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La Ley Del Karma

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Ley del Karma

La palabra karma es un vocablo de origen sánscrito que se traduce al


español como “acción” o “hecho”.

La RAE define el término Karma de la siguiente manera: “En algunas


religiones de la India, energía derivada de los actos que condiciona cada una de
las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección.”

Esta ley a menudo se considera sólo como una evidente relación de


acción-reacción, como premio y castigo, sustituyendo simplemente un término
occidental (premio-castigo) por otro oriental (karma) para seguir estableciendo
en definitiva un código moral, bueno o malo, según una concepción de la vida
humana que comienza y termina en la vida terrenal. En este sentido, se entiende
que todo lo que hayas realizado en vidas anteriores se reflejará de un modo u
otro en las siguientes. Lo que siembres recogerás.

Desde la óptica de la rosacruz la Ley del Karma no es algo similar a un


código de justicia humano, fruto de la cultura y los sentimientos provocados por
la vida terrestre, sino una Ley Divina inalterable, cuya acción se eleva por encima
de la relatividad de nuestros conceptos subjetivos acerca del bien y el mal.

Se trata del equilibrio universal que se mantiene, seamos conscientes de


ello o no, tanto en los dominios de lo macroscópico como en lo microscópico.

La Ley del Karma restaura y corrige con inexorable exactitud, pero resulta
difícil objetivar esas relaciones de causa y efecto si no se considera, al menos
como hipótesis, que tales relaciones comienzan en períodos que se remontan a
miles y miles de años.

No se trata de percibir una especie de ley de control, un permanente juicio


que castiga y premia según códigos morales.

La constante interacción de espíritu y materia, en indisoluble unión, como


una sola substancia* vista desde dos aspectos, conforman la realidad que
percibimos. La comprensión profunda de la acción de esta Ley está en función de
la consciencia del observador, de su capacidad para apreciar sus matices más
densos o más sutiles.

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La comprensión de este equilibrio podemos sentirla como una Ley de
Amor Universal que persevera para que toda la creación pueda desarrollarse
conforme al Plan de Ideación original.

Nada concluye, todo queda registrado en el Akasha* o alma del mundo,


nada se establece conforme a un juicio de forma definitiva, todo es conducido a
su cumplimiento por medio de fases y procesos que garanticen el equilibrio y la
armonía.

La personalidad humana tal como la perciben los sentidos no es más que


el aspecto más denso de una entidad mucho más sutil y compleja, un
microcosmos, un universo en pequeño en cuyo núcleo se encuentra latente una
semilla espiritual que contiene el Plan Universal (todo procede de la Unidad y
camina hacia la Unidad).

La esencia de todo lo aprendido a través de las experiencias por cada


personalidad, como habitante de esa estructura mayor y más compleja que
denominamos microcosmos queda gravada en el mismo. Cada existencia lleva
siempre, además de su carga, un poder y una posibilidad. Existe una influencia
del pasado, pero un camino liberador está presente al mismo tiempo. El pasado
no puede negarse, pero la Ley del Karma deja abierta la posibilidad de aprender
de las experiencias del presente.

Así pues podemos considerar que el destino del ser humano no está
trazado de manera predeterminada. Es el uso del libre albedrío lo que confiere la
facultad para decidir sobre el propio camino en la vida, con la mejor voluntad e
inteligencia, sin temor al castigo ni sentimientos de culpa, ahí se encuentra la
clave para transcender el ámbito de aplicación de esta Ley, ya que entonces la
vida puede transcurrir en armonía y equilibrio.

Conviene tener en cuenta que el pasado y el futuro se manifiestan en el


presente. Comprendiendo que la Eternidad se manifiesta en el presente vivo, se
puede tomar consciencia de ese elemento espiritual, núcleo del microcosmos, al
que reconocemos como fuente de toda Paz y Armonía y del devenir consciente
de una vida verdaderamente autónoma. De esta manera podemos dejar de vivir
bajo la Ley del Karma para vivir en la Ley del Dharma.

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*Akasha/Registros Akashicos:

Son una especie de memoria de todo lo que ha acontecido desde el


inicio de los tiempos que estaría registrada en el éter. Allí se almacenaría todo lo
que ha acontecido desde el inicio de los tiempos y todos los conocimientos del
universo.

En diferentes tradiciones y culturas se ha hablado de este ancestral


conocimiento. El cristianismo habla del Libro de la Vida, un libro que contiene la
información de nuestro espíritu. En el budismo se ha denominado como Alma de
la naturaleza. Los egipcios accedían al Templo del Alma. Los Mayas nos dejaron
el Conocimiento del Tiempo, etc.

*Substancia
En filosofía
Sustancia es el término acuñado por Aristóteles para referirse al sustrato
básico en donde se asientan los accidentes, a aquello cuya esencia le compete
ser (existir) en tanto que es algo (cosa).

Descartes denominó sustancia a todo aquello que no necesita de ninguna


otra cosa para existir.

El término energía (del griego ἐνέργεια enérgeia, ‘actividad’, ‘operación’;


de ἐνεργóς [energós], ‘fuerza de acción’ o ‘fuerza trabajando’) tiene diversas
acepciones y definiciones, relacionadas con la idea de una capacidad para obrar,
transformar o poner en movimiento.

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