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Dogmas Marianos en la Teología Católica

Dogmas Marianos (Religión)

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DOGMAS MARIANOS

Los criaríamos adoramos únicamente a Dios, pero pese al amor que le podemos profesar, nos podemos sentir
intimidados por Él e incluso pensar que es alguien distante a nosotros, imposible de alcanzar. Por ello es que,
después de la Santísima Trinidad, la Virgen María es fundamental en nuestra vida de fe y en la historia del
Cristianismo. El problema es que, al no ser una diosa sino una criatura, como todos nosotros, muchos se han
confundido y han puesto en duda quién es realmente María. Por eso, la Iglesia a lo largo de los siglos, ha ido
desarrollando una rama de la teología que ha denominado “Mariología”. Durante la historia de la Iglesia se han
discernido y decretado cuatro Dogmas Marianos:
La Inmaculada Concepción de María
La concepción es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los
padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. Cuando hablamos del dogma de la
Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién obviamente, también fue concebido sin
pecado.
El dogma declara que María "La bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha del pecado
original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente a los méritos de
Jesucristo Salvador del género humano" (Papa Pío IX).
Jesucristo, el Salvador prometido (Gen 2,15; Is 11,2), por necesidad tendría que venir a nosotros mediante un acto
purísimo, libre de todo defecto o pecado (Fil 2,6-7), para que esto fuera así tendría que nacer en una mujer
totalmente pura desde el punto de vista sobrenatural y moral.
Digamos entonces que Dios, como muestra de su honor y poder nos trajo a la Virgen María engendrada y nacida
totalmente libre de defecto, que significa libre del menor vestigio del pecado original, que es lo único que podría
mancharla. Esto fue posible por los Méritos de Jesucristo.
La Virginidad Perpetua de María
La Perpetua Virginidad de María es el dogma mariano más antiguo de la Iglesia, según el cual María fue virgen antes,
durante y después del parto y no tuvo otros hijos. Afirma la "real y perpetua virginidad incluso en el acto de dar a luz
el Hijo de Dios hecho hombre".
El en concilio de Constantinopla (año 553) le otorgó a María el título de "virgen perpetua" (aeiparthenos).
Santo Tomás de Aquino también enseñó esta doctrina (Summa theologiae III.28.2) que María dio el nacimiento
milagroso sin abertura del útero, y sin perjuicio para el himen. Esta doctrina ya era un dogma desde el cristianismo
primitivo, habiendo sido declarada por notables escritores como San Justino Mártir y Orígenes. El Papa Pablo IV lo
reconfirmó en el Cum Quorundam el 7 de agosto de 1555, en el Concilio de Trento.
"La escritura menciona a unos hermanos y hermanas de Jesús. La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como
no referidos a hijos de la virgen María, en efecto, Santiago y José, "hermanos de Jesús" (Mt 13, 55) son los hijos de
una María discípula de Jesús que se designa de manera significativa como "La otra María" (MT 28, 1). Se trata de
parientes próximos a Jesús según una expresión conocida del Antiguo testamento".
La Asunción de la Virgen María
"Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su
vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del Universo, para
ser confirmada más plenamente a su Hijo".
Este dogma fue proclamado por el Papa Pío XII el 01 de noviembre de 1950 por medio de la Constitución
Munificentissimus Deus decretando como solemnidad el día 15 de agosto para su celebración en el calendario
litúrgico. En muchos países este día es feriado y para todos nosotros es fiesta de precepto, es decir, asistir a la
Eucaristía este día es una obligación.
¿Por qué decimos "asunción" de María y no "ascensión" como cuando hablamos de Jesús? El Misterio de la Asunción
consiste, dentro de otras cosas, en que la Virgen María es elevada, ascendida, por ángeles, no por sus propios
medios. Es decir, es Dios quien desea preservarla al final de sus días; por eso históricamente se la ha retratado
rodeada de ángeles que la levantan entre nubes. Jesús en cambio, sube a los cielos por sus propios medios, pues es
Dios.
La Maternidad Divina de María
La Maternidad Divina es el fundamento del culto Mariano. Jesús es hombre y Dios al mismo tiempo, no es dos
personas en una, sino que una persona que integra estas dos naturalezas. María entonces, es madre de Jesús en su
integridad, siendo así Madre de Dios. Cerca de 200 obispos se reunieron en el año 473 a discutir el tema y llegaron a
la conclusión de que “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. El Papa Clementino, en el
concilio de Éfeso lo expresó así: "Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que,
por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea
anatema".
La Fiesta de “María, Madre de Dios” (Theotokos) es la más antigua que se conoce en Occidente. En las Catacumbas o
antiquísimos subterráneos de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Santa Misa, se
encuentran pinturas con esta inscripción. Esta fiesta tiene la máxima categoría litúrgica, pues es una Solemnidad, por
lo tanto, no solo es importante participar de la Eucaristía ese día, sino que para los católicos es una obligación.

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