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Tema #3

La cosmovisión en el mundo

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Tema #3

PRINCIPIOS DE LA ECONOMIA SOCIAL SOLIDARIA

UNA NUEVA ECONOMIA HUMANA Y SUSTENTABLE COMO BASE MATERIAL Y


CULTURAL DE UNA NUEVA SOCIEDAD
INTRODUCCIÓN
El hombre, al crear sus medios sociales y culturales, transforma su medio y se
transforma a sí mismo, logrando un nuevo ambiente cultural. Estudiar las
manifestaciones de la producción material y espiritual de la sociedad, es decir de la
cultura, es adentrarse en el hombre mismo. Sin embargo, requiere en la actualidad de
un enfoque transdisciplinario desde una concepción histórico-culturalista.
Estudiar las manifestaciones de la producción material y espiritual de la sociedad, es
decir de la cultura, es adentrarse en el hombre mismo. El hombre al crear sus medios
sociales y culturales, transforma su entorno y se transforma a sí mismo, creando un
nuevo ambiente cultural. El estudio del hombre requiere hoy día de un enfoque
transdisciplinario desde una concepción histórico-cultural.
La educación es el principal nexo formativo entre el individuo y la cultura en el proceso
de socialización.
Existe un amplio espectro conceptual de cultura; esta puede asumirse como un
conjunto de ciertos modos de vida aprendidos y creaciones humanas, que caracterizan
a una determinada sociedad. Entre esos ciertos modos de vida se cuentan
organizaciones sociales, formas de hacer las cosas, ética, religión, lenguaje,
conocimiento científico, arte, tecnología y en general, todas las creaciones de la mente
humana. Así, a medida que crea los productos culturales y se sirve de ellos, el hombre
se desarrolla como tal. La sociedad, como un proceso totalitario, debe facilitar y
proveer al hombre de los recursos necesarios, debe brindarle las posibilidades reales
de desarrollo personal.
Por tal razón, la actividad económica de la sociedad, como forma de actividad cultural,
debe estar en consonancia, es decir, el desarrollo económico debe tributar a la
satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la sociedad: al desarrollo
humano.
La sociedad influye sobre el hombre intencionalmente procedimientos y acciones que
dan contenido al proceso formativo socializador como un proceso cultural. Sin
embargo, el hombre es al mismo tiempo independiente y dependiente; por eso, la
relación entre la educación y el desarrollo humano no obedece a una causalidad lineal
o mecánica. De ahí que esta peculiar relación merezca un estudio profundo a la hora
de diseñar una determinada política social, estrategia, programa, etc., orientada a
facilitar la educación, la autoeducación y la reeducación del hombre como forma de
prevención de la desviación social del estado de cosas establecido o refrendado por la
sociedad.
El abordaje de esta relación debe partir del estudio del hombre como ser humano en
su unidad persona-sujeto. En este orden, Fariñas León concreta una serie de ideas
metodológicas que deben ser consideradas:
 Cada hombre ocupa una posición espacio-temporal propia y única en el sistema
de relaciones sociales, las cuales transcurren en condiciones de actividad y
comunicación.
 El hombre establece vínculos de pertenencias con una familia, nación,
institución, clase social, partido, etc., en sus relaciones e interrelaciones.
 El hombre es social y se erige como sujeto individual, pero ligado a la sociedad
a través de la cultura.
 El carácter de la actividad humana es a la vez reproductivo y creativo.
 El hombre origina la cultura y se arraiga a esta.
 La actividad humana fundamental es el trabajo.
 El desarrollo humano está sujeto a un conjunto de condicionamientos
históricos y culturales que actúan en interacción compleja.
 La idea de hombre como persona destaca su existencia material y como sujeto,
su posición activa transformadora de la realidad.
 La enajenación, como subordinación a un mecanismo de entrañarse a la
esencia humana, convierte al sujeto en un medio que niega las relaciones
sociales esenciales y transfiriere a un lado los intereses sociales.
 La libertad es más bien el resultado de la interiorización de la necesidad social,
convertida en necesidad personal.4
Según Vygotski, la situación social de desarrollo es el momento de partida para todos
los cambios dinámicos, que ocurren en el desarrollo durante un período dado. Esto
puede transferirse a cualquier ser humano en desarrollo.
Es necesario, pues, detenerse primero en Amartya Kumar Sen, quien sostiene que la
verdadera riqueza de una nación está en su gente. Sin lugar a dudas, el objetivo básico
del desarrollo es aumentar las libertades humanas en un proceso que puede expandir
las capacidades personales toda vez que amplía las alternativas disponibles para que la
gente viva una vida plena y creativa.
Resulta interesante la lógica del pensamiento que se establece entre los términos
claves: riqueza, persona, desarrollo, libertades humanas, capacidades y alternativas. La
sinergia que se produce de la conjunción de dichos términos deviene en factor
condicionante para que el hombre tenga la posibilidad de vivir una vida plena y
creativa.
Su preocupación por el incremento de la pobreza y sus implicaciones sociales en el
planeta va más allá de la preocupación de un teórico de la economía y la sociedad. Es
la denuncia ante el ascenso vertiginoso de los problemas globales que afectan la
condición humana y, por ende, la capacidad y la calidad del desempeño social del
hombre.
Actualmente el 20 por ciento de la población más rica del mundo se apropia del 86 por
ciento del consumo global. Esta exacerbada polarización del mundo a favor de los
minoritarios adinerados ha atomizado la exclusión y la inclusión desigual en disímiles
formas de existencia que estimulan las más diversas problemáticas sociales, entre
ellas, la marginalidad y el delito. Hoy más que nunca se hace imprescindible actualizar
el sentido de los términos equidad, sustentabilidad, productividad, potenciación,
cooperación y seguridad, cuya pragmática asegure el carácter sistémico de cualquier
estrategia que se adopte para tributar al desarrollo humano desde una visión real.
La educación, como institución social, en el sentido amplio y estrecho de la palabra,
aporta la dinámica estructural-funcional del proceso formativo socializador. Desde la
comunidad tiene marcadas implicaciones en el proceso participativo comunitario y la
prevención social. En las condiciones concretas del socialismo potencia, por sus fines y
masividad, el abordaje de los problemas sociales, en especial la marginalidad y el
delito, pues este último, como fenómeno tendencialmente en aumento, es ajeno a la
esencia del sistema.
Edgar Morín alerta: “La educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y
universal centrada en la condición humana. Estamos en la era planetaria; una aventura
común se apodera de los humanos donde quiera que estén. Estos deben reconocerse
en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural
inherente a todo cuanto es humano.”17 Esta alerta llama a la reflexión y la
consideración desde un enfoque cultural de la educación donde lo humano, en
proceso formativo continuo, se asume en su doble carácter de común y diverso. Es un
reclamo al respeto a la diversidad cultural y a su preservación ante los embates
pretensiosos del neoliberalismo.
Al mismo tiempo la comunicación debe traducirse como accesibilidad cultural en
medio del desarrollo social, no como una forma de exclusión. No por gusto para Sen
estar bien informado constituye una capacidad humana tributaria de calidad de vida;
por ende, el sujeto debe tener toda posibilidad de acceso a todo sistema significante
específico, entre otros, a las nuevas tecnologías de la información y las
comunicaciones.
En otro orden, la accesibilidad a la información y la práctica de la comunicación, desde
la equidad, puede promover y facilitar la inserción social y la participación comunitaria
en la consecución de metas y la solución de problemas que afectan a todos; por eso,
no debe olvidarse que la comunicación humana es un proceso que se desarrolla sobre
la base de las necesidades diversas de quienes participan en él. Es el diálogo la vía para
construir razones y vivencias que pueden ser compartidas en el espacio de la
comunicación.
De tal manera, la comunicación y el diálogo, deben conformar una dimensión
inexcusable en el diagnóstico y el planeamiento del trabajo comunitario y, en especial,
de la prevención social. En este orden la participación comunitaria en condiciones de
comunicación es el proceso idóneo, no sólo para prevenir la desviación de la conducta
social, sino para preservar a la vez los productos culturales y sistematizar valores y
tradiciones. La participación comunitaria es así una práctica cultural con arreglo a las
necesidades de la comunidad.
Entre las características que se consideran precisas para comunicarse en esta dirección
están:
 Saber escucharse entre sí cada uno de los miembros de la comunidad.
 Desarrollar la capacidad empática dentro de la comunidad.
 No agredir, no dañar, no herir a ninguno de los miembros de la comunidad.
 Tener en cuenta las características personológicas de cada uno de los
miembros de la comunidad.
 Procurar retroalimentación adecuada.
 Ser tolerantes, pacientes y flexibles.
 No enjuiciar a las personas.
 Evitar posiciones de superioridad y fuerzas.
 Tratar de comprender a cada uno de los miembros de la comunidad.
 Hacer críticas o señalamientos constructivos y tratar de sugerir cómo
 solucionar los problemas.
 Adaptarse al contexto.
 Adoptar una postura ética en relación con los demás.
SUSTENTABILIDAD
La sustentabilidad (o sostenibilidad, de acuerdo a la forma lingüística castellana
acordada por Naciones Unidas), constituye posiblemente el principal pretexto o
argumento para realizar un cuestionamiento radical al estilo de desarrollo dominante,
a los valores hegemónicos, a la cosmovisión o paradigma vigente, y a la civilización
occidental.
La noción de sustentabilidad introduce un concepto complementario de la noción de
desarrollo. El desarrollo dice relación con el despliegue de la potencialidad contenida
internamente en un fenómeno, pero dicho fenómeno se despliega no en un vacío sino
que en un ambiente o ecosistema. La sustentabilidad, noción de similar potencia
ontológica a la de desarrollo, dice relación con el contexto necesario para el despliegue
del potencial de desarrollo, pero dicho desarrollo puede ser a su vez destructor o
potenciador del medio que lo sustenta. Desde ese enfoque siendo el desarrollo la
evolución experimentada por una entidad de acuerdo a lo que es su naturaleza propia,
la sustentabilidad es la evolución simultánea y correlativa de la alteridad circundante
de esa entidad como producto del propio operar de la relación entre entidad y
alteridad (no entidad) circundante.
La pregunta central de hacerse en torno a la sustentabilidad es: ¿cómo hacer para que
en el tiempo pueda mantenerse (preservarse) aquellas cosas y entidades, sean estos
materiales o inmateriales, que consideramos valiosas?
Al ampliar la noción de sustentabilidad en el sentido antes expuesto, fluye de esta
noción ampliada la existencia de varias dimensiones de la sustentabilidad.
Sustentabilidad Eco ambiental que dice relación con la naturaleza y el ambiente
construido y/o modificado por la intervención humana. La pregunta esencial de
hacerse aquí es cuánto de natural y cuanto de artificial. Pregunta ésta que no sólo dice
relación al ambiente que nos rodea y nos permite vivir, sino que también respecto a la
llamada naturaleza humana. Preguntas acuciantes en el futuro próximo serán: ¿Cuánta
naturaleza, transcurridas algunas generaciones, quedará una vez desatada la dinámica
de acomodar nuestro mapa genético? ¿Cuál será el grado de prótesis incorporada que
permitirá seguir considerando “humano” a un ser vivo inteligente? ¿Cuán necesaria
será la preservación de nuestro planeta, “la madre Tierra”, una vez abierto el escenario
de la conquista de la galaxia? ¿Cómo preservar la biodiversidad y en especial el
potencial evolutivo de aquellas formas de vida no "rentables" en el corto plazo?
Sustentabilidad Cultural que dice relación con la identidad cultural y con los sistemas
de lenguaje. Los temas en torno a los cuales interrogarse en esta dimensión son varios.
¿Cuán importante es una lengua para preservar una identidad cultural? ¿Podrán
coexistir identidades culturales variadas en un mundo que se globaliza crecientemente
y que comienza a configurar una única identidad planetaria? ¿Cómo evitar condenar a
la calidad de ejemplares de zoológico o de museo a quienes poseen identidades
notoriamente diferentes a la hegemónica? ¿Cómo evitar caer en un
“conservacionismo” cultural que busque preservar identidades condenando a algunos
seres humanos a no beneficiarse del progreso civilizatorio? ¿Cómo aprender de
aquellas culturas distintas de Occidente respetándolas y evitando por una parte
expropiar su riqueza identitaria y sus aportes para efectos mercantiles y por otra
trivializarlos?
Sustentabilidad Política que dice relación con el Estado, las relaciones de poder, la
legitimidad y la gobernabilidad. ¿Cuánto Estado seguirá siendo necesario para
continuar persiguiendo el Bien Común, que va poco a poco transformándose en el
menos común de los bienes? ¿Quién si no el Estado puede articular y armonizar la
multiplicidad de intereses existentes en toda sociedad, que a la vez se tornan
crecientemente más complejos? ¿Cuáles serán las formas de legitimidad que
sustituyan a las actualmente existentes? ¿Cómo incrementar la gobernabilidad en un
contexto creciente desprestigio de lo político y del papel del estado? ¿Cuánta
legitimidad es necesaria para que una sociedad sea gobernable?
Sustentabilidad Económica que dice relación con el mercado, el crecimiento, la
producción de bienes y servicios, el consumo y el ahorro y la inversión. ¿Existen límites
biofísicos que el operar económico no puede trascender? ¿Existen límites naturales,
culturales o éticos, al progreso científico y tecnológico? ¿Se deben poner límites al
crecimiento y a la producción de bienes y servicios? ¿Qué nuevas formas de
distribución reemplazarán al empleo que está dejando progresivamente de ser la
forma de trabajo dominante? ¿Quién y cómo podrá regular la creciente y gigantesca
concentración del capital a nivel global? ¿Puede el mercado regular todo tipo de
actividades humanas? ¿Es posible democratizar el operar del mercado? ¿Cómo
hacerlo?
Sustentabilidad Social que dice relación con la sociedad civil y los actores y
movimientos sociales. Vale la pena preguntarse aquí sobre cómo fortalecer la
diversidad y el pluralismo de la sociedad civil, pero a la vez como reducir las enormes
diferencias socioeconómicas que en términos de patrimonio, ingresos y calidad de vida
aún subsisten en nuestras sociedades y más aún que tienden a incrementarse.
Actualmente el desarrollo sustentable o sostenible se ha ido constituyendo en una
referencia indispensable en el discurso político, empresarial y de la sociedad civil. Es
notable la rapidez con la cual este concepto se ha transformado en un concepto
discursivamente hegemónico.

ENFOQUE TEORICO Y REALIDAD DE LA ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA


Desde el enfoque educativo, la Economía Social y Solidaria trata de trasladar al ámbito
económico aquellos valores y principios que deberían regir nuestra sociedad, y que se
trabajan continuamente en los espacios educativos. Valores como la cooperación, el
cuidado del entorno, la igualdad o la solidaridad deben estar insertos en nuestra
manera de consumir, de conformar empresas y de entender las relaciones económicas
para lograr una economía más justa, democrática y sostenible.
Por otra parte, en los últimos años de crisis económica y social, especialmente
marcados por el desempleo y la precarización laboral en el contexto español, se ha
producido un florecimiento de entidades vinculadas a la ESS, dado el potencial de estas
entidades para responder a problemas y necesidades reales de las personas a partir de
modelos productivos basado en la sostenibilidad social y medioambiental, a través de
una gestión interna democrática y participativa, que contribuyen a generar estabilidad
laboral y cohesión social.
La autogestión democrática.
1. El carácter participativo e inclusivo en el trabajo y en la gestión. · La primacía del ser
humano sobre el capital. · Como concepción surge en contraposición a la economía
privada capitalista, siendo definida por muchos autores como un sector intermedio
entre el sector público y el sector privado.
2. Las empresas de la economía social constituyen una forma de propiedad social
(reconocidas por el marxismo-leninismo), por lo que la empresa privada, cuyos
objetivos esenciales no se corresponden con los principios de este sector, no debe ser
considerada parte del mismo.
3. Las cooperativas, componente fundamental de este sector, constituyen una
empresa cuya esencia se identifica con su doble finalidad económica y social; para el
caso de Cuba representa una forma propiedad social socialista, dada su naturaleza y
esencia.
4. Los trabajadores por cuenta propia representan un actor importante en el contexto
de la actualización del modelo económico cubano; sin embargo, su forma de gestión se
identifica más como la propiedad privada o personal que como propiedad social, dado
que la gestión se enfoca a la obtención de beneficios personales.
5. En el contexto actual, el sector no estatal de la economía en Cuba no se debe
identificar como un nuevo sector social de la economía, que se constituya en una base
económica independiente a los objetivos y propósitos del modelo social socialista
cubano.
CONCLUSIONES: Los diferentes enfoques sobre Economía Social y Solidaria presentan
un conjunto de regularidades o elementos comunes, entre los que se destacan: · El
carácter social de la propiedad sobre los medios de producción. · El carácter asociativo
de las diferentes formas organizacionales que la integran. · La solidaridad como valor
que distingue su gestión. · La equidad en la distribución de los beneficios económicos y
sociales resultantes de su desempeño.

MARCO CONCEPTUAL DE LA ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA MARCO ACTUAL


¿El objetivo de otra economía, de otro mundo, puede realizarse sin una reflexión sobre
las condiciones democráticas de su actualización? Esta contribución quiere mostrar
que el debate sobre los diferentes significados de la economía merece ser reabierto
respecto de este interrogante. Esto permite enriquecer la discusión sobre las palancas
potenciales de cambio y las condiciones de una transición. Se trata de explicar y
comprender las dimensiones de la actividad económica ocultadas por la naturalización
de la economía dominante para articular este esfuerzo de inteligibilidad con una
concepción de transformaciones sociopolíticas que se colocan en el debate público.

DISTINTAS EXPERIENCIAS EN EL MUNDO Y EN LA ARGENTINA POTENCIALIDADES,


LIMITACIONES Y DIFICULTADES DE ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA
Que las formas de economía social y solidaria buscan conectar las actividades
económicas a valores éticos y a la justicia social, a la satisfacción de necesidades
humanas básicas antes que las necesidades del mercado, a la ampliación de las
capacidades de realización de las personas mediante el trabajo en conjunto, a la
democratización de los espacios de trabajo y a la valoración del cuidado del
medioambiente (Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Social [UNRISD], 2013). En este punto podríamos agregar, dado el contexto histórico
actual, la puesta en práctica de muchas iniciativas de economía social solidaria que
conllevan procesos de emancipación económica a la mujer de los roles
tradicionalmente asignados por la sociedad patriarcal, aspecto que no puede
desvincularse de las luchas que actualmente lleva adelante el movimiento feminista a
nivel global. Entonces, los principios de solidaridad, cooperación, reciprocidad y justicia
redistributiva caracterizan a la economía social solidaria en su conjunto y son uno de
los puntos más destacables y fuertes que presentan las prácticas englobadas bajo esta
propuesta.
Junto a estos principios, consideramos sumamente importante la re significación que
la economía social solidaria hace de la idea de desarrollo, usualmente entendido en
términos económicos.
Estas consideraciones que hace la economía social solidaria sobre el desarrollo nos
parecen importantes porque conllevan una intención de transformación en sí misma.
Sin embargo, este nuevo concepto de desarrollo es difícil de instalar en la sociedad
porque pertenece al plano de las batallas culturales, las más difíciles de dar y de ganar
porque se encuentran internalizadas en el imaginario social de los grupos; esta nueva
idea implicaría tener que de construir el sentido del desarrollo impuesto por dos siglos
de capitalismo y su lógica económica. Debe mencionarse que, a nuestro entender,
apostar por esta nueva noción de desarrollo debería ser uno de los principales
objetivos político-culturales de las organizaciones e iniciativas de la economía solidaria
puesto que la construcción de alternativas requiere también de nuevas subjetividades
sociales desde las cuales pensar y analizar la sociedad en su conjunto.

LIMITACIONES
A pesar del consenso que existe acerca del peso que la economía social solidaria tiene
en el conjunto de la economía capitalista, de la importancia que estas prácticas poseen
para grupos sociales que han sido expulsados del mercado laboral y, quizás lo más
importante, de ser considerada por amplios sectores sociales e intelectuales como una
alternativa viable que pueda reemplazar a la economía de mercado, no está claro
cómo es que las potencialidades de la economía social solidaria efectivamente se
traducirían en la superación del actual sistema económico-social.
Un ejemplo de las limitaciones que presenta al día de hoy la economía solidaria es el
estar sometida a las presiones de la competencia con las empresas privadas. Existen
casos de cooperativas y organizaciones de comercio justo que presentan resultados
positivos desde el punto de vista de la economía social solidaria que, paradójicamente,
al ir creciendo se integran cada vez más al mercado, sus valores monetarios y su
carácter competitivo, poniendo en peligro al pequeño productor y los valores de
solidaridad y cooperación (UNRISD, 2013). Muy ligada a esta cuestión, aparece el
problema de la heterogeneidad de propuestas que se agrupan bajo la economía social
solidaria, ya que esto imposibilita en buena medida posibles articulaciones y también
se presta a confusión y malentendidos. En este sentido, Luciano Martínez Valle (2009)
señala que “la economía social y solidaria no puede ser el ámbito para agrupar
experiencias que apuntan a consolidar el mercado capitalista, para las que pretenden
«humanizar» el mercado y aquellas que buscan construir espacios alternativos al
mercado capitalista”.
Otro punto conflictivo es la relación entre las organizaciones de la economía social
solidaria y el Estado. Muchas cooperativas han logrado expandir sus actividades y
servicios más allá de lo meramente económico y brindan prestaciones sociales y
asistencia a sus miembros; algunas incluso son organizaciones que se dedican
específicamente a actividades de salud, colaborando muchas veces con el Estado. En
este sentido, se señala que, por ejemplo, “cuando los estados contratan
organizaciones de ESS para prestar servicios como atención médica, esta opción bien
puede convertirse en una salida de los gobiernos para evitar la responsabilidad directa
de proveer esos servicios” (UNRISD, 2013). En la misma dirección, si bien puede
considerarse positivo que los gobiernos apoyen iniciativas de la economía social
solidaria, ciertas formas de intervención o financiación pueden diezmar los principios
de las organizaciones e incluso quitarles su autonomía de gestión, desvirtuándose por
completo los objetivos que, teóricamente, se proponen llevar a cabo estas
organizaciones.
Otra crítica que se cierne sobre la economía social solidaria es su carácter mixto en
cuanto a formas de producción. Según Luciano Martínez Valle (2009), aunque
actualmente lo que predominan son las relaciones de mercado entre capital-trabajo
asalariado, estas conviven con formas de producción mixta que se enmarcarían dentro
de la economía social solidaria.
Visualizar estos aspectos es ciertamente valioso dado que obliga a realizar análisis y
estudios más detenidos con el propósito de determinar qué actividades se encuentran
dentro de la economía social solidaria y cuáles no, poniendo en discusión también el
hecho de considerar a ciertas actividades como pertenecientes a este campo por el
solo hecho de desarrollarse entre los sectores populares, sin considerar que aun
dentro de estos pueden producirse actividades cuyo único fin sea la ganancia y no la
práctica de la solidaridad, por más pequeña que sea la actividad. Cabe aquí
preguntarse si no existe cierto romanticismo en la concepción que se tiene de los
sectores populares como grupos necesariamente solidarios por su mera condición de
excluidos o desposeídos del sistema.
Existen también trabajos y pensadores que señalan la falta de una dirección política
como un punto débil de la economía social solidaria. La falta de claridad ideológica se
presenta como una carencia de la ESS, según Martínez Valle citando a Caillé (2009),
porque no existe algún valor político, religioso o ético que aglutine la heterogeneidad
de las propuestas y porque los productores en general, apliquen o no el principio
solidario, producen para el mercado; entonces, ¿cómo es que la economía solidaria
podría reemplazar al capitalismo si desde uno y otro lugar se contribuye a reforzar el
mecanismo de mercado? (Martínez Valle, 2009). Aquí debe considerarse también la
falta de conciencia sociopolítica por parte de los sectores sociales y las personas que
teóricamente forman parte de la economía social solidaria, aspecto fundamental para
reforzar si se aspira a tener una visión transformadora de la sociedad.

EN LA ARGENTINA
El nuestro objetivo es crear una nueva institucionalidad para la economía popular,
para desarrollarla y dignificarla. De esta manera buscamos poner en valor la
producción, los espacios comunitarios, la comercialización, la capacitación, la
innovación, la estabilidad y formalización de los y las trabajadores que la integran.
Las experiencias de la ESyS en Argentina
Vemos un listado amplio de potenciales "componentes" de la ESyS, tomando
experiencias generalmente incluidas en la propuesta o que se han autodenominado de
economía social o solidaria.
En cualquier nivel de profundidad en que se analice, no es el tipo de actividad lo que
define que una experiencia pueda enmarcarse dentro de la ESyS, sino las formas
organizativas y de sociabilidad que se ponen en práctica en el funcionamiento real (y
no sólo en el discurso de la misma). Existen prácticas de trueque en las que se actúa de
acuerdo a estas formas propuestas por la ESyS y otras en las que no; lo mismo ocurre
con las prácticas sindicales o con el trabajo en las cooperativas, y así en cada caso.
Algunas experiencias con potencialidad para formar parte de la propuesta de la ESyS
en Argentina son:
• Emprendimientos comunitarios.
• Empresas recuperadas por los trabajadores.
• Micro emprendimientos familiares.
• Mutuales y cooperativas.
• Espacios de intercambio con "moneda social" (trueque, en Argentina).
• Ferias populares.
• Redes de comercio justo o solidario.
• Espacios de compra conjunta.
• Microcrédito y banca social.
• Instituciones de capacitación y apoyo a todas las anteriores (incubadoras de
emprendimientos).
• Movimientos piqueteros y sus actividades productivas.
• Espacios culturales territoriales.
• Sindicatos de trabajadores (ocupados o desocupados).

Las empresas recuperadas y auto gestionadas por los trabajadores 6


Según Martínez y colaboradores (2002), se puede definir a las empresas
recuperadas como "aquellas empresas que abandonadas por las patronales, o en
proceso de vaciamiento, quiebra o cierre, han sido ocupadas por los trabajadores y
puestas a producir por los mismos".
Si bien el fenómeno de recuperación de empresas no es nuevo -en el caso argentino
existen antecedentes de formación de cooperativas a partir de fábricas en estado
terminal que se remontan a cuatro décadas atrás, éste adquiere una importancia
creciente a partir de 1995 y se refuerza a partir de 2001. Tal es así que el 65% de las
empresas recuperadas registradas lo fueron entre 2001 y 2003.
La cantidad de empresas recuperadas del país estaría entre 127 y 180, según distintas
fuentes. La mayoría de las empresas recuperadas son manufactureras, pero también
las hay comerciales, de transporte y de servicios.
En 2001 se crea el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), que es una
organización que se declara transversal, representativa y democrática, y que reúne a
más del 60% de las empresas recuperadas.
Previa solicitud de los trabajadores, el MNER intenta apoyar los esfuerzos de poner en
actividad fábricas y empresas que entran en crisis, para lo que han conformado un
equipo técnico. Ese movimiento actúa como correa de transmisión para el apoyo en la
organización, gestión, capacitación y puesta en actividad de entidades ocupadas, para
lo cual también suscribe convenios y acuerdos con centros de investigación de la
universidad, organizaciones profesionales, la Federación de Trabajadores de la
Industria y Afines (FETIA-CTA), la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas
(APyME), el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, entre otros.
El MNER y el MNFRT impulsan desde su arranque la organización de formas asociativas
basadas en cooperativas de trabajo, en tanto que discuten con los que postulan la
"estatización bajo control obrero" como nueva figura.
La cooperativa como figura estimula directamente la aparición de la solidaridad e
igualdad en las relaciones interpersonales, al mismo tiempo que posibilita la
participación en la gestión y fomenta la creatividad y el desarrollo personal de los
trabajadores.
La experiencia de las empresas recuperadas genera un espacio en el que se amplía el
acceso al capital, poniendo en el centro al trabajo y a los trabajadores.
Es claro que se trata de una salida defensiva por parte de los trabajadores, dado que
no están apropiándose ofensivamente de grandes fábricas o firmas en un estado
normal de producción y crecimiento.

LA ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA EN EL MARCO DEL DESARROLLO LOCAL DESDE LA


PERSPECTIVA LATINOAMERICANA
La noción de economía solidaria surgió a finales de los 1970 y principios de la siguiente
década como un modelo económico que combatiera la pobreza y la desigualdad,
además de mostrar una postura sobre la transformación social.
En América Latina la construcción de la economía social y solidaria corresponde a dos
visiones teóricas y diversas prácticas. La primera vertiente es funcional al desarrollo
capitalista, bajo las directrices internacionales de organismos financieros y agencias de
cooperación que pretenden conciliar el desarrollo urbano y rural con las políticas de
ajustes y las estrategias de desarrollo local comunitario basado en el
«empoderamiento de los pobres» para conferirle cierta viabilidad al desarrollo
capitalista. La segunda vertiente responde a las estrategias anticapitalistas de los
movimientos sociales de base que confrontan, en palabras del zapatismo, a la Hidra
capitalista y buscan alternativas a fin de generar oportunidades y mejorar la calidad de
vida de las clases populares. Ante la pregunta de si la economía social y solidaria es
una estratagema neoliberal que defiende al sistema de las fuerzas de resistencia y
subversión del movimiento anticapitalista, se analizan la agenda neoliberal, la
experiencia del cooperativismo y la autogestión de los trabajadores en la construcción
de la economía social; y en particular se examina el caso de Venezuela.
LA CONSTRUCCION DE REDES EN LA ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA
Como se mencionó, el proceso de deconstrucción-reconstrucción del mercado es un
tema muy complejo y de largo plazo; por ello, es necesario, en nuestra propuesta,
mantener una visión tanto macro como microeconómica.
Se tiene que reconocer particularmente la riqueza intelectual de los pioneros de este
tipo de análisis. Nos referimos a los estructuralistas latinoamericanos de la cepal,
aquellos que en los años cincuenta del siglo pasado dieron lugar a una visión
heterodoxa del desarrollo y de la economía internacional; el análisis crítico es su mayor
legado, así como la potencia de sus propuestas a partir de dichos análisis, que darían
lugar a la percepción de que era posible un desarrollo nacional sin desempeñar el
papel de periferia en una perversa división internacional del trabajo, el papel de
productor de materias primas y consumidor de bienes terminados para aprovechar,
según se decía, las ventajas comparativas de los países no industrializados.
El impulso de estas nuevas formas de pensar el desarrollo dio lugar a lo que se llamaría
la “teoría del deterioro de los términos de intercambio de los productos primarios
versus los productos manufacturados” que cuestionaban las teorías del comercio
internacional en boga y plantearían el famoso modelo de industrialización vía
sustitución de exportaciones como estrategia de desarrollo.
Por otro, de acercar la fructífera producción de las teorías del desarrollo regional, del
territorialismo, En una parte del informe de la cepal (1957) sobre México que se refería
a los bienes intermedios, se plantea que: “el país ha llegado a ser prácticamente
autosuficiente en la producción de alimentos” parece que antes estábamos mejor.
La construcción de redes de entidades de la Economía Social y Solidaria desde lo local.
Así, la ESS aparece con la potencialidad de lograr la síntesis a la que nos referimos,
siempre y cuando seamos capaces de mantener una visión integradora de las
propuestas teóricas al respecto, sin sectarismo teórico-metodológico (eclecticismo
metodológico científico, dirían algunos), porque es el momento de la acción y no
podemos darnos el lujo de detenernos mucho tiempo en resolver las diferencias
conceptuales (y decimos mucho, no que no nos demos el tiempo para teorizarlo).
Es primordial, enfocarse en dos aspectos imprescindibles que logren una cohesión de
la propuesta alternativa: las políticas y los programas públicos, por un lado, y la
organización social para la producción y el consumo en el marco de una
transformación profunda del mercado interno, por el otro.
En este sentido, Todaro (1997) sugiere que para que se pueda experimentar un
crecimiento económico que realmente tenga su base en lo local es imprescindible
partir de las políticas públicas.
Roberto Cañedo, María del Carmen Barragán, Juan Carlos Esparza, temas de Economía.
Nueva Época. Las políticas públicas deben tener perfectamente determinado el
objetivo de impactar el bienestar de las personas concretas de un territorio concreto,
una estructura institucional, de habilidades técnicas y de aliados institucional ese
informal pertinente para alcanzar los objetivos de esas políticas.
El modelo, como indicamos, no es nuevo en este aspecto. Existen experiencias
nacionales e internacionales que deben recuperarse para la nueva normalidad.
En este sentido, la ciudad de Medellín, Colombia, es un interesante ejemplo para
analizar, y que presentamos brevemente en este espacio.

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