuántica. Muchas de estas cantidades fundamen-
tales, como la carga del electrón, su masa, y la constante de Planck, son
extremadamente pequeñas cuando se expresan en unidades macroscópicas.
Algunas de estas constantes son:

Velocidad de la luz: c = 2.997 × 1010 cm/s


Constante de Planck: h̄ = 1.055 × 10−34 J·s
Carga del electrón: e = 1.602 × 10−19 C
Masa del electrón: me = 9.109 × 10−28 g
Masa del protón: mp = 1836.15267245(75) me
Número de Avogadro: NA = 6.02214129(27) × 1023 mol−1
Constante de Boltzmann: k = 1.3806488(13) × 10−16 erg·K−1
Sin embargo, parece que no hay nada fundamental en los valores numéricos
dados. La razón es que las unidades son arbitrarias y accidentales, escogidas
por su conveniencia para el hombre.
El número de Avogadro, NA , se define como el número de átomos en
12 gramos de 12 C isotópicamente puro. Fı́sicos y quı́micos se pusieron de
acuerdo para basar el estándar de pesos atómicos sobre la masa del isótopo
12 C. Ası́, una unidad de masa atómica u (o Dalton) es por definición:

1
× masa del 12 C = 1.660538921(73) × 10−24 g

1u =
12
El número de Avogadro NA es el lazo de conexión entre la microfı́sica y
la macrofı́sica. En efecto:
1. La masa del protón es ∼ 1.0073 u y la masa del átomo de hidrógeno
es ∼ 1.0078 u, ası́ que:

NA × mp ∼ 1 g
micro macro

Estas constantes juegan un papel crucial en la fı́sica cuántica y son esenciales


para establecer las magnitudes de los sistemas microscópicos. 2. El producto
de NA y la constante de Boltzmann k nos da la constante universal de los
gases R:

6
NA k = R ∼ 8.314 × 107 erg·mol−1 K−1
micro macro

3. El producto de NA y la carga eléctrica e nos da la constante de


Faraday F :

NA e = F ∼ 96485 C·mol−1
micro macro

que expresa la carga total transportada por un mol de iones monocargados.


Las constantes fı́sicas fundamentales en la fı́sica del siglo XXI, cuando
abordamos cuestiones de fı́sica cuántica relativista, son indiscutiblemente c
y h̄. En este dominio, las velocidades son del orden de c y las acciones del
orden de h̄. Es natural, por lo tanto, escoger un sistema de unidades tales
que h̄ = c = 1.
Recordemos que nuestro punto de partida para asignar dimensiones a
las magnitudes fı́sicas es pura convención (longitud, tiempo y masa). Las
dimensiones de otras magnitudes fı́sicas se basan en algunas relaciones entre
esas magnitudes que consideramos fundamentales (por ejemplo, F = ma).
Como c es una constante fundamental, podemos relacionar distancias x con
tiempos t a través de x = ct y ası́ medir distancias y tiempos en las mismas
unidades. Eso es lo que hacen los astrónomos con los años-luz o lo que se
hace con la definición del metro.
Veamos algunas relaciones entre varias cantidades fı́sicas debidas a la
existencia de c y h̄. A partir de una masa m, tenemos:

m = [masa], mc = [momento], mc2 = [energı́a]


h̄ h̄
= [longitud], = [tiempo]
mc mc2
O a partir de una energı́a E:

E E
[masa] = , [momento] = , [energı́a] = E
c2 c
h̄ h̄c h̄
= [longitud] = , [tiempo] =
mc E E
Para completar el sistema de unidades, se escoge E, y por lo tanto, se
toman como magnitudes independientes:

E, v(c), A(h̄) con h̄ = c = 1


Todas las magnitudes se expresan en unidades de energı́a.

7
Para describir la energı́a en microfı́sica, una de las unidades más útiles
es el electron-voltio (eV). Se define como la energı́a adquirida por una carga
elemental e cuando pasa a través de una diferencia de potencial de 1 Voltio.
Se obtiene:

1 eV = 1.602176565(35) × 10−19 J
Unidades derivadas son el mili-electronvoltio (meV = 10−3 eV), el kilo-
electronvoltio (keV = 103 eV), el mega-electronvoltio (MeV = 106 eV), el
giga-electronvoltio (GeV = 109 eV), y el tera-electronvoltio (TeV = 1012
eV).
En fı́sica atómica y molecular, la unidad apropiada es el eV, porque las
energı́as de enlace son de este orden de magnitud. En fı́sica nuclear, se
usa el MeV por razones análogas. En fı́sica de partı́culas (o fı́sica de altas
energı́as), actualmente se utilizan el GeV y el TeV.

5 Constantes fundamentales de la Naturaleza


¿Cuántas constantes fundamentales independientes de la naturaleza hay?
¿Por qué esta pregunta?
Lo que las teorı́as fı́sicas dan son relaciones precisas entre los parámetros
que caracterizan los sistemas fı́sicos. Por ejemplo, la energı́a de ionización
del hidrógeno:

1 (e2 K)2 me
E0 = hcR∞ = = 13.605693009(84) eV
2 h̄2
se expresa teóricamente en términos de las constantes me , e2 K, y h̄. Si
estas constantes son ya conocidas, podemos predecir el potencial de ion-
ización y comprobar la teorı́a.
Sin embargo, una clasificación de parámetros fı́sicos en constantes funda-
mentales y constantes derivadas es bastante arbitraria. Un conjunto de con-
stantes fundamentales independientes es una selección de parámetros fı́sicos
que no están relacionados entre sı́ teóricamente. Por supuesto, esta selección
está referida a las teorı́as fı́sicas conocidas hoy en dı́a. Puede suceder que
una constante no explicada hoy y tomada como fundamental, pueda quizás
ser explicada en una teorı́a futura.
Obviamente, las primeras constantes fundamentales serán h̄ y c. A con-
tinuación, tendremos parámetros intrı́nsecos que caracterizan los sistemas
1
y las interacciones: me , mp , e2 K, etc. (donde K = 4πε 0
con ε0 siendo la
permitividad del vacı́o).
Veamos la gran utilidad que tiene usar las constantes (y parámetros)
fundamentales de un problema para entenderlo. Consideremos el átomo de
hidrógeno con los parámetros: me , mp , e2 K, h̄, y c.

8
Como mp ≫ me y en el problema de dos cuerpos interviene la masa
reducida, usaremos me . El término e2 K está presente en la teorı́a a través
de la fuerza:

Ke2
F = , [Ke2 ] = M L3 T −2 (observar que si e → 0, no hay átomo)
r2
Empecemos con una aproximación no relativista, por lo tanto usamos
me , e2 K, y h̄:

[E] = M L2 T −2 = [M ]α [M L3 T −2 ]β [M L2 T −1 ]γ
La solución es:

α = 1, β = 2, γ = −2
y, por tanto, la energı́a tı́pica del sistema será:

me e4 K 2
E∼
h̄2
como era de esperar (salvo un factor 1/2).
De igual forma, se puede calcular un radio tı́pico (dimensiones de longi-
tud), obteniendo:

h̄2
[a0 ] = ∼ 0.53 Å
me e2 K
Finalmente, podemos verificar la consistencia de la aproximación no rel-
ativista estimando una velocidad tı́pica, que resulta ser:

e2 K
v∼ ∼ 10−2 c

lo que confirma que la aproximación no relativista es adecuada.
De este ejercicio, observamos que las constantes fundamentales (con un
poco de sentido fı́sico) son básicas para establecer los órdenes de magnitud
del sistema.
Por lo tanto, en términos de unidades naturales, otras constantes funda-
mentales son:
La constante de estructura fina:

e2 K e2 1
α= = ∼
h̄c 4πε0 h̄c 137.035999074(44)
La constante de la gravitación (en unidades atómicas natu-
rales):

GN m2p
γN = ∼ 5.902 × 10−39
h̄c

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