TEMAS-SUBTEMAS
Sentencia C-507/23
TRABAJO DOMESTICO-Reducción de la jornada máxima laboral para
personas que trabajan en el servicio doméstico como internas
(...) la reducción de la jornada máxima del servicio doméstico interno deberá
darse proporcionalmente, teniendo en cuenta que en la actualidad es de 10
horas diarias. Así, si de conformidad con la norma demandada la jornada
máxima laboral aplicable a la generalidad de los trabajadores pasará de 48
horas semanales a 42 (reducción equivalente a un 12,5%), entonces, en el
caso de las personas que realizan trabajo doméstico interno, pasará
proporcionalmente de 60 horas semanales a 52,5.
OMISIÓN LEGISLATIVA RELATIVA-Configuración
(...) el legislador incurrió en una omisión legislativa relativa cuando, al
regular sobre la reducción de la jornada laboral, excluyó a las personas que
trabajan en el servicio doméstico como internas. Con esa exclusión, el
legislador incumplió deberes constitucionales específicos y también generó
una desigualdad sin justificación ni objetividad.
OMISION LEGISLATIVA ABSOLUTA Y RELATIVA-Distinción
JUICIO DE CONSTITUCIONALIDAD POR OMISION LEGISLATIVA
RELATIVA-Examen sobre el incumplimiento de un deber específico
impuesto por el constituyente al legislador
CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD DE OMISION
LEGISLATIVA RELATIVA-Presupuestos para su configuración
COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL-Inexistencia
TRABAJO DOMESTICO-Situación de vulnerabilidad
Esta Corte ha considerado que el servicio doméstico es un trabajo
subvalorado. Desde sus tempranos pronunciamientos, ha sido sensible a las
particulares circunstancias en que este se presta, y a la evidente
vulnerabilidad de quienes se dedican a él, en su mayoría, mujeres de escasos
recursos económicos. La Conferencia Internacional del Trabajo ha recordado
que las personas que prestan el servicio doméstico, normalmente, son
sometidas a largas jornadas laborales, durante las cuales -en muchas
ocasiones- sufren diversos tipos de vejámenes. Por ello ha amparado los
derechos de quienes han sido sometidas a tratos crueles y obligadas, por sus
empleadores, a ejercer oficios en hogares sin el más mínimo reconocimiento
de sus garantías laborales.
TRABAJO DOMESTICO-Infravaloración histórica
ECONOMÍA DEL CUIDADO-Concepto
La economía del cuidado es un concepto complejo. El Congreso de la
República lo ha definido como aquel: “(...) trabajo no remunerado que se
realiza en el hogar, relacionado con mantenimiento de la vivienda, los
cuidados a otras personas del hogar o la comunidad y el mantenimiento de la
fuerza de trabajo remunerado. Esta categoría de trabajo es de fundamental
importancia económica en una sociedad”.
TRABAJO DOMESTICO-Valor
TRABAJO DOMESTICO-Deber del Estado de desplegar esfuerzos
adicionales en dirección de superar desigualdades y garantizar existencia de
condiciones de trabajo decente para las mujeres
DERECHO FUNDAMENTAL AL DESCANSO-Relación con el derecho a
la desconexión laboral/DERECHO FUNDAMENTAL AL DESCANSO-
Alcance para el trabajador
DERECHO A LA IGUALDAD-Concepto relacional
PRINCIPIO DE IGUALDAD-Mandatos que comprende
TRABAJADORES DEL SERVICIO DOMÉSTICO Y OTROS
TRABAJADORES-Tratamiento distinto injustificado incurre en un acto
discriminatorio
(...) de acuerdo con la jurisprudencia de esta Corporación, puede admitirse
que algunos trabajos tengan reglas específicas sobre determinadas materias.
Y ello puede responder a las características especiales de dichos trabajos. Sin
embargo, debe tenerse en cuenta que esa diferenciación debe estar
plenamente justificada e inspirada en móviles que no se aparten de los
mandatos constitucionales. Así, si el tratamiento distinto no tiene justificación
alguna, o es contrario a la Constitución, entonces se incurre en un acto
discriminatorio. Precisamente porque el trato diferenciado que se ha dado a
las personas que realizan tareas domésticas, frente a diversos temas en
materia laboral, no ha tenido justificación alguna, se ha concluido que el
mismo ha sido discriminatorio.
JORNADA LABORAL PARA SERVICIO DOMESTICO-Jurisprudencia
constitucional
JORNADA LABORAL PARA SERVICIO DOMESTICO-Tiempo
máximo
(i) a partir de lo dispuesto en el Convenio No. 1 de la OIT, y en el artículo 161
del Código Sustantivo del Trabajo, la jornada máxima laboral para todos los
trabajadores era de 8 horas diarias y 48 semanales; (ii) las personas que
realizan trabajos domésticos habían sido excluidas de dicha jornada, por lo
dispuesto en el artículo 162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo; (iii)
ante esto, en la Sentencia C-372 de 1998 se remedió dicha exclusión
injustificada y se estableció que las personas que desempeñan labores
domésticas como externas tendrían una jornada equiparable a la de los
demás trabajadores, y que las internas tendrían una jornada máxima de 10
horas diarias; (iv) existe en la actualidad un mandato internacional, que
ordena al Estado la adopción de medidas tendientes a igualar, en lo relativo a
las horas de trabajo, a las personas que se dedican al servicio doméstico y a
la generalidad de los trabajadores; y (v) el Estado no ha cumplido ese último
mandato.
EXHORTO-Congreso de la República
REPÚBLICA DE COLOMBIA
CORTE CONSTITUCIONAL
Sala Plena
SENTENCIA C-507 DE 2023
Expediente: D-15.299
Demanda de inconstitucionalidad contra
el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 “por
medio de la cual se reduce la jornada
laboral semanal de manera gradual, sin
disminuir el salario de los trabajadores y
se dictan otras disposiciones”.
Magistrado Ponente: Jorge Enrique
Ibáñez Najar
Bogotá, D.C., veintidós (22) de noviembre de dos mil veintitrés (2023)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus competencias
constitucionales y legales, en particular de aquella que le confiere el artículo
241.4 de la Constitución Política, profiere la siguiente
SENTENCIA
Dentro del proceso adelantado en los términos de los artículos 241.4 y 242 de
la Constitución Política y 40.6 del Decreto 2067 de 1991 1 y con ocasión de la
acción pública de inconstitucionalidad interpuesta por los ciudadanos Natalia
Ramírez Bustamante y Juan Felipe Parra Rosas contra el artículo 2 de la Ley
2101 de 2021.
I. ANTECEDENTES
Los ciudadanos Natalia Ramírez Bustamante y Juan Felipe Parra Rosas
instauraron, el 27 de abril de 2023, demanda de inconstitucionalidad en contra
del artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 “por medio de la cual se reduce la
jornada laboral semanal de manera gradual, sin disminuir el salario de los
trabajadores y se dictan otras disposiciones”. En su criterio, la disposición
objeto de censura desconoce el artículo 13 de la Constitución Política, por vía
de una omisión legislativa relativa.
A continuación se transcribe el texto de la disposición acusada, así como los
argumentos propuestos por los demandantes para sustentar la demanda.
A. La norma acusada
El texto del artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 es el siguiente:
“LEY 2101 DE 2021
(Julio 15)2
1
“Por el cual se dicta el régimen procedimental de los juicios y actuaciones que deban surtirse ante la Corte
Constitucional”.
2
Diario Oficial No. 51.736 de 15 de julio de 2021.
“por medio de la cual se reduce la jornada laboral semanal de manera
gradual, sin disminuir el salario de los trabajadores y se dictan otras
disposiciones”
EL CONGRESO DE COLOMBIA
DECRETA:
(…)
ARTÍCULO 2 DURACIÓN MÁXIMA DE LA JORNADA LABORAL.
Modifíquese el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo, el cual
quedará así:
Artículo 161. Duración. La duración máxima de la jornada ordinaria de
trabajo es de cuarenta y dos (42) horas a la semana, que podrán ser
distribuidas, de común acuerdo, entre empleador y trabajador, en 5 o 6
días a la semana, garantizando siempre el día de descanso, salvo las
siguientes excepciones:
a) En las labores que sean especialmente insalubres o peligrosas, el
Gobierno puede ordenar la reducción de la jornada de trabajo de
acuerdo con dictámenes al respecto.
b) La duración máxima de la jornada laboral de los adolescentes
autorizados para trabajar, se sujetará a las siguientes reglas:
1. Los adolescentes mayores de 15 y menores de 17 años, sólo podrán
trabajar en jornada diurna máxima de seis horas diarias y treinta horas
a la semana y hasta las 6:00 de la tarde.
2. Los adolescentes mayores de diecisiete (17) años, sólo podrán
trabajar en una jornada máxima de ocho horas diarias y 40 horas a la
semana y hasta las 8:00 de la noche.
c) El empleador y el trabajador pueden acordar, temporal o
indefinidamente, la organización de turnos de trabajo sucesivos, que
permitan operar a la empresa o secciones de la misma sin solución de
continuidad durante todos los días de la semana, siempre y cuando el
respectivo turno no exceda de seis (6) horas al día y treinta y seis (36) a
la semana.
En este caso no habrá lugar a recargo nocturno ni al previsto para el
trabajo dominical o festivo, pero el trabajador devengará el salario
correspondiente a la jornada ordinaria de trabajo, respetando siempre el
mínimo legal o convencional y tendrá derecho a un día de descanso
remunerado
d) El empleador y el trabajador podrán acordar que la jornada semanal
de cuarenta y dos (42) horas se realice mediante jornadas diarias
flexibles de trabajo, distribuidas en máximo seis días a la semana con un
día de descanso obligatorio, que podrá coincidir con el día domingo.
Así, el número de horas de trabajo diario podrá distribuirse de manera
variable durante la respectiva semana, teniendo como mínimo cuatro (4)
horas continuas y máximo hasta nueve (9) horas diarias sin lugar a
ningún recargo por trabajo suplementario, cuando el número de horas
de trabajo no exceda el promedio de cuarenta y dos (42) horas
semanales dentro de la Jornada Ordinaria, de conformidad con el
artículo 160 de Código Sustantivo del Trabajo.
PARÁGRAFO. El empleador no podrá aún con el consentimiento del
trabajador, contratarlo para la ejecución de dos turnos en el mismo día,
salvo en labores de supervisión, dirección, confianza o manejo”.
B. El contenido de la demanda
1. Los actores indicaron que el artículo demandado quebranta,
específicamente, el artículo 13 de la Constitución Política por omisión
legislativa relativa, por cuanto, el legislador no incluyó dentro de la
regulación de la reducción de la jornada laboral a las personas que realizan
trabajo doméstico como internas. En sus palabras, “El legislador incurrió en
una omisión legislativa relativa que vulnera el derecho a la igualdad
consagrado en el artículo 13 superior, al no incluir en los supuestos de la
norma demandada ninguna mención sobre la reducción de la jornada laboral
máxima para los y las trabajadoras del servicio doméstico. Como se
desprende del artículo 1 de la Ley 2101 de 2021, su objetivo es “reducir la
jornada laboral semanal de manera gradual, sin disminuir el salario ni
afectar los derechos adquiridos y garantías de los trabajadores”. Lo anterior
quiere decir que la ley citada busca reducir la jornada máxima dispuesta en
la legislación laboral para todos y todas las trabajadoras en Colombia. Sin
embargo, no indica cómo va a operar esta disminución para actividades
especiales con una jornada máxima especial en la que no operan los límites
generales establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo tal y como ocurre
en el caso del trabajo doméstico cuando la trabajadora reside en su sitio de
trabajo”.3
2. Indicaron que las reglas relativas a la jornada máxima laboral de los
trabajadores, establecidas en el artículo 161 del Código Sustantivo del
Trabajo (modificado por la norma que se demanda), no operan para las
personas que trabajan en tareas domésticas como internas. De esta manera,
mientras que la generalidad de los trabajadores tenía (hasta antes de la sanción
de la norma demandada) una jornada máxima legal de 8 horas diarias, las
personas que prestan servicio doméstico -cuando residen en el mismo lugar en
3
Escrito de demanda (Exp. D-15.299), folio 5.
el que laboran- tienen una jornada máxima equivalente a 10 horas diarias.
Esto último de conformidad con lo establecido por la Corte Constitucional en
la Sentencia C-372 de 1998.
3. Si esto es así, el legislador cuando expidió el artículo 2 de la Ley 2101
de 2021, “[incurrió] en una omisión legislativa relativa ya que no [contempló]
como titulares de esta reducción en los supuestos de hecho de la norma a los
y las trabajadoras domésticas. Al no tener en cuenta a este grupo poblacional
dentro de la reducción de la jornada laboral, el legislador incurrió en el
segundo supuesto que ha identificado la Corte y que consiste en omitir a un
grupo de ciudadanos de los beneficios que otorga a otros individuos en
condiciones similares”.4
4. Esta omisión, señalaron, “pareciera ser consecuencia de que esta
actividad económica ha sido históricamente excluida de la jornada laboral
máxima, tal como lo estableció la Corte Constitucional en las sentencias C-
051/95 y C-378/98”.5 A partir de lo dicho, concluyeron los actores que la
norma discrimina a las personas que trabajan en el servicio doméstico como
internas sin motivo aparente. De hecho, afirmaron que la medida censurada
no tiene finalidad constitucional alguna, y que de allí se deriva su injusticia.
Así se pronunciaron sobre este aspecto:
“Acudiendo a una interpretación sistemática de la Ley 2101 de 2021, su
objetivo es el siguiente: “reducir la jornada laboral semanal de manera
gradual, sin disminuir el salario ni afectar los derechos adquiridos y
garantías de los trabajadores”. Sin embargo, la misma exposición de
motivos de la ley en cuestión no justifica por qué se omite a los y las
trabajadoras domésticas de la reducción de la jornada laboral. Como se
desprende de esta omisión, no existen razones constitucionalmente
válidas que justifiquen que a las y los trabajadores domésticos no se les
reduzca la jornada laboral”.6
4
Ibidem, folio 7.
5
Ibidem, folio 10.
6
Ibidem, folio 13.
5. Finalmente, en lo relativo a la aptitud del cargo por omisión legislativa
relativa, señalaron que: (i) la norma sobre la cual se predica dicha omisión es
el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021; (ii) existe una exclusión de las personas
que desempeñan labores domésticas como internas, porque frente a ellas no se
reguló la reducción de la jornada laboral; (iii) dicha exclusión carece de una
razón suficiente, pues no está justificada ni es objetiva, y (iv) el Congreso de
la República desconoció el deber constitucional que le exigía emitir “la
reglamentación necesaria para salvaguardar el trabajo digno y justo de
todos y todas las trabajadoras”.7
C. Trámite procesal
6. Mediante Auto del 29 de mayo de 2023, se admitió la demanda 8 al
considerar que: “el cargo único presentado es (i) claro, porque puede
comprenderse su sentido; (ii) cierto, en tanto cuestiona un enunciado
normativo propiamente dicho; (iv) específico, dado que pretendió demostrar
por qué la omisión en que incurrió el legislador desconoce el artículo 13 de
la Constitución Política; (iii) pertinente, porque contiene un argumento
estrictamente constitucional; y (v) suficiente, en cuanto persuade a la Corte y
suscita en ella una duda sobre la constitucionalidad de la norma atacada”. 9
Además, se argumentó en dicho auto que la demanda debía admitirse porque
“los demandantes señalaron que la norma sobre la cual se predica la omisión
legislativa relativa es el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021. También
añadieron que dicha omisión pasó por alto el hecho de que la Constitución
ordena promover, sin discriminación alguna, el derecho al trabajo. Y, por
último, indicaron que, así como la generalidad de los trabajadores puede
gozar de la reducción de su jornada laboral, los trabajadores domésticos
deberían ser destinatarios del mismo beneficio”.10
7
Ibidem, folios 8-10.
8
Notificado mediante el Estado No. 087 del 31 de mayo de 2023.
9
Auto admisorio del 29 de mayo de 2023.
10
Ibidem.
7. Adicionalmente, en el mismo proveído se ordenó: (i) en virtud de lo
previsto en el artículo 11 del Decreto 2067 de 1991, comunicar al presidente
de la República, al presidente del Senado de la República, al presidente de la
Cámara de Representantes, al Ministerio del Trabajo y al Ministerio de
Justicia y del Derecho el inicio del proceso; (ii) fijar en lista el asunto por el
término de diez días para que cualquier ciudadano interviniera por escrito
para defender o cuestionar la constitucionalidad de la norma acusada, de
conformidad con lo previsto en el artículo 7 del Decreto 2067 de 1991; (iii)
invitar para que rindan sus conceptos “sobre temas relevantes para la
elaboración del proyecto de fallo”11 a diversas entidades, organizaciones y
expertos,12 en los términos previstos en el artículo 13 del Decreto 2067 de
1991; y (iv) dar traslado a la Procuradora General de la Nación para que rinda
concepto, conforme a lo dispuesto en el artículo 7 del Decreto 2067 de 1991.
D. Intervenciones y conceptos en el trámite de constitucionalidad
8. De un lado, dentro del término de fijación en lista no se presentaron
intervenciones ciudadanas. De otro, se recibieron cinco conceptos de
entidades y personas invitadas. A continuación, se enuncian las personas
naturales y jurídicas que allegaron un escrito y, posteriormente, se resume su
contenido.
11
Artículo 13 del Decreto 2067 de 1991.
12
En particular, se invitó al Ministerio del Trabajo; a la Defensoría del Pueblo; a la Academia Colombiana de
Jurisprudencia; al Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia); al Colegio de Abogados del
Trabajo; a la Asociación de Abogados Laboralistas de Trabajadores de Colombia; a la Fundación Hablemos de
Trabajo Doméstico; a la Escuela Nacional Sindical; al Sindicato de Trabajadoras del Servicio Doméstico
(SINTRASEDOM); a la Unión Afrocolombiana de Trabajadoras del Servicio Doméstico (UTRASD); al Grupo
Bienestar, Trabajo, Cultura y Sociedad (Bitacus) y al Departamento de Derecho Laboral de la Pontificia
Universidad Javeriana; al Área de Derecho Laboral de la Universidad Libre de Colombia; al Centro de
Investigaciones Laborales (CILA) y al Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la
Universidad Externado de Colombia; y al Área de Derecho Laboral de la Universidad de Antioquia. Así
mismo, se invitó a las doctoras Valentina Montoya Robledo, Tary Cuyana Garzón Landinez, Claudia Patricia
Alvarado Bedoya y Diana María Gómez Hoyos.
Invitado y/o experto
Ministerio del Trabajo
Universidad Externado de Colombia
Tary Cuyana Garzón Landinez
Diana María Gómez Hoyos
Defensoría del Pueblo
Conceptos de los expertos invitados en virtud del artículo 13 del Decreto
2067 de 1991, convocados a través de Auto del 29 de mayo de 2023
9. El Ministerio del Trabajo,13 por conducto de su apoderado judicial
Johnny Alberto Jiménez Pinto, sostuvo que comparte la posición de los
demandantes. Por ello solicitó a esta Corte “declarar la exequibilidad
condicionada de la norma demandada, en el entendido que la reducción
también aplica a los y las trabajadoras domésticas, especialmente a aquellas
que residen en el sitio de trabajo”.14
10. El Ministerio presentó algunos datos sobre el estado actual del trabajo
doméstico en el país. Señaló que, en el año 2022, en dicho sector, “se
ocuparon 649 mil personas”. De todas ellas, el “93,1%, es decir 604 mil”15
fueron mujeres. También indicó que “[l]as mujeres ocupadas en esta posición
solo representan un 6,9 % del total de mujeres ocupadas en el país (604 mil
respecto a las 8 millones 992 mil mujeres ocupadas)”.16 Acto seguido, recordó
que las personas que se dedican a estos oficios suelen estar desprotegidas en
cuanto a sus garantías laborales. Así, por ejemplo, indicó que de todas ellas
13
Escrito enviado el 20 de junio de 2023 por parte Johnny Alberto Jiménez Pinto, actuando en calidad de
representante legal de ese Ministerio.
14
Expediente D-15.299, documento “Intervención Ministerio del Trabajo”.
15
Ibidem.
16
Ibidem.
“(…) tan solo el 20,4 % afirman haber recibido prima de servicios, mientras
que el 79,6% no la ha recibido”.17
11. El Ministerio señaló que el trabajo doméstico es comúnmente
precarizado, y que por ello el Gobierno Nacional ha buscado implementar el
Convenio No. 189 de la OIT,18 que ya fue ratificado, con el objeto de mejorar
las condiciones de quienes se dedican al servicio doméstico, y promover su
afiliación al Sistema General de Seguridad Social. Igualmente, informó que el
Gobierno Nacional ha adelantado diversas acciones con el ánimo de
garantizar mejores condiciones en la ejecución de este tipo de trabajo.
12. En lo relativo a la jornada laboral de los trabajadores domésticos,
recordó que en la Sentencia C-372 de 1998, la Corte Constitucional estableció
que el horario de las personas que se dedican a estos oficios tendría dos
reglas. Una establece que, si el trabajador o trabajadora no vive en la casa del
empleador, entonces su jornada máxima laboral debe ser la misma aplicable a
la generalidad de los trabajadores. Empero, si el empleado vive en su lugar de
trabajo, la jornada máxima sería de 10 horas diarias. Ese Ministerio,
pronunciándose sobre esta diferenciación, afirmó que ella desconoce el
derecho a la igualdad de trato. Esto porque la reducción del horario laboral de
que trata la norma demandada solo aplicaría para quienes no habitan en su
lugar de trabajo.
13. La Universidad Externado de Colombia,19 por conducto de su
Departamento de Derecho Laboral,20 cuestionó la aptitud de la demanda. En
su intervención, sostuvo que los actores no atacaron la norma correcta, pues
“si el anhelo de esta demanda de constitucionalidad era aportar argumentos
para un nuevo análisis de la exequibilidad condicionada del literal b) del
artículo 162 del C.S.T, esta era la norma que efectivamente debía ser
cuestionada y no el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021”.21 Por ello, manifestó
17
Ibidem.
18
“Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos”
19
Escrito enviado el 22 de junio de 2022, suscrito por María Camila Machado Martínez y Liseth Natalia
Huertas Molina.
20
Expediente D-15.299, documento “Intervención Universidad Externado de Colombia”.
21
Ibidem.
que la norma acusada no vulnera el principio de igualdad por una omisión
legislativa relativa, “toda vez que los demandantes pretenden la regulación
de los efectos de una norma diferente a la demandada”.22
14. Finalmente, la Universidad también recordó que en la Sentencia C-372
de 1998 se estableció que los trabajadores que no residen en el lugar de
habitación de su empleador, tienen derecho a la jornada máxima ordinaria
aplicable a la generalidad de los trabajadores. Luego, estas empleadas
domésticas sí estarían cobijadas con la reducción de su jornada laboral, en los
términos expuestos por la norma demandada.
15. La invitada Tary Cuyana Garzón Landinez,23 en su concepto técnico,
solicitó declarar la exequibilidad condicionada de la norma acusada y exhortar
al Congreso de la República para que regule las condiciones del trabajo
doméstico.24 Indicó que la norma demandada sí incurrió en una omisión
legislativa relativa. En efecto, señaló que las empleadas domésticas deberían
recibir el mismo trato que se da a la generalidad de los trabajadores,
específicamente en cuanto a la jornada laboral que se les exige. Así, dado que
para quienes realizan oficios domésticos no opera la reducción de la jornada
laboral, tal y como está establecido en la norma en cuestión, se incurre en una
omisión legislativa relativa y, además, se afectan otras prerrogativas
constitucionales tales como “el trabajo en condiciones dignas y justas, la
dignidad humana y el derecho de negociación colectiva”.25
16. La experta, luego de definir el trabajo doméstico, resaltó que esta “ha
sido una actividad naturalizada en cabeza de las mujeres y por esta vía
invisibilizada e infravalorada”.26 Este trabajo, según indicó, se presta
principalmente por mujeres que normalmente provienen del sector rural, con
escasa formación académica y en condición de pobreza.
22
Ibidem.
23
Escrito enviado el 22 de junio de 2023.
24
Expediente D-15.299. Documento denominado: “Intervención Ciudadana”.
25
Ibidem.
26
Ibidem.
17. Recordó que el aumento de la empleabilidad de este sector durante el
año 2022 -aspecto sobre el cual se refirió el Ministerio del Trabajo-,
“demuestra que el trabajo doméstico es fundamental para el sostenimiento de
la vida y que es una actividad que se debe realizar siempre en todos los
hogares”.27 Sin embargo, añadió, es un trabajo en el que se siguen
presentando serias injusticias. Como ejemplo de ello, recordó que, durante la
pandemia, “quienes más perdieron sus trabajos fueron las mujeres que
realizaban esta actividad y fue el trabajo doméstico remunerado uno de los
sectores sobre los que más abusos se registraron”.28
18. Expuso que, tradicionalmente, el trabajo doméstico ha sido
menospreciado incluso desde la legislación. Señaló que el Decreto 2127 de
1945, artículo 58, establecía que el trabajo doméstico tendría reglas
diferenciadas y menos favorables en comparación con otros sectores. Esas
reglas diferenciadas persistieron con la expedición de la Ley 50 de 1990, pues
allí se dispuso que las empleadas domésticas no gozarían de los mismos
beneficios que tendría otro tipo de trabajadores en materias como “el régimen
de jornada, trabajo de menores de edad, periodo de prueba y pago de
salarios y prestaciones sociales”.29
19. Respecto de la afiliación al Sistema de Seguridad Social, la experta
recordó que el trabajo doméstico también ha tenido algunas distinciones en
relación con otros empleos. Así, por ejemplo, señaló que el Decreto 824 de
1988 y la Ley 100 de 1993 establecieron la posibilidad de que las personas
dedicadas al servicio doméstico aportaran al sistema, pero también
reconocieron que estos aportes podían darse por debajo del salario mínimo.
20. Actualmente, la afiliación de estas empleadas al sistema de protección
social puede darse a partir de lo dispuesto en el artículo 172 de la Ley 1450 de
2011, cuyo desarrollo se encuentra en el Decreto 2616 de 2013. A partir de
estas normas, “para aquellas trabajadoras que tengan contratos por periodos
inferiores a un mes para un mismo empleador y cuya remuneración sea
inferior al salario mínimo, los empleadores solo se ven obligados a realizar
27
Ibidem.
28
Ibidem.
29
Ibidem.
pagos al sistema de pensiones, riesgos laborales y subsidio familiar de
manera proporcional a los días laborados calculados con una base de salario
mínimo”.30 Con todo, respecto al sistema de salud, las personas que se dedican
al servicio doméstico han de mantener su afiliación al régimen subsidiado.
Con esa medida -expuso la experta- se ha incentivado el que estas personas,
que trabajan por días, no puedan acceder a las prestaciones económicas
previstas en el régimen contributivo “como el pago de incapacidades médicas
por enfermedad general ni el reconocimiento y pago de licencias de
maternidad (…)”.31
21. Acto seguido, resaltó que es perentorio que quienes realizan tareas del
servicio doméstico tengan “los mismos derechos y garantías que cualquier
trabajador en cualquier sector económico”.32 Por ello, señaló que: “[l]a
exclusión de las trabajadoras domésticas de estas nuevas disposiciones con
respecto a la disminución de la jornada de trabajo empeora las condiciones
en las que se realiza el trabajo doméstico, no solo de trabajadoras que
residen en su mismo lugar de trabajo, o como se les ha llamado "internas",
sino en aquellas que realizan su labor en diferentes lugares y con distintos
empleadores”.33
22. Como consecuencia, concluyó que el país debería acatar las previsiones
contenidas en el Convenio No. 189 de la OIT, entre las cuales se ordena no
discriminar a quienes ejercen el trabajo doméstico. Igualmente, señaló la
importancia de promover el diálogo entre trabajadores y empleadores a través
de la negociación colectiva con el ánimo de mejorar las condiciones en que se
presta el trabajo doméstico.
23. La invitada Diana María Gómez Hoyos,34 en su calidad de Directora de
Especializaciones de la Universidad de la Sabana, también presentó su
concepto sobre el particular. Señaló que la norma demandada no establece de
30
Ibidem.
31
Ibidem.
32
Ibidem.
33
Ibidem.
34
Escrito enviado el 23 de junio de 2023.
qué manera operará la reducción de la jornada laboral para las personas que se
dedican al trabajo doméstico y que residen en el lugar de habitación de su
empleador. Sobre ello resaltó que “la vulneración del principio de igualdad
no está en que los trabajadores domésticos internos tendrían una jornada
diaria de 8 horas, sino en el hecho de no establecerse cómo se debe hacer la
reducción gradual de su jornada actual semanal (diaria de 10 horas)”.35
24. En otras palabras, la omisión legislativa relativa no se presenta frente
las personas que realizan el servicio doméstico y que no habitan en el lugar
donde reside su empleador. Pues, en ese caso, de acuerdo con lo establecido
en la Sentencia C-372 de 1998, esas personas pueden beneficiarse de las
reglas de la jornada máxima y, en consecuencia, de su reducción progresiva,
tal y como lo dispone el artículo demandado en esta oportunidad. Por ello,
aboga por “declarar la exequibilidad condicionada de la norma demandada,
en el entendido que la reducción también aplica a los trabajadores
domésticos. Pero no “especialmente a aquellos que residen en el sitio de
trabajo” sino solamente a los que residen en el lugar de trabajo por cuanto
los trabajadores domésticos “por días” tienen una jornada de 8 horas
diarias, 48 a la semana y en ellos no hay duda en la aplicación de lo
mandado por el artículo 3 de la Ley 2101 de 2021 sobre la implementación
gradual”.36
25. Por su parte, la Defensoría del Pueblo37 también allegó su concepto por
medio de César Augusto Abreo Méndez, en su calidad de defensor delegado
para los Asuntos Constitucionales y Legales. La Defensoría explicó que la
regla según la cual las personas que se dedican al trabajo doméstico no tienen
una jornada máxima ordinaria, no está contemplada en el artículo demandado
sino en el literal b del artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo. Esto
sería indicativo de que la demanda carece de aptitud. Sin embargo, la
Defensoría propuso que, en razón del principio pro actione, “se estudien los
problemas planteados por los actores respecto del cargo de igualdad y no
35
Expediente D-15.299. Documento denominado: “Concepto - Universidad de la Sabana”.
36
Ibidem.
37
Escrito enviado el 27 de junio de 2023.
discriminación”.38 Para ello, solicitó a la Corte integrar la unidad normativa
con el artículo 162, literal b, que no fue demandado.
26. Asimismo, la Defensoría señaló que a partir de la Sentencia C-372 de
1998, es dable concluir que la regla que hoy rige es la siguiente: “respecto de
los [empleados] que desempeñen trabajos domésticos en la casa “del
patrono” [tendrá] que entenderse que la jornada laboral diaria máxima sería
hasta de diez (10) horas, teniendo que pagar horas extras cuando se supere
este tiempo, mientras que para los empleados domésticos que no residan en
la casa de su empleador aplica la norma general”.39
27. En tal sentido, concluyó que, en este caso, es claro que la reducción de
la jornada máxima laboral, establecida en el artículo demandado, cobija a las
personas que trabajan en el servicio doméstico y que no habitan en la casa de
su empleador. Por ello, lo que correspondería estudiar a esta Corte es “si
respecto de la situación de los trabajadores y trabajadoras domésticas que
habitan en su lugar de trabajo se configura una omisión legislativa relativa
conforme al artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, o si a estos trabajadores les
aplica la excepción contenida en el literal b) del artículo 162 del Código
Sustantivo del Trabajo”.40
28. En respuesta del anterior interrogante, indicó que “excluir a los y las
trabajadoras domésticas que habitan en su lugar de trabajo de una reducción
progresiva de la jornada laboral podría considerarse como una limitación al
ejercicio de su derecho fundamental a la igualdad. En consecuencia, la
norma demandada contraviene el ordenamiento jurídico internacional, por lo
que el Estado Colombiano se encuentra obligado a ajustarla con el objeto de
avanzar en la erradicación de discriminaciones en materia laboral”.41 Por
ello, propuso a la Corte declarar la exequibilidad condicionada de la norma
demandada.
38
Expediente D-15.299. Documento denominado: “Intervención Defensoría del Pueblo”.
39
Ibidem.
40
Ibidem.
41
Ibidem.
E. Concepto de la Procuradora General de la Nación
29. La Procuradora General de la Nación42 solicitó declarar la exequibilidad
condicionada de la norma acusada.43 En particular, estimó que, en este caso
específico, se está ante una omisión legislativa relativa. Ello, luego de
comprobar que, en primer lugar, el reproche “se predica sobre un texto
positivo (…) en el cual no se reguló la reducción de la jornada laboral de los
trabajadores domésticos”.44 En segundo lugar, porque el artículo 53 de la
Constitución Política ordenó al legislador “cumplir con las normas contenidas
en “los convenios internacionales del trabajo debidamente ratificados” por
Colombia y, en el artículo 10 del Convenio 189 de la OIT (…) se dispone que
los Estados tienen la obligación de asegurar la igualdad de trato entre los
trabajadores domésticos y los trabajadores en general en relación a las horas
de trabajo”.45 De otra parte, en tercer lugar, la Procuraduría indicó que la no
reducción de la jornada laboral para quienes realizan labores domésticas
“carece de una razón suficiente”, al tiempo que dicha omisión perpetúa en el
imaginario la idea de que el trabajo doméstico no tiene suficiente valor. Por
último, en cuarto lugar, señaló que “la falta de justificación y objetividad de
la omisión examinada genera una desigualdad negativa para los
trabajadores domésticos frente a los empleados que sí se encuentran
amparados por la Ley 2101 de 2021”.46
30. Por lo anterior, la Procuradora solicitó a esta Corte declarar “la
exequibilidad del artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, bajo el entendido que la
reducción de la jornada laboral que establece es aplicable
proporcionalmente para los trabajadores domésticos dependiendo su régimen
actual de servicio”.47
42
Concepto remitido el 8 de agosto de 2023.
43
Expediente D-15.299, documento “Concepto - Procuradora General de la Nación”.
44
Ibidem.
45
Ibidem.
46
Ibidem.
47
Ibidem.
31. En relación con la forma en que debería reducirse la jornada laboral de
las personas que realizan trabajos domésticos y que habitan en la residencia
de su empleador, la Procuradora señaló lo siguiente: “la reducción [debe ser]
proporcional teniendo en cuenta que, a diferencia del personal en general y
de los empleados domésticos externos, en la actualidad, los trabajadores del
hogar que residen con el empleador tienen una jornada laboral máxima de 10
horas diarias, por ello, es posible que en la semana puedan llegar prestar
(sic) sus servicios por más de 48 horas. Entonces, si bien, por las razones
expuestas en este concepto, estos últimos tienen derecho al beneficio que
estableció la disposición acusada, lo cierto es que, para evitar posibles
antinomias con la normativa vigente, se impone que la reducción no sea
idéntica, sino que deba ser adecuada por el juez constitucional con base en
criterios de razonabilidad”.48
II. CONSIDERACIONES
A. Competencia
32. En virtud de lo dispuesto en el artículo 241.4 de la Constitución
Política, la Corte es competente para pronunciarse sobre la constitucionalidad
de la norma demandada, en tanto se trata de una disposición contenida en una
ley.49
B. Cuestiones previas
48
Ibidem.
49
Constitución Política. Artículo 241. “A la Corte Constitucional se le confía la guarda de la integridad y
supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las
siguientes funciones: (…) 4. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los ciudadanos
contra las leyes, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación”.
33. Antes de resolver sobre la compatibilidad o incompatibilidad del
artículo demandado con la Constitución Política, es necesario absolver tres
cuestiones preliminares. Con la primera, se busca definir si en el presente caso
la demanda es apta sustancialmente, pues la Defensoría del Pueblo y la
Universidad Externado de Colombia indicaron que se había demandado el
artículo incorrecto. Con la segunda, esta Corte resolverá si es necesario
integrar la unidad normativa y analizar, en consecuencia, lo dispuesto en el
artículo 162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo, tal y como lo
solicitó la Defensoría del Pueblo. Por último, con la tercera, condicionado a si
esta Corte encuentra necesario integrar la unidad normativa, se procederá a
determinar si se configuró la cosa juzgada constitucional, en tanto y en cuanto
el literal b del artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo ya fue objeto de
pronunciamiento constitucional en la Sentencia C-372 de 1998.
a) La demanda es apta sustancialmente, de modo que esta Corte debe
estudiar de fondo el cargo
34. La Defensoría del Pueblo, en su intervención, manifestó que la
demanda carece de aptitud, en tanto la regla que excluye de la jornada
máxima ordinaria a las personas que se dedican a labores domésticas no está
en el artículo demandado, sino en el liberal b del artículo 162 del Código
Sustantivo del Trabajo. No obstante, en razón del principio pro actione,
consideró que se deben estudiar las problemáticas constitucionales planteadas
por los demandantes, por lo que consideró necesario que se integre la unidad
normativa con el literal b del artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo.
A su turno, la Universidad Externado de Colombia manifestó en su concepto
que, en este caso, se había demandado el artículo 161 del Código Sustantivo
del Trabajo (modificado por el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021), cuando lo
correcto habría sido demandar el artículo 162 -literal b- siguiente. En criterio
de la Universidad, el artículo 162 es el que ordena la exclusión de quienes
trabajan en el servicio doméstico de las reglas que regulan la jornada máxima
laboral en el país. De ser acertado este reproche, ello implicaría que la
demanda contiene una falta de certeza y que, por eso, la Corte debería
inhibirse.
35. Para dar respuesta a las sugerencias antedichas, es necesario recordar
que, de acuerdo con la jurisprudencia de esta Corporación, para que un cargo
se analice de fondo, debe ser claro,50 específico,51 pertinente,52 suficiente53 y
cierto. En lo referido a la certeza, esta Corte ha indicado que la demanda debe
recaer sobre “una proposición jurídica real y existente”.54 Esto supone que es
deber de los demandantes atacar la norma directamente, y no la interpretación
que tienen de ella.
36. Ahora, en lo relativo al cargo por omisión legislativa relativa, la Corte
Constitucional también ha advertido que sobre los demandantes recae una
carga argumentativa adicional. En concreto, al actor se le pide, en este tipo de
demandas, que: “(i) señale la norma jurídica sobre la cual se predica la
omisión; (ii) argumente con claridad, certeza, especificidad, pertinencia y
suficiencia, por qué el texto señalado alberga el incumplimiento de un deber
específico consagrado en la Constitución y, a partir de ello, (iii) explique
cuáles son los motivos por los que se considera que se configuró la omisión
inconstitucional. En particular, debe explicar por qué la norma debería
incluir a personas no contempladas; debería prever determinadas
consecuencias jurídicas, contar con cierto ingrediente normativo necesario
para que la norma sea compatible con la Constitución o prever determinada
condición necesaria para su constitucionalidad”.55
37. Dicho esto, la Corte no comparte lo sostenido por la Defensoría del
Pueblo y por la Universidad Externado de Colombia. Antes de expresar las
50
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-243 de 2021. Claridad: “(…) esto es, que la acusación formulada por
el actor sea comprensible y de fácil entendimiento”.
51
Ibidem. Especificidad: “(…) en cuanto se defina o se muestre en forma diáfana la manera como la norma
vulnera la Carta Política”.
52
Ibidem. Pertinencia: “cuando se utilizan argumentos de naturaleza estrictamente constitucional y no
razones de orden legal, personal, doctrinal o de simple conveniencia”.
53
Ibidem. Suficiencia: “en la medida en que la acusación contenga todos los elementos fácticos y probatorios
que devienen necesarios para adelantar el juicio de inconstitucionalidad, de forma que suscite por lo menos
una sospecha o duda mínima sobre la constitucionalidad del precepto”.
54
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-085 de 2022.
55
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-243 de 2021. En esa providencia se citó la Sentencia C-027 de 2020.
razones por las cuales no se acompaña la consideración de los intervinientes,
es preciso recordar el alcance de la norma demandada. Sobre esto, debe
advertirse que con anterioridad a la reforma contenida en el artículo objeto de
reproche, la jornada máxima laboral era de 8 horas diarias y 48 semanales.
Esa regla aplicó para la generalidad de los trabajadores, pero no para quienes
se dedicaban al servicio doméstico. En efecto, el artículo 162 del Código
Sustantivo del Trabajo indicó -en su literal b- que estas últimas personas
estarían excluidas de la jornada máxima laboral.
38. No obstante, contra el referido artículo 162 -literal b- se formuló una
demanda de inconstitucionalidad que, a la postre, se resolvió en la Sentencia
C-372 de 1998. En esa providencia, esta Corte declaró la exequibilidad
condicionada del artículo que excluía a quienes se desempeñan en labores del
servicio doméstico de la jornada máxima laboral, y estableció las siguientes
dos reglas sobre el particular:
(i) Si la trabajadora habita en la residencia de su empleador, su jornada
máxima laboral será de 10 horas diarias. Todo lo que trabaje más
allá de ese límite, se reconocerá como trabajo suplementario. 56
(ii) Si la trabajadora no habita en la residencia de su empleador, la
jornada máxima laboral será la misma establecida para la
generalidad de los trabajadores.57
39. Estas dos reglas enunciadas se mantuvieron incólumes hasta la sanción
de la Ley 2101 de 2021 -artículo 2-. Esta última norma modificó el artículo
161 del Código Sustantivo del Trabajo para decir, fundamentalmente, que la
duración de la jornada máxima laboral no sería de 48 horas a la semana, sino
de 42. Por supuesto, esta reducción puede darse de manera gradual, de
56
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-372 de 1998. “Sólo en las anteriores condiciones la norma acusada
puede ser exequible, de modo que aun cuando sea posible la exigencia de laborar durante un período de
tiempo superior a la jornada máxima fijada legalmente, para la Corte lo razonable es que, en ningún caso,
los trabajadores del servicio doméstico [internos] laboren más de 10 horas diarias, y en el evento de que se
requiera el servicio más allá de tal límite, procederá entonces, el reconocimiento y pago de horas extras, en
los términos de la legislación laboral”.
57
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-372 de 1998. “En lo que toca con los trabajadores del servicio
doméstico que no viven con el patrono en forma permanente, la Corte estima que para ellos rigen las normas
ordinarias en materia de garantías salariales y prestaciones sociales”.
acuerdo con lo establecido en el artículo 3 de la misma Ley y atendiendo las
necesidades de los empleadores.58
40. A partir de lo anterior, surge una pregunta fundamental: ¿la reducción
de la jornada máxima laboral, prevista en la norma demandada, cobija a
quienes se desempeñan en el servicio doméstico? Para dar una respuesta
preliminar a este interrogante, debe partirse nuevamente de las dos reglas
establecidas en la Sentencia C-372 de 1998. En criterio de esta Corte, y como
bien lo reconocen algunos expertos que participaron en esta causa, no puede
existir duda en que la reducción de la jornada beneficia a las personas que
desempeñan labores del servicio doméstico como externas. Esto por una
razón fundamental: la regla de decisión, respecto de estos trabajadores, que se
incluyó en la Sentencia C-372 de 1998, es que aquellas tienen la misma
jornada máxima de trabajo prevista para la generalidad de los trabajadores.
41. Así se interpretó antes de la modificación que para el efecto hiciera el
artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, y así debería interpretarse actualmente. De
esta manera, si antes de la reforma estos trabajadores tenían una jornada
máxima laboral de 8 horas diarias y 48 a la semana, aquella jornada debe
reducirse, actualmente, en la forma establecida por el artículo demandado. 59
Una interpretación distinta desconocería la regla de decisión contenida en la
Sentencia C-372 de 1998. Empero, otra es la situación de quienes residen en
58
Ley 2101 de 2021. Artículo 3: “La disminución de la jornada laboral ordinaria de que trata esta ley, podrá
ser implementada de manera gradual por el empleador, de la siguiente manera: // Transcurridos dos (2)
años a partir de la entrada en vigencia de la ley, se reducirá una (1) hora de la jornada laboral semanal,
quedando en 47 horas semanales. // Pasados tres (3) años de la entrada en vigencia de la ley, se reducirá
otra hora de la jornada laboral semanal, quedando en 46 horas semanales. // A partir del cuarto año de la
entrada en vigencia de la ley, se reducirán dos (2) horas cada año hasta llegar a las cuarenta y dos (42) horas
semanales, conforme a lo establecido en el artículo 2o de la presente ley. // Lo anterior, sin perjuicio de que a
la entrada en vigencia de la presente ley, el empleador se acoja a la jornada laboral de cuarenta y dos (42)
horas a la semana”.
59
Ministerio del Trabajo. Circular 007 del 27 de enero de 2022. “Respecto a los días de descanso obligatorios
los trabajadores domésticos internos o aquellos que residen en la casa del empleador, no podrán tener una
jornada superior a diez (10) horas diarias, tal y como lo ha señalado la Honorable Corte Constitucional en
Sentencia C-372 de 1998, y en el evento en que el empleador requiera el servicio más allá de tal límite, será
necesario el reconocimiento y pago de horas extras, en los términos de la legislación laboral. // En el caso de
los trabajadores domésticos externos o por días, la jornada ordinaria de trabajo es la que convengan las
partes o, a falta de convenio, la máxima establecida por la ley: 8 horas al día o 48 horas a la semana . (…)”.
Para el momento en que se suscribe la circular antedicha, no había iniciado la reducción de la jornada
máxima de trabajo establecida en el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021. Esto porque no habían transcurrido 2
años desde su entrada en vigencia.
su lugar de trabajo. Si antes de la modificación aludida se entendía que la
jornada máxima ordinaria laboral de estos trabajadores era de 10 horas diarias
-y no de 8- ¿cómo aplicaría para ellas la reducción de su jornada máxima de
trabajo?
42. Esta pregunta es legítima, y es la que plantean en algunos fragmentos
de su demanda los actores. Ellos son plenamente conscientes de la existencia
de la Sentencia C-372 de 1998, y de las reglas que esta fijó en materia de
jornada máxima de trabajo para quienes se dedican al servicio doméstico. Por
ello, en uno de los apartes de su escrito sostienen que, el problema en
concreto, es que la norma demandada “no indica cómo va a operar [la
disminución de la jornada laboral] para actividades especiales con una
jornada máxima especial en la que no operan los límites generales
establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo tal y como ocurre en el caso
del trabajo doméstico cuando la trabajadora reside en su sitio de trabajo” 60.
Luego, piden que esta Corte resuelva el asunto acudiendo a un test intermedio
de igualdad, con el objeto de “examinar si la distinción entre el resto de
trabajadores y las trabajadoras domésticas que residen en su sitio de trabajo
es legítima”.61
43. Dicho esto, la Corte considera que la demanda es apta y que no le asiste
razón a los intervinientes cuando sugieren que los demandantes debieron
atacar exclusivamente el artículo 162 -literal b- del Código Sustantivo del
Trabajo y no el 161 (modificado por el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021). En
efecto, con independencia de que para el examen de fondo se requiera, o no,
la integración de la unidad normativa entre ambas disposiciones, los actores
cumplieron con las cargas argumentativas mínimas que ha exigido esta Corte
cuando se formula un cargo por omisión legislativa relativa.
44. Ciertamente, esta Sala encuentra que: (i) los demandantes indicaron
correctamente la norma sobre la cual recaía la omisión legislativa;
establecieron que el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 no tuvo en cuenta
cómo disminuiría la jornada laboral máxima en favor de los trabajadores que
se desempeñan en las labores domésticas internas. (ii) Indicaron la razón por
60
Escrito de demanda (Exp. D-15.299), folio 5.
61
Ibidem. Folio 12.
la cual la norma demandada incumplió el deber específico de incluir en su
regulación a las trabajadoras del servicio doméstico internas. Sobre esto
manifestaron que “la exclusión vulnera el principio constitucional a la
igualdad”,62 contenido en el artículo 13 de la Constitución Política. Y, (iii)
explicaron que no existe una razón constitucional que permita asignar un trato
distinto a los trabajadores del servicio domésticos interno y a los demás
trabajadores, respecto de la reducción de su jornada máxima laboral. 63
45. Por ello, la Corte no se declarará inhibida para resolver de fondo el
asunto.
b) Integración de la unidad normativa de los artículos 2 de la Ley 2101
de 2021 y 162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo
46. La Defensoría del Pueblo sugirió a la Corte integrar la unidad
normativa y estudiar, de manera conjunta, los artículos 2 de la Ley 2101 de
2021 y 162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo. Esto con el ánimo de
que se estableciera “si respecto de la situación de los trabajadores y
trabajadoras domésticas que habitan en su lugar de trabajo se configura una
omisión legislativa relativa conforme al artículo 2º de la Ley 2101 de 2021, o
si a estos trabajadores les aplica la excepción contenida en el literal b) del
artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo”.64
47. En consecuencia, corresponde a esta Corte determinar si dicha
integración de la unidad normativa es procedente. Para empezar, es preciso
recordar que el control de constitucionalidad es, en principio, rogado. Por
ello, corresponde a los ciudadanos -y no a la Corte- señalar las normas contra
las cuales se dirige la demanda y construir el cargo que finalmente será
analizado por la Corporación. Con todo, el artículo 6 del Decreto 2067 de
62
Ibidem.
63
Ibidem.
64
Expediente D-15.299. Documento denominado: “Intervención Defensoría del Pueblo”.
1991 incluye la siguiente facultad: “la Corte se pronunciará de fondo sobre
todas las normas demandadas y podrá señalar en la sentencia las que, a su
juicio, conforman unidad normativa con aquellas otras que declara
inconstitucionales”.
48. La Corte Constitucional ha sostenido que la regla contenida en el
artículo anterior, procura garantizar los principios de la economía procesal y
de la seguridad jurídica.65 Como es evidente, dicha regla persigue la unidad,
consistencia y coherencia del sistema jurídico, evitando, por ejemplo, que se
declare la inexequibilidad de una norma que, sin embargo, se reproduce en
otro artículo del ordenamiento.
49. Esta Corte, igualmente, ha indicado que la integración aludida puede
presentarse de dos formas: “i) la integración de la proposición jurídica
completa y ii) la integración de la unidad normativa”.66 El primero de los
escenarios enunciados, se presenta cuando el artículo demandado, para ser
inteligible, debe ser leído en conjunto con otro artículo, pues, de lo contrario,
no se comprendería su sentido. El segundo supuesto, puede presentarse
cuando se considera necesario “extender el efecto de la decisión a otras
disposiciones de igual o similar contenido normativo”. 67 Esto último podría
ocurrir “i) cuando la disposición acusada se encuentra reproducida en otras
disposiciones que no fueron demandadas en la acción; [o] ii) cuando la
disposición demandada se encuentra relacionada de forma estrecha con otra
que, a primera vista, genera dudas serias acerca de su constitucionalidad”.68
50. Dicho esto, la Corte estima procedente analizar en conjunto los
artículos 161 (modificado por el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021) y 162 -
literal b- del Código Sustantivo del Trabajo. Ello porque se cumplen los
presupuestos esbozados previamente. En efecto, existe una estrecha relación
entre una disposición y otra pues, de un lado, el literal b del artículo 162 del
Código Sustantivo del Trabajo, leído en conjunto con lo dispuesto en la
65
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias C-595 de 2010, C-814 de 2014, C-410 de 2015, C-182 de 2016 y C-495
de 2019, entre otras.
66
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias C-437 de 2022, C-409 de 1994, C-320 de 1997, C-930 de 2009, C-870
de 2010, C-816 de 2011 y C-966 de 2012.
67
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias C-437 de 2022 y C-104 de 2016.
68
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-437 de 2022.
Sentencia C-372 de 1998, establece una jornada máxima especial para
quienes ejercen los servicios domésticos en la residencia del empleador y, de
otro, el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, que modificó el artículo 161 del
Código Sustantivo del Trabajo, establece la reducción gradual de la jornada
máxima laboral con vocación general. Es por ello que la demanda se dirige a
cuestionar el hecho de que el legislador no haya otorgado el beneficio o
reducción de la jornada contenido en la norma demandada a los trabajadores
domésticos internos.
51. Sobre este punto, si bien podría argüirse que el artículo 2 de la Ley
2101 de 2021 se refiere al tope máximo de la jornada laboral, mientras que el
literal b del artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo lo que hace es
definir algunas excepciones a dicha jornada, entre ellas, las de los empleados
del servicio doméstico, la realidad es que además de que ambos presupuestos
normativos recaen sobre la misma temática general (jornada máxima de
trabajo), de acceder a la solicitud de la integración normativa, esta Sala
podría responder comprensivamente al cuestionamiento de la demanda, y
definir de ese modo si es constitucionalmente admisible que el legislador solo
se refiera a la reducción de la jornada de la generalidad de los trabajadores, y
no a la reducción de la misma para quienes se dedican al servicio doméstico
interno. En ese análisis la Corte podría definir el alcance de ambos artículos
para así evitar que, a futuro, se presenten incoherencias en el sistema jurídico.
52. A su turno, la Corte podrá estudiar si las dos normas resultan contrarias
-o no- al artículo 10 del Convenio 189 de la OIT que establece, entre otras
cosas, que el Estado deberá adoptar medidas tendientes a asegurar la igualdad
de trato entre los trabajadores domésticos y los trabajadores en general, entre
otras cosas, en relación con las horas de trabajo y los periodos de descanso.
53. Ahora, esta Sala se percata de que al concluir que la lectura de la norma
acusada, contenida en el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, debe realizarse a
la luz del literal b del artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo, este
último, modulado en la Sentencia C-372 de 1998, está llamada a examinar si
se configuró o no la cosa juzgada constitucional, derivada de la providencia
en mención.
c) No hay lugar a declarar la configuración de la cosa juzgada
constitucional derivada de la Sentencia C-372 de 1998
54. Esta Corporación, en su jurisprudencia, ha desarrollado el fenómeno de
la cosa juzgada constitucional, en virtud de lo dispuesto en el artículo 243
Superior69 y en el artículo 21 del Decreto 2067 de 1991, 70 por medio de los
cuales se les da un carácter de inmutabilidad y vinculatoriedad a las
sentencias proferidas por la Corte Constitucional. Asimismo, la Corte ha
observado que existen diferentes tipologías de cosa juzgada, principalmente,
en atención a que el alcance y efectos de ella no son siempre los mismos. 71
Una de estas tipologías es la de la cosa juzgada absoluta o relativa, categoría
que se determina por el tipo de consecuencias y alcance que produce la
decisión adoptada por la Corte Constitucional, lo cual se determina por los
cargos y el parámetro de constitucionalidad utilizado en la providencia
anterior. Así, la cosa juzgada absoluta se refiere a todos los vicios de
inconstitucionalidad de la norma acusada, por lo que cierra la posibilidad de
abordar otros cargos, y la relativa, por el contrario, se limita a los cargos
analizados en el juicio de constitucionalidad previo, pero no descarta que la
norma demandada pueda ser objeto de nuevos juicios respecto a cargos
diferentes.72
55. Aunado a lo anterior, la jurisprudencia constitucional ha dispuesto de
tres elementos que verificados, configuran el fenómeno de cosa juzgada: (i)
identidad de objeto, es decir, que el estudio recaiga sobre el mismo contenido
normativo; (ii) identidad de causa, que el juicio de constitucionalidad se
fundamente en las mismas razones, lo que incluye la misma norma
presuntamente vulnerada e (iii) identidad de parámetro de control, esto es,
69
“Ninguna autoridad podrá reproducir el contenido material del acto jurídico declarado inexequible por
razones de fondo, mientras subsistan en la Carta las disposiciones que sirvieron para hacer la confrontación
entre la norma ordinaria y la Constitución”.
70
“Las sentencias que profiera la Corte Constitucional tendrán el valor de cosa juzgada constitucional y son
de obligatorio cumplimiento para todas las autoridades y los particulares”.
71
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-600 de 2010.
72
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-096 de 2017.
que no exista un cambio en el contexto normativo o el surgimiento de nuevas
razones que ameriten la revisión, lo que daría lugar a un nuevo contexto de
valoración.73
56. Ahora bien, precisados los elementos conceptuales contentivos del
fenómeno de la cosa juzgada constitucional, la Sala concluye que para el caso
objeto de estudio, ésta no se configuró, pues no hay identidad de causa ni de
parámetro de control.
57. Primero, no hay identidad de causa, porque el reproche que se estudia
en esta oportunidad, y el que conoció la Corte en la Sentencia C-372 de 1998,
son distintos De un lado, el cargo de inconstitucionalidad de la demanda que
se resolvió en la Sentencia C-372 de 1998 señaló que los literales a y b del
artículo 162 del Código Sustantivo del Trabajo 74 eran contrarios a la igualdad
y al trabajo. No obstante, en el asunto bajo examen, el único cargo presentado
se refiere a la presunta vulneración del artículo 13 de la Constitución, pero por
una omisión legislativa relativa. Por lo tanto, en esta causa, la Corte no se
preguntará si quienes realizan labores domésticas deben o no estar excluidas
de la jornada máxima laboral (porque ello ya se resolvió en la providencia
anterior), lo que debe evaluar la Corte es si el legislador debió -o no-
contemplar a los trabajadores del servicio doméstico internos en la reducción
de su jornada de trabajo. Como puede advertirse, se trata de cargos distintos.
58. Segundo, la Sala no vislumbra una identidad del parámetro de control.
Como ya se dijo, esta Corte evaluará si los trabajadores del servicio
doméstico interno fueron discriminados al no ser incluidos en la norma que
establece una reducción de su jornada laboral. Para analizar esta cuestión, la
Corte Constitucional, estudiando el derecho a la igualdad, podrá referirse al
Convenio 189 de la OIT sobre “Trabajo decente para trabajadoras y
trabajadores domésticos,” el cual hace parte del bloque de constitucionalidad
73
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-436 de 2021.
74
“Artículo 162. EXCEPCIONES EN DETERMINADAS ACTIVIDADES. 1º Quedan excluidos de la regulación
sobre jornada máxima legal de trabajo los siguientes trabajadores: “a) Los que desempeñen cargos de
dirección, de confianza o de manejo, “b) Los del servicio doméstico, ya se trate de labores en los centros
urbanos o en el campo”.
en sentido estricto y que establece, entre otras cosas, el deber de todo Estado
de propender por la igualdad de trato entre los trabajadores domésticos y los
trabajadores en general.75 Este Convenio no existía para el momento en que la
Corte profirió la Sentencia C-372 de 1998, y es un elemento importante a
considerar en el análisis del presente caso.
59. En conclusión, al no encontrarse configurada la cosa juzgada
constitucional derivada de la Sentencia C-372 de 1998, esta Sala procederá a
adelantar el análisis de fondo, como sigue a continuación.
C. Problema jurídico y esquema de resolución
60. De conformidad con los antecedentes expuestos, corresponde a esta
Corte examinar si, al no incluir a las personas que desempeñan labores del
servicio doméstico como internas en el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, que
dispuso la reducción de la jornada máxima laboral para la generalidad de los
trabajadores, el Congreso de la República incurrió en una omisión legislativa
relativa y, eventualmente, desconoció el artículo 13 de la Constitución
Política. Para ello también se estudiará el artículo 162 -literal b- del Código
Sustantivo del Trabajo. Con el propósito de absolver el problema jurídico
planteado, esta Sala, en primer lugar, se referirá: (i) a la omisión legislativa
relativa, (ii) al trabajo doméstico y la vulnerabilidad de quien lo ejerce, (iii) al
derecho a la igualdad que tienen las personas que trabajan en el servicio
doméstico, y (iv) a su jornada máxima laboral. En segundo lugar, y a la luz de
las consideraciones expuestas en el punto anterior, analizará el cargo
formulado.
(i) Sobre la omisión legislativa relativa
61. El control de constitucionalidad que debe llevar a cabo esta Corte
recae, en términos generales, sobre normas propiamente dichas. Empero, en
algunos escenarios muy particulares, la Corporación ha admitido la
75
Artículo 10.
posibilidad de analizar si el Congreso de la República, a partir de una
omisión, desconoció los mandatos de la Constitución Política. Esto ocurre,
específicamente, cuando se está ante una omisión legislativa relativa (no
absoluta).
62. Será absoluta la omisión si “no existe ningún desarrollo del precepto
constitucional en la ley”, por lo que no hay ninguna disposición sobre la que
pueda versar el análisis”.76 En contraste, será relativa si “existe una
disposición legal que resulta incompleta, “pues le hace falta un ingrediente,
consecuencia o condición que resultaba esencial para armonizar el texto
legal con los mandatos previstos en la Carta Política””.77 La diferencia
fundamental entre las dos omisiones es que en la absoluta no hay actuación,
mientras que en la relativa sí la hubo, pero resultó insuficiente. La Corte
Constitucional, con el ánimo de preservar la autonomía e independencia del
Congreso de la República, ha sostenido que solo respecto de la omisión
legislativa relativa puede llevarse a cabo un control de constitucionalidad.
63. De acuerdo con la jurisprudencia constitucional, para que se esté ante
una omisión legislativa relativa, trasgresora del orden constitucional, el
legislador no solo debió obviar un elemento o ingrediente normativo, también
debió hacerlo de manera injustificada e incumpliendo un deber específico
dado por la Constitución.78 En la Sentencia C-083 de 2018, esta Corte indicó
que para identificar si existió una omisión legislativa relativa, se debe
comprobar cada uno de los siguientes pasos:
“(a) Que exista una norma sobre la cual se predique necesariamente el
cargo y que (i) excluya de sus consecuencias jurídicas aquellos casos
equivalentes o asimilables o, en su defecto, (ii) que no incluya
determinado elemento o ingrediente normativo. Este criterio constituye
la diferencia más notoria que se tiene con la omisión absoluta, y es que
solo podría estarse en presencia de una omisión relativa cuando no haya
sido incluido un ingrediente que guarde inescindible relación con el
76
Cfr. Corte Constitucional. Sentencia C-156 de 2022.
77
Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-031 de 2018, C-075 de 2021 y C-173 de 2021.
78
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-083 de 2018.
contenido normativo acusado; de no ser así, la Corte estaría llamada a
declarar su inhibición.79
“(b) Que exista un deber específico impuesto directamente por el
Constituyente al Legislador que resulta omitido, por (i) los casos
excluidos o (ii) por la no inclusión del elemento o ingrediente
normativo del que carece la norma. Esto tiene que ver con que la
inconstitucionalidad por omisión relativa debe fundarse en una concreta
“obligación de hacer”,80 de la cual el Legislador se sustrajo
parcialmente. Sobre el punto, ha puesto de presente la jurisprudencia
que la omisión debe derivarse del incumplimiento de los imperativos
constitucionales contenidos en la Norma Superior.81
“(c) Que la exclusión de los casos o ingredientes carezca de un
principio de razón suficiente. Debe revisarse en este punto si el
Legislador, cuando desconoció el deber, contó con una razón suficiente,
esto es, que el hecho de omitir algún elemento al momento de proferir la
norma no hizo parte de un ejercicio caprichoso, sino, por el contrario,
ello estuvo fundado en causas claras y precisas que lo llevaron a
considerar la necesidad de obviar el aspecto echado de menos por los
demandantes.
“(d) Que, en los casos de exclusión, la falta de justificación y
objetividad genere una desigualdad negativa frente a los que se
encuentran amparados por las consecuencias de la norma. Este
presupuesto se entenderá aplicable solo en los eventos en que exista la
conculcación del principio de igualdad, es decir, cuando la norma
incompleta se evidencia discriminatoria al no contemplar todas las
situaciones idénticas a la regulada,82 o, dicho en otras palabras, cuando
no se extiende “un determinado régimen legal a una hipótesis material
semejante a la que termina por ser única beneficiaria del mismo”.83 Para
ello debe revisarse la razonabilidad de la diferencia de trato, que pasa
79
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-540 de 1997.
80
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-188 de 1996.
81
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-494 de 2016.
82
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-146 de 1998.
83
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C–555 de 1994.
por valorar a) si los supuestos de hecho en que se encuentran los sujetos
excluidos del contenido normativo son asimilables a aquellos en que se
hallan quienes sí fueron incluidos, y, b) si adoptar ese tratamiento
distinto deviene necesario y proporcionado con miras a obtener un fin
legítimo.84”85
64. Luego de aplicar el anterior test en un caso concreto, la Corte puede
establecer que la omisión legislativa relativa se presentó, desconociendo el
orden constitucional. Si ello es así, lo que procede -salvo que en algún caso
específico ello no sea posible dada la necesidad de salvaguardar la coherencia
del ordenamiento jurídico- es “la adopción de una sentencia que extienda sus
consecuencias a los supuestos excluidos de manera injustificada, es decir,
(…) una sentencia integradora tipo aditiva, que mantenga en el ordenamiento
el contenido que, en sí mismo, no resulta contrario a la Carta, pero
incorporando al mismo aquel aspecto omitido, sin el cual la disposición es
incompatible con la Constitución”.86
(ii) El trabajo doméstico, la condición de vulnerabilidad de quien lo
ejerce y su prestación en condiciones dignas y justas
65. De acuerdo con lo establecido en el artículo 2 de la Constitución
Política, el trabajo es un principio fundante del Estado Social de Derecho. El
trabajo, a su turno, merece la especial protección del Estado, 87 demanda una
obligación de progresividad -y no regresión- 88 y debe cumplir, para
84
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-029 de 2009.
85
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-083 de 2018.
86
Cfr. Corte Constitucional. Sentencias C-156 de 2022 y C-083 de 2018.
87
Constitución Política. Artículo 25. “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus
modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones
dignas y justas”.
88
En su jurisprudencia constitucional, esta Corte ha desarrollado ampliamente el principio de progresividad
y no regresividad de los derechos económicos, sociales y culturales, entre los que se encuentra el derecho al
trabajo. Sobre este mandato, ha aducido que “una vez alcanzado un determinado nivel de protección, la
amplia libertad de configuración del legislador en materia de derechos sociales se ve restringida, al menos en
un aspecto: todo retroceso frente al nivel de protección alcanzado es constitucionalmente problemático
considerarse digno, con los presupuestos mínimos fundamentales contenidos
en el artículo 53 de la Constitución Política, entre los que se encuentran el
derecho al descanso necesario, a la igualdad de oportunidades y la protección
especial a la mujer -entre otros-.89 Los principios enunciados en dicho artículo
deben respetarse en todas las relaciones laborales, incluido el servicio
doméstico. En lo relativo al descanso necesario y a la desconexión laboral, la
Corte sostuvo en la Sentencia C-331 de 2023 que estas garantías tienen que
ver con la posibilidad de contar con un espacio propio en el que “las personas
[sean] plenamente autónomas de definir qué hacer con él”.
66. En particular, esta Corte ha considerado que el servicio doméstico es un
trabajo subvalorado. Desde sus tempranos pronunciamientos, ha sido sensible
a las particulares circunstancias en que este se presta, y a la evidente
vulnerabilidad de quienes se dedican a él, en su mayoría, mujeres de escasos
recursos económicos. La Conferencia Internacional del Trabajo ha recordado
que las personas que prestan el servicio doméstico, normalmente, son
sometidas a largas jornadas laborales, durante las cuales -en muchas
ocasiones- sufren diversos tipos de vejámenes.90 Por ello ha amparado los
puesto que precisamente contradice el mandato de progresividad”. Sin perjuicio de lo anterior, la Corte ha
precisado que “la prohibición de los retrocesos no puede ser absoluta sino que debe ser entendida como una
prohibición prima facie”. Ver Sentencia C-228 de 2011.
89
Constitución Política. Artículo 53. “ (…) Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración
mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo;
irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales; facultades para transigir y
conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; situación más favorable al trabajador en caso de duda en la
aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre formalidades
establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la seguridad social, la capacitación, el
adiestramiento y el descanso necesario; protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador
menor de edad”.
90
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia T-722 de 2017. “Al respecto, en la Conferencia Internacional de
Trabajo de 2004 se resaltó que las personas que ejercen la labor de servicio doméstico se encuentran dentro
de la categoría de trabajadores más vulnerables, expuestos a diversos factores de riesgo. En sus palabras:
(…) “las condiciones de trabajo de los trabajadores de servicio doméstico varían: se los trate a veces como
miembros de la familia de sus empleadores, pero en otros casos se los explota, en condiciones que equivalen
a las de la esclavitud y trabajo forzoso. A menudo la jornada de trabajo del personal del servicio doméstico es
larga e incluso excesiva (15 o 16 horas al día, por término medio), sin días de descanso ni compensación por
sus horas extraordinarias, su salario suele ser muy bajo y tiene una cobertura insuficiente en lo que atañe al
seguro médico (…). Se los somete también al acoso físico o sexual, a la violencia y los abusos y, en algunos
casos, se les impide física o legalmente salir de la casa del empleador recurriendo a amenazas o a la
violencia, o a la retención del pago de salarios o de sus documentos de identidad. (…) Adicionalmente, el
organismo destaca una serie de carencias sobre la materia, tanto a nivel normativo y de regulación, como de
derechos de quienes han sido sometidas a tratos crueles y obligadas, por sus
empleadores, a ejercer oficios en hogares sin el más mínimo reconocimiento
de sus garantías laborales.91 Esto puede ocurrir -también lo ha aceptado la
Corte- porque el trabajo doméstico se desarrolla en la privacidad del hogar, y
allí puede ser muy difícil para el Estado controlar los abusos que se puedan
presentar en contra de este tipo de trabajadores.92
67. En la Sentencia C-310 de 2007, la Corte Constitucional resaltó que,
culturalmente, al servicio doméstico no se le ha reconocido valor. Y añadió
que esto tiene que ver, posiblemente, con que es una actividad
tradicionalmente realizada en los hogares por mujeres a quienes no se les
otorga remuneración alguna cuando ejecutan acciones como el lavado, el
planchado o el cuidado de otros. Actividades como estas, reconoció la Corte,
han sido “invisibles” para el Estado y por ello no han sido suficientemente
protegidas.93
inspección y vigilancia, sumado al desconocimiento por parte de los y las trabajadoras del servicio doméstico
de sus derechos mínimos, lo cual genera la trasgresión sistemática de derechos fundamentales”.
91
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia T-1078 de 2012. Allí se conoció el caso de una menor de edad que fue
obligada a realizar trabajo doméstico por varios años y sin remuneración alguna. En la providencia se
reprochan las acciones que se cometieron contra la menor y las circunstancias en que fue presionada. Se
señala, igualmente, que “[v]arios instrumentos internacionales, que proscriben la servidumbre, la trata de
seres humanos y el trabajo forzado, disponen la obligación de los estados de (i) impedir que se imponga
trabajo forzoso u obligatorio en provecho de particulares, de compañías o de personas jurídicas de carácter
privado; (ii) adoptar medidas legislativas o de otro carácter necesarias para hacer efectivos tales
prohibiciones, como la prevención, investigación y penalización de delitos tales como la trata de personas,
campañas educativas, campañas sociales y otros mecanismos de difusión; (iii) vigilar sus fronteras para
impedir y detectar la trata de seres humanos; (iv) proteger y garantizar los derechos de las víctimas, por
ejemplo, estableciendo mecanismos para su recuperación física, sicológica y social, brindando asesoramiento
e información sobre sus derechos, ofreciendo protección frente a los victimarios, y en el caso de fenómenos
trasfronterizos, contribuyendo a la repatriación de la víctima; y (v) prevenir la revictimización”.
92
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-871 de 2014. Allí la Corte sostuvo lo siguiente: “A los factores que
generan condiciones inequitativas y de vulnerabilidad para las trabajadoras domésticas se debe sumar el
espacio en el que se desenvuelven estos servicios, es decir, la privacidad de los hogares, lo que conlleva
nuevas dificultades para la vigencia plena de sus derechos. En primer término, esta característica del trabajo
doméstico propicia la informalidad, dada la dificultad de que los controles estatales superen el umbral de la
casa de familia; en segundo lugar, expone a la trabajadora al abuso laboral; y, finalmente, obstruye la
creación de una conciencia de grupo o el surgimiento de movimientos organizativos desde las mujeres
trabajadoras domésticas”.
93
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias T-185 de 2016 y T-046 de 2019. En ambas providencias se reconoció
lo siguiente: “A partir de lo anterior, se evidencia que las labores del servicio doméstico tradicionalmente han
sido desarrolladas por mujeres. Ello se debe a una noción cultural y social que vincula las labores que
68. Esto puede obedecer -según se sostuvo en la misma Sentencia C-310 de
2007- a diversos imaginarios que perviven en la sociedad hasta la fecha, y que
pueden resumirse así: (i) “[se ignora] que las labores desarrolladas en [el
hogar] también contribuyen a la producción y a la reproducción social”; (ii)
“[se piensa que] quienes desempeñan labores domésticas por cuenta ajena no
son trabajadores, pues sólo lo son quienes poseen un empleo convencional
que les demanda dedicación de tiempo, por el cual perciben un ingreso”; (iii)
[se piensa] que [las personas dedicadas a labores domésticas] pueden ser
explotadas, máxime cuando ejercen una labor que supuestamente no exige
instrucción para desempeñarla”. Y (iv) “[se piensa que] basta con ‘ser mujer’
para ejercer tareas del hogar socialmente poco valoradas”.94
69. Por circunstancias como las anteriores, siguiendo a la Organización
Internacional del Trabajo, ha concluido la Corte que “los trabajadores
domésticos están en situación de vulnerabilidad y demandan, por tanto, la
protección del Estado”.95 Pero, al mismo tiempo, la Corporación ha tenido
muy presente -se reitera- que quienes prestan labores del servicio doméstico
han sido, histórica y primordialmente, mujeres en condición de pobreza. En la
Sentencia C-028 de 2019, la Corte recordó algunas cifras sobre el asunto.
Apoyándose en datos del Departamento Nacional de Estadística, señaló que el
servicio doméstico es, fundamentalmente, “(…) una labor feminizada, con
escasa protección social”.96 Acto seguido, en esa misma providencia, la Corte
sostuvo que:
“[d]e las 680.566 personas dedicadas a este trabajo, el 98% son mujeres,
esto es el 3% de la población ocupada, de ellas, el 56% es mayor de 40
desempeñan con aquellas que realizaban las amas de casa y con los roles de cuidado que han sido asignados
tradicionalmente a lo femenino. Esta concepción del servicio doméstico tiene serias implicaciones en la
valoración que tiene la sociedad de estas labores, pues al tratarse de actividades que se realizaban sin
remuneración, se suponía que éstas no requerían de un grado de instrucción o inclusive de educación, lo que
ha dado como resultado que se les considere labores que no tienen mayor relevancia para la sociedad. En
esa medida, el desempeño del oficio del servicio doméstico es una labor que ha sido invisibilizada como
forma de trabajo”.
94
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-310 de 2007.
95
Ibidem.
96
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-028 de 2019.
años y el 8,4% cuentan más de 60 años de edad. En las zonas rurales
3.888 niños y niñas son trabajadores domésticos, lo que equivale al
3,3%. De la totalidad de quienes prestan el trabajo doméstico el 4,5%
nunca ha asistido a la Escuela, el 38% tiene educación básica primaria,
el 20,2% secundaria y el 29,9% educación media. El 61% devenga
menos del salario mínimo, el 77% recibe alimentación como salario en
especie y el 99% no recibe el pago de horas extras. Solo el 39% cotiza al
régimen contributivo de salud y el 18% a pensiones. Por eso no es
desacertado que, de acuerdo con los resultados de dicha Encuesta el
90% de quienes prestan servicios domésticos habiten en estratos bajos,
que su trabajo se caracterice como precario y que por esto mismo les
impida la movilidad social”.97
70. Estas cifras, incluidas en la Sentencia C-028 de 2019, no distan mucho
de aquellas contenidas en otros documentos más actuales. En su concepto
rendido ante la Corte en esta causa, el Ministerio del Trabajo informó lo
siguiente:
“En efecto, según los datos con que cuenta el Ministerio del Trabajo,
suministrados por la Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH, del
DANE, durante el año 2022 se ocuparon 649 mil personas en la posición
ocupacional de empleados de servicio doméstico, con un aumento de 165
mil personas frente a 2021. Es la posición ocupacional con el
crecimiento porcentual más alto, con un aumentó de 34,1 % y una
contribución a la variación de los ocupados de 0,8 puntos porcentuales,
lo que permite observar una recuperación del empleo.
“Durante el mismo año, la mayor parte de los ocupados empleados
domésticos eran mujeres con un 93,1 %, es decir 604 mil mujeres
ocupadas. Se recuperaron 146 mil empleos de mujeres en esta posición
ocupacional respecto a 2021 y en hombres 20 mil ocupados más. Las
mujeres ocupadas en esta posición solo representan un 6,9 % del total de
mujeres ocupadas en el país (604 mil respecto a las 8 millones 992 mil
mujeres ocupadas). (Subrayas fuera de texto).
97
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-028 de 2019.
“En lo que se refiere al pago de prima de servicios, de los ocupados que
se dedican a servicio doméstico, tan solo el 20,4 % afirman haber
recibido prima de servicios, mientras que el 79,6% no la ha recibido”.98
71. Esto permite afirmar que las circunstancias no han cambiado de manera
tajante y que, por tanto, el trabajo doméstico continúa siendo ejercido en su
inmensa mayoría por mujeres. Esta particularidad del servicio doméstico no
puede obviarse, pues, cualquier regulación que se cree sobre él afectará, en su
inmensa mayoría, a un grupo poblacional específico. Esto supone importantes
retos para el Estado, dirigidos a promover la igualdad entre los trabajadores
del servicio doméstico y la generalidad de los trabajadores.
72. Asimismo, es importante hacer hincapié en la necesidad de interpretar
las disposiciones que regulan el servicio doméstico, en particular las del
Código Sustantivo del Trabajo, a la luz de lo que se conoce como la
“economía del cuidado”. Al respecto, esta Sala ha hecho énfasis en que el
Convenio 189 de la OIT trajo a colación, entre otros asuntos, la contribución
del trabajo doméstico en la economía mundial, “que incluye el aumento de las
posibilidades de empleo remunerado para las trabajadoras y los trabajadores
con responsabilidades familiares, el incremento de la capacidad de cuidado
de las personas de edad avanzada, los niños y las personas con discapacidad
y un aporte sustancial a las transferencias de ingreso en cada país”.99
73. La economía del cuidado es un concepto complejo. El Congreso de la
República lo ha definido como aquel: “(…) trabajo no remunerado que se
realiza en el hogar, relacionado con mantenimiento de la vivienda, los
cuidados a otras personas del hogar o la comunidad y el mantenimiento de la
fuerza de trabajo remunerado. Esta categoría de trabajo es de fundamental
importancia económica en una sociedad”.100 Es de tanta importancia este
concepto, que el legislador hizo un esfuerzo importante en la Ley 1413 de
2010 por incluirlo “(…) en el Sistema de Cuentas Nacionales, con el objeto
de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del
98
Expediente D-15.299, documento “Intervención Ministerio del Trabajo”. p. 5.
99
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-028 de 2019.
100
Ley 1413 de 2010. Artículo 2.
país y como herramienta fundamental para la definición e implementación de
políticas públicas”.101
74. Este esfuerzo es una respuesta directa a la constante invisibilización de
actividades propias del cuidado. Tradicionalmente estas tareas se han
asignado a la mujer, y se ha pensado -como ya se ha indicado en esta
providencia- que las mismas no tienen valor productivo propio. Es por ello
que el legislador, con el ánimo de modificar esta perspectiva, ha procurado
facilitar herramientas tendientes a reconocer dicho trabajo.
75. Además, no puede perderse de vista que el otorgar poco o nulo valor al
trabajo doméstico no remunerado -que hace parte de la economía del
cuidado-, “se traslada o afecta la percepción del valor que genera el trabajo
doméstico remunerado”.102 Es por ello que esta Corte ha reconocido en la
Sentencia C-871 de 2014 lo siguiente:
“La infravaloración del trabajo doméstico, influenciada como se ha visto
por la forma en que históricamente se perciben las actividades del hogar
como ajenas a la generación de valor (dinerario), se produce también
por la creencia de que este se materializa en funciones que no requieren
una preparación particularmente exigente y en el hecho de que, al ser
pagado por los miembros de la familia (tendencialmente por las mujeres,
según lo indica la OIT), es fácticamente explicable que sea remunerado,
casi por definición, dentro de estándares salariales más bajos al del
resto de la población trabajadora.
“43. Esa percepción del trabajo doméstico refleja y perpetúa la
discriminación histórica de la mujer en el seno del hogar, a la vez que
oculta la diversidad de funciones propias del trabajo doméstico. Por
ello, mientras que en el ámbito interno crece la preocupación por
incorporar a las mediciones económicas el valor del trabajo doméstico
no remunerado, en el contexto del derecho internacional de los derechos
humanos se hace énfasis en el valor que tiene el servicio doméstico para
101
Ibidem. Artículo 1.
102
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-871 de 2014.
la generación de ingresos de los miembros del hogar, quienes pueden
salir en busca de oportunidades productivas, dejando en manos de otra
personas el cuidado del hogar, así como su valor social, en la medida en
que el trabajo doméstico guarda estrechas relaciones con la economía
de cuidado, y por lo tanto con la atención a los miembros más
vulnerables de las familias”.103 (Subrayas fuera de texto).
76. Precisamente a la luz del concepto “economía del cuidado” al que se ha
hecho referencia, resulta imperioso que las normas que establecen tratos
disímiles frente a quienes se dedican al trabajo doméstico sean interpretadas
con un enfoque de género y diferencial. El juez constitucional no puede
perder de vista -y en esto se insiste- en que este tipo de trabajos (i) sí tienen
valor productivo propio, y (ii) son realizados, fundamentalmente, por mujeres.
(iii) Sobre la igualdad que esta Corte ha defendido entre las personas
que realizan trabajos del servicio doméstico y los demás empleados
77. El derecho a la igualdad, reconocido en el artículo 13 de la
Constitución Política, exige que todos aquellos sujetos que sean asimilables,
reciban un trato paritario. De manera insistente, la Corte ha reconocido que la
igualdad es un concepto relacional y que, en su nombre, pueden compararse
dos personas o grupos. De esas comparaciones, también lo ha sostenido esta
Corte, pueden desprenderse cuatro mandatos:
“(i) un mandato de trato idéntico a destinatarios que se encuentren en
circunstancias idénticas, (ii) un mandato de trato enteramente
diferenciado a destinatarios cuyas situaciones no comparten ningún
elemento en común, (iii) un mandato de trato paritario a destinatarios
cuyas situaciones presenten similitudes y diferencias, pero las similitudes
sean más relevantes a pesar de las diferencias y, (iv) un mandato de
trato diferenciado a destinatarios que se encuentren también en una
103
Ibidem.
posición en parte similar y en parte diversa, pero en cuyo caso las
diferencias sean más relevantes que las similitudes”.104
78. En la jurisprudencia constitucional, no es la primera vez que se analiza
si el legislador prodigó un tratamiento distinto a las personas que realizan
servicio doméstico y a los trabajadores en general. Esto obedece a que las
normas del derecho laboral, en el país, han establecido algunas reglas
específicas para estos trabajadores en materia salarial, prestacional o de horas
de trabajo. Inicialmente, en sus tempranos pronunciamientos, la Corte estimó
que las características especiales del servicio doméstico justificaban el
tratamiento distinto en relación con algunas prestaciones, y que ello no era
necesariamente discriminatorio. Esto se argumentó, por ejemplo, en la
Sentencia C-051 de 1995. En esa ocasión, la Corte concluyó que las
importantes diferencias entre las empresas y los hogares, en términos de
creación de ganancias, justificaban el hecho de que solo se pagara la prima de
servicios a los trabajadores de las primeras.105
79. Pero esta razón, que sirvió para justificar el tratamiento distinto a
ambos tipos de trabajadores en esa causa, no siempre se defendió. De hecho,
en las Sentencias C-1004 de 2005, C-310 de 2007, C-871 de 2014 y C-028 de
2019 esta Corte entendió que no existía razón alguna para tratar de modo
distinto a los trabajadores del servicio doméstico y a los trabajadores en
general, en lo que tenía que ver con algunos beneficios laborales.
80. En la Sentencia C-1004 de 2005, se analizó una demanda contra el
artículo 223 -literal b-, del Código Sustantivo del Trabajo. En esa norma se
establecía que el auxilio monetario por enfermedad no profesional, que se
pagaría a las personas que se dedican al servicio doméstico, no superaría 1
mes. En contraste, ese mismo auxilio, para la generalidad de los trabajadores,
104
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias C-295 de 2021 y C-432 de 2020. A su turno, revísense las Sentencias
C-862 de 2008, C-818 de 2010, C-629 de 2011, C-250 y C-1021 de 2012, C-015, C-239, C-240 y C-811 de 2014,
C-329 de 2015, C-104 y C-335 de 2016, y C-015 de 2018.
105
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-051 de 1995. Refiriéndose al artículo 306 del Código Sustantivo del
Trabajo, la Corte sostuvo lo siguiente: “(…) tampoco encuentra la Corte que sea contrario a la Constitución
en cuanto priva de tal prima a los trabajadores del servicio doméstico. Esto, por la sencilla razón del origen
de la prima de servicios, que, como lo dice la norma citada, sustituyó la participación de utilidades y la prima
de beneficios establecidas en legislación anterior. Es claro que el hogar, la familia, no es una empresa y no
genera utilidades”.
se pagaba hasta por 180 días. La Corte señaló que el fin buscado inicialmente
con este trato diferenciado, era el de “favorecer la economía familiar de [los]
empleadores”,106 dado que dicho auxilio lo pagaban ellos. Con todo, luego de
resaltar que a partir de la Ley 100 de 1993 el pago del auxilio estaba a cargo
del Sistema General de Seguridad Social en Salud, indicó que la distinción
entre los trabajadores aludidos ya no tenía razón de ser. Por ello -estimó la
Corte- resultaba discriminatoria.
81. Una discusión similar se presentó en la Sentencia C-310 de 2007. En
esa ocasión, la Corte analizó el artículo 252 -numeral 2- del Código
Sustantivo del Trabajo. En esa norma se disponía que “[p]ara la liquidación
del auxilio de cesantía de los trabajadores del servicio doméstico sólo se
computará el salario que reciban en dinero”. 107 La Corte, en ese caso,
entendió que había un tratamiento distinto entre dos sujetos asimilables, pues,
“la exclusión del salario en especie de la base de liquidación de la cesantía
sólo opera para los trabajadores que prestan servicio doméstico, es decir, no
tiene carácter general”.108 La Corporación asumió que la razón de dicha
distinción, establecida por el legislador, no tenía justificación.
82. Ello, en particular, por dos razones, a saber: (i) las condiciones
especiales en las que se presta el servicio doméstico no justifican un
tratamiento diferenciado en lo relativo al pago de cesantías porque “la labor
de los empleados de hogar es un trabajo como cualquier otro”.109 Y (ii) “(…)
la circunstancia de que quien contrate el servicio doméstico sea el morador
de una vivienda y no una empresa, tampoco es un elemento relevante de
distinción, pues según la jurisprudencia la condición o las circunstancias
particulares del empleador no pueden convertirse “en factores de tratos
desiguales, en perjuicio de los trabajadores”. 110 Por estas razones, la Corte
estimó que el artículo 252 -numeral 2- del Código Sustantivo del Trabajo,
incurría en una discriminación. Esto, básicamente, porque creaba una fórmula
106
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-1004 de 2005.
107
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-310 de 2007.
108
Ibidem.
109
Ibidem.
110
Ibidem.
para liquidar las cesantías de los trabajadores domésticos distinta a la
establecida para la generalidad de los trabajadores, sin que existiera una razón
suficiente que permitiera dicho trato diferente.
83. Algo parecido se expuso en la Sentencia C-871 de 2014. En esa
oportunidad se demandó el artículo 306 del Código Sustantivo del Trabajo,
que excluía a las personas que realizan labores de servicio doméstico del pago
de la prima de servicios, cuando dicha prestación sí estaba contemplada para
la generalidad de los trabajadores. Allí se recordó que la razón por la cual el
legislador no reconoció a quienes realizan servicios domésticos el derecho a
la prima de servicios, tenía que ver con que esa prestación “persigue el
reparto de utilidades y los hogares (en realidad, las familias) no generan
utilidades”.111 La Corte desvirtuó esta razón sosteniendo que, en realidad, “[la
prima de servicios surgió] como un medio para compensar a los trabajadores
por los beneficios generados de la prestación del servicio. Estos beneficios,
en un estado que protege la función social de la propiedad, no solo se
refieren a la generación de “plusvalía”, sino al valor social y económico que
el trabajo puede llegar a crear”.112
84. Así -sostuvo la Corte- en tanto el trabajo doméstico sí tiene un
importante valor social y económico, que por cuestiones culturales ha sido
tradicionalmente negado, la distinción entre trabajadores, contenida en la
norma demandada, quedaba sin fundamento. Por ello, al no existir
razonabilidad en el móvil que justificaba el tratamiento distinto, la
Corporación concluyó que la norma objeto de censura había propiciado “un
déficit de protección en materia de derechos laborales que [afectaba] a las
trabajadoras del servicio doméstico”.113
85. Finalmente, un argumento idéntico se expuso en la Sentencia C-028 de
2019. Allí se demandó el artículo 77 -numeral 2- del Código Sustantivo del
Trabajo, según el cual, “[e]n el contrato de trabajo de los servidores
domésticos se presume como periodo de prueba los primeros quince (15) días
111
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-871 de 2014.
112
Ibidem.
113
Ibidem.
de servicio”.114 El demandante entendió que el establecimiento de esa
presunción implicaba un trato discriminatorio contra las personas que realizan
trabajos del servicio doméstico. Esto porque esa figura no existía para la
generalidad de los trabajadores.
86. La Corte Constitucional estudió si, como lo aducía el actor, la
distinción establecida por la norma contenía una discriminación. Para ello, se
preguntó fundamentalmente si la distinción perseguía una finalidad
constitucional. Luego de analizar el contenido de la norma demandada y su
alcance, consideró que dicha finalidad no existía. Al respecto, mencionó lo
siguiente: “a juicio de la Corte, no existe un fin legítimo, importante, ni
imperioso, pues la distinción entre ámbito productivo y ámbito privado para
diferenciar a las trabajadoras domésticas de los restantes trabajadores no
tiene soporte constitucional y es inaceptable. El trabajo en el hogar sí tiene
incidencia en el ámbito productivo, además, es determinante cuando lo que
dispensa es asistencia a quienes los necesitan, entre ellos niños, adultos
mayores o personas en situaciones de debilidad manifiesta, como los
enfermos, y por ello no es posible admitir esa diferenciación”.115 Por este
motivo, declaró la inexequibilidad de la norma censurada.
87. En consecuencia y de acuerdo con la jurisprudencia de esta
Corporación, puede admitirse que algunos trabajos tengan reglas específicas
sobre determinadas materias. Y ello puede responder a las características
especiales de dichos trabajos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esa
diferenciación debe estar plenamente justificada e inspirada en móviles que
no se aparten de los mandatos constitucionales. Así, si el tratamiento distinto
no tiene justificación alguna, o es contrario a la Constitución, entonces se
incurre en un acto discriminatorio. Precisamente porque el trato diferenciado
que se ha dado a las personas que realizan tareas domésticas, frente a diversos
temas en materia laboral, no ha tenido justificación alguna, se ha concluido
que el mismo ha sido discriminatorio.
114
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-028 de 2019.
115
Ibidem.
(iv) Sobre la jornada máxima de trabajo y la búsqueda de igualdad en
ese aspecto
88. El Convenio No. 1 de la Organización Internacional del Trabajo, del 29
de octubre de 1919,116 estableció que la jornada laboral en las empresas
industriales117 “(…) no [podría] exceder de ocho horas por día y de cuarenta y
ocho por semana”.118 Ese mismo convenio estableció algunas excepciones a
esta regla general. Entre ellas, se dijo que la jornada máxima aludida no
aplicaría a quienes desempeñaran trabajos de confianza, inspección o
dirección.119 La idea de las 8 horas diarias y las 48 semanales, se reiteró en el
Convenio No. 30 de la misma organización que, siendo suscrito el 10 de junio
de 1930,120 aplicó para los trabajadores de los establecimientos públicos y
privados.121 A su turno, el Convenio No. 47, del 4 de junio de 1935 -nunca
ratificado por Colombia- estableció que los estados deberían declararse a
116
Ratificado por Colombia el 20 de junio de 1933.
117
De acuerdo con el artículo 1 del referido Convenio, se considerarán empresas industriales,
principalmente: “(a) las minas, canteras e industrias extractivas de cualquier clase; // (b) las industrias en las
cuales se manufacturen, modifiquen, limpien, reparen, adornen, terminen o preparen productos para la
venta, o en las cuales las materias sufran una transformación, comprendidas la construcción de buques, las
industrias de demolición y la producción, transformación y transmisión de electricidad o de cualquier clase de
fuerza motriz; // (c) la construcción, reconstrucción, conservación, reparación, modificación o demolición de
edificios y construcciones de todas clases, los ferrocarriles, tranvías, puertos, muelles, canales, instalaciones
para la navegación interior, caminos, túneles, puentes, viaductos, cloacas colectoras, cloacas ordinarias,
pozos, instalaciones telegráficas o telefónicas, instalaciones eléctricas, fábricas de gas, distribución de agua
u otros trabajos de construcción, así como las obras de preparación y cimentación que preceden a los
trabajos antes mencionados; // (d) el transporte de personas o mercancías por carretera, ferrocarril o vía de
agua, marítima o interior, comprendida la manipulación de mercancías en los muelles, embarcaderos y
almacenes, con excepción del transporte a mano”.
118
Convenio No. 1 de la OIT. Artículo 2.
119
Convenio No. 1 de la OIT. Artículo 2.“(a) las disposiciones del presente Convenio no son aplicables a las
personas que ocupen un puesto de inspección o de dirección o un puesto de confianza; // (b) cuando, en
virtud de una ley, de la costumbre o de convenios entre las organizaciones patronales y obreras (a falta de
dichas organizaciones, entre los representantes de los patronos y de los obreros) la duración del trabajo de
uno o varios días de la semana sea inferior a ocho horas, una disposición de la autoridad competente, o un
convenio entre las organizaciones o representantes supradichos, podrá autorizar que se sobrepase el límite
de ocho horas en los restantes días de la semana. El exceso del tiempo previsto en el presente apartado
nunca podrá ser mayor de una hora diaria;// (c) cuando los trabajos se efectúen por equipos, la duración del
trabajo podrá sobrepasar de ocho horas al día, y de cuarenta y ocho por semana, siempre que el promedio
de horas de trabajo, calculado para un período de tres semanas, o un período más corto, no exceda de ocho
horas diarias ni de cuarenta y ocho por semana”.
120
También ratificado por Colombia el 4 de marzo de 1969.
favor “del principio de la semana de cuarenta horas, aplicado en forma tal
que no implique una disminución del nivel de vida de los trabajadores”.122
89. En Colombia, el Código Sustantivo del Trabajo (Decreto 2663 de 1950)
siguió las reglas de la OIT e indicó, en su artículo 161, que la jornada máxima
laboral sería de 8 horas diarias y 48 semanales. Esta regla sobrevivió a
diversos tránsitos legislativos y se mantuvo intacta, por lo menos, hasta la
entrada en vigencia de la Ley 2101 de 2021.123 Igualmente, el Código
Sustantivo del Trabajo estableció, en su artículo 162 -literal b- que quedarían
excluidas de la jornada máxima los trabajadores del servicio doméstico. Esa
exclusión mantuvo su plena vigencia hasta que la Corte Constitucional, en la
Sentencia C-372 de 1998, indicó que la jornada máxima laboral de quienes
habitan en la vivienda del empleador sería de 10 horas diarias; mientras que la
jornada de los trabajadores que no habitan en la vivienda del empleador, sería
la misma dispuesta para los demás trabajadores.
90. Para llegar a la creación de la subregla antedicha, la Corte, en primer
lugar, reconoció que excluir a los trabajadores que realizan labores
domésticas de la jornada máxima laboral tenía que ver con “(…) que la
familia no tiene las características de una empresa o de un patrono corriente
o regular, pues es evidente que la economía doméstica y la labor
desempeñada en la misma poseen unos rasgos particulares que implican una
disponibilidad de tiempo diferente y adecuada a las actividades familiares,
que no son asimilables a las desplegadas en otros ámbitos del quehacer
económico o social”.124 Para soportar esta consideración, citó la Sentencia C-
051 de 1995 donde se había indicado lo siguiente: “(…) también es razonable
la disposición del literal b) del artículo 162 del Código Sustantivo del
Trabajo, que excluye de la regulación sobre jornada máxima legal a los
121
Convenio No. 30 de la OIT. Artículo 1.
122
Convenio No. 47 de la OIT. Artículo 1. Literal a.
123
Aunque varias normas modificaron el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo (v. gr., la Ley 6 de
1981, la Ley 50 de 1990, la Ley 789 de 2002, la Ley 1098 de 2006 y la Ley 1846 de 2017), la regla general de
las 8 horas diarias y las 48 horas semanales se mantuvo vigente.
124
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-372 de 1998.
trabajadores del servicio doméstico. Esto, por las características propias de
esta modalidad de trabajo”.125
91. En segundo lugar, la Corte sostuvo que era imperioso conciliar la
tensión que se presentaba entre la protección del núcleo familiar, y el derecho
al trabajo justo y digno de quienes se dedicaban al servicio doméstico. Pues lo
cierto era que “una jornada laboral excesiva contradice los principios de la
dignidad humana y las condiciones justas en que han de cumplirse las tareas
domésticas”.126 Y entendió que la mejor forma de conciliar los intereses en
tensión, era estableciendo el condicionamiento al que acudió. Porque -advirtió
la Corte- si se declarara “la inexequibilidad [del literal b, del artículo 162 del
Código Sustantivo del Trabajo], bajo estrictas condiciones de solidaridad y
dignidad del trabajador, no hay duda acerca de que ello tendría un efecto
perverso, generando desempleo y, eventualmente, la desaparición del trabajo
doméstico”.127
92. Años después, se adoptó el Convenio No. 189 de la Organización
Internacional del Trabajo.128 En él se incorporan diversas directrices tendientes
a mejorar las condiciones del trabajo doméstico. Entre esas medidas se
encuentran dos que tienen particular importancia para el asunto que se discute
en esta causa: en primer lugar, el artículo 7 del Convenio indicó que todo
Estado “deberá adoptar medidas para asegurar que los trabajadores
domésticos sean informados sobre sus condiciones de empleo de forma
adecuada, verificable y fácilmente comprensible, de preferencia, cuando sea
posible, mediante contratos escritos en conformidad con la legislación
nacional o con convenios colectivos, que incluyan en particular: // (f) las
horas normales de trabajo (…)”.129 La Corte Constitucional declaró la
exequibilidad de este artículo en la Sentencia C-616 de 2013. Allí, esta Corte
indicó que ese mandato era compatible con la Constitución porque “permite
125
Ibidem.
126
Ibidem.
127
Ibidem.
128
Convenio del 1 de junio de 2011.
129
Convenio No. 189 de la OIT. Artículo 7.
hacer efectivo el derecho a la información, que para el caso de la relación
laboral se traduce en la necesidad que el trabajador sea suficientemente
informado acerca de las prerrogativas de las que es titular en virtud del
contrato de trabajo, así como de las leyes laborales que prefiguran sus
diversos derechos y prestaciones”.130
93. En segundo lugar, el Convenio No. 189, en su artículo 10 (también
declarado exequible en la Sentencia C-616 de 2013), señaló lo siguiente:
“1. Todo Miembro deberá adoptar medidas con miras a asegurar la
igualdad de trato entre los trabajadores domésticos y los trabajadores en
general en relación a las horas normales de trabajo, la compensación de
las horas extraordinarias, los períodos de descanso diarios y semanales
y las vacaciones anuales pagadas, en conformidad con la legislación
nacional o con convenios colectivos, teniendo en cuenta las
características especiales del trabajo doméstico”. (Subrayas fuera de
texto).
“2. El período de descanso semanal deberá ser al menos de 24 horas
consecutivas”.
“3. Los períodos durante los cuales los trabajadores domésticos no
disponen libremente de su tiempo y permanecen a disposición del hogar
para responder a posibles requerimientos de sus servicios deberán
considerarse como horas de trabajo, en la medida en que se determine
en la legislación nacional o en convenios colectivos o con arreglo a
cualquier otro mecanismo acorde con la práctica nacional”.131
94. Con ocasión del Convenio No. 189 -aprobado por la Ley 1595 de 2012,
declarado exequible en la Sentencia C-616 de 2013 y ratificado el 9 de mayo
de 2014-, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y
130
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-616 de 2013
131
Convenio No. 189 de la OIT. Artículo 10.
Recomendaciones de la OIT -CEACR- ha presentado al Estado tres
documentos distintos: dos solicitudes directas y una observación.
95. En la primera solicitud directa, adoptada en el año 2017, la Comisión
tomó nota de las observaciones que, respecto del cumplimiento del Convenio
No. 189, enviaron el Gobierno Nacional y algunos sindicatos del país. Luego
de analizar esa documentación, la Comisión pidió “(…) al Gobierno que
adopte las medidas necesarias con miras a garantizar igualdad de
condiciones en términos de horas normales de trabajo entre los trabajadores
domésticos que no residen en el hogar para el que trabajan y aquéllos que sí
residen en el mismo”.132
Esta petición también se incluyó, exactamente en los mismos términos, en la
observación que hizo la Comisión al Estado en el año 2019.133
96. En el mismo año 2019, la Comisión remitió otra solicitud directa al
Estado, relacionada con la aplicación del Convenio No. 189. Allí no se refirió
específicamente a las horas de trabajo normales. Solo requirió información
respecto de los periodos en que los trabajadores del servicio doméstico
estaban disponibles para el empleador, y preguntó si estos hacían parte de las
horas de trabajo remuneradas.134 Hasta la actualidad, el legislador no ha
132
Solicitud directa disponible en Web: https://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?
p=1000:13100:0::NO:13100:P13100_C
OMMENT_ID,P13100_COUNTRY_ID:3333842,102595
133
Observación disponible en Web: https://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?
p=1000:13100:0::NO:13100:P13100_CO
MMENT_ID,P13100_COUNTRY_ID:3996089,102595. “La Comisión solicita una vez más al Gobierno que
adopte las medidas necesarias con miras a garantizar igualdad de condiciones en términos de horas
normales de trabajo entre los trabajadores domésticos que no residen en el hogar para el que trabajan y
aquellos que sí residen en el mismo. La Comisión solicita también una vez más al Gobierno que proporcione
información sobre las medidas tomadas con la finalidad de asegurar que los trabajadores domésticos que
residen en el hogar para el que trabajan reciben compensación por las horas extraordinarias, en igualdad de
condiciones al resto de trabajadores”.
134
Solicitud directa disponible en Web https://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?
p=1000:13100:0::NO:13100:P13100_C
cumplido el mandato internacional que se desprende del artículo 10 del
Convenio 189 de la OIT, de manera que se siguen manteniendo las reglas
creadas por la Corte Constitucional en la Sentencia C-372 de 1998.
97. En conclusión: (i) a partir de lo dispuesto en el Convenio No. 1 de la
OIT, y en el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo, la jornada
máxima laboral para todos los trabajadores era de 8 horas diarias y 48
semanales; (ii) las personas que realizan trabajos domésticos habían sido
excluidas de dicha jornada, por lo dispuesto en el artículo 162 -literal b- del
Código Sustantivo del Trabajo; (iii) ante esto, en la Sentencia C-372 de 1998
se remedió dicha exclusión injustificada y se estableció que las personas que
desempeñan labores domésticas como externas tendrían una jornada
equiparable a la de los demás trabajadores, y que las internas tendrían una
jornada máxima de 10 horas diarias; (iv) existe en la actualidad un mandato
internacional, que ordena al Estado la adopción de medidas tendientes a
igualar, en lo relativo a las horas de trabajo, a las personas que se dedican al
servicio doméstico y a la generalidad de los trabajadores; y (v) el Estado no ha
cumplido ese último mandato.
D. Alcance de la disposición atacada y análisis del cargo
La disposición atacada
98. En concreto, el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, demandado en esta
causa, reduce la jornada máxima de trabajo. Dispone que esta pasará de 48
horas semanales a 42, e indica que esas horas se podrán distribuir en 5 o 6
días a la semana, de común acuerdo entre el trabajador y el empleador. Este es
el cambio sustancial que se introduce al artículo 161 del Código Sustantivo
del Trabajo, porque lo demás se mantuvo intacto. Con todo, esa reducción no
necesariamente ha de ser inmediata. El artículo 3 de la misma Ley dispone
que aquella puede darse de manera gradual, así:
OMMENT_ID,P13100_COUNTRY_ID:3996093,102595
“Transcurridos dos (2) años a partir de la entrada en vigencia de la ley,
se reducirá una (1) hora de la jornada laboral semanal, quedando en 47
horas semanales.
Pasados tres (3) años de la entrada en vigencia de la ley, se reducirá
otra hora de la jornada laboral semanal, quedando en 46 horas
semanales.
A partir del cuarto año de la entrada en vigencia de la ley, se reducirán
dos (2) horas cada año hasta llegar a las cuarenta y dos (42) horas
semanales, conforme a lo establecido en el artículo 2o de la presente
ley”.135
99. En la Gaceta del Congreso No. 973 del 2 de octubre de 2019, puede
encontrarse el proyecto136 que, a la postre, se convirtió en la Ley 2101 de
2021. Allí se incluye la exposición de motivos de dicho proyecto. En ese
documento, puede advertirse que el móvil del Congreso de la República, para
reducir la jornada máxima de trabajo en el país, estuvo relacionado con dos
aspectos: la productividad de las empresas y el bienestar del trabajador.
100. Respecto de lo primero, se señaló que la productividad de las empresas
estaba íntimamente relacionada con la motivación de los trabajadores. Y que
estos últimos ejecutarían mejor sus funciones si se reducía su jornada. De
hecho, la exposición de motivos indica, igualmente, que jornadas laborales
más extensas no aseguran una mayor productividad. En esa línea, se
reconoció que la medida pretendía, en particular: “(…) aumentar la
productividad de las empresas motivando a los trabajadores a bien invertir
su tiempo, de manera que las mismas funciones que tienen asignadas, sean
realizadas en menor tiempo”.137
135
Ley 2101 de 2021. Artículo 3.
136
Proyecto de ley No. 212 de 2019 (Senado).
137
Gaceta del Congreso No. 973 de 2019. Pág. 3.
101. Respecto de lo segundo, se señaló que “[t]rabajar jornadas largas es
agotador y puede aumentar el riesgo de que los trabajadores cometan
errores, además causa fatiga física y mental que podría dar lugar a que los
trabajadores padezcan problemas de salud”.138 Asimismo, se añadió que “[e]l
trabajador no es solo trabajador, también es un ser humano que tiene
distintas actividades que valen la pena estimular para que pueda desarrollar
su rol social de manera óptima y equilibrada”.139 De esta manera el legislador
justificó la reducción de la jornada máxima de trabajo y no se refirió, en
particular, al modo en que dicha medida aplicaría para las personas que
adelantan tareas domésticas como internas.
El cargo por la presunta omisión legislativa relativa
102. Tal y como pudo advertirse en los antecedentes de esta causa, los
demandantes entendieron que el artículo aludido, al regular lo concerniente a
la reducción de la jornada laboral, sin referirse a la forma en que dicha
reducción aplicaría para quienes se dedican al servicio doméstico y habitan en
la residencia de su empleador, afectó de manera directa el artículo 13 de la
Constitución Política.
103. Así las cosas, los ciudadanos pidieron a esta Corte: “declarar la
exequibilidad condicionada de la norma demandada, en el entendido que la
reducción también aplica a los y las trabajadoras domésticas, especialmente
a aquellas que residen en el sitio de trabajo”.140 Esta solicitud se redactó en
los términos antedichos, a sabiendas de que la Sentencia C-372 de 1998
señaló que la jornada máxima de las personas que realizan trabajos
domésticos como externas sería idéntica a la establecida para los trabajadores
en general. Luego -como se recordó en esta providencia- es acertado pensar
que la reducción de la jornada laboral, establecida en el artículo demandado,
138
Ibidem. Página 2.
139
Ibidem.
140
Escrito de demanda (Exp. D-15.299), folio 14.
también aplica para las personas que trabajan como externas. De allí que la
discusión constitucional se centre en establecer si las personas que realizan
servicio doméstico como internas también deberían gozar de una reducción en
su jornada laboral.
104. Con base en lo anterior, y dado que el cargo tiene que ver con una
presunta omisión legislativa relativa, se estudiarán los pasos del test
establecido por esta Corporación. Con ello se identificará si en favor de las
personas que desempeñan servicio doméstico interno debió operar una
reducción de su jornada laboral, tal y como ocurrió con la generalidad de los
trabajadores.
Primero: existe una norma sobre la cual se predica el cargo, y esta excluyó
de sus consecuencias jurídicas a un grupo asimilable a la generalidad de los
trabajadores
105. La Sala Plena de la Corte Constitucional entiende que, en este caso, se
atacó una norma respecto de la cual se predica el cargo. En efecto, como se ha
visto, el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 establece que la jornada máxima de
trabajo se reducirá de 48 a 42 horas. Esta reducción aplica para la generalidad
de los empleados, incluidos los trabajadores del servicio doméstico externos,
de acuerdo con la regla establecida en la Sentencia C-372 de 1998. Con todo,
no aplica para las personas del servicio doméstico internas porque, para ellas,
la Corte Constitucional estableció una regla especial, según la cual, su jornada
máxima será de 10 horas diarias.
106. Como se advirtió con anterioridad, la reducción de la jornada máxima
tuvo por propósito reconocer a los trabajadores de las empresas mayor tiempo
libre, y estimularlos para que su productividad aumentara a partir de la
realización de las mismas funciones en un menor tiempo. Esta es una medida
ligada al denominado “salario emocional”.
107. No obstante, al no pronunciarse sobre la manera en que se reduciría la
jornada laboral para las personas que trabajan en el servicio doméstico como
internas, el legislador dejó vigente la regla especial, establecida por esta Corte
en la Sentencia C-372 de 1998. Esto permite entrever que la norma sí excluyó
de sus consecuencias jurídicas a un cierto tipo de trabajadores que, por lo
menos prima facie, son asimilables a los demás. El Congreso de la República,
entonces, al no contemplar a las personas que realizan labores domésticas
como internas en la regulación, obvió el hecho de que la jurisprudencia de
esta Corte, la normatividad internacional sobre la materia y la propia
Constitución -como se verá en el siguiente punto- promueven al unísono su
derecho a la igualdad de trato.
Segundo: al omitir pronunciarse sobre la reducción de la jornada laboral de
las personas que trabajan en labores domésticas como internas, el Congreso
de la República desconoció un deber específico impuesto directamente por la
Constitución
108. La Corte Constitucional, cuando se ha referido a este “deber
específico”, ha señalado que aquel existe si la Constitución contiene una
auténtica “obligación de hacer” dirigida al legislador.141 De existir esa
obligación, su desconocimiento repercute en una omisión legislativa relativa.
Dicho esto, la Sala encuentra que, en este caso, sí existía una obligación de
hacer: tratar de modo paritario a sujetos que se encuentran en condiciones
asimilables, en lo relativo a la reducción de la jornada máxima de trabajo.
109. Esta obligación está contenida, de un lado, en el artículo 13 de la
Constitución Política, específicamente, en el inciso primero. Allí se establece
que “[t]odas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la
misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos
derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones
de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o
filosófica”.142 Ciertamente, este mandato no prohíbe el trato diferenciado entre
141
Desde muy temprano, en la Sentencia C-188 de 1996, esta Corte resaltó que “(…) el fenómeno de la
inconstitucionalidad por omisión está ligado, cuando se configura, a una "obligación de hacer", que
supuestamente el Constituyente consagró a cargo del legislador, el cual sin que medie motivo razonable se
abstiene de cumplirla, incurriendo con su actitud negativa en una violación a la Carta”.
142
Constitución Política. Artículo 13. Inciso 1.
sujetos que se encuentran en supuestos de hecho distintos, lo que sí prohíbe es
el trato discriminatorio. De otro, conforme lo establece el artículo 25 de la
Constitución, todas las personas tienen derecho a un trabajo en condiciones
dignas y justas, por lo que gozan de la especial protección del Estado. Por
último, la Constitución también dispone en su artículo 53, que corresponde al
Congreso de la República expedir un estatuto del trabajo que contemple, entre
otras cosas, las garantías fundamentales de igualdad de oportunidades para los
trabajadores, la protección de las mujeres, así como la integralidad de los
convenios internacionales del trabajo debidamente ratificados por Colombia.
110. Adicionalmente, la Constitución también establece que por vía del
artículo 93, “[l]os derechos y deberes consagrados [en la propia
Constitución], se interpretarán de conformidad con los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia”.143 Como
se recordó supra, el artículo 10 del Convenio No. 189 de la OIT -debidamente
ratificado por Colombia el 9 de mayo de 2014-, ordenó al Estado “(…)
adoptar medidas con miras a asegurar la igualdad de trato entre los
trabajadores domésticos y los trabajadores en general en relación a las horas
normales de trabajo (…)”.144 Este mandato es claro en su contenido y
constituye, de manera evidente, una obligación de hacer. Obligación que
estaba en cabeza del legislador y que fue desconocida.
Tercero: la exclusión de las personas que realizan labores domésticas como
internas carece de un principio de razón suficiente
111. El Congreso de la República no está obligado a incluir en las leyes
todos los elementos que los demandantes echen de menos. De hecho, ha
sostenido esta Corte que, en ocasiones, el silencio del legislador es una forma
de manifestar su voluntad.145 Y es que el no referirse, en la regulación, a algún
grupo específico no es, por esa sola circunstancia, inconstitucional. Lo es si la
omisión, además de los requisitos indicados en los dos pasos anteriores,
143
Constitución Política. Artículo 93. Inciso 2.
144
Convenio No. 189 de la OIT. Artículo 10 -numeral 1-.
145
Cfr. Corte Constitucional, Sentencias C-351 de 2013 y C-831 de 2007.
carece por completo de justificación o, como lo ha denominado la propia
Corte, de razón suficiente.
112. Esa razón suficiente no se advierte en esta causa. Al parecer, y por lo
que puede leerse en la exposición de motivos del proyecto de ley No. 212 de
2019 (Senado), el legislador no pensó en el escenario de quienes realizan
labores domésticas como internas, sino en el de todos aquellos empleados que
han sido contratados en una empresa privada. En otras palabras, la exclusión
de las personas que adelantan labores domésticas en calidad de internas de la
norma demandada no obedeció a una razón específica, que pueda
desentrañarse del propio debate que se presentó en el Congreso de la
República.
113. Esa ausencia de móvil en la exclusión de las personas que trabajan en
labores domésticas como internas, contrasta con las reglas jurisprudenciales
establecidas por esta Corte, según las cuales, debe asignarse a dichos
trabajadores un trato igualitario, y solo puede tratárseles de manera distinta
cuando haya un motivo debidamente fundado. Al respecto, debe recordarse
que las personas que realizan labores domésticas como internas, como ocurre
con los demás trabajadores, se encuentran en posición de subordinación y por
ello deberían, en lo posible, ser tratadas en igualdad de condiciones.
114. De hecho -se reitera-, este mandato de igualdad se ha replicado
internacionalmente y ha sido incluido en el Convenio No. 189 de la OIT -
artículo 10, numeral 1-. Por lo establecido en ese artículo, el legislador tenía
un deber de justificación aún mayor si pretendía establecer alguna
diferenciación entre los trabajadores domésticos y los demás, en lo relativo a
la reducción de sus horas normales de trabajo. Dicho de otro modo, cualquier
diferenciación que se hubiere creado entre los sujetos comparados debía
contar con una razón suficiente, y aquella debía ser clara.
Cuarto: la exclusión de las personas que realizan labores domésticas como
internas de la regulación no tiene justificación ni es objetiva, de allí que
genera una desigualdad negativa en relación con los demás trabajadores
115. En este punto, es preciso identificar si la omisión en que incurrió el
legislador implicó un acto discriminatorio, pues -se reitera- no todo trato
diferenciado es contrario a la Constitución. Por tanto, debe evaluarse (i) si los
sujetos excluidos e incluidos en la regulación son -o no- asimilables. En caso
de que sí lo sean, (ii) es preciso identificar si aquellos fueron tratados de
modo disímil, si dicho tratamiento persiguió una finalidad constitucional, y si
la medida (exclusión) resultaba necesaria y proporcionada para lograr tal fin.
Este es el típico test integrado de igualdad del que ha hablado la Corte en su
jurisprudencia.146
116. En primer lugar, corresponde señalar que las personas que trabajan en
el servicio doméstico como internas y los trabajadores en general son sujetos
subordinados. La subordinación es el elemento característico de los contratos
de trabajo.147 Este es un criterio relevante para sostener, por lo menos prima
facie, que los sujetos que han sido comparados son asimilables. Estos grupos,
por supuesto, han recibido un trato distinto en lo relacionado con la reducción
de su jornada máxima de trabajo.
117. En segundo lugar, puede haber alguna discusión respecto de la
finalidad que perseguía la exclusión. Ya se mencionó en el paso anterior del
test que el legislador no explicó por qué la jornada máxima de trabajo se
reduciría para la generalidad de los empleados y no para las personas que
desarrollan labores del servicio doméstico como internas. Empero, en gracia
de discusión, podría mencionarse que entre ambos tipos de trabajo pueden
existir diferencias eventuales. La OIT reconoce en un estudio que “[e]l
argumento principal en contra de regular el tiempo de trabajo de los
trabajadores domésticos es que el trabajo doméstico es diferente al concepto
estándar de trabajo. El trabajo doméstico se realiza en una vivienda
particular y responde a las necesidades del hogar”. 148 Esta diferencia fue
146
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-345 de 2019.
147
Cfr., Corte Suprema de Justicia. Sentencia SL545 de 2023. En palabras de la Corte Suprema de Justicia, la
subordinación “se ha definido como un poder de sujeción jurídica y material, que faculta al empleador para
exigir el cumplimiento de órdenes, en cualquier momento, en cuanto al modo, tiempo o cantidad de trabajo,
e imponerle reglamentos, la cual debe mantenerse por todo el tiempo de duración del contrato”.
148
Informe disponible en Web: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_protect/---protrav/---
travail/documents/publication/wcms_159049.pdf
respaldada por la Corte Constitucional, en la Sentencia C-372 de 1998, para
decir que las personas que laboran en servicios domésticos como internas
deberían laborar 10 horas al día y no 8. Recuérdese que, en esa providencia,
esta Corte señaló que la disponibilidad del tiempo del trabajador era diferente
si este prestaba sus servicios en el hogar o en una empresa.
118. Esta diferencia puede ser cierta. De hecho, ha sido la razón por la cual,
en varios países del mundo, a los trabajadores domésticos se les ha exigido
más horas de trabajo. La OIT analizó esta cuestión en 71 países -entre los
cuales se encontraba Colombia- y concluyó que: “[e]n la mitad de los países
examinados se autoriza a que los trabajadores domésticos trabajen más
horas que los demás, mientras que apenas más del 45 por ciento de los países
imponen el mismo límite a todos los trabajadores. En un pequeño porcentaje
de países se han señalado, en el mejor de los casos, límites más bajos, y en el
peor ningún límite en absoluto”.149
119. Ello no obsta para reconocer que en el caso de las personas que
desempeñan labores del servicio doméstico como internas, su protección debe
procurarse con más urgencia. La propia OIT ha reconocido que ellas,
usualmente, “(…) deben estar disponibles para trabajar durante largos
períodos e incluso a veces de forma continua”.150 Precisamente por esta
circunstancia, en el Convenio No. 189 -artículo 10.3-, se indicó que el tiempo
durante el cual los trabajadores estaban disponibles para el empleador, debería
ser tomado como “horas de trabajo”. Esto porque, en ese lapso, la trabajadora
no está haciendo uso de su tiempo libre, al contrario, está a la espera de
nuevas órdenes por ejecutar.
120. Dicho todo lo anterior, corresponde analizar si el legislador, cuando
tramitó y discutió la Ley 2101 de 2021, tuvo importantes razones para excluir
a las personas del servicio doméstico como internas de la reducción de la
jornada máxima laboral. Al respecto, como bien se indicó supra, la reducción
que aplica para la generalidad de los trabajadores tuvo dos móviles. Uno de
149
Documento disponible en Web:
https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@relconf/documents/meet
ingdocument/wcms_104703.pdf
150
Ibidem.
ellos fue el de procurar un aumento en la productividad de las empresas,
otorgando un incentivo a los trabajadores. El otro fue el de garantizar a los
empleados un mayor tiempo libre, que podrían disfrutar realizando las
actividades de su preferencia y en compañía de sus familiares.
121. Sobre lo primero, es importante reiterar que, a partir del avance
jurisprudencial de esta Corte, que reconoce la importancia de la “economía
del cuidado”, difícilmente podría argumentarse que la reducción aplica para
quien labora en empresas y no para quien trabaja en hogares porque solo las
primeras tienen en cuenta el factor “producción”. La idea de que el trabajo
doméstico no es productivo, o no genera ingresos económicos o utilidades, se
ha puesto en duda por esta Corte en varias sentencias, varias de las cuales
fueron citadas en esta providencia, entre ellas las que desarrollan el concepto
de “economía del cuidado”. Por ello, sería altamente injusto defender que el
trabajador de una empresa tenga derecho (solo por las calidades de su
empleador) a una reducción de su jornada laboral máxima; mientras que esa
prerrogativa se niega a las personas que trabajan en labores domésticas como
internas (también, solo por las calidades de su empleador). Recuérdese
además que, en la Sentencia C-028 de 2019, esta Corte insistió en que “[e]l
trabajo en el hogar sí tiene incidencia en el ámbito productivo”, al tiempo
que en la Sentencia C-871 de 2014, se reconoció su importante valor social y
económico. Allí se insistió en que, de no existir el trabajo doméstico, las
familias no podrían dedicarse a otro tipo de oficios que les generaran más
ingresos.
122. Sobre lo segundo, debe enfatizarse en que el otro objetivo de la
reducción de la jornada laboral, indicado en la exposición de motivos del
proyecto de ley No. 212 de 2019 (Senado), también puede ser aplicable a las
personas que trabajan en el servicio doméstico como internas. Se ha dicho que
es imperioso procurar jornadas de trabajo más cortas, con el ánimo de que los
empleados disfruten en mayor medida de su tiempo libre. Sobre este aspecto,
la OIT ha recordado que “[e]n el caso de los trabajadores domésticos, la
intervención legal es necesaria para asegurar que sus vidas privadas no
resulten perjudicadas por sostener la vida familiar del empleador”.151 Al
151
Documento disponible en Web: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_protect/---protrav/---
travail/documents/publication/wcms_159049.pdf
mismo tiempo, esa Organización ha entendido que, “[u]n propósito central de
la regulación del tiempo de trabajo, además de preservar la salud, seguridad
y productividad de los trabajadores, es ayudarles a preservar el equilibrio
entre su vida personal y el trabajo”.152 En efecto, las mismas finalidades
perseguidas por la Ley 2101 de 2021, al reducir la jornada de trabajo a los
trabajadores en general, pueden trasladarse a las personas que trabajan en el
servicio doméstico como internas, pues nada se opone a ello y, por el
contrario, una medida como esta comportaría un avance en la protección de
sus derechos.
123. A todo esto, debe sumársele una circunstancia adicional. La no
reducción de la jornada máxima laboral de las personas que trabajan en
labores domésticas internas afecta -en más de un 90%- a las mujeres. Son las
mujeres quienes, por razones de orden sociológico, económico y cultural, se
dedican, en su inmensa mayoría, a los trabajos del servicio doméstico. Esta
circunstancia no puede pasarse por alto, ni la Corte puede ser indiferente a
ella. Por eso es preciso, siguiendo los mandatos constitucionales existentes,
que el Estado adopte medidas con el objeto de lograr que quienes se dedican a
ese oficio gocen, en la medida de lo posible, de las mismas garantías
dispuestas para la generalidad de los trabajadores. De lo contrario, estaría
avalándose un trato discriminatorio basado en el sexo.
124. En conclusión, esta Corte constata que el legislador incurrió en una
omisión legislativa relativa cuando, al regular sobre la reducción de la jornada
laboral, excluyó a las personas que trabajan en el servicio doméstico como
internas. Con esa exclusión, el legislador incumplió deberes constitucionales
específicos y también generó una desigualdad sin justificación ni objetividad.
Respecto de esto último, se encontró que en el trámite legislativo no se señaló
una razón suficiente que justificara la exclusión. En gracia de discusión, se
planteó que dicha exclusión pudo estar relacionada con el hecho de que el
trabajo doméstico tiene unas características particulares. Sin embargo, se
añadió que esa razón perdía relevancia a la luz de los mandatos
constitucionales actuales, que promueven la igualdad de trato entre quienes
desempeñan labores domésticas y la generalidad de los trabajadores. En
152
Ibidem.
consecuencia, la norma demandada propició una discriminación y la misma
careció de razonabilidad.153
125. Estas consideraciones, además, han sido compartidas por quienes
presentaron conceptos en este trámite. La Defensoría del Pueblo indicó al
respecto que “excluir a los y las trabajadoras domésticas que habitan en su
lugar de trabajo de una reducción progresiva de la jornada laboral podría
considerarse como una limitación al ejercicio de su derecho fundamental a la
igualdad. En consecuencia, la norma demandada contraviene el
ordenamiento jurídico internacional, por lo que el Estado Colombiano se
encuentra obligado a ajustarla con el objeto de avanzar en la erradicación de
discriminaciones en materia laboral”.154
Remedio judicial
126. Por todas las consideraciones expuestas hasta este punto, se advierte
que el Congreso de la República, en efecto, incurrió en una omisión
legislativa relativa. Esta conclusión es suficiente para declarar la
exequibilidad condicionada de la norma demandada y del artículo que fue
integrado normativamente. Ahora, como lo señaló la Procuradora General de
la Nación en su concepto, esta reducción en la jornada máxima laboral de las
personas que se desempeñan en labores domésticas como internas debe tener
en cuenta las reglas específicas establecidas por esta Corte para ellas. Como
se ha reiterado en diversos fragmentos de esta Sentencia, el artículo 162 -
literal b- del Código Sustantivo del Trabajo, inicialmente, excluía de la
jornada máxima de trabajo a quienes se dedicaban al servicio doméstico.
153
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-871 de 2014. La Corte recordó en esa Sentencia que “[u]na
distinción es irrazonable cuando no persigue un fin constitucionalmente legítimo. Y resulta desproporcionada
cuando (a pesar de perseguir un fin de esa naturaleza) restringe desproporcionadamente los derechos de uno
de los grupos en comparación”.
154
Expediente D-15.299. Documento denominado: “Intervención Defensoría del Pueblo”.
127. Recordemos que en la Sentencia C-372 de 1998, la Corte declaró la
exequibilidad de esa medida y estableció dos reglas diferenciadas: (i) si la
trabajadora doméstica es externa, tendrá la misma jornada máxima laboral de
los demás empleados; y (ii) si es interna, su jornada diaria máxima será de 10
horas diarias. Este condicionamiento, que hace parte integral del artículo 162
-literal b- del Código Sustantivo del Trabajo, está vigente. Además,
recuérdese que esta Corte consideró que era necesario integrar la unidad
normativa para estudiar, en conjunto, los artículos 2 de la Ley 2101 de 2021 y
162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo, por lo que la interpretación
de la segunda norma señalada debe seguir la suerte de la primera.
128. Dada esta circunstancia especial, la norma demandada y el artículo 162
-literal b- del Código Sustantivo del Trabajo se declararán exequibles
condicionadamente. Esto sobre la base de que la reducción de la jornada
máxima del servicio doméstico interno deberá darse proporcionalmente,
teniendo en cuenta que en la actualidad es de 10 horas diarias. Así, si de
conformidad con la norma demandada la jornada máxima laboral aplicable a
la generalidad de los trabajadores pasará de 48 horas semanales a 42
(reducción equivalente a un 12,5%), entonces, en el caso de las personas que
realizan trabajo doméstico interno, pasará proporcionalmente de 60 155 horas
semanales a 52,5.
129. Ahora, esta reducción también puede ser gradual, a menos que las
partes acuerden aplicarla de manera inmediata. Ello de conformidad con el
siguiente recuadro:
Reducción de la jornada Reducción de la jornada máxima
máxima para la generalidad para las personas que trabajan
de los trabajadores en el servicio doméstico como
internas
Desde el 15 Se reduce 1 hora semanal, Se reducen 1,25 horas semanales,
de julio de quedando en 47. quedando en 58,75.
2023
Desde el 15 Se reduce otra hora semanal, Se reducen 1,25 horas semanales,
155
Si de conformidad con esta Corte, las personas que trabajan el servicio doméstico interno podían trabajar
hasta 10 horas diarias, su jornada máxima de trabajo semanal sería de 60 horas.
de julio de quedando en 46. quedando en 57,5.
2024
Desde el 15 Se reducen otras dos horas Se reducen 2,5 horas semanales,
de julio de semanales, quedando en 44. quedando en 55.
2025
Desde el 15 Se reducen otras dos horas Se reducen 2,5 horas semanales,
de julio de semanales, quedando en 42. quedando en 52,5.
2026
130. La Corte entiende que condicionar en el sentido antedicho la norma
demandada es la forma más razonable de avanzar en el reconocimiento de los
derechos de quienes ejercen el servicio doméstico, por una parte y, por la otra,
tener en cuenta lo dispuesto por esta Corte en la Sentencia C-372 de 1998.
Con todo, ello no obsta para que el legislador, a futuro, equipare plenamente
la jornada máxima de los trabajadores en general y de quienes laboran en el
servicio doméstico. De hecho, una determinación así, cumpliría a cabalidad el
mandato establecido en el artículo 10 del Convenio No. 189 de la OIT, que
hace parte del bloque de constitucionalidad.156 Recuérdese que ese artículo
está redactado en términos imperativos y no facultativos. Allí se dispone que
es deber del Estado “(…) adoptar medidas con miras a asegurar la igualdad
de trato entre los trabajadores domésticos y los trabajadores en general en
relación a las horas normales de trabajo (…)”.157 De esta manera, esta Corte
exhortará al Congreso de la República para que actúe en consecuencia.
E. Síntesis de la decisión
131. La Corte Constitucional conoció una demanda instaurada contra el
artículo 2 de la Ley 2101 de 2021. En interpretación de los actores, el
Congreso de la República incurrió en una omisión legislativa relativa, que
derivó en el desconocimiento del derecho a la igualdad, en tanto no incluyó en
el referido artículo a las personas que trabajan en labores domésticas como
internas. Y no estableció cómo se reduciría, para ellas, su jornada laboral.
156
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-616 de 2013.
157
Convenio No. 189 de la OIT. Artículo 10.
132. Antes de resolver de fondo el asunto, la Sala abordó tres cuestiones
previas. En la primera, se ocupó de estudiar la aptitud sustancial de la
demanda. Se refirió a los reparos que había formulado la Defensoría del
Pueblo y la Universidad Externado de Colombia y encontró que el cargo
cumplía los requisitos argumentativos mínimos exigidos por la Corporación.
En la segunda, resaltó que era necesario integrar la unidad normativa y
estudiar, en conjunto, los artículos 161 (modificado por el artículo 2 de la Ley
2101 de 2021) y 162 -literal b- del Código Sustantivo del Trabajo. Por último,
en la tercera, concluyó que no se configuró el fenómeno de la cosa juzgada
constitucional respecto de la Sentencia C-372 de 1998.
133. En lo que respecta al análisis del problema jurídico, luego de referirse
al trabajo doméstico y al derecho a la igualdad, la Sala concluyó que el
Congreso de la República sí incurrió en una omisión legislativa relativa. Esto
porque al regular sobre la reducción de la jornada laboral, excluyó a las
personas que trabajan en el servicio doméstico como internas. Con esa
exclusión, incumplió deberes constitucionales específicos y también generó
una desigualdad sin justificación ni objetividad; y lo hizo sin reparar en la
economía del cuidado ni en la importancia productiva del servicio doméstico.
Por ello, la Corte estableció que la jornada máxima laboral de las personas
que realizan labores domésticas como internas se reducirá de manera
proporcional, pasando de 60 horas semanales a 52,5. Esto teniendo en cuenta
el condicionamiento hecho por la Corte Constitucional en la Sentencia C-372
de 1998. Adicionalmente, exhortó al Congreso de la República para que
adopte las medidas legislativas necesarias, en orden a igualar la jornada
máxima laboral del servicio doméstico, en relación con la jornada de los
trabajadores en general, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 10 del
Convenio No. 189 de la OIT.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional,
administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la
Constitución,
RESUELVE
PRIMERO.- DECLARAR la EXEQUIBILIDAD condicionada del artículo
2 de la Ley 2101 de 2021 que modificó el artículo 161 del Código Sustantivo
del Trabajo, por el cargo analizado, en el entendido que la jornada máxima
laboral del servicio doméstico interno se reducirá de 60 a 52,5 horas
semanales. Esta reducción -tal y como ocurre con la que aplica para los
trabajadores en general- podrá ser gradual, a menos que las partes que
suscriban los contratos de trabajo acuerden implementarla de manera
inmediata.
SEGUNDO.- DECLARAR la EXEQUIBILIDAD condicionada del artículo
162 -numeral 1, literal b- del Código Sustantivo del Trabajo, también en el
entendido que la jornada máxima laboral del servicio doméstico interno se
reducirá de 60 a 52,5 horas semanales. Esta reducción -tal y como ocurre con
la que aplica para los trabajadores en general- podrá ser gradual, a menos que
las partes que suscriban los contratos de trabajo acuerden implementarla de
manera inmediata.
TERCERO.- EXHORTAR al Congreso de la República para que adopte las
medidas legislativas necesarias, en orden a igualar la jornada máxima laboral
del servicio doméstico, en relación con la jornada de los trabajadores en
general, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 10 del Convenio No.
189 de la OIT.
Notifíquese, comuníquese, cúmplase y archívese el expediente.
DIANA FAJARDO RIVERA
Presidenta
NATALIA ÁNGEL CABO
Magistrada
JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ
Magistrado
Con Salvamento de voto
JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR
Magistrado
ALEJANDRO LINARES CANTILLO
Magistrado
ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO
Magistrado
Ausente con comisión
PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA
Magistrada
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
JOSE FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
ANDREA LILIANA ROMERO LOPEZ
Secretaria General
SALVAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO
JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ
A LA SENTENCIA C-507/23
Referencia: expediente D-15.299
Demanda de inconstitucionalidad contra el
artículo 2 de la Ley 2101 de 2021 “por
medio de la cual se reduce la jornada
laboral semanal de manera gradual, sin
disminuir el salario de los trabajadores y
se dictan otras disposiciones”.
Magistrado ponente:
Jorge Enrique Ibáñez Najar
1. Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la Corte Constitucional,
presento las razones que me llevan a salvar el voto en el presente asunto.
Comienzo por anunciar que, paradójicamente, comparto todo el desarrollo
argumentativo que realizó la Sentencia C-507 de 2023 en su parte motiva
pues, con excepción del acápite de remedio judicial, considero que la
providencia hizo un análisis sólido y plausible tanto de los elementos que
integran el marco teórico del asunto debatido, como del caso concreto. No
obstante, opino que esa nutrida fundamentación resultaba suficiente para que
la Corte adoptara un remedio judicial y una decisión diferentes.
2. En mi concepto, se debió ordenar la homologación de la jornada máxima
laboral de las personas que se desempeñan en el servicio doméstico interno
con la de los trabajadores en general, lo que hubiera tenido como efecto
inexorable que para todas operase exactamente la misma reducción de horas
laborales. De esta forma se hubiese alcanzado la máxima realización del
derecho a la igualdad y, con ello, de las garantías laborales de quienes
trabajan en el servicio doméstico interno. Sin embargo, la decisión optó por
una solución que, si bien constituye un avance en la protección de derechos -
en tanto hace extensiva la reducción de la jornada al servicio doméstico
interno-, no lleva ese amparo a su mayor expresión -al disponer que esa
disminución sea proporcional, con base en las diferentes jornadas laborales
aplicables a uno y otro grupo de trabajadores-.
3. A efectos de ahondar en las razones que justifican mi disentimiento de la
decisión mayoritaria de la Sala Plena, procederé a (i) referirme brevemente a
la parte resolutiva de la Sentencia C-507 de 2023, para entonces (ii) explicar
el contenido que, en mi concepto, debió tener esta última. En ese ejercicio
demostraré que, salvo por el acápite denominado remedio judicial, los
razonamientos que expuso la providencia en su parte motiva eran suficientes
para que la Corte dictara una decisión más garantista frente al amparo de los
derechos de los trabajadores del servicio doméstico interno, que en más del
90% son mujeres.
4. Decisión de la Sentencia C-507 de 2023. Tras verificar que con el artículo
2 de la Ley 2101 de 2021 el Congreso incurrió en una omisión legislativa
relativa, la decisión de la Sala Plena fue declarar la exequibilidad
condicionada de esa norma y la del artículo 162 -numeral 1, literal b- del
Código Sustantivo del Trabajo (CST), de manera que la reducción de la
jornada máxima laboral se hiciera extensiva a las personas que se desempeñan
en labores domésticas internas. Sin embargo, la Corte ordenó que esa
disminución operase de manera proporcional, esto es, teniendo en cuenta que
la jornada máxima de los trabajadores en general es de 8 horas diarias y la de
aquel grupo de trabajadores es de 10.
5. De acuerdo con ello, la sentencia declaró la exequibilidad condicionada de
los artículos 2 de la Ley 2101 de 2021 -que modificó el artículo 161 del
Código Sustantivo del Trabajo- y 162 -numeral 1, literal b- del Código
Sustantivo del Trabajo, «en el entendido que la jornada máxima laboral del
servicio doméstico interno se reducirá de 60 a 52,5 horas semanales. Esta
reducción -tal y como ocurre con la que aplica para los trabajadores en
general- podrá ser gradual, a menos que las partes que suscriban los contratos
de trabajo acuerden implementarla de manera inmediata». Además, exhortó al
Congreso de la República «para que adopte las medidas legislativas
necesarias, en orden a igualar la jornada máxima laboral del servicio
doméstico, en relación con la jornada de los trabajadores en general, en
cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 10 del Convenio 189 de la OIT».
6. Decisión alternativa que resultaba más garantista de los derechos
laborales de los y las trabajadoras de servicio doméstico interno. Me aparto
del remedio adoptado, que se consignó en la resolutiva de la Sentencia C-507
de 2023. Sin duda alguna la providencia implicó un avance en el
reconocimiento de los derechos de aquel grupo de trabajadores/as al hacer
cesar la exclusión de la que habían sido objeto respecto de la regulación que
ordenó reducir la jornada máxima laboral. No obstante, pese a haber advertido
la discriminación injustificada a la que se encuentran sometidos estos
trabajadores/as por tener una jornada máxima laboral superior a la de la
generalidad de los empleados, la sentencia se abstuvo de tomar medidas
inmediatas a fin de corregir esa inequidad, optando por exhortar al Congreso
para que lo hiciera, cuando estaba al alcance de la Corte emplear,
directamente, un remedio judicial que efectivizara en mayor medida los
derechos en discusión y llevara una justicia más pronta.
7. A mi juicio, la decisión que correspondía según las atribuciones de esta
corporación y su deber de avanzar en el reconocimiento y ámbito de
protección efectiva de derechos fundamentales, era declarar (i) la
inexequibilidad del artículo 162 -numeral 1, literal b- del Código Sustantivo
del Trabajo y (ii) la exequibilidad simple del artículo 2º de la Ley 2101 de
2021.
8. Con la inexequibilidad propuesta (art. 162 -numeral 1, literal b- del CST)
se hubiese puesto fin al régimen especial de jornada máxima laboral que
aplica al servicio doméstico interno, homologándolo con el de los demás
trabajadores. La misma sentencia ofreció argumentos sólidos y contundentes
para verificar la inconstitucionalidad de esa disposición, al señalar que:
8.1. El trabajo doméstico ha sido históricamente subvalorado y realizado por
personas en especiales condiciones de vulnerabilidad, pues mayormente
se ha ejercido por mujeres de escasos recursos económicos y baja
escolaridad. En línea con ello, la Organización Internacional del Trabajo
ha sido enfática en que este grupo de trabajadores merece condiciones
laborales dignas y justas, de manera que los Estados deben realizar
esfuerzos para promover la igualdad en el trato que se les otorga respecto
de la generalidad de los trabajadores (párrafos 65 a 76).
8.2. Hay abundante jurisprudencia de esta Corte158 que señala que, sin una
justificación constitucional que atienda estrictamente a las características
especiales de un determinado empleo, no existe razón alguna para
brindar un tratamiento diferencial en materia de beneficios laborales, a
los trabajadores/as del servicio doméstico y a los trabajadores en general
(ver párrafos 77 a 87).
8.3. En armonía con lo anterior, la jornada máxima de trabajo es un aspecto
en el que debe propenderse por la realización del derecho a la igualdad
entre uno y otro grupo de trabajadores/as, pese a lo cual el Estado
colombiano sigue sin garantizar la realización efectiva de este
derecho a los empleados/as del servicio doméstico interno (ver
párrafos 88 a 97). Así lo sostuvo categóricamente la Sentencia C-507 de
2023, al explicar que:
(i) a partir de lo dispuesto en el Convenio No. 1 de la OIT, y
en el artículo 161 del Código Sustantivo del Trabajo, la
158
Se refirió a las sentencias C-1004 de 2005, C-310 de 2007, C-871 de 2014 y C-028 de 2019.
jornada máxima laboral para todos los trabajadores era de 8
horas diarias y 48 semanales; (ii) las personas que realizan
trabajos domésticos habían sido excluidas de dicha jornada,
por lo dispuesto en el artículo 162 -literal b- del Código
Sustantivo del Trabajo; (iii) ante esto, en la Sentencia C-372
de 1998 se remedió dicha exclusión injustificada y se
estableció que las personas que desempeñan labores
domésticas como externas tendrían una jornada equiparable a
la de los demás trabajadores, y que las internas tendrían una
jornada máxima de 10 horas diarias; (iv) existe en la actualidad
un mandato internacional, que ordena al Estado la adopción de
medidas tendientes a igualar, en lo relativo a las horas de
trabajo, a las personas que se dedican al servicio doméstico y a
la generalidad de los trabajadores; y (v) el Estado no ha
cumplido ese último mandato. (Subrayas fuera del texto
original)
9. Además, pese a que no fue demandado, nada obstaba para la declaratoria
de inexequibilidad del artículo 162 -numeral 1, literal b- del CST por dos
razones:
9.1. La Sentencia C-507 de 2023 concluyó la procedencia de integrar la
unidad normativa. Por lo tanto, admitió estudiar, en conjunto, los
artículos 161 (modificado por el artículo 2 de la Ley 2101 de 2021, que
fue la norma demandada) y 162 -literal b- del Código Sustantivo del
Trabajo. Precisó que, de esa manera, podría analizar «si las dos normas
resultan contrarias -o no- al artículo 10 del Convenio 189 de la OIT», el
cual tiene por objeto el «Trabajo decente para trabajadoras y trabajadores
domésticos» (párrafos 46 a 53).
9.2. La sentencia concluyó que no se configuró el fenómeno de la cosa
juzgada constitucional respecto de la Sentencia C-372 de 1998, que
estableció que la jornada máxima laboral de quienes trabajan en el
servicio doméstico interno es de 10 horas diarias. Entre otras razones, la
decisión se fundó en una falta de identidad en el parámetro de control
pues, para el momento en que se profirió la Sentencia C-372 de 1998, no
existía el Convenio 189 de la OIT, que actualmente hace parte del bloque
de constitucionalidad en sentido estricto y consagra el deber de todo
Estado de propender por la igualdad de trato entre los trabajadores
domésticos y los trabajadores en general (párrafos 54 a 59).
10. La declaratoria de inexequibilidad del artículo 162 -numeral 1, literal b-
del CST hubiera conducido automáticamente a equiparar la jornada máxima
laboral del servicio doméstico interno con la de la generalidad de los
trabajadores. Esto hubiese sido suficiente para remediar la omisión legislativa
en la que incurrió el artículo 2º de la Ley 2101 de 2021 pues, al existir una
única jornada máxima laboral para todos los trabajadores, su reducción por
cuenta de lo dispuesto en esa norma sería aplicable a toda clase de empleados,
incluidos aquellos que se desempeñan en el servicio doméstico interno. De
esta forma, se hubiese adecuado el alcance del mencionado artículo 2 para
que comulgara con el principio de progresividad, al igual que con los artículos
10 del Convenio 189 de la OIT y 13, 53 y 93 de la Constitución.
11. En síntesis, considero que la fórmula de decisión alternativa que propuse
estaba suficientemente respaldada en la parte motiva de la sentencia y ha
debido ser la adoptada pues solo así podía darse cumplimiento efectivo al
deber del Estado colombiano, consistente en asegurar la igualdad de trato
entre trabajadores, superar condiciones de inequidad para las mujeres -que
son quienes, en su mayoría, desarrollan esta actividad en el ámbito del hogar-
y adoptar medidas para cumplir compromisos internacionales.
12. En estos términos quedan expuestas las razones por las cuales salvo el
voto respecto de la Sentencia C-507 de 2023.
Fecha ut supra
JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ
Magistrado